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Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Mensaje de Sanación
De un sobreviviente
🇨🇴

poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    Sanar es entender

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  • “Siempre está bien pedir ayuda”

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    Contar eso sin derrumbarme

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  • “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Historia
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    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    No sé si mi abuso cuenta o simplemente quiero que no cuente.

    Todavía no sé si mi abuso cuenta. Estoy bastante seguro de que no. O tal vez eso es lo que quiero pensar. Cuando tenía 10 años, estaba en la fiesta de cumpleaños de mi (en ese momento) mejor amigo. No puedo recordar mucho de la fiesta en sí, solo que llevaba un cárdigan blanco. Recuerdo que el aire olía a churros y palomitas de maíz. No puedo recordar cómo llegué a la habitación de mi amigo. Solo recuerdo lo que pasó allí. El recuerdo comienza conmigo, de pie frente a la cama. En la cama estaba Nombre, uno de los hermanos mayores de mi amigo. Recuerdo que lo miré fijamente durante no sé cuánto tiempo. Creo que estaba hablando, pero todo era estático para mí. Recuerdo que había una de esas cosas de luces de fiesta, las que proyectan luces azules, rojas y verdes en el techo. Entonces recuerdo que empieza a saltar más alto. Y luego salta sobre mí, tirándome al suelo. Me quedé paralizado de terror. Y lo único que hice fue llorar en silencio. Pero a día de hoy, sigo sin saber si cuenta como violación. Yo tenía 10 años, pero él 13. Era solo un niño. Quizás él también estaba sufriendo abusos y se desquitó conmigo. También siento que es mi culpa por no haber hecho nada y no haberle contado a nadie. Podría haber gritado o algo, pero me quedé allí, paralizada y en silencio. No me he recuperado de esto en absoluto, probablemente porque no he hablado con nadie al respecto. No sé qué hacer.

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Historia
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    🇺🇸

