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Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Historia
De un sobreviviente
🇨🇦

Name, solo tenía 6 años

Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    Sanar es entender

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Mi papá - Mi héroe, mi ídolo, mi abusador.......

    Como hija única, no tenía a nadie a quien admirar. Pero siempre admiré a mi papá. Aunque nunca estaba presente por trabajo (aunque mamá trabajaba más que él y aun así encontraba mucho tiempo para mí), lo idolatraba. Era mi héroe. Siempre decía: «Los papás lo saben todo, recuérdalo», así que mentirle (incluso mentiras piadosas) no tenía sentido. Sin embargo, cuando cumplí 13 años, empecé a darme cuenta de que sí lo sabía todo. Sabía de qué hablábamos mis amigos y yo, sabía exactamente dónde estaba y con quién estaba sin siquiera tener que preguntarme, y yo siempre me preguntaba por qué. En realidad, tenía mi teléfono rastreado y podía leer todos mis mensajes. Ahora que he pasado por los tribunales y él ha sido encarcelado por los abusos que me infligió, puedo confirmar que, de hecho, me estaba manipulando sexualmente desde los 13 años. Aproximadamente un mes después de mi 18.º cumpleaños, comenzó el horrible abuso que sufrí durante 7 años y medio. Mi padre, disfrazado de desconocido durante los dos primeros años, me chantajeó para que tuviera relaciones sexuales con hombres desconocidos en nuestra casa, el único lugar donde debería haberme sentido segura. Cuando finalmente me di cuenta de que era él, no podría explicar cómo la situación se convirtió en abuso y violación sin control. Nos anunciaba como pareja en sitios de encuentros casuales y, para evitar las palizas, yo le seguía la corriente. Temía tanto por mi vida que las violaciones y agresiones sexuales interminables eran más fáciles —imagínate que fuera la opción más fácil—, hasta que te metes en una situación así, simplemente no sabes cómo vas a reaccionar. Dejé de salir, dejé mis aficiones y, mientras estaba en la universidad, dejé mi trabajo a tiempo parcial: él controlaba cada aspecto de mi vida. Y si dejo que mi máscara de "todo es color de rosa" se caiga, aunque sea por un segundo, sobre todo delante de mi madre, pues no aguanto ni pensarlo. Por suerte para mí, en cuanto mi madre se enteró, desapareció de mi vida en 30 minutos. Por desgracia, después de eso siguió acosando y abusando de otras. Fue condenado y actualmente cumple condena, pero aún le temo.

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  • “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Nombre

    Tener TU voz es lo más importante que puedes tener como víctima de abuso. Después de sufrir abuso durante varios años en Ubicación , sentí que me lo habían arrebatado todo. Sentí que me habían quitado mi dignidad, mi autoestima, mi confianza, mi felicidad y mi fuerza a los 9 años. Verano tras verano, iba a ese lugar oscuro que se suponía que sería una experiencia positiva. Mis padres pensaban que me dejaban en un lugar para ayudarme a crecer en mi relación con el Señor. Lo que no sabían es que Nombre 2 me dijo que si hacía los actos sexuales que él quería, me acercaría más a Dios. Era un individuo enfermo que constantemente infringía las normas Ubicación y la ley. Lo peor es que Ubicación era consciente de lo que estaba pasando y sabía que estos eventos estaban ocurriendo, pero no hizo nada. Al dejar el campamento y volver a casa, recuerdo sentirme vacía y deprimida. A esta edad, no tienes la madurez suficiente para comprender lo que ha sucedido y cómo procesarlo. Acudí a centros de defensa de los derechos de la infancia para obtener ayuda profesional y me costaba incluso hablar de lo sucedido porque no tenía sentido en mi cabeza y no podía verbalizar los hechos ni el impacto que tuvieron en mí. Al entrar en la adolescencia, me deprimí aún más. Todas las noches soñaba que Nombre 2 abusaba de mí y sentía que cada noche que me iba a dormir, iba a ser abusada de nuevo. El miedo, la ira y la depresión que sufría me pesaban tanto que estuve a punto de no querer vivir el día siguiente. Después de años de este ciclo, decidí que necesitaba un cambio para poder vivir una vida plena. Empecé a trabajar en mi salud física, espiritual y mental. La parte más importante de esto es tener voz. Tienes que poder compartir tu experiencia para poder obtener la ayuda que necesitas y expresar el dolor que has sufrido. Por eso estoy agradecida por la Ley Trey. Esta ley elimina la posibilidad de que organizaciones como Ubicación silencien a las víctimas después de haberlas sometido a experiencias horribles. Devuelve el poder a la víctima. La Ley Treys salvará vidas. Permitirá que las personas se defiendan. Evitará que delincuentes u organizaciones se salgan con la suya tras cometer el peor crimen imaginable. Si alguien lee esto y necesita ayuda, ¡siempre estaré encantado de escucharlo!

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Sólo palabras.

