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Me identifico como...

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Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Mensaje de Esperanza
De un sobreviviente
🇲🇽

Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Si estás leyendo esto, es que has sobrevivido al 100% de tus peores días. Lo estás haciendo genial.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇸🇻

    Carta a mi violador

    Esto no es realmente una historia, pero le escribí una carta a mi violador que jamás enviaré. No quiero guardármela, no estar sola con ella. Quiero que alguien me escuche, aunque no sea él quien me escuche. No sé cómo puedo extrañarte y odiarte tanto, y aun así sentirte tanto amor por ti. Hiciste lo peor que una mejor amiga podría hacer. Usaste la confianza que tenía en ti para beneficiarte e ignoraste mis sentimientos en el camino. Te amo tanto y no puedo demostrártelo, porque no mereces mi amor. Dijiste que te importaba, ¿por qué no paraste cuando dije que no? ¿Cómo pensaste que solo estaba jugando cuando te alejé, seguí diciendo que no y "no puedo"? No entiendo cómo interpretaste ese papel tan bien, todos cayeron en la trampa. Tus acciones nunca coincidieron con tus palabras. Cuando te dije que me habían violado y que no quería acostarme contigo, dijiste que estaba bien, que esperarías. Lo siguiente que recuerdo es que entraste al baño y me preguntaste si quería follar. Dijiste que nunca quisiste hacerme sentir incómodo, pero cuando claramente lo estaba, te importó un carajo. Literalmente dijiste: "Sé que no puedes, pero seguiré intentándolo hasta que digas que sí". ¡Qué demonios! Confié en ti. Te creí cuando me dijiste que sabías lo que sentía. Debe ser verdad, ¿verdad? Estabas tan seguro de mis sentimientos que empecé a creer que eran reales. Cuando me di cuenta de que tal vez no tenía esos sentimientos y te lo dije, me preguntaste cómo pude hacer algo así. Romperte el corazón, mentirte en la cara, que soy un psicópata por jugar así con tus sentimientos. Y una vez más me convenciste de lo que querías. No quería perderte, así que pensé que si esto es lo que se necesita para mantenerte en mi vida, lo intentaré. Pero seguiste insistiendo. Me violaste. Sé que no lo ves así. Te seguí la corriente. Te hice creer que lo disfrutaba, pero todo en lo que podía pensar era, por favor, córrete. En el fondo sabía que no quería esto, pero te hacía feliz, así que seguí el juego. Ignoraste todas las señales que te di de que me sentía incómoda. Nunca te besé primero, nunca inicié nada, siempre dije que no podía y que no. Lo ignoraste a propósito. No eres tan tonta. No puedes decir que eres una buena persona. Crees que lo eres, pero definitivamente no lo eres. No sé cómo una persona puede ser tan ciega a quién es realmente. ¿Quizás no? Tal vez sabías exactamente lo que hacías. Me gusta pensar que tu verdadero yo era la persona a la que confiaba mi vida, la persona a la que recurría cuando necesitaba consuelo, eras mi lugar seguro. Pero sé que ese no eres tú. Eres la persona que me manipuló para tener una "relación" contigo. Eres la persona que me violó, me siguió y me hizo tener ataques de pánico. Incluso cuando intentaba esconderme de ti, encontraste la manera de llegar a mí y hacerme sentir fatal. ¿Mereces una explicación de por qué dejé de hablarte? Eso es lo que repetías sin parar. Intenté darte una, te echaste a reír. En ese momento vi tu verdadero yo. El tú manipulador. El tú que no quiere oír nada excepto lo que cree que es verdad. En realidad no quieres una explicación, quieres tener la oportunidad de manipularme de nuevo. Eres la víctima de tu propia historia. Te rompí el corazón. Herí tus sentimientos. Pero sabes qué, me quitaste algo que nunca recuperaré. Me hiciste sentir fatal. Como si estuviera equivocada al no querer acostarme contigo. Me hiciste dudar de mí misma. Cada vez que me violabas, te llevabas un pedazo de mi corazón y no sé si alguna vez lo recuperaré. Te lo conté todo, a veces sentía que me conocías mejor que yo misma. Me hiciste sentir emocionada por mi futuro. Me diste tanta esperanza de poder elegir mi propio camino. Te amaba. Me encantaba cómo me hacías sentir. Segura. Vista. Llena de potencial. Feliz. Ahora te miro y se me encoge el pecho, el corazón me late más rápido, quiero correr, alejarme de donde sea que estés. Me hiciste sentir miedo al verte. Miedo. Y tú lo sabías, sabías que no quería verte, y aun así venías a verme siempre que podía. Cada vez que te veía, sentía todo el amor que aún sentía por ti. Me dolía tanto que pudiera amar tanto a una persona y temerle al mismo tiempo. Mi mente no podía comprender lo que hiciste. Fue tan inusual. Cuanto más lo pensaba, más me convencía. Me diste pistas sobre quién eres realmente y simplemente las ignoré, pensando que no eran tan importantes. Gracias por enseñarme a no volver a pasarlas por alto ni a caer en eso. Siempre me dijeron que ya era muy mayor para mi edad. Nunca quise serlo, simplemente tenía que hacerlo. De pequeña, yo era la única persona en la que podía confiar. Aprendí a lidiar con las cosas yo sola. Pero esto no me hizo más fuerte ni más sabia. Destrozó mi mundo. Tengo que aprender a confiar en la gente de nuevo. Siempre ha sido un gran problema, pero lo controlé. Ahora me aíslo. Tengo tanta ansiedad que no puedo con ella. Tú me la diste. Espero estar bien algún día, sé que tengo que esforzarme. Sé que estarás bien en una semana. Le dirás a la gente que soy una loca que te rompió el corazón y que no hiciste nada malo. Eso fue lo que pasó con M. Sabes que ni siquiera me preguntó qué había pasado ni si estaba bien. Solo me dijo que era mi trabajo ir a ver cómo estabas, porque te rompí el corazón. Sabía que era tu mejor amigo, pero pensaba que yo también era su amiga. Probablemente te sentiste bien por el hecho de que me lastimara tanto con ese mensaje de Facebook. Y cuánto me lastimó, no puedo expresar con palabras la traición que sentí. Sé que no tiene nada que ver contigo, pero necesitaba decírtelo. Ojalá pudiera hablar contigo, ojalá pudiera abrazarte, ojalá fueras la persona que yo creía que eras. Sé que no es posible y está bien. Lloraré y te extrañaré. No sé si eso acabará alguna vez, espero que sí. Solo quiero que vuelvas, es como si hubieras muerto. Moriste. La versión de ti que tenía en mi cabeza, mi lugar seguro, mi mejor amiga, está muerta. Y no sé cómo llorar a una persona que sigue viva. Sigues aquí y sé que podría llamarte o enviarte un mensaje, pero esa no es la persona con la que quiero hablar. Quiero volver atrás en el tiempo y quiero que aceptes mi no. ¿Por qué no aceptaste mi no? Odio que todavía te quiera tanto. Te quiero tanto. Puedo lidiar con la violación, soy lo suficientemente fuerte como para no dejar que eso afecte mi valor. Lo que no puedo aceptar es que fuiste tú quien me violó. Tú. ¿Por qué tuviste que ser tú?

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  • “Siempre está bien pedir ayuda”

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    Aprender a vivir sin querer matarme

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Mensaje de Sanación
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    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

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    Sanar es entender

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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

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    No estoy seguro, esto es un paso intermedio.

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    🇮🇪

    No es mi culpa

    Fui violada por un hombre al que invité a mi casa después de una noche de fiesta hace casi 6 años. Nos besamos en un club, fuimos brevemente a una fiesta posterior y lo invité a mi casa. No recuerdo todo, pero sabía que me sentía incómoda cuando llegamos a mi casa, me empujó sobre la cama... Se sintió como una actuación. La actividad sexual comenzó de forma algo consentida (estaba muy borracha, posiblemente drogada), pero fue bastante agresiva. Mi recuerdo de cómo terminó es borroso, pero me desperté varias veces durante la noche sintiendo que me penetraba. Le dije que parara e intenté apartarlo. Parecía disfrutar de mi resistencia. Cuando me desperté de nuevo por la mañana, él seguía allí... Inició más actividad sexual y lo permití. No creo que dijera mucho y finalmente se fue. Parecía avergonzado. Estaba dolorida y sangrando. Les escribí a mis amigos con los que había salido para decirles que me sentía muy incómoda por lo que había pasado entre nosotros. Dijeron que esperaban que estuviera bien, no me llamaron y me sentí herida. No sabía cómo describir lo que había pasado y no sentía que pudiera hablar de ello abiertamente, así que lo dejé pasar. Me sentía confundida, sobre todo porque le había dejado hacer más por la mañana. Fecha Estaba totalmente devastada. No fui a trabajar y pasé todo el día llorando. Sabía que había sido violada, pero me llevó muchos años aceptarlo y aún más contárselo a alguien. Se lo conté a dos amigas y a mi terapeuta. Todavía no he explorado completamente lo que pasó con mi terapeuta. No era la primera vez que sufría sexo no consentido y me resulta abrumador empezar a asimilarlo todo. Es difícil no culparme. Me da vergüenza saber que soy (?) una víctima de violación múltiple. Siento que debe ser mi culpa. Estoy muy enfadada en este momento: el caso de la UCD, Sophie Brady, Ciara Mangan, Nikkita Hand y un sinfín de otros casos de violencia sexual en los medios. Quiero que más hombres hablen sobre la violencia sexual. Quiero que las cosas cambien. A veces pienso en denunciar lo que pasó, recuerdo su nombre y a qué escuela fue. No quiero que vaya a la cárcel, quiero que entienda cómo me ha afectado. Me aterra que no sepa que lo que hizo fue violación, me aterra que haya lastimado a otras personas. Me asusta que haya muchos hombres como él. Admiro a las mujeres (y hombres) que denuncian y defienden a otros. No me siento una víctima "de verdad", porque invité a estas personas a mi casa. Irónicamente, profesional nunca es culpa de la víctima y lo creo, PERO... no lo siento.