    Violación anal

    De alguna manera, conseguí entrar en Tinder a los 16 años. Sé que no fui muy inteligente, pero todos mis amigos lo usaban en ese momento y no pensé en ello. Conocí a alguien que me dijo que también era menor de edad, dijo tener 17. Parecía perfecto. Tuvimos una cita en un huerto de calabazas, comimos sushi en un restaurante y después vino a mi casa a tallar calabazas. Todo iba de maravilla. Estábamos viendo una película y nos pidió que nos cambiáramos a mi habitación. Sinceramente, no quería, pero acepté y nos fuimos. Su comportamiento cambió al instante; de repente, se volvió arrogante y dominante. Tuvimos sexo, algo a lo que había accedido aunque me sintiera presionada. De repente, me metió el pene en el ano, lo sacó después de un par de veces y lo volvió a meter en la vagina. Me quedé en shock, confundida. ¿Acaba de pasar eso? ¿Es normal? Estoy muy agradecida por el instinto de supervivencia humano porque, en general, me desconecté. Pero recuerdo que me dijo: "Al menos podrías fingir que lo disfrutas". Aun así, no reaccioné. Cuando terminó, se levantó y fue a buscar una toalla. Le pedí que encendiera la luz y me dijo: "¿Estás segura? Quizás no quieras ver la cama, va a ser muy gráfico". No entendí y quise encender la luz de todos modos. Mi edredón blanco estaba cubierto de sangre y tenía manchas de heces. "¡Guau!", me sentí avergonzada. Dijo que era normal. Volvimos a la sala y unos minutos después se fue. Después, tiré el edredón y fui a casa de mi mejor amiga. Había invitado a su amiga, que era mayor que yo. Les conté lo que pasó y se quedaron atónitas. Ambas tenían experiencia sexual y me dijeron que eso no es normal. No se tiene sexo anal por accidente. No se tiene sexo anal sin hablarlo primero. No se "resbala" en el ano de alguien, que es la excusa que se me ocurrió: "¿Quizás se resbaló?". Me aseguraron que no fue un accidente. Le dije a la chica mayor su nombre, Nombre, y resultó que ella lo conocía y no tenía 17 años. Él le dijo que tenía 20. Cuando fue a su casa antes, insistía mucho para tener sexo y su perro lo odiaba, así que lo echó. Mi perro también lo odiaba. Después lo contacté, no respondía a mis mensajes, y luego me dijo que lo sentía, pero que no buscaba una relación y que no quería volver a verme. En ese momento, empezó a ser más claro: «Puede que me hayan violado». Pasé unos dos años dudando entre si realmente había sucedido, si fue una violación, si fue mi culpa o si lo pedí. Unos días después de la violación, mi vagina se hinchó. Lo sé, disculpa los detalles, pero son cruciales para la historia. Fui al centro de salud estudiantil con el que trabajaba mi escuela porque no quería que mis padres supieran que había tenido sexo. Me hicieron una prueba y tenía vaginosis bacteriana. La enfermera dijo que tenía "bacterias que parecían una flor dentro de mí". Esto se debe a que pasó del ano a la vagina varias veces y sangré. Por suerte, se solucionó fácilmente con antibióticos. Otra cosa que confirmó que algo grave había sucedido. Pasé dos años de mi vida, el primero y el último año de secundaria, en cama, y no recuerdo bien mi época en la secundaria. Dormía, me pudría, quité el marco de la cama de mi habitación en un colapso mental, reubiqué la cama en diferentes posiciones y cambié los colchones. Nada me ayudaba. Con el tiempo, me cambié de habitación. Empecé a resentir mi propia casa. No sentía que tuviera un espacio seguro. Empecé a ser grosero con mis padres, era cruel cuando no me dejaban salir y me ponía irritable en cualquier momento. Me saltaba la cena y evitaba el tiempo en familia. Además, dejé de ir a la escuela. Falté tantos días a la escuela que me enviaron una carta diciendo que quizá enviarían a un policía a casa a hacer una revisión de bienestar. Mi mamá me dejaba en la escuela, yo la esperaba a que se fuera y caminaba de regreso a casa para acostarme. Hasta que empezó a esperar a que entrara y entonces tal vez iba a una clase y luego caminaba a casa. Mis dos mejores amigas empezaron a venir a mi ventana los días de clase y tocaban para que fuera a clase. Una de ellas, mi mejor amiga del mundo, tocaba sin parar hasta que la dejaba entrar. También tengo perros que ladran mucho, así que se ponían como locos y tenía que dejarla entrar, y literalmente no se iba ni paraba de tocar hasta que la dejaba entrar. No importaba lo asquerosa y terriblemente desordenada que estuviera mi habitación (hablo de que no podía ver el suelo, había obstáculos en la cama, basura, montones enormes de ropa, ropa tirada en el suelo), ella se sentaba conmigo en mi colchón. Ella se acostaba conmigo, me abrazaba, me hacía ver videos con ella en su teléfono. Se saltaba las clases por mí. Eventualmente me convencía para que saliera de la casa, para ir con ella a tomar café, a comer, a dar una vuelta en auto, a su casa, a una aventura en el bosque juntas. No puedo imaginar qué habría pasado sin ella. Nunca me hizo sentir como una víctima, siempre me dejaba hablar de los detalles desagradables y me dejaba ser yo misma en ese momento, me hacía reír, me hacía sentir feliz cuando estaba tan deprimida, y ni siquiera sabía realmente por qué. Como si todavía estuviera confundida, todavía sin estar segura de si realmente me habían violado. Finalmente, mi escuela me dijo que tendría que repetir mi último año. Nunca me preguntaron qué me pasaba, solo me dijeron que estaba reprobando mucho. Conocí a un chico nuevo en esa época, que se convirtió en mi novio. Terminó engañándome, así que no puedo presentarlo como alguien demasiado amable en esta historia, pero en ese momento fue de gran ayuda y me ayudó mucho. Me enseñó lo que es el sexo seguro de verdad, cómo debe ser y cómo se siente. Se trata de comunicación, consentimiento, buenos sentimientos mutuos y amor. Quiero añadir que cuando tuve sexo con él por primera vez después de la violación, mis manos se bloquearon. Como resultado físico del trauma, no podía abrirlas, tenía miedo y no de él, pero mi cuerpo respondió a que este acto íntimo se repitiera. Era su primera vez teniendo sexo y me gusta considerarla también mi primera vez real. No se "deslizó" dentro de mi ano. Porque eso no sucede. Después de esto, comprendí que me habían violado analmente. Siempre había buscado información sobre violación anal en Google, Instagram y en cualquier lugar, y nunca la encontré. Quería que me confirmaran y validaran. Quería encontrar a alguien que hubiera pasado por lo mismo que yo y todavía no lo he encontrado (cuatro años después). Solo vi cosas sobre hombres violados en prisión. Ahora mismo pongo una cara que no es lo que buscaba. Poco después, la hermana de una amiga empezó a salir con el hombre que me violó. Me escribió y me preguntó por él. No le dije que me había violado, pero ojalá lo hubiera hecho. Más tarde, la vi en una fiesta, después de unas copas, me acerqué y le dije que tenía una pregunta muy personal. Me dijo que sí. Le pregunté si Nombre (el violador) había intentado tener sexo anal con ella. Giró la cabeza y dijo: "¡Sí! Lo intentó durante el sexo y lo detuve; me puse furiosa, estaba muy molesta". En ese momento todo encajó y le estaré eternamente agradecida por su honestidad. Fue un punto de inflexión en mi sanación. Confirmó lo que llevaba años cuestionándome. Mi novio en ese momento había ido a una escuela preparatoria inclusiva, con educación personalizada y realmente se preocupaban por sus estudiantes. Se llamaba Nombre de la escuela. Me dijo que debería postularme, que trabajan con recuperación de créditos y pensó que sería perfecto para ayudarme a graduarme. Tenía razón. Postulé a Nombre de la escuela, me preguntaron por qué estaba reprobando la escuela preparatoria. Les dije que me violaron a los 16 años y que dejé de ir a la escuela. Les dije que no quería repetir mi último año. Les dije que nadie en mi otra escuela preparatoria preguntaba sobre lo que estaba pasando en mi vida personal. La mujer en el teléfono dijo que podían hacer que me graduara a tiempo y que podían apoyarme. Mi mejor amiga, que me ayudó durante este tiempo, también se transfirió a esta escuela. Los dos estábamos en una nueva escuela preparatoria en nuestro último año. Nombre de la escuela cambió mi vida. Disfruté ir a la escuela de nuevo, me sentí apoyada y me trataron como si fuera inteligente y no como si fuera una delincuente a la que no le importaba en absoluto su futuro. Todos los profesores de ese edificio querían que tuviera éxito y yo podía sentirlo. Estaba en programas de recuperación de créditos, haciendo exámenes para demostrar que tenía los conocimientos necesarios para graduarme. Mi mejor amiga y yo terminamos la preparatoria antes de tiempo. Fue una gran sensación, aunque me gradué con un promedio de 2.3. Ahora estoy sentada aquí escribiendo esto en un colegio comunitario con mi cumpleaños número 21 a unas semanas de distancia, y finalmente he llegado al punto en que puedo pensar en la violación y no golpearme la cabeza hasta que deje de pensar en ello. Pienso en la violación y en mi violador todos los días de mi vida desde entonces. Siempre he querido compartir mi historia y ahora estoy buscando plataformas para compartirla. Quiero que alguien más que fue violada analmente pueda leer mi historia, quiero que alguien pueda sentirse visto y escuchado como yo quería y necesitaba. Pero para cualquier sobreviviente de violación, quiero que sepa que, con el tiempo, podrá vivir con esta nueva normalidad. No diré que "mejora" porque no estoy segura de que así sea; francamente, no creo que mejore, simplemente se convierte en algo a lo que uno se adapta. He ido a terapia y ahora estoy en terapia de nuevo. Sigo esforzándome por sanar. Todavía pienso en ello a diario, pero por fin soy menos reactiva. Todavía me estremezco y me enojo cada vez que veo su nombre en alguna parte. Nunca volveré a estar con alguien llamado Nombre. Me estremezco cuando veo a alguien que se le parece en algo. Tengo miedo a los hombres. No me gusta tener citas, no me gusta estar demasiado cerca de un hombre, no quiero estar sola en una habitación con un hombre. Me enojo o me siento incómoda cuando un desconocido en la calle me mira demasiado tiempo, si me hace un cumplido, si intenta conversar o si flirtea. Tengo problemas de apego y abandono. No sé si esto mejorará alguna vez, pero es parte de mi nueva normalidad. La persona que era antes de mi violación ya no es yo. He aceptado que soy una nueva persona y que tengo que reencontrarme conmigo misma. Perdí a muchos amigos durante mi tiempo de aislamiento, me cuesta conservar un trabajo y me cuesta mucho ir bien en la escuela, aunque de verdad quiero tener éxito. Mi depresión me abruma casi todos los días. Quiero que Nombre esté en la cárcel. Quiero que lo etiqueten como el violador que es, quiero que sufra con sinceridad. Quiero que nunca pueda conseguir un trabajo. Lo odio y odio que pueda vivir en libertad y posiblemente disfrutar de su vida. Odio que probablemente siga encontrando nuevas víctimas. Lo denuncié a la policía, pero no pasó nada. También lo denuncié al Departamento de Servicios Humanos por abuso en mi estado, y no pasó nada. Pero hice mi parte; solo espero que alguien más lo denuncie como yo y que vean una señal en su sistema de que ya ha hecho esto antes. Todavía lo veo en apps de citas, ahora usa su segundo nombre y es bisexual. Siento que me usó como sujeto de prueba. De joven, lo acosaba en línea desde cuentas falsas de Instagram. Le dije que era gay y que debería ser un hombre de verdad y buscarse un chico con quien ligar en lugar de torturar a chicas inocentes. Le dije que conozco a todas las personas a las que ha violado, aunque no las conozco. Le dije que el karma le pasaría factura y que alguien acabará por atraparte. Le dije que es una persona terrible, pero nunca admitió lo que hizo ni lo reconoció. Me gustaría pensar que puedo seguir adelante con mi vida, pero esta es mi historia. Es parte de mí ahora, es por eso que actúo como lo hago y explica la mayoría de las cosas en mi vida. Hace poco me independicé y conseguí mi propio apartamento. Pensé que simplemente no me gustaba recibir visitas en la casa de mi infancia porque fue donde me violaron. Mi familia se mudó de esa casa y de otro estado. Y ahora en mi nueva casa, mi propio espacio personal, todavía no puedo invitar a nadie. Es difícil para mí tener incluso amigas, mi amigable vecino o mi mejor amigo. No permito que vengan invitados, y nunca invito a una cita. Es un gran paso para mí tener a alguien en mi casa y eso es su culpa. Solo hice esta conexión este año. Tengo miedo de que alguien más vuelva a ocupar mi espacio. Vaya, se sintió bien sacar todo eso. Es difícil hablar y compartir mi historia cuando no tengo la justicia que me gustaría. Es difícil aprender sobre el sistema de justicia cuando se supone que debe protegerte y no lo hace. Es difícil pensar que tanta gente sea violada con tanta frecuencia. Estoy enojada y quiero un cambio. Realmente no sé qué tipo de cambio, pero algo. Ojalá no tuviera que vivir con tanta ira y miedo, pero eso también es parte de mi nueva normalidad. Estoy inquieta, no puedo evitar mirar por encima del hombro con frecuencia cuando estoy en público y no puedo evitar preocuparme por cosas inesperadas. Pero me estoy adaptando y tú también lo harás. Te mando mucho cariño.