    Solo palabras. Te cuesta hablar de estas cosas. Te das cuenta de que te cuesta hablar de muchas cosas. Recuerdas estar emocionada por tu primer trabajo en nombre de empresa . Una de tus amigas trabaja allí y sabes que mucha gente trabaja allí como trabajo de verano. Son los años 90 y se ha establecido una cláusula que permite pagar menos del salario mínimo porque es como una experiencia de formación a tiempo parcial para estudiantes que obtienen su primera experiencia laboral. Como repartir periódicos. Esos son para chicos. Te emocionaste tanto después de estar nerviosa que pediste una solicitud junto con tu amiga. No recuerdas haberlo conocido entonces. Mucha gente quiere ser elegida para ese trabajo de mierda porque, por alguna razón, se ha convertido en algo codiciado entre los chicos populares. Sí recuerdas la llamada telefónica en la que te dijeron que podías ir a una entrevista. Caminando a casa te preguntas si ser guapa y tener pechos más grandes que la mayoría de las chicas casi de primer año tuvo algo que ver. Conociste Nombre y esta vez sí que lo recuerdas. Tu aspecto ha sido una maldición mucho más que una bendición. Una razón por la que la gente no sentiría tanta lástima por ti. 'Dios te bendijo, cariño. "Tienes tantos malos recuerdos, recuerdos bloqueados, recuerdos reprimidos por culpa de Nombre . Estás dudando mientras las lágrimas se acumulan. Necesitas un trago. Dejaste de beber hace años y hoy llevas tres meses y ocho días sobria. Tu récord es de nueve meses y dos días. Eres fuerte. La mayor parte del tiempo. Estás vacía. Todo el tiempo. Nombre no fue el último, pero fue el primero. Cambias su nombre aunque no quieras. Él es el símbolo de tu odio hacia todo lo que está mal en los hombres. Te engañaron. Nombre consiguió lo que quería de ti. Demasiadas veces. Demasiadas veces antes de que dejaras de volver. Simplemente paraste. Podrías haber parado después de la primera vez que te abrazó y te acarició antes de que tu madre te recogiera esa noche. La primera vez. Todavía no lo entiendes ni te perdonas por eso. Dejaste que un chico en una fiesta y un chico en un baile de octavo grado te metieran la mano debajo de la camisa. Te había gustado tanto esas veces. Había sido emocionante y feliz. Nombre no te hizo feliz. Regresaste. Quieres hablar de otra cosa ahora. No de los otros hombres que pensaron que tu cuerpo era su juguete. No de la vez que fuiste a Irlanda con tus tías y mamá. Extrañas a mamá. Fue un buen viaje. Volviste a eso muchas veces. Te sentaste a hablar de cosas de las que no hablas. En un viaje familiar a Adventureland le preguntaste a tu primo si se consideraba perder la virginidad si un chico te lo hacía en los pechos. Fingiste que era un chico lindo, no Nombre . Era difícil respirar con él sentado sobre tu torso empujando. A veces rompes cosas y gritas. Nunca cuando tu hijo está cerca. Tienes dos trabajos y realmente no te gusta el que paga más. Tu título universitario no cuenta mucho. ¿Cuánta vida se desperdicia en la desesperación, la duda y tomando el camino equivocado? Sientes alivio cuando finalmente termina. Odias cuando termina porque sabes que te está robando su máximo placer cuando tiene esposa. Actúa como si fuera un día más en el trabajo para mantenerte con su correa. Eres patética. Sus restos están dentro de ti cada vez que vuelves a casa después de cerrar con él. Solo otro día miserable en la vida. No dices nada. No se lo dices a nadie. No vales nada excepto como un recipiente para él. Tus padres te dicen cosas bonitas, sobre ti. Siempre lo han hecho. Tienen que hacerlo. No saben lo que realmente eres. Una vergüenza negra son las veces que sentiste placer en tu cuerpo mientras él te lo hacía. Al menos mientras permanecías callada e inmóvil había algo de dignidad. Desafío. Insulto para él. Cuando tu cuerpo y tu voz reaccionaban como si te gustara, era una traición. Como si te gustara ese revoltoso hombre encima de ti y dentro de ti, follándote en ese suelo de baldosas, besándote como un amante. Te hiciste amiga de un grupo de chicos a mediados de la secundaria. Más de un año después de que Nombre fuera más que una espina en tu alma. Un callo profundo. El grupo descubrió lo que eras. Jugaban al fútbol. Eran importantes y tenían una voluntad fuerte. Te compartieron y te pasaron de mano en mano. Te dijeron que Te amaban. Que eras la chica más genial. Tomaban lo que querían cuando querían. ¿Por qué? Nombre 2 era tu compañero de laboratorio de biología. Fue el primero. Era el único de tu edad. Fuiste en su coche a almorzar y conociste a otros. Te querían. Te ofreciste. Es para lo único que sirves. Para agotar su energía para que puedan ser felices y sentirse hombres. Para que tú puedas sentirte vacía y sucia. Incluso después de graduarse, se reunían para divertirse en grupo, o te hacían escaparte por la noche para dar una vuelta. Te dirigiste al oeste después de graduarte. Un nuevo comienzo. Un éxodo. Una huida. Fuiste a una reunión. La reunión de los diez años. Nombre 2 vino con su esposa. Te presentó como su exnovia. Dejaste que te llevara al baño de discapacitados y tuviera un rapidito. Después fuiste a los bares, dejaste a tu verdadero amigo y dejaste que Nombre 3 te llevara a su habitación de hotel para vivir sus fantasías solo porque afirmaba que siempre te había amado. Dicen Las personas atractivas tienen sexo con más frecuencia y con más parejas que las personas normales. La oscuridad detrás de esa afirmación es que, para las mujeres, no siempre es porque lo deseen, sino por la presión implacable de los hombres y cómo harán cualquier cosa si tienen la oportunidad. No eres una chica dulce e inocente. ¿Lo habrías sido si no hubiera sido por Nombre como quieres pensar? ¿Habrías dejado que tu primo mucho mayor, al que apenas conoces, te llevara con él al bosque detrás de su casa, a la cabaña donde fuma marihuana después de una boda? Luego, esperar allí a que llamara a sus amigos después de descubrir que eras una chica mala y esperarlos también. Matando moscas en tu ropa interior mientras los esperabas. No bebías porque tu madre no lo permitía, aunque los niños más pequeños que tú eran menores. Pero tu primo y sus amigos del barrio sí. Cuatro de ellos, contando a tu primo lo suficientemente mayor como para ser tu tío. Aun así, actuabas como si te gustara todo lo que hacían. Lo llevaron tan lejos como si fueras el mejor juguete del mundo. Estrella porno, te llamaban como si fuera lo mejor que podías ser. El sexo anal era Insoportable. Era más fácil simplemente lavarte todo el maquillaje que intentar arreglarlo después de todo el sudor y la sensación pegajosa. Sonrisas y halagos seguidos de la profunda sensación de vacío y aislamiento total en la camioneta de regreso a casa desde Kansas City. Odiando a Nombre y sintiendo que traicionaste a tu tía porque uno de ellos era su prometido. Contrajiste una infección y fue vergonzoso cuando el médico te lo dijo. Al menos era una doctora. La idea de un ginecólogo varón es inquietante. La única vez que te examinó uno fue aterradora. Estabas en la universidad. Era demasiado minucioso y hablador, como si estuviera preparándose para invitarte a salir, y decidiste que nunca más. El único que tuviste que no usó guantes para el examen de mamas. El examen vaginal digital más sensual que jamás tuviste para revisar el cuello uterino y los ovarios en busca de dolor. ¿Se suponía que su pulgar debía rozar tu clítoris? Incluso te preguntas si lo estaba grabando con su teléfono, ya que lo viste ajustarlo dos veces mientras asomaba por el bolsillo de su chaqueta. Bata de laboratorio. Su estúpido bigote de noviembre, te preguntó si te gustaba. Así que algunos días no comes. Haces ejercicio para mantener el cuerpo que ellos quieren. Te da valor para ellos. No eres nada. La gente siempre dice cosas bonitas. Cosas vacías. ¿Y si nunca hubieras conocido Nombre ? ¿Y si nunca te hubieran follado en el suelo por 3,45 dólares la hora? De espaldas, a cuatro patas, a veces incluso encima de él. Tu primer orgasmo en ese suelo que olía a leche rancia y lejía. Tener que decirle a tu madre que te recoja 45 minutos después de que cierre el local para tus tareas de limpieza. Usabas tampones solo para evitar que su semen se derramara de camino a casa. Fingías ser virgen cuando estabas lejos de serlo. Te dijo que no te preocuparas porque se había hecho la vasectomía. Esa parte debe haber sido cierta. No tienes citas aunque siempre intentan concertártelas. Ni hablar. Tu hijo es una buena excusa. Y una razón real. Amor verdadero. La Tierra gira en el espacio. ¿Por qué no puede simplemente...? ¿Congelarse y morir como yo? Tu jefe no llega hasta el final contigo porque no engañará a su esposa. Le das sexo oral porque él no cree que eso cuente. Preserva su pureza. Dice que lo desea tanto, como si pudiera tomar lo que quisiera de ti, pero es fuerte y valiente. No eres nada. Él es guapo. Dejas que te bese y te acaricie. Anhelas su contacto. No es un gran hombre, pero lo anhelas. Lo más parecido a un buen hombre que has conocido. Una figura paterna. Tu hijo necesita una figura paterna. Él lo es todo. Se merece algo mejor. Te ama. Te dice que eres una buena madre y que eso vale la pena soportar el mundo el tiempo que sea necesario. Pones buena cara, pero él sabe que estás vacía, en el fondo. Un pato herido que pretende ser un cisne. Siempre fingiendo. ¿No había fingimiento antes de Nombre ? Tal vez no. Los días comienzan y tu mente finge y es difícil y los días terminan. Malos sueños en ambos extremos. ¿Será un buen hombre? El Lo curioso es que quieres que sea un príncipe porque es tu príncipe, pero incluso si es como la mayoría de los hombres, quieres su felicidad absoluta. Quieres chicas guapas, buenos momentos y amigos fuertes para él. Existes para fingir y para que esos hombres disfruten de ti, pero sobre todo para darle a tu hijo la mejor vida posible, más allá de ti. No eres inútil. No es tu culpa. Eres más fuerte de lo que crees. Palabras vacías. Tienen que decirlo. Siempre lo han hecho. Sin creatividad. Sin perspicacia. Sin verdad. Solo palabras.

