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Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Mensaje de Sanación
De un sobreviviente
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poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Mensaje de Esperanza
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    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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    Contar eso sin derrumbarme

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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    Aprender a vivir sin querer matarme

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  • “Siempre está bien pedir ayuda”

    Historia
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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

    Mensaje de Sanación
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    Quisiera saber que se siente sanar.

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    Sanar es entender

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    Historia
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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

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    Lo que nadie sabía de él.

    Al principio, me dijeron que era normal. Normal que me tocaran de una manera que ningún padre debería tocar a su hija. Se lo conté a mi madre hace muy poco, cuando tenía unos 16 años. Cuando se lo conté, ni siquiera pude contarle toda la historia. Se le cayó el alma a los pies y abrió los ojos de par en par al oír mis palabras. Ni siquiera pudo describir el asco que sentía por el hombre al que había amado. Todo empezó cuando tenía 6 años. Al principio eran solo tocamientos casuales, innecesarios. Mis padres estaban divorciados, así que éramos él y yo solos en casa cada dos semanas. La cosa fue a más que simples tocamientos casuales. Ojalá hubiera terminado ahí. Pero no fue así. Empezó a forzarme a sentarme en su regazo, donde me hacía rebotar. Siempre sentía algo duro que me pinchaba, pero era demasiado pequeña para saber qué era. Empecé a expresarle mi incomodidad, pero eso solo aumentó su ira hacia mí. Empezó a meterse en mi cama temprano por la mañana, cuando estaba dormida. Una mañana se metió en mi cama. Esta vez estaba despierta, pero tenía demasiado miedo para decir nada, pues sabía que me haría daño. Me quedé allí tumbada con los ojos cerrados y el cuerpo más tenso que nunca. Me rodeó la cintura con los brazos y me tocó de maneras inimaginables. Se acercaba a mí y, una vez más, sentí esa dureza que me rozaba la espalda. Una mañana hizo lo mismo, pero esta vez le dejé claro que estaba despierta. Aun así, no paró. Solo dijo: «Oh, perdón, pensé que estabas dormida», pero siguió moviéndose. Me acarició el cuerpo hasta que sentí que las lágrimas empezaban a caer. «Tranquila, soy tu padre, es normal que la familia haga esto», decía con calma. Cuando esta historia se repite en mi cabeza, siempre siento una angustia terrible en el estómago. El corazón se me acelera, empiezo a sudar y me tiemblan las manos. Es como si reviviera esto cada día. Ojalá se lo hubiera contado a alguien antes, pero cuando era más joven no sabía lo que hacía y solo tenía miedo de que me hiciera daño o algo peor por su frustración. Al crecer, me di cuenta de lo mal que estaba su comportamiento. Empecé a mostrar síntomas de depresión, ansiedad severa y trastorno de estrés postraumático. Me provocaba miedo y paranoia cada vez que veía a un hombre. Incluso si era un familiar, sentía un malestar terrible. Fui a un programa de salud mental que me ayudó con la ansiedad y fue la razón por la que empecé a tomar antidepresivos. Él me seguía todos los días solo para gritarme porque ya no me comunicaba con él.

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    #1888

    Hola, este es un breve resumen de mi historia. Advertencia: menciones de abuso sexual, coerción, transgresión de límites, deshonestidad y gritos. Esto ocurrió con mi novio. Empezamos a salir en abril de 2024. Abril de 2024: Establecí límites con respecto a que no me tocara el pecho ni tuviera relaciones sexuales. Él aceptó respetar mis decisiones y tratarlas como si fueran suyas. A finales de abril y durante mayo, empezó a sobrepasar esos límites. Mayo de 2024: Estábamos en una cita y, finalmente, nos besamos apasionadamente. Un minuto me estaba besando, al siguiente me agredió sexualmente tocándome sin protección. Me quedé paralizada, sin poder hablar, solo lloraba en silencio. Siguió haciéndolo, no sé cuánto tiempo. Finalmente se detuvo cuando se dio cuenta de que no respondía. Estaba tan disociada en ese momento que no pude registrar correctamente cuando me preguntó si estaba bien. Luego, poco después, violó el límite del pecho besándome cerca de allí. Entonces me derrumbé y tuve un episodio disociativo/ataque de pánico. Bloqueé todo después de esa noche y no podía recordarlo. No recordé lo que pasó hasta julio, cuando tuve un flashback; comencé a reconstruir las cosas a partir de ahí. Ahora recuerdo la mayor parte. Él sabía sobre la ||SA|| pero no me lo dijo y no planeaba decírmelo. Junio de 2024: Me reintrodujo a la misma actividad sexual que ocurrió en la SA. Recientemente reconocí que esto también es ||SA ya que no pude dar mi consentimiento informado (no sabía sobre la SA de mayo)||. Julio de 2024: Me entero de mayo. Eso apesta. Él también tiene problemas con algunas cosas de honestidad. Septiembre de 2024: Me entero de que no me dijo sobre la ||SA|| y él sin planearlo nunca. Octubre-noviembre: Le pido espacio después de que intenta ||presionarme para que tome una clase con él|| y ||me ignora/se burla de mí cuando fui vulnerable con él||. Luego, al día siguiente, me dice que el ||espacio fue bueno|| y que tal vez deberíamos considerar reducir el tiempo que pasamos juntos. Básicamente, 2 semanas terribles. Diciembre de 2024: Él ||me levanta la voz|| y admite que ha tenido algo de ||enojo y resentimiento hacia mí||. Según él, ya se ha disipado, pero no sabe cuánto tiempo ha estado ahí. Antes se ponía a la defensiva y a menudo no estaba en un "buen estado mental" para hablar de las cosas. Octubre de 2025: ||Estaba acurrucada con mi novio, de espaldas a él, y entonces sentí que se movía contra mí (con su entrepierna contra mi trasero). Una vez que me di cuenta de lo que estaba pasando, le pregunté qué estaba haciendo y me alejé de él. Lo que pasa es que hablamos de esto hace mucho tiempo y yo le dije que siempre había querido que los abrazos fueran intimidad emocional en lugar de sexual. Pero luego él dijo que no lo recordaba y que pensaba que yo también lo quería. Ahora: voy a terapia dos veces por semana (llevo años en terapia) y también empecé un programa intensivo ambulatorio nocturno en línea. Eso marcó una gran diferencia para mí y ahora estoy mucho mejor. Incluso me estoy mudando de un entorno familiar tóxico y formo parte de una comunidad de supervivientes de abuso sexual. Todo mejora, y podemos superar estas cosas y volver a querernos a nosotros mismos.