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    El trastorno de estrés postraumático (TEPT) se desarrolló en la escuela secundaria.

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  • “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

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    De un sobreviviente
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    DÉCADAS

    DÉCADAS Cuando tenía 22 años, estaba en el campus universitario con mis finanzas y decidí ir al coche a las 11 de la noche a buscar el pastel que habíamos traído de la cena. Un hombre se me acercó, lo saludé y procedí a buscar el pastel. El hombre se me acercó por detrás y me tiró al suelo intentando violarme. Grité, el tiempo se ralentizó y recuerdo haber oído a mi madre decir que las llaves de mi coche eran un arma, así que empecé a golpearlo con ellas. Me solté con dificultad, corrí hacia un edificio y me caí en el camino. Llegó un conductor que escuchó mis gritos a varias cuadras de distancia y llamaron a la policía. La policía incluso creyó haberlo atrapado y me mostró varias fotos de hombres parecidos, pero no pude identificarlo con certeza, así que lo liberaron. Después de esta agresión sexual, compré un arma, me mudé con mi prometido, tomé clases de defensa personal, leí libros y fui a un psicólogo que me diagnosticó TEPT debido a una ansiedad abrumadora que me paralizaba. El mundo ya no era seguro. Esto generó detonantes y me hizo recordar mi primera agresión sexual de adolescente en un autobús lleno de gente en otro país: un hombre mayor me presionaba la erección mientras yo me alejaba de él hacia la parte delantera del autobús, hasta que finalmente encontré a otra adolescente a quien pude sentar en su regazo para que el desconocido se detuviera. Han pasado 64 años desde que me atacaron en ese estacionamiento. Llevo 64 años felizmente casada y tengo una imagen positiva de mí misma. PERO, todavía no puedo usar faldas. Todavía no puedo ir sola a los estacionamientos de noche y me incomoda ir a cualquier sitio de noche. No puedo ver una película ni una obra de teatro que incluya agresión sexual, porque la ansiedad se vuelve abrumadora. Sigo teniendo la misma pistola.

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    No sé si soy una víctima o un depredador.

    8M (yo) 11F (prima) 12M (prima) Estábamos en una reunión familiar jugando a las casitas (acabo de darme cuenta de que los niños de 11 o 12 años no juegan a las casitas y que la única razón por la que jugábamos a las casitas era para esto) hasta que se hizo de noche y todos nos metimos en la cama. Me acosté a sus pies como su hijo mientras tenían sexo delante de mí, ni siquiera a 1.5 metros de mí. Simplemente me escondí con miedo. 10M 13F 14M Mi primo mayor nos llevó al bosque y le dijo a mi prima que se desnudara. Ella obedeció y luego empezaron a tener relaciones sexuales. Me quedé en silencio observando esta horrible escena; ver a mi prima de esa manera me pareció muy mal. Mi primo me pidió que me uniera a él y lo hice, no tenía ni idea, simplemente me quedé allí mientras sucedía. El mayor arrepentimiento de mi vida: este error desató una bola de nieve que todavía me persigue. 12M 15F 16M Otra reunión familiar. Mis primos estaban bebiendo y se me acercaron borrachos, pidiéndome que subiera. Terminamos fumando marihuana y mi primo mayor empezó a molestar a mi prima. Para entonces, esta experiencia había ocurrido en casi todas nuestras reuniones. Incluso empecé a disfrutar viéndolos (nunca me involucré porque quería mantenerme). Sin embargo, esta vez mi primo mayor se quedó dormido por la borrachera y mi prima ya estaba "encendida". Se me acercó y me dijo: "Por suerte, me han encendido y solo necesito que alguien venga a disminuirme" (recuerdo esas palabras 1:1). Mi prima me arrebató mi pureza. Ni siquiera intenté luchar contra ella ni pedirle que parara. Me decía a mí mismo que no quería, pero le supliqué que me ayudara. Todavía no entiendo si fui una víctima o si fui tan depredador como ellos. Sé que mi primo mayor empezó a manipular a mi prima y no lo detuve porque lo disfrutaba. Pero, una vez más, tenía 10 años y no podía comprender la gravedad de lo que estábamos haciendo. Incluso lo veía como algo elogioso y normal, como si solo nos ayudáramos mutuamente. otro, pero la otra parte de mí me odia por ello.

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  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

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    Mueva su cuerpo de manera que le resulte agradable tanto como pueda.

