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Me identifico como...

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Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Historia
De un sobreviviente
🇪🇸

Corazón fuerte

Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    Sanar es entender

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    ¿Soy el único hombre heterosexual aquí que fue abusado por su novia cuando era joven?

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    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

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    #20

    A los cuatro años, mi madre solía llevarme a la cajuela de su Jeep y me golpeaba durante 20 o 30 minutos seguidos. Me pegaba, me jalaba el pelo y me gritaba groserías. El abuso físico duró hasta los 11 años, y solo paró cuando intervino la CPS. Mi padre lo sabía; no hizo nada. A los 6 años, otra chica abusó sexualmente de mí en la escuela. Mi madre me dijo que no era abuso sexual y que solo estaba "jugando". A los 11 años, los chicos del barrio abusaron sexualmente de mí. Eran adolescentes y me tocaban inapropiadamente, me frotaban el pene y me contaban chistes inapropiados. A esa misma edad, varios chicos a los que consideraba amigos también me hicieron sexo oral en la cara. A los 16 años, un hombre de 26 años me violó. Me acosó desde los 14 años y me convenció de que era una persona fiable. En ese mismo momento, fui violada por un chico de 23 años al que conocía desde hacía dos años y al que consideraba seguro. Me llevó a una habitación donde podíamos estar "a solas" y luego me abusó sexualmente. Lloraba y le decía que parara, pero no paró. Salí con él tres meses después, y continuó presionándome para tener sexo y abusando emocionalmente de mí. A los 14 años, empecé a sufrir acoso en línea. Comporté mal dándole mi número de teléfono y dirección a alguien en quien confiaba, y los publicó en 4chan (un foro público de imágenes). Me acosaban a diario: recibía amenazas de muerte, llamadas amenazantes y llamadas a mi escuela. Luego descubrí que la persona en quien confiaba había asesinado a una chica en su ciudad natal, y que tenía pruebas de que yo sería la siguiente víctima. A los 17 años, mi padrastro me agredió físicamente y casi me rompe la muñeca. Me apagó un cigarrillo en la cabeza, me estranguló y me amenazó. Mi madre observaba, con el teléfono en la mano, y me dijo que era culpa mía por "no irme cuando me lo dijo". La única ayuda que recibí fue la de un vecino que me vio salir corriendo de casa, cubierto de sangre. Ese mismo año, me echaron de casa porque me negué a levantar la orden de alejamiento de mi padrastro, y mi madre me dio un ultimátum. Me negué y me fui a vivir a otro lugar. A los 18 años, me mudé con mi primer novio serio. Era abusivo y me engañó varias veces. Me insultaba de mil maneras y amenazaba con hacerme daño y con romper mis pertenencias. No me escapé hasta que cumplí 19 años. A los 20, me mudé con mi padre. Mi madrastra estaba celosa de nuestra relación, me agredió físicamente y me echó de casa el día que cumplí 21. Mi padre no hizo nada más. A los 21 años, desarrollé bulimia y anorexia potencialmente mortales y comencé a beber en exceso para automedicarme. Mi prometido me ayudó a superar estos trastornos y me salvó la vida. Ahora tengo 24 años y tengo muchas relaciones estables y saludables, tanto de amistad como de amor. También recibo ayuda con medicamentos para el TEPT complejo, el TAG y el trastorno depresivo mayor. También comencé terapia recientemente y estoy aprendiendo a afrontar mis traumas y a seguir adelante. Es difícil, y hay muchas cosas que recuerdo cada día que me causan pánico, pero quiero sanar y recuperar mi inocencia, mi poder y mi autoestima.

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    "Ella cree que fue agredida"

    "Ella cree que él la agredió". Eso le dijo mi mejor amiga del instituto a otra amiga cuando le conté cómo había ido mi cita del sábado anterior. Él era un jugador estrella de fútbol americano en nuestro equipo del instituto y yo no "hablaba" con muchos chicos. Nunca lo hicimos oficial después de un mes de hablar por culpa de esa noche. Vino a mi casa a cenar con mis padres; comimos hamburguesas y luego tarta de queso. Recuerdo lo que llevaba puesto. Así fue como empecé a darme cuenta de que lo que había pasado no estaba bien; lo recuerdo muchísimo. Empezamos a ver una película en mi sala. Mi madre estaba arriba y mi padre pasaba por el pasillo de atrás de vez en cuando, pero nunca por la sala. Yo era tímida, así que estaba sentada en un extremo del sofá mientras él estaba en el otro. Empezó a besarme; recuerdo que pensé que besaba fatal. Empezó a ir más lejos, y le dije que no metiera la mano bajo mi camisa, pero seguía intentándolo. Le apartaba la mano, pero él la volvía a meter. Mi cachorrita me saltó encima; hasta el día de hoy creo que sabía que algo andaba mal conmigo y con él, y entonces se detuvo. Mientras estaba detenido, le escribí a mi madre diciéndole que estaba lista para que se fuera a casa. Ella bajó y lo llevamos. Le dije que no me dejara chupetones en el cuello, y lo hizo. Me dio mucha vergüenza y me sentí fatal. Me duché y pensé en lo horrible que me había parecido la situación, y al día siguiente, en lugar de decirle lo incómoda que me sentía, le dije que "creía que nuestras personalidades no encajaban". Lo cual también era cierto. No se lo conté a nadie durante años porque sentía que lo que había pasado era insignificante comparado con otras historias de agresión y violación que había oído, así que no se lo conté a nadie, sobre todo después de contárselo a una amiga. Hace poco, el chico publicó algo en sus redes sociales sobre el consentimiento, y me enfureció muchísimo y me afectó de una forma que desconocía. Estaba tan enojada con él por hacerme sentir como me siento, por ser potencialmente la causa de mis dificultades actuales con el sexo, ¿y ahora publicaba algo sobre el consentimiento? Por un lado, me alegraba que estuviera más informado que cuando éramos jóvenes, pero por otro lado, estaba tan enojada porque no pudo haber aprendido antes, y probablemente ni siquiera se da cuenta de lo que hizo o cómo me hizo sentir. A día de hoy, sigo sintiendo que estoy exagerando y que lo que pasó no estuvo mal, sino que es como son los hombres... pero eso no concuerda con cómo me hizo sentir ese momento y cómo me sigue afectando.

