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Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?

“Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

Historia
De un sobreviviente
🇪🇸

Corazón fuerte

Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    Sanar es entender

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    Contar eso sin derrumbarme

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    Mensaje de Sanación
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    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Historia
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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    A todos los sobrevivientes aquí: los vemos, los escuchamos, les creemos.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Me encantan los gatos y los caballos.

    ¡Hola! Tengo 18 años y todo esto pasó hace un año y medio, tenía 16. Es una historia muy rara y desquiciada, nunca había oído una similar. Iba a casa al final de la tarde y fui literalmente atacado por un grupo de creo que 3 o 4 personas mayores que yo, todos hombres. No sé qué idioma hablaban. Intenté muchísimo patearlos, gritar y resistirme, pero no había nada que pudiera hacer. No sé cuánto duró, tenía miedo de lo que harían cuando terminaran, si me matarían o me dejarían escapar. Me soltaron cuando terminaron, recogí mis cosas y literalmente corrí a casa sin parar. Estoy tan agradecida de que no hubiera nadie en casa y de que nadie me viera volver a casa. Fue esta sensación de insensibilidad y apatía, cuando no puedes sentir nada, lo que me salvó. Me duché, la última vez en los próximos 9 meses, me vestí y recé para que nadie llegara pronto a casa. No salí mucho los siguientes días, actué con la suficiente normalidad para que mis padres no se dieran cuenta e intenté no pensar en ello. Solo se lo conté a la gente por internet: a un amigo cercano y anónimamente a cientos de personas que leían mi publicación en Reddit. Después de unos meses de llanto constante en mi habitación, intenté suicidarme. Cada vez que decidía que prefería no morirme y vomitaba las pastillas, me enojaba y lo volvía a intentar... Me cortaba, me golpeaba, lloraba y gritaba en un rincón de mi habitación y me golpeaba con algo cuando no había nadie en casa. Me escondí bastante bien; mis padres me decían que había cambiado e intentaban contactarme, mi madre lloraba y me preguntaba qué me pasaba, pero yo, apenas conteniéndolo, le decía que se lo estaba inventando todo y me iba a mi habitación poniendo los ojos en blanco. Sigo cortándome, a veces me golpeo y me tiro del pelo, inconscientemente me arranco la piel alrededor de las uñas hasta que sangra; mis manos tienen un aspecto horrible. Tengo los muslos cubiertos de cicatrices de 30 cm desde la rodilla hasta la cadera y a veces me duele caminar e incluso dormir. No sé cómo sobreviví al verano. En la playa, la gente me miraba la pierna, pero nadie me decía nada. Todavía no se lo he contado a nadie en la vida real; me da muchísima vergüenza, no puedo caminar por la calle con la cabeza en alto, no me imagino contárselo a mis padres ni hablar con un terapeuta. De verdad, ya no quiero estar triste. Este texto está mal escrito y no transmite bien todas las emociones; no pude ver el teclado por culpa del llanto. Pero gracias por leerlo. Saber que alguien sabe que estoy pasando por esto me ayuda. Y que hay otras personas. Muchas gracias.

    Nota comunitaria

    Esta historia contiene referencias a autolesiones o pensamientos suicidas. Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, por favor comunícate con una línea de ayuda en crisis.

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  • “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    TRAMPA DE TERAPIA CON KETAMINA DE ESCALA MÓVIL

