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Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Mensaje de Sanación
De un sobreviviente
🇲🇽

Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    Sanar es entender

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Historia
    De un sobreviviente
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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    Contar eso sin derrumbarme

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  • Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    Aprender a vivir sin querer matarme

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  • Historia
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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Historia
    De un sobreviviente
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    #1642

    Esto pasó en 2023. Conocí a este chico por mi hermana porque me dijo que había visto mi foto, había preguntado por mí y quería hablar conmigo. En ese momento yo vivía fuera del estado, así que estábamos hablando y nos reunimos un par de días después. Durante el tiempo que viví fuera del estado, tuve que estar al teléfono con él las 24 horas del día, los 7 días de la semana, si él estaba en casa y yo no estaba en el trabajo, lo que debería haber sido la primera señal de alerta, pero la segunda señal de alerta debería haber sido cuando no me dejó salir a tomar algo con mis padres en mi cumpleaños número 21 y me dijo que tenía que estar en una videollamada con él durante mi fiesta de cumpleaños. Un par de semanas después de mi cumpleaños, me mudé de nuevo a mi estado natal para estar con él y las cosas iban bien al principio. Pero luego las cosas empezaron a empeorar progresivamente; el primer trabajo que conseguí cuando regresé, él también consiguió un trabajo allí porque no confiaba en que estuviera sola. No podía ir sola a mis citas de terapia, no podía ir sola a la tienda, no me permitían tener amigos, pero a él sí le permitían hablar con otras chicas, y no me permitían ir sola al trabajo cuando conseguí un nuevo trabajo, aunque estaba a una hora de donde vivíamos. Llegó al punto en que me presentó a algunos de sus amigos por videollamada y una noche se emborrachó y me acusó de engañarlo con uno de sus amigos cuando estaba en la otra habitación grabando un video de TikTok. Nos peleamos y, cuando intentaba irme, me agarró el bolso y me empujó a la bañera. Después, cuando intentaba irme, me quitó el teléfono y no me lo devolvió, intentó romperlo e hizo todo lo posible para evitar que saliera de casa. Cuando por fin pude irme y dar una vuelta en coche, me estaba llamando a diestro y siniestro. Cuando volví a casa y decidí dormir en el sofá hasta que su madre volviera del trabajo, supo que estaba hablando con un amigo y me dijo que eligiera entre él y él. Cuando me fui a dormir a la habitación, porque ya no quería seguir discutiendo, me quitó el teléfono mientras dormía y bloqueó a ese amigo, de lo que no me di cuenta hasta que lo dejé dos días después. Al día siguiente, actuó como si nada, excepto que no se ofreció a comprarme nada en el centro comercial, aunque yo fui quien llevó y pagó la gasolina. Cuando por fin me armé de valor para dejarlo, fue porque tenía que ir a trabajar un día y, como siempre, me obligó a ir. Cuando llegamos al trabajo, me dijeron que no me necesitaban ese día, lo que significaba que podía ir a casa. El único problema era que no tenía suficiente gasolina en el coche para llegar a casa ni dinero para ponerle gasolina. Así que llamé a mi mamá y a mi padrastro, que viven en otro estado, y les pedí ayuda, pero les conté lo que estaba pasando y ese mismo día decidí que ya no quería nada. Mi mamá me dijo que solo me ayudaría si lo dejaba, y con su ayuda pude hacerlo. Después de dejarlo, me dirigí a un lugar seguro en la ciudad y cerré mi auto con llave, esperando a poder ir a buscar mis cosas. Mientras esperaba, él caminó desde su casa hasta donde yo estaba estacionado e intentó que hablara con él. Después de que finalmente me fui para siempre, me llenó el teléfono de llamadas y mensajes preguntándome si en serio me iba.

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  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

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    🇺🇸

    Confié en él y él abusó de eso.

    Sigo enfadada. Mi novio de 4 años me violó en enero. Habíamos hablado de tener hijos. De matrimonio. De nuestro futuro juntos. Le confié mi vida. Él lo sabía, y a menudo me pregunto si lo usó. Me dio un comestible y me animó a beber. Pensé que solo querría lo mejor para mí, así que obedecí. Como dije, le confié mi vida. Me desmayé. Recuerdo unos 5 minutos de todo el calvario de 4 horas. Recuerdo haber dicho que estaba mareada y que quería dormir, y él me dijo que la única forma de no enfermarme por beber (que era uno de mis grandes miedos) era tener sexo. Estaba tan borracha que no podía sostenerme. Me caí de bruces varias veces. Fueron 4 horas. 4 horas en las que él se aprovechó de mi inconsciencia. Debido a algunos problemas de salud, no podía tener sexo con él estando consciente, así que supongo que él se involucró cuando yo no estaba consciente. Sigo enfadada. Pero esa es la cuestión: estoy molesta por la situación, pero no lo odio. Mucha gente me pregunta por qué sigo con él después de lo que hizo. No es tan simple. Apoyo a la gente que perdona a sus abusadores. Apoyo a la gente que no perdona a sus abusadores. Ahora mismo, él sigue en mi vida porque vive cerca y está pasando por mucho, e intento ayudar en lo que puedo. Pero también soy plenamente consciente de mis propias limitaciones y de lo que puedo manejar. Lo estoy ayudando desde una distancia emocional. Odio lo que hizo, pero no lo odio. Aún no lo he dejado, y no tengo que hacerlo. Deja de intentar completar el final de mi historia y déjame escribirlo yo misma.

