Comunidad

Ordenar por

  • Seleccionado

  • Más reciente

Formato

  • Narrativa

  • Obra de arte

Yo estaba...

La persona que me hizo daño era un...

Me identifico como...

Mi orientación sexual es...

Me identifico como...

Yo era...

Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Mensaje de Sanación
De un sobreviviente
🇺🇾

Aprender a vivir sin querer matarme

Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • “Siempre está bien pedir ayuda”

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

  • Informar

  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

  • Informar

  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

  • Informar

  • “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Mi historia es nuestra historia

    Una de las partes más difíciles de mi proceso de sanación es que no estoy del todo segura de cuál es mi historia. El abuso sexual infantil es una parte cotidiana de mi familia, tanto por parte materna como paterna. Tenía 13 años cuando me enteré de que mi abuelo había abusado sexualmente de mi madre, sus hermanas, mi hermana y probablemente de otras niñas de la comunidad. Mi mundo se hizo añicos ese día. La forma en que me sentía y me conectaba con mi familia cambió por completo. Siento que he estado gritando durante años para que alguien se diera cuenta, para que le importara que esto sucediera, para que no se normalizara. Fue más tarde en mi vida adulta cuando me enteré del abuso que habían sufrido mis primas paternas. Pude ver este dolor entretejido en la narrativa de la mujer. Durante muchos años, creí que esta era la "situación difícil de la feminidad": que debemos soportar cada capricho y comportamiento de los hombres porque o saben más o no saben más. La ironía de crecer como bautista del sur es que los hombres están de alguna manera más cerca de Dios y, por lo tanto, son más santos e inteligentes que las mujeres, pero también son incapaces de controlarse en lo que respecta a las mujeres y el sexo. A medida que crecí y reflexioné sobre esta hipocresía, me di cuenta de que yo también había sufrido abuso sexual. Estaba en preescolar cuando empezó. Visitábamos la casa de la hermana mayor de mi madre por Navidad todos los años. Ella tenía dos hijos que en ese entonces eran preadolescentes y adolescentes. El menor tenía muchos problemas de conducta, y yo estaba convencida de que era un ángel enviado por Dios para ayudar a mi familia. Mi hermano más cercano en edad tiene una discapacidad, y a esa temprana edad, sus síntomas apenas comenzaban y eran inexplicables. Vi a mis padres bajo presión, e incluso a tan temprana edad, intentaba hacer todo lo posible por ser perfecta. Así que cuando mi primo me consideró su "amiga especial" y compartió conmigo su increíble e inmensa colección de legos, sentí que era otro uso de mis habilidades: un llamado de Dios. Tuve la suerte de poder conectar con el "niño malo" e influir en él. Ahora, en retrospectiva, creo que cualquier adulto, o incluso mis hermanos adolescentes, deberían haberse preguntado por qué un niño de 13 años querría jugar exclusivamente con uno de 5, pero aquí estamos. Tengo suerte en muchos sentidos. Nunca experimenté penetración ni violencia evidente. Durante mucho tiempo, pensé que era una parte normal de su desarrollo sexual. Así que empezó cuando tenía 5 años y terminó cuando estaba en cuarto o quinto grado, alrededor de los 10. En ese momento, él tendría 17 o 18 años. Jugábamos a "hacer como si". Recuerdo específicamente fingir ser Jack y Rose de Titanic. Me hacía posar desnudo, me besaba y me montaba. Este tipo de "juego" ocurría durante las vacaciones, eventos especiales, graduaciones y cosas así, en mi casa o en la suya. Recuerdo una ocasión específica en la que él y mi tía nos visitaron. Creo que ella y mi madre simplemente estaban pasando el rato, lo cual era raro. Mi madre buscaba desesperadamente la aprobación de sus hermanas, así que esta visita fue crucial. Ella y mi tía me hablaron de lo increíble que era que mi primo se portara mejor cuando yo estaba cerca; incluso usaron el término "amigo especial". Me advirtieron seriamente que no lo dejara jugar con mis Barbies. Se había metido en problemas por desviación sexual y bajo ninguna circunstancia debía dejar que tocara mis muñecas. Bueno, yo tenía unos 7 u 8 años en ese momento y él 15 o 16, así que puedes imaginarte cómo fue. Mutiló a mis Barbies: les cortó la cabeza y la cara, las desnudó a todas, hizo una "furgoneta de Barbie desnuda", y realizó actos sexuales entre ellas. Recuerdo que intenté con todas mis fuerzas redirigir la situación, pero él tenía la herramienta perfecta para controlarme. Todavía puedo oír su voz: "Los adultos se enfadarán contigo si les cuentas sobre nuestra fantasía especial. Eres una niña muy madura para tu edad". Sabía que no quería que mi madre supiera que había estado fingiendo tener sexo. Yo también estaba en problemas después del incidente con Barbie. Mi madre estaba decepcionada conmigo. No recuerdo el castigo exacto, pero probablemente tuve más tareas y no me permitieron usar la computadora por un tiempo. Solo puedo imaginar si ella supiera la magnitud de nuestro "juego". Alrededor de los 10 años, fuimos por Navidad. Recuerdo la sensación en el estómago, ese ardor de culpa. (Sigue ahí hasta hoy. Luchando contra las náuseas y vomitando después de casi cada comida. ¡Me encanta el síndrome del intestino irritable!). Me daba pavor tener que jugar con él. Ese año, se exhibió ante mí. Quería que lo tocara, pero creo que sabía que se había excedido. Me estaba haciendo mayor, tenía vello en las axilas, y mi madre nos había hablado muchísimo a mi hermano y a mí sobre nuestras partes íntimas por su propia experiencia. Sin embargo, no creo que considerara que otro niño pudiera hacernos daño. Me enseñaron a desconfiar de los hombres adultos, de los desconocidos. Así que mi cumpleaños es en enero, y recuerdo que la culpa me carcomía después de esa Navidad. Había redoblado sus tácticas de intimidación y yo sabía que no podía acudir a un adulto. Recuerdo que pensé que realmente quería sentirme mejor antes de mi cumpleaños. Así que se me ocurrió contárselo a mi hermano; después de todo, él no era un adulto. Inmediatamente se lo contó a mi madre, quien luego llamó a su hermana. Recuerdo estar sentada a sus pies en el suelo de la cocina mientras ella discutía con su hermana. No dijo mucho ni ofreció ninguna explicación. Me hizo jurar que nunca se lo diría a mi padre, y dejamos de visitar a mi tía tan a menudo después de eso. Cuando estaba en el instituto, mi madre tuvo cáncer y murió. Estuvo muy, muy enferma durante unos nueve meses, y durante su primera hospitalización, querían que me quedara con mi tía. Estaba muerta de miedo. Mi primo había vuelto de la universidad y también estaría allí. Recuerdo que enseguida se me saltaron las lágrimas y le rogué a mi madre que no me hiciera ir. Mi padre estaba en la habitación, así que no puedo explicarme. Mi madre me regañó por egoísta y me dijo que tenía que hacer esto, para ser indulgente con ella y mi padre. Recuerdo que me tocó el trasero con mucha torpeza en una tienda de artículos de oficina, y sorprendentemente le dije que no podía tocarme, que ya no era una niña. No tengo ni idea de dónde salió esa autonomía, ¡pero estoy muy orgullosa de mí a los 15 años! Mi tía me ofreció quedarme en una habitación más grande abajo durante ese tiempo, pero me aseguré de quedarme en la suite de invitados contigua a la principal y cerré la puerta con llave todas las noches. Aquí estoy, 17 años después, y tuve que verlo por primera vez desde que me gradué del instituto el año pasado. Mis hermanos, mi padre y yo hemos estado prácticamente distanciados de la familia de mi madre desde su muerte. Todos nos quedamos impactados al ver a mi tía y a su familia asistir al funeral de uno de mis hermanos fallecidos. Fue mortificante volver a verlo. Una descarga eléctrica me recorrió todo el cuerpo. Me temblaba la pierna sin control. Sollozaba tan fuerte que tuve que salir de la habitación. Y una vez más, sentí esa desconexión con mi familia, que continúa con esta narrativa de que soy egoísta, mentirosa/exagerada, demasiado emocional. La familia es la parte más difícil de mi proceso de sanación. A estas alturas, ni siquiera estoy segura de tener familia. Termino casi todas las llamadas con mis hermanos conmocionados, preocupados, menospreciados y exhaustos. No puedo tener relaciones sanas con mis sobrinos y sobrinas por mucho que lo intente. Siempre soy la desviada para ellos. Hoy, vivo al otro lado del país y estoy formando mi propia tribu. Quiero estar rodeada de personas que entiendan el amor incondicional y quieran proteger a los niños. Las historias de mi madre, mi hermana, mi tía y mi prima son todas mías. Al igual que la mía es la de ellos. Este abuso se transmite en nuestro ADN, es compartido entre nosotros a pesar de las diferencias entre nuestros agresores y experiencias. Durante mucho tiempo, minimicé lo que me sucedió como una exploración sexual normal de un niño pequeño. Y aunque reconozco que el comportamiento de mi abusador fue una señal del abuso que estaba sufriendo, no pasa por alto el impacto de estar expuesta al sexo y la intimidad a los 5 años. He tenido muchas dificultades interpersonales y para desarrollar relaciones. Durante mucho tiempo, no pensé que fuera capaz ni mereciera tener relaciones sanas. Pensé que mi familia era sana. Si hay un mensaje importante que quiero compartir con otros sobrevivientes, es que ¡hay una luz al final del túnel! Hay gente ahí fuera que te creerá y te protegerá. Hay espacio para ti. La aceptación es difícil, y no estoy segura de haber aceptado del todo lo que me pasó a mí y a mi familia. Pero ayuda ver a tantos otros alzar la voz. Sentir que finalmente tenemos una plataforma, y tal vez la gente no esté escuchando como me gustaría, pero la conversación está sucediendo. ¡Ni siquiera los hombres poderosos deberían salirse con la suya!

  • Informar

  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇦🇱

    Me convertí en la persona que necesitaba para ayudarme de niño. Pero todavía me siento impotente para generar un cambio. Mi esperanza es que algún día, estos monstruos rindan cuentas por lo que nos han arrebatado.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇱

