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Yo estaba...

La persona que me hizo daño era un...

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Me identifico como...

Yo era...

Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?

“Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

Mensaje de Sanación
De un sobreviviente
🇪🇸

Contar eso sin derrumbarme

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    Sanar es entender

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  • Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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    Incesto padre-hija Debería haber parado

    Es con gran vergüenza que debo confesar aquí. Fui una facilitadora pasiva del abuso. Había sido abusada sexualmente de niña por un niño mayor en la escuela primaria y debería haber sido menos cobarde. Finalmente denuncié a mi esposo y terminé con el abuso incestuoso de su propia hija. Merezco las lágrimas que lloro. Era enfermera de turno rotativo y normalmente dormía como un tronco con mi pastilla. Esa noche me levanté de la cama después de unas horas y caminé por la cocina hacia el otro lado de la casa donde estaba la habitación de mi hijastra. Sonaba un poco como si estuviera llorando o riendo. Al principio fue difícil decir qué estaba sucediendo a través de la puerta agrietada al otro lado de la casa. La habitación de mi hijastra. Pero pronto distinguí que mi esposo estaba arrodillado e inclinado hacia adelante sobre la cama con la cabeza entre las piernas abiertas de su hija. Los ruidos eran jadeos y chillidos de él realizando cunnilingus. Esto concluyó rápidamente y él tomó una posición acostada en la cama y aunque su cuerpo estaba mayormente bloqueado porque estaba al otro lado de él desde la puerta, era evidente que le estaba haciendo una felación a su padre. Su cabeza subía y bajaba y él tenía su mano sobre su cabeza. ¡Solo tenía nueve años! Me fui y volví a la cama, queriendo olvidar lo que había visto. ¿Por qué no hablar con él y detenerlo de inmediato? Debería haberlo hecho. Pero mi esposo había perdido a su esposa solo unos años antes, y mi hijastra había perdido a su madre. La mujer había quedado paralizada de la cintura para abajo y tenía un dolor de espalda severo. Se quitó la vida dos meses después de la lesión, días después de ser dada de alta del hospital. Había mucho entre ellos debido a su pérdida de lo que nunca podría ser parte. La idea de que el contacto sexual fuera un medio de duelo no me sentó bien, pero no quería hacer olas. Parecía voluntario de su parte. Amaba a mi esposo. Me había llevado mucho tiempo encontrarlo después de muchas esperanzas, citas, angustia y búsqueda. Así que tal vez fui egoísta por querer conservar a mi esposo. No sabía si pasaba muy a menudo. Hice la vista gorda. Durante al menos un año y medio no me levantaba de la cama si me despertaba en medio de la hora de dormir. Luego, un viernes por la noche, después de haber trabajado un turno de noche y haberme quedado despierta para hacer recados durante el día, y luego haber asistido al recital de baile de mi hijastra donde interpretó ballet, jazz y hip hop con su grupo, me desplomé. Pero me levanté, inquieta. Esta vez, la puerta de su dormitorio estaba cerrada y probablemente con llave, las luces encendidas desde abajo. Los sonidos de mi hijastra en medio de la agonía eran lo suficientemente fuertes como para que saliera por la puerta trasera, rodeara la ventana y me subiera al aire acondicionado central para ver a través del gran espacio entre las cortinas. Tenía una vista directa de mi estimado esposo, que es bastante bueno conmigo, de rodillas en la cama, bombeando de un lado a otro. Su hija estaba inclinada frente a él con su trasero desnudo en el aire, apoyada en los codos. Podía verlo entrar y salir de ella y sacudir todo su cuerpo con sus embestidas. Sentí una ira repentina. Lamento que mi ira no fuera por lo que debería haber sido. Mi ira era una ira celosa. Pensamientos en mi cuerpo de treinta y cuatro años y en cómo no podía competir con el firme cuerpo adolescente que veía ante mí, y que habíamos visto a esta hermosa chica en desarrollo de curvas mientras mi esposo se tomaba de la mano mientras bailaba con diferentes atuendos. Estaba un poco celosa entonces, sin siquiera saber que él estaba pensando en ella de esa manera. Seguí observándolo tener sexo con ella, incapaz de considerar apartar la mirada. Disminuyó la velocidad de sus embestidas y se desplomó al otro lado de ella. Vi su cuerpo brillante desplomarse también. Su respiración era tan profunda y rápida. Tardaron un par de minutos en recuperarse y me molesté más cuando pensé que mi esposo se iba a quedar dormido con ELLA. Pero se levantó, hablando. Se vistió y caminó alrededor de la cama. Ella se levantó, aparentemente obedeciendo su orden, y se abrazaron, poniéndose de pie. Él le sonrió y se giró hacia la puerta. Solo entonces se rompió el hechizo y corrí de vuelta a la puerta y entré. Él ya se estaba duchando. No dije nada y dejé que se desvaneciera, fingiendo que no pensaba en ello a menudo. Fui más apasionada y aventurera con mi esposo, y más fría con mi hijastra. Un par de años después, cuando la encontré llorando en su habitación un día mientras mi esposo estaba fuera de la ciudad, entré a consolarla. Llegué a mencionar su relación sexual con su padre de forma acusadora. Se derrumbó aún más y me contó cómo le pidió que parara cuando empezó octavo grado. Se había dado cuenta de lo "loco" que era y le rogó que parara si la amaba. Él le dijo que no podía parar porque la amaba. Algo se quebró dentro de mí y la ayudé a dormirse y luego conduje hasta la comisaría. Me entregué a mí misma y a mi esposo. Fue un desastre y mi vida ha sido así desde entonces. Pero no me arrepiento. Solo me arrepiento de haber esperado cinco años para terminar un matrimonio que debería haber terminado a los cinco meses. Merezco todas las lágrimas.

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    De un sobreviviente
    🇧🇷