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    🇮🇪

    #708

    Lamento ser tan explícita, intentaré que sea apto para todo público y me disculpo por la extensión. Solo me enteré de que había sido agredida años después de que sucediera y se lo conté casualmente a una amiga. Estaba en país en un año de intercambio. Un chico y yo fuimos a una ciudad más grande de compras. Cuando volvimos a nuestra ciudad, me invitó a tomar algo a su casa. No vi nada siniestro en ello. Hasta que empezó a comportarse de forma muy sexual, sacó su miembro y empezó a masturbarse. Me sentí muy incómoda. Me lo metió a la fuerza en la boca y me ahogué. Estaba tan asustada que lo empujé y salí corriendo de su casa. Ni siquiera me molesté en llevarme las bolsas de la compra. Nunca volví a hablar con él. No entendió por qué lo ignoré después de eso. No lo procesé como violación oral hasta que una amiga me lo dijo años después. Eso sucedió en año . Nunca había entendido por qué mi depresión comenzó en país y caí en la drogadicción para sobrellevarla. Fue por eso. Todavía hoy tengo un trauma por haberle practicado sexo oral a mi pareja. Por suerte, él me apoya mucho. Otra historia mía es que era muy amiga de un chico porque su novia era una de mis mejores amigas. En año rompieron por un tiempo y él vino a mi casa. En ese momento llevábamos dos años siendo amigos. Vimos una película y todo iba bien. Hasta que dije que me iba a dormir. Me rogó que lo dejara quedarse en la cama conmigo porque echaba de menos acurrucarse con alguien. Me sentí incómoda y en el fondo sabía que no estaba bien. De todas formas, lo ignoré pensando que era inofensivo. Procedió a intentarlo conmigo y le dije que no una y otra vez porque estaba saliendo con alguien. Al final dejé de decir que no porque sabía que no importaría. No me escuchaba. Me obligó a hacerlo, así que simplemente lo dejé pasar. Me sentí fatal por todo y se lo conté a una amiga. No le conté a mi otra amiga (la novia) lo que había pasado porque solo quería seguir adelante. Volvieron a estar juntos. Pero después de todo esto, tuve que ingresar en el hospital por una crisis. Cinco meses después, la amiga con la que me desahogué y le conté a mi novia lo sucedido me llamó y me dijo que debía ir a la policía. No quería. Quería seguir adelante. No le veía sentido, ya que no fue una violación forzada. Fue coacción. Al final, pensaron que, solo porque no quería ir a la policía, estaba mintiendo. Me rompe el corazón que ella siga con él y que le cuente a todo el mundo que mentí y que intentaré robarle el novio a cualquiera. Esto es lo que pasa cuando eres superviviente de una agresión: todo el mundo te hace creer que todo fue producto de tu imaginación, cuando sabes que no lo fue. No había nadie más allí. Él sabe lo que hizo y yo también. Incluso me envió un mensaje unas semanas después, disculpándose por lo que hizo. Todavía guardo la captura de pantalla del mensaje por si acaso. Gracias por leer mis historias. Quiero que todos sepan que lo superaremos. Nos hace más fuertes. Y siempre sé fiel a ti mismo. Somos supervivientes.

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    Sobreviviente - Historia de acoso sexual en el lugar de trabajo.

    Mientras les escribo esta historia, tengan en cuenta que este caso de acoso sexual aún está en curso. Comenzó en diciembre de 2022 cuando trabajaba como contratista para una empresa llamada Contratista . Realizo trabajos de TI para Compañía . La primera semana que estuve allí, un compañero de trabajo llamado Nombre me tocó de forma sexual. Me quedé paralizada y no supe qué hacer. Nombre colocó su mano en mi cintura y comenzó a deslizarla hacia arriba, acariciando mi pecho y me hizo sentir violada, me hizo sentir asqueada. Informé a mi reclutador Reclutador sobre lo sucedido ese día. Le escribí un correo electrónico y, por supuesto, me informó que me creía y que Contratista no toleraba el acoso sexual. Me dijeron que hablarían con este compañero de trabajo. Pasaron algunos meses, pero Nombre seguía haciéndome comentarios sexuales, y ahora, en septiembre de este año, empezó a lanzarme besos y me guiñó un ojo dos veces. Finalmente, le conté en privado a una compañera de trabajo lo que estaba pasando y ella me dijo que este compañero había salido impune de acoso sexual muchas veces. Soy la tercera persona que ha acudido a Recursos Humanos y ha denunciado lo sucedido. Mi compañera me informó de que había sufrido abuso sexual desde julio de 2022 y que aún no se había tomado ninguna medida. Fue entonces cuando decidí tomar cartas en el asunto, decidí contactar con un abogado especializado en acoso sexual y recientemente presenté una denuncia ante la EEOC por acoso y discriminación sexual. Ahora, cuando voy a trabajar, siento náuseas y ansiedad al instante. He decidido contactar con un psicólogo para que me ayude a lidiar con la ansiedad y el insomnio. Puede que te preguntes: "¿Por qué no te fuiste?". Bueno, porque era un trabajo y tenía facturas que pagar. Yo me he hecho la misma pregunta muchas veces. Por suerte, mi contrato será con Contratista en diciembre de 2023. No fui yo quien acudió a Recursos Humanos por segunda vez. Fue mi compañera de trabajo quien me envió un correo electrónico y hablamos sobre lo que estaba sucediendo entre Nombre y yo en el trabajo. Que Nombre seguía acosándome sexualmente, lanzándome besos y guiñándome el ojo, además de otros comentarios sexuales. Una vez estaba en mi cubículo organizándolo antes de irme a casa cuando Nombre se acercó y me preguntó qué estaba haciendo. Le dije que estaba organizando mi cubículo, que no quería parecer una desaliñada, y él respondió: "Sí, pero serías una desaliñada linda". Él se acercaba intencionalmente a mi cubículo, ponía una mano a cada lado del cubículo y me preguntaba qué estaba haciendo. Intencionadamente me hacía sentir incómoda y asustada. Por suerte, tenía suficientes días de baja por enfermedad acumulados, así que los he tomado periódicamente. Una vez que mi compañera de trabajo se puso en contacto con el departamento de RR. HH. de ambas Compañía , ambos departamentos de RR. HH. intentaron llamarme y enviarme correos electrónicos varias veces. Me negué a responderles porque sabía en el fondo que no estaban de mi lado. No creyeron mi historia sobre Nombre la primera vez, así que, ¿qué les haría creerme la segunda? El 2 de octubre de 2023, Persona de Compañía me llamó y me preguntó: "Bueno, ¿qué crees que deberíamos hacer con Nombre ?" y le dije con total honestidad: "Despedirlo, tiene que rendir cuentas". y Persona se rió de mí por teléfono y me dijo: "Vale, bueno. Hablaremos con Nombre ". y supe en ese mismo instante que no me creían. Lo que no sabían es que ya había redactado toda la documentación y estaba un paso por delante de RR. HH. porque sabía que no me iban a tomar en serio otra vez, así que fue entonces cuando decidí contactar a un abogado especializado en acoso sexual. Desde que tomé esta medida, RR. HH. tanto de Contratista como de Compañía han estado intentando contactarme por correo electrónico y por teléfono para intentar negociar. No me creyeron dos veces y se rieron de mí cuando les conté lo que se debería hacer con Nombre . Esta experiencia ha sido aterradora y muy emotiva para mí. He llorado mucho, no he dormido y durante casi un año no le he contado a mi familia sobre el acoso sexual que estoy sufriendo. Me he recordado a mí misma que soy fuerte y que superaré esto, y que hay recursos disponibles para ayudarme. Hasta el día de hoy, sigo esperando una respuesta de la EECO y espero que Contratista rinda cuentas por Nombre y lo que les ha hecho a varias mujeres. Comparto esta historia porque necesito que otras víctimas sepan que ¡USTEDES! tienen voz y ¡SON! capaces de recuperar su dignidad. Tomé esta situación en mis propias manos porque sé que no estoy indefensa y que puedo alzar la voz y no tolerar el acoso sexual en el lugar de trabajo. Merecen respeto, merecen recuperar su dignidad y merecen ser escuchadas. Defiendan lo que es correcto y en lo que creen. No quería tomar medidas, pero estoy agradecida de haber reunido el valor suficiente para contactar y recuperar mi autoestima y demostrarles a estas dos empresas que ¡NO SOY! un "juguete". Soy una mujer joven que merece ser tratada con respeto. No estoy segura de si he conmovido a alguien al revelarles mi verdadera historia. El acoso sexual en el trabajo puede ser muy intimidante y hacerte sentir que no te creerán, pero a veces necesitas tomar la iniciativa y defenderte, alzar la voz y compartir tu historia para que otras personas no sean víctimas de acoso sexual en el trabajo como me pasó a mí y a mi compañera. Tienes voz y existen recursos, algo que los hombres olvidan. Mujeres, somos más capaces y poderosas de lo que los hombres creen, y es hora de que recuperemos nuestra autoestima. Gracias por tomarte el tiempo de leer mi historia.