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    #294

    *ESTA ES LA PRIMERA VEZ QUE LE CUENTO MI HISTORIA A ALGUIEN** Acababa de cumplir 13 años y me había enamorado por primera vez, un chico dos años mayor que yo, al que llamaremos Nombre porque así se llama. Su primo me había invitado a una fiesta en casa, pero cuando llegué solo estábamos él, su primo y yo. Al llegar, me esperaban en la entrada. Mi primer pensamiento fue: "¡Guau, qué alegría verme!". Entonces sentí que me agarraban de la nuca, de la coleta. Me sacaron la chaqueta que me acababan de regalar por Navidad y sentí un cuchillo frío y afilado en la garganta. Me obligaron a entrar en una habitación con solo uno de ellos, a quien no podía ver porque mi chaqueta todavía estaba sobre mi cabeza, pero podía decir por la voz que era Nombre Recuerdo haber escuchado cómo jugueteaban con los clips de mis jeans de granjero, pero a él no le importó darse cuenta, así que los bajó por mis hombros y finalmente hasta mis pies. Mi abrigo se había movido un poco para que pudiera ver su mano plana sobre la cama con el cuchillo debajo, ten en cuenta que esta era la primera vez que tenía algún tipo de experiencia sexual en este punto, nunca había besado a un chico, todo lo que podía pensar era si agarraba este cuchillo podía apuñalarlo y correr, pero eso habría sido imposible considerando que mis jeans de granjero todavía estaban alrededor de mis tobillos y tenía mucho dolor y sangraba por todas partes. Me congelé, dejé mi cuerpo, lo dejé hacer lo que planeaba hacer desde el principio, me sentí tan estúpida, tan ingenua y tan VIOLADA. Caminé siete cuadras desde ese plan de violación de "fiesta en casa" llorando histéricamente mientras la sangre me goteaba por las piernas. Ni siquiera me di cuenta. Era tan joven que no sabía qué había pasado en mi "primera vez". Ahora tengo 40 años y por fin voy a hablar, porque me ha estado carcomiendo durante años. Y el TEPT es real. Este cabrón no solo me quitó lo que guardaba para mi futuro esposo, sino también mi orgullo, mi autoestima, mi confianza y mi capacidad de abrirme sexualmente al amor de mi vida. Si no tuviera a mi esposo, probablemente estaría en un psiquiátrico. Sé que no lo merecía ni lo pedí, pero aún me afecta a diario. Me mantengo alejada de donde sucedió, siempre estoy mirando por encima del hombro. Estoy harta de vivir con miedo desde que salió de la cárcel por otras cosas... ¡De hecho tuvo el descaro de pedirme matrimonio por Facebook! Fue entonces cuando empezaron los flashbacks... Creí que lo tenía guardado, escondido en lo más profundo de mi alma, para no hablar de ello jamás. Solo quiero contárselo a mi esposo, pero siento que he estado mintiendo por omisión. Tengo tantas ganas de decírselo que no puedo decírselo sin desmoronarme o herirlo de alguna manera... Lo quiero tanto, es mi refugio.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

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    678

    No fue hasta que leí esta plataforma que me di cuenta de que lo sucedido no era trivial. Un amigo de aquel entonces me dijo que fuera a la guardia civil, si no por mí, sino por cualquier otra persona que pudiera haber sido afectada o verse afectada más adelante, porque simplemente no se sabe. Les entregué todo y no hicieron nada. Si no fuera por la ayuda de mis amigos, creo que no seguiría existiendo. Intenté suicidarme seis años después porque la idea de ir en serio con mi novio significaba que volvería a ocurrir. Sufría flashbacks y él siempre fue muy paciente. Me alegra decir que, ahora que ese novio es mi prometido, la situación mejora. Estaba en la universidad, tenía un trastorno alimentario grave, y este chico fue el único que no intentó cambiarme, sino que aceptó que estaba muy enferma y no me exigió que comiera. En retrospectiva, eso fue una gran señal de alerta. Él estaba más contento de que yo fuera vulnerable y no quisiera que mejorara. Después de un año juntos, empezó a ponerse violento. Se negaba a dejarme sola. Recuerdo vívidamente la primera vez que se puso violento el día de mi cumpleaños, y el único sitio donde podía estar era en el baño porque estaba cerrado con llave. Me senté allí todo el día, sabiendo que él estaba afuera, sin saber qué pasaría después. Cuando salía, él estaba viendo la televisión como si nada hubiera pasado. Me robaba la tarjeta de débito y se compraba comida, sabiendo que ese era mi presupuesto semanal para comida, y no me sentía cómoda con nada de lo que compraba. Me impidió recuperarme durante dos años. En un momento dado, me quitó hasta el último centavo y no tenía dinero para ir a casa el fin de semana. Tuve que mentirles a mis padres y decirles que me quedaba allí para terminar unos ensayos; me daba mucha vergüenza que pudiera controlarme de esa manera. Estaba en negación, creía que solo eran palabras duras y que él no se conocía a sí mismo ni a su fuerza, que yo era demasiado débil. Intenté romper con él, pero me hizo sentir culpable para que volviera con él, diciendo que nadie más me querría jamás. Lo volví a aceptar. Fuimos a una fiesta de Navidad y me hizo sentir culpable por haber perdido el último autobús a casa, así que me pidió que me quedara en el sofá. No pude negarme. Sabía que todos los demás estaban en la fiesta, así que me obligó a tener sexo, como ya había hecho antes, pero lo vi como una forma de darle lo que quería para evitar que se pusiera violento. Hasta entonces, el sexo también se volvió violento. Esa noche no consentí, le dije que no. Lloré en silencio y, cuando empeoró, le pedí que parara. En respuesta, me estranguló hasta que no pude ver bien y me dejó moretones. Cuando intenté gritar, me arañó la cara y me arañó la retina, por lo que necesité gafas (algo que nunca antes había necesitado). Sangré por todas partes, pero él simplemente se durmió con el brazo alrededor de mi cuello para que no pudiera irme. Al día siguiente fui a la universidad e intenté contárselo a una ex amiga que estudiaba Derecho, pero como era su amiga, bromeó diciendo que le gustaba el BDSM y que cosas así pasan a menudo si algo sale mal. Después de que ella le dijera que lo había mencionado, me hizo firmar un "contrato" que decía lo bueno que era en el sexo. La verdad es que no recuerdo cómo me convenció, fue todo un borrón. No recuerdo casi nada de ese año, pero sé que me envió cartas amenazantes que no pararon hasta que me mudé un año después. Después de eso, como fue la primera persona a la que se lo conté, pensé que nadie me creería. Pero un amigo, sin que yo dijera nada, me hizo saber que sabía que algo había pasado. Algo andaba mal, y finalmente se lo conté. Me convenció de que se lo contara a otros, de que fuera a la policía, a terapia, a un centro de atención a víctimas de violación y se lo contara. Otra amiga me dejó quedarme en su casa casi todo el tiempo mientras me enviaba amenazas de muerte por mensaje y redes sociales. Me sacaron adelante en la universidad y me ayudaron en todo lo posible, organizaron que tuviera una sala de exámenes separada de la suya, e incluso me invitaron a salir por la noche para asegurarme de que aún podía divertirme y que seguía siendo querida incluso después de todo. Mi único arrepentimiento es no haber seguido adelante. Ahora es una ocupación y me aterra la idea de alguien tan malvado cerca de otras personas y en una posición de poder sobre ellos. Me quita el sueño. Ojalá pudiera recuperar el expediente de la policía e insistir en que sí fue así de malo, sí, es violento. Podría quedarme en mi casa durante dos años. Perdí varios kilos de miedo y preocupación. Pero terminé mis exámenes, terminé la carrera, seguí estudiando e incluso descubrí quiénes son los verdaderos amigos.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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    Mereces mucho más y espero que te recuperes y obtengas todo lo que deseas de tu vida.

