Comunidad

Ordenar por

  • Seleccionado

  • Más reciente

Formato

  • Narrativa

  • Obra de arte

Yo estaba...

La persona que me hizo daño era un...

Me identifico como...

Mi orientación sexual es...

Me identifico como...

Yo era...

Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Historia
De un sobreviviente
🇬🇧

Madz

Experimentar acoso sexual en el trabajo fue una mierda. Era madre soltera. Mi empleador me informó que no podía dejar el trabajo sin poder demostrar que estaba sufriendo acoso sexual. Con mi empleador, si dejas un trabajo sin una buena razón, pueden negarse a pagarme. Tenía una hija a mi cargo y responsabilidades. Para entonces, ya me habían cortado la luz. Tuve mucha suerte, ya que seguía afiliada a un sindicato. Pero no podía expresarme. Empecé a vestirme de forma informal para ir al trabajo, sin preocuparme por mi apariencia; sin cuidarme, sin parecer profesional. No pude encontrar ayuda. No sabía qué hacer. Conseguí escaparme, una semana de vacaciones; aunque incluso entonces estaba nadando en aguas oscuras, sin pensar en ello, intentando apartarlo, en el fondo; no sucedió. Regresé de mi descanso, sin saber si fue un día o el mismo; me descontaron el salario. Tanto que no habría podido pagar el alquiler ni llegar a fin de mes. Fue como si se me cayera una tapa. Una erupción. Era un pequeño almacén, con una pequeña cabaña. Al principio no lo podía creer. Luego abrí la boca y me dejé llevar poco a poco hasta gritar: «Te llevaste mi dinero, te llevaste mi dinero», y luego grité las obscenidades que habían cometido en el trabajo contra mí, sin darme cuenta, mientras se me salían lágrimas de rabia. Me despidieron ese mismo día, en cuestión de minutos. Lo peor fue que salí a llamar al sindicato y me dijeron que volviera. Me arrebataban el poder constantemente. Ya no había personal ni recursos humanos, solo el director. Me dieron una carta y me fui. El sindicato me aconsejó que fuera a la policía. Me tomaron declaración. Un día o dos después, una policía me informó por teléfono que la única razón por la que denunciaba el acoso sexual era porque me habían despedido. El sindicato escribió una carta confirmando que no era así, ya que había estado en contacto con ellos antes de contactar con la policía y ser despedido. No cambió nada. La policía nunca volvió a contactarme después de eso. Sin embargo, descubrí por casualidad más tarde que en sus registros constaba que no quería que hicieran nada al respecto. Lo cual no era cierto. A través del sindicato, logré llevarlo a un tribunal. Ojalá no hubiera ido sola. Me sentí muy sucia durante tanto tiempo después del incidente; hubo muchos factores desencadenantes (que continuaron durante años). Tuve que ir al tribunal, aunque no tuvieron el valor de presentarse, ya que había un socio director allí. Me siguieron al edificio después de casi chocarme de camino; me miraron mal, etc. Finalmente, el abogado vino, quien habló rápido y quería resolverlo de una vez. Nunca se trató del dinero, sino de la justicia y de que admitieran lo que hicieron. Pero nunca lo hicieron. Llamaron a mi casa antes del tribunal sobre las 3 o 4 de la madrugada. No abrí la puerta. El juez parecía muy parcial con el empleador. Nunca tuve la oportunidad de hablar. Fue como volver a ser víctima y perder la voz. Dijeron lo amable que era este tipo. Me dio escalofríos que estas tres personas dijeran que estaba bien lo que hizo. El juez parecía estar de acuerdo con ellos. Decidieron llegar a un acuerdo. Eso fue todo. Busqué terapia, pero el problema persiste. Desde entonces, he sido cuidadora a tiempo completo. La idea de volver a trabajar con hombres... bueno, preferiría montar mi propio negocio para no volver a estar en esa situación. Otra cosa que no veo mencionada a menudo son las consecuencias. Has hablado, lo cual es realmente difícil. Es la venganza que esa persona toma después. No han parado. Han conseguido que otros hagan el trabajo sucio. Deben estar convencidos de que me lo he inventado todo. Han pasado algunos años y siguen instigando a otros a acosarme por decir la verdad y defenderme. El movimiento "Yo también" había comenzado un par de meses después de mi terrible experiencia. El calvario nunca desaparece, como el dolor. Es desmoralizante. Es la retrospectiva, es el miedo a congelarme de nuevo. No he sido la misma persona desde entonces. Tengo una orden de silencio, no se me permite hablar de ello. Creo que eso es una tontería. Otra forma de desmoralizarlos y permitirles que anden por ahí y lo vuelvan a hacer. Sé con certeza que se lo hicieron a alguien antes que a mí. Apuesto a que lo han hecho después; obviamente, espero que no. El problema es que su constante estilo de venganza significa que no han reflexionado sobre su comportamiento ni una sola vez ni han considerado lo incorrecto que es. Siguen como si tuvieran derecho a tocar a otro ser humano sin su consentimiento de la forma que deseen. Hubo tres personas en el tribunal que estuvieron de acuerdo con eso. Incluso el juez al final se sorprendió de que llegaran a un acuerdo. ¿Dónde está la justicia en eso y las consideraciones éticas? La respuesta policial en ese momento, de una mujer policía. ¿Qué clase de sociedad tenemos? Me pregunto, desde el movimiento "yo a", cómo sería ahora que otros denunciaran. También me pregunto, ¿qué les estamos enseñando a nuestros hijos en la escuela y en casa sobre el consentimiento y el respeto a las mujeres y a sí mismos? ¿Por qué toda esa gente hizo la vista gorda o proyectó que era un comportamiento aceptable? Ya no soy la misma persona.

  • Informar

  • Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

  • Informar

  • “Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Para mí, hablar con personas en las que confío me ayudó a sanar.

  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Claridad eventual

    Mi historia comienza cuando me obligaron a tener relaciones sexuales con un hombre que no conocía. Era vulnerable en ese momento y solo comprendí que se trataba de una violación dos décadas después. Entendía que la violación debía ser un incidente violento en el que la víctima pateaba, gritaba y era dominada físicamente. No entendía que es mucho más complejo y que, de hecho, me violaron, me obligaron una y otra vez hasta que cedí y simplemente lo hice, aunque no quería. Sabía que no estaba bien y que afectaba mi salud mental; simplemente no entendía por qué. En ese momento, no sabía que era una violación. Luego me insultaron por ser una "prostituta". Aproximadamente un mes después de la violación, estaba bastante borracha y me sentí mal por mi estado mental y por los insultos y risas del primer violador y sus amigos. Así que intenté escapar alejándome de esa gente. Estaba sentada contra la pared intentando recomponerme cuando un hombre se me acercó y me preguntó si estaba bien. A lo que claramente no estaba. Me dijo que me cuidaría y me convenció de ir con él. Sentí como si de verdad fuera a cuidarme. Me llevó a un hotel y me quedé dormida. Desperté y me vio quitándome los pantalones. Me quedé atónita y paralizada. Me violó. Y solo me di cuenta de que eso también fue una violación después de dos décadas. No me di cuenta de que era una violación porque no grité ni pateé y simplemente "dejé que pasara". Me he castigado mucho, creyendo que debía ser la "zorra" que me decían que era. Preguntas constantes en mi mente. ¿Por qué no gritaste? ¿Por qué fuiste a un hotel? ¿Por qué te dejaste engañar por el primer violador, si así no habrías estado en la segunda situación? "Idiota" me ronda la cabeza con demasiada frecuencia. Fui a terapia, investigué un poco y comprendí por qué estos incidentes habían afectado mi salud mental durante todos estos años. Comprendí que la violación se manifiesta de muchas maneras, y que eso fue exactamente lo que fueron ambos incidentes: violación. Ahora puedo decirlo. Ahora entiendo que mi cuerpo entró en modo de supervivencia, por eso me quedé paralizada en lugar de luchar esa noche. Estoy aprendiendo a ser amable y compasiva conmigo misma, ya que castigarme no me ha hecho ningún bien. No fue mi culpa. ¡Solo la de ellos!

  • Informar

  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Empezando a disfrutar la vida, si un día es malo mañana es un nuevo día.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Sobreviviente

    Me había adaptado a un nuevo trabajo y había hecho amigos. Salimos a un festival de cerveza local y estaba muy borracho. Volvimos a casa de un compañero y ¡seguimos! Llegué al límite, subí las escaleras para vomitar en el baño y vi la puerta de una habitación que me invitaba a abrirse. Recuerdo vagamente haberme metido en la cama y desmayado. No recuerdo mucho de lo que pasó después, ya que estaba al borde de la borrachera por haber mezclado alcohol con antidepresivos (qué tontería, ahora que lo pienso), pero desde luego no invité a nadie a mi habitación. Me despertaba un poco al sentir a alguien encima (dormía boca abajo) y no podía levantarme para apartarlo. Tenía la cara hundida en la almohada; era vagamente consciente de que me habían bajado los vaqueros y de la sensación de penetración, pero no podía hacer nada para detener a la persona. Al día siguiente supe que alguien había tenido relaciones sexuales conmigo sin mi consentimiento. Mi estado de ánimo se fue intensificando y, unos días después, sufrí una crisis nerviosa en el trabajo, lo que me llevó a contárselo al gerente. Insistió en contactar con la policía y arrestaron al presunto agresor. Otros dos compañeros lo encontraron en la habitación conmigo, aunque no presenciaron el ataque. Declaré en video todo lo que recordaba, pero, por desgracia, la Fiscalía desestimó el caso porque el juez declaró que la combinación de alcohol y antidepresivos me habría dejado en un estado de consciencia tan bajo que no podría estar segura de que hubiera habido penetración. Me culpo por ducharme y lavar la ropa; me sentí muy sucia y avergonzada en ese momento, ya que estaba felizmente casada. Por desgracia, el agresor sigue trabajando, ayudando a otros en la organización. Solo espero que haya aprendido la lección.

