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La persona que me hizo daño era un...

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Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Mensaje de Sanación
De un sobreviviente
🇨🇴

poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇦🇷

    Siento que es un paso adelante y dos pasos atrás, recordándome mi valor.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    Eres muy importante. Gracias por estar aquí.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇦🇷

    Me gustaría animarte a que hables.

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  • Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇦🇷

    El arte ha tenido un increíble efecto curativo en mí, permitiéndome expresar el dolor o el hambre.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

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    De un sobreviviente
    🇯🇵

    Todavía no sé qué hacer

    Cuando tenía cuatro años, mi primo X me manoseó. La primera vez, estaba jugando con mis primos, que eran casi de mi edad. De repente empezó a llover, así que todos nos escondimos debajo de un árbol, pero uno por uno, fuimos a casa a usar el baño. Finalmente, fuimos el hermano menor de mi primo X y yo quienes nos quedamos. El hermano menor se fue a casa porque tenía frío, y yo, estando cerca del niño más pequeño, intenté irme con él. En ese momento, me agarró del brazo y me dijo que me quedara. Estaba muy asustada. De repente, me agarró por detrás, metió la mano bajo mi falda y me manoseó. Me tapó la boca para que no pudiera pedir ayuda a nadie que él viera entre los árboles. No sé si fue por la diferencia de edad, pero solo me manoseó. La segunda vez, fue en casa de mi primo X. Yo estaba cerca de su hermano menor (A), y a sus padres les gustaba. Yo también tenía cuatro años la segunda vez. Fuimos a jugar. Mi primo X me sentó en su regazo y me manoseó para que nuestros padres no me vieran. No quería que A, que estaba sentado a mi lado, se enterara. Intenté no hacer ningún ruido. Aunque había gente alrededor, pensé que estaba haciendo algo malo, así que no pude decir nada. Tenía demasiado miedo de salir corriendo. No había forma de ganarle por la fuerza, y no sabía qué estaba haciendo. Solo podía pensar en que estaba haciendo algo malo. Todavía me encuentro con esa persona. Pero solo dos veces. Pero me volvía loca. Me han interesado las cosas sexuales desde pequeña, y a veces siento asco de mí misma como mujer. No poder hablar con nadie sobre esto lo hace aún más difícil, y me pregunto por qué parece estar viviendo una vida feliz. Pero aun así, no puedo contarles a mis padres sobre él. Aunque lo odio a muerte.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

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    🇬🇧

    Abusada por el ginecólogo

    En mi historia de supervivencia, "Solo palabras, palabras sucias", compartí muchísimo y pasé por alto una experiencia con un ginecólogo. Fue un problema mucho mayor del que dejé ver, ya que había desencadenado mi abuso previo en la adolescencia, en mi primer trabajo. Quería que otras chicas y mujeres entendieran lo que no está bien que haga un ginecólogo. No fue hasta después de que sucedió que me di cuenta del impacto total. Me di cuenta de que me había dejado victimizar de nuevo sin intentar detenerlo. Sentí autodesprecio y ansiedad. Le escribo esta carta a ese depredador oportunista. Rompiste tu juramento. Traicionaste la confianza. ¡Eres terrible! He investigado cómo se supone que debe ser un examen de mama y pélvico y entiendo que usaste ese marco para agredirme sexualmente. Llegué tarde a la cita para obtener anticonceptivos en la clínica universitaria cuando me acababa de mudar a la universidad. Me dejaste entrar aunque no tenías una enfermera acompañante; parecía que los mandaste a casa después de meterme en la habitación. Eres hombre y eso va en contra de las normas. Compartimos nuestro primer contacto visual e ignoré tu lujuria y tu coqueteo inicial. Viste que era vulnerable y necesitaba algo de ti. Me dijiste que, como paciente nueva, tenías que hacerme un examen completo en la primera visita. Ahora creo que pudiste haber mentido. Asentí y bajé la guardia. Cuando regresaste, estaba desnuda con una bata de papel para una falsa sensación de seguridad. Estaba cohibida a pesar de tener una higiene y un arreglo impecables, pero me preocupaba no estar lo suficientemente fresca tan tarde en el día porque eras un hombre y lo convertiste en algo sexual. Examinaste mis pechos sin guantes. No dije nada. Sabía que los estabas masajeando para tu placer. Seguiste así durante cinco minutos. Creo que cinco minutos enteros mientras seguías hablando. Cuando mi jefe solía abusar de mí, solo unos segundos eran suficientes para hacerme sentir enferma y utilizada. Se sentaba sobre mi torso, comprimiendo mis costillas hasta el punto de que no podía respirar hondo y tener sexo con mis pechos, y generalmente tardaba menos que tú. ¿Recuerdas que usaste las palabras "maravilloso" e "increíble" al comentar sobre la salud de mis senos? Ambas podíamos oler el almizcle de abajo por estimularme así. Estaba avergonzada. ¡Deberías haber sido tú la que se avergonzó! Mencionaste las texturas y diste algunas instrucciones de anatomía para simular que era oficial. Hiciste preguntas al azar y compartiste historias personales como si fuera una cita. Todo el tiempo me estabas toqueteando los pechos como una pervertida. ¡Con las dos manos al mismo tiempo! Intenté encubrirte fingiendo que esto no era una locura ni una agresión sexual. Tenías el doble de mi edad y tu bigote era ridículo. Finalmente pasaste al examen pélvico. Dijiste "Muy bien" cuando levantaste la sábana de papel para ayudarme a poner los pies en los estribos. Eso no es apropiado cuando se ve la vagina de una paciente por primera vez. Explicaste cada paso desde "Voy a tocarte los muslos ahora" hasta "Respira hondo mientras inserto el espéculo". Esa parte fue rápida pero luego explicaste el examen manual que hiciste durante demasiado tiempo. Insertaste dos dedos para verificar la sensibilidad del movimiento cervical, pero frotaste mi clítoris con tu pulgar lubricado mientras lo hacías. ¡Eso estuvo mal! Explicaste que ibas a mover tu otra mano para verificar la sensibilidad de mis ovarios para verificar si había una infección, pero seguiste trabajando tu otra mano en mi clítoris y dentro de mí. ¡Me metiste lo que parecían tres dedos! Me estabas agrediendo sexualmente otra vez. Violando mi confianza. Ignorando tu juramento. Como última indignidad, palpaste las masas en el espacio entre mi vagina y recto. Dejaste tu pulgar en mi vagina mientras metías un dedo en mi ano y los movías hacia atrás, adentro y afuera explicando que pensaste que sentiste algo por un segundo, pero que se resolvió con el masaje, lo que significa que no había nada de qué preocuparse. ¡Me violaste! ¡Eso fue violación! Lo busqué y lo que estabas haciendo es una parte real de un examen, ¡pero ningún ginecólogo lo había hecho antes o desde entonces! En lugar de salir de la habitación mientras me vestía, te quedaste y me ayudaste a tenderme la ropa. ¡Totalmente inapropiado! ¡No deberías tener licencia médica! Claro que te dejé, cooperaste e incluso intenté aguantarlo y poner buena cara. Entonces era otra persona y tú simplemente continuaste mi ciclo de abuso. Pero la parte del ano fue donde sentí verdadero terror y quise irme. Me diste una tarjeta de presentación con tu nombre y me dijiste que llamara y preguntara cuándo trabajabas para programar la próxima visita. ¡Luego solo me escribiste para una recarga de anticonceptivos de 30 días! Como si volviera para que me agredieran de nuevo. ¡Abusadora engreída del poder y la confianza! ¡Me fui contigo pensando que lo disfrutaría y que te volvería a ver! ¡Me das ganas de gritar y golpear cosas! Se retrasó, pero mi ansiedad por el abuso se desencadenó esa noche y días después. Nunca volveré a ver a un ginecólogo. Tu lujuria y codicia no son mejores que las de un violador. Me traicionaste en el sistema médico y todavía siento ansiedad en cada visita al médico. Que la reacción de una chica al abuso no sea instantánea, por algún mecanismo de supervivencia, no lo hace menos doloroso. A veces incluso más, porque nos sentimos culpables por no ser fuertes y asertivas. Estabas en una posición de autoridad y abusaste de ella terriblemente. ¡Deberías estar avergonzado, doctor! ¡Deberías estar en prisión!

