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Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?

“Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

Mensaje de Sanación
De un sobreviviente
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poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Mensaje de Sanación
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    Contar eso sin derrumbarme

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  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Historia
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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    Madre querida

    Mi madre me tuvo muy joven y siempre ha usado eso en mi contra. Solo tenía 15 años cuando me tuvo y soy el mayor de cuatro hijos. Siempre he sido su saco de boxeo. Me enseñaron a obedecer, escuchar, nunca estar en desacuerdo, a ser siempre sincero y honesto con ella, pero a ella a nunca ser sincera y honesta consigo misma ni con los demás. Cada vez que hacía algo mal o cometía un error, me culpaba. Se volvía agresiva, tanto física como verbalmente, cuando no estaba de acuerdo. Su forma de castigo antes de la intervención era usar un cinturón con G de metal por todo el largo. Una vez ella tenía esta hebilla de cinturón que tenía un dragón de metal como la hebilla del cinturón en sí, y era bastante grande y la usó para golpearme muy fuerte como adulto el abuso continuó, y la familia siempre puso excusas por ella e ignoró mi corazón, ignoró mi dolor y me enseñó que simplemente se supone que debemos permitir su comportamiento porque tuvo una infancia tan mala o yo diría que mi infancia no fue tan mala como la de ella minimizando mis emociones minimizando mis sentimientos y minimizando el abuso que de hecho me hizo a mí y específicamente a mí más que a cualquier otra persona. Y porque crecí poniendo excusas para su comportamiento, sus acciones sus palabras porque crecí creyendo que cada cosa dura que decía sobre mí era verdad, aunque sabía en mi corazón que no lo era pero porque ella conseguía que otras personas de la familia le creyeran y la escucharan o me interrumpía para que no pudiera hablar o decía que nadie quiere oír todo eso Pero lo que realmente quiso decir cuando dijo que nadie quiere oír todo eso es que no tendrás la oportunidad de decir tu verdad ahora eres una madre de 33 años He decidido que ya no puedo poner excusas por ella. Ya no puedo permitir que se salga con la suya con su comportamiento. Ya no puedo permitir que mis hijos estén cerca de ella. Porque aunque puedan estar seguros a su alrededor, su abuso físico, emocional y mental hacia mí delante de ellos no es aceptable y sé que a medida que crezcan, el abuso también comenzará en ellos. Me he encontrado en múltiples relaciones diferentes, donde la dinámica es exactamente la misma porque eso es a lo que estaba acostumbrada. Eso es lo que me enseñaron que era aceptable. Eso es lo que me enseñaron a pensar que está bien o a poner excusas. Siempre que no estaba de acuerdo, siempre que le señalaba algo en lo que estaba equivocada, incluso de adulta, me golpeaba, me echaba. Tiraba mis cosas, llamaba a otros miembros de la familia y les contaba su versión porque solo su versión puede ser sincera y nunca me daba la oportunidad de decir la mía o esperaba que, como solía hacer, simplemente no dijera nada y le permitiera su paz para que no la juzgaran. Porque después de todo, su infancia fue de hecho peor que la mía, su abuso fue de hecho peor que el mío y simplemente no puedo permitirlo más. He tenido que bloquear a toda mi familia porque, como estoy luchando con la misma dinámica con el padre de mis hijos, ya no podía soportarlo de ella. ¿De quién es la casa a la que había huido para escapar de la misma dinámica de abuso para los niños y para mí y no tenía trabajo, así que no tenía otro lugar a donde ir a pesar de que mi terapeuta psiquiatra me dijo que fuera a un refugio, no escuché porque mi madre me dijo que seguramente perdería a mis hijos si lo hacía, pero ahora he tenido que hacerlo Porque a pesar de que su padre y su control manipulador, gaslighting y control financiero eran horribles. No era físico, así que ahora estoy luchando contra dos demonios al mismo tiempo mientras sé en mi corazón que esto no es mi culpa, esta no soy yo. Yo no soy el problema en estas relaciones. El problema es que me han enseñado a aceptar esto desde el principio, mi madre intentó hospitalizarme diciendo que estoy loca y que necesito ayuda a pesar de que eso ya ha funcionado antes y he ido y todo lo que he sido diagnosticada con su ansiedad y depresión. El padre de mis hijos intenta decir lo mismo, pero mi terapeuta y mi psiquiatra me han asegurado varias veces una y otra vez que si ese no es el caso, decir que los palos y las piedras pueden romperme los huesos, pero las palabras nunca me harán daño no es cierto para mí. Las palabras duelen más porque no sé si creerlas o no Y sin lo físico, es casi como si me hubieran enseñado a poner excusas y confiar en todos o en cualquier cosa que digan porque al menos no me golpearon bien, pero luego cuando ella me golpea y miente y dice que la golpeé primero cuando tomé esa decisión a una edad muy temprana de nunca tener el mismo tipo de relación que ella y su madre tuvieron que nunca golpearla y yo nunca la tuve hasta ayer a los 33 años, pero de hecho ella me golpeó primero como siempre lo ha hecho. Ella de hecho me dio una pista para que peleara con ella, pero en lugar de pelear con ella después de que la aparté de mí y la abofeteé una buena vez que ella venía la denunció todos estos años de abuso tortura manipulación, diciéndome que iba a cancelar los honorarios de mi abogado y le diría a la compañía de la tarjeta de crédito que fui yo quien tomó su teléfono e hizo el pago que ella nunca autorizó. Que iba a ayudar a mis hijos. Papá, quítame a los niños de mí, que necesito más ayuda porque no estaría de acuerdo con ella y tratar de racionalizar con ella una vez más sobre cómo no es justo que alguien no pueda mentir sobre mí porque siempre soy el mentiroso en su escenario, pero esa misma persona puede estar mintiendo sobre ella pero luego decir que esa persona es, de hecho, no una mentirosa, así que esa persona no podría mentir sobre mí, pero puede mentir sobre ti. Ella me empujó al suelo. Golpeé mi espalda en la escalera. Ella estaba encima de mí balanceándose y golpeando. La abofeteé y la empujé lejos de mí. Cuando me puse de pie, se puso en posición de pelea como una posición de pelea de boxeo y dijo: "Si quieres pelear, vamos a pelear", así que corrí a la sala de estar. Agarré su teléfono celular. Me di la vuelta mientras corría detrás de mí y me empujó. Me golpeé la cabeza contra la repisa de la chimenea. Levanté su teléfono por encima de ella, ya que soy más alto que ella, y marqué el 911. Mientras marcaba el 911 y presionaba enviar, intentó obtener el teléfono para mí y no pudo, así que me arrancó un mechón de cabello de la cabeza. Y cuando los oficiales finalmente respondieron, y yo estaba explicando todo, ella instantáneamente mintió y dijo que la incriminé y saqué mi cabello de un cepillo para decirles que me lo había tirado, pero no me tocó. No usé mi propio teléfono personal para hacer esta llamada porque ella ya había tirado mi teléfono por la puerta principal en este punto. Estoy tan harta de todo esto y de los monos voladores que están involucrados y solo quiero algo mejor para mí y para los niños y no continuar con este ciclo repetido, donde me pierdo donde mis hijos tienen que presenciar cosas que nunca deberían tener que ver o donde a mis hijos se les enseña a aceptar las cosas y a las personas por quiénes y cómo son porque bueno, ellos lo tuvieron peor que tú.

