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Yo estaba...

La persona que me hizo daño era un...

Me identifico como...

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Me identifico como...

Yo era...

Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Historia
De un sobreviviente
🇨🇴

No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    🇺🇸

    El trastorno de estrés postraumático (TEPT) se desarrolló en la escuela secundaria.

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Sobreviviendo a una violación en grupo

    El año pasado me violaron en grupo. Tengo un zumbido en los oídos llamado tinnitus que no ha parado desde entonces. Tengo pesadillas. Volé con mi madre a una boda en el extranjero. Estaba emocionadísima. Ella estaría ocupada con sus amigos y su prima, y yo podría pasar tiempo con mi genial prima segunda, dos años mayor que yo. Después de la cena de ensayo, salimos. Fue divertido porque allí no tenía permiso para beber, aunque la edad legal era menor que en mi provincia, pero no revisaban la identificación. No bebí mucho porque no era lo mío y tenía novio, pero pude ir a algunos bares y luego a una discoteca pegada a un hotel. Nos divertimos muchísimo hasta que conocimos a dos soldados uniformados que eran guapísimos y nos separaron de sus amigas por nuestro aspecto. Mi prima es guapísima. Tenían una habitación privada en la discoteca y había varios soldados y también dos prostitutas. A esas prostitutas definitivamente les disgustaba que estuviéramos allí. Quería salir de todas formas, y las chicas guapísimas que nos invitaron fingieron entendernos y nos sacaron de allí. Estúpidamente, dejamos que nos llevaran a su habitación de hotel, donde dejaron de lado el rollo romántico y nos obligaron a desnudarnos al ritmo de la música. Nos enseñaron una pistola que tenían en un cajón. Estaba aterrorizada. Nos obligaron a tumbarnos boca abajo, inclinadas sobre la cama, una al lado de la otra, y así tuvieron sexo. Se intercambiaron como si fuéramos intercambiables antes de acabar dentro de nosotras sin protección. Nos tomamos de la mano. Yo lloraba mientras mi prima intentaba ser fuerte y animarme. No nos permitieron salir y nos escondieron la ropa. Antes de quitarnos los teléfonos, tuvimos que escribirles que nos quedábamos en casa de un amigo de mi prima. Luego llamaron a otros dos soldados, uno de ellos un tipo alto, moreno y enorme, con músculos de culturista. Fue un desastre conmigo. Nos hicieron bailar y luego tuvimos que usar la boca con las chicas que nos habían atraído allí mientras las otras dos tenían sexo con nosotras. Vomité y mi prima lo limpió, pero luego empezó de nuevo. Tenían cocaína y nos obligaron a esnifarla de sus partes y a esnifarla de nosotras. Vino otro y creo que solo fueron esos cinco durante la noche, pero no paraban de violarnos y obligarnos a hacer cosas incluso cuando nos desmayábamos. Me hubiera gustado estar más inconsciente, pero la cocaína te despierta tanto. Quiero recordar menos y pensar menos en todo. Nos duchamos muchas veces. El moreno grande se orinó encima de mí y en mi boca, en la ducha. Lo hizo más de una vez como si yo fuera su retrete. Los otros hombres incluso tuvieron que decirle que se calmara cuando me hacía gritar, me gustaban sus dedos y me los metía en el culo, pero no cuando me hacía arrastrarme como un perro usando mi pelo como correa. Recuerdo que uno de ellos llamó a sus amigos para decirles que subieran el volumen de la televisión al máximo para ocultar el ruido en nuestra habitación. Vieron las noticias deportivas en la televisión. Hicieron que mi prima y yo nos besáramos y cosas así. No podía fingir que era una fiesta divertida como mi prima hacía a veces y me animaba a hacer. Intentó desviar parte de su atención de mí una y otra vez. La amo por eso, pero no me dejaron en paz. Estaban obsesionados con mi pecho. No les importó que estuviera obviamente angustiada y enloqueciendo, ni que en mi país me faltaran tres años para la edad de consentimiento. Ahí estaba, la edad mínima. Nos despertamos por la mañana en una de las camas, solo los dos soldados durmiendo en el suelo. ¡El negro se había ido! Volvieron a tener sexo con nosotras y otro hombre mucho mayor, al que llamaban SIR, entró y tuvo sexo con nosotras, pero sobre todo conmigo. Lo animaron y me dolía la cabeza y lloraba, y pareció durar una eternidad. Finalmente recuperamos la ropa, pero nos llevaron a un brunch con su ropa habitual. Me enseñaron fotos en sus móviles que parecían divertidas y nos advirtieron de lo mal que estaría si decíamos algo diferente a que habíamos tenido una buena fiesta. ¡Una buena fiesta en el infierno! Antes de eso, solo había tenido sexo con mi único novio. ¡Una noche infernal y ahora mi número era siete! Tuvimos que empezar a prepararnos para la boda de inmediato y estaba agotada. Mi prima me escondió y me eché una siesta con vestido, peinado y maquillaje hasta el último minuto. Lloré en la ceremonia, pero no en la boda. Tenía tanto dolor de vagina, músculos y cerebro que me emborraché tanto en la recepción que apenas recuerdo nada. Fue parte del viaje en avión a casa. Le conté la verdad a mi madre al volver y se puso como loca, al igual que mi padre. Intentaron llamar allí, al hotel y a otros sitios, pero la policía no hizo nada. Vi llorar a mi padre por primera vez mientras le contaba toda la historia. Mi novio no lo soportó y me dejó. Voy a terapia de grupo. Tomo una pastilla todos los días y ahora tomo benzodiacepinas para la ansiedad. Intento ocultar mi pecho grande bajo ropa holgada, cuando antes lo usaba para llamar la atención. ¡Qué idiota! Mi prima no parece tener los traumas ni las pesadillas que yo tengo. En su país, terminan la secundaria hasta dos años antes que nosotros y los tratan como adultos antes. Una vez le dije cosas malas por eso. Me perdonó, pero hablamos mucho menos desde que le pregunté si siempre tenía sexo grupal. Me sentí fatal porque incluso dejó que tuvieran sexo anal con ella para alejarlos de mí. Se notaba que le dolía mucho, pero en ese momento solo pensaba en mi propia supervivencia. Mi infancia se acabó, pero no me siento adulta. Su consejo es: «No dejes que te deprima». ¡Como si tuviera otra opción! Fue a terapeuta una vez porque su madre pidió cita y no piensa volver. ¡Su vida no cambió en absoluto! Trabaja en recepción en una empresa de tecnología y, además, modela, y sigue yendo a fiestas, clubes y citas. ¿Cómo? Es increíble cómo la actitud ante algo así puede ser tan diferente en distintos países. Ahora soy una víctima y suelo sentirme así. Definitivamente dañada. Todos en mi escuela saben por qué. Soy ESA chica. Mi nuevo novio, más maduro, es comprensivo, pero me siento como una pequeña carga triste para él. A veces soy hipersexual y no puedo evitarlo. Es un mecanismo de afrontamiento que les ocurre a algunas víctimas de agresión sexual. No lo busqué. Me preocupa que mi novio no confíe en mí por eso. Un amigo mayor, mi vecino desde hace años, se aprovechó de mí después de que le conté lo que pasó en su casa. Tuvimos sexo y luego se sintió culpable por excitarse con mi historia de violación. Lo admitió y me pidió perdón. El sexo me ayudó a calmar el zumbido de oídos por breves periodos, así que lo hice con él más de una vez al día durante un tiempo hasta que mi padre empezó a sospechar algo y habló con él. Desde entonces, no confío en mí misma. Quiero casarme con mi novio, en gran parte, solo para protegerme y demostrarle que lo amo y soy leal, aunque no estoy segura de poder serlo. Me preocupa no poder amar como una persona normal. Me preocupa alejarlo por ser demasiado dependiente y querer casarme con él tan pronto. Lo necesito más de lo que él me necesita a mí. ¿Será así siempre en las relaciones de las víctimas de violación? Me esfuerzo mucho en la escuela para no arruinar mi futuro. Es muy difícil concentrarme. Me zumban los oídos constantemente. Gracias por escuchar.

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    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Usted no está solo

    No estás solo No estás solo. A muchos nos arrebataron mucho personas que priorizaron sus instintos básicos sobre nuestra cordura. Sufrimos por sus momentos de felicidad y dominio. Nos culpamos de su enfermedad. Su patología. Somos un ejército. Eso es lo que estas historias nos enseñan. Nos muestran que somos legión. Somos fuertes. Nuestras reacciones psicológicas de miedo, desconfianza y odio no son locas. Son normales. También es normal, pero no fácil, salir juntos de la oscuridad. Crecí en un gran bloque de pisos de bajos recursos que parecía un pueblo. Mi madre trabajaba y nos desenvolvíamos solos. En invierno, nadie esperaba que nos vieran si salíamos. Estábamos en un piso haciendo el tonto con unos niños o un vecino, y todo salía bien. Perdí la virginidad a los once años con un amigo de mi hermano mayor que cursaba décimo. Pero no fue un problema porque, por desgracia, no era raro allí. Soy mitad brasileña por parte de mi padre ausente y me consideraban bastante exótica y en forma. Mis características sexuales secundarias se desarrollaron pronto. Era razonablemente cuidadosa y tenía el control. El verdadero abuso comenzó años después, cuando nos mudamos a una casa decente con él. Era el hombre soñado de mi madre. Era perfecto para un hombre de mediana edad. Para entonces, mi hermano ya no estaba con nosotros porque se fue a trabajar a Alaska en un barco pesquero. Era exmilitar y al principio parecía un buen hombre. Yo era un poco problemática y demasiado descarada, y mi madre le dio carta blanca para disciplinarme como a mi padre. No llevábamos allí ni una temporada completa cuando empezó a tratarme como a una fulana. Lo de los azotes ya lo sabía mi madre y le parecía gracioso, incluso teniendo quince años. Me daba azotes en el trasero desnudo incluso cuando ella estaba en casa. Decía que siempre había necesitado la mano de un hombre para tapar mis asperezas. Era vergonzoso, humillante, pero nada comparado con lo que hacía él cuando mi madre no estaba. Para no entrar en detalles, él pronto llegó a un punto en el que yo iba a tener su carga siempre que tuviera la oportunidad. Como él me mandaba el horario, se aseguraba de que hubiera oportunidades regulares. Era mi INFIERNO y él era el Príncipe de las Tinieblas. Era rudo, pero tenía cuidado de no dejar marcas. A menos que el tiempo apremiara, tenía que ducharme primero. A veces, después, había algo específico que ponerme, como un disfraz, lencería o mi uniforme de baloncesto. La irritante anticipación de lo que vendría después era la verdadera tortura. Él me decía: "Elige un agujero". ¡Mis agujeros! Mi boca era uno, mi boca dos, y pensarías que nunca elegiría tres. Pero te equivocas. Lo odiaba. Soy muy sensible sexualmente y si elegía uno, parecía que me encantaba, y si elegía dos, estaba trabajando para complacerlo. Tres era la forma en que podía encerrarme y prepararme sin que él me viera sonreír, incluso si lo miraba. Cuando el odio era fuerte, elegía tres. Compartimenté esa pequeña pero brutal parte de mi vida para mi madre. Eran solo de treinta a ciento veinte minutos a la semana, de 10.080 minutos. Y entonces no veía otra salida. Mamá, por primera vez, vivía una vida feliz. Podría haber ganado un BAFTA por lo cómoda y contenta que me sentía con ella. Me destrozaba que mi miedo a molestarlo hiciera parecer que él había suavizado mis asperezas y me había convertido en una dama de verdad. Mantuve mis buenas calificaciones y seguí en el equipo de netball a pesar de ser la más bajita. Seguí adelante. Desarrollé la costumbre de clavarme las puntas del portaminas en la piel y morderme las uñas para provocarme dolor. Tuve un novio por un corto tiempo. Iba a los bailes. Mi casa era mi infierno, así que hacía todo lo que él me permitía para estar en cualquier otro lugar. No podía trabajar, pero él obligaba a mi madre a conservar su trabajo para poder tenerme. En mis cumpleaños, me salía con la mía para tener una noche de chicas con mi madre. Solo tuve dos cumpleaños antes de librarme de él. La universidad costaba 1000 libras y cuando él la pagó, no sabía que ya no iba a ser su fulana. Tenía una amiga que vivía mucho más cerca de mi universidad. Tenían una habitación libre porque un hermano mayor se había mudado. Con diecisiete años, él no podía obligarme a vivir con ellos si tenía otro alojamiento seguro. Acepté un trabajo y pagué el mísero alquiler. Me volvió a tener cuando dormí en su casa en Nochebuena. Probablemente drogó a mi madre para que no volviera a dormir. Me aseguré de que no volviera a tener otra oportunidad. En mis clases de portugués conocí a un hombre que vivía en Portugal y me invitó a quedarme con él todo el tiempo que quisiera sin pagar alquiler. Terminé un año de bachillerato y me fui a Portugal. Tuve relaciones fugaces con el hombre con el que me quedé, pero él viajaba a menudo; ambos teníamos nuestras propias cosas. Por aquel entonces trabajaba de camarera en un restaurante de comida americana. Hablaba con mi madre por teléfono casi todos los días. Vino una vez, con él. La echaba de menos e intentaba no mostrarle mi pena por haberme visto obligada a separarme de ella. Verlo fue horrible, pero lo contuve como un cáncer. Me ayudó a consolidar mi decisión. Viajé con una amiga a Florida y conseguí trabajo como camarera en un restaurante elegante. Solicité una visa de trabajo y la conseguí al segundo intento. Ahora tengo treinta y ocho años. Hace solo tres años me enfrenté a mis demonios porque leí historias en línea sobre otras sobrevivientes de abuso. Abrió una herida profunda para que pudiera empezar a sanar. Fue y sigue siendo un trabajo duro y un proceso continuo. Le confesé a mi madre, quien se había separado de él después de años de su propio abuso, que ella también mantuvo oculto. Él la dejó ir cuando ella empezó a tener problemas de salud, mostrando su verdadero corazón negro. Vive con mi hermano y su familia. Lamento haber perdido años con mi madre y mi hermano y que me echaran de casa cuando era joven, pero me hizo más fuerte. Nunca me he casado, pero tengo una pareja que me ama, dos perros y hablo tres idiomas. Soy entrenadora física y trabajo cerca de la playa donde voy a meditar y a hacer body surf. Nuestros viajes e historias son individuales, pero estamos juntos en esto. En todo el mundo. ¡No estás solo/a cargando con el dolor, la vergüenza, el miedo y los recuerdos! Aunque estés en la oscuridad, emprende un camino que parece que otros están usando para intentar salir adelante. Usa los recursos, aunque estén disponibles en tu computadora, y construye a partir de ahí. Simplemente empieza y sigue escalando, especialmente cuando parezca demasiado difícil.