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    Sanar es entender

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    Contar eso sin derrumbarme

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    No sé si mi abuso cuenta o simplemente quiero que no cuente.

    Todavía no sé si mi abuso cuenta. Estoy bastante seguro de que no. O tal vez eso es lo que quiero pensar. Cuando tenía 10 años, estaba en la fiesta de cumpleaños de mi (en ese momento) mejor amigo. No puedo recordar mucho de la fiesta en sí, solo que llevaba un cárdigan blanco. Recuerdo que el aire olía a churros y palomitas de maíz. No puedo recordar cómo llegué a la habitación de mi amigo. Solo recuerdo lo que pasó allí. El recuerdo comienza conmigo, de pie frente a la cama. En la cama estaba Nombre, uno de los hermanos mayores de mi amigo. Recuerdo que lo miré fijamente durante no sé cuánto tiempo. Creo que estaba hablando, pero todo era estático para mí. Recuerdo que había una de esas cosas de luces de fiesta, las que proyectan luces azules, rojas y verdes en el techo. Entonces recuerdo que empieza a saltar más alto. Y luego salta sobre mí, tirándome al suelo. Me quedé paralizado de terror. Y lo único que hice fue llorar en silencio. Pero a día de hoy, sigo sin saber si cuenta como violación. Yo tenía 10 años, pero él 13. Era solo un niño. Quizás él también estaba sufriendo abusos y se desquitó conmigo. También siento que es mi culpa por no haber hecho nada y no haberle contado a nadie. Podría haber gritado o algo, pero me quedé allí, paralizada y en silencio. No me he recuperado de esto en absoluto, probablemente porque no he hablado con nadie al respecto. No sé qué hacer.

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    El trastorno de estrés postraumático (TEPT) se desarrolló en la escuela secundaria.

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    Mereces mucho más y espero que te recuperes y obtengas todo lo que deseas de tu vida.

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

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    Aprender a vivir sin querer matarme

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • “Siempre está bien pedir ayuda”

    “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

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    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

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    🇬🇧

    No sé si soy una víctima o un depredador.

    8M (yo) 11F (prima) 12M (prima) Estábamos en una reunión familiar jugando a las casitas (acabo de darme cuenta de que los niños de 11 o 12 años no juegan a las casitas y que la única razón por la que jugábamos a las casitas era para esto) hasta que se hizo de noche y todos nos metimos en la cama. Me acosté a sus pies como su hijo mientras tenían sexo delante de mí, ni siquiera a 1.5 metros de mí. Simplemente me escondí con miedo. 10M 13F 14M Mi primo mayor nos llevó al bosque y le dijo a mi prima que se desnudara. Ella obedeció y luego empezaron a tener relaciones sexuales. Me quedé en silencio observando esta horrible escena; ver a mi prima de esa manera me pareció muy mal. Mi primo me pidió que me uniera a él y lo hice, no tenía ni idea, simplemente me quedé allí mientras sucedía. El mayor arrepentimiento de mi vida: este error desató una bola de nieve que todavía me persigue. 12M 15F 16M Otra reunión familiar. Mis primos estaban bebiendo y se me acercaron borrachos, pidiéndome que subiera. Terminamos fumando marihuana y mi primo mayor empezó a molestar a mi prima. Para entonces, esta experiencia había ocurrido en casi todas nuestras reuniones. Incluso empecé a disfrutar viéndolos (nunca me involucré porque quería mantenerme). Sin embargo, esta vez mi primo mayor se quedó dormido por la borrachera y mi prima ya estaba "encendida". Se me acercó y me dijo: "Por suerte, me han encendido y solo necesito que alguien venga a disminuirme" (recuerdo esas palabras 1:1). Mi prima me arrebató mi pureza. Ni siquiera intenté luchar contra ella ni pedirle que parara. Me decía a mí mismo que no quería, pero le supliqué que me ayudara. Todavía no entiendo si fui una víctima o si fui tan depredador como ellos. Sé que mi primo mayor empezó a manipular a mi prima y no lo detuve porque lo disfrutaba. Pero, una vez más, tenía 10 años y no podía comprender la gravedad de lo que estábamos haciendo. Incluso lo veía como algo elogioso y normal, como si solo nos ayudáramos mutuamente. otro, pero la otra parte de mí me odia por ello.

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  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Mensaje de Sanación
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    Quisiera saber que se siente sanar.

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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    Violación anal

