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Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?

“Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

Historia
De un sobreviviente
🇨🇴

No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇱

    Mi primo me tocaba pero no sé cómo considerarlo porque era menor que yo....

    Hace unos años tuve una experiencia desagradable, Tenido un primo un año menor que yo en ese tiempo ambos eramos menores de edad cuando comenzó esto (aclaro yo media 1,60 y el 1,80), realmente muchas cosas pasan por mi cabeza, pero nosotros vamos de vacaciones en familia por lo que cuando paso estábamos en la playa, al grano, todo esto comenzó cuando el me abrazaba por la cintura y ponía su cara en mis pechos, al principio era eso, lo consideraba algo inofensivo pero raro pues ninguno era de contacto físico, con los días fue escalando, me abrazaba por la cintura mucho, se pegaba a mi sobrepasando cualquier límite, se subia sobre mi espalda, casi inmovilizandome y pegaba su cuerpo contra mi hasta el punto que yo sintia su erección, luego comenzó a buscar momentos a solas para presionarse contra mi, se metía a mi cama en las madrugadas y me abrazaba, mantenía una erección contra mi retaguardia y respiraba agitadamente en mi oído por lo que no sabía si dormía o no, pero si yo lo echaba el se negaba a apartarse reclamando un tiempo más, esto escalo hasta que un dia me tocó, me tocaba el trasero amasandolo y ponía su erección contra mi pierna buscando fricción y con otra mano amasaba mi pecho y trataba de meter su mano bajo mi polera, puse límites unas cuantas veces pero al no querer que las cosas fueran incómodas entre nosotros no era firme, no se como catalogar esto pues ambos éramos menores y nose que pensar

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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    Abuso de mi madre en una piscina: Cuando quien debía cuidarme me dañó

    Nunca pensé que tendría que escribir esto, pero necesito sacar la verdad. Tenía 14 años cuando fui a una fiesta con mi mamá. Ella había estado bebiendo alcohol durante la noche. Más tarde, me metí a la piscina y, unos minutos después, ella entró al agua conmigo. Al principio, solo estábamos nadando. Luego, se acercó y me abrazó; yo le correspondí el abrazo porque era mi madre y no esperaba nada malo. Sin embargo, la situación cambió rápidamente. Empezó a susurrarme al oído cosas sexuales, explicándome "qué les gusta a las mujeres", cómo besarlas y cómo tocarlas. Me dijo que les gustaba que les besaran el cuello y comenzó a hacerlo conmigo mientras seguía susurrando esas instrucciones. Después, comentó que también les gustaba ser tocadas durante esos momentos y empezó a acariciarme los hombros y el pecho. Sentí un nudo en el estómago. Cuando intentó bajar las manos hacia mis zonas íntimas, me paralicé del nerviosismo y el miedo. No supe qué hacer en ese instante, sentí que el mundo se detenía. Afortunadamente, logré reaccionar, me separé de ella y salí de esa situación. Esa noche entendí que el lugar más seguro debería haber sido con mi familia, pero no lo fue. El alcohol fue su excusa, pero la acción fue suya. Desde entonces, he cargado con mucha culpa y confusión, preguntándome por qué mi propio cuerpo reaccionó o por qué no la detuve antes. Pero ahora sé que no fue mi culpa. Yo era un niño y ella era la adulta responsable. Comparto esto en Our Wave para romper el silencio sobre el abuso incestuoso materno, un tema del que casi nadie habla. Si estás leyendo esto y te ha pasado algo similar con un familiar, quiero que sepas que no estás loco/a y no eres un "error". Tu cuerpo respondió como pudo para sobrevivir. Mereces sanar y mereces ser creído/a.

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    🇨🇴

    Sanar es entender

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    ¿Cómo salgo de esta relación?

    Tengo 21 años, soy una mujer que creía haber encontrado al amor de su vida después de anhelar el amor por tantos años de adolescencia, sin embargo todo fue al contrario, si hubiera sabido como sería el estar con esta persona que creía el "hombre de mis sueños" de verdad que desearía estar sola para siempre. Lo conocí a mis 17 años aproximadamente desde ese entonces y el teniendo 18 hemos estado juntos, vamos para 4 años de relación pero necesito en serio consejos sobre como alejarme. Resulta que estudiamos la misma carrera en la misma universidad y aunque yo voy un poco mas adelantada este semestre volveremos a estar cerca, es por esto que no se como hacer para terminar la relación ya que el verlo todos los días va a ser muy difícil. Para dar un poco de contexto del por qué quiero acabar la relación es que llevo sufriendo violencia psicológica desde que iniciamos incluso como amigos, al principio no lo identificaba solo creía que era un hombre un poco diferente, incluso de esos que te venden como el chico malo y realmente juraba que cambiaría con el tiempo pero eso no fue así. Tuve que soportar que el siguiera muchas actrices de la industria para adultos y que le diera likes a esas publicaciones, también pasó que el antes de mi estuvo con muchas prostitutas cosa que me generaba mucha inseguridad. Ante toda esta baja de autoestima que empezó a crear en mi, decidí en autolesionarme y cuando se enteró fue la primera vez que me golpeó aunque en un inicio dijo que fue un accidente pero me hizo suplicarle mientras me pisaba mis manos para que no me dejara. Muchas cosas han pasado que no creo poder contarlas todas pero solo sé que este último año de relación todo empeoro en cuanto a la violencia física, empezó a escupirme, golpearme la cabeza con puños, jalonearme del cabello, abofetearme, dejarme morados en todo el cuerpo que incluso tuve que fingir hace un mes que tuve un accidente donde me chocaron, idea que fue dada por él. He pensado hace unos 3 meses en ya dejarlo y es tanta la ansiedad y el no poderle contar nada a nadie porque me aisló de mis amigos que no se que mas hacer, el día de ayer me estranguló y perdí la conciencia por unos segundos, fue tan doloroso por la idea de pensar que pude haber muerto, mi cuerpo no lo sentía, sentía que me caería y lo único que él hizo fue seguirme golpeando aún cuando pedí que buscara ayuda porque no entendía que pasaba. Todo esto pasó porque le dije que no tenía dinero para poder comprar comida ya que incluso no puedo gastar mi dinero porque todo debo dárselo sino me castiga como dejándome de hablar, manipulándome con que si no lo hago le dirá a mis padres que he incluso sacado dinero de ellos para cosas que no debo pero todo es por él. Ya no lo amo, creo que solo estoy en piloto automático pero tengo mucho miedo y no cuento con personas que puedan acompañarme así que debo soportarlo unos meses hasta que ya no lo tenga que ver pero con lo que pasó ayer me asusta mucho que pueda acabar con mi vida. Por favor si leíste esto dime que puedo hacer, quiero salir de esto antes de que él tome por completo mi vida.

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  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    No permitas que te quiten nada que no quieras dar.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Le dije "NO" al sexo.