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

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    #1796

    Quiero compartir mi experiencia porque he pasado años culpándome y pensando que era mi culpa, o restándole importancia a lo que pasó y pensando "no es tan malo, podría haber sido peor, me estoy haciendo la víctima, cuando hay víctimas/sobrevivientes reales que lo han pasado mucho peor". Pero a través de la terapia he llegado a reconocer el daño que me hicieron. El impacto. El trauma, los detonantes y los flashbacks con los que vivo a diario. Acabo de descubrir que lo que me pasó tiene un nombre. Se llama coerción. O una forma de sabotaje anticonceptivo. Habíamos acordado el método de la marcha atrás (no es el más fiable, lo sé, pero nos había funcionado hasta entonces). No teníamos una relación en ese momento. Él era mi ex. Me sentí tonta incluso recordándole que se marchara, que no terminara dentro de mí. Estábamos en una posición en la que él tenía el control total, confiaba en él, disfrutaba del sexo con él, era la primera persona con la que realmente podía explorar mis fantasías sin vergüenza. Y a pesar de mis protestas y de recordarle que se retirara, se corrió dentro de mí sin mi consentimiento. Pudo haber sido accidental. Estas cosas pasan, lo sé. Pero no fue accidental. Lo hizo a propósito. Se rió. Tenía toda la intención de hacerlo. Le pareció gracioso. No puedo expresar cuánto me he obsesionado con cada detalle. Estudiándolo desde tantos ángulos diferentes. Analizándolo, culpándome, incluso odiándome. Después de que sucedió, lo bloqueé. Me sentí violada. Me sentí traicionada. Sabía que nunca podría volver a confiar en él. Cerré la puerta después de que se fuera y me senté en la bañera intentando lavarlo. No tomé la píldora del día después. Estaba demasiado avergonzada. Estúpidamente pensé que estaría bien. Que no habría forma de que me quedara embarazada, que no me pasaría así. Así que lo bloqueé. Hasta semanas después, me di cuenta de que no había tenido la regla en un tiempo y, efectivamente, estaba embarazada. No podía interrumpir el embarazo. Y mi ex no quería saber nada de mí ni de nuestro hijo. Amenazó con revelar algunos detalles íntimos sobre mí si seguía adelante con el embarazo. Tenía miedo, él tenía tendencia a ser violento en el pasado. Pero toda mi familia me apoyó. Seguí adelante con el embarazo de todos modos. Y mi hijo es el amor de mi vida. Adorado por toda mi familia. Pero todavía me atormenta cómo fue concebido. Que mi ex se fuera sin consecuencias. Que haya tantas mujeres que terminan con sus vidas completamente trastocadas, y lo único que la sociedad puede decir es "bueno, deberías haber cerrado las piernas / deberías haberlo pensado mejor / deberías haber sido más responsable / es tu culpa". No. Debería haberse retirado.

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    ¿Cometí cocaína de niño a niño?

    Últimamente he estado lidiando con tanta culpa y vergüenza y me siento atrapada con tantos pensamientos de experiencias sexuales que tuve con miembros de mi familia. Desde los 6-14 años hasta cuando era más pequeña, mi prima y yo de la misma edad jugábamos a las muñecas, mi hermana pequeña también, alrededor de los 7-8 años, mi hermana pequeña y yo, que es 3 años menor, a veces también jugábamos de manera inapropiada con las muñecas, también nos montábamos entre nosotras, no todos los días, pero luna azul. Alrededor de los 9 años, cuando me mudé, mi hermano nos había presentado a mí y a mis primas a la pornografía y practicaba lo que vimos. Una vez me hizo sexo oral y no pensé mucho, solo que se sentía divertido, pero se sentía reservado, lo que significa que también abusaba de mí, ya que estaba haciendo cosas aunque yo no quisiera a veces. Cuando tenía alrededor de 10 años fue cuando las cosas terminaron entre mi hermano y yo. Cuando tenía más o menos esa edad, mi hermana y mi sobrino jugábamos con juguetes todo el tiempo y una vez, mi sobrino, mi hermana y yo nos montábamos entre nosotros, luchábamos o, a veces, nos montábamos a caballito y una vez eso llevó a mi sobrino a lamerme el área del trasero y le pregunté si quería que le lamiera el área, dijo que no, así que empezamos a jugar con juguetes otra vez. Un día éramos mi hermana, mi sobrino y yo y empezaron a montarnos y yo lo dejaba continuar y el padre de mi sobrino entró y todos nos escondimos porque parecía molesto. No nos veíamos tanto, luego nos mudamos juntos a una casa y seguimos montándonos hasta que yo tenía. También me estaba acosando un hombre de 23 años a los 12, pero lo que ocurrió terminó cuando cumplí 14, dejé de hacerlo porque me sentía asquerosa y comencé a desarrollarme más en comparación con ellos y también alrededor de los 12, mi hermana y yo veíamos pornografía y, a veces, ella me preguntaba si podía tocar sus áreas y yo la tocaba y lamía allí abajo. También mirábamos los juguetes sexuales de mi hermana mayor y jugábamos con ellos mientras estaban en el trabajo. Y paramos, por supuesto, porque se sentía mal, ahora todos los días siento que los cocsa y me siento mal del estómago por haber hecho todo eso, me siento como un perpetrador, he hablado con mis hermanos para asegurarme de no traumatizarlos ni lastimarlos, dijeron que estábamos siendo desagradables y por curiosidad, era inapropiado y paramos una vez que nos dimos cuenta de eso. Me siento tan triste, siento que hice cocsa, no sé qué hacer, desearía que nunca hubiera sucedido, mi hermana, mi sobrino y mi primo nos llevamos muy bien. Me dijeron que lo dejara ir, tengo miedo de que cuando crezcamos piensen en mí como un abusador o un abusador, siempre quise ser maestra y ayudar a la gente, siento que no merezco eso.

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  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

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    #44

    Al final de mi primer año de universidad, estaba en una fiesta. Hacia el final de la noche, después de haber estado bebiendo, dije que quería ir a fumar y un chico que había estado interesado en mí me preguntó si podía acompañarme. Éramos amigos en ese entonces, así que acepté. Fuimos a la zona de atrás, que era un porche cerrado tipo invernadero y no había nadie allí. Después de terminar de fumar, se inclinó y me besó. Me quedé impactada, pero al principio seguí. Procedió a besarme con más intensidad y empezó a tocarme. Sintiéndome incómoda, me detuve y le dije que quería entrar. Me senté en una mesa dentro y él estaba a mi lado. Empecé a sentir el subidón de fumar mientras conversaba con mis amigos que estaban justo enfrente. De repente, sentí su mano subir por mi muslo y empezó a frotarme por encima de los pantalones cortos. Me quedé paralizada, pensando: "¿Qué demonios está pasando ahora? Esto es muy raro y no lo estoy disfrutando. ¿Estoy demasiado drogada para hacer algo ahora? Hay tanta gente a mi alrededor y nadie sabe qué está pasando. ¿Qué está pasando?". Después de lo que me pareció una eternidad, sentí que intentaba meterse en mis pantalones cortos y fue entonces cuando reaccioné y lo miré. No sabía qué decir, y no recuerdo bien qué pasó en ese momento. Estaba en shock. Me dijo algo, probablemente le respondí algo, y luego simplemente se fue. Al día siguiente, lloré y tuve crisis nerviosas en los baños del centro de estudiantes. Estaba confundida y en conflicto conmigo misma intentando procesar lo sucedido. Sentí que era mi culpa porque busqué en Google cosas como "¿qué constituye agresión/acoso sexual?" porque no estaba segura de si lo que había pasado contaba. Pensé que, como solo fue tocarme, no era para tanto. Pensé que porque estaba bajo la influencia era mi culpa. Que no debería haber estado tan jodida. Que no debería haberlo estado engañando y haciéndole creer que estaba interesada en él. Que debería protegerlo porque era amigo de muchos de mis amigos. Pero al final de todo, ÉL ESTABA EQUIVOCADO. ME PUSO EN UNA SITUACIÓN EN LA QUE ESTABA INCÓMODA Y ÉL ME HABÍA VIOLADO EN UNA HABITACIÓN LLENA DE GENTE. Estoy aquí para decir que no importa la acción, no importa cuán pequeña sea, si fuiste violada tus sentimientos son VÁLIDOS. Si no diste tu consentimiento y te sentiste incómoda, ES AGRESIÓN. Sigue siendo tu historia. TU trauma con el que tienes que vivir. No lo ignores ni lo menosprecies porque sientas que no merece ser etiquetado. Tú eres digno. Mereces ser escuchado.