  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    No te rindas. La recuperación es lenta, pero sé que algún día valdrá la pena. Por ti y por mí.

  • Informar

  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    COCSA Chica con Chica

    Soy mujer y una amiga me agredió sexualmente cuando teníamos 9 años. Quiero compartir esto porque no encuentro otra historia sobre violencia de género entre mujeres y me hace sentir que lo que me pasó no fue suficientemente grave, ya que se trataba de una niña y de otro niño de mi edad. Sé que no es cierto, pero me ha llevado tiempo darme cuenta de que lo que ocurrió fue una agresión y fue suficientemente grave. Creo que me habría ayudado escuchar historias similares, así que espero que esto le sirva a alguien que haya estado en mi misma situación. Ocurrió cuando tenía unos 8 o 9 años. No recuerdo todo de principio a fin ni cuántas veces sucedió, pero hay otros detalles (como el entorno y los olores) que son muy vívidos. Compartiré solo lo que recuerdo. No sé qué me llevó a este punto, pero el primer recuerdo que tengo es de mí tumbado boca arriba en la cama y ella estaba encima de mí sujetándome, y yo tenía miedo, intentando zafarme y quitármela de encima. Recuerdo la sonrisa burlona en su cara, como si le pareciera gracioso y disfrutara viéndome retorcerme. Recuerdo esforzarme mucho para quitármela de encima, pero al mismo tiempo no quería hacerle daño porque era mi amiga. Así que no la estaba golpeando ni siendo agresivo, solo intentaba zafarme de debajo de ella mientras estaba sentada encima de mí boca abajo/pecho. Esta amiga era una buena amiga que no era agresiva ni desagradable, así que creo que esto es lo que lo hizo todo aún más confuso. ¿Ni siquiera creo que sepa que hizo algo malo? No tengo ni idea. Me da mucha vergüenza decir lo siguiente, pero lo haré porque es anónimo y tal vez pueda ayudar a alguien a sentirse mejor con lo que le pasó. Recuerdo que se bajó los pantalones mientras todavía estaba a horcajadas/flotando sobre mí. Tan pronto como lo hizo, me ATERRORIZÉ. Estaba tan asustado. Lo siguiente que recuerdo es su trasero viniendo hacia mí y sentándose en mi cara. Me siento tan avergonzado de decir esto, suena tan estúpido pero fue tan aterrador y no lo quería. Lo siguiente que recuerdo es que estaba encima de mí otra vez y de frente a mí (los pantalones todavía estaban abajo) con su vagina afuera para que la viera y cerca de mi cara. Recuerdo que se tocó la vagina con los dedos y luego intentó tocar mi boca con los dedos/poner los dedos en mi boca. Estaba tan, tan, tan asustado y hacía todo lo posible para apartar la cabeza y asegurarme de que sus dedos no me tocaran. Recuerdo el olor de su vagina y la imaginé cerca de mi cara, pero no puedo recordar si me tocó la cara. Estaba tan asustado. Recuerdo sentirme tan confundido y también aterrorizado de que mi madre entrara. Sabía que lo que estaba sucediendo no estaba bien. No recuerdo mucho más, salvo esos dos flashbacks y luego recuerdo que fingí dormirme en otra cama. No sé por qué no la golpeé para quitármela de encima ni grité para que mi madre me oyera. No sé por qué tenía miedo de que mi madre entrara, como si fuera yo quien hacía algo mal. Me gustaba esta amiga; era buena persona y no una acosadora, así que creo que eso lo hizo más confuso porque no quería ser mala ni herirla ni que nadie pensara mal de ella. Otro recuerdo que tengo después de eso es una pijamada en su casa y recuerdo sentirme incómoda. Recuerdo que llevaba un camisón sin ropa interior y que tuvimos que compartir la cama. Me sentí muy incómoda y no quería estar cerca de ella en la cama. Tengo un mal presentimiento sobre esa noche, pero no recuerdo si pasó algo. Ahora tengo 24 años y por fin me estoy dando cuenta de que lo que me pasó fue un caso de abuso sexual infantil y de lo mucho que me ha afectado. He sufrido depresión durante años y he estado tomando medicación durante los últimos 8 años. Siempre me he preguntado por qué mi depresión no desaparecía. No tengo motivos para estar triste, tengo una buena familia, muchos amigos, un trabajo, un novio genial... pero parece que no puedo librarme de la depresión. He reprimido los recuerdos de lo que pasó ese día durante 11 años y no tengo ni idea de por qué ha vuelto a mi mente ahora, pero parece que no puedo ignorarlo. Es lo único en lo que he pensado durante dos semanas y no puedo creer que me haya llevado tanto tiempo darme cuenta de lo que pasó y de que esa situación ha causado tantos problemas en mi vida. Era una niña tan feliz y tan inocente. Ella me expuso a cosas que no sabía y que no debería haber sabido. Era demasiado joven. Me dejó confundida y avergonzada. Luego tengo recuerdos de mí misma masturbándome y viendo porno, e incluso una vez le enseñé porno a otra amiga. Me siento fatal por haberle mostrado pornografía de mi edad a alguien más cuando éramos tan jóvenes. Ninguno de nosotros debería haber estado expuesto a eso. Incluso siento lástima por la chica que me agredió porque no puedo evitar pensar que ella también debió haber sido abusada porque, si no, ¿por qué sabría lo que estaba haciendo? No le guardo rencor porque no creo que quisiera causarme este daño. Durante años he sentido una gran vergüenza. He cuestionado mi propia sexualidad durante años por eso. Me he preguntado si lo disfrutaba. He tenido tantos sentimientos confusos al respecto. He intentado con todas mis fuerzas olvidarlo y he logrado pasar años sin que el recuerdo resurja. He sentido tanto odio y vergüenza hacia mí misma. No he podido precisar por qué me sentí así hasta ahora que estos recuerdos han regresado. Se lo conté a mi novio, pero no lo gestionó bien. Lloró, lo que me hizo sentir peor por lo que pasó. Siento la necesidad de hablar con alguien sobre esto porque no puedo dejar de pensar en lo que pasó. Me hace sentir ansiosa como si fuera a tener un ataque de pánico. Siento que está tan cerca de salir de mi boca y solo NECESITO contárselo a alguien. Quiero contárselo a mi madre o a mi hermana, pero tengo mucho miedo de que me juzguen. Tengo miedo de que piensen que soy rara. O que no es para tanto. No creo que realmente pudiera dejar que las palabras salgan de mi boca para contárselo a mi familia. Cuando reflexiono sobre mis años de adolescencia/adultez, muchas más cosas tienen sentido. Mi depresión, mi autodesprecio, mi vergüenza, mi baja autoestima... todo tiene más sentido. He sido una persona complaciente toda mi vida y he sido pésima para ponerme límites. Continuamente he dejado que amigos, novios y personas con poder crucen mis límites. Siento que no me he respetado mucho en algunos aspectos y me arrepiento de no haberme defendido cuando he estado en situaciones incómodas. Primer ejemplo: Cuando tenía 17 años, mi profesor de conducir (que tenía entre 40 y 50 años, estaba casado y tenía una hija de mi edad) hizo algunos comentarios inapropiados. Uno de ellos fue sobre que le estaba haciendo una mamada y otro sobre que me estaba besando. Me reí torpemente y no dije nada, lo que pareció ofenderlo y luego dijo: "Entonces lo tomaré como un no". Seguí sin decir nada, simplemente me sentí incómodo y cambié de tema. Seguí teniendo clases con él. Debería haberle dicho que era un pervertido asqueroso y no haber vuelto a subirme a su coche. Pero me sentí mal y no quería molestarlo. Mi hermano también tiene el mismo profesor de conducir y le tenía mucho cariño, así que no quería causar problemas ni que la gente pensara mal de él. Segundo ejemplo: Cuando tenía 12 o 13 años, me senté junto a un chico en clase de inglés. Me puso la mano en el muslo. Le dije que no y le aparté la mano. Siguió intentándolo otra vez y yo le decía que no y le quitaba la mano. Todavía no era sexualmente activa, ni quería serlo, y ni siquiera me gustaba ese chico. Me parecía repugnante. No paró y acabó tocándome a través de las bragas. Recuerdo que estaba asustada e incómoda. No quería que lo hiciera, pero no quería meterlo en problemas ni llamar la atención. Tenía miedo de que la profesora lo viera y que ambos tuviéramos problemas. No recuerdo cómo terminó, pero creo que al final aceptó un no por respuesta. Una vez más, ahora me arrepiento de no haber gritado: "¡¿Qué haces?! ¡Suéltame!". No entiendo por qué tenía tanto miedo de molestar o hacer quedar mal a los demás. Estaba eligiendo eso por encima de mi propia comodidad y mis límites. Tercer ejemplo: De los 18 a los 21 años, estuve en una relación emocionalmente abusiva (que también llegó a ser física en algunas ocasiones). Dejé que ese novio me quitara la confianza que me quedaba. Me menospreciaba constantemente, me hacía cuestionar mis propias experiencias, me manipulaba, me asustaba, me tiraba al suelo/de la cama cuando se enfadaba, me destrozaba cosas a mi alrededor cuando se enfadaba, me decía que era tonta, repugnante, vergonzosa, patética. Estaba tan manipulada por él que, al final de esa relación, solo era la sombra de mi antiguo yo. Cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de lo mucho que me afectó y también de lo mal que estaban algunas cosas (incluidas las sexuales). Después de un par de años de relación, no solía querer tener relaciones sexuales con él porque era horrible conmigo y me hacía sentir fatal, y con el tiempo empecé a resentirme. Nunca lo besaba ni me acercaba sexualmente. A veces era amable conmigo, y era genial, y me sentía querida, y luego teníamos sexo e INSTANTÁNEAMENTE dejaba de esforzarse ni de ser cariñoso conmigo. En cuanto conseguía lo que quería, volvía a ser como siempre. Hacia el final de la relación, cuando teníamos sexo, lo hacía porque él quería, no porque yo quisiera. Me quedaba tumbada esperando que se diera prisa y terminara. Se notaba que no le importaba ni yo ni mi placer. Me follaba como a un objeto hasta que terminaba. Todo era para él, no para mí. Además, la mayoría de estos encuentros eran después de que me convenciera de tener sexo después de que le dijera que no tenía ganas. En varias ocasiones me pidió que le hiciera sexo oral y le dije que no quería. No paraba de pedírselo hasta que cedía. Me rogaba hasta que cedía y lo hacía. Incluso se ofreció a llevarme a cenar o a darme dinero si lo hacía (lo cual, obviamente, rechacé). Esto demuestra lo poco que me respetaba: mi propio novio de tres años intentaba sobornarme para que le hiciera favores sexuales cuando sabía que yo no quería. Recuerdo varias veces, después de que insistiera una y otra vez para que le hiciera sexo oral, al final le dije: "Vale, vale, pero para que lo sepas, no quiero hacerlo, así que no será muy bueno/probablemente no será muy placentero", y él seguía queriendo que lo hiciera. Literalmente le decía: "NO QUIERO HACER ESTO", y seguía sin importarle, solo quería lo que quería. Siento que estoy mejorando en poner límites y creo que estoy lista para ir a terapia por lo que me pasó a los 9 años y mi última relación. No puedo evitar pensar que lo que me pasó a los 9 años es la razón por la que soy como soy. Nunca entendí por qué estaba tan deprimida. Ni mi familia ni mis amigos lo entendían, porque para ellos "lo tenía todo" y tenía una vida maravillosa. También creo que lo que me pasó a los 9 años es la razón por la que terminé en una relación abusiva y terminé siendo tan complaciente con los demás, sin saber poner límites y dejando que me faltaran al respeto. Espero de verdad que algún día pueda vivir una vida feliz. Espero que compartir esto ayude a otras personas que hayan sufrido abuso sexual infantil o agresión sexual entre mujeres a darse cuenta de que es igual de incorrecto e igual de válido.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Título