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

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    🇨🇦

    Sobreviviendo a una violación en grupo

    El año pasado me violaron en grupo. Tengo un zumbido en los oídos llamado tinnitus que no ha parado desde entonces. Tengo pesadillas. Volé con mi madre a una boda en el extranjero. Estaba emocionadísima. Ella estaría ocupada con sus amigos y su prima, y yo podría pasar tiempo con mi genial prima segunda, dos años mayor que yo. Después de la cena de ensayo, salimos. Fue divertido porque allí no tenía permiso para beber, aunque la edad legal era menor que en mi provincia, pero no revisaban la identificación. No bebí mucho porque no era lo mío y tenía novio, pero pude ir a algunos bares y luego a una discoteca pegada a un hotel. Nos divertimos muchísimo hasta que conocimos a dos soldados uniformados que eran guapísimos y nos separaron de sus amigas por nuestro aspecto. Mi prima es guapísima. Tenían una habitación privada en la discoteca y había varios soldados y también dos prostitutas. A esas prostitutas definitivamente les disgustaba que estuviéramos allí. Quería salir de todas formas, y las chicas guapísimas que nos invitaron fingieron entendernos y nos sacaron de allí. Estúpidamente, dejamos que nos llevaran a su habitación de hotel, donde dejaron de lado el rollo romántico y nos obligaron a desnudarnos al ritmo de la música. Nos enseñaron una pistola que tenían en un cajón. Estaba aterrorizada. Nos obligaron a tumbarnos boca abajo, inclinadas sobre la cama, una al lado de la otra, y así tuvieron sexo. Se intercambiaron como si fuéramos intercambiables antes de acabar dentro de nosotras sin protección. Nos tomamos de la mano. Yo lloraba mientras mi prima intentaba ser fuerte y animarme. No nos permitieron salir y nos escondieron la ropa. Antes de quitarnos los teléfonos, tuvimos que escribirles que nos quedábamos en casa de un amigo de mi prima. Luego llamaron a otros dos soldados, uno de ellos un tipo alto, moreno y enorme, con músculos de culturista. Fue un desastre conmigo. Nos hicieron bailar y luego tuvimos que usar la boca con las chicas que nos habían atraído allí mientras las otras dos tenían sexo con nosotras. Vomité y mi prima lo limpió, pero luego empezó de nuevo. Tenían cocaína y nos obligaron a esnifarla de sus partes y a esnifarla de nosotras. Vino otro y creo que solo fueron esos cinco durante la noche, pero no paraban de violarnos y obligarnos a hacer cosas incluso cuando nos desmayábamos. Me hubiera gustado estar más inconsciente, pero la cocaína te despierta tanto. Quiero recordar menos y pensar menos en todo. Nos duchamos muchas veces. El moreno grande se orinó encima de mí y en mi boca, en la ducha. Lo hizo más de una vez como si yo fuera su retrete. Los otros hombres incluso tuvieron que decirle que se calmara cuando me hacía gritar, me gustaban sus dedos y me los metía en el culo, pero no cuando me hacía arrastrarme como un perro usando mi pelo como correa. Recuerdo que uno de ellos llamó a sus amigos para decirles que subieran el volumen de la televisión al máximo para ocultar el ruido en nuestra habitación. Vieron las noticias deportivas en la televisión. Hicieron que mi prima y yo nos besáramos y cosas así. No podía fingir que era una fiesta divertida como mi prima hacía a veces y me animaba a hacer. Intentó desviar parte de su atención de mí una y otra vez. La amo por eso, pero no me dejaron en paz. Estaban obsesionados con mi pecho. No les importó que estuviera obviamente angustiada y enloqueciendo, ni que en mi país me faltaran tres años para la edad de consentimiento. Ahí estaba, la edad mínima. Nos despertamos por la mañana en una de las camas, solo los dos soldados durmiendo en el suelo. ¡El negro se había ido! Volvieron a tener sexo con nosotras y otro hombre mucho mayor, al que llamaban SIR, entró y tuvo sexo con nosotras, pero sobre todo conmigo. Lo animaron y me dolía la cabeza y lloraba, y pareció durar una eternidad. Finalmente recuperamos la ropa, pero nos llevaron a un brunch con su ropa habitual. Me enseñaron fotos en sus móviles que parecían divertidas y nos advirtieron de lo mal que estaría si decíamos algo diferente a que habíamos tenido una buena fiesta. ¡Una buena fiesta en el infierno! Antes de eso, solo había tenido sexo con mi único novio. ¡Una noche infernal y ahora mi número era siete! Tuvimos que empezar a prepararnos para la boda de inmediato y estaba agotada. Mi prima me escondió y me eché una siesta con vestido, peinado y maquillaje hasta el último minuto. Lloré en la ceremonia, pero no en la boda. Tenía tanto dolor de vagina, músculos y cerebro que me emborraché tanto en la recepción que apenas recuerdo nada. Fue parte del viaje en avión a casa. Le conté la verdad a mi madre al volver y se puso como loca, al igual que mi padre. Intentaron llamar allí, al hotel y a otros sitios, pero la policía no hizo nada. Vi llorar a mi padre por primera vez mientras le contaba toda la historia. Mi novio no lo soportó y me dejó. Voy a terapia de grupo. Tomo una pastilla todos los días y ahora tomo benzodiacepinas para la ansiedad. Intento ocultar mi pecho grande bajo ropa holgada, cuando antes lo usaba para llamar la atención. ¡Qué idiota! Mi prima no parece tener los traumas ni las pesadillas que yo tengo. En su país, terminan la secundaria hasta dos años antes que nosotros y los tratan como adultos antes. Una vez le dije cosas malas por eso. Me perdonó, pero hablamos mucho menos desde que le pregunté si siempre tenía sexo grupal. Me sentí fatal porque incluso dejó que tuvieran sexo anal con ella para alejarlos de mí. Se notaba que le dolía mucho, pero en ese momento solo pensaba en mi propia supervivencia. Mi infancia se acabó, pero no me siento adulta. Su consejo es: «No dejes que te deprima». ¡Como si tuviera otra opción! Fue a terapeuta una vez porque su madre pidió cita y no piensa volver. ¡Su vida no cambió en absoluto! Trabaja en recepción en una empresa de tecnología y, además, modela, y sigue yendo a fiestas, clubes y citas. ¿Cómo? Es increíble cómo la actitud ante algo así puede ser tan diferente en distintos países. Ahora soy una víctima y suelo sentirme así. Definitivamente dañada. Todos en mi escuela saben por qué. Soy ESA chica. Mi nuevo novio, más maduro, es comprensivo, pero me siento como una pequeña carga triste para él. A veces soy hipersexual y no puedo evitarlo. Es un mecanismo de afrontamiento que les ocurre a algunas víctimas de agresión sexual. No lo busqué. Me preocupa que mi novio no confíe en mí por eso. Un amigo mayor, mi vecino desde hace años, se aprovechó de mí después de que le conté lo que pasó en su casa. Tuvimos sexo y luego se sintió culpable por excitarse con mi historia de violación. Lo admitió y me pidió perdón. El sexo me ayudó a calmar el zumbido de oídos por breves periodos, así que lo hice con él más de una vez al día durante un tiempo hasta que mi padre empezó a sospechar algo y habló con él. Desde entonces, no confío en mí misma. Quiero casarme con mi novio, en gran parte, solo para protegerme y demostrarle que lo amo y soy leal, aunque no estoy segura de poder serlo. Me preocupa no poder amar como una persona normal. Me preocupa alejarlo por ser demasiado dependiente y querer casarme con él tan pronto. Lo necesito más de lo que él me necesita a mí. ¿Será así siempre en las relaciones de las víctimas de violación? Me esfuerzo mucho en la escuela para no arruinar mi futuro. Es muy difícil concentrarme. Me zumban los oídos constantemente. Gracias por escuchar.

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    🇪🇸

    Esa noche mi hermano me tocó.