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    De un sobreviviente
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    en su coche

    ¡Hola! No sé cómo abordar esto, pero sé que debo decirlo. Soy lesbiana y tengo más de 21 años, y sufrí violación y agresión sexual por parte de mi última pareja lesbiana. Disculpen si esto es largo, pero si alguien lo lee, ¡se lo agradezco mucho! Conocí a mi ex en enero pasado y nos escribimos durante un mes antes de nuestra primera cita. La primera fue bien, nada preocupante. La segunda cita, que fue dos o tres días después de la primera, fue donde empezó todo. No me importó que me besara primero, pero me puse nerviosa cuando me dijo que quería pasar al asiento trasero. Empezó a manosearme y a tocarme por encima de la ropa antes de intentar meter la mano en mis vaqueros. La detuve y le dije que aún no me sentía cómoda con eso. Su respuesta fue: "Ah, pero con el tiempo querrás, ¿no?", y a eso le dije: "Sí, pero ahora no". Continuó de todos modos. Ese es el momento que recuerdo y desearía haberme ido. Me quedé. Quizás pasan una o dos citas sin que ella vuelva a hacer nada preocupante antes de que haya otro incidente. Estábamos en su coche fuera de su trabajo para un evento al que elegimos ir. Hay gente en la calle. Ella empieza a besuquearse conmigo, lo cual me da asco porque la gente probablemente pueda vernos y no es apropiado. Esta vez empieza a tocarme a través de mi falda otra vez, y en este punto no recuerdo mucho más allá de que yo dije que estaba asustada y nerviosa, y que no parecía seguro, y ella coaccionándome. Antes de que me dé cuenta, tiene su mano dentro de mi ropa interior y me está violando. No fuimos al evento. Nos fuimos y me dijo que la próxima vez podría buscar un lugar apartado. Nunca lo hizo. Y ahí es donde empezó todo. Durante los siguientes 5 meses me violaba en su coche cada vez que podía. Cada vez que le decía que no estaba cómoda. Usaba ropa interior ajustada, pero ella seguía haciendo todo lo posible por hacerlo. Si no lo hacía, se enojaba y me evadía las cosas. Pero nunca hubo un momento en que no lo intentara. La peor noche fue quizás un mes después de que todo empezara. Otra vez, en su asiento trasero. Fue en un estacionamiento bastante público. Intentó cubrir las ventanas con ropa, pero aún se veía claramente. Me hizo acostarme, quitarme toda la ropa interior y abrirme completamente. Fue muy humillante. Luego procedió a violarme violentamente, tan mal y doloroso que lloré y contuve los gritos porque no quería llamar la atención sobre la situación ni meterme en problemas. Le dije que estaba cómoda y que quería gritar, pero simplemente me echó un paño sobre la cara para que no me concentrara. Después tuve que volver a ponerme la ropa y la arruiné. Sentí dolor durante quizás una semana o un poco más. Ahora desearía haber conseguido pruebas de esa noche, pero no tengo ninguna. En total, creo que sucedió unas 14 veces. Las mismas situaciones de atención en público que odiaba. Durante la relación, estuve cegado hasta cierto punto y no me di cuenta de que contaba como violación hasta después de que rompimos. Al principio, acepté lo sucedido, pero ahora tengo una nueva pareja. Casualmente, mi nueva pareja trabaja con mi ex violador. Desde que me enteré, me siento completamente angustiado y asfixiado por lo que me hizo. No solo eso. Antes de descubrir que trabajaban juntos, se sentaban uno al lado del otro y se estaban haciendo amigos. Así que mi ex le dijo a mi novia actual que soy una persona terrible y que me tiene miedo. Ya no hablan. No sé, simplemente me siento asfixiado por todo esto. También tiene una nueva novia. Ojalá pudiera decirle a su nueva novia que tenga cuidado, pero tengo miedo. En mi comunidad hay mucho estigma en torno a la violación y la homosexualidad. No creo que pueda contar mi historia públicamente de forma segura tanto como quisiera. Ella cambió mi vida por completo. Es como si ya no supiera cómo ser yo mismo y siento que me estoy volviendo loco.

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  • “Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    No sé si soy una víctima o un depredador.

    8M (yo) 11F (prima) 12M (prima) Estábamos en una reunión familiar jugando a las casitas (acabo de darme cuenta de que los niños de 11 o 12 años no juegan a las casitas y que la única razón por la que jugábamos a las casitas era para esto) hasta que se hizo de noche y todos nos metimos en la cama. Me acosté a sus pies como su hijo mientras tenían sexo delante de mí, ni siquiera a 1.5 metros de mí. Simplemente me escondí con miedo. 10M 13F 14M Mi primo mayor nos llevó al bosque y le dijo a mi prima que se desnudara. Ella obedeció y luego empezaron a tener relaciones sexuales. Me quedé en silencio observando esta horrible escena; ver a mi prima de esa manera me pareció muy mal. Mi primo me pidió que me uniera a él y lo hice, no tenía ni idea, simplemente me quedé allí mientras sucedía. El mayor arrepentimiento de mi vida: este error desató una bola de nieve que todavía me persigue. 12M 15F 16M Otra reunión familiar. Mis primos estaban bebiendo y se me acercaron borrachos, pidiéndome que subiera. Terminamos fumando marihuana y mi primo mayor empezó a molestar a mi prima. Para entonces, esta experiencia había ocurrido en casi todas nuestras reuniones. Incluso empecé a disfrutar viéndolos (nunca me involucré porque quería mantenerme). Sin embargo, esta vez mi primo mayor se quedó dormido por la borrachera y mi prima ya estaba "encendida". Se me acercó y me dijo: "Por suerte, me han encendido y solo necesito que alguien venga a disminuirme" (recuerdo esas palabras 1:1). Mi prima me arrebató mi pureza. Ni siquiera intenté luchar contra ella ni pedirle que parara. Me decía a mí mismo que no quería, pero le supliqué que me ayudara. Todavía no entiendo si fui una víctima o si fui tan depredador como ellos. Sé que mi primo mayor empezó a manipular a mi prima y no lo detuve porque lo disfrutaba. Pero, una vez más, tenía 10 años y no podía comprender la gravedad de lo que estábamos haciendo. Incluso lo veía como algo elogioso y normal, como si solo nos ayudáramos mutuamente. otro, pero la otra parte de mí me odia por ello.