    Violación en fraternidad

    Este es otro incidente de mi historia de supervivencia. EMPEZÓ CON MI HERMANO. Me estoy preparando para el incidente con la policía. Por favor, lean mi historia para contextualizarla. Escribirla me causó dolor de espalda. Estaba en mi segundo año de filosofía en la universidad. Recientemente había viajado a Portugal con un hombre mayor y amable que básicamente me invitó con el acuerdo de que sería su amante a cambio de un viaje gratis. Había sido cliente mío en el restaurante y acepté su propuesta por diversión, y lo pasé genial. Eran mis vacaciones de primavera. Fueron unos años en los que fui muy promiscua después de haber sido abusada por mi hermano durante años en casa y reprimida en un instituto católico como castigo parental por haber iniciado una relación sexual con un chico de mi edad. Cuando una chica de mi curso de lógica, que cursaba Derecho, me invitó a una fiesta de fraternidad, pensé que estaría bien pasar tiempo con gente de mi edad. Las fraternidades y hermandades no eran lo mío y siguen sin serlo. Después de hacer una parada de barriles para impresionar a desconocidos, buscaba el baño de arriba porque la cola para el de abajo era larga. Había varias chicas esperando, y un chico que me había sujetado una pierna para la parada de barriles empezó a coquetear conmigo y se ofreció a llevarme a un baño secreto. El baño era de verdad, pero luego me hizo señas para que pasara a una habitación de enfrente, donde había otros dos hermanos de fraternidad. Estaba un poco nerviosa, pero con los otros chicos allí, me sentí un poco más tranquila al saber que no solo intentaba llevarme a la cama. Estaba abierta a encontrar un chico atractivo, para ser honesta, pero él no lo era. Los otros dos tampoco. Me senté a charlar con ellos, bebiendo pequeños tragos de whisky de canela y poniéndome más nerviosa cuando alguien intentó entrar por la puerta de la habitación, pero estaba cerrada. Mi chico les gritó que se fueran. Entonces intenté levantarme e irme, pero me tiraron de vuelta a mi asiento en la cama. Soy bajita, así que me dominan fácilmente. “No puedes irte todavía. Apenas te estamos conociendo”, dijo un violador. “Aquí no se permiten provocaciones”. “¿Qué tengo que hacer para volver con mi amiga?” Pregunté algo así, pero usé su nombre. Se miraron con sonrisas maliciosas y me arrepentí de la pregunta. Lo que uno de ellos propuso fue un concurso de mamadas en el que tenía veinte segundos para hacer que cada una se corriera, pero tenía que ir en círculo hasta que una lo hiciera y entonces era eliminada y yo tenía que hacer las tres. Así que se pararon en tres lados de la cama, conmigo en el medio, y sacaron sus penes. Una tenía un cronómetro y, sin dudarlo, empecé a chupar la que estaba más cerca. Quería salir de allí y les tenía miedo físico. Era para evitar cualquier violencia y ni siquiera darles la satisfacción de pensar que me obligaban a hacer algo. Así que di vueltas y vueltas, agotada. Veinte segundos era demasiado poco y me habían quitado toda la ropa. Me detuve y le pregunté al que inventó el juego durante 60 segundos. De repente, mis piernas me apartaron violentamente del que estaba detrás de mí. Él me separó las piernas y empezó a follarme rápidamente. Ni siquiera le vi la cara hasta después. El que había estado hablando se subió a la cama y empezó a hacérmelo en la boca. No sé, me lo metió en la boca. Me agarró la cabeza con ambas manos, me la metió a la fuerza y me golpeaba la cara tan fuerte como el chico que estaba detrás de mí. Tuve que mantenerme arqueada sobre los codos para evitar que me arrancara el pelo y me mantuviera a su altura. Nunca me había pasado algo así. Siempre había sido con una sola pareja a la vez. Eran crueles y yo me esforzaba por seguirles el ritmo. Después de que terminó esa locura y ambos se saciaron dentro de mí, el chico original me subió a la cama y dijo algo así como: "Solo me queda un agujero". Yo no estaba acostumbrada al sexo anal por aquel entonces. Le ofrecí ir a lavarme si por favor no me hacía sexo anal. Se rió y negó con la cabeza. Así que, tumbado boca arriba con las piernas abiertas, me echó un chorrito de gel de aloe vera de la mesita de noche y me observó cara a cara mientras se masturbaba, embestida a embestida. Vio el dolor en mi cara que no podía ocultar. Tuve que besarlo mientras ella me hacía daño. Incluso cuando se excitaba rápido, le llevó un rato. Uno de ellos nos miraba, sonriendo de lado, y el otro jugaba con su móvil, creo que sacando fotos. Los móviles aún no grababan vídeos. El sonriente preguntó una vez: "Tío, ¿de verdad lo tiene en el culo?". Cuando terminó conmigo, me dio las gracias y se fue. Dijo que tenía responsabilidades. El del móvil también se fue. Intenté irme. "No tan rápido", dijo el otro, empujándome hacia abajo. Le dije que había hecho todo lo que querían y más, y le pedí que me fuera. Me dijo que era la tía más buena con la que se había acostado y que quería una segunda ronda. Yo solo quería largarme de allí. Un obstáculo más. Lo mordisqueé un rato para que se excitara un poco y lo metí dentro. Falló y tuve que repetirlo. Al final, usé todos los trucos posibles, como fingir orgasmos, tener uno real y decirle guarradas, para que se corriera dentro de mí. Estaba tan temblorosa y agotada después de ser su puta durante tanto tiempo que me costaba vestirme. Temía que me detuviera, y lo hizo. Le dije que solo quería orinar y limpiarme, y le pregunté si podía dormir en su cama con él; solo un truco. Funcionó. Le di las gracias, cerré la puerta con indiferencia y bajé corriendo las escaleras sin llamar demasiado la atención. Mantuve una sonrisa en la cara mientras salía por la puerta principal y del porche. Me mantuve en secreto durante una manzana antes de echar a correr lo más lejos posible. De hecho, me aterraba que alguien me persiguiera hasta que estuve fuera del barrio, lejos del campus, en una gasolinera. Pedí un taxi y me fui a casa. Mi compañera de piso dormía en su habitación y yo me senté en la ducha. En mi historia, usé esto como ejemplo de cómo evité ser violada simplemente dejándome llevar cuando me encontraba en una situación de violación. Pero esto se sintió como una violación. Volví a salir de fiesta y a consumir alcohol y marihuana para amortiguar el impacto y sentirme artificialmente a gusto. Y a tener sexo casual con hombres atractivos. Pero esto fue una violación. Me violaron en grupo. Quizás sea mejor para mí que si hubiera intentado luchar contra ellos y hubiera perdido, pero aun así es horrible y me deja con dolor, culpa y miedo.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Creo que Dios me ha dado una segunda oportunidad y no la voy a desperdiciar. Soy muy feliz y tengo paz en mi hogar. La gente siente lástima por mí porque no tengo contacto con mi familia, pero lo que no entienden es que tengo paz. La paz es mucho más importante que la familia después de lo que he pasado. Tengo un perro de servicio para protegerme de ellos. Es una pitbull y me protege muchísimo. Así que si vienen por mí, más vale que sea con un arma porque es la única manera de que me atrapen. También tengo un gato y ahora es mi familia. Dios me ha bendecido inmensamente desde que dejé el abuso. La Biblia dice que Dios te dará el doble de lo que has perdido debido al abuso. Puedo dar fe de eso. Tengo un hermoso apartamento que es un edificio seguro, así que no puedes entrar a menos que tengas una llave. Vivo en un segundo piso, así que no pueden entrar a robarme. Mi exmarido y mi hija entraron a mi otra casa, robaron mis dos bulldogs ingleses y los mataron solo para hacerme daño. He tenido que mudarme cinco veces porque me siguen encontrando. No ayuda que si buscas el nombre de alguien en Google, puedas averiguar dónde vive. Además de enseñarle al sistema legal sobre el abuso, internet también necesita aprender cómo la gente lo usa no para bien, sino para abusar. Dios me ha bendecido con un coche precioso, una GMC Acadia Denali. Si alguno de ellos lo supiera, se pondría furioso porque su objetivo era destruirme. Dios no iba a permitir que eso sucediera.

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  • “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    ¡La curación puede ocurrir y ocurre!

    A los veintiséis años fui violada por un desconocido. Me llevó muchos años reconocer que lo que me había sucedido era una violación. Aunque, angustiada por lo sucedido, lo bloqueé de mi mente durante varios años antes de acudir a un terapeuta en busca de apoyo. Decidí ir a terapia porque estaba luchando contra una profunda depresión. No asistí a un Centro de Crisis por Violación. Me llevó varios años revelarle a mi terapeuta de entonces que había sido violada. Había enterrado lo ocurrido en lo más profundo de mí y nunca le había revelado a nadie lo que pasó esa noche. La persona que me violó era amiga de unos amigos míos. Estuve fuera el fin de semana y, afortunadamente, nunca lo volví a ver. Si bien mi proceso de sanación ha sido largo, ha sido de gran apoyo y me ha permitido sanar de muchos problemas diferentes de mi infancia y de la violencia sexual. Ya no siento culpa ni vergüenza por lo ocurrido esa noche y animo a cualquier hombre o mujer que haya sufrido violencia sexual a acudir a un terapeuta especializado en violencia sexual y a que un profesional con experiencia le acompañe en su proceso de sanación. No me arrepiento y estoy agradecida con las maravillosas mujeres que me han apoyado para sanar de una experiencia profundamente traumática. La sanación es posible y ocurre. No te rindas, como yo nunca me he rendido. He aprendido que, como muchas sobrevivientes de abuso, soy una mujer muy resiliente. Vivo la vida hoy con los pies en la tierra y, aunque recuerdo lo que me ocurrió en la violación, he sanado emocionalmente del dolor y la pena de esa experiencia traumática.