    Soy sobreviviente de lo que creo que fue abuso terapéutico, manipulación emocional y comportamientos de manipulación por parte de LCSW, que experimenté mientras estaba en psicoterapia asistida con ketamina. Llegué al centro en mi ciudad, llena de esperanza de poder acceder a este tipo de terapia como una persona de bajos ingresos de toda la vida que ha experimentado un trauma inmenso desde los dos años. Había oído hablar de los beneficios y las experiencias que cambiaron la vida de otras personas con este tipo de terapia y esperaba lo mismo. Sin acceso al modelo de costo de escala móvil que el centro estaba ofreciendo a LGBT+ y BIPOC, nunca habría podido pagar una terapia como esta. Tenía la esperanza de poder acceder a esta terapia y consultaría regularmente sobre mi lugar en la lista de espera. PARA INFORMACIÓN DEL LECTOR: REACCIONES COMUNES A LA CONDUCTA SEXUAL INAPROPIADA DE UN TERAPEUTA Si un terapeuta ha participado en algún comportamiento o contacto sexual con usted, puede experimentar algunos o todos los siguientes sentimientos o reacciones: Intimidación o amenaza. Culpa y responsabilidad, aunque es responsabilidad del terapeuta mantener el comportamiento sexual fuera de la terapia. Sentimientos encontrados sobre el terapeuta, por ejemplo, protección, ira, amor, traición. Aislamiento y vacío. Desconfianza en los sentimientos o intenciones de los demás o en tus propios sentimientos. Miedo a que nadie te crea. Sentirse victimizado o violado. Experimentar síntomas traumáticos, por ejemplo, ansiedad, pesadillas, pensamientos obsesivos, depresión o pensamientos suicidas u homicidas. Antes de la admisión, la administración me dijo que tendría una evaluación psicológica con un psiquiatra. ADMISIÓN Llegué para mi admisión psicológica, donde me evaluó LCSW. Me sorprendió saber que no era psiquiatra. Había visto a LCSW en el vestíbulo principal mientras se apresuraba hacia el ascensor mientras yo leía el tablero para encontrar la suite Ubicación . Me uní a LCSW en el ascensor y me preguntó a qué piso iba. Le dije: "4, el mismo que usted, probablemente vamos al mismo lugar". Hice esa suposición sobre cómo se veía LCSW, ya que asumí que el tipo con el pelo largo teñido probablemente tenía algo que ver con psicodélicos. Ambos terminamos en el centro, donde me explicó cómo usar el botón de llamada y me dijo que esperara a que la administración me recogiera de la sala de espera pronto. Esta cita parecía bastante estándar, así que me hizo algunas preguntas básicas y repasó algunos conceptos básicos de la terapia KAP. Recuerdo haber hablado de mi práctica de yoga y mis estudios de herboristería, y me preguntó qué me había inspirado a seguir ese camino. Le dije que mi respuesta honesta era un poco vergonzosa, ya que tenía 15 años y conocí el yoga por primera vez en un pueblo pequeño de Estado al leer sobre ello en la revista Seventeen y había leído una entrevista con un yogui. También dije que me parecía atractivo, lo que probablemente llamó mi atención. LCSW respondió a esto diciendo: "Probablemente". Su respuesta me pareció un poco humillante. No comprendía la complejidad de crecer aislada en un lugar que carecía de diversidad cultural y solo podía conectarme con el mundo exterior a través de revistas viejas que mis amigos me pasaban en la escuela. Al final de esta cita, me dijo que recibiría una lista de terapeutas y que podría elegir de esa lista. Más tarde recibí un correo electrónico de LCSW: "¡Buenas noticias! Seré tu terapeuta". Esto me incomodó por varias razones: la inconsistencia en la información que me dieron sobre la elección de mi terapeuta me puso nerviosa, y suelo evitar trabajar con terapeutas masculinos debido a los traumas significativos que he experimentado al ser violada, objetivada y brutalmente atacada por hombres. Decidí confiar en el proceso y esperaba que esta pudiera ser una oportunidad para experimentar sanación y seguridad con una persona masculina que, con suerte, sería segura conmigo. LCSW me dijo que teníamos que reprogramar la primera cita de preparación debido a una emergencia. Mientras intentaba alejarme sin molestarme por la emergencia inesperada, me detuvo y se disculpó varias veces, y me pareció extraño que dedicara tanto tiempo a disculparse conmigo si había una emergencia. PREP 1 Mis citas de preparación con LCSW fueron extrañas. En mis primeras citas se habló de la posibilidad del toque terapéutico, qué es el toque terapéutico y el consentimiento informado. Me pareció extraño cuánto tiempo se dedicó a estos temas; esto se discutió extensamente durante las tres citas de preparación. Había hecho mucho trabajo corporal de sanación somática con un fisioterapeuta, y estas conversaciones no eran nuevas para mí. Aun así, me sentí incómoda con la cantidad de tiempo y la cantidad de veces que esto se mencionó durante la preparación. PREP 2 LCSW volvió a hablar extensamente sobre el toque terapéutico. Afirmó estar capacitado en somática. LCSW me dijo: “Soy tu terapeuta solo por un corto tiempo, así que podemos hacer CUALQUIER COSA que quieras”. LCSW me dijo: “Sé que soy tu terapeuta, pero quiero que tengas tanto poder como quieras”. LCSW me preguntó cómo me sentía acerca del contacto terapéutico. Le dije a LCSW que me sentía incómoda con el contacto físico en cualquier forma y que preferiría que se me diera la distancia física tanto como fuera posible. Le dije a LCSW que, históricamente, había evitado el contacto físico en cualquier forma a lo largo de mi vida y le di ejemplos de cómo coloco almohadas entre mis amigos y yo cuando me siento en los sofás junto a ellos. LCSW me preguntó si me sentía cómoda con que me sugiriera que podía tocarme. Me sentí incómoda con la forma en que lo expresó, pero no reaccioné. Por ejemplo, dijo que algunos pacientes tienen temblores incontrolables y se les puede indicar que coloquen sus manos sobre sus brazos. Le dije que no quería que hiciera esas sugerencias. LCSW me preguntó qué sentía en mi cuerpo al pensar en ser tocada. Me preguntó si esto me resultaba incómodo, y le dije que sí. Durante mis citas de preparación, el trabajador social clínico con licencia actuó como si fuera una especie de traficante de drogas y dio a entender que estaría involucrado en la cantidad de mg de ketamina que me recetaría la farmacia. Me preguntaba durante cada sesión cuántos miligramos quería. Dijo que podía elegir hasta 600 mg por sesión. Le pregunté si me recetarían 600 mg por sesión y si tendría que tomarlo todo durante la sesión si decidía no hacerlo. Dijo que podía hacerlo. Le pregunté por la receta máxima, y me dijo que me podían recetar 250 mg. Este fue otro ejemplo de él ofreciéndome una opción (como elegir a mi terapeuta) y luego quitándome esa opción. Luego me preguntó de nuevo cuánto quería que me recetaran en la siguiente sesión. Recuerdo que esta sesión fue en persona. Le dije que quería que me recetaran el límite superior de lo normal, y dijo que se iría con eso. Me informaron que la dosis la prescribe el médico que prescribe, y que hay una dosis estándar que se prescribe a la mayoría de los pacientes con una dosis máxima de 400 mg. LCSW me reveló su identidad de género y me preguntó si tenía alguna preferencia sobre cómo se presentaría durante nuestras sesiones porque a veces usa vestidos y brillantina. Le pregunté si estaba preguntando sobre mi comodidad con mi expresión de género. Me aseguró que no era eso lo que preguntaba y, en cambio, quería saber si me sentiría más cómoda con una de sus expresiones de género que con otra, y le dije que no creía que importara. Encontré esta conversación más que extraña e incómoda. He estado en terapia desde los 18 años y nunca he tenido un terapeuta que se comportara de la manera en que lo hice con LCSW y lo encontré extraño, impredecible, demasiado comunicativo e inseguro. Antes de mi última cita de preparación presencial, LCSW me informó que había trasladado su oficina a una ubicación diferente en el centro porque era más grande. PREP 3 LCSW me permitió el acceso rápidamente desde la sala de espera ese día. Casi inmediatamente después de presionar el botón en la pared, pude oír sus pasos acercándose por el pasillo, lo que me incomodó, ya que la mayoría de los terapeutas o médicos con los que he trabajado esperan de 1 a 5 minutos antes de saludarme en la sala de espera. Sentí que LCSW estaba inusualmente emocionado o apurado por mi llegada. LCSW me había advertido en la cita de preparación anterior que se había mudado de oficina porque la nueva era más grande. Me sentí muy incómoda con la mudanza cuando vi su oficina. Me quedé paralizada en la puerta. Trasladó su oficina a la zona más privada y apartada del centro. La nueva oficina parecía más pequeña. En su antigua oficina había una silla reclinable disponible para la terapia KAP, lo que me daba seguridad. La silla no estaba en su nueva oficina, y mis opciones para recostarme durante mi terapia KAP eran un sofá para el que era demasiado alta o un colchón en el suelo. Me sentía insegura acostada en un colchón con LCSW en la habitación, pero pensé que no tenía otra opción. Había experimentado tanto comportamiento seductor e inapropiado con él que descubrir que no tendría una silla reclinable y que estaría aislada en el edificio fue una noticia devastadora para mí. El hecho de que su nueva oficina no tuviera espacio para la silla antigravedad de su antigua oficina era un ejemplo de que esta mudanza no se debía a que la oficina fuera más grande de lo que él afirmaba. Le había traído regalos a LCSW para el solsticio de invierno. Le había regalado una obra de arte de hongos hecha con capas de papel y una horquilla de hongos que hizo mi compañera de trabajo. Estos artículos se guardaron en un estante de su oficina para todas mis sesiones posteriores. No sabía que los terapeutas no deben aceptar regalos de sus clientes. LCSW estaba demasiado emocionado con los regalos. Durante nuestra sesión de preparación presencial, LCSW me hacía preguntas que no tenían relación con mi terapia. ¿Te gusta el guacamole? ¿Disfrutas de los juegos de mesa de rol? Cuando le pregunté por qué me hacía esas preguntas, respondió: "Estoy tratando de entender tus recursos". Después de denunciarlo inicialmente a mi médico, descubrí su perfil de citas donde figuraba su nombre de usuario, "Guacamole", y sus intereses, "Juegos de mesa de rol". Ahora, me pregunto si estaba pasando nuestras sesiones tratando de evaluar nuestra compatibilidad para una cita. El trabajador social clínico era extremadamente coqueto conmigo. Se recogía el pelo largo en un moño, lo soltaba lentamente, lo arreglaba con los dedos y lo mostraba frente a sus hombros, todo mientras me guiñaba un ojo. Las dos veces que hizo esto, me bloqueé. Evitaba el contacto visual, miraba al suelo, me encorvaba y movía el cuerpo en la dirección opuesta, mostrando mi incomodidad física. Estaba hablando de algo las dos veces que lo hizo, y cada vez, me quedé sin palabras y dejé de hablar como parte del estado de bloqueo de mi sistema nervioso. Este coqueteo con su cabello ocurrió en PREP 3 y KAP 1. Una sesión fue una cita de preparación, y la segunda vez fue antes de que me administraran ketamina para mi sesión de KAP. Le pregunté al trabajador social clínico si la gente aprieta la mandíbula mientras está bajo los efectos de la ketamina, ya que a menudo tengo mucha tensión en la mandíbula y uso una férula nocturna. Me comentó que sus otros clientes que son "reservados" generalmente se sienten más relajados con la ketamina y que a menudo la mandíbula se relaja, pero me dijo que podía mantener mi guardia si quería. Recuerdo que no me gustó que el trabajador social clínico me hubiera llamado indirectamente reservada, pero no se equivocaba en esa evaluación. Había aprendido a ser reservada para protegerme de la gente, especialmente de personas dañinas como el trabajador social clínico, que eran impredecibles y no estaban reguladas. Al recordar esta interacción, desearía haber podido mantenerme reservada con el trabajador social clínico, lo cual no fue posible para mí mientras estaba bajo los efectos de un psicodélico. El trabajador social clínico clínico me preguntó durante una cita de preparación presencial si había sido hipnotizada y si había funcionado. El trabajador social clínico con licencia (LCSW) utilizó el procesamiento neurológico del lenguaje conmigo para intentar seducirme y hacerme pensar en sexo durante dos de mis sesiones, PREP 3 y KAP 1. Cuando me dio instrucciones para tomar la ketamina, hablaba a un ritmo normal hasta llegar a la parte de las instrucciones que me indicaba que podía escupir o tragar la ketamina. Específicamente, las palabras "escupir y tragar" las pronunciaba a un ritmo inusualmente lento, y me miraba fijamente a los ojos con intensidad mientras las decía lentamente. Ralentizaba esa parte de las instrucciones a un ritmo lento, todo mientras mantenía un contacto visual intenso que me incomodaba mucho. Hizo esto durante mi última cita de preparación y también durante mi primera cita con la ketamina. Durante estas experiencias, con el carácter sexual y seductor del énfasis en estas palabras, mientras me daba las instrucciones, me bloqueaba. Apartaba la mirada y me desconectaba del LCSW durante estas interacciones. Me sentía muy insegura, abrumada, confundida y asustada. KAP 1 Durante mi primera cita de KAP, LCSW me recibió en la sala de espera, presionó el interruptor de la pared y miró alrededor de la habitación como de costumbre. Normalmente me seguía por el pasillo hasta su oficina, lo que me incomodaba, ya que me han acosado innumerables veces al bajar del autobús por la noche. En cualquier circunstancia, evito que haya personas detrás de mí, ya que me siento más segura cuando puedo ver a las personas y cuando tengo suficiente distancia física para correr o defenderme si veo signos de agresión en alguien. Me sorprendió que LCSW caminara tan cerca de una persona con TEPT, y sentí que tenía poca experiencia trabajando con personas con TEPT y que no entendía la atención informada sobre el trauma. La mayoría de los profesionales informados sobre el trauma con los que trabajo me preguntan regularmente con qué me siento cómoda. Antes de trabajar con LCSW, nunca había tenido a un médico o miembro del personal caminando tan cerca de mí. Por ejemplo, algunos médicos me preguntaron si me sentía más cómoda sentada en una silla que daba a la puerta en lugar de tener la puerta detrás de mí, y LCSW nunca me preguntó sobre ninguna de estas cosas. Fui atacada violentamente por pedirle a un hombre de 136 kg que intentara guardar silencio para poder dormir. Después de esta experiencia, me costó pedir lo que necesitaba para sentirme segura y cómoda con los hombres, y no me sentí segura pidiéndole a LCSW que no caminara detrás de mí ni siguiera invadiendo mi espacio personal. Al entrar al centro, me quedé detrás de él con la mayor distancia física posible y esperé a que terminara para poder seguirlo por el pasillo. Me indicó que caminara por el pasillo hasta su oficina y me siguió de cerca. Entré en la oscura oficina de LCSW con las persianas cerradas. Me sentí incómoda de inmediato, pero intenté controlar mi miedo y estrés lo mejor que pude, ya que estaba muy comprometida con la sanación mediante psicoterapia asistida con ketamina y veía en esta terapia mi última esperanza después de haber intentado todo con un progreso lento y doloroso que tuvo muchos contratiempos mientras luchaba por evitar a personas como LCSW en mi vida que priorizan sus deseos sobre mi bienestar. Estuvimos solos en el centro durante todas mis citas, excepto la de admisión. No había otros terapeutas ni personal administrativo. Mis citas de KAP estaban programadas al final del día en invierno, así que a menudo ya estaba oscuro afuera. Desde entonces he aprendido que estar tan aislada y tener citas tarde en el día son señales de alerta. Me estaba mudando y llevé un libro de mi biblioteca personal para dárselo a LCSW. El Nombre del libro . LCSW respondió a esto diciendo: "Eso es muy dulce". Este libro permaneció en su estantería en las citas siguientes. LCSW me dijo que podía colocar mis objetos del altar al final de su mesa y que iba al baño y que volvería enseguida. Me gustaría mencionar que LCSW a menudo parecía muy diferente después de ir al baño. Sospechaba que estaba luchando contra el abuso de drogas y la adicción, ya que cuando pasaba más de unas horas sin ir al baño, se veía fatal, con los ojos hundidos y ojeras. Sudaba y parecía estar enfermo en general, y la única vez que he visto algo así fue cuando estaba cerca de un familiar que sufría de adicción a los opioides. Me estaba recuperando de mi sesión de KAP cuando lo vi enfermo, así que podría tener algo que ver con la medicación o la iluminación. Cuando LCSW regresó del baño, caminó justo detrás de mí mientras yo estaba de rodillas preparando mi altar. Empecé a temblar físicamente cuando pasó detrás de mí porque le tenía miedo. Estaba temblando visiblemente, y LCSW empezó a soplar aire con fuerza por la nariz varias veces, ruidosamente. Estaba parado justo detrás de mí mientras yo temblaba visiblemente y sin pañuelo ni cubrirse la cara. Se sonó la nariz con mucha fuerza varias veces hasta que me quedé paralizada. Entonces, lentamente giré la cabeza hacia él y le pregunté: "¿Tienes alergias?". Él dijo: "No, tengo _____". No recuerdo la condición que dijo tener, pero recuerdo que incluía algo relacionado con su nariz. Después de hacerle esta pregunta, inmediatamente dejó de exhalar con fuerza por la nariz de forma extraña y agresiva. Nunca lo vi respirar de forma extraña en ningún otro momento. Creo que lo hizo para distraerme de mis temblores y para ganarse mi compasión como una forma de manipulación emocional. Mi cuerpo me estaba mostrando lo insegura que me sentía, y creo que el trabajador social clínico quería distraerme o se sentía amenazado por esto. Luego me pidió que compartiera con él los objetos para mi altar. El trabajador social clínico me dijo que tenía que tomarme la presión arterial. Llevaba un suéter grueso e intenté subirme la manga lo suficiente como para poder enrollar la banda alrededor de mi brazo. No pude levantar el brazo lo suficiente y le pregunté al trabajador social clínico si podía simplemente colocar la banda sobre mi suéter. Dijo que no y preguntó si eso estaba bien. Suspiré decepcionada y me quité el suéter. Debajo del suéter, llevaba una camiseta corta/de tirantes sin sujetador porque me habían indicado que me vistiera cómoda. No me sentía cómoda estando tan expuesta frente al trabajador social clínico después de haber sufrido tanto comportamiento sexual dañino por su parte. Aun así, estaba tan desesperada por recibir este tratamiento de psicoterapia asistida con ketamina que estaba haciendo todo lo posible por sobrellevar el daño que estaba sufriendo. El trabajador social clínico me ayudó a colocar la banda del tensiómetro alrededor del brazo. Lo hizo muy despacio. Cuando fue a presionar el velcro de la banda, usó las puntas de sus dos dedos, el índice y el corazón, y lentamente presionó el velcro con las yemas de sus dos dedos así. Esto estaba tardando una eternidad y era muy inapropiado y sexualmente sugerente. En ese momento, me enojé con el trabajador social clínico. Suspiré audiblemente con enojo y frustración, y él lo notó. Dejó de acariciarme el brazo y dio un paso atrás. Me dijo que descruzara las piernas. Se quedó al otro lado de la habitación mirando fijamente a la pared mientras el tensiómetro automático me medía la presión arterial. La máquina emitió tres pitidos y el trabajador social clínico seguía mirando fijamente a la pared, completamente disociado. Me administró la ketamina y después me hizo la extraña pregunta de "escupir o tragar". Luego me ayudó a subir al colchón y me arropó, tocándome el cuerpo mientras me envolvía los brazos y las piernas. Recuerdo que me costó mucho relajarme o sentirme cómoda durante la cita. No quería usar el antifaz ni los auriculares con cancelación de ruido porque no me sentía segura con el trabajador social clínico y quería estar lo más atenta posible a mi entorno. Recuerdo mirarme varias veces para asegurarme de que no me tocaba. Después de aproximadamente una hora de sesión, le dije al trabajador social clínico que tenía que ir al baño. LCSW me ayudó y me dijo que tendríamos que caminar despacio hasta el baño porque me faltaba equilibrio. Alguien de otra oficina caminaba detrás de nosotros. Entré al baño y usé uno de los cubículos. Me quedé sentada después de terminar, sin querer salir porque tenía mucho miedo de estar cerca de LCSW. La persona que caminó detrás de nosotros hacia los baños también estaba en el baño, en otro cubículo. Cuando se disponía a irse, probablemente se dio cuenta de que estaba sentada en un cubículo sin hacer nada. Me preguntó si estaba bien y le dije que sí. Al regresar, salí del baño y noté que LCSW me estaba tomando de la mano, lo cual me pareció muy confuso. LCSW me ayudó a volver al colchón, me arropó de nuevo con las mantas y me tocó los brazos y las piernas otra vez. LCSW violó mi consentimiento informado al tomarme de la mano y tocarme mientras me arropaba con la manta estando bajo los efectos de la ketamina. Le había dicho claramente a LCSW que no quería que me tocara de ninguna manera. Tuve una ligera pérdida de coordinación, pero en general podía caminar bien por mi cuenta y no necesitaba que el trabajador social clínico me tomara de la mano para "ayudarme". Estaba en un estado mental abierto y amoroso mientras tomaba la medicación, y fue entonces cuando las cosas se volvieron confusas para mí. Sabía que me sentía incómoda con la atención inusual que me prestaba y con los comportamientos seductores y coquetos que exhibía antes de tomar ketamina con él. Esta fue la primera vez que esos sentimientos me confundieron, y una parte de mí disfrutaba de esa atención mientras estaba bajo los efectos de un psicodélico. Estos sentimientos me causaron angustia interna. Después de regresar a la habitación, intenté relajarme y disfrutar de la experiencia. Experimenté una sensación corporal que me recordó a la que siento cuando tengo una experiencia extracorpórea, cuando uno se tensa justo antes de abandonar el cuerpo. Escuché al trabajador social clínico decir: "Ahí lo tienes". Esto me asustó y me sacó de la experiencia. Recuerdo que después de esto moví el cuerpo nerviosamente. Su comentario me pareció sexual. LCSW revisó su computadora portátil durante mi primera cita de KAP y a menudo enviaba mensajes de texto a alguien por iMessage. Tan pronto como terminó la música, LCSW dijo mi nombre “ Nombre ”. Esto me sacó de mi estado de relajación. Me dijo que necesitaba ir al baño y le pedí que me trajera un poco de agua. Cuando regresó, me había movido al sofá y él respondió a este movimiento diciendo: ¡Guau! Charlamos sobre mi experiencia, ya que no tenía ganas de hablar mientras estaba bajo los efectos de la medicación. Luego me preguntó cómo estaba y me dijo que eran las 5:15 p. m. Quince minutos más tarde de lo que se suponía que terminaba nuestra cita. Había organizado el transporte y me sorprendió lo tarde que se había extendido nuestra cita. Me apresuré a preparar mis cosas para llegar a tiempo a mi transporte. LCSW me dijo que debía planear que me recogieran 15 minutos después de nuestras sesiones, pero esto debería habérmelo comunicado con anticipación. Desde entonces he aprendido que cuando los terapeutas extienden el tiempo de tu cita más allá de lo que se supone que debe terminar es una señal de alerta. INTEGRACIÓN 1 Esta fue mi primera cita de integración. LCSW me preguntó cómo estaba, y dije, "Bien". Me pidió que