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    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Sobreviviendo a una violación en grupo

    El año pasado me violaron en grupo. Tengo un zumbido en los oídos llamado tinnitus que no ha parado desde entonces. Tengo pesadillas. Volé con mi madre a una boda en el extranjero. Estaba emocionadísima. Ella estaría ocupada con sus amigos y su prima, y yo podría pasar tiempo con mi genial prima segunda, dos años mayor que yo. Después de la cena de ensayo, salimos. Fue divertido porque allí no tenía permiso para beber, aunque la edad legal era menor que en mi provincia, pero no revisaban la identificación. No bebí mucho porque no era lo mío y tenía novio, pero pude ir a algunos bares y luego a una discoteca pegada a un hotel. Nos divertimos muchísimo hasta que conocimos a dos soldados uniformados que eran guapísimos y nos separaron de sus amigas por nuestro aspecto. Mi prima es guapísima. Tenían una habitación privada en la discoteca y había varios soldados y también dos prostitutas. A esas prostitutas definitivamente les disgustaba que estuviéramos allí. Quería salir de todas formas, y las chicas guapísimas que nos invitaron fingieron entendernos y nos sacaron de allí. Estúpidamente, dejamos que nos llevaran a su habitación de hotel, donde dejaron de lado el rollo romántico y nos obligaron a desnudarnos al ritmo de la música. Nos enseñaron una pistola que tenían en un cajón. Estaba aterrorizada. Nos obligaron a tumbarnos boca abajo, inclinadas sobre la cama, una al lado de la otra, y así tuvieron sexo. Se intercambiaron como si fuéramos intercambiables antes de acabar dentro de nosotras sin protección. Nos tomamos de la mano. Yo lloraba mientras mi prima intentaba ser fuerte y animarme. No nos permitieron salir y nos escondieron la ropa. Antes de quitarnos los teléfonos, tuvimos que escribirles que nos quedábamos en casa de un amigo de mi prima. Luego llamaron a otros dos soldados, uno de ellos un tipo alto, moreno y enorme, con músculos de culturista. Fue un desastre conmigo. Nos hicieron bailar y luego tuvimos que usar la boca con las chicas que nos habían atraído allí mientras las otras dos tenían sexo con nosotras. Vomité y mi prima lo limpió, pero luego empezó de nuevo. Tenían cocaína y nos obligaron a esnifarla de sus partes y a esnifarla de nosotras. Vino otro y creo que solo fueron esos cinco durante la noche, pero no paraban de violarnos y obligarnos a hacer cosas incluso cuando nos desmayábamos. Me hubiera gustado estar más inconsciente, pero la cocaína te despierta tanto. Quiero recordar menos y pensar menos en todo. Nos duchamos muchas veces. El moreno grande se orinó encima de mí y en mi boca, en la ducha. Lo hizo más de una vez como si yo fuera su retrete. Los otros hombres incluso tuvieron que decirle que se calmara cuando me hacía gritar, me gustaban sus dedos y me los metía en el culo, pero no cuando me hacía arrastrarme como un perro usando mi pelo como correa. Recuerdo que uno de ellos llamó a sus amigos para decirles que subieran el volumen de la televisión al máximo para ocultar el ruido en nuestra habitación. Vieron las noticias deportivas en la televisión. Hicieron que mi prima y yo nos besáramos y cosas así. No podía fingir que era una fiesta divertida como mi prima hacía a veces y me animaba a hacer. Intentó desviar parte de su atención de mí una y otra vez. La amo por eso, pero no me dejaron en paz. Estaban obsesionados con mi pecho. No les importó que estuviera obviamente angustiada y enloqueciendo, ni que en mi país me faltaran tres años para la edad de consentimiento. Ahí estaba, la edad mínima. Nos despertamos por la mañana en una de las camas, solo los dos soldados durmiendo en el suelo. ¡El negro se había ido! Volvieron a tener sexo con nosotras y otro hombre mucho mayor, al que llamaban SIR, entró y tuvo sexo con nosotras, pero sobre todo conmigo. Lo animaron y me dolía la cabeza y lloraba, y pareció durar una eternidad. Finalmente recuperamos la ropa, pero nos llevaron a un brunch con su ropa habitual. Me enseñaron fotos en sus móviles que parecían divertidas y nos advirtieron de lo mal que estaría si decíamos algo diferente a que habíamos tenido una buena fiesta. ¡Una buena fiesta en el infierno! Antes de eso, solo había tenido sexo con mi único novio. ¡Una noche infernal y ahora mi número era siete! Tuvimos que empezar a prepararnos para la boda de inmediato y estaba agotada. Mi prima me escondió y me eché una siesta con vestido, peinado y maquillaje hasta el último minuto. Lloré en la ceremonia, pero no en la boda. Tenía tanto dolor de vagina, músculos y cerebro que me emborraché tanto en la recepción que apenas recuerdo nada. Fue parte del viaje en avión a casa. Le conté la verdad a mi madre al volver y se puso como loca, al igual que mi padre. Intentaron llamar allí, al hotel y a otros sitios, pero la policía no hizo nada. Vi llorar a mi padre por primera vez mientras le contaba toda la historia. Mi novio no lo soportó y me dejó. Voy a terapia de grupo. Tomo una pastilla todos los días y ahora tomo benzodiacepinas para la ansiedad. Intento ocultar mi pecho grande bajo ropa holgada, cuando antes lo usaba para llamar la atención. ¡Qué idiota! Mi prima no parece tener los traumas ni las pesadillas que yo tengo. En su país, terminan la secundaria hasta dos años antes que nosotros y los tratan como adultos antes. Una vez le dije cosas malas por eso. Me perdonó, pero hablamos mucho menos desde que le pregunté si siempre tenía sexo grupal. Me sentí fatal porque incluso dejó que tuvieran sexo anal con ella para alejarlos de mí. Se notaba que le dolía mucho, pero en ese momento solo pensaba en mi propia supervivencia. Mi infancia se acabó, pero no me siento adulta. Su consejo es: «No dejes que te deprima». ¡Como si tuviera otra opción! Fue a terapeuta una vez porque su madre pidió cita y no piensa volver. ¡Su vida no cambió en absoluto! Trabaja en recepción en una empresa de tecnología y, además, modela, y sigue yendo a fiestas, clubes y citas. ¿Cómo? Es increíble cómo la actitud ante algo así puede ser tan diferente en distintos países. Ahora soy una víctima y suelo sentirme así. Definitivamente dañada. Todos en mi escuela saben por qué. Soy ESA chica. Mi nuevo novio, más maduro, es comprensivo, pero me siento como una pequeña carga triste para él. A veces soy hipersexual y no puedo evitarlo. Es un mecanismo de afrontamiento que les ocurre a algunas víctimas de agresión sexual. No lo busqué. Me preocupa que mi novio no confíe en mí por eso. Un amigo mayor, mi vecino desde hace años, se aprovechó de mí después de que le conté lo que pasó en su casa. Tuvimos sexo y luego se sintió culpable por excitarse con mi historia de violación. Lo admitió y me pidió perdón. El sexo me ayudó a calmar el zumbido de oídos por breves periodos, así que lo hice con él más de una vez al día durante un tiempo hasta que mi padre empezó a sospechar algo y habló con él. Desde entonces, no confío en mí misma. Quiero casarme con mi novio, en gran parte, solo para protegerme y demostrarle que lo amo y soy leal, aunque no estoy segura de poder serlo. Me preocupa no poder amar como una persona normal. Me preocupa alejarlo por ser demasiado dependiente y querer casarme con él tan pronto. Lo necesito más de lo que él me necesita a mí. ¿Será así siempre en las relaciones de las víctimas de violación? Me esfuerzo mucho en la escuela para no arruinar mi futuro. Es muy difícil concentrarme. Me zumban los oídos constantemente. Gracias por escuchar.