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  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

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    Solo quiero ser escuchado

    Advertencia: esta publicación puede ser perturbadora, muy profunda y difícil de leer. Escribo esto con el corazón apesadumbrado. Estoy cansada, y no me refiero al cansancio de acostarme y dormir. Me refiero a un cansancio físico, mental, emocional y espiritual agotado. Tengo 28 años. Cumpliré 29 el mes que viene y mi vida ha estado marcada por más de 20 años de un trauma profundo e inmenso. Crecí sin padres. Mi padre abandonó a mi madre cuando yo tenía un año, tras la muerte de mi hermano, y nunca regresó, salvo quizás una sola vez en toda mi vida, hasta que su caso quedó sin resolver cuando yo tenía unos 10 años. Mi madre tuvo otros cuatro hijos, todos de padres diferentes; dos de ellos tenían el mismo padre, quien abusó sexualmente de mí a los seis y siete años. Tras la separación, mi madre los entregó a todos a sus respectivos padres, sometiéndome a las peores experiencias que un niño pueda sufrir. Me abandonó constantemente, dejándome en casas de desconocidos durante semanas e incluso meses, donde sufría abusos sexuales o físicos una y otra vez. Me dejaba en casa de su madre para que me maltratara físicamente hasta el punto de que no podía soportarlo y me iba a casa de las madres de mis amigos porque, si no, pasaba días sin ir al colegio por lo mal que me pegaban. Aun así, mi madre nunca aparecía y, cuando lo hacía, era solo porque llevaba mucho tiempo fuera con mis amigos, pero en cuanto me encontraba allí y los padres de alguien le decían que estaba bien, lo único que hacía era volver al coche y marcharse durante semanas o meses. Mi madre ha estado drogada desde la adolescencia. Metanfetaminas. Una alcohólica empedernida. Se inyectaba drogas. Inhalaba óxido nitroso desde joven. Cualquier cosa que cayera en sus manos que nublara su visión de lo que era ser madre o protectora. Por suerte, mis hermanos tuvieron a sus padres y familias para hacerse cargo de ellos durante toda su vida, porque ahora todos estamos a finales de los 20, pero eso no compensa el abandono y el dolor que sufrieron al no tener una madre durante toda su vida, pero estoy extremadamente agradecida de que no hayan tenido que soportar el trauma y el dolor que conllevaba estar atrapada con ella. Quedé embarazada a los 15 años y medio, casi 16, sin saber nada sobre la maternidad, pero con la esperanza de que eso significara que tal vez tendría una familia o alguien para quien mi vida finalmente importaría, pero desafortunadamente, ese no fue el caso. Solo añadió más trauma y más dolor a mi corazón. Tuve a mi hijo mayor. Y para entonces me había metido en algunos problemas con la ley juvenil, así que el sistema finalmente intervino al darse cuenta de que no tenía padres ni tutores cerca. Un día estaba tan cansada. Le rogué al juez que me separara de mi madre y nos enviara a mi hijo y a mí a un lugar seguro para que tuviéramos un techo y algo de estabilidad, con tan solo 17 años. Fue una de las peores cosas que pude haber hecho o pedido. En ese momento, pensé que el sistema me salvaría, pero solo me falló a mí y a mi hijo. Aproximadamente un año después, mientras estaba en un hogar de acogida, fui víctima de trata de personas y luché por mi vida durante dos días intentando reunirme con mi hijo. Durante ese tiempo, no se permite salir de la propiedad ni del condado, así que para el sistema de justicia juvenil, parecía que había violado las reglas y me detuvieron de nuevo, sin saber que solo había sido víctima de trata y obligada a dejar a mi hijo. Para entonces ya tenía más de 18 años y me hicieron permanecer en el centro de detención juvenil hasta mi cumpleaños número 19, cuando ya era mayor de edad, para poder liberarme en la calle. Todavía recuerdo el día de mi liberación como si fuera ayer. Todavía recuerdo todo esto como si fuera ayer. Me liberaron sin ningún lugar a donde ir. Sin nadie a quien llamar, teniendo que encontrar dónde se quedaba mi hijo para poder llevarlo de vuelta, sin comida, sin dinero, sin recursos. He estado tan perdida desde que era niña. Ni siquiera sabía cómo funcionar en el mundo, no sabía cómo conseguir un trabajo. No sabía cómo pedir ayuda. No sabía cómo volver a la escuela. No sabía la importancia de mi vida ni qué podía hacer con ella. Todo lo que sabía era que estaba atrapada, obligada a entrar en modo de supervivencia una vez más. Avance rápido hasta ahora, sabiendo que tal vez pueda aprender a vender mi cuerpo, ya que fui víctima de trata, y tal vez eso me permita tener un techo o comida sobre mi cabeza y mantenerme independiente, ya que todo lo que tenía era a mí misma a los 19 años. Todavía perdida. Todavía sufriendo y todavía sin protección ni guía. Todavía sola. Tener otro hijo una vez más a los 21 años pensando que me salvaría. Pero no lo hizo todo, solo me dio un respiro del modo supervivencia