usara un adjetivo diferente, y le dije que estaba sintiendo mucho. Durante esta cita, revisé mi mochila, busqué mi diario y saqué mis auriculares en su estuche frente a LCSW. Él respondió al ver estos auriculares con un suspiro enojado. Compartí algunas de las cosas sobre las que escribí en el diario, y pareció impresionado por lo que había escrito. Compartí con LCSW sobre una baraja de oráculo que había usado la noche después de la primera sesión de KAP. Compartí una carta que saqué la noche después de mi primera cita de KAP mientras preguntaba, "¿Cómo puede LCSW ayudarme?". Leí la descripción de la carta que había sacado: "trompeta de ángel". Se arrodilló y se acercó a mí con una mesa de café entre nosotros. Me dijo que la lectura le había resonado. Le pregunté por qué, y me habló de su piedra angular en el trabajo con la muerte, ya que la descripción de la carta mencionaba cómo esta carta se relacionaba con los trabajadores de cuidados paliativos, algo que LCSW me había comentado que había hecho antes de su trabajo actual. Me sentí más identificada con los aspectos de la lectura que mencionaban una naturaleza seductora, ya que sentía que había tenido un comportamiento sexualmente inapropiado conmigo, pero no se lo dije. Me pidió ver la caja de las cartas y se puso muy nervioso y emocionado con mi mazo. "¡HAY UN MAZO DE ORÁCULO BOTÁNICO MÁGICO!" A menudo encontraba la energía de LCSW impredecible. A veces, usaba su voz de terapeuta y luego tenía estos arrebatos de emoción o ira. Me preguntó si podía tomarle una foto al mazo, y le dije que no había problema. Después de esta primera cita de integración, sentí mucha vergüenza y ansiedad por tener los auriculares que percibí que habían enfadado a LCSW. Puede que esté enfadado conmigo por buscar servicios con tarifa reducida teniendo auriculares caros. Me compré estos auriculares con cancelación de ruido como un artículo de autocuidado cuando pensé que estaría recibiendo terapia KAP mientras vivía con mi ex, quien daba portazos y se movía por la casa con enojo. Me compré estos auriculares para ayudarme a eliminar ese ruido y sentirme segura para la integración. Sentía tanta ansiedad y vergüenza por la percepción de que LCSW estaba enojado conmigo que impulsivamente hice una donación de $500 al centro y le pedí a mi empleador que igualara la cantidad. Mi empresa luego accedió a igualar mi donación. No podía permitirme esta donación, pero quería sentir que LCSW no estaba enojado conmigo por usar los servicios de escala móvil. El centro luego me reembolsó la donación después de reportar el daño. Solicité este reembolso, por lo que estaba agradecida ya que no era una donación que pudiera hacer en condiciones económicas, y la hice a crédito. Me aseguré de que esta donación se hiciera de forma privada y opté por no compartir mi nombre como donante con el centro, ya que no quería que LCSW me lo mencionara porque no quería hablar con él sobre esta situación incómoda. El teléfono de LCSW sonó con un sonido de campana al final de la sesión, y se disculpó varias veces por esto y dijo que no debería sonar mientras estaba jugando con su teléfono. INTEGRACIÓN 2 La segunda cita de ketamina fue cancelada porque LCSW se había enfermado. Había cancelado una cita de preparación anterior porque tenía COVID, y recuerdo haber pensado que se enferma mucho. Quería mantener nuestra cita de integración y programarla virtualmente, así que nos reunimos a través de Google Meet. En su correo electrónico coordinando esto conmigo, dijo que todavía le "encantaría" tener una cita virtual. No me gustó su uso de la palabra "encantar". Comenzó la cita virtual elogiando demasiado mi cabello y diciéndome varias veces que se veía bien, lo que me hizo sentir incómoda. Recuerdo que le di un frío y breve "gracias". Me dijo que tenía el cabello de Transformer y me preguntó si me había cambiado el cabello recientemente. Le dije que no, que solo llevaba el cabello recogido. Pensé para mí misma que era raro que le diera tanta importancia a mi cabello y que antes me lo había recogido delante de él. De fondo, durante la llamada, se oía su cama en su habitación, lo que me pareció extraño e inapropiado. BUSCANDO AYUDA La noche, unos días después de la integración 2, le pedí consejo a mi amiga y mentora, una doctora naturópata. Programamos una llamada y le conté mis preocupaciones sobre este terapeuta. No estaba segura de si debía hablar con la trabajadora social clínica licenciada (LCSW) sobre mis temores respecto a su comportamiento. Se mostró muy molesta por la información que le estaba contando sobre mi experiencia. Compartió sus conocimientos sobre ética profesional y me dijo que ese comportamiento era muy inapropiado y que estaba preocupada por mí. Recuerdo que gritó: «No te metas con mi chica, cabrón». Me preguntó si creía que era un depredador. Elaboramos un plan: yo escribiría mis preocupaciones sobre el comportamiento de la LCSW y se las contaría durante mi próxima cita. Esa misma noche escribí todo esto en mi diario. Con la sabiduría Doctor , comencé a ver que, mientras experimentaba este comportamiento inapropiado por parte del LCSW antes y durante el estado alterado en el que me encontraba al usar ketamina, había desarrollado una adicción al estado emocional disfuncional en el que entraba cuando experimentaba este abuso. Había estado dejándome morir de hambre después de mi primera cita de KAP, sintiéndome eufórica por la atención inapropiada y teniendo sentimientos confusos después de experimentar la transgresión de límites mientras estaba bajo los efectos de un psicodélico. Sentía que la experiencia con el LCSW estaba confundiendo mis sentimientos sobre el amor y consolidando mis experiencias previas de que el amor es abuso. Me estaba maltratando a mí misma, pensando que me estaba amando. Quería verme bien, y desde el abuso que experimenté durante mi última cita de preparación a finales de Mes , había bajado cuatro tallas de pantalón. Estaba perdiendo peso rápidamente, lo cual fue notado por mis otros proveedores de atención, quienes me mencionaron el cambio de peso. Desde que escribí esto en mi diario y me acerqué a mi segunda cita de KAP, me he puesto muy nerviosa al hablar con el LCSW sobre mis preocupaciones. No quería tener esta confrontación con él. Decidí la noche anterior que no le leería esto a menos que hubiera otra transgresión de límites o interacción sexualmente inapropiada. KAP 2 Hacia el comienzo de mi segunda cita de KAP, le pregunté al LCSW sobre un murciélago de peluche que tenía en su estantería. Se extendió mucho en la descripción de este murciélago. Mientras miraba al murciélago en dirección opuesta a la mía, dijo que las alas eran la bandera del ORGULLO y las orejas la bandera poliamorosa. Después de compartir las orejas de la bandera poliamorosa, miró su hombro derecho en mi dirección. Yo estaba mirando la pared frente a mí. Me preocupaban sus intenciones al decirme básicamente que era poliamoroso. KAP 2 e integración 3. Durante estas citas, el LCSW fue más profesional. Dejó su cabello recogido en un moño. No hizo hincapié en "escupir o tragar". Fue normal cuando me tomó la presión arterial. Estaba muy agradecida de que finalmente hubiera cambiado su comportamiento y respetado estos límites. Sentí que finalmente reconoció cómo estos comportamientos me afectaban. Tuve que lidiar con mis sentimientos contradictorios sobre una parte de mí que sentía que me había vuelto adicta a esta atención inapropiada. Sentí compasión por mí misma al respecto, pues sabía que tenía sentido que me sintiera así, que mi experiencia era confusa y que la experiencia psicodélica me abrió a sentir amor y cariño hacia el terapeuta con quien antes me sentía tan insegura. Sabía que podía obtener ayuda de mi terapeuta habitual y planeé hablar de esto en nuestra próxima sesión. El trabajador social clínico me preguntó si quería el antifaz y los auriculares esta vez. Le dije que quería probarlos porque escuchar a la señora en la habitación que compartía pared con el trabajador social clínico, que trabajaba para otra organización, y escucharlo hablar durante mi sesión anterior me distraía. Él dijo: "Sí, lo siento". El trabajador social clínico clínico seguía enfermo durante esta cita y llevaba mascarilla. Me molestó que tosiera durante mi experiencia, y me resultó una distracción incluso con los auriculares puestos. Al final de esta sesión, le di a LCSW un regalo de una tintura de gordolobo que había recolectado éticamente en la naturaleza, extraído, y le ofrecí la oportunidad de probarla. Me preguntó cómo tomarla, y le expliqué la dosis estándar de tres goteros llenos tres veces al día y le dije que suspendiera su uso si tenía algún efecto secundario y cuando ya no tuviera síntomas de enfermedad. Nuevamente, al final de nuestra cita, terminamos 15 minutos tarde. INTEGRACIÓN 3 Durante nuestra última sesión, le pregunté a LCSW si había probado la tintura de gordolobo. Me dijo que se la había llevado a casa, que estaba usando la dosis estándar de tintura y que la estaba disfrutando. LCSW me preguntó cómo se sentía al tener que respetar mis límites. Me preguntó esto porque eligió ser profesional durante una de nuestras sesiones. Le dije que no estaba segura de si eso era posible, pero que estaba agradecida por cómo se presentó ayer. Había procesado algunas de las imágenes o alucinaciones que experimenté en KAP 2, incluyendo a mi gata, que había pasado OE. Le conté a LCSW cómo elegí OE porque era la única gatita de la camada que parecía querer que la abrazara. Él respondió a esta historia diciendo: "Se eligieron el uno al otro". Su forma de expresarse y su respuesta me parecieron extrañas y me preocupó que esperara que lo eligiera a él en respuesta a que él se hubiera elegido a sí mismo como mi terapeuta y me hubiera elegido a mí como paciente para tener un comportamiento inapropiado. Le conté a LCSW que me sorprendía no haber sentido un efecto disociativo con la ketamina. Le conté que podía sentir mi cuerpo más que nunca y que tenía curiosidad por esto porque había pasado la mayor parte de mi vida disociada de mi cuerpo debido a un trauma. Le di ejemplos de cómo otras drogas funcionarían de manera opuesta en mí que en la mayoría de la gente. Él respondió llamándome una anomalía. Esto me pareció extraño, ya que siempre pensé que estos efectos se debían a que soy neurodivergente. Para muchas personas con TDAH, el café puede provocarles sueño. Me sentí incómoda con los comentarios de LCSW sobre que yo era única o especial, y no creía que esa fuera una mentalidad sana para mí. LCSW me pidió que compartiera algo que estaba sucediendo y que no estaba segura de sentirme segura de contarle. Le dije que me sentía incómoda hablando de esto con él porque es un hombre y porque teníamos una dinámica extraña. Él asintió y dijo que sí, que era un hombre. Lo expresé así porque LCSW me había dicho que se identifica como no binario, así que no quería referirme a él como hombre por respeto. Le conté a LCSW cómo me despertaba muchas veces con mi exnovio encima de mí y cómo, con el tiempo, desarrollé una lesión debido a este trauma repetido que me impedía tener relaciones sexuales sin experimentar mucho dolor. LCSW tuvo un arrebato de ira al escuchar la noticia y me dijo que había sido violada y que no había sido consensuada. Nombre estaba furioso y gritaba. Esto me incomodó muchísimo y me quedé en blanco. LCSW me preguntó el nombre del hombre que me había hecho esto. Se lo di y empecé a defenderlo porque creo que LCSW no se tomó el tiempo de comprender las diferentes capas de este trauma, cuánto amaba a esa persona y qué factores (como el alcohol) influyeron en que hiciera cosas que normalmente no haría. LCSW empezó a calmarse después, ya que su ira me afectaba. LCSW dijo que creía que la gente buena hacía cosas malas. Durante la reunión, me preguntó a qué gimnasio iba. Después de denunciar a LCSW, vi a uno de los terapeutas que trabajaba para él en mi gimnasio, durante un evento queer, y me sentí muy ansiosa porque me estaba observando gente. Llevo siete años yendo a ese gimnasio y nunca antes había visto a ese terapeuta. Al final de la cita, le ofrecí a LCSW un extracto de aceite de brote de álamo que había recolectado de forma ética en la naturaleza y procesado y extraído. Le informé que estaba etiquetado solo para uso externo. Le dije que era agradable en su piel, pero que primero debía probarlo en una pequeña zona. Él agradeció este regalo de mi parte. No me informó que aceptar regalos de pacientes era inapropiado y que no respetaba los límites profesionales. No era consciente de estos límites y la ética en torno a la entrega de regalos hasta después de haber denunciado inicialmente la conducta sexual inapropiada. Tengo evidencia de texto sobre mi viaje desde KAP 2. Estos mensajes de texto extrañamente no estaban en mi historial de mensajes, así que mi amiga me envió capturas de pantalla de los mensajes que tenía en su teléfono. BUSCANDO AYUDA Y APOYO Mi amiga a quien le conté por primera vez sobre el daño que estaba experimentando me contactó la mañana después de KAP 2. Después de mi cita de integración, hablé con una amiga en la sauna de mi gimnasio que estudió para ser LCSW y compartí mi experiencia con ella. Me dijo que él había violado el código de ética y que yo era muy vulnerable. Luego me contó que su guía de psilocibina se había acostado con ella durante su trabajo juntos y que había interrumpido su tratamiento con él. Me preguntó si creía que era la primera vez que hacía algo así. Tuve un ataque de pánico en el vestuario de mi gimnasio después de hablar con mi amiga. Una semana después de KAP 2, compartí mi experiencia con mi terapeuta habitual, quien también me preguntó si creía que yo era la primera persona con la que se comportaba de esa manera. También me informó que él tenía códigos éticos claros. Tuve un ataque de pánico durante esta sesión. Las preguntas sobre si LCSW era un depredador seguían rondando en mi cabeza. Sabía que su comportamiento como terapeuta era inapropiado, y me preguntaba si la naturaleza a veces sutil de la experiencia y la extraña experiencia con sus instrucciones de "escupir y tragar" podrían ser accidentales, especialmente cuando repitió estos comportamientos incluso después de que yo entrara en un estado de bloqueo durante mi primera experiencia con este comportamiento. Pasé la mayor parte de la noche investigando este tipo de abuso. Soy buena obsesionándome con un tema y dedicándole muchas horas a investigarlo, aprendiendo rápidamente todo lo que puedo al respecto. Encontré muchos artículos sobre comportamientos de manipulación por parte de terapeutas y abuso emocional/terapéutico que me incomodaron y con los que me sentí muy identificada. Estos artículos hablan del alivio de los síntomas de depresión en las víctimas debido a la naturaleza adictiva de esta atención inapropiada. Estaba furiosa. Quería sanar mi mente y no podía permitir que eso dependiera de una respuesta temporal a la atención inapropiada que estaba recibiendo. Luego leí sobre cómo los terapeutas a veces ajustan su comportamiento, volviéndose más profesionales después de que el paciente muestra cierto apego o adicción a este comportamiento. La teoría es que el paciente entonces se acercará al terapeuta y hará que la situación parezca que una víctima desea tener interacciones inapropiadas. No podía permitir una situación así después de haber dedicado tantos años de mi vida a sanar. Estaba muy agitada después de aprender más sobre este tipo de abuso. En ese momento supe que estaba siendo profundamente dañada y abusada hasta un punto del que no podía ser plenamente consciente sin el apoyo de las personas con las que hablé al respecto y el conocimiento de cómo este abuso afecta a las víctimas. Planeé darme tiempo para procesar esta nueva información antes de actuar. Una semana y un día después de KAP 2, tuve ataques de pánico en la sala de espera del consultorio de mi médico porque estaba lidiando con la experiencia que tuve con LCSW y el conocimiento que adquirí sobre el abuso que estaba sufriendo. La doctora me preguntó sobre mi experiencia con KAP, ya que había incluido la ketamina en mi medicación. Me tomó alrededor de una hora contarle mi experiencia, pero finalmente, logré decirlo entre lágrimas y ataques de pánico. No quería informarle esto a la doctora. Sabía que ella tendría que denunciarlo. Sabía que tendría que interrumpir mi terapia y no quería renunciar a esta oportunidad de recibir terapia KAP. En ese momento, tampoco quería meter en problemas a LCSW, y una parte de mí se sentía increíblemente culpable por contarle a esta doctora mi experiencia. Ella fue increíble durante todo este proceso. Pasó aproximadamente dos horas conmigo, apoyándome al compartir mi experiencia. Elegí a esta doctora por su indicación de estar informada sobre el trauma; fue paciente, servicial y comprensiva. Me dijo que no había hecho nada malo cuando le expresé mi vergüenza por cómo mis sentimientos se confundieron después de haber usado un psicodélico con LCSW. Me ayudó a crear un plan de seguridad. Sabía que estaba en un estado muy frágil y pensé que sería prudente que alguien guardara mi ketamina. Se comunicó con mis médicos con mi permiso. Logró contactar a la Doctora Prescriptora, la doctora que prescribe. El día de mi informe inicial a mi médico, hablé por teléfono con la Doctora Prescriptora, quien trabaja con Nombre . La Doctora Prescriptora es la doctora que prescribe y forma parte del equipo directivo del centro. Me sentí incómoda durante esta llamada telefónica con la Doctora Prescriptora; su tono era alegre y jovial. Me dijo que estaba en medio del bosque en Ubicación con alegría y entusiasmo. Su tono alegre parecía muy inapropiado, dadas las circunstancias, ya que acababa de pasar el día sufriendo ataques de pánico debido a que su compañero de trabajo me había estado manipulando. Más tarde, me reuní con el médico que me recetó el medicamento en persona. Le pregunté qué sucedería después de denunciar la conducta sexual inapropiada. Le conté cómo el trabajador social clínico (LCSW) faltaba al respeto a mis límites y seguía haciéndolo después de que me bloqueara en su consultorio. El médico respondió diciendo: "No lo entendió". Me encogí de hombros. Ella reaccionó abriendo mucho los ojos. Su reacción me hizo sentir como si estuviera loca y como si no me creyera. El médico me ofreció entonces un diálogo facilitado con el LCSW y me ofreció que el LCSW pudiera llevarme a casa los objetos que había dejado en su consultorio, pero no lo quería. Le confirmé que no me sentía cómoda con que el LCSW viniera a mi casa. Era algo increíblemente inapropiado incluso sugerirlo. Las notas de la doctora que me recetó el medicamento no incluyen que la idea de un diálogo facilitado fue suya, en respuesta a mi pregunta sobre qué hacer después de denunciar la conducta sexual inapropiada. Ignora mis solicitudes para que se añada este detalle a mi expediente. Las notas dan a entender que fue idea mía, lo cual no es cierto. No tenía ni idea de qué era un diálogo facilitado antes de que me lo ofreciera. La doctora accedió a guardar mi medicación y que podría recuperarla cuando me sintiera preparada. Más tarde se negó a hacerlo a menos que firmara un acuerdo de confidencialidad/renuncia a todas las reclamaciones, y cuando compartí mi historia más ampliamente, sufrí represalias y ella afirma que lo hizo porque compartí mi experiencia de ideación suicida. Posteriormente me informaron de que no podría quitarme la vida con ketamina y que, por este motivo, es segura, y que probablemente solo tomaría una siesta larga. Tampoco había pensado en usar ketamina para hacerme daño. Más tarde me ofrecieron de nuevo el diálogo facilitado con el equipo de Ubicación como parte de un marco de justicia social. El cofundador y el psiquiatra me informaron que no podían proporcionármelo debido a su seguro. Esa noticia fue devastadora, y al día siguiente conduje hasta un puente para saltar, pero no tuve el valor suficiente para hacerlo. Sentí que el centro no tenía idea de cómo manejar mi experiencia y mi denuncia, y que estaban en posición de responder con cuidado. Que me ofrecieran algo más y luego me lo quitaran fue traumático. Creo que me aferré a la esperanza de obtener algún tipo de justicia de la forma en que me la habían ofrecido, y que me la quitaran después de haber experimentado algo que me destrozó a nivel mental, físico y espiritual era algo que no estaba en condiciones de soportar. Durante el proceso de denuncia de la conducta sexual inapropiada, la trabajadora social clínica me dijo varias veces que el centro y el médico que me recetó el medicamento habían denunciado la conducta sexual inapropiada que sufrí. Solo después de indagar un poco me enteré de que cualquier detalle sobre mi experiencia tenía que provenir directamente de mí a la junta, y sentí que el hecho de que no me lo revelaran sin indagar era una táctica de manipulación para hacerme creer que la denuncia estaba resuelta. Sentí que el centro no estaba dispuesto a respaldar la firma de este documento porque no me creyeron. Permitieron que LCSW continuara trabajando en un puesto de liderazgo. He denunciado a LCSW ante el informe de LCSW y estoy enviando este documento a la Junta de Trabajo Social de LCSW en Estado . He recibido apoyo de SHINE y me uní a su grupo de apoyo entre pares para sobrevivientes de daños psicodélicos. Todavía estoy buscando un terapeuta regular y ya no trabajo con mi terapeuta anterior porque almorzó durante las dos últimas citas de terapia. Me he vuelto hipervigilante ante cualquier señal de falta de profesionalismo por parte de mi equipo de atención después de esta conducta sexual inapropiada que experimenté por parte de LCSW. Esta experiencia con LCSW y el equipo de liderazgo en el centro de mi ciudad ha devastado mi bienestar. Estuve a punto de saltar de un puente al día siguiente de recibir la noticia de que ya no me ofrecerían el diálogo facilitado. He perdido mi confianza en todas las personas y en mi equipo de atención. Me alejé de la terapia porque ya no me siento segura en esta dinámica. Despedí a todos mis médicos y terapeutas. Empecé a fumar cigarrillos para intentar sobrellevar el estrés. La mayoría de los días, deseo morir y no quiero seguir viviendo. Tengo arrebatos de ira en los que actúo impulsivamente y exhibo comportamientos anormales para mí. Perdí toda la voluntad de vivir y, la mayoría de los días, no tengo energía para cuidarme. Me sorprendería mucho no acabar quitándome la vida en los próximos dos años. Las pocas personas que se preocupan por mí no saben cómo ayudarme y comentan lo desesperanzada que parezco. Algunas de las personas más cercanas a mí han dejado de contestar mis llamadas o mensajes porque no saben cómo ayudarme, y he estado en crisis durante muchos días desde el 26 de enero. Estoy probando muchos medicamentos psiquiátricos nuevos que no me ayudan. El centro y la trabajadora social clínica me abandonaron por completo. No me permitieron hablar con la trabajadora social clínica. Tuve que esperar muchas semanas entre correos electrónicos del centro. Me negaron la posibilidad de conectarme con otro terapeuta para ayudarme a comprender los cambios que estaba experimentando después de dos sesiones de KAP, y sufrí un abuso y un trauma terribles por parte de la trabajadora social clínica licenciada (LCSW). Mi terapeuta habitual intentó contactar al médico que me prescribió el tratamiento para obtener información sobre cómo brindarme un mejor apoyo, pero aún no ha recibido respuesta. Le pedí al centro que solicitara la renuncia de la trabajadora social clínica licenciada.