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    🇺🇸

    A todos los sobrevivientes aquí: los vemos, los escuchamos, les creemos.

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  • “Siempre está bien pedir ayuda”

    Historia
    De un sobreviviente
    🇳🇱

    #627

    Un hombre conocido me agredió en mi apartamento. Ya habíamos tenido una vez, y fue rápido pero bien. Empezamos de mutuo acuerdo, pero en un momento dado empezó a dolerme y le pregunté si podíamos parar. En ese momento, me presionó la parte superior de la espalda, tan arriba que mi boca quedó medio hundida en la almohada. Me quedé paralizada y no pude moverme en absoluto. Simplemente esperé a que terminara lo que quisiera hacer. El resultado fue extremadamente confuso. Al principio pensé que solo había sido una mala experiencia. Pero a medida que pasaban los meses, me di cuenta de que me estaba dando demasiadas vueltas en la cabeza como para descartarlo. Seis meses después de la agresión, me hice unas pruebas médicas. Un año después, en medio de una serie de historias de agresión sexual en los medios, contacté con rape crisis centre para pedir ayuda. También denuncié a la Garda varios años después de mi agresión, y aunque lo gestionaron bien, también me advirtieron que si iniciaba una investigación, el proceso podría ser muy revelador, así que decidí no continuar. Mi agresión ocurrió solo seis meses después de haberme declarado queer, por lo que sentí que gran parte de lo que me había costado aceptar de mí misma y de lo que había vivido al salir del armario se vio afectado: me arrebataron la libertad de ser quien era y de disfrutar de mi sexualidad durante mucho tiempo. Mi agresión no fue la primera ni la última vez que experimenté un comportamiento no consentido, aunque fue, con mucho, el suceso más grave e impactante.

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    🇺🇸

    Piensa en lo lejos que has llegado.

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    La historia que finalmente soy lo suficientemente fuerte para escribir.

    Perdón por la longitud de esto😭😭😭 Cuando era más pequeña, era la mejor amiga de una chica que conocimos el primer día de kínder y éramos inseparables. Cuando teníamos 7 años, empezó a tocarme en el autobús escolar. Se lo dije a la escuela y, en lugar de ayudar, nos llevaron a la consejera escolar y nos mostró un video donde no tocábamos las manos y no dejábamos que nadie nos tocara. Durante 3 semanas, me violó en su habitación y no supe qué hacer, así que me quedé allí tumbada y no hablé. Creo que eso empeoró las cosas porque es una chica y no es típico que las mujeres violen a otras mujeres. Sentí que nadie me creería, así que me quedé callada por lo que pasó la primera vez. Después, siguieron pasando cosas así. Pero luego entré en quinto grado y no nos veíamos porque era su primer año real de COVID, así que todo era básicamente en línea y estábamos en clases diferentes. Pero luego empezó sexto grado y volví a verla todos los días. Fue muy difícil y empezó a hacer eso. cosas y fue realmente malo para mi salud mental, entonces ella decidió golpearme en la cara sin ninguna razón, así que dejé de hablar con ella. Terminé ingresando en un pabellón psiquiátrico donde terminé recibiendo ayuda y estaba mejorando. Fui a la función de mi ex amigo y este amigo era amigo de la chica en ese momento y todavía quería ser su amigo, así que me hice amigo de ella otra vez y le dije que dejé de hablarle porque mi mejor amiga me lo dijo. Esa noche me violó en mi propia habitación después de que le presté mi ropa, mis shows, mi cepillo de pelo, todo, y ella todavía decidió violarme y eso dolió y otra vez como la primera vez que me senté allí sin hacer ni decir nada por alguna razón no podía, no importaba lo que pensara, no importaba lo que dijera, no decía nada, estaba congelado. Siempre todos hablan de luchar o huir y nadie habla de congelarse, aunque es uno de los más comunes, cada vez que ella hacía algo así, me congelaba, no hablaba, apenas me movía, simplemente me quedaba allí indefenso como si Dios fuera a enviar a alguien para ayudarme, pero nunca lo hizo. Estaba completamente solo, era como un perro indefenso muriendo al costado del camino y simplemente la dejé hacerlo Le dije que no una vez y después de que no se detuviera, me di por vencido No sabía qué hacer más y no quería repetirme por alguna razón, así que no lo hice después de eso Dejé de hablarle por completo y en octavo grado, después de haber sido declarado transgénero durante aproximadamente un año, cuando los niños decían cosas que yo corregía en mi nombre, ella me defendía y odiaba eso, lo odiaba tanto que me hacía sentir que no podía odiarla por violarme y agredirme porque ahora ella me defiende, así que si la odio, sería una mala persona, aunque sé que no soy una mala persona por odiarla porque tengo todo el derecho a hacerlo por lo que me hizo, incluso si fue mucho tiempo de todos modos, creo que eso es todo Lo siento de nuevo que esto sea súper largo No sé cómo se ven los demás, así que no sé si el mío es realmente largo o no en comparación con otras personas, pero si lees todo esto, gracias por leer mi historia y espero que todos tienes un absolutamente increíble 💗💗💗

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    🇯🇵

    ¿Cómo se supone que voy a vivir?