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    Violación en fraternidad

    Este es otro incidente de mi historia de supervivencia. EMPEZÓ CON MI HERMANO. Me estoy preparando para el incidente con la policía. Por favor, lean mi historia para contextualizarla. Escribirla me causó dolor de espalda. Estaba en mi segundo año de filosofía en la universidad. Recientemente había viajado a Portugal con un hombre mayor y amable que básicamente me invitó con el acuerdo de que sería su amante a cambio de un viaje gratis. Había sido cliente mío en el restaurante y acepté su propuesta por diversión, y lo pasé genial. Eran mis vacaciones de primavera. Fueron unos años en los que fui muy promiscua después de haber sido abusada por mi hermano durante años en casa y reprimida en un instituto católico como castigo parental por haber iniciado una relación sexual con un chico de mi edad. Cuando una chica de mi curso de lógica, que cursaba Derecho, me invitó a una fiesta de fraternidad, pensé que estaría bien pasar tiempo con gente de mi edad. Las fraternidades y hermandades no eran lo mío y siguen sin serlo. Después de hacer una parada de barriles para impresionar a desconocidos, buscaba el baño de arriba porque la cola para el de abajo era larga. Había varias chicas esperando, y un chico que me había sujetado una pierna para la parada de barriles empezó a coquetear conmigo y se ofreció a llevarme a un baño secreto. El baño era de verdad, pero luego me hizo señas para que pasara a una habitación de enfrente, donde había otros dos hermanos de fraternidad. Estaba un poco nerviosa, pero con los otros chicos allí, me sentí un poco más tranquila al saber que no solo intentaba llevarme a la cama. Estaba abierta a encontrar un chico atractivo, para ser honesta, pero él no lo era. Los otros dos tampoco. Me senté a charlar con ellos, bebiendo pequeños tragos de whisky de canela y poniéndome más nerviosa cuando alguien intentó entrar por la puerta de la habitación, pero estaba cerrada. Mi chico les gritó que se fueran. Entonces intenté levantarme e irme, pero me tiraron de vuelta a mi asiento en la cama. Soy bajita, así que me dominan fácilmente. “No puedes irte todavía. Apenas te estamos conociendo”, dijo un violador. “Aquí no se permiten provocaciones”. “¿Qué tengo que hacer para volver con mi amiga?” Pregunté algo así, pero usé su nombre. Se miraron con sonrisas maliciosas y me arrepentí de la pregunta. Lo que uno de ellos propuso fue un concurso de mamadas en el que tenía veinte segundos para hacer que cada una se corriera, pero tenía que ir en círculo hasta que una lo hiciera y entonces era eliminada y yo tenía que hacer las tres. Así que se pararon en tres lados de la cama, conmigo en el medio, y sacaron sus penes. Una tenía un cronómetro y, sin dudarlo, empecé a chupar la que estaba más cerca. Quería salir de allí y les tenía miedo físico. Era para evitar cualquier violencia y ni siquiera darles la satisfacción de pensar que me obligaban a hacer algo. Así que di vueltas y vueltas, agotada. Veinte segundos era demasiado poco y me habían quitado toda la ropa. Me detuve y le pregunté al que inventó el juego durante 60 segundos. De repente, mis piernas me apartaron violentamente del que estaba detrás de mí. Él me separó las piernas y empezó a follarme rápidamente. Ni siquiera le vi la cara hasta después. El que había estado hablando se subió a la cama y empezó a hacérmelo en la boca. No sé, me lo metió en la boca. Me agarró la cabeza con ambas manos, me la metió a la fuerza y me golpeaba la cara tan fuerte como el chico que estaba detrás de mí. Tuve que mantenerme arqueada sobre los codos para evitar que me arrancara el pelo y me mantuviera a su altura. Nunca me había pasado algo así. Siempre había sido con una sola pareja a la vez. Eran crueles y yo me esforzaba por seguirles el ritmo. Después de que terminó esa locura y ambos se saciaron dentro de mí, el chico original me subió a la cama y dijo algo así como: "Solo me queda un agujero". Yo no estaba acostumbrada al sexo anal por aquel entonces. Le ofrecí ir a lavarme si por favor no me hacía sexo anal. Se rió y negó con la cabeza. Así que, tumbado boca arriba con las piernas abiertas, me echó un chorrito de gel de aloe vera de la mesita de noche y me observó cara a cara mientras se masturbaba, embestida a embestida. Vio el dolor en mi cara que no podía ocultar. Tuve que besarlo mientras ella me hacía daño. Incluso cuando se excitaba rápido, le llevó un rato. Uno de ellos nos miraba, sonriendo de lado, y el otro jugaba con su móvil, creo que sacando fotos. Los móviles aún no grababan vídeos. El sonriente preguntó una vez: "Tío, ¿de verdad lo tiene en el culo?". Cuando terminó conmigo, me dio las gracias y se fue. Dijo que tenía responsabilidades. El del móvil también se fue. Intenté irme. "No tan rápido", dijo el otro, empujándome hacia abajo. Le dije que había hecho todo lo que querían y más, y le pedí que me fuera. Me dijo que era la tía más buena con la que se había acostado y que quería una segunda ronda. Yo solo quería largarme de allí. Un obstáculo más. Lo mordisqueé un rato para que se excitara un poco y lo metí dentro. Falló y tuve que repetirlo. Al final, usé todos los trucos posibles, como fingir orgasmos, tener uno real y decirle guarradas, para que se corriera dentro de mí. Estaba tan temblorosa y agotada después de ser su puta durante tanto tiempo que me costaba vestirme. Temía que me detuviera, y lo hizo. Le dije que solo quería orinar y limpiarme, y le pregunté si podía dormir en su cama con él; solo un truco. Funcionó. Le di las gracias, cerré la puerta con indiferencia y bajé corriendo las escaleras sin llamar demasiado la atención. Mantuve una sonrisa en la cara mientras salía por la puerta principal y del porche. Me mantuve en secreto durante una manzana antes de echar a correr lo más lejos posible. De hecho, me aterraba que alguien me persiguiera hasta que estuve fuera del barrio, lejos del campus, en una gasolinera. Pedí un taxi y me fui a casa. Mi compañera de piso dormía en su habitación y yo me senté en la ducha. En mi historia, usé esto como ejemplo de cómo evité ser violada simplemente dejándome llevar cuando me encontraba en una situación de violación. Pero esto se sintió como una violación. Volví a salir de fiesta y a consumir alcohol y marihuana para amortiguar el impacto y sentirme artificialmente a gusto. Y a tener sexo casual con hombres atractivos. Pero esto fue una violación. Me violaron en grupo. Quizás sea mejor para mí que si hubiera intentado luchar contra ellos y hubiera perdido, pero aun así es horrible y me deja con dolor, culpa y miedo.

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    🇬🇧

    Éramos amigos.

    Éramos amigos. Eso fue lo que le dije cuando intentó besarme estando borracha. Sonrió y dijo que lo entendía. Éramos amigos. Eso fue lo que le dije cuando acepté dormir en su casa para recuperarme del alcohol, ya que insistió en que no era seguro que caminara a casa. Sentí alivio y consuelo cuando sonrió y dijo que lo entendía. Éramos amigos. Eso fue lo que me pasó por la cabeza en esos segundos que parecieron horas, cuando desperté lentamente con sus manos bajo mis pantalones y sus suaves gemidos. Éramos amigos. Eso fue lo que grité al salir corriendo de su piso. Éramos amigos. Eso fue lo que le repetí a nuestro círculo social, que me culpaba sin cesar de ser demasiado "coqueta" o "darle falsas esperanzas". Éramos amigos. La comprensión que me llevó tiempo aceptar y conceptualizar por completo. Mi percepción del mundo ahora se tiñó de tintes nefastos. Éramos amigos. Eso fue lo que me dije a mí misma cuando comencé a disfrutar de la vida de nuevo. Un momento fugaz, eclipsado por una mirada atenta y una sensación de alerta que nunca me abandona. Éramos amigos. Eso me dije a mí mismo cuando asumí la vergüenza que no me correspondía y me hizo dudar de lo que sabía que me había pasado. Éramos amigos. Eso le dije a la gente cuando empecé a compartir mi experiencia. Cada palabra me parecía un lanzamiento de piedra que había llevado conmigo durante demasiado tiempo. Éramos amigos. Ahí es donde encuentro mi empoderamiento. La mayor violación de la confianza y el respeto, y aun así, sobreviví.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Para mí, sanar significa aprender a vivir con lo sucedido y llevarlo consigo.

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    Ser niña no es justo: Primera culpa

    Sé que fue su culpa. No fue culpa mía a los 12 años. Lo sabemos, pero la culpa nos sigue pegando. He hecho muchas cosas por las que sentirme culpable desde entonces. Pero claro, no fue mi culpa, pero podría haberlo hecho mucho mejor. La culpa está ahí. Como cicatrices de quemaduras. No bloqueé el recuerdo porque participé conscientemente. Fue mi primer trabajo. 6 dólares la hora. Cuando mi tío empezó a darme masajes en su taller, ya estaba cambiando. Tenía impulsos. Nuevos impulsos y sensaciones. Había besado a chicos en la escuela. Los masajes eran espeluznantes y me daban escalofríos. Justo después de empezar a trabajar allí, los rechacé, pero de forma simbólica. No intenté alejarme. No muy fuerte. Patinaba con mis primos. Di largas vueltas en patines por la ciudad. A veces me dolía. Por eso tenía algo de sentido que necesitara un masaje. Ignoré lo obvio: que él enviaba a los dos empleados hombres fuera o a casa para nuestras sesiones, y lo mantuvimos en secreto. Incluso de mis amigos. Sabía que no era honesto. Sabía que estaba siendo un pervertido. Mi jefe. Mi tío. El dragón. Me tumbaba en la camilla de masajes de atrás y dejaba que me tocara. Lo compró una semana después de empezar a tocarme. Todavía me sentía incómoda al respecto y la camilla lo hacía parecer legítimo. Se sentía bien. Mi espalda y hombros para empezar, pero él pasaba la mayor parte del tiempo en mis piernas y glúteos. Ahí es donde está la mayor parte del músculo, especialmente en una chica delgada que patina en línea. Probablemente fue el momento más atlético de mi vida. No volví a hacer deporte. Al final, mi plan de ejercicios era no comer. Era algo alta entonces, pero dejé de crecer a los catorce. Me retorcía cuando me frotaba la vulva a través de la ropa mientras me hacía la parte superior de los muslos y me decía que me relajara. La primera vez que trajo aceite no me quité nada porque llevaba pantalones cortos. Tenía un plan. Consiguió dos botellas de aceite para que pudiera llevarme una a casa y ponérmela para que el olor no me pareciera raro cuando llegara a casa oliendo a vainilla. De repente, se volvió normal que me sentara, me quitara la camiseta y los pantalones cortos o pantalones y me acostara. Él me quitaba las bragas. Entonces no llevaba sujetador. En realidad, nunca lo necesité. ¡Era mi trabajo! Me pagaban por hacer lo que él decía. Todavía me avergüenzo de haberme callado mientras él lo intensificaba. Fue un proceso tan gradual desde el roce ocasional a través de la ropa hasta que mi vulva fue parte completa del masaje al bajar. Respiré fuerte mientras lo hacía. No pude evitarlo. Esa era la rutina. Se sentía tan intenso. Por supuesto. Me acostumbré a sus manos en mi cuerpo. Pensaba en ello todo el tiempo. No sabía qué era mi clítoris. Aunque se sentía loco, pensé que era menos malo cuando lo tocaba que cuando tocaba mis labios porque era solo una parte baja de mi vientre, no mis partes privadas. Estoy llorando ahora mismo. ¡Pensar lo que yo no sabía y ÉL SÍ! Era un imbécil egoísta e inmoral. Un depredador. Probablemente todavía lo sea. Me advirtió antes de usar su boca la primera vez. Estaba boca abajo. Puso su cara entre mis piernas. No pude verlo. Inmediatamente intenté levantarme y dije "No, no, no, no, no, no". Fuego rápido. Se disculpó. Me di la vuelta. Nos abrazamos. Pasó un tiempo frotando mi cara, sienes y orejas. Sabía que me gustaba eso. Luego se puso muy severo. La única vez que me regañó. Me dijo que no me comportara como un bebé. Trabajé para ÉL. No al revés. Estaba haciendo esto POR MÍ. Usó su fuerza para sujetar mis muslos y lo hizo con su boca y lengua hasta que me quedé quieta. Miré fijamente las baldosas del techo. Se detuvo cuando pensó que me había gustado. Creo que fue mi respiración. Aprendí a respirar fuerte y a hacer sonidos para hacerlo feliz. Vergüenza. Culpa. Pasé de temer esa parte a esperarla con ansias. Me sentía más genial que otras chicas en la escuela. Más genial que mi prima. Dragón y yo éramos geniales la una con la otra, como si tuviéramos un secreto divertido en nuestro interior. A veces nos besábamos. Nos liábamos. Él dejó de quedarse completamente vestido. No me di cuenta de lo que estaba haciendo hasta que me lo mostró. El dragón se estaba masturbando. Verlo era tan loco que daba miedo. Me acostumbré a este tipo de raras descargas de adrenalina. Repugnante y emocionante. Solo era una chica. Luego dejé de serlo. Nunca más. Él usaba los dedos dentro de mí y yo tenía algo así como mini clímax. Luego se paraba y lo sacudía justo sobre mí al final y me goteaba encima. Pensé que era asqueroso. Tan asqueroso. Teníamos un rollo de toallas de papel junto a la mesa para limpiarme. Mientras me llevaba a casa SIEMPRE era como si nunca hubiera sucedido. No sabía en ese momento que los hombres cambian por completo y pierden interés después de purgarlo. Si él hubiera intentado tener sexo conmigo probablemente habría continuado. No más virgen después de tres meses de juego previo. Felicidad ignorante que me estrellaría y quemaría un día. PERO él quería una mamada un día. Tal vez pensó que era una transición más fácil. ¡Estaba equivocado! Estaba tan repugnada por eso que vomité, me dio dolor de cabeza y esa noche se lo conté a mis padres. ¡Qué vergüenza por haber esperado tanto! ¡Qué vergüenza por disfrutar de su depredación! ¡Qué vergüenza por él por ser un HOMBRE HORRIBLE! ¡Qué vergüenza por mis padres por dejar que contara la mayor parte de la historia a su manera! Porque era demasiado joven para articularla bien. Qué vergüenza por quedarme callada mientras él se disculpaba conmigo frente a ellos en la cocina. Ni siquiera estaba seguro de lo que les dijo antes de que me llamaran. Mis padres parecieron aliviados después de que lo aclaró. Sobre todo, la culpa es mía por dejarlo así. Un silencio cobarde y un asentimiento de cabeza que fue mi firma en un contrato con el diablo. Perdí mi alma sin luchar. Odiarlo cuesta odiarme a mí mismo. Esa es mi primera culpa.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Para mí, la curación consiste en reconocer el daño y el impacto y negarme a culparme más.