    Estaba age en una discoteca y mi jefe y sus amigos estaban allí en una despedida de soltero. Me presentó a su amigo, que estaba buenísimo, así que al principio estaba encantada. Tomé una copa con él y de repente me desperté en una habitación de hotel, desnuda en una cama con él. La cama doble estaba cubierta de mi vómito. Mi primera reacción fue que me emborraché demasiado y que fue consensuado. Fue horrible, me dijo que me limpiara y que me llevaría a casa. Se rió de mí cuando le pregunté si necesitaba la pastilla del día después, ¡y sabía que sí! Solo había tenido sexo con otra persona, tenía moretones por todo el cuerpo y estaba dolorida. Sabía que algo iba mal, me llevó a casa en su BMW fingiendo que no había hecho nada malo. Llegué a casa, me duché y supe al 100% que me habían violado en una cita. No quería preocupar a mi madre, así que mi mejor amiga me llevó al médico y se negó a la pastilla del día después porque pensó que era un aborto, así que tuvimos que conducir horas para conseguirla. También tuvimos que hacernos pruebas de ETS. Nunca olvidaré la sonrisa burlona que me puso mi jefe al volver al trabajo. La vergüenza, la culpa y la incomodidad que me impuse por ello. Bebí demasiado, me metí en una relación abusiva y pasé unos 10 años sintiéndome tan mal conmigo misma. La terapia, hablar con amigos y ahora la medicación me han ayudado. Ahora estoy inculcando el consentimiento a mis hijos y haciéndoles saber los peligros que existen. Sucede demasiado a menudo y tiene que parar. Ojalá lo hubiera denunciado, ojalá hubiera sabido entonces que no era mi culpa, que era él, un hombre patético y una excusa desastrosa. Que le jodan a él y a todos los demás que creen que está bien violar. Ojalá se pudran todos en el infierno.

  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    ¡Eres increíblemente fuerte! ¡Estoy tan orgulloso!

  • Informar

  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    El alma sobre el silencio

    He vivido muchas batallas, algunas visibles y otras invisibles. El dolor crónico ha sido mi compañero constante, y junto con él vinieron experiencias de agresión, duelo, acoso y ser ignorada o atacada en el trabajo. Cada una de estas experiencias dejó cicatrices más profundas de lo que podía admitir en ese momento. Durante años, intenté contenerlo todo: la presión, el dolor, el silencio a través del alcohol y las drogas. Pero se acumuló hasta que no pude contenerlo más y me derrumbé. Mi episodio de salud mental fue aterrador, para mí y para quienes me rodeaban. Lo que lo ha hecho más difícil es la cultura en la que crecí. En las comunidades del sur de Asia, la salud mental a menudo se ignora, se estigmatiza o se considera una debilidad. En lugar de compasión, sentí vergüenza. En lugar de comprensión, cargué con la culpa. Creía que había decepcionado a las personas que más quería. Pero estoy aprendiendo que lo que sucedió no fue mi culpa. El trauma no es una elección. Los accidentes no son castigos. Son el cuerpo y la mente que claman por atención. Sigo aquí. Estoy aprendiendo a ver mi sensibilidad y supervivencia no como defectos, sino como prueba de resiliencia. Compartir mi historia forma parte de liberar la vergüenza y recuperar mi voz. Mi esperanza es que quienes han vivido el dolor y el silencio, especialmente en comunidades donde la salud mental está oculta, sepan que no están solos. Nuestras historias importan. Nuestra supervivencia importa.

  • Informar

  • “Siempre está bien pedir ayuda”

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Nombre de usuario

    Enlace de YouTube Enlace de YouTube

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    #922

    Cuando yo (f 24) tenía alrededor de 7 años, mi prima mayor (m) que tenía alrededor de 9/10 a menudo iniciaba el beso conmigo como un "juego" y en ese momento no encontraba nada malo en ello. A menudo preguntaba cuándo íbamos a jugar el juego nuevamente, simplemente para sentirme incluida. Solía ir más allá, a veces me desnudaba, me tocaba el pecho, decía cosas como "¡Qué ganas de que me crezcan!" y me tocaba la parte baja de la panza. Siempre me negaba a hacer más cuando me lo pedía, y no recuerdo a qué edad dejó de hacerlo, probablemente alrededor de los 9 o 10 años. Cuando cumplí 11 años, me volvía violenta con él, generalmente cuando estaba con mis primas menores, lo que me hacía reaccionar violentamente. Lo ignoré hasta mediados de la adolescencia; solo entonces, al pensar en lo sucedido y confrontarlo, me dijo: "Eso nunca pasó". Después de eso, seguí adelante y lo ignoré hasta el año pasado. Me fui a casa de mi tía; tenía una buena relación con él, así que salíamos a tomar algo de vez en cuando con mis otras primas. Una noche, fui a casa de mi tía, donde vive, e intentó besarme y manosearme. Cuando le pregunté qué hacía, respondió: "¿No recuerdas que solíamos hacer esto de niños?". En ese momento me fui. Tuve una crisis nerviosa muy fuerte y no podía parar de llorar. Esto me ha molestado desde entonces. Es difícil porque tengo que verlo en ocasiones familiares.

  • Informar

  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    #1497

    #1497
  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    “Toda víctima debería tener la oportunidad de convertirse en un sobreviviente”.