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  • “Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

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    Mi historia

    Fui violada a los 18 años, justo después de mi examen de fin de estudios. El hombre que me violó era mi expareja. Había sido físicamente abusivo, lo que me llevó a terminar la relación. Poco después, se puso en contacto conmigo y me pidió que nos viéramos para intercambiar objetos que habíamos dejado en casa de los demás. Acepté, sin darle demasiada importancia. Quedamos en una cita y quedamos en tomar un café en un sitio que frecuentábamos a menudo como pareja. Sin embargo, llegó horas tarde y, al mirar atrás, fue una gran señal de alerta. Me subí al coche con él y condujo hasta un lugar apartado, me incapacitó y me violó. Nunca olvidaré la sensación de intentar soltarme y finalmente darme cuenta de que no era lo suficientemente fuerte. Duró casi cuatro horas y me violaron oral, vaginal y analmente. También usó un objeto extraño durante su ataque. Después, me soltó y caminé durante horas en la oscuridad para llegar a casa. No se lo dije a nadie durante días. La única atención médica que busqué fue la píldora del día después. Después de unos tres días, empecé a aceptar lo que me había pasado y a aceptar que no estaba bien. Que yo no estaba bien. Busqué ayuda en la SATU de Ubicación y elegí la "Opción 3", que permitía tomar y almacenar muestras sin la presencia de la policía. No tengo palabras para describir la atención que recibí en la SATU. Son unos ángeles. Más tarde, sufrí un aborto espontáneo en una etapa relativamente avanzada del embarazo, tras enterarme bastante tarde. Finalmente, denuncié a la policía y arrestaron a mi agresor, aunque en ese momento decidí que no era lo suficientemente fuerte como para permitir que el caso llegara a los tribunales. Sufrí muchísimo en ese momento, con síntomas que ahora entiendo que eran TEPT y depresión, e incluso consideré quitarme la vida. Pero busqué apoyo y conocí a una psicoterapeuta maravillosa. Más tarde, repetí el examen final de estudios y logré acceder a la universidad, donde he recibido un apoyo excepcional. Tuve la suerte de acceder a un apoyo que marcó una gran diferencia para mí, y mi mensaje para cualquiera que lea esto y que haya sido afectado por violencia sexual es que esto mejora y se puede superar.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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    De un sobreviviente
    🇺🇸

    #6

    Mi abuso comenzó cuando tenía 4 años. Por un abuelo mío. Era un amigo de la familia en quien mis padres confiaban y poco a poco se fue abriendo camino en nuestras vidas de todas las maneras posibles. Vivió con varios miembros de mi familia, incluyéndome a mí por un tiempo. Nos ayudó económicamente. Venía a todos nuestros cumpleaños. Hay una extraña línea de amor y odio cuando pienso en él. Es principalmente odio, pero recuerdo verlo en el tribunal el día de su condena y sonreír un poco. No porque lo enviaran a prisión por lo que me hizo, sino porque también lo sentía natural. Abusó sexualmente de mí, de mi hermana y de varios de mis primos continuamente durante años. Había un aura constante de miedo y aturdimiento en nuestra familia. Ninguno de los adultos lo sabía, pero todos los niños sí. Era tácito, pero sabíamos lo que estaba pasando. Si era abuso físico, era verbal o emocional. En el auto, en la casa, en público. No recuerdo la mayor parte de mi infancia porque estaba constantemente disociándome. Es difícil envejecer y darme cuenta de cuánto de mí misma soy, ya sea por el abuso o a pesar de él. Fue tan constante en mi vida que no hay forma de separarlo de todo lo demás. No hay un antes y un después del abuso. Simplemente fue. El abuso fue mi infancia, aunque mis padres creían que lo hacían todo bien. Es un desastre lidiar con eso, pero supongo que por eso se llama TEPT complejo.