    Aunque fui con él, al final no fue consensuado. Todavía me siento culpable. Era el exmarido de mi hermana. Tener relaciones sexuales con él fue el punto más bajo en una espiral que comenzó con el acoso sexual extremo que sufrí en el trabajo. Que sirva de advertencia a las mujeres de todas las edades en todas partes para que no caigan en la trampa de permitir que los hombres se salgan con la suya haciendo cosas que saben que no deberían. Era el 4 de julio y déjenme contarles sobre mi lío entonces. Era estudiante de administración de empresas y estaba haciendo prácticas en una empresa de alquiler de coches en el medio oeste, desesperada por conseguir contactos para obtener un trabajo al salir de la escuela de negocios y puse todos mis huevos en la misma canasta: la empresa donde estaba haciendo las prácticas. Dos hombres se aprovecharon de eso, especialmente el que me invitó a quedarme después de mis prácticas regulares como si fuera especial. Como escribí hace un año en mi publicación "Acoso sexual grave", me había degradado a practicarle sexo oral en secreto para terminar la mayor parte de mis días trabajando gratis allí. Me estaba matando por dentro y no tenía con quién compartir mi dolor y mi autodesprecio. Así que volví a casa para el fin de semana del 4 de julio. La casa de mis padres, donde todos crecimos cuando era un pueblo pequeño, era un lugar ideal para ir andando un par de minutos a un parque nuevo y grande que tenían al lado de un estanque donde daban un espectáculo de fuegos artificiales. Mi hermana mayor y sus tres hijos, mi sobrino y mis sobrinas estaban allí, mis tíos y tías y sus hijos. Barbacoa y un barril de cerveza antes de ir todos andando al parque. (Yo tenía 20 años, pero era nuestra costumbre saltarnos un poco las reglas). El exmarido de mi hermana, KA, divorciado dos años antes, padre de los tres niños, pasó por allí con un amigo. Nos conocíamos todos. Mi hermana toleraba a KA por los niños, aunque ya no le caía bien. Yo estaba bebiendo, intentando olvidar mis problemas en la universidad, el abuso sexual en el trabajo que era mi propia herida. El sol se había puesto y en el césped del parque abarrotado terminé alejándome de mi familia y pasando el rato con KA y su amigo porque trajeron cerveza en garrafas de un galón y quería seguir llenando mi vaso. KA era unos 10 años mayor que yo. La cosa se puso coqueta, y yo le devolví los cumplidos sobre lo bien que me veía, sobre lo en forma que se mantenían KA y su amigo para ser hombres mayores; fue una broma. Siempre lo había admirado como a un hermano mayor/tío y no estuve presente durante el divorcio cuando surgieron los problemas. Así que todavía me sentía un poco intimidado por KA. Recuerdo que me excitaba sentarme en la oscuridad entre los dos hombres más grandes y seguros de sí mismos y besarme con cada uno de ellos, de un lado a otro. ¡Lo sé! ¡Terrible! Los hombres podrían decir que me lo merecía. Además, cuando me preocupé de que mi familia pudiera vernos y me sugirieron que nos escabulléramos, fui de buena gana. Sé que esto suena terrible. Imagínate cuando se lo conté a mi hermana. Regresamos a casa para buscar cervezas frescas del barril en el patio trasero. El espectáculo de fuegos artificiales terminó mientras hablábamos y creo que sabíamos que la familia volvería. KA sugirió que fuéramos a su camioneta antes de que todos regresaran. Estaba en la calle cerca de nuestra casa y, cuando llegamos, abrió la parte trasera, que tenía una cubierta, y dentro había un colchón delgado con almohadas y mantas. Era obvio lo que querían y dejé claro que no iba a meterme ahí con ellos dos. Entonces KA despidió al amigo, que se fue. Yo seguí resistiéndome, diciéndole que no quería acostarme con él. Sé que se lo dije. Me hizo besarlo un poco más, luego dijo que había visto a mi familia caminando y que deberíamos escondernos un minuto. Entré. Hacía calor y humedad. Me abanicó con una caja de cerveza aplastada, pero me hizo quitarme la camiseta y los pantalones cortos para que no desperdiciara el aire. Él también se desnudó y empezamos a besarnos de nuevo. Le dije que quería salir. Estábamos empapados en sudor y me pidió que al menos le hiciera una felación. Tenía malos presentimientos, por supuesto, debido al infierno que estaba viviendo en la oficina con mi "jefe", quien me había convencido de hacerle sexo oral cuando lo único que quería era que apreciaran mi trabajo duro e inteligencia. Eso me hizo recapacitar. Pero lo estaba haciendo. Hasta ahí llegó mi consentimiento. No me dejó terminar. Me dijo que siempre había querido acostarse conmigo. ¡Me conocía desde la secundaria! No quería. ¡No quería tener sexo con el exmarido de mi hermana! Me dijo que "ya era demasiado tarde". Lo recuerdo. Igual que en mis prácticas, era un mundo de hombres. Me besé con él, estaba en una cama en la parte trasera de su camioneta en bragas, sin sujetador, y le metí el pene en la boca para complacerlo. ¿En qué mundo mágico podría haberlo acusado de violación después de eso? Podría haber hecho cualquier cosa, incluyendo violación anal o llamar a sus amigos para una orgía, y nadie creería que yo era otra cosa que una puta. Pensar que tenía suerte me da escalofríos. ¡Nunca más! Me dominó físicamente mientras ambos estábamos resbaladizos por el sudor y tuvimos sexo. Fue rápido la primera vez, pero luego se bajó, condujo hasta la gasolinera mientras yo me vestía en la parte de atrás, condujo brevemente otra vez y volvió a subir y cerró la parte trasera antes de que tuviera la oportunidad de salir. Tenía Gatorade, agua, bocadillos y cerveza. Bebí Gatorade azul para refrescarme mientras él bebía cerveza. Abrió la puerta superior pero no la trasera y no me dejó salir. Todavía no sabía dónde estábamos, pero era un callejón sin salida cerca de mi casa. No puedo decirlo con seguridad, pero creo que tenía el síndrome de Estocolmo. Recuerdo estar asustada, luego reír y beber cerveza y comer Doritos con él hasta que volvimos a tener sexo, esta vez por mucho más tiempo. Y se comportó como si yo fuera su novia o algo así. Lo disfruté entonces, después de la manipulación, el engaño, la coacción y la violación. Pero solo entonces. Me digo a mí misma que es un autoengaño para sobrevivir. Cuando desperté a su lado en medio de la noche, sentí miedo y vergüenza. Él se despertó al mismo tiempo que yo y esta vez me dejó vestirme e irme. No intentó conectar conmigo. Como si hubiera terminado conmigo y yo debiera saberlo. Simplemente me alejé, me di cuenta de dónde estaba y me fui a casa. Entré sigilosamente por la puerta trasera. Mi padre estaba despierto y le mentí diciéndole que había ido con mi vieja amiga, a quien vi en el parque cuando llegamos, a su casa, donde bebimos cerveza y nos quedamos dormidas. Mantuve esa mentira al día siguiente para todos y regresé a mi apartamento y a mi pasantía de verano, donde paso unos minutos al final de cada turno complaciendo al "jefe", quien finalmente me escribió una carta de recomendación impersonal y sosa que me provocó una crisis nerviosa. Nunca escribí esa historia hasta ahora. Cuando se la conté a mi hermana por culpa abrumadora, fue cuando le conté todo lo demás y comencé a sanar.