    No sé si lo que me hizo mi hermano se puede clasificar como abuso sexual. Me estaba quedando a dormir en su casa. Era tarde por la noche y estábamos viendo una película. En un momento dado, me preguntó si podía empezar a acurrucarme. De hecho, acepté, ya que somos muy cercanos y ambos disfrutamos del afecto físico. Mientras hacíamos cucharita, metió la mano debajo de mi camisa. No dijo nada, y yo tampoco. A medida que avanzaba la noche, alternaba entre caricias, besos en la cabeza o en un lado de la cara, y palabras de cariño. Le acaricié el brazo distraídamente porque me sentía incómoda allí tumbada. Finalmente, me preguntó "¿está bien?", refiriéndose a su mano subiendo lentamente por mi estómago. Le estaba dando el beneficio de la duda y seguía pensando que la acción era platónica, además de que me sentía bien, además de que soy tímida y me cuesta la confrontación, así que mi cerebro piensa que decir "no" a la gente es provocarla, así que dije "sí". En realidad no quería decirlo. No creo que quisiera decir "no", claro. No creo que quisiera decir nada en absoluto. Estaba cansada. Los dos lo estábamos. Sus caricias progresaron suavemente hasta el punto de acariciar la parte inferior de mis pechos. Fue entonces cuando empecé a cuestionar sus intenciones. Volvió a preguntar "¿está bien?". Volví a decir "sí". Cuando terminó la película, me asusté. La había estado usando para distraerme de lo que estaba pasando, y temía que, al no haber distracción, centrara toda su atención en mí e intentara hacer algo; así que me incorporé. Me apretó ligeramente la parte inferior del pecho mientras lo hacía, quizá a propósito, quizá por reflejo. Cuando se dio cuenta de que me estaba alejando de verdad, retiró las manos, dijo: "Lo siento. Tu hermano es un bicho raro", y se levantó para ducharse. Creo que en ese momento empecé a entrar en pánico. Fue lo que confirmó mis sospechas de que sus caricias realmente tenían una intención sexual. Había estado intentando engañarme a mí misma creyendo que eran afecto inocente, pero esas palabras me obligaban a afrontar la realidad de mi situación. Recuerdo que no paraba de hablar de temas sin sentido mientras desayunábamos porque temía que sacara a relucir lo que acababa de pasar y quisiera hablar de ello. No quería hablar de ello. Quería fingir que nunca había pasado. Todavía lo intento. Pero me atormenta. Él y su esposa (que habían estado durmiendo plácidamente en su habitación toda la noche) se fueron temprano por la mañana de luna de miel (yo estaba allí para cuidar la casa y había ido la noche anterior para pasar el rato con ellos antes de que se fueran). Una vez sola, me fui a dormir tranquilamente a su cama (con su permiso e insistencia, ya que no había otras camas en el apartamento). Mientras intentaba dormirme, aún podía sentir sus manos sobre mí, como una caricia fantasma. Me derrumbé en ese mismo instante. Me sentí culpable y asquerosa por no haberlo parado y por haberlo disfrutado también. Sentía que tal vez yo era la rara, y tal vez yo la que estaba convirtiendo esta interacción en algo inapropiado. Las semanas siguientes, intenté reprimir mis sentimientos. Unos días antes de Navidad, estaba en un avión con mi madre, a punto de empezar nuestras vacaciones. Estaba cerca de la regla y tenía los pechos sensibles. Eso desencadenó algo en mí y de repente lloré ahí mismo, en público. Ese dolor vago me recordó la sensación de aquel apretón que me dio en el pecho. Mi madre me vio a punto de llorar, pero mentí y le dije que era solo porque estaba cerca de la regla y me sentía deprimida (llevó un tiempo luchando contra la depresión, y ella lo sabía). Durante el viaje, tuve flashbacks aleatorios de esa noche, a veces incluso acompañados de náuseas. Sentía que estaba exagerando mi reacción mental, ya que no me habían violado y no debería estar traumatizada por un contacto que apenas puede considerarse íntimo. Al volver a casa, hice algo de lo que no sé si me arrepiento: hablé con él. Le envié un mensaje largo (vive en otra ciudad, lo que me dio más seguridad al confrontarlo) del que apenas recuerdo nada, salvo que mencionaba "esa noche" y cuánto me había afectado. Me derrumbé al escribirlo, y probablemente no era muy coherente. Mi hermano me envió muchas respuestas cortas en ráfagas rápidas al verlo. Se disculpó profusamente. Dijo "No sé qué me pasa", "Buscaré ayuda psicológica", entre muchas cosas que no recuerdo. Eso me asustó un poco. ¿Para qué necesitaba ayuda psicológica? ¿Estaba admitiendo que tenía impulsos que no podía controlar? Pero no dije nada al respecto. Tenía miedo de acusarlo, y me aseguré de aclarar que yo también era culpable por no poner límites. Ambos nos respondíamos sin pensar. Estábamos en pánico y llenos de adrenalina. Tenía miedo de perderlo. Era mi único vínculo en la ciudad donde vivíamos (muy lejos de la nuestra, donde viven nuestros padres y mis amigos). No quería molestarlo, porque es una persona muy sensible y ya me sentía culpable por cómo reaccionaba. Resolvimos el asunto por mensaje. Pero no lo hicimos. En absoluto. Fingí que sí, pero seguía atormentada por las dudas y la paranoia. Más que las caricias, lo que me atormentaba eran sus palabras: "Lo siento. Tu hermano es un bicho raro". Me conmovieron profundamente. Solo quería negar lo sucedido, pero esas palabras no me lo permitieron. La historia continúa hasta el día de hoy, pero no quiero escribir demasiado sobre las consecuencias de "esa noche", ya que escribiría demasiado y quiero centrarme en si fue un caso de abuso. En este punto, me siento un poco más centrada y capaz de aceptar que lo sucedido tuvo un trasfondo sexual. Todavía me siento avergonzada y culpable. Consentí algunas caricias. No estoy segura de si quería, pero lo hice. Normalmente, eso me haría pensar que fue un encuentro consentido y que ahora simplemente me arrepiento, pero hay muchos factores que también contribuyen a mi creencia de que esto también podría ser un caso de abuso. En primer lugar, mi hermano tenía 38 años en ese momento. Yo tenía 20, lo cual sí, es una adulta, pero aun así; él es mi hermano mucho mayor. Ya era casi un adulto cuando yo nací. Ha sido una figura de autoridad toda mi vida, aunque le gusta fingir que no lo es. Es un poco despistado en cuanto a lo que es apropiado o no en contextos sociales, pero creo que alguien de su edad debería saber que no debe meter la mano bajo la camisa de su hermana pequeña y subir tanto por su cuerpo que sus dedos rocen su areola. En segundo lugar, soy neurodivergente, aunque no se lo dije en ese momento. Sin embargo, cuando se lo conté, me dijo que ya sospechaba. A pesar de eso, siempre he sido callada y retraída, así que me molesta que empezara a tocarme bajo la apariencia de afecto inocente y luego esperara que yo pudiera expresar mi incomodidad cuando la situación se intensificara sin que él especificara qué iba a pasar. Tampoco creo que su forma de buscar consentimiento fuera nada productiva. Solo me preguntó si dos caricias específicas estaban bien, y solo después de empezar a hacerlas. No pidió permiso explícito para nada, salvo para los abrazos al principio. Lo que quiero decir es que yo era vulnerable. Soy joven, inexperta, autista, y él siempre ha sido un apoyo emocional y casi una figura paterna para mí. No sé cómo puede ser tan ingenuo como para pensar que no tiene ningún poder sobre mí. Quizás sí lo sabe, pero no estaba pensando en ese momento. Sigo sin entender por qué me tocaría así. Me consuela un poco pensar que quizás no tenía ningún control sobre ello después de todo. Pero no lo sé. Quizás sí. Soy adulta, después de todo. Y creo que se habría detenido si se lo hubiera dicho. Pero definitivamente nunca di mi consentimiento entusiasta. Me siento traicionada. Me siento perdida. Me siento enojada. Me siento triste. Llevo meses evitando pensar en ello. Esta noche, todo me volvió a la mente y me derrumbé de nuevo. De verdad que no sé qué hacer. No quiero contarle a nadie cercano lo que pasó porque me da vergüenza. Y desde luego no quiero contárselo a mis padres. En cierto modo, quiero cortar lazos con él, pero al mismo tiempo no lo hago porque creo que está arrepentido y no quiero entristecerlo. No puedo evitar ser ingenua. No sé si eso me reconforta o me avergüenza.

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    Impresión de Sobreviviendo a una violación en grupo

    Surviving Gang Rape impression
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  • “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

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    Abusada por el ginecólogo

    En mi historia de supervivencia, "Solo palabras, palabras sucias", compartí muchísimo y pasé por alto una experiencia con un ginecólogo. Fue un problema mucho mayor del que dejé ver, ya que había desencadenado mi abuso previo en la adolescencia, en mi primer trabajo. Quería que otras chicas y mujeres entendieran lo que no está bien que haga un ginecólogo. No fue hasta después de que sucedió que me di cuenta del impacto total. Me di cuenta de que me había dejado victimizar de nuevo sin intentar detenerlo. Sentí autodesprecio y ansiedad. Le escribo esta carta a ese depredador oportunista. Rompiste tu juramento. Traicionaste la confianza. ¡Eres terrible! He investigado cómo se supone que debe ser un examen de mama y pélvico y entiendo que usaste ese marco para agredirme sexualmente. Llegué tarde a la cita para obtener anticonceptivos en la clínica universitaria cuando me acababa de mudar a la universidad. Me dejaste entrar aunque no tenías una enfermera acompañante; parecía que los mandaste a casa después de meterme en la habitación. Eres hombre y eso va en contra de las normas. Compartimos nuestro primer contacto visual e ignoré tu lujuria y tu coqueteo inicial. Viste que era vulnerable y necesitaba algo de ti. Me dijiste que, como paciente nueva, tenías que hacerme un examen completo en la primera visita. Ahora creo que pudiste haber mentido. Asentí y bajé la guardia. Cuando regresaste, estaba desnuda con una bata de papel para una falsa sensación de seguridad. Estaba cohibida a pesar de tener una higiene y un arreglo impecables, pero me preocupaba no estar lo suficientemente fresca tan tarde en el día porque eras un hombre y lo convertiste en algo sexual. Examinaste mis pechos sin guantes. No dije nada. Sabía que los estabas masajeando para tu placer. Seguiste así durante cinco minutos. Creo que cinco minutos enteros mientras seguías hablando. Cuando mi jefe solía abusar de mí, solo unos segundos eran suficientes para hacerme sentir enferma y utilizada. Se sentaba sobre mi torso, comprimiendo mis costillas hasta el punto de que no podía respirar hondo y tener sexo con mis pechos, y generalmente tardaba menos que tú. ¿Recuerdas que usaste las palabras "maravilloso" e "increíble" al comentar sobre la salud de mis senos? Ambas podíamos oler el almizcle de abajo por estimularme así. Estaba avergonzada. ¡Deberías haber sido tú la que se avergonzó! Mencionaste las texturas y diste algunas instrucciones de anatomía para simular que era oficial. Hiciste preguntas al azar y compartiste historias personales como si fuera una cita. Todo el tiempo me estabas toqueteando los pechos como una pervertida. ¡Con las dos manos al mismo tiempo! Intenté encubrirte fingiendo que esto no era una locura ni una agresión sexual. Tenías el doble de mi edad y tu bigote era ridículo. Finalmente pasaste al examen pélvico. Dijiste "Muy bien" cuando levantaste la sábana de papel para ayudarme a poner los pies en los estribos. Eso no es apropiado cuando se ve la vagina de una paciente por primera vez. Explicaste cada paso desde "Voy a tocarte los muslos ahora" hasta "Respira hondo mientras inserto el espéculo". Esa parte fue rápida pero luego explicaste el examen manual que hiciste durante demasiado tiempo. Insertaste dos dedos para verificar la sensibilidad del movimiento cervical, pero frotaste mi clítoris con tu pulgar lubricado mientras lo hacías. ¡Eso estuvo mal! Explicaste que ibas a mover tu otra mano para verificar la sensibilidad de mis ovarios para verificar si había una infección, pero seguiste trabajando tu otra mano en mi clítoris y dentro de mí. ¡Me metiste lo que parecían tres dedos! Me estabas agrediendo sexualmente otra vez. Violando mi confianza. Ignorando tu juramento. Como última indignidad, palpaste las masas en el espacio entre mi vagina y recto. Dejaste tu pulgar en mi vagina mientras metías un dedo en mi ano y los movías hacia atrás, adentro y afuera explicando que pensaste que sentiste algo por un segundo, pero que se resolvió con el masaje, lo que significa que no había nada de qué preocuparse. ¡Me violaste! ¡Eso fue violación! Lo busqué y lo que estabas haciendo es una parte real de un examen, ¡pero ningún ginecólogo lo había hecho antes o desde entonces! En lugar de salir de la habitación mientras me vestía, te quedaste y me ayudaste a tenderme la ropa. ¡Totalmente inapropiado! ¡No deberías tener licencia médica! Claro que te dejé, cooperaste e incluso intenté aguantarlo y poner buena cara. Entonces era otra persona y tú simplemente continuaste mi ciclo de abuso. Pero la parte del ano fue donde sentí verdadero terror y quise irme. Me diste una tarjeta de presentación con tu nombre y me dijiste que llamara y preguntara cuándo trabajabas para programar la próxima visita. ¡Luego solo me escribiste para una recarga de anticonceptivos de 30 días! Como si volviera para que me agredieran de nuevo. ¡Abusadora engreída del poder y la confianza! ¡Me fui contigo pensando que lo disfrutaría y que te volvería a ver! ¡Me das ganas de gritar y golpear cosas! Se retrasó, pero mi ansiedad por el abuso se desencadenó esa noche y días después. Nunca volveré a ver a un ginecólogo. Tu lujuria y codicia no son mejores que las de un violador. Me traicionaste en el sistema médico y todavía siento ansiedad en cada visita al médico. Que la reacción de una chica al abuso no sea instantánea, por algún mecanismo de supervivencia, no lo hace menos doloroso. A veces incluso más, porque nos sentimos culpables por no ser fuertes y asertivas. Estabas en una posición de autoridad y abusaste de ella terriblemente. ¡Deberías estar avergonzado, doctor! ¡Deberías estar en prisión!

