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Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Mensaje de Sanación
De un sobreviviente
🇨🇴

poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Historia
    De un sobreviviente
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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Historia
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    🇵🇪

    Roto

    Fui víctima de abuso sexual infantil cuando tenía 7 años y el hermanastro de mi primo tenía 9 o 10. Abusó de mí durante dos años. Le conté a mi madre lo sucedido y sus padres lo castigaron. La mayoría de mi familia no me creyó. En una conversación con mi madre, me dijo que probablemente me había inventado todo el abuso y que era una mentirosa, y lloré mucho ese día. Mi abuela está orgullosa de él porque es médico en Alemania y tiene una buena vida, mientras que yo estoy atrapada. No soporto que me toquen y no puedo superarlo, aunque he ido a terapia. Ayer vi su Instagram y me sentí mal porque él lo superó y yo no. Me dijo que era un secreto y confié en él (los tres estábamos solos porque mi tío y su esposa, que es la madre de mi abusador, son médicos, así que siempre estaban en el hospital). Nos dejaban la comida lista y él (A) la ponía en el microondas. A me bajó un poco los pantalones o me levantó la falda (si llevaba una). Cuando A estaba encima de mí, me besaba; era abrumador y no podía concentrarme en nada más que su respiración y su voz, se agarraba la entrepierna, pero no entendía lo que hacía. Estábamos jugando normal con su hermana pequeña y luego A la excluyó del juego para estar a solas conmigo, así que A la puso frente al televisor para que no se concentrara en nosotros y se distrajera. Luego A me guió a la habitación, cerró la puerta de la habitación que compartía con su hermana (la cama de mi primo estaba cerca de la puerta y la suya no), así que me hacía acostar en el suelo junto a la suya para que nadie pudiera vernos. Al principio, me ponía encima de él, pero luego dijo que era demasiado pesada para estar en esa posición (supongo que no era cómodo para él abusar de mí). Eso me llevó a un trastorno alimenticio que todavía tengo; incluso desarrollé anemia el año pasado. Recuerdo una vez que corrí al baño porque algo no estaba bien, pero él empezó a golpear la puerta, pero entonces me di cuenta de que no había nada que pudiera hacer, es decir, ¿adónde iría? Mis tíos nos dejaron afuera. Recuerdo una vez que A no cerró bien la puerta porque entró su hermana, y él se arregló la ropa y me empujó debajo de su cama, pero su hermana me vio y me preguntó qué hacía allí, y me quedé allí un buen rato. Y su hermana se metió debajo de la cama para hacerme compañía; me decía algo, pero no podía oírla, o tal vez no estaba prestando atención. Creo que estoy rota, porque sus besos y su voz en mi oído eran demasiado, y nunca me di cuenta de si eyaculó o si pasó algo más que pasé por alto o nunca noté porque nunca fui a un médico, mi madre nunca lo denunció. Y no podíamos contar con mi padre porque nos abandonó y se fue con la vecina y trató a su hija como si fuera suya mientras ocurría el abuso. Por eso viví en su casa durante ese tiempo; Por eso el abuso continuó, porque yo estaba en provincias y mi madre viajó a la capital por una falsa acusación de mi padre. Un año después, el medio hermano de mi madre me bautizó junto con la madre de mi abusador, y nunca dije nada. Solo sonreía en las fotos como si nada pasara mientras abrazaba a A. Ahora tengo 22 años y todavía me siento mal y sucia.