durante un par de años y luego la vida me siguió dando una paliza durante los años siguientes, vendiendo mi cuerpo siendo violada una y otra vez tratando solo de sobrevivir y salvarme del profundo pozo de dolor y trauma. Fue hasta hace unos 3 años cuando comencé a luchar por recuperar mi vida de las manos de mis abusadores. Ya no quería ser una víctima. Quería ser una sobreviviente. Decidí no traumatizar y transmitir a mis hijos el trauma que mis padres me habían infligido. Decidí sanarlos en lugar de transmitirles mi propio dolor. Esto fue cuando tenía alrededor de, no sé, tal vez 27 años cuando decidí volver a la escuela y luchar con todas mis fuerzas para descubrir qué se suponía que debía hacer con mi vida, aunque nunca me mostraron ni guiaron sobre cómo hacerlo. Abandoné el modo supervivencia y salí de él porque era el modo más traumatizante en el que podía estar atrapada. No soy perfecta. Todavía estoy sanando, pero con dos años de terapia, volver a la escuela para obtener mi diploma para poder ir a la universidad y tener una carrera, y sanar a mis hijos y mostrarles lo que es luchar por tu vida, mostrarles que no tienes que aceptar a ciertas personas o dolor en tu vida, mostrarles lo que es una madre y protectora, y mostrarles estabilidad finalmente ha sido mi todo en los últimos 2 o 3 años. Alrededor del año pasado dejé de vender mi cuerpo porque ya no podía hacerlo, porque era muy agotador y sentía que me mantenía atrapada en un modo de supervivencia, así que una vez que lo liberé y me prometí a mí misma que nunca volvería, sin importar lo difícil que se ponga, ha sido mucho más sanador. Le escribí una carta a mi madre la semana pasada y me reuní con ella para leerla y contarle todo, perdonarla y finalmente tomar la decisión de mantenerla fuera de mi vida y la de mis hijos debido a todo el dolor y el trauma que ha causado y seguirá causando debido a sus adicciones a las drogas y sus malas decisiones. He elegido la protección por encima de mí y de mis hijos. Pero algunos días mientras estoy aquí sentada, ahogándome en facturas, ahogándome en mantener un lugar sobre nuestras cabezas, lo cual he hecho un buen trabajo alquilando un lugar para mantener nuestras cabezas los últimos dos años y manteniendo mi auto y manteniendo todas las facturas pagadas, manteniendo a nuestros hijos en la escuela, manteniendo que no estemos saltando de casa en casa dándonos algo de estabilidad. Aun así, no quita estos días realmente realmente duros y agotadores mentalmente que tengo debido a mi TEPT severo y trauma severo que se repite en mi cabeza una y otra vez sintiéndome tan indefensa y vacía porque soy todo lo que tengo. No sé cómo seguir adelante, pero de alguna manera lo hago. Soy tan fuerte que es una locura. Incluso en los días más difíciles en los que realmente no creo que sobreviviré, aún así lo hago. No tengo un sistema de apoyo. No tengo familia. No mantengo hombres a mi alrededor. No tengo amigos porque no eran sanos. Somos yo y mis hijos. Las personas con las que vivimos están completamente separadas, sin contacto, solo compartimos piso, sin familia a menos que sea la familia de mi segundo hijo la que nos ayude, que sería llevándolo de vez en cuando, como en verano o algo así, para ayudar. Los padres de ambos están completamente ausentes y no lo han estado durante años, además de luchar contra las adicciones a las drogas. Ni llamadas, ni mensajes, ni preguntas sobre si están vivos, ni dinero, ni manutención infantil, nada. Estoy de luto por la madre de mi padre porque me reencontré con ella hace unos cinco años y me acerqué mucho a ella, la cuidé, la ayudé con todo lo que puedas imaginar, solo para que falleciera hace un par de meses, cuando me estaba acercando tanto a ella que finalmente sentí que tenía una verdadera familia de sangre. Ella y mis hijos eran mi motivación, mi abuela era mi mundo. Finalmente tuve a alguien para verla morir justo delante de mí y ahora que ni siquiera puedo enterrarla o incinerarla porque soy toda la familia, o cualquiera que ella tuviera, me mata. Simplemente no entiendo por qué Dios me ha castigado una y otra vez. Estoy tratando de encontrarle sentido a mi vida más allá de mis dos hijos. Estoy profundamente herida y estoy progresando mucho y mejorando mucho en comparación con hace unos años, pero ahora mismo estoy estancada. Estoy muy confundida y no sé qué hacer. Y, sinceramente, ni siquiera sé por qué estoy escribiendo esto. Solo siento que tal vez alguien me escuche. ¡Solo quiero que me ESCUCHEN! O tal vez ustedes puedan enviarme algo de positividad y eso me saque de este pozo oscuro en el que me encuentro cuando estoy sola y mis hijos están en la escuela y me doy cuenta de las cosas. Sé que todo esto parece mucho, pero, desafortunadamente, esto es solo la superficie de las cosas más profundas por las que he pasado. Esto ni siquiera es todo. Pero sé que si sigo adelante, cuando mire hacia atrás, todo habrá valido la pena. Ojalá supiera cuándo será eso.