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    Atrapado en el baño durante 40 años

    Atrapado en el baño. Es posible ser amado. Cuando pasé siglos diciéndole a mi mamá y papá que estaría bien viajar a ciudad para un concierto, pensé que era adulto y espabilado. En realidad, era un joven ingenuo; mis padres accedieron a regañadientes siempre y cuando nos quedáramos con el tío de mi amigo; esto significaría que no tendríamos que viajar de regreso tarde. El concierto fue fantástico; volvimos a su piso y los demás se fueron a la cama. Me quedé despierto charlando con nombre; después de una media hora, comenzó a preguntarme si era virgen y a enseñarme revistas pornográficas. Intenté escaparme e irme a la cama; luego me atacó y me violó. Me encerré en el baño y esperé, pero seguía agitado; quería que durmiera en su cama. No tenía ni idea de que un hombre pudiera hacerle lo que le hizo a otro hombre. Dos semanas después volví a quedarme después de un partido de fútbol; esta vez intenté persuadir a mis padres de que no debía ir, pero no querían que la entrada se desperdiciara; me atacó y me violó de nuevo; finalmente logré encerrarme en el baño. Mentalmente me quedé en ese baño durante los siguientes 40 años, sin decir nada, sin pedir apoyo, 3 matrimonios fallidos, problemas con la bebida, dificultades para ser un buen padre. La primera persona a la que se lo conté después de 40 años fue a mi exesposa, y su respuesta fue: "No puedo amarte, me has violado al mantener esto en secreto". Esto fue devastador y me llevó a un declive a un lugar muy oscuro. Ahora, con el apoyo de mis hijos, mi nueva pareja, un fantástico psiquiatra y un terapeuta de organización de apoyo, me siento mejor y creo que puedo ser amado. Nunca es demasiado tarde para comenzar a sanar.

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  • “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

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    Violación en fraternidad

    Este es otro incidente de mi historia de supervivencia. EMPEZÓ CON MI HERMANO. Me estoy preparando para el incidente con la policía. Por favor, lean mi historia para contextualizarla. Escribirla me causó dolor de espalda. Estaba en mi segundo año de filosofía en la universidad. Recientemente había viajado a Portugal con un hombre mayor y amable que básicamente me invitó con el acuerdo de que sería su amante a cambio de un viaje gratis. Había sido cliente mío en el restaurante y acepté su propuesta por diversión, y lo pasé genial. Eran mis vacaciones de primavera. Fueron unos años en los que fui muy promiscua después de haber sido abusada por mi hermano durante años en casa y reprimida en un instituto católico como castigo parental por haber iniciado una relación sexual con un chico de mi edad. Cuando una chica de mi curso de lógica, que cursaba Derecho, me invitó a una fiesta de fraternidad, pensé que estaría bien pasar tiempo con gente de mi edad. Las fraternidades y hermandades no eran lo mío y siguen sin serlo. Después de hacer una parada de barriles para impresionar a desconocidos, buscaba el baño de arriba porque la cola para el de abajo era larga. Había varias chicas esperando, y un chico que me había sujetado una pierna para la parada de barriles empezó a coquetear conmigo y se ofreció a llevarme a un baño secreto. El baño era de verdad, pero luego me hizo señas para que pasara a una habitación de enfrente, donde había otros dos hermanos de fraternidad. Estaba un poco nerviosa, pero con los otros chicos allí, me sentí un poco más tranquila al saber que no solo intentaba llevarme a la cama. Estaba abierta a encontrar un chico atractivo, para ser honesta, pero él no lo era. Los otros dos tampoco. Me senté a charlar con ellos, bebiendo pequeños tragos de whisky de canela y poniéndome más nerviosa cuando alguien intentó entrar por la puerta de la habitación, pero estaba cerrada. Mi chico les gritó que se fueran. Entonces intenté levantarme e irme, pero me tiraron de vuelta a mi asiento en la cama. Soy bajita, así que me dominan fácilmente. “No puedes irte todavía. Apenas te estamos conociendo”, dijo un violador. “Aquí no se permiten provocaciones”. “¿Qué tengo que hacer para volver con mi amiga?” Pregunté algo así, pero usé su nombre. Se miraron con sonrisas maliciosas y me arrepentí de la pregunta. Lo que uno de ellos propuso fue un concurso de mamadas en el que tenía veinte segundos para hacer que cada una se corriera, pero tenía que ir en círculo hasta que una lo hiciera y entonces era eliminada y yo tenía que hacer las tres. Así que se pararon en tres lados de la cama, conmigo en el medio, y sacaron sus penes. Una tenía un cronómetro y, sin dudarlo, empecé a chupar la que estaba más cerca. Quería salir de allí y les tenía miedo físico. Era para evitar cualquier violencia y ni siquiera darles la satisfacción de pensar que me obligaban a hacer algo. Así que di vueltas y vueltas, agotada. Veinte segundos era demasiado poco y me habían quitado toda la ropa. Me detuve y le pregunté al que inventó el juego durante 60 segundos. De repente, mis piernas me apartaron violentamente del que estaba detrás de mí. Él me separó las piernas y empezó a follarme rápidamente. Ni siquiera le vi la cara hasta después. El que había estado hablando se subió a la cama y empezó a hacérmelo en la boca. No sé, me lo metió en la boca. Me agarró la cabeza con ambas manos, me la metió a la fuerza y me golpeaba la cara tan fuerte como el chico que estaba detrás de mí. Tuve que mantenerme arqueada sobre los codos para evitar que me arrancara el pelo y me mantuviera a su altura. Nunca me había pasado algo así. Siempre había sido con una sola pareja a la vez. Eran crueles y yo me esforzaba por seguirles el ritmo. Después de que terminó esa locura y ambos se saciaron dentro de mí, el chico original me subió a la cama y dijo algo así como: "Solo me queda un agujero". Yo no estaba acostumbrada al sexo anal por aquel entonces. Le ofrecí ir a lavarme si por favor no me hacía sexo anal. Se rió y negó con la cabeza. Así que, tumbado boca arriba con las piernas abiertas, me echó un chorrito de gel de aloe vera de la mesita de noche y me observó cara a cara mientras se masturbaba, embestida a embestida. Vio el dolor en mi cara que no podía ocultar. Tuve que besarlo mientras ella me hacía daño. Incluso cuando se excitaba rápido, le llevó un rato. Uno de ellos nos miraba, sonriendo de lado, y el otro jugaba con su móvil, creo que sacando fotos. Los móviles aún no grababan vídeos. El sonriente preguntó una vez: "Tío, ¿de verdad lo tiene en el culo?". Cuando terminó conmigo, me dio las gracias y se fue. Dijo que tenía responsabilidades. El del móvil también se fue. Intenté irme. "No tan rápido", dijo el otro, empujándome hacia abajo. Le dije que había hecho todo lo que querían y más, y le pedí que me fuera. Me dijo que era la tía más buena con la que se había acostado y que quería una segunda ronda. Yo solo quería largarme de allí. Un obstáculo más. Lo mordisqueé un rato para que se excitara un poco y lo metí dentro. Falló y tuve que repetirlo. Al final, usé todos los trucos posibles, como fingir orgasmos, tener uno real y decirle guarradas, para que se corriera dentro de mí. Estaba tan temblorosa y agotada después de ser su puta durante tanto tiempo que me costaba vestirme. Temía que me detuviera, y lo hizo. Le dije que solo quería orinar y limpiarme, y le pregunté si podía dormir en su cama con él; solo un truco. Funcionó. Le di las gracias, cerré la puerta con indiferencia y bajé corriendo las escaleras sin llamar demasiado la atención. Mantuve una sonrisa en la cara mientras salía por la puerta principal y del porche. Me mantuve en secreto durante una manzana antes de echar a correr lo más lejos posible. De hecho, me aterraba que alguien me persiguiera hasta que estuve fuera del barrio, lejos del campus, en una gasolinera. Pedí un taxi y me fui a casa. Mi compañera de piso dormía en su habitación y yo me senté en la ducha. En mi historia, usé esto como ejemplo de cómo evité ser violada simplemente dejándome llevar cuando me encontraba en una situación de violación. Pero esto se sintió como una violación. Volví a salir de fiesta y a consumir alcohol y marihuana para amortiguar el impacto y sentirme artificialmente a gusto. Y a tener sexo casual con hombres atractivos. Pero esto fue una violación. Me violaron en grupo. Quizás sea mejor para mí que si hubiera intentado luchar contra ellos y hubiera perdido, pero aun así es horrible y me deja con dolor, culpa y miedo.

