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Me identifico como...

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Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Historia
De un sobreviviente
🇨🇴

No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇸🇻

    Carta a mi violador

    Esto no es realmente una historia, pero le escribí una carta a mi violador que jamás enviaré. No quiero guardármela, no estar sola con ella. Quiero que alguien me escuche, aunque no sea él quien me escuche. No sé cómo puedo extrañarte y odiarte tanto, y aun así sentirte tanto amor por ti. Hiciste lo peor que una mejor amiga podría hacer. Usaste la confianza que tenía en ti para beneficiarte e ignoraste mis sentimientos en el camino. Te amo tanto y no puedo demostrártelo, porque no mereces mi amor. Dijiste que te importaba, ¿por qué no paraste cuando dije que no? ¿Cómo pensaste que solo estaba jugando cuando te alejé, seguí diciendo que no y "no puedo"? No entiendo cómo interpretaste ese papel tan bien, todos cayeron en la trampa. Tus acciones nunca coincidieron con tus palabras. Cuando te dije que me habían violado y que no quería acostarme contigo, dijiste que estaba bien, que esperarías. Lo siguiente que recuerdo es que entraste al baño y me preguntaste si quería follar. Dijiste que nunca quisiste hacerme sentir incómodo, pero cuando claramente lo estaba, te importó un carajo. Literalmente dijiste: "Sé que no puedes, pero seguiré intentándolo hasta que digas que sí". ¡Qué demonios! Confié en ti. Te creí cuando me dijiste que sabías lo que sentía. Debe ser verdad, ¿verdad? Estabas tan seguro de mis sentimientos que empecé a creer que eran reales. Cuando me di cuenta de que tal vez no tenía esos sentimientos y te lo dije, me preguntaste cómo pude hacer algo así. Romperte el corazón, mentirte en la cara, que soy un psicópata por jugar así con tus sentimientos. Y una vez más me convenciste de lo que querías. No quería perderte, así que pensé que si esto es lo que se necesita para mantenerte en mi vida, lo intentaré. Pero seguiste insistiendo. Me violaste. Sé que no lo ves así. Te seguí la corriente. Te hice creer que lo disfrutaba, pero todo en lo que podía pensar era, por favor, córrete. En el fondo sabía que no quería esto, pero te hacía feliz, así que seguí el juego. Ignoraste todas las señales que te di de que me sentía incómoda. Nunca te besé primero, nunca inicié nada, siempre dije que no podía y que no. Lo ignoraste a propósito. No eres tan tonta. No puedes decir que eres una buena persona. Crees que lo eres, pero definitivamente no lo eres. No sé cómo una persona puede ser tan ciega a quién es realmente. ¿Quizás no? Tal vez sabías exactamente lo que hacías. Me gusta pensar que tu verdadero yo era la persona a la que confiaba mi vida, la persona a la que recurría cuando necesitaba consuelo, eras mi lugar seguro. Pero sé que ese no eres tú. Eres la persona que me manipuló para tener una "relación" contigo. Eres la persona que me violó, me siguió y me hizo tener ataques de pánico. Incluso cuando intentaba esconderme de ti, encontraste la manera de llegar a mí y hacerme sentir fatal. ¿Mereces una explicación de por qué dejé de hablarte? Eso es lo que repetías sin parar. Intenté darte una, te echaste a reír. En ese momento vi tu verdadero yo. El tú manipulador. El tú que no quiere oír nada excepto lo que cree que es verdad. En realidad no quieres una explicación, quieres tener la oportunidad de manipularme de nuevo. Eres la víctima de tu propia historia. Te rompí el corazón. Herí tus sentimientos. Pero sabes qué, me quitaste algo que nunca recuperaré. Me hiciste sentir fatal. Como si estuviera equivocada al no querer acostarme contigo. Me hiciste dudar de mí misma. Cada vez que me violabas, te llevabas un pedazo de mi corazón y no sé si alguna vez lo recuperaré. Te lo conté todo, a veces sentía que me conocías mejor que yo misma. Me hiciste sentir emocionada por mi futuro. Me diste tanta esperanza de poder elegir mi propio camino. Te amaba. Me encantaba cómo me hacías sentir. Segura. Vista. Llena de potencial. Feliz. Ahora te miro y se me encoge el pecho, el corazón me late más rápido, quiero correr, alejarme de donde sea que estés. Me hiciste sentir miedo al verte. Miedo. Y tú lo sabías, sabías que no quería verte, y aun así venías a verme siempre que podía. Cada vez que te veía, sentía todo el amor que aún sentía por ti. Me dolía tanto que pudiera amar tanto a una persona y temerle al mismo tiempo. Mi mente no podía comprender lo que hiciste. Fue tan inusual. Cuanto más lo pensaba, más me convencía. Me diste pistas sobre quién eres realmente y simplemente las ignoré, pensando que no eran tan importantes. Gracias por enseñarme a no volver a pasarlas por alto ni a caer en eso. Siempre me dijeron que ya era muy mayor para mi edad. Nunca quise serlo, simplemente tenía que hacerlo. De pequeña, yo era la única persona en la que podía confiar. Aprendí a lidiar con las cosas yo sola. Pero esto no me hizo más fuerte ni más sabia. Destrozó mi mundo. Tengo que aprender a confiar en la gente de nuevo. Siempre ha sido un gran problema, pero lo controlé. Ahora me aíslo. Tengo tanta ansiedad que no puedo con ella. Tú me la diste. Espero estar bien algún día, sé que tengo que esforzarme. Sé que estarás bien en una semana. Le dirás a la gente que soy una loca que te rompió el corazón y que no hiciste nada malo. Eso fue lo que pasó con M. Sabes que ni siquiera me preguntó qué había pasado ni si estaba bien. Solo me dijo que era mi trabajo ir a ver cómo estabas, porque te rompí el corazón. Sabía que era tu mejor amigo, pero pensaba que yo también era su amiga. Probablemente te sentiste bien por el hecho de que me lastimara tanto con ese mensaje de Facebook. Y cuánto me lastimó, no puedo expresar con palabras la traición que sentí. Sé que no tiene nada que ver contigo, pero necesitaba decírtelo. Ojalá pudiera hablar contigo, ojalá pudiera abrazarte, ojalá fueras la persona que yo creía que eras. Sé que no es posible y está bien. Lloraré y te extrañaré. No sé si eso acabará alguna vez, espero que sí. Solo quiero que vuelvas, es como si hubieras muerto. Moriste. La versión de ti que tenía en mi cabeza, mi lugar seguro, mi mejor amiga, está muerta. Y no sé cómo llorar a una persona que sigue viva. Sigues aquí y sé que podría llamarte o enviarte un mensaje, pero esa no es la persona con la que quiero hablar. Quiero volver atrás en el tiempo y quiero que aceptes mi no. ¿Por qué no aceptaste mi no? Odio que todavía te quiera tanto. Te quiero tanto. Puedo lidiar con la violación, soy lo suficientemente fuerte como para no dejar que eso afecte mi valor. Lo que no puedo aceptar es que fuiste tú quien me violó. Tú. ¿Por qué tuviste que ser tú?

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Decirle algo a alguien finalmente no te cura del todo, pero te quita un gran peso de encima. Tener un sistema de apoyo es muy importante y liberador; nunca estaremos al 100%, pero sí mejora.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Nombre, cofundador de Organización

    Soy una sobreviviente de abuso sexual infantil. Como muchas sobrevivientes, no comprendí ni procesé completamente lo que me hicieron hasta la edad adulta. El trauma no sigue una cronología clara ni predecible. Retrasa el reconocimiento, fragmenta la memoria y, a menudo, impide la revelación hasta años, a veces décadas, después. Cuando finalmente me presenté y hablé públicamente sobre el abuso que sufrí de niña, creí que estaba ejerciendo un derecho fundamental: decir la verdad sobre lo que me sucedió. En cambio, me presionaron. Después de revelar el abuso, mi abusador y su abogado me amenazaron y exigieron que me retractara de mis declaraciones y guardara silencio. Me presionaron para que retirara mi relato de sobreviviente y me amenazaron con consecuencias económicas y legales simplemente por hablar sobre lo que me hicieron de niña. Al mismo tiempo, no he podido encontrar representación legal propia. A pesar de la documentación que lo confirma, a pesar de la gravedad del daño y a pesar de actuar de buena fe, me han dicho repetidamente que mi caso es "demasiado antiguo", "demasiado difícil" o financieramente inviable según las leyes vigentes. El resultado es un brutal desequilibrio de poder: la persona que abusó de mí tenía un abogado dispuesto a amenazarme, mientras que yo, su víctima, no pude encontrar un abogado dispuesto o capaz de ayudarme a buscar justicia. Esto es lo que enfrentan las sobrevivientes cuando la ley cierra sus puertas. No elegí ser abusada. No elegí cómo mi mente me protegió de niña. Y no debería ser castigada, intimidada ni silenciada por buscar justicia como adulta. Ninguna sobreviviente debería ser sometida a amenazas legales de su abusador por decir la verdad. Ninguna sobreviviente debería ser obligada a enfrentarse al abogado de un abusador sola, sin representación, simplemente porque el trauma retrasó su capacidad de denunciar. Y a nadie se le debe negar el acceso a los tribunales mientras quienes le hicieron daño puedan usar el sistema legal como arma. Por eso es importante la Ley de Trey. La Ley de Trey no se trata de venganza. Se trata de acceso: acceso a la justicia, acceso a la rendición de cuentas y acceso a los tribunales para las sobrevivientes cuyo abuso no pudo ser confrontado de manera realista dentro de plazos rígidos y obsoletos. Si alguien vuelve a sufrir abusos —y sabemos que ocurrirán—, no debería tener que soportar lo que yo he soportado solo para ser escuchado. No debería ser amenazado por hablar. No deberían ser excluidos del sistema legal antes de tener la oportunidad de defenderse. La Ley de Trey reconoce la realidad del trauma y corrige un sistema que actualmente protege a los abusadores mejor que a las personas a las que dañaron. Comparto mi historia no solo por mí, sino por cada sobreviviente a quien le dijeron que era "demasiado tarde", a quien presionaron para que guardara silencio o que descubrió que lo más difícil no fue sobrevivir al abuso, sino sobrevivir al sistema después. No me detendré hasta que la ley honre a quienes debe: a las víctimas.