  • Informar

  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Brutalmente utilizado por un policía después de una parada de tráfico

    En mi historia original, COMENZÓ CON MI HERMANO, hablé del abuso que sufrí desde una perspectiva general. Era mi vida de abuso tal como la compartí en aquel momento. He estado trabajando para compartir tres casos de violación que solo evité permitiendo que los hombres tomaran lo que quisieran en lugar de pelear. El más traumático de los tres incidentes que mencioné involucró a un policía. Este es el relato. Me detuvieron cuando regresaba a casa de un grupo de estudio, siendo estudiante de tercer año en la universidad, una noche entre semana. Habíamos compartido dos copas hacia el final. NO apruebo conducir y beber, pero no estaba borracho, como confirmó el alcoholímetro más tarde. Me detuvieron y ya tenía los nervios asociados, agravados por el hecho de que aún no tenía la edad legal para beber alcohol durante tres semanas. Fue entonces cuando conocí al policía al que llamaré simplemente SIK. Me dio una sensación inquietante la primera vez que lo vi y eso nunca se detuvo. Aun así, coqueteé con él hasta cierto punto, desesperada por no meterme en problemas. Me hizo salir del coche, quitarme la sudadera con capucha, debajo de la cual solo llevaba un sujetador deportivo básico. Esa noche solo hacía unos dieciséis grados. Tenía frío y temblaba de miedo y de temperatura. Lo vi mirarme el cuerpo sin filtro. Otro coche patrulla se detuvo con dos agentes mientras me hacían las pruebas de alcoholemia. Ya me había registrado de forma incómoda. Una de las agentes que llegó era mujer y también me registró después de haber dicho que tenía algunos problemas con las pruebas de alcoholemia. Caminar hacia atrás en una línea imaginaria, talón con punta, fue lo único con lo que tuve problemas. ¡Es duro! La policía sacó el alcoholímetro que había pedido. Di 0,035. Eso es menos de la mitad del límite legal. En ese momento, SIK dijo que simplemente me seguiría a casa, en lugar de arrestarme, y el otro coche se fue. La parada completa duró quizás una hora. Los coches pasaban por la calle lateral en la que me había metido. Faros delanteros y traseros en la oscuridad. Después de que el otro coche se fuera, SIK me habló con más dureza y amenazas que nunca. Dijo que una chica como yo probablemente está acostumbrada a salirse con la suya. Aseguró que aún podía llevarme a la cárcel cuando quisiera, ya que mientras me lleva a casa y se asegura de mi seguridad, todo lo que hago sigue siendo una prueba. Podría arrestarme por posesión de alcohol y perdería mi licencia. Tenía miedo. Le dije que mi compañera de cuarto estaba en casa. Ella también era estudiante y se suponía que debía estar allí. Después de seguirme dentro de mi apartamento, llamé a mi compañera. Luego revisé su habitación. ¡No estaba! SIK me acusó de mentirle a un policía y echó el cerrojo desde adentro. Me hizo apoyar las manos en la pared de mi comedor con las piernas abiertas. Quería llamarla para que pudiera hablar con ella y confirmar que solía estar allí, pero me detuvo y me obligó a enviarle un mensaje para ver cuándo volvería. Me dio instrucciones de no preguntar ni decir nada más y lo revisó antes de enviarlo. Estaba en casa de su hermana y no volvería hasta tarde. En ese momento se quitó el cinturón de herramientas y lo puso en la encimera de mi cocina. Me dijo que, después de todo lo que había hecho por mí, ya no era gratis, ya que le mentí. Su pistola estaba justo a nuestro lado. Se aseguró de que la viera e incluso la giró para que me apuntara. Tenía miedo y le suplicaba. Estaba dispuesta a hacer lo que fuera. No estoy segura, pero creo que se lo dije. Me comunicó por radio desde su bandolera que se estaba tomando un descanso para "almorzar". Lo que recuerdo con certeza fue cuando dijo que esta vez me haría un registro completo, hasta quedar completamente desnuda, y me preguntó si estaba de acuerdo. En ese momento ya no tenía ninguna duda de lo que estaba pasando. Hice los ajustes necesarios, pero lo que hizo fue más de lo que había preparado. Me dedicó cumplidos vulgares sobre mi cuerpo mientras me abusaba descaradamente. Me amasó los pechos como si fueran masa. Me tocó mientras me preguntaba si podía usar un apéndice especial que tenía que penetraba más. Sabía a qué se refería. Sentí repulsión, pero acepté. Después del sexo inicial, con las manos apoyadas en la pared e inclinada hacia adelante, bajó el ritmo. Esperaba que ya casi hubiera terminado, pero decidió prolongarlo. Me mandó a mi habitación. Se quitó toda la ropa menos los calcetines. Complementó su anatomía y me hizo aceptar. Su miembro era muy superior al tamaño promedio, pero dudo que, de no haber llevado anillo de bodas, lo hubiera usado alguna vez. Era medio calvo, tenía una ceja prominente como la de un neandertal y una barriga cervecera pálida con muchos lunares por todo el cuerpo. Tenía bigote y perilla que no ocultaban del todo su cutis demacrado, que parecía tener cicatrices de acné severo. Casi todos los hombres eran más altos que yo, pero él era bajo y solo me superaba por unos centímetros. Nunca le había mentido tanto como cuando le dije lo que quería oír sobre ser sexy y desearlo. La única verdad era sobre su pene grande. SIK habló mucho, principalmente degradándome y confirmando que estaba de acuerdo con él. Clichés, como que yo era una puta, una zorra, una guarrilla y que me gustaba lo que me obligaba a hacerle, pero también me preguntó sobre mi vida sexual y mi historial de abusos. Quería que dijera que mi padre y mis entrenadores abusaban de mí, pero no mentiría. En cambio, le conté parte de la verdad sobre el abuso de mi hermano. Esa fue probablemente la peor parte. Decirle en voz alta a SIK lo que nunca solía admitirle a nadie, para su gran placer, me hizo daño. Eso fue peor que el sexo oral. Peor que obligarme a besarlo en algunos momentos. También fue cruel. Intentó amordazarme y empujarme hasta el fondo de mi garganta mientras le obligaba a hacerme sexo oral. Me empujó los tobillos detrás de la cabeza mientras me embestía con sus embestidas abusivas. Podía ver la cruel lujuria en sus ojos. Podía ver su sonrisa malvada. Me abofeteó muchas veces, pero no muy fuerte. Sí me azotó fuerte. Se dio cuenta de que me tenía cautiva y vulnerable a sus caprichos y que por fin estaba viviendo sus fantasías más oscuras. Hacía todo lo que él quería y lo alentaba porque quería que parara. ¡Tantas veces se detuvo justo antes de llegar al clímax! No quería que terminara. SIK intentó tener sexo anal conmigo y yo me adaptaba, pero era demasiado grande para mí. Lloré casi todo el rato de dolor, pero intentando actuar como una pareja ansiosa por que terminara. Después pensé que eso podría haberlo prolongado. SIK era probablemente el momento en que preferiría que sufriera más, como si me estuvieran violando en lugar de ocultar mi dolor. No duró mucho más de veinte minutos, pero fue terrible y lo reviví tantas veces en mi mente antes de emborracharme y colocarme hasta la muerte la noche siguiente después del trabajo. Así que el recuerdo vivió mucho más prominente en mi cabeza que un simple encuentro de 25 minutos. Alcanzo el clímax con facilidad, pero nunca tuve un orgasmo con él por su preferencia por causar dolor sexual. Cuando de repente se corrió dentro de mí, se quedó callado y apenas dijo una palabra más mientras se vestía, con cinturón de pistola y todo, y se fue en silencio. No tengo ni idea de qué significaba eso. Me asustó. Tuve miedo al conducir un tiempo y evité dormir en casa tanto como pude, lo que a veces significaba acostarme con hombres e incluso con amigos, solo para no volver. Fue la razón principal por la que no renové el contrato de alquiler y me mudé a un apartamento más pequeño, sola. Era la misma compañera de piso cuyo padre ya se había acostado conmigo sin mi consentimiento inicial. Le conté a mi compañera una versión corta y reaccionó como si fuera una historia genial. En cierto modo, se la conté así, como una forma de afrontarlo. El camino fácil y de menor resistencia. No admitir que pudo haber sido lo peor que me ha pasado en el ámbito sexual. Lo peor que me pasó en la universidad fue el corazón roto por perder a los hombres que amaba. Pero esas son historias para otro foro. Ya no expongo mi corazón para que lo pisoteen. Este incidente fue una de las llamadas de atención que me indicaron que debía cambiar por completo mi estilo de vida e intentar salvarme. También fue una de las cosas que más me costó comentarle a mi terapeuta, aunque lo pensé durante las sesiones.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Madz