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    Impresión de Sobreviviendo a una violación en grupo

    Surviving Gang Rape impression
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    Abusada por el ginecólogo

    En mi historia de supervivencia, "Solo palabras, palabras sucias", compartí muchísimo y pasé por alto una experiencia con un ginecólogo. Fue un problema mucho mayor del que dejé ver, ya que había desencadenado mi abuso previo en la adolescencia, en mi primer trabajo. Quería que otras chicas y mujeres entendieran lo que no está bien que haga un ginecólogo. No fue hasta después de que sucedió que me di cuenta del impacto total. Me di cuenta de que me había dejado victimizar de nuevo sin intentar detenerlo. Sentí autodesprecio y ansiedad. Le escribo esta carta a ese depredador oportunista. Rompiste tu juramento. Traicionaste la confianza. ¡Eres terrible! He investigado cómo se supone que debe ser un examen de mama y pélvico y entiendo que usaste ese marco para agredirme sexualmente. Llegué tarde a la cita para obtener anticonceptivos en la clínica universitaria cuando me acababa de mudar a la universidad. Me dejaste entrar aunque no tenías una enfermera acompañante; parecía que los mandaste a casa después de meterme en la habitación. Eres hombre y eso va en contra de las normas. Compartimos nuestro primer contacto visual e ignoré tu lujuria y tu coqueteo inicial. Viste que era vulnerable y necesitaba algo de ti. Me dijiste que, como paciente nueva, tenías que hacerme un examen completo en la primera visita. Ahora creo que pudiste haber mentido. Asentí y bajé la guardia. Cuando regresaste, estaba desnuda con una bata de papel para una falsa sensación de seguridad. Estaba cohibida a pesar de tener una higiene y un arreglo impecables, pero me preocupaba no estar lo suficientemente fresca tan tarde en el día porque eras un hombre y lo convertiste en algo sexual. Examinaste mis pechos sin guantes. No dije nada. Sabía que los estabas masajeando para tu placer. Seguiste así durante cinco minutos. Creo que cinco minutos enteros mientras seguías hablando. Cuando mi jefe solía abusar de mí, solo unos segundos eran suficientes para hacerme sentir enferma y utilizada. Se sentaba sobre mi torso, comprimiendo mis costillas hasta el punto de que no podía respirar hondo y tener sexo con mis pechos, y generalmente tardaba menos que tú. ¿Recuerdas que usaste las palabras "maravilloso" e "increíble" al comentar sobre la salud de mis senos? Ambas podíamos oler el almizcle de abajo por estimularme así. Estaba avergonzada. ¡Deberías haber sido tú la que se avergonzó! Mencionaste las texturas y diste algunas instrucciones de anatomía para simular que era oficial. Hiciste preguntas al azar y compartiste historias personales como si fuera una cita. Todo el tiempo me estabas toqueteando los pechos como una pervertida. ¡Con las dos manos al mismo tiempo! Intenté encubrirte fingiendo que esto no era una locura ni una agresión sexual. Tenías el doble de mi edad y tu bigote era ridículo. Finalmente pasaste al examen pélvico. Dijiste "Muy bien" cuando levantaste la sábana de papel para ayudarme a poner los pies en los estribos. Eso no es apropiado cuando se ve la vagina de una paciente por primera vez. Explicaste cada paso desde "Voy a tocarte los muslos ahora" hasta "Respira hondo mientras inserto el espéculo". Esa parte fue rápida pero luego explicaste el examen manual que hiciste durante demasiado tiempo. Insertaste dos dedos para verificar la sensibilidad del movimiento cervical, pero frotaste mi clítoris con tu pulgar lubricado mientras lo hacías. ¡Eso estuvo mal! Explicaste que ibas a mover tu otra mano para verificar la sensibilidad de mis ovarios para verificar si había una infección, pero seguiste trabajando tu otra mano en mi clítoris y dentro de mí. ¡Me metiste lo que parecían tres dedos! Me estabas agrediendo sexualmente otra vez. Violando mi confianza. Ignorando tu juramento. Como última indignidad, palpaste las masas en el espacio entre mi vagina y recto. Dejaste tu pulgar en mi vagina mientras metías un dedo en mi ano y los movías hacia atrás, adentro y afuera explicando que pensaste que sentiste algo por un segundo, pero que se resolvió con el masaje, lo que significa que no había nada de qué preocuparse. ¡Me violaste! ¡Eso fue violación! Lo busqué y lo que estabas haciendo es una parte real de un examen, ¡pero ningún ginecólogo lo había hecho antes o desde entonces! En lugar de salir de la habitación mientras me vestía, te quedaste y me ayudaste a tenderme la ropa. ¡Totalmente inapropiado! ¡No deberías tener licencia médica! Claro que te dejé, cooperaste e incluso intenté aguantarlo y poner buena cara. Entonces era otra persona y tú simplemente continuaste mi ciclo de abuso. Pero la parte del ano fue donde sentí verdadero terror y quise irme. Me diste una tarjeta de presentación con tu nombre y me dijiste que llamara y preguntara cuándo trabajabas para programar la próxima visita. ¡Luego solo me escribiste para una recarga de anticonceptivos de 30 días! Como si volviera para que me agredieran de nuevo. ¡Abusadora engreída del poder y la confianza! ¡Me fui contigo pensando que lo disfrutaría y que te volvería a ver! ¡Me das ganas de gritar y golpear cosas! Se retrasó, pero mi ansiedad por el abuso se desencadenó esa noche y días después. Nunca volveré a ver a un ginecólogo. Tu lujuria y codicia no son mejores que las de un violador. Me traicionaste en el sistema médico y todavía siento ansiedad en cada visita al médico. Que la reacción de una chica al abuso no sea instantánea, por algún mecanismo de supervivencia, no lo hace menos doloroso. A veces incluso más, porque nos sentimos culpables por no ser fuertes y asertivas. Estabas en una posición de autoridad y abusaste de ella terriblemente. ¡Deberías estar avergonzado, doctor! ¡Deberías estar en prisión!

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  • Si estás leyendo esto, es que has sobrevivido al 100% de tus peores días. Lo estás haciendo genial.

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    Contar eso sin derrumbarme

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  • “Siempre está bien pedir ayuda”

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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

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    Sanar es entender

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

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    No estoy seguro, esto es un paso intermedio.

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

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    Esa noche mi hermano me tocó.