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  • “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

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    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Mi papá - Mi héroe, mi ídolo, mi abusador.......

    Como hija única, no tenía a nadie a quien admirar. Pero siempre admiré a mi papá. Aunque nunca estaba presente por trabajo (aunque mamá trabajaba más que él y aun así encontraba mucho tiempo para mí), lo idolatraba. Era mi héroe. Siempre decía: «Los papás lo saben todo, recuérdalo», así que mentirle (incluso mentiras piadosas) no tenía sentido. Sin embargo, cuando cumplí 13 años, empecé a darme cuenta de que sí lo sabía todo. Sabía de qué hablábamos mis amigos y yo, sabía exactamente dónde estaba y con quién estaba sin siquiera tener que preguntarme, y yo siempre me preguntaba por qué. En realidad, tenía mi teléfono rastreado y podía leer todos mis mensajes. Ahora que he pasado por los tribunales y él ha sido encarcelado por los abusos que me infligió, puedo confirmar que, de hecho, me estaba manipulando sexualmente desde los 13 años. Aproximadamente un mes después de mi 18.º cumpleaños, comenzó el horrible abuso que sufrí durante 7 años y medio. Mi padre, disfrazado de desconocido durante los dos primeros años, me chantajeó para que tuviera relaciones sexuales con hombres desconocidos en nuestra casa, el único lugar donde debería haberme sentido segura. Cuando finalmente me di cuenta de que era él, no podría explicar cómo la situación se convirtió en abuso y violación sin control. Nos anunciaba como pareja en sitios de encuentros casuales y, para evitar las palizas, yo le seguía la corriente. Temía tanto por mi vida que las violaciones y agresiones sexuales interminables eran más fáciles —imagínate que fuera la opción más fácil—, hasta que te metes en una situación así, simplemente no sabes cómo vas a reaccionar. Dejé de salir, dejé mis aficiones y, mientras estaba en la universidad, dejé mi trabajo a tiempo parcial: él controlaba cada aspecto de mi vida. Y si dejo que mi máscara de "todo es color de rosa" se caiga, aunque sea por un segundo, sobre todo delante de mi madre, pues no aguanto ni pensarlo. Por suerte para mí, en cuanto mi madre se enteró, desapareció de mi vida en 30 minutos. Por desgracia, después de eso siguió acosando y abusando de otras. Fue condenado y actualmente cumple condena, pero aún le temo.

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    #1709

    Soy una sobreviviente de abuso sexual infantil que vive en Canadá y tengo un acuerdo de confidencialidad por abuso sexual infantil desde hace 28 años. Cuando intenté levantar mi acuerdo de confidencialidad en 2018, tras el fallecimiento de mi abusador, el tribunal de Columbia Británica me lo denegó y se negó a levantarlo. Por ello, durante los últimos siete años, he abogado ante políticos provinciales y federales de Canadá para que prohíban el uso indebido de acuerdos de confidencialidad para sobrevivientes de abuso sexual infantil. Con la aprobación de la Ley de Trey en Texas y Misuri (¡y espero que pronto en más estados!), esto presionará al gobierno canadiense y a las provincias para que aprueben leyes similares. Me siento muy alentada (¡y también sanada!) por todos los sobrevivientes que comparten sus historias en las legislaturas de Misuri y Texas. Todos estos testimonios son muy importantes como prueba para demostrar el daño extenso y a largo plazo que un acuerdo de confidencialidad ha causado a una víctima de abuso infantil, de cara a los casos judiciales posteriores. (Este tipo de prueba de daño a largo plazo no se presentó en mi caso judicial en Columbia Británica; por lo tanto, mi solicitud de levantamiento del acuerdo de confidencialidad fue denegada). Todos debemos seguir alzando la voz para cambiar el futuro de los niños. Quizás no podamos cambiar el pasado, pero sin duda podemos cambiar el presente y hacer del mundo un lugar más seguro para los demás. Tras sufrir mucho durante años, ahora veo que ese sufrimiento ha tenido un sentido. Como resultado, me he convertido en una persona más fuerte. No estoy agradecida por el abuso, pero me parece que una fuerza mayor en el universo está ayudando a todas las víctimas a cambiar el mundo por completo ahora mismo. Es un momento sin precedentes en la historia de la humanidad y todos debemos seguir impulsando este increíble cambio. Gracias a la Ley de Trey y a todos los sobrevivientes que han expresado su apoyo a la Ley de Trey.

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  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

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    De un sobreviviente
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    #1815

    Mi primer recuerdo es el dolor, la presión, el miedo y el asco de ser violada. Recuerdo el calor de la habitación, la presión y el dolor debilitante de cada grieta y agujero posible que él creó dolor. No hay muchos buenos recuerdos que recuerde en absoluto honestamente hasta que llegué al tercer grado. De 3 a 8 años cada verano fue violación y dolor sin fin con la esperanza de proteger a mi hermano y sus hermanos y el miedo absoluto que me puso. Era el hijo de la amiga de mi madre mayor que yo, pero no mucho. Me hizo sentir repugnante, sucia, petrificada como si me lo mereciera, le tenía miedo en todos los sentidos. Era un hombre horrible, sin remordimientos, pero me hace pensar que algo le pasó a él también. No tiene sentido que pudiera caber en mi pequeña boca, mis áreas privadas en todas partes, todavía lo recuerdo como si fuera ayer, sentí que me estaban destrozando, la presión era insoportable. Pero sabía que si seguía adelante y me quedaba callada, sería libre el resto del día. Aprendí rápidamente a quedarme callada cuando sacaba la pistola de aire comprimido, aunque no era una pistola de verdad. Puedo decirte que me dolió la única vez que grité pidiendo ayuda, disparó y disparó y disparó. Odio el número 3. Me confundo porque mis padres y mis médicos no lo sabían. Tenía constantes infecciones urinarias, problemas estomacales, dolor y ardor. Mi médico dijo que era dramática y nadie parecía darse cuenta. Siempre lloraba pidiendo ayuda en el baño para limpiarme, pero en realidad era porque tenía miedo incluso de tocarlo, estaba muy dolorido. Pero negué todo, que estaba bien, él me convenció de que esto tenía que pasar, que no valía nada y que para eso estaba hecha, para ayudarlo y salvar a los otros niños. Así que sabía que estaba mal, pero aun así me eligió. Me arrebató mi infancia. Vivía con miedo y ansiedad constantes, estaba petrificada de todos, incluso de mis compañeros de clase. Tenía sueños horribles todas las noches que me ponían en un estado de miedo paralizante. En tercer grado escapé, eso pensé. Lo logré hasta que empecé a tomar la ruta a nuestra casa, era el verano antes del séptimo grado, caminaba a casa desde el trabajo en la peluquería, no sé cómo ni por qué, pero allí estaba él en Main Street, los dos solos, me llevó al baño en el edificio de ladrillo del círculo, no hice ningún ruido, ¿por qué diablos no hice ningún ruido? ¿Cómo estaba allí? Y otra vez me lo quitó todo, nadie se detuvo ni le importó. ¿Cómo es que mi familia no sabía que estaba fuera por más tiempo? ¿Cómo es que no vieron el dolor en mi cara y cuerpo? Estaba con la regla y luego él estaba tan feliz de prometer que algún día sería el mayor de mi bebé. Me recogían casi todos los días, les decía a mis padres que realmente no quería caminar a casa, la mayoría de las veces me recogían, pero cada vez que tenía que caminar, que fueron solo 4 veces, él estaba allí para destruirme de nuevo, como si estuviera observando cada uno de mis movimientos, ¿cómo lo supo esos días? Todavía no lo entiendo. El salón me mandaba a comer y, por supuesto, no podía conducir, así que tenía que caminar a todas partes. Estaba petrificada y juraba que él me estaba mirando. Después de esto, planeé suicidarme, pero él murió pronto y finalmente fui libre. Bueno, mi cuerpo fue libre, pero no mi mente. Seguía atrapada en este infierno de miedo y odio hacia mí misma, pensando que él me encontraría de nuevo. Sigo sufriendo cada día; no pasa un solo día sin que piense en ese infierno. Hubo momentos en que podía empezar a sentir que mejoraba y luego se derrumbaba en desastre. Pesadillas constantes, miedo e ira paralizados. Ojalá se lo hubiera contado a la gente entonces, habría tenido mucha más ayuda y ya estaría mucho más avanzada en la recuperación, ¡pero finalmente se lo conté a alguien! Empezó con mi terapeuta, quien me ayudó a encontrar el coraje para contárselo a mi familia, y todo el miedo a que no me creyeran y el miedo a estar en problemas se demostró que eran falsos. Mi familia no ha hecho más que ayudarme a afrontar esto y, aunque ha demostrado ser más difícil antes de mejorar, estoy muy feliz de haber comenzado mi recuperación y espero encontrar la paz pronto. Un sistema de apoyo es tan importante que no podría estar más agradecida por el mío. Espero que esto pueda ayudar a otros de alguna manera. Si pudiera decirle algo a otra sobreviviente, es que nunca será perfecto, pero mejorarás; esto no te define.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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    De un sobreviviente
    🇮🇪