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  • Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    Acabo de descubrir este sitio. Lo comparto.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Fui secuestrada y violada

    Necesito decirle esto a alguien, no se lo he dicho a nadie, ni a mis padres, ni a mis amigos, ni a mi pareja, ni a nadie, y necesito desahogarme. Quiero empezar diciendo que nunca he tenido una buena familia: mi padre era un porrero y apenas existía, mi madre una borracha furiosa, dos hermanas mayores que me odiaban y un hermano gemelo que me trataba como a una criada. Tengo un trastorno alimentario desde los 8 años: salía de casa a las 6 de la mañana todos los días, daba vueltas a la manzana demasiadas veces y luego hacía ejercicio dos horas antes de volver a casa y morirme de hambre. Esto duró unos cuatro años. Un sábado por la mañana, cuando tenía 11 años, decidí cambiar y corrí al parque a dar vueltas. Estuve corriendo en círculos durante unos 10 minutos antes de que me agarraran. Un hombre me arrastró a los baños y me obligó a comer. Estaba tan desnutrida y débil que no pude defenderme. Me senté allí y sollocé de dolor mientras él hacía lo que quería, una vez que terminó pensé que había terminado pero estaba increíblemente equivocada. El hombre salió del baño mientras yo yacía en el suelo sollozando, regresó pero con un amigo. Estaba horrorizada, sabía que había traído a su amigo para tener 'su turno', pero también estaba equivocada en eso. Terminaron levantándome y cargándome en un auto, me tiraron al asiento trasero y me dijeron que me quedara abajo. Obedecí, con miedo de lo que me harían si no lo hacía. Después de Dios sabe cuánto tiempo de conducir aterrorizada, estacionaron y me sacaron de un tirón. No sabía dónde estaba, pero rápidamente me arrastraron a una casa donde luego se turnarían para violarme durante unos días. Después de que estuve toda 'agotada' me tiraron de vuelta al auto y condujeron de regreso al parque y me liberaron; todavía estoy sorprendida de por qué me liberarían en lugar de matarme porque podría habérselo dicho a alguien. Mis padres ni siquiera notaron mi ausencia durante unos días. Llegué a la puerta tambaleándome, sangrando, sollozando y pidiendo ayuda. Mi padre había salido con unos amigos y mi madre, borracha, me gritó que limpiara la mesa. A nadie le importó dónde había estado ni qué me había pasado. A veces desearía que esos hombres me hubieran matado. Empecé a autolesionarme con solo 9 años e intenté una sobredosis a los 10. Muchos años después, sigo autolesionándome, y mi intento más reciente fue hace solo dos meses. La sobredosis de medicamentos me ha causado daños permanentes en el hígado y los riñones. Ojalá me hubieran matado.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Eres capaz. Eres lo suficientemente fuerte. Mereces un amor sano.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    #3

    Todavía me cuesta recordar mi historia y no sentir la vergüenza y la incomodidad que asocié una y otra vez con los eventos. Difícil, pero no imposible. Mi historia no es un incidente aislado, son tres historias unidas. Algunos dirían: "No aprendí la lección la primera vez". A pesar de esas personas, compartiré mi historia completa. Con detalles sangrientos y todo. Hoy por primera vez. Y por muy doloroso, desafiante e inevitablemente "vergonzoso" que sea el pasado, necesita ser contado. He llegado a creer que compartir hace la fuerza. Poder. Existe el potencial de sanar. 15. El chico que me gustaba del instituto me invitó al partido de bienvenida y luego al baile. ¿Qué chica de quince años no estaría emocionada? El comienzo de la noche fue maravilloso, y mis sentimientos siguieron creciendo. Entonces, mi chico decidió ir más allá de mí, decidió buscar la intimidad. Físicamente. Sabía que no estaba ni cerca de estar lista. Pero resultó que no dependía de mí. Un día, durante el almuerzo, intentó tocarme. Le dije con firmeza que no. A pesar de la ira visible en mi rostro, lo intentó de nuevo. Reaccioné con una palmada en la mejilla y me marché rápidamente. Nunca más volvimos a hablar. 19. Después de pasar un año juntos, supe que él era el indicado. Este era el hombre con el que me casaría. Planeamos pasar tiempo juntos como cualquier otro sábado por la noche cuando él regresara de la escuela, solo que esta vez sus padres no estarían. Empezamos a besarnos y luego empezamos a avanzar. Cuando insinuó que quería ir más allá, le respondí honestamente que no sabía si quería. Respondió con una falsa seguridad aparentemente amable: «No te preocupes, todo estará bien. Te quiero». No sabía qué quería. Qué era lo mejor para mí. Así que se lo dije, y él repitió: «No te preocupes, todo estará bien. Te quiero», como si no hubiera dicho nada. Vi cómo crecía su frustración cuando finalmente dejé de objetar. Tenía miedo de que dejara de quererme. Lo hizo, esa noche cuando me robó la virginidad. 23. Aproximadamente un mes y varias citas después, ya había traspasado los límites. Me sentía incómoda, pero me convencí de que si aún no había sido clara, ¿cómo iba a conocer los límites? No era su culpa, así que lo perdoné por presionar. Las señales de alerta estaban ahí. Pero también lo estaba su desesperación por encontrar el amor. Así que ignoré las señales de alerta en busca de una relación. A pesar de mi instinto, lo invité a mi casa esa noche con la intención de prepararnos la cena, seguida de una película. En ese momento, no estaba lista para que nuestra relación física fuera más allá de los besos. No estaba lista. Fui muy clara. Cuando le conté mi pasado, respondió con un tono comprensivo, disculpándose una y otra vez por cualquier cosa que hubiera ido demasiado lejos. Sin embargo, durante la película, sugirió ver mi habitación. Rápidamente descarté la opción, diciendo que tenía que acostarme temprano. Era una noche de trabajo, así que terminemos la película. Él insistió. Y me mantuve firme. En algún momento, se justificó por haber entrado en mi habitación sin mi permiso. Para disimularlo, sugerí que siguiéramos con la película mientras lo seguía tranquilamente. Cuando me tiró sobre la cama, me reí nerviosa. Luego, al intentar levantarme, sentí sus manos presionándome. Me obligó a volver a sentarme y empezó a besarme. Mi memoria está, como mucho, dispersa desde entonces. No recuerdo cómo mi cuerpo acabó completamente sobre la cama. No recuerdo que se quitara la ropa. No recuerdo que me quitara la mía. Sí recuerdo haberle suplicado mientras estaba encima de mí: «Por favor, no». De nuevo: «Por favor, no». Me mintió suavemente al oído: «No te preocupes. No lo haré». Esa noche me robó la seguridad. En mi propia casa, mi propia habitación, mi propia cama. Al recordar mi pasado, las personas que lo habitaban, las decisiones que se tomaron por mí, pude ver oscuridad. Pude sentir desesperanza. Y aunque la he sentido, hoy no. Desde entonces, mi quebrantamiento se ha transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias impactan. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia.

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  • Si estás leyendo esto, es que has sobrevivido al 100% de tus peores días. Lo estás haciendo genial.

    Mensaje de Esperanza
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    🇺🇸

    Estarás a salvo. Eres digno. Eres amado.