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  • Mensaje de Sanación
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    Contar eso sin derrumbarme

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  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Historia
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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    la primera vez

    La primera vez que pasó tenía 3 o 4 años. La última vez que mi tía me violó tenía 19. Ahora tengo 30. Por ahora solo quiero compartir sobre la primera vez porque es mi recuerdo más vívido. Mi madre trabajaba y me llevaba a la casa de mi tía, era el Lower East SideUbicación a finales de los 90. Mi prima E viene con una bolsa de cocaína y otros la tía P y el tío G. Estábamos en el apartamento de mi tía I. Mi prima, mi tía y mi tío finalmente convencen a mi tía para que se meta con ellos. La hija de mi prima tiene 13 años, también tiene un hijo de 10, están en la habitación más al final del pasillo. Mi tía E está en el baño con su hija de 14 años, mi tío está en la habitación paralela a esta con su hijo de 16 años. Mi prima y yo estamos sentadas en dos sillas de madera en medio de la sala, mi prima de 13 años nos dice que nos sentemos en las sillas y cerremos los ojos y no los abramos o los demonios nos atraparán. Siempre seguí las reglas y tenía miedo, así que me senté en la silla con una mano cubriéndome los ojos y con la otra sosteniendo la mano de mi prima que tiene la misma edad que yo. Soy 2 meses mayor que ella, así que es mi trabajo protegerla. Ella no cierra los ojos, así que cuando escucha una voz familiar que la llama a la habitación, se levanta y camina aunque no se supone que deba bajarse de la silla. Grito y lloro porque los demonios se llevaron a mi prima y tengo los ojos cerrados de pie y tratando de encontrar a mi prima cuando escucho una voz que me llama desde el baño. Entro en ese baño y esa es la primera vez que mi tía me toca. En el transcurso de los siguientes 17 años, fui abusada por ella, le pagaba a la tía a la que mi madre le pagaba para que me cuidara para que la trajera a su casa para poder tenerme. Pensé que era la novia de mi tía. Tengo mucho más que quiero decir, tengo mucho más que necesito contarle a alguien, pero creo que esta primera historia es la más importante. Nunca le conté a mi madre lo que me pasó hasta que fui adulta. La última vez que me violaron dejé de salir de mi casa, dejé de ducharme, viví congelada durante 10 años y ahora tengo 30 años con un montón de recuerdos horribles que regresan. Tenía tanto miedo de contarle a la gente lo que me pasó ahora que siento que es necesario para seguir adelante.