    El título de la historia es: Mira fijamente al acosador

    Mira fijamente al acosador La playa no se parece en nada a la suave arena de ubicación, mi ciudad natal. Es de guijarros, con suaves olas que lamen la orilla. Me siento en la orilla. Las lágrimas resbalan por mis mejillas. Mojan los guijarros y la arena. La libertad es abrumadora. Tantas emociones. Había tejido una manta sobre mi dolor. Es fecha de hoy, pero mi historia comenzó en una fecha pasada. Me casé ese día. El día que exmarido me dijo que le pertenezco. El día que me impuso un toque de queda. Desde ese día fui suya. Nunca olvidaré fecha. Mi toque de queda de las 9 p. m. había pasado. Estaba trabajando hasta tarde. Presa del pánico, huí de la oficina. Mi jefe me persiguió ofreciéndome una vida, evitando así la caminata de 20 minutos. Insistió en parar en la trituradora. No pude decir nada. Verás, nunca le había contado a nadie cómo era mi vida. ¿Cómo iba a poder? ¿Qué pensarían? Solo podía pensar: «¡Dios mío, llévame a casa!». Exmarido estaba allí, furioso. Hamburguesa, patatas fritas, cebolla y salsa roja me impactaron como un ladrillo. Me impactaron en la cara. Humillada y desdichada, sentí cómo la hamburguesa, las patatas fritas, la cebolla y la salsa roja se deslizaban por mi cara llorosa. Fue uno de dos puntos de inflexión. A la mañana siguiente, le conté todo a mi jefe: que si me quedaba, moriría. El alivio. Entre los dos tramamos un plan. No se lo dije a nadie. Dos días después, tomé el tren a City y me apunté a unas agencias. Cuando volví, exmarido estaba en la estación. Estaba furioso. No lo sabía entonces, pero cada mañana me seguía para asegurarse de que había ido a trabajar. Me metió a la fuerza en el coche. La gente me miraba, pero nadie interfería. Pensé que había llegado el fin y que me quedaría tumbada en ese suelo frío y húmedo. De vuelta en casa, estuvo sentado a horcajadas sobre mi pecho toda la noche. Apenas podía respirar. A las 5 de la mañana, se cayó de mí, sumido en un sueño profundo. Me arrastré a gatas, con el corazón latiéndome con fuerza, cerré la puerta de casa y corrí. El coraje se manifiesta de muchas maneras. La canción de Gloria Gaynor: "Sobreviviré". La puse, la canté mentalmente, en voz alta, y me prometí que sobreviviría. La oración "Acordaos". ¿Cómo puedo agradecerle lo suficiente? Sus palabras me ayudaron en mi peor momento. Creí que recibiría ayuda de algún lugar y hoy ocupa un lugar especial en mi corazón. Empecé mi nuevo trabajo en Ciudad. Me mudé a un piso con mi hermana y una amiga. Entonces empezó el acoso. exmarido sabía todos mis movimientos. Cuando volvía a casa los fines de semana, se quedaba esperando fuera de casa de mi madre. Me seguía constantemente. Su figura sombría, a pocos metros de distancia. A mi lado, detrás, delante. Sin decir una palabra, solo mirándome fijamente. Mi paz quedó destruida. Las amenazas hechas en el pasado no se habían olvidado. Esa noche me dijo que me atraparía "no ahora, sino en algún momento del futuro y para siempre, te miraré por encima del hombro, maldita sea". Mi madre murió en año y visitaba su tumba casi todos los sábados, ya que seguía yendo a lugar. Mis hermanos vivían allí. exmarido siempre estaba allí. Escondiéndose detrás o junto a una lápida cercana. Cambiaba mis horarios y mi ruta, pero nunca cambiaba nada. Aparecía y se quedaba mirando. Nunca dijo una palabra. Nunca supe si "hoy sería el día". Sabía que su amenaza era real. exmarido se arrastraba por la calle principal si me veía, mirando por la ventanilla y me seguía hasta llegar a mi destino. Los coches le pitaban para que acelerara, pero él los ignoraba. El único gesto que hacía era con los dedos "vigilándote". Pasaron cinco años. Todos los días sin excepción aparecía en mi trabajo en ubicación Me seguía de vuelta al piso. Me seguía el paso, pero nunca me pasaba. Vomité en las papeleras y las alcantarillas. Me ponía enferma en todo el sentido de la palabra. Estaba hecha un desastre. Nos mudamos, pero siempre me encontraba. Más tarde descubrí que cambió su horario de trabajo a horario flexible para poder hacer el viaje de ida y vuelta de lunes a viernes y que luego, los fines de semana, me acosaba cuando estaba en casa. Un día se cruzó con el siguiente. Me acosaba. Vomité. ¿A quién podía decírselo? ¿Quién me ayudaría? No había nadie. La policía no te creería en ese momento y, de todos modos, no podían hacer nada. ¡O sea, que no me había hecho daño! Mentalmente estaba muerta por dentro. Dejé mi maravilloso trabajo y me mudé a ubicación. Conocí a un hombre maravilloso, marido. Nos casamos en año y en año nació nuestro hijo, nombre del hijo. ¡Pensarías que el acoso pararía! Íbamos a ubicación los fines de semana. Tan hermoso. Me encantaba el mar. Esposo sabía que había estado casada con exmarido pero mi vida con él era demasiado dolorosa para hablarlo con nadie, así que no le conté a esposo sobre el acoso ni nada más y así continuó, pero ahora exmarido tenía un nuevo odio en sus ojos. Mis paseos por la playa se desvanecieron. Exmarido era como un radar. Siempre ahí. Daba mucho miedo. Poco a poco mi vida se desvanecía. Exmarido nunca seguía con esposo venía con nosotros. Exmarido siempre intentaba encontrar una manera de interactuar con nombre del hijo. Una vez en un Rally de Autos Clásicos, solté la mano de hijo por un instante y en segundos exmarido la había tomado e intentaba darle un auto Dinky que le había comprado mar dhea. Cogí a nombre del hijo y me fui. Ir al Tesco era una pesadilla. nombre del hijo estaba en el carrito. Estábamos en la caja y siempre en la siguiente aparecía exmarido. Sin comida y esa mirada. Mirándome fijamente y mirándole fijamente a mi hijo. Por aquel entonces, el acoso no se consideraba nada, y mucho menos un delito, y me habrían considerado una "imbécil". Entonces llegó el segundo punto de inflexión: fecha. El hermano menor de marido, nombre del cuñado, vino de vacaciones a lugar. Nunca había visto el mar. ¡Qué emoción! Estuve nerviosa toda la mañana preparando la cesta de picnic y nuestras cosas, pero todo iría bien porque marido estaría con nosotros. En el último minuto, marido recibió una llamada urgente del trabajo. Estaba de guardia las 24 horas. ¡Dios mío, no podía decepcionar a los niños! Nombre del hijo tenía ahora 6 años, y luego vinieron nombre de la hija y nombre de la hija y, por supuesto, nombre del cuñado por primera vez. Nuestra casa estaba al final de un callejón. Detrás de la farola estaba exmarido. Intenté ignorarlo. La playa estaría concurrida. En cuanto no viera a ningún marido, se acabó. Empezó a seguirnos. Por el muelle, exmarido caminaba detrás de nosotros. No nos pasó, no habló. Cruzamos el puente, todavía detrás de nosotros a unos metros. ¡Pude ver a nombre del cuñado preguntándose por qué ese hombre no nos adelantaba! Pasamos el estanque de los patos y llegamos a la playa. Seguía siguiéndonos. Recuerdo muy bien ese día. Un precioso día de verano. Corazones brillantes y emoción en el aire, pero el mío latía con fuerza, muerto de miedo. Dejé la manta; los niños saltaban de la emoción. ¡Y entonces estaba exmarido! Prácticamente encima de nosotras. A no más de un metro de distancia. Tumbado de lado, apoyado en un codo, de frente, mirándonos fijamente. Sentí náuseas. Me palpitaba la cabeza y el corazón me latía con fuerza en el esternón. Si me meto al mar con los niños, ¿qué hará? No podía dejar nuestras cosas. No sabía qué haría. Tenía miedo de ir, miedo de quedarme, miedo de dejar que los niños se fueran al borde, miedo por todas nosotras. Recogí el picnic y me fui a casa. exmarido me siguió. Me quitaron el asunto de encima al llegar a casa. nombre del cuñado le contó a marido que el hombre nos seguía y que le tenía miedo, y lo describió con todo detalle. marido lo entendió enseguida y entonces le conté lo que había estado pasando todos estos años, ¡desde año para ser exacta! Pensé que se enojaría conmigo por no decírselo, pero simplemente me abrazó fuerte y me dijo que todo iba a estar bien. No es necesario encarcelar a una persona para que le arrebaten la libertad. Aprendí a mirar fijamente. Esposo me enseñó. De pequeña, me enfrentaba a mis hermanos, pero ahora esto era diferente. Sabía que esto me cambiaría la vida. Necesito mirar fijamente a exmarido y eso requería práctica, mucha práctica. Sé que suena absurdo, pero aprender a mantener la mirada fija durante un tiempo considerable no es tarea fácil. Todos los días después de cenar, Esposo y yo nos mirábamos fijamente. Nuestras miradas se clavaban en la otra y sabía que tendría que mantener esa mirada fija durante mucho tiempo para vencer a exmarido. Sentí ganas de rendirme muchas veces. Varias semanas después, en lugar, estaba visitando la tumba de mis padres y, efectivamente, justo al amanecer, allí estaba él. Sabía que esposo no dejaría que me pasara nada y que ahora sabía que exesposo era un cobarde y un abusón. Una vez que se enfrentaban a él, se encogían y se escabullían al agujero del que salieron. Exesposo me miraba fijamente, yo también. Podía ver el odio en sus ojos. La cita volvió a mí. Seguí mirándolo. Se enojó muchísimo, pero su mirada no vaciló, ni la mía tampoco. Recé a todos los santos de la cristiandad. Recé para que mis padres salieran de la tumba y lo rescataran. Recé el Acordaos como si me fuera la vida en ello y canté mentalmente "Sobreviviré". Estaba decidida a tomar las riendas de mi vida. Me ardían los ojos, se me nublaban, se me llenaban de lágrimas. Oh, Dios, que esto termine pronto, recé. Pero él solo me miró fijamente y me miró fijamente durante lo que me pareció una eternidad. Entonces, tan silenciosamente como había entrado en el cementerio, porque no lo oí ni lo vi entrar, se fue. Caí de rodillas sobre la tumba de mis padres y lloré. Dieciséis años habían pasado desde que dejé a exmarido y el acoso terminó, pero no fue hasta 2022, número de años después, que pude caminar sola por la playa. Ahora sé mucho más. En 2020 contacté con un servicio de apoyo. Me dieron las habilidades para lidiar con exmarido y sigo trabajando en esas habilidades. Sé que debería habérselo dicho a marido y debería habérselo dicho a mi familia, pero nunca lo hice. Estaba tan avergonzada, pero ahora puedo hablar de ello. Mis amigos en ubicación volvieron a aparecer de la nada. Pensé que me habían abandonado, pero exmarido les había advertido en términos inequívocos y estaban asustados. fecha es mi día especial. Es el día en que me senté junto a las aguas tranquilas y me sentí orgullosa de mi logro. Puede que nunca deje de mirar por encima del hombro, pero estoy en ello. Quería contar esta historia con la esperanza de que le sea útil a alguien más.