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  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Brutalmente utilizado por un policía después de una parada de tráfico

    En mi historia original, COMENZÓ CON MI HERMANO, hablé del abuso que sufrí desde una perspectiva general. Era mi vida de abuso tal como la compartí en aquel momento. He estado trabajando para compartir tres casos de violación que solo evité permitiendo que los hombres tomaran lo que quisieran en lugar de pelear. El más traumático de los tres incidentes que mencioné involucró a un policía. Este es el relato. Me detuvieron cuando regresaba a casa de un grupo de estudio, siendo estudiante de tercer año en la universidad, una noche entre semana. Habíamos compartido dos copas hacia el final. NO apruebo conducir y beber, pero no estaba borracho, como confirmó el alcoholímetro más tarde. Me detuvieron y ya tenía los nervios asociados, agravados por el hecho de que aún no tenía la edad legal para beber alcohol durante tres semanas. Fue entonces cuando conocí al policía al que llamaré simplemente SIK. Me dio una sensación inquietante la primera vez que lo vi y eso nunca se detuvo. Aun así, coqueteé con él hasta cierto punto, desesperada por no meterme en problemas. Me hizo salir del coche, quitarme la sudadera con capucha, debajo de la cual solo llevaba un sujetador deportivo básico. Esa noche solo hacía unos dieciséis grados. Tenía frío y temblaba de miedo y de temperatura. Lo vi mirarme el cuerpo sin filtro. Otro coche patrulla se detuvo con dos agentes mientras me hacían las pruebas de alcoholemia. Ya me había registrado de forma incómoda. Una de las agentes que llegó era mujer y también me registró después de haber dicho que tenía algunos problemas con las pruebas de alcoholemia. Caminar hacia atrás en una línea imaginaria, talón con punta, fue lo único con lo que tuve problemas. ¡Es duro! La policía sacó el alcoholímetro que había pedido. Di 0,035. Eso es menos de la mitad del límite legal. En ese momento, SIK dijo que simplemente me seguiría a casa, en lugar de arrestarme, y el otro coche se fue. La parada completa duró quizás una hora. Los coches pasaban por la calle lateral en la que me había metido. Faros delanteros y traseros en la oscuridad. Después de que el otro coche se fuera, SIK me habló con más dureza y amenazas que nunca. Dijo que una chica como yo probablemente está acostumbrada a salirse con la suya. Aseguró que aún podía llevarme a la cárcel cuando quisiera, ya que mientras me lleva a casa y se asegura de mi seguridad, todo lo que hago sigue siendo una prueba. Podría arrestarme por posesión de alcohol y perdería mi licencia. Tenía miedo. Le dije que mi compañera de cuarto estaba en casa. Ella también era estudiante y se suponía que debía estar allí. Después de seguirme dentro de mi apartamento, llamé a mi compañera. Luego revisé su habitación. ¡No estaba! SIK me acusó de mentirle a un policía y echó el cerrojo desde adentro. Me hizo apoyar las manos en la pared de mi comedor con las piernas abiertas. Quería llamarla para que pudiera hablar con ella y confirmar que solía estar allí, pero me detuvo y me obligó a enviarle un mensaje para ver cuándo volvería. Me dio instrucciones de no preguntar ni decir nada más y lo revisó antes de enviarlo. Estaba en casa de su hermana y no volvería hasta tarde. En ese momento se quitó el cinturón de herramientas y lo puso en la encimera de mi cocina. Me dijo que, después de todo lo que había hecho por mí, ya no era gratis, ya que le mentí. Su pistola estaba justo a nuestro lado. Se aseguró de que la viera e incluso la giró para que me apuntara. Tenía miedo y le suplicaba. Estaba dispuesta a hacer lo que fuera. No estoy segura, pero creo que se lo dije. Me comunicó por radio desde su bandolera que se estaba tomando un descanso para "almorzar". Lo que recuerdo con certeza fue cuando dijo que esta vez me haría un registro completo, hasta quedar completamente desnuda, y me preguntó si estaba de acuerdo. En ese momento ya no tenía ninguna duda de lo que estaba pasando. Hice los ajustes necesarios, pero lo que hizo fue más de lo que había preparado. Me dedicó cumplidos vulgares sobre mi cuerpo mientras me abusaba descaradamente. Me amasó los pechos como si fueran masa. Me tocó mientras me preguntaba si podía usar un apéndice especial que tenía que penetraba más. Sabía a qué se refería. Sentí repulsión, pero acepté. Después del sexo inicial, con las manos apoyadas en la pared e inclinada hacia adelante, bajó el ritmo. Esperaba que ya casi hubiera terminado, pero decidió prolongarlo. Me mandó a mi habitación. Se quitó toda la ropa menos los calcetines. Complementó su anatomía y me hizo aceptar. Su miembro era muy superior al tamaño promedio, pero dudo que, de no haber llevado anillo de bodas, lo hubiera usado alguna vez. Era medio calvo, tenía una ceja prominente como la de un neandertal y una barriga cervecera pálida con muchos lunares por todo el cuerpo. Tenía bigote y perilla que no ocultaban del todo su cutis demacrado, que parecía tener cicatrices de acné severo. Casi todos los hombres eran más altos que yo, pero él era bajo y solo me superaba por unos centímetros. Nunca le había mentido tanto como cuando le dije lo que quería oír sobre ser sexy y desearlo. La única verdad era sobre su pene grande. SIK habló mucho, principalmente degradándome y confirmando que estaba de acuerdo con él. Clichés, como que yo era una puta, una zorra, una guarrilla y que me gustaba lo que me obligaba a hacerle, pero también me preguntó sobre mi vida sexual y mi historial de abusos. Quería que dijera que mi padre y mis entrenadores abusaban de mí, pero no mentiría. En cambio, le conté parte de la verdad sobre el abuso de mi hermano. Esa fue probablemente la peor parte. Decirle en voz alta a SIK lo que nunca solía admitirle a nadie, para su gran placer, me hizo daño. Eso fue peor que el sexo oral. Peor que obligarme a besarlo en algunos momentos. También fue cruel. Intentó amordazarme y empujarme hasta el fondo de mi garganta mientras le obligaba a hacerme sexo oral. Me empujó los tobillos detrás de la cabeza mientras me embestía con sus embestidas abusivas. Podía ver la cruel lujuria en sus ojos. Podía ver su sonrisa malvada. Me abofeteó muchas veces, pero no muy fuerte. Sí me azotó fuerte. Se dio cuenta de que me tenía cautiva y vulnerable a sus caprichos y que por fin estaba viviendo sus fantasías más oscuras. Hacía todo lo que él quería y lo alentaba porque quería que parara. ¡Tantas veces se detuvo justo antes de llegar al clímax! No quería que terminara. SIK intentó tener sexo anal conmigo y yo me adaptaba, pero era demasiado grande para mí. Lloré casi todo el rato de dolor, pero intentando actuar como una pareja ansiosa por que terminara. Después pensé que eso podría haberlo prolongado. SIK era probablemente el momento en que preferiría que sufriera más, como si me estuvieran violando en lugar de ocultar mi dolor. No duró mucho más de veinte minutos, pero fue terrible y lo reviví tantas veces en mi mente antes de emborracharme y colocarme hasta la muerte la noche siguiente después del trabajo. Así que el recuerdo vivió mucho más prominente en mi cabeza que un simple encuentro de 25 minutos. Alcanzo el clímax con facilidad, pero nunca tuve un orgasmo con él por su preferencia por causar dolor sexual. Cuando de repente se corrió dentro de mí, se quedó callado y apenas dijo una palabra más mientras se vestía, con cinturón de pistola y todo, y se fue en silencio. No tengo ni idea de qué significaba eso. Me asustó. Tuve miedo al conducir un tiempo y evité dormir en casa tanto como pude, lo que a veces significaba acostarme con hombres e incluso con amigos, solo para no volver. Fue la razón principal por la que no renové el contrato de alquiler y me mudé a un apartamento más pequeño, sola. Era la misma compañera de piso cuyo padre ya se había acostado conmigo sin mi consentimiento inicial. Le conté a mi compañera una versión corta y reaccionó como si fuera una historia genial. En cierto modo, se la conté así, como una forma de afrontarlo. El camino fácil y de menor resistencia. No admitir que pudo haber sido lo peor que me ha pasado en el ámbito sexual. Lo peor que me pasó en la universidad fue el corazón roto por perder a los hombres que amaba. Pero esas son historias para otro foro. Ya no expongo mi corazón para que lo pisoteen. Este incidente fue una de las llamadas de atención que me indicaron que debía cambiar por completo mi estilo de vida e intentar salvarme. También fue una de las cosas que más me costó comentarle a mi terapeuta, aunque lo pensé durante las sesiones.