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    #342

    No estás sola. No fue tu culpa. Es posible sanar. No es demasiado tarde. Como sobreviviente de trauma y abuso, estoy aprendiendo a lidiar con estrategias como la negación, la autoculpa, la recreación inconsciente de experiencias traumáticas no resueltas y la normalización de la explotación sexual. Cuando mi padre me lastimó al traumatizarme sexualmente, el secretismo, la vergüenza y los límites de autoestima no importaban. No se podía confiar en nadie y el mundo no era seguro. Las emociones de mi infancia eran complejas y confusas. No existía un único método o patrón para recordar una experiencia traumática. Pasé la vida intentando complacer a todos y siempre me olvidaba de mí misma, pero Dios me bendijo ayudándome a superar el trauma de mi adultez. Con fe en el Señor, todo sale a la luz. Sí, el bien es la luz que brilla en nuestro interior, y eso nos hace atraer y recordar que cualquier trauma se puede superar, siempre y cuando recordemos que podemos aprender a sentirnos adecuadamente con nosotros mismos. Y que todos merecemos lo mejor. Recuerda que nacimos para amar, para expresar amor y para sentirnos felices viviendo. Recuerda que Dios nos respalda y recuerda siempre que Él lo ve todo. Amén. Experimenté esa vergüenza y esa actitud defensiva durante mi infancia y la secundaria. Seguí adelante e intenté ignorar que tenía una entidad enorme dentro de mí de la que necesitaba salir. Hoy en día, muchas veces no me siento cómoda expresando mis emociones e intento sobrellevarlas con comportamientos autodestructivos que luego impactan mi vida. Finalmente he compartido mi historia públicamente y he comenzado a sentir un alivio real y significativo. He expresado mis emociones y nadie ha reaccionado negativamente. Nadie me ha juzgado ni me ha tratado con desprecio. Pero ahora pienso: "¿Sabes qué? Mi familia no sabe esto de mí". ¡He tenido miedo de contárselo a mi familia durante tantos años! Y, por fin, ha llegado el momento. Esto es lo que quiero que sepas: si has sufrido algún tipo de abuso o trauma sexual, ¡no tienes por qué sentirte culpable! Puedes perdonarte a ti mismo y perdonar a los demás por su comportamiento. Ya no tienes que ser prisionero de estas experiencias. Concéntrate en lo que tienes. Puede que sea más fácil decirlo que hacerlo. Pero, cuando has perdido algo tan importante, necesitas concentrarte en lo que tienes y aprovecharlo al máximo, ¡y no caer en la trampa de la autocompasión! Un buen truco es encontrar al menos un pensamiento positivo y concentrar toda tu energía en él. Al principio, puede que te parezca poco, pero una vez que mantengas la concentración y toda tu energía en ese pensamiento, verás que afrontar la situación actual es una experiencia mucho más positiva. Da pequeños pasos para lograr cambios sutiles: «Un viaje de mil millas comienza con un solo paso». – Lao Tzu. Recuerda, al lidiar con un trauma, la sanación no será rápida. Recuerda ser paciente y amable contigo mismo mientras permites que el proceso se desarrolle. Es importante no ser duro contigo mismo. De hecho, ya has experimentado suficiente. La buena noticia es que existen maneras muy efectivas de afrontar y tratar los efectos del trauma. He encontrado estas acciones muy útiles. *Apóyate en tus seres queridos. Busca amigos o familiares que te apoyen. Si te sientes listo para hablar sobre el evento traumático, puedes hablar con ellos sobre tu experiencia y tus sentimientos. También puedes pedirles a tus seres queridos que te ayuden con las tareas del hogar u otras obligaciones para aliviar parte de tu estrés diario. *Afronta tus sentimientos. Es normal querer evitar pensar en un evento traumático. Pero no salir de casa, dormir todo el tiempo, aislarte de tus seres queridos y consumir sustancias para escapar de los recordatorios no son formas saludables de afrontarlo con el tiempo. Aunque la evasión es normal, demasiado puede prolongar el estrés e impedir que te recuperes. Poco a poco, intenta volver a la rutina normal. El apoyo de tus seres queridos o de un profesional de la salud mental puede ser de gran ayuda a medida que te recuperas. *Ten paciencia. Recuerda que es normal tener una reacción fuerte ante un evento estresante. Tómate las cosas con calma mientras te recuperas. Con el paso de los días, tus síntomas deberían empezar a mejorar gradualmente. Una última cosa: La Declaración de Derechos de las Personas Sobrevivientes de Violencia Sexual: 1. Nadie tiene derecho a abusar de ti ni de ninguna otra persona. 2. Nadie merece ser agredido ni abusado. 3. Tienes derecho a detener el abuso que te está sucediendo a ti o a cualquier otra persona. 4. Tienes derecho a buscar sanación y justicia por el abuso ocurrido. 5. La violencia sexual está mal. El abusador está mal. Quienes lo protegen están mal. NO TIENES LA CULPA. 6. No destruiste a la familia ni traicionaste su confianza al denunciar el abuso. El agresor destruía la confianza de la familia cada vez que cometía un acto de abuso. Citas bíblicas: Isaías 41:10: «Así que no temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia». 2 Corintios 1:4: «El sufrimiento en esta vida a menudo parece insignificante. Las Escrituras inmediatamente le dan un sentido a nuestro sufrimiento. Quienes han sido consolados por Dios —fortalecidos, animados, aliviados de la carga— tienen la oportunidad de brindar consuelo a quienes sufren. En ese sentido, el consuelo de Dios es reproducible y repetible. Dios sigue siendo la fuente, pero los creyentes pueden seguir distribuyendo el consuelo de Dios a quienes sufren como ellos.

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    #20

    A los cuatro años, mi madre solía llevarme a la cajuela de su Jeep y me golpeaba durante 20 o 30 minutos seguidos. Me pegaba, me jalaba el pelo y me gritaba groserías. El abuso físico duró hasta los 11 años, y solo paró cuando intervino la CPS. Mi padre lo sabía; no hizo nada. A los 6 años, otra chica abusó sexualmente de mí en la escuela. Mi madre me dijo que no era abuso sexual y que solo estaba "jugando". A los 11 años, los chicos del barrio abusaron sexualmente de mí. Eran adolescentes y me tocaban inapropiadamente, me frotaban el pene y me contaban chistes inapropiados. A esa misma edad, varios chicos a los que consideraba amigos también me hicieron sexo oral en la cara. A los 16 años, un hombre de 26 años me violó. Me acosó desde los 14 años y me convenció de que era una persona fiable. En ese mismo momento, fui violada por un chico de 23 años al que conocía desde hacía dos años y al que consideraba seguro. Me llevó a una habitación donde podíamos estar "a solas" y luego me abusó sexualmente. Lloraba y le decía que parara, pero no paró. Salí con él tres meses después, y continuó presionándome para tener sexo y abusando emocionalmente de mí. A los 14 años, empecé a sufrir acoso en línea. Comporté mal dándole mi número de teléfono y dirección a alguien en quien confiaba, y los publicó en 4chan (un foro público de imágenes). Me acosaban a diario: recibía amenazas de muerte, llamadas amenazantes y llamadas a mi escuela. Luego descubrí que la persona en quien confiaba había asesinado a una chica en su ciudad natal, y que tenía pruebas de que yo sería la siguiente víctima. A los 17 años, mi padrastro me agredió físicamente y casi me rompe la muñeca. Me apagó un cigarrillo en la cabeza, me estranguló y me amenazó. Mi madre observaba, con el teléfono en la mano, y me dijo que era culpa mía por "no irme cuando me lo dijo". La única ayuda que recibí fue la de un vecino que me vio salir corriendo de casa, cubierto de sangre. Ese mismo año, me echaron de casa porque me negué a levantar la orden de alejamiento de mi padrastro, y mi madre me dio un ultimátum. Me negué y me fui a vivir a otro lugar. A los 18 años, me mudé con mi primer novio serio. Era abusivo y me engañó varias veces. Me insultaba de mil maneras y amenazaba con hacerme daño y con romper mis pertenencias. No me escapé hasta que cumplí 19 años. A los 20, me mudé con mi padre. Mi madrastra estaba celosa de nuestra relación, me agredió físicamente y me echó de casa el día que cumplí 21. Mi padre no hizo nada más. A los 21 años, desarrollé bulimia y anorexia potencialmente mortales y comencé a beber en exceso para automedicarme. Mi prometido me ayudó a superar estos trastornos y me salvó la vida. Ahora tengo 24 años y tengo muchas relaciones estables y saludables, tanto de amistad como de amor. También recibo ayuda con medicamentos para el TEPT complejo, el TAG y el trastorno depresivo mayor. También comencé terapia recientemente y estoy aprendiendo a afrontar mis traumas y a seguir adelante. Es difícil, y hay muchas cosas que recuerdo cada día que me causan pánico, pero quiero sanar y recuperar mi inocencia, mi poder y mi autoestima.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Necesito acercarme, espero sanar de esto. Mi objetivo es encerrarlo antes de que esto vuelva a suceder. Mi esperanza es pedirle a Dios que me guíe.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Mensaje de la Comunidad
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    El trastorno de estrés postraumático (TEPT) se desarrolló en la escuela secundaria.