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  • “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

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    Mi mejor amigo abusó sexualmente de mí cuando teníamos 10 años.

    Yo (24, hombre) sufrí abuso sexual por parte de mi mejor amigo cuando teníamos 10 años. Estaba en tercer grado y tuve que repetirlo, así que perdí mucho contacto con mis amigos. Seguí en contacto con un amigo, el agresor, y nuestra amistad creció mucho. Cuando estaba en su casa, me mostró porno gay; esa fue la primera vez que toqué el tema del sexo fuera de la clase de educación sexual. No me interesó mucho y no pasó nada más ese día, pero en retrospectiva, creo que mi amigo quizás estaba tanteando el terreno. Unas semanas después, estábamos en mi casa, donde ocurrió el abuso. Vivía en un edificio de varios pisos, y mi madre había alquilado un apartamento dos pisos más abajo del nuestro, para que mi padre pudiera trasladar su oficina allí y pudiéramos tener una habitación de invitados para los familiares que vinieran de visita. También tenía una maqueta de tren allí, y mi amigo y yo pasábamos mucho tiempo allí y jugábamos con ella. Un día, en invierno, decidimos ir a hacer trineo a una colina cercana. De camino a la colina y de regreso, mi amigo me convenció de probar con él las cosas que vimos en el video porno. Al principio le dije que no, ya que solo tenía 10 años y no me interesaban estas cosas, pero me dijo que este tipo de acciones son normales entre amigos, y finalmente dije que sí. De vuelta en casa, él siguió intentando convencerme, y recuerdo que no quería hacer estas cosas, pero tenía miedo de perderlo como amigo. Porque en ese momento era el único de mis viejos amigos con el que seguía en contacto. Recuerdo que nos besábamos, nos frotábamos en seco, y yo encima de él frotando nuestras partes íntimas. Pero el amigo también quería probar el sexo conmigo. Así que me convenció de practicar sexo oral. Después de eso, intentó convencerme de que lo dejara tener sexo anal conmigo. Quería que me duchara y me limpiara para esto, pero por suerte nunca dije que sí, y después de intentar convencerme por tercera vez, de alguna manera lo aceptó. Pero quería sexo oral otra vez a cambio. A eso le dije que sí, para que no me atacara. Pero recuerdo que al principio me aparté de él, hasta el borde de la cama y la esquina de la pared, y a veces todavía siento el frío del papel pintado en la espalda. Recuerdo sentirme muy confundida por todo esto, y aún hoy, 15 años después, me da miedo la intimidad con otras personas y me dan ataques de pánico incluso con solo acostarme con alguien o acurrucarme semidesnuda. También sentí mucha culpa, porque no me obligaron a hacer estas cosas y dije que sí. Pero hoy sé que era una niña, que no sabía realmente lo que estaba pasando y que él abusó de mi confianza y mi desconocimiento. Espero mejorar pronto y tal vez sanar de esto. También les deseo todo lo mejor a todos los supervivientes. Pase lo que pase, no fue culpa nuestra.

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    Eres muy importante. Gracias por estar aquí.

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    Se supone que el amor no duele, si duele no es amor 💕

    Esta es mi historia a los 72 años sentada aquí sola porque permití que abusaran física y verbalmente de mí misma durante más de 25 de un matrimonio de 36. Perdí el respeto de mi hija y mis nietos por su acción, pero me culparon por mis acciones. No sabía qué estaba pasando. Descubrí en 2006 que mi esposo era drogadicto y que el lugar donde trabajaba le daba el mejor lugar para obtenerlo en un proyecto de vivienda estatal. Era un ladrón por robar en el trabajo, un mentiroso, un usuario, drogadicto, me contagió herpes, me quitó dinero a mí y a la casa para poder tener su escondite. Me hizo tener una crisis nerviosa, no sabía que era parte de su plan. Era un buen padrastro y vecino, a todos les gustaba inventar historias y te hacía sentir que era un gran tipo que amaba a su esposa y a su familia. Estaba ocupada criando a mi familia y trabajando. Luego sufrí graves problemas médicos: un anión cerebral que me operaron, pero del que me recuperé sola. Con 36 puntos de sutura en la cabeza, me golpearon contra los armarios de la cocina. Me rompí el manguito rotador, me cayó una bola de luz en el sótano, me rompí el pie... todo bien, criando a mis nietos de 3 años y 8 semanas con meses de diferencia. Estaba agobiada. Él se iba durante semanas y días seguidos, pero yo solo podía mantenerme en pie, con la medicina puesta, criando a mis nietos. Me quedé sola, hice 10 años de terapia y también fui a una clínica por abuso. Nada cambió mi vida; el abuso continuó. Tribunales, policías, etc. Hasta hace poco vi que solo abusan de ti cuando no hay nadie cerca. ¡Dios mío, qué cierto! Huyen en lugar de resolver un problema, pues son culpables de lo que se les acusa: el dinero, la pérdida de las drogas, las mentiras, los robos, los animales muertos, el abuso físico y verbal. Fui violada, abusada sexualmente, estrangulada, golpeada, sangrada y rota. No importaba si me empujaban o golpeaban contra algo, incluso después de 13 horas de una operación de espalda. Podrían haberme beneficiado. Una vez intenté terminar con mi vida hace muchos años, simplemente sentada afuera en la mañana bajo el sol en mi terraza mirando al sol y sintiendo el calor. No podía soportar la soledad, el abuso de mi matrimonio y del hombre que amaba y la pérdida de mis hijas más preciadas. Simplemente me levanté de mi terraza, tomé mi bata de baño, la cuerda intentó morir. La cuerda se rompió. Eso es extraño. Mi vida no mejoró, empeoró. Yo era una mujer hermosa, fuerte e independiente, madre, abuela. Que ahora quiere morir y lo hará sola. Vi algo el otro día que había empacado de mi hija, ella escribió mira hacia el cielo, hice aprobar una ley federal para la manutención de los hijos. Estaban muy orgullosos e hicieron este libro ilustrado para mí. El periódico dijo que la lucha de una mujer se convirtió en ley nacional. 992 Luché para que aprobaran esta ley. Eran importantes y necesitaban ser reconocidos. Ahora me siento aquí llorando todos los días de dolor sin nadie con quien hablar, avergonzarme, nadie viene a casa y nadie se preocupa por mí. Cada día festivo lo paso sola y cumpleaños. Mi única pregunta es por qué a mis hijos de 50 y 45 años no les importa una madre que les dio todo contra todas las probabilidades hace años. Saben de lo que hablo. Mantuve una casa en la que crecieron sin habilidades, conseguí un buen trabajo, tenía seguro. No mucho más, pero lo logramos trabajando duro. Lo que queda de mi vida son 3 diarios: protegiendo a mis nietos mientras los observo fechas y lugares y sus preguntas sobre el abuso. Recientemente descubrí a través de un autoanálisis de aaa que dijo que odiaba a mi nieto, a quien crié de bebé. Ahora sé por qué lo torturó con crueldad. Mi hija no tiene idea de cuánto protegí a ese bebé. Dejó de hablarme hace más de 5 años, quién sabe por qué. Hice mi trabajo muy bien entonces. La pregunta es por qué mis hijas no entienden lo que pasó. He intentado contactarlas, pero no quieren saber nada de mí durante más de 13 años. Todo porque amé al hombre equivocado que abusó de mí y se lo permití. Arruiné sus vidas, creen. Yo creo que es al revés. Perdí a mis mejores amigas. Creía que lo eran. No se puede reemplazar a una madre. ¿Qué me pasa ahora? El amor nunca debe doler.