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    Sanar es entender

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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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    Incesto padre-hija Debería haber parado

    Es con gran vergüenza que debo confesar aquí. Fui una facilitadora pasiva del abuso. Había sido abusada sexualmente de niña por un niño mayor en la escuela primaria y debería haber sido menos cobarde. Finalmente denuncié a mi esposo y terminé con el abuso incestuoso de su propia hija. Merezco las lágrimas que lloro. Era enfermera de turno rotativo y normalmente dormía como un tronco con mi pastilla. Esa noche me levanté de la cama después de unas horas y caminé por la cocina hacia el otro lado de la casa donde estaba la habitación de mi hijastra. Sonaba un poco como si estuviera llorando o riendo. Al principio fue difícil decir qué estaba sucediendo a través de la puerta agrietada al otro lado de la casa. La habitación de mi hijastra. Pero pronto distinguí que mi esposo estaba arrodillado e inclinado hacia adelante sobre la cama con la cabeza entre las piernas abiertas de su hija. Los ruidos eran jadeos y chillidos de él realizando cunnilingus. Esto concluyó rápidamente y él tomó una posición acostada en la cama y aunque su cuerpo estaba mayormente bloqueado porque estaba al otro lado de él desde la puerta, era evidente que le estaba haciendo una felación a su padre. Su cabeza subía y bajaba y él tenía su mano sobre su cabeza. ¡Solo tenía nueve años! Me fui y volví a la cama, queriendo olvidar lo que había visto. ¿Por qué no hablar con él y detenerlo de inmediato? Debería haberlo hecho. Pero mi esposo había perdido a su esposa solo unos años antes, y mi hijastra había perdido a su madre. La mujer había quedado paralizada de la cintura para abajo y tenía un dolor de espalda severo. Se quitó la vida dos meses después de la lesión, días después de ser dada de alta del hospital. Había mucho entre ellos debido a su pérdida de lo que nunca podría ser parte. La idea de que el contacto sexual fuera un medio de duelo no me sentó bien, pero no quería hacer olas. Parecía voluntario de su parte. Amaba a mi esposo. Me había llevado mucho tiempo encontrarlo después de muchas esperanzas, citas, angustia y búsqueda. Así que tal vez fui egoísta por querer conservar a mi esposo. No sabía si pasaba muy a menudo. Hice la vista gorda. Durante al menos un año y medio no me levantaba de la cama si me despertaba en medio de la hora de dormir. Luego, un viernes por la noche, después de haber trabajado un turno de noche y haberme quedado despierta para hacer recados durante el día, y luego haber asistido al recital de baile de mi hijastra donde interpretó ballet, jazz y hip hop con su grupo, me desplomé. Pero me levanté, inquieta. Esta vez, la puerta de su dormitorio estaba cerrada y probablemente con llave, las luces encendidas desde abajo. Los sonidos de mi hijastra en medio de la agonía eran lo suficientemente fuertes como para que saliera por la puerta trasera, rodeara la ventana y me subiera al aire acondicionado central para ver a través del gran espacio entre las cortinas. Tenía una vista directa de mi estimado esposo, que es bastante bueno conmigo, de rodillas en la cama, bombeando de un lado a otro. Su hija estaba inclinada frente a él con su trasero desnudo en el aire, apoyada en los codos. Podía verlo entrar y salir de ella y sacudir todo su cuerpo con sus embestidas. Sentí una ira repentina. Lamento que mi ira no fuera por lo que debería haber sido. Mi ira era una ira celosa. Pensamientos en mi cuerpo de treinta y cuatro años y en cómo no podía competir con el firme cuerpo adolescente que veía ante mí, y que habíamos visto a esta hermosa chica en desarrollo de curvas mientras mi esposo se tomaba de la mano mientras bailaba con diferentes atuendos. Estaba un poco celosa entonces, sin siquiera saber que él estaba pensando en ella de esa manera. Seguí observándolo tener sexo con ella, incapaz de considerar apartar la mirada. Disminuyó la velocidad de sus embestidas y se desplomó al otro lado de ella. Vi su cuerpo brillante desplomarse también. Su respiración era tan profunda y rápida. Tardaron un par de minutos en recuperarse y me molesté más cuando pensé que mi esposo se iba a quedar dormido con ELLA. Pero se levantó, hablando. Se vistió y caminó alrededor de la cama. Ella se levantó, aparentemente obedeciendo su orden, y se abrazaron, poniéndose de pie. Él le sonrió y se giró hacia la puerta. Solo entonces se rompió el hechizo y corrí de vuelta a la puerta y entré. Él ya se estaba duchando. No dije nada y dejé que se desvaneciera, fingiendo que no pensaba en ello a menudo. Fui más apasionada y aventurera con mi esposo, y más fría con mi hijastra. Un par de años después, cuando la encontré llorando en su habitación un día mientras mi esposo estaba fuera de la ciudad, entré a consolarla. Llegué a mencionar su relación sexual con su padre de forma acusadora. Se derrumbó aún más y me contó cómo le pidió que parara cuando empezó octavo grado. Se había dado cuenta de lo "loco" que era y le rogó que parara si la amaba. Él le dijo que no podía parar porque la amaba. Algo se quebró dentro de mí y la ayudé a dormirse y luego conduje hasta la comisaría. Me entregué a mí misma y a mi esposo. Fue un desastre y mi vida ha sido así desde entonces. Pero no me arrepiento. Solo me arrepiento de haber esperado cinco años para terminar un matrimonio que debería haber terminado a los cinco meses. Merezco todas las lágrimas.

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    Creo que Dios me ha dado una segunda oportunidad y no la voy a desperdiciar. Soy muy feliz y tengo paz en mi hogar. La gente siente lástima por mí porque no tengo contacto con mi familia, pero lo que no entienden es que tengo paz. La paz es mucho más importante que la familia después de lo que he pasado. Tengo un perro de servicio para protegerme de ellos. Es una pitbull y me protege muchísimo. Así que si vienen por mí, más vale que sea con un arma porque es la única manera de que me atrapen. También tengo un gato y ahora es mi familia. Dios me ha bendecido inmensamente desde que dejé el abuso. La Biblia dice que Dios te dará el doble de lo que has perdido debido al abuso. Puedo dar fe de eso. Tengo un hermoso apartamento que es un edificio seguro, así que no puedes entrar a menos que tengas una llave. Vivo en un segundo piso, así que no pueden entrar a robarme. Mi exmarido y mi hija entraron a mi otra casa, robaron mis dos bulldogs ingleses y los mataron solo para hacerme daño. He tenido que mudarme cinco veces porque me siguen encontrando. No ayuda que si buscas el nombre de alguien en Google, puedas averiguar dónde vive. Además de enseñarle al sistema legal sobre el abuso, internet también necesita aprender cómo la gente lo usa no para bien, sino para abusar. Dios me ha bendecido con un coche precioso, una GMC Acadia Denali. Si alguno de ellos lo supiera, se pondría furioso porque su objetivo era destruirme. Dios no iba a permitir que eso sucediera.

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    Acabo de descubrir este sitio. Lo comparto.