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  • Mensaje de la Comunidad
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    Mueva su cuerpo de manera que le resulte agradable tanto como pueda.

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  • Historia
    De un sobreviviente
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    El cuerpo recuerda

    El cuerpo recuerda el trauma. No lo supe hasta que lo experimenté en carne propia. Después de una noche divertida y bulliciosa con mi esposo (ahora ex), me desperté a la mañana siguiente con un dolor intenso. Al sentarme en el inodoro, me di cuenta de que ese dolor ya lo había sentido antes. Entonces tuve un recuerdo de mi segundo año de universidad. Me desperté aturdida después de una noche de fiesta con mis compañeros de fútbol. Fui al baño. Al orinar, sentí ese dolor y esa sensación de malestar. No sabía qué era y lo atribuí a cólicos y resaca. Recuerdo mirarme al espejo y ver que no llevaba pijama. Solo una camiseta y unos pantalones cortos. Cuando volví a mi dormitorio, mi entonces novio se estaba despertando. Y ahí terminó mi recuerdo. Entonces me di cuenta de que mi historial sexual era una mentira. Pensé que había perdido la virginidad con mi esposo y que él era mi primera y única pareja. Pero esto lo cambió todo. Perdí mi virginidad con mi novio que me violó y no tenía ni idea. Mi narrativa sexual y mi identidad cambiaron a finales de mis 30 por esta revelación. ¿Quién soy? ¿Qué significa esto? Fragmentos de la noche regresaron. Sé que bebimos mucho. Sé que me acompañó a casa. Eso es todo lo que puedo recordar porque perdí el conocimiento. ¿Es mejor haberme desmayado? ¿Que no puedo recordar lo horrible que me hicieron? No lo sé. Solo me siento un poco perdida y asustada por la yo de 19 años que era joven e ingenua. No sabía qué hacer. Ahora, a principios de mis 40, divorciada y madre soltera, estoy sanando las heridas que fueron invisibles y ocultas durante tanto tiempo. Ahora estoy escuchando a mi cuerpo. Y voy a nutrirlo.

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  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Mensaje de la Comunidad
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    Eres muy valioso. No importa lo que el mundo te diga ahora mismo. Importas.