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    De un sobreviviente
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    Víctima a perpetrador

    Siento que nadie habla de COCSA. Y siento que nadie habla de las mujeres abusadoras. No estoy aquí necesariamente para hablar del abuso que me ocurrió, pero para contextualizar, yo tenía nueve años y la otra niña era una niña de nueve. Lo que realmente me atormenta es lo que hice después. Le infligí este dolor a otra persona; calculo que yo tenía unos 10 años y ella 9. Era la hija de una amiga de mi madre. De hecho, la mejor amiga de mi madre. Y he estado pensando mucho en cuánto debió arruinar su amistad cuando se enteraron de lo que pasó. Cuánta rabia debió sentir mi madre en el fondo hacia mí. No quise lastimar a nadie. Y me digo a mí misma: "No la toqué, ni siquiera le puse las manos encima, no lo hice", pero lo hice. Lastimé a alguien así y tal vez tenga una excusa, tal vez no, pero lo único que puedo pensar es en lo horrible que me siento por haberle hecho algo así a otra persona. Nunca se trató de que me atraparan ni de meterme en problemas, solo estoy asqueada de mí misma. Hace poco recordé que me violaron dos veces esa noche, no una. Y ahora me aterra que quizás esté olvidando algo y que quizás lo hice más de una vez, pero ¿cómo pude olvidarlo? Hoy en día jamás le haría daño a un niño. Jamás. No tengo la menor duda de que volvería a hacerle daño a alguien así. Solo pienso en si soy una persona horrible, porque nadie habla de esta parte de la infancia en Sudáfrica y a quienes sí lo hacen los tratan como monstruos. Pero quizás eso es lo que merezco.

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  • “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

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    ¿Quién era mi padre?

    Siento rabia hacia mi padre. Para mí, mi padre es un monstruo. Está atado al patriarcado. Ha sido una persona muy problemática desde que era niña. Abusaba verbal y físicamente de mi madre. Tenía un comportamiento muy fuerte en casa. Siempre se portaba bien. Mi padre se mudaba mucho por trabajo, pero yo terminé faltando a la escuela. Sufrí una agresión sexual en el instituto y fui a una clínica de salud mental, por lo que empezó a llamarme rara. Me encantaba crear, pero él decía que eso también era raro. Mi hermana mayor también fue víctima de mi padre, pero siempre sonreía, sin importar lo que mi padre le hiciera. Estaba emocionalmente apegado a ella. Era como un amante o una madre para mí. Yo era rebelde, así que me ignoraba. Mi padre me usó y me acosó sexualmente (me hizo lo mismo), e incluso cuando se lo contaba a otros, solo me victimizaba. A veces hablaba como si fuera una gran persona. Abusaba de mi madre. Las mujeres raras dan a luz a niños raros. Las mujeres se vuelven raras cuando les viene la regla. Yo misma me preguntaba por qué creaba arte y a veces consideré hacerme la prueba del síndrome de Asperger. Lo dejé, pero... Mi hermana mayor fue explotada por otro hombre, se casó con él y se suicidó en su aniversario de bodas. A medida que mi padre envejece, solo siento rabia hacia él, y en Japón, hay una cultura que nos hace creer que tenemos que cuidar de nuestros padres. Mi padre se lo merecía, y quiero que se lleve sus pecados al más allá, pero por desgracia, sorprendentemente, no ha cambiado sus principios de comportamiento. Los agresores nunca cambian. La función cognitiva de mi madre está decayendo ligeramente. Puede que yo sea quien sobreviva al final, aunque soy la única que está completamente devastada. Me pregunto si debería estar presente en su fin o ir a su funeral, pero en este momento no tengo planes de estar presente ni de ir al funeral. También he perdido algo de memoria sobre dónde está el pueblo natal de mi padre. En las noches de agotamiento, a veces desearía morir. Mi médico me recomendó publicar mi obra creativa. Estoy considerando mis intereses (música occidental, etc.), el hecho de haber obtenido ciertos créditos en una universidad por correspondencia y el hecho de haber presentado el examen Eiken hace mucho tiempo. Teniendo en cuenta estos factores, me pregunto cómo quiero vivir el resto de mi vida. Una parte de mí sufre de ansiedad social, así que soy un recluso. ¿Vale la pena vivir? Todavía no hay una respuesta.

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  • Mensaje de Esperanza
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    Te creo. Lo que te pasa no es culpa tuya y no tienes por qué vivir así.

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    #400

    Realmente no puedo recordar cuándo "empezó" todo, tenía 6 o 7 años, creo que duró hasta los 8, pero él seguía haciendo cosas espeluznantes hasta que tuve 9 o 10 años. Una noche me preguntó qué era el sexo, no estoy segura de lo que dije, pero creo que sabía qué era, pero realmente no sabía que él pidió tener sexo, no sabía qué hacer, creo que me "contenté" esta vez, estuve ansiosa todo el tiempo, quería que parara, le decía que parara y que escuché a alguien y no paraba después de eso, continuó, no recuerdo el orden ni nada de lo que sucedió, realmente no lo recuerdo, pero usaba palabras clave como "quiero ver videos divertidos de Minecraft", intentaba convencerlo de ver videos divertidos de Minecraft REALES, pero él quería ver pornografía o "tener sexo", nunca decía que sí cuando lo hacía en cuanto al sexo de inmediato, generalmente me rogaba o me manipulaba o, a veces, se obligaba a sí mismo a tener sexo. Decía "nunca quieres hacer lo que yo quiero", se burlaba de mí, me lo preguntaba una y otra vez, o si estaba sentada frente a él, me metía su parte en la parte de atrás de mis pantalones. Recuerdo que una vez le decía basta y no mientras jugaba Minecraft en su Xbox, y él me la metía... ¿sabes? Una vez me violó. Normalmente solo me agredía sexualmente (me frotaba la parte, me agarraba los pechos, me la metía en los pantalones), pero esta vez me rogó y dijo que, como me la había tocado (yo no quería que lo hiciera), tenía que hacerle cosas. Le dije que no, pero él dijo que sí, y que no era justo. Básicamente, me obligó a hacerle sexo oral. Después de eso, lo amenazé con decírselo si me volvía a preguntar. Se puso muy deprimido. Me sentí culpable, como si estuviera haciendo algo mal. No era la única razón por la que me sentía tan culpable. Mi padre falleció en esa época y pensé que me estaba cuidando y me odiaba por lo que mi primo estaba haciendo por mí porque pensé que estaba "teniendo sexo" cuando prácticamente lo estaba todo el tiempo. Todavía se las arregló para hacerme cosas espeluznantes después. Como sujetarme y presionar su parte privada contra la mía diciendo que era "un juego", escribir esto me da asco, no quiero pensar más en esto, solo necesito que alguien realmente escuche mi historia aunque no tenga todos los detalles o un buen recuerdo de lo que me pasó.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