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  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

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    Cuando va demasiado lejos

    Crecí en la región , en una granja lechera. La vida no era como podría haber sido. No había amor, solo abuso físico por parte de mi padre y abuso emocional por parte de mi madre. Tenía cuatro hermanas, dos hermosas, las otras dos manipuladoras, narcisistas y crueles. Las llamo "Las Feas". Han hecho tantas cosas horribles a mis hermosas hermanas y a mí a lo largo de los años que es repugnante. Les he pedido a Las Feas que me dejen en paz durante toda mi vida y han sobrepasado mis límites, advertencias de la policía, advertencias de un juez y del fiscal general. Ahora, pasemos a la situación actual que han creado. Mi madre falleció recientemente y dejó a sus 13 bisnietos unos miles de dólares a cada uno. Ahora es importante saber que nos fuimos discretamente de nuestro estado , debido a todo el acoso que nos causaron. No he tenido contacto con estas personas durante años. Así que intentan contactarnos para darles a mis tres nietos su herencia. Las hermosas me llaman con esta maravillosa noticia, pero las feas quieren nuestra dirección. Intentaron conseguir el dinero para que lo transfiriéramos, pero no lo aceptaron. Así que mi hija les dio la dirección de su trabajo. El dinero se distribuyó, ¡pero mis nietos no recibieron el suyo! Fue depositado ilegalmente en cuentas a su nombre por el esposo de una de las mujeres, A SU NOMBRE como titular principal. Luego recibimos una carta certificada que decía que no era obligatorio que nuestros nietos lo recibieran. Pues bien, el esposo de esta mujer es el exalcalde del pequeño pueblo donde ocurrió esto y lo sabía. Esto se llama "intención maliciosa". Dos de mis nietos tienen discapacidad, lo que convierte los delitos que cometieron al hacer esto de un delito menor a un delito grave. ¡Los otros diez nietos recibieron su dinero! Una de las mujeres pidió una copia del documento de distribución, pero se la negaron. Una de las mujeres no podía tener hijos, la otra tiene cinco nietos. Las mujeres y yo creemos que sus nietos recibieron más fondos de los que les correspondían, ¿o por qué no revelaron el documento? Así que ahora una de las bellas les ha enviado a mis nietos la herencia que legalmente les correspondía, y las feas y sus maridos se enfrentan a cargos por delitos graves por lo que han hecho. ¿Por qué? ¿Por qué hacerles esto a los niños? Su abuela les dejó un gesto muy amable para demostrarles su amor y cariño. ¡Y luego estos arrogantes, ignorantes, manipuladores y psicópatas narcisistas creen que es gracioso hacer esto! ¡Como un político, claro, robándoles a los pobres!