    Nota comunitaria

    Esta historia contiene referencias a autolesiones o pensamientos suicidas. Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, por favor comunícate con una línea de ayuda en crisis.

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    No tengas miedo de hablar, no significa que seas débil, significa que eres un sobreviviente.

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  • Historia
    De un sobreviviente
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    Ojalá hubiera una máquina del tiempo

    Llevo mucho tiempo sintiendo algo por un chico. Siempre fue dulce, a veces me abrazaba al despedirse. Me decía que era muy empático y que captaba mis emociones; si estaba ansiosa o triste, él también. No lo amaba, pero pensaba que podía estar con él románticamente y no me importaba si duráramos tres meses o un año; quería probar cosas nuevas y arriesgarme por una vez. En nuestra última cita, me llevó a su casa y tuvimos relaciones sexuales. En el último momento, me arrepentí y le dije que no estaba lista para tener sexo. Me dijo que si no tenía sexo con él, nunca podría tenerlo (aunque era mi primera vez). No soportaba el dolor de su miembro entrando en mi cuerpo. Le dije que parara, por suerte lo hizo, pero me dijo que le hiciera sexo oral, y lo hice, aunque ya no estaba de humor. Empecé a sangrar y se lo dije, y él simplemente se encogió de hombros y me dijo que me volviera a poner la ropa. Se enojó mucho conmigo porque no podía satisfacerlo. Después de nuestro encuentro sexual, empezó a comportarse de forma extremadamente grosera y no comprendía mis sentimientos. Me hizo sentir mal por sentirme herida y traicionada. Le dije que obviamente no iba a ser una experta la primera vez y le rogué que tuviera paciencia y que estaba dispuesta a intentarlo de nuevo, pero me dijo que solo era una persona ansiosa que no merecía su tiempo. Odio seguir sintiendo algo por él a pesar de todo lo que es; me siento apegada emocional y físicamente a él. Quiero olvidarlo, pero no puedo. Me siento culpable y no puedo parar de llorar desde nuestro encuentro.

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    De un sobreviviente
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    #779

    Cualquiera puede ser un sobreviviente, pero también un perpetrador. Si tu intuición presiente que algo anda mal, escúchala; está intentando protegerte. Tengo un historial de traumas de todo tipo, y esto no fue la excepción. Fui a casa de un amigo, un amigo en quien confiaba. Mis padres habían salido esa noche, así que fui con ellos. No sabía que esta persona estaría allí, alguien con quien siempre me ponía muy nervioso. Nunca supe por qué, algo me incomodaba mucho y no podía entender cómo mi amigo también era su amigo. La noche continuó, socializando y pasando el rato en una habitación de invitados en la planta baja. Mi amigo y la otra persona dibujaban en mi pierna con un bolígrafo de gel morado. Llamaron a mi amigo para que se encargara de algo, dejándonos solos en la habitación. Eran trans de mujer a hombre y no tenían pene, así que me penetraron con una mano y usaron la otra para sujetarme por el cuello. Sentía un dolor abrasador y sus movimientos a cada segundo, como si buscaran algo que no estaba allí. Mis padres llegaron a la entrada y la madre de mi amiga me llamó para que me fuera. Como si nada hubiera pasado, me fui, intentando quitarme el morado para no tener que explicarles por qué estaba ahí. Fingí que no había pasado nada, que estaba bien. Nunca lo llamé por su nombre, porque de niña no sabía qué hacer. Tenía miedo de decir nada porque era religiosa en aquel entonces, y mi fe era muy anti-LGBT y contraria al sexo prematrimonial. Me callaba ante la gente no religiosa por miedo a que dijeran que mi religión significaba que me lo merecía, y me callaba ante mi congregación por miedo a que me castigaran por sexo que nunca quise. No dije nada para preservar la relación que mi amiga tenía con esa otra persona y mi amistad con ella. Eso no seguiría siendo así, ya que poco después me agredió sexualmente repetidamente. Nunca me rompí la piel en aquel entonces, pero me dejaba raspaduras en forma de cortes en las muñecas hechos con portaminas, e intentaba asfixiarme con una cuerda para acabar con el dolor. No entendía nada de lo que me estaba pasando, pero guardé silencio. Durante el verano siguiente, apenas comí y perdí bastante peso, y no pude sentir excitación hasta noveno grado. Me enamoré de alguien para sentirme y parecer normal. Nunca tuve la oportunidad de procesar la primera agresión, y nunca me molesté, hasta que cumplí la edad de consentimiento. Ya tenía la edad suficiente para decir "sí", había tenido relaciones sexuales consensuadas, y por todo el campus universitario había recursos para crisis en los baños. En los meses previos y durante mi estancia universitaria, tuve que afrontar mi trauma por estos medios indirectos, y decidí abrirlo a mis amigos más cercanos y a mi terapeuta. Tenía flashbacks, reacciones físicas a ciertos tipos de contacto y dolores en la parte inferior del cuerpo. Necesitaba ayuda, y este era el momento de hacerlo. El apoyo de mis amigos fue mayor de lo que esperaba, y sentí alivio; eso fue el catalizador para que decidiera hablar con mi terapeuta. Al igual que ellos, ella me apoyó, y ahora tengo algunas palabras para definir mi experiencia y poder remediarla. Aún queda mucho camino por recorrer, pero es hora de sanar.

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  • “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

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    De un sobreviviente
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    Su nombre siempre me perseguirá

    Tenía 14 años y estaba saliendo con un nuevo amigo. Fuimos a la bolera y jugábamos a las máquinas recreativas cuando se nos unieron unos chicos mayores y guays, uno al que reconocí trabajando en el centro comercial local. Mi amigo sabía que estaba enamorada de él. No sé si el nuevo amigo lo planeó con antelación o si fue espontáneo, pero supongo que sí. Nos invitaron a ir en su coche y pasar el rato en su casa. Así que fuimos. Estábamos todos en una habitación del piso de arriba cuando el otro chico y mi amigo se fueron. Empezamos a besarnos y entonces me preguntó si quería ver los carteles de luz negra desde un mejor ángulo. Nos tumbamos en el suelo. Empezó a besarme de nuevo y cuando yo (virgen) empecé a alejarme, me agarró las muñecas, mucho más pequeñas, me dijo que si hacía algún ruido la madre de su amigo vendría a matarme con un cuchillo y que me quedara allí tumbada. Cuando terminó, yo estaba llorando en silencio. Me dijo: "Tranquilízate", ¿pero con una voz dulce? No me impidió llorar en silencio. Entonces dijo: "Solo lo hice porque llevabas falda". En cuanto pude, me recuperé y encontré a mi amiga abajo, junto con el otro chico. El otro chico me vio la cara y dijo: "¡Ay, no! ¿Te lo hizo a ti también?". El otro chico nos dejó en casa de mi amiga. Llamé a mi madre para que me recogiera y vino. Fue durante las vacaciones de invierno. Nunca le conté a mi madre lo que pasó. Dos semanas después, entre Navidad y Año Nuevo, el violador me envió una postal de la Fuerza Aérea para... ¿presumir? Así que debía de tener al menos 18 años en ese momento. Unos dos años después, varias chicas me llamaron por el altavoz para gritarme por haber dicho que me había violado. De repente, oí su voz: "No mientas. No te violé". Respondí: "Sí, lo hiciste", pero con un tono tan triste que creo que si les preguntaras a esas mujeres de hoy qué piensan de ese momento después del MeToo, tendrían una reacción completamente distinta. Hubo un silencio incómodo antes de que empezaran los gritos, colgué y evité las llamadas desconocidas durante un buen rato. Eran mujeres de su edad, de 20 años frente a mis 16. "Violación en una cita" era un término nuevo en aquel entonces; los medios eran, como era de esperar, sexistas con las jóvenes, y los anuncios nocturnos siempre incluían "Girls Gone Wild", así que no las culpo por caer en la trampa del sistema. Pero que me lo intimidaran años después fue un recuerdo terriblemente doloroso. Intenté localizarlo, para saber dónde estaba y qué estaba haciendo, pero nunca encontré nada. El problema es que su nombre es tan común, de nombre y apellido, que pertenece al marido de mi mejor amiga y a un político local. Cada vez que veo su nombre escrito completo, me estremezco y me pregunto... Quedé destrozada después de la violación. Agradezco tener una pareja amorosa con la que me siento completamente segura, pero me llevó como 15 años llegar hasta aquí (ya llevamos más de 20 juntos). Esa es mi historia. Creo que nunca la había escrito así de completa. Gracias por todo lo que están haciendo. Todo. Todo. Gracias. Son unos héroes.

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  • Historia
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    Una sobreviviente, no una víctima 💕✨

    He sufrido abusos sexuales, físicos y psicológicos desde que era niña. Mi madre nos separó a mi hermana y a mí de nuestro padre biológico cuando éramos bebés y se casó con un hombre que abusó de nosotras durante diez años, para luego divorciarse de él porque le fue infiel. Este hombre nos obligaba a bajarnos los pantalones y nos azotaba con un cinturón de cuero. Mi madre lo obligaba a hacerlo, diciendo que nos lo merecíamos porque éramos "malas". Durante nuestra infancia, lo único que oíamos era lo "malas" que éramos. Nos mandaban a pasar todo el verano en casa de su primo, ya sabes, porque éramos muy malas. Su primo, un (ocupación) en (lugar) y también un (ocupación) abusaba de nosotras y, cuando se lo contábamos, nos llamaban mentirosas, y de nuevo la mala estigmatización quedó grabada en nuestras mentes adolescentes. Esta es solo una historia de abuso, y el comienzo de una larga serie de abusos que sufriría a lo largo de mi vida. Casi todas mis relaciones, ya sean románticas, platónicas o familiares, se han visto afectadas por mi trauma, y empecé a creer que debía ser cierto, que yo era mala. El (fecha) fui estrangulada dos veces, golpeada y casi muero a manos de mi pareja. Después de meses de negación y de recuperarme físicamente de la agresión, finalmente tuve el valor de denunciar y presentar cargos. Ese día comenzó mi proceso de sanación; después de tantos años de abuso, finalmente me enfrenté a mi agresor. Ahora, intento vivir minuto a minuto, y algunos minutos son mejores que otros, pero tengo fortaleza. ¡La resiliencia es mi superpoder! Soy una sobreviviente, no una víctima. Ya me siento mejor solo con escribir esto.

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  • Mensaje de Sanación
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  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

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    Sobreviviente de abuso sexual en 1975 / Sobreviviente de violación en 1989

    En realidad, todo comenzó en el verano de 1975, cuando yo tenía 8 años. Mi hermano vino a casa en Thackeray Court, en los proyectos de Sheridan Parkside. Mi hermano hermano 2 acababa de sacarse el carné de conducir y estaba tan contento que trajo a mi hermano con él. Mientras mamá, hermano 2 y mi hermana estaban afuera, yo estaba arriba jugando con mi set de Star Trek, cuando hermano salió del baño y me preguntó si quería jugar a los doctores. Pensé que se refería a la versión infantil, pero se refería a la versión adulta. Así que me pidió que me quitara la ropa y empezó a tocarme el cuerpo desnudo, a tocarme los genitales y a palparme el pene, y luego me dijo que así es como la gente tiene sexo. Después dijo unas palabras muy obscenas sobre sexo, como las que se leen en las revistas de chismes, y luego me dijo que no se lo contara a mamá o que diría que había sido idea mía. Así que mamá y papá nunca se enteraron. No hubo denuncia policial ni examen forense. Avancemos rápidamente a septiembre de 1989, cuando tenía 22 años, mi hermano hermano , su novia y su hija de 6 meses vinieron de Florida y se quedaron con mamá y conmigo durante 3 meses. Y cuando mamá estaba en el trabajo, me violaban todas las noches durante 3 meses, a veces ella, a veces él, o a veces los dos juntos. Fueron 90 días de infierno cada noche. Cuando me iba a la cama, lo único en lo que pensaba era en querer suicidarme para que todo terminara. Pero no lo hice porque mamá finalmente se enteró de todo esto en marzo de 2012 cuando cumplí 45 años, simplemente porque él dijo que la mataría si decía algo. Así que en junio de 2012, comencé a ir a terapia porque me diagnosticaron trastorno de estrés postraumático debido a esto. Todavía voy a verla hoy mismo, 12 años después, porque a veces mi trastorno de estrés postraumático se agrava por los recuerdos traumáticos o por los fuegos artificiales del 4 de julio y hablo con ella sobre ello, sin guardarme nada.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Debes saber que nunca es tu culpa lo que sucede. Eres fuerte y mereces ser feliz contigo misma.