    Experimentar acoso sexual en el trabajo fue una mierda. Era madre soltera. Mi empleador me informó que no podía dejar el trabajo sin poder demostrar que estaba sufriendo acoso sexual. Con mi empleador, si dejas un trabajo sin una buena razón, pueden negarse a pagarme. Tenía una hija a mi cargo y responsabilidades. Para entonces, ya me habían cortado la luz. Tuve mucha suerte, ya que seguía afiliada a un sindicato. Pero no podía expresarme. Empecé a vestirme de forma informal para ir al trabajo, sin preocuparme por mi apariencia; sin cuidarme, sin parecer profesional. No pude encontrar ayuda. No sabía qué hacer. Conseguí escaparme, una semana de vacaciones; aunque incluso entonces estaba nadando en aguas oscuras, sin pensar en ello, intentando apartarlo, en el fondo; no sucedió. Regresé de mi descanso, sin saber si fue un día o el mismo; me descontaron el salario. Tanto que no habría podido pagar el alquiler ni llegar a fin de mes. Fue como si se me cayera una tapa. Una erupción. Era un pequeño almacén, con una pequeña cabaña. Al principio no lo podía creer. Luego abrí la boca y me dejé llevar poco a poco hasta gritar: «Te llevaste mi dinero, te llevaste mi dinero», y luego grité las obscenidades que habían cometido en el trabajo contra mí, sin darme cuenta, mientras se me salían lágrimas de rabia. Me despidieron ese mismo día, en cuestión de minutos. Lo peor fue que salí a llamar al sindicato y me dijeron que volviera. Me arrebataban el poder constantemente. Ya no había personal ni recursos humanos, solo el director. Me dieron una carta y me fui. El sindicato me aconsejó que fuera a la policía. Me tomaron declaración. Un día o dos después, una policía me informó por teléfono que la única razón por la que denunciaba el acoso sexual era porque me habían despedido. El sindicato escribió una carta confirmando que no era así, ya que había estado en contacto con ellos antes de contactar con la policía y ser despedido. No cambió nada. La policía nunca volvió a contactarme después de eso. Sin embargo, descubrí por casualidad más tarde que en sus registros constaba que no quería que hicieran nada al respecto. Lo cual no era cierto. A través del sindicato, logré llevarlo a un tribunal. Ojalá no hubiera ido sola. Me sentí muy sucia durante tanto tiempo después del incidente; hubo muchos factores desencadenantes (que continuaron durante años). Tuve que ir al tribunal, aunque no tuvieron el valor de presentarse, ya que había un socio director allí. Me siguieron al edificio después de casi chocarme de camino; me miraron mal, etc. Finalmente, el abogado vino, quien habló rápido y quería resolverlo de una vez. Nunca se trató del dinero, sino de la justicia y de que admitieran lo que hicieron. Pero nunca lo hicieron. Llamaron a mi casa antes del tribunal sobre las 3 o 4 de la madrugada. No abrí la puerta. El juez parecía muy parcial con el empleador. Nunca tuve la oportunidad de hablar. Fue como volver a ser víctima y perder la voz. Dijeron lo amable que era este tipo. Me dio escalofríos que estas tres personas dijeran que estaba bien lo que hizo. El juez parecía estar de acuerdo con ellos. Decidieron llegar a un acuerdo. Eso fue todo. Busqué terapia, pero el problema persiste. Desde entonces, he sido cuidadora a tiempo completo. La idea de volver a trabajar con hombres... bueno, preferiría montar mi propio negocio para no volver a estar en esa situación. Otra cosa que no veo mencionada a menudo son las consecuencias. Has hablado, lo cual es realmente difícil. Es la venganza que esa persona toma después. No han parado. Han conseguido que otros hagan el trabajo sucio. Deben estar convencidos de que me lo he inventado todo. Han pasado algunos años y siguen instigando a otros a acosarme por decir la verdad y defenderme. El movimiento "Yo también" había comenzado un par de meses después de mi terrible experiencia. El calvario nunca desaparece, como el dolor. Es desmoralizante. Es la retrospectiva, es el miedo a congelarme de nuevo. No he sido la misma persona desde entonces. Tengo una orden de silencio, no se me permite hablar de ello. Creo que eso es una tontería. Otra forma de desmoralizarlos y permitirles que anden por ahí y lo vuelvan a hacer. Sé con certeza que se lo hicieron a alguien antes que a mí. Apuesto a que lo han hecho después; obviamente, espero que no. El problema es que su constante estilo de venganza significa que no han reflexionado sobre su comportamiento ni una sola vez ni han considerado lo incorrecto que es. Siguen como si tuvieran derecho a tocar a otro ser humano sin su consentimiento de la forma que deseen. Hubo tres personas en el tribunal que estuvieron de acuerdo con eso. Incluso el juez al final se sorprendió de que llegaran a un acuerdo. ¿Dónde está la justicia en eso y las consideraciones éticas? La respuesta policial en ese momento, de una mujer policía. ¿Qué clase de sociedad tenemos? Me pregunto, desde el movimiento "yo a", cómo sería ahora que otros denunciaran. También me pregunto, ¿qué les estamos enseñando a nuestros hijos en la escuela y en casa sobre el consentimiento y el respeto a las mujeres y a sí mismos? ¿Por qué toda esa gente hizo la vista gorda o proyectó que era un comportamiento aceptable? Ya no soy la misma persona.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Para mí, hablar con personas en las que confío me ayudó a sanar.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Claridad eventual

    Mi historia comienza cuando me obligaron a tener relaciones sexuales con un hombre que no conocía. Era vulnerable en ese momento y solo comprendí que se trataba de una violación dos décadas después. Entendía que la violación debía ser un incidente violento en el que la víctima pateaba, gritaba y era dominada físicamente. No entendía que es mucho más complejo y que, de hecho, me violaron, me obligaron una y otra vez hasta que cedí y simplemente lo hice, aunque no quería. Sabía que no estaba bien y que afectaba mi salud mental; simplemente no entendía por qué. En ese momento, no sabía que era una violación. Luego me insultaron por ser una "prostituta". Aproximadamente un mes después de la violación, estaba bastante borracha y me sentí mal por mi estado mental y por los insultos y risas del primer violador y sus amigos. Así que intenté escapar alejándome de esa gente. Estaba sentada contra la pared intentando recomponerme cuando un hombre se me acercó y me preguntó si estaba bien. A lo que claramente no estaba. Me dijo que me cuidaría y me convenció de ir con él. Sentí como si de verdad fuera a cuidarme. Me llevó a un hotel y me quedé dormida. Desperté y me vio quitándome los pantalones. Me quedé atónita y paralizada. Me violó. Y solo me di cuenta de que eso también fue una violación después de dos décadas. No me di cuenta de que era una violación porque no grité ni pateé y simplemente "dejé que pasara". Me he castigado mucho, creyendo que debía ser la "zorra" que me decían que era. Preguntas constantes en mi mente. ¿Por qué no gritaste? ¿Por qué fuiste a un hotel? ¿Por qué te dejaste engañar por el primer violador, si así no habrías estado en la segunda situación? "Idiota" me ronda la cabeza con demasiada frecuencia. Fui a terapia, investigué un poco y comprendí por qué estos incidentes habían afectado mi salud mental durante todos estos años. Comprendí que la violación se manifiesta de muchas maneras, y que eso fue exactamente lo que fueron ambos incidentes: violación. Ahora puedo decirlo. Ahora entiendo que mi cuerpo entró en modo de supervivencia, por eso me quedé paralizada en lugar de luchar esa noche. Estoy aprendiendo a ser amable y compasiva conmigo misma, ya que castigarme no me ha hecho ningún bien. No fue mi culpa. ¡Solo la de ellos!

  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    No te rindas. La recuperación es lenta, pero sé que algún día valdrá la pena. Por ti y por mí.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    #922

    Cuando yo (f 24) tenía alrededor de 7 años, mi prima mayor (m) que tenía alrededor de 9/10 a menudo iniciaba el beso conmigo como un "juego" y en ese momento no encontraba nada malo en ello. A menudo preguntaba cuándo íbamos a jugar el juego nuevamente, simplemente para sentirme incluida. Solía ir más allá, a veces me desnudaba, me tocaba el pecho, decía cosas como "¡Qué ganas de que me crezcan!" y me tocaba la parte baja de la panza. Siempre me negaba a hacer más cuando me lo pedía, y no recuerdo a qué edad dejó de hacerlo, probablemente alrededor de los 9 o 10 años. Cuando cumplí 11 años, me volvía violenta con él, generalmente cuando estaba con mis primas menores, lo que me hacía reaccionar violentamente. Lo ignoré hasta mediados de la adolescencia; solo entonces, al pensar en lo sucedido y confrontarlo, me dijo: "Eso nunca pasó". Después de eso, seguí adelante y lo ignoré hasta el año pasado. Me fui a casa de mi tía; tenía una buena relación con él, así que salíamos a tomar algo de vez en cuando con mis otras primas. Una noche, fui a casa de mi tía, donde vive, e intentó besarme y manosearme. Cuando le pregunté qué hacía, respondió: "¿No recuerdas que solíamos hacer esto de niños?". En ese momento me fui. Tuve una crisis nerviosa muy fuerte y no podía parar de llorar. Esto me ha molestado desde entonces. Es difícil porque tengo que verlo en ocasiones familiares.