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    No tengas miedo de hablar, no significa que seas débil, significa que eres un sobreviviente.

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    La sanación significa resiliencia.

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
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    Aprender a vivir sin querer matarme

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    Sanar es entender

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    Lo que nadie sabía de él.

    Al principio, me dijeron que era normal. Normal que me tocaran de una manera que ningún padre debería tocar a su hija. Se lo conté a mi madre hace muy poco, cuando tenía unos 16 años. Cuando se lo conté, ni siquiera pude contarle toda la historia. Se le cayó el alma a los pies y abrió los ojos de par en par al oír mis palabras. Ni siquiera pudo describir el asco que sentía por el hombre al que había amado. Todo empezó cuando tenía 6 años. Al principio eran solo tocamientos casuales, innecesarios. Mis padres estaban divorciados, así que éramos él y yo solos en casa cada dos semanas. La cosa fue a más que simples tocamientos casuales. Ojalá hubiera terminado ahí. Pero no fue así. Empezó a forzarme a sentarme en su regazo, donde me hacía rebotar. Siempre sentía algo duro que me pinchaba, pero era demasiado pequeña para saber qué era. Empecé a expresarle mi incomodidad, pero eso solo aumentó su ira hacia mí. Empezó a meterse en mi cama temprano por la mañana, cuando estaba dormida. Una mañana se metió en mi cama. Esta vez estaba despierta, pero tenía demasiado miedo para decir nada, pues sabía que me haría daño. Me quedé allí tumbada con los ojos cerrados y el cuerpo más tenso que nunca. Me rodeó la cintura con los brazos y me tocó de maneras inimaginables. Se acercaba a mí y, una vez más, sentí esa dureza que me rozaba la espalda. Una mañana hizo lo mismo, pero esta vez le dejé claro que estaba despierta. Aun así, no paró. Solo dijo: «Oh, perdón, pensé que estabas dormida», pero siguió moviéndose. Me acarició el cuerpo hasta que sentí que las lágrimas empezaban a caer. «Tranquila, soy tu padre, es normal que la familia haga esto», decía con calma. Cuando esta historia se repite en mi cabeza, siempre siento una angustia terrible en el estómago. El corazón se me acelera, empiezo a sudar y me tiemblan las manos. Es como si reviviera esto cada día. Ojalá se lo hubiera contado a alguien antes, pero cuando era más joven no sabía lo que hacía y solo tenía miedo de que me hiciera daño o algo peor por su frustración. Al crecer, me di cuenta de lo mal que estaba su comportamiento. Empecé a mostrar síntomas de depresión, ansiedad severa y trastorno de estrés postraumático. Me provocaba miedo y paranoia cada vez que veía a un hombre. Incluso si era un familiar, sentía un malestar terrible. Fui a un programa de salud mental que me ayudó con la ansiedad y fue la razón por la que empecé a tomar antidepresivos. Él me seguía todos los días solo para gritarme porque ya no me comunicaba con él.

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    Cuando va demasiado lejos

    Crecí en la región , en una granja lechera. La vida no era como podría haber sido. No había amor, solo abuso físico por parte de mi padre y abuso emocional por parte de mi madre. Tenía cuatro hermanas, dos hermosas, las otras dos manipuladoras, narcisistas y crueles. Las llamo "Las Feas". Han hecho tantas cosas horribles a mis hermosas hermanas y a mí a lo largo de los años que es repugnante. Les he pedido a Las Feas que me dejen en paz durante toda mi vida y han sobrepasado mis límites, advertencias de la policía, advertencias de un juez y del fiscal general. Ahora, pasemos a la situación actual que han creado. Mi madre falleció recientemente y dejó a sus 13 bisnietos unos miles de dólares a cada uno. Ahora es importante saber que nos fuimos discretamente de nuestro estado , debido a todo el acoso que nos causaron. No he tenido contacto con estas personas durante años. Así que intentan contactarnos para darles a mis tres nietos su herencia. Las hermosas me llaman con esta maravillosa noticia, pero las feas quieren nuestra dirección. Intentaron conseguir el dinero para que lo transfiriéramos, pero no lo aceptaron. Así que mi hija les dio la dirección de su trabajo. El dinero se distribuyó, ¡pero mis nietos no recibieron el suyo! Fue depositado ilegalmente en cuentas a su nombre por el esposo de una de las mujeres, A SU NOMBRE como titular principal. Luego recibimos una carta certificada que decía que no era obligatorio que nuestros nietos lo recibieran. Pues bien, el esposo de esta mujer es el exalcalde del pequeño pueblo donde ocurrió esto y lo sabía. Esto se llama "intención maliciosa". Dos de mis nietos tienen discapacidad, lo que convierte los delitos que cometieron al hacer esto de un delito menor a un delito grave. ¡Los otros diez nietos recibieron su dinero! Una de las mujeres pidió una copia del documento de distribución, pero se la negaron. Una de las mujeres no podía tener hijos, la otra tiene cinco nietos. Las mujeres y yo creemos que sus nietos recibieron más fondos de los que les correspondían, ¿o por qué no revelaron el documento? Así que ahora una de las bellas les ha enviado a mis nietos la herencia que legalmente les correspondía, y las feas y sus maridos se enfrentan a cargos por delitos graves por lo que han hecho. ¿Por qué? ¿Por qué hacerles esto a los niños? Su abuela les dejó un gesto muy amable para demostrarles su amor y cariño. ¡Y luego estos arrogantes, ignorantes, manipuladores y psicópatas narcisistas creen que es gracioso hacer esto! ¡Como un político, claro, robándoles a los pobres!