    Llámame Sky

    Hola, soy de Sudáfrica, pelirroja. Creo que es importante saber que era de clase media, blanca y supuestamente bastante protegida. Aun así, esto me pasó. No fue un extraño quien causó "una noche de violencia", sino un tipo de abuso mucho más siniestro que duró cuatro años y que me ha trastornado toda la vida. Empezó a los 14 años, ahora tengo 46 y por fin estoy lista para hablar. Todavía me da miedo hacerlo, todavía me da miedo poner mi nombre en ello. Estoy tan condicionada a creer que me perseguirán más, que nadie me creerá o que me volverán a vilipendiar. Pero también es la razón por la que siento que tengo que romper con esa atadura ahora y contar la verdad de lo que pasó, por primera vez. Quiero ayudar a las chicas a encontrar su voz más rápido que yo. Quiero que no sufran durante años como yo. Si mi historia puede ayudar a una sola persona... entonces valió la pena contarla. No estoy lista para que me lo cuenten todo, todos hemos pasado por eso, sabemos cómo se nos va la mente cuando no podemos afrontar una violación. Mi mente se bloqueó tanto que mi testimonio sería inconexo, las fechas se acabaron, me quedé con imágenes y sentimientos que resurgieron unos diez años después. Sucedieron, pero no pude organizarlos con precisión en una cronología. Así que, en lugar de eso, un resumen. Mis amigos se juntaban en una granja después de la escuela, montando a caballo. El hermano mayor de una chica se interesó por mí. Tenía 14 años, era socialmente torpe y bastante callada. Fue agradable recibir la atención; a mi madre le pareció adorable y se derritió ante la idea del amor joven. Recuerdo que no sentí gran cosa, la verdad, no me dio un vuelco el corazón al pensar en él, pero a todos los demás les pareció una gran idea y me incluían mucho más, así que empezamos a salir. Recuerdo que el principio fue bastante clásico, me trató bien, y la verdad es que no puedo precisar cuándo empezó a cambiar. Tuvimos sexo antes de cumplir los 15, y puedo decir que no me impresionó demasiado; fue un desastre e incómodo, y no era algo que quisiera volver a hacer. Creo que ese fue probablemente el comienzo de los problemas posteriores. Pero aunque me obligaron, no habría usado el término violación en ese caso. Lo que vino después fue que él quería más, cuando yo no. Lo que empezó como coerción se intensificó con el tiempo. Por un lado, mis amigos me daban prestigio por haber tenido sexo, pero por otro, no era algo que esperara con ilusión, pero no quería perder a mis amigos, mi estatus, las invitaciones a fiestas, la aprobación de mi familia y la suya, etc., así que no quería necesariamente perder la relación. Pero recuerdo que empezó a doler, probablemente porque no me involucraba en absoluto, y que me doliera me hacía aún menos entusiasta. Intentaba decir que no, pero él me agotaba con cosas como «Pero tú me quieres, ¿verdad?». Cuando eso dejó de funcionar, empezó a golpearse a sí mismo, hasta que cedí. Y cuando eso dejó de funcionar, la violencia llegó a mí. Ahora era una violación en toda regla. Pero aparentemente con el respaldo de mi familia y amigos. No, no dije nada al respecto, no tenía amigos cercanos en quienes confiar y mi familia parecía estar de acuerdo con la relación; parecía que a nadie le importaba especialmente lo que yo pensara. Tengan en cuenta que en ese momento no tenía ni idea de que esto fuera una violación; definitivamente creía que era una relación normal y sana, ya que no tenía nada con qué compararla. Sin embargo, empecé a enfadarme porque no me escuchaba, le había dicho que no y él me ignoraba. Me hizo sangrar ahí abajo. Y ya estaba harta. Tenía 17 años y me había dado cuenta de que mis amigos no eran mis amigos porque les parecía bien. La aprobación de mis padres me parecía una traición. Finalmente decidí que las supuestas ventajas no merecían la pena. Claro que escaparme no sería fácil; él ahora era una figura central en mi vida. Recuerdo cosas concretas, como que le dije que no a dormir en casa el viernes, así que él les preguntó a mis padres y lo organizaron. Ya podía conducir, así que llegué a casa del colegio y, ¿adivina quién se quedaba a cenar? Salí con mis amigos y él estaba allí. Como lo ignoraba constantemente, me empujó escaleras abajo delante de todos. Decidió dar un paseo para refrescarse. Cuando llegué a casa, ¿adivina quién ya estaba en mi cama? En ese momento estaba realmente confundida, era imposible que nadie se diera cuenta de que estaba en problemas. Los moretones, los arrebatos, ya no se limitaban a la habitación. Sé que lo habría visto en otra persona, pero nadie me rescató, nadie me defendió de él, estaba sola para luchar contra esto. Intenté poner límites; no iría a eventos grupales si él estaba allí. Así que organizó un día en el parque e hizo que todos dijeran que no iría. Cuando llegué, tenía una cesta de picnic y una manta e insistió en que me sentara con él mientras todos los demás iban a jugar al fútbol. Este era su intento de recuperarme. Para que todos mintieran y aislarme aún más. Pensé que hice un buen trabajo al dejar claro que habíamos terminado, que no quería volver a verlo. Que estaba preparada para perder a mis "amigos" por esto. Tenía un as más bajo la manga. Una cena para el patio. Todos iban en grupo a un restaurante, padres e hijos, todos. Intenté decirles a mis padres que no quería ir, pero dijeron que no tenía opción. No podía hacerlos quedar mal. Les pedí a mis amigos de confianza que por favor no lo dejaran sentarse a mi lado. Lo intentaron, pero literalmente los empujó. Me susurró en la mesa que se suicidaría si lo dejaba. Ese fue el momento que recuerdo con tanta claridad, nadie vendría a salvarme, tuve que decidir mi propio valor allí mismo. Primero pensé en el suicidio, si me quitaba la vida, esta pesadilla terminaría, podría ser libre. Luego pensé, ¿qué hacía que su vida valiera más que la mía? ¿Y por qué debería quedarme por una amenaza como esa? ¿Qué probabilidades había de que realmente lo hiciera? ¿Y me importaría? Una parte de mí pensaba que debía hacerlo, porque lo que me estaba haciendo era tan injusto. Solo quería que me permitieran irme. Pero parecía que esas eran mis opciones: quedarme y morir o luchar. Él o yo. Ahora era cuestión de vida o muerte. Luchar o morir. Me volví hacia él y le puse en evidencia. "Hazlo entonces, porque ya no soy de tu propiedad". Podría escribir ensayos sobre lo que quise decir en ese momento, pero él también tenía claro el cambio. Ahora estaba preparada para luchar, costara lo que costara. Lo ignoré por completo, tanto que no recuerdo nada de lo que me dijo. Sé que alguien debió haber oído fragmentos, estaban todos ahí, pero nunca me había sentido tan sola. Así que no pudo soportar que lo ignoraran, me agarró del brazo y me mordió. El dolor punzante me sacó de mi castillo mental e hice algo que nunca había hecho: di un primer golpe y le di un puñetazo en la sien con el dorso de la mano tan fuerte como pude. Y estalló el caos. Todos saltaron, nos agarraron a él y a mí y nos separaron. Las chicas me llevaron al baño. Para ser honesto, me sorprendí, como si no supiera qué era todo ese alboroto, si nunca les había importado. (Sí, quizás no lo supieron hasta entonces, aunque en mi mente, todavía no puedo entender cómo fue posible). Resulta que todas vieron el puñetazo y querían saber por qué lo había hecho. Pregunté si vieron la mordida... nadie la había visto... ¡Qué demonios! Levanté la manga y expuse la marca de la mordida, ya amoratada y sangrante, en mi brazo, con sus dientes reales marcando mi piel. Nunca había visto una mordida tan mala de un ser humano en mi vida. Fue brutal. Dije que no me acercaría a él otra vez. Los chicos se lo llevaron al otro baño. No sé qué dijeron o hablaron por ahí, pero se lo llevaban a casa y volverían. Incluso lo comprobé, su casa, no la mía otra vez. Esta vez lo dejé muy claro. Así que la noche terminó, y por fin llegamos a casa. Tenía un amigo durmiendo en mi casa, pero no recuerdo bien de qué hablamos mientras nos preparábamos para dormir, solo sé que me sentí muy aliviada de poder separarme de él. Lo había logrado, le había plantado cara. Pero entonces mi madre llamó a mi puerta: «Vístete, tenemos que ir al hospital, se lastimó». Mi madre llevó a mi amigo aparte, pero no me dio detalles. Solo recuerdo estar completamente desanimada, ¿cómo no iba a terminar esto? Ahora todos se pondrían de su lado otra vez, ¿cómo se atrevía a hacer esto? ¿Por qué no podía dejarme en paz? Cuando llegamos, todos lloraban menos yo. Solo entonces me enteré de que había cogido la pistola de su padre y se había disparado, pero seguía vivo. Estaba muy conmocionada y perdida en mis pensamientos; no recuerdo mucho de lo que dijeron, estaba luchando en mi propia guerra interior, me sentía enfadada y engañada. Llegó la noticia de que había muerto en la mesa de operaciones. Todos lloraron desconsoladamente, menos yo. Creo que esto ya se estaba notando. Caí en depresión, no porque él estuviera muerto, sino porque me había robado mi victoria. Los meses siguientes fueron un borrón, pero algunos momentos destacados sobresalieron. Mis amigos me culparon de matarlo porque él también les había dicho que si me iba, se suicidaría, y de mi dura respuesta. Cuando intenté hablar del abuso, me llamaron mentirosa y me acusaron de hablar mal de los muertos. Dijeron que lo inventé para llamar la atención. Nadie podía mirarme ya. Mis propios padres no podían simplemente hablarme de ello, me llevaban constantemente a desconocidos (psicólogos), pero yo no los conocía y ¿hablaba de qué? Mi mente había ocultado tanto de ello que no podría explicarlo ni aunque lo intentara. Ese grupo de amigos continuó atacándome durante años después y son la razón por la que todavía siento que no puedo hablar de lo que pasó sin represalias. Intenté fingir tristeza, pero ¿cómo podría? No apreté el gatillo, fue su decisión. Y siento que lo hizo por culpa y venganza, porque sabía que había encontrado mi voz e iba a contarles a todos lo que me había estado haciendo. También no puedo evitar pensar que es mejor que esté muerto porque si no me lo hacía a mí, definitivamente se lo haría a otra persona. No merecía vivir (una opinión muy impopular). Solo quería que me dejaran ir. En cambio, me silenció desde la tumba. Y esto es lo que más necesito decir... que el que no me creyeran causó más daño que la violación y el abuso en sí. Al final, nadie me creyó, excepto mi hermano menor, quien tampoco pudo hacer nada para ayudarme. Abandoné el bachillerato, estaba reprobando todo de todos modos, como si después de una pelea a muerte, la escuela me pareciera una tontería. Creo que hubo como tres meses en los que no me levanté de la cama, dejé de ducharme, simplemente no me importaba. Todas las personas que se suponía que debían protegerme me habían dicho sistemáticamente que no importaba, así que ¿qué sentido tenía intentarlo? Al final me levanté, pero era una adolescente llena de angustia e ira. Les falté el respeto a mis padres, bebí mucho, probé drogas e hice un montón de estupideces. Y a menudo me culpaban aún más por ello. La gente simpatizaba con mi madre o con "su" familia. Era una mala persona con mala actitud. Y todavía no entiendo cómo nadie podía ver cuánto dolor sentía. Me recuperé y he hecho todo lo posible por tener una buena vida, pero los sentimientos de no ser digna de amor, de no poder confiar y de asumir que de todos modos nunca me creerían, esos sentimientos nunca se han ido. Todavía no sé cómo deshacerlos. Esta programación ocurrió en una etapa tan crucial de mi desarrollo que toda mi visión del mundo está contaminada por el trauma. Nadie debería tener que pasar por esto. Ese hombre me arrebató la inocencia y la autoestima. Todos los demás me arrebataron la confianza. Cosas que no se pueden recuperar con un chasquido de dedos. Estoy rota, y probablemente siempre lo estaré, por algo que me pasó de niña. Algo que nunca fue mi culpa. Sé que el mal existe. Pero... me volví muy buena ayudando a caballos problemáticos, porque sé que las rabietas y los arrebatos esconden dolor. He ayudado a muchas chicas jóvenes hasta la edad adulta, porque conozco las señales del abuso. He dedicado mi vida a intentar ayudar a quienes no tienen voz, porque sé exactamente cómo se siente. Espero que eso sea suficiente para contrarrestar todo mi desgarramiento. Mi razón para contar esta historia es destacar el daño causado después del hecho. En muchos sentidos, creo que podría haberme mantenido fuerte a pesar del abuso; fue el hecho de que no me escucharan después lo que me destrozó. Que no me creyeran fue lo que más me dolió, y ser acusada de asesinato es ridículo; solo era una chica joven sin habilidades, que se vio envuelta en una pesadilla, luchando por su vida. Sé que si hubiera estado allí en su casa, lo cual podría haber sido plausible, me habría matado. Pero en cambio, tal como se desarrolló, su suicidio me robó la victoria. Así que al diablo con él, lo diré: gané. Desafortunadamente lo que gané fue una vida sintiéndome aislada e inútil. Para cualquiera que esté atrapado en una relación abusiva, tu vida está 100% en juego, ¡¡¡luchas!!! Pero debes saber que la verdadera batalla vendrá después, cuando intentes contar tu historia. Sigue intentándolo, encuentra a personas como yo que te crean, como estoy tratando de hacer de nuevo ahora mismo. Porque es importante. Si solo una persona hubiera dado un paso al frente para protegerme, habría hecho una gran diferencia que habría cambiado mi vida. Todavía necesitamos más conciencia de las señales de abuso, porque todavía no puedo entender cómo nadie sabía por lo que estaba pasando. No hay forma de que no hubiera señales, es imposible de comprender. Necesitamos ser conscientes, necesitamos estar preparados para defender a los que no tienen voz, verlos, escucharlos, ayudarlos y defenderlos. Créeles. Ningún joven de 14 años inventa mierda como esa para llamar la atención, eso es lo más tonto que he escuchado en mi vida.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Sobreviviendo a una violación en grupo

