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Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Mensaje de Sanación
De un sobreviviente
🇪🇸

Contar eso sin derrumbarme

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  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Mensaje de Esperanza
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    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    Quisiera saber que se siente sanar.

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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • “Siempre está bien pedir ayuda”

    Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

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    Empezó con mi hermano

    Mi hermano, que ha crecido mucho, me usó, pero aún llevo cicatrices. Mi hermano es cuatro años mayor que yo y, cuando estaba pasando de la primaria a la secundaria, ese verano, me hizo pensar que las chicas de secundaria necesitan saber cómo hacerle sexo oral a los chicos. Primero me lo hizo para mostrarme que no era para tanto. Pensé que era algo muy serio. Pero lo hice y él me entrenó y me hizo mantenerlo en secreto, excepto para mi mejor amiga. Invitó a su amiga a casa cuando tuve una pijamada una noche y le pidió que se lo hiciera a su amiga. Luego nos hacían hacer concursos con los ojos vendados. Al menos entonces no estaba sola. Me cambió, aunque el séptimo grado en sí no tuvo nada que ver con nada de eso. Era una mentira para obtener placer de mí. Mi hermano todavía me hacía hacerlo en casa. Y a veces me lo hacía y yo llegaba al clímax. Así que tuve una extraña vida sexual secreta y me sentí muy mal por eso. Luego, en octavo grado, tuve mi primer novio de verdad. Mis padres son muy estrictos, aunque ambos trabajaban y me dejaban sola con mi hermano. Para ir al cine con mi novio, se aseguraban de que fuera en grupo, me llevaban y me esperaban fuera del cine. Bueno, una vez, cuando fuimos a ver Blancanieves y el cazador, mi mejor amiga y yo hicimos lo que queríamos: hacerle sexo oral a nuestros chicos en la última fila del cine, y lo hicimos. Solo un mes después, empecé a tener sexo con él, algo que nunca habría sucedido de no ser por lo que hizo mi hermano. Nos escapamos de su casa durante una pijamada, quedamos con los chicos afuera, fuimos al parque cercano y lo hicimos en el césped. Esa fue mi virginidad. El evento realmente malo, donde mi vida se descarriló, fue cuando lo intentamos desde mi casa, escabulléndonos por la ventana y adentrándonos un poco más en mi gran patio trasero que daba a la ladera de una gran colina, y mi padre nos pilló. Fue horrible. Se acabó el mundo. Me trataron como una gran traidora y casi todos mis privilegios fueron revocados y esencialmente fui castigada sin fecha límite. Y aún así mi hermano me obligaba a hacerle sexo oral. Estaba desconsolada porque no me permitían tener a mi novio hasta el punto en que mis padres me obligaron a ir a la escuela y hablar con el director y el subdirector y se aseguraron de que no tuviera la oportunidad de verlo a solas. Y mi hermano seguía entrando sigilosamente por la noche a veces o cuando nos quedábamos solas esperando que hiciera lo que él me había entrenado para que estuviera acostumbrada. La siguiente parte realmente mala fue dos meses en mi nueva vida restringida. Mi hermano comenzó a hacerme sexo oral una tarde después de la escuela y decidió llevarlo más lejos y se levantó y comenzó a besarme y tuvo sexo conmigo. Estaba en el momento y no hice nada para detenerlo e incluso participé. Sin condón. Era una tarde en la que mis padres estaban fuera, así que no teníamos que callarnos ni preocuparnos. Y él lo hizo mucho más tiempo que las pocas veces que yo había tenido con mi novio, porque él era mayor y sabía más por haber estado con otras chicas. Me sentí irritada por primera vez y me dio una infección de orina. No cené esa noche, fingí estar enferma y lloré hasta quedarme dormida. Mi hermano tenía muchas ganas de repetirlo, diciéndome que había sido el mejor sexo de su vida, pero me negué, y algo que podía decir de él en aquel entonces era que al menos no era un violador. Aunque me presionaba, nunca intentó forzarme. Cuatro meses después de perder mi virginidad por incesto, terminó el curso escolar y él se graduó. Fui al instituto y él se mudó a una residencia universitaria a 190 kilómetros de nuestro pueblo. La escuela pública terminó para mí, como estaba planeado, en cuanto mi padre me pilló en la colina. Fui a un instituto católico solo para chicas. Mi padre tenía que llevarme media hora en coche todas las mañanas y mi madre me recogía durante todo el primer año. Luego me consiguieron un auto para que pudiera conducir yo mismo, pero el kilometraje y mis tiempos eran monitoreados de cerca. No tuve relaciones sexuales durante la escuela secundaria, pero siete veces en total le hice sexo oral a mi hermano durante las vacaciones de verano e invierno cuando los dos estábamos en casa. Ese fue el fin del incesto en mi vida. Fui a la universidad en Atlanta, pero no a la misma que mi hermano. Me rebelé contra mis padres y, aunque intentaron mantener el control, como adulta legalmente no los dejé. La confusión y la tristeza duraron meses hasta que finalmente lo entendieron. Me separé de ellos financieramente y trabajé y saqué préstamos estudiantiles. Fui muy promiscua en la universidad. Bebía, salía de fiesta y consumía drogas recreativamente y salía con varios chicos de vez en cuando, principalmente para sexo. Esa era mi vida y pensé que la disfrutaba en ese momento. Me volví más fuerte y asertiva, y cuando mi hermano insinuó por primera vez durante una reunión de Acción de Gracias en casa de un pariente que íbamos a dar un paseo, le dije que no quería volver a tocarlo de una forma tan contundente que supo que yo estaba fuera de mis límites e incluso pareció la asustada de nuestra relación. No me matriculé en clases durante dos semestres no consecutivos solo porque mi vida de fiesta era mucho más divertida. Viajaba de vez en cuando. A veces con amigos, a veces con hombres, normalmente mayores, que me invitaban a lugares exóticos. Las Maldivas, Portugal, las Islas Vírgenes. Dejé que mi jefe casado me usara durante un fin de semana en Cayo Hueso. Tuve una aventura con mi profesor de español, que solo me llevó hasta Ciudad de Panamá, Florida. Tantos rollos arriesgados de una noche. Mi identidad era que no buscaba nada permanente, una hija del universo. Mientras que me usaron como juguete tantas veces y creía que me gustaba el juego. Les decía cosas sobre querer hacerles feliz y cosas que inflarían su ego. Estoy segura de que hay muchísimos mensajes de texto por ahí que guardaron sobre la talla de su D que encajaba en mi pequeña P, sobre ser una niña pequeña y querer que me enseñaran a ser mujer y otras fantasías depravadas que pensé que querían oír. Obviamente, directamente relacionadas con lo que me hizo mi hermano. Estoy casi segura de que evité ser violada más de una vez dejándome llevar por la corriente cuando no lo esperaba o probablemente no quería. Puede que sea bueno que algunas de ellas probablemente no las recuerde. Una vez fue en una de las pocas fiestas de fraternidades a las que fui. Éramos tres chicos, no es mi estilo habitual. Otra vez fue con el padre de mi compañera de piso, que la visitaba en nuestra casa alquilada y se metió en mi cama de madrugada. Uno de los eventos traumáticos más extremos fue con un policía que me paró por conducir cuando había bebido, pero tenía menos del límite legal en su alcoholímetro. Me siguió a casa, como a un kilómetro de distancia, "por mi seguridad", e incluso me siguió adentro. Estaba en un apartamento en ese momento y pensé que mi compañera de piso estaba en casa y se lo dije. Pero cuando ella no estaba allí, dijo que le mentí a un oficial de policía y que tenía que hacer una búsqueda más exhaustiva si quería evitar que me arrestaran. No era atractivo ni agradable. Tenía un arma, aunque nunca la sacó. Puedes adivinar lo que pasó. Finalmente me deshice de esa vida salvaje durante mi penúltimo semestre cuando vi venir el final de la universidad. Mi promedio era 3. 3. y mi especialidad era filosofía y me di cuenta de que el futuro no era brillante en términos de lo que haría o cómo pagaría mis préstamos. Me puse a trabajar y decidí cambiar. Tenía una oferta para desnudarme y "ganar mucho dinero", pero afortunadamente no solo nunca me consideré así, sino que cuando fui con una amiga a su entrevista e intentaron reclutarme fueron tan sórdidos que los dos salimos corriendo de allí disgustados. Reevalué toda mi vida. Consideré terminarla, pero algún mecanismo de supervivencia no lo permitió. No quería ser la persona que había sido durante unos años. Miré hacia adelante y vi que no era sostenible a medida que envejecía y no tenía amor ni estabilidad. Dejé de trabajar cuando me ofrecieron un despacho de abogados. Me acosté con el gerente que me contrató como recepcionista, pero fue una gota en el océano de cosas de las que avergonzarme. Fue el último en hacerlo. Saqué solo sobresalientes y me gradué cum laude. Ascendí en el bufete principalmente por mi título, pero lo aproveché para escabullirme y aceptar un trabajo peor pagado en un bufete sin fines de lucro donde no me había acostado con nadie. Allí sí me acosté con un abogado, pero sigo casada con él y mi vida ha vuelto a la normalidad. Lo amo y él me ama. Él no sabe hasta qué punto fui promiscua en la universidad ni sobre mi hermano, y dudo que lo sepa alguna vez. Esa oscuridad se está desvaneciendo y ya no forma parte de mi vida. No es quien soy. En cuanto a mi hermano, ahora tiene familia y nos llevamos bien. Hablamos de ello una vez mientras estudiaba como loca en el último año, aunque no fue una conversación profunda. Mencioné que me usó, se disculpó, nos abrazamos y eso fue todo. No fue la confrontación catártica que algunos esperarían. Mi catarsis es mi esposo y mi vida actual, por la que estoy agradecida. Adoptamos dos hermanos pequeños y soy su mamá. Quizás tengamos uno propio. Quizás volvamos a adoptar. Me usaron y me introdujeron al sexo demasiado joven y temprana, lo que tensó mi relación con mis padres durante mucho tiempo y nunca la recuperaré. Descarriló mi vida. Estuve a la deriva por un tiempo, pero Dios, el universo o la suerte finalmente me pusieron en un buen lugar. Todo lo que sucedió me llevó a lo que soy ahora. No puedo decir que nunca contemplé el suicidio en tiempos más oscuros. Pero como en la película Náufrago, si se me permite citar, “Seguí vivo. Seguí respirando. Y un día, mi lógica se desvirtuó por completo porque la marea subió y me dio una vela. Y ahora, aquí estoy”. Miles de horas dedicadas al estudio de la filosofía y cito una película que ni siquiera está basada en un libro. Pero es perfecta.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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    De un sobreviviente
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    Somos los mejores fingiendo que estamos bien.