  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    “Toda víctima debería tener la oportunidad de convertirse en un sobreviviente”.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

    “Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

    “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Título

    Estaba age en una discoteca y mi jefe y sus amigos estaban allí en una despedida de soltero. Me presentó a su amigo, que estaba buenísimo, así que al principio estaba encantada. Tomé una copa con él y de repente me desperté en una habitación de hotel, desnuda en una cama con él. La cama doble estaba cubierta de mi vómito. Mi primera reacción fue que me emborraché demasiado y que fue consensuado. Fue horrible, me dijo que me limpiara y que me llevaría a casa. Se rió de mí cuando le pregunté si necesitaba la pastilla del día después, ¡y sabía que sí! Solo había tenido sexo con otra persona, tenía moretones por todo el cuerpo y estaba dolorida. Sabía que algo iba mal, me llevó a casa en su BMW fingiendo que no había hecho nada malo. Llegué a casa, me duché y supe al 100% que me habían violado en una cita. No quería preocupar a mi madre, así que mi mejor amiga me llevó al médico y se negó a la pastilla del día después porque pensó que era un aborto, así que tuvimos que conducir horas para conseguirla. También tuvimos que hacernos pruebas de ETS. Nunca olvidaré la sonrisa burlona que me puso mi jefe al volver al trabajo. La vergüenza, la culpa y la incomodidad que me impuse por ello. Bebí demasiado, me metí en una relación abusiva y pasé unos 10 años sintiéndome tan mal conmigo misma. La terapia, hablar con amigos y ahora la medicación me han ayudado. Ahora estoy inculcando el consentimiento a mis hijos y haciéndoles saber los peligros que existen. Sucede demasiado a menudo y tiene que parar. Ojalá lo hubiera denunciado, ojalá hubiera sabido entonces que no era mi culpa, que era él, un hombre patético y una excusa desastrosa. Que le jodan a él y a todos los demás que creen que está bien violar. Ojalá se pudran todos en el infierno.

  • Informar

  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    “Siempre está bien pedir ayuda”

    Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Nombre de usuario

    Enlace de YouTube Enlace de YouTube

  • Informar

  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Empezando a disfrutar la vida, si un día es malo mañana es un nuevo día.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Sobreviviente

    Me había adaptado a un nuevo trabajo y había hecho amigos. Salimos a un festival de cerveza local y estaba muy borracho. Volvimos a casa de un compañero y ¡seguimos! Llegué al límite, subí las escaleras para vomitar en el baño y vi la puerta de una habitación que me invitaba a abrirse. Recuerdo vagamente haberme metido en la cama y desmayado. No recuerdo mucho de lo que pasó después, ya que estaba al borde de la borrachera por haber mezclado alcohol con antidepresivos (qué tontería, ahora que lo pienso), pero desde luego no invité a nadie a mi habitación. Me despertaba un poco al sentir a alguien encima (dormía boca abajo) y no podía levantarme para apartarlo. Tenía la cara hundida en la almohada; era vagamente consciente de que me habían bajado los vaqueros y de la sensación de penetración, pero no podía hacer nada para detener a la persona. Al día siguiente supe que alguien había tenido relaciones sexuales conmigo sin mi consentimiento. Mi estado de ánimo se fue intensificando y, unos días después, sufrí una crisis nerviosa en el trabajo, lo que me llevó a contárselo al gerente. Insistió en contactar con la policía y arrestaron al presunto agresor. Otros dos compañeros lo encontraron en la habitación conmigo, aunque no presenciaron el ataque. Declaré en video todo lo que recordaba, pero, por desgracia, la Fiscalía desestimó el caso porque el juez declaró que la combinación de alcohol y antidepresivos me habría dejado en un estado de consciencia tan bajo que no podría estar segura de que hubiera habido penetración. Me culpo por ducharme y lavar la ropa; me sentí muy sucia y avergonzada en ese momento, ya que estaba felizmente casada. Por desgracia, el agresor sigue trabajando, ayudando a otros en la organización. Solo espero que haya aprendido la lección.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    COCSA Chica con Chica