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    Sanar es entender

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    Contar eso sin derrumbarme

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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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    De un sobreviviente
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    Quisiera saber que se siente sanar.

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    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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    De un sobreviviente
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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    No tengas miedo de hablar, no significa que seas débil, significa que eres un sobreviviente.

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    De un sobreviviente
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    #779

    Cualquiera puede ser un sobreviviente, pero también un perpetrador. Si tu intuición presiente que algo anda mal, escúchala; está intentando protegerte. Tengo un historial de traumas de todo tipo, y esto no fue la excepción. Fui a casa de un amigo, un amigo en quien confiaba. Mis padres habían salido esa noche, así que fui con ellos. No sabía que esta persona estaría allí, alguien con quien siempre me ponía muy nervioso. Nunca supe por qué, algo me incomodaba mucho y no podía entender cómo mi amigo también era su amigo. La noche continuó, socializando y pasando el rato en una habitación de invitados en la planta baja. Mi amigo y la otra persona dibujaban en mi pierna con un bolígrafo de gel morado. Llamaron a mi amigo para que se encargara de algo, dejándonos solos en la habitación. Eran trans de mujer a hombre y no tenían pene, así que me penetraron con una mano y usaron la otra para sujetarme por el cuello. Sentía un dolor abrasador y sus movimientos a cada segundo, como si buscaran algo que no estaba allí. Mis padres llegaron a la entrada y la madre de mi amiga me llamó para que me fuera. Como si nada hubiera pasado, me fui, intentando quitarme el morado para no tener que explicarles por qué estaba ahí. Fingí que no había pasado nada, que estaba bien. Nunca lo llamé por su nombre, porque de niña no sabía qué hacer. Tenía miedo de decir nada porque era religiosa en aquel entonces, y mi fe era muy anti-LGBT y contraria al sexo prematrimonial. Me callaba ante la gente no religiosa por miedo a que dijeran que mi religión significaba que me lo merecía, y me callaba ante mi congregación por miedo a que me castigaran por sexo que nunca quise. No dije nada para preservar la relación que mi amiga tenía con esa otra persona y mi amistad con ella. Eso no seguiría siendo así, ya que poco después me agredió sexualmente repetidamente. Nunca me rompí la piel en aquel entonces, pero me dejaba raspaduras en forma de cortes en las muñecas hechos con portaminas, e intentaba asfixiarme con una cuerda para acabar con el dolor. No entendía nada de lo que me estaba pasando, pero guardé silencio. Durante el verano siguiente, apenas comí y perdí bastante peso, y no pude sentir excitación hasta noveno grado. Me enamoré de alguien para sentirme y parecer normal. Nunca tuve la oportunidad de procesar la primera agresión, y nunca me molesté, hasta que cumplí la edad de consentimiento. Ya tenía la edad suficiente para decir "sí", había tenido relaciones sexuales consensuadas, y por todo el campus universitario había recursos para crisis en los baños. En los meses previos y durante mi estancia universitaria, tuve que afrontar mi trauma por estos medios indirectos, y decidí abrirlo a mis amigos más cercanos y a mi terapeuta. Tenía flashbacks, reacciones físicas a ciertos tipos de contacto y dolores en la parte inferior del cuerpo. Necesitaba ayuda, y este era el momento de hacerlo. El apoyo de mis amigos fue mayor de lo que esperaba, y sentí alivio; eso fue el catalizador para que decidiera hablar con mi terapeuta. Al igual que ellos, ella me apoyó, y ahora tengo algunas palabras para definir mi experiencia y poder remediarla. Aún queda mucho camino por recorrer, pero es hora de sanar.

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    Su nombre siempre me perseguirá

    Tenía 14 años y estaba saliendo con un nuevo amigo. Fuimos a la bolera y jugábamos a las máquinas recreativas cuando se nos unieron unos chicos mayores y guays, uno al que reconocí trabajando en el centro comercial local. Mi amigo sabía que estaba enamorada de él. No sé si el nuevo amigo lo planeó con antelación o si fue espontáneo, pero supongo que sí. Nos invitaron a ir en su coche y pasar el rato en su casa. Así que fuimos. Estábamos todos en una habitación del piso de arriba cuando el otro chico y mi amigo se fueron. Empezamos a besarnos y entonces me preguntó si quería ver los carteles de luz negra desde un mejor ángulo. Nos tumbamos en el suelo. Empezó a besarme de nuevo y cuando yo (virgen) empecé a alejarme, me agarró las muñecas, mucho más pequeñas, me dijo que si hacía algún ruido la madre de su amigo vendría a matarme con un cuchillo y que me quedara allí tumbada. Cuando terminó, yo estaba llorando en silencio. Me dijo: "Tranquilízate", ¿pero con una voz dulce? No me impidió llorar en silencio. Entonces dijo: "Solo lo hice porque llevabas falda". En cuanto pude, me recuperé y encontré a mi amiga abajo, junto con el otro chico. El otro chico me vio la cara y dijo: "¡Ay, no! ¿Te lo hizo a ti también?". El otro chico nos dejó en casa de mi amiga. Llamé a mi madre para que me recogiera y vino. Fue durante las vacaciones de invierno. Nunca le conté a mi madre lo que pasó. Dos semanas después, entre Navidad y Año Nuevo, el violador me envió una postal de la Fuerza Aérea para... ¿presumir? Así que debía de tener al menos 18 años en ese momento. Unos dos años después, varias chicas me llamaron por el altavoz para gritarme por haber dicho que me había violado. De repente, oí su voz: "No mientas. No te violé". Respondí: "Sí, lo hiciste", pero con un tono tan triste que creo que si les preguntaras a esas mujeres de hoy qué piensan de ese momento después del MeToo, tendrían una reacción completamente distinta. Hubo un silencio incómodo antes de que empezaran los gritos, colgué y evité las llamadas desconocidas durante un buen rato. Eran mujeres de su edad, de 20 años frente a mis 16. "Violación en una cita" era un término nuevo en aquel entonces; los medios eran, como era de esperar, sexistas con las jóvenes, y los anuncios nocturnos siempre incluían "Girls Gone Wild", así que no las culpo por caer en la trampa del sistema. Pero que me lo intimidaran años después fue un recuerdo terriblemente doloroso. Intenté localizarlo, para saber dónde estaba y qué estaba haciendo, pero nunca encontré nada. El problema es que su nombre es tan común, de nombre y apellido, que pertenece al marido de mi mejor amiga y a un político local. Cada vez que veo su nombre escrito completo, me estremezco y me pregunto... Quedé destrozada después de la violación. Agradezco tener una pareja amorosa con la que me siento completamente segura, pero me llevó como 15 años llegar hasta aquí (ya llevamos más de 20 juntos). Esa es mi historia. Creo que nunca la había escrito así de completa. Gracias por todo lo que están haciendo. Todo. Todo. Gracias. Son unos héroes.

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    reír

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    🇮🇪

    Debes saber que nunca es tu culpa lo que sucede. Eres fuerte y mereces ser feliz contigo misma.

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  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Historia
    De un sobreviviente
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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

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  • “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    A todos los sobrevivientes aquí: los vemos, los escuchamos, les creemos.

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  • “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Ojalá hubiera una máquina del tiempo

    Llevo mucho tiempo sintiendo algo por un chico. Siempre fue dulce, a veces me abrazaba al despedirse. Me decía que era muy empático y que captaba mis emociones; si estaba ansiosa o triste, él también. No lo amaba, pero pensaba que podía estar con él románticamente y no me importaba si duráramos tres meses o un año; quería probar cosas nuevas y arriesgarme por una vez. En nuestra última cita, me llevó a su casa y tuvimos relaciones sexuales. En el último momento, me arrepentí y le dije que no estaba lista para tener sexo. Me dijo que si no tenía sexo con él, nunca podría tenerlo (aunque era mi primera vez). No soportaba el dolor de su miembro entrando en mi cuerpo. Le dije que parara, por suerte lo hizo, pero me dijo que le hiciera sexo oral, y lo hice, aunque ya no estaba de humor. Empecé a sangrar y se lo dije, y él simplemente se encogió de hombros y me dijo que me volviera a poner la ropa. Se enojó mucho conmigo porque no podía satisfacerlo. Después de nuestro encuentro sexual, empezó a comportarse de forma extremadamente grosera y no comprendía mis sentimientos. Me hizo sentir mal por sentirme herida y traicionada. Le dije que obviamente no iba a ser una experta la primera vez y le rogué que tuviera paciencia y que estaba dispuesta a intentarlo de nuevo, pero me dijo que solo era una persona ansiosa que no merecía su tiempo. Odio seguir sintiendo algo por él a pesar de todo lo que es; me siento apegada emocional y físicamente a él. Quiero olvidarlo, pero no puedo. Me siento culpable y no puedo parar de llorar desde nuestro encuentro.

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  • “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

    “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Mensaje de Esperanza
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    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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    Me encantan los gatos y los caballos.

    ¡Hola! Tengo 18 años y todo esto pasó hace un año y medio, tenía 16. Es una historia muy rara y desquiciada, nunca había oído una similar. Iba a casa al final de la tarde y fui literalmente atacado por un grupo de creo que 3 o 4 personas mayores que yo, todos hombres. No sé qué idioma hablaban. Intenté muchísimo patearlos, gritar y resistirme, pero no había nada que pudiera hacer. No sé cuánto duró, tenía miedo de lo que harían cuando terminaran, si me matarían o me dejarían escapar. Me soltaron cuando terminaron, recogí mis cosas y literalmente corrí a casa sin parar. Estoy tan agradecida de que no hubiera nadie en casa y de que nadie me viera volver a casa. Fue esta sensación de insensibilidad y apatía, cuando no puedes sentir nada, lo que me salvó. Me duché, la última vez en los próximos 9 meses, me vestí y recé para que nadie llegara pronto a casa. No salí mucho los siguientes días, actué con la suficiente normalidad para que mis padres no se dieran cuenta e intenté no pensar en ello. Solo se lo conté a la gente por internet: a un amigo cercano y anónimamente a cientos de personas que leían mi publicación en Reddit. Después de unos meses de llanto constante en mi habitación, intenté suicidarme. Cada vez que decidía que prefería no morirme y vomitaba las pastillas, me enojaba y lo volvía a intentar... Me cortaba, me golpeaba, lloraba y gritaba en un rincón de mi habitación y me golpeaba con algo cuando no había nadie en casa. Me escondí bastante bien; mis padres me decían que había cambiado e intentaban contactarme, mi madre lloraba y me preguntaba qué me pasaba, pero yo, apenas conteniéndolo, le decía que se lo estaba inventando todo y me iba a mi habitación poniendo los ojos en blanco. Sigo cortándome, a veces me golpeo y me tiro del pelo, inconscientemente me arranco la piel alrededor de las uñas hasta que sangra; mis manos tienen un aspecto horrible. Tengo los muslos cubiertos de cicatrices de 30 cm desde la rodilla hasta la cadera y a veces me duele caminar e incluso dormir. No sé cómo sobreviví al verano. En la playa, la gente me miraba la pierna, pero nadie me decía nada. Todavía no se lo he contado a nadie en la vida real; me da muchísima vergüenza, no puedo caminar por la calle con la cabeza en alto, no me imagino contárselo a mis padres ni hablar con un terapeuta. De verdad, ya no quiero estar triste. Este texto está mal escrito y no transmite bien todas las emociones; no pude ver el teclado por culpa del llanto. Pero gracias por leerlo. Saber que alguien sabe que estoy pasando por esto me ayuda. Y que hay otras personas. Muchas gracias.

    Nota comunitaria

    Esta historia contiene referencias a autolesiones o pensamientos suicidas. Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, por favor comunícate con una línea de ayuda en crisis.

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    De un sobreviviente
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    TRAMPA DE TERAPIA CON KETAMINA DE ESCALA MÓVIL