    Esta historia, mi historia, comenzó hace 25 o 24 años, cuando tenía 7 u 8 años. Mi padre, la primera persona que se supone que te protege, abusó sexualmente de mí (solo una vez, pero suficiente para causar un impacto). Nunca se lo conté a nadie, nadie más que yo lo supo durante esos 25 años, e incluso yo no quería pensar en ello. Con el paso de los años, aprendí a olvidarlo; era demasiado doloroso, repugnante y, lo peor de todo, me avergonzaba, avergonzada por algo que no hice, sino por algo que alguien muy cercano a mí hizo en su lugar. Aprendí a repeler ese recuerdo si alguna vez volvía a mí. Me acerqué mucho a mi padre (de alguna manera) y fingí que nunca había sucedido; solo el año pasado aprendí que cada acción tiene un nombre: compartimentar. Fue solo el año pasado, cuando empecé a tener problemas de ansiedad a otro nivel, que finalmente, cuando estaba a punto de sufrir una crisis nerviosa, decidí que era hora de decirlo en voz alta. Curiosamente, nunca me había considerado víctima de abuso sexual... y las palabras "abuso sexual" me costaban mucho mencionar al hablar de lo que me había pasado, aunque con el tiempo me fui acostumbrando y sintiéndome más cómoda (aunque todavía duele). Estuve en terapia durante más de 10 meses, seguidos de un curso de CTB de 3 meses; todavía tengo llamadas de actualización con mi terapeuta de vez en cuando. La peor parte de mi terapia fue lo que mi propio cuerpo necesitaba: buscar la responsabilidad de mi padre, esa responsabilidad que, después de confrontarlo, todavía no ha reconocido, y, siendo sinceros, nunca lo hará. Pero aprendí a seguir adelante sin esperar que eso sucediera, y al menos mi padre sabe el gran impacto que esa acción, aquella vez, me ha afectado gravemente a lo largo de estos últimos años y en mi presente. Descubrí que la mayoría de las personas que han sufrido este tipo de abuso tienden a desarrollar algún tipo de dolor crónico, como me pasó a los 13 años, principalmente por la sensación de que me consumía por dentro. Descubrir que la condición que he tenido durante más de la mitad de mi vida, y que está ahí gracias a mi padre, no fue fácil, y ahí es donde empezaron los ataques de pánico. Como pueden imaginar, y como todos ustedes, ha sido un largo proceso de sanación. Mis cuatro cosas más importantes que realmente me ayudaron en mi proceso de sanación (un proceso inacabado) fueron: - Mi red de apoyo (mis amigos y familiares se enteraron después y aún no saben quién lo hizo). - Hacer ejercicio, lo mejor que he hecho por mi salud mental. - Un jefe increíble en el trabajo que me apoyó durante todo mi camino. - Y (desafortunadamente) antidepresivos para controlar mejor la ansiedad, ya que en algunos momentos empeoró mucho. Lo sé, mi recuperación no ha terminado, sé que quizá nunca consiga lo que realmente quiero, que es la responsabilidad, pero al menos sé que, haga lo que haga, ahora tengo (casi) el control, no mi padre ni mis miedos. Todos tenemos días malos, pero al menos ahora sé que no estoy sola.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

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    De un sobreviviente
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    estadísticas de camas