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  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

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    Todavía no sé qué hacer

    Cuando tenía cuatro años, mi primo X me manoseó. La primera vez, estaba jugando con mis primos, que eran casi de mi edad. De repente empezó a llover, así que todos nos escondimos debajo de un árbol, pero uno por uno, fuimos a casa a usar el baño. Finalmente, fuimos el hermano menor de mi primo X y yo quienes nos quedamos. El hermano menor se fue a casa porque tenía frío, y yo, estando cerca del niño más pequeño, intenté irme con él. En ese momento, me agarró del brazo y me dijo que me quedara. Estaba muy asustada. De repente, me agarró por detrás, metió la mano bajo mi falda y me manoseó. Me tapó la boca para que no pudiera pedir ayuda a nadie que él viera entre los árboles. No sé si fue por la diferencia de edad, pero solo me manoseó. La segunda vez, fue en casa de mi primo X. Yo estaba cerca de su hermano menor (A), y a sus padres les gustaba. Yo también tenía cuatro años la segunda vez. Fuimos a jugar. Mi primo X me sentó en su regazo y me manoseó para que nuestros padres no me vieran. No quería que A, que estaba sentado a mi lado, se enterara. Intenté no hacer ningún ruido. Aunque había gente alrededor, pensé que estaba haciendo algo malo, así que no pude decir nada. Tenía demasiado miedo de salir corriendo. No había forma de ganarle por la fuerza, y no sabía qué estaba haciendo. Solo podía pensar en que estaba haciendo algo malo. Todavía me encuentro con esa persona. Pero solo dos veces. Pero me volvía loca. Me han interesado las cosas sexuales desde pequeña, y a veces siento asco de mí misma como mujer. No poder hablar con nadie sobre esto lo hace aún más difícil, y me pregunto por qué parece estar viviendo una vida feliz. Pero aun así, no puedo contarles a mis padres sobre él. Aunque lo odio a muerte.

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    ESTÁS AQUÍ: Para tiempos de supervivencia, sufrimiento y tristeza.

    Me llamo Survivor y cuando tenía unos 3 años, mi padre empezó a violarme. Mi madre me ayudó a sujetarme. Él la violaba a ella, y ella me ofreció en su lugar. Esto continuó hasta los 23, quizá 24 años, poco antes de mi boda. Para cuando tenía 6 años, él también violaba a otros miembros de mi familia. Entraba en mi habitación por la noche y tiraba mi camisón contra el cabecero, y entonces tenía que esperar mi turno con miedo y vergüenza mientras violaban a otros. Teníamos una cama de agua grande y todavía recuerdo cómo la cama subía y bajaba, subía y bajaba, subía y bajaba, subía y bajaba como en un barco. Una vez que terminaba, me limpiaba con fuerza con un trapo rojo que usaba para limpiar el garaje. Eso le permitía tener el trapo cerca para olerlo y sostenerlo cerca sin que nadie se preguntara por qué estaba tan sucio con manchas rojas. La mayor parte del tiempo, mi padre era amable y educado. Pero una vez que se convirtió en el monstruo, nadie hizo nada para detenerlo. Nunca hacía estas cosas cuando era amable. Solo cuando era el monstruo. Pero usaba los buenos momentos para facilitar sus ataques. Te adormecía con una falsa sensación de seguridad y paz que realmente te hacía cuestionar tu intuición e instintos de que era un mal hombre. Esto le facilitaba agredir sexualmente a otros niños y adultos. A medida que crecí, mis padres controlaban la narrativa de nuestras vidas; cada aspecto estaba cuidadosamente controlado. Como mi madre, que sabía cómo forzar abortos espontáneos. El primer aborto forzado que me hicieron fue a los 15 años. No sé cómo logré llegar a la edad adulta. Sigo recordando cada vez más el abuso por parte de otros familiares y miembros de la iglesia. Y otras cosas que mi padre hizo dentro de la iglesia donde fue pastor y luego diácono. Pero todavía no puedo hablar de esos recuerdos. Creo que mi padre sentía que todo lo que hacía era inevitable, por lo tanto, nunca era su culpa porque no podía controlarse y cuando sucedía, Dios lo perdonaba, así que todo estaba bien. Lo sé porque lo escuché manipulando a otro familiar para que hiciera lo mismo cuando tenía 11 años. Los hombres de nuestra familia también fueron manipulados para ser abusadores. A mí también. Para ser siempre la abusada. Obligada a guardar silencio, aprendí rápidamente lo que les pasa a quienes se enfrentan a mi padre. Mueren o son agredidas. Como pueden imaginar, crecí con una ansiedad terrible por la posibilidad de ser agredida sexualmente y me esforcé por pasar desapercibida. Pensé que eso podría ayudar. Pensé que importaba la ropa que vestía, el color de mi cabello, cuánto pesaba. Me ha llevado años, y probablemente seguirá llevándome años, desaprender las mentiras que me enseñaron. La preocupación me hacía enfermar constantemente de una cosa tras otra: tuve cáncer a los 32 años y, antes de eso, vértigo y mareos incapacitantes. Mis padres se conocieron mientras trabajaban en Texas para un predicador bautista fundamentalista independiente. Lester Roloff, un predicador bautista fundamentalista independiente que abrió hogares por todo el país para niños, adolescentes y adultos con problemas. Le gustaba decir que salvaba a drogadictos, prostitutas y hippies. Creo que muchos de los niños de los hogares ya habían sufrido abusos durante su infancia, y los hogares de Lester Roloff deberían haber sido un lugar seguro para sanar. En cambio, los niños conocieron cuidadores como mis padres. Mi madre estaba a cargo del hogar para mayores de 16 años, y mi padre viajaba por todo el país recaudando fondos y predicando el lema oficial: los hombres eran como dioses y las mujeres, menos que la basura; su único valor residía en ser vírgenes y luego en fábricas de bebés una vez casadas. Muy masoquistas y minimizando cualquier tipo de abuso, mis padres se tragaron la retórica malvada que se predicaba desde el púlpito. Mis padres finalmente llevaron el tipo de abuso de Lester Roloff a las iglesias y comunidades donde vivíamos, desde Texas hasta Washington y finalmente a Alaska. Desapareció en un avión sobre las aguas cerca de Anchorage en 2006. Los sucesos que rodearon su desaparición siempre fueron muy sospechosos, pero la intensa presión de mi familia me mantuvo callado. Todos los días, durante casi tres años seguidos, un familiar me llamaba para recordarme que hablar de "nuestros problemas familiares" estaba causando un pecado generacional a cuatro generaciones. La presión para callar y hacer lo que mi familia me decía era tan grande que habría preferido morir antes que decepcionarlos. No fue hasta que me propuse sanar de todo el trauma que descubrí que mi padre fingió su muerte. Siempre me habían dicho que, desde su muerte, no había nada que hacer por lo que viví de pequeña. Pero, déjenme decirles, saber que sigue ahí fuera, abusando de otros niños, hombres y mujeres, realmente me impulsó a hablar. Finalmente me sentí libre para empezar a hablar. Superar la presión de callar fue lo más difícil que he hecho en mi vida. Incluso más difícil que luchar contra el cáncer. He pasado muchos años en terapia cognitivo conductual intensiva, EMDR y terapia polivagal, aprendiendo a procesar mis heridas de forma saludable. Había presionado para presentar demandas penales y civiles contra mis agresores, pero el plazo de prescripción de Texas no permite que se haga justicia. Ahora dedico mi tiempo a hablar en paneles, podcasts y plataformas comunitarias sobre las intersecciones del trauma, la fe y la defensa. Uno de los mayores honores de mi vida ha sido compartir mi historia y defender la Ley de Trey en el Senado de Texas en la primavera de 2025. Obligar a una víctima de agresión sexual a guardar silencio es lo que permitió que personas como mis padres continuaran sufriendo maltrato durante tantos años. Haré todo lo posible para asegurarme de que la justicia no se vea minimizada por los acuerdos de confidencialidad y los plazos de prescripción. Mis esfuerzos me conectan con sobrevivientes, audiencias de crímenes reales, comunidades de salud mental y grupos religiosos que buscan comprender y afrontar el abuso. Invierto mi tiempo en mentorizar a sobrevivientes, crear recursos para la sanación y desarrollar herramientas digitales para ampliar el acceso a materiales de apoyo. Porque vivir una vida plena y saludable es lo que realmente quiero para mí, para todas las víctimas y sus familias. Creamos nuestras propias oportunidades para sanar.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    No sé si soy una víctima o un depredador.