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    Mensaje de Sanación
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    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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    Contar eso sin derrumbarme

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    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Decirle algo a alguien finalmente no te cura del todo, pero te quita un gran peso de encima. Tener un sistema de apoyo es muy importante y liberador; nunca estaremos al 100%, pero sí mejora.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Nombre, cofundador de Organización

    Soy una sobreviviente de abuso sexual infantil. Como muchas sobrevivientes, no comprendí ni procesé completamente lo que me hicieron hasta la edad adulta. El trauma no sigue una cronología clara ni predecible. Retrasa el reconocimiento, fragmenta la memoria y, a menudo, impide la revelación hasta años, a veces décadas, después. Cuando finalmente me presenté y hablé públicamente sobre el abuso que sufrí de niña, creí que estaba ejerciendo un derecho fundamental: decir la verdad sobre lo que me sucedió. En cambio, me presionaron. Después de revelar el abuso, mi abusador y su abogado me amenazaron y exigieron que me retractara de mis declaraciones y guardara silencio. Me presionaron para que retirara mi relato de sobreviviente y me amenazaron con consecuencias económicas y legales simplemente por hablar sobre lo que me hicieron de niña. Al mismo tiempo, no he podido encontrar representación legal propia. A pesar de la documentación que lo confirma, a pesar de la gravedad del daño y a pesar de actuar de buena fe, me han dicho repetidamente que mi caso es "demasiado antiguo", "demasiado difícil" o financieramente inviable según las leyes vigentes. El resultado es un brutal desequilibrio de poder: la persona que abusó de mí tenía un abogado dispuesto a amenazarme, mientras que yo, su víctima, no pude encontrar un abogado dispuesto o capaz de ayudarme a buscar justicia. Esto es lo que enfrentan las sobrevivientes cuando la ley cierra sus puertas. No elegí ser abusada. No elegí cómo mi mente me protegió de niña. Y no debería ser castigada, intimidada ni silenciada por buscar justicia como adulta. Ninguna sobreviviente debería ser sometida a amenazas legales de su abusador por decir la verdad. Ninguna sobreviviente debería ser obligada a enfrentarse al abogado de un abusador sola, sin representación, simplemente porque el trauma retrasó su capacidad de denunciar. Y a nadie se le debe negar el acceso a los tribunales mientras quienes le hicieron daño puedan usar el sistema legal como arma. Por eso es importante la Ley de Trey. La Ley de Trey no se trata de venganza. Se trata de acceso: acceso a la justicia, acceso a la rendición de cuentas y acceso a los tribunales para las sobrevivientes cuyo abuso no pudo ser confrontado de manera realista dentro de plazos rígidos y obsoletos. Si alguien vuelve a sufrir abusos —y sabemos que ocurrirán—, no debería tener que soportar lo que yo he soportado solo para ser escuchado. No debería ser amenazado por hablar. No deberían ser excluidos del sistema legal antes de tener la oportunidad de defenderse. La Ley de Trey reconoce la realidad del trauma y corrige un sistema que actualmente protege a los abusadores mejor que a las personas a las que dañaron. Comparto mi historia no solo por mí, sino por cada sobreviviente a quien le dijeron que era "demasiado tarde", a quien presionaron para que guardara silencio o que descubrió que lo más difícil no fue sobrevivir al abuso, sino sobrevivir al sistema después. No me detendré hasta que la ley honre a quienes debe: a las víctimas.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Mi papá - Mi héroe, mi ídolo, mi abusador.......

    Como hija única, no tenía a nadie a quien admirar. Pero siempre admiré a mi papá. Aunque nunca estaba presente por trabajo (aunque mamá trabajaba más que él y aun así encontraba mucho tiempo para mí), lo idolatraba. Era mi héroe. Siempre decía: «Los papás lo saben todo, recuérdalo», así que mentirle (incluso mentiras piadosas) no tenía sentido. Sin embargo, cuando cumplí 13 años, empecé a darme cuenta de que sí lo sabía todo. Sabía de qué hablábamos mis amigos y yo, sabía exactamente dónde estaba y con quién estaba sin siquiera tener que preguntarme, y yo siempre me preguntaba por qué. En realidad, tenía mi teléfono rastreado y podía leer todos mis mensajes. Ahora que he pasado por los tribunales y él ha sido encarcelado por los abusos que me infligió, puedo confirmar que, de hecho, me estaba manipulando sexualmente desde los 13 años. Aproximadamente un mes después de mi 18.º cumpleaños, comenzó el horrible abuso que sufrí durante 7 años y medio. Mi padre, disfrazado de desconocido durante los dos primeros años, me chantajeó para que tuviera relaciones sexuales con hombres desconocidos en nuestra casa, el único lugar donde debería haberme sentido segura. Cuando finalmente me di cuenta de que era él, no podría explicar cómo la situación se convirtió en abuso y violación sin control. Nos anunciaba como pareja en sitios de encuentros casuales y, para evitar las palizas, yo le seguía la corriente. Temía tanto por mi vida que las violaciones y agresiones sexuales interminables eran más fáciles —imagínate que fuera la opción más fácil—, hasta que te metes en una situación así, simplemente no sabes cómo vas a reaccionar. Dejé de salir, dejé mis aficiones y, mientras estaba en la universidad, dejé mi trabajo a tiempo parcial: él controlaba cada aspecto de mi vida. Y si dejo que mi máscara de "todo es color de rosa" se caiga, aunque sea por un segundo, sobre todo delante de mi madre, pues no aguanto ni pensarlo. Por suerte para mí, en cuanto mi madre se enteró, desapareció de mi vida en 30 minutos. Por desgracia, después de eso siguió acosando y abusando de otras. Fue condenado y actualmente cumple condena, pero aún le temo.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Víctima a perpetrador

    Siento que nadie habla de COCSA. Y siento que nadie habla de las mujeres abusadoras. No estoy aquí necesariamente para hablar del abuso que me ocurrió, pero para contextualizar, yo tenía nueve años y la otra niña era una niña de nueve. Lo que realmente me atormenta es lo que hice después. Le infligí este dolor a otra persona; calculo que yo tenía unos 10 años y ella 9. Era la hija de una amiga de mi madre. De hecho, la mejor amiga de mi madre. Y he estado pensando mucho en cuánto debió arruinar su amistad cuando se enteraron de lo que pasó. Cuánta rabia debió sentir mi madre en el fondo hacia mí. No quise lastimar a nadie. Y me digo a mí misma: "No la toqué, ni siquiera le puse las manos encima, no lo hice", pero lo hice. Lastimé a alguien así y tal vez tenga una excusa, tal vez no, pero lo único que puedo pensar es en lo horrible que me siento por haberle hecho algo así a otra persona. Nunca se trató de que me atraparan ni de meterme en problemas, solo estoy asqueada de mí misma. Hace poco recordé que me violaron dos veces esa noche, no una. Y ahora me aterra que quizás esté olvidando algo y que quizás lo hice más de una vez, pero ¿cómo pude olvidarlo? Hoy en día jamás le haría daño a un niño. Jamás. No tengo la menor duda de que volvería a hacerle daño a alguien así. Solo pienso en si soy una persona horrible, porque nadie habla de esta parte de la infancia en Sudáfrica y a quienes sí lo hacen los tratan como monstruos. Pero quizás eso es lo que merezco.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇯🇵

    ¿Quién era mi padre?

    Siento rabia hacia mi padre. Para mí, mi padre es un monstruo. Está atado al patriarcado. Ha sido una persona muy problemática desde que era niña. Abusaba verbal y físicamente de mi madre. Tenía un comportamiento muy fuerte en casa. Siempre se portaba bien. Mi padre se mudaba mucho por trabajo, pero yo terminé faltando a la escuela. Sufrí una agresión sexual en el instituto y fui a una clínica de salud mental, por lo que empezó a llamarme rara. Me encantaba crear, pero él decía que eso también era raro. Mi hermana mayor también fue víctima de mi padre, pero siempre sonreía, sin importar lo que mi padre le hiciera. Estaba emocionalmente apegado a ella. Era como un amante o una madre para mí. Yo era rebelde, así que me ignoraba. Mi padre me usó y me acosó sexualmente (me hizo lo mismo), e incluso cuando se lo contaba a otros, solo me victimizaba. A veces hablaba como si fuera una gran persona. Abusaba de mi madre. Las mujeres raras dan a luz a niños raros. Las mujeres se vuelven raras cuando les viene la regla. Yo misma me preguntaba por qué creaba arte y a veces consideré hacerme la prueba del síndrome de Asperger. Lo dejé, pero... Mi hermana mayor fue explotada por otro hombre, se casó con él y se suicidó en su aniversario de bodas. A medida que mi padre envejece, solo siento rabia hacia él, y en Japón, hay una cultura que nos hace creer que tenemos que cuidar de nuestros padres. Mi padre se lo merecía, y quiero que se lleve sus pecados al más allá, pero por desgracia, sorprendentemente, no ha cambiado sus principios de comportamiento. Los agresores nunca cambian. La función cognitiva de mi madre está decayendo ligeramente. Puede que yo sea quien sobreviva al final, aunque soy la única que está completamente devastada. Me pregunto si debería estar presente en su fin o ir a su funeral, pero en este momento no tengo planes de estar presente ni de ir al funeral. También he perdido algo de memoria sobre dónde está el pueblo natal de mi padre. En las noches de agotamiento, a veces desearía morir. Mi médico me recomendó publicar mi obra creativa. Estoy considerando mis intereses (música occidental, etc.), el hecho de haber obtenido ciertos créditos en una universidad por correspondencia y el hecho de haber presentado el examen Eiken hace mucho tiempo. Teniendo en cuenta estos factores, me pregunto cómo quiero vivir el resto de mi vida. Una parte de mí sufre de ansiedad social, así que soy un recluso. ¿Vale la pena vivir? Todavía no hay una respuesta.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇸🇻