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  • Mensaje de Esperanza
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    No tengas miedo. Conectemos. Sanemos juntos.

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  • Si estás leyendo esto, es que has sobrevivido al 100% de tus peores días. Lo estás haciendo genial.

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    La voluntad de seguir creyendo que todo estará bien

    Mi nombre es Nombre . Crecí con una madre, dos hermanas y un padrastro que asumió el rol de padre cuando mi padre biológico falleció a los 7 años. Mi padrastro se convirtió en alguien a quien admiraba en un momento en que no sabía cómo lidiar con el duelo. Él era mi padre y estaba orgullosa de llamarlo así. Cuando tenía 10 años, el que yo llamaba mi padre abusó de mí en el patio trasero de nuestra casa. Me dijeron que si se lo contaba a alguien, nos quedaríamos sin hogar y que destruiría a la familia si decía una sola palabra. Ese fue el día en que guardé silencio. No comprendí la gravedad de la situación hasta que cumplí 11 años. Descubrí lo que me había hecho a través de una película que estaba viendo sin supervisión. Recuerdo el momento exacto en que lo comprendí. Conteniendo las lágrimas, corrí a la ducha y comencé a lavarme. Pensé que si me lavaba con suficiente fuerza, de alguna manera podría limpiarme de toda impureza. Asumí la culpa de lo sucedido y no me atreví a decir nada porque, si lo hacía, solo podía imaginar a mi madre y a mis hermanas en la calle, ya que él era el único que aportaba el dinero para vivir. Entre los 11 y los 13 años, solo eran simples comentarios y besos obligatorios en los labios, pero esa era mi normalidad. No sabía que no era normal en otros hogares hasta que una amiga mía lo notó. Empecé a sospechar del peligro que corría si algo volvía a suceder a medida que crecía. Cuando tenía 14 años, una noche encontró un video mío y de mis amigas en mi teléfono. Lo usó en mi contra y dijo que lo que hicimos en el video me llevaría a la cárcel por mucho tiempo, y que si no hacía lo que él decía, lo enviaría a la policía por correo electrónico. Empezó a manipularme y los besos se convirtieron en diez besos seguidos. Entraba en mi habitación, en mi baño, en los vestidores, en mi cama, y cuando conducía me tomaba de la mano o ponía su mano en mi muslo. Cuando intentaba defenderme, me amenazaba con arrancar las puertas del baño y de mi habitación. El momento en que supe que estaba en mayor peligro fue la noche en que me propuso tener relaciones sexuales a cambio de un coche o de ir a la universidad. Corrí a casa para contárselo a mi madre, pero no me creyó. Sabía que algo tenía que cambiar, pero me sentía atrapada. No sabía qué hacer. A los 15 años, fui a un campamento de la iglesia con el grupo de jóvenes de la iglesia de mi abuela. Un día, el grupo en el que estaba hizo un círculo de oración. Era una oportunidad para que los campistas expresaran lo que sentían. Cuando llegó mi turno, les conté todo. El último día del campamento, el responsable, que había viajado para verme, me dijo que estaba a salvo y que habían llamado a los Servicios de Protección Infantil. Se me cayó el alma a los pies, pero sabía que, de alguna manera, todo iba a salir bien. El resto del verano lo pasé asistiendo a reuniones y preparándome para el juicio. El juicio llegó varios meses después, pero no me creyeron. Toda mi vida intenté proteger a mis hermanas de lo mismo, pero cuando no me creyeron, empecé a sentir que les estaba fallando. No solo eso, sino que mi hermana mayor, que tenía 10 años en ese momento, no quería saber nada de mí, y aunque estaba enfadada por haber sido apartada por mi madre y mi hermana, tenía a mis abuelos y a mi hermana pequeña, que tenía 5 años, que me adoraban y me aceptaban tal como era, creyendo en mí. Siete años después, a los 22 años, el que una vez llamé papá fue condenado a cadena perpetua. ¿Cómo? Lo mismo le pasó a mi hermana menor con solo cinco años de diferencia. Había pruebas suficientes, y fue el día en que el jurado, el juez y la mitad de la sala me creyeron, pero esta vez, mis dos hermanas me dieron la espalda. En un periodo de doce años de mi vida me sentí sola, invisible e ignorada. Desde que conté mi historia a los 15 años, me sentí aún más sola, invisible e incomprendida. El resto de la familia no sabía nada de lo que me había pasado porque vivían en secreto. Secretos, sufrimiento, silencio. Las tres S que definieron mi vida. Finalmente, a los 22, pude respirar. Me quité un peso de encima de 12 años y, aunque la actitud de mi hermana pequeña cambió hacia mí, ella estaba a salvo, y eso era lo único que me importaba. A los 23 años, mi hermana menor, que también había sufrido abusos como yo, a quien intenté proteger desde los 11, murió por fentanilo. Fue entonces cuando juré no volver a callar jamás. A los 25, dejé todo lo que conocía para emprender un viaje por el mundo, compartiendo un mensaje de liberación, cambio y conciencia. Mi esperanza es que las niñas y los niños como nosotros, los sobrevivientes, puedan escuchar la historia de una niña que, en algún lugar del mundo, tienen miedo de salir de su habitación, con la esperanza de que salgan de ella y digan: «No, no voy a tolerar esto más. Me niego a guardar silencio». Mi cariño está con todos los niños, adolescentes y adultos que alguna vez han sufrido. No están solos. Gracias por leer.