    Casi todo en mí es una disculpa, pero especialmente los primeros pasajes de mis escritos. Empiezo con por qué estoy aquí, por qué no estoy en otro lugar, por qué estoy pensando en esto, por qué no estoy pensando en otra cosa, por qué lo pienso de la manera en que lo hago. Siempre juro que esta vez es diferente, y nunca lo es, y sigo intentándolo. Estoy aquí para hablar de algo que llamo mis estadísticas de cama. Dado que mi perro guardián moral es un rottweiler que fue maltratado, privado de comida y abandonado de cachorro, me dice que estoy buscando compasión, que en secreto me encanta el papel de víctima y que no soy mejor que las personas de las que planeo hablar. Se siente dañino decir esas palabras, y las dije de todos modos. ¿Ves cómo siempre lo explico? ¿Ves cómo mis explicaciones son disculpas? En mi cama de la infancia en casa, mi mejor amigo de la infancia y vecino nombre se me insinuó mientras estaba borracho hasta perder el conocimiento. Premeditado, borracho, excitado y descuidado. Peor que descuidado. Metió las manos bajo mis pantalones de yoga, me los bajó, me comió entre las piernas, me tocó con demasiada urgencia. A veces era doloroso, incómodo la mayor parte del tiempo, desorientador todo el tiempo, y a veces incluso neutral. No dije que sí, y finalmente dije que no. No estoy segura de hasta qué punto participé, y me cuestiono sobre esto constantemente. Pero como no puedo recordarlo por el tiempo y el alcohol, no creo que fuera capaz de mucho. Recuerdo que me pidió que le chupara la polla y me negué. Se fue a casa. Pensé que era culpa mía. Pensé que debería haber hecho más para detenerlo. Me pregunté por qué no hice más para detenerlo. Pensé que, como no hice más para detenerlo, significaba que había dado mi aprobación. No sabía si importaba en absoluto cómo me sentía sobre la situación; solo buscaba hechos y no tenía muchos. Todo esto sucedió en mi cama de niña. No hay una forma concisa de explicar lo que pasó después. Guardé su secreto durante meses. Finalmente lo dejé porque no soportaba mentirle a su novia (que era una amiga íntima y estaba en el mismo grupo de amigos). La caja fuerte se abrió y mis sentimientos salieron a la luz. Dejé que él hablara con ella primero. Le mintió sobre cómo y cuándo sucedió. O al menos le dijo cómo lo veía, tal vez no se sintió como mentirle. Mi opinión sobre de quién era la culpa había cambiado para entonces, pero me aterraba reconocerlo. Sabía intuitivamente lo que me hacía. Bebía alcohol y me aislaba para asegurarse de que no estuviera lo suficientemente coherente como para rechazarlo, pero me llevó un tiempo llegar a esto conscientemente. Después de todo, era mi mejor amigo. ¿Con qué clase de persona había sido amiga todo este tiempo? Era más fácil pensar que fue un error de ambos. Ahora quiero la mayor distancia posible entre el tipo de persona que es él y la persona que soy yo. ¿Qué clase de persona es él? Quizás él tampoco era coherente, pero no intento ligar con mis amigos ni engañar a mi pareja cuando estoy incoherente. Al menos espero no hacerlo. En mis sueños sí, y mi perro guardián moral sigue diciéndome que no soy mejor. El Rottweiler dice que soy igual: mentiroso, infiel y cobarde. En mis momentos de debilidad, mi mente se pudre, y acepto que soy horrible y culpable. Pero para cuando pude decírselo a La Novia, mi opinión sobre de quién era la culpa había cambiado, y me aterraba reconocerlo. Mis persistentes pesadillas confirmaban mi nueva opinión, pero cada momento de vigilia había alguien diciéndome que era igualmente culpa mía. Un Amigo Intimo, el propio nombre, La Novia, y con más frecuencia, yo mismo. Mi hermana fue la única persona que me dijo que quizá no fuera culpa mía. Me aferré a eso. Fue un desastre cuando intenté defender mi tesis ante La Novia en la cafetería de una librería. No tuve la fuerza para convencerla de algo de lo que yo mismo seguía convenciéndome, y mucho menos para disculparme por lo que estaba dispuesto a aceptar. No creyó en mi tesis y eso me destrozó. Me estremezco al pensar en cómo era mi mente en ese momento. Con el tiempo y la distancia, ya no me importa tanto que no esté de acuerdo. Me importa menos ahora que mi brújula moral y mi percepción de las personas no fueron suficientes para interpretar con precisión las acciones de name tal como fueron inmediatamente después. Ojalá hubiera podido verlo, pero supongo que así es como tuve que aprender a ver lo malo en la gente. Me importa menos que name no reconozca la verdad sobre sus intenciones. Me importa menos que después de que me enviara un mensaje de texto con un "Lo siento, Lik, lo siento mucho" a la mañana siguiente, y más o menos cuando le dijimos a La Novia por separado, él dijera que siempre miento y trato de salir de las situaciones sin culpa. Esas palabras me hacen menos daño ahora, aunque siguen siendo lo más dañino que me han dicho en la vida. Mi perro guardián usa esa misma idea como combustible; me atrapa en pequeñas mentiras y las compara con las acciones de name. No importa tanto que name entable conversaciones amistosas conmigo para salvar las apariencias delante de nuestras familias y su nueva novia. Me importa menos que me llamara zorra y mentirosa con mi hermano. Por suerte, mi hermano le dio un puñetazo por eso. Me importa menos que una amiga cercana me dijera que yo era igual de culpable la primera vez que le conté esa situación a alguien. Se disculpó cuando se lo pedí, y la perdoné. Me importa menos que no pudiera disculparme mejor con la novia (ahora exnovia). Me importa menos que evite conectar con el pueblo donde crecí y con la gente del instituto por su proximidad a esta situación. Pero mentiría si dijera que no me importa en absoluto. Todo esto, por algo que pasó en la cama de mi infancia. En una cama diferente en mi casa de infancia, la cama del cuarto de invitados, le dije a Este Imbécil de Preparatoria con el que Salí mientras nos besábamos que no quería tener sexo. Dijo textualmente: "Si no quieres tener sexo conmigo, entonces quítate de encima". Dejé que me abrazara y se disculpara en lugar de echarlo. Aparentemente besar significa que quieres tener sexo, y si no quieres sexo, besar es indecente y engañoso. Realmente internalicé este mensaje en ese momento desde que estaba teniendo mis primeras experiencias sexuales. Era virgen cuando conocí a Este Imbécil de Preparatoria con el que Salí y él tenía mucha más experiencia que yo, así que me presionó mucho para pasar muy rápido a cosas con las que no me sentía cómoda. Intenté otras cosas sexuales que eran nuevas para mí en esa misma cama del cuarto de invitados con Ese Mismo Imbécil de Preparatoria con el que Salí. Le dije que parara de moverse porque le dolía y él me escuchó y continuó. Su excusa fue algo así como: "Lo siento, es que se siente tan bien". Finalmente, tuve sexo con él por primera vez, pero ni siquiera recuerdo cómo sucedió. Es como un muro en blanco cuando intento recordarlo. Le dije muchas veces, clara y verbalmente, que no estaba lista. Me dijo que si no quería, debía tener miedo, insinuando que no había otras razones válidas para no querer, incluso cuando le dije que no estar lista no era lo mismo que tener miedo. Constantemente, en el calor del momento, traspasaba mis límites, que le había comunicado claramente, y en una de esas ocasiones me rompió el himen. Cuando sangré, paramos y dijo que "simplemente se puso histérico con todo el asunto del embarazo". Nunca me preguntó cómo me sentía. Siempre sentí que intentaba hacer cosas que sabía que yo no quería solo para ver si podía salirse con la suya, y al mismo tiempo actuaba como si fuera lo más normal del mundo ser tan insistente y manipulador. Al final, llegamos al punto de tener sexo. No en una cama, sino en la parte trasera del coche de Ese Mismo Gilipollas del Instituto con el que Salí. Se enfadó cuando le dije que tenía que usar condón porque, según su razonamiento, no habría problema, ya que ya lo habíamos hecho sin condón antes. Me pidió una caricia rápida y cruda, que una vez que cedí se convirtió en tres y cuatro. No dije nada a ver qué pasaba. Simplemente continuó hasta que decidió que ya había tenido suficiente o tal vez pensó que no podría salirse con la suya con más. Nunca hablamos de esto. En la cama de mis padres, mientras no había nadie en casa (sé que soy una zorra enferma), Ese Mismo Gilipollas del Instituto con el que Salí apartó mis pantalones cortos de algodón que me compró en sus viajes al extranjero y mi ropa interior, y me hundió su verga cruda. No estoy segura de hasta qué punto participé, y me pregunto sobre esto todo el tiempo. Estoy segura de que lo besé y me froté contra él, pero cuando llegó el momento de tener sexo, no preguntó. Nunca hablamos de esto. Me pregunto qué pasó por su mente cuando hizo esto, y honestamente creo que no pasó nada. Me pregunto qué pasó por mi mente cuando hizo esto, y honestamente creo que no pasó nada. Se siente raro despertar del entumecimiento. Dudo que lo haya pensado dos veces. En la cama de mi dormitorio de primer año, tuve sexo con un chico virgen con el que estaba saliendo llamado name. Estaba nerviosa y seca, pero lo hice de todos modos. Dolió, pero no se lo dije. Al menos usamos condón. Al menos fue consensuado. Tuve sexo más doloroso con name en varias camas de dormitorio durante casi 2 años, y seguí sin decir nada, hasta que finalmente lo hice. No quería lastimarme y me dijo que hablara más. Pensé que dolía porque estaba haciendo algo mal, pero resulta que no era así. Un año después, en la cama de mi apartamento en la que duermo todas las noches, name me violó. Pensé que era diferente. Habíamos construido confianza. No tenía que fingir que disfrutaba del sexo con él. Detestaba a nombre y a ese capullo del instituto con el que salí, pero odiaba que hablara de ellos. Prefería no saber nada. Quería mi presente, no mi pasado, y no quería mi presente si yo estaba demasiado alterada. No entendía "qué parte de mi pasado me frenaba". Ambos habíamos estado bebiendo. Me estaba estrangulando consensualmente y estaba ansioso por empezar a tener sexo. Le dije que podía tener un infarto, lo cual tiene un hilo conductor aterrador con otra situación con ese capullo del instituto con el que salí. Al menos llevaba condón. Tuvo su infarto, y después simplemente continuó hasta que decidió que ya había tenido suficiente o tal vez pensó que no podría salirse con la suya. Solo que esta vez también me estaban estrangulando, así que realmente no podía decir nada. Después de la violación, estaba confundida, un poco asustada e incrédula, pero mi principal preocupación era, por desgracia, terminar el trabajo. Quería terminar con mis obligaciones. Mi cara destrozada revelaba mi dolor, y él dijo que podía parar. Me sentí aliviada, me puse el pijama y me di la vuelta para dormir. Le dije que haría lo que fuera para ayudarlo a terminar para poder seguir cumpliendo con esas molestas obligaciones que conllevaban besarse y consentir el sexo. Sentí que le había fallado por necesitar parar y estar sola. Intentó mirar fotos mías, pero cuando no fueron suficientes, le ofrecí y realicé otras tareas. Seguía sin poder terminar, y debido a mis garantías de que haría lo que fuera por él, me pidió que me bajara los pantalones del pijama y lo dejara "follarme despacio". Esas molestas obligaciones. Dije que sí. Después de que tuvo el orgasmo, me di la vuelta para estar finalmente sola. Mientras me dormía, me susurró: "Eres tan fuerte. Te amo. Eres tan fuerte. Te amo". Me llevó casi todo el día siguiente darme cuenta de lo que pasó. ¿Por qué nombre rompió un límite tan claro? ¿Me escuchó lo que le dije con tanta claridad? ¿Por qué sentí obligaciones después de eso? ¿Por qué name me dejó sentir esas obligaciones? ¿Qué clase de persona es él? Al día siguiente, le pregunté si me escuchó decírselo solo una vez, y dijo que me escuchó y no ofreció ninguna explicación de por qué no escuchó. Me di cuenta de la verdad sobre lo que name hizo más rápido (en un día en lugar de meses) porque no iba a darle a alguien a quien amaba, y que creía que me amaba, el beneficio de la duda como lo hice una vez. Después de mencionarlo, name me dijo que quería "resolver esto hasta que seamos la pareja perfecta". No se disculpó hasta que se lo pedí. Dijo que debería haberle dicho que lo que estaba haciendo era una violación, para ayudarlo a darse cuenta de lo mucho que la había cagado. Rompí con él. Me dijo que lo saludara, sonriera y lo saludara si lo veía por ahí. ¿Al menos lo reconoció? ¿Al menos se disculpó? Y esas son las estadísticas de mis camas: mi cama actual en mi apartamento en la que me duermo todas las noches, una serie de camas de dormitorios que muchos otros jóvenes de 18 años habitarán con el tiempo, la cama de mis padres en la que abro las medias de Papá Noel cada mañana de Navidad, la cama de la habitación de invitados donde se quedan todos los invitados en la casa de mi infancia, la parte trasera de un coche y la cama de mi infancia, el lugar en el que me quedo cada vez que vuelvo a casa el fin de semana.