    Soy mujer y una amiga me agredió sexualmente cuando teníamos 9 años. Quiero compartir esto porque no encuentro otra historia sobre violencia de género entre mujeres y me hace sentir que lo que me pasó no fue suficientemente grave, ya que se trataba de una niña y de otro niño de mi edad. Sé que no es cierto, pero me ha llevado tiempo darme cuenta de que lo que ocurrió fue una agresión y fue suficientemente grave. Creo que me habría ayudado escuchar historias similares, así que espero que esto le sirva a alguien que haya estado en mi misma situación. Ocurrió cuando tenía unos 8 o 9 años. No recuerdo todo de principio a fin ni cuántas veces sucedió, pero hay otros detalles (como el entorno y los olores) que son muy vívidos. Compartiré solo lo que recuerdo. No sé qué me llevó a este punto, pero el primer recuerdo que tengo es de mí tumbado boca arriba en la cama y ella estaba encima de mí sujetándome, y yo tenía miedo, intentando zafarme y quitármela de encima. Recuerdo la sonrisa burlona en su cara, como si le pareciera gracioso y disfrutara viéndome retorcerme. Recuerdo esforzarme mucho para quitármela de encima, pero al mismo tiempo no quería hacerle daño porque era mi amiga. Así que no la estaba golpeando ni siendo agresivo, solo intentaba zafarme de debajo de ella mientras estaba sentada encima de mí boca abajo/pecho. Esta amiga era una buena amiga que no era agresiva ni desagradable, así que creo que esto es lo que lo hizo todo aún más confuso. ¿Ni siquiera creo que sepa que hizo algo malo? No tengo ni idea. Me da mucha vergüenza decir lo siguiente, pero lo haré porque es anónimo y tal vez pueda ayudar a alguien a sentirse mejor con lo que le pasó. Recuerdo que se bajó los pantalones mientras todavía estaba a horcajadas/flotando sobre mí. Tan pronto como lo hizo, me ATERRORIZÉ. Estaba tan asustado. Lo siguiente que recuerdo es su trasero viniendo hacia mí y sentándose en mi cara. Me siento tan avergonzado de decir esto, suena tan estúpido pero fue tan aterrador y no lo quería. Lo siguiente que recuerdo es que estaba encima de mí otra vez y de frente a mí (los pantalones todavía estaban abajo) con su vagina afuera para que la viera y cerca de mi cara. Recuerdo que se tocó la vagina con los dedos y luego intentó tocar mi boca con los dedos/poner los dedos en mi boca. Estaba tan, tan, tan asustado y hacía todo lo posible para apartar la cabeza y asegurarme de que sus dedos no me tocaran. Recuerdo el olor de su vagina y la imaginé cerca de mi cara, pero no puedo recordar si me tocó la cara. Estaba tan asustado. Recuerdo sentirme tan confundido y también aterrorizado de que mi madre entrara. Sabía que lo que estaba sucediendo no estaba bien. No recuerdo mucho más, salvo esos dos flashbacks y luego recuerdo que fingí dormirme en otra cama. No sé por qué no la golpeé para quitármela de encima ni grité para que mi madre me oyera. No sé por qué tenía miedo de que mi madre entrara, como si fuera yo quien hacía algo mal. Me gustaba esta amiga; era buena persona y no una acosadora, así que creo que eso lo hizo más confuso porque no quería ser mala ni herirla ni que nadie pensara mal de ella. Otro recuerdo que tengo después de eso es una pijamada en su casa y recuerdo sentirme incómoda. Recuerdo que llevaba un camisón sin ropa interior y que tuvimos que compartir la cama. Me sentí muy incómoda y no quería estar cerca de ella en la cama. Tengo un mal presentimiento sobre esa noche, pero no recuerdo si pasó algo. Ahora tengo 24 años y por fin me estoy dando cuenta de que lo que me pasó fue un caso de abuso sexual infantil y de lo mucho que me ha afectado. He sufrido depresión durante años y he estado tomando medicación durante los últimos 8 años. Siempre me he preguntado por qué mi depresión no desaparecía. No tengo motivos para estar triste, tengo una buena familia, muchos amigos, un trabajo, un novio genial... pero parece que no puedo librarme de la depresión. He reprimido los recuerdos de lo que pasó ese día durante 11 años y no tengo ni idea de por qué ha vuelto a mi mente ahora, pero parece que no puedo ignorarlo. Es lo único en lo que he pensado durante dos semanas y no puedo creer que me haya llevado tanto tiempo darme cuenta de lo que pasó y de que esa situación ha causado tantos problemas en mi vida. Era una niña tan feliz y tan inocente. Ella me expuso a cosas que no sabía y que no debería haber sabido. Era demasiado joven. Me dejó confundida y avergonzada. Luego tengo recuerdos de mí misma masturbándome y viendo porno, e incluso una vez le enseñé porno a otra amiga. Me siento fatal por haberle mostrado pornografía de mi edad a alguien más cuando éramos tan jóvenes. Ninguno de nosotros debería haber estado expuesto a eso. Incluso siento lástima por la chica que me agredió porque no puedo evitar pensar que ella también debió haber sido abusada porque, si no, ¿por qué sabría lo que estaba haciendo? No le guardo rencor porque no creo que quisiera causarme este daño. Durante años he sentido una gran vergüenza. He cuestionado mi propia sexualidad durante años por eso. Me he preguntado si lo disfrutaba. He tenido tantos sentimientos confusos al respecto. He intentado con todas mis fuerzas olvidarlo y he logrado pasar años sin que el recuerdo resurja. He sentido tanto odio y vergüenza hacia mí misma. No he podido precisar por qué me sentí así hasta ahora que estos recuerdos han regresado. Se lo conté a mi novio, pero no lo gestionó bien. Lloró, lo que me hizo sentir peor por lo que pasó. Siento la necesidad de hablar con alguien sobre esto porque no puedo dejar de pensar en lo que pasó. Me hace sentir ansiosa como si fuera a tener un ataque de pánico. Siento que está tan cerca de salir de mi boca y solo NECESITO contárselo a alguien. Quiero contárselo a mi madre o a mi hermana, pero tengo mucho miedo de que me juzguen. Tengo miedo de que piensen que soy rara. O que no es para tanto. No creo que realmente pudiera dejar que las palabras salgan de mi boca para contárselo a mi familia. Cuando reflexiono sobre mis años de adolescencia/adultez, muchas más cosas tienen sentido. Mi depresión, mi autodesprecio, mi vergüenza, mi baja autoestima... todo tiene más sentido. He sido una persona complaciente toda mi vida y he sido pésima para ponerme límites. Continuamente he dejado que amigos, novios y personas con poder crucen mis límites. Siento que no me he respetado mucho en algunos aspectos y me arrepiento de no haberme defendido cuando he estado en situaciones incómodas. Primer ejemplo: Cuando tenía 17 años, mi profesor de conducir (que tenía entre 40 y 50 años, estaba casado y tenía una hija de mi edad) hizo algunos comentarios inapropiados. Uno de ellos fue sobre que le estaba haciendo una mamada y otro sobre que me estaba besando. Me reí torpemente y no dije nada, lo que pareció ofenderlo y luego dijo: "Entonces lo tomaré como un no". Seguí sin decir nada, simplemente me sentí incómodo y cambié de tema. Seguí teniendo clases con él. Debería haberle dicho que era un pervertido asqueroso y no haber vuelto a subirme a su coche. Pero me sentí mal y no quería molestarlo. Mi hermano también tiene el mismo profesor de conducir y le tenía mucho cariño, así que no quería causar problemas ni que la gente pensara mal de él. Segundo ejemplo: Cuando tenía 12 o 13 años, me senté junto a un chico en clase de inglés. Me puso la mano en el muslo. Le dije que no y le aparté la mano. Siguió intentándolo otra vez y yo le decía que no y le quitaba la mano. Todavía no era sexualmente activa, ni quería serlo, y ni siquiera me gustaba ese chico. Me parecía repugnante. No paró y acabó tocándome a través de las bragas. Recuerdo que estaba asustada e incómoda. No quería que lo hiciera, pero no quería meterlo en problemas ni llamar la atención. Tenía miedo de que la profesora lo viera y que ambos tuviéramos problemas. No recuerdo cómo terminó, pero creo que al final aceptó un no por respuesta. Una vez más, ahora me arrepiento de no haber gritado: "¡¿Qué haces?! ¡Suéltame!". No entiendo por qué tenía tanto miedo de molestar o hacer quedar mal a los demás. Estaba eligiendo eso por encima de mi propia comodidad y mis límites. Tercer ejemplo: De los 18 a los 21 años, estuve en una relación emocionalmente abusiva (que también llegó a ser física en algunas ocasiones). Dejé que ese novio me quitara la confianza que me quedaba. Me menospreciaba constantemente, me hacía cuestionar mis propias experiencias, me manipulaba, me asustaba, me tiraba al suelo/de la cama cuando se enfadaba, me destrozaba cosas a mi alrededor cuando se enfadaba, me decía que era tonta, repugnante, vergonzosa, patética. Estaba tan manipulada por él que, al final de esa relación, solo era la sombra de mi antiguo yo. Cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de lo mucho que me afectó y también de lo mal que estaban algunas cosas (incluidas las sexuales). Después de un par de años de relación, no solía querer tener relaciones sexuales con él porque era horrible conmigo y me hacía sentir fatal, y con el tiempo empecé a resentirme. Nunca lo besaba ni me acercaba sexualmente. A veces era amable conmigo, y era genial, y me sentía querida, y luego teníamos sexo e INSTANTÁNEAMENTE dejaba de esforzarse ni de ser cariñoso conmigo. En cuanto conseguía lo que quería, volvía a ser como siempre. Hacia el final de la relación, cuando teníamos sexo, lo hacía porque él quería, no porque yo quisiera. Me quedaba tumbada esperando que se diera prisa y terminara. Se notaba que no le importaba ni yo ni mi placer. Me follaba como a un objeto hasta que terminaba. Todo era para él, no para mí. Además, la mayoría de estos encuentros eran después de que me convenciera de tener sexo después de que le dijera que no tenía ganas. En varias ocasiones me pidió que le hiciera sexo oral y le dije que no quería. No paraba de pedírselo hasta que cedía. Me rogaba hasta que cedía y lo hacía. Incluso se ofreció a llevarme a cenar o a darme dinero si lo hacía (lo cual, obviamente, rechacé). Esto demuestra lo poco que me respetaba: mi propio novio de tres años intentaba sobornarme para que le hiciera favores sexuales cuando sabía que yo no quería. Recuerdo varias veces, después de que insistiera una y otra vez para que le hiciera sexo oral, al final le dije: "Vale, vale, pero para que lo sepas, no quiero hacerlo, así que no será muy bueno/probablemente no será muy placentero", y él seguía queriendo que lo hiciera. Literalmente le decía: "NO QUIERO HACER ESTO", y seguía sin importarle, solo quería lo que quería. Siento que estoy mejorando en poner límites y creo que estoy lista para ir a terapia por lo que me pasó a los 9 años y mi última relación. No puedo evitar pensar que lo que me pasó a los 9 años es la razón por la que soy como soy. Nunca entendí por qué estaba tan deprimida. Ni mi familia ni mis amigos lo entendían, porque para ellos "lo tenía todo" y tenía una vida maravillosa. También creo que lo que me pasó a los 9 años es la razón por la que terminé en una relación abusiva y terminé siendo tan complaciente con los demás, sin saber poner límites y dejando que me faltaran al respeto. Espero de verdad que algún día pueda vivir una vida feliz. Espero que compartir esto ayude a otras personas que hayan sufrido abuso sexual infantil o agresión sexual entre mujeres a darse cuenta de que es igual de incorrecto e igual de válido.

  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    ¡Eres increíblemente fuerte! ¡Estoy tan orgulloso!

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    El alma sobre el silencio

    He vivido muchas batallas, algunas visibles y otras invisibles. El dolor crónico ha sido mi compañero constante, y junto con él vinieron experiencias de agresión, duelo, acoso y ser ignorada o atacada en el trabajo. Cada una de estas experiencias dejó cicatrices más profundas de lo que podía admitir en ese momento. Durante años, intenté contenerlo todo: la presión, el dolor, el silencio a través del alcohol y las drogas. Pero se acumuló hasta que no pude contenerlo más y me derrumbé. Mi episodio de salud mental fue aterrador, para mí y para quienes me rodeaban. Lo que lo ha hecho más difícil es la cultura en la que crecí. En las comunidades del sur de Asia, la salud mental a menudo se ignora, se estigmatiza o se considera una debilidad. En lugar de compasión, sentí vergüenza. En lugar de comprensión, cargué con la culpa. Creía que había decepcionado a las personas que más quería. Pero estoy aprendiendo que lo que sucedió no fue mi culpa. El trauma no es una elección. Los accidentes no son castigos. Son el cuerpo y la mente que claman por atención. Sigo aquí. Estoy aprendiendo a ver mi sensibilidad y supervivencia no como defectos, sino como prueba de resiliencia. Compartir mi historia forma parte de liberar la vergüenza y recuperar mi voz. Mi esperanza es que quienes han vivido el dolor y el silencio, especialmente en comunidades donde la salud mental está oculta, sepan que no están solos. Nuestras historias importan. Nuestra supervivencia importa.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    #1497

    #1497
  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Brutalmente utilizado por un policía después de una parada de tráfico

