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Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Historia
De un sobreviviente
🇲🇽

Abuso de mi madre en una piscina: Cuando quien debía cuidarme me dañó

Nunca pensé que tendría que escribir esto, pero necesito sacar la verdad. Tenía 14 años cuando fui a una fiesta con mi mamá. Ella había estado bebiendo alcohol durante la noche. Más tarde, me metí a la piscina y, unos minutos después, ella entró al agua conmigo. Al principio, solo estábamos nadando. Luego, se acercó y me abrazó; yo le correspondí el abrazo porque era mi madre y no esperaba nada malo. Sin embargo, la situación cambió rápidamente. Empezó a susurrarme al oído cosas sexuales, explicándome "qué les gusta a las mujeres", cómo besarlas y cómo tocarlas. Me dijo que les gustaba que les besaran el cuello y comenzó a hacerlo conmigo mientras seguía susurrando esas instrucciones. Después, comentó que también les gustaba ser tocadas durante esos momentos y empezó a acariciarme los hombros y el pecho. Sentí un nudo en el estómago. Cuando intentó bajar las manos hacia mis zonas íntimas, me paralicé del nerviosismo y el miedo. No supe qué hacer en ese instante, sentí que el mundo se detenía. Afortunadamente, logré reaccionar, me separé de ella y salí de esa situación. Esa noche entendí que el lugar más seguro debería haber sido con mi familia, pero no lo fue. El alcohol fue su excusa, pero la acción fue suya. Desde entonces, he cargado con mucha culpa y confusión, preguntándome por qué mi propio cuerpo reaccionó o por qué no la detuve antes. Pero ahora sé que no fue mi culpa. Yo era un niño y ella era la adulta responsable. Comparto esto en Our Wave para romper el silencio sobre el abuso incestuoso materno, un tema del que casi nadie habla. Si estás leyendo esto y te ha pasado algo similar con un familiar, quiero que sepas que no estás loco/a y no eres un "error". Tu cuerpo respondió como pudo para sobrevivir. Mereces sanar y mereces ser creído/a.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    Sanar es entender

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • I learned that there is no one thing it's a multitude of small things over time that eventually make you realize that healing is possible.

    Compartido por una persona sobreviviente

    Mensaje n.° 1618

    Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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    Nunca pensé que tendría que escribir esto, pero necesito sacar la verdad. Tenía 14 años cuando fui a una fiesta con mi mamá. Ella había estado bebiendo alcohol durante la noche. Más tarde, me metí a la piscina y, unos minutos después, ella entró al agua conmigo. Al principio, solo estábamos nadando. Luego, se acercó y me abrazó; yo le correspondí el abrazo porque era mi madre y no esperaba nada malo. Sin embargo, la situación cambió rápidamente. Empezó a susurrarme al oído cosas sexuales, explicándome "qué les gusta a las mujeres", cómo besarlas y cómo tocarlas. Me dijo que les gustaba que les besaran el cuello y comenzó a hacerlo conmigo mientras seguía susurrando esas instrucciones. Después, comentó que también les gustaba ser tocadas durante esos momentos y empezó a acariciarme los hombros y el pecho. Sentí un nudo en el estómago. Cuando intentó bajar las manos hacia mis zonas íntimas, me paralicé del nerviosismo y el miedo. No supe qué hacer en ese instante, sentí que el mundo se detenía. Afortunadamente, logré reaccionar, me separé de ella y salí de esa situación. Esa noche entendí que el lugar más seguro debería haber sido con mi familia, pero no lo fue. El alcohol fue su excusa, pero la acción fue suya. Desde entonces, he cargado con mucha culpa y confusión, preguntándome por qué mi propio cuerpo reaccionó o por qué no la detuve antes. Pero ahora sé que no fue mi culpa. Yo era un niño y ella era la adulta responsable. Comparto esto en Our Wave para romper el silencio sobre el abuso incestuoso materno, un tema del que casi nadie habla. Si estás leyendo esto y te ha pasado algo similar con un familiar, quiero que sepas que no estás loco/a y no eres un "error". Tu cuerpo respondió como pudo para sobrevivir. Mereces sanar y mereces ser creído/a.

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A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.