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  • Historia
    De un sobreviviente
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    Que se joda la universidad

    Mi historia comenzó cuando tenía 16 o 17 años. Trabajaba en un restaurante y estaba enamorada de mi jefe, que era mayor que yo. Cuando digo mayor, me refiero a 35. Creía que ya era mayor, aunque solo era una bebé, y él no tenía ningún problema en aprovecharse. Lo que me ocurrió durante aproximadamente un año y medio me atormenta y horroriza. Todo culminó con un intento de suicidio justo después de cumplir los 18. Luego busqué ayuda y me fui a la universidad. Se suponía que este sería mi nuevo comienzo. Lamentablemente, no fue así. Conocí a un monstruo, una persona que me sigue en mis pesadillas y me despierta de un sueño profundo cada noche cuando sueño con su rostro. Yo seguía siendo inocente y creía que me amaba. En cambio, me puso un bebé dentro y me golpeó y violó con tanta saña cuando se enteró que pensé que iba a morir por la cantidad de sangre. Sufrí un aborto espontáneo y me desmoroné una vez más. Seguía teniendo solo 18 años. Intenté suicidarme una vez más, lo que me llevó a un hospital psiquiátrico infernal. Me despojaron de toda mi ropa y de todas mis opciones. Sufrí dolores todo el verano y sufrí ataques de pánico tan fuertes que me despidieron del trabajo y necesitaba atención médica cada vez que ocurrían. No pude asistir a clases durante un año y medio. Mi monstruo seguía apareciendo, ahora en forma de detonantes. Un sombrero blanco, el olor a colonia, incluso un tono de voz particular. En todo esto, la policía del campus me hizo sentir que era mi culpa. Sé que nadie en la tierra pediría esto. Si fue mi culpa, y yo la pedí, ¿por qué sigo muriendo de dolor cada día tres años después?

    Nota comunitaria

    Esta historia contiene referencias a autolesiones o pensamientos suicidas. Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, por favor comunícate con una línea de ayuda en crisis.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
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    ¡Todos somos nuestros propios superhéroes!

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  • Historia
    De un sobreviviente
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    #1664

    A temprana edad, comencé terapia. Descubrí que crecí con padres narcisistas y que mi hermana desarrolló rasgos narcisistas. Yo era el chivo expiatorio de la familia. Mis padres nos enseñaron a mis hermanos y a mí que la familia es lo primero. Mi familia se aprovechó de mi sensibilidad. Esperaban que lo hiciera todo por ellos. Si hacía algo por mí misma, me decían que era egoísta. Después de años de terapia, aprendí que eso explicaba en gran medida por qué las relaciones que tenía se sentían similares a las que tenía con mi familia. Nunca supe que el trauma de mi infancia estuviera relacionado con mis relaciones. El padre de mi hija nos maltrataba emocional, mental y físicamente. Golpeaba, abofeteaba, menospreciaba, insultaba y más. Muy parecido a cómo me trataba mi familia, pero sin el abuso físico. Finalmente, se fue. Antes de irse, me inmovilizó contra la pared y amenazó con golpearme. Se fue. Obtuve una orden de alejamiento. La rompió al venir a mi casa. No había nadie en casa en ese momento, pero él estaba allí porque dejó una nota en la puerta. Eso pasó dos veces más. Después de un tiempo, se detuvo. Unos años después, intenté otra relación. Terminé la relación el año pasado. Tenía que hacerlo. Él era una mezcla de mi padre y el padre de mi hija en cuanto a abuso narcisista y violencia doméstica. Después de encontrar a mi terapeuta actual, mi terapeuta dijo que estaba orgullosa de mí. Dijo que logré romper la cadena generacional de abuso. Fue aterrador romper con mi ex, pero no era feliz. La sanación es aterradora, emotiva, pero necesaria. Tanto mi hija con síndrome de Down como yo tenemos la suerte de tenernos la una a la otra.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇿🇦

    Sanar significa crecer.

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  • “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    #1692

    En marzo conocí a alguien. Para el verano, ya éramos amigos, de esos que comen juntos y ven anime los fines de semana. Nunca hubo indicios de algo más. Entonces, una noche de agosto, una botella de bourbon y un juego de verdad o reto desdibujaron los límites que creía sólidos. La conversación se volvió íntima, y luego llegaron los retos. Lo que empezó con un beso se convirtió en algo que no quería. Recuerdo haber dicho "no" muchas veces, con las manos apretadas contra la ropa como límite. Me decían "no es sí". En mi estado de ebriedad, mi resistencia fue vencida. Me aferré a una idea clara: nada de penetración. Esa línea, al menos, no se cruzó. En los días siguientes, hice todo lo que debía hacer. Recurrí a todos los recursos disponibles. Tomé la pastilla de emergencia. Llamé a 1800RESPECT y SARC, buscando apoyo en un idioma que no es el mío. Estoy esperando exámenes médicos. Devoré "Know My Name" de Chanel Miller, encontrando consuelo en una historia que reflejaba mi propia confusión. Hablé con IA, analizando incansablemente cada emoción, intentando encontrar la manera de salir de este dolor. Encontré el coraje para llamar a una amiga y decir las palabras en voz alta, y su fe en mí fue un ancla. Y, sin embargo, una voz persistente aún resuena en los momentos de silencio: ¿Reaccioné de forma exagerada? ¿De verdad fue tan malo? Él fue amable una vez. Esta duda es un fantasma, y me persigue junto con la pesada carga de mi historial de depresión, que hace que todo se sienta mucho más pesado. He tomado una decisión que me trae a la vez alivio y profunda tristeza. Probablemente presentaré una denuncia, pero no creo que solicite una investigación completa. He llegado a la silenciosa y dolorosa comprensión de lo difícil que es probar una violación sin pruebas concretas, de cómo el sistema a menudo no imparte justicia. Me rompe el corazón por todas mis hermanas que han estado en esta misma situación, que han elegido priorizar su propia supervivencia sobre una lucha que saben que no pueden ganar. Así que, por ahora, elijo luchar por mí misma en lugar de contra él. Mi acto de rebeldía no está en un tribunal; está en mi propia sanación. Está en creer en mí misma cuando el mundo me enseña a dudar. Está en reconocer que, incluso sin justicia legal, lo que me sucedió fue real, estuvo mal y mi dolor es válido. Elijo cuidar de la persona que más importa en esta historia: yo.