    No sé si lo que me hizo mi hermano se puede clasificar como abuso sexual. Me estaba quedando a dormir en su casa. Era tarde por la noche y estábamos viendo una película. En un momento dado, me preguntó si podía empezar a acurrucarme. De hecho, acepté, ya que somos muy cercanos y ambos disfrutamos del afecto físico. Mientras hacíamos cucharita, metió la mano debajo de mi camisa. No dijo nada, y yo tampoco. A medida que avanzaba la noche, alternaba entre caricias, besos en la cabeza o en un lado de la cara, y palabras de cariño. Le acaricié el brazo distraídamente porque me sentía incómoda allí tumbada. Finalmente, me preguntó "¿está bien?", refiriéndose a su mano subiendo lentamente por mi estómago. Le estaba dando el beneficio de la duda y seguía pensando que la acción era platónica, además de que me sentía bien, además de que soy tímida y me cuesta la confrontación, así que mi cerebro piensa que decir "no" a la gente es provocarla, así que dije "sí". En realidad no quería decirlo. No creo que quisiera decir "no", claro. No creo que quisiera decir nada en absoluto. Estaba cansada. Los dos lo estábamos. Sus caricias progresaron suavemente hasta el punto de acariciar la parte inferior de mis pechos. Fue entonces cuando empecé a cuestionar sus intenciones. Volvió a preguntar "¿está bien?". Volví a decir "sí". Cuando terminó la película, me asusté. La había estado usando para distraerme de lo que estaba pasando, y temía que, al no haber distracción, centrara toda su atención en mí e intentara hacer algo; así que me incorporé. Me apretó ligeramente la parte inferior del pecho mientras lo hacía, quizá a propósito, quizá por reflejo. Cuando se dio cuenta de que me estaba alejando de verdad, retiró las manos, dijo: "Lo siento. Tu hermano es un bicho raro", y se levantó para ducharse. Creo que en ese momento empecé a entrar en pánico. Fue lo que confirmó mis sospechas de que sus caricias realmente tenían una intención sexual. Había estado intentando engañarme a mí misma creyendo que eran afecto inocente, pero esas palabras me obligaban a afrontar la realidad de mi situación. Recuerdo que no paraba de hablar de temas sin sentido mientras desayunábamos porque temía que sacara a relucir lo que acababa de pasar y quisiera hablar de ello. No quería hablar de ello. Quería fingir que nunca había pasado. Todavía lo intento. Pero me atormenta. Él y su esposa (que habían estado durmiendo plácidamente en su habitación toda la noche) se fueron temprano por la mañana de luna de miel (yo estaba allí para cuidar la casa y había ido la noche anterior para pasar el rato con ellos antes de que se fueran). Una vez sola, me fui a dormir tranquilamente a su cama (con su permiso e insistencia, ya que no había otras camas en el apartamento). Mientras intentaba dormirme, aún podía sentir sus manos sobre mí, como una caricia fantasma. Me derrumbé en ese mismo instante. Me sentí culpable y asquerosa por no haberlo parado y por haberlo disfrutado también. Sentía que tal vez yo era la rara, y tal vez yo la que estaba convirtiendo esta interacción en algo inapropiado. Las semanas siguientes, intenté reprimir mis sentimientos. Unos días antes de Navidad, estaba en un avión con mi madre, a punto de empezar nuestras vacaciones. Estaba cerca de la regla y tenía los pechos sensibles. Eso desencadenó algo en mí y de repente lloré ahí mismo, en público. Ese dolor vago me recordó la sensación de aquel apretón que me dio en el pecho. Mi madre me vio a punto de llorar, pero mentí y le dije que era solo porque estaba cerca de la regla y me sentía deprimida (llevó un tiempo luchando contra la depresión, y ella lo sabía). Durante el viaje, tuve flashbacks aleatorios de esa noche, a veces incluso acompañados de náuseas. Sentía que estaba exagerando mi reacción mental, ya que no me habían violado y no debería estar traumatizada por un contacto que apenas puede considerarse íntimo. Al volver a casa, hice algo de lo que no sé si me arrepiento: hablé con él. Le envié un mensaje largo (vive en otra ciudad, lo que me dio más seguridad al confrontarlo) del que apenas recuerdo nada, salvo que mencionaba "esa noche" y cuánto me había afectado. Me derrumbé al escribirlo, y probablemente no era muy coherente. Mi hermano me envió muchas respuestas cortas en ráfagas rápidas al verlo. Se disculpó profusamente. Dijo "No sé qué me pasa", "Buscaré ayuda psicológica", entre muchas cosas que no recuerdo. Eso me asustó un poco. ¿Para qué necesitaba ayuda psicológica? ¿Estaba admitiendo que tenía impulsos que no podía controlar? Pero no dije nada al respecto. Tenía miedo de acusarlo, y me aseguré de aclarar que yo también era culpable por no poner límites. Ambos nos respondíamos sin pensar. Estábamos en pánico y llenos de adrenalina. Tenía miedo de perderlo. Era mi único vínculo en la ciudad donde vivíamos (muy lejos de la nuestra, donde viven nuestros padres y mis amigos). No quería molestarlo, porque es una persona muy sensible y ya me sentía culpable por cómo reaccionaba. Resolvimos el asunto por mensaje. Pero no lo hicimos. En absoluto. Fingí que sí, pero seguía atormentada por las dudas y la paranoia. Más que las caricias, lo que me atormentaba eran sus palabras: "Lo siento. Tu hermano es un bicho raro". Me conmovieron profundamente. Solo quería negar lo sucedido, pero esas palabras no me lo permitieron. La historia continúa hasta el día de hoy, pero no quiero escribir demasiado sobre las consecuencias de "esa noche", ya que escribiría demasiado y quiero centrarme en si fue un caso de abuso. En este punto, me siento un poco más centrada y capaz de aceptar que lo sucedido tuvo un trasfondo sexual. Todavía me siento avergonzada y culpable. Consentí algunas caricias. No estoy segura de si quería, pero lo hice. Normalmente, eso me haría pensar que fue un encuentro consentido y que ahora simplemente me arrepiento, pero hay muchos factores que también contribuyen a mi creencia de que esto también podría ser un caso de abuso. En primer lugar, mi hermano tenía 38 años en ese momento. Yo tenía 20, lo cual sí, es una adulta, pero aun así; él es mi hermano mucho mayor. Ya era casi un adulto cuando yo nací. Ha sido una figura de autoridad toda mi vida, aunque le gusta fingir que no lo es. Es un poco despistado en cuanto a lo que es apropiado o no en contextos sociales, pero creo que alguien de su edad debería saber que no debe meter la mano bajo la camisa de su hermana pequeña y subir tanto por su cuerpo que sus dedos rocen su areola. En segundo lugar, soy neurodivergente, aunque no se lo dije en ese momento. Sin embargo, cuando se lo conté, me dijo que ya sospechaba. A pesar de eso, siempre he sido callada y retraída, así que me molesta que empezara a tocarme bajo la apariencia de afecto inocente y luego esperara que yo pudiera expresar mi incomodidad cuando la situación se intensificara sin que él especificara qué iba a pasar. Tampoco creo que su forma de buscar consentimiento fuera nada productiva. Solo me preguntó si dos caricias específicas estaban bien, y solo después de empezar a hacerlas. No pidió permiso explícito para nada, salvo para los abrazos al principio. Lo que quiero decir es que yo era vulnerable. Soy joven, inexperta, autista, y él siempre ha sido un apoyo emocional y casi una figura paterna para mí. No sé cómo puede ser tan ingenuo como para pensar que no tiene ningún poder sobre mí. Quizás sí lo sabe, pero no estaba pensando en ese momento. Sigo sin entender por qué me tocaría así. Me consuela un poco pensar que quizás no tenía ningún control sobre ello después de todo. Pero no lo sé. Quizás sí. Soy adulta, después de todo. Y creo que se habría detenido si se lo hubiera dicho. Pero definitivamente nunca di mi consentimiento entusiasta. Me siento traicionada. Me siento perdida. Me siento enojada. Me siento triste. Llevo meses evitando pensar en ello. Esta noche, todo me volvió a la mente y me derrumbé de nuevo. De verdad que no sé qué hacer. No quiero contarle a nadie cercano lo que pasó porque me da vergüenza. Y desde luego no quiero contárselo a mis padres. En cierto modo, quiero cortar lazos con él, pero al mismo tiempo no lo hago porque creo que está arrepentido y no quiero entristecerlo. No puedo evitar ser ingenua. No sé si eso me reconforta o me avergüenza.

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  • “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

    “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    Mensaje de Esperanza
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    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Historia
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    Carta a mi violador

    Esto no es realmente una historia, pero le escribí una carta a mi violador que jamás enviaré. No quiero guardármela, no estar sola con ella. Quiero que alguien me escuche, aunque no sea él quien me escuche. No sé cómo puedo extrañarte y odiarte tanto, y aun así sentirte tanto amor por ti. Hiciste lo peor que una mejor amiga podría hacer. Usaste la confianza que tenía en ti para beneficiarte e ignoraste mis sentimientos en el camino. Te amo tanto y no puedo demostrártelo, porque no mereces mi amor. Dijiste que te importaba, ¿por qué no paraste cuando dije que no? ¿Cómo pensaste que solo estaba jugando cuando te alejé, seguí diciendo que no y "no puedo"? No entiendo cómo interpretaste ese papel tan bien, todos cayeron en la trampa. Tus acciones nunca coincidieron con tus palabras. Cuando te dije que me habían violado y que no quería acostarme contigo, dijiste que estaba bien, que esperarías. Lo siguiente que recuerdo es que entraste al baño y me preguntaste si quería follar. Dijiste que nunca quisiste hacerme sentir incómodo, pero cuando claramente lo estaba, te importó un carajo. Literalmente dijiste: "Sé que no puedes, pero seguiré intentándolo hasta que digas que sí". ¡Qué demonios! Confié en ti. Te creí cuando me dijiste que sabías lo que sentía. Debe ser verdad, ¿verdad? Estabas tan seguro de mis sentimientos que empecé a creer que eran reales. Cuando me di cuenta de que tal vez no tenía esos sentimientos y te lo dije, me preguntaste cómo pude hacer algo así. Romperte el corazón, mentirte en la cara, que soy un psicópata por jugar así con tus sentimientos. Y una vez más me convenciste de lo que querías. No quería perderte, así que pensé que si esto es lo que se necesita para mantenerte en mi vida, lo intentaré. Pero seguiste insistiendo. Me violaste. Sé que no lo ves así. Te seguí la corriente. Te hice creer que lo disfrutaba, pero todo en lo que podía pensar era, por favor, córrete. En el fondo sabía que no quería esto, pero te hacía feliz, así que seguí el juego. Ignoraste todas las señales que te di de que me sentía incómoda. Nunca te besé primero, nunca inicié nada, siempre dije que no podía y que no. Lo ignoraste a propósito. No eres tan tonta. No puedes decir que eres una buena persona. Crees que lo eres, pero definitivamente no lo eres. No sé cómo una persona puede ser tan ciega a quién es realmente. ¿Quizás no? Tal vez sabías exactamente lo que hacías. Me gusta pensar que tu verdadero yo era la persona a la que confiaba mi vida, la persona a la que recurría cuando necesitaba consuelo, eras mi lugar seguro. Pero sé que ese no eres tú. Eres la persona que me manipuló para tener una "relación" contigo. Eres la persona que me violó, me siguió y me hizo tener ataques de pánico. Incluso cuando intentaba esconderme de ti, encontraste la manera de llegar a mí y hacerme sentir fatal. ¿Mereces una explicación de por qué dejé de hablarte? Eso es lo que repetías sin parar. Intenté darte una, te echaste a reír. En ese momento vi tu verdadero yo. El tú manipulador. El tú que no quiere oír nada excepto lo que cree que es verdad. En realidad no quieres una explicación, quieres tener la oportunidad de manipularme de nuevo. Eres la víctima de tu propia historia. Te rompí el corazón. Herí tus sentimientos. Pero sabes qué, me quitaste algo que nunca recuperaré. Me hiciste sentir fatal. Como si estuviera equivocada al no querer acostarme contigo. Me hiciste dudar de mí misma. Cada vez que me violabas, te llevabas un pedazo de mi corazón y no sé si alguna vez lo recuperaré. Te lo conté todo, a veces sentía que me conocías mejor que yo misma. Me hiciste sentir emocionada por mi futuro. Me diste tanta esperanza de poder elegir mi propio camino. Te amaba. Me encantaba cómo me hacías sentir. Segura. Vista. Llena de potencial. Feliz. Ahora te miro y se me encoge el pecho, el corazón me late más rápido, quiero correr, alejarme de donde sea que estés. Me hiciste sentir miedo al verte. Miedo. Y tú lo sabías, sabías que no quería verte, y aun así venías a verme siempre que podía. Cada vez que te veía, sentía todo el amor que aún sentía por ti. Me dolía tanto que pudiera amar tanto a una persona y temerle al mismo tiempo. Mi mente no podía comprender lo que hiciste. Fue tan inusual. Cuanto más lo pensaba, más me convencía. Me diste pistas sobre quién eres realmente y simplemente las ignoré, pensando que no eran tan importantes. Gracias por enseñarme a no volver a pasarlas por alto ni a caer en eso. Siempre me dijeron que ya era muy mayor para mi edad. Nunca quise serlo, simplemente tenía que hacerlo. De pequeña, yo era la única persona en la que podía confiar. Aprendí a lidiar con las cosas yo sola. Pero esto no me hizo más fuerte ni más sabia. Destrozó mi mundo. Tengo que aprender a confiar en la gente de nuevo. Siempre ha sido un gran problema, pero lo controlé. Ahora me aíslo. Tengo tanta ansiedad que no puedo con ella. Tú me la diste. Espero estar bien algún día, sé que tengo que esforzarme. Sé que estarás bien en una semana. Le dirás a la gente que soy una loca que te rompió el corazón y que no hiciste nada malo. Eso fue lo que pasó con M. Sabes que ni siquiera me preguntó qué había pasado ni si estaba bien. Solo me dijo que era mi trabajo ir a ver cómo estabas, porque te rompí el corazón. Sabía que era tu mejor amigo, pero pensaba que yo también era su amiga. Probablemente te sentiste bien por el hecho de que me lastimara tanto con ese mensaje de Facebook. Y cuánto me lastimó, no puedo expresar con palabras la traición que sentí. Sé que no tiene nada que ver contigo, pero necesitaba decírtelo. Ojalá pudiera hablar contigo, ojalá pudiera abrazarte, ojalá fueras la persona que yo creía que eras. Sé que no es posible y está bien. Lloraré y te extrañaré. No sé si eso acabará alguna vez, espero que sí. Solo quiero que vuelvas, es como si hubieras muerto. Moriste. La versión de ti que tenía en mi cabeza, mi lugar seguro, mi mejor amiga, está muerta. Y no sé cómo llorar a una persona que sigue viva. Sigues aquí y sé que podría llamarte o enviarte un mensaje, pero esa no es la persona con la que quiero hablar. Quiero volver atrás en el tiempo y quiero que aceptes mi no. ¿Por qué no aceptaste mi no? Odio que todavía te quiera tanto. Te quiero tanto. Puedo lidiar con la violación, soy lo suficientemente fuerte como para no dejar que eso afecte mi valor. Lo que no puedo aceptar es que fuiste tú quien me violó. Tú. ¿Por qué tuviste que ser tú?