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    Solo llámame "papá"

    En mi historia, COMENZÓ CON MI HERMANO, mencioné brevemente 3 instancias en las que evité ser violada al dejar que los hombres me tuvieran cuando parecía que iban a hacerlo sin importar si yo consentía o no. Creo que evité el trauma emocional y físico en ese momento, pero la ira, el resentimiento hacia mí misma y los sentimientos de haber sido agraviada y al respecto se acumularon después. Nunca compartí ni publiqué esas historias. Por favor, lea mi historia original para el contexto. En esta instancia, el sexo ya estaba sucediendo cuando desperté, y mi reflejo fue tomar el camino de la no confrontación. El camino fácil, no el correcto. Había llegado a casa del trabajo como mesera en mi bar y restaurante a la parrilla y mi compañera de cuarto tenía a su padre alojado con nosotros durante el fin de semana. Ya lo conocía porque condujeron directamente del aeropuerto al bar deportivo en el que trabajaba. Ahí fue donde me dijo: "Solo llámame, 'papá'". Se sentaron en mi sección, comieron y se fueron. Sin problemas. Luego, de vuelta en nuestro apartamento de dos habitaciones, hubo una pequeña fiesta para él con un par de amigos. Tomé un par de sidras fuertes y charlé sobre la universidad y mi compañera de piso, y escuché historias de cuando ella era niña. Coqueteé y seguí la corriente a las insinuaciones sexuales de "Papá" dirigidas a mí, e ignoré sus ojos de arriba abajo. Ya estaba acostumbrada. Jugué a ser la buena anfitriona y esperé hasta que todo se calmara, probablemente alrededor de las 2 o 3 de la mañana, antes de ducharme e irme a la cama. Había sido un largo día con clases y trabajo. Me desperté unas horas más tarde con "Papá" ya dentro de mí, ¡empujando dentro y fuera entre mis piernas! Por la luz que entraba a raudales por mis persianas oscuras, podía decir que era de día. ¡Pero qué diablos estaba pasando! No tenía bragas, pero sí camiseta. Debajo, la figura oscura que rápidamente pude identificar como "Papá" me acariciaba los pechos con una mano mientras me sujetaba con la otra. Todavía aturdida y confundida, supongo que lo abracé y respondí como una compañera dispuesta. Pronto terminó y luego se puso incómodo. Me dijo "Eso realmente dio en el clavo". ¡Empezó a conversar! Cuanto más tenía que pensar, más me daba cuenta de lo que había pasado. Que simplemente se había servido mientras yo dormía. Tenía 19 años y estaba saliendo con un jugador de béisbol universitario atractivo en ese momento y no me habría acercado a este tipo de cincuenta y tantos a propósito. Seguro que estaba bebiendo esa noche, pero yo solo había tomado unas pocas sidras. Así que ahí estaba yo, dándome cuenta de que me habían violado, ¡pero rehén de un sentido de la cortesía! Sin mencionar que medía 1,60 m y pesaba 50 kg, por lo que estaba la intimidación física de un hombre mucho más alto con un cuerpo de padre. Siempre orino justo después del sexo, pero me sentí cautiva por las divagaciones de "Papá" mientras se apoyaba en un codo flotando sobre mí mientras pasaba sus dedos sobre mí y me acariciaba el cabello esporádicamente. Compartí con él su lata de cerveza fría, que debió abrir justo antes de entrar a violarme, porque recuerdo haber bebido a fondo el líquido frío que me alivió la garganta seca. Sufrí algunos chistes de papá e historias que no me interesaban, además de responder algunas preguntas personales sobre mí y mi sexualidad. Buscaba un momento para levantarme y alejarme de "Papá" cuando dijo: "Estoy listo para ir otra vez, cariño". ¡No! ¡Se colocó encima de mí! En lugar de resistirme o incluso decir "no", abrí las piernas para acomodarlo. ¡Qué demonios! La segunda vez no tuvo la misma ansiedad que la primera, por desgracia. Como él mismo dijo, esta vez quería darme una lección. Supongo que sobre lo bueno que era en la cama. Un caso claro de "pene de whisky". Así que dejé que este hombre con el que nunca había querido ni considerado tener sexo me empujara en varias posturas. Era un hombre grande y mucho más fuerte que yo, era una broma. Después del misionero, me levantó para demostrarme algo y me lo hizo contra la pared junto a mi ventana. Recuerdo ver a través de las rendijas de las persianas y saber que era temprano porque el estacionamiento estaba lleno y no se movía nada. Entonces me tiré de golpe a la cama. Hicimos un 69, yo tumbada sobre él, chupándolo con todas mis fuerzas, deseando acabar con él mientras me lamía. ¡Fracasé! En un momento dado, me tuvo encima, montándolo. Estaba a gatas con él embistiendo detrás de mí cuando me desplomé boca abajo bajo su peso. Disfrutaba de las embestidas sin parar, ya que estaba completamente inmovilizada por él. Dejé que me diera dos o más orgasmos con la esperanza de que acabara. Grité tanto que me daba vergüenza que mi compañera de cuarto entrara corriendo en cualquier momento. Estaba desmayada, borracha. Finalmente se fue en cuanto terminó. Estoy segura de que tenía el ego desorbitado y ¡ese hombre tan terrible todavía piensa en mí! Me quedo tumbada en la cama, recuperando el aliento y cada vez más ansiosa. Me levanté, me puse un chándal y salí corriendo hacia el gimnasio. Tenía muchísimas ganas de escaparme. Bebí agua como si acabara de salir de un desierto. Me duché un buen rato en el gimnasio vacío del sábado por la mañana, sin más productos que jabón de manos. Luego empecé a entrenar como una loca, con tres horas de sueño y agotada. Intentaba sacármelo de encima sudando, gritando y haciendo ejercicio a toda máquina. Me duché de nuevo, salí y me quedé dormida en el coche, en la parte de atrás del aparcamiento. El resto del fin de semana solo iba a mi apartamento unos minutos a la vez para recoger cosas que necesitaba. ¡Y desde luego que no dormí allí! Cuando se fue, respondí a las preguntas de mi compañera de piso, que había estado ignorando con mentiras y respuestas cortas. Le dije la verdad. Se encogió de hombros y me miró con escepticismo, como si fuera una de esas cosas. Fui promiscua en la universidad y ella lo sabía. Hicimos una especie de broma y seguimos adelante. De la forma fácil, no de la correcta. Todavía me siento muy culpable por cómo era entonces. En aquel entonces, mi problema no era "ojalá hubiera peleado con él". ¡Lo que deseaba era haber estado demasiado borracho para recordarlo! Así que eso fue todo. Algo que guardé dentro, supurando. Otras cosas se sumaron y lo escondí bajo la alfombra de mi mente dañada. No es uno de los peores esqueletos en mi armario, pero por ahora estoy dispuesta a compartirlo. Estoy trabajando en las demás. Mi primera historia me ayudó mucho. Espero que también le haya ayudado a alguien más. Les agradezco a todos y me solidarizo. Leeré sus historias y los apoyaré en mis pensamientos y oraciones.