    Soy sobreviviente de lo que creo que fue abuso terapéutico, manipulación emocional y comportamientos de manipulación por parte de LCSW, que experimenté mientras estaba en psicoterapia asistida con ketamina. Llegué al centro en mi ciudad, llena de esperanza de poder acceder a este tipo de terapia como una persona de bajos ingresos de toda la vida que ha experimentado un trauma inmenso desde los dos años. Había oído hablar de los beneficios y las experiencias que cambiaron la vida de otras personas con este tipo de terapia y esperaba lo mismo. Sin acceso al modelo de costo de escala móvil que el centro estaba ofreciendo a LGBT+ y BIPOC, nunca habría podido pagar una terapia como esta. Tenía la esperanza de poder acceder a esta terapia y consultaría regularmente sobre mi lugar en la lista de espera. PARA INFORMACIÓN DEL LECTOR: REACCIONES COMUNES A LA CONDUCTA SEXUAL INAPROPIADA DE UN TERAPEUTA Si un terapeuta ha participado en algún comportamiento o contacto sexual con usted, puede experimentar algunos o todos los siguientes sentimientos o reacciones: Intimidación o amenaza. Culpa y responsabilidad, aunque es responsabilidad del terapeuta mantener el comportamiento sexual fuera de la terapia. Sentimientos encontrados sobre el terapeuta, por ejemplo, protección, ira, amor, traición. Aislamiento y vacío. Desconfianza en los sentimientos o intenciones de los demás o en tus propios sentimientos. Miedo a que nadie te crea. Sentirse victimizado o violado. Experimentar síntomas traumáticos, por ejemplo, ansiedad, pesadillas, pensamientos obsesivos, depresión o pensamientos suicidas u homicidas. Antes de la admisión, la administración me dijo que tendría una evaluación psicológica con un psiquiatra. ADMISIÓN Llegué para mi admisión psicológica, donde me evaluó LCSW. Me sorprendió saber que no era psiquiatra. Había visto a LCSW en el vestíbulo principal mientras se apresuraba hacia el ascensor mientras yo leía el tablero para encontrar la suite Ubicación . Me uní a LCSW en el ascensor y me preguntó a qué piso iba. Le dije: "4, el mismo que usted, probablemente vamos al mismo lugar". Hice esa suposición sobre cómo se veía LCSW, ya que asumí que el tipo con el pelo largo teñido probablemente tenía algo que ver con psicodélicos. Ambos terminamos en el centro, donde me explicó cómo usar el botón de llamada y me dijo que esperara a que la administración me recogiera de la sala de espera pronto. Esta cita parecía bastante estándar, así que me hizo algunas preguntas básicas y repasó algunos conceptos básicos de la terapia KAP. Recuerdo haber hablado de mi práctica de yoga y mis estudios de herboristería, y me preguntó qué me había inspirado a seguir ese camino. Le dije que mi respuesta honesta era un poco vergonzosa, ya que tenía 15 años y conocí el yoga por primera vez en un pueblo pequeño de Estado al leer sobre ello en la revista Seventeen y había leído una entrevista con un yogui. También dije que me parecía atractivo, lo que probablemente llamó mi atención. LCSW respondió a esto diciendo: "Probablemente". Su respuesta me pareció un poco humillante. No comprendía la complejidad de crecer aislada en un lugar que carecía de diversidad cultural y solo podía conectarme con el mundo exterior a través de revistas viejas que mis amigos me pasaban en la escuela. Al final de esta cita, me dijo que recibiría una lista de terapeutas y que podría elegir de esa lista. Más tarde recibí un correo electrónico de LCSW: "¡Buenas noticias! Seré tu terapeuta". Esto me incomodó por varias razones: la inconsistencia en la información que me dieron sobre la elección de mi terapeuta me puso nerviosa, y suelo evitar trabajar con terapeutas masculinos debido a los traumas significativos que he experimentado al ser violada, objetivada y brutalmente atacada por hombres. Decidí confiar en el proceso y esperaba que esta pudiera ser una oportunidad para experimentar sanación y seguridad con una persona masculina que, con suerte, sería segura conmigo. LCSW me dijo que teníamos que reprogramar la primera cita de preparación debido a una emergencia. Mientras intentaba alejarme sin molestarme por la emergencia inesperada, me detuvo y se disculpó varias veces, y me pareció extraño que dedicara tanto tiempo a disculparse conmigo si había una emergencia. PREP 1 Mis citas de preparación con LCSW fueron extrañas. En mis primeras citas se habló de la posibilidad del toque terapéutico, qué es el toque terapéutico y el consentimiento informado. Me pareció extraño cuánto tiempo se dedicó a estos temas; esto se discutió extensamente durante las tres citas de preparación. Había hecho mucho trabajo corporal de sanación somática con un fisioterapeuta, y estas conversaciones no eran nuevas para mí. Aun así, me sentí incómoda con la cantidad de tiempo y la cantidad de veces que esto se mencionó durante la preparación. PREP 2 LCSW volvió a hablar extensamente sobre el toque terapéutico. Afirmó estar capacitado en somática. LCSW me dijo: “Soy tu terapeuta solo por un corto tiempo, así que podemos hacer CUALQUIER COSA que quieras”. LCSW me dijo: “Sé que soy tu terapeuta, pero quiero que tengas tanto poder como quieras”. LCSW me preguntó cómo me sentía acerca del contacto terapéutico. Le dije a LCSW que me sentía incómoda con el contacto físico en cualquier forma y que preferiría que se me diera la distancia física tanto como fuera posible. Le dije a LCSW que, históricamente, había evitado el contacto físico en cualquier forma a lo largo de mi vida y le di ejemplos de cómo coloco almohadas entre mis amigos y yo cuando me siento en los sofás junto a ellos. LCSW me preguntó si me sentía cómoda con que me sugiriera que podía tocarme. Me sentí incómoda con la forma en que lo expresó, pero no reaccioné. Por ejemplo, dijo que algunos pacientes tienen temblores incontrolables y se les puede indicar que coloquen sus manos sobre sus brazos. Le dije que no quería que hiciera esas sugerencias. LCSW me preguntó qué sentía en mi cuerpo al pensar en ser tocada. Me preguntó si esto me resultaba incómodo, y le dije que sí. Durante mis citas de preparación, el trabajador social clínico con licencia actuó como si fuera una especie de traficante de drogas y dio a entender que estaría involucrado en la cantidad de mg de ketamina que me recetaría la farmacia. Me preguntaba durante cada sesión cuántos miligramos quería. Dijo que podía elegir hasta 600 mg por sesión. Le pregunté si me recetarían 600 mg por sesión y si tendría que tomarlo todo durante la sesión si decidía no hacerlo. Dijo que podía hacerlo. Le pregunté por la receta máxima, y me dijo que me podían recetar 250 mg. Este fue otro ejemplo de él ofreciéndome una opción (como elegir a mi terapeuta) y luego quitándome esa opción. Luego me preguntó de nuevo cuánto quería que me recetaran en la siguiente sesión. Recuerdo que esta sesión fue en persona. Le dije que quería que me recetaran el límite superior de lo normal, y dijo que se iría con eso. Me informaron que la dosis la prescribe el médico que prescribe, y que hay una dosis estándar que se prescribe a la mayoría de los pacientes con una dosis máxima de 400 mg. LCSW me reveló su identidad de género y me preguntó si tenía alguna preferencia sobre cómo se presentaría durante nuestras sesiones porque a veces usa vestidos y brillantina. Le pregunté si estaba preguntando sobre mi comodidad con mi expresión de género. Me aseguró que no era eso lo que preguntaba y, en cambio, quería saber si me sentiría más cómoda con una de sus expresiones de género que con otra, y le dije que no creía que importara. Encontré esta conversación más que extraña e incómoda. He estado en terapia desde los 18 años y nunca he tenido un terapeuta que se comportara de la manera en que lo hice con LCSW y lo encontré extraño, impredecible, demasiado comunicativo e inseguro. Antes de mi última cita de preparación presencial, LCSW me informó que había trasladado su oficina a una ubicación diferente en el centro porque era más grande. PREP 3 LCSW me permitió el acceso rápidamente desde la sala de espera ese día. Casi inmediatamente después de presionar el botón en la pared, pude oír sus pasos acercándose por el pasillo, lo que me incomodó, ya que la mayoría de los terapeutas o médicos con los que he trabajado esperan de 1 a 5 minutos antes de saludarme en la sala de espera. Sentí que LCSW estaba inusualmente emocionado o apurado por mi llegada. LCSW me había advertido en la cita de preparación anterior que se había mudado de oficina porque la nueva era más grande. Me sentí muy incómoda con la mudanza cuando vi su oficina. Me quedé paralizada en la puerta. Trasladó su oficina a la zona más privada y apartada del centro. La nueva oficina parecía más pequeña. En su antigua oficina había una silla reclinable disponible para la terapia KAP, lo que me daba seguridad. La silla no estaba en su nueva oficina, y mis opciones para recostarme durante mi terapia KAP eran un sofá para el que era demasiado alta o un colchón en el suelo. Me sentía insegura acostada en un colchón con LCSW en la habitación, pero pensé que no tenía otra opción. Había experimentado tanto comportamiento seductor e inapropiado con él que descubrir que no tendría una silla reclinable y que estaría aislada en el edificio fue una noticia devastadora para mí. El hecho de que su nueva oficina no tuviera espacio para la silla antigravedad de su antigua oficina era un ejemplo de que esta mudanza no se debía a que la oficina fuera más grande de lo que él afirmaba. Le había traído regalos a LCSW para el solsticio de invierno. Le había regalado una obra de arte de hongos hecha con capas de papel y una horquilla de hongos que hizo mi compañera de trabajo. Estos artículos se guardaron en un estante de su oficina para todas mis sesiones posteriores. No sabía que los terapeutas no deben aceptar regalos de sus clientes. LCSW estaba demasiado emocionado con los regalos. Durante nuestra sesión de preparación presencial, LCSW me hacía preguntas que no tenían relación con mi terapia. ¿Te gusta el guacamole? ¿Disfrutas de los juegos de mesa de rol? Cuando le pregunté por qué me hacía esas preguntas, respondió: "Estoy tratando de entender tus recursos". Después de denunciarlo inicialmente a mi médico, descubrí su perfil de citas donde figuraba su nombre de usuario, "Guacamole", y sus intereses, "Juegos de mesa de rol". Ahora, me pregunto si estaba pasando nuestras sesiones tratando de evaluar nuestra compatibilidad para una cita. El trabajador social clínico era extremadamente coqueto conmigo. Se recogía el pelo largo en un moño, lo soltaba lentamente, lo arreglaba con los dedos y lo mostraba frente a sus hombros, todo mientras me guiñaba un ojo. Las dos veces que hizo esto, me bloqueé. Evitaba el contacto visual, miraba al suelo, me encorvaba y movía el cuerpo en la dirección opuesta, mostrando mi incomodidad física. Estaba hablando de algo las dos veces que lo hizo, y cada vez, me quedé sin palabras y dejé de hablar como parte del estado de bloqueo de mi sistema nervioso. Este coqueteo con su cabello ocurrió en PREP 3 y KAP 1. Una sesión fue una cita de preparación, y la segunda vez fue antes de que me administraran ketamina para mi sesión de KAP. Le pregunté al trabajador social clínico si la gente aprieta la mandíbula mientras está bajo los efectos de la ketamina, ya que a menudo tengo mucha tensión en la mandíbula y uso una férula nocturna. Me comentó que sus otros clientes que son "reservados" generalmente se sienten más relajados con la ketamina y que a menudo la mandíbula se relaja, pero me dijo que podía mantener mi guardia si quería. Recuerdo que no me gustó que el trabajador social clínico me hubiera llamado indirectamente reservada, pero no se equivocaba en esa evaluación. Había aprendido a ser reservada para protegerme de la gente, especialmente de personas dañinas como el trabajador social clínico, que eran impredecibles y no estaban reguladas. Al recordar esta interacción, desearía haber podido mantenerme reservada con el trabajador social clínico, lo cual no fue posible para mí mientras estaba bajo los efectos de un psicodélico. El trabajador social clínico clínico me preguntó durante una cita de preparación presencial si había sido hipnotizada y si había funcionado. El trabajador social clínico con licencia (LCSW) utilizó el procesamiento neurológico del lenguaje conmigo para intentar seducirme y hacerme pensar en sexo durante dos de mis sesiones, PREP 3 y KAP 1. Cuando me dio instrucciones para tomar la ketamina, hablaba a un ritmo normal hasta llegar a la parte de las instrucciones que me indicaba que podía escupir o tragar la ketamina. Específicamente, las palabras "escupir y tragar" las pronunciaba a un ritmo inusualmente lento, y me miraba fijamente a los ojos con intensidad mientras las decía lentamente. Ralentizaba esa parte de las instrucciones a un ritmo lento, todo mientras mantenía un contacto visual intenso que me incomodaba mucho. Hizo esto durante mi última cita de preparación y también durante mi primera cita con la ketamina. Durante estas experiencias, con el carácter sexual y seductor del énfasis en estas palabras, mientras me daba las instrucciones, me bloqueaba. Apartaba la mirada y me desconectaba del LCSW durante estas interacciones. Me sentía muy insegura, abrumada, confundida y asustada. KAP 1 Durante mi primera cita de KAP, LCSW me recibió en la sala de espera, presionó el interruptor de la pared y miró alrededor de la habitación como de costumbre. Normalmente me seguía por el pasillo hasta su oficina, lo que me incomodaba, ya que me han acosado innumerables veces al bajar del autobús por la noche. En cualquier circunstancia, evito que haya personas detrás de mí, ya que me siento más segura cuando puedo ver a las personas y cuando tengo suficiente distancia física para correr o defenderme si veo signos de agresión en alguien. Me sorprendió que LCSW caminara tan cerca de una persona con TEPT, y sentí que tenía poca experiencia trabajando con personas con TEPT y que no entendía la atención informada sobre el trauma. La mayoría de los profesionales informados sobre el trauma con los que trabajo me preguntan regularmente con qué me siento cómoda. Antes de trabajar con LCSW, nunca había tenido a un médico o miembro del personal caminando tan cerca de mí. Por ejemplo, algunos médicos me preguntaron si me sentía más cómoda sentada en una silla que daba a la puerta en lugar de tener la puerta detrás de mí, y LCSW nunca me preguntó sobre ninguna de estas cosas. Fui atacada violentamente por pedirle a un hombre de 136 kg que intentara guardar silencio para poder dormir. Después de esta experiencia, me costó pedir lo que necesitaba para sentirme segura y cómoda con los hombres, y no me sentí segura pidiéndole a LCSW que no caminara detrás de mí ni siguiera invadiendo mi espacio personal. Al entrar al centro, me quedé detrás de él con la mayor distancia física posible y esperé a que terminara para poder seguirlo por el pasillo. Me indicó que caminara por el pasillo hasta su oficina y me siguió de cerca. Entré en la oscura oficina de LCSW con las persianas cerradas. Me sentí incómoda de inmediato, pero intenté controlar mi miedo y estrés lo mejor que pude, ya que estaba muy comprometida con la sanación mediante psicoterapia asistida con ketamina y veía en esta terapia mi última esperanza después de haber intentado todo con un progreso lento y doloroso que tuvo muchos contratiempos mientras luchaba por evitar a personas como LCSW en mi vida que priorizan sus deseos sobre mi bienestar. Estuvimos solos en el centro durante todas mis citas, excepto la de admisión. No había otros terapeutas ni personal administrativo. Mis citas de KAP estaban programadas al final del día en invierno, así que a menudo ya estaba oscuro afuera. Desde entonces he aprendido que estar tan aislada y tener citas tarde en el día son señales de alerta. Me estaba mudando y llevé un libro de mi biblioteca personal para dárselo a LCSW. El Nombre del libro . LCSW respondió a esto diciendo: "Eso es muy dulce". Este libro permaneció en su estantería en las citas siguientes. LCSW me dijo que podía colocar mis objetos del altar al final de su mesa y que iba al baño y que volvería enseguida. Me gustaría mencionar que LCSW a menudo parecía muy diferente después de ir al baño. Sospechaba que estaba luchando contra el abuso de drogas y la adicción, ya que cuando pasaba más de unas horas sin ir al baño, se veía fatal, con los ojos hundidos y ojeras. Sudaba y parecía estar enfermo en general, y la única vez que he visto algo así fue cuando estaba cerca de un familiar que sufría de adicción a los opioides. Me estaba recuperando de mi sesión de KAP cuando lo vi enfermo, así que podría tener algo que ver con la medicación o la iluminación. Cuando LCSW regresó del baño, caminó justo detrás de mí mientras yo estaba de rodillas preparando mi altar. Empecé a temblar físicamente cuando pasó detrás de mí porque le tenía miedo. Estaba temblando visiblemente, y LCSW empezó a soplar aire con fuerza por la nariz varias veces, ruidosamente. Estaba parado justo detrás de mí mientras yo temblaba visiblemente y sin pañuelo ni cubrirse la cara. Se sonó la nariz con mucha fuerza varias veces hasta que me quedé paralizada. Entonces, lentamente giré la cabeza hacia él y le pregunté: "¿Tienes alergias?". Él dijo: "No, tengo _____". No recuerdo la condición que dijo tener, pero recuerdo que incluía algo relacionado con su nariz. Después de hacerle esta pregunta, inmediatamente dejó de exhalar con fuerza por la nariz de forma extraña y agresiva. Nunca lo vi respirar de forma extraña en ningún otro momento. Creo que lo hizo para distraerme de mis temblores y para ganarse mi compasión como una forma de manipulación emocional. Mi cuerpo me estaba mostrando lo insegura que me sentía, y creo que el trabajador social clínico quería distraerme o se sentía amenazado por esto. Luego me pidió que compartiera con él los objetos para mi altar. El trabajador social clínico me dijo que tenía que tomarme la presión arterial. Llevaba un suéter grueso e intenté subirme la manga lo suficiente como para poder enrollar la banda alrededor de mi brazo. No pude levantar el brazo lo suficiente y le pregunté al trabajador social clínico si podía simplemente colocar la banda sobre mi suéter. Dijo que no y preguntó si eso estaba bien. Suspiré decepcionada y me quité el suéter. Debajo del suéter, llevaba una camiseta corta/de tirantes sin sujetador porque me habían indicado que me vistiera cómoda. No me sentía cómoda estando tan expuesta frente al trabajador social clínico después de haber sufrido tanto comportamiento sexual dañino por su parte. Aun así, estaba tan desesperada por recibir este tratamiento de psicoterapia asistida con ketamina que estaba haciendo todo lo posible por sobrellevar el daño que estaba sufriendo. El trabajador social clínico me ayudó a colocar la banda del tensiómetro alrededor del brazo. Lo hizo muy despacio. Cuando fue a presionar el velcro de la banda, usó las puntas de sus dos dedos, el índice y el corazón, y lentamente presionó el velcro con las yemas de sus dos dedos así. Esto estaba tardando una eternidad y era muy inapropiado y sexualmente sugerente. En ese momento, me enojé con el trabajador social clínico. Suspiré audiblemente con enojo y frustración, y él lo notó. Dejó de acariciarme el brazo y dio un paso atrás. Me dijo que descruzara las piernas. Se quedó al otro lado de la habitación mirando fijamente a la pared mientras el tensiómetro automático me medía la presión arterial. La máquina emitió tres pitidos y el trabajador social clínico seguía mirando fijamente a la pared, completamente disociado. Me administró la ketamina y después me hizo la extraña pregunta de "escupir o tragar". Luego me ayudó a subir al colchón y me arropó, tocándome el cuerpo mientras me envolvía los brazos y las piernas. Recuerdo que me costó mucho relajarme o sentirme cómoda durante la cita. No quería usar el antifaz ni los auriculares con cancelación de ruido porque no me sentía segura con el trabajador social clínico y quería estar lo más atenta posible a mi entorno. Recuerdo mirarme varias veces para asegurarme de que no me tocaba. Después de aproximadamente una hora de sesión, le dije al trabajador social clínico que tenía que ir al baño. LCSW me ayudó y me dijo que tendríamos que caminar despacio hasta el baño porque me faltaba equilibrio. Alguien de otra oficina caminaba detrás de nosotros. Entré al baño y usé uno de los cubículos. Me quedé sentada después de terminar, sin querer salir porque tenía mucho miedo de estar cerca de LCSW. La persona que caminó detrás de nosotros hacia los baños también estaba en el baño, en otro cubículo. Cuando se disponía a irse, probablemente se dio cuenta de que estaba sentada en un cubículo sin hacer nada. Me preguntó si estaba bien y le dije que sí. Al regresar, salí del baño y noté que LCSW me estaba tomando de la mano, lo cual me pareció muy confuso. LCSW me ayudó a volver al colchón, me arropó de nuevo con las mantas y me tocó los brazos y las piernas otra vez. LCSW violó mi consentimiento informado al tomarme de la mano y tocarme mientras me arropaba con la manta estando bajo los efectos de la ketamina. Le había dicho claramente a LCSW que no quería que me tocara de ninguna manera. Tuve una ligera pérdida de coordinación, pero en general podía caminar bien por mi cuenta y no necesitaba que el trabajador social clínico me tomara de la mano para "ayudarme". Estaba en un estado mental abierto y amoroso mientras tomaba la medicación, y fue entonces cuando las cosas se volvieron confusas para mí. Sabía que me sentía incómoda con la atención inusual que me prestaba y con los comportamientos seductores y coquetos que exhibía antes de tomar ketamina con él. Esta fue la primera vez que esos sentimientos me confundieron, y una parte de mí disfrutaba de esa atención mientras estaba bajo los efectos de un psicodélico. Estos sentimientos me causaron angustia interna. Después de regresar a la habitación, intenté relajarme y disfrutar de la experiencia. Experimenté una sensación corporal que me recordó a la que siento cuando tengo una experiencia extracorpórea, cuando uno se tensa justo antes de abandonar el cuerpo. Escuché al trabajador social clínico decir: "Ahí lo tienes". Esto me asustó y me sacó de la experiencia. Recuerdo que después de esto moví el cuerpo nerviosamente. Su comentario me pareció sexual. LCSW revisó su computadora portátil durante mi primera cita de KAP y a menudo enviaba mensajes de texto a alguien por iMessage. Tan pronto como terminó la música, LCSW dijo mi nombre “ Nombre ”. Esto me sacó de mi estado de relajación. Me dijo que necesitaba ir al baño y le pedí que me trajera un poco de agua. Cuando regresó, me había movido al sofá y él respondió a este movimiento diciendo: ¡Guau! Charlamos sobre mi experiencia, ya que no tenía ganas de hablar mientras estaba bajo los efectos de la medicación. Luego me preguntó cómo estaba y me dijo que eran las 5:15 p. m. Quince minutos más tarde de lo que se suponía que terminaba nuestra cita. Había organizado el transporte y me sorprendió lo tarde que se había extendido nuestra cita. Me apresuré a preparar mis cosas para llegar a tiempo a mi transporte. LCSW me dijo que debía planear que me recogieran 15 minutos después de nuestras sesiones, pero esto debería habérmelo comunicado con anticipación. Desde entonces he aprendido que cuando los terapeutas extienden el tiempo de tu cita más allá de lo que se supone que debe terminar es una señal de alerta. INTEGRACIÓN 1 Esta fue mi primera cita de integración. LCSW me preguntó cómo estaba, y dije, "Bien". Me pidió que