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  • Historia
    De un sobreviviente
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    Usted no está solo

    No estás solo No estás solo. A muchos nos arrebataron mucho personas que priorizaron sus instintos básicos sobre nuestra cordura. Sufrimos por sus momentos de felicidad y dominio. Nos culpamos de su enfermedad. Su patología. Somos un ejército. Eso es lo que estas historias nos enseñan. Nos muestran que somos legión. Somos fuertes. Nuestras reacciones psicológicas de miedo, desconfianza y odio no son locas. Son normales. También es normal, pero no fácil, salir juntos de la oscuridad. Crecí en un gran bloque de pisos de bajos recursos que parecía un pueblo. Mi madre trabajaba y nos desenvolvíamos solos. En invierno, nadie esperaba que nos vieran si salíamos. Estábamos en un piso haciendo el tonto con unos niños o un vecino, y todo salía bien. Perdí la virginidad a los once años con un amigo de mi hermano mayor que cursaba décimo. Pero no fue un problema porque, por desgracia, no era raro allí. Soy mitad brasileña por parte de mi padre ausente y me consideraban bastante exótica y en forma. Mis características sexuales secundarias se desarrollaron pronto. Era razonablemente cuidadosa y tenía el control. El verdadero abuso comenzó años después, cuando nos mudamos a una casa decente con él. Era el hombre soñado de mi madre. Era perfecto para un hombre de mediana edad. Para entonces, mi hermano ya no estaba con nosotros porque se fue a trabajar a Alaska en un barco pesquero. Era exmilitar y al principio parecía un buen hombre. Yo era un poco problemática y demasiado descarada, y mi madre le dio carta blanca para disciplinarme como a mi padre. No llevábamos allí ni una temporada completa cuando empezó a tratarme como a una fulana. Lo de los azotes ya lo sabía mi madre y le parecía gracioso, incluso teniendo quince años. Me daba azotes en el trasero desnudo incluso cuando ella estaba en casa. Decía que siempre había necesitado la mano de un hombre para tapar mis asperezas. Era vergonzoso, humillante, pero nada comparado con lo que hacía él cuando mi madre no estaba. Para no entrar en detalles, él pronto llegó a un punto en el que yo iba a tener su carga siempre que tuviera la oportunidad. Como él me mandaba el horario, se aseguraba de que hubiera oportunidades regulares. Era mi INFIERNO y él era el Príncipe de las Tinieblas. Era rudo, pero tenía cuidado de no dejar marcas. A menos que el tiempo apremiara, tenía que ducharme primero. A veces, después, había algo específico que ponerme, como un disfraz, lencería o mi uniforme de baloncesto. La irritante anticipación de lo que vendría después era la verdadera tortura. Él me decía: "Elige un agujero". ¡Mis agujeros! Mi boca era uno, mi boca dos, y pensarías que nunca elegiría tres. Pero te equivocas. Lo odiaba. Soy muy sensible sexualmente y si elegía uno, parecía que me encantaba, y si elegía dos, estaba trabajando para complacerlo. Tres era la forma en que podía encerrarme y prepararme sin que él me viera sonreír, incluso si lo miraba. Cuando el odio era fuerte, elegía tres. Compartimenté esa pequeña pero brutal parte de mi vida para mi madre. Eran solo de treinta a ciento veinte minutos a la semana, de 10.080 minutos. Y entonces no veía otra salida. Mamá, por primera vez, vivía una vida feliz. Podría haber ganado un BAFTA por lo cómoda y contenta que me sentía con ella. Me destrozaba que mi miedo a molestarlo hiciera parecer que él había suavizado mis asperezas y me había convertido en una dama de verdad. Mantuve mis buenas calificaciones y seguí en el equipo de netball a pesar de ser la más bajita. Seguí adelante. Desarrollé la costumbre de clavarme las puntas del portaminas en la piel y morderme las uñas para provocarme dolor. Tuve un novio por un corto tiempo. Iba a los bailes. Mi casa era mi infierno, así que hacía todo lo que él me permitía para estar en cualquier otro lugar. No podía trabajar, pero él obligaba a mi madre a conservar su trabajo para poder tenerme. En mis cumpleaños, me salía con la mía para tener una noche de chicas con mi madre. Solo tuve dos cumpleaños antes de librarme de él. La universidad costaba 1000 libras y cuando él la pagó, no sabía que ya no iba a ser su fulana. Tenía una amiga que vivía mucho más cerca de mi universidad. Tenían una habitación libre porque un hermano mayor se había mudado. Con diecisiete años, él no podía obligarme a vivir con ellos si tenía otro alojamiento seguro. Acepté un trabajo y pagué el mísero alquiler. Me volvió a tener cuando dormí en su casa en Nochebuena. Probablemente drogó a mi madre para que no volviera a dormir. Me aseguré de que no volviera a tener otra oportunidad. En mis clases de portugués conocí a un hombre que vivía en Portugal y me invitó a quedarme con él todo el tiempo que quisiera sin pagar alquiler. Terminé un año de bachillerato y me fui a Portugal. Tuve relaciones fugaces con el hombre con el que me quedé, pero él viajaba a menudo; ambos teníamos nuestras propias cosas. Por aquel entonces trabajaba de camarera en un restaurante de comida americana. Hablaba con mi madre por teléfono casi todos los días. Vino una vez, con él. La echaba de menos e intentaba no mostrarle mi pena por haberme visto obligada a separarme de ella. Verlo fue horrible, pero lo contuve como un cáncer. Me ayudó a consolidar mi decisión. Viajé con una amiga a Florida y conseguí trabajo como camarera en un restaurante elegante. Solicité una visa de trabajo y la conseguí al segundo intento. Ahora tengo treinta y ocho años. Hace solo tres años me enfrenté a mis demonios porque leí historias en línea sobre otras sobrevivientes de abuso. Abrió una herida profunda para que pudiera empezar a sanar. Fue y sigue siendo un trabajo duro y un proceso continuo. Le confesé a mi madre, quien se había separado de él después de años de su propio abuso, que ella también mantuvo oculto. Él la dejó ir cuando ella empezó a tener problemas de salud, mostrando su verdadero corazón negro. Vive con mi hermano y su familia. Lamento haber perdido años con mi madre y mi hermano y que me echaran de casa cuando era joven, pero me hizo más fuerte. Nunca me he casado, pero tengo una pareja que me ama, dos perros y hablo tres idiomas. Soy entrenadora física y trabajo cerca de la playa donde voy a meditar y a hacer body surf. Nuestros viajes e historias son individuales, pero estamos juntos en esto. En todo el mundo. ¡No estás solo/a cargando con el dolor, la vergüenza, el miedo y los recuerdos! Aunque estés en la oscuridad, emprende un camino que parece que otros están usando para intentar salir adelante. Usa los recursos, aunque estén disponibles en tu computadora, y construye a partir de ahí. Simplemente empieza y sigue escalando, especialmente cuando parezca demasiado difícil.

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    #1796

    Quiero compartir mi experiencia porque he pasado años culpándome y pensando que era mi culpa, o restándole importancia a lo que pasó y pensando "no es tan malo, podría haber sido peor, me estoy haciendo la víctima, cuando hay víctimas/sobrevivientes reales que lo han pasado mucho peor". Pero a través de la terapia he llegado a reconocer el daño que me hicieron. El impacto. El trauma, los detonantes y los flashbacks con los que vivo a diario. Acabo de descubrir que lo que me pasó tiene un nombre. Se llama coerción. O una forma de sabotaje anticonceptivo. Habíamos acordado el método de la marcha atrás (no es el más fiable, lo sé, pero nos había funcionado hasta entonces). No teníamos una relación en ese momento. Él era mi ex. Me sentí tonta incluso recordándole que se marchara, que no terminara dentro de mí. Estábamos en una posición en la que él tenía el control total, confiaba en él, disfrutaba del sexo con él, era la primera persona con la que realmente podía explorar mis fantasías sin vergüenza. Y a pesar de mis protestas y de recordarle que se retirara, se corrió dentro de mí sin mi consentimiento. Pudo haber sido accidental. Estas cosas pasan, lo sé. Pero no fue accidental. Lo hizo a propósito. Se rió. Tenía toda la intención de hacerlo. Le pareció gracioso. No puedo expresar cuánto me he obsesionado con cada detalle. Estudiándolo desde tantos ángulos diferentes. Analizándolo, culpándome, incluso odiándome. Después de que sucedió, lo bloqueé. Me sentí violada. Me sentí traicionada. Sabía que nunca podría volver a confiar en él. Cerré la puerta después de que se fuera y me senté en la bañera intentando lavarlo. No tomé la píldora del día después. Estaba demasiado avergonzada. Estúpidamente pensé que estaría bien. Que no habría forma de que me quedara embarazada, que no me pasaría así. Así que lo bloqueé. Hasta semanas después, me di cuenta de que no había tenido la regla en un tiempo y, efectivamente, estaba embarazada. No podía interrumpir el embarazo. Y mi ex no quería saber nada de mí ni de nuestro hijo. Amenazó con revelar algunos detalles íntimos sobre mí si seguía adelante con el embarazo. Tenía miedo, él tenía tendencia a ser violento en el pasado. Pero toda mi familia me apoyó. Seguí adelante con el embarazo de todos modos. Y mi hijo es el amor de mi vida. Adorado por toda mi familia. Pero todavía me atormenta cómo fue concebido. Que mi ex se fuera sin consecuencias. Que haya tantas mujeres que terminan con sus vidas completamente trastocadas, y lo único que la sociedad puede decir es "bueno, deberías haber cerrado las piernas / deberías haberlo pensado mejor / deberías haber sido más responsable / es tu culpa". No. Debería haberse retirado.

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    🇬🇧

    Éramos amigos.

    Éramos amigos. Eso fue lo que le dije cuando intentó besarme estando borracha. Sonrió y dijo que lo entendía. Éramos amigos. Eso fue lo que le dije cuando acepté dormir en su casa para recuperarme del alcohol, ya que insistió en que no era seguro que caminara a casa. Sentí alivio y consuelo cuando sonrió y dijo que lo entendía. Éramos amigos. Eso fue lo que me pasó por la cabeza en esos segundos que parecieron horas, cuando desperté lentamente con sus manos bajo mis pantalones y sus suaves gemidos. Éramos amigos. Eso fue lo que grité al salir corriendo de su piso. Éramos amigos. Eso fue lo que le repetí a nuestro círculo social, que me culpaba sin cesar de ser demasiado "coqueta" o "darle falsas esperanzas". Éramos amigos. La comprensión que me llevó tiempo aceptar y conceptualizar por completo. Mi percepción del mundo ahora se tiñó de tintes nefastos. Éramos amigos. Eso fue lo que me dije a mí misma cuando comencé a disfrutar de la vida de nuevo. Un momento fugaz, eclipsado por una mirada atenta y una sensación de alerta que nunca me abandona. Éramos amigos. Eso me dije a mí mismo cuando asumí la vergüenza que no me correspondía y me hizo dudar de lo que sabía que me había pasado. Éramos amigos. Eso le dije a la gente cuando empecé a compartir mi experiencia. Cada palabra me parecía un lanzamiento de piedra que había llevado conmigo durante demasiado tiempo. Éramos amigos. Ahí es donde encuentro mi empoderamiento. La mayor violación de la confianza y el respeto, y aun así, sobreviví.