    El año pasado me violaron en grupo. Tengo un zumbido en los oídos llamado tinnitus que no ha parado desde entonces. Tengo pesadillas. Volé con mi madre a una boda en el extranjero. Estaba emocionadísima. Ella estaría ocupada con sus amigos y su prima, y yo podría pasar tiempo con mi genial prima segunda, dos años mayor que yo. Después de la cena de ensayo, salimos. Fue divertido porque allí no tenía permiso para beber, aunque la edad legal era menor que en mi provincia, pero no revisaban la identificación. No bebí mucho porque no era lo mío y tenía novio, pero pude ir a algunos bares y luego a una discoteca pegada a un hotel. Nos divertimos muchísimo hasta que conocimos a dos soldados uniformados que eran guapísimos y nos separaron de sus amigas por nuestro aspecto. Mi prima es guapísima. Tenían una habitación privada en la discoteca y había varios soldados y también dos prostitutas. A esas prostitutas definitivamente les disgustaba que estuviéramos allí. Quería salir de todas formas, y las chicas guapísimas que nos invitaron fingieron entendernos y nos sacaron de allí. Estúpidamente, dejamos que nos llevaran a su habitación de hotel, donde dejaron de lado el rollo romántico y nos obligaron a desnudarnos al ritmo de la música. Nos enseñaron una pistola que tenían en un cajón. Estaba aterrorizada. Nos obligaron a tumbarnos boca abajo, inclinadas sobre la cama, una al lado de la otra, y así tuvieron sexo. Se intercambiaron como si fuéramos intercambiables antes de acabar dentro de nosotras sin protección. Nos tomamos de la mano. Yo lloraba mientras mi prima intentaba ser fuerte y animarme. No nos permitieron salir y nos escondieron la ropa. Antes de quitarnos los teléfonos, tuvimos que escribirles que nos quedábamos en casa de un amigo de mi prima. Luego llamaron a otros dos soldados, uno de ellos un tipo alto, moreno y enorme, con músculos de culturista. Fue un desastre conmigo. Nos hicieron bailar y luego tuvimos que usar la boca con las chicas que nos habían atraído allí mientras las otras dos tenían sexo con nosotras. Vomité y mi prima lo limpió, pero luego empezó de nuevo. Tenían cocaína y nos obligaron a esnifarla de sus partes y a esnifarla de nosotras. Vino otro y creo que solo fueron esos cinco durante la noche, pero no paraban de violarnos y obligarnos a hacer cosas incluso cuando nos desmayábamos. Me hubiera gustado estar más inconsciente, pero la cocaína te despierta tanto. Quiero recordar menos y pensar menos en todo. Nos duchamos muchas veces. El moreno grande se orinó encima de mí y en mi boca, en la ducha. Lo hizo más de una vez como si yo fuera su retrete. Los otros hombres incluso tuvieron que decirle que se calmara cuando me hacía gritar, me gustaban sus dedos y me los metía en el culo, pero no cuando me hacía arrastrarme como un perro usando mi pelo como correa. Recuerdo que uno de ellos llamó a sus amigos para decirles que subieran el volumen de la televisión al máximo para ocultar el ruido en nuestra habitación. Vieron las noticias deportivas en la televisión. Hicieron que mi prima y yo nos besáramos y cosas así. No podía fingir que era una fiesta divertida como mi prima hacía a veces y me animaba a hacer. Intentó desviar parte de su atención de mí una y otra vez. La amo por eso, pero no me dejaron en paz. Estaban obsesionados con mi pecho. No les importó que estuviera obviamente angustiada y enloqueciendo, ni que en mi país me faltaran tres años para la edad de consentimiento. Ahí estaba, la edad mínima. Nos despertamos por la mañana en una de las camas, solo los dos soldados durmiendo en el suelo. ¡El negro se había ido! Volvieron a tener sexo con nosotras y otro hombre mucho mayor, al que llamaban SIR, entró y tuvo sexo con nosotras, pero sobre todo conmigo. Lo animaron y me dolía la cabeza y lloraba, y pareció durar una eternidad. Finalmente recuperamos la ropa, pero nos llevaron a un brunch con su ropa habitual. Me enseñaron fotos en sus móviles que parecían divertidas y nos advirtieron de lo mal que estaría si decíamos algo diferente a que habíamos tenido una buena fiesta. ¡Una buena fiesta en el infierno! Antes de eso, solo había tenido sexo con mi único novio. ¡Una noche infernal y ahora mi número era siete! Tuvimos que empezar a prepararnos para la boda de inmediato y estaba agotada. Mi prima me escondió y me eché una siesta con vestido, peinado y maquillaje hasta el último minuto. Lloré en la ceremonia, pero no en la boda. Tenía tanto dolor de vagina, músculos y cerebro que me emborraché tanto en la recepción que apenas recuerdo nada. Fue parte del viaje en avión a casa. Le conté la verdad a mi madre al volver y se puso como loca, al igual que mi padre. Intentaron llamar allí, al hotel y a otros sitios, pero la policía no hizo nada. Vi llorar a mi padre por primera vez mientras le contaba toda la historia. Mi novio no lo soportó y me dejó. Voy a terapia de grupo. Tomo una pastilla todos los días y ahora tomo benzodiacepinas para la ansiedad. Intento ocultar mi pecho grande bajo ropa holgada, cuando antes lo usaba para llamar la atención. ¡Qué idiota! Mi prima no parece tener los traumas ni las pesadillas que yo tengo. En su país, terminan la secundaria hasta dos años antes que nosotros y los tratan como adultos antes. Una vez le dije cosas malas por eso. Me perdonó, pero hablamos mucho menos desde que le pregunté si siempre tenía sexo grupal. Me sentí fatal porque incluso dejó que tuvieran sexo anal con ella para alejarlos de mí. Se notaba que le dolía mucho, pero en ese momento solo pensaba en mi propia supervivencia. Mi infancia se acabó, pero no me siento adulta. Su consejo es: «No dejes que te deprima». ¡Como si tuviera otra opción! Fue a terapeuta una vez porque su madre pidió cita y no piensa volver. ¡Su vida no cambió en absoluto! Trabaja en recepción en una empresa de tecnología y, además, modela, y sigue yendo a fiestas, clubes y citas. ¿Cómo? Es increíble cómo la actitud ante algo así puede ser tan diferente en distintos países. Ahora soy una víctima y suelo sentirme así. Definitivamente dañada. Todos en mi escuela saben por qué. Soy ESA chica. Mi nuevo novio, más maduro, es comprensivo, pero me siento como una pequeña carga triste para él. A veces soy hipersexual y no puedo evitarlo. Es un mecanismo de afrontamiento que les ocurre a algunas víctimas de agresión sexual. No lo busqué. Me preocupa que mi novio no confíe en mí por eso. Un amigo mayor, mi vecino desde hace años, se aprovechó de mí después de que le conté lo que pasó en su casa. Tuvimos sexo y luego se sintió culpable por excitarse con mi historia de violación. Lo admitió y me pidió perdón. El sexo me ayudó a calmar el zumbido de oídos por breves periodos, así que lo hice con él más de una vez al día durante un tiempo hasta que mi padre empezó a sospechar algo y habló con él. Desde entonces, no confío en mí misma. Quiero casarme con mi novio, en gran parte, solo para protegerme y demostrarle que lo amo y soy leal, aunque no estoy segura de poder serlo. Me preocupa no poder amar como una persona normal. Me preocupa alejarlo por ser demasiado dependiente y querer casarme con él tan pronto. Lo necesito más de lo que él me necesita a mí. ¿Será así siempre en las relaciones de las víctimas de violación? Me esfuerzo mucho en la escuela para no arruinar mi futuro. Es muy difícil concentrarme. Me zumban los oídos constantemente. Gracias por escuchar.

  • Informar

  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Esa noche mi hermano me tocó.