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇦🇷

    Me gustaría animarte a que hables.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    Todavía no sé qué hacer

    Cuando tenía cuatro años, mi primo X me manoseó. La primera vez, estaba jugando con mis primos, que eran casi de mi edad. De repente empezó a llover, así que todos nos escondimos debajo de un árbol, pero uno por uno, fuimos a casa a usar el baño. Finalmente, fuimos el hermano menor de mi primo X y yo quienes nos quedamos. El hermano menor se fue a casa porque tenía frío, y yo, estando cerca del niño más pequeño, intenté irme con él. En ese momento, me agarró del brazo y me dijo que me quedara. Estaba muy asustada. De repente, me agarró por detrás, metió la mano bajo mi falda y me manoseó. Me tapó la boca para que no pudiera pedir ayuda a nadie que él viera entre los árboles. No sé si fue por la diferencia de edad, pero solo me manoseó. La segunda vez, fue en casa de mi primo X. Yo estaba cerca de su hermano menor (A), y a sus padres les gustaba. Yo también tenía cuatro años la segunda vez. Fuimos a jugar. Mi primo X me sentó en su regazo y me manoseó para que nuestros padres no me vieran. No quería que A, que estaba sentado a mi lado, se enterara. Intenté no hacer ningún ruido. Aunque había gente alrededor, pensé que estaba haciendo algo malo, así que no pude decir nada. Tenía demasiado miedo de salir corriendo. No había forma de ganarle por la fuerza, y no sabía qué estaba haciendo. Solo podía pensar en que estaba haciendo algo malo. Todavía me encuentro con esa persona. Pero solo dos veces. Pero me volvía loca. Me han interesado las cosas sexuales desde pequeña, y a veces siento asco de mí misma como mujer. No poder hablar con nadie sobre esto lo hace aún más difícil, y me pregunto por qué parece estar viviendo una vida feliz. Pero aun así, no puedo contarles a mis padres sobre él. Aunque lo odio a muerte.

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    🇬🇧

    Abusada por el ginecólogo

    En mi historia de supervivencia, "Solo palabras, palabras sucias", compartí muchísimo y pasé por alto una experiencia con un ginecólogo. Fue un problema mucho mayor del que dejé ver, ya que había desencadenado mi abuso previo en la adolescencia, en mi primer trabajo. Quería que otras chicas y mujeres entendieran lo que no está bien que haga un ginecólogo. No fue hasta después de que sucedió que me di cuenta del impacto total. Me di cuenta de que me había dejado victimizar de nuevo sin intentar detenerlo. Sentí autodesprecio y ansiedad. Le escribo esta carta a ese depredador oportunista. Rompiste tu juramento. Traicionaste la confianza. ¡Eres terrible! He investigado cómo se supone que debe ser un examen de mama y pélvico y entiendo que usaste ese marco para agredirme sexualmente. Llegué tarde a la cita para obtener anticonceptivos en la clínica universitaria cuando me acababa de mudar a la universidad. Me dejaste entrar aunque no tenías una enfermera acompañante; parecía que los mandaste a casa después de meterme en la habitación. Eres hombre y eso va en contra de las normas. Compartimos nuestro primer contacto visual e ignoré tu lujuria y tu coqueteo inicial. Viste que era vulnerable y necesitaba algo de ti. Me dijiste que, como paciente nueva, tenías que hacerme un examen completo en la primera visita. Ahora creo que pudiste haber mentido. Asentí y bajé la guardia. Cuando regresaste, estaba desnuda con una bata de papel para una falsa sensación de seguridad. Estaba cohibida a pesar de tener una higiene y un arreglo impecables, pero me preocupaba no estar lo suficientemente fresca tan tarde en el día porque eras un hombre y lo convertiste en algo sexual. Examinaste mis pechos sin guantes. No dije nada. Sabía que los estabas masajeando para tu placer. Seguiste así durante cinco minutos. Creo que cinco minutos enteros mientras seguías hablando. Cuando mi jefe solía abusar de mí, solo unos segundos eran suficientes para hacerme sentir enferma y utilizada. Se sentaba sobre mi torso, comprimiendo mis costillas hasta el punto de que no podía respirar hondo y tener sexo con mis pechos, y generalmente tardaba menos que tú. ¿Recuerdas que usaste las palabras "maravilloso" e "increíble" al comentar sobre la salud de mis senos? Ambas podíamos oler el almizcle de abajo por estimularme así. Estaba avergonzada. ¡Deberías haber sido tú la que se avergonzó! Mencionaste las texturas y diste algunas instrucciones de anatomía para simular que era oficial. Hiciste preguntas al azar y compartiste historias personales como si fuera una cita. Todo el tiempo me estabas toqueteando los pechos como una pervertida. ¡Con las dos manos al mismo tiempo! Intenté encubrirte fingiendo que esto no era una locura ni una agresión sexual. Tenías el doble de mi edad y tu bigote era ridículo. Finalmente pasaste al examen pélvico. Dijiste "Muy bien" cuando levantaste la sábana de papel para ayudarme a poner los pies en los estribos. Eso no es apropiado cuando se ve la vagina de una paciente por primera vez. Explicaste cada paso desde "Voy a tocarte los muslos ahora" hasta "Respira hondo mientras inserto el espéculo". Esa parte fue rápida pero luego explicaste el examen manual que hiciste durante demasiado tiempo. Insertaste dos dedos para verificar la sensibilidad del movimiento cervical, pero frotaste mi clítoris con tu pulgar lubricado mientras lo hacías. ¡Eso estuvo mal! Explicaste que ibas a mover tu otra mano para verificar la sensibilidad de mis ovarios para verificar si había una infección, pero seguiste trabajando tu otra mano en mi clítoris y dentro de mí. ¡Me metiste lo que parecían tres dedos! Me estabas agrediendo sexualmente otra vez. Violando mi confianza. Ignorando tu juramento. Como última indignidad, palpaste las masas en el espacio entre mi vagina y recto. Dejaste tu pulgar en mi vagina mientras metías un dedo en mi ano y los movías hacia atrás, adentro y afuera explicando que pensaste que sentiste algo por un segundo, pero que se resolvió con el masaje, lo que significa que no había nada de qué preocuparse. ¡Me violaste! ¡Eso fue violación! Lo busqué y lo que estabas haciendo es una parte real de un examen, ¡pero ningún ginecólogo lo había hecho antes o desde entonces! En lugar de salir de la habitación mientras me vestía, te quedaste y me ayudaste a tenderme la ropa. ¡Totalmente inapropiado! ¡No deberías tener licencia médica! Claro que te dejé, cooperaste e incluso intenté aguantarlo y poner buena cara. Entonces era otra persona y tú simplemente continuaste mi ciclo de abuso. Pero la parte del ano fue donde sentí verdadero terror y quise irme. Me diste una tarjeta de presentación con tu nombre y me dijiste que llamara y preguntara cuándo trabajabas para programar la próxima visita. ¡Luego solo me escribiste para una recarga de anticonceptivos de 30 días! Como si volviera para que me agredieran de nuevo. ¡Abusadora engreída del poder y la confianza! ¡Me fui contigo pensando que lo disfrutaría y que te volvería a ver! ¡Me das ganas de gritar y golpear cosas! Se retrasó, pero mi ansiedad por el abuso se desencadenó esa noche y días después. Nunca volveré a ver a un ginecólogo. Tu lujuria y codicia no son mejores que las de un violador. Me traicionaste en el sistema médico y todavía siento ansiedad en cada visita al médico. Que la reacción de una chica al abuso no sea instantánea, por algún mecanismo de supervivencia, no lo hace menos doloroso. A veces incluso más, porque nos sentimos culpables por no ser fuertes y asertivas. Estabas en una posición de autoridad y abusaste de ella terriblemente. ¡Deberías estar avergonzado, doctor! ¡Deberías estar en prisión!