    8M (yo) 11F (prima) 12M (prima) Estábamos en una reunión familiar jugando a las casitas (acabo de darme cuenta de que los niños de 11 o 12 años no juegan a las casitas y que la única razón por la que jugábamos a las casitas era para esto) hasta que se hizo de noche y todos nos metimos en la cama. Me acosté a sus pies como su hijo mientras tenían sexo delante de mí, ni siquiera a 1.5 metros de mí. Simplemente me escondí con miedo. 10M 13F 14M Mi primo mayor nos llevó al bosque y le dijo a mi prima que se desnudara. Ella obedeció y luego empezaron a tener relaciones sexuales. Me quedé en silencio observando esta horrible escena; ver a mi prima de esa manera me pareció muy mal. Mi primo me pidió que me uniera a él y lo hice, no tenía ni idea, simplemente me quedé allí mientras sucedía. El mayor arrepentimiento de mi vida: este error desató una bola de nieve que todavía me persigue. 12M 15F 16M Otra reunión familiar. Mis primos estaban bebiendo y se me acercaron borrachos, pidiéndome que subiera. Terminamos fumando marihuana y mi primo mayor empezó a molestar a mi prima. Para entonces, esta experiencia había ocurrido en casi todas nuestras reuniones. Incluso empecé a disfrutar viéndolos (nunca me involucré porque quería mantenerme). Sin embargo, esta vez mi primo mayor se quedó dormido por la borrachera y mi prima ya estaba "encendida". Se me acercó y me dijo: "Por suerte, me han encendido y solo necesito que alguien venga a disminuirme" (recuerdo esas palabras 1:1). Mi prima me arrebató mi pureza. Ni siquiera intenté luchar contra ella ni pedirle que parara. Me decía a mí mismo que no quería, pero le supliqué que me ayudara. Todavía no entiendo si fui una víctima o si fui tan depredador como ellos. Sé que mi primo mayor empezó a manipular a mi prima y no lo detuve porque lo disfrutaba. Pero, una vez más, tenía 10 años y no podía comprender la gravedad de lo que estábamos haciendo. Incluso lo veía como algo elogioso y normal, como si solo nos ayudáramos mutuamente. otro, pero la otra parte de mí me odia por ello.

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  • “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

    Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    Mueva su cuerpo de manera que le resulte agradable tanto como pueda.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    No estás solo. Espero que crezcas en amor y belleza cada día. Estoy contigo.

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Me encantan los gatos y los caballos.