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    No estás solo en tu experiencia.

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    Sanar es entender

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    Contar eso sin derrumbarme

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    Aprender a vivir sin querer matarme

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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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    Sobreviviente - Historia de acoso sexual en el lugar de trabajo.

    Mientras les escribo esta historia, tengan en cuenta que este caso de acoso sexual aún está en curso. Comenzó en diciembre de 2022 cuando trabajaba como contratista para una empresa llamada Contratista . Realizo trabajos de TI para Compañía . La primera semana que estuve allí, un compañero de trabajo llamado Nombre me tocó de forma sexual. Me quedé paralizada y no supe qué hacer. Nombre colocó su mano en mi cintura y comenzó a deslizarla hacia arriba, acariciando mi pecho y me hizo sentir violada, me hizo sentir asqueada. Informé a mi reclutador Reclutador sobre lo sucedido ese día. Le escribí un correo electrónico y, por supuesto, me informó que me creía y que Contratista no toleraba el acoso sexual. Me dijeron que hablarían con este compañero de trabajo. Pasaron algunos meses, pero Nombre seguía haciéndome comentarios sexuales, y ahora, en septiembre de este año, empezó a lanzarme besos y me guiñó un ojo dos veces. Finalmente, le conté en privado a una compañera de trabajo lo que estaba pasando y ella me dijo que este compañero había salido impune de acoso sexual muchas veces. Soy la tercera persona que ha acudido a Recursos Humanos y ha denunciado lo sucedido. Mi compañera me informó de que había sufrido abuso sexual desde julio de 2022 y que aún no se había tomado ninguna medida. Fue entonces cuando decidí tomar cartas en el asunto, decidí contactar con un abogado especializado en acoso sexual y recientemente presenté una denuncia ante la EEOC por acoso y discriminación sexual. Ahora, cuando voy a trabajar, siento náuseas y ansiedad al instante. He decidido contactar con un psicólogo para que me ayude a lidiar con la ansiedad y el insomnio. Puede que te preguntes: "¿Por qué no te fuiste?". Bueno, porque era un trabajo y tenía facturas que pagar. Yo me he hecho la misma pregunta muchas veces. Por suerte, mi contrato será con Contratista en diciembre de 2023. No fui yo quien acudió a Recursos Humanos por segunda vez. Fue mi compañera de trabajo quien me envió un correo electrónico y hablamos sobre lo que estaba sucediendo entre Nombre y yo en el trabajo. Que Nombre seguía acosándome sexualmente, lanzándome besos y guiñándome el ojo, además de otros comentarios sexuales. Una vez estaba en mi cubículo organizándolo antes de irme a casa cuando Nombre se acercó y me preguntó qué estaba haciendo. Le dije que estaba organizando mi cubículo, que no quería parecer una desaliñada, y él respondió: "Sí, pero serías una desaliñada linda". Él se acercaba intencionalmente a mi cubículo, ponía una mano a cada lado del cubículo y me preguntaba qué estaba haciendo. Intencionadamente me hacía sentir incómoda y asustada. Por suerte, tenía suficientes días de baja por enfermedad acumulados, así que los he tomado periódicamente. Una vez que mi compañera de trabajo se puso en contacto con el departamento de RR. HH. de ambas Compañía , ambos departamentos de RR. HH. intentaron llamarme y enviarme correos electrónicos varias veces. Me negué a responderles porque sabía en el fondo que no estaban de mi lado. No creyeron mi historia sobre Nombre la primera vez, así que, ¿qué les haría creerme la segunda? El 2 de octubre de 2023, Persona de Compañía me llamó y me preguntó: "Bueno, ¿qué crees que deberíamos hacer con Nombre ?" y le dije con total honestidad: "Despedirlo, tiene que rendir cuentas". y Persona se rió de mí por teléfono y me dijo: "Vale, bueno. Hablaremos con Nombre ". y supe en ese mismo instante que no me creían. Lo que no sabían es que ya había redactado toda la documentación y estaba un paso por delante de RR. HH. porque sabía que no me iban a tomar en serio otra vez, así que fue entonces cuando decidí contactar a un abogado especializado en acoso sexual. Desde que tomé esta medida, RR. HH. tanto de Contratista como de Compañía han estado intentando contactarme por correo electrónico y por teléfono para intentar negociar. No me creyeron dos veces y se rieron de mí cuando les conté lo que se debería hacer con Nombre . Esta experiencia ha sido aterradora y muy emotiva para mí. He llorado mucho, no he dormido y durante casi un año no le he contado a mi familia sobre el acoso sexual que estoy sufriendo. Me he recordado a mí misma que soy fuerte y que superaré esto, y que hay recursos disponibles para ayudarme. Hasta el día de hoy, sigo esperando una respuesta de la EECO y espero que Contratista rinda cuentas por Nombre y lo que les ha hecho a varias mujeres. Comparto esta historia porque necesito que otras víctimas sepan que ¡USTEDES! tienen voz y ¡SON! capaces de recuperar su dignidad. Tomé esta situación en mis propias manos porque sé que no estoy indefensa y que puedo alzar la voz y no tolerar el acoso sexual en el lugar de trabajo. Merecen respeto, merecen recuperar su dignidad y merecen ser escuchadas. Defiendan lo que es correcto y en lo que creen. No quería tomar medidas, pero estoy agradecida de haber reunido el valor suficiente para contactar y recuperar mi autoestima y demostrarles a estas dos empresas que ¡NO SOY! un "juguete". Soy una mujer joven que merece ser tratada con respeto. No estoy segura de si he conmovido a alguien al revelarles mi verdadera historia. El acoso sexual en el trabajo puede ser muy intimidante y hacerte sentir que no te creerán, pero a veces necesitas tomar la iniciativa y defenderte, alzar la voz y compartir tu historia para que otras personas no sean víctimas de acoso sexual en el trabajo como me pasó a mí y a mi compañera. Tienes voz y existen recursos, algo que los hombres olvidan. Mujeres, somos más capaces y poderosas de lo que los hombres creen, y es hora de que recuperemos nuestra autoestima. Gracias por tomarte el tiempo de leer mi historia.

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    De un sobreviviente
    🇩🇪

    Mi mejor amigo abusó sexualmente de mí cuando teníamos 10 años.