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  • Mensaje de Sanación
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    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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    🇮🇪

    No es mi culpa

    Fui violada por un hombre al que invité a mi casa después de una noche de fiesta hace casi 6 años. Nos besamos en un club, fuimos brevemente a una fiesta posterior y lo invité a mi casa. No recuerdo todo, pero sabía que me sentía incómoda cuando llegamos a mi casa, me empujó sobre la cama... Se sintió como una actuación. La actividad sexual comenzó de forma algo consentida (estaba muy borracha, posiblemente drogada), pero fue bastante agresiva. Mi recuerdo de cómo terminó es borroso, pero me desperté varias veces durante la noche sintiendo que me penetraba. Le dije que parara e intenté apartarlo. Parecía disfrutar de mi resistencia. Cuando me desperté de nuevo por la mañana, él seguía allí... Inició más actividad sexual y lo permití. No creo que dijera mucho y finalmente se fue. Parecía avergonzado. Estaba dolorida y sangrando. Les escribí a mis amigos con los que había salido para decirles que me sentía muy incómoda por lo que había pasado entre nosotros. Dijeron que esperaban que estuviera bien, no me llamaron y me sentí herida. No sabía cómo describir lo que había pasado y no sentía que pudiera hablar de ello abiertamente, así que lo dejé pasar. Me sentía confundida, sobre todo porque le había dejado hacer más por la mañana. Fecha Estaba totalmente devastada. No fui a trabajar y pasé todo el día llorando. Sabía que había sido violada, pero me llevó muchos años aceptarlo y aún más contárselo a alguien. Se lo conté a dos amigas y a mi terapeuta. Todavía no he explorado completamente lo que pasó con mi terapeuta. No era la primera vez que sufría sexo no consentido y me resulta abrumador empezar a asimilarlo todo. Es difícil no culparme. Me da vergüenza saber que soy (?) una víctima de violación múltiple. Siento que debe ser mi culpa. Estoy muy enfadada en este momento: el caso de la UCD, Sophie Brady, Ciara Mangan, Nikkita Hand y un sinfín de otros casos de violencia sexual en los medios. Quiero que más hombres hablen sobre la violencia sexual. Quiero que las cosas cambien. A veces pienso en denunciar lo que pasó, recuerdo su nombre y a qué escuela fue. No quiero que vaya a la cárcel, quiero que entienda cómo me ha afectado. Me aterra que no sepa que lo que hizo fue violación, me aterra que haya lastimado a otras personas. Me asusta que haya muchos hombres como él. Admiro a las mujeres (y hombres) que denuncian y defienden a otros. No me siento una víctima "de verdad", porque invité a estas personas a mi casa. Irónicamente, profesional nunca es culpa de la víctima y lo creo, PERO... no lo siento.

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    🇨🇦

    Sobreviviendo a una violación en grupo

    El año pasado me violaron en grupo. Tengo un zumbido en los oídos llamado tinnitus que no ha parado desde entonces. Tengo pesadillas. Volé con mi madre a una boda en el extranjero. Estaba emocionadísima. Ella estaría ocupada con sus amigos y su prima, y yo podría pasar tiempo con mi genial prima segunda, dos años mayor que yo. Después de la cena de ensayo, salimos. Fue divertido porque allí no tenía permiso para beber, aunque la edad legal era menor que en mi provincia, pero no revisaban la identificación. No bebí mucho porque no era lo mío y tenía novio, pero pude ir a algunos bares y luego a una discoteca pegada a un hotel. Nos divertimos muchísimo hasta que conocimos a dos soldados uniformados que eran guapísimos y nos separaron de sus amigas por nuestro aspecto. Mi prima es guapísima. Tenían una habitación privada en la discoteca y había varios soldados y también dos prostitutas. A esas prostitutas definitivamente les disgustaba que estuviéramos allí. Quería salir de todas formas, y las chicas guapísimas que nos invitaron fingieron entendernos y nos sacaron de allí. Estúpidamente, dejamos que nos llevaran a su habitación de hotel, donde dejaron de lado el rollo romántico y nos obligaron a desnudarnos al ritmo de la música. Nos enseñaron una pistola que tenían en un cajón. Estaba aterrorizada. Nos obligaron a tumbarnos boca abajo, inclinadas sobre la cama, una al lado de la otra, y así tuvieron sexo. Se intercambiaron como si fuéramos intercambiables antes de acabar dentro de nosotras sin protección. Nos tomamos de la mano. Yo lloraba mientras mi prima intentaba ser fuerte y animarme. No nos permitieron salir y nos escondieron la ropa. Antes de quitarnos los teléfonos, tuvimos que escribirles que nos quedábamos en casa de un amigo de mi prima. Luego llamaron a otros dos soldados, uno de ellos un tipo alto, moreno y enorme, con músculos de culturista. Fue un desastre conmigo. Nos hicieron bailar y luego tuvimos que usar la boca con las chicas que nos habían atraído allí mientras las otras dos tenían sexo con nosotras. Vomité y mi prima lo limpió, pero luego empezó de nuevo. Tenían cocaína y nos obligaron a esnifarla de sus partes y a esnifarla de nosotras. Vino otro y creo que solo fueron esos cinco durante la noche, pero no paraban de violarnos y obligarnos a hacer cosas incluso cuando nos desmayábamos. Me hubiera gustado estar más inconsciente, pero la cocaína te despierta tanto. Quiero recordar menos y pensar menos en todo. Nos duchamos muchas veces. El moreno grande se orinó encima de mí y en mi boca, en la ducha. Lo hizo más de una vez como si yo fuera su retrete. Los otros hombres incluso tuvieron que decirle que se calmara cuando me hacía gritar, me gustaban sus dedos y me los metía en el culo, pero no cuando me hacía arrastrarme como un perro usando mi pelo como correa. Recuerdo que uno de ellos llamó a sus amigos para decirles que subieran el volumen de la televisión al máximo para ocultar el ruido en nuestra habitación. Vieron las noticias deportivas en la televisión. Hicieron que mi prima y yo nos besáramos y cosas así. No podía fingir que era una fiesta divertida como mi prima hacía a veces y me animaba a hacer. Intentó desviar parte de su atención de mí una y otra vez. La amo por eso, pero no me dejaron en paz. Estaban obsesionados con mi pecho. No les importó que estuviera obviamente angustiada y enloqueciendo, ni que en mi país me faltaran tres años para la edad de consentimiento. Ahí estaba, la edad mínima. Nos despertamos por la mañana en una de las camas, solo los dos soldados durmiendo en el suelo. ¡El negro se había ido! Volvieron a tener sexo con nosotras y otro hombre mucho mayor, al que llamaban SIR, entró y tuvo sexo con nosotras, pero sobre todo conmigo. Lo animaron y me dolía la cabeza y lloraba, y pareció durar una eternidad. Finalmente recuperamos la ropa, pero nos llevaron a un brunch con su ropa habitual. Me enseñaron fotos en sus móviles que parecían divertidas y nos advirtieron de lo mal que estaría si decíamos algo diferente a que habíamos tenido una buena fiesta. ¡Una buena fiesta en el infierno! Antes de eso, solo había tenido sexo con mi único novio. ¡Una noche infernal y ahora mi número era siete! Tuvimos que empezar a prepararnos para la boda de inmediato y estaba agotada. Mi prima me escondió y me eché una siesta con vestido, peinado y maquillaje hasta el último minuto. Lloré en la ceremonia, pero no en la boda. Tenía tanto dolor de vagina, músculos y cerebro que me emborraché tanto en la recepción que apenas recuerdo nada. Fue parte del viaje en avión a casa. Le conté la verdad a mi madre al volver y se puso como loca, al igual que mi padre. Intentaron llamar allí, al hotel y a otros sitios, pero la policía no hizo nada. Vi llorar a mi padre por primera vez mientras le contaba toda la historia. Mi novio no lo soportó y me dejó. Voy a terapia de grupo. Tomo una pastilla todos los días y ahora tomo benzodiacepinas para la ansiedad. Intento ocultar mi pecho grande bajo ropa holgada, cuando antes lo usaba para llamar la atención. ¡Qué idiota! Mi prima no parece tener los traumas ni las pesadillas que yo tengo. En su país, terminan la secundaria hasta dos años antes que nosotros y los tratan como adultos antes. Una vez le dije cosas malas por eso. Me perdonó, pero hablamos mucho menos desde que le pregunté si siempre tenía sexo grupal. Me sentí fatal porque incluso dejó que tuvieran sexo anal con ella para alejarlos de mí. Se notaba que le dolía mucho, pero en ese momento solo pensaba en mi propia supervivencia. Mi infancia se acabó, pero no me siento adulta. Su consejo es: «No dejes que te deprima». ¡Como si tuviera otra opción! Fue a terapeuta una vez porque su madre pidió cita y no piensa volver. ¡Su vida no cambió en absoluto! Trabaja en recepción en una empresa de tecnología y, además, modela, y sigue yendo a fiestas, clubes y citas. ¿Cómo? Es increíble cómo la actitud ante algo así puede ser tan diferente en distintos países. Ahora soy una víctima y suelo sentirme así. Definitivamente dañada. Todos en mi escuela saben por qué. Soy ESA chica. Mi nuevo novio, más maduro, es comprensivo, pero me siento como una pequeña carga triste para él. A veces soy hipersexual y no puedo evitarlo. Es un mecanismo de afrontamiento que les ocurre a algunas víctimas de agresión sexual. No lo busqué. Me preocupa que mi novio no confíe en mí por eso. Un amigo mayor, mi vecino desde hace años, se aprovechó de mí después de que le conté lo que pasó en su casa. Tuvimos sexo y luego se sintió culpable por excitarse con mi historia de violación. Lo admitió y me pidió perdón. El sexo me ayudó a calmar el zumbido de oídos por breves periodos, así que lo hice con él más de una vez al día durante un tiempo hasta que mi padre empezó a sospechar algo y habló con él. Desde entonces, no confío en mí misma. Quiero casarme con mi novio, en gran parte, solo para protegerme y demostrarle que lo amo y soy leal, aunque no estoy segura de poder serlo. Me preocupa no poder amar como una persona normal. Me preocupa alejarlo por ser demasiado dependiente y querer casarme con él tan pronto. Lo necesito más de lo que él me necesita a mí. ¿Será así siempre en las relaciones de las víctimas de violación? Me esfuerzo mucho en la escuela para no arruinar mi futuro. Es muy difícil concentrarme. Me zumban los oídos constantemente. Gracias por escuchar.