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    🇺🇸

    Una fría noche de invierno

    Era una fría y nevada noche de invierno, justo antes de que el confinamiento por la COVID se extendiera por todo el país. Asistía a la recepción de la clase de posgrado de segundo año con un grupo de amigos de la misma generación. Mi "cita", como mi invitación para asistir al evento de esa clase, era en realidad alguien que todos sabían que tenía una relación seria a distancia y que solo usaba la entrada extra como excusa para invitarme como amiga. Fue un momento divertido para explorar una mansión histórica mientras comíamos y bebíamos. Una hora después, cuando estaba a punto de terminar, una de las parejas de mi compañero de segundo año se volvió hacia mí y me dijo que le encantaría verme en un bar, y que un grupo de la clase planeaba ir allí. Me volví hacia mi "cita" y ambos aceptamos. Fuimos en coche al bar vintage, uno en el que nunca había estado. Entré entre la nieve y el hielo con mis tacones negros, un vestido de cóctel cubierto por mi chaqueta de invierno, intentando no tropezar. Después de un cóctel y unas cuantas conversaciones entre compañeros de mi "cita", me encuentro en un rincón charlando con la persona que me invitó al bar desde la recepción. Algo me pareció extraño desde el principio, y la cosa solo empeoró. La mujer cis con aspecto de treintañero era profesora, pero parecía salir con estudiantes más jóvenes y nuevos en la misma escuela profesional, algo que un compañero había mencionado de pasada con una mueca de disgusto. La conversación conmigo parecía dar vueltas, repitiendo las mismas historias una y otra vez sin darse cuenta. Una conversación incómoda, pero pensé que solo sería una molestia temporal. Sin embargo, la conversación tomó un giro aún más extraño. Se acercaba cada vez más a mí mientras hablaba. En un momento dado, me tocó el hombro, aparentemente para comentar que le gustaba mi vestido. Mencionaba su experiencia profesional y sus contactos en el campo en el que yo estaba, y sigo estando, más interesado en entrar. Entonces empezó a hacerme preguntas incómodas sobre mi aparente transfobia y luego mencionó, sin ningún sentido, que ella era la pareja "masculina" dominante en su relación. Y entonces, para mi horror, la vi levantar bruscamente la parte inferior de mi vestido y meter la mano debajo para intentar tocarme la cara interna del muslo... o algo peor. No fue un simple movimiento; su mano estaba completamente debajo de mi vestido y subía rápidamente, por lo que pude ver claramente en el breve vistazo que le di. Retrocedí de inmediato con los ojos muy abiertos, totalmente incrédulo ante lo que acababa de pasar... y ante lo que no pasó, que estaba a solo segundos de ocurrir. Se dio la vuelta apresuradamente y regresó con su pareja en el bar, quien era ajeno a lo que acababa de pasar; lo agarró del brazo y se inventó una excusa para pedirle que se fuera. No era la primera vez que sufría un intento o una agresión sexual consumada. Al igual que cuando sufrí una violación el año de mi graduación de la universidad, durante otra fría noche de invierno años antes, recuerdo sentirme desconcertada, confundida y con muchas *no* ganas de etiquetar lo que me acababa de pasar. Los sucesos de cada noche previa a la agresión sexual siempre parecen tan aleatorios e impredecibles mientras suceden, pero en retrospectiva, es muy fácil intentar analizar cada detalle como una posible señal de advertencia de lo que estaba por venir. Sin embargo, ni siquiera quiero pensar en la probable realidad de que el intento de agresión sexual que sufrí esa noche pareciera ocurrir debido a mi identidad trans. Cuando se piensa en el trastorno de estrés postraumático desde una perspectiva evolutiva, se suele pensar que es una forma adaptativa de evitar situaciones de peligro futuro. Pero cuando te asustan los eventos sociales y los comentarios sobre la identidad personal, piensa en lo impredecible que es el proceso de sanación.

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  • “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇮🇳

    #1669

    No sé cómo empezar, es solo que estoy teniendo síndrome premenstrual y no puedo evitar sentir asco. Era mi primo hermano. Hemos sido cercanos desde la infancia. Solíamos hacer todo tipo de cosas que normalmente harías con tu hermano. Yo solía vivir lejos, yo con mi familia solía visitar a su familia. Todavía recuerdo la última conversación que tuvimos cuando lo visité por última vez antes del covid, estábamos hablando de que él consiguiera una novia y yo consiguiendo un novio, solo una conversación normal. Después del covid, en 2022 me mudé. Estaba cerca de donde él vivía. Vino a quedarse naturalmente, al igual que pasábamos el rato a diario, comíamos fuera y nos divertíamos. Un día, estaba acostada con él. Todos los días, se quedaba con nosotros. Solía dormir con él en la misma cama. Pero eso fue una pesadilla. De la nada empezó a poner su mano en mi estómago. Empezó a tocarme por encima de mi ropa interior y entre mis muslos. Me congelé en el lugar. No podía pensar en nada, le rogaba a Dios que por favor no lo dejara ir más allá. Estaba tratando de abrir mi ropa interior y tocar alrededor. Retiré su mano. Todavía la trajo de nuevo entre mis muslos. Luego, después de un tiempo, se detuvo. Seguí durmiendo allí... sí, fue la cosa más tonta, pero ya sabes cómo es, te congelas en un lugar, no puedes pensar bien. No grité ni nada. Solo estaba aturdida y no sabía qué podía hacer entonces. Al día siguiente, me desperté, literalmente sentí que era un sueño, pero tenía un recuerdo claro. Recuerdo muy claro. Durante mucho tiempo, sentí que era culpa mía... por dormir en la cama con él, por no gritar, por no reaccionar lo suficiente, por nunca haberme dicho nada al respecto. Simplemente estaba disgustada y decidí hablar con mis amigos. Me hicieron entender que no era yo, era él. No era algo que pudiera hacer sin ninguna intención. Han pasado 3 años, solo mis amigos más cercanos lo saben, mis padres no lo saben. No sé si lo recuerda. No importa. Fue algo repugnante y sigue ahí hasta hoy. No importa lo que piense. Me alejé de él y me aseguré de no tener una buena relación con él nunca más. Una vez me chantajeó con algo que desconocía. De repente, empezó a decirme que sabía lo que hacía. Llamó a un amigo y le dijo: «Te doy 500 rupias y tú me das eso». Ni siquiera sé por qué. Pero es la persona más repugnante que ha existido. Su idea de las mujeres me repugna, y también cómo mantiene a su novia.