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    De un sobreviviente
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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Mensaje de Sanación
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    Contar eso sin derrumbarme

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    Quisiera saber que se siente sanar.

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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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    Mi papá - Mi héroe, mi ídolo, mi abusador.......

    Como hija única, no tenía a nadie a quien admirar. Pero siempre admiré a mi papá. Aunque nunca estaba presente por trabajo (aunque mamá trabajaba más que él y aun así encontraba mucho tiempo para mí), lo idolatraba. Era mi héroe. Siempre decía: «Los papás lo saben todo, recuérdalo», así que mentirle (incluso mentiras piadosas) no tenía sentido. Sin embargo, cuando cumplí 13 años, empecé a darme cuenta de que sí lo sabía todo. Sabía de qué hablábamos mis amigos y yo, sabía exactamente dónde estaba y con quién estaba sin siquiera tener que preguntarme, y yo siempre me preguntaba por qué. En realidad, tenía mi teléfono rastreado y podía leer todos mis mensajes. Ahora que he pasado por los tribunales y él ha sido encarcelado por los abusos que me infligió, puedo confirmar que, de hecho, me estaba manipulando sexualmente desde los 13 años. Aproximadamente un mes después de mi 18.º cumpleaños, comenzó el horrible abuso que sufrí durante 7 años y medio. Mi padre, disfrazado de desconocido durante los dos primeros años, me chantajeó para que tuviera relaciones sexuales con hombres desconocidos en nuestra casa, el único lugar donde debería haberme sentido segura. Cuando finalmente me di cuenta de que era él, no podría explicar cómo la situación se convirtió en abuso y violación sin control. Nos anunciaba como pareja en sitios de encuentros casuales y, para evitar las palizas, yo le seguía la corriente. Temía tanto por mi vida que las violaciones y agresiones sexuales interminables eran más fáciles —imagínate que fuera la opción más fácil—, hasta que te metes en una situación así, simplemente no sabes cómo vas a reaccionar. Dejé de salir, dejé mis aficiones y, mientras estaba en la universidad, dejé mi trabajo a tiempo parcial: él controlaba cada aspecto de mi vida. Y si dejo que mi máscara de "todo es color de rosa" se caiga, aunque sea por un segundo, sobre todo delante de mi madre, pues no aguanto ni pensarlo. Por suerte para mí, en cuanto mi madre se enteró, desapareció de mi vida en 30 minutos. Por desgracia, después de eso siguió acosando y abusando de otras. Fue condenado y actualmente cumple condena, pero aún le temo.

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    El cuerpo recuerda

    El cuerpo recuerda el trauma. No lo supe hasta que lo experimenté en carne propia. Después de una noche divertida y bulliciosa con mi esposo (ahora ex), me desperté a la mañana siguiente con un dolor intenso. Al sentarme en el inodoro, me di cuenta de que ese dolor ya lo había sentido antes. Entonces tuve un recuerdo de mi segundo año de universidad. Me desperté aturdida después de una noche de fiesta con mis compañeros de fútbol. Fui al baño. Al orinar, sentí ese dolor y esa sensación de malestar. No sabía qué era y lo atribuí a cólicos y resaca. Recuerdo mirarme al espejo y ver que no llevaba pijama. Solo una camiseta y unos pantalones cortos. Cuando volví a mi dormitorio, mi entonces novio se estaba despertando. Y ahí terminó mi recuerdo. Entonces me di cuenta de que mi historial sexual era una mentira. Pensé que había perdido la virginidad con mi esposo y que él era mi primera y única pareja. Pero esto lo cambió todo. Perdí mi virginidad con mi novio que me violó y no tenía ni idea. Mi narrativa sexual y mi identidad cambiaron a finales de mis 30 por esta revelación. ¿Quién soy? ¿Qué significa esto? Fragmentos de la noche regresaron. Sé que bebimos mucho. Sé que me acompañó a casa. Eso es todo lo que puedo recordar porque perdí el conocimiento. ¿Es mejor haberme desmayado? ¿Que no puedo recordar lo horrible que me hicieron? No lo sé. Solo me siento un poco perdida y asustada por la yo de 19 años que era joven e ingenua. No sabía qué hacer. Ahora, a principios de mis 40, divorciada y madre soltera, estoy sanando las heridas que fueron invisibles y ocultas durante tanto tiempo. Ahora estoy escuchando a mi cuerpo. Y voy a nutrirlo.

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    Que se joda la universidad

    Mi historia comenzó cuando tenía 16 o 17 años. Trabajaba en un restaurante y estaba enamorada de mi jefe, que era mayor que yo. Cuando digo mayor, me refiero a 35. Creía que ya era mayor, aunque solo era una bebé, y él no tenía ningún problema en aprovecharse. Lo que me ocurrió durante aproximadamente un año y medio me atormenta y horroriza. Todo culminó con un intento de suicidio justo después de cumplir los 18. Luego busqué ayuda y me fui a la universidad. Se suponía que este sería mi nuevo comienzo. Lamentablemente, no fue así. Conocí a un monstruo, una persona que me sigue en mis pesadillas y me despierta de un sueño profundo cada noche cuando sueño con su rostro. Yo seguía siendo inocente y creía que me amaba. En cambio, me puso un bebé dentro y me golpeó y violó con tanta saña cuando se enteró que pensé que iba a morir por la cantidad de sangre. Sufrí un aborto espontáneo y me desmoroné una vez más. Seguía teniendo solo 18 años. Intenté suicidarme una vez más, lo que me llevó a un hospital psiquiátrico infernal. Me despojaron de toda mi ropa y de todas mis opciones. Sufrí dolores todo el verano y sufrí ataques de pánico tan fuertes que me despidieron del trabajo y necesitaba atención médica cada vez que ocurrían. No pude asistir a clases durante un año y medio. Mi monstruo seguía apareciendo, ahora en forma de detonantes. Un sombrero blanco, el olor a colonia, incluso un tono de voz particular. En todo esto, la policía del campus me hizo sentir que era mi culpa. Sé que nadie en la tierra pediría esto. Si fue mi culpa, y yo la pedí, ¿por qué sigo muriendo de dolor cada día tres años después?