    Yo (24, hombre) sufrí abuso sexual por parte de mi mejor amigo cuando teníamos 10 años. Estaba en tercer grado y tuve que repetirlo, así que perdí mucho contacto con mis amigos. Seguí en contacto con un amigo, el agresor, y nuestra amistad creció mucho. Cuando estaba en su casa, me mostró porno gay; esa fue la primera vez que toqué el tema del sexo fuera de la clase de educación sexual. No me interesó mucho y no pasó nada más ese día, pero en retrospectiva, creo que mi amigo quizás estaba tanteando el terreno. Unas semanas después, estábamos en mi casa, donde ocurrió el abuso. Vivía en un edificio de varios pisos, y mi madre había alquilado un apartamento dos pisos más abajo del nuestro, para que mi padre pudiera trasladar su oficina allí y pudiéramos tener una habitación de invitados para los familiares que vinieran de visita. También tenía una maqueta de tren allí, y mi amigo y yo pasábamos mucho tiempo allí y jugábamos con ella. Un día, en invierno, decidimos ir a hacer trineo a una colina cercana. De camino a la colina y de regreso, mi amigo me convenció de probar con él las cosas que vimos en el video porno. Al principio le dije que no, ya que solo tenía 10 años y no me interesaban estas cosas, pero me dijo que este tipo de acciones son normales entre amigos, y finalmente dije que sí. De vuelta en casa, él siguió intentando convencerme, y recuerdo que no quería hacer estas cosas, pero tenía miedo de perderlo como amigo. Porque en ese momento era el único de mis viejos amigos con el que seguía en contacto. Recuerdo que nos besábamos, nos frotábamos en seco, y yo encima de él frotando nuestras partes íntimas. Pero el amigo también quería probar el sexo conmigo. Así que me convenció de practicar sexo oral. Después de eso, intentó convencerme de que lo dejara tener sexo anal conmigo. Quería que me duchara y me limpiara para esto, pero por suerte nunca dije que sí, y después de intentar convencerme por tercera vez, de alguna manera lo aceptó. Pero quería sexo oral otra vez a cambio. A eso le dije que sí, para que no me atacara. Pero recuerdo que al principio me aparté de él, hasta el borde de la cama y la esquina de la pared, y a veces todavía siento el frío del papel pintado en la espalda. Recuerdo sentirme muy confundida por todo esto, y aún hoy, 15 años después, me da miedo la intimidad con otras personas y me dan ataques de pánico incluso con solo acostarme con alguien o acurrucarme semidesnuda. También sentí mucha culpa, porque no me obligaron a hacer estas cosas y dije que sí. Pero hoy sé que era una niña, que no sabía realmente lo que estaba pasando y que él abusó de mi confianza y mi desconocimiento. Espero mejorar pronto y tal vez sanar de esto. También les deseo todo lo mejor a todos los supervivientes. Pase lo que pase, no fue culpa nuestra.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇩🇪

    No tengas miedo. Conectemos. Sanemos juntos.

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  • Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    No estás solo en tu experiencia.

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

    “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    #708

    Lamento ser tan explícita, intentaré que sea apto para todo público y me disculpo por la extensión. Solo me enteré de que había sido agredida años después de que sucediera y se lo conté casualmente a una amiga. Estaba en país en un año de intercambio. Un chico y yo fuimos a una ciudad más grande de compras. Cuando volvimos a nuestra ciudad, me invitó a tomar algo a su casa. No vi nada siniestro en ello. Hasta que empezó a comportarse de forma muy sexual, sacó su miembro y empezó a masturbarse. Me sentí muy incómoda. Me lo metió a la fuerza en la boca y me ahogué. Estaba tan asustada que lo empujé y salí corriendo de su casa. Ni siquiera me molesté en llevarme las bolsas de la compra. Nunca volví a hablar con él. No entendió por qué lo ignoré después de eso. No lo procesé como violación oral hasta que una amiga me lo dijo años después. Eso sucedió en año . Nunca había entendido por qué mi depresión comenzó en país y caí en la drogadicción para sobrellevarla. Fue por eso. Todavía hoy tengo un trauma por haberle practicado sexo oral a mi pareja. Por suerte, él me apoya mucho. Otra historia mía es que era muy amiga de un chico porque su novia era una de mis mejores amigas. En año rompieron por un tiempo y él vino a mi casa. En ese momento llevábamos dos años siendo amigos. Vimos una película y todo iba bien. Hasta que dije que me iba a dormir. Me rogó que lo dejara quedarse en la cama conmigo porque echaba de menos acurrucarse con alguien. Me sentí incómoda y en el fondo sabía que no estaba bien. De todas formas, lo ignoré pensando que era inofensivo. Procedió a intentarlo conmigo y le dije que no una y otra vez porque estaba saliendo con alguien. Al final dejé de decir que no porque sabía que no importaría. No me escuchaba. Me obligó a hacerlo, así que simplemente lo dejé pasar. Me sentí fatal por todo y se lo conté a una amiga. No le conté a mi otra amiga (la novia) lo que había pasado porque solo quería seguir adelante. Volvieron a estar juntos. Pero después de todo esto, tuve que ingresar en el hospital por una crisis. Cinco meses después, la amiga con la que me desahogué y le conté a mi novia lo sucedido me llamó y me dijo que debía ir a la policía. No quería. Quería seguir adelante. No le veía sentido, ya que no fue una violación forzada. Fue coacción. Al final, pensaron que, solo porque no quería ir a la policía, estaba mintiendo. Me rompe el corazón que ella siga con él y que le cuente a todo el mundo que mentí y que intentaré robarle el novio a cualquiera. Esto es lo que pasa cuando eres superviviente de una agresión: todo el mundo te hace creer que todo fue producto de tu imaginación, cuando sabes que no lo fue. No había nadie más allí. Él sabe lo que hizo y yo también. Incluso me envió un mensaje unas semanas después, disculpándose por lo que hizo. Todavía guardo la captura de pantalla del mensaje por si acaso. Gracias por leer mis historias. Quiero que todos sepan que lo superaremos. Nos hace más fuertes. Y siempre sé fiel a ti mismo. Somos supervivientes.

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  • “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

    Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    Eres muy importante. Gracias por estar aquí.

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  • Si estás leyendo esto, es que has sobrevivido al 100% de tus peores días. Lo estás haciendo genial.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    Quisiera saber que se siente sanar.

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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    #1642