    Carta a mi violador

    Esto no es realmente una historia, pero le escribí una carta a mi violador que jamás enviaré. No quiero guardármela, no estar sola con ella. Quiero que alguien me escuche, aunque no sea él quien me escuche. No sé cómo puedo extrañarte y odiarte tanto, y aun así sentirte tanto amor por ti. Hiciste lo peor que una mejor amiga podría hacer. Usaste la confianza que tenía en ti para beneficiarte e ignoraste mis sentimientos en el camino. Te amo tanto y no puedo demostrártelo, porque no mereces mi amor. Dijiste que te importaba, ¿por qué no paraste cuando dije que no? ¿Cómo pensaste que solo estaba jugando cuando te alejé, seguí diciendo que no y "no puedo"? No entiendo cómo interpretaste ese papel tan bien, todos cayeron en la trampa. Tus acciones nunca coincidieron con tus palabras. Cuando te dije que me habían violado y que no quería acostarme contigo, dijiste que estaba bien, que esperarías. Lo siguiente que recuerdo es que entraste al baño y me preguntaste si quería follar. Dijiste que nunca quisiste hacerme sentir incómodo, pero cuando claramente lo estaba, te importó un carajo. Literalmente dijiste: "Sé que no puedes, pero seguiré intentándolo hasta que digas que sí". ¡Qué demonios! Confié en ti. Te creí cuando me dijiste que sabías lo que sentía. Debe ser verdad, ¿verdad? Estabas tan seguro de mis sentimientos que empecé a creer que eran reales. Cuando me di cuenta de que tal vez no tenía esos sentimientos y te lo dije, me preguntaste cómo pude hacer algo así. Romperte el corazón, mentirte en la cara, que soy un psicópata por jugar así con tus sentimientos. Y una vez más me convenciste de lo que querías. No quería perderte, así que pensé que si esto es lo que se necesita para mantenerte en mi vida, lo intentaré. Pero seguiste insistiendo. Me violaste. Sé que no lo ves así. Te seguí la corriente. Te hice creer que lo disfrutaba, pero todo en lo que podía pensar era, por favor, córrete. En el fondo sabía que no quería esto, pero te hacía feliz, así que seguí el juego. Ignoraste todas las señales que te di de que me sentía incómoda. Nunca te besé primero, nunca inicié nada, siempre dije que no podía y que no. Lo ignoraste a propósito. No eres tan tonta. No puedes decir que eres una buena persona. Crees que lo eres, pero definitivamente no lo eres. No sé cómo una persona puede ser tan ciega a quién es realmente. ¿Quizás no? Tal vez sabías exactamente lo que hacías. Me gusta pensar que tu verdadero yo era la persona a la que confiaba mi vida, la persona a la que recurría cuando necesitaba consuelo, eras mi lugar seguro. Pero sé que ese no eres tú. Eres la persona que me manipuló para tener una "relación" contigo. Eres la persona que me violó, me siguió y me hizo tener ataques de pánico. Incluso cuando intentaba esconderme de ti, encontraste la manera de llegar a mí y hacerme sentir fatal. ¿Mereces una explicación de por qué dejé de hablarte? Eso es lo que repetías sin parar. Intenté darte una, te echaste a reír. En ese momento vi tu verdadero yo. El tú manipulador. El tú que no quiere oír nada excepto lo que cree que es verdad. En realidad no quieres una explicación, quieres tener la oportunidad de manipularme de nuevo. Eres la víctima de tu propia historia. Te rompí el corazón. Herí tus sentimientos. Pero sabes qué, me quitaste algo que nunca recuperaré. Me hiciste sentir fatal. Como si estuviera equivocada al no querer acostarme contigo. Me hiciste dudar de mí misma. Cada vez que me violabas, te llevabas un pedazo de mi corazón y no sé si alguna vez lo recuperaré. Te lo conté todo, a veces sentía que me conocías mejor que yo misma. Me hiciste sentir emocionada por mi futuro. Me diste tanta esperanza de poder elegir mi propio camino. Te amaba. Me encantaba cómo me hacías sentir. Segura. Vista. Llena de potencial. Feliz. Ahora te miro y se me encoge el pecho, el corazón me late más rápido, quiero correr, alejarme de donde sea que estés. Me hiciste sentir miedo al verte. Miedo. Y tú lo sabías, sabías que no quería verte, y aun así venías a verme siempre que podía. Cada vez que te veía, sentía todo el amor que aún sentía por ti. Me dolía tanto que pudiera amar tanto a una persona y temerle al mismo tiempo. Mi mente no podía comprender lo que hiciste. Fue tan inusual. Cuanto más lo pensaba, más me convencía. Me diste pistas sobre quién eres realmente y simplemente las ignoré, pensando que no eran tan importantes. Gracias por enseñarme a no volver a pasarlas por alto ni a caer en eso. Siempre me dijeron que ya era muy mayor para mi edad. Nunca quise serlo, simplemente tenía que hacerlo. De pequeña, yo era la única persona en la que podía confiar. Aprendí a lidiar con las cosas yo sola. Pero esto no me hizo más fuerte ni más sabia. Destrozó mi mundo. Tengo que aprender a confiar en la gente de nuevo. Siempre ha sido un gran problema, pero lo controlé. Ahora me aíslo. Tengo tanta ansiedad que no puedo con ella. Tú me la diste. Espero estar bien algún día, sé que tengo que esforzarme. Sé que estarás bien en una semana. Le dirás a la gente que soy una loca que te rompió el corazón y que no hiciste nada malo. Eso fue lo que pasó con M. Sabes que ni siquiera me preguntó qué había pasado ni si estaba bien. Solo me dijo que era mi trabajo ir a ver cómo estabas, porque te rompí el corazón. Sabía que era tu mejor amigo, pero pensaba que yo también era su amiga. Probablemente te sentiste bien por el hecho de que me lastimara tanto con ese mensaje de Facebook. Y cuánto me lastimó, no puedo expresar con palabras la traición que sentí. Sé que no tiene nada que ver contigo, pero necesitaba decírtelo. Ojalá pudiera hablar contigo, ojalá pudiera abrazarte, ojalá fueras la persona que yo creía que eras. Sé que no es posible y está bien. Lloraré y te extrañaré. No sé si eso acabará alguna vez, espero que sí. Solo quiero que vuelvas, es como si hubieras muerto. Moriste. La versión de ti que tenía en mi cabeza, mi lugar seguro, mi mejor amiga, está muerta. Y no sé cómo llorar a una persona que sigue viva. Sigues aquí y sé que podría llamarte o enviarte un mensaje, pero esa no es la persona con la que quiero hablar. Quiero volver atrás en el tiempo y quiero que aceptes mi no. ¿Por qué no aceptaste mi no? Odio que todavía te quiera tanto. Te quiero tanto. Puedo lidiar con la violación, soy lo suficientemente fuerte como para no dejar que eso afecte mi valor. Lo que no puedo aceptar es que fuiste tú quien me violó. Tú. ¿Por qué tuviste que ser tú?

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

    “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    El título de la historia es: Mira fijamente al acosador