    Nota comunitaria

    Esta historia contiene referencias a autolesiones o pensamientos suicidas. Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, por favor comunícate con una línea de ayuda en crisis.

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    🇿🇦

    Sanar significa crecer.

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  • Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

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    🇨🇴

    Sanar es entender

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  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    Mensaje de Sanación
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    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

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  • “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

    Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

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    Sólo palabras.

    Solo palabras. Te cuesta hablar de estas cosas. Te das cuenta de que te cuesta hablar de muchas cosas. Recuerdas estar emocionada por tu primer trabajo en nombre de empresa . Una de tus amigas trabaja allí y sabes que mucha gente trabaja allí como trabajo de verano. Son los años 90 y se ha establecido una cláusula que permite pagar menos del salario mínimo porque es como una experiencia de formación a tiempo parcial para estudiantes que obtienen su primera experiencia laboral. Como repartir periódicos. Esos son para chicos. Te emocionaste tanto después de estar nerviosa que pediste una solicitud junto con tu amiga. No recuerdas haberlo conocido entonces. Mucha gente quiere ser elegida para ese trabajo de mierda porque, por alguna razón, se ha convertido en algo codiciado entre los chicos populares. Sí recuerdas la llamada telefónica en la que te dijeron que podías ir a una entrevista. Caminando a casa te preguntas si ser guapa y tener pechos más grandes que la mayoría de las chicas casi de primer año tuvo algo que ver. Conociste Nombre y esta vez sí que lo recuerdas. Tu aspecto ha sido una maldición mucho más que una bendición. Una razón por la que la gente no sentiría tanta lástima por ti. 'Dios te bendijo, cariño. "Tienes tantos malos recuerdos, recuerdos bloqueados, recuerdos reprimidos por culpa de Nombre . Estás dudando mientras las lágrimas se acumulan. Necesitas un trago. Dejaste de beber hace años y hoy llevas tres meses y ocho días sobria. Tu récord es de nueve meses y dos días. Eres fuerte. La mayor parte del tiempo. Estás vacía. Todo el tiempo. Nombre no fue el último, pero fue el primero. Cambias su nombre aunque no quieras. Él es el símbolo de tu odio hacia todo lo que está mal en los hombres. Te engañaron. Nombre consiguió lo que quería de ti. Demasiadas veces. Demasiadas veces antes de que dejaras de volver. Simplemente paraste. Podrías haber parado después de la primera vez que te abrazó y te acarició antes de que tu madre te recogiera esa noche. La primera vez. Todavía no lo entiendes ni te perdonas por eso. Dejaste que un chico en una fiesta y un chico en un baile de octavo grado te metieran la mano debajo de la camisa. Te había gustado tanto esas veces. Había sido emocionante y feliz. Nombre no te hizo feliz. Regresaste. Quieres hablar de otra cosa ahora. No de los otros hombres que pensaron que tu cuerpo era su juguete. No de la vez que fuiste a Irlanda con tus tías y mamá. Extrañas a mamá. Fue un buen viaje. Volviste a eso muchas veces. Te sentaste a hablar de cosas de las que no hablas. En un viaje familiar a Adventureland le preguntaste a tu primo si se consideraba perder la virginidad si un chico te lo hacía en los pechos. Fingiste que era un chico lindo, no Nombre . Era difícil respirar con él sentado sobre tu torso empujando. A veces rompes cosas y gritas. Nunca cuando tu hijo está cerca. Tienes dos trabajos y realmente no te gusta el que paga más. Tu título universitario no cuenta mucho. ¿Cuánta vida se desperdicia en la desesperación, la duda y tomando el camino equivocado? Sientes alivio cuando finalmente termina. Odias cuando termina porque sabes que te está robando su máximo placer cuando tiene esposa. Actúa como si fuera un día más en el trabajo para mantenerte con su correa. Eres patética. Sus restos están dentro de ti cada vez que vuelves a casa después de cerrar con él. Solo otro día miserable en la vida. No dices nada. No se lo dices a nadie. No vales nada excepto como un recipiente para él. Tus padres te dicen cosas bonitas, sobre ti. Siempre lo han hecho. Tienen que hacerlo. No saben lo que realmente eres. Una vergüenza negra son las veces que sentiste placer en tu cuerpo mientras él te lo hacía. Al menos mientras permanecías callada e inmóvil había algo de dignidad. Desafío. Insulto para él. Cuando tu cuerpo y tu voz reaccionaban como si te gustara, era una traición. Como si te gustara ese revoltoso hombre encima de ti y dentro de ti, follándote en ese suelo de baldosas, besándote como un amante. Te hiciste amiga de un grupo de chicos a mediados de la secundaria. Más de un año después de que Nombre fuera más que una espina en tu alma. Un callo profundo. El grupo descubrió lo que eras. Jugaban al fútbol. Eran importantes y tenían una voluntad fuerte. Te compartieron y te pasaron de mano en mano. Te dijeron que Te amaban. Que eras la chica más genial. Tomaban lo que querían cuando querían. ¿Por qué? Nombre 2 era tu compañero de laboratorio de biología. Fue el primero. Era el único de tu edad. Fuiste en su coche a almorzar y