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    🇮🇪

    Atrapado en el baño durante 40 años

    Atrapado en el baño. Es posible ser amado. Cuando pasé siglos diciéndole a mi mamá y papá que estaría bien viajar a ciudad para un concierto, pensé que era adulto y espabilado. En realidad, era un joven ingenuo; mis padres accedieron a regañadientes siempre y cuando nos quedáramos con el tío de mi amigo; esto significaría que no tendríamos que viajar de regreso tarde. El concierto fue fantástico; volvimos a su piso y los demás se fueron a la cama. Me quedé despierto charlando con nombre; después de una media hora, comenzó a preguntarme si era virgen y a enseñarme revistas pornográficas. Intenté escaparme e irme a la cama; luego me atacó y me violó. Me encerré en el baño y esperé, pero seguía agitado; quería que durmiera en su cama. No tenía ni idea de que un hombre pudiera hacerle lo que le hizo a otro hombre. Dos semanas después volví a quedarme después de un partido de fútbol; esta vez intenté persuadir a mis padres de que no debía ir, pero no querían que la entrada se desperdiciara; me atacó y me violó de nuevo; finalmente logré encerrarme en el baño. Mentalmente me quedé en ese baño durante los siguientes 40 años, sin decir nada, sin pedir apoyo, 3 matrimonios fallidos, problemas con la bebida, dificultades para ser un buen padre. La primera persona a la que se lo conté después de 40 años fue a mi exesposa, y su respuesta fue: "No puedo amarte, me has violado al mantener esto en secreto". Esto fue devastador y me llevó a un declive a un lugar muy oscuro. Ahora, con el apoyo de mis hijos, mi nueva pareja, un fantástico psiquiatra y un terapeuta de organización de apoyo, me siento mejor y creo que puedo ser amado. Nunca es demasiado tarde para comenzar a sanar.

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    Violación en fraternidad

    Este es otro incidente de mi historia de supervivencia. EMPEZÓ CON MI HERMANO. Me estoy preparando para el incidente con la policía. Por favor, lean mi historia para contextualizarla. Escribirla me causó dolor de espalda. Estaba en mi segundo año de filosofía en la universidad. Recientemente había viajado a Portugal con un hombre mayor y amable que básicamente me invitó con el acuerdo de que sería su amante a cambio de un viaje gratis. Había sido cliente mío en el restaurante y acepté su propuesta por diversión, y lo pasé genial. Eran mis vacaciones de primavera. Fueron unos años en los que fui muy promiscua después de haber sido abusada por mi hermano durante años en casa y reprimida en un instituto católico como castigo parental por haber iniciado una relación sexual con un chico de mi edad. Cuando una chica de mi curso de lógica, que cursaba Derecho, me invitó a una fiesta de fraternidad, pensé que estaría bien pasar tiempo con gente de mi edad. Las fraternidades y hermandades no eran lo mío y siguen sin serlo. Después de hacer una parada de barriles para impresionar a desconocidos, buscaba el baño de arriba porque la cola para el de abajo era larga. Había varias chicas esperando, y un chico que me había sujetado una pierna para la parada de barriles empezó a coquetear conmigo y se ofreció a llevarme a un baño secreto. El baño era de verdad, pero luego me hizo señas para que pasara a una habitación de enfrente, donde había otros dos hermanos de fraternidad. Estaba un poco nerviosa, pero con los otros chicos allí, me sentí un poco más tranquila al saber que no solo intentaba llevarme a la cama. Estaba abierta a encontrar un chico atractivo, para ser honesta, pero él no lo era. Los otros dos tampoco. Me senté a charlar con ellos, bebiendo pequeños tragos de whisky de canela y poniéndome más nerviosa cuando alguien intentó entrar por la puerta de la habitación, pero estaba cerrada. Mi chico les gritó que se fueran. Entonces intenté levantarme e irme, pero me tiraron de vuelta a mi asiento en la cama. Soy bajita, así que me dominan fácilmente. “No puedes irte todavía. Apenas te estamos conociendo”, dijo un violador. “Aquí no se permiten provocaciones”. “¿Qué tengo que hacer para volver con mi amiga?” Pregunté algo así, pero usé su nombre. Se miraron con sonrisas maliciosas y me arrepentí de la pregunta. Lo que uno de ellos propuso fue un concurso de mamadas en el que tenía veinte segundos para hacer que cada una se corriera, pero tenía que ir en círculo hasta que una lo hiciera y entonces era eliminada y yo tenía que hacer las tres. Así que se pararon en tres lados de la cama, conmigo en el medio, y sacaron sus penes. Una tenía un cronómetro y, sin dudarlo, empecé a chupar la que estaba más cerca. Quería salir de allí y les tenía miedo físico. Era para evitar cualquier violencia y ni siquiera darles la satisfacción de pensar que me obligaban a hacer algo. Así que di vueltas y vueltas, agotada. Veinte segundos era demasiado poco y me habían quitado toda la ropa. Me detuve y le pregunté al que inventó el juego durante 60 segundos. De repente, mis piernas me apartaron violentamente del que estaba detrás de mí. Él me separó las piernas y empezó a follarme rápidamente. Ni siquiera le vi la cara hasta después. El que había estado hablando se subió a la cama y empezó a hacérmelo en la boca. No sé, me lo metió en la boca. Me agarró la cabeza con ambas manos, me la metió a la fuerza y me golpeaba la cara tan fuerte como el chico que estaba detrás de mí. Tuve que mantenerme arqueada sobre los codos para evitar que me arrancara el pelo y me mantuviera a su altura. Nunca me había pasado algo así. Siempre había sido con una sola pareja a la vez. Eran crueles y yo me esforzaba por seguirles el ritmo. Después de que terminó esa locura y ambos se saciaron dentro de mí, el chico original me subió a la cama y dijo algo así como: "Solo me queda un agujero". Yo no estaba acostumbrada al sexo anal por aquel entonces. Le ofrecí ir a lavarme si por favor no me hacía sexo anal. Se rió y negó con la cabeza. Así que, tumbado boca arriba con las piernas abiertas, me echó un chorrito de gel de aloe vera de la mesita de noche y me observó cara a cara mientras se masturbaba, embestida a embestida. Vio el dolor en mi cara que no podía ocultar. Tuve que besarlo mientras ella me hacía daño. Incluso cuando se excitaba rápido, le llevó un rato. Uno de ellos nos miraba, sonriendo de lado, y el otro jugaba con su móvil, creo que sacando fotos. Los móviles aún no grababan vídeos. El sonriente preguntó una vez: "Tío, ¿de verdad lo tiene en el culo?". Cuando terminó conmigo, me dio las gracias y se fue. Dijo que tenía responsabilidades. El del móvil también se fue. Intenté irme. "No tan rápido", dijo el otro, empujándome hacia abajo. Le dije que había hecho todo lo que querían y más, y le pedí que me fuera. Me dijo que era la tía más buena con la que se había acostado y que quería una segunda ronda. Yo solo quería largarme de allí. Un obstáculo más. Lo mordisqueé un rato para que se excitara un poco y lo metí dentro. Falló y tuve que repetirlo. Al final, usé todos los trucos posibles, como fingir orgasmos, tener uno real y decirle guarradas, para que se corriera dentro de mí. Estaba tan temblorosa y agotada después de ser su puta durante tanto tiempo que me costaba vestirme. Temía que me detuviera, y lo hizo. Le dije que solo quería orinar y limpiarme, y le pregunté si podía dormir en su cama con él; solo un truco. Funcionó. Le di las gracias, cerré la puerta con indiferencia y bajé corriendo las escaleras sin llamar demasiado la atención. Mantuve una sonrisa en la cara mientras salía por la puerta principal y del porche. Me mantuve en secreto durante una manzana antes de echar a correr lo más lejos posible. De hecho, me aterraba que alguien me persiguiera hasta que estuve fuera del barrio, lejos del campus, en una gasolinera. Pedí un taxi y me fui a casa. Mi compañera de piso dormía en su habitación y yo me senté en la ducha. En mi historia, usé esto como ejemplo de cómo evité ser violada simplemente dejándome llevar cuando me encontraba en una situación de violación. Pero esto se sintió como una violación. Volví a salir de fiesta y a consumir alcohol y marihuana para amortiguar el impacto y sentirme artificialmente a gusto. Y a tener sexo casual con hombres atractivos. Pero esto fue una violación. Me violaron en grupo. Quizás sea mejor para mí que si hubiera intentado luchar contra ellos y hubiera perdido, pero aun así es horrible y me deja con dolor, culpa y miedo.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.