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  • “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

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    ESTÁS AQUÍ: Para tiempos de supervivencia, sufrimiento y tristeza.

    Me llamo Sobreviviente y cuando tenía unos 3 años, mi padre empezó a violarme. Mi madre me sujetaba. Él la violaba a ella, y ella me ofreció en su lugar. Esto continuó hasta los 23 o 24 años, poco antes de mi boda. Para cuando tenía 6 años, también estaba violando a otros miembros de mi familia. Entraba en mi habitación por la noche y tiraba mi camisón contra el cabecero, y entonces tenía que esperar mi turno con miedo y vergüenza mientras otros eran violados. Teníamos una cama de agua grande y todavía recuerdo cómo la cama subía y bajaba, subía y bajaba, subía y bajaba como en un barco. Una vez que terminaba, me limpiaba bruscamente con un trapo rojo de taller que usaba para limpiar el garaje. Así podía conservar el trapo para olerlo y tenerlo cerca sin que nadie se preguntara por qué estaba tan sucio con manchas rojas. La mayor parte del tiempo, mi padre era amable y educado. Pero una vez que se convertía en el monstruo, nadie hacía nada para detenerlo. Nunca hacía estas cosas cuando era amable. Solo cuando era el monstruo. Pero usaba los momentos de amabilidad para facilitar sus ataques. Te hacía sentir una falsa sensación de seguridad y paz que te hacía dudar de tu intuición y tus instintos de que era un hombre malo. Esto le facilitaba agredir sexualmente a otros niños y adultos. A medida que crecía, mis padres controlaban la narrativa de nuestras vidas, cada aspecto estaba cuidadosamente controlado. Como mi madre, que sabía cómo provocar abortos espontáneos. El primer aborto forzado que sufrí fue cuando tenía 15 años. No sé cómo logré llegar a la edad adulta. Sigo recordando cada vez más los abusos de otros familiares y miembros de la iglesia. Y otras cosas que mi padre hizo dentro de la iglesia donde fue pastor y luego diácono. Pero aún no puedo hablar de esos recuerdos. Creo que mi padre sentía que todo lo que hacía era inevitable, por lo tanto, nunca era su culpa porque no podía controlarse y cuando sucedía Dios lo perdonaría, así que todo estaba bien. Lo sé porque lo oí manipular a otro miembro de la familia para que hiciera lo mismo cuando tenía 11 años. A los hombres de nuestra familia también los manipulaban para que fueran abusadores. A mí también me manipularon. Para ser siempre la víctima. Obligada a guardar silencio, aprendí rápidamente lo que les sucede a las personas que se enfrentan a mi padre. Mueren o son agredidas. Como pueden imaginar, durante mi infancia tuve una ansiedad terrible por el miedo a ser agredida sexualmente y me esforcé mucho por pasar desapercibida. Pensé que eso podría ayudar. Pensé que importaba lo que vestía, el color de mi cabello, cuánto pesaba. Me ha llevado años, y probablemente me llevará más, desaprender las mentiras que me enseñaron. La preocupación me hacía enfermar constantemente de una cosa tras otra: tuve cáncer a los 32 años y antes de eso sufría de vértigo y mareos incapacitantes. Mis padres se conocieron mientras trabajaban en Texas para un predicador bautista fundamentalista independiente. Lester Roloff, un predicador bautista fundamentalista independiente que abría hogares en todo el país para niños, adolescentes y adultos con problemas. Le gustaba decir que estaba salvando a drogadictos, prostitutas y hippies. Creo que muchos de los niños en los hogares ya habían sufrido abusos durante su infancia y los hogares de Lester Roloff deberían haber sido un lugar seguro para sanar. En cambio, los niños conocieron cuidadores como mis padres. Mi madre estaba a cargo del hogar para mayores de 16 años y mi padre viajaba por todo el país recaudando dinero y predicando la línea del partido: los hombres eran como dioses y las mujeres eran peores que la tierra; su único valor era ser vírgenes y luego, una vez casadas, ser fábricas de bebés. Muy masoquistas y minimizando cualquier tipo de abuso, mis padres se tragaron la retórica malvada que se predicaba desde el púlpito. Mis padres finalmente llevaron su versión de abuso de Lester Roloff a las iglesias y comunidades donde vivíamos, desde Texas hasta Washington y finalmente a Alaska. Desapareció en un avión sobre las aguas cerca de Anchorage en 2006. Los eventos que rodearon su desaparición siempre fueron muy sospechosos, pero la intensa presión de mi familia me mantuvo callada. Durante casi tres años seguidos, un familiar me llamaba a diario para recordarme que hablar de "nuestros problemas familiares" era un pecado generacional que afectaba a cuatro generaciones. La presión por guardar silencio y hacer lo que mi familia me decía era tan grande que hubiera preferido morir antes que decepcionarlos. No fue hasta que me propuse sanar todo el trauma que descubrí que mi padre había fingido su muerte. Siempre me habían dicho que, desde su muerte, no había nada que hacer por lo que viví durante mi infancia. Pero déjenme decirles que saber que sigue ahí fuera, abusando de otros niños, hombres y mujeres, me impulsó a denunciarlo. Finalmente me sentí libre para empezar a hablar. Superar la presión de callar fue lo más difícil que he hecho en mi vida. Más difícil, incluso, que luchar contra el cáncer. He pasado muchos años en terapia cognitivo-conductual intensiva, EMDR y terapia polivagal aprendiendo a procesar mis heridas de forma saludable. Había presionado para que se presentaran demandas penales y civiles contra mis agresores, pero la prescripción en Texas no permite que se haga justicia. Ahora dedico mi tiempo a participar en paneles, podcasts y plataformas comunitarias sobre la intersección entre trauma, fe y defensa de los derechos. Uno de los mayores honores de mi vida ha sido compartir mi historia y abogar por la Ley Trey en el Senado de Texas en la primavera de 2025. Obligar a una víctima de agresión sexual a guardar silencio permitió que personas como mis padres continuaran con el maltrato durante tantos años. Haré todo lo posible para asegurar que la justicia no se vea limitada por los acuerdos de confidencialidad y la prescripción de los delitos. Mis esfuerzos me conectan con sobrevivientes, público interesado en crímenes reales, comunidades de salud mental y grupos religiosos que buscan comprender y afrontar el abuso. Invierto mi tiempo en guiar a sobrevivientes, crear recursos para la sanación y desarrollar herramientas digitales para ampliar el acceso a materiales de apoyo. Porque vivir una vida plena y saludable es lo que realmente deseo para mí, para todas las víctimas y sus familias. Creamos nuestras propias oportunidades para sanar.

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  • “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

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    Mejores días están por venir

    Quiero ser una fuente de esperanza para los desesperados.