    De alguna manera, conseguí entrar en Tinder a los 16 años. Sé que no fui muy inteligente, pero todos mis amigos lo usaban en ese momento y no pensé en ello. Conocí a alguien que me dijo que también era menor de edad, dijo tener 17. Parecía perfecto. Tuvimos una cita en un huerto de calabazas, comimos sushi en un restaurante y después vino a mi casa a tallar calabazas. Todo iba de maravilla. Estábamos viendo una película y nos pidió que nos cambiáramos a mi habitación. Sinceramente, no quería, pero acepté y nos fuimos. Su comportamiento cambió al instante; de repente, se volvió arrogante y dominante. Tuvimos sexo, algo a lo que había accedido aunque me sintiera presionada. De repente, me metió el pene en el ano, lo sacó después de un par de veces y lo volvió a meter en la vagina. Me quedé en shock, confundida. ¿Acaba de pasar eso? ¿Es normal? Estoy muy agradecida por el instinto de supervivencia humano porque, en general, me desconecté. Pero recuerdo que me dijo: "Al menos podrías fingir que lo disfrutas". Aun así, no reaccioné. Cuando terminó, se levantó y fue a buscar una toalla. Le pedí que encendiera la luz y me dijo: "¿Estás segura? Quizás no quieras ver la cama, va a ser muy gráfico". No entendí y quise encender la luz de todos modos. Mi edredón blanco estaba cubierto de sangre y tenía manchas de heces. "¡Guau!", me sentí avergonzada. Dijo que era normal. Volvimos a la sala y unos minutos después se fue. Después, tiré el edredón y fui a casa de mi mejor amiga. Había invitado a su amiga, que era mayor que yo. Les conté lo que pasó y se quedaron atónitas. Ambas tenían experiencia sexual y me dijeron que eso no es normal. No se tiene sexo anal por accidente. No se tiene sexo anal sin hablarlo primero. No se "resbala" en el ano de alguien, que es la excusa que se me ocurrió: "¿Quizás se resbaló?". Me aseguraron que no fue un accidente. Le dije a la chica mayor su nombre, Nombre, y resultó que ella lo conocía y no tenía 17 años. Él le dijo que tenía 20. Cuando fue a su casa antes, insistía mucho para tener sexo y su perro lo odiaba, así que lo echó. Mi perro también lo odiaba. Después lo contacté, no respondía a mis mensajes, y luego me dijo que lo sentía, pero que no buscaba una relación y que no quería volver a verme. En ese momento, empezó a ser más claro: «Puede que me hayan violado». Pasé unos dos años dudando entre si realmente había sucedido, si fue una violación, si fue mi culpa o si lo pedí. Unos días después de la violación, mi vagina se hinchó. Lo sé, disculpa los detalles, pero son cruciales para la historia. Fui al centro de salud estudiantil con el que trabajaba mi escuela porque no quería que mis padres supieran que había tenido sexo. Me hicieron una prueba y tenía vaginosis bacteriana. La enfermera dijo que tenía "bacterias que parecían una flor dentro de mí". Esto se debe a que pasó del ano a la vagina varias veces y sangré. Por suerte, se solucionó fácilmente con antibióticos. Otra cosa que confirmó que algo grave había sucedido. Pasé dos años de mi vida, el primero y el último año de secundaria, en cama, y no recuerdo bien mi época en la secundaria. Dormía, me pudría, quité el marco de la cama de mi habitación en un colapso mental, reubiqué la cama en diferentes posiciones y cambié los colchones. Nada me ayudaba. Con el tiempo, me cambié de habitación. Empecé a resentir mi propia casa. No sentía que tuviera un espacio seguro. Empecé a ser grosero con mis padres, era cruel cuando no me dejaban salir y me ponía irritable en cualquier momento. Me saltaba la cena y evitaba el tiempo en familia. Además, dejé de ir a la escuela. Falté tantos días a la escuela que me enviaron una carta diciendo que quizá enviarían a un policía a casa a hacer una revisión de bienestar. Mi mamá me dejaba en la escuela, yo la esperaba a que se fuera y caminaba de regreso a casa para acostarme. Hasta que empezó a esperar a que entrara y entonces tal vez iba a una clase y luego caminaba a casa. Mis dos mejores amigas empezaron a venir a mi ventana los días de clase y tocaban para que fuera a clase. Una de ellas, mi mejor amiga del mundo, tocaba sin parar hasta que la dejaba entrar. También tengo perros que ladran mucho, así que se ponían como locos y tenía que dejarla entrar, y literalmente no se iba ni paraba de tocar hasta que la dejaba entrar. No importaba lo asquerosa y terriblemente desordenada que estuviera mi habitación (hablo de que no podía ver el suelo, había obstáculos en la cama, basura, montones enormes de ropa, ropa tirada en el suelo), ella se sentaba conmigo en mi colchón. Ella se acostaba conmigo, me abrazaba, me hacía ver videos con ella en su teléfono. Se saltaba las clases por mí. Eventualmente me convencía para que saliera de la casa, para ir con ella a tomar café, a comer, a dar una vuelta en auto, a su casa, a una aventura en el bosque juntas. No puedo imaginar qué habría pasado sin ella. Nunca me hizo sentir como una víctima, siempre me dejaba hablar de los detalles desagradables y me dejaba ser yo misma en ese momento, me hacía reír, me hacía sentir feliz cuando estaba tan deprimida, y ni siquiera sabía realmente por qué. Como si todavía estuviera confundida, todavía sin estar segura de si realmente me habían violado. Finalmente, mi escuela me dijo que tendría que repetir mi último año. Nunca me preguntaron qué me pasaba, solo me dijeron que estaba reprobando mucho. Conocí a un chico nuevo en esa época, que se convirtió en mi novio. Terminó engañándome, así que no puedo presentarlo como alguien demasiado amable en esta historia, pero en ese momento fue de gran ayuda y me ayudó mucho. Me enseñó lo que es el sexo seguro de verdad, cómo debe ser y cómo se siente. Se trata de comunicación, consentimiento, buenos sentimientos mutuos y amor. Quiero añadir que cuando tuve sexo con él por primera vez después de la violación, mis manos se bloquearon. Como resultado físico del trauma, no podía abrirlas, tenía miedo y no de él, pero mi cuerpo respondió a que este acto íntimo se repitiera. Era su primera vez teniendo sexo y me gusta considerarla también mi primera vez real. No se "deslizó" dentro de mi ano. Porque eso no sucede. Después de esto, comprendí que me habían violado analmente. Siempre había buscado información sobre violación anal en Google, Instagram y en cualquier lugar, y nunca la encontré. Quería que me confirmaran y validaran. Quería encontrar a alguien que hubiera pasado por lo mismo que yo y todavía no lo he encontrado (cuatro años después). Solo vi cosas sobre hombres violados en prisión. Ahora mismo pongo una cara que no es lo que buscaba. Poco después, la hermana de una amiga empezó a salir con el hombre que me violó. Me escribió y me preguntó por él. No le dije que me había violado, pero ojalá lo hubiera hecho. Más tarde, la vi en una fiesta, después de unas copas, me acerqué y le dije que tenía una pregunta muy personal. Me dijo que sí. Le pregunté si Nombre (el violador) había intentado tener sexo anal con ella. Giró la cabeza y dijo: "¡Sí! Lo intentó durante el sexo y lo detuve; me puse furiosa, estaba muy molesta". En ese momento todo encajó y le estaré eternamente agradecida por su honestidad. Fue un punto de inflexión en mi sanación. Confirmó lo que llevaba años cuestionándome. Mi novio en ese momento había ido a una escuela preparatoria inclusiva, con educación personalizada y realmente se preocupaban por sus estudiantes. Se llamaba Nombre de la escuela. Me dijo que debería postularme, que trabajan con recuperación de créditos y pensó que sería perfecto para ayudarme a graduarme. Tenía razón. Postulé a Nombre de la escuela, me preguntaron por qué estaba reprobando la escuela preparatoria. Les dije que me violaron a los 16 años y que dejé de ir a la escuela. Les dije que no quería repetir mi último año. Les dije que nadie en mi otra escuela preparatoria preguntaba sobre lo que estaba pasando en mi vida personal. La mujer en el teléfono dijo que podían hacer que me graduara a tiempo y que podían apoyarme. Mi mejor amiga, que me ayudó durante este tiempo, también se transfirió a esta escuela. Los dos estábamos en una nueva escuela preparatoria en nuestro último año. Nombre de la escuela cambió mi vida. Disfruté ir a la escuela de nuevo, me sentí apoyada y me trataron como si fuera inteligente y no como si fuera una delincuente a la que no le importaba en absoluto su futuro. Todos los profesores de ese edificio querían que tuviera éxito y yo podía sentirlo. Estaba en programas de recuperación de créditos, haciendo exámenes para demostrar que tenía los conocimientos necesarios para graduarme. Mi mejor amiga y yo terminamos la preparatoria antes de tiempo. Fue una gran sensación, aunque me gradué con un promedio de 2.3. Ahora estoy sentada aquí escribiendo esto en un colegio comunitario con mi cumpleaños número 21 a unas semanas de distancia, y finalmente he llegado al punto en que puedo pensar en la violación y no golpearme la cabeza hasta que deje de pensar en ello. Pienso en la violación y en mi violador todos los días de mi vida desde entonces. Siempre he querido compartir mi historia y ahora estoy buscando plataformas para compartirla. Quiero que alguien más que fue violada analmente pueda leer mi historia, quiero que alguien pueda sentirse visto y escuchado como yo quería y necesitaba. Pero para cualquier sobreviviente de violación, quiero que sepa que, con el tiempo, podrá vivir con esta nueva normalidad. No diré que "mejora" porque no estoy segura de que así sea; francamente, no creo que mejore, simplemente se convierte en algo a lo que uno se adapta. He ido a terapia y ahora estoy en terapia de nuevo. Sigo esforzándome por sanar. Todavía pienso en ello a diario, pero por fin soy menos reactiva. Todavía me estremezco y me enojo cada vez que veo su nombre en alguna parte. Nunca volveré a estar con alguien llamado Nombre. Me estremezco cuando veo a alguien que se le parece en algo. Tengo miedo a los hombres. No me gusta tener citas, no me gusta estar demasiado cerca de un hombre, no quiero estar sola en una habitación con un hombre. Me enojo o me siento incómoda cuando un desconocido en la calle me mira demasiado tiempo, si me hace un cumplido, si intenta conversar o si flirtea. Tengo problemas de apego y abandono. No sé si esto mejorará alguna vez, pero es parte de mi nueva normalidad. La persona que era antes de mi violación ya no es yo. He aceptado que soy una nueva persona y que tengo que reencontrarme conmigo misma. Perdí a muchos amigos durante mi tiempo de aislamiento, me cuesta conservar un trabajo y me cuesta mucho ir bien en la escuela, aunque de verdad quiero tener éxito. Mi depresión me abruma casi todos los días. Quiero que Nombre esté en la cárcel. Quiero que lo etiqueten como el violador que es, quiero que sufra con sinceridad. Quiero que nunca pueda conseguir un trabajo. Lo odio y odio que pueda vivir en libertad y posiblemente disfrutar de su vida. Odio que probablemente siga encontrando nuevas víctimas. Lo denuncié a la policía, pero no pasó nada. También lo denuncié al Departamento de Servicios Humanos por abuso en mi estado, y no pasó nada. Pero hice mi parte; solo espero que alguien más lo denuncie como yo y que vean una señal en su sistema de que ya ha hecho esto antes. Todavía lo veo en apps de citas, ahora usa su segundo nombre y es bisexual. Siento que me usó como sujeto de prueba. De joven, lo acosaba en línea desde cuentas falsas de Instagram. Le dije que era gay y que debería ser un hombre de verdad y buscarse un chico con quien ligar en lugar de torturar a chicas inocentes. Le dije que conozco a todas las personas a las que ha violado, aunque no las conozco. Le dije que el karma le pasaría factura y que alguien acabará por atraparte. Le dije que es una persona terrible, pero nunca admitió lo que hizo ni lo reconoció. Me gustaría pensar que puedo seguir adelante con mi vida, pero esta es mi historia. Es parte de mí ahora, es por eso que actúo como lo hago y explica la mayoría de las cosas en mi vida. Hace poco me independicé y conseguí mi propio apartamento. Pensé que simplemente no me gustaba recibir visitas en la casa de mi infancia porque fue donde me violaron. Mi familia se mudó de esa casa y de otro estado. Y ahora en mi nueva casa, mi propio espacio personal, todavía no puedo invitar a nadie. Es difícil para mí tener incluso amigas, mi amigable vecino o mi mejor amigo. No permito que vengan invitados, y nunca invito a una cita. Es un gran paso para mí tener a alguien en mi casa y eso es su culpa. Solo hice esta conexión este año. Tengo miedo de que alguien más vuelva a ocupar mi espacio. Vaya, se sintió bien sacar todo eso. Es difícil hablar y compartir mi historia cuando no tengo la justicia que me gustaría. Es difícil aprender sobre el sistema de justicia cuando se supone que debe protegerte y no lo hace. Es difícil pensar que tanta gente sea violada con tanta frecuencia. Estoy enojada y quiero un cambio. Realmente no sé qué tipo de cambio, pero algo. Ojalá no tuviera que vivir con tanta ira y miedo, pero eso también es parte de mi nueva normalidad. Estoy inquieta, no puedo evitar mirar por encima del hombro con frecuencia cuando estoy en público y no puedo evitar preocuparme por cosas inesperadas. Pero me estoy adaptando y tú también lo harás. Te mando mucho cariño.