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    De un sobreviviente
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    #3

    Todavía me cuesta recordar mi historia y no sentir la vergüenza y la incomodidad que asocié una y otra vez con los eventos. Difícil, pero no imposible. Mi historia no es un incidente aislado, son tres historias unidas. Algunos dirían: "No aprendí la lección la primera vez". A pesar de esas personas, compartiré mi historia completa. Con detalles sangrientos y todo. Hoy por primera vez. Y por muy doloroso, desafiante e inevitablemente "vergonzoso" que sea el pasado, necesita ser contado. He llegado a creer que compartir hace la fuerza. Poder. Existe el potencial de sanar. 15. El chico que me gustaba del instituto me invitó al partido de bienvenida y luego al baile. ¿Qué chica de quince años no estaría emocionada? El comienzo de la noche fue maravilloso, y mis sentimientos siguieron creciendo. Entonces, mi chico decidió ir más allá de mí, decidió buscar la intimidad. Físicamente. Sabía que no estaba ni cerca de estar lista. Pero resultó que no dependía de mí. Un día, durante el almuerzo, intentó tocarme. Le dije con firmeza que no. A pesar de la ira visible en mi rostro, lo intentó de nuevo. Reaccioné con una palmada en la mejilla y me marché rápidamente. Nunca más volvimos a hablar. 19. Después de pasar un año juntos, supe que él era el indicado. Este era el hombre con el que me casaría. Planeamos pasar tiempo juntos como cualquier otro sábado por la noche cuando él regresara de la escuela, solo que esta vez sus padres no estarían. Empezamos a besarnos y luego empezamos a avanzar. Cuando insinuó que quería ir más allá, le respondí honestamente que no sabía si quería. Respondió con una falsa seguridad aparentemente amable: «No te preocupes, todo estará bien. Te quiero». No sabía qué quería. Qué era lo mejor para mí. Así que se lo dije, y él repitió: «No te preocupes, todo estará bien. Te quiero», como si no hubiera dicho nada. Vi cómo crecía su frustración cuando finalmente dejé de objetar. Tenía miedo de que dejara de quererme. Lo hizo, esa noche cuando me robó la virginidad. 23. Aproximadamente un mes y varias citas después, ya había traspasado los límites. Me sentía incómoda, pero me convencí de que si aún no había sido clara, ¿cómo iba a conocer los límites? No era su culpa, así que lo perdoné por presionar. Las señales de alerta estaban ahí. Pero también lo estaba su desesperación por encontrar el amor. Así que ignoré las señales de alerta en busca de una relación. A pesar de mi instinto, lo invité a mi casa esa noche con la intención de prepararnos la cena, seguida de una película. En ese momento, no estaba lista para que nuestra relación física fuera más allá de los besos. No estaba lista. Fui muy clara. Cuando le conté mi pasado, respondió con un tono comprensivo, disculpándose una y otra vez por cualquier cosa que hubiera ido demasiado lejos. Sin embargo, durante la película, sugirió ver mi habitación. Rápidamente descarté la opción, diciendo que tenía que acostarme temprano. Era una noche de trabajo, así que terminemos la película. Él insistió. Y me mantuve firme. En algún momento, se justificó por haber entrado en mi habitación sin mi permiso. Para disimularlo, sugerí que siguiéramos con la película mientras lo seguía tranquilamente. Cuando me tiró sobre la cama, me reí nerviosa. Luego, al intentar levantarme, sentí sus manos presionándome. Me obligó a volver a sentarme y empezó a besarme. Mi memoria está, como mucho, dispersa desde entonces. No recuerdo cómo mi cuerpo acabó completamente sobre la cama. No recuerdo que se quitara la ropa. No recuerdo que me quitara la mía. Sí recuerdo haberle suplicado mientras estaba encima de mí: «Por favor, no». De nuevo: «Por favor, no». Me mintió suavemente al oído: «No te preocupes. No lo haré». Esa noche me robó la seguridad. En mi propia casa, mi propia habitación, mi propia cama. Al recordar mi pasado, las personas que lo habitaban, las decisiones que se tomaron por mí, pude ver oscuridad. Pude sentir desesperanza. Y aunque la he sentido, hoy no. Desde entonces, mi quebrantamiento se ha transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias impactan. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia.

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  • Mensaje de Esperanza
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    Estarás a salvo. Eres digno. Eres amado.

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  • “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

    Mensaje de Sanación
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    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

    “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    Mensaje de Sanación
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    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

    Creemos en ti. Eres fuerte.

    “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

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    Fui secuestrada y violada

    Necesito decirle esto a alguien, no se lo he dicho a nadie, ni a mis padres, ni a mis amigos, ni a mi pareja, ni a nadie, y necesito desahogarme. Quiero empezar diciendo que nunca he tenido una buena familia: mi padre era un porrero y apenas existía, mi madre una borracha furiosa, dos hermanas mayores que me odiaban y un hermano gemelo que me trataba como a una criada. Tengo un trastorno alimentario desde los 8 años: salía de casa a las 6 de la mañana todos los días, daba vueltas a la manzana demasiadas veces y luego hacía ejercicio dos horas antes de volver a casa y morirme de hambre. Esto duró unos cuatro años. Un sábado por la mañana, cuando tenía 11 años, decidí cambiar y corrí al parque a dar vueltas. Estuve corriendo en círculos durante unos 10 minutos antes de que me agarraran. Un hombre me arrastró a los baños y me obligó a comer. Estaba tan desnutrida y débil que no pude defenderme. Me senté allí y sollocé de dolor mientras él hacía lo que quería, una vez que terminó pensé que había terminado pero estaba increíblemente equivocada. El hombre salió del baño mientras yo yacía en el suelo sollozando, regresó pero con un amigo. Estaba horrorizada, sabía que había traído a su amigo para tener 'su turno', pero también estaba equivocada en eso. Terminaron levantándome y cargándome en un auto, me tiraron al asiento trasero y me dijeron que me quedara abajo. Obedecí, con miedo de lo que me harían si no lo hacía. Después de Dios sabe cuánto tiempo de conducir aterrorizada, estacionaron y me sacaron de un tirón. No sabía dónde estaba, pero rápidamente me arrastraron a una casa donde luego se turnarían para violarme durante unos días. Después de que estuve toda 'agotada' me tiraron de vuelta al auto y condujeron de regreso al parque y me liberaron; todavía estoy sorprendida de por qué me liberarían en lugar de matarme porque podría habérselo dicho a alguien. Mis padres ni siquiera notaron mi ausencia durante unos días. Llegué a la puerta tambaleándome, sangrando, sollozando y pidiendo ayuda. Mi padre había salido con unos amigos y mi madre, borracha, me gritó que limpiara la mesa. A nadie le importó dónde había estado ni qué me había pasado. A veces desearía que esos hombres me hubieran matado. Empecé a autolesionarme con solo 9 años e intenté una sobredosis a los 10. Muchos años después, sigo autolesionándome, y mi intento más reciente fue hace solo dos meses. La sobredosis de medicamentos me ha causado daños permanentes en el hígado y los riñones. Ojalá me hubieran matado.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Si estás leyendo esto, es que has sobrevivido al 100% de tus peores días. Lo estás haciendo genial.

    Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

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    Contar eso sin derrumbarme

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    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    De un sobreviviente
    🇧🇷