    Esto pasó en 2023. Conocí a este chico por mi hermana porque me dijo que había visto mi foto, había preguntado por mí y quería hablar conmigo. En ese momento yo vivía fuera del estado, así que estábamos hablando y nos reunimos un par de días después. Durante el tiempo que viví fuera del estado, tuve que estar al teléfono con él las 24 horas del día, los 7 días de la semana, si él estaba en casa y yo no estaba en el trabajo, lo que debería haber sido la primera señal de alerta, pero la segunda señal de alerta debería haber sido cuando no me dejó salir a tomar algo con mis padres en mi cumpleaños número 21 y me dijo que tenía que estar en una videollamada con él durante mi fiesta de cumpleaños. Un par de semanas después de mi cumpleaños, me mudé de nuevo a mi estado natal para estar con él y las cosas iban bien al principio. Pero luego las cosas empezaron a empeorar progresivamente; el primer trabajo que conseguí cuando regresé, él también consiguió un trabajo allí porque no confiaba en que estuviera sola. No podía ir sola a mis citas de terapia, no podía ir sola a la tienda, no me permitían tener amigos, pero a él sí le permitían hablar con otras chicas, y no me permitían ir sola al trabajo cuando conseguí un nuevo trabajo, aunque estaba a una hora de donde vivíamos. Llegó al punto en que me presentó a algunos de sus amigos por videollamada y una noche se emborrachó y me acusó de engañarlo con uno de sus amigos cuando estaba en la otra habitación grabando un video de TikTok. Nos peleamos y, cuando intentaba irme, me agarró el bolso y me empujó a la bañera. Después, cuando intentaba irme, me quitó el teléfono y no me lo devolvió, intentó romperlo e hizo todo lo posible para evitar que saliera de casa. Cuando por fin pude irme y dar una vuelta en coche, me estaba llamando a diestro y siniestro. Cuando volví a casa y decidí dormir en el sofá hasta que su madre volviera del trabajo, supo que estaba hablando con un amigo y me dijo que eligiera entre él y él. Cuando me fui a dormir a la habitación, porque ya no quería seguir discutiendo, me quitó el teléfono mientras dormía y bloqueó a ese amigo, de lo que no me di cuenta hasta que lo dejé dos días después. Al día siguiente, actuó como si nada, excepto que no se ofreció a comprarme nada en el centro comercial, aunque yo fui quien llevó y pagó la gasolina. Cuando por fin me armé de valor para dejarlo, fue porque tenía que ir a trabajar un día y, como siempre, me obligó a ir. Cuando llegamos al trabajo, me dijeron que no me necesitaban ese día, lo que significaba que podía ir a casa. El único problema era que no tenía suficiente gasolina en el coche para llegar a casa ni dinero para ponerle gasolina. Así que llamé a mi mamá y a mi padrastro, que viven en otro estado, y les pedí ayuda, pero les conté lo que estaba pasando y ese mismo día decidí que ya no quería nada. Mi mamá me dijo que solo me ayudaría si lo dejaba, y con su ayuda pude hacerlo. Después de dejarlo, me dirigí a un lugar seguro en la ciudad y cerré mi auto con llave, esperando a poder ir a buscar mis cosas. Mientras esperaba, él caminó desde su casa hasta donde yo estaba estacionado e intentó que hablara con él. Después de que finalmente me fui para siempre, me llenó el teléfono de llamadas y mensajes preguntándome si en serio me iba.

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    Confié en él y él abusó de eso.

    Sigo enfadada. Mi novio de 4 años me violó en enero. Habíamos hablado de tener hijos. De matrimonio. De nuestro futuro juntos. Le confié mi vida. Él lo sabía, y a menudo me pregunto si lo usó. Me dio un comestible y me animó a beber. Pensé que solo querría lo mejor para mí, así que obedecí. Como dije, le confié mi vida. Me desmayé. Recuerdo unos 5 minutos de todo el calvario de 4 horas. Recuerdo haber dicho que estaba mareada y que quería dormir, y él me dijo que la única forma de no enfermarme por beber (que era uno de mis grandes miedos) era tener sexo. Estaba tan borracha que no podía sostenerme. Me caí de bruces varias veces. Fueron 4 horas. 4 horas en las que él se aprovechó de mi inconsciencia. Debido a algunos problemas de salud, no podía tener sexo con él estando consciente, así que supongo que él se involucró cuando yo no estaba consciente. Sigo enfadada. Pero esa es la cuestión: estoy molesta por la situación, pero no lo odio. Mucha gente me pregunta por qué sigo con él después de lo que hizo. No es tan simple. Apoyo a la gente que perdona a sus abusadores. Apoyo a la gente que no perdona a sus abusadores. Ahora mismo, él sigue en mi vida porque vive cerca y está pasando por mucho, e intento ayudar en lo que puedo. Pero también soy plenamente consciente de mis propias limitaciones y de lo que puedo manejar. Lo estoy ayudando desde una distancia emocional. Odio lo que hizo, pero no lo odio. Aún no lo he dejado, y no tengo que hacerlo. Deja de intentar completar el final de mi historia y déjame escribirlo yo misma.

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    Se supone que el amor no duele, si duele no es amor 💕

    Esta es mi historia a los 72 años sentada aquí sola porque permití que abusaran física y verbalmente de mí misma durante más de 25 de un matrimonio de 36. Perdí el respeto de mi hija y mis nietos por su acción, pero me culparon por mis acciones. No sabía qué estaba pasando. Descubrí en 2006 que mi esposo era drogadicto y que el lugar donde trabajaba le daba el mejor lugar para obtenerlo en un proyecto de vivienda estatal. Era un ladrón por robar en el trabajo, un mentiroso, un usuario, drogadicto, me contagió herpes, me quitó dinero a mí y a la casa para poder tener su escondite. Me hizo tener una crisis nerviosa, no sabía que era parte de su plan. Era un buen padrastro y vecino, a todos les gustaba inventar historias y te hacía sentir que era un gran tipo que amaba a su esposa y a su familia. Estaba ocupada criando a mi familia y trabajando. Luego sufrí graves problemas médicos: un anión cerebral que me operaron, pero del que me recuperé sola. Con 36 puntos de sutura en la cabeza, me golpearon contra los armarios de la cocina. Me rompí el manguito rotador, me cayó una bola de luz en el sótano, me rompí el pie... todo bien, criando a mis nietos de 3 años y 8 semanas con meses de diferencia. Estaba agobiada. Él se iba durante semanas y días seguidos, pero yo solo podía mantenerme en pie, con la medicina puesta, criando a mis nietos. Me quedé sola, hice 10 años de terapia y también fui a una clínica por abuso. Nada cambió mi vida; el abuso continuó. Tribunales, policías, etc. Hasta hace poco vi que solo abusan de ti cuando no hay nadie cerca. ¡Dios mío, qué cierto! Huyen en lugar de resolver un problema, pues son culpables de lo que se les acusa: el dinero, la pérdida de las drogas, las mentiras, los robos, los animales muertos, el abuso físico y verbal. Fui violada, abusada sexualmente, estrangulada, golpeada, sangrada y rota. No importaba si me empujaban o golpeaban contra algo, incluso después de 13 horas de una operación de espalda. Podrían haberme beneficiado. Una vez intenté terminar con mi vida hace muchos años, simplemente sentada afuera en la mañana bajo el sol en mi terraza mirando al sol y sintiendo el calor. No podía soportar la soledad, el abuso de mi matrimonio y del hombre que amaba y la pérdida de mis hijas más preciadas. Simplemente me levanté de mi terraza, tomé mi bata de baño, la cuerda intentó morir. La cuerda se rompió. Eso es extraño. Mi vida no mejoró, empeoró. Yo era una mujer hermosa, fuerte e independiente, madre, abuela. Que ahora quiere morir y lo hará sola. Vi algo el otro día que había empacado de mi hija, ella escribió mira hacia el cielo, hice aprobar una ley federal para la manutención de los hijos. Estaban muy orgullosos e hicieron este libro ilustrado para mí. El periódico dijo que la lucha de una mujer se convirtió en ley nacional. 992 Luché para que aprobaran esta ley. Eran importantes y necesitaban ser reconocidos. Ahora me siento aquí llorando todos los días de dolor sin nadie con quien hablar, avergonzarme, nadie viene a casa y nadie se preocupa por mí. Cada día festivo lo paso sola y cumpleaños. Mi única pregunta es por qué a mis hijos de 50 y 45 años no les importa una madre que les dio todo contra todas las probabilidades hace años. Saben de lo que hablo. Mantuve una casa en la que crecieron sin habilidades, conseguí un buen trabajo, tenía seguro. No mucho más, pero lo logramos trabajando duro. Lo que queda de mi vida son 3 diarios: protegiendo a mis nietos mientras los observo fechas y lugares y sus preguntas sobre el abuso. Recientemente descubrí a través de un autoanálisis de aaa que dijo que odiaba a mi nieto, a quien crié de bebé. Ahora sé por qué lo torturó con crueldad. Mi hija no tiene idea de cuánto protegí a ese bebé. Dejó de hablarme hace más de 5 años, quién sabe por qué. Hice mi trabajo muy bien entonces. La pregunta es por qué mis hijas no entienden lo que pasó. He intentado contactarlas, pero no quieren saber nada de mí durante más de 13 años. Todo porque amé al hombre equivocado que abusó de mí y se lo permití. Arruiné sus vidas, creen. Yo creo que es al revés. Perdí a mis mejores amigas. Creía que lo eran. No se puede reemplazar a una madre. ¿Qué me pasa ahora? El amor nunca debe doler.