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    DÉCADAS

    DÉCADAS Cuando tenía 22 años, estaba en el campus universitario con mis finanzas y decidí ir al coche a las 11 de la noche a buscar el pastel que habíamos traído de la cena. Un hombre se me acercó, lo saludé y procedí a buscar el pastel. El hombre se me acercó por detrás y me tiró al suelo intentando violarme. Grité, el tiempo se ralentizó y recuerdo haber oído a mi madre decir que las llaves de mi coche eran un arma, así que empecé a golpearlo con ellas. Me solté con dificultad, corrí hacia un edificio y me caí en el camino. Llegó un conductor que escuchó mis gritos a varias cuadras de distancia y llamaron a la policía. La policía incluso creyó haberlo atrapado y me mostró varias fotos de hombres parecidos, pero no pude identificarlo con certeza, así que lo liberaron. Después de esta agresión sexual, compré un arma, me mudé con mi prometido, tomé clases de defensa personal, leí libros y fui a un psicólogo que me diagnosticó TEPT debido a una ansiedad abrumadora que me paralizaba. El mundo ya no era seguro. Esto generó detonantes y me hizo recordar mi primera agresión sexual de adolescente en un autobús lleno de gente en otro país: un hombre mayor me presionaba la erección mientras yo me alejaba de él hacia la parte delantera del autobús, hasta que finalmente encontré a otra adolescente a quien pude sentar en su regazo para que el desconocido se detuviera. Han pasado 64 años desde que me atacaron en ese estacionamiento. Llevo 64 años felizmente casada y tengo una imagen positiva de mí misma. PERO, todavía no puedo usar faldas. Todavía no puedo ir sola a los estacionamientos de noche y me incomoda ir a cualquier sitio de noche. No puedo ver una película ni una obra de teatro que incluya agresión sexual, porque la ansiedad se vuelve abrumadora. Sigo teniendo la misma pistola.