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    No tengas miedo de hablar, no significa que seas débil, significa que eres un sobreviviente.

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  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

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    Contar eso sin derrumbarme

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  • “Siempre está bien pedir ayuda”

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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

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    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

    La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

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    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Mensaje de Esperanza
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    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    #1888

    Hola, este es un breve resumen de mi historia. Advertencia: menciones de abuso sexual, coerción, transgresión de límites, deshonestidad y gritos. Esto ocurrió con mi novio. Empezamos a salir en abril de 2024. Abril de 2024: Establecí límites con respecto a que no me tocara el pecho ni tuviera relaciones sexuales. Él aceptó respetar mis decisiones y tratarlas como si fueran suyas. A finales de abril y durante mayo, empezó a sobrepasar esos límites. Mayo de 2024: Estábamos en una cita y, finalmente, nos besamos apasionadamente. Un minuto me estaba besando, al siguiente me agredió sexualmente tocándome sin protección. Me quedé paralizada, sin poder hablar, solo lloraba en silencio. Siguió haciéndolo, no sé cuánto tiempo. Finalmente se detuvo cuando se dio cuenta de que no respondía. Estaba tan disociada en ese momento que no pude registrar correctamente cuando me preguntó si estaba bien. Luego, poco después, violó el límite del pecho besándome cerca de allí. Entonces me derrumbé y tuve un episodio disociativo/ataque de pánico. Bloqueé todo después de esa noche y no podía recordarlo. No recordé lo que pasó hasta julio, cuando tuve un flashback; comencé a reconstruir las cosas a partir de ahí. Ahora recuerdo la mayor parte. Él sabía sobre la ||SA|| pero no me lo dijo y no planeaba decírmelo. Junio de 2024: Me reintrodujo a la misma actividad sexual que ocurrió en la SA. Recientemente reconocí que esto también es ||SA ya que no pude dar mi consentimiento informado (no sabía sobre la SA de mayo)||. Julio de 2024: Me entero de mayo. Eso apesta. Él también tiene problemas con algunas cosas de honestidad. Septiembre de 2024: Me entero de que no me dijo sobre la ||SA|| y él sin planearlo nunca. Octubre-noviembre: Le pido espacio después de que intenta ||presionarme para que tome una clase con él|| y ||me ignora/se burla de mí cuando fui vulnerable con él||. Luego, al día siguiente, me dice que el ||espacio fue bueno|| y que tal vez deberíamos considerar reducir el tiempo que pasamos juntos. Básicamente, 2 semanas terribles. Diciembre de 2024: Él ||me levanta la voz|| y admite que ha tenido algo de ||enojo y resentimiento hacia mí||. Según él, ya se ha disipado, pero no sabe cuánto tiempo ha estado ahí. Antes se ponía a la defensiva y a menudo no estaba en un "buen estado mental" para hablar de las cosas. Octubre de 2025: ||Estaba acurrucada con mi novio, de espaldas a él, y entonces sentí que se movía contra mí (con su entrepierna contra mi trasero). Una vez que me di cuenta de lo que estaba pasando, le pregunté qué estaba haciendo y me alejé de él. Lo que pasa es que hablamos de esto hace mucho tiempo y yo le dije que siempre había querido que los abrazos fueran intimidad emocional en lugar de sexual. Pero luego él dijo que no lo recordaba y que pensaba que yo también lo quería. Ahora: voy a terapia dos veces por semana (llevo años en terapia) y también empecé un programa intensivo ambulatorio nocturno en línea. Eso marcó una gran diferencia para mí y ahora estoy mucho mejor. Incluso me estoy mudando de un entorno familiar tóxico y formo parte de una comunidad de supervivientes de abuso sexual. Todo mejora, y podemos superar estas cosas y volver a querernos a nosotros mismos.