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    Ser niña no es justo: Primera culpa

    Sé que fue su culpa. No fue culpa mía a los 12 años. Lo sabemos, pero la culpa nos sigue pegando. He hecho muchas cosas por las que sentirme culpable desde entonces. Pero claro, no fue mi culpa, pero podría haberlo hecho mucho mejor. La culpa está ahí. Como cicatrices de quemaduras. No bloqueé el recuerdo porque participé conscientemente. Fue mi primer trabajo. 6 dólares la hora. Cuando mi tío empezó a darme masajes en su taller, ya estaba cambiando. Tenía impulsos. Nuevos impulsos y sensaciones. Había besado a chicos en la escuela. Los masajes eran espeluznantes y me daban escalofríos. Justo después de empezar a trabajar allí, los rechacé, pero de forma simbólica. No intenté alejarme. No muy fuerte. Patinaba con mis primos. Di largas vueltas en patines por la ciudad. A veces me dolía. Por eso tenía algo de sentido que necesitara un masaje. Ignoré lo obvio: que él enviaba a los dos empleados hombres fuera o a casa para nuestras sesiones, y lo mantuvimos en secreto. Incluso de mis amigos. Sabía que no era honesto. Sabía que estaba siendo un pervertido. Mi jefe. Mi tío. El dragón. Me tumbaba en la camilla de masajes de atrás y dejaba que me tocara. Lo compró una semana después de empezar a tocarme. Todavía me sentía incómoda al respecto y la camilla lo hacía parecer legítimo. Se sentía bien. Mi espalda y hombros para empezar, pero él pasaba la mayor parte del tiempo en mis piernas y glúteos. Ahí es donde está la mayor parte del músculo, especialmente en una chica delgada que patina en línea. Probablemente fue el momento más atlético de mi vida. No volví a hacer deporte. Al final, mi plan de ejercicios era no comer. Era algo alta entonces, pero dejé de crecer a los catorce. Me retorcía cuando me frotaba la vulva a través de la ropa mientras me hacía la parte superior de los muslos y me decía que me relajara. La primera vez que trajo aceite no me quité nada porque llevaba pantalones cortos. Tenía un plan. Consiguió dos botellas de aceite para que pudiera llevarme una a casa y ponérmela para que el olor no me pareciera raro cuando llegara a casa oliendo a vainilla. De repente, se volvió normal que me sentara, me quitara la camiseta y los pantalones cortos o pantalones y me acostara. Él me quitaba las bragas. Entonces no llevaba sujetador. En realidad, nunca lo necesité. ¡Era mi trabajo! Me pagaban por hacer lo que él decía. Todavía me avergüenzo de haberme callado mientras él lo intensificaba. Fue un proceso tan gradual desde el roce ocasional a través de la ropa hasta que mi vulva fue parte completa del masaje al bajar. Respiré fuerte mientras lo hacía. No pude evitarlo. Esa era la rutina. Se sentía tan intenso. Por supuesto. Me acostumbré a sus manos en mi cuerpo. Pensaba en ello todo el tiempo. No sabía qué era mi clítoris. Aunque se sentía loco, pensé que era menos malo cuando lo tocaba que cuando tocaba mis labios porque era solo una parte baja de mi vientre, no mis partes privadas. Estoy llorando ahora mismo. ¡Pensar lo que yo no sabía y ÉL SÍ! Era un imbécil egoísta e inmoral. Un depredador. Probablemente todavía lo sea. Me advirtió antes de usar su boca la primera vez. Estaba boca abajo. Puso su cara entre mis piernas. No pude verlo. Inmediatamente intenté levantarme y dije "No, no, no, no, no, no". Fuego rápido. Se disculpó. Me di la vuelta. Nos abrazamos. Pasó un tiempo frotando mi cara, sienes y orejas. Sabía que me gustaba eso. Luego se puso muy severo. La única vez que me regañó. Me dijo que no me comportara como un bebé. Trabajé para ÉL. No al revés. Estaba haciendo esto POR MÍ. Usó su fuerza para sujetar mis muslos y lo hizo con su boca y lengua hasta que me quedé quieta. Miré fijamente las baldosas del techo. Se detuvo cuando pensó que me había gustado. Creo que fue mi respiración. Aprendí a respirar fuerte y a hacer sonidos para hacerlo feliz. Vergüenza. Culpa. Pasé de temer esa parte a esperarla con ansias. Me sentía más genial que otras chicas en la escuela. Más genial que mi prima. Dragón y yo éramos geniales la una con la otra, como si tuviéramos un secreto divertido en nuestro interior. A veces nos besábamos. Nos liábamos. Él dejó de quedarse completamente vestido. No me di cuenta de lo que estaba haciendo hasta que me lo mostró. El dragón se estaba masturbando. Verlo era tan loco que daba miedo. Me acostumbré a este tipo de raras descargas de adrenalina. Repugnante y emocionante. Solo era una chica. Luego dejé de serlo. Nunca más. Él usaba los dedos dentro de mí y yo tenía algo así como mini clímax. Luego se paraba y lo sacudía justo sobre mí al final y me goteaba encima. Pensé que era asqueroso. Tan asqueroso. Teníamos un rollo de toallas de papel junto a la mesa para limpiarme. Mientras me llevaba a casa SIEMPRE era como si nunca hubiera sucedido. No sabía en ese momento que los hombres cambian por completo y pierden interés después de purgarlo. Si él hubiera intentado tener sexo conmigo probablemente habría continuado. No más virgen después de tres meses de juego previo. Felicidad ignorante que me estrellaría y quemaría un día. PERO él quería una mamada un día. Tal vez pensó que era una transición más fácil. ¡Estaba equivocado! Estaba tan repugnada por eso que vomité, me dio dolor de cabeza y esa noche se lo conté a mis padres. ¡Qué vergüenza por haber esperado tanto! ¡Qué vergüenza por disfrutar de su depredación! ¡Qué vergüenza por él por ser un HOMBRE HORRIBLE! ¡Qué vergüenza por mis padres por dejar que contara la mayor parte de la historia a su manera! Porque era demasiado joven para articularla bien. Qué vergüenza por quedarme callada mientras él se disculpaba conmigo frente a ellos en la cocina. Ni siquiera estaba seguro de lo que les dijo antes de que me llamaran. Mis padres parecieron aliviados después de que lo aclaró. Sobre todo, la culpa es mía por dejarlo así. Un silencio cobarde y un asentimiento de cabeza que fue mi firma en un contrato con el diablo. Perdí mi alma sin luchar. Odiarlo cuesta odiarme a mí mismo. Esa es mi primera culpa.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Necesito acercarme, espero sanar de esto. Mi objetivo es encerrarlo antes de que esto vuelva a suceder. Mi esperanza es pedirle a Dios que me guíe.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

    Creemos en ti. Eres fuerte.

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    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Sobreviviendo a una violación en grupo

    El año pasado me violaron en grupo. Tengo un zumbido en los oídos llamado tinnitus que no ha parado desde entonces. Tengo pesadillas. Volé con mi madre a una boda en el extranjero. Estaba emocionadísima. Ella estaría ocupada con sus amigos y su prima, y yo podría pasar tiempo con mi genial prima segunda, dos años mayor que yo. Después de la cena de ensayo, salimos. Fue divertido porque allí no tenía permiso para beber, aunque la edad legal era menor que en mi provincia, pero no revisaban la identificación. No bebí mucho porque no era lo mío y tenía novio, pero pude ir a algunos bares y luego a una discoteca pegada a un hotel. Nos divertimos muchísimo hasta que conocimos a dos soldados uniformados que eran guapísimos y nos separaron de sus amigas por nuestro aspecto. Mi prima es guapísima. Tenían una habitación privada en la discoteca y había varios soldados y también dos prostitutas. A esas prostitutas definitivamente les disgustaba que estuviéramos allí. Quería salir de todas formas, y las chicas guapísimas que nos invitaron fingieron entendernos y nos sacaron de allí. Estúpidamente, dejamos que nos llevaran a su habitación de hotel, donde dejaron de lado el rollo romántico y nos obligaron a desnudarnos al ritmo de la música. Nos enseñaron una pistola que tenían en un cajón. Estaba aterrorizada. Nos obligaron a tumbarnos boca abajo, inclinadas sobre la cama, una al lado de la otra, y así tuvieron sexo. Se intercambiaron como si fuéramos intercambiables antes de acabar dentro de nosotras sin protección. Nos tomamos de la mano. Yo lloraba mientras mi prima intentaba ser fuerte y animarme. No nos permitieron salir y nos escondieron la ropa. Antes de quitarnos los teléfonos, tuvimos que escribirles que nos quedábamos en casa de un amigo de mi prima. Luego llamaron a otros dos soldados, uno de ellos un tipo alto, moreno y enorme, con músculos de culturista. Fue un desastre conmigo. Nos hicieron bailar y luego tuvimos que usar la boca con las chicas que nos habían atraído allí mientras las otras dos tenían sexo con nosotras. Vomité y mi prima lo limpió, pero luego empezó de nuevo. Tenían cocaína y nos obligaron a esnifarla de sus partes y a esnifarla de nosotras. Vino otro y creo que solo fueron esos cinco durante la noche, pero no paraban de violarnos y obligarnos a hacer cosas incluso cuando nos desmayábamos. Me hubiera gustado estar más inconsciente, pero la cocaína te despierta tanto. Quiero recordar menos y pensar menos en todo. Nos duchamos muchas veces. El moreno grande se orinó encima de mí y en mi boca, en la ducha. Lo hizo más de una vez como si yo fuera su retrete. Los otros hombres incluso tuvieron que decirle que se calmara cuando me hacía gritar, me gustaban sus dedos y me los metía en el culo, pero no cuando me hacía arrastrarme como un perro usando mi pelo como correa. Recuerdo que uno de ellos llamó a sus amigos para decirles que subieran el volumen de la televisión al máximo para ocultar el ruido en nuestra habitación. Vieron las noticias deportivas en la televisión. Hicieron que mi prima y yo nos besáramos y cosas así. No podía fingir que era una fiesta divertida como mi prima hacía a veces y me animaba a hacer. Intentó desviar parte de su atención de mí una y otra vez. La amo por eso, pero no me dejaron en paz. Estaban obsesionados con mi pecho. No les importó que estuviera obviamente angustiada y enloqueciendo, ni que en mi país me faltaran tres años para la edad de consentimiento. Ahí estaba, la edad mínima. Nos despertamos por la mañana en una de las camas, solo los dos soldados durmiendo en el suelo. ¡El negro se había ido! Volvieron a tener sexo con nosotras y otro hombre mucho mayor, al que llamaban SIR, entró y tuvo sexo con nosotras, pero sobre todo conmigo. Lo animaron y me dolía la cabeza y lloraba, y pareció durar una eternidad. Finalmente recuperamos la ropa, pero nos llevaron a un brunch con su ropa habitual. Me enseñaron fotos en sus móviles que parecían divertidas y nos advirtieron de lo mal que estaría si decíamos algo diferente a que habíamos tenido una buena fiesta. ¡Una buena fiesta en el infierno! Antes de eso, solo había tenido sexo con mi único novio. ¡Una noche infernal y ahora mi número era siete! Tuvimos que empezar a prepararnos para la boda de inmediato y estaba agotada. Mi prima me escondió y me eché una siesta con vestido, peinado y maquillaje hasta el último minuto. Lloré en la ceremonia, pero no en la boda. Tenía tanto dolor de vagina, músculos y cerebro que me emborraché tanto en la recepción que apenas recuerdo nada. Fue parte del viaje en avión a casa. Le conté la verdad a mi madre al volver y se puso como loca, al igual que mi padre. Intentaron llamar allí, al hotel y a otros sitios, pero la policía no hizo nada. Vi llorar a mi padre por primera vez mientras le contaba toda la historia. Mi novio no lo soportó y me dejó. Voy a terapia de grupo. Tomo una pastilla todos los días y ahora tomo benzodiacepinas para la ansiedad. Intento ocultar mi pecho grande bajo ropa holgada, cuando antes lo usaba para llamar la atención. ¡Qué idiota! Mi prima no parece tener los traumas ni las pesadillas que yo tengo. En su país, terminan la secundaria hasta dos años antes que nosotros y los tratan como adultos antes. Una vez le dije cosas malas por eso. Me perdonó, pero hablamos mucho menos desde que le pregunté si siempre tenía sexo grupal. Me sentí fatal porque incluso dejó que tuvieran sexo anal con ella para alejarlos de mí. Se notaba que le dolía mucho, pero en ese momento solo pensaba en mi propia supervivencia. Mi infancia se acabó, pero no me siento adulta. Su consejo es: «No dejes que te deprima». ¡Como si tuviera otra opción! Fue a terapeuta una vez porque su madre pidió cita y no piensa volver. ¡Su vida no cambió en absoluto! Trabaja en recepción en una empresa de tecnología y, además, modela, y sigue yendo a fiestas, clubes y citas. ¿Cómo? Es increíble cómo la actitud ante algo así puede ser tan diferente en distintos países. Ahora soy una víctima y suelo sentirme así. Definitivamente dañada. Todos en mi escuela saben por qué. Soy ESA chica. Mi nuevo novio, más maduro, es comprensivo, pero me siento como una pequeña carga triste para él. A veces soy hipersexual y no puedo evitarlo. Es un mecanismo de afrontamiento que les ocurre a algunas víctimas de agresión sexual. No lo busqué. Me preocupa que mi novio no confíe en mí por eso. Un amigo mayor, mi vecino desde hace años, se aprovechó de mí después de que le conté lo que pasó en su casa. Tuvimos sexo y luego se sintió culpable por excitarse con mi historia de violación. Lo admitió y me pidió perdón. El sexo me ayudó a calmar el zumbido de oídos por breves periodos, así que lo hice con él más de una vez al día durante un tiempo hasta que mi padre empezó a sospechar algo y habló con él. Desde entonces, no confío en mí misma. Quiero casarme con mi novio, en gran parte, solo para protegerme y demostrarle que lo amo y soy leal, aunque no estoy segura de poder serlo. Me preocupa no poder amar como una persona normal. Me preocupa alejarlo por ser demasiado dependiente y querer casarme con él tan pronto. Lo necesito más de lo que él me necesita a mí. ¿Será así siempre en las relaciones de las víctimas de violación? Me esfuerzo mucho en la escuela para no arruinar mi futuro. Es muy difícil concentrarme. Me zumban los oídos constantemente. Gracias por escuchar.