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    De un sobreviviente
    🇺🇸

    La voluntad de seguir creyendo que todo estará bien

    Mi nombre es Nombre . Crecí con una madre, dos hermanas y un padrastro que asumió el rol de padre cuando mi padre biológico falleció a los 7 años. Mi padrastro se convirtió en alguien a quien admiraba en un momento en que no sabía cómo lidiar con el duelo. Él era mi padre y estaba orgullosa de llamarlo así. Cuando tenía 10 años, el que yo llamaba mi padre abusó de mí en el patio trasero de nuestra casa. Me dijeron que si se lo contaba a alguien, nos quedaríamos sin hogar y que destruiría a la familia si decía una sola palabra. Ese fue el día en que guardé silencio. No comprendí la gravedad de la situación hasta que cumplí 11 años. Descubrí lo que me había hecho a través de una película que estaba viendo sin supervisión. Recuerdo el momento exacto en que lo comprendí. Conteniendo las lágrimas, corrí a la ducha y comencé a lavarme. Pensé que si me lavaba con suficiente fuerza, de alguna manera podría limpiarme de toda impureza. Asumí la culpa de lo sucedido y no me atreví a decir nada porque, si lo hacía, solo podía imaginar a mi madre y a mis hermanas en la calle, ya que él era el único que aportaba el dinero para vivir. Entre los 11 y los 13 años, solo eran simples comentarios y besos obligatorios en los labios, pero esa era mi normalidad. No sabía que no era normal en otros hogares hasta que una amiga mía lo notó. Empecé a sospechar del peligro que corría si algo volvía a suceder a medida que crecía. Cuando tenía 14 años, una noche encontró un video mío y de mis amigas en mi teléfono. Lo usó en mi contra y dijo que lo que hicimos en el video me llevaría a la cárcel por mucho tiempo, y que si no hacía lo que él decía, lo enviaría a la policía por correo electrónico. Empezó a manipularme y los besos se convirtieron en diez besos seguidos. Entraba en mi habitación, en mi baño, en los vestidores, en mi cama, y cuando conducía me tomaba de la mano o ponía su mano en mi muslo. Cuando intentaba defenderme, me amenazaba con arrancar las puertas del baño y de mi habitación. El momento en que supe que estaba en mayor peligro fue la noche en que me propuso tener relaciones sexuales a cambio de un coche o de ir a la universidad. Corrí a casa para contárselo a mi madre, pero no me creyó. Sabía que algo tenía que cambiar, pero me sentía atrapada. No sabía qué hacer. A los 15 años, fui a un campamento de la iglesia con el grupo de jóvenes de la iglesia de mi abuela. Un día, el grupo en el que estaba hizo un círculo de oración. Era una oportunidad para que los campistas expresaran lo que sentían. Cuando llegó mi turno, les conté todo. El último día del campamento, el responsable, que había viajado para verme, me dijo que estaba a salvo y que habían llamado a los Servicios de Protección Infantil. Se me cayó el alma a los pies, pero sabía que, de alguna manera, todo iba a salir bien. El resto del verano lo pasé asistiendo a reuniones y preparándome para el juicio. El juicio llegó varios meses después, pero no me creyeron. Toda mi vida intenté proteger a mis hermanas de lo mismo, pero cuando no me creyeron, empecé a sentir que les estaba fallando. No solo eso, sino que mi hermana mayor, que tenía 10 años en ese momento, no quería saber nada de mí, y aunque estaba enfadada por haber sido apartada por mi madre y mi hermana, tenía a mis abuelos y a mi hermana pequeña, que tenía 5 años, que me adoraban y me aceptaban tal como era, creyendo en mí. Siete años después, a los 22 años, el que una vez llamé papá fue condenado a cadena perpetua. ¿Cómo? Lo mismo le pasó a mi hermana menor con solo cinco años de diferencia. Había pruebas suficientes, y fue el día en que el jurado, el juez y la mitad de la sala me creyeron, pero esta vez, mis dos hermanas me dieron la espalda. En un periodo de doce años de mi vida me sentí sola, invisible e ignorada. Desde que conté mi historia a los 15 años, me sentí aún más sola, invisible e incomprendida. El resto de la familia no sabía nada de lo que me había pasado porque vivían en secreto. Secretos, sufrimiento, silencio. Las tres S que definieron mi vida. Finalmente, a los 22, pude respirar. Me quité un peso de encima de 12 años y, aunque la actitud de mi hermana pequeña cambió hacia mí, ella estaba a salvo, y eso era lo único que me importaba. A los 23 años, mi hermana menor, que también había sufrido abusos como yo, a quien intenté proteger desde los 11, murió por fentanilo. Fue entonces cuando juré no volver a callar jamás. A los 25, dejé todo lo que conocía para emprender un viaje por el mundo, compartiendo un mensaje de liberación, cambio y conciencia. Mi esperanza es que las niñas y los niños como nosotros, los sobrevivientes, puedan escuchar la historia de una niña que, en algún lugar del mundo, tienen miedo de salir de su habitación, con la esperanza de que salgan de ella y digan: «No, no voy a tolerar esto más. Me niego a guardar silencio». Mi cariño está con todos los niños, adolescentes y adultos que alguna vez han sufrido. No están solos. Gracias por leer.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.