    No sé si lo que me hizo mi hermano se puede clasificar como abuso sexual. Me estaba quedando a dormir en su casa. Era tarde por la noche y estábamos viendo una película. En un momento dado, me preguntó si podía empezar a acurrucarme. De hecho, acepté, ya que somos muy cercanos y ambos disfrutamos del afecto físico. Mientras hacíamos cucharita, metió la mano debajo de mi camisa. No dijo nada, y yo tampoco. A medida que avanzaba la noche, alternaba entre caricias, besos en la cabeza o en un lado de la cara, y palabras de cariño. Le acaricié el brazo distraídamente porque me sentía incómoda allí tumbada. Finalmente, me preguntó "¿está bien?", refiriéndose a su mano subiendo lentamente por mi estómago. Le estaba dando el beneficio de la duda y seguía pensando que la acción era platónica, además de que me sentía bien, además de que soy tímida y me cuesta la confrontación, así que mi cerebro piensa que decir "no" a la gente es provocarla, así que dije "sí". En realidad no quería decirlo. No creo que quisiera decir "no", claro. No creo que quisiera decir nada en absoluto. Estaba cansada. Los dos lo estábamos. Sus caricias progresaron suavemente hasta el punto de acariciar la parte inferior de mis pechos. Fue entonces cuando empecé a cuestionar sus intenciones. Volvió a preguntar "¿está bien?". Volví a decir "sí". Cuando terminó la película, me asusté. La había estado usando para distraerme de lo que estaba pasando, y temía que, al no haber distracción, centrara toda su atención en mí e intentara hacer algo; así que me incorporé. Me apretó ligeramente la parte inferior del pecho mientras lo hacía, quizá a propósito, quizá por reflejo. Cuando se dio cuenta de que me estaba alejando de verdad, retiró las manos, dijo: "Lo siento. Tu hermano es un bicho raro", y se levantó para ducharse. Creo que en ese momento empecé a entrar en pánico. Fue lo que confirmó mis sospechas de que sus caricias realmente tenían una intención sexual. Había estado intentando engañarme a mí misma creyendo que eran afecto inocente, pero esas palabras me obligaban a afrontar la realidad de mi situación. Recuerdo que no paraba de hablar de temas sin sentido mientras desayunábamos porque temía que sacara a relucir lo que acababa de pasar y quisiera hablar de ello. No quería hablar de ello. Quería fingir que nunca había pasado. Todavía lo intento. Pero me atormenta. Él y su esposa (que habían estado durmiendo plácidamente en su habitación toda la noche) se fueron temprano por la mañana de luna de miel (yo estaba allí para cuidar la casa y había ido la noche anterior para pasar el rato con ellos antes de que se fueran). Una vez sola, me fui a dormir tranquilamente a su cama (con su permiso e insistencia, ya que no había otras camas en el apartamento). Mientras intentaba dormirme, aún podía sentir sus manos sobre mí, como una caricia fantasma. Me derrumbé en ese mismo instante. Me sentí culpable y asquerosa por no haberlo parado y por haberlo disfrutado también. Sentía que tal vez yo era la rara, y tal vez yo la que estaba convirtiendo esta interacción en algo inapropiado. Las semanas siguientes, intenté reprimir mis sentimientos. Unos días antes de Navidad, estaba en un avión con mi madre, a punto de empezar nuestras vacaciones. Estaba cerca de la regla y tenía los pechos sensibles. Eso desencadenó algo en mí y de repente lloré ahí mismo, en público. Ese dolor vago me recordó la sensación de aquel apretón que me dio en el pecho. Mi madre me vio a punto de llorar, pero mentí y le dije que era solo porque estaba cerca de la regla y me sentía deprimida (llevó un tiempo luchando contra la depresión, y ella lo sabía). Durante el viaje, tuve flashbacks aleatorios de esa noche, a veces incluso acompañados de náuseas. Sentía que estaba exagerando mi reacción mental, ya que no me habían violado y no debería estar traumatizada por un contacto que apenas puede considerarse íntimo. Al volver a casa, hice algo de lo que no sé si me arrepiento: hablé con él. Le envié un mensaje largo (vive en otra ciudad, lo que me dio más seguridad al confrontarlo) del que apenas recuerdo nada, salvo que mencionaba "esa noche" y cuánto me había afectado. Me derrumbé al escribirlo, y probablemente no era muy coherente. Mi hermano me envió muchas respuestas cortas en ráfagas rápidas al verlo. Se disculpó profusamente. Dijo "No sé qué me pasa", "Buscaré ayuda psicológica", entre muchas cosas que no recuerdo. Eso me asustó un poco. ¿Para qué necesitaba ayuda psicológica? ¿Estaba admitiendo que tenía impulsos que no podía controlar? Pero no dije nada al respecto. Tenía miedo de acusarlo, y me aseguré de aclarar que yo también era culpable por no poner límites. Ambos nos respondíamos sin pensar. Estábamos en pánico y llenos de adrenalina. Tenía miedo de perderlo. Era mi único vínculo en la ciudad donde vivíamos (muy lejos de la nuestra, donde viven nuestros padres y mis amigos). No quería molestarlo, porque es una persona muy sensible y ya me sentía culpable por cómo reaccionaba. Resolvimos el asunto por mensaje. Pero no lo hicimos. En absoluto. Fingí que sí, pero seguía atormentada por las dudas y la paranoia. Más que las caricias, lo que me atormentaba eran sus palabras: "Lo siento. Tu hermano es un bicho raro". Me conmovieron profundamente. Solo quería negar lo sucedido, pero esas palabras no me lo permitieron. La historia continúa hasta el día de hoy, pero no quiero escribir demasiado sobre las consecuencias de "esa noche", ya que escribiría demasiado y quiero centrarme en si fue un caso de abuso. En este punto, me siento un poco más centrada y capaz de aceptar que lo sucedido tuvo un trasfondo sexual. Todavía me siento avergonzada y culpable. Consentí algunas caricias. No estoy segura de si quería, pero lo hice. Normalmente, eso me haría pensar que fue un encuentro consentido y que ahora simplemente me arrepiento, pero hay muchos factores que también contribuyen a mi creencia de que esto también podría ser un caso de abuso. En primer lugar, mi hermano tenía 38 años en ese momento. Yo tenía 20, lo cual sí, es una adulta, pero aun así; él es mi hermano mucho mayor. Ya era casi un adulto cuando yo nací. Ha sido una figura de autoridad toda mi vida, aunque le gusta fingir que no lo es. Es un poco despistado en cuanto a lo que es apropiado o no en contextos sociales, pero creo que alguien de su edad debería saber que no debe meter la mano bajo la camisa de su hermana pequeña y subir tanto por su cuerpo que sus dedos rocen su areola. En segundo lugar, soy neurodivergente, aunque no se lo dije en ese momento. Sin embargo, cuando se lo conté, me dijo que ya sospechaba. A pesar de eso, siempre he sido callada y retraída, así que me molesta que empezara a tocarme bajo la apariencia de afecto inocente y luego esperara que yo pudiera expresar mi incomodidad cuando la situación se intensificara sin que él especificara qué iba a pasar. Tampoco creo que su forma de buscar consentimiento fuera nada productiva. Solo me preguntó si dos caricias específicas estaban bien, y solo después de empezar a hacerlas. No pidió permiso explícito para nada, salvo para los abrazos al principio. Lo que quiero decir es que yo era vulnerable. Soy joven, inexperta, autista, y él siempre ha sido un apoyo emocional y casi una figura paterna para mí. No sé cómo puede ser tan ingenuo como para pensar que no tiene ningún poder sobre mí. Quizás sí lo sabe, pero no estaba pensando en ese momento. Sigo sin entender por qué me tocaría así. Me consuela un poco pensar que quizás no tenía ningún control sobre ello después de todo. Pero no lo sé. Quizás sí. Soy adulta, después de todo. Y creo que se habría detenido si se lo hubiera dicho. Pero definitivamente nunca di mi consentimiento entusiasta. Me siento traicionada. Me siento perdida. Me siento enojada. Me siento triste. Llevo meses evitando pensar en ello. Esta noche, todo me volvió a la mente y me derrumbé de nuevo. De verdad que no sé qué hacer. No quiero contarle a nadie cercano lo que pasó porque me da vergüenza. Y desde luego no quiero contárselo a mis padres. En cierto modo, quiero cortar lazos con él, pero al mismo tiempo no lo hago porque creo que está arrepentido y no quiero entristecerlo. No puedo evitar ser ingenua. No sé si eso me reconforta o me avergüenza.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Sobreviviente

    Me llamo Survivor y vivo en Huntsville, Texas. En 2004, a los 15 años, conocí a un hombre pedófilo. Esto fue justo después del divorcio de mis padres y, tras crecer con un padre severamente abusivo, ansiaba desesperadamente un liderazgo masculino en mi vida. Huelga decir que era una víctima fácil. Este hombre comenzó a manipularme y, con el tiempo, a abusar sexualmente de mí. Esto ocurrió una o dos veces al mes durante el resto de mi preparatoria. No tenía ni idea de que este hombre trabajaba con un ministerio universitario llamado Chi Alpha y las Asambleas de Dios durante al menos dos décadas y ya había abusado sexualmente de otros chicos. Por lo que solo cumplió 90 días en una cárcel de Alaska. Los pastores de nuestro ministerio intentaron convencer a los estudiantes, muchos de los cuales fueron víctimas, de que escribieran cartas de cesión en nombre del abusador. Uno pensaría que después de la preparatoria y de cumplir 18 años, lo habría dejado. Después de todo, ¿por qué alguien seguiría permitiendo que abusaran de él? Desafortunadamente, así no es como funciona la manipulación ni la mentalidad de una víctima. Por eso, me entristece decirlo, el abuso continuó. Cuando sufrí abuso en 2005, el plazo de prescripción en Texas en ese entonces era hasta los 23 años. A los 23 años, este hombre seguía abusando de mí. Durante un tiempo considerable, el liderazgo de las Asambleas de Dios, la denominación a la que pertenezco toda mi vida, supo que este hombre era un delincuente sexual registrado y no tomó las medidas necesarias para eliminarlo de nuestros ministerios. Fui una de las primeras víctimas en denunciarlo públicamente en 2023. Durante casi 20 años no se lo conté a nadie, ni siquiera a mi esposa. Cinco amigos y yo, algunos incluso pastores de las Asambleas de Dios, empezamos a llamar a amigos pensando que otros hombres habían sido abusados y escuchamos docenas de historias de abuso porque intentábamos ayudar a más de 40 víctimas a obtener ayuda, buscar justicia y sanar. Todos vimos con horror cómo se utilizaban los acuerdos de confidencialidad para aislar a los líderes de la organización y protegerse, utilizándolos como una cortina de humo y escondiéndose tras ellos. Por ello, no se ha hecho justicia. Desde entonces, las Asambleas de Dios han intentado desestimar demandas civiles válidas por negligencia, han marginado a las víctimas en el proceso de investigación y han intentado disimuladamente que las víctimas firmen los acuerdos. Debo añadir que soy profesor de secundaria aquí en Texas, y cada año escucho historias de estudiantes que han sido acosados o abusados sexualmente en todo tipo de situaciones. El lado positivo de mi historia es que el abusador está actualmente en la cárcel, a la espera de juicio. Mi esposa y yo tenemos una regla en casa con nuestros hijos: nada de secretos. Anoche hablé con mi hija de 8 años (en lenguaje infantil) sobre cómo se utilizan los acuerdos de confidencialidad. Y me dijo: "Pero si lo mantienes en secreto, ¿acaso esa mala persona no sigue lastimando a los niños?". Tuve el privilegio de trabajar con Elizabeth y con todos los involucrados en la Ley de Trey. Me ayudó muchísimo a sanar poder conocer y hablar con otros sobrevivientes. Escuchar sus luchas y saber que no estaba loca ni sola. A través de ese proceso legislativo encontré mi voz y gané confianza para compartir mi historia. ¡Gracias, Elizabeth, por ayudarme a acompañarlos!

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    #294

    *ESTA ES LA PRIMERA VEZ QUE LE CUENTO MI HISTORIA A ALGUIEN** Acababa de cumplir 13 años y me había enamorado por primera vez, un chico dos años mayor que yo, al que llamaremos Nombre porque así se llama. Su primo me había invitado a una fiesta en casa, pero cuando llegué solo estábamos él, su primo y yo. Al llegar, me esperaban en la entrada. Mi primer pensamiento fue: "¡Guau, qué alegría verme!". Entonces sentí que me agarraban de la nuca, de la coleta. Me sacaron la chaqueta que me acababan de regalar por Navidad y sentí un cuchillo frío y afilado en la garganta. Me obligaron a entrar en una habitación con solo uno de ellos, a quien no podía ver porque mi chaqueta todavía estaba sobre mi cabeza, pero podía decir por la voz que era Nombre Recuerdo haber escuchado cómo jugueteaban con los clips de mis jeans de granjero, pero a él no le importó darse cuenta, así que los bajó por mis hombros y finalmente hasta mis pies. Mi abrigo se había movido un poco para que pudiera ver su mano plana sobre la cama con el cuchillo debajo, ten en cuenta que esta era la primera vez que tenía algún tipo de experiencia sexual en este punto, nunca había besado a un chico, todo lo que podía pensar era si agarraba este cuchillo podía apuñalarlo y correr, pero eso habría sido imposible considerando que mis jeans de granjero todavía estaban alrededor de mis tobillos y tenía mucho dolor y sangraba por todas partes. Me congelé, dejé mi cuerpo, lo dejé hacer lo que planeaba hacer desde el principio, me sentí tan estúpida, tan ingenua y tan VIOLADA. Caminé siete cuadras desde ese plan de violación de "fiesta en casa" llorando histéricamente mientras la sangre me goteaba por las piernas. Ni siquiera me di cuenta. Era tan joven que no sabía qué había pasado en mi "primera vez". Ahora tengo 40 años y por fin voy a hablar, porque me ha estado carcomiendo durante años. Y el TEPT es real. Este cabrón no solo me quitó lo que guardaba para mi futuro esposo, sino también mi orgullo, mi autoestima, mi confianza y mi capacidad de abrirme sexualmente al amor de mi vida. Si no tuviera a mi esposo, probablemente estaría en un psiquiátrico. Sé que no lo merecía ni lo pedí, pero aún me afecta a diario. Me mantengo alejada de donde sucedió, siempre estoy mirando por encima del hombro. Estoy harta de vivir con miedo desde que salió de la cárcel por otras cosas... ¡De hecho tuvo el descaro de pedirme matrimonio por Facebook! Fue entonces cuando empezaron los flashbacks... Creí que lo tenía guardado, escondido en lo más profundo de mi alma, para no hablar de ello jamás. Solo quiero contárselo a mi esposo, pero siento que he estado mintiendo por omisión. Tengo tantas ganas de decírselo que no puedo decírselo sin desmoronarme o herirlo de alguna manera... Lo quiero tanto, es mi refugio.

  • Informar

  • “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇰🇪

    Para ser honesto...