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    El abuso sexual infantil tiene consecuencias en cadena

    Todavía me cuesta encontrar las palabras para escribir esto, incluso después de años de familiarizarme con historias como esta y aunque no soy la sobreviviente de lo que sucedió. En mi adolescencia, me enteré de que mi primo había estado obligando a sus hermanas a practicarle sexo oral y otros actos sexuales. Me lo mencionaron brevemente (no recuerdo ninguna conversación larga al respecto), pero sí recuerdo no querer hablar con él y no saber qué decirles a mis primos que lo habían sufrido. Creo que no mucha gente se da cuenta de lo frecuente que puede ocurrir esto: abuso entre niños, incluso con niños de la misma edad. Las consecuencias del abuso infantil, especialmente el abuso sexual infantil, permanecen en la familia durante mucho tiempo y, a menudo, nunca se habla de ellas. No sé si querría cambiar eso en mi familia ahora mismo; no sé si todos soportarían hablar de ello abiertamente, pero también sé que no se siente bien no hablar de ello. Sigo sin estar segura de cómo me siento por mi primo, incluso ahora, veinte años después. No sé cómo se sienten sus hermanas ni si el perdón es algo que alguna vez se les pase por la cabeza, pero sí sé que si yo fuera parte de su familia inmediata, necesitaría apoyo, un espacio para hablar de ello y saber cómo otras personas han seguido adelante. Así que me alegra que exista esta página y que la gente pueda encontrar comunidad y, con suerte, sanación a través de las palabras de otros.

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  • “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Sobreviviente

    Me llamo Survivor y vivo en Huntsville, Texas. En 2004, a los 15 años, conocí a un hombre pedófilo. Esto fue justo después del divorcio de mis padres y, tras crecer con un padre severamente abusivo, ansiaba desesperadamente un liderazgo masculino en mi vida. Huelga decir que era una víctima fácil. Este hombre comenzó a manipularme y, con el tiempo, a abusar sexualmente de mí. Esto ocurrió una o dos veces al mes durante el resto de mi preparatoria. No tenía ni idea de que este hombre trabajaba con un ministerio universitario llamado Chi Alpha y las Asambleas de Dios durante al menos dos décadas y ya había abusado sexualmente de otros chicos. Por lo que solo cumplió 90 días en una cárcel de Alaska. Los pastores de nuestro ministerio intentaron convencer a los estudiantes, muchos de los cuales fueron víctimas, de que escribieran cartas de cesión en nombre del abusador. Uno pensaría que después de la preparatoria y de cumplir 18 años, lo habría dejado. Después de todo, ¿por qué alguien seguiría permitiendo que abusaran de él? Desafortunadamente, así no es como funciona la manipulación ni la mentalidad de una víctima. Por eso, me entristece decirlo, el abuso continuó. Cuando sufrí abuso en 2005, el plazo de prescripción en Texas en ese entonces era hasta los 23 años. A los 23 años, este hombre seguía abusando de mí. Durante un tiempo considerable, el liderazgo de las Asambleas de Dios, la denominación a la que pertenezco toda mi vida, supo que este hombre era un delincuente sexual registrado y no tomó las medidas necesarias para eliminarlo de nuestros ministerios. Fui una de las primeras víctimas en denunciarlo públicamente en 2023. Durante casi 20 años no se lo conté a nadie, ni siquiera a mi esposa. Cinco amigos y yo, algunos incluso pastores de las Asambleas de Dios, empezamos a llamar a amigos pensando que otros hombres habían sido abusados y escuchamos docenas de historias de abuso porque intentábamos ayudar a más de 40 víctimas a obtener ayuda, buscar justicia y sanar. Todos vimos con horror cómo se utilizaban los acuerdos de confidencialidad para aislar a los líderes de la organización y protegerse, utilizándolos como una cortina de humo y escondiéndose tras ellos. Por ello, no se ha hecho justicia. Desde entonces, las Asambleas de Dios han intentado desestimar demandas civiles válidas por negligencia, han marginado a las víctimas en el proceso de investigación y han intentado disimuladamente que las víctimas firmen los acuerdos. Debo añadir que soy profesor de secundaria aquí en Texas, y cada año escucho historias de estudiantes que han sido acosados o abusados sexualmente en todo tipo de situaciones. El lado positivo de mi historia es que el abusador está actualmente en la cárcel, a la espera de juicio. Mi esposa y yo tenemos una regla en casa con nuestros hijos: nada de secretos. Anoche hablé con mi hija de 8 años (en lenguaje infantil) sobre cómo se utilizan los acuerdos de confidencialidad. Y me dijo: "Pero si lo mantienes en secreto, ¿acaso esa mala persona no sigue lastimando a los niños?". Tuve el privilegio de trabajar con Elizabeth y con todos los involucrados en la Ley de Trey. Me ayudó muchísimo a sanar poder conocer y hablar con otros sobrevivientes. Escuchar sus luchas y saber que no estaba loca ni sola. A través de ese proceso legislativo encontré mi voz y gané confianza para compartir mi historia. ¡Gracias, Elizabeth, por ayudarme a acompañarlos!