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    Solo quiero ser escuchado

    Advertencia: esta publicación puede ser perturbadora, muy profunda y difícil de leer. Escribo esto con el corazón apesadumbrado. Estoy cansada, y no me refiero al cansancio de acostarme y dormir. Me refiero a un cansancio físico, mental, emocional y espiritual agotado. Tengo 28 años. Cumpliré 29 el mes que viene y mi vida ha estado marcada por más de 20 años de un trauma profundo e inmenso. Crecí sin padres. Mi padre abandonó a mi madre cuando yo tenía un año, tras la muerte de mi hermano, y nunca regresó, salvo quizás una sola vez en toda mi vida, hasta que su caso quedó sin resolver cuando yo tenía unos 10 años. Mi madre tuvo otros cuatro hijos, todos de padres diferentes; dos de ellos tenían el mismo padre, quien abusó sexualmente de mí a los seis y siete años. Tras la separación, mi madre los entregó a todos a sus respectivos padres, sometiéndome a las peores experiencias que un niño pueda sufrir. Me abandonó constantemente, dejándome en casas de desconocidos durante semanas e incluso meses, donde sufría abusos sexuales o físicos una y otra vez. Me dejaba en casa de su madre para que me maltratara físicamente hasta el punto de que no podía soportarlo y me iba a casa de las madres de mis amigos porque, si no, pasaba días sin ir al colegio por lo mal que me pegaban. Aun así, mi madre nunca aparecía y, cuando lo hacía, era solo porque llevaba mucho tiempo fuera con mis amigos, pero en cuanto me encontraba allí y los padres de alguien le decían que estaba bien, lo único que hacía era volver al coche y marcharse durante semanas o meses. Mi madre ha estado drogada desde la adolescencia. Metanfetaminas. Una alcohólica empedernida. Se inyectaba drogas. Inhalaba óxido nitroso desde joven. Cualquier cosa que cayera en sus manos que nublara su visión de lo que era ser madre o protectora. Por suerte, mis hermanos tuvieron a sus padres y familias para hacerse cargo de ellos durante toda su vida, porque ahora todos estamos a finales de los 20, pero eso no compensa el abandono y el dolor que sufrieron al no tener una madre durante toda su vida, pero estoy extremadamente agradecida de que no hayan tenido que soportar el trauma y el dolor que conllevaba estar atrapada con ella. Quedé embarazada a los 15 años y medio, casi 16, sin saber nada sobre la maternidad, pero con la esperanza de que eso significara que tal vez tendría una familia o alguien para quien mi vida finalmente importaría, pero desafortunadamente, ese no fue el caso. Solo añadió más trauma y más dolor a mi corazón. Tuve a mi hijo mayor. Y para entonces me había metido en algunos problemas con la ley juvenil, así que el sistema finalmente intervino al darse cuenta de que no tenía padres ni tutores cerca. Un día estaba tan cansada. Le rogué al juez que me separara de mi madre y nos enviara a mi hijo y a mí a un lugar seguro para que tuviéramos un techo y algo de estabilidad, con tan solo 17 años. Fue una de las peores cosas que pude haber hecho o pedido. En ese momento, pensé que el sistema me salvaría, pero solo me falló a mí y a mi hijo. Aproximadamente un año después, mientras estaba en un hogar de acogida, fui víctima de trata de personas y luché por mi vida durante dos días intentando reunirme con mi hijo. Durante ese tiempo, no se permite salir de la propiedad ni del condado, así que para el sistema de justicia juvenil, parecía que había violado las reglas y me detuvieron de nuevo, sin saber que solo había sido víctima de trata y obligada a dejar a mi hijo. Para entonces ya tenía más de 18 años y me hicieron permanecer en el centro de detención juvenil hasta mi cumpleaños número 19, cuando ya era mayor de edad, para poder liberarme en la calle. Todavía recuerdo el día de mi liberación como si fuera ayer. Todavía recuerdo todo esto como si fuera ayer. Me liberaron sin ningún lugar a donde ir. Sin nadie a quien llamar, teniendo que encontrar dónde se quedaba mi hijo para poder llevarlo de vuelta, sin comida, sin dinero, sin recursos. He estado tan perdida desde que era niña. Ni siquiera sabía cómo funcionar en el mundo, no sabía cómo conseguir un trabajo. No sabía cómo pedir ayuda. No sabía cómo volver a la escuela. No sabía la importancia de mi vida ni qué podía hacer con ella. Todo lo que sabía era que estaba atrapada, obligada a entrar en modo de supervivencia una vez más. Avance rápido hasta ahora, sabiendo que tal vez pueda aprender a vender mi cuerpo, ya que fui víctima de trata, y tal vez eso me permita tener un techo o comida sobre mi cabeza y mantenerme independiente, ya que todo lo que tenía era a mí misma a los 19 años. Todavía perdida. Todavía sufriendo y todavía sin protección ni guía. Todavía sola. Tener otro hijo una vez más a los 21 años pensando que me salvaría. Pero no lo hizo todo, solo me dio un respiro del modo supervivencia durante un par de años y luego la vida me siguió dando una paliza durante los