  • Informar

  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

    Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Mi historia es nuestra historia

    Una de las partes más difíciles de mi proceso de sanación es que no estoy del todo segura de cuál es mi historia. El abuso sexual infantil es una parte cotidiana de mi familia, tanto por parte materna como paterna. Tenía 13 años cuando me enteré de que mi abuelo había abusado sexualmente de mi madre, sus hermanas, mi hermana y probablemente de otras niñas de la comunidad. Mi mundo se hizo añicos ese día. La forma en que me sentía y me conectaba con mi familia cambió por completo. Siento que he estado gritando durante años para que alguien se diera cuenta, para que le importara que esto sucediera, para que no se normalizara. Fue más tarde en mi vida adulta cuando me enteré del abuso que habían sufrido mis primas paternas. Pude ver este dolor entretejido en la narrativa de la mujer. Durante muchos años, creí que esta era la "situación difícil de la feminidad": que debemos soportar cada capricho y comportamiento de los hombres porque o saben más o no saben más. La ironía de crecer como bautista del sur es que los hombres están de alguna manera más cerca de Dios y, por lo tanto, son más santos e inteligentes que las mujeres, pero también son incapaces de controlarse en lo que respecta a las mujeres y el sexo. A medida que crecí y reflexioné sobre esta hipocresía, me di cuenta de que yo también había sufrido abuso sexual. Estaba en preescolar cuando empezó. Visitábamos la casa de la hermana mayor de mi madre por Navidad todos los años. Ella tenía dos hijos que en ese entonces eran preadolescentes y adolescentes. El menor tenía muchos problemas de conducta, y yo estaba convencida de que era un ángel enviado por Dios para ayudar a mi familia. Mi hermano más cercano en edad tiene una discapacidad, y a esa temprana edad, sus síntomas apenas comenzaban y eran inexplicables. Vi a mis padres bajo presión, e incluso a tan temprana edad, intentaba hacer todo lo posible por ser perfecta. Así que cuando mi primo me consideró su "amiga especial" y compartió conmigo su increíble e inmensa colección de legos, sentí que era otro uso de mis habilidades: un llamado de Dios. Tuve la suerte de poder conectar con el "niño malo" e influir en él. Ahora, en retrospectiva, creo que cualquier adulto, o incluso mis hermanos adolescentes, deberían haberse preguntado por qué un niño de 13 años querría jugar exclusivamente con uno de 5, pero aquí estamos. Tengo suerte en muchos sentidos. Nunca experimenté penetración ni violencia evidente. Durante mucho tiempo, pensé que era una parte normal de su desarrollo sexual. Así que empezó cuando tenía 5 años y terminó cuando estaba en cuarto o quinto grado, alrededor de los 10. En ese momento, él tendría 17 o 18 años. Jugábamos a "hacer como si". Recuerdo específicamente fingir ser Jack y Rose de Titanic. Me hacía posar desnudo, me besaba y me montaba. Este tipo de "juego" ocurría durante las vacaciones, eventos especiales, graduaciones y cosas así, en mi casa o en la suya. Recuerdo una ocasión específica en la que él y mi tía nos visitaron. Creo que ella y mi madre simplemente estaban pasando el rato, lo cual era raro. Mi madre buscaba desesperadamente la aprobación de sus hermanas, así que esta visita fue crucial. Ella y mi tía me hablaron de lo increíble que era que mi primo se portara mejor cuando yo estaba cerca; incluso usaron el término "amigo especial". Me advirtieron seriamente que no lo dejara jugar con mis Barbies. Se había metido en problemas por desviación sexual y bajo ninguna circunstancia debía dejar que tocara mis muñecas. Bueno, yo tenía unos 7 u 8 años en ese momento y él 15 o 16, así que puedes imaginarte cómo fue. Mutiló a mis Barbies: les cortó la cabeza y la cara, las desnudó a todas, hizo una "furgoneta de Barbie desnuda", y realizó actos sexuales entre ellas. Recuerdo que intenté con todas mis fuerzas redirigir la situación, pero él tenía la herramienta perfecta para controlarme. Todavía puedo oír su voz: "Los adultos se enfadarán contigo si les cuentas sobre nuestra fantasía especial. Eres una niña muy madura para tu edad". Sabía que no quería que mi madre supiera que había estado fingiendo tener sexo. Yo también estaba en problemas después del incidente con Barbie. Mi madre estaba decepcionada conmigo. No recuerdo el castigo exacto, pero probablemente tuve más tareas y no me permitieron usar la computadora por un tiempo. Solo puedo imaginar si ella supiera la magnitud de nuestro "juego". Alrededor de los 10 años, fuimos por Navidad. Recuerdo la sensación en el estómago, ese ardor de culpa. (Sigue ahí hasta hoy. Luchando contra las náuseas y vomitando después de casi cada comida. ¡Me encanta el síndrome del intestino irritable!). Me daba pavor tener que jugar con él. Ese año, se exhibió ante mí. Quería que lo tocara, pero creo que sabía que se había excedido. Me estaba haciendo mayor, tenía vello en las axilas, y mi madre nos había hablado muchísimo a mi hermano y a mí sobre nuestras partes íntimas por su propia experiencia. Sin embargo, no creo que considerara que otro niño pudiera hacernos daño. Me enseñaron a desconfiar de los hombres adultos, de los desconocidos. Así que mi cumpleaños es en enero, y recuerdo que la culpa me carcomía después de esa Navidad. Había redoblado sus tácticas de intimidación y yo sabía que no podía acudir a un adulto. Recuerdo que pensé que realmente quería sentirme mejor antes de mi cumpleaños. Así que se me ocurrió contárselo a mi hermano; después de todo, él no era un adulto. Inmediatamente se lo contó a mi madre, quien luego llamó a su hermana. Recuerdo estar sentada a sus pies en el suelo de la cocina mientras ella discutía con su hermana. No dijo mucho ni ofreció ninguna explicación. Me hizo jurar que nunca se lo diría a mi padre, y dejamos de visitar a mi tía tan a menudo después de eso. Cuando estaba en el instituto, mi madre tuvo cáncer y murió. Estuvo muy, muy enferma durante unos nueve meses, y durante su primera hospitalización, querían que me quedara con mi tía. Estaba muerta de miedo. Mi primo había vuelto de la universidad y también estaría allí. Recuerdo que enseguida se me saltaron las lágrimas y le rogué a mi madre que no me hiciera ir. Mi padre estaba en la habitación, así que no puedo explicarme. Mi madre me regañó por egoísta y me dijo que tenía que hacer esto, para ser indulgente con ella y mi padre. Recuerdo que me tocó el trasero con mucha torpeza en una tienda de artículos de oficina, y sorprendentemente le dije que no podía tocarme, que ya no era una niña. No tengo ni idea de dónde salió esa autonomía, ¡pero estoy muy orgullosa de mí a los 15 años! Mi tía me ofreció quedarme en una habitación más grande abajo durante ese tiempo, pero me aseguré de quedarme en la suite de invitados contigua a la principal y cerré la puerta con llave todas las noches. Aquí estoy, 17 años después, y tuve que verlo por primera vez desde que me gradué del instituto el año pasado. Mis hermanos, mi padre y yo hemos estado prácticamente distanciados de la familia de mi madre desde su muerte. Todos nos quedamos impactados al ver a mi tía y a su familia asistir al funeral de uno de mis hermanos fallecidos. Fue mortificante volver a verlo. Una descarga eléctrica me recorrió todo el cuerpo. Me temblaba la pierna sin control. Sollozaba tan fuerte que tuve que salir de la habitación. Y una vez más, sentí esa desconexión con mi familia, que continúa con esta narrativa de que soy egoísta, mentirosa/exagerada, demasiado emocional. La familia es la parte más difícil de mi proceso de sanación. A estas alturas, ni siquiera estoy segura de tener familia. Termino casi todas las llamadas con mis hermanos conmocionados, preocupados, menospreciados y exhaustos. No puedo tener relaciones sanas con mis sobrinos y sobrinas por mucho que lo intente. Siempre soy la desviada para ellos. Hoy, vivo al otro lado del país y estoy formando mi propia tribu. Quiero estar rodeada de personas que entiendan el amor incondicional y quieran proteger a los niños. Las historias de mi madre, mi hermana, mi tía y mi prima son todas mías. Al igual que la mía es la de ellos. Este abuso se transmite en nuestro ADN, es compartido entre nosotros a pesar de las diferencias entre nuestros agresores y experiencias. Durante mucho tiempo, minimicé lo que me sucedió como una exploración sexual normal de un niño pequeño. Y aunque reconozco que el comportamiento de mi abusador fue una señal del abuso que estaba sufriendo, no pasa por alto el impacto de estar expuesta al sexo y la intimidad a los 5 años. He tenido muchas dificultades interpersonales y para desarrollar relaciones. Durante mucho tiempo, no pensé que fuera capaz ni mereciera tener relaciones sanas. Pensé que mi familia era sana. Si hay un mensaje importante que quiero compartir con otros sobrevivientes, es que ¡hay una luz al final del túnel! Hay gente ahí fuera que te creerá y te protegerá. Hay espacio para ti. La aceptación es difícil, y no estoy segura de haber aceptado del todo lo que me pasó a mí y a mi familia. Pero ayuda ver a tantos otros alzar la voz. Sentir que finalmente tenemos una plataforma, y tal vez la gente no esté escuchando como me gustaría, pero la conversación está sucediendo. ¡Ni siquiera los hombres poderosos deberían salirse con la suya!