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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    Contar eso sin derrumbarme

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    Aprender a vivir sin querer matarme

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  • Mensaje de Esperanza
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    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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    Quisiera saber que se siente sanar.

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    ¿Cómo salgo de esta relación?

    Tengo 21 años, soy una mujer que creía haber encontrado al amor de su vida después de anhelar el amor por tantos años de adolescencia, sin embargo todo fue al contrario, si hubiera sabido como sería el estar con esta persona que creía el "hombre de mis sueños" de verdad que desearía estar sola para siempre. Lo conocí a mis 17 años aproximadamente desde ese entonces y el teniendo 18 hemos estado juntos, vamos para 4 años de relación pero necesito en serio consejos sobre como alejarme. Resulta que estudiamos la misma carrera en la misma universidad y aunque yo voy un poco mas adelantada este semestre volveremos a estar cerca, es por esto que no se como hacer para terminar la relación ya que el verlo todos los días va a ser muy difícil. Para dar un poco de contexto del por qué quiero acabar la relación es que llevo sufriendo violencia psicológica desde que iniciamos incluso como amigos, al principio no lo identificaba solo creía que era un hombre un poco diferente, incluso de esos que te venden como el chico malo y realmente juraba que cambiaría con el tiempo pero eso no fue así. Tuve que soportar que el siguiera muchas actrices de la industria para adultos y que le diera likes a esas publicaciones, también pasó que el antes de mi estuvo con muchas prostitutas cosa que me generaba mucha inseguridad. Ante toda esta baja de autoestima que empezó a crear en mi, decidí en autolesionarme y cuando se enteró fue la primera vez que me golpeó aunque en un inicio dijo que fue un accidente pero me hizo suplicarle mientras me pisaba mis manos para que no me dejara. Muchas cosas han pasado que no creo poder contarlas todas pero solo sé que este último año de relación todo empeoro en cuanto a la violencia física, empezó a escupirme, golpearme la cabeza con puños, jalonearme del cabello, abofetearme, dejarme morados en todo el cuerpo que incluso tuve que fingir hace un mes que tuve un accidente donde me chocaron, idea que fue dada por él. He pensado hace unos 3 meses en ya dejarlo y es tanta la ansiedad y el no poderle contar nada a nadie porque me aisló de mis amigos que no se que mas hacer, el día de ayer me estranguló y perdí la conciencia por unos segundos, fue tan doloroso por la idea de pensar que pude haber muerto, mi cuerpo no lo sentía, sentía que me caería y lo único que él hizo fue seguirme golpeando aún cuando pedí que buscara ayuda porque no entendía que pasaba. Todo esto pasó porque le dije que no tenía dinero para poder comprar comida ya que incluso no puedo gastar mi dinero porque todo debo dárselo sino me castiga como dejándome de hablar, manipulándome con que si no lo hago le dirá a mis padres que he incluso sacado dinero de ellos para cosas que no debo pero todo es por él. Ya no lo amo, creo que solo estoy en piloto automático pero tengo mucho miedo y no cuento con personas que puedan acompañarme así que debo soportarlo unos meses hasta que ya no lo tenga que ver pero con lo que pasó ayer me asusta mucho que pueda acabar con mi vida. Por favor si leíste esto dime que puedo hacer, quiero salir de esto antes de que él tome por completo mi vida.

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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
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    No permitas que te quiten nada que no quieras dar.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Solo llámame "papá"

    En mi historia, COMENZÓ CON MI HERMANO, mencioné brevemente 3 instancias en las que evité ser violada al dejar que los hombres me tuvieran cuando parecía que iban a hacerlo sin importar si yo consentía o no. Creo que evité el trauma emocional y físico en ese momento, pero la ira, el resentimiento hacia mí misma y los sentimientos de haber sido agraviada y al respecto se acumularon después. Nunca compartí ni publiqué esas historias. Por favor, lea mi historia original para el contexto. En esta instancia, el sexo ya estaba sucediendo cuando desperté, y mi reflejo fue tomar el camino de la no confrontación. El camino fácil, no el correcto. Había llegado a casa del trabajo como mesera en mi bar y restaurante a la parrilla y mi compañera de cuarto tenía a su padre alojado con nosotros durante el fin de semana. Ya lo conocía porque condujeron directamente del aeropuerto al bar deportivo en el que trabajaba. Ahí fue donde me dijo: "Solo llámame, 'papá'". Se sentaron en mi sección, comieron y se fueron. Sin problemas. Luego, de vuelta en nuestro apartamento de dos habitaciones, hubo una pequeña fiesta para él con un par de amigos. Tomé un par de sidras fuertes y charlé sobre la universidad y mi compañera de piso, y escuché historias de cuando ella era niña. Coqueteé y seguí la corriente a las insinuaciones sexuales de "Papá" dirigidas a mí, e ignoré sus ojos de arriba abajo. Ya estaba acostumbrada. Jugué a ser la buena anfitriona y esperé hasta que todo se calmara, probablemente alrededor de las 2 o 3 de la mañana, antes de ducharme e irme a la cama. Había sido un largo día con clases y trabajo. Me desperté unas horas más tarde con "Papá" ya dentro de mí, ¡empujando dentro y fuera entre mis piernas! Por la luz que entraba a raudales por mis persianas oscuras, podía decir que era de día. ¡Pero qué diablos estaba pasando! No tenía bragas, pero sí camiseta. Debajo, la figura oscura que rápidamente pude identificar como "Papá" me acariciaba los pechos con una mano mientras me sujetaba con la otra. Todavía aturdida y confundida, supongo que lo abracé y respondí como una compañera dispuesta. Pronto terminó y luego se puso incómodo. Me dijo "Eso realmente dio en el clavo". ¡Empezó a conversar! Cuanto más tenía que pensar, más me daba cuenta de lo que había pasado. Que simplemente se había servido mientras yo dormía. Tenía 19 años y estaba saliendo con un jugador de béisbol universitario atractivo en ese momento y no me habría acercado a este tipo de cincuenta y tantos a propósito. Seguro que estaba bebiendo esa noche, pero yo solo había tomado unas pocas sidras. Así que ahí estaba yo, dándome cuenta de que me habían violado, ¡pero rehén de un sentido de la cortesía! Sin mencionar que medía 1,60 m y pesaba 50 kg, por lo que estaba la intimidación física de un hombre mucho más alto con un cuerpo de padre. Siempre orino justo después del sexo, pero me sentí cautiva por las divagaciones de "Papá" mientras se apoyaba en un codo flotando sobre mí mientras pasaba sus dedos sobre mí y me acariciaba el cabello esporádicamente. Compartí con él su lata de cerveza fría, que debió abrir justo antes de entrar a violarme, porque recuerdo haber bebido a fondo el líquido frío que me alivió la garganta seca. Sufrí algunos chistes de papá e historias que no me interesaban, además de responder algunas preguntas personales sobre mí y mi sexualidad. Buscaba un momento para levantarme y alejarme de "Papá" cuando dijo: "Estoy listo para ir otra vez, cariño". ¡No! ¡Se colocó encima de mí! En lugar de resistirme o incluso decir "no", abrí las piernas para acomodarlo. ¡Qué demonios! La segunda vez no tuvo la misma ansiedad que la primera, por desgracia. Como él mismo dijo, esta vez quería darme una lección. Supongo que sobre lo bueno que era en la cama. Un caso claro de "pene de whisky". Así que dejé que este hombre con el que nunca había querido ni considerado tener sexo me empujara en varias posturas. Era un hombre grande y mucho más fuerte que yo, era una broma. Después del misionero, me levantó para demostrarme algo y me lo hizo contra la pared junto a mi ventana. Recuerdo ver a través de las rendijas de las persianas y saber que era temprano porque el estacionamiento estaba lleno y no se movía nada. Entonces me tiré de golpe a la cama. Hicimos un 69, yo tumbada sobre él, chupándolo con todas mis fuerzas, deseando acabar con él mientras me lamía. ¡Fracasé! En un momento dado, me tuvo encima, montándolo. Estaba a gatas con él embistiendo detrás de mí cuando me desplomé boca abajo bajo su peso. Disfrutaba de las embestidas sin parar, ya que estaba completamente inmovilizada por él. Dejé que me diera dos o más orgasmos con la esperanza de que acabara. Grité tanto que me daba vergüenza que mi compañera de cuarto entrara corriendo en cualquier momento. Estaba desmayada, borracha. Finalmente se fue en cuanto terminó. Estoy segura de que tenía el ego desorbitado y ¡ese hombre tan terrible todavía piensa en mí! Me quedo tumbada en la cama, recuperando el aliento y cada vez más ansiosa. Me levanté, me puse un chándal y salí corriendo hacia el gimnasio. Tenía muchísimas ganas de escaparme. Bebí agua como si acabara de salir de un desierto. Me duché un buen rato en el gimnasio vacío del sábado por la mañana, sin más productos que jabón de manos. Luego empecé a entrenar como una loca, con tres horas de sueño y agotada. Intentaba sacármelo de encima sudando, gritando y haciendo ejercicio a toda máquina. Me duché de nuevo, salí y me quedé dormida en el coche, en la parte de atrás del aparcamiento. El resto del fin de semana solo iba a mi apartamento unos minutos a la vez para recoger cosas que necesitaba. ¡Y desde luego que no dormí allí! Cuando se fue, respondí a las preguntas de mi compañera de piso, que había estado ignorando con mentiras y respuestas cortas. Le dije la verdad. Se encogió de hombros y me miró con escepticismo, como si fuera una de esas cosas. Fui promiscua en la universidad y ella lo sabía. Hicimos una especie de broma y seguimos adelante. De la forma fácil, no de la correcta. Todavía me siento muy culpable por cómo era entonces. En aquel entonces, mi problema no era "ojalá hubiera peleado con él". ¡Lo que deseaba era haber estado demasiado borracho para recordarlo! Así que eso fue todo. Algo que guardé dentro, supurando. Otras cosas se sumaron y lo escondí bajo la alfombra de mi mente dañada. No es uno de los peores esqueletos en mi armario, pero por ahora estoy dispuesta a compartirlo. Estoy trabajando en las demás. Mi primera historia me ayudó mucho. Espero que también le haya ayudado a alguien más. Les agradezco a todos y me solidarizo. Leeré sus historias y los apoyaré en mis pensamientos y oraciones.