años siguientes, vendiendo mi cuerpo siendo violada una y otra vez tratando solo de sobrevivir y salvarme del profundo pozo de dolor y trauma. Fue hasta hace unos 3 años cuando comencé a luchar por recuperar mi vida de las manos de mis abusadores. Ya no quería ser una víctima. Quería ser una sobreviviente. Decidí no traumatizar y transmitir a mis hijos el trauma que mis padres me habían infligido. Decidí sanarlos en lugar de transmitirles mi propio dolor. Esto fue cuando tenía alrededor de, no sé, tal vez 27 años cuando decidí volver a la escuela y luchar con todas mis fuerzas para descubrir qué se suponía que debía hacer con mi vida, aunque nunca me mostraron ni guiaron sobre cómo hacerlo. Abandoné el modo supervivencia y salí de él porque era el modo más traumatizante en el que podía estar atrapada. No soy perfecta. Todavía estoy sanando, pero con dos años de terapia, volver a la escuela para obtener mi diploma para poder ir a la universidad y tener una carrera, y sanar a mis hijos y mostrarles lo que es luchar por tu vida, mostrarles que no tienes que aceptar a ciertas personas o dolor en tu vida, mostrarles lo que es una madre y protectora, y mostrarles estabilidad finalmente ha sido mi todo en los últimos 2 o 3 años. Alrededor del año pasado dejé de vender mi cuerpo porque ya no podía hacerlo, porque era muy agotador y sentía que me mantenía atrapada en un modo de supervivencia, así que una vez que lo liberé y me prometí a mí misma que nunca volvería, sin importar lo difícil que se ponga, ha sido mucho más sanador. Le escribí una carta a mi madre la semana pasada y me reuní con ella para leerla y contarle todo, perdonarla y finalmente tomar la decisión de mantenerla fuera de mi vida y la de mis hijos debido a todo el dolor y el trauma que ha causado y seguirá causando debido a sus adicciones a las drogas y sus malas decisiones. He elegido la protección por encima de mí y de mis hijos. Pero algunos días mientras estoy aquí sentada, ahogándome en facturas, ahogándome en mantener un lugar sobre nuestras cabezas, lo cual he hecho un buen trabajo alquilando un lugar para mantener nuestras cabezas los últimos dos años y manteniendo mi auto y manteniendo todas las facturas pagadas, manteniendo a nuestros hijos en la escuela, manteniendo que no estemos saltando de casa en casa dándonos algo de estabilidad. Aun así, no quita estos días realmente realmente duros y agotadores mentalmente que tengo debido a mi TEPT severo y trauma severo que se repite en mi cabeza una y otra vez sintiéndome tan indefensa y vacía porque soy todo lo que tengo. No sé cómo seguir adelante, pero de alguna manera lo hago. Soy tan fuerte que es una locura. Incluso en los días más difíciles en los que realmente no creo que sobreviviré, aún así lo hago. No tengo un sistema de apoyo. No tengo familia. No mantengo hombres a mi alrededor. No tengo amigos porque no eran sanos. Somos yo y mis hijos. Las personas con las que vivimos están completamente separadas, sin contacto, solo compartimos piso, sin familia a menos que sea la familia de mi segundo hijo la que nos ayude, que sería llevándolo de vez en cuando, como en verano o algo así, para ayudar. Los padres de ambos están completamente ausentes y no lo han estado durante años, además de luchar contra las adicciones a las drogas. Ni llamadas, ni mensajes, ni preguntas sobre si están vivos, ni dinero, ni manutención infantil, nada. Estoy de luto por la madre de mi padre porque me reencontré con ella hace unos cinco años y me acerqué mucho a ella, la cuidé, la ayudé con todo lo que puedas imaginar, solo para que falleciera hace un par de meses, cuando me estaba acercando tanto a ella que finalmente sentí que tenía una verdadera familia de sangre. Ella y mis hijos eran mi motivación, mi abuela era mi mundo. Finalmente tuve a alguien para verla morir justo delante de mí y ahora que ni siquiera puedo enterrarla o incinerarla porque soy toda la familia, o cualquiera que ella tuviera, me mata. Simplemente no entiendo por qué Dios me ha castigado una y otra vez. Estoy tratando de encontrarle sentido a mi vida más allá de mis dos hijos. Estoy profundamente herida y estoy progresando mucho y mejorando mucho en comparación con hace unos años, pero ahora mismo estoy estancada. Estoy muy confundida y no sé qué hacer. Y, sinceramente, ni siquiera sé por qué estoy escribiendo esto. Solo siento que tal vez alguien me escuche. ¡Solo quiero que me ESCUCHEN! O tal vez ustedes puedan enviarme algo de positividad y eso me saque de este pozo oscuro en el que me encuentro cuando estoy sola y mis hijos están en la escuela y me doy cuenta de las cosas. Sé que todo esto parece mucho, pero, desafortunadamente, esto es solo la superficie de las cosas más profundas por las que he pasado. Esto ni siquiera es todo. Pero sé que si sigo adelante, cuando mire hacia atrás, todo habrá valido la pena. Ojalá supiera cuándo será eso.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.