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  • Mensaje de la Comunidad
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    Mueva su cuerpo de manera que le resulte agradable tanto como pueda.

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  • Historia
    De un sobreviviente
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    Mi historia

    El 6 de abril de 2019 (ayer hizo 2 años), estaba cuidando el perro y la casa de un familiar cuando un amigo de la familia vino de visita. Me hizo probar varias bebidas alcohólicas hasta que me emborraché. Sin entrar en muchos detalles, se aprovechó de mí. A la mañana siguiente, me desperté sintiéndome paralizada y bloqueada. Finalmente, esa misma noche, cuando me recogieron, se lo conté a mi madre y siguieron intentando contactar con él. Mi madre no me respondió hasta el día siguiente, cuando me contó que se había quitado la vida. La oleada de culpa y tristeza que me invadió en ese momento fue insoportable. Durante las semanas siguientes, recuerdo no levantarme de la cama a menos que fuera para ir al baño. Entonces (por suerte) mi madre consiguió que me pusieran en terapia. Allí me pusieron con una terapeuta increíble. Después de unos meses de terapia individual, también me pusieron en terapia de grupo. Allí conocí a mujeres increíbles y fuertes. La terapia me enseñó y me ayudó muchísimo. Me enseñó (y esto aplica a todos los que han pasado por algo así) que no fue mi culpa. Me enseñó que la sanación no es lineal. Que tendrás días malos meses, e incluso años después, pero no pasa nada porque sigues sanando. La terapia me enseñó que soy fuerte, pero que está bien no serlo siempre porque somos humanos. A cualquiera que lea esto, quiero que sepa que no está solo y que lo está haciendo de maravilla. Estoy orgulloso de usted.

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  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    caja

    cass
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  • Historia
    De un sobreviviente
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    Lecciones

    Hola, almas hermosas. Agradezco aún más poder liberar el pasado con parte de mi historia. Ahora veo el patrón dañino que vivía, pero que no entendía en ese momento. Me casé y me divorcié a los 26, y luego me casé y enviudé a los 29. Mi primer esposo fue mi novio de la secundaria, quien venía de una vida muy disfuncional y tenía problemas de ira. Mi segundo esposo estuvo en la Marina durante 6 años y regresó con TEPT y problemas con la bebida. Se casó y se divorció antes de que estuviéramos juntos. Durante nuestro matrimonio, vi sus problemas con el alcohol de forma muy clara. Una noche me maltrató físicamente y lo dejé poco después. Intentó suicidarse con más de 100 pastillas y estuvo en coma durante tres meses antes de morir. Un año después, acepté una oferta de trabajo y me mudé de California a Miami. Tenía 30 años y encontré una nueva vida maravillosa y grandes amigos. Cinco años después, conocí a un profesional que parecía maravilloso. Nos casamos 6 meses después y tuvimos dos hijas en 3 años. Quería volver a California, donde estaba toda mi familia. Él no lo apoyó y las cosas fueron cuesta abajo durante el año siguiente. Había empezado a beber mucho. Le dije que quería separarme. Una noche, vino borracho a nuestra habitación y dijo que quería una última "buena" si se acababa. Me tapó la cara con el puño. Las chicas estaban durmiendo al otro lado del pasillo. Nunca discutí delante de ellas y no quería que se despertaran asustadas si se volvía loco, así que simplemente cedí. Lo intentó de nuevo más tarde esa noche, pero finalmente se fue cuando amenacé con contactar a su padre para contarle lo que había hecho. Sin embargo, tuve ángeles todo el tiempo. Me divorcié de él y tuve un juez intuitivo maravilloso que me dio la custodia total después de un divorcio difícil que incluyó terapia por orden judicial. Así que no es de extrañar, supongo, que no haya sido muy buena con las relaciones, pero sí veo que tenía muchas lecciones que aprender en esta vida. Ahora practico Reiki y he encontrado mi propósito y mucha sanación. Ahora me encanta sanar a los demás y estoy agradecida por todas las lecciones que necesité para encontrar mi poder y mi yo auténtico.

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇾

    Vete al primer indicio de alarma. Quédate con alguien que te permita ser femenina.

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    De un sobreviviente
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    #447

    ¿Por qué tuviste que ser tan bueno manipulándome? Coqueteabas conmigo en clase, me elogiabas la ropa cuando pensaba que a nadie le importaba. ¿Me dijiste que querías tratarme bien y soy un tonto por creerte? Me dijiste que deberíamos ir al bar, así que lo hicimos. Me sentí vivo, me sentí feliz y tú solo querías que siguiera bebiendo, así que lo hice. Me llevaste de vuelta a tu casa y, honestamente, ni siquiera recuerdo nada. Me desperté y, tengo que darte crédito, fuiste inteligente al decir que tuvimos sexo de inmediato. Me cegaste, me gustabas tanto que no quería asumir lo peor. Pero, por supuesto, mi pequeño paraíso contigo se derrumbó. Un mes después, terminaste las cosas, dijiste que no estaba bien y que querías estar solo. Me sentí tan destruido, pero eso ni siquiera fue lo peor. Las piezas del rompecabezas estaban empezando a encajar. No estoy coherente cuando estoy desmayado, si acaso soy demoníaco. Grito, vomito, me agarrota, no puedo tener sexo, pero eso no te importaba, ¿verdad? Porque no era alguien que realmente te gustara, solo era un trofeo. Me enteré solo unas semanas después de que me dejaras que tú y tus amigos del fútbol hicieron una apuesta, una apuesta estúpida para ver si podías acostarte conmigo, porque la verdad es que no eras tan guapo. Así que espero que seas feliz, espero que estés orgulloso de ti mismo por lo que hiciste. Espero que nunca olvides tu conquista porque me has maldecido para que nunca te olvide.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Se vuelve más fácil de procesar con el tiempo. Nunca desaparece, pero sí se hace más pequeño en mi mente.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Historia
    De un sobreviviente
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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    estadísticas de camas