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  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

    “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

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    Abuso de mi madre en una piscina: Cuando quien debía cuidarme me dañó

    Nunca pensé que tendría que escribir esto, pero necesito sacar la verdad. Tenía 14 años cuando fui a una fiesta con mi mamá. Ella había estado bebiendo alcohol durante la noche. Más tarde, me metí a la piscina y, unos minutos después, ella entró al agua conmigo. Al principio, solo estábamos nadando. Luego, se acercó y me abrazó; yo le correspondí el abrazo porque era mi madre y no esperaba nada malo. Sin embargo, la situación cambió rápidamente. Empezó a susurrarme al oído cosas sexuales, explicándome "qué les gusta a las mujeres", cómo besarlas y cómo tocarlas. Me dijo que les gustaba que les besaran el cuello y comenzó a hacerlo conmigo mientras seguía susurrando esas instrucciones. Después, comentó que también les gustaba ser tocadas durante esos momentos y empezó a acariciarme los hombros y el pecho. Sentí un nudo en el estómago. Cuando intentó bajar las manos hacia mis zonas íntimas, me paralicé del nerviosismo y el miedo. No supe qué hacer en ese instante, sentí que el mundo se detenía. Afortunadamente, logré reaccionar, me separé de ella y salí de esa situación. Esa noche entendí que el lugar más seguro debería haber sido con mi familia, pero no lo fue. El alcohol fue su excusa, pero la acción fue suya. Desde entonces, he cargado con mucha culpa y confusión, preguntándome por qué mi propio cuerpo reaccionó o por qué no la detuve antes. Pero ahora sé que no fue mi culpa. Yo era un niño y ella era la adulta responsable. Comparto esto en Our Wave para romper el silencio sobre el abuso incestuoso materno, un tema del que casi nadie habla. Si estás leyendo esto y te ha pasado algo similar con un familiar, quiero que sepas que no estás loco/a y no eres un "error". Tu cuerpo respondió como pudo para sobrevivir. Mereces sanar y mereces ser creído/a.

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  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

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    Le dije "NO" al sexo.