    ¡Hola! Tengo 18 años y todo esto pasó hace un año y medio, tenía 16. Es una historia muy rara y desquiciada, nunca había oído una similar. Iba a casa al final de la tarde y fui literalmente atacado por un grupo de creo que 3 o 4 personas mayores que yo, todos hombres. No sé qué idioma hablaban. Intenté muchísimo patearlos, gritar y resistirme, pero no había nada que pudiera hacer. No sé cuánto duró, tenía miedo de lo que harían cuando terminaran, si me matarían o me dejarían escapar. Me soltaron cuando terminaron, recogí mis cosas y literalmente corrí a casa sin parar. Estoy tan agradecida de que no hubiera nadie en casa y de que nadie me viera volver a casa. Fue esta sensación de insensibilidad y apatía, cuando no puedes sentir nada, lo que me salvó. Me duché, la última vez en los próximos 9 meses, me vestí y recé para que nadie llegara pronto a casa. No salí mucho los siguientes días, actué con la suficiente normalidad para que mis padres no se dieran cuenta e intenté no pensar en ello. Solo se lo conté a la gente por internet: a un amigo cercano y anónimamente a cientos de personas que leían mi publicación en Reddit. Después de unos meses de llanto constante en mi habitación, intenté suicidarme. Cada vez que decidía que prefería no morirme y vomitaba las pastillas, me enojaba y lo volvía a intentar... Me cortaba, me golpeaba, lloraba y gritaba en un rincón de mi habitación y me golpeaba con algo cuando no había nadie en casa. Me escondí bastante bien; mis padres me decían que había cambiado e intentaban contactarme, mi madre lloraba y me preguntaba qué me pasaba, pero yo, apenas conteniéndolo, le decía que se lo estaba inventando todo y me iba a mi habitación poniendo los ojos en blanco. Sigo cortándome, a veces me golpeo y me tiro del pelo, inconscientemente me arranco la piel alrededor de las uñas hasta que sangra; mis manos tienen un aspecto horrible. Tengo los muslos cubiertos de cicatrices de 30 cm desde la rodilla hasta la cadera y a veces me duele caminar e incluso dormir. No sé cómo sobreviví al verano. En la playa, la gente me miraba la pierna, pero nadie me decía nada. Todavía no se lo he contado a nadie en la vida real; me da muchísima vergüenza, no puedo caminar por la calle con la cabeza en alto, no me imagino contárselo a mis padres ni hablar con un terapeuta. De verdad, ya no quiero estar triste. Este texto está mal escrito y no transmite bien todas las emociones; no pude ver el teclado por culpa del llanto. Pero gracias por leerlo. Saber que alguien sabe que estoy pasando por esto me ayuda. Y que hay otras personas. Muchas gracias.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Para mí la curación significa unidad, plenitud y paz.

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    🇺🇸

    #870

    Sobreviví. Salí. Tú también puedes. Insidioso y astuto son las palabras que me vienen a la mente cuando me pregunto cómo caí en la trampa. Mi exesposo era tan encantador que todos pensaban que era una gran persona, y yo también. Tanto que decidí ignorar que me violó y lo atribuí a la bebida. Poco a poco, a medida que salíamos y nos casábamos, intentó controlarme mostrándose furioso y violento cuando salía con amigos, iba al gimnasio o a la biblioteca a estudiar. Me decía que no podía ir al gimnasio porque había hombres. Me prohibía ir a eventos del trabajo. Me llamaba al trabajo cuando trabajaba hasta tarde y me acusaba de tener aventuras, y luego me maltrataba verbal y físicamente. Tenía tanto éxito manipulando a los demás que incluso mi padre, al principio, no me creyó cuando le conté del monstruo y las cosas horribles que había pasado. Finalmente le conté lo que había pasado cuando amenazó con matarme y me persiguió con un bate de béisbol. Pude subirme al coche, escaparme y llamar a mi padre llorando y gritando. Pensó que me había vuelto loca. Algunos amigos también pensaron que me había vuelto loca y me dijeron que era tan amable y se burlaron cuando les dije que iba a pedir el divorcio y una orden de protección. Después de las dos primeras llamadas al sheriff, me creyeron y fueron muy amables, pasando frecuentemente por mi casa para asegurarse de que estuviera a salvo. Hay poder en que te crean. Hay fortaleza en saber que otros han salido con vida y finalmente han recuperado la salud. Todavía tengo flashbacks ocasionales y ciertas situaciones me desencadenan la ansiedad, pero he vuelto a confiar en la gente y ya no temo meterme en problemas si paso tiempo con amigos. Es más, me he permitido volver a ser emocionalmente vulnerable con otras personas después de todos estos años. Eso fue un gran paso para mí. Y realmente me siento una buena persona de nuevo.

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    🇮🇪

    Hay buenos chicos, lo prometo.

    Era mi novio. Acabábamos de tener sexo y quería volver. Le dije que no, él dijo "pero quiero", y lo hizo. Esas palabras resuenan en mi mente con tanta claridad. No fue violento ni agresivo, pero sentí como si algo se rompiera dentro de mí. Lo llevé conmigo durante mucho tiempo, y todavía lo llevo. Parte de mi vergüenza fue no haberme ido. Meses después, lo confronté y se enojó muchísimo y no quiso escucharme. Así no actúa alguien que te ama, te cuida o te respeta. Así no actúa alguien que respeta a las mujeres. Me llevó mucho tiempo darme cuenta. Años después, estoy saliendo con alguien amable y seguro. Él no conoce esta historia, pero se preocupa por mí y quiere que me sienta segura a pesar de todo. Nunca se ha enfadado ni se ha molestado cuando no quería tener sexo, si quería parar, pausar o hablar de ello, o si había algo que no me gustaba o con lo que no me sentía cómoda. Me escucha cuando le explico un límite y siempre está dispuesto a cambiar su comportamiento para que me sienta lo más cómoda y segura posible. Es alguien que se preocupa, que respeta a los demás por naturaleza y quiere crear un espacio seguro. Eso es normal y lo mínimo indispensable. Los maltratadores, perpetradores y depredadores pueden distorsionar tu percepción de la realidad, pero te aseguro que existen personas amables y buenas, y hay muchas más de las que crees. Mereces ser tratada con respeto, amabilidad y gentileza. Nunca es demasiado pedir, es lo mínimo indispensable.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Creo que Dios me ha dado una segunda oportunidad y no la voy a desperdiciar. Soy muy feliz y tengo paz en mi hogar. La gente siente lástima por mí porque no tengo contacto con mi familia, pero lo que no entienden es que tengo paz. La paz es mucho más importante que la familia después de lo que he pasado. Tengo un perro de servicio para protegerme de ellos. Es una pitbull y me protege muchísimo. Así que si vienen por mí, más vale que sea con un arma porque es la única manera de que me atrapen. También tengo un gato y ahora es mi familia. Dios me ha bendecido inmensamente desde que dejé el abuso. La Biblia dice que Dios te dará el doble de lo que has perdido debido al abuso. Puedo dar fe de eso. Tengo un hermoso apartamento que es un edificio seguro, así que no puedes entrar a menos que tengas una llave. Vivo en un segundo piso, así que no pueden entrar a robarme. Mi exmarido y mi hija entraron a mi otra casa, robaron mis dos bulldogs ingleses y los mataron solo para hacerme daño. He tenido que mudarme cinco veces porque me siguen encontrando. No ayuda que si buscas el nombre de alguien en Google, puedas averiguar dónde vive. Además de enseñarle al sistema legal sobre el abuso, internet también necesita aprender cómo la gente lo usa no para bien, sino para abusar. Dios me ha bendecido con un coche precioso, una GMC Acadia Denali. Si alguno de ellos lo supiera, se pondría furioso porque su objetivo era destruirme. Dios no iba a permitir que eso sucediera.