    Casi todo en mí es una disculpa, pero especialmente los primeros pasajes de mis escritos. Empiezo con por qué estoy aquí, por qué no estoy en otro lugar, por qué estoy pensando en esto, por qué no estoy pensando en otra cosa, por qué lo pienso de la manera en que lo hago. Siempre juro que esta vez es diferente, y nunca lo es, y sigo intentándolo. Estoy aquí para hablar de algo que llamo mis estadísticas de cama. Dado que mi perro guardián moral es un rottweiler que fue maltratado, privado de comida y abandonado de cachorro, me dice que estoy buscando compasión, que en secreto me encanta el papel de víctima y que no soy mejor que las personas de las que planeo hablar. Se siente dañino decir esas palabras, y las dije de todos modos. ¿Ves cómo siempre lo explico? ¿Ves cómo mis explicaciones son disculpas? En mi cama de la infancia en casa, mi mejor amigo de la infancia y vecino nombre se me insinuó mientras estaba borracho hasta perder el conocimiento. Premeditado, borracho, excitado y descuidado. Peor que descuidado. Metió las manos bajo mis pantalones de yoga, me los bajó, me comió entre las piernas, me tocó con demasiada urgencia. A veces era doloroso, incómodo la mayor parte del tiempo, desorientador todo el tiempo, y a veces incluso neutral. No dije que sí, y finalmente dije que no. No estoy segura de hasta qué punto participé, y me cuestiono sobre esto constantemente. Pero como no puedo recordarlo por el tiempo y el alcohol, no creo que fuera capaz de mucho. Recuerdo que me pidió que le chupara la polla y me negué. Se fue a casa. Pensé que era culpa mía. Pensé que debería haber hecho más para detenerlo. Me pregunté por qué no hice más para detenerlo. Pensé que, como no hice más para detenerlo, significaba que había dado mi aprobación. No sabía si importaba en absoluto cómo me sentía sobre la situación; solo buscaba hechos y no tenía muchos. Todo esto sucedió en mi cama de niña. No hay una forma concisa de explicar lo que pasó después. Guardé su secreto durante meses. Finalmente lo dejé porque no soportaba mentirle a su novia (que era una amiga íntima y estaba en el mismo grupo de amigos). La caja fuerte se abrió y mis sentimientos salieron a la luz. Dejé que él hablara con ella primero. Le mintió sobre cómo y cuándo sucedió. O al menos le dijo cómo lo veía, tal vez no se sintió como mentirle. Mi opinión sobre de quién era la culpa había cambiado para entonces, pero me aterraba reconocerlo. Sabía intuitivamente lo que me hacía. Bebía alcohol y me aislaba para asegurarse de que no estuviera lo suficientemente coherente como para rechazarlo, pero me llevó un tiempo llegar a esto conscientemente. Después de todo, era mi mejor amigo. ¿Con qué clase de persona había sido amiga todo este tiempo? Era más fácil pensar que fue un error de ambos. Ahora quiero la mayor distancia posible entre el tipo de persona que es él y la persona que soy yo. ¿Qué clase de persona es él? Quizás él tampoco era coherente, pero no intento ligar con mis amigos ni engañar a mi pareja cuando estoy incoherente. Al menos espero no hacerlo. En mis sueños sí, y mi perro guardián moral sigue diciéndome que no soy mejor. El Rottweiler dice que soy igual: mentiroso, infiel y cobarde. En mis momentos de debilidad, mi mente se pudre, y acepto que soy horrible y culpable. Pero para cuando pude decírselo a La Novia, mi opinión sobre de quién era la culpa había cambiado, y me aterraba reconocerlo. Mis persistentes pesadillas confirmaban mi nueva opinión, pero cada momento de vigilia había alguien diciéndome que era igualmente culpa mía. Un Amigo Intimo, el propio nombre, La Novia, y con más frecuencia, yo mismo. Mi hermana fue la única persona que me dijo que quizá no fuera culpa mía. Me aferré a eso. Fue un desastre cuando intenté defender mi tesis ante La Novia en la cafetería de una librería. No tuve la fuerza para convencerla de algo de lo que yo mismo seguía convenciéndome, y mucho menos para disculparme por lo que estaba dispuesto a aceptar. No creyó en mi tesis y eso me destrozó. Me estremezco al pensar en cómo era mi mente en ese momento. Con el tiempo y la distancia, ya no me importa tanto que no esté de acuerdo. Me importa menos ahora que mi brújula moral y mi percepción de las personas no fueron suficientes para interpretar con precisión las acciones de name tal como fueron inmediatamente después. Ojalá hubiera podido verlo, pero supongo que así es como tuve que aprender a ver lo malo en la gente. Me importa menos que name no reconozca la verdad sobre sus intenciones. Me importa menos que después de que me enviara un mensaje de texto con un "Lo siento, Lik, lo siento mucho" a la mañana siguiente, y más o menos cuando le dijimos a La Novia por separado, él dijera que siempre miento y trato de salir de las situaciones sin culpa. Esas palabras me hacen menos daño ahora, aunque siguen siendo lo más dañino que me han dicho en la vida. Mi perro guardián usa esa misma idea como combustible; me atrapa en pequeñas mentiras y las compara con las acciones de name. No importa tanto que name entable conversaciones amistosas conmigo para salvar las apariencias delante de nuestras familias y su nueva novia. Me importa menos que me llamara zorra y mentirosa con mi hermano. Por suerte, mi hermano le dio un puñetazo por eso. Me importa menos que una amiga cercana me dijera que yo era igual de culpable la primera vez que le conté esa situación a alguien. Se disculpó cuando se lo pedí, y la perdoné. Me importa menos que no pudiera disculparme mejor con la novia (ahora exnovia). Me importa menos que evite conectar con el pueblo donde crecí y con la gente del instituto por su proximidad a esta situación. Pero mentiría si dijera que no me importa en absoluto. Todo esto, por algo que pasó en la cama de mi infancia. En una cama diferente en mi casa de infancia, la cama del cuarto de invitados, le dije a Este Imbécil de Preparatoria con el que Salí mientras nos besábamos que no quería tener sexo. Dijo textualmente: "Si no quieres tener sexo conmigo, entonces quítate de encima". Dejé que me abrazara y se disculpara en lugar de echarlo. Aparentemente besar significa que quieres tener sexo, y si no quieres sexo, besar es indecente y engañoso. Realmente internalicé este mensaje en ese momento desde que estaba teniendo mis primeras experiencias sexuales. Era virgen cuando conocí a Este Imbécil de Preparatoria con el que Salí y él tenía mucha más experiencia que yo, así que me presionó mucho para pasar muy rápido a cosas con las que no me sentía cómoda. Intenté otras cosas sexuales que eran nuevas para mí en esa misma cama del cuarto de invitados con Ese Mismo Imbécil de Preparatoria con el que Salí. Le dije que parara de moverse porque le dolía y él me escuchó y continuó. Su excusa fue algo así como: "Lo siento, es que se siente tan bien". Finalmente, tuve sexo con él por primera vez, pero ni siquiera recuerdo cómo sucedió. Es como un muro en blanco cuando intento recordarlo. Le dije muchas veces, clara y verbalmente, que no estaba lista. Me dijo que si no quería, debía tener miedo, insinuando que no había otras razones válidas para no querer, incluso cuando le dije que no estar lista no era lo mismo que tener miedo. Constantemente, en el calor del momento, traspasaba mis límites, que le había comunicado claramente, y en una de esas ocasiones me rompió el himen. Cuando sangré, paramos y dijo que "simplemente se puso histérico con todo el asunto del embarazo". Nunca me preguntó cómo me sentía. Siempre sentí que intentaba hacer cosas que sabía que yo no quería solo para ver si podía salirse con la suya, y al mismo tiempo actuaba como si fuera lo más normal del mundo ser tan insistente y manipulador. Al final, llegamos al punto de tener sexo. No en una cama, sino en la parte trasera del coche de Ese Mismo Gilipollas del Instituto con el que Salí. Se enfadó cuando le dije que tenía que usar condón porque, según su razonamiento, no habría problema, ya que ya lo habíamos hecho sin condón antes. Me pidió una caricia rápida y cruda, que una vez que cedí se convirtió en tres y cuatro. No dije nada a ver qué pasaba. Simplemente continuó hasta que decidió que ya había tenido suficiente o tal vez pensó que no podría salirse con la suya con más. Nunca hablamos de esto. En la cama de mis padres, mientras no había nadie en casa (sé que soy una zorra enferma), Ese Mismo Gilipollas del Instituto con el que Salí apartó mis pantalones cortos de algodón que me compró en sus viajes al extranjero y mi ropa interior, y me hundió su verga cruda. No estoy segura de hasta qué punto participé, y me pregunto sobre esto todo el tiempo. Estoy segura de que lo besé y me froté contra él, pero cuando llegó el momento de tener sexo, no preguntó. Nunca hablamos de esto. Me pregunto qué pasó por su mente cuando hizo esto, y honestamente creo que no pasó nada. Me pregunto qué pasó por mi mente cuando hizo esto, y honestamente creo que no pasó nada. Se siente raro despertar del entumecimiento. Dudo que lo haya pensado dos veces. En la cama de mi dormitorio de primer año, tuve sexo con un chico virgen con el que estaba saliendo llamado name. Estaba nerviosa y seca, pero lo hice de todos modos. Dolió, pero no se lo dije. Al menos usamos condón. Al menos fue consensuado. Tuve sexo más doloroso con name en varias camas de dormitorio durante casi 2 años, y seguí sin decir nada, hasta que finalmente lo hice. No quería lastimarme y me dijo que hablara más. Pensé que dolía porque estaba haciendo algo mal, pero resulta que no era así. Un año después, en la cama de mi apartamento en la que duermo todas las noches, name me violó. Pensé que era diferente. Habíamos construido confianza. No tenía que fingir que disfrutaba del sexo con él. Detestaba a nombre y a ese capullo del instituto con el que salí, pero odiaba que hablara de ellos. Prefería no saber nada. Quería mi presente, no mi pasado, y no quería mi presente si yo estaba demasiado alterada. No entendía "qué parte de mi pasado me frenaba". Ambos habíamos estado bebiendo. Me estaba estrangulando consensualmente y estaba ansioso por empezar a tener sexo. Le dije que podía tener un infarto, lo cual tiene un hilo conductor aterrador con otra situación con ese capullo del instituto con el que salí. Al menos llevaba condón. Tuvo su infarto, y después simplemente continuó hasta que decidió que ya había tenido suficiente o tal vez pensó que no podría salirse con la suya. Solo que esta vez también me estaban estrangulando, así que realmente no podía decir nada. Después de la violación, estaba confundida, un poco asustada e incrédula, pero mi principal preocupación era, por desgracia, terminar el trabajo. Quería terminar con mis obligaciones. Mi cara destrozada revelaba mi dolor, y él dijo que podía parar. Me sentí aliviada, me puse el pijama y me di la vuelta para dormir. Le dije que haría lo que fuera para ayudarlo a terminar para poder seguir cumpliendo con esas molestas obligaciones que conllevaban besarse y consentir el sexo. Sentí que le había fallado por necesitar parar y estar sola. Intentó mirar fotos mías, pero cuando no fueron suficientes, le ofrecí y realicé otras tareas. Seguía sin poder terminar, y debido a mis garantías de que haría lo que fuera por él, me pidió que me bajara los pantalones del pijama y lo dejara "follarme despacio". Esas molestas obligaciones. Dije que sí. Después de que tuvo el orgasmo, me di la vuelta para estar finalmente sola. Mientras me dormía, me susurró: "Eres tan fuerte. Te amo. Eres tan fuerte. Te amo". Me llevó casi todo el día siguiente darme cuenta de lo que pasó. ¿Por qué nombre rompió un límite tan claro? ¿Me escuchó lo que le dije con tanta claridad? ¿Por qué sentí obligaciones después de eso? ¿Por qué name me dejó sentir esas obligaciones? ¿Qué clase de persona es él? Al día siguiente, le pregunté si me escuchó decírselo solo una vez, y dijo que me escuchó y no ofreció ninguna explicación de por qué no escuchó. Me di cuenta de la verdad sobre lo que name hizo más rápido (en un día en lugar de meses) porque no iba a darle a alguien a quien amaba, y que creía que me amaba, el beneficio de la duda como lo hice una vez. Después de mencionarlo, name me dijo que quería "resolver esto hasta que seamos la pareja perfecta". No se disculpó hasta que se lo pedí. Dijo que debería haberle dicho que lo que estaba haciendo era una violación, para ayudarlo a darse cuenta de lo mucho que la había cagado. Rompí con él. Me dijo que lo saludara, sonriera y lo saludara si lo veía por ahí. ¿Al menos lo reconoció? ¿Al menos se disculpó? Y esas son las estadísticas de mis camas: mi cama actual en mi apartamento en la que me duermo todas las noches, una serie de camas de dormitorios que muchos otros jóvenes de 18 años habitarán con el tiempo, la cama de mis padres en la que abro las medias de Papá Noel cada mañana de Navidad, la cama de la habitación de invitados donde se quedan todos los invitados en la casa de mi infancia, la parte trasera de un coche y la cama de mi infancia, el lugar en el que me quedo cada vez que vuelvo a casa el fin de semana.