    Aunque fui con él, al final no fue consensuado. Todavía me siento culpable. Era el exmarido de mi hermana. Tener relaciones sexuales con él fue el punto más bajo en una espiral que comenzó con el acoso sexual extremo que sufrí en el trabajo. Que sirva de advertencia a las mujeres de todas las edades en todas partes para que no caigan en la trampa de permitir que los hombres se salgan con la suya haciendo cosas que saben que no deberían. Era el 4 de julio y déjenme contarles sobre mi lío entonces. Era estudiante de administración de empresas y estaba haciendo prácticas en una empresa de alquiler de coches en el medio oeste, desesperada por conseguir contactos para obtener un trabajo al salir de la escuela de negocios y puse todos mis huevos en la misma canasta: la empresa donde estaba haciendo las prácticas. Dos hombres se aprovecharon de eso, especialmente el que me invitó a quedarme después de mis prácticas regulares como si fuera especial. Como escribí hace un año en mi publicación "Acoso sexual grave", me había degradado a practicarle sexo oral en secreto para terminar la mayor parte de mis días trabajando gratis allí. Me estaba matando por dentro y no tenía con quién compartir mi dolor y mi autodesprecio. Así que volví a casa para el fin de semana del 4 de julio. La casa de mis padres, donde todos crecimos cuando era un pueblo pequeño, era un lugar ideal para ir andando un par de minutos a un parque nuevo y grande que tenían al lado de un estanque donde daban un espectáculo de fuegos artificiales. Mi hermana mayor y sus tres hijos, mi sobrino y mis sobrinas estaban allí, mis tíos y tías y sus hijos. Barbacoa y un barril de cerveza antes de ir todos andando al parque. (Yo tenía 20 años, pero era nuestra costumbre saltarnos un poco las reglas). El exmarido de mi hermana, KA, divorciado dos años antes, padre de los tres niños, pasó por allí con un amigo. Nos conocíamos todos. Mi hermana toleraba a KA por los niños, aunque ya no le caía bien. Yo estaba bebiendo, intentando olvidar mis problemas en la universidad, el abuso sexual en el trabajo que era mi propia herida. El sol se había puesto y en el césped del parque abarrotado terminé alejándome de mi familia y pasando el rato con KA y su amigo porque trajeron cerveza en garrafas de un galón y quería seguir llenando mi vaso. KA era unos 10 años mayor que yo. La cosa se puso coqueta, y yo le devolví los cumplidos sobre lo bien que me veía, sobre lo en forma que se mantenían KA y su amigo para ser hombres mayores; fue una broma. Siempre lo había admirado como a un hermano mayor/tío y no estuve presente durante el divorcio cuando surgieron los problemas. Así que todavía me sentía un poco intimidado por KA. Recuerdo que me excitaba sentarme en la oscuridad entre los dos hombres más grandes y seguros de sí mismos y besarme con cada uno de ellos, de un lado a otro. ¡Lo sé! ¡Terrible! Los hombres podrían decir que me lo merecía. Además, cuando me preocupé de que mi familia pudiera vernos y me sugirieron que nos escabulléramos, fui de buena gana. Sé que esto suena terrible. Imagínate cuando se lo conté a mi hermana. Regresamos a casa para buscar cervezas frescas del barril en el patio trasero. El espectáculo de fuegos artificiales terminó mientras hablábamos y creo que sabíamos que la familia volvería. KA sugirió que fuéramos a su camioneta antes de que todos regresaran. Estaba en la calle cerca de nuestra casa y, cuando llegamos, abrió la parte trasera, que tenía una cubierta, y dentro había un colchón delgado con almohadas y mantas. Era obvio lo que querían y dejé claro que no iba a meterme ahí con ellos dos. Entonces KA despidió al amigo, que se fue. Yo seguí resistiéndome, diciéndole que no quería acostarme con él. Sé que se lo dije. Me hizo besarlo un poco más, luego dijo que había visto a mi familia caminando y que deberíamos escondernos un minuto. Entré. Hacía calor y humedad. Me abanicó con una caja de cerveza aplastada, pero me hizo quitarme la camiseta y los pantalones cortos para que no desperdiciara el aire. Él también se desnudó y empezamos a besarnos de nuevo. Le dije que quería salir. Estábamos empapados en sudor y me pidió que al menos le hiciera una felación. Tenía malos presentimientos, por supuesto, debido al infierno que estaba viviendo en la oficina con mi "jefe", quien me había convencido de hacerle sexo oral cuando lo único que quería era que apreciaran mi trabajo duro e inteligencia. Eso me hizo recapacitar. Pero lo estaba haciendo. Hasta ahí llegó mi consentimiento. No me dejó terminar. Me dijo que siempre había querido acostarse conmigo. ¡Me conocía desde la secundaria! No quería. ¡No quería tener sexo con el exmarido de mi hermana! Me dijo que "ya era demasiado tarde". Lo recuerdo. Igual que en mis prácticas, era un mundo de hombres. Me besé con él, estaba en una cama en la parte trasera de su camioneta en bragas, sin sujetador, y le metí el pene en la boca para complacerlo. ¿En qué mundo mágico podría haberlo acusado de violación después de eso? Podría haber hecho cualquier cosa, incluyendo violación anal o llamar a sus amigos para una orgía, y nadie creería que yo era otra cosa que una puta. Pensar que tenía suerte me da escalofríos. ¡Nunca más! Me dominó físicamente mientras ambos estábamos resbaladizos por el sudor y tuvimos sexo. Fue rápido la primera vez, pero luego se bajó, condujo hasta la gasolinera mientras yo me vestía en la parte de atrás, condujo brevemente otra vez y volvió a subir y cerró la parte trasera antes de que tuviera la oportunidad de salir. Tenía Gatorade, agua, bocadillos y cerveza. Bebí Gatorade azul para refrescarme mientras él bebía cerveza. Abrió la puerta superior pero no la trasera y no me dejó salir. Todavía no sabía dónde estábamos, pero era un callejón sin salida cerca de mi casa. No puedo decirlo con seguridad, pero creo que tenía el síndrome de Estocolmo. Recuerdo estar asustada, luego reír y beber cerveza y comer Doritos con él hasta que volvimos a tener sexo, esta vez por mucho más tiempo. Y se comportó como si yo fuera su novia o algo así. Lo disfruté entonces, después de la manipulación, el engaño, la coacción y la violación. Pero solo entonces. Me digo a mí misma que es un autoengaño para sobrevivir. Cuando desperté a su lado en medio de la noche, sentí miedo y vergüenza. Él se despertó al mismo tiempo que yo y esta vez me dejó vestirme e irme. No intentó conectar conmigo. Como si hubiera terminado conmigo y yo debiera saberlo. Simplemente me alejé, me di cuenta de dónde estaba y me fui a casa. Entré sigilosamente por la puerta trasera. Mi padre estaba despierto y le mentí diciéndole que había ido con mi vieja amiga, a quien vi en el parque cuando llegamos, a su casa, donde bebimos cerveza y nos quedamos dormidas. Mantuve esa mentira al día siguiente para todos y regresé a mi apartamento y a mi pasantía de verano, donde paso unos minutos al final de cada turno complaciendo al "jefe", quien finalmente me escribió una carta de recomendación impersonal y sosa que me provocó una crisis nerviosa. Nunca escribí esa historia hasta ahora. Cuando se la conté a mi hermana por culpa abrumadora, fue cuando le conté todo lo demás y comencé a sanar.

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  • “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

    “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    Historia
    De un sobreviviente
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    Mi primo me tocaba pero no sé cómo considerarlo porque era menor que yo....

    Hace unos años tuve una experiencia desagradable, Tenido un primo un año menor que yo en ese tiempo ambos eramos menores de edad cuando comenzó esto (aclaro yo media 1,60 y el 1,80), realmente muchas cosas pasan por mi cabeza, pero nosotros vamos de vacaciones en familia por lo que cuando paso estábamos en la playa, al grano, todo esto comenzó cuando el me abrazaba por la cintura y ponía su cara en mis pechos, al principio era eso, lo consideraba algo inofensivo pero raro pues ninguno era de contacto físico, con los días fue escalando, me abrazaba por la cintura mucho, se pegaba a mi sobrepasando cualquier límite, se subia sobre mi espalda, casi inmovilizandome y pegaba su cuerpo contra mi hasta el punto que yo sintia su erección, luego comenzó a buscar momentos a solas para presionarse contra mi, se metía a mi cama en las madrugadas y me abrazaba, mantenía una erección contra mi retaguardia y respiraba agitadamente en mi oído por lo que no sabía si dormía o no, pero si yo lo echaba el se negaba a apartarse reclamando un tiempo más, esto escalo hasta que un dia me tocó, me tocaba el trasero amasandolo y ponía su erección contra mi pierna buscando fricción y con otra mano amasaba mi pecho y trataba de meter su mano bajo mi polera, puse límites unas cuantas veces pero al no querer que las cosas fueran incómodas entre nosotros no era firme, no se como catalogar esto pues ambos éramos menores y nose que pensar