usara un adjetivo diferente, y le dije que estaba sintiendo mucho. Durante esta cita, revisé mi mochila, busqué mi diario y saqué mis auriculares en su estuche frente a LCSW. Él respondió al ver estos auriculares con un suspiro enojado. Compartí algunas de las cosas sobre las que escribí en el diario, y pareció impresionado por lo que había escrito. Compartí con LCSW sobre una baraja de oráculo que había usado la noche después de la primera sesión de KAP. Compartí una carta que saqué la noche después de mi primera cita de KAP mientras preguntaba, "¿Cómo puede LCSW ayudarme?". Leí la descripción de la carta que había sacado: "trompeta de ángel". Se arrodilló y se acercó a mí con una mesa de café entre nosotros. Me dijo que la lectura le había resonado. Le pregunté por qué, y me habló de su piedra angular en el trabajo con la muerte, ya que la descripción de la carta mencionaba cómo esta carta se relacionaba con los trabajadores de cuidados paliativos, algo que LCSW me había comentado que había hecho antes de su trabajo actual. Me sentí más identificada con los aspectos de la lectura que mencionaban una naturaleza seductora, ya que sentía que había tenido un comportamiento sexualmente inapropiado conmigo, pero no se lo dije. Me pidió ver la caja de las cartas y se puso muy nervioso y emocionado con mi mazo. "¡HAY UN MAZO DE ORÁCULO BOTÁNICO MÁGICO!" A menudo encontraba la energía de LCSW impredecible. A veces, usaba su voz de terapeuta y luego tenía estos arrebatos de emoción o ira. Me preguntó si podía tomarle una foto al mazo, y le dije que no había problema. Después de esta primera cita de integración, sentí mucha vergüenza y ansiedad por tener los auriculares que percibí que habían enfadado a LCSW. Puede que esté enfadado conmigo por buscar servicios con tarifa reducida teniendo auriculares caros. Me compré estos auriculares con cancelación de ruido como un artículo de autocuidado cuando pensé que estaría recibiendo terapia KAP mientras vivía con mi ex, quien daba portazos y se movía por la casa con enojo. Me compré estos auriculares para ayudarme a eliminar ese ruido y sentirme segura para la integración. Sentía tanta ansiedad y vergüenza por la percepción de que LCSW estaba enojado conmigo que impulsivamente hice una donación de $500 al centro y le pedí a mi empleador que igualara la cantidad. Mi empresa luego accedió a igualar mi donación. No podía permitirme esta donación, pero quería sentir que LCSW no estaba enojado conmigo por usar los servicios de escala móvil. El centro luego me reembolsó la donación después de reportar el daño. Solicité este reembolso, por lo que estaba agradecida ya que no era una donación que pudiera hacer en condiciones económicas, y la hice a crédito. Me aseguré de que esta donación se hiciera de forma privada y opté por no compartir mi nombre como donante con el centro, ya que no quería que LCSW me lo mencionara porque no quería hablar con él sobre esta situación incómoda. El teléfono de LCSW sonó con un sonido de campana al final de la sesión, y se disculpó varias veces por esto y dijo que no debería sonar mientras estaba jugando con su teléfono. INTEGRACIÓN 2 La segunda cita de ketamina fue cancelada porque LCSW se había enfermado. Había cancelado una cita de preparación anterior porque tenía COVID, y recuerdo haber pensado que se enferma mucho. Quería mantener nuestra cita de integración y programarla virtualmente, así que nos reunimos a través de Google Meet. En su correo electrónico coordinando esto conmigo, dijo que todavía le "encantaría" tener una cita virtual. No me gustó su uso de la palabra "encantar". Comenzó la cita virtual elogiando demasiado mi cabello y diciéndome varias veces que se veía bien, lo que me hizo sentir incómoda. Recuerdo que le di un frío y breve "gracias". Me dijo que tenía el cabello de Transformer y me preguntó si me había cambiado el cabello recientemente. Le dije que no, que solo llevaba el cabello recogido. Pensé para mí misma que era raro que le diera tanta importancia a mi cabello y que antes me lo había recogido delante de él. De fondo, durante la llamada, se oía su cama en su habitación, lo que me pareció extraño e inapropiado. BUSCANDO AYUDA La noche, unos días después de la integración 2, le pedí consejo a mi amiga y mentora, una doctora naturópata. Programamos una llamada y le conté mis preocupaciones sobre este terapeuta. No estaba segura de si debía hablar con la trabajadora social clínica licenciada (LCSW) sobre mis temores respecto a su comportamiento. Se mostró muy molesta por la información que le estaba contando sobre mi experiencia. Compartió sus conocimientos sobre ética profesional y me dijo que ese comportamiento era muy inapropiado y que estaba preocupada por mí. Recuerdo que gritó: «No te metas con mi chica, cabrón». Me preguntó si creía que era un depredador. Elaboramos un plan: yo escribiría mis preocupaciones sobre el comportamiento de la LCSW y se las contaría durante mi próxima cita. Esa misma noche escribí todo esto en mi diario. Con la sabiduría Doctor , comencé a ver que, mientras experimentaba este comportamiento inapropiado por parte del LCSW antes y durante el estado alterado en el que me encontraba al usar ketamina, había desarrollado una adicción al estado emocional disfuncional en el que entraba cuando experimentaba este abuso. Había estado dejándome morir de hambre después de mi primera cita de KAP, sintiéndome eufórica por la atención inapropiada y teniendo sentimientos confusos después de experimentar la transgresión de límites mientras estaba bajo los efectos de un psicodélico. Sentía que la experiencia con el LCSW estaba confundiendo mis sentimientos sobre el amor y consolidando mis experiencias previas de que el amor es abuso. Me estaba maltratando a mí misma, pensando que me estaba amando. Quería verme bien, y desde el abuso que experimenté durante mi última cita de preparación a finales de Mes , había bajado cuatro tallas de pantalón. Estaba perdiendo peso rápidamente, lo cual fue notado por mis otros proveedores de atención, quienes me mencionaron el cambio de peso. Desde que escribí esto en mi diario y me acerqué a mi segunda cita de KAP, me he puesto muy nerviosa al hablar con el LCSW sobre mis preocupaciones. No quería tener esta confrontación con él. Decidí la noche anterior que no le leería esto a menos que hubiera otra transgresión de límites o interacción sexualmente inapropiada. KAP 2 Hacia el comienzo de mi segunda cita de KAP, le pregunté al LCSW sobre un murciélago de peluche que tenía en su estantería. Se extendió mucho en la descripción de este murciélago. Mientras miraba al murciélago en dirección opuesta a la mía, dijo que las alas eran la bandera del ORGULLO y las orejas la bandera poliamorosa. Después de compartir las orejas de la bandera poliamorosa, miró su hombro derecho en mi dirección. Yo estaba mirando la pared frente a mí. Me preocupaban sus intenciones al decirme básicamente que era poliamoroso. KAP 2 e integración 3. Durante estas citas, el LCSW fue más profesional. Dejó su cabello recogido en un moño. No hizo hincapié en "escupir o tragar". Fue normal cuando me tomó la presión arterial. Estaba muy agradecida de que finalmente hubiera cambiado su comportamiento y respetado estos límites. Sentí que finalmente reconoció cómo estos comportamientos me afectaban. Tuve que lidiar con mis sentimientos contradictorios sobre una parte de mí que sentía que me había vuelto adicta a esta atención inapropiada. Sentí compasión por mí misma al respecto, pues sabía que tenía sentido que me sintiera así, que mi experiencia era confusa y que la experiencia psicodélica me abrió a sentir amor y cariño hacia el terapeuta con quien antes me sentía tan insegura. Sabía que podía obtener ayuda de mi terapeuta habitual y planeé hablar de esto en nuestra próxima sesión. El trabajador social clínico me preguntó si quería el antifaz y los auriculares esta vez. Le dije que quería probarlos porque escuchar a la señora en la habitación que compartía pared con el trabajador social clínico, que trabajaba para otra organización, y escucharlo hablar durante mi sesión anterior me distraía. Él dijo: "Sí, lo siento". El trabajador social clínico clínico seguía enfermo durante esta cita y llevaba mascarilla. Me molestó que tosiera durante mi experiencia, y me resultó una distracción incluso con los auriculares puestos. Al final de esta sesión, le di a LCSW un regalo de una tintura de gordolobo que había recolectado éticamente en la naturaleza, extraído, y le ofrecí la oportunidad de probarla. Me preguntó cómo tomarla, y le expliqué la dosis estándar de tres goteros llenos tres veces al día y le dije que suspendiera su uso si tenía algún efecto secundario y cuando ya no tuviera síntomas de enfermedad. Nuevamente, al final de nuestra cita, terminamos 15 minutos tarde. INTEGRACIÓN 3 Durante nuestra última sesión, le pregunté a LCSW si había probado la tintura de gordolobo. Me dijo que se la había llevado a casa, que estaba usando la dosis estándar de tintura y que la estaba disfrutando. LCSW me preguntó cómo se sentía al tener que respetar mis límites. Me preguntó esto porque eligió ser profesional durante una de nuestras sesiones. Le dije que no estaba segura de si eso era posible, pero que estaba agradecida por cómo se presentó ayer. Había procesado algunas de las imágenes o alucinaciones que experimenté en KAP 2, incluyendo a mi gata, que había pasado OE. Le conté a LCSW cómo elegí OE porque era la única gatita de la camada que parecía querer que la abrazara. Él respondió a esta historia diciendo: "Se eligieron el uno al otro". Su forma de expresarse y su respuesta me parecieron extrañas y me preocupó que esperara que lo eligiera a él en respuesta a que él se hubiera elegido a sí mismo como mi terapeuta y me hubiera elegido a mí como paciente para tener un comportamiento inapropiado. Le conté a LCSW que me sorprendía no haber sentido un efecto disociativo con la ketamina. Le conté que podía sentir mi cuerpo más que nunca y que tenía curiosidad por esto porque había pasado la mayor parte de mi vida disociada de mi cuerpo debido a un trauma. Le di ejemplos de cómo otras drogas funcionarían de manera opuesta en mí que en la mayoría de la gente. Él respondió llamándome una anomalía. Esto me pareció extraño, ya que siempre pensé que estos efectos se debían a que soy neurodivergente. Para muchas personas con TDAH, el café puede provocarles sueño. Me sentí incómoda con los comentarios de LCSW sobre que yo era única o especial, y no creía que esa fuera una mentalidad sana para mí. LCSW me pidió que compartiera algo que estaba sucediendo y que no estaba segura de sentirme segura de contarle. Le dije que me sentía incómoda hablando de esto con él porque es un hombre y porque teníamos una dinámica extraña. Él asintió y dijo que sí, que era un hombre. Lo expresé así porque LCSW me había dicho que se identifica como no binario, así que no quería referirme a él como hombre por respeto. Le conté a LCSW cómo me despertaba muchas veces con mi exnovio encima de mí y cómo, con el tiempo, desarrollé una lesión debido a este trauma repetido que me impedía tener relaciones sexuales sin experimentar mucho dolor. LCSW tuvo un arrebato de ira al escuchar la noticia y me dijo que había sido violada y que no había sido consensuada. Nombre estaba furioso y gritaba. Esto me incomodó muchísimo y me quedé en blanco. LCSW me preguntó el nombre del hombre que me había hecho esto. Se lo di y empecé a defenderlo porque creo que LCSW no se tomó el tiempo de comprender las diferentes capas de este trauma, cuánto amaba a esa persona y qué factores (como el alcohol) influyeron en que hiciera cosas que normalmente no haría. LCSW empezó a calmarse después, ya que su ira me afectaba. LCSW dijo que creía que la gente buena hacía cosas malas. Durante la reunión, me preguntó a qué gimnasio iba. Después de denunciar a LCSW, vi a uno de los terapeutas que trabajaba para él en mi gimnasio, durante un evento queer, y me sentí muy ansiosa porque me estaba observando gente. Llevo siete años yendo a ese gimnasio y nunca antes había visto a ese terapeuta. Al final de la cita, le ofrecí a LCSW un extracto de aceite de brote de álamo que había recolectado de forma ética en la naturaleza y procesado y extraído. Le informé que estaba etiquetado solo para uso externo. Le dije que era agradable en su piel, pero que primero debía probarlo en una pequeña zona. Él agradeció este regalo de mi parte. No me informó que aceptar regalos de pacientes era inapropiado y que no respetaba los límites profesionales. No era consciente de estos límites y la ética en torno a la entrega de regalos hasta después de haber denunciado inicialmente la conducta sexual inapropiada. Tengo evidencia de texto sobre mi viaje desde KAP 2. Estos mensajes de texto extrañamente no estaban en mi historial de mensajes, así que mi amiga me envió capturas de pantalla de los mensajes que tenía en su teléfono. BUSCANDO AYUDA Y APOYO Mi amiga a quien le conté por primera vez sobre el daño que estaba experimentando me contactó la mañana después de KAP 2. Después de mi cita de integración, hablé con una amiga en la sauna de mi gimnasio que estudió para ser LCSW y compartí mi experiencia con ella. Me dijo que él había violado el código de ética y que yo era muy vulnerable. Luego me contó que su guía de psilocibina se había acostado con ella durante su trabajo juntos y que había interrumpido su tratamiento con él. Me preguntó si creía que era la primera vez que hacía algo así. Tuve un ataque de pánico en el vestuario de mi gimnasio después de hablar con mi amiga. Una semana después de KAP 2, compartí mi experiencia con mi terapeuta habitual, quien también me preguntó si creía que yo era la primera persona con la que se comportaba de esa manera. También me informó que él tenía códigos éticos claros. Tuve un ataque de pánico durante esta sesión. Las preguntas sobre si LCSW era un depredador seguían rondando en mi cabeza. Sabía que su comportamiento como terapeuta era inapropiado, y me preguntaba si la naturaleza a veces sutil de la experiencia y la extraña experiencia con sus instrucciones de "escupir y tragar" podrían ser accidentales, especialmente cuando repitió estos comportamientos incluso después de que yo entrara en un estado de bloqueo durante mi primera experiencia con este comportamiento. Pasé la mayor parte de la noche investigando este tipo de abuso. Soy buena obsesionándome con un tema y dedicándole muchas horas a investigarlo, aprendiendo rápidamente todo lo que puedo al respecto. Encontré muchos artículos sobre comportamientos de manipulación por parte de terapeutas y abuso emocional/terapéutico que me incomodaron y con los que me sentí muy identificada. Estos artículos hablan del alivio de los síntomas de depresión en las víctimas debido a la naturaleza adictiva de esta atención inapropiada. Estaba furiosa. Quería sanar mi mente y no podía permitir que eso dependiera de una respuesta temporal a la atención inapropiada que estaba recibiendo. Luego leí sobre cómo los terapeutas a veces ajustan su comportamiento, volviéndose más profesionales después de que el paciente muestra cierto apego o adicción a este comportamiento. La teoría es que el paciente entonces se acercará al terapeuta y hará que la situación parezca que una víctima desea tener interacciones inapropiadas. No podía permitir una situación así después de haber dedicado tantos años de mi vida a sanar. Estaba muy agitada después de aprender más sobre este tipo de abuso. En ese momento supe que estaba siendo profundamente dañada y abusada hasta un punto del que no podía ser plenamente consciente sin el apoyo de las personas con las que hablé al respecto y el conocimiento de cómo este abuso afecta a las víctimas. Planeé darme tiempo para procesar esta nueva información antes de actuar. Una semana y un día después de KAP 2, tuve ataques de pánico en la sala de espera del consultorio de mi médico porque estaba lidiando con la experiencia que tuve con LCSW y el conocimiento que adquirí sobre el abuso que estaba sufriendo. La doctora me preguntó sobre mi experiencia con KAP, ya que había incluido la ketamina en mi medicación. Me tomó alrededor de una hora contarle mi experiencia, pero finalmente, logré decirlo entre lágrimas y ataques de pánico. No quería informarle esto a la doctora. Sabía que ella tendría que denunciarlo. Sabía que tendría que interrumpir mi terapia y no quería renunciar a esta oportunidad de recibir terapia KAP. En ese momento, tampoco quería meter en problemas a LCSW, y una parte de mí se sentía increíblemente culpable por contarle a esta doctora mi experiencia. Ella fue increíble durante todo este proceso. Pasó aproximadamente dos horas conmigo, apoyándome al compartir mi experiencia. Elegí a esta doctora por su indicación de estar informada sobre el trauma; fue paciente, servicial y comprensiva. Me dijo que no había hecho nada malo cuando le expresé mi vergüenza por cómo mis sentimientos se confundieron después de haber usado un psicodélico con LCSW. Me ayudó a crear un plan de seguridad. Sabía que estaba en un estado muy frágil y pensé que sería prudente que alguien guardara mi ketamina. Se comunicó con mis médicos con mi permiso. Logró contactar a la Doctora Prescriptora, la doctora que prescribe. El día de mi informe inicial a mi médico, hablé por teléfono con la Doctora Prescriptora, quien trabaja con Nombre . La Doctora Prescriptora es la doctora que prescribe y forma parte del equipo directivo del centro. Me sentí incómoda durante esta llamada telefónica con la Doctora Prescriptora; su tono era alegre y jovial. Me dijo que estaba en medio del bosque en Ubicación con alegría y entusiasmo. Su tono alegre parecía muy inapropiado, dadas las circunstancias, ya que acababa de pasar el día sufriendo ataques de pánico debido a que su compañero de trabajo me había estado manipulando. Más tarde, me reuní con el médico que me recetó el medicamento en persona. Le pregunté qué sucedería después de denunciar la conducta sexual inapropiada. Le conté cómo el trabajador social clínico (LCSW) faltaba al respeto a mis límites y seguía haciéndolo después de que me bloqueara en su consultorio. El médico respondió diciendo: "No lo entendió". Me encogí de hombros. Ella reaccionó abriendo mucho los ojos. Su reacción me hizo sentir como si estuviera loca y como si no me creyera. El médico me ofreció entonces un diálogo facilitado con el LCSW y me ofreció que el LCSW pudiera llevarme a casa los objetos que había dejado en su consultorio, pero no lo quería. Le confirmé que no me sentía cómoda con que el LCSW viniera a mi casa. Era algo increíblemente inapropiado incluso sugerirlo. Las notas de la doctora que me recetó el medicamento no incluyen que la idea de un diálogo facilitado fue suya, en respuesta a mi pregunta sobre qué hacer después de denunciar la conducta sexual inapropiada. Ignora mis solicitudes para que se añada este detalle a mi expediente. Las notas dan a entender que fue idea mía, lo cual no es cierto. No tenía ni idea de qué era un diálogo facilitado antes de que me lo ofreciera. La doctora accedió a guardar mi medicación y que podría recuperarla cuando me sintiera preparada. Más tarde se negó a hacerlo a menos que firmara un acuerdo de confidencialidad/renuncia a todas las reclamaciones, y cuando compartí mi historia más ampliamente, sufrí represalias y ella afirma que lo hizo porque compartí mi experiencia de ideación suicida. Posteriormente me informaron de que no podría quitarme la vida con ketamina y que, por este motivo, es segura, y que probablemente solo tomaría una siesta larga. Tampoco había pensado en usar ketamina para hacerme daño. Más tarde me ofrecieron de nuevo el diálogo facilitado con el equipo de Ubicación como parte de un marco de justicia social. El cofundador y el psiquiatra me informaron que no podían proporcionármelo debido a su seguro. Esa noticia fue devastadora, y al día siguiente conduje hasta un puente para saltar, pero no tuve el valor suficiente para hacerlo. Sentí que el centro no tenía idea de cómo manejar mi experiencia y mi denuncia, y que estaban en posición de responder con cuidado. Que me ofrecieran algo más y luego me lo quitaran fue traumático. Creo que me aferré a la esperanza de obtener algún tipo de justicia de la forma en que me la habían ofrecido, y que me la quitaran después de haber experimentado algo que me destrozó a nivel mental, físico y espiritual era algo que no estaba en condiciones de soportar. Durante el proceso de denuncia de la conducta sexual inapropiada, la trabajadora social clínica me dijo varias veces que el centro y el médico que me recetó el medicamento habían denunciado la conducta sexual inapropiada que sufrí. Solo después de indagar un poco me enteré de que cualquier detalle sobre mi experiencia tenía que provenir directamente de mí a la junta, y sentí que el hecho de que no me lo revelaran sin indagar era una táctica de manipulación para hacerme creer que la denuncia estaba resuelta. Sentí que el centro no estaba dispuesto a respaldar la firma de este documento porque no me creyeron. Permitieron que LCSW continuara trabajando en un puesto de liderazgo. He denunciado a LCSW ante el informe de LCSW y estoy enviando este documento a la Junta de Trabajo Social de LCSW en Estado . He recibido apoyo de SHINE y me uní a su grupo de apoyo entre pares para sobrevivientes de daños psicodélicos. Todavía estoy buscando un terapeuta regular y ya no trabajo con mi terapeuta anterior porque almorzó durante las dos últimas citas de terapia. Me he vuelto hipervigilante ante cualquier señal de falta de profesionalismo por parte de mi equipo de atención después de esta conducta sexual inapropiada que experimenté por parte de LCSW. Esta experiencia con LCSW y el equipo de liderazgo en el centro de mi ciudad ha devastado mi bienestar. Estuve a punto de saltar de un puente al día siguiente de recibir la noticia de que ya no me ofrecerían el diálogo facilitado. He perdido mi confianza en todas las personas y en mi equipo de atención. Me alejé de la terapia porque ya no me siento segura en esta dinámica. Despedí a todos mis médicos y terapeutas. Empecé a fumar cigarrillos para intentar sobrellevar el estrés. La mayoría de los días, deseo morir y no quiero seguir viviendo. Tengo arrebatos de ira en los que actúo impulsivamente y exhibo comportamientos anormales para mí. Perdí toda la voluntad de vivir y, la mayoría de los días, no tengo energía para cuidarme. Me sorprendería mucho no acabar quitándome la vida en los próximos dos años. Las pocas personas que se preocupan por mí no saben cómo ayudarme y comentan lo desesperanzada que parezco. Algunas de las personas más cercanas a mí han dejado de contestar mis llamadas o mensajes porque no saben cómo ayudarme, y he estado en crisis durante muchos días desde el 26 de enero. Estoy probando muchos medicamentos psiquiátricos nuevos que no me ayudan. El centro y la trabajadora social clínica me abandonaron por completo. No me permitieron hablar con la trabajadora social clínica. Tuve que esperar muchas semanas entre correos electrónicos del centro. Me negaron la posibilidad de conectarme con otro terapeuta para ayudarme a comprender los cambios que estaba experimentando después de dos sesiones de KAP, y sufrí un abuso y un trauma terribles por parte de la trabajadora social clínica licenciada (LCSW). Mi terapeuta habitual intentó contactar al médico que me prescribió el tratamiento para obtener información sobre cómo brindarme un mejor apoyo, pero aún no ha recibido respuesta. Le pedí al centro que solicitara la renuncia de la trabajadora social clínica licenciada.