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    Lecciones

    Hola, almas hermosas. Agradezco aún más poder liberar el pasado con parte de mi historia. Ahora veo el patrón dañino que vivía, pero que no entendía en ese momento. Me casé y me divorcié a los 26, y luego me casé y enviudé a los 29. Mi primer esposo fue mi novio de la secundaria, quien venía de una vida muy disfuncional y tenía problemas de ira. Mi segundo esposo estuvo en la Marina durante 6 años y regresó con TEPT y problemas con la bebida. Se casó y se divorció antes de que estuviéramos juntos. Durante nuestro matrimonio, vi sus problemas con el alcohol de forma muy clara. Una noche me maltrató físicamente y lo dejé poco después. Intentó suicidarse con más de 100 pastillas y estuvo en coma durante tres meses antes de morir. Un año después, acepté una oferta de trabajo y me mudé de California a Miami. Tenía 30 años y encontré una nueva vida maravillosa y grandes amigos. Cinco años después, conocí a un profesional que parecía maravilloso. Nos casamos 6 meses después y tuvimos dos hijas en 3 años. Quería volver a California, donde estaba toda mi familia. Él no lo apoyó y las cosas fueron cuesta abajo durante el año siguiente. Había empezado a beber mucho. Le dije que quería separarme. Una noche, vino borracho a nuestra habitación y dijo que quería una última "buena" si se acababa. Me tapó la cara con el puño. Las chicas estaban durmiendo al otro lado del pasillo. Nunca discutí delante de ellas y no quería que se despertaran asustadas si se volvía loco, así que simplemente cedí. Lo intentó de nuevo más tarde esa noche, pero finalmente se fue cuando amenacé con contactar a su padre para contarle lo que había hecho. Sin embargo, tuve ángeles todo el tiempo. Me divorcié de él y tuve un juez intuitivo maravilloso que me dio la custodia total después de un divorcio difícil que incluyó terapia por orden judicial. Así que no es de extrañar, supongo, que no haya sido muy buena con las relaciones, pero sí veo que tenía muchas lecciones que aprender en esta vida. Ahora practico Reiki y he encontrado mi propósito y mucha sanación. Ahora me encanta sanar a los demás y estoy agradecida por todas las lecciones que necesité para encontrar mi poder y mi yo auténtico.