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    Empezó con mi hermano

    Mi hermano, que ha crecido mucho, me usó, pero aún llevo cicatrices. Mi hermano es cuatro años mayor que yo y, cuando estaba pasando de la primaria a la secundaria, ese verano, me hizo pensar que las chicas de secundaria necesitan saber cómo hacerle sexo oral a los chicos. Primero me lo hizo para mostrarme que no era para tanto. Pensé que era algo muy serio. Pero lo hice y él me entrenó y me hizo mantenerlo en secreto, excepto para mi mejor amiga. Invitó a su amiga a casa cuando tuve una pijamada una noche y le pidió que se lo hiciera a su amiga. Luego nos hacían hacer concursos con los ojos vendados. Al menos entonces no estaba sola. Me cambió, aunque el séptimo grado en sí no tuvo nada que ver con nada de eso. Era una mentira para obtener placer de mí. Mi hermano todavía me hacía hacerlo en casa. Y a veces me lo hacía y yo llegaba al clímax. Así que tuve una extraña vida sexual secreta y me sentí muy mal por eso. Luego, en octavo grado, tuve mi primer novio de verdad. Mis padres son muy estrictos, aunque ambos trabajaban y me dejaban sola con mi hermano. Para ir al cine con mi novio, se aseguraban de que fuera en grupo, me llevaban y me esperaban fuera del cine. Bueno, una vez, cuando fuimos a ver Blancanieves y el cazador, mi mejor amiga y yo hicimos lo que queríamos: hacerle sexo oral a nuestros chicos en la última fila del cine, y lo hicimos. Solo un mes después, empecé a tener sexo con él, algo que nunca habría sucedido de no ser por lo que hizo mi hermano. Nos escapamos de su casa durante una pijamada, quedamos con los chicos afuera, fuimos al parque cercano y lo hicimos en el césped. Esa fue mi virginidad. El evento realmente malo, donde mi vida se descarriló, fue cuando lo intentamos desde mi casa, escabulléndonos por la ventana y adentrándonos un poco más en mi gran patio trasero que daba a la ladera de una gran colina, y mi padre nos pilló. Fue horrible. Se acabó el mundo. Me trataron como una gran traidora y casi todos mis privilegios fueron revocados y esencialmente fui castigada sin fecha límite. Y aún así mi hermano me obligaba a hacerle sexo oral. Estaba desconsolada porque no me permitían tener a mi novio hasta el punto en que mis padres me obligaron a ir a la escuela y hablar con el director y el subdirector y se aseguraron de que no tuviera la oportunidad de verlo a solas. Y mi hermano seguía entrando sigilosamente por la noche a veces o cuando nos quedábamos solas esperando que hiciera lo que él me había entrenado para que estuviera acostumbrada. La siguiente parte realmente mala fue dos meses en mi nueva vida restringida. Mi hermano comenzó a hacerme sexo oral una tarde después de la escuela y decidió llevarlo más lejos y se levantó y comenzó a besarme y tuvo sexo conmigo. Estaba en el momento y no hice nada para detenerlo e incluso participé. Sin condón. Era una tarde en la que mis padres estaban fuera, así que no teníamos que callarnos ni preocuparnos. Y él lo hizo mucho más tiempo que las pocas veces que yo había tenido con mi novio, porque él era mayor y sabía más por haber estado con otras chicas. Me sentí irritada por primera vez y me dio una infección de orina. No cené esa noche, fingí estar enferma y lloré hasta quedarme dormida. Mi hermano tenía muchas ganas de repetirlo, diciéndome que había sido el mejor sexo de su vida, pero me negué, y algo que podía decir de él en aquel entonces era que al menos no era un violador. Aunque me presionaba, nunca intentó forzarme. Cuatro meses después de perder mi virginidad por incesto, terminó el curso escolar y él se graduó. Fui al instituto y él se mudó a una residencia universitaria a 190 kilómetros de nuestro pueblo. La escuela pública terminó para mí, como estaba planeado, en cuanto mi padre me pilló en la colina. Fui a un instituto católico solo para chicas. Mi padre tenía que llevarme media hora en coche todas las mañanas y mi madre me recogía durante todo el primer año. Luego me consiguieron un auto para que pudiera conducir yo mismo, pero el kilometraje y mis tiempos eran monitoreados de cerca. No tuve relaciones sexuales durante la escuela secundaria, pero siete veces en total le hice sexo oral a mi hermano durante las vacaciones de verano e invierno cuando los dos estábamos en casa. Ese fue el fin del incesto en mi vida. Fui a la universidad en Atlanta, pero no a la misma que mi hermano. Me rebelé contra mis padres y, aunque intentaron mantener el control, como adulta legalmente no los dejé. La confusión y la tristeza duraron meses hasta que finalmente lo entendieron. Me separé de ellos financieramente y trabajé y saqué préstamos estudiantiles. Fui muy promiscua en la