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  • Mensaje de Sanación
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    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Historia
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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    Sanar es entender

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    De un sobreviviente
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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    Me llamo Sobreviviente y cuando tenía unos 3 años, mi padre empezó a violarme. Mi madre me sujetaba. Él la violaba a ella, y ella me ofreció en su lugar. Esto continuó hasta los 23 o 24 años, poco antes de mi boda. Para cuando tenía 6 años, también estaba violando a otros miembros de mi familia. Entraba en mi habitación por la noche y tiraba mi camisón contra el cabecero, y entonces tenía que esperar mi turno con miedo y vergüenza mientras otros eran violados. Teníamos una cama de agua grande y todavía recuerdo cómo la cama subía y bajaba, subía y bajaba, subía y bajaba como en un barco. Una vez que terminaba, me limpiaba bruscamente con un trapo rojo de taller que usaba para limpiar el garaje. Así podía conservar el trapo para olerlo y tenerlo cerca sin que nadie se preguntara por qué estaba tan sucio con manchas rojas. La mayor parte del tiempo, mi padre era amable y educado. Pero una vez que se convertía en el monstruo, nadie hacía nada para detenerlo. Nunca hacía estas cosas cuando era amable. Solo cuando era el monstruo. Pero usaba los momentos de amabilidad para facilitar sus ataques. Te hacía sentir una falsa sensación de seguridad y paz que te hacía dudar de tu intuición y tus instintos de que era un hombre malo. Esto le facilitaba agredir sexualmente a otros niños y adultos. A medida que crecía, mis padres controlaban la narrativa de nuestras vidas, cada aspecto estaba cuidadosamente controlado. Como mi madre, que sabía cómo provocar abortos espontáneos. El primer aborto forzado que sufrí fue cuando tenía 15 años. No sé cómo logré llegar a la edad adulta. Sigo recordando cada vez más los abusos de otros familiares y miembros de la iglesia. Y otras cosas que mi padre hizo dentro de la iglesia donde fue pastor y luego diácono. Pero aún no puedo hablar de esos recuerdos. Creo que mi padre sentía que todo lo que hacía era inevitable, por lo tanto, nunca era su culpa porque no podía controlarse y cuando sucedía Dios lo perdonaría, así que todo estaba bien. Lo sé porque lo oí manipular a otro miembro de la familia para que hiciera lo mismo cuando tenía 11 años. A los hombres de nuestra familia también los manipulaban para que fueran abusadores. A mí también me manipularon. Para ser siempre la víctima. Obligada a guardar silencio, aprendí rápidamente lo que les sucede a las personas que se enfrentan a mi padre. Mueren o son agredidas. Como pueden imaginar, durante mi infancia tuve una ansiedad terrible por el miedo a ser agredida sexualmente y me esforcé mucho por pasar desapercibida. Pensé que eso podría ayudar. Pensé que importaba lo que vestía, el color de mi cabello, cuánto pesaba. Me ha llevado años, y probablemente me llevará más, desaprender las mentiras que me enseñaron. La preocupación me hacía enfermar constantemente de una cosa tras otra: tuve cáncer a los 32 años y antes de eso sufría de vértigo y mareos incapacitantes. Mis padres se conocieron mientras trabajaban en Texas para un predicador bautista fundamentalista independiente. Lester Roloff, un predicador bautista fundamentalista independiente que abría hogares en todo el país para niños, adolescentes y adultos con problemas. Le gustaba decir que estaba salvando a drogadictos, prostitutas y hippies. Creo que muchos de los niños en los hogares ya habían sufrido abusos durante su infancia y los hogares de Lester Roloff deberían haber sido un lugar seguro para sanar. En cambio, los niños conocieron cuidadores como mis padres. Mi madre estaba a cargo del hogar para mayores de 16 años y mi padre viajaba por todo el país recaudando dinero y predicando la línea del partido: los hombres eran como dioses y las mujeres eran peores que la tierra; su único valor era ser vírgenes y luego, una vez casadas, ser fábricas de bebés. Muy masoquistas y minimizando cualquier tipo de abuso, mis padres se tragaron la retórica malvada que se predicaba desde el púlpito. Mis padres finalmente llevaron su versión de abuso de Lester Roloff a las iglesias y comunidades donde vivíamos, desde Texas hasta Washington y finalmente a Alaska. Desapareció en un avión sobre las aguas cerca de Anchorage en 2006. Los eventos que rodearon su desaparición siempre fueron muy sospechosos, pero la intensa presión de mi familia me mantuvo callada. Durante casi tres años seguidos, un familiar me llamaba a diario para recordarme que hablar de "nuestros problemas familiares" era un pecado generacional que afectaba a cuatro generaciones. La presión por guardar silencio y hacer lo que mi familia me decía era tan grande que hubiera preferido morir antes que decepcionarlos. No fue hasta que me propuse sanar todo el trauma que descubrí que mi padre había fingido su muerte. Siempre me habían dicho que, desde su muerte, no había nada que hacer por lo que viví durante mi infancia. Pero déjenme decirles que saber que sigue ahí fuera, abusando de otros niños, hombres y mujeres, me impulsó a denunciarlo. Finalmente me sentí libre para empezar a hablar. Superar la presión de callar fue lo más difícil que he hecho en mi vida. Más difícil, incluso, que luchar contra el cáncer. He pasado muchos años en terapia cognitivo-conductual intensiva, EMDR y terapia polivagal aprendiendo a procesar mis heridas de forma saludable. Había presionado para que se presentaran demandas penales y civiles contra mis agresores, pero la prescripción en Texas no permite que se haga justicia. Ahora dedico mi tiempo a participar en paneles, podcasts y plataformas comunitarias sobre la intersección entre trauma, fe y defensa de los derechos. Uno de los mayores honores de mi vida ha sido compartir mi historia y abogar por la Ley Trey en el Senado de Texas en la primavera de 2025. Obligar a una víctima de agresión sexual a guardar silencio permitió que personas como mis padres continuaran con el maltrato durante tantos años. Haré todo lo posible para asegurar que la justicia no se vea limitada por los acuerdos de confidencialidad y la prescripción de los delitos. Mis esfuerzos me conectan con sobrevivientes, público interesado en crímenes reales, comunidades de salud mental y grupos religiosos que buscan comprender y afrontar el abuso. Invierto mi tiempo en guiar a sobrevivientes, crear recursos para la sanación y desarrollar herramientas digitales para ampliar el acceso a materiales de apoyo. Porque vivir una vida plena y saludable es lo que realmente deseo para mí, para todas las víctimas y sus familias. Creamos nuestras propias oportunidades para sanar.

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    Mejores días están por venir

    Quiero ser una fuente de esperanza para los desesperados.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.