    Mira fijamente al acosador La playa no se parece en nada a la suave arena de ubicación, mi ciudad natal. Es de guijarros, con suaves olas que lamen la orilla. Me siento en la orilla. Las lágrimas resbalan por mis mejillas. Mojan los guijarros y la arena. La libertad es abrumadora. Tantas emociones. Había tejido una manta sobre mi dolor. Es fecha de hoy, pero mi historia comenzó en una fecha pasada. Me casé ese día. El día que exmarido me dijo que le pertenezco. El día que me impuso un toque de queda. Desde ese día fui suya. Nunca olvidaré fecha. Mi toque de queda de las 9 p. m. había pasado. Estaba trabajando hasta tarde. Presa del pánico, huí de la oficina. Mi jefe me persiguió ofreciéndome una vida, evitando así la caminata de 20 minutos. Insistió en parar en la trituradora. No pude decir nada. Verás, nunca le había contado a nadie cómo era mi vida. ¿Cómo iba a poder? ¿Qué pensarían? Solo podía pensar: «¡Dios mío, llévame a casa!». Exmarido estaba allí, furioso. Hamburguesa, patatas fritas, cebolla y salsa roja me impactaron como un ladrillo. Me impactaron en la cara. Humillada y desdichada, sentí cómo la hamburguesa, las patatas fritas, la cebolla y la salsa roja se deslizaban por mi cara llorosa. Fue uno de dos puntos de inflexión. A la mañana siguiente, le conté todo a mi jefe: que si me quedaba, moriría. El alivio. Entre los dos tramamos un plan. No se lo dije a nadie. Dos días después, tomé el tren a City y me apunté a unas agencias. Cuando volví, exmarido estaba en la estación. Estaba furioso. No lo sabía entonces, pero cada mañana me seguía para asegurarse de que había ido a trabajar. Me metió a la fuerza en el coche. La gente me miraba, pero nadie interfería. Pensé que había llegado el fin y que me quedaría tumbada en ese suelo frío y húmedo. De vuelta en casa, estuvo sentado a horcajadas sobre mi pecho toda la noche. Apenas podía respirar. A las 5 de la mañana, se cayó de mí, sumido en un sueño profundo. Me arrastré a gatas, con el corazón latiéndome con fuerza, cerré la puerta de casa y corrí. El coraje se manifiesta de muchas maneras. La canción de Gloria Gaynor: "Sobreviviré". La puse, la canté mentalmente, en voz alta, y me prometí que sobreviviría. La oración "Acordaos". ¿Cómo puedo agradecerle lo suficiente? Sus palabras me ayudaron en mi peor momento. Creí que recibiría ayuda de algún lugar y hoy ocupa un lugar especial en mi corazón. Empecé mi nuevo trabajo en Ciudad. Me mudé a un piso con mi hermana y una amiga. Entonces empezó el acoso. exmarido sabía todos mis movimientos. Cuando volvía a casa los fines de semana, se quedaba esperando fuera de casa de mi madre. Me seguía constantemente. Su figura sombría, a pocos metros de distancia. A mi lado, detrás, delante. Sin decir una palabra, solo mirándome fijamente. Mi paz quedó destruida. Las amenazas hechas en el pasado no se habían olvidado. Esa noche me dijo que me atraparía "no ahora, sino en algún momento del futuro y para siempre, te miraré por encima del hombro, maldita sea". Mi madre murió en año y visitaba su tumba casi todos los sábados, ya que seguía yendo a lugar. Mis hermanos vivían allí. exmarido siempre estaba allí. Escondiéndose detrás o junto a una lápida cercana. Cambiaba mis horarios y mi ruta, pero nunca cambiaba nada. Aparecía y se quedaba mirando. Nunca dijo una palabra. Nunca supe si "hoy sería el día". Sabía que su amenaza era real. exmarido se arrastraba por la calle principal si me veía, mirando por la ventanilla y me seguía hasta llegar a mi destino. Los coches le pitaban para que acelerara, pero él los ignoraba. El único gesto que hacía era con los dedos "vigilándote". Pasaron cinco años. Todos los días sin excepción aparecía en mi trabajo en ubicación Me seguía de vuelta al piso. Me seguía el paso, pero nunca me pasaba. Vomité en las papeleras y las alcantarillas. Me ponía enferma en todo el sentido de la palabra. Estaba hecha un desastre. Nos mudamos, pero siempre me encontraba. Más tarde descubrí que cambió su horario de trabajo a horario flexible para poder hacer el viaje de ida y vuelta de lunes a viernes y que luego, los fines de semana, me acosaba cuando estaba en casa. Un día se cruzó con el siguiente. Me acosaba. Vomité. ¿A quién podía decírselo? ¿Quién me ayudaría? No había nadie. La policía no te creería en ese momento y, de todos modos, no podían hacer nada. ¡O sea, que no me había hecho daño! Mentalmente estaba muerta por dentro. Dejé mi maravilloso trabajo y me mudé a ubicación. Conocí a un hombre maravilloso, marido. Nos casamos en año y en año nació nuestro hijo, nombre del hijo. ¡Pensarías que el acoso pararía! Íbamos a ubicación los fines de semana. Tan hermoso. Me encantaba el mar. Esposo sabía que había estado casada con exmarido pero mi vida con él era demasiado dolorosa para hablarlo con nadie, así que no le conté a esposo sobre el acoso ni nada más y así continuó, pero ahora exmarido tenía un nuevo odio en sus ojos. Mis paseos por la playa se desvanecieron. Exmarido era como un radar. Siempre ahí. Daba mucho miedo. Poco a poco mi vida se desvanecía. Exmarido nunca seguía con esposo venía con nosotros. Exmarido siempre intentaba encontrar una manera de interactuar con nombre del hijo. Una vez en un Rally de Autos Clásicos, solté la mano de hijo por un instante y en segundos exmarido la había tomado e intentaba darle un auto Dinky que le había comprado mar dhea. Cogí a nombre del hijo y me fui. Ir al Tesco era una pesadilla. nombre del hijo estaba en el carrito. Estábamos en la caja y siempre en la siguiente aparecía exmarido. Sin comida y esa mirada. Mirándome fijamente y mirándole fijamente a mi hijo. Por aquel entonces, el acoso no se consideraba nada, y mucho menos un delito, y me habrían considerado una "imbécil". Entonces llegó el segundo punto de inflexión: fecha. El hermano menor de marido, nombre del cuñado, vino de vacaciones a lugar. Nunca había visto el mar. ¡Qué emoción! Estuve nerviosa toda la mañana preparando la cesta de picnic y nuestras cosas, pero todo iría bien porque marido estaría con nosotros. En el último minuto, marido recibió una llamada urgente del trabajo. Estaba de guardia las 24 horas. ¡Dios mío, no podía decepcionar a los niños! Nombre del hijo tenía ahora 6 años, y luego vinieron nombre de la hija y nombre de la hija y, por supuesto, nombre del cuñado por primera vez. Nuestra casa estaba al final de un callejón. Detrás de la farola estaba exmarido. Intenté ignorarlo. La playa estaría concurrida. En cuanto no viera a ningún marido, se acabó. Empezó a seguirnos. Por el muelle, exmarido caminaba detrás de nosotros. No nos pasó, no habló. Cruzamos el puente, todavía detrás de nosotros a unos metros. ¡Pude ver a nombre del cuñado preguntándose por qué ese hombre no nos adelantaba! Pasamos el estanque de los patos y llegamos a la playa. Seguía siguiéndonos. Recuerdo muy bien ese día. Un precioso día de verano. Corazones brillantes y emoción en el aire, pero el mío latía con fuerza, muerto de miedo. Dejé la manta; los niños saltaban de la emoción. ¡Y entonces estaba exmarido! Prácticamente encima de nosotras. A no más de un metro de distancia. Tumbado de lado, apoyado en un codo, de frente, mirándonos fijamente. Sentí náuseas. Me palpitaba la cabeza y el corazón me latía con fuerza en el esternón. Si me meto al mar con los niños, ¿qué hará? No podía dejar nuestras cosas. No sabía qué haría. Tenía miedo de ir, miedo de quedarme, miedo de dejar que los niños se fueran al borde, miedo por todas nosotras. Recogí el picnic y me fui a casa. exmarido me siguió. Me quitaron el asunto de encima al llegar a casa. nombre del cuñado le contó a marido que el hombre nos seguía y que le tenía miedo, y lo describió con todo detalle. marido lo entendió enseguida y entonces le conté lo que había estado pasando todos estos años, ¡desde año para ser exacta! Pensé que se enojaría conmigo por no decírselo, pero simplemente me abrazó fuerte y me dijo que todo iba a estar bien. No es necesario encarcelar a una persona para que le arrebaten la libertad. Aprendí a mirar fijamente. Esposo me enseñó. De pequeña, me enfrentaba a mis hermanos, pero ahora esto era diferente. Sabía que esto me cambiaría la vida. Necesito mirar fijamente a exmarido y eso requería práctica, mucha práctica. Sé que suena absurdo, pero aprender a mantener la mirada fija durante un tiempo considerable no es tarea fácil. Todos los días después de cenar, Esposo y yo nos mirábamos fijamente. Nuestras miradas se clavaban en la otra y sabía que tendría que mantener esa mirada fija durante mucho tiempo para vencer a exmarido. Sentí ganas de rendirme muchas veces. Varias semanas después, en lugar, estaba visitando la tumba de mis padres y, efectivamente, justo al amanecer, allí estaba él. Sabía que esposo no dejaría que me pasara nada y que ahora sabía que exesposo era un cobarde y un abusón. Una vez que se enfrentaban a él, se encogían y se escabullían al agujero del que salieron. Exesposo me miraba fijamente, yo también. Podía ver el odio en sus ojos. La cita volvió a mí. Seguí mirándolo. Se enojó muchísimo, pero su mirada no vaciló, ni la mía tampoco. Recé a todos los santos de la cristiandad. Recé para que mis padres salieran de la tumba y lo rescataran. Recé el Acordaos como si me fuera la vida en ello y canté mentalmente "Sobreviviré". Estaba decidida a tomar las riendas de mi vida. Me ardían los ojos, se me nublaban, se me llenaban de lágrimas. Oh, Dios, que esto termine pronto, recé. Pero él solo me miró fijamente y me miró fijamente durante lo que me pareció una eternidad. Entonces, tan silenciosamente como había entrado en el cementerio, porque no lo oí ni lo vi entrar, se fue. Caí de rodillas sobre la tumba de mis padres y lloré. Dieciséis años habían pasado desde que dejé a exmarido y el acoso terminó, pero no fue hasta 2022, número de años después, que pude caminar sola por la playa. Ahora sé mucho más. En 2020 contacté con un servicio de apoyo. Me dieron las habilidades para lidiar con exmarido y sigo trabajando en esas habilidades. Sé que debería habérselo dicho a marido y debería habérselo dicho a mi familia, pero nunca lo hice. Estaba tan avergonzada, pero ahora puedo hablar de ello. Mis amigos en ubicación volvieron a aparecer de la nada. Pensé que me habían abandonado, pero exmarido les había advertido en términos inequívocos y estaban asustados. fecha es mi día especial. Es el día en que me senté junto a las aguas tranquilas y me sentí orgullosa de mi logro. Puede que nunca deje de mirar por encima del hombro, pero estoy en ello. Quería contar esta historia con la esperanza de que le sea útil a alguien más.