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇩🇪

    Aprendiendo a amar mi propio cuerpo de nuevo

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
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    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    ¿Soy el único hombre heterosexual aquí que fue abusado por su novia cuando era joven?

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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    🇺🇸

    #20

    A los cuatro años, mi madre solía llevarme a la cajuela de su Jeep y me golpeaba durante 20 o 30 minutos seguidos. Me pegaba, me jalaba el pelo y me gritaba groserías. El abuso físico duró hasta los 11 años, y solo paró cuando intervino la CPS. Mi padre lo sabía; no hizo nada. A los 6 años, otra chica abusó sexualmente de mí en la escuela. Mi madre me dijo que no era abuso sexual y que solo estaba "jugando". A los 11 años, los chicos del barrio abusaron sexualmente de mí. Eran adolescentes y me tocaban inapropiadamente, me frotaban el pene y me contaban chistes inapropiados. A esa misma edad, varios chicos a los que consideraba amigos también me hicieron sexo oral en la cara. A los 16 años, un hombre de 26 años me violó. Me acosó desde los 14 años y me convenció de que era una persona fiable. En ese mismo momento, fui violada por un chico de 23 años al que conocía desde hacía dos años y al que consideraba seguro. Me llevó a una habitación donde podíamos estar "a solas" y luego me abusó sexualmente. Lloraba y le decía que parara, pero no paró. Salí con él tres meses después, y continuó presionándome para tener sexo y abusando emocionalmente de mí. A los 14 años, empecé a sufrir acoso en línea. Comporté mal dándole mi número de teléfono y dirección a alguien en quien confiaba, y los publicó en 4chan (un foro público de imágenes). Me acosaban a diario: recibía amenazas de muerte, llamadas amenazantes y llamadas a mi escuela. Luego descubrí que la persona en quien confiaba había asesinado a una chica en su ciudad natal, y que tenía pruebas de que yo sería la siguiente víctima. A los 17 años, mi padrastro me agredió físicamente y casi me rompe la muñeca. Me apagó un cigarrillo en la cabeza, me estranguló y me amenazó. Mi madre observaba, con el teléfono en la mano, y me dijo que era culpa mía por "no irme cuando me lo dijo". La única ayuda que recibí fue la de un vecino que me vio salir corriendo de casa, cubierto de sangre. Ese mismo año, me echaron de casa porque me negué a levantar la orden de alejamiento de mi padrastro, y mi madre me dio un ultimátum. Me negué y me fui a vivir a otro lugar. A los 18 años, me mudé con mi primer novio serio. Era abusivo y me engañó varias veces. Me insultaba de mil maneras y amenazaba con hacerme daño y con romper mis pertenencias. No me escapé hasta que cumplí 19 años. A los 20, me mudé con mi padre. Mi madrastra estaba celosa de nuestra relación, me agredió físicamente y me echó de casa el día que cumplí 21. Mi padre no hizo nada más. A los 21 años, desarrollé bulimia y anorexia potencialmente mortales y comencé a beber en exceso para automedicarme. Mi prometido me ayudó a superar estos trastornos y me salvó la vida. Ahora tengo 24 años y tengo muchas relaciones estables y saludables, tanto de amistad como de amor. También recibo ayuda con medicamentos para el TEPT complejo, el TAG y el trastorno depresivo mayor. También comencé terapia recientemente y estoy aprendiendo a afrontar mis traumas y a seguir adelante. Es difícil, y hay muchas cosas que recuerdo cada día que me causan pánico, pero quiero sanar y recuperar mi inocencia, mi poder y mi autoestima.

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    Una fría noche de invierno