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    De un sobreviviente
    🇳🇱

    #627

    Un hombre conocido me agredió en mi apartamento. Ya habíamos tenido una vez, y fue rápido pero bien. Empezamos de mutuo acuerdo, pero en un momento dado empezó a dolerme y le pregunté si podíamos parar. En ese momento, me presionó la parte superior de la espalda, tan arriba que mi boca quedó medio hundida en la almohada. Me quedé paralizada y no pude moverme en absoluto. Simplemente esperé a que terminara lo que quisiera hacer. El resultado fue extremadamente confuso. Al principio pensé que solo había sido una mala experiencia. Pero a medida que pasaban los meses, me di cuenta de que me estaba dando demasiadas vueltas en la cabeza como para descartarlo. Seis meses después de la agresión, me hice unas pruebas médicas. Un año después, en medio de una serie de historias de agresión sexual en los medios, contacté con rape crisis centre para pedir ayuda. También denuncié a la Garda varios años después de mi agresión, y aunque lo gestionaron bien, también me advirtieron que si iniciaba una investigación, el proceso podría ser muy revelador, así que decidí no continuar. Mi agresión ocurrió solo seis meses después de haberme declarado queer, por lo que sentí que gran parte de lo que me había costado aceptar de mí misma y de lo que había vivido al salir del armario se vio afectado: me arrebataron la libertad de ser quien era y de disfrutar de mi sexualidad durante mucho tiempo. Mi agresión no fue la primera ni la última vez que experimenté un comportamiento no consentido, aunque fue, con mucho, el suceso más grave e impactante.

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    🇺🇸

    Piensa en lo lejos que has llegado.

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    🇯🇵

    ¿Cómo se supone que voy a vivir?

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  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    Eres muy importante. Gracias por estar aquí.

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  • Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

    La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    “Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Sobreviviendo a una violación en grupo

    El año pasado me violaron en grupo. Tengo un zumbido en los oídos llamado tinnitus que no ha parado desde entonces. Tengo pesadillas. Volé con mi madre a una boda en el extranjero. Estaba emocionadísima. Ella estaría ocupada con sus amigos y su prima, y yo podría pasar tiempo con mi genial prima segunda, dos años mayor que yo. Después de la cena de ensayo, salimos. Fue divertido porque allí no tenía permiso para beber, aunque la edad legal era menor que en mi provincia, pero no revisaban la identificación. No bebí mucho porque no era lo mío y tenía novio, pero pude ir a algunos bares y luego a una discoteca pegada a un hotel. Nos divertimos muchísimo hasta que conocimos a dos soldados uniformados que eran guapísimos y nos separaron de sus amigas por nuestro aspecto. Mi prima es guapísima. Tenían una habitación privada en la discoteca y había varios soldados y también dos prostitutas. A esas prostitutas definitivamente les disgustaba que estuviéramos allí. Quería salir de todas formas, y las chicas guapísimas que nos invitaron fingieron entendernos y nos sacaron de allí. Estúpidamente, dejamos que nos llevaran a su habitación de hotel, donde dejaron de lado el rollo romántico y nos obligaron a desnudarnos al ritmo de la música. Nos enseñaron una pistola que tenían en un cajón. Estaba aterrorizada. Nos obligaron a tumbarnos boca abajo, inclinadas sobre la cama, una al lado de la otra, y así tuvieron sexo. Se intercambiaron como si fuéramos intercambiables antes de acabar dentro de nosotras sin protección. Nos tomamos de la mano. Yo lloraba mientras mi prima intentaba ser fuerte y animarme. No nos permitieron salir y nos escondieron la ropa. Antes de quitarnos los teléfonos, tuvimos que escribirles que nos quedábamos en casa de un amigo de mi prima. Luego llamaron a otros dos soldados, uno de ellos un tipo alto, moreno y enorme, con músculos de culturista. Fue un desastre conmigo. Nos hicieron bailar y luego tuvimos que usar la boca con las chicas que nos habían atraído allí mientras las otras dos tenían sexo con nosotras. Vomité y mi prima lo limpió, pero luego empezó de nuevo. Tenían cocaína y nos obligaron a esnifarla de sus partes y a esnifarla de nosotras. Vino otro y creo que solo fueron esos cinco durante la noche, pero no paraban de violarnos y obligarnos a hacer cosas incluso cuando nos desmayábamos. Me hubiera gustado estar más inconsciente, pero la cocaína te despierta tanto. Quiero recordar menos y pensar menos en todo. Nos duchamos muchas veces. El moreno grande se orinó encima de mí y en mi boca, en la ducha. Lo hizo más de una vez como si yo fuera su retrete. Los otros hombres incluso tuvieron que decirle que se calmara cuando me hacía gritar, me gustaban sus dedos y me los metía en el culo, pero no cuando me hacía arrastrarme como un perro usando mi pelo como correa. Recuerdo que uno de ellos llamó a sus amigos para decirles que subieran el volumen de la televisión al máximo para ocultar el ruido en nuestra habitación. Vieron las noticias deportivas en la televisión. Hicieron que mi prima y yo nos besáramos y cosas así. No podía fingir que era una fiesta divertida como mi prima hacía a veces y me animaba a hacer. Intentó desviar parte de su atención de mí una y otra vez. La amo por eso, pero no me dejaron en paz. Estaban obsesionados con mi pecho. No les importó que estuviera obviamente angustiada y enloqueciendo, ni que en mi país me faltaran tres años para la edad de consentimiento. Ahí estaba, la edad mínima. Nos despertamos por la mañana en una de las camas, solo los dos soldados durmiendo en el suelo. ¡El negro se había ido! Volvieron a tener sexo con nosotras y otro hombre mucho mayor, al que llamaban SIR, entró y tuvo sexo con nosotras, pero sobre todo conmigo. Lo animaron y me dolía la cabeza y lloraba, y pareció durar una eternidad. Finalmente recuperamos la ropa, pero nos llevaron a un brunch con su ropa habitual. Me enseñaron fotos en sus móviles que parecían divertidas y nos advirtieron de lo mal que estaría si decíamos algo diferente a que habíamos tenido una buena fiesta. ¡Una buena fiesta en el infierno! Antes de eso, solo había tenido sexo con mi único novio. ¡Una noche infernal y ahora mi número era siete! Tuvimos que empezar a prepararnos para la boda de inmediato y estaba agotada. Mi prima me escondió y me eché una siesta con vestido, peinado y maquillaje hasta el último minuto. Lloré en la ceremonia, pero no en la boda. Tenía tanto dolor de vagina, músculos y cerebro que me emborraché tanto en la recepción que apenas recuerdo nada. Fue parte del viaje en avión a casa. Le conté la verdad a mi madre al volver y se puso como loca, al igual que mi padre. Intentaron llamar allí, al hotel y a otros sitios, pero la policía no hizo nada. Vi llorar a mi padre por primera vez mientras le contaba toda la historia. Mi novio no lo soportó y me dejó. Voy a terapia de grupo. Tomo una pastilla todos los días y ahora tomo benzodiacepinas para la ansiedad. Intento ocultar mi pecho grande bajo ropa holgada, cuando antes lo usaba para llamar la atención. ¡Qué idiota! Mi prima no parece tener los traumas ni las pesadillas que yo tengo. En su país, terminan la secundaria hasta dos años antes que nosotros y los tratan como adultos antes. Una vez le dije cosas malas por eso. Me perdonó, pero hablamos mucho menos desde que le pregunté si siempre tenía sexo grupal. Me sentí fatal porque incluso dejó que tuvieran sexo anal con ella para alejarlos de mí. Se notaba que le dolía mucho, pero en ese momento solo pensaba en mi propia supervivencia. Mi infancia se acabó, pero no me siento adulta. Su consejo es: «No dejes que te deprima». ¡Como si tuviera otra opción! Fue a terapeuta una vez porque su madre pidió cita y no piensa volver. ¡Su vida no cambió en absoluto! Trabaja en recepción en una empresa de tecnología y, además, modela, y sigue yendo a fiestas, clubes y citas. ¿Cómo? Es increíble cómo la actitud ante algo así puede ser tan diferente en distintos países. Ahora soy una víctima y suelo sentirme así. Definitivamente dañada. Todos en mi escuela saben por qué. Soy ESA chica. Mi nuevo novio, más maduro, es comprensivo, pero me siento como una pequeña carga triste para él. A veces soy hipersexual y no puedo evitarlo. Es un mecanismo de afrontamiento que les ocurre a algunas víctimas de agresión sexual. No lo busqué. Me preocupa que mi novio no confíe en mí por eso. Un amigo mayor, mi vecino desde hace años, se aprovechó de mí después de que le conté lo que pasó en su casa. Tuvimos sexo y luego se sintió culpable por excitarse con mi historia de violación. Lo admitió y me pidió perdón. El sexo me ayudó a calmar el zumbido de oídos por breves periodos, así que lo hice con él más de una vez al día durante un tiempo hasta que mi padre empezó a sospechar algo y habló con él. Desde entonces, no confío en mí misma. Quiero casarme con mi novio, en gran parte, solo para protegerme y demostrarle que lo amo y soy leal, aunque no estoy segura de poder serlo. Me preocupa no poder amar como una persona normal. Me preocupa alejarlo por ser demasiado dependiente y querer casarme con él tan pronto. Lo necesito más de lo que él me necesita a mí. ¿Será así siempre en las relaciones de las víctimas de violación? Me esfuerzo mucho en la escuela para no arruinar mi futuro. Es muy difícil concentrarme. Me zumban los oídos constantemente. Gracias por escuchar.