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

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    De un sobreviviente
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    Violación en fraternidad

    Este es otro incidente de mi historia de supervivencia. EMPEZÓ CON MI HERMANO. Me estoy preparando para el incidente con la policía. Por favor, lean mi historia para contextualizarla. Escribirla me causó dolor de espalda. Estaba en mi segundo año de filosofía en la universidad. Recientemente había viajado a Portugal con un hombre mayor y amable que básicamente me invitó con el acuerdo de que sería su amante a cambio de un viaje gratis. Había sido cliente mío en el restaurante y acepté su propuesta por diversión, y lo pasé genial. Eran mis vacaciones de primavera. Fueron unos años en los que fui muy promiscua después de haber sido abusada por mi hermano durante años en casa y reprimida en un instituto católico como castigo parental por haber iniciado una relación sexual con un chico de mi edad. Cuando una chica de mi curso de lógica, que cursaba Derecho, me invitó a una fiesta de fraternidad, pensé que estaría bien pasar tiempo con gente de mi edad. Las fraternidades y hermandades no eran lo mío y siguen sin serlo. Después de hacer una parada de barriles para impresionar a desconocidos, buscaba el baño de arriba porque la cola para el de abajo era larga. Había varias chicas esperando, y un chico que me había sujetado una pierna para la parada de barriles empezó a coquetear conmigo y se ofreció a llevarme a un baño secreto. El baño era de verdad, pero luego me hizo señas para que pasara a una habitación de enfrente, donde había otros dos hermanos de fraternidad. Estaba un poco nerviosa, pero con los otros chicos allí, me sentí un poco más tranquila al saber que no solo intentaba llevarme a la cama. Estaba abierta a encontrar un chico atractivo, para ser honesta, pero él no lo era. Los otros dos tampoco. Me senté a charlar con ellos, bebiendo pequeños tragos de whisky de canela y poniéndome más nerviosa cuando alguien intentó entrar por la puerta de la habitación, pero estaba cerrada. Mi chico les gritó que se fueran. Entonces intenté levantarme e irme, pero me tiraron de vuelta a mi asiento en la cama. Soy bajita, así que me dominan fácilmente. “No puedes irte todavía. Apenas te estamos conociendo”, dijo un violador. “Aquí no se permiten provocaciones”. “¿Qué tengo que hacer para volver con mi amiga?” Pregunté algo así, pero usé su nombre. Se miraron con sonrisas maliciosas y me arrepentí de la pregunta. Lo que uno de ellos propuso fue un concurso de mamadas en el que tenía veinte segundos para hacer que cada una se corriera, pero tenía que ir en círculo hasta que una lo hiciera y entonces era eliminada y yo tenía que hacer las tres. Así que se pararon en tres lados de la cama, conmigo en el medio, y sacaron sus penes. Una tenía un cronómetro y, sin dudarlo, empecé a chupar la que estaba más cerca. Quería salir de allí y les tenía miedo físico. Era para evitar cualquier violencia y ni siquiera darles la satisfacción de pensar que me obligaban a hacer algo. Así que di vueltas y vueltas, agotada. Veinte segundos era demasiado poco y me habían quitado toda la ropa. Me detuve y le pregunté al que inventó el juego durante 60 segundos. De repente, mis piernas me apartaron violentamente del que estaba detrás de mí. Él me separó las piernas y empezó a follarme rápidamente. Ni siquiera le vi la cara hasta después. El que había estado hablando se subió a la cama y empezó a hacérmelo en la boca. No sé, me lo metió en la boca. Me agarró la cabeza con ambas manos, me la metió a la fuerza y me golpeaba la cara tan fuerte como el chico que estaba detrás de mí. Tuve que mantenerme arqueada sobre los codos para evitar que me arrancara el pelo y me mantuviera a su altura. Nunca me había pasado algo así. Siempre había sido con una sola pareja a la vez. Eran crueles y yo me esforzaba por seguirles el ritmo. Después de que terminó esa locura y ambos se saciaron dentro de mí, el chico original me subió a la cama y dijo algo así como: "Solo me queda un agujero". Yo no estaba acostumbrada al sexo anal por aquel entonces. Le ofrecí ir a lavarme si por favor no me hacía sexo anal. Se rió y negó con la cabeza. Así que, tumbado boca arriba con las piernas abiertas, me echó un chorrito de gel de aloe vera de la mesita de noche y me observó cara a cara mientras se masturbaba, embestida a embestida. Vio el dolor en mi cara que no podía ocultar. Tuve que besarlo mientras ella me hacía daño. Incluso cuando se excitaba rápido, le llevó un rato. Uno de ellos nos miraba, sonriendo de lado, y el otro jugaba con su móvil, creo que sacando fotos. Los móviles aún no grababan vídeos. El sonriente preguntó una vez: "Tío, ¿de verdad lo tiene en el culo?". Cuando terminó conmigo, me dio las gracias y se fue. Dijo que tenía responsabilidades. El del móvil también se fue. Intenté irme. "No tan rápido", dijo el otro, empujándome hacia abajo. Le dije que había hecho todo lo que querían y más, y le pedí que me fuera. Me dijo que era la tía más buena con la que se había acostado y que quería una segunda ronda. Yo solo quería largarme de allí. Un obstáculo más. Lo mordisqueé un rato para que se excitara un poco y lo metí dentro. Falló y tuve que repetirlo. Al final, usé todos los trucos posibles, como fingir orgasmos, tener uno real y decirle guarradas, para que se corriera dentro de mí. Estaba tan temblorosa y agotada después de ser su puta durante tanto tiempo que me costaba vestirme. Temía que me detuviera, y lo hizo. Le dije que solo quería orinar y limpiarme, y le pregunté si podía dormir en su cama con él; solo un truco. Funcionó. Le di las gracias, cerré la puerta con indiferencia y bajé corriendo las escaleras sin llamar demasiado la atención. Mantuve una sonrisa en la cara mientras salía por la puerta principal y del porche. Me mantuve en secreto durante una manzana antes de echar a correr lo más lejos posible. De hecho, me aterraba que alguien me persiguiera hasta que estuve fuera del barrio, lejos del campus, en una gasolinera. Pedí un taxi y me fui a casa. Mi compañera de piso dormía en su habitación y yo me senté en la ducha. En mi historia, usé esto como ejemplo de cómo evité ser violada simplemente dejándome llevar cuando me encontraba en una situación de violación. Pero esto se sintió como una violación. Volví a salir de fiesta y a consumir alcohol y marihuana para amortiguar el impacto y sentirme artificialmente a gusto. Y a tener sexo casual con hombres atractivos. Pero esto fue una violación. Me violaron en grupo. Quizás sea mejor para mí que si hubiera intentado luchar contra ellos y hubiera perdido, pero aun así es horrible y me deja con dolor, culpa y miedo.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Para mí, la curación consiste en reconocer el daño y el impacto y negarme a culparme más.

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    ¿Cometí cocaína de niño a niño?

    Últimamente he estado lidiando con tanta culpa y vergüenza y me siento atrapada con tantos pensamientos de experiencias sexuales que tuve con miembros de mi familia. Desde los 6-14 años hasta cuando era más pequeña, mi prima y yo de la misma edad jugábamos a las muñecas, mi hermana pequeña también, alrededor de los 7-8 años, mi hermana pequeña y yo, que es 3 años menor, a veces también jugábamos de manera inapropiada con las muñecas, también nos montábamos entre nosotras, no todos los días, pero luna azul. Alrededor de los 9 años, cuando me mudé, mi hermano nos había presentado a mí y a mis primas a la pornografía y practicaba lo que vimos. Una vez me hizo sexo oral y no pensé mucho, solo que se sentía divertido, pero se sentía reservado, lo que significa que también abusaba de mí, ya que estaba haciendo cosas aunque yo no quisiera a veces. Cuando tenía alrededor de 10 años fue cuando las cosas terminaron entre mi hermano y yo. Cuando tenía más o menos esa edad, mi hermana y mi sobrino jugábamos con juguetes todo el tiempo y una vez, mi sobrino, mi hermana y yo nos montábamos entre nosotros, luchábamos o, a veces, nos montábamos a caballito y una vez eso llevó a mi sobrino a lamerme el área del trasero y le pregunté si quería que le lamiera el área, dijo que no, así que empezamos a jugar con juguetes otra vez. Un día éramos mi hermana, mi sobrino y yo y empezaron a montarnos y yo lo dejaba continuar y el padre de mi sobrino entró y todos nos escondimos porque parecía molesto. No nos veíamos tanto, luego nos mudamos juntos a una casa y seguimos montándonos hasta que yo tenía. También me estaba acosando un hombre de 23 años a los 12, pero lo que ocurrió terminó cuando cumplí 14, dejé de hacerlo porque me sentía asquerosa y comencé a desarrollarme más en comparación con ellos y también alrededor de los 12, mi hermana y yo veíamos pornografía y, a veces, ella me preguntaba si podía tocar sus áreas y yo la tocaba y lamía allí abajo. También mirábamos los juguetes sexuales de mi hermana mayor y jugábamos con ellos mientras estaban en el trabajo. Y paramos, por supuesto, porque se sentía mal, ahora todos los días siento que los cocsa y me siento mal del estómago por haber hecho todo eso, me siento como un perpetrador, he hablado con mis hermanos para asegurarme de no traumatizarlos ni lastimarlos, dijeron que estábamos siendo desagradables y por curiosidad, era inapropiado y paramos una vez que nos dimos cuenta de eso. Me siento tan triste, siento que hice cocsa, no sé qué hacer, desearía que nunca hubiera sucedido, mi hermana, mi sobrino y mi primo nos llevamos muy bien. Me dijeron que lo dejara ir, tengo miedo de que cuando crezcamos piensen en mí como un abusador o un abusador, siempre quise ser maestra y ayudar a la gente, siento que no merezco eso.