    En mi historia original, COMENZÓ CON MI HERMANO, hablé del abuso que sufrí desde una perspectiva general. Era mi vida de abuso tal como la compartí en aquel momento. He estado trabajando para compartir tres casos de violación que solo evité permitiendo que los hombres tomaran lo que quisieran en lugar de pelear. El más traumático de los tres incidentes que mencioné involucró a un policía. Este es el relato. Me detuvieron cuando regresaba a casa de un grupo de estudio, siendo estudiante de tercer año en la universidad, una noche entre semana. Habíamos compartido dos copas hacia el final. NO apruebo conducir y beber, pero no estaba borracho, como confirmó el alcoholímetro más tarde. Me detuvieron y ya tenía los nervios asociados, agravados por el hecho de que aún no tenía la edad legal para beber alcohol durante tres semanas. Fue entonces cuando conocí al policía al que llamaré simplemente SIK. Me dio una sensación inquietante la primera vez que lo vi y eso nunca se detuvo. Aun así, coqueteé con él hasta cierto punto, desesperada por no meterme en problemas. Me hizo salir del coche, quitarme la sudadera con capucha, debajo de la cual solo llevaba un sujetador deportivo básico. Esa noche solo hacía unos dieciséis grados. Tenía frío y temblaba de miedo y de temperatura. Lo vi mirarme el cuerpo sin filtro. Otro coche patrulla se detuvo con dos agentes mientras me hacían las pruebas de alcoholemia. Ya me había registrado de forma incómoda. Una de las agentes que llegó era mujer y también me registró después de haber dicho que tenía algunos problemas con las pruebas de alcoholemia. Caminar hacia atrás en una línea imaginaria, talón con punta, fue lo único con lo que tuve problemas. ¡Es duro! La policía sacó el alcoholímetro que había pedido. Di 0,035. Eso es menos de la mitad del límite legal. En ese momento, SIK dijo que simplemente me seguiría a casa, en lugar de arrestarme, y el otro coche se fue. La parada completa duró quizás una hora. Los coches pasaban por la calle lateral en la que me había metido. Faros delanteros y traseros en la oscuridad. Después de que el otro coche se fuera, SIK me habló con más dureza y amenazas que nunca. Dijo que una chica como yo probablemente está acostumbrada a salirse con la suya. Aseguró que aún podía llevarme a la cárcel cuando quisiera, ya que mientras me lleva a casa y se asegura de mi seguridad, todo lo que hago sigue siendo una prueba. Podría arrestarme por posesión de alcohol y perdería mi licencia. Tenía miedo. Le dije que mi compañera de cuarto estaba en casa. Ella también era estudiante y se suponía que debía estar allí. Después de seguirme dentro de mi apartamento, llamé a mi compañera. Luego revisé su habitación. ¡No estaba! SIK me acusó de mentirle a un policía y echó el cerrojo desde adentro. Me hizo apoyar las manos en la pared de mi comedor con las piernas abiertas. Quería llamarla para que pudiera hablar con ella y confirmar que solía estar allí, pero me detuvo y me obligó a enviarle un mensaje para ver cuándo volvería. Me dio instrucciones de no preguntar ni decir nada más y lo revisó antes de enviarlo. Estaba en casa de su hermana y no volvería hasta tarde. En ese momento se quitó el cinturón de herramientas y lo puso en la encimera de mi cocina. Me dijo que, después de todo lo que había hecho por mí, ya no era gratis, ya que le mentí. Su pistola estaba justo a nuestro lado. Se aseguró de que la viera e incluso la giró para que me apuntara. Tenía miedo y le suplicaba. Estaba dispuesta a hacer lo que fuera. No estoy segura, pero creo que se lo dije. Me comunicó por radio desde su bandolera que se estaba tomando un descanso para "almorzar". Lo que recuerdo con certeza fue cuando dijo que esta vez me haría un registro completo, hasta quedar completamente desnuda, y me preguntó si estaba de acuerdo. En ese momento ya no tenía ninguna duda de lo que estaba pasando. Hice los ajustes necesarios, pero lo que hizo fue más de lo que había preparado. Me dedicó cumplidos vulgares sobre mi cuerpo mientras me abusaba descaradamente. Me amasó los pechos como si fueran masa. Me tocó mientras me preguntaba si podía usar un apéndice especial que tenía que penetraba más. Sabía a qué se refería. Sentí repulsión, pero acepté. Después del sexo inicial, con las manos apoyadas en la pared e inclinada hacia adelante, bajó el ritmo. Esperaba que ya casi hubiera terminado, pero decidió prolongarlo. Me mandó a mi habitación. Se quitó toda la ropa menos los calcetines. Complementó su anatomía y me hizo aceptar. Su miembro era muy superior al tamaño promedio, pero dudo que, de no haber llevado anillo de bodas, lo hubiera usado alguna vez. Era medio calvo, tenía una ceja prominente como la de un neandertal y una barriga cervecera pálida con muchos lunares por todo el cuerpo. Tenía bigote y perilla que no ocultaban del todo su cutis demacrado, que parecía tener cicatrices de acné severo. Casi todos los hombres eran más altos que yo, pero él era bajo y solo me superaba por unos centímetros. Nunca le había mentido tanto como cuando le dije lo que quería oír sobre ser sexy y desearlo. La única verdad era sobre su pene grande. SIK habló mucho, principalmente degradándome y confirmando que estaba de acuerdo con él. Clichés, como que yo era una puta, una zorra, una guarrilla y que me gustaba lo que me obligaba a hacerle, pero también me preguntó sobre mi vida sexual y mi historial de abusos. Quería que dijera que mi padre y mis entrenadores abusaban de mí, pero no mentiría. En cambio, le conté parte de la verdad sobre el abuso de mi hermano. Esa fue probablemente la peor parte. Decirle en voz alta a SIK lo que nunca solía admitirle a nadie, para su gran placer, me hizo daño. Eso fue peor que el sexo oral. Peor que obligarme a besarlo en algunos momentos. También fue cruel. Intentó amordazarme y empujarme hasta el fondo de mi garganta mientras le obligaba a hacerme sexo oral. Me empujó los tobillos detrás de la cabeza mientras me embestía con sus embestidas abusivas. Podía ver la cruel lujuria en sus ojos. Podía ver su sonrisa malvada. Me abofeteó muchas veces, pero no muy fuerte. Sí me azotó fuerte. Se dio cuenta de que me tenía cautiva y vulnerable a sus caprichos y que por fin estaba viviendo sus fantasías más oscuras. Hacía todo lo que él quería y lo alentaba porque quería que parara. ¡Tantas veces se detuvo justo antes de llegar al clímax! No quería que terminara. SIK intentó tener sexo anal conmigo y yo me adaptaba, pero era demasiado grande para mí. Lloré casi todo el rato de dolor, pero intentando actuar como una pareja ansiosa por que terminara. Después pensé que eso podría haberlo prolongado. SIK era probablemente el momento en que preferiría que sufriera más, como si me estuvieran violando en lugar de ocultar mi dolor. No duró mucho más de veinte minutos, pero fue terrible y lo reviví tantas veces en mi mente antes de emborracharme y colocarme hasta la muerte la noche siguiente después del trabajo. Así que el recuerdo vivió mucho más prominente en mi cabeza que un simple encuentro de 25 minutos. Alcanzo el clímax con facilidad, pero nunca tuve un orgasmo con él por su preferencia por causar dolor sexual. Cuando de repente se corrió dentro de mí, se quedó callado y apenas dijo una palabra más mientras se vestía, con cinturón de pistola y todo, y se fue en silencio. No tengo ni idea de qué significaba eso. Me asustó. Tuve miedo al conducir un tiempo y evité dormir en casa tanto como pude, lo que a veces significaba acostarme con hombres e incluso con amigos, solo para no volver. Fue la razón principal por la que no renové el contrato de alquiler y me mudé a un apartamento más pequeño, sola. Era la misma compañera de piso cuyo padre ya se había acostado conmigo sin mi consentimiento inicial. Le conté a mi compañera una versión corta y reaccionó como si fuera una historia genial. En cierto modo, se la conté así, como una forma de afrontarlo. El camino fácil y de menor resistencia. No admitir que pudo haber sido lo peor que me ha pasado en el ámbito sexual. Lo peor que me pasó en la universidad fue el corazón roto por perder a los hombres que amaba. Pero esas son historias para otro foro. Ya no expongo mi corazón para que lo pisoteen. Este incidente fue una de las llamadas de atención que me indicaron que debía cambiar por completo mi estilo de vida e intentar salvarme. También fue una de las cosas que más me costó comentarle a mi terapeuta, aunque lo pensé durante las sesiones.

  • Informar

  • 0

    Usuarios

    0

    Vistas

    0

    Reacciones

    0

    Historias leídas

    ¿Necesitas un descanso?

    Hecho con en Raleigh, NC

    Lea nuestras Normas de la comunidad, Política de privacidad y Términos

    ¿Tienes algún comentario? Envíanoslo

    Para obtener ayuda inmediata, visite {{resource}}

    Hecho con en Raleigh, NC

    |

    Lea nuestras Normas de la comunidad, Política de privacidad y Términos

    |

    Publicar un mensaje

    Comparte un mensaje de apoyo con la comunidad.

    Te enviaremos un correo electrónico en cuanto se publique tu mensaje. así como enviar recursos útiles y apoyo.

    Por favor, respete nuestras Normas de la comunidad para ayudarnos a mantener Our Wave un espacio seguro. Todos los mensajes serán revisados ​​y se eliminará la información que los identifique antes de su publicación.

    Haz una pregunta

    Pregunta sobre supervivencia o apoyo a sobrevivientes.

    Te enviaremos un correo electrónico en cuanto tengamos respuesta a tu pregunta, además de recursos útiles y apoyo.

    ¿Cómo podemos ayudarte?

    Indícanos por qué denuncias este contenido. Nuestro equipo de moderación revisará tu informe en breve.

    Violencia, odio o explotación

    Amenazas, lenguaje de odio o coerción sexual

    Acoso o contacto no deseado

    Acoso, intimidación o mensajes no deseados persistentes

    Estafa, fraude o suplantación de identidad

    Solicitudes engañosas o hacerse pasar por otra persona

    Información falsa

    Afirmaciones engañosas o desinformación deliberada

    Comparte tus Comentarios

    Cuéntanos qué funciona (y qué no) para que podamos seguir mejorando.

    Iniciar sesión

    Ingresa el correo electrónico que usaste para enviar tu solicitud a Our Wave y te enviaremos un enlace para acceder a tu perfil.

    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.