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  • “Siempre está bien pedir ayuda”

    “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇦🇷

    Siento que es un paso adelante y dos pasos atrás, recordándome mi valor.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇦🇷

    El arte ha tenido un increíble efecto curativo en mí, permitiéndome expresar el dolor o el hambre.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    en su coche

    ¡Hola! No sé cómo abordar esto, pero sé que debo decirlo. Soy lesbiana y tengo más de 21 años, y sufrí violación y agresión sexual por parte de mi última pareja lesbiana. Disculpen si esto es largo, pero si alguien lo lee, ¡se lo agradezco mucho! Conocí a mi ex en enero pasado y nos escribimos durante un mes antes de nuestra primera cita. La primera fue bien, nada preocupante. La segunda cita, que fue dos o tres días después de la primera, fue donde empezó todo. No me importó que me besara primero, pero me puse nerviosa cuando me dijo que quería pasar al asiento trasero. Empezó a manosearme y a tocarme por encima de la ropa antes de intentar meter la mano en mis vaqueros. La detuve y le dije que aún no me sentía cómoda con eso. Su respuesta fue: "Ah, pero con el tiempo querrás, ¿no?", y a eso le dije: "Sí, pero ahora no". Continuó de todos modos. Ese es el momento que recuerdo y desearía haberme ido. Me quedé. Quizás pasan una o dos citas sin que ella vuelva a hacer nada preocupante antes de que haya otro incidente. Estábamos en su coche fuera de su trabajo para un evento al que elegimos ir. Hay gente en la calle. Ella empieza a besuquearse conmigo, lo cual me da asco porque la gente probablemente pueda vernos y no es apropiado. Esta vez empieza a tocarme a través de mi falda otra vez, y en este punto no recuerdo mucho más allá de que yo dije que estaba asustada y nerviosa, y que no parecía seguro, y ella coaccionándome. Antes de que me dé cuenta, tiene su mano dentro de mi ropa interior y me está violando. No fuimos al evento. Nos fuimos y me dijo que la próxima vez podría buscar un lugar apartado. Nunca lo hizo. Y ahí es donde empezó todo. Durante los siguientes 5 meses me violaba en su coche cada vez que podía. Cada vez que le decía que no estaba cómoda. Usaba ropa interior ajustada, pero ella seguía haciendo todo lo posible por hacerlo. Si no lo hacía, se enojaba y me evadía las cosas. Pero nunca hubo un momento en que no lo intentara. La peor noche fue quizás un mes después de que todo empezara. Otra vez, en su asiento trasero. Fue en un estacionamiento bastante público. Intentó cubrir las ventanas con ropa, pero aún se veía claramente. Me hizo acostarme, quitarme toda la ropa interior y abrirme completamente. Fue muy humillante. Luego procedió a violarme violentamente, tan mal y doloroso que lloré y contuve los gritos porque no quería llamar la atención sobre la situación ni meterme en problemas. Le dije que estaba cómoda y que quería gritar, pero simplemente me echó un paño sobre la cara para que no me concentrara. Después tuve que volver a ponerme la ropa y la arruiné. Sentí dolor durante quizás una semana o un poco más. Ahora desearía haber conseguido pruebas de esa noche, pero no tengo ninguna. En total, creo que sucedió unas 14 veces. Las mismas situaciones de atención en público que odiaba. Durante la relación, estuve cegado hasta cierto punto y no me di cuenta de que contaba como violación hasta después de que rompimos. Al principio, acepté lo sucedido, pero ahora tengo una nueva pareja. Casualmente, mi nueva pareja trabaja con mi ex violador. Desde que me enteré, me siento completamente angustiado y asfixiado por lo que me hizo. No solo eso. Antes de descubrir que trabajaban juntos, se sentaban uno al lado del otro y se estaban haciendo amigos. Así que mi ex le dijo a mi novia actual que soy una persona terrible y que me tiene miedo. Ya no hablan. No sé, simplemente me siento asfixiado por todo esto. También tiene una nueva novia. Ojalá pudiera decirle a su nueva novia que tenga cuidado, pero tengo miedo. En mi comunidad hay mucho estigma en torno a la violación y la homosexualidad. No creo que pueda contar mi historia públicamente de forma segura tanto como quisiera. Ella cambió mi vida por completo. Es como si ya no supiera cómo ser yo mismo y siento que me estoy volviendo loco.