    Violación en fraternidad

    Este es otro incidente de mi historia de supervivencia. EMPEZÓ CON MI HERMANO. Me estoy preparando para el incidente con la policía. Por favor, lean mi historia para contextualizarla. Escribirla me causó dolor de espalda. Estaba en mi segundo año de filosofía en la universidad. Recientemente había viajado a Portugal con un hombre mayor y amable que básicamente me invitó con el acuerdo de que sería su amante a cambio de un viaje gratis. Había sido cliente mío en el restaurante y acepté su propuesta por diversión, y lo pasé genial. Eran mis vacaciones de primavera. Fueron unos años en los que fui muy promiscua después de haber sido abusada por mi hermano durante años en casa y reprimida en un instituto católico como castigo parental por haber iniciado una relación sexual con un chico de mi edad. Cuando una chica de mi curso de lógica, que cursaba Derecho, me invitó a una fiesta de fraternidad, pensé que estaría bien pasar tiempo con gente de mi edad. Las fraternidades y hermandades no eran lo mío y siguen sin serlo. Después de hacer una parada de barriles para impresionar a desconocidos, buscaba el baño de arriba porque la cola para el de abajo era larga. Había varias chicas esperando, y un chico que me había sujetado una pierna para la parada de barriles empezó a coquetear conmigo y se ofreció a llevarme a un baño secreto. El baño era de verdad, pero luego me hizo señas para que pasara a una habitación de enfrente, donde había otros dos hermanos de fraternidad. Estaba un poco nerviosa, pero con los otros chicos allí, me sentí un poco más tranquila al saber que no solo intentaba llevarme a la cama. Estaba abierta a encontrar un chico atractivo, para ser honesta, pero él no lo era. Los otros dos tampoco. Me senté a charlar con ellos, bebiendo pequeños tragos de whisky de canela y poniéndome más nerviosa cuando alguien intentó entrar por la puerta de la habitación, pero estaba cerrada. Mi chico les gritó que se fueran. Entonces intenté levantarme e irme, pero me tiraron de vuelta a mi asiento en la cama. Soy bajita, así que me dominan fácilmente. “No puedes irte todavía. Apenas te estamos conociendo”, dijo un violador. “Aquí no se permiten provocaciones”. “¿Qué tengo que hacer para volver con mi amiga?” Pregunté algo así, pero usé su nombre. Se miraron con sonrisas maliciosas y me arrepentí de la pregunta. Lo que uno de ellos propuso fue un concurso de mamadas en el que tenía veinte segundos para hacer que cada una se corriera, pero tenía que ir en círculo hasta que una lo hiciera y entonces era eliminada y yo tenía que hacer las tres. Así que se pararon en tres lados de la cama, conmigo en el medio, y sacaron sus penes. Una tenía un cronómetro y, sin dudarlo, empecé a chupar la que estaba más cerca. Quería salir de allí y les tenía miedo físico. Era para evitar cualquier violencia y ni siquiera darles la satisfacción de pensar que me obligaban a hacer algo. Así que di vueltas y vueltas, agotada. Veinte segundos era demasiado poco y me habían quitado toda la ropa. Me detuve y le pregunté al que inventó el juego durante 60 segundos. De repente, mis piernas me apartaron violentamente del que estaba detrás de mí. Él me separó las piernas y empezó a follarme rápidamente. Ni siquiera le vi la cara hasta después. El que había estado hablando se subió a la cama y empezó a hacérmelo en la boca. No sé, me lo metió en la boca. Me agarró la cabeza con ambas manos, me la metió a la fuerza y me golpeaba la cara tan fuerte como el chico que estaba detrás de mí. Tuve que mantenerme arqueada sobre los codos para evitar que me arrancara el pelo y me mantuviera a su altura. Nunca me había pasado algo así. Siempre había sido con una sola pareja a la vez. Eran crueles y yo me esforzaba por seguirles el ritmo. Después de que terminó esa locura y ambos se saciaron dentro de mí, el chico original me subió a la cama y dijo algo así como: "Solo me queda un agujero". Yo no estaba acostumbrada al sexo anal por aquel entonces. Le ofrecí ir a lavarme si por favor no me hacía sexo anal. Se rió y negó con la cabeza. Así que, tumbado boca arriba con las piernas abiertas, me echó un chorrito de gel de aloe vera de la mesita de noche y me observó cara a cara mientras se masturbaba, embestida a embestida. Vio el dolor en mi cara que no podía ocultar. Tuve que besarlo mientras ella me hacía daño. Incluso cuando se excitaba rápido, le llevó un rato. Uno de ellos nos miraba, sonriendo de lado, y el otro jugaba con su móvil, creo que sacando fotos. Los móviles aún no grababan vídeos. El sonriente preguntó una vez: "Tío, ¿de verdad lo tiene en el culo?". Cuando terminó conmigo, me dio las gracias y se fue. Dijo que tenía responsabilidades. El del móvil también se fue. Intenté irme. "No tan rápido", dijo el otro, empujándome hacia abajo. Le dije que había hecho todo lo que querían y más, y le pedí que me fuera. Me dijo que era la tía más buena con la que se había acostado y que quería una segunda ronda. Yo solo quería largarme de allí. Un obstáculo más. Lo mordisqueé un rato para que se excitara un poco y lo metí dentro. Falló y tuve que repetirlo. Al final, usé todos los trucos posibles, como fingir orgasmos, tener uno real y decirle guarradas, para que se corriera dentro de mí. Estaba tan temblorosa y agotada después de ser su puta durante tanto tiempo que me costaba vestirme. Temía que me detuviera, y lo hizo. Le dije que solo quería orinar y limpiarme, y le pregunté si podía dormir en su cama con él; solo un truco. Funcionó. Le di las gracias, cerré la puerta con indiferencia y bajé corriendo las escaleras sin llamar demasiado la atención. Mantuve una sonrisa en la cara mientras salía por la puerta principal y del porche. Me mantuve en secreto durante una manzana antes de echar a correr lo más lejos posible. De hecho, me aterraba que alguien me persiguiera hasta que estuve fuera del barrio, lejos del campus, en una gasolinera. Pedí un taxi y me fui a casa. Mi compañera de piso dormía en su habitación y yo me senté en la ducha. En mi historia, usé esto como ejemplo de cómo evité ser violada simplemente dejándome llevar cuando me encontraba en una situación de violación. Pero esto se sintió como una violación. Volví a salir de fiesta y a consumir alcohol y marihuana para amortiguar el impacto y sentirme artificialmente a gusto. Y a tener sexo casual con hombres atractivos. Pero esto fue una violación. Me violaron en grupo. Quizás sea mejor para mí que si hubiera intentado luchar contra ellos y hubiera perdido, pero aun así es horrible y me deja con dolor, culpa y miedo.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    ¡La curación puede ocurrir y ocurre!

    A los veintiséis años fui violada por un desconocido. Me llevó muchos años reconocer que lo que me había sucedido era una violación. Aunque, angustiada por lo sucedido, lo bloqueé de mi mente durante varios años antes de acudir a un terapeuta en busca de apoyo. Decidí ir a terapia porque estaba luchando contra una profunda depresión. No asistí a un Centro de Crisis por Violación. Me llevó varios años revelarle a mi terapeuta de entonces que había sido violada. Había enterrado lo ocurrido en lo más profundo de mí y nunca le había revelado a nadie lo que pasó esa noche. La persona que me violó era amiga de unos amigos míos. Estuve fuera el fin de semana y, afortunadamente, nunca lo volví a ver. Si bien mi proceso de sanación ha sido largo, ha sido de gran apoyo y me ha permitido sanar de muchos problemas diferentes de mi infancia y de la violencia sexual. Ya no siento culpa ni vergüenza por lo ocurrido esa noche y animo a cualquier hombre o mujer que haya sufrido violencia sexual a acudir a un terapeuta especializado en violencia sexual y a que un profesional con experiencia le acompañe en su proceso de sanación. No me arrepiento y estoy agradecida con las maravillosas mujeres que me han apoyado para sanar de una experiencia profundamente traumática. La sanación es posible y ocurre. No te rindas, como yo nunca me he rendido. He aprendido que, como muchas sobrevivientes de abuso, soy una mujer muy resiliente. Vivo la vida hoy con los pies en la tierra y, aunque recuerdo lo que me ocurrió en la violación, he sanado emocionalmente del dolor y la pena de esa experiencia traumática.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Eres capaz. Eres lo suficientemente fuerte. Mereces un amor sano.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Brutalmente utilizado por un policía después de una parada de tráfico