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  • “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Te creo. Lo que te pasa no es culpa tuya y no tienes por qué vivir así.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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    #1709

    Soy una sobreviviente de abuso sexual infantil que vive en Canadá y tengo un acuerdo de confidencialidad por abuso sexual infantil desde hace 28 años. Cuando intenté levantar mi acuerdo de confidencialidad en 2018, tras el fallecimiento de mi abusador, el tribunal de Columbia Británica me lo denegó y se negó a levantarlo. Por ello, durante los últimos siete años, he abogado ante políticos provinciales y federales de Canadá para que prohíban el uso indebido de acuerdos de confidencialidad para sobrevivientes de abuso sexual infantil. Con la aprobación de la Ley de Trey en Texas y Misuri (¡y espero que pronto en más estados!), esto presionará al gobierno canadiense y a las provincias para que aprueben leyes similares. Me siento muy alentada (¡y también sanada!) por todos los sobrevivientes que comparten sus historias en las legislaturas de Misuri y Texas. Todos estos testimonios son muy importantes como prueba para demostrar el daño extenso y a largo plazo que un acuerdo de confidencialidad ha causado a una víctima de abuso infantil, de cara a los casos judiciales posteriores. (Este tipo de prueba de daño a largo plazo no se presentó en mi caso judicial en Columbia Británica; por lo tanto, mi solicitud de levantamiento del acuerdo de confidencialidad fue denegada). Todos debemos seguir alzando la voz para cambiar el futuro de los niños. Quizás no podamos cambiar el pasado, pero sin duda podemos cambiar el presente y hacer del mundo un lugar más seguro para los demás. Tras sufrir mucho durante años, ahora veo que ese sufrimiento ha tenido un sentido. Como resultado, me he convertido en una persona más fuerte. No estoy agradecida por el abuso, pero me parece que una fuerza mayor en el universo está ayudando a todas las víctimas a cambiar el mundo por completo ahora mismo. Es un momento sin precedentes en la historia de la humanidad y todos debemos seguir impulsando este increíble cambio. Gracias a la Ley de Trey y a todos los sobrevivientes que han expresado su apoyo a la Ley de Trey.

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    #1815

    Mi primer recuerdo es el dolor, la presión, el miedo y el asco de ser violada. Recuerdo el calor de la habitación, la presión y el dolor debilitante de cada grieta y agujero posible que él creó dolor. No hay muchos buenos recuerdos que recuerde en absoluto honestamente hasta que llegué al tercer grado. De 3 a 8 años cada verano fue violación y dolor sin fin con la esperanza de proteger a mi hermano y sus hermanos y el miedo absoluto que me puso. Era el hijo de la amiga de mi madre mayor que yo, pero no mucho. Me hizo sentir repugnante, sucia, petrificada como si me lo mereciera, le tenía miedo en todos los sentidos. Era un hombre horrible, sin remordimientos, pero me hace pensar que algo le pasó a él también. No tiene sentido que pudiera caber en mi pequeña boca, mis áreas privadas en todas partes, todavía lo recuerdo como si fuera ayer, sentí que me estaban destrozando, la presión era insoportable. Pero sabía que si seguía adelante y me quedaba callada, sería libre el resto del día. Aprendí rápidamente a quedarme callada cuando sacaba la pistola de aire comprimido, aunque no era una pistola de verdad. Puedo decirte que me dolió la única vez que grité pidiendo ayuda, disparó y disparó y disparó. Odio el número 3. Me confundo porque mis padres y mis médicos no lo sabían. Tenía constantes infecciones urinarias, problemas estomacales, dolor y ardor. Mi médico dijo que era dramática y nadie parecía darse cuenta. Siempre lloraba pidiendo ayuda en el baño para limpiarme, pero en realidad era porque tenía miedo incluso de tocarlo, estaba muy dolorido. Pero negué todo, que estaba bien, él me convenció de que esto tenía que pasar, que no valía nada y que para eso estaba hecha, para ayudarlo y salvar a los otros niños. Así que sabía que estaba mal, pero aun así me eligió. Me arrebató mi infancia. Vivía con miedo y ansiedad constantes, estaba petrificada de todos, incluso de mis compañeros de clase. Tenía sueños horribles todas las noches que me ponían en un estado de miedo paralizante. En tercer grado escapé, eso pensé. Lo logré hasta que empecé a tomar la ruta a nuestra casa, era el verano antes del séptimo grado, caminaba a casa desde el trabajo en la peluquería, no sé cómo ni por qué, pero allí estaba él en Main Street, los dos solos, me llevó al baño en el edificio de ladrillo del círculo, no hice ningún ruido, ¿por qué diablos no hice ningún ruido? ¿Cómo estaba allí? Y otra vez me lo quitó todo, nadie se detuvo ni le importó. ¿Cómo es que mi familia no sabía que estaba fuera por más tiempo? ¿Cómo es que no vieron el dolor en mi cara y cuerpo? Estaba con la regla y luego él estaba tan feliz de prometer que algún día sería el mayor de mi bebé. Me recogían casi todos los días, les decía a mis padres que realmente no quería caminar a casa, la mayoría de las veces me recogían, pero cada vez que tenía que caminar, que fueron solo 4 veces, él estaba allí para destruirme de nuevo, como si estuviera observando cada uno de mis movimientos, ¿cómo lo supo esos días? Todavía no lo entiendo. El salón me mandaba a comer y, por supuesto, no podía conducir, así que tenía que caminar a todas partes. Estaba petrificada y juraba que él me estaba mirando. Después de esto, planeé suicidarme, pero él murió pronto y finalmente fui libre. Bueno, mi cuerpo fue libre, pero no mi mente. Seguía atrapada en este infierno de miedo y odio hacia mí misma, pensando que él me encontraría de nuevo. Sigo sufriendo cada día; no pasa un solo día sin que piense en ese infierno. Hubo momentos en que podía empezar a sentir que mejoraba y luego se derrumbaba en desastre. Pesadillas constantes, miedo e ira paralizados. Ojalá se lo hubiera contado a la gente entonces, habría tenido mucha más ayuda y ya estaría mucho más avanzada en la recuperación, ¡pero finalmente se lo conté a alguien! Empezó con mi terapeuta, quien me ayudó a encontrar el coraje para contárselo a mi familia, y todo el miedo a que no me creyeran y el miedo a estar en problemas se demostró que eran falsos. Mi familia no ha hecho más que ayudarme a afrontar esto y, aunque ha demostrado ser más difícil antes de mejorar, estoy muy feliz de haber comenzado mi recuperación y espero encontrar la paz pronto. Un sistema de apoyo es tan importante que no podría estar más agradecida por el mío. Espero que esto pueda ayudar a otros de alguna manera. Si pudiera decirle algo a otra sobreviviente, es que nunca será perfecto, pero mejorarás; esto no te define.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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    #400

    Realmente no puedo recordar cuándo "empezó" todo, tenía 6 o 7 años, creo que duró hasta los 8, pero él seguía haciendo cosas espeluznantes hasta que tuve 9 o 10 años. Una noche me preguntó qué era el sexo, no estoy segura de lo que dije, pero creo que sabía qué era, pero realmente no sabía que él pidió tener sexo, no sabía qué hacer, creo que me "contenté" esta vez, estuve ansiosa todo el tiempo, quería que parara, le decía que parara y que escuché a alguien y no paraba después de eso, continuó, no recuerdo el orden ni nada de lo que sucedió, realmente no lo recuerdo, pero usaba palabras clave como "quiero ver videos divertidos de Minecraft", intentaba convencerlo de ver videos divertidos de Minecraft REALES, pero él quería ver pornografía o "tener sexo", nunca decía que sí cuando lo hacía en cuanto al sexo de inmediato, generalmente me rogaba o me manipulaba o, a veces, se obligaba a sí mismo a tener sexo. Decía "nunca quieres hacer lo que yo quiero", se burlaba de mí, me lo preguntaba una y otra vez, o si estaba sentada frente a él, me metía su parte en la parte de atrás de mis pantalones. Recuerdo que una vez le decía basta y no mientras jugaba Minecraft en su Xbox, y él me la metía... ¿sabes? Una vez me violó. Normalmente solo me agredía sexualmente (me frotaba la parte, me agarraba los pechos, me la metía en los pantalones), pero esta vez me rogó y dijo que, como me la había tocado (yo no quería que lo hiciera), tenía que hacerle cosas. Le dije que no, pero él dijo que sí, y que no era justo. Básicamente, me obligó a hacerle sexo oral. Después de eso, lo amenazé con decírselo si me volvía a preguntar. Se puso muy deprimido. Me sentí culpable, como si estuviera haciendo algo mal. No era la única razón por la que me sentía tan culpable. Mi padre falleció en esa época y pensé que me estaba cuidando y me odiaba por lo que mi primo estaba haciendo por mí porque pensé que estaba "teniendo sexo" cuando prácticamente lo estaba todo el tiempo. Todavía se las arregló para hacerme cosas espeluznantes después. Como sujetarme y presionar su parte privada contra la mía diciendo que era "un juego", escribir esto me da asco, no quiero pensar más en esto, solo necesito que alguien realmente escuche mi historia aunque no tenga todos los detalles o un buen recuerdo de lo que me pasó.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.