    Era una fría y nevada noche de invierno, justo antes de que el confinamiento por la COVID se extendiera por todo el país. Asistía a la recepción de la clase de posgrado de segundo año con un grupo de amigos de la misma generación. Mi "cita", como mi invitación para asistir al evento de esa clase, era en realidad alguien que todos sabían que tenía una relación seria a distancia y que solo usaba la entrada extra como excusa para invitarme como amiga. Fue un momento divertido para explorar una mansión histórica mientras comíamos y bebíamos. Una hora después, cuando estaba a punto de terminar, una de las parejas de mi compañero de segundo año se volvió hacia mí y me dijo que le encantaría verme en un bar, y que un grupo de la clase planeaba ir allí. Me volví hacia mi "cita" y ambos aceptamos. Fuimos en coche al bar vintage, uno en el que nunca había estado. Entré entre la nieve y el hielo con mis tacones negros, un vestido de cóctel cubierto por mi chaqueta de invierno, intentando no tropezar. Después de un cóctel y unas cuantas conversaciones entre compañeros de mi "cita", me encuentro en un rincón charlando con la persona que me invitó al bar desde la recepción. Algo me pareció extraño desde el principio, y la cosa solo empeoró. La mujer cis con aspecto de treintañero era profesora, pero parecía salir con estudiantes más jóvenes y nuevos en la misma escuela profesional, algo que un compañero había mencionado de pasada con una mueca de disgusto. La conversación conmigo parecía dar vueltas, repitiendo las mismas historias una y otra vez sin darse cuenta. Una conversación incómoda, pero pensé que solo sería una molestia temporal. Sin embargo, la conversación tomó un giro aún más extraño. Se acercaba cada vez más a mí mientras hablaba. En un momento dado, me tocó el hombro, aparentemente para comentar que le gustaba mi vestido. Mencionaba su experiencia profesional y sus contactos en el campo en el que yo estaba, y sigo estando, más interesado en entrar. Entonces empezó a hacerme preguntas incómodas sobre mi aparente transfobia y luego mencionó, sin ningún sentido, que ella era la pareja "masculina" dominante en su relación. Y entonces, para mi horror, la vi levantar bruscamente la parte inferior de mi vestido y meter la mano debajo para intentar tocarme la cara interna del muslo... o algo peor. No fue un simple movimiento; su mano estaba completamente debajo de mi vestido y subía rápidamente, por lo que pude ver claramente en el breve vistazo que le di. Retrocedí de inmediato con los ojos muy abiertos, totalmente incrédulo ante lo que acababa de pasar... y ante lo que no pasó, que estaba a solo segundos de ocurrir. Se dio la vuelta apresuradamente y regresó con su pareja en el bar, quien era ajeno a lo que acababa de pasar; lo agarró del brazo y se inventó una excusa para pedirle que se fuera. No era la primera vez que sufría un intento o una agresión sexual consumada. Al igual que cuando sufrí una violación el año de mi graduación de la universidad, durante otra fría noche de invierno años antes, recuerdo sentirme desconcertada, confundida y con muchas *no* ganas de etiquetar lo que me acababa de pasar. Los sucesos de cada noche previa a la agresión sexual siempre parecen tan aleatorios e impredecibles mientras suceden, pero en retrospectiva, es muy fácil intentar analizar cada detalle como una posible señal de advertencia de lo que estaba por venir. Sin embargo, ni siquiera quiero pensar en la probable realidad de que el intento de agresión sexual que sufrí esa noche pareciera ocurrir debido a mi identidad trans. Cuando se piensa en el trastorno de estrés postraumático desde una perspectiva evolutiva, se suele pensar que es una forma adaptativa de evitar situaciones de peligro futuro. Pero cuando te asustan los eventos sociales y los comentarios sobre la identidad personal, piensa en lo impredecible que es el proceso de sanación.

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    #1669

    No sé cómo empezar, es solo que estoy teniendo síndrome premenstrual y no puedo evitar sentir asco. Era mi primo hermano. Hemos sido cercanos desde la infancia. Solíamos hacer todo tipo de cosas que normalmente harías con tu hermano. Yo solía vivir lejos, yo con mi familia solía visitar a su familia. Todavía recuerdo la última conversación que tuvimos cuando lo visité por última vez antes del covid, estábamos hablando de que él consiguiera una novia y yo consiguiendo un novio, solo una conversación normal. Después del covid, en 2022 me mudé. Estaba cerca de donde él vivía. Vino a quedarse naturalmente, al igual que pasábamos el rato a diario, comíamos fuera y nos divertíamos. Un día, estaba acostada con él. Todos los días, se quedaba con nosotros. Solía dormir con él en la misma cama. Pero eso fue una pesadilla. De la nada empezó a poner su mano en mi estómago. Empezó a tocarme por encima de mi ropa interior y entre mis muslos. Me congelé en el lugar. No podía pensar en nada, le rogaba a Dios que por favor no lo dejara ir más allá. Estaba tratando de abrir mi ropa interior y tocar alrededor. Retiré su mano. Todavía la trajo de nuevo entre mis muslos. Luego, después de un tiempo, se detuvo. Seguí durmiendo allí... sí, fue la cosa más tonta, pero ya sabes cómo es, te congelas en un lugar, no puedes pensar bien. No grité ni nada. Solo estaba aturdida y no sabía qué podía hacer entonces. Al día siguiente, me desperté, literalmente sentí que era un sueño, pero tenía un recuerdo claro. Recuerdo muy claro. Durante mucho tiempo, sentí que era culpa mía... por dormir en la cama con él, por no gritar, por no reaccionar lo suficiente, por nunca haberme dicho nada al respecto. Simplemente estaba disgustada y decidí hablar con mis amigos. Me hicieron entender que no era yo, era él. No era algo que pudiera hacer sin ninguna intención. Han pasado 3 años, solo mis amigos más cercanos lo saben, mis padres no lo saben. No sé si lo recuerda. No importa. Fue algo repugnante y sigue ahí hasta hoy. No importa lo que piense. Me alejé de él y me aseguré de no tener una buena relación con él nunca más. Una vez me chantajeó con algo que desconocía. De repente, empezó a decirme que sabía lo que hacía. Llamó a un amigo y le dijo: «Te doy 500 rupias y tú me das eso». Ni siquiera sé por qué. Pero es la persona más repugnante que ha existido. Su idea de las mujeres me repugna, y también cómo mantiene a su novia.

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    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    Sanar es entender

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

    “Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    #6

    Mi abuso comenzó cuando tenía 4 años. Por un abuelo mío. Era un amigo de la familia en quien mis padres confiaban y poco a poco se fue abriendo camino en nuestras vidas de todas las maneras posibles. Vivió con varios miembros de mi familia, incluyéndome a mí por un tiempo. Nos ayudó económicamente. Venía a todos nuestros cumpleaños. Hay una extraña línea de amor y odio cuando pienso en él. Es principalmente odio, pero recuerdo verlo en el tribunal el día de su condena y sonreír un poco. No porque lo enviaran a prisión por lo que me hizo, sino porque también lo sentía natural. Abusó sexualmente de mí, de mi hermana y de varios de mis primos continuamente durante años. Había un aura constante de miedo y aturdimiento en nuestra familia. Ninguno de los adultos lo sabía, pero todos los niños sí. Era tácito, pero sabíamos lo que estaba pasando. Si era abuso físico, era verbal o emocional. En el auto, en la casa, en público. No recuerdo la mayor parte de mi infancia porque estaba constantemente disociándome. Es difícil envejecer y darme cuenta de cuánto de mí misma soy, ya sea por el abuso o a pesar de él. Fue tan constante en mi vida que no hay forma de separarlo de todo lo demás. No hay un antes y un después del abuso. Simplemente fue. El abuso fue mi infancia, aunque mis padres creían que lo hacían todo bien. Es un desastre lidiar con eso, pero supongo que por eso se llama TEPT complejo.