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    #447

    ¿Por qué tuviste que ser tan bueno manipulándome? Coqueteabas conmigo en clase, me elogiabas la ropa cuando pensaba que a nadie le importaba. ¿Me dijiste que querías tratarme bien y soy un tonto por creerte? Me dijiste que deberíamos ir al bar, así que lo hicimos. Me sentí vivo, me sentí feliz y tú solo querías que siguiera bebiendo, así que lo hice. Me llevaste de vuelta a tu casa y, honestamente, ni siquiera recuerdo nada. Me desperté y, tengo que darte crédito, fuiste inteligente al decir que tuvimos sexo de inmediato. Me cegaste, me gustabas tanto que no quería asumir lo peor. Pero, por supuesto, mi pequeño paraíso contigo se derrumbó. Un mes después, terminaste las cosas, dijiste que no estaba bien y que querías estar solo. Me sentí tan destruido, pero eso ni siquiera fue lo peor. Las piezas del rompecabezas estaban empezando a encajar. No estoy coherente cuando estoy desmayado, si acaso soy demoníaco. Grito, vomito, me agarrota, no puedo tener sexo, pero eso no te importaba, ¿verdad? Porque no era alguien que realmente te gustara, solo era un trofeo. Me enteré solo unas semanas después de que me dejaras que tú y tus amigos del fútbol hicieron una apuesta, una apuesta estúpida para ver si podías acostarte conmigo, porque la verdad es que no eras tan guapo. Así que espero que seas feliz, espero que estés orgulloso de ti mismo por lo que hiciste. Espero que nunca olvides tu conquista porque me has maldecido para que nunca te olvide.

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  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    Historia
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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “Siempre está bien pedir ayuda”

    Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

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    Somos los mejores fingiendo que estamos bien.

    Esta historia, mi historia, comenzó hace 25 o 24 años, cuando tenía 7 u 8 años. Mi padre, la primera persona que se supone que te protege, abusó sexualmente de mí (solo una vez, pero suficiente para causar un impacto). Nunca se lo conté a nadie, nadie más que yo lo supo durante esos 25 años, e incluso yo no quería pensar en ello. Con el paso de los años, aprendí a olvidarlo; era demasiado doloroso, repugnante y, lo peor de todo, me avergonzaba, avergonzada por algo que no hice, sino por algo que alguien muy cercano a mí hizo en su lugar. Aprendí a repeler ese recuerdo si alguna vez volvía a mí. Me acerqué mucho a mi padre (de alguna manera) y fingí que nunca había sucedido; solo el año pasado aprendí que cada acción tiene un nombre: compartimentar. Fue solo el año pasado, cuando empecé a tener problemas de ansiedad a otro nivel, que finalmente, cuando estaba a punto de sufrir una crisis nerviosa, decidí que era hora de decirlo en voz alta. Curiosamente, nunca me había considerado víctima de abuso sexual... y las palabras "abuso sexual" me costaban mucho mencionar al hablar de lo que me había pasado, aunque con el tiempo me fui acostumbrando y sintiéndome más cómoda (aunque todavía duele). Estuve en terapia durante más de 10 meses, seguidos de un curso de CTB de 3 meses; todavía tengo llamadas de actualización con mi terapeuta de vez en cuando. La peor parte de mi terapia fue lo que mi propio cuerpo necesitaba: buscar la responsabilidad de mi padre, esa responsabilidad que, después de confrontarlo, todavía no ha reconocido, y, siendo sinceros, nunca lo hará. Pero aprendí a seguir adelante sin esperar que eso sucediera, y al menos mi padre sabe el gran impacto que esa acción, aquella vez, me ha afectado gravemente a lo largo de estos últimos años y en mi presente. Descubrí que la mayoría de las personas que han sufrido este tipo de abuso tienden a desarrollar algún tipo de dolor crónico, como me pasó a los 13 años, principalmente por la sensación de que me consumía por dentro. Descubrir que la condición que he tenido durante más de la mitad de mi vida, y que está ahí gracias a mi padre, no fue fácil, y ahí es donde empezaron los ataques de pánico. Como pueden imaginar, y como todos ustedes, ha sido un largo proceso de sanación. Mis cuatro cosas más importantes que realmente me ayudaron en mi proceso de sanación (un proceso inacabado) fueron: - Mi red de apoyo (mis amigos y familiares se enteraron después y aún no saben quién lo hizo). - Hacer ejercicio, lo mejor que he hecho por mi salud mental. - Un jefe increíble en el trabajo que me apoyó durante todo mi camino. - Y (desafortunadamente) antidepresivos para controlar mejor la ansiedad, ya que en algunos momentos empeoró mucho. Lo sé, mi recuperación no ha terminado, sé que quizá nunca consiga lo que realmente quiero, que es la responsabilidad, pero al menos sé que, haga lo que haga, ahora tengo (casi) el control, no mi padre ni mis miedos. Todos tenemos días malos, pero al menos ahora sé que no estoy sola.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    Mueva su cuerpo de manera que le resulte agradable tanto como pueda.

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  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Se vuelve más fácil de procesar con el tiempo. Nunca desaparece, pero sí se hace más pequeño en mi mente.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Empezó con mi hermano