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇱

    Llámame Sky

    Hola, soy de Sudáfrica, pelirroja. Creo que es importante saber que era de clase media, blanca y supuestamente bastante protegida. Aun así, esto me pasó. No fue un extraño quien causó "una noche de violencia", sino un tipo de abuso mucho más siniestro que duró cuatro años y que me ha trastornado toda la vida. Empezó a los 14 años, ahora tengo 46 y por fin estoy lista para hablar. Todavía me da miedo hacerlo, todavía me da miedo poner mi nombre en ello. Estoy tan condicionada a creer que me perseguirán más, que nadie me creerá o que me volverán a vilipendiar. Pero también es la razón por la que siento que tengo que romper con esa atadura ahora y contar la verdad de lo que pasó, por primera vez. Quiero ayudar a las chicas a encontrar su voz más rápido que yo. Quiero que no sufran durante años como yo. Si mi historia puede ayudar a una sola persona... entonces valió la pena contarla. No estoy lista para que me lo cuenten todo, todos hemos pasado por eso, sabemos cómo se nos va la mente cuando no podemos afrontar una violación. Mi mente se bloqueó tanto que mi testimonio sería inconexo, las fechas se acabaron, me quedé con imágenes y sentimientos que resurgieron unos diez años después. Sucedieron, pero no pude organizarlos con precisión en una cronología. Así que, en lugar de eso, un resumen. Mis amigos se juntaban en una granja después de la escuela, montando a caballo. El hermano mayor de una chica se interesó por mí. Tenía 14 años, era socialmente torpe y bastante callada. Fue agradable recibir la atención; a mi madre le pareció adorable y se derritió ante la idea del amor joven. Recuerdo que no sentí gran cosa, la verdad, no me dio un vuelco el corazón al pensar en él, pero a todos los demás les pareció una gran idea y me incluían mucho más, así que empezamos a salir. Recuerdo que el principio fue bastante clásico, me trató bien, y la verdad es que no puedo precisar cuándo empezó a cambiar. Tuvimos sexo antes de cumplir los 15, y puedo decir que no me impresionó demasiado; fue un desastre e incómodo, y no era algo que quisiera volver a hacer. Creo que ese fue probablemente el comienzo de los problemas posteriores. Pero aunque me obligaron, no habría usado el término violación en ese caso. Lo que vino después fue que él quería más, cuando yo no. Lo que empezó como coerción se intensificó con el tiempo. Por un lado, mis amigos me daban prestigio por haber tenido sexo, pero por otro, no era algo que esperara con ilusión, pero no quería perder a mis amigos, mi estatus, las invitaciones a fiestas, la aprobación de mi familia y la suya, etc., así que no quería necesariamente perder la relación. Pero recuerdo que empezó a doler, probablemente porque no me involucraba en absoluto, y que me doliera me hacía aún menos entusiasta. Intentaba decir que no, pero él me agotaba con cosas como «Pero tú me quieres, ¿verdad?». Cuando eso dejó de funcionar, empezó a golpearse a sí mismo, hasta que cedí. Y cuando eso dejó de funcionar, la violencia llegó a mí. Ahora era una violación en toda regla. Pero aparentemente con el respaldo de mi familia y amigos. No, no dije nada al respecto, no tenía amigos cercanos en quienes confiar y mi familia parecía estar de acuerdo con la relación; parecía que a nadie le importaba especialmente lo que yo pensara. Tengan en cuenta que en ese momento no tenía ni idea de que esto fuera una violación; definitivamente creía que era una relación normal y sana, ya que no tenía nada con qué compararla. Sin embargo, empecé a enfadarme porque no me escuchaba, le había dicho que no y él me ignoraba. Me hizo sangrar ahí abajo. Y ya estaba harta. Tenía 17 años y me había dado cuenta de que mis amigos no eran mis amigos porque les parecía bien. La aprobación de mis padres me parecía una traición. Finalmente decidí que las supuestas ventajas no merecían la pena. Claro que escaparme no sería fácil; él ahora era una figura central en mi vida. Recuerdo cosas concretas, como que le dije que no a dormir en casa el viernes, así que él les preguntó a mis padres y lo organizaron. Ya podía conducir, así que llegué a casa del colegio y, ¿adivina quién se quedaba a cenar? Salí con mis amigos y él estaba allí. Como lo ignoraba constantemente, me empujó escaleras abajo delante de todos. Decidió dar un paseo para refrescarse. Cuando llegué a casa, ¿adivina quién ya estaba en mi cama? En ese momento estaba realmente confundida, era imposible que nadie se diera cuenta de que estaba en problemas. Los moretones, los arrebatos, ya no se limitaban a la habitación. Sé que lo habría visto en otra persona, pero nadie me rescató, nadie me defendió de él, estaba sola para luchar contra esto. Intenté poner límites; no iría a eventos grupales si él estaba allí. Así que organizó un día en el parque e hizo que todos dijeran que no iría. Cuando llegué, tenía una cesta de picnic y una manta e insistió en que me sentara con él mientras todos los demás iban a jugar al fútbol. Este era su intento de recuperarme. Para que todos mintieran y aislarme aún más. Pensé que hice un buen trabajo al dejar claro que habíamos terminado, que no quería volver a verlo. Que estaba preparada para perder a mis "amigos" por esto. Tenía un as más bajo la manga. Una cena para el patio. Todos iban en grupo a un restaurante, padres e hijos, todos. Intenté decirles a mis padres que no quería ir, pero dijeron que no tenía opción. No podía hacerlos quedar mal. Les pedí a mis amigos de confianza que por favor no lo dejaran sentarse a mi lado. Lo intentaron, pero literalmente los empujó. Me susurró en la mesa que se suicidaría si lo dejaba. Ese fue el momento que recuerdo con tanta claridad, nadie vendría a salvarme, tuve que decidir mi propio valor allí mismo. Primero pensé en el suicidio, si me quitaba la vida, esta pesadilla terminaría, podría ser libre. Luego pensé, ¿qué hacía que su vida valiera más que la mía? ¿Y por qué debería quedarme por una amenaza como esa? ¿Qué probabilidades había de que realmente lo hiciera? ¿Y me importaría? Una parte de mí pensaba que debía hacerlo, porque lo que me estaba haciendo era tan injusto. Solo quería que me permitieran irme. Pero parecía que esas eran mis opciones: quedarme y morir o luchar. Él o yo. Ahora era cuestión de vida o muerte. Luchar o morir. Me volví hacia él y le puse en evidencia. "Hazlo entonces, porque ya no soy de tu propiedad". Podría escribir ensayos sobre lo que quise decir en ese momento, pero él también tenía claro el cambio. Ahora estaba preparada para luchar, costara lo que costara. Lo ignoré por completo, tanto que no recuerdo nada de lo que me dijo. Sé que alguien debió haber oído fragmentos, estaban todos ahí, pero nunca me había sentido tan sola. Así que no pudo soportar que lo ignoraran, me agarró del brazo y me mordió. El dolor punzante me sacó de mi castillo mental e hice algo que nunca había hecho: di un primer golpe y le di un puñetazo en la sien con el dorso de la mano tan fuerte como pude. Y estalló el caos. Todos saltaron, nos agarraron a él y a mí y nos separaron. Las chicas me llevaron al baño. Para ser honesto, me sorprendí, como si no supiera qué era todo ese alboroto, si nunca les había importado. (Sí, quizás no lo supieron hasta entonces, aunque en mi mente, todavía no puedo entender cómo fue posible). Resulta que todas vieron el puñetazo y querían saber por qué lo había hecho. Pregunté si vieron la mordida... nadie la había visto... ¡Qué demonios! Levanté la manga y expuse la marca de la mordida, ya amoratada y sangrante, en mi brazo, con sus dientes reales marcando mi piel. Nunca había visto una mordida tan mala de un ser humano en mi vida. Fue brutal. Dije que no me acercaría a él otra vez. Los chicos se lo llevaron al otro baño. No sé qué dijeron o hablaron por ahí, pero se lo llevaban a casa y volverían. Incluso lo comprobé, su casa, no la mía otra vez. Esta vez lo dejé muy claro. Así que la noche terminó, y por fin llegamos a casa. Tenía un amigo durmiendo en mi casa, pero no recuerdo bien de qué hablamos mientras nos preparábamos para dormir, solo sé que me sentí muy aliviada de poder separarme de él. Lo había logrado, le había plantado cara. Pero entonces mi madre llamó a mi puerta: «Vístete, tenemos que ir al hospital, se lastimó». Mi madre llevó a mi amigo aparte, pero no me dio detalles. Solo recuerdo estar completamente desanimada, ¿cómo no iba a terminar esto? Ahora todos se pondrían de su lado otra vez, ¿cómo se atrevía a hacer esto? ¿Por qué no podía dejarme en paz? Cuando llegamos, todos lloraban menos yo. Solo entonces me enteré de que había cogido la pistola de su padre y se había disparado, pero seguía vivo. Estaba muy conmocionada y perdida en mis pensamientos; no recuerdo mucho de lo que dijeron, estaba luchando en mi propia guerra interior, me sentía enfadada y engañada. Llegó la noticia de que había muerto en la mesa de operaciones. Todos lloraron desconsoladamente, menos yo. Creo que esto ya se estaba notando. Caí en depresión, no porque él estuviera muerto, sino porque me había robado mi victoria. Los meses siguientes fueron un borrón, pero algunos momentos destacados sobresalieron. Mis amigos me culparon de matarlo porque él también les había dicho que si me iba, se suicidaría, y de mi dura respuesta. Cuando intenté hablar del abuso, me llamaron mentirosa y me acusaron de hablar mal de los muertos. Dijeron que lo inventé para llamar la atención. Nadie podía mirarme ya. Mis propios padres no podían simplemente hablarme de ello, me llevaban constantemente a desconocidos (psicólogos), pero yo no los conocía y ¿hablaba de qué? Mi mente había ocultado tanto de ello que no podría explicarlo ni aunque lo intentara. Ese grupo de amigos continuó atacándome durante años después y son la razón por la que todavía siento que no puedo hablar de lo que pasó sin represalias. Intenté fingir tristeza, pero ¿cómo podría? No apreté el gatillo, fue su decisión. Y siento que lo hizo por culpa y venganza, porque sabía que había encontrado mi voz e iba a contarles a todos lo que me había estado haciendo. También no puedo evitar pensar que es mejor que esté muerto porque si no me lo hacía a mí, definitivamente se lo haría a otra persona. No merecía vivir (una opinión muy impopular). Solo quería que me dejaran ir. En cambio, me silenció desde la tumba. Y esto es lo que más necesito decir... que el que no me creyeran causó más daño que la violación y el abuso en sí. Al final, nadie me creyó, excepto mi hermano menor, quien tampoco pudo hacer nada para ayudarme. Abandoné el bachillerato, estaba reprobando todo de todos modos, como si después de una pelea a muerte, la escuela me pareciera una tontería. Creo que hubo como tres meses en los que no me levanté de la cama, dejé de ducharme, simplemente no me importaba. Todas las personas que se suponía que debían protegerme me habían dicho sistemáticamente que no importaba, así que ¿qué sentido tenía intentarlo? Al final me levanté, pero era una adolescente llena de angustia e ira. Les falté el respeto a mis padres, bebí mucho, probé drogas e hice un montón de estupideces. Y a menudo me culpaban aún más por ello. La gente simpatizaba con mi madre o con "su" familia. Era una mala persona con mala actitud. Y todavía no entiendo cómo nadie podía ver cuánto dolor sentía. Me recuperé y he hecho todo lo posible por tener una buena vida, pero los sentimientos de no ser digna de amor, de no poder confiar y de asumir que de todos modos nunca me creerían, esos sentimientos nunca se han ido. Todavía no sé cómo deshacerlos. Esta programación ocurrió en una etapa tan crucial de mi desarrollo que toda mi visión del mundo está contaminada por el trauma. Nadie debería tener que pasar por esto. Ese hombre me arrebató la inocencia y la autoestima. Todos los demás me arrebataron la confianza. Cosas que no se pueden recuperar con un chasquido de dedos. Estoy rota, y probablemente siempre lo estaré, por algo que me pasó de niña. Algo que nunca fue mi culpa. Sé que el mal existe. Pero... me volví muy buena ayudando a caballos problemáticos, porque sé que las rabietas y los arrebatos esconden dolor. He ayudado a muchas chicas jóvenes hasta la edad adulta, porque conozco las señales del abuso. He dedicado mi vida a intentar ayudar a quienes no tienen voz, porque sé exactamente cómo se siente. Espero que eso sea suficiente para contrarrestar todo mi desgarramiento. Mi razón para contar esta historia es destacar el daño causado después del hecho. En muchos sentidos, creo que podría haberme mantenido fuerte a pesar del abuso; fue el hecho de que no me escucharan después lo que me destrozó. Que no me creyeran fue lo que más me dolió, y ser acusada de asesinato es ridículo; solo era una chica joven sin habilidades, que se vio envuelta en una pesadilla, luchando por su vida. Sé que si hubiera estado allí en su casa, lo cual podría haber sido plausible, me habría matado. Pero en cambio, tal como se desarrolló, su suicidio me robó la victoria. Así que al diablo con él, lo diré: gané. Desafortunadamente lo que gané fue una vida sintiéndome aislada e inútil. Para cualquiera que esté atrapado en una relación abusiva, tu vida está 100% en juego, ¡¡¡luchas!!! Pero debes saber que la verdadera batalla vendrá después, cuando intentes contar tu historia. Sigue intentándolo, encuentra a personas como yo que te crean, como estoy tratando de hacer de nuevo ahora mismo. Porque es importante. Si solo una persona hubiera dado un paso al frente para protegerme, habría hecho una gran diferencia que habría cambiado mi vida. Todavía necesitamos más conciencia de las señales de abuso, porque todavía no puedo entender cómo nadie sabía por lo que estaba pasando. No hay forma de que no hubiera señales, es imposible de comprender. Necesitamos ser conscientes, necesitamos estar preparados para defender a los que no tienen voz, verlos, escucharlos, ayudarlos y defenderlos. Créeles. Ningún joven de 14 años inventa mierda como esa para llamar la atención, eso es lo más tonto que he escuchado en mi vida.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    #294