conociste a otros. Te querían. Te ofreciste. Es para lo único que sirves. Para agotar su energía para que puedan ser felices y sentirse hombres. Para que tú puedas sentirte vacía y sucia. Incluso después de graduarse, se reunían para divertirse en grupo, o te hacían escaparte por la noche para dar una vuelta. Te dirigiste al oeste después de graduarte. Un nuevo comienzo. Un éxodo. Una huida. Fuiste a una reunión. La reunión de los diez años. Nombre 2 vino con su esposa. Te presentó como su exnovia. Dejaste que te llevara al baño de discapacitados y tuviera un rapidito. Después fuiste a los bares, dejaste a tu verdadero amigo y dejaste que Nombre 3 te llevara a su habitación de hotel para vivir sus fantasías solo porque afirmaba que siempre te había amado. Dicen Las personas atractivas tienen sexo con más frecuencia y con más parejas que las personas normales. La oscuridad detrás de esa afirmación es que, para las mujeres, no siempre es porque lo deseen, sino por la presión implacable de los hombres y cómo harán cualquier cosa si tienen la oportunidad. No eres una chica dulce e inocente. ¿Lo habrías sido si no hubiera sido por Nombre como quieres pensar? ¿Habrías dejado que tu primo mucho mayor, al que apenas conoces, te llevara con él al bosque detrás de su casa, a la cabaña donde fuma marihuana después de una boda? Luego, esperar allí a que llamara a sus amigos después de descubrir que eras una chica mala y esperarlos también. Matando moscas en tu ropa interior mientras los esperabas. No bebías porque tu madre no lo permitía, aunque los niños más pequeños que tú eran menores. Pero tu primo y sus amigos del barrio sí. Cuatro de ellos, contando a tu primo lo suficientemente mayor como para ser tu tío. Aun así, actuabas como si te gustara todo lo que hacían. Lo llevaron tan lejos como si fueras el mejor juguete del mundo. Estrella porno, te llamaban como si fuera lo mejor que podías ser. El sexo anal era Insoportable. Era más fácil simplemente lavarte todo el maquillaje que intentar arreglarlo después de todo el sudor y la sensación pegajosa. Sonrisas y halagos seguidos de la profunda sensación de vacío y aislamiento total en la camioneta de regreso a casa desde Kansas City. Odiando a Nombre y sintiendo que traicionaste a tu tía porque uno de ellos era su prometido. Contrajiste una infección y fue vergonzoso cuando el médico te lo dijo. Al menos era una doctora. La idea de un ginecólogo varón es inquietante. La única vez que te examinó uno fue aterradora. Estabas en la universidad. Era demasiado minucioso y hablador, como si estuviera preparándose para invitarte a salir, y decidiste que nunca más. El único que tuviste que no usó guantes para el examen de mamas. El examen vaginal digital más sensual que jamás tuviste para revisar el cuello uterino y los ovarios en busca de dolor. ¿Se suponía que su pulgar debía rozar tu clítoris? Incluso te preguntas si lo estaba grabando con su teléfono, ya que lo viste ajustarlo dos veces mientras asomaba por el bolsillo de su chaqueta. Bata de laboratorio. Su estúpido bigote de noviembre, te preguntó si te gustaba. Así que algunos días no comes. Haces ejercicio para mantener el cuerpo que ellos quieren. Te da valor para ellos. No eres nada. La gente siempre dice cosas bonitas. Cosas vacías. ¿Y si nunca hubieras conocido Nombre ? ¿Y si nunca te hubieran follado en el suelo por 3,45 dólares la hora? De espaldas, a cuatro patas, a veces incluso encima de él. Tu primer orgasmo en ese suelo que olía a leche rancia y lejía. Tener que decirle a tu madre que te recoja 45 minutos después de que cierre el local para tus tareas de limpieza. Usabas tampones solo para evitar que su semen se derramara de camino a casa. Fingías ser virgen cuando estabas lejos de serlo. Te dijo que no te preocuparas porque se había hecho la vasectomía. Esa parte debe haber sido cierta. No tienes citas aunque siempre intentan concertártelas. Ni hablar. Tu hijo es una buena excusa. Y una razón real. Amor verdadero. La Tierra gira en el espacio. ¿Por qué no puede simplemente...? ¿Congelarse y morir como yo? Tu jefe no llega hasta el final contigo porque no engañará a su esposa. Le das sexo oral porque él no cree que eso cuente. Preserva su pureza. Dice que lo desea tanto, como si pudiera tomar lo que quisiera de ti, pero es fuerte y valiente. No eres nada. Él es guapo. Dejas que te bese y te acaricie. Anhelas su contacto. No es un gran hombre, pero lo anhelas. Lo más parecido a un buen hombre que has conocido. Una figura paterna. Tu hijo necesita una figura paterna. Él lo es todo. Se merece algo mejor. Te ama. Te dice que eres una buena madre y que eso vale la pena soportar el mundo el tiempo que sea necesario. Pones buena cara, pero él sabe que estás vacía, en el fondo. Un pato herido que pretende ser un cisne. Siempre fingiendo. ¿No había fingimiento antes de Nombre ? Tal vez no. Los días comienzan y tu mente finge y es difícil y los días terminan. Malos sueños en ambos extremos. ¿Será un buen hombre? El Lo curioso es que quieres que sea un príncipe porque es tu príncipe, pero incluso si es como la mayoría de los hombres, quieres su felicidad absoluta. Quieres chicas guapas, buenos momentos y amigos fuertes para él. Existes para fingir y para que esos hombres disfruten de ti, pero sobre todo para darle a tu hijo la mejor vida posible, más allá de ti. No eres inútil. No es tu culpa. Eres más fuerte de lo que crees. Palabras vacías. Tienen que decirlo. Siempre lo han hecho. Sin creatividad. Sin perspicacia. Sin verdad. Solo palabras.