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  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

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    De un sobreviviente
    🇧🇩

    Una vida de infierno no es sólo en el infierno

    A life of hell , isn't just in hell
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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    No sé si soy una víctima o un depredador.

    8M (yo) 11F (prima) 12M (prima) Estábamos en una reunión familiar jugando a las casitas (acabo de darme cuenta de que los niños de 11 o 12 años no juegan a las casitas y que la única razón por la que jugábamos a las casitas era para esto) hasta que se hizo de noche y todos nos metimos en la cama. Me acosté a sus pies como su hijo mientras tenían sexo delante de mí, ni siquiera a 1.5 metros de mí. Simplemente me escondí con miedo. 10M 13F 14M Mi primo mayor nos llevó al bosque y le dijo a mi prima que se desnudara. Ella obedeció y luego empezaron a tener relaciones sexuales. Me quedé en silencio observando esta horrible escena; ver a mi prima de esa manera me pareció muy mal. Mi primo me pidió que me uniera a él y lo hice, no tenía ni idea, simplemente me quedé allí mientras sucedía. El mayor arrepentimiento de mi vida: este error desató una bola de nieve que todavía me persigue. 12M 15F 16M Otra reunión familiar. Mis primos estaban bebiendo y se me acercaron borrachos, pidiéndome que subiera. Terminamos fumando marihuana y mi primo mayor empezó a molestar a mi prima. Para entonces, esta experiencia había ocurrido en casi todas nuestras reuniones. Incluso empecé a disfrutar viéndolos (nunca me involucré porque quería mantenerme). Sin embargo, esta vez mi primo mayor se quedó dormido por la borrachera y mi prima ya estaba "encendida". Se me acercó y me dijo: "Por suerte, me han encendido y solo necesito que alguien venga a disminuirme" (recuerdo esas palabras 1:1). Mi prima me arrebató mi pureza. Ni siquiera intenté luchar contra ella ni pedirle que parara. Me decía a mí mismo que no quería, pero le supliqué que me ayudara. Todavía no entiendo si fui una víctima o si fui tan depredador como ellos. Sé que mi primo mayor empezó a manipular a mi prima y no lo detuve porque lo disfrutaba. Pero, una vez más, tenía 10 años y no podía comprender la gravedad de lo que estábamos haciendo. Incluso lo veía como algo elogioso y normal, como si solo nos ayudáramos mutuamente. otro, pero la otra parte de mí me odia por ello.

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    Hay buenos chicos, lo prometo.

    Era mi novio. Acabábamos de tener sexo y quería volver. Le dije que no, él dijo "pero quiero", y lo hizo. Esas palabras resuenan en mi mente con tanta claridad. No fue violento ni agresivo, pero sentí como si algo se rompiera dentro de mí. Lo llevé conmigo durante mucho tiempo, y todavía lo llevo. Parte de mi vergüenza fue no haberme ido. Meses después, lo confronté y se enojó muchísimo y no quiso escucharme. Así no actúa alguien que te ama, te cuida o te respeta. Así no actúa alguien que respeta a las mujeres. Me llevó mucho tiempo darme cuenta. Años después, estoy saliendo con alguien amable y seguro. Él no conoce esta historia, pero se preocupa por mí y quiere que me sienta segura a pesar de todo. Nunca se ha enfadado ni se ha molestado cuando no quería tener sexo, si quería parar, pausar o hablar de ello, o si había algo que no me gustaba o con lo que no me sentía cómoda. Me escucha cuando le explico un límite y siempre está dispuesto a cambiar su comportamiento para que me sienta lo más cómoda y segura posible. Es alguien que se preocupa, que respeta a los demás por naturaleza y quiere crear un espacio seguro. Eso es normal y lo mínimo indispensable. Los maltratadores, perpetradores y depredadores pueden distorsionar tu percepción de la realidad, pero te aseguro que existen personas amables y buenas, y hay muchas más de las que crees. Mereces ser tratada con respeto, amabilidad y gentileza. Nunca es demasiado pedir, es lo mínimo indispensable.

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    Creo que Dios me ha dado una segunda oportunidad y no la voy a desperdiciar. Soy muy feliz y tengo paz en mi hogar. La gente siente lástima por mí porque no tengo contacto con mi familia, pero lo que no entienden es que tengo paz. La paz es mucho más importante que la familia después de lo que he pasado. Tengo un perro de servicio para protegerme de ellos. Es una pitbull y me protege muchísimo. Así que si vienen por mí, más vale que sea con un arma porque es la única manera de que me atrapen. También tengo un gato y ahora es mi familia. Dios me ha bendecido inmensamente desde que dejé el abuso. La Biblia dice que Dios te dará el doble de lo que has perdido debido al abuso. Puedo dar fe de eso. Tengo un hermoso apartamento que es un edificio seguro, así que no puedes entrar a menos que tengas una llave. Vivo en un segundo piso, así que no pueden entrar a robarme. Mi exmarido y mi hija entraron a mi otra casa, robaron mis dos bulldogs ingleses y los mataron solo para hacerme daño. He tenido que mudarme cinco veces porque me siguen encontrando. No ayuda que si buscas el nombre de alguien en Google, puedas averiguar dónde vive. Además de enseñarle al sistema legal sobre el abuso, internet también necesita aprender cómo la gente lo usa no para bien, sino para abusar. Dios me ha bendecido con un coche precioso, una GMC Acadia Denali. Si alguno de ellos lo supiera, se pondría furioso porque su objetivo era destruirme. Dios no iba a permitir que eso sucediera.

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  • “Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

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    Contar eso sin derrumbarme

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  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

    “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

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    ESTÁS AQUÍ: Para tiempos de supervivencia, sufrimiento y tristeza.