    En mi historia original, COMENZÓ CON MI HERMANO, hablé del abuso que sufrí desde una perspectiva general. Era mi vida de abuso tal como la compartí en aquel momento. He estado trabajando para compartir tres casos de violación que solo evité permitiendo que los hombres tomaran lo que quisieran en lugar de pelear. El más traumático de los tres incidentes que mencioné involucró a un policía. Este es el relato. Me detuvieron cuando regresaba a casa de un grupo de estudio, siendo estudiante de tercer año en la universidad, una noche entre semana. Habíamos compartido dos copas hacia el final. NO apruebo conducir y beber, pero no estaba borracho, como confirmó el alcoholímetro más tarde. Me detuvieron y ya tenía los nervios asociados, agravados por el hecho de que aún no tenía la edad legal para beber alcohol durante tres semanas. Fue entonces cuando conocí al policía al que llamaré simplemente SIK. Me dio una sensación inquietante la primera vez que lo vi y eso nunca se detuvo. Aun así, coqueteé con él hasta cierto punto, desesperada por no meterme en problemas. Me hizo salir del coche, quitarme la sudadera con capucha, debajo de la cual solo llevaba un sujetador deportivo básico. Esa noche solo hacía unos dieciséis grados. Tenía frío y temblaba de miedo y de temperatura. Lo vi mirarme el cuerpo sin filtro. Otro coche patrulla se detuvo con dos agentes mientras me hacían las pruebas de alcoholemia. Ya me había registrado de forma incómoda. Una de las agentes que llegó era mujer y también me registró después de haber dicho que tenía algunos problemas con las pruebas de alcoholemia. Caminar hacia atrás en una línea imaginaria, talón con punta, fue lo único con lo que tuve problemas. ¡Es duro! La policía sacó el alcoholímetro que había pedido. Di 0,035. Eso es menos de la mitad del límite legal. En ese momento, SIK dijo que simplemente me seguiría a casa, en lugar de arrestarme, y el otro coche se fue. La parada completa duró quizás una hora. Los coches pasaban por la calle lateral en la que me había metido. Faros delanteros y traseros en la oscuridad. Después de que el otro coche se fuera, SIK me habló con más dureza y amenazas que nunca. Dijo que una chica como yo probablemente está acostumbrada a salirse con la suya. Aseguró que aún podía llevarme a la cárcel cuando quisiera, ya que mientras me lleva a casa y se asegura de mi seguridad, todo lo que hago sigue siendo una prueba. Podría arrestarme por posesión de alcohol y perdería mi licencia. Tenía miedo. Le dije que mi compañera de cuarto estaba en casa. Ella también era estudiante y se suponía que debía estar allí. Después de seguirme dentro de mi apartamento, llamé a mi compañera. Luego revisé su habitación. ¡No estaba! SIK me acusó de mentirle a un policía y echó el cerrojo desde adentro. Me hizo apoyar las manos en la pared de mi comedor con las piernas abiertas. Quería llamarla para que pudiera hablar con ella y confirmar que solía estar allí, pero me detuvo y me obligó a enviarle un mensaje para ver cuándo volvería. Me dio instrucciones de no preguntar ni decir nada más y lo revisó antes de enviarlo. Estaba en casa de su hermana y no volvería hasta tarde. En ese momento se quitó el cinturón de herramientas y lo puso en la encimera de mi cocina. Me dijo que, después de todo lo que había hecho por mí, ya no era gratis, ya que le mentí. Su pistola estaba justo a nuestro lado. Se aseguró de que la viera e incluso la giró para que me apuntara. Tenía miedo y le suplicaba. Estaba dispuesta a hacer lo que fuera. No estoy segura, pero creo que se lo dije. Me comunicó por radio desde su bandolera que se estaba tomando un descanso para "almorzar". Lo que recuerdo con certeza fue cuando dijo que esta vez me haría un registro completo, hasta quedar completamente desnuda, y me preguntó si estaba de acuerdo. En ese momento ya no tenía ninguna duda de lo que estaba pasando. Hice los ajustes necesarios, pero lo que hizo fue más de lo que había preparado. Me dedicó cumplidos vulgares sobre mi cuerpo mientras me abusaba descaradamente. Me amasó los pechos como si fueran masa. Me tocó mientras me preguntaba si podía usar un apéndice especial que tenía que penetraba más. Sabía a qué se refería. Sentí repulsión, pero acepté. Después del sexo inicial, con las manos apoyadas en la pared e inclinada hacia adelante, bajó el ritmo. Esperaba que ya casi hubiera terminado, pero decidió prolongarlo. Me mandó a mi habitación. Se quitó toda la ropa menos los calcetines. Complementó su anatomía y me hizo aceptar. Su miembro era muy superior al tamaño promedio, pero dudo que, de no haber llevado anillo de bodas, lo hubiera usado alguna vez. Era medio calvo, tenía una ceja prominente como la de un neandertal y una barriga cervecera pálida con muchos lunares por todo el cuerpo. Tenía bigote y perilla que no ocultaban del todo su cutis demacrado, que parecía tener cicatrices de acné severo. Casi todos los hombres eran más altos que yo, pero él era bajo y solo me superaba por unos centímetros. Nunca le había mentido tanto como cuando le dije lo que quería oír sobre ser sexy y desearlo. La única verdad era sobre su pene grande. SIK habló mucho, principalmente degradándome y confirmando que estaba de acuerdo con él. Clichés, como que yo era una puta, una zorra, una guarrilla y que me gustaba lo que me obligaba a hacerle, pero también me preguntó sobre mi vida sexual y mi historial de abusos. Quería que dijera que mi padre y mis entrenadores abusaban de mí, pero no mentiría. En cambio, le conté parte de la verdad sobre el abuso de mi hermano. Esa fue probablemente la peor parte. Decirle en voz alta a SIK lo que nunca solía admitirle a nadie, para su gran placer, me hizo daño. Eso fue peor que el sexo oral. Peor que obligarme a besarlo en algunos momentos. También fue cruel. Intentó amordazarme y empujarme hasta el fondo de mi garganta mientras le obligaba a hacerme sexo oral. Me empujó los tobillos detrás de la cabeza mientras me embestía con sus embestidas abusivas. Podía ver la cruel lujuria en sus ojos. Podía ver su sonrisa malvada. Me abofeteó muchas veces, pero no muy fuerte. Sí me azotó fuerte. Se dio cuenta de que me tenía cautiva y vulnerable a sus caprichos y que por fin estaba viviendo sus fantasías más oscuras. Hacía todo lo que él quería y lo alentaba porque quería que parara. ¡Tantas veces se detuvo justo antes de llegar al clímax! No quería que terminara. SIK intentó tener sexo anal conmigo y yo me adaptaba, pero era demasiado grande para mí. Lloré casi todo el rato de dolor, pero intentando actuar como una pareja ansiosa por que terminara. Después pensé que eso podría haberlo prolongado. SIK era probablemente el momento en que preferiría que sufriera más, como si me estuvieran violando en lugar de ocultar mi dolor. No duró mucho más de veinte minutos, pero fue terrible y lo reviví tantas veces en mi mente antes de emborracharme y colocarme hasta la muerte la noche siguiente después del trabajo. Así que el recuerdo vivió mucho más prominente en mi cabeza que un simple encuentro de 25 minutos. Alcanzo el clímax con facilidad, pero nunca tuve un orgasmo con él por su preferencia por causar dolor sexual. Cuando de repente se corrió dentro de mí, se quedó callado y apenas dijo una palabra más mientras se vestía, con cinturón de pistola y todo, y se fue en silencio. No tengo ni idea de qué significaba eso. Me asustó. Tuve miedo al conducir un tiempo y evité dormir en casa tanto como pude, lo que a veces significaba acostarme con hombres e incluso con amigos, solo para no volver. Fue la razón principal por la que no renové el contrato de alquiler y me mudé a un apartamento más pequeño, sola. Era la misma compañera de piso cuyo padre ya se había acostado conmigo sin mi consentimiento inicial. Le conté a mi compañera una versión corta y reaccionó como si fuera una historia genial. En cierto modo, se la conté así, como una forma de afrontarlo. El camino fácil y de menor resistencia. No admitir que pudo haber sido lo peor que me ha pasado en el ámbito sexual. Lo peor que me pasó en la universidad fue el corazón roto por perder a los hombres que amaba. Pero esas son historias para otro foro. Ya no expongo mi corazón para que lo pisoteen. Este incidente fue una de las llamadas de atención que me indicaron que debía cambiar por completo mi estilo de vida e intentar salvarme. También fue una de las cosas que más me costó comentarle a mi terapeuta, aunque lo pensé durante las sesiones.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.