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  • “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

    “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

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    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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    Contar eso sin derrumbarme

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    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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    "Ella cree que fue agredida"

    "Ella cree que él la agredió". Eso le dijo mi mejor amiga del instituto a otra amiga cuando le conté cómo había ido mi cita del sábado anterior. Él era un jugador estrella de fútbol americano en nuestro equipo del instituto y yo no "hablaba" con muchos chicos. Nunca lo hicimos oficial después de un mes de hablar por culpa de esa noche. Vino a mi casa a cenar con mis padres; comimos hamburguesas y luego tarta de queso. Recuerdo lo que llevaba puesto. Así fue como empecé a darme cuenta de que lo que había pasado no estaba bien; lo recuerdo muchísimo. Empezamos a ver una película en mi sala. Mi madre estaba arriba y mi padre pasaba por el pasillo de atrás de vez en cuando, pero nunca por la sala. Yo era tímida, así que estaba sentada en un extremo del sofá mientras él estaba en el otro. Empezó a besarme; recuerdo que pensé que besaba fatal. Empezó a ir más lejos, y le dije que no metiera la mano bajo mi camisa, pero seguía intentándolo. Le apartaba la mano, pero él la volvía a meter. Mi cachorrita me saltó encima; hasta el día de hoy creo que sabía que algo andaba mal conmigo y con él, y entonces se detuvo. Mientras estaba detenido, le escribí a mi madre diciéndole que estaba lista para que se fuera a casa. Ella bajó y lo llevamos. Le dije que no me dejara chupetones en el cuello, y lo hizo. Me dio mucha vergüenza y me sentí fatal. Me duché y pensé en lo horrible que me había parecido la situación, y al día siguiente, en lugar de decirle lo incómoda que me sentía, le dije que "creía que nuestras personalidades no encajaban". Lo cual también era cierto. No se lo conté a nadie durante años porque sentía que lo que había pasado era insignificante comparado con otras historias de agresión y violación que había oído, así que no se lo conté a nadie, sobre todo después de contárselo a una amiga. Hace poco, el chico publicó algo en sus redes sociales sobre el consentimiento, y me enfureció muchísimo y me afectó de una forma que desconocía. Estaba tan enojada con él por hacerme sentir como me siento, por ser potencialmente la causa de mis dificultades actuales con el sexo, ¿y ahora publicaba algo sobre el consentimiento? Por un lado, me alegraba que estuviera más informado que cuando éramos jóvenes, pero por otro lado, estaba tan enojada porque no pudo haber aprendido antes, y probablemente ni siquiera se da cuenta de lo que hizo o cómo me hizo sentir. A día de hoy, sigo sintiendo que estoy exagerando y que lo que pasó no estuvo mal, sino que es como son los hombres... pero eso no concuerda con cómo me hizo sentir ese momento y cómo me sigue afectando.

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    De un sobreviviente
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    Mi historia

    Fui violada a los 18 años, justo después de mi examen de fin de estudios. El hombre que me violó era mi expareja. Había sido físicamente abusivo, lo que me llevó a terminar la relación. Poco después, se puso en contacto conmigo y me pidió que nos viéramos para intercambiar objetos que habíamos dejado en casa de los demás. Acepté, sin darle demasiada importancia. Quedamos en una cita y quedamos en tomar un café en un sitio que frecuentábamos a menudo como pareja. Sin embargo, llegó horas tarde y, al mirar atrás, fue una gran señal de alerta. Me subí al coche con él y condujo hasta un lugar apartado, me incapacitó y me violó. Nunca olvidaré la sensación de intentar soltarme y finalmente darme cuenta de que no era lo suficientemente fuerte. Duró casi cuatro horas y me violaron oral, vaginal y analmente. También usó un objeto extraño durante su ataque. Después, me soltó y caminé durante horas en la oscuridad para llegar a casa. No se lo dije a nadie durante días. La única atención médica que busqué fue la píldora del día después. Después de unos tres días, empecé a aceptar lo que me había pasado y a aceptar que no estaba bien. Que yo no estaba bien. Busqué ayuda en la SATU de Ubicación y elegí la "Opción 3", que permitía tomar y almacenar muestras sin la presencia de la policía. No tengo palabras para describir la atención que recibí en la SATU. Son unos ángeles. Más tarde, sufrí un aborto espontáneo en una etapa relativamente avanzada del embarazo, tras enterarme bastante tarde. Finalmente, denuncié a la policía y arrestaron a mi agresor, aunque en ese momento decidí que no era lo suficientemente fuerte como para permitir que el caso llegara a los tribunales. Sufrí muchísimo en ese momento, con síntomas que ahora entiendo que eran TEPT y depresión, e incluso consideré quitarme la vida. Pero busqué apoyo y conocí a una psicoterapeuta maravillosa. Más tarde, repetí el examen final de estudios y logré acceder a la universidad, donde he recibido un apoyo excepcional. Tuve la suerte de acceder a un apoyo que marcó una gran diferencia para mí, y mi mensaje para cualquiera que lea esto y que haya sido afectado por violencia sexual es que esto mejora y se puede superar.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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    El abuso sexual infantil tiene consecuencias en cadena