    Nota comunitaria

    Esta historia contiene referencias a autolesiones o pensamientos suicidas. Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, por favor comunícate con una línea de ayuda en crisis.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Una sobreviviente, no una víctima 💕✨

    He sufrido abusos sexuales, físicos y psicológicos desde que era niña. Mi madre nos separó a mi hermana y a mí de nuestro padre biológico cuando éramos bebés y se casó con un hombre que abusó de nosotras durante diez años, para luego divorciarse de él porque le fue infiel. Este hombre nos obligaba a bajarnos los pantalones y nos azotaba con un cinturón de cuero. Mi madre lo obligaba a hacerlo, diciendo que nos lo merecíamos porque éramos "malas". Durante nuestra infancia, lo único que oíamos era lo "malas" que éramos. Nos mandaban a pasar todo el verano en casa de su primo, ya sabes, porque éramos muy malas. Su primo, un (ocupación) en (lugar) y también un (ocupación) abusaba de nosotras y, cuando se lo contábamos, nos llamaban mentirosas, y de nuevo la mala estigmatización quedó grabada en nuestras mentes adolescentes. Esta es solo una historia de abuso, y el comienzo de una larga serie de abusos que sufriría a lo largo de mi vida. Casi todas mis relaciones, ya sean románticas, platónicas o familiares, se han visto afectadas por mi trauma, y empecé a creer que debía ser cierto, que yo era mala. El (fecha) fui estrangulada dos veces, golpeada y casi muero a manos de mi pareja. Después de meses de negación y de recuperarme físicamente de la agresión, finalmente tuve el valor de denunciar y presentar cargos. Ese día comenzó mi proceso de sanación; después de tantos años de abuso, finalmente me enfrenté a mi agresor. Ahora, intento vivir minuto a minuto, y algunos minutos son mejores que otros, pero tengo fortaleza. ¡La resiliencia es mi superpoder! Soy una sobreviviente, no una víctima. Ya me siento mejor solo con escribir esto.

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    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Sobreviviente de abuso sexual en 1975 / Sobreviviente de violación en 1989

    En realidad, todo comenzó en el verano de 1975, cuando yo tenía 8 años. Mi hermano vino a casa en Thackeray Court, en los proyectos de Sheridan Parkside. Mi hermano hermano 2 acababa de sacarse el carné de conducir y estaba tan contento que trajo a mi hermano con él. Mientras mamá, hermano 2 y mi hermana estaban afuera, yo estaba arriba jugando con mi set de Star Trek, cuando hermano salió del baño y me preguntó si quería jugar a los doctores. Pensé que se refería a la versión infantil, pero se refería a la versión adulta. Así que me pidió que me quitara la ropa y empezó a tocarme el cuerpo desnudo, a tocarme los genitales y a palparme el pene, y luego me dijo que así es como la gente tiene sexo. Después dijo unas palabras muy obscenas sobre sexo, como las que se leen en las revistas de chismes, y luego me dijo que no se lo contara a mamá o que diría que había sido idea mía. Así que mamá y papá nunca se enteraron. No hubo denuncia policial ni examen forense. Avancemos rápidamente a septiembre de 1989, cuando tenía 22 años, mi hermano hermano , su novia y su hija de 6 meses vinieron de Florida y se quedaron con mamá y conmigo durante 3 meses. Y cuando mamá estaba en el trabajo, me violaban todas las noches durante 3 meses, a veces ella, a veces él, o a veces los dos juntos. Fueron 90 días de infierno cada noche. Cuando me iba a la cama, lo único en lo que pensaba era en querer suicidarme para que todo terminara. Pero no lo hice porque mamá finalmente se enteró de todo esto en marzo de 2012 cuando cumplí 45 años, simplemente porque él dijo que la mataría si decía algo. Así que en junio de 2012, comencé a ir a terapia porque me diagnosticaron trastorno de estrés postraumático debido a esto. Todavía voy a verla hoy mismo, 12 años después, porque a veces mi trastorno de estrés postraumático se agrava por los recuerdos traumáticos o por los fuegos artificiales del 4 de julio y hablo con ella sobre ello, sin guardarme nada.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.