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  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Mensaje de Esperanza
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    ¡Todos somos nuestros propios superhéroes!

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  • “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
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    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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    Nombre

    Tener TU voz es lo más importante que puedes tener como víctima de abuso. Después de sufrir abuso durante varios años en Ubicación , sentí que me lo habían arrebatado todo. Sentí que me habían quitado mi dignidad, mi autoestima, mi confianza, mi felicidad y mi fuerza a los 9 años. Verano tras verano, iba a ese lugar oscuro que se suponía que sería una experiencia positiva. Mis padres pensaban que me dejaban en un lugar para ayudarme a crecer en mi relación con el Señor. Lo que no sabían es que Nombre 2 me dijo que si hacía los actos sexuales que él quería, me acercaría más a Dios. Era un individuo enfermo que constantemente infringía las normas Ubicación y la ley. Lo peor es que Ubicación era consciente de lo que estaba pasando y sabía que estos eventos estaban ocurriendo, pero no hizo nada. Al dejar el campamento y volver a casa, recuerdo sentirme vacía y deprimida. A esta edad, no tienes la madurez suficiente para comprender lo que ha sucedido y cómo procesarlo. Acudí a centros de defensa de los derechos de la infancia para obtener ayuda profesional y me costaba incluso hablar de lo sucedido porque no tenía sentido en mi cabeza y no podía verbalizar los hechos ni el impacto que tuvieron en mí. Al entrar en la adolescencia, me deprimí aún más. Todas las noches soñaba que Nombre 2 abusaba de mí y sentía que cada noche que me iba a dormir, iba a ser abusada de nuevo. El miedo, la ira y la depresión que sufría me pesaban tanto que estuve a punto de no querer vivir el día siguiente. Después de años de este ciclo, decidí que necesitaba un cambio para poder vivir una vida plena. Empecé a trabajar en mi salud física, espiritual y mental. La parte más importante de esto es tener voz. Tienes que poder compartir tu experiencia para poder obtener la ayuda que necesitas y expresar el dolor que has sufrido. Por eso estoy agradecida por la Ley Trey. Esta ley elimina la posibilidad de que organizaciones como Ubicación silencien a las víctimas después de haberlas sometido a experiencias horribles. Devuelve el poder a la víctima. La Ley Treys salvará vidas. Permitirá que las personas se defiendan. Evitará que delincuentes u organizaciones se salgan con la suya tras cometer el peor crimen imaginable. Si alguien lee esto y necesita ayuda, ¡siempre estaré encantado de escucharlo!

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  • Mensaje de la Comunidad
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    Mueva su cuerpo de manera que le resulte agradable tanto como pueda.

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  • Mensaje de la Comunidad
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    Eres muy valioso. No importa lo que el mundo te diga ahora mismo. Importas.

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    #1664

    A temprana edad, comencé terapia. Descubrí que crecí con padres narcisistas y que mi hermana desarrolló rasgos narcisistas. Yo era el chivo expiatorio de la familia. Mis padres nos enseñaron a mis hermanos y a mí que la familia es lo primero. Mi familia se aprovechó de mi sensibilidad. Esperaban que lo hiciera todo por ellos. Si hacía algo por mí misma, me decían que era egoísta. Después de años de terapia, aprendí que eso explicaba en gran medida por qué las relaciones que tenía se sentían similares a las que tenía con mi familia. Nunca supe que el trauma de mi infancia estuviera relacionado con mis relaciones. El padre de mi hija nos maltrataba emocional, mental y físicamente. Golpeaba, abofeteaba, menospreciaba, insultaba y más. Muy parecido a cómo me trataba mi familia, pero sin el abuso físico. Finalmente, se fue. Antes de irse, me inmovilizó contra la pared y amenazó con golpearme. Se fue. Obtuve una orden de alejamiento. La rompió al venir a mi casa. No había nadie en casa en ese momento, pero él estaba allí porque dejó una nota en la puerta. Eso pasó dos veces más. Después de un tiempo, se detuvo. Unos años después, intenté otra relación. Terminé la relación el año pasado. Tenía que hacerlo. Él era una mezcla de mi padre y el padre de mi hija en cuanto a abuso narcisista y violencia doméstica. Después de encontrar a mi terapeuta actual, mi terapeuta dijo que estaba orgullosa de mí. Dijo que logré romper la cadena generacional de abuso. Fue aterrador romper con mi ex, pero no era feliz. La sanación es aterradora, emotiva, pero necesaria. Tanto mi hija con síndrome de Down como yo tenemos la suerte de tenernos la una a la otra.

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    🇦🇺

    #1692

    En marzo conocí a alguien. Para el verano, ya éramos amigos, de esos que comen juntos y ven anime los fines de semana. Nunca hubo indicios de algo más. Entonces, una noche de agosto, una botella de bourbon y un juego de verdad o reto desdibujaron los límites que creía sólidos. La conversación se volvió íntima, y luego llegaron los retos. Lo que empezó con un beso se convirtió en algo que no quería. Recuerdo haber dicho "no" muchas veces, con las manos apretadas contra la ropa como límite. Me decían "no es sí". En mi estado de ebriedad, mi resistencia fue vencida. Me aferré a una idea clara: nada de penetración. Esa línea, al menos, no se cruzó. En los días siguientes, hice todo lo que debía hacer. Recurrí a todos los recursos disponibles. Tomé la pastilla de emergencia. Llamé a 1800RESPECT y SARC, buscando apoyo en un idioma que no es el mío. Estoy esperando exámenes médicos. Devoré "Know My Name" de Chanel Miller, encontrando consuelo en una historia que reflejaba mi propia confusión. Hablé con IA, analizando incansablemente cada emoción, intentando encontrar la manera de salir de este dolor. Encontré el coraje para llamar a una amiga y decir las palabras en voz alta, y su fe en mí fue un ancla. Y, sin embargo, una voz persistente aún resuena en los momentos de silencio: ¿Reaccioné de forma exagerada? ¿De verdad fue tan malo? Él fue amable una vez. Esta duda es un fantasma, y me persigue junto con la pesada carga de mi historial de depresión, que hace que todo se sienta mucho más pesado. He tomado una decisión que me trae a la vez alivio y profunda tristeza. Probablemente presentaré una denuncia, pero no creo que solicite una investigación completa. He llegado a la silenciosa y dolorosa comprensión de lo difícil que es probar una violación sin pruebas concretas, de cómo el sistema a menudo no imparte justicia. Me rompe el corazón por todas mis hermanas que han estado en esta misma situación, que han elegido priorizar su propia supervivencia sobre una lucha que saben que no pueden ganar. Así que, por ahora, elijo luchar por mí misma en lugar de contra él. Mi acto de rebeldía no está en un tribunal; está en mi propia sanación. Está en creer en mí misma cuando el mundo me enseña a dudar. Está en reconocer que, incluso sin justicia legal, lo que me sucedió fue real, estuvo mal y mi dolor es válido. Elijo cuidar de la persona que más importa en esta historia: yo.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.