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    De un sobreviviente
    🇬🇧

    No sé si soy una víctima o un depredador.

    8M (yo) 11F (prima) 12M (prima) Estábamos en una reunión familiar jugando a las casitas (acabo de darme cuenta de que los niños de 11 o 12 años no juegan a las casitas y que la única razón por la que jugábamos a las casitas era para esto) hasta que se hizo de noche y todos nos metimos en la cama. Me acosté a sus pies como su hijo mientras tenían sexo delante de mí, ni siquiera a 1.5 metros de mí. Simplemente me escondí con miedo. 10M 13F 14M Mi primo mayor nos llevó al bosque y le dijo a mi prima que se desnudara. Ella obedeció y luego empezaron a tener relaciones sexuales. Me quedé en silencio observando esta horrible escena; ver a mi prima de esa manera me pareció muy mal. Mi primo me pidió que me uniera a él y lo hice, no tenía ni idea, simplemente me quedé allí mientras sucedía. El mayor arrepentimiento de mi vida: este error desató una bola de nieve que todavía me persigue. 12M 15F 16M Otra reunión familiar. Mis primos estaban bebiendo y se me acercaron borrachos, pidiéndome que subiera. Terminamos fumando marihuana y mi primo mayor empezó a molestar a mi prima. Para entonces, esta experiencia había ocurrido en casi todas nuestras reuniones. Incluso empecé a disfrutar viéndolos (nunca me involucré porque quería mantenerme). Sin embargo, esta vez mi primo mayor se quedó dormido por la borrachera y mi prima ya estaba "encendida". Se me acercó y me dijo: "Por suerte, me han encendido y solo necesito que alguien venga a disminuirme" (recuerdo esas palabras 1:1). Mi prima me arrebató mi pureza. Ni siquiera intenté luchar contra ella ni pedirle que parara. Me decía a mí mismo que no quería, pero le supliqué que me ayudara. Todavía no entiendo si fui una víctima o si fui tan depredador como ellos. Sé que mi primo mayor empezó a manipular a mi prima y no lo detuve porque lo disfrutaba. Pero, una vez más, tenía 10 años y no podía comprender la gravedad de lo que estábamos haciendo. Incluso lo veía como algo elogioso y normal, como si solo nos ayudáramos mutuamente. otro, pero la otra parte de mí me odia por ello.

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    🇺🇸

    A todos los sobrevivientes aquí: los vemos, los escuchamos, les creemos.

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    De un sobreviviente
    🇺🇸

    La historia que finalmente soy lo suficientemente fuerte para escribir.

    Perdón por la longitud de esto😭😭😭 Cuando era más pequeña, era la mejor amiga de una chica que conocimos el primer día de kínder y éramos inseparables. Cuando teníamos 7 años, empezó a tocarme en el autobús escolar. Se lo dije a la escuela y, en lugar de ayudar, nos llevaron a la consejera escolar y nos mostró un video donde no tocábamos las manos y no dejábamos que nadie nos tocara. Durante 3 semanas, me violó en su habitación y no supe qué hacer, así que me quedé allí tumbada y no hablé. Creo que eso empeoró las cosas porque es una chica y no es típico que las mujeres violen a otras mujeres. Sentí que nadie me creería, así que me quedé callada por lo que pasó la primera vez. Después, siguieron pasando cosas así. Pero luego entré en quinto grado y no nos veíamos porque era su primer año real de COVID, así que todo era básicamente en línea y estábamos en clases diferentes. Pero luego empezó sexto grado y volví a verla todos los días. Fue muy difícil y empezó a hacer eso. cosas y fue realmente malo para mi salud mental, entonces ella decidió golpearme en la cara sin ninguna razón, así que dejé de hablar con ella. Terminé ingresando en un pabellón psiquiátrico donde terminé recibiendo ayuda y estaba mejorando. Fui a la función de mi ex amigo y este amigo era amigo de la chica en ese momento y todavía quería ser su amigo, así que me hice amigo de ella otra vez y le dije que dejé de hablarle porque mi mejor amiga me lo dijo. Esa noche me violó en mi propia habitación después de que le presté mi ropa, mis shows, mi cepillo de pelo, todo, y ella todavía decidió violarme y eso dolió y otra vez como la primera vez que me senté allí sin hacer ni decir nada por alguna razón no podía, no importaba lo que pensara, no importaba lo que dijera, no decía nada, estaba congelado. Siempre todos hablan de luchar o huir y nadie habla de congelarse, aunque es uno de los más comunes, cada vez que ella hacía algo así, me congelaba, no hablaba, apenas me movía, simplemente me quedaba allí indefenso como si Dios fuera a enviar a alguien para ayudarme, pero nunca lo hizo. Estaba completamente solo, era como un perro indefenso muriendo al costado del camino y simplemente la dejé hacerlo Le dije que no una vez y después de que no se detuviera, me di por vencido No sabía qué hacer más y no quería repetirme por alguna razón, así que no lo hice después de eso Dejé de hablarle por completo y en octavo grado, después de haber sido declarado transgénero durante aproximadamente un año, cuando los niños decían cosas que yo corregía en mi nombre, ella me defendía y odiaba eso, lo odiaba tanto que me hacía sentir que no podía odiarla por violarme y agredirme porque ahora ella me defiende, así que si la odio, sería una mala persona, aunque sé que no soy una mala persona por odiarla porque tengo todo el derecho a hacerlo por lo que me hizo, incluso si fue mucho tiempo de todos modos, creo que eso es todo Lo siento de nuevo que esto sea súper largo No sé cómo se ven los demás, así que no sé si el mío es realmente largo o no en comparación con otras personas, pero si lees todo esto, gracias por leer mi historia y espero que todos tienes un absolutamente increíble 💗💗💗

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.