    *ESTA ES LA PRIMERA VEZ QUE LE CUENTO MI HISTORIA A ALGUIEN** Acababa de cumplir 13 años y me había enamorado por primera vez, un chico dos años mayor que yo, al que llamaremos Nombre porque así se llama. Su primo me había invitado a una fiesta en casa, pero cuando llegué solo estábamos él, su primo y yo. Al llegar, me esperaban en la entrada. Mi primer pensamiento fue: "¡Guau, qué alegría verme!". Entonces sentí que me agarraban de la nuca, de la coleta. Me sacaron la chaqueta que me acababan de regalar por Navidad y sentí un cuchillo frío y afilado en la garganta. Me obligaron a entrar en una habitación con solo uno de ellos, a quien no podía ver porque mi chaqueta todavía estaba sobre mi cabeza, pero podía decir por la voz que era Nombre Recuerdo haber escuchado cómo jugueteaban con los clips de mis jeans de granjero, pero a él no le importó darse cuenta, así que los bajó por mis hombros y finalmente hasta mis pies. Mi abrigo se había movido un poco para que pudiera ver su mano plana sobre la cama con el cuchillo debajo, ten en cuenta que esta era la primera vez que tenía algún tipo de experiencia sexual en este punto, nunca había besado a un chico, todo lo que podía pensar era si agarraba este cuchillo podía apuñalarlo y correr, pero eso habría sido imposible considerando que mis jeans de granjero todavía estaban alrededor de mis tobillos y tenía mucho dolor y sangraba por todas partes. Me congelé, dejé mi cuerpo, lo dejé hacer lo que planeaba hacer desde el principio, me sentí tan estúpida, tan ingenua y tan VIOLADA. Caminé siete cuadras desde ese plan de violación de "fiesta en casa" llorando histéricamente mientras la sangre me goteaba por las piernas. Ni siquiera me di cuenta. Era tan joven que no sabía qué había pasado en mi "primera vez". Ahora tengo 40 años y por fin voy a hablar, porque me ha estado carcomiendo durante años. Y el TEPT es real. Este cabrón no solo me quitó lo que guardaba para mi futuro esposo, sino también mi orgullo, mi autoestima, mi confianza y mi capacidad de abrirme sexualmente al amor de mi vida. Si no tuviera a mi esposo, probablemente estaría en un psiquiátrico. Sé que no lo merecía ni lo pedí, pero aún me afecta a diario. Me mantengo alejada de donde sucedió, siempre estoy mirando por encima del hombro. Estoy harta de vivir con miedo desde que salió de la cárcel por otras cosas... ¡De hecho tuvo el descaro de pedirme matrimonio por Facebook! Fue entonces cuando empezaron los flashbacks... Creí que lo tenía guardado, escondido en lo más profundo de mi alma, para no hablar de ello jamás. Solo quiero contárselo a mi esposo, pero siento que he estado mintiendo por omisión. Tengo tantas ganas de decírselo que no puedo decírselo sin desmoronarme o herirlo de alguna manera... Lo quiero tanto, es mi refugio.

  • Informar

  • “Siempre está bien pedir ayuda”

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

  • Informar

  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

  • Informar

  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Sobreviviente

    Me llamo Survivor y vivo en Huntsville, Texas. En 2004, a los 15 años, conocí a un hombre pedófilo. Esto fue justo después del divorcio de mis padres y, tras crecer con un padre severamente abusivo, ansiaba desesperadamente un liderazgo masculino en mi vida. Huelga decir que era una víctima fácil. Este hombre comenzó a manipularme y, con el tiempo, a abusar sexualmente de mí. Esto ocurrió una o dos veces al mes durante el resto de mi preparatoria. No tenía ni idea de que este hombre trabajaba con un ministerio universitario llamado Chi Alpha y las Asambleas de Dios durante al menos dos décadas y ya había abusado sexualmente de otros chicos. Por lo que solo cumplió 90 días en una cárcel de Alaska. Los pastores de nuestro ministerio intentaron convencer a los estudiantes, muchos de los cuales fueron víctimas, de que escribieran cartas de cesión en nombre del abusador. Uno pensaría que después de la preparatoria y de cumplir 18 años, lo habría dejado. Después de todo, ¿por qué alguien seguiría permitiendo que abusaran de él? Desafortunadamente, así no es como funciona la manipulación ni la mentalidad de una víctima. Por eso, me entristece decirlo, el abuso continuó. Cuando sufrí abuso en 2005, el plazo de prescripción en Texas en ese entonces era hasta los 23 años. A los 23 años, este hombre seguía abusando de mí. Durante un tiempo considerable, el liderazgo de las Asambleas de Dios, la denominación a la que pertenezco toda mi vida, supo que este hombre era un delincuente sexual registrado y no tomó las medidas necesarias para eliminarlo de nuestros ministerios. Fui una de las primeras víctimas en denunciarlo públicamente en 2023. Durante casi 20 años no se lo conté a nadie, ni siquiera a mi esposa. Cinco amigos y yo, algunos incluso pastores de las Asambleas de Dios, empezamos a llamar a amigos pensando que otros hombres habían sido abusados y escuchamos docenas de historias de abuso porque intentábamos ayudar a más de 40 víctimas a obtener ayuda, buscar justicia y sanar. Todos vimos con horror cómo se utilizaban los acuerdos de confidencialidad para aislar a los líderes de la organización y protegerse, utilizándolos como una cortina de humo y escondiéndose tras ellos. Por ello, no se ha hecho justicia. Desde entonces, las Asambleas de Dios han intentado desestimar demandas civiles válidas por negligencia, han marginado a las víctimas en el proceso de investigación y han intentado disimuladamente que las víctimas firmen los acuerdos. Debo añadir que soy profesor de secundaria aquí en Texas, y cada año escucho historias de estudiantes que han sido acosados o abusados sexualmente en todo tipo de situaciones. El lado positivo de mi historia es que el abusador está actualmente en la cárcel, a la espera de juicio. Mi esposa y yo tenemos una regla en casa con nuestros hijos: nada de secretos. Anoche hablé con mi hija de 8 años (en lenguaje infantil) sobre cómo se utilizan los acuerdos de confidencialidad. Y me dijo: "Pero si lo mantienes en secreto, ¿acaso esa mala persona no sigue lastimando a los niños?". Tuve el privilegio de trabajar con Elizabeth y con todos los involucrados en la Ley de Trey. Me ayudó muchísimo a sanar poder conocer y hablar con otros sobrevivientes. Escuchar sus luchas y saber que no estaba loca ni sola. A través de ese proceso legislativo encontré mi voz y gané confianza para compartir mi historia. ¡Gracias, Elizabeth, por ayudarme a acompañarlos!

  • Informar

  • “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇰🇪

    Para ser honesto...

  • Informar

  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇦🇱

    Me convertí en la persona que necesitaba para ayudarme de niño. Pero todavía me siento impotente para generar un cambio. Mi esperanza es que algún día, estos monstruos rindan cuentas por lo que nos han arrebatado.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Sobreviviendo a una violación en grupo

    El año pasado me violaron en grupo. Tengo un zumbido en los oídos llamado tinnitus que no ha parado desde entonces. Tengo pesadillas. Volé con mi madre a una boda en el extranjero. Estaba emocionadísima. Ella estaría ocupada con sus amigos y su prima, y yo podría pasar tiempo con mi genial prima segunda, dos años mayor que yo. Después de la cena de ensayo, salimos. Fue divertido porque allí no tenía permiso para beber, aunque la edad legal era menor que en mi provincia, pero no revisaban la identificación. No bebí mucho porque no era lo mío y tenía novio, pero pude ir a algunos bares y luego a una discoteca pegada a un hotel. Nos divertimos muchísimo hasta que conocimos a dos soldados uniformados que eran guapísimos y nos separaron de sus amigas por nuestro aspecto. Mi prima es guapísima. Tenían una habitación privada en la discoteca y había varios soldados y también dos prostitutas. A esas prostitutas definitivamente les disgustaba que estuviéramos allí. Quería salir de todas formas, y las chicas guapísimas que nos invitaron fingieron entendernos y nos sacaron de allí. Estúpidamente, dejamos que nos llevaran a su habitación de hotel, donde dejaron de lado el rollo romántico y nos obligaron a desnudarnos al ritmo de la música. Nos enseñaron una pistola que tenían en un cajón. Estaba aterrorizada. Nos obligaron a tumbarnos boca abajo, inclinadas sobre la cama, una al lado de la otra, y así tuvieron sexo. Se intercambiaron como si fuéramos intercambiables antes de acabar dentro de nosotras sin protección. Nos tomamos de la mano. Yo lloraba mientras mi prima intentaba ser fuerte y animarme. No nos permitieron salir y nos escondieron la ropa. Antes de quitarnos los teléfonos, tuvimos que escribirles que nos quedábamos en casa de un amigo de mi prima. Luego llamaron a otros dos soldados, uno de ellos un tipo alto, moreno y enorme, con músculos de culturista. Fue un desastre conmigo. Nos hicieron bailar y luego tuvimos que usar la boca con las chicas que nos habían atraído allí mientras las otras dos tenían sexo con nosotras. Vomité y mi prima lo limpió, pero luego empezó de nuevo. Tenían cocaína y nos obligaron a esnifarla de sus partes y a esnifarla de nosotras. Vino otro y creo que solo fueron esos cinco durante la noche, pero no paraban de violarnos y obligarnos a hacer cosas incluso cuando nos desmayábamos. Me hubiera gustado estar más inconsciente, pero la cocaína te despierta tanto. Quiero recordar menos y pensar menos en todo. Nos duchamos muchas veces. El moreno grande se orinó encima de mí y en mi boca, en la ducha. Lo hizo más de una vez como si yo fuera su retrete. Los otros hombres incluso tuvieron que decirle que se calmara cuando me hacía gritar, me gustaban sus dedos y me los metía en el culo, pero no cuando me hacía arrastrarme como un perro usando mi pelo como correa. Recuerdo que uno de ellos llamó a sus amigos para decirles que subieran el volumen de la televisión al máximo para ocultar el ruido en nuestra habitación. Vieron las noticias deportivas en la televisión. Hicieron que mi prima y yo nos besáramos y cosas así. No podía fingir que era una fiesta divertida como mi prima hacía a veces y me animaba a hacer. Intentó desviar parte de su atención de mí una y otra vez. La amo por eso, pero no me dejaron en paz. Estaban obsesionados con mi pecho. No les importó que estuviera obviamente angustiada y enloqueciendo, ni que en mi país me faltaran tres años para la edad de consentimiento. Ahí estaba, la edad mínima. Nos despertamos por la mañana en una de las camas, solo los dos soldados durmiendo en el suelo. ¡El negro se había ido! Volvieron a tener sexo con nosotras y otro hombre mucho mayor, al que llamaban SIR, entró y tuvo sexo con nosotras, pero sobre todo conmigo. Lo animaron y me dolía la cabeza y lloraba, y pareció durar una eternidad. Finalmente recuperamos la ropa, pero nos llevaron a un brunch con su ropa habitual. Me enseñaron fotos en sus móviles que parecían divertidas y nos advirtieron de lo mal que estaría si decíamos algo diferente a que habíamos tenido una buena fiesta. ¡Una buena fiesta en el infierno! Antes de eso, solo había tenido sexo con mi único novio. ¡Una noche infernal y ahora mi número era siete! Tuvimos que empezar a prepararnos para la boda de inmediato y estaba agotada. Mi prima me escondió y me eché una siesta con vestido, peinado y maquillaje hasta el último minuto. Lloré en la ceremonia, pero no en la boda. Tenía tanto dolor de vagina, músculos y cerebro que me emborraché tanto en la recepción que apenas recuerdo nada. Fue parte del viaje en avión a casa. Le conté la verdad a mi madre al volver y se puso como loca, al igual que mi padre. Intentaron llamar allí, al hotel y a otros sitios, pero la policía no hizo nada. Vi llorar a mi padre por primera vez mientras le contaba toda la historia. Mi novio no lo soportó y me dejó. Voy a terapia de grupo. Tomo una pastilla todos los días y ahora tomo benzodiacepinas para la ansiedad. Intento ocultar mi pecho grande bajo ropa holgada, cuando antes lo usaba para llamar la atención. ¡Qué idiota! Mi prima no parece tener los traumas ni las pesadillas que yo tengo. En su país, terminan la secundaria hasta dos años antes que nosotros y los tratan como adultos antes. Una vez le dije cosas malas por eso. Me perdonó, pero hablamos mucho menos desde que le pregunté si siempre tenía sexo grupal. Me sentí fatal porque incluso dejó que tuvieran sexo anal con ella para alejarlos de mí. Se notaba que le dolía mucho, pero en ese momento solo pensaba en mi propia supervivencia. Mi infancia se acabó, pero no me siento adulta. Su consejo es: «No dejes que te deprima». ¡Como si tuviera otra opción! Fue a terapeuta una vez porque su madre pidió cita y no piensa volver. ¡Su vida no cambió en absoluto! Trabaja en recepción en una empresa de tecnología y, además, modela, y sigue yendo a fiestas, clubes y citas. ¿Cómo? Es increíble cómo la actitud ante algo así puede ser tan diferente en distintos países. Ahora soy una víctima y suelo sentirme así. Definitivamente dañada. Todos en mi escuela saben por qué. Soy ESA chica. Mi nuevo novio, más maduro, es comprensivo, pero me siento como una pequeña carga triste para él. A veces soy hipersexual y no puedo evitarlo. Es un mecanismo de afrontamiento que les ocurre a algunas víctimas de agresión sexual. No lo busqué. Me preocupa que mi novio no confíe en mí por eso. Un amigo mayor, mi vecino desde hace años, se aprovechó de mí después de que le conté lo que pasó en su casa. Tuvimos sexo y luego se sintió culpable por excitarse con mi historia de violación. Lo admitió y me pidió perdón. El sexo me ayudó a calmar el zumbido de oídos por breves periodos, así que lo hice con él más de una vez al día durante un tiempo hasta que mi padre empezó a sospechar algo y habló con él. Desde entonces, no confío en mí misma. Quiero casarme con mi novio, en gran parte, solo para protegerme y demostrarle que lo amo y soy leal, aunque no estoy segura de poder serlo. Me preocupa no poder amar como una persona normal. Me preocupa alejarlo por ser demasiado dependiente y querer casarme con él tan pronto. Lo necesito más de lo que él me necesita a mí. ¿Será así siempre en las relaciones de las víctimas de violación? Me esfuerzo mucho en la escuela para no arruinar mi futuro. Es muy difícil concentrarme. Me zumban los oídos constantemente. Gracias por escuchar.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Esa noche mi hermano me tocó.