    Mi hermano, que ha crecido mucho, me usó, pero aún llevo cicatrices. Mi hermano es cuatro años mayor que yo y, cuando estaba pasando de la primaria a la secundaria, ese verano, me hizo pensar que las chicas de secundaria necesitan saber cómo hacerle sexo oral a los chicos. Primero me lo hizo para mostrarme que no era para tanto. Pensé que era algo muy serio. Pero lo hice y él me entrenó y me hizo mantenerlo en secreto, excepto para mi mejor amiga. Invitó a su amiga a casa cuando tuve una pijamada una noche y le pidió que se lo hiciera a su amiga. Luego nos hacían hacer concursos con los ojos vendados. Al menos entonces no estaba sola. Me cambió, aunque el séptimo grado en sí no tuvo nada que ver con nada de eso. Era una mentira para obtener placer de mí. Mi hermano todavía me hacía hacerlo en casa. Y a veces me lo hacía y yo llegaba al clímax. Así que tuve una extraña vida sexual secreta y me sentí muy mal por eso. Luego, en octavo grado, tuve mi primer novio de verdad. Mis padres son muy estrictos, aunque ambos trabajaban y me dejaban sola con mi hermano. Para ir al cine con mi novio, se aseguraban de que fuera en grupo, me llevaban y me esperaban fuera del cine. Bueno, una vez, cuando fuimos a ver Blancanieves y el cazador, mi mejor amiga y yo hicimos lo que queríamos: hacerle sexo oral a nuestros chicos en la última fila del cine, y lo hicimos. Solo un mes después, empecé a tener sexo con él, algo que nunca habría sucedido de no ser por lo que hizo mi hermano. Nos escapamos de su casa durante una pijamada, quedamos con los chicos afuera, fuimos al parque cercano y lo hicimos en el césped. Esa fue mi virginidad. El evento realmente malo, donde mi vida se descarriló, fue cuando lo intentamos desde mi casa, escabulléndonos por la ventana y adentrándonos un poco más en mi gran patio trasero que daba a la ladera de una gran colina, y mi padre nos pilló. Fue horrible. Se acabó el mundo. Me trataron como una gran traidora y casi todos mis privilegios fueron revocados y esencialmente fui castigada sin fecha límite. Y aún así mi hermano me obligaba a hacerle sexo oral. Estaba desconsolada porque no me permitían tener a mi novio hasta el punto en que mis padres me obligaron a ir a la escuela y hablar con el director y el subdirector y se aseguraron de que no tuviera la oportunidad de verlo a solas. Y mi hermano seguía entrando sigilosamente por la noche a veces o cuando nos quedábamos solas esperando que hiciera lo que él me había entrenado para que estuviera acostumbrada. La siguiente parte realmente mala fue dos meses en mi nueva vida restringida. Mi hermano comenzó a hacerme sexo oral una tarde después de la escuela y decidió llevarlo más lejos y se levantó y comenzó a besarme y tuvo sexo conmigo. Estaba en el momento y no hice nada para detenerlo e incluso participé. Sin condón. Era una tarde en la que mis padres estaban fuera, así que no teníamos que callarnos ni preocuparnos. Y él lo hizo mucho más tiempo que las pocas veces que yo había tenido con mi novio, porque él era mayor y sabía más por haber estado con otras chicas. Me sentí irritada por primera vez y me dio una infección de orina. No cené esa noche, fingí estar enferma y lloré hasta quedarme dormida. Mi hermano tenía muchas ganas de repetirlo, diciéndome que había sido el mejor sexo de su vida, pero me negué, y algo que podía decir de él en aquel entonces era que al menos no era un violador. Aunque me presionaba, nunca intentó forzarme. Cuatro meses después de perder mi virginidad por incesto, terminó el curso escolar y él se graduó. Fui al instituto y él se mudó a una residencia universitaria a 190 kilómetros de nuestro pueblo. La escuela pública terminó para mí, como estaba planeado, en cuanto mi padre me pilló en la colina. Fui a un instituto católico solo para chicas. Mi padre tenía que llevarme media hora en coche todas las mañanas y mi madre me recogía durante todo el primer año. Luego me consiguieron un auto para que pudiera conducir yo mismo, pero el kilometraje y mis tiempos eran monitoreados de cerca. No tuve relaciones sexuales durante la escuela secundaria, pero siete veces en total le hice sexo oral a mi hermano durante las vacaciones de verano e invierno cuando los dos estábamos en casa. Ese fue el fin del incesto en mi vida. Fui a la universidad en Atlanta, pero no a la misma que mi hermano. Me rebelé contra mis padres y, aunque intentaron mantener el control, como adulta legalmente no los dejé. La confusión y la tristeza duraron meses hasta que finalmente lo entendieron. Me separé de ellos financieramente y trabajé y saqué préstamos estudiantiles. Fui muy promiscua en la universidad. Bebía, salía de fiesta y consumía drogas recreativamente y salía con varios chicos de vez en cuando, principalmente para sexo. Esa era mi vida y pensé que la disfrutaba en ese momento. Me volví más fuerte y asertiva, y cuando mi hermano insinuó por primera vez durante una reunión de Acción de Gracias en casa de un pariente que íbamos a dar un paseo, le dije que no quería volver a tocarlo de una forma tan contundente que supo que yo estaba fuera de mis límites e incluso pareció la asustada de nuestra relación. No me matriculé en clases durante dos semestres no consecutivos solo porque mi vida de fiesta era mucho más divertida. Viajaba de vez en cuando. A veces con amigos, a veces con hombres, normalmente mayores, que me invitaban a lugares exóticos. Las Maldivas, Portugal, las Islas Vírgenes. Dejé que mi jefe casado me usara durante un fin de semana en Cayo Hueso. Tuve una aventura con mi profesor de español, que solo me llevó hasta Ciudad de Panamá, Florida. Tantos rollos arriesgados de una noche. Mi identidad era que no buscaba nada permanente, una hija del universo. Mientras que me usaron como juguete tantas veces y creía que me gustaba el juego. Les decía cosas sobre querer hacerles feliz y cosas que inflarían su ego. Estoy segura de que hay muchísimos mensajes de texto por ahí que guardaron sobre la talla de su D que encajaba en mi pequeña P, sobre ser una niña pequeña y querer que me enseñaran a ser mujer y otras fantasías depravadas que pensé que querían oír. Obviamente, directamente relacionadas con lo que me hizo mi hermano. Estoy casi segura de que evité ser violada más de una vez dejándome llevar por la corriente cuando no lo esperaba o probablemente no quería. Puede que sea bueno que algunas de ellas probablemente no las recuerde. Una vez fue en una de las pocas fiestas de fraternidades a las que fui. Éramos tres chicos, no es mi estilo habitual. Otra vez fue con el padre de mi compañera de piso, que la visitaba en nuestra casa alquilada y se metió en mi cama de madrugada. Uno de los eventos traumáticos más extremos fue con un policía que me paró por conducir cuando había bebido, pero tenía menos del límite legal en su alcoholímetro. Me siguió a casa, como a un kilómetro de distancia, "por mi seguridad", e incluso me siguió adentro. Estaba en un apartamento en ese momento y pensé que mi compañera de piso estaba en casa y se lo dije. Pero cuando ella no estaba allí, dijo que le mentí a un oficial de policía y que tenía que hacer una búsqueda más exhaustiva si quería evitar que me arrestaran. No era atractivo ni agradable. Tenía un arma, aunque nunca la sacó. Puedes adivinar lo que pasó. Finalmente me deshice de esa vida salvaje durante mi penúltimo semestre cuando vi venir el final de la universidad. Mi promedio era 3. 3. y mi especialidad era filosofía y me di cuenta de que el futuro no era brillante en términos de lo que haría o cómo pagaría mis préstamos. Me puse a trabajar y decidí cambiar. Tenía una oferta para desnudarme y "ganar mucho dinero", pero afortunadamente no solo nunca me consideré así, sino que cuando fui con una amiga a su entrevista e intentaron reclutarme fueron tan sórdidos que los dos salimos corriendo de allí disgustados. Reevalué toda mi vida. Consideré terminarla, pero algún mecanismo de supervivencia no lo permitió. No quería ser la persona que había sido durante unos años. Miré hacia adelante y vi que no era sostenible a medida que envejecía y no tenía amor ni estabilidad. Dejé de trabajar cuando me ofrecieron un despacho de abogados. Me acosté con el gerente que me contrató como recepcionista, pero fue una gota en el océano de cosas de las que avergonzarme. Fue el último en hacerlo. Saqué solo sobresalientes y me gradué cum laude. Ascendí en el bufete principalmente por mi título, pero lo aproveché para escabullirme y aceptar un trabajo peor pagado en un bufete sin fines de lucro donde no me había acostado con nadie. Allí sí me acosté con un abogado, pero sigo casada con él y mi vida ha vuelto a la normalidad. Lo amo y él me ama. Él no sabe hasta qué punto fui promiscua en la universidad ni sobre mi hermano, y dudo que lo sepa alguna vez. Esa oscuridad se está desvaneciendo y ya no forma parte de mi vida. No es quien soy. En cuanto a mi hermano, ahora tiene familia y nos llevamos bien. Hablamos de ello una vez mientras estudiaba como loca en el último año, aunque no fue una conversación profunda. Mencioné que me usó, se disculpó, nos abrazamos y eso fue todo. No fue la confrontación catártica que algunos esperarían. Mi catarsis es mi esposo y mi vida actual, por la que estoy agradecida. Adoptamos dos hermanos pequeños y soy su mamá. Quizás tengamos uno propio. Quizás volvamos a adoptar. Me usaron y me introdujeron al sexo demasiado joven y temprana, lo que tensó mi relación con mis padres durante mucho tiempo y nunca la recuperaré. Descarriló mi vida. Estuve a la deriva por un tiempo, pero Dios, el universo o la suerte finalmente me pusieron en un buen lugar. Todo lo que sucedió me llevó a lo que soy ahora. No puedo decir que nunca contemplé el suicidio en tiempos más oscuros. Pero como en la película Náufrago, si se me permite citar, “Seguí vivo. Seguí respirando. Y un día, mi lógica se desvirtuó por completo porque la marea subió y me dio una vela. Y ahora, aquí estoy”. Miles de horas dedicadas al estudio de la filosofía y cito una película que ni siquiera está basada en un libro. Pero es perfecta.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Mi historia

    El 6 de abril de 2019 (ayer hizo 2 años), estaba cuidando el perro y la casa de un familiar cuando un amigo de la familia vino de visita. Me hizo probar varias bebidas alcohólicas hasta que me emborraché. Sin entrar en muchos detalles, se aprovechó de mí. A la mañana siguiente, me desperté sintiéndome paralizada y bloqueada. Finalmente, esa misma noche, cuando me recogieron, se lo conté a mi madre y siguieron intentando contactar con él. Mi madre no me respondió hasta el día siguiente, cuando me contó que se había quitado la vida. La oleada de culpa y tristeza que me invadió en ese momento fue insoportable. Durante las semanas siguientes, recuerdo no levantarme de la cama a menos que fuera para ir al baño. Entonces (por suerte) mi madre consiguió que me pusieran en terapia. Allí me pusieron con una terapeuta increíble. Después de unos meses de terapia individual, también me pusieron en terapia de grupo. Allí conocí a mujeres increíbles y fuertes. La terapia me enseñó y me ayudó muchísimo. Me enseñó (y esto aplica a todos los que han pasado por algo así) que no fue mi culpa. Me enseñó que la sanación no es lineal. Que tendrás días malos meses, e incluso años después, pero no pasa nada porque sigues sanando. La terapia me enseñó que soy fuerte, pero que está bien no serlo siempre porque somos humanos. A cualquiera que lea esto, quiero que sepa que no está solo y que lo está haciendo de maravilla. Estoy orgulloso de usted.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    caja

    cass
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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇾

    Vete al primer indicio de alarma. Quédate con alguien que te permita ser femenina.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.