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    #44

    Al final de mi primer año de universidad, estaba en una fiesta. Hacia el final de la noche, después de haber estado bebiendo, dije que quería ir a fumar y un chico que había estado interesado en mí me preguntó si podía acompañarme. Éramos amigos en ese entonces, así que acepté. Fuimos a la zona de atrás, que era un porche cerrado tipo invernadero y no había nadie allí. Después de terminar de fumar, se inclinó y me besó. Me quedé impactada, pero al principio seguí. Procedió a besarme con más intensidad y empezó a tocarme. Sintiéndome incómoda, me detuve y le dije que quería entrar. Me senté en una mesa dentro y él estaba a mi lado. Empecé a sentir el subidón de fumar mientras conversaba con mis amigos que estaban justo enfrente. De repente, sentí su mano subir por mi muslo y empezó a frotarme por encima de los pantalones cortos. Me quedé paralizada, pensando: "¿Qué demonios está pasando ahora? Esto es muy raro y no lo estoy disfrutando. ¿Estoy demasiado drogada para hacer algo ahora? Hay tanta gente a mi alrededor y nadie sabe qué está pasando. ¿Qué está pasando?". Después de lo que me pareció una eternidad, sentí que intentaba meterse en mis pantalones cortos y fue entonces cuando reaccioné y lo miré. No sabía qué decir, y no recuerdo bien qué pasó en ese momento. Estaba en shock. Me dijo algo, probablemente le respondí algo, y luego simplemente se fue. Al día siguiente, lloré y tuve crisis nerviosas en los baños del centro de estudiantes. Estaba confundida y en conflicto conmigo misma intentando procesar lo sucedido. Sentí que era mi culpa porque busqué en Google cosas como "¿qué constituye agresión/acoso sexual?" porque no estaba segura de si lo que había pasado contaba. Pensé que, como solo fue tocarme, no era para tanto. Pensé que porque estaba bajo la influencia era mi culpa. Que no debería haber estado tan jodida. Que no debería haberlo estado engañando y haciéndole creer que estaba interesada en él. Que debería protegerlo porque era amigo de muchos de mis amigos. Pero al final de todo, ÉL ESTABA EQUIVOCADO. ME PUSO EN UNA SITUACIÓN EN LA QUE ESTABA INCÓMODA Y ÉL ME HABÍA VIOLADO EN UNA HABITACIÓN LLENA DE GENTE. Estoy aquí para decir que no importa la acción, no importa cuán pequeña sea, si fuiste violada tus sentimientos son VÁLIDOS. Si no diste tu consentimiento y te sentiste incómoda, ES AGRESIÓN. Sigue siendo tu historia. TU trauma con el que tienes que vivir. No lo ignores ni lo menosprecies porque sientas que no merece ser etiquetado. Tú eres digno. Mereces ser escuchado.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Para mí, sanar significa aprender a vivir con lo sucedido y llevarlo consigo.

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    De un sobreviviente
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    #342

    No estás sola. No fue tu culpa. Es posible sanar. No es demasiado tarde. Como sobreviviente de trauma y abuso, estoy aprendiendo a lidiar con estrategias como la negación, la autoculpa, la recreación inconsciente de experiencias traumáticas no resueltas y la normalización de la explotación sexual. Cuando mi padre me lastimó al traumatizarme sexualmente, el secretismo, la vergüenza y los límites de autoestima no importaban. No se podía confiar en nadie y el mundo no era seguro. Las emociones de mi infancia eran complejas y confusas. No existía un único método o patrón para recordar una experiencia traumática. Pasé la vida intentando complacer a todos y siempre me olvidaba de mí misma, pero Dios me bendijo ayudándome a superar el trauma de mi adultez. Con fe en el Señor, todo sale a la luz. Sí, el bien es la luz que brilla en nuestro interior, y eso nos hace atraer y recordar que cualquier trauma se puede superar, siempre y cuando recordemos que podemos aprender a sentirnos adecuadamente con nosotros mismos. Y que todos merecemos lo mejor. Recuerda que nacimos para amar, para expresar amor y para sentirnos felices viviendo. Recuerda que Dios nos respalda y recuerda siempre que Él lo ve todo. Amén. Experimenté esa vergüenza y esa actitud defensiva durante mi infancia y la secundaria. Seguí adelante e intenté ignorar que tenía una entidad enorme dentro de mí de la que necesitaba salir. Hoy en día, muchas veces no me siento cómoda expresando mis emociones e intento sobrellevarlas con comportamientos autodestructivos que luego impactan mi vida. Finalmente he compartido mi historia públicamente y he comenzado a sentir un alivio real y significativo. He expresado mis emociones y nadie ha reaccionado negativamente. Nadie me ha juzgado ni me ha tratado con desprecio. Pero ahora pienso: "¿Sabes qué? Mi familia no sabe esto de mí". ¡He tenido miedo de contárselo a mi familia durante tantos años! Y, por fin, ha llegado el momento. Esto es lo que quiero que sepas: si has sufrido algún tipo de abuso o trauma sexual, ¡no tienes por qué sentirte culpable! Puedes perdonarte a ti mismo y perdonar a los demás por su comportamiento. Ya no tienes que ser prisionero de estas experiencias. Concéntrate en lo que tienes. Puede que sea más fácil decirlo que hacerlo. Pero, cuando has perdido algo tan importante, necesitas concentrarte en lo que tienes y aprovecharlo al máximo, ¡y no caer en la trampa de la autocompasión! Un buen truco es encontrar al menos un pensamiento positivo y concentrar toda tu energía en él. Al principio, puede que te parezca poco, pero una vez que mantengas la concentración y toda tu energía en ese pensamiento, verás que afrontar la situación actual es una experiencia mucho más positiva. Da pequeños pasos para lograr cambios sutiles: «Un viaje de mil millas comienza con un solo paso». – Lao Tzu. Recuerda, al lidiar con un trauma, la sanación no será rápida. Recuerda ser paciente y amable contigo mismo mientras permites que el proceso se desarrolle. Es importante no ser duro contigo mismo. De hecho, ya has experimentado suficiente. La buena noticia es que existen maneras muy efectivas de afrontar y tratar los efectos del trauma. He encontrado estas acciones muy útiles. *Apóyate en tus seres queridos. Busca amigos o familiares que te apoyen. Si te sientes listo para hablar sobre el evento traumático, puedes hablar con ellos sobre tu experiencia y tus sentimientos. También puedes pedirles a tus seres queridos que te ayuden con las tareas del hogar u otras obligaciones para aliviar parte de tu estrés diario. *Afronta tus sentimientos. Es normal querer evitar pensar en un evento traumático. Pero no salir de casa, dormir todo el tiempo, aislarte de tus seres queridos y consumir sustancias para escapar de los recordatorios no son formas saludables de afrontarlo con el tiempo. Aunque la evasión es normal, demasiado puede prolongar el estrés e impedir que te recuperes. Poco a poco, intenta volver a la rutina normal. El apoyo de tus seres queridos o de un profesional de la salud mental puede ser de gran ayuda a medida que te recuperas. *Ten paciencia. Recuerda que es normal tener una reacción fuerte ante un evento estresante. Tómate las cosas con calma mientras te recuperas. Con el paso de los días, tus síntomas deberían empezar a mejorar gradualmente. Una última cosa: La Declaración de Derechos de las Personas Sobrevivientes de Violencia Sexual: 1. Nadie tiene derecho a abusar de ti ni de ninguna otra persona. 2. Nadie merece ser agredido ni abusado. 3. Tienes derecho a detener el abuso que te está sucediendo a ti o a cualquier otra persona. 4. Tienes derecho a buscar sanación y justicia por el abuso ocurrido. 5. La violencia sexual está mal. El abusador está mal. Quienes lo protegen están mal. NO TIENES LA CULPA. 6. No destruiste a la familia ni traicionaste su confianza al denunciar el abuso. El agresor destruía la confianza de la familia cada vez que cometía un acto de abuso. Citas bíblicas: Isaías 41:10: «Así que no temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia». 2 Corintios 1:4: «El sufrimiento en esta vida a menudo parece insignificante. Las Escrituras inmediatamente le dan un sentido a nuestro sufrimiento. Quienes han sido consolados por Dios —fortalecidos, animados, aliviados de la carga— tienen la oportunidad de brindar consuelo a quienes sufren. En ese sentido, el consuelo de Dios es reproducible y repetible. Dios sigue siendo la fuente, pero los creyentes pueden seguir distribuyendo el consuelo de Dios a quienes sufren como ellos.

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    De un sobreviviente
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    #20

    A los cuatro años, mi madre solía llevarme a la cajuela de su Jeep y me golpeaba durante 20 o 30 minutos seguidos. Me pegaba, me jalaba el pelo y me gritaba groserías. El abuso físico duró hasta los 11 años, y solo paró cuando intervino la CPS. Mi padre lo sabía; no hizo nada. A los 6 años, otra chica abusó sexualmente de mí en la escuela. Mi madre me dijo que no era abuso sexual y que solo estaba "jugando". A los 11 años, los chicos del barrio abusaron sexualmente de mí. Eran adolescentes y me tocaban inapropiadamente, me frotaban el pene y me contaban chistes inapropiados. A esa misma edad, varios chicos a los que consideraba amigos también me hicieron sexo oral en la cara. A los 16 años, un hombre de 26 años me violó. Me acosó desde los 14 años y me convenció de que era una persona fiable. En ese mismo momento, fui violada por un chico de 23 años al que conocía desde hacía dos años y al que consideraba seguro. Me llevó a una habitación donde podíamos estar "a solas" y luego me abusó sexualmente. Lloraba y le decía que parara, pero no paró. Salí con él tres meses después, y continuó presionándome para tener sexo y abusando emocionalmente de mí. A los 14 años, empecé a sufrir acoso en línea. Comporté mal dándole mi número de teléfono y dirección a alguien en quien confiaba, y los publicó en 4chan (un foro público de imágenes). Me acosaban a diario: recibía amenazas de muerte, llamadas amenazantes y llamadas a mi escuela. Luego descubrí que la persona en quien confiaba había asesinado a una chica en su ciudad natal, y que tenía pruebas de que yo sería la siguiente víctima. A los 17 años, mi padrastro me agredió físicamente y casi me rompe la muñeca. Me apagó un cigarrillo en la cabeza, me estranguló y me amenazó. Mi madre observaba, con el teléfono en la mano, y me dijo que era culpa mía por "no irme cuando me lo dijo". La única ayuda que recibí fue la de un vecino que me vio salir corriendo de casa, cubierto de sangre. Ese mismo año, me echaron de casa porque me negué a levantar la orden de alejamiento de mi padrastro, y mi madre me dio un ultimátum. Me negué y me fui a vivir a otro lugar. A los 18 años, me mudé con mi primer novio serio. Era abusivo y me engañó varias veces. Me insultaba de mil maneras y amenazaba con hacerme daño y con romper mis pertenencias. No me escapé hasta que cumplí 19 años. A los 20, me mudé con mi padre. Mi madrastra estaba celosa de nuestra relación, me agredió físicamente y me echó de casa el día que cumplí 21. Mi padre no hizo nada más. A los 21 años, desarrollé bulimia y anorexia potencialmente mortales y comencé a beber en exceso para automedicarme. Mi prometido me ayudó a superar estos trastornos y me salvó la vida. Ahora tengo 24 años y tengo muchas relaciones estables y saludables, tanto de amistad como de amor. También recibo ayuda con medicamentos para el TEPT complejo, el TAG y el trastorno depresivo mayor. También comencé terapia recientemente y estoy aprendiendo a afrontar mis traumas y a seguir adelante. Es difícil, y hay muchas cosas que recuerdo cada día que me causan pánico, pero quiero sanar y recuperar mi inocencia, mi poder y mi autoestima.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.