    Me llamo Survivor y cuando tenía unos 3 años, mi padre empezó a violarme. Mi madre me ayudó a sujetarme. Él la violaba a ella, y ella me ofreció en su lugar. Esto continuó hasta los 23, quizá 24 años, poco antes de mi boda. Para cuando tenía 6 años, él también violaba a otros miembros de mi familia. Entraba en mi habitación por la noche y tiraba mi camisón contra el cabecero, y entonces tenía que esperar mi turno con miedo y vergüenza mientras violaban a otros. Teníamos una cama de agua grande y todavía recuerdo cómo la cama subía y bajaba, subía y bajaba, subía y bajaba, subía y bajaba como en un barco. Una vez que terminaba, me limpiaba con fuerza con un trapo rojo que usaba para limpiar el garaje. Eso le permitía tener el trapo cerca para olerlo y sostenerlo cerca sin que nadie se preguntara por qué estaba tan sucio con manchas rojas. La mayor parte del tiempo, mi padre era amable y educado. Pero una vez que se convirtió en el monstruo, nadie hizo nada para detenerlo. Nunca hacía estas cosas cuando era amable. Solo cuando era el monstruo. Pero usaba los buenos momentos para facilitar sus ataques. Te adormecía con una falsa sensación de seguridad y paz que realmente te hacía cuestionar tu intuición e instintos de que era un mal hombre. Esto le facilitaba agredir sexualmente a otros niños y adultos. A medida que crecí, mis padres controlaban la narrativa de nuestras vidas; cada aspecto estaba cuidadosamente controlado. Como mi madre, que sabía cómo forzar abortos espontáneos. El primer aborto forzado que me hicieron fue a los 15 años. No sé cómo logré llegar a la edad adulta. Sigo recordando cada vez más el abuso por parte de otros familiares y miembros de la iglesia. Y otras cosas que mi padre hizo dentro de la iglesia donde fue pastor y luego diácono. Pero todavía no puedo hablar de esos recuerdos. Creo que mi padre sentía que todo lo que hacía era inevitable, por lo tanto, nunca era su culpa porque no podía controlarse y cuando sucedía, Dios lo perdonaba, así que todo estaba bien. Lo sé porque lo escuché manipulando a otro familiar para que hiciera lo mismo cuando tenía 11 años. Los hombres de nuestra familia también fueron manipulados para ser abusadores. A mí también. Para ser siempre la abusada. Obligada a guardar silencio, aprendí rápidamente lo que les pasa a quienes se enfrentan a mi padre. Mueren o son agredidas. Como pueden imaginar, crecí con una ansiedad terrible por la posibilidad de ser agredida sexualmente y me esforcé por pasar desapercibida. Pensé que eso podría ayudar. Pensé que importaba la ropa que vestía, el color de mi cabello, cuánto pesaba. Me ha llevado años, y probablemente seguirá llevándome años, desaprender las mentiras que me enseñaron. La preocupación me hacía enfermar constantemente de una cosa tras otra: tuve cáncer a los 32 años y, antes de eso, vértigo y mareos incapacitantes. Mis padres se conocieron mientras trabajaban en Texas para un predicador bautista fundamentalista independiente. Lester Roloff, un predicador bautista fundamentalista independiente que abrió hogares por todo el país para niños, adolescentes y adultos con problemas. Le gustaba decir que salvaba a drogadictos, prostitutas y hippies. Creo que muchos de los niños de los hogares ya habían sufrido abusos durante su infancia, y los hogares de Lester Roloff deberían haber sido un lugar seguro para sanar. En cambio, los niños conocieron cuidadores como mis padres. Mi madre estaba a cargo del hogar para mayores de 16 años, y mi padre viajaba por todo el país recaudando fondos y predicando el lema oficial: los hombres eran como dioses y las mujeres, menos que la basura; su único valor residía en ser vírgenes y luego en fábricas de bebés una vez casadas. Muy masoquistas y minimizando cualquier tipo de abuso, mis padres se tragaron la retórica malvada que se predicaba desde el púlpito. Mis padres finalmente llevaron el tipo de abuso de Lester Roloff a las iglesias y comunidades donde vivíamos, desde Texas hasta Washington y finalmente a Alaska. Desapareció en un avión sobre las aguas cerca de Anchorage en 2006. Los sucesos que rodearon su desaparición siempre fueron muy sospechosos, pero la intensa presión de mi familia me mantuvo callado. Todos los días, durante casi tres años seguidos, un familiar me llamaba para recordarme que hablar de "nuestros problemas familiares" estaba causando un pecado generacional a cuatro generaciones. La presión para callar y hacer lo que mi familia me decía era tan grande que habría preferido morir antes que decepcionarlos. No fue hasta que me propuse sanar de todo el trauma que descubrí que mi padre fingió su muerte. Siempre me habían dicho que, desde su muerte, no había nada que hacer por lo que viví de pequeña. Pero, déjenme decirles, saber que sigue ahí fuera, abusando de otros niños, hombres y mujeres, realmente me impulsó a hablar. Finalmente me sentí libre para empezar a hablar. Superar la presión de callar fue lo más difícil que he hecho en mi vida. Incluso más difícil que luchar contra el cáncer. He pasado muchos años en terapia cognitivo conductual intensiva, EMDR y terapia polivagal, aprendiendo a procesar mis heridas de forma saludable. Había presionado para presentar demandas penales y civiles contra mis agresores, pero el plazo de prescripción de Texas no permite que se haga justicia. Ahora dedico mi tiempo a hablar en paneles, podcasts y plataformas comunitarias sobre las intersecciones del trauma, la fe y la defensa. Uno de los mayores honores de mi vida ha sido compartir mi historia y defender la Ley de Trey en el Senado de Texas en la primavera de 2025. Obligar a una víctima de agresión sexual a guardar silencio es lo que permitió que personas como mis padres continuaran sufriendo maltrato durante tantos años. Haré todo lo posible para asegurarme de que la justicia no se vea minimizada por los acuerdos de confidencialidad y los plazos de prescripción. Mis esfuerzos me conectan con sobrevivientes, audiencias de crímenes reales, comunidades de salud mental y grupos religiosos que buscan comprender y afrontar el abuso. Invierto mi tiempo en mentorizar a sobrevivientes, crear recursos para la sanación y desarrollar herramientas digitales para ampliar el acceso a materiales de apoyo. Porque vivir una vida plena y saludable es lo que realmente quiero para mí, para todas las víctimas y sus familias. Creamos nuestras propias oportunidades para sanar.

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  • “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

    Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    Mueva su cuerpo de manera que le resulte agradable tanto como pueda.