    Todavía me cuesta encontrar las palabras para escribir esto, incluso después de años de familiarizarme con historias como esta y aunque no soy la sobreviviente de lo que sucedió. En mi adolescencia, me enteré de que mi primo había estado obligando a sus hermanas a practicarle sexo oral y otros actos sexuales. Me lo mencionaron brevemente (no recuerdo ninguna conversación larga al respecto), pero sí recuerdo no querer hablar con él y no saber qué decirles a mis primos que lo habían sufrido. Creo que no mucha gente se da cuenta de lo frecuente que puede ocurrir esto: abuso entre niños, incluso con niños de la misma edad. Las consecuencias del abuso infantil, especialmente el abuso sexual infantil, permanecen en la familia durante mucho tiempo y, a menudo, nunca se habla de ellas. No sé si querría cambiar eso en mi familia ahora mismo; no sé si todos soportarían hablar de ello abiertamente, pero también sé que no se siente bien no hablar de ello. Sigo sin estar segura de cómo me siento por mi primo, incluso ahora, veinte años después. No sé cómo se sienten sus hermanas ni si el perdón es algo que alguna vez se les pase por la cabeza, pero sí sé que si yo fuera parte de su familia inmediata, necesitaría apoyo, un espacio para hablar de ello y saber cómo otras personas han seguido adelante. Así que me alegra que exista esta página y que la gente pueda encontrar comunidad y, con suerte, sanación a través de las palabras de otros.

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    Sobreviviente

    Me llamo Survivor y vivo en Huntsville, Texas. En 2004, a los 15 años, conocí a un hombre pedófilo. Esto fue justo después del divorcio de mis padres y, tras crecer con un padre severamente abusivo, ansiaba desesperadamente un liderazgo masculino en mi vida. Huelga decir que era una víctima fácil. Este hombre comenzó a manipularme y, con el tiempo, a abusar sexualmente de mí. Esto ocurrió una o dos veces al mes durante el resto de mi preparatoria. No tenía ni idea de que este hombre trabajaba con un ministerio universitario llamado Chi Alpha y las Asambleas de Dios durante al menos dos décadas y ya había abusado sexualmente de otros chicos. Por lo que solo cumplió 90 días en una cárcel de Alaska. Los pastores de nuestro ministerio intentaron convencer a los estudiantes, muchos de los cuales fueron víctimas, de que escribieran cartas de cesión en nombre del abusador. Uno pensaría que después de la preparatoria y de cumplir 18 años, lo habría dejado. Después de todo, ¿por qué alguien seguiría permitiendo que abusaran de él? Desafortunadamente, así no es como funciona la manipulación ni la mentalidad de una víctima. Por eso, me entristece decirlo, el abuso continuó. Cuando sufrí abuso en 2005, el plazo de prescripción en Texas en ese entonces era hasta los 23 años. A los 23 años, este hombre seguía abusando de mí. Durante un tiempo considerable, el liderazgo de las Asambleas de Dios, la denominación a la que pertenezco toda mi vida, supo que este hombre era un delincuente sexual registrado y no tomó las medidas necesarias para eliminarlo de nuestros ministerios. Fui una de las primeras víctimas en denunciarlo públicamente en 2023. Durante casi 20 años no se lo conté a nadie, ni siquiera a mi esposa. Cinco amigos y yo, algunos incluso pastores de las Asambleas de Dios, empezamos a llamar a amigos pensando que otros hombres habían sido abusados y escuchamos docenas de historias de abuso porque intentábamos ayudar a más de 40 víctimas a obtener ayuda, buscar justicia y sanar. Todos vimos con horror cómo se utilizaban los acuerdos de confidencialidad para aislar a los líderes de la organización y protegerse, utilizándolos como una cortina de humo y escondiéndose tras ellos. Por ello, no se ha hecho justicia. Desde entonces, las Asambleas de Dios han intentado desestimar demandas civiles válidas por negligencia, han marginado a las víctimas en el proceso de investigación y han intentado disimuladamente que las víctimas firmen los acuerdos. Debo añadir que soy profesor de secundaria aquí en Texas, y cada año escucho historias de estudiantes que han sido acosados o abusados sexualmente en todo tipo de situaciones. El lado positivo de mi historia es que el abusador está actualmente en la cárcel, a la espera de juicio. Mi esposa y yo tenemos una regla en casa con nuestros hijos: nada de secretos. Anoche hablé con mi hija de 8 años (en lenguaje infantil) sobre cómo se utilizan los acuerdos de confidencialidad. Y me dijo: "Pero si lo mantienes en secreto, ¿acaso esa mala persona no sigue lastimando a los niños?". Tuve el privilegio de trabajar con Elizabeth y con todos los involucrados en la Ley de Trey. Me ayudó muchísimo a sanar poder conocer y hablar con otros sobrevivientes. Escuchar sus luchas y saber que no estaba loca ni sola. A través de ese proceso legislativo encontré mi voz y gané confianza para compartir mi historia. ¡Gracias, Elizabeth, por ayudarme a acompañarlos!

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.