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    De un sobreviviente
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    #294

    *ESTA ES LA PRIMERA VEZ QUE LE CUENTO MI HISTORIA A ALGUIEN** Acababa de cumplir 13 años y me había enamorado por primera vez, un chico dos años mayor que yo, al que llamaremos Nombre porque así se llama. Su primo me había invitado a una fiesta en casa, pero cuando llegué solo estábamos él, su primo y yo. Al llegar, me esperaban en la entrada. Mi primer pensamiento fue: "¡Guau, qué alegría verme!". Entonces sentí que me agarraban de la nuca, de la coleta. Me sacaron la chaqueta que me acababan de regalar por Navidad y sentí un cuchillo frío y afilado en la garganta. Me obligaron a entrar en una habitación con solo uno de ellos, a quien no podía ver porque mi chaqueta todavía estaba sobre mi cabeza, pero podía decir por la voz que era Nombre Recuerdo haber escuchado cómo jugueteaban con los clips de mis jeans de granjero, pero a él no le importó darse cuenta, así que los bajó por mis hombros y finalmente hasta mis pies. Mi abrigo se había movido un poco para que pudiera ver su mano plana sobre la cama con el cuchillo debajo, ten en cuenta que esta era la primera vez que tenía algún tipo de experiencia sexual en este punto, nunca había besado a un chico, todo lo que podía pensar era si agarraba este cuchillo podía apuñalarlo y correr, pero eso habría sido imposible considerando que mis jeans de granjero todavía estaban alrededor de mis tobillos y tenía mucho dolor y sangraba por todas partes. Me congelé, dejé mi cuerpo, lo dejé hacer lo que planeaba hacer desde el principio, me sentí tan estúpida, tan ingenua y tan VIOLADA. Caminé siete cuadras desde ese plan de violación de "fiesta en casa" llorando histéricamente mientras la sangre me goteaba por las piernas. Ni siquiera me di cuenta. Era tan joven que no sabía qué había pasado en mi "primera vez". Ahora tengo 40 años y por fin voy a hablar, porque me ha estado carcomiendo durante años. Y el TEPT es real. Este cabrón no solo me quitó lo que guardaba para mi futuro esposo, sino también mi orgullo, mi autoestima, mi confianza y mi capacidad de abrirme sexualmente al amor de mi vida. Si no tuviera a mi esposo, probablemente estaría en un psiquiátrico. Sé que no lo merecía ni lo pedí, pero aún me afecta a diario. Me mantengo alejada de donde sucedió, siempre estoy mirando por encima del hombro. Estoy harta de vivir con miedo desde que salió de la cárcel por otras cosas... ¡De hecho tuvo el descaro de pedirme matrimonio por Facebook! Fue entonces cuando empezaron los flashbacks... Creí que lo tenía guardado, escondido en lo más profundo de mi alma, para no hablar de ello jamás. Solo quiero contárselo a mi esposo, pero siento que he estado mintiendo por omisión. Tengo tantas ganas de decírselo que no puedo decírselo sin desmoronarme o herirlo de alguna manera... Lo quiero tanto, es mi refugio.

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    De un sobreviviente
    🇩🇪

    678

    No fue hasta que leí esta plataforma que me di cuenta de que lo sucedido no era trivial. Un amigo de aquel entonces me dijo que fuera a la guardia civil, si no por mí, sino por cualquier otra persona que pudiera haber sido afectada o verse afectada más adelante, porque simplemente no se sabe. Les entregué todo y no hicieron nada. Si no fuera por la ayuda de mis amigos, creo que no seguiría existiendo. Intenté suicidarme seis años después porque la idea de ir en serio con mi novio significaba que volvería a ocurrir. Sufría flashbacks y él siempre fue muy paciente. Me alegra decir que, ahora que ese novio es mi prometido, la situación mejora. Estaba en la universidad, tenía un trastorno alimentario grave, y este chico fue el único que no intentó cambiarme, sino que aceptó que estaba muy enferma y no me exigió que comiera. En retrospectiva, eso fue una gran señal de alerta. Él estaba más contento de que yo fuera vulnerable y no quisiera que mejorara. Después de un año juntos, empezó a ponerse violento. Se negaba a dejarme sola. Recuerdo vívidamente la primera vez que se puso violento el día de mi cumpleaños, y el único sitio donde podía estar era en el baño porque estaba cerrado con llave. Me senté allí todo el día, sabiendo que él estaba afuera, sin saber qué pasaría después. Cuando salía, él estaba viendo la televisión como si nada hubiera pasado. Me robaba la tarjeta de débito y se compraba comida, sabiendo que ese era mi presupuesto semanal para comida, y no me sentía cómoda con nada de lo que compraba. Me impidió recuperarme durante dos años. En un momento dado, me quitó hasta el último centavo y no tenía dinero para ir a casa el fin de semana. Tuve que mentirles a mis padres y decirles que me quedaba allí para terminar unos ensayos; me daba mucha vergüenza que pudiera controlarme de esa manera. Estaba en negación, creía que solo eran palabras duras y que él no se conocía a sí mismo ni a su fuerza, que yo era demasiado débil. Intenté romper con él, pero me hizo sentir culpable para que volviera con él, diciendo que nadie más me querría jamás. Lo volví a aceptar. Fuimos a una fiesta de Navidad y me hizo sentir culpable por haber perdido el último autobús a casa, así que me pidió que me quedara en el sofá. No pude negarme. Sabía que todos los demás estaban en la fiesta, así que me obligó a tener sexo, como ya había hecho antes, pero lo vi como una forma de darle lo que quería para evitar que se pusiera violento. Hasta entonces, el sexo también se volvió violento. Esa noche no consentí, le dije que no. Lloré en silencio y, cuando empeoró, le pedí que parara. En respuesta, me estranguló hasta que no pude ver bien y me dejó moretones. Cuando intenté gritar, me arañó la cara y me arañó la retina, por lo que necesité gafas (algo que nunca antes había necesitado). Sangré por todas partes, pero él simplemente se durmió con el brazo alrededor de mi cuello para que no pudiera irme. Al día siguiente fui a la universidad e intenté contárselo a una ex amiga que estudiaba Derecho, pero como era su amiga, bromeó diciendo que le gustaba el BDSM y que cosas así pasan a menudo si algo sale mal. Después de que ella le dijera que lo había mencionado, me hizo firmar un "contrato" que decía lo bueno que era en el sexo. La verdad es que no recuerdo cómo me convenció, fue todo un borrón. No recuerdo casi nada de ese año, pero sé que me envió cartas amenazantes que no pararon hasta que me mudé un año después. Después de eso, como fue la primera persona a la que se lo conté, pensé que nadie me creería. Pero un amigo, sin que yo dijera nada, me hizo saber que sabía que algo había pasado. Algo andaba mal, y finalmente se lo conté. Me convenció de que se lo contara a otros, de que fuera a la policía, a terapia, a un centro de atención a víctimas de violación y se lo contara. Otra amiga me dejó quedarme en su casa casi todo el tiempo mientras me enviaba amenazas de muerte por mensaje y redes sociales. Me sacaron adelante en la universidad y me ayudaron en todo lo posible, organizaron que tuviera una sala de exámenes separada de la suya, e incluso me invitaron a salir por la noche para asegurarme de que aún podía divertirme y que seguía siendo querida incluso después de todo. Mi único arrepentimiento es no haber seguido adelante. Ahora es una ocupación y me aterra la idea de alguien tan malvado cerca de otras personas y en una posición de poder sobre ellos. Me quita el sueño. Ojalá pudiera recuperar el expediente de la policía e insistir en que sí fue así de malo, sí, es violento. Podría quedarme en mi casa durante dos años. Perdí varios kilos de miedo y preocupación. Pero terminé mis exámenes, terminé la carrera, seguí estudiando e incluso descubrí quiénes son los verdaderos amigos.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.