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    #870

    Sobreviví. Salí. Tú también puedes. Insidioso y astuto son las palabras que me vienen a la mente cuando me pregunto cómo caí en la trampa. Mi exesposo era tan encantador que todos pensaban que era una gran persona, y yo también. Tanto que decidí ignorar que me violó y lo atribuí a la bebida. Poco a poco, a medida que salíamos y nos casábamos, intentó controlarme mostrándose furioso y violento cuando salía con amigos, iba al gimnasio o a la biblioteca a estudiar. Me decía que no podía ir al gimnasio porque había hombres. Me prohibía ir a eventos del trabajo. Me llamaba al trabajo cuando trabajaba hasta tarde y me acusaba de tener aventuras, y luego me maltrataba verbal y físicamente. Tenía tanto éxito manipulando a los demás que incluso mi padre, al principio, no me creyó cuando le conté del monstruo y las cosas horribles que había pasado. Finalmente le conté lo que había pasado cuando amenazó con matarme y me persiguió con un bate de béisbol. Pude subirme al coche, escaparme y llamar a mi padre llorando y gritando. Pensó que me había vuelto loca. Algunos amigos también pensaron que me había vuelto loca y me dijeron que era tan amable y se burlaron cuando les dije que iba a pedir el divorcio y una orden de protección. Después de las dos primeras llamadas al sheriff, me creyeron y fueron muy amables, pasando frecuentemente por mi casa para asegurarse de que estuviera a salvo. Hay poder en que te crean. Hay fortaleza en saber que otros han salido con vida y finalmente han recuperado la salud. Todavía tengo flashbacks ocasionales y ciertas situaciones me desencadenan la ansiedad, pero he vuelto a confiar en la gente y ya no temo meterme en problemas si paso tiempo con amigos. Es más, me he permitido volver a ser emocionalmente vulnerable con otras personas después de todos estos años. Eso fue un gran paso para mí. Y realmente me siento una buena persona de nuevo.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    Madre querida

    Mi madre me tuvo muy joven y siempre ha usado eso en mi contra. Solo tenía 15 años cuando me tuvo y soy el mayor de cuatro hijos. Siempre he sido su saco de boxeo. Me enseñaron a obedecer, escuchar, nunca estar en desacuerdo, a ser siempre sincero y honesto con ella, pero a ella a nunca ser sincera y honesta consigo misma ni con los demás. Cada vez que hacía algo mal o cometía un error, me culpaba. Se volvía agresiva, tanto física como verbalmente, cuando no estaba de acuerdo. Su forma de castigo antes de la intervención era usar un cinturón con G de metal por todo el largo. Una vez ella tenía esta hebilla de cinturón que tenía un dragón de metal como la hebilla del cinturón en sí, y era bastante grande y la usó para golpearme muy fuerte como adulto el abuso continuó, y la familia siempre puso excusas por ella e ignoró mi corazón, ignoró mi dolor y me enseñó que simplemente se supone que debemos permitir su comportamiento porque tuvo una infancia tan mala o yo diría que mi infancia no fue tan mala como la de ella minimizando mis emociones minimizando mis sentimientos y minimizando el abuso que de hecho me hizo a mí y específicamente a mí más que a cualquier otra persona. Y porque crecí poniendo excusas para su comportamiento, sus acciones sus palabras porque crecí creyendo que cada cosa dura que decía sobre mí era verdad, aunque sabía en mi corazón que no lo era pero porque ella conseguía que otras personas de la familia le creyeran y la escucharan o me interrumpía para que no pudiera hablar o decía que nadie quiere oír todo eso Pero lo que realmente quiso decir cuando dijo que nadie quiere oír todo eso es que no tendrás la oportunidad de decir tu verdad ahora eres una madre de 33 años He decidido que ya no puedo poner excusas por ella. Ya no puedo permitir que se salga con la suya con su comportamiento. Ya no puedo permitir que mis hijos estén cerca de ella. Porque aunque puedan estar seguros a su alrededor, su abuso físico, emocional y mental hacia mí delante de ellos no es aceptable y sé que a medida que crezcan, el abuso también comenzará en ellos. Me he encontrado en múltiples relaciones diferentes, donde la dinámica es exactamente la misma porque eso es a lo que estaba acostumbrada. Eso es lo que me enseñaron que era aceptable. Eso es lo que me enseñaron a pensar que está bien o a poner excusas. Siempre que no estaba de acuerdo, siempre que le señalaba algo en lo que estaba equivocada, incluso de adulta, me golpeaba, me echaba. Tiraba mis cosas, llamaba a otros miembros de la familia y les contaba su versión porque solo su versión puede ser sincera y nunca me daba la oportunidad de decir la mía o esperaba que, como solía hacer, simplemente no dijera nada y le permitiera su paz para que no la juzgaran. Porque después de todo, su infancia fue de hecho peor que la mía, su abuso fue de hecho peor que el mío y simplemente no puedo permitirlo más. He tenido que bloquear a toda mi familia porque, como estoy luchando con la misma dinámica con el padre de mis hijos, ya no podía soportarlo de ella. ¿De quién es la casa a la que había huido para escapar de la misma dinámica de abuso para los niños y para mí y no tenía trabajo, así que no tenía otro lugar a donde ir a pesar de que mi terapeuta psiquiatra me dijo que fuera a un refugio, no escuché porque mi madre me dijo que seguramente perdería a mis hijos si lo hacía, pero ahora he tenido que hacerlo Porque a pesar de que su padre y su control manipulador, gaslighting y control financiero eran horribles. No era físico, así que ahora estoy luchando contra dos demonios al mismo tiempo mientras sé en mi corazón que esto no es mi culpa, esta no soy yo. Yo no soy el problema en estas relaciones. El problema es que me han enseñado a aceptar esto desde el principio, mi madre intentó hospitalizarme diciendo que estoy loca y que necesito ayuda a pesar de que eso ya ha funcionado antes y he ido y todo lo que he sido diagnosticada con su ansiedad y depresión. El padre de mis hijos intenta decir lo mismo, pero mi terapeuta y mi psiquiatra me han asegurado varias veces una y otra vez que si ese no es el caso, decir que los palos y las piedras pueden romperme los huesos, pero las palabras nunca me harán daño no es cierto para mí. Las palabras duelen más porque no sé si creerlas o no Y sin lo físico, es casi como si me hubieran enseñado a poner excusas y confiar en todos o en cualquier cosa que digan porque al menos no me golpearon bien, pero luego cuando ella me golpea y miente y dice que la golpeé primero cuando tomé esa decisión a una edad muy temprana de nunca tener el mismo tipo de relación que ella y su madre tuvieron que nunca golpearla y yo nunca la tuve hasta ayer a los 33 años, pero de hecho ella me golpeó primero como siempre lo ha hecho. Ella de hecho me dio una pista para que peleara con ella, pero en lugar de pelear con ella después de que la aparté de mí y la abofeteé una buena vez que ella venía la denunció todos estos años de abuso tortura manipulación, diciéndome que iba a cancelar los honorarios de mi abogado y le diría a la compañía de la tarjeta de crédito que fui yo quien tomó su teléfono e hizo el pago que ella nunca autorizó. Que iba a ayudar a mis hijos. Papá, quítame a los niños de mí, que necesito más ayuda porque no estaría de acuerdo con ella y tratar de racionalizar con ella una vez más sobre cómo no es justo que alguien no pueda mentir sobre mí porque siempre soy el mentiroso en su escenario, pero esa misma persona puede estar mintiendo sobre ella pero luego decir que esa persona es, de hecho, no una mentirosa, así que esa persona no podría mentir sobre mí, pero puede mentir sobre ti. Ella me empujó al suelo. Golpeé mi espalda en la escalera. Ella estaba encima de mí balanceándose y golpeando. La abofeteé y la empujé lejos de mí. Cuando me puse de pie, se puso en posición de pelea como una posición de pelea de boxeo y dijo: "Si quieres pelear, vamos a pelear", así que corrí a la sala de estar. Agarré su teléfono celular. Me di la vuelta mientras corría detrás de mí y me empujó. Me golpeé la cabeza contra la repisa de la chimenea. Levanté su teléfono por encima de ella, ya que soy más alto que ella, y marqué el 911. Mientras marcaba el 911 y presionaba enviar, intentó obtener el teléfono para mí y no pudo, así que me arrancó un mechón de cabello de la cabeza. Y cuando los oficiales finalmente respondieron, y yo estaba explicando todo, ella instantáneamente mintió y dijo que la incriminé y saqué mi cabello de un cepillo para decirles que me lo había tirado, pero no me tocó. No usé mi propio teléfono personal para hacer esta llamada porque ella ya había tirado mi teléfono por la puerta principal en este punto. Estoy tan harta de todo esto y de los monos voladores que están involucrados y solo quiero algo mejor para mí y para los niños y no continuar con este ciclo repetido, donde me pierdo donde mis hijos tienen que presenciar cosas que nunca deberían tener que ver o donde a mis hijos se les enseña a aceptar las cosas y a las personas por quiénes y cómo son porque bueno, ellos lo tuvieron peor que tú.