    No sé si lo que me hizo mi hermano se puede clasificar como abuso sexual. Me estaba quedando a dormir en su casa. Era tarde por la noche y estábamos viendo una película. En un momento dado, me preguntó si podía empezar a acurrucarme. De hecho, acepté, ya que somos muy cercanos y ambos disfrutamos del afecto físico. Mientras hacíamos cucharita, metió la mano debajo de mi camisa. No dijo nada, y yo tampoco. A medida que avanzaba la noche, alternaba entre caricias, besos en la cabeza o en un lado de la cara, y palabras de cariño. Le acaricié el brazo distraídamente porque me sentía incómoda allí tumbada. Finalmente, me preguntó "¿está bien?", refiriéndose a su mano subiendo lentamente por mi estómago. Le estaba dando el beneficio de la duda y seguía pensando que la acción era platónica, además de que me sentía bien, además de que soy tímida y me cuesta la confrontación, así que mi cerebro piensa que decir "no" a la gente es provocarla, así que dije "sí". En realidad no quería decirlo. No creo que quisiera decir "no", claro. No creo que quisiera decir nada en absoluto. Estaba cansada. Los dos lo estábamos. Sus caricias progresaron suavemente hasta el punto de acariciar la parte inferior de mis pechos. Fue entonces cuando empecé a cuestionar sus intenciones. Volvió a preguntar "¿está bien?". Volví a decir "sí". Cuando terminó la película, me asusté. La había estado usando para distraerme de lo que estaba pasando, y temía que, al no haber distracción, centrara toda su atención en mí e intentara hacer algo; así que me incorporé. Me apretó ligeramente la parte inferior del pecho mientras lo hacía, quizá a propósito, quizá por reflejo. Cuando se dio cuenta de que me estaba alejando de verdad, retiró las manos, dijo: "Lo siento. Tu hermano es un bicho raro", y se levantó para ducharse. Creo que en ese momento empecé a entrar en pánico. Fue lo que confirmó mis sospechas de que sus caricias realmente tenían una intención sexual. Había estado intentando engañarme a mí misma creyendo que eran afecto inocente, pero esas palabras me obligaban a afrontar la realidad de mi situación. Recuerdo que no paraba de hablar de temas sin sentido mientras desayunábamos porque temía que sacara a relucir lo que acababa de pasar y quisiera hablar de ello. No quería hablar de ello. Quería fingir que nunca había pasado. Todavía lo intento. Pero me atormenta. Él y su esposa (que habían estado durmiendo plácidamente en su habitación toda la noche) se fueron temprano por la mañana de luna de miel (yo estaba allí para cuidar la casa y había ido la noche anterior para pasar el rato con ellos antes de que se fueran). Una vez sola, me fui a dormir tranquilamente a su cama (con su permiso e insistencia, ya que no había otras camas en el apartamento). Mientras intentaba dormirme, aún podía sentir sus manos sobre mí, como una caricia fantasma. Me derrumbé en ese mismo instante. Me sentí culpable y asquerosa por no haberlo parado y por haberlo disfrutado también. Sentía que tal vez yo era la rara, y tal vez yo la que estaba convirtiendo esta interacción en algo inapropiado. Las semanas siguientes, intenté reprimir mis sentimientos. Unos días antes de Navidad, estaba en un avión con mi madre, a punto de empezar nuestras vacaciones. Estaba cerca de la regla y tenía los pechos sensibles. Eso desencadenó algo en mí y de repente lloré ahí mismo, en público. Ese dolor vago me recordó la sensación de aquel apretón que me dio en el pecho. Mi madre me vio a punto de llorar, pero mentí y le dije que era solo porque estaba cerca de la regla y me sentía deprimida (llevó un tiempo luchando contra la depresión, y ella lo sabía). Durante el viaje, tuve flashbacks aleatorios de esa noche, a veces incluso acompañados de náuseas. Sentía que estaba exagerando mi reacción mental, ya que no me habían violado y no debería estar traumatizada por un contacto que apenas puede considerarse íntimo. Al volver a casa, hice algo de lo que no sé si me arrepiento: hablé con él. Le envié un mensaje largo (vive en otra ciudad, lo que me dio más seguridad al confrontarlo) del que apenas recuerdo nada, salvo que mencionaba "esa noche" y cuánto me había afectado. Me derrumbé al escribirlo, y probablemente no era muy coherente. Mi hermano me envió muchas respuestas cortas en ráfagas rápidas al verlo. Se disculpó profusamente. Dijo "No sé qué me pasa", "Buscaré ayuda psicológica", entre muchas cosas que no recuerdo. Eso me asustó un poco. ¿Para qué necesitaba ayuda psicológica? ¿Estaba admitiendo que tenía impulsos que no podía controlar? Pero no dije nada al respecto. Tenía miedo de acusarlo, y me aseguré de aclarar que yo también era culpable por no poner límites. Ambos nos respondíamos sin pensar. Estábamos en pánico y llenos de adrenalina. Tenía miedo de perderlo. Era mi único vínculo en la ciudad donde vivíamos (muy lejos de la nuestra, donde viven nuestros padres y mis amigos). No quería molestarlo, porque es una persona muy sensible y ya me sentía culpable por cómo reaccionaba. Resolvimos el asunto por mensaje. Pero no lo hicimos. En absoluto. Fingí que sí, pero seguía atormentada por las dudas y la paranoia. Más que las caricias, lo que me atormentaba eran sus palabras: "Lo siento. Tu hermano es un bicho raro". Me conmovieron profundamente. Solo quería negar lo sucedido, pero esas palabras no me lo permitieron. La historia continúa hasta el día de hoy, pero no quiero escribir demasiado sobre las consecuencias de "esa noche", ya que escribiría demasiado y quiero centrarme en si fue un caso de abuso. En este punto, me siento un poco más centrada y capaz de aceptar que lo sucedido tuvo un trasfondo sexual. Todavía me siento avergonzada y culpable. Consentí algunas caricias. No estoy segura de si quería, pero lo hice. Normalmente, eso me haría pensar que fue un encuentro consentido y que ahora simplemente me arrepiento, pero hay muchos factores que también contribuyen a mi creencia de que esto también podría ser un caso de abuso. En primer lugar, mi hermano tenía 38 años en ese momento. Yo tenía 20, lo cual sí, es una adulta, pero aun así; él es mi hermano mucho mayor. Ya era casi un adulto cuando yo nací. Ha sido una figura de autoridad toda mi vida, aunque le gusta fingir que no lo es. Es un poco despistado en cuanto a lo que es apropiado o no en contextos sociales, pero creo que alguien de su edad debería saber que no debe meter la mano bajo la camisa de su hermana pequeña y subir tanto por su cuerpo que sus dedos rocen su areola. En segundo lugar, soy neurodivergente, aunque no se lo dije en ese momento. Sin embargo, cuando se lo conté, me dijo que ya sospechaba. A pesar de eso, siempre he sido callada y retraída, así que me molesta que empezara a tocarme bajo la apariencia de afecto inocente y luego esperara que yo pudiera expresar mi incomodidad cuando la situación se intensificara sin que él especificara qué iba a pasar. Tampoco creo que su forma de buscar consentimiento fuera nada productiva. Solo me preguntó si dos caricias específicas estaban bien, y solo después de empezar a hacerlas. No pidió permiso explícito para nada, salvo para los abrazos al principio. Lo que quiero decir es que yo era vulnerable. Soy joven, inexperta, autista, y él siempre ha sido un apoyo emocional y casi una figura paterna para mí. No sé cómo puede ser tan ingenuo como para pensar que no tiene ningún poder sobre mí. Quizás sí lo sabe, pero no estaba pensando en ese momento. Sigo sin entender por qué me tocaría así. Me consuela un poco pensar que quizás no tenía ningún control sobre ello después de todo. Pero no lo sé. Quizás sí. Soy adulta, después de todo. Y creo que se habría detenido si se lo hubiera dicho. Pero definitivamente nunca di mi consentimiento entusiasta. Me siento traicionada. Me siento perdida. Me siento enojada. Me siento triste. Llevo meses evitando pensar en ello. Esta noche, todo me volvió a la mente y me derrumbé de nuevo. De verdad que no sé qué hacer. No quiero contarle a nadie cercano lo que pasó porque me da vergüenza. Y desde luego no quiero contárselo a mis padres. En cierto modo, quiero cortar lazos con él, pero al mismo tiempo no lo hago porque creo que está arrepentido y no quiero entristecerlo. No puedo evitar ser ingenua. No sé si eso me reconforta o me avergüenza.

  • Informar

  • 0

    Miembros

    0

    Vistas

    0

    Reacciones

    0

    Historias leídas

    ¿Necesitas un descanso?

    Hecho con en Raleigh, NC

    Lea nuestras Normas de la comunidad, Política de privacidad y Términos

    ¿Tienes algún comentario? Envíanoslo

    Para obtener ayuda inmediata, visite {{resource}}

    Hecho con en Raleigh, NC

    |

    Lea nuestras Normas de la comunidad, Política de privacidad y Términos

    |

    Publicar un mensaje

    Comparte un mensaje de apoyo con la comunidad.

    Te enviaremos un correo electrónico en cuanto se publique tu mensaje. así como enviar recursos útiles y apoyo.

    Por favor, respete nuestras Normas de la comunidad para ayudarnos a mantener Our Wave un espacio seguro. Todos los mensajes serán revisados ​​y se eliminará la información que los identifique antes de su publicación.

    Haz una pregunta

    Pregunta sobre supervivencia o apoyo a sobrevivientes.

    Te enviaremos un correo electrónico en cuanto tengamos respuesta a tu pregunta, además de recursos útiles y apoyo.

    ¿Cómo podemos ayudarte?

    Indícanos por qué denuncias este contenido. Nuestro equipo de moderación revisará tu informe en breve.

    Violencia, odio o explotación

    Amenazas, lenguaje de odio o coerción sexual

    Acoso o contacto no deseado

    Acoso, intimidación o mensajes no deseados persistentes

    Estafa, fraude o suplantación de identidad

    Solicitudes engañosas o hacerse pasar por otra persona

    Información falsa

    Afirmaciones engañosas o desinformación deliberada

    Comparte tus Comentarios

    Cuéntanos qué funciona (y qué no) para que podamos seguir mejorando.

    Iniciar sesión

    Ingresa el correo electrónico que usaste para enviar tu solicitud a Our Wave y te enviaremos un enlace para acceder a tu perfil.

    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.