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    Todavía no sé qué hacer

    Cuando tenía cuatro años, mi primo X me manoseó. La primera vez, estaba jugando con mis primos, que eran casi de mi edad. De repente empezó a llover, así que todos nos escondimos debajo de un árbol, pero uno por uno, fuimos a casa a usar el baño. Finalmente, fuimos el hermano menor de mi primo X y yo quienes nos quedamos. El hermano menor se fue a casa porque tenía frío, y yo, estando cerca del niño más pequeño, intenté irme con él. En ese momento, me agarró del brazo y me dijo que me quedara. Estaba muy asustada. De repente, me agarró por detrás, metió la mano bajo mi falda y me manoseó. Me tapó la boca para que no pudiera pedir ayuda a nadie que él viera entre los árboles. No sé si fue por la diferencia de edad, pero solo me manoseó. La segunda vez, fue en casa de mi primo X. Yo estaba cerca de su hermano menor (A), y a sus padres les gustaba. Yo también tenía cuatro años la segunda vez. Fuimos a jugar. Mi primo X me sentó en su regazo y me manoseó para que nuestros padres no me vieran. No quería que A, que estaba sentado a mi lado, se enterara. Intenté no hacer ningún ruido. Aunque había gente alrededor, pensé que estaba haciendo algo malo, así que no pude decir nada. Tenía demasiado miedo de salir corriendo. No había forma de ganarle por la fuerza, y no sabía qué estaba haciendo. Solo podía pensar en que estaba haciendo algo malo. Todavía me encuentro con esa persona. Pero solo dos veces. Pero me volvía loca. Me han interesado las cosas sexuales desde pequeña, y a veces siento asco de mí misma como mujer. No poder hablar con nadie sobre esto lo hace aún más difícil, y me pregunto por qué parece estar viviendo una vida feliz. Pero aun así, no puedo contarles a mis padres sobre él. Aunque lo odio a muerte.

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    Me encantan los gatos y los caballos.

    ¡Hola! Tengo 18 años y todo esto pasó hace un año y medio, tenía 16. Es una historia muy rara y desquiciada, nunca había oído una similar. Iba a casa al final de la tarde y fui literalmente atacado por un grupo de creo que 3 o 4 personas mayores que yo, todos hombres. No sé qué idioma hablaban. Intenté muchísimo patearlos, gritar y resistirme, pero no había nada que pudiera hacer. No sé cuánto duró, tenía miedo de lo que harían cuando terminaran, si me matarían o me dejarían escapar. Me soltaron cuando terminaron, recogí mis cosas y literalmente corrí a casa sin parar. Estoy tan agradecida de que no hubiera nadie en casa y de que nadie me viera volver a casa. Fue esta sensación de insensibilidad y apatía, cuando no puedes sentir nada, lo que me salvó. Me duché, la última vez en los próximos 9 meses, me vestí y recé para que nadie llegara pronto a casa. No salí mucho los siguientes días, actué con la suficiente normalidad para que mis padres no se dieran cuenta e intenté no pensar en ello. Solo se lo conté a la gente por internet: a un amigo cercano y anónimamente a cientos de personas que leían mi publicación en Reddit. Después de unos meses de llanto constante en mi habitación, intenté suicidarme. Cada vez que decidía que prefería no morirme y vomitaba las pastillas, me enojaba y lo volvía a intentar... Me cortaba, me golpeaba, lloraba y gritaba en un rincón de mi habitación y me golpeaba con algo cuando no había nadie en casa. Me escondí bastante bien; mis padres me decían que había cambiado e intentaban contactarme, mi madre lloraba y me preguntaba qué me pasaba, pero yo, apenas conteniéndolo, le decía que se lo estaba inventando todo y me iba a mi habitación poniendo los ojos en blanco. Sigo cortándome, a veces me golpeo y me tiro del pelo, inconscientemente me arranco la piel alrededor de las uñas hasta que sangra; mis manos tienen un aspecto horrible. Tengo los muslos cubiertos de cicatrices de 30 cm desde la rodilla hasta la cadera y a veces me duele caminar e incluso dormir. No sé cómo sobreviví al verano. En la playa, la gente me miraba la pierna, pero nadie me decía nada. Todavía no se lo he contado a nadie en la vida real; me da muchísima vergüenza, no puedo caminar por la calle con la cabeza en alto, no me imagino contárselo a mis padres ni hablar con un terapeuta. De verdad, ya no quiero estar triste. Este texto está mal escrito y no transmite bien todas las emociones; no pude ver el teclado por culpa del llanto. Pero gracias por leerlo. Saber que alguien sabe que estoy pasando por esto me ayuda. Y que hay otras personas. Muchas gracias.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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    🇧🇩

    Una vida de infierno no es sólo en el infierno

    A life of hell , isn't just in hell
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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.