universidad. Bebía, salía de fiesta y consumía drogas recreativamente y salía con varios chicos de vez en cuando, principalmente para sexo. Esa era mi vida y pensé que la disfrutaba en ese momento. Me volví más fuerte y asertiva, y cuando mi hermano insinuó por primera vez durante una reunión de Acción de Gracias en casa de un pariente que íbamos a dar un paseo, le dije que no quería volver a tocarlo de una forma tan contundente que supo que yo estaba fuera de mis límites e incluso pareció la asustada de nuestra relación. No me matriculé en clases durante dos semestres no consecutivos solo porque mi vida de fiesta era mucho más divertida. Viajaba de vez en cuando. A veces con amigos, a veces con hombres, normalmente mayores, que me invitaban a lugares exóticos. Las Maldivas, Portugal, las Islas Vírgenes. Dejé que mi jefe casado me usara durante un fin de semana en Cayo Hueso. Tuve una aventura con mi profesor de español, que solo me llevó hasta Ciudad de Panamá, Florida. Tantos rollos arriesgados de una noche. Mi identidad era que no buscaba nada permanente, una hija del universo. Mientras que me usaron como juguete tantas veces y creía que me gustaba el juego. Les decía cosas sobre querer hacerles feliz y cosas que inflarían su ego. Estoy segura de que hay muchísimos mensajes de texto por ahí que guardaron sobre la talla de su D que encajaba en mi pequeña P, sobre ser una niña pequeña y querer que me enseñaran a ser mujer y otras fantasías depravadas que pensé que querían oír. Obviamente, directamente relacionadas con lo que me hizo mi hermano. Estoy casi segura de que evité ser violada más de una vez dejándome llevar por la corriente cuando no lo esperaba o probablemente no quería. Puede que sea bueno que algunas de ellas probablemente no las recuerde. Una vez fue en una de las pocas fiestas de fraternidades a las que fui. Éramos tres chicos, no es mi estilo habitual. Otra vez fue con el padre de mi compañera de piso, que la visitaba en nuestra casa alquilada y se metió en mi cama de madrugada. Uno de los eventos traumáticos más extremos fue con un policía que me paró por conducir cuando había bebido, pero tenía menos del límite legal en su alcoholímetro. Me siguió a casa, como a un kilómetro de distancia, "por mi seguridad", e incluso me siguió adentro. Estaba en un apartamento en ese momento y pensé que mi compañera de piso estaba en casa y se lo dije. Pero cuando ella no estaba allí, dijo que le mentí a un oficial de policía y que tenía que hacer una búsqueda más exhaustiva si quería evitar que me arrestaran. No era atractivo ni agradable. Tenía un arma, aunque nunca la sacó. Puedes adivinar lo que pasó. Finalmente me deshice de esa vida salvaje durante mi penúltimo semestre cuando vi venir el final de la universidad. Mi promedio era 3. 3. y mi especialidad era filosofía y me di cuenta de que el futuro no era brillante en términos de lo que haría o cómo pagaría mis préstamos. Me puse a trabajar y decidí cambiar. Tenía una oferta para desnudarme y "ganar mucho dinero", pero afortunadamente no solo nunca me consideré así, sino que cuando fui con una amiga a su entrevista e intentaron reclutarme fueron tan sórdidos que los dos salimos corriendo de allí disgustados. Reevalué toda mi vida. Consideré terminarla, pero algún mecanismo de supervivencia no lo permitió. No quería ser la persona que había sido durante unos años. Miré hacia adelante y vi que no era sostenible a medida que envejecía y no tenía amor ni estabilidad. Dejé de trabajar cuando me ofrecieron un despacho de abogados. Me acosté con el gerente que me contrató como recepcionista, pero fue una gota en el océano de cosas de las que avergonzarme. Fue el último en hacerlo. Saqué solo sobresalientes y me gradué cum laude. Ascendí en el bufete principalmente por mi título, pero lo aproveché para escabullirme y aceptar un trabajo peor pagado en un bufete sin fines de lucro donde no me había acostado con nadie. Allí sí me acosté con un abogado, pero sigo casada con él y mi vida ha vuelto a la normalidad. Lo amo y él me ama. Él no sabe hasta qué punto fui promiscua en la universidad ni sobre mi hermano, y dudo que lo sepa alguna vez. Esa oscuridad se está desvaneciendo y ya no forma parte de mi vida. No es quien soy. En cuanto a mi hermano, ahora tiene familia y nos llevamos bien. Hablamos de ello una vez mientras estudiaba como loca en el último año, aunque no fue una conversación profunda. Mencioné que me usó, se disculpó, nos abrazamos y eso fue todo. No fue la confrontación catártica que algunos esperarían. Mi catarsis es mi esposo y mi vida actual, por la que estoy agradecida. Adoptamos dos hermanos pequeños y soy su mamá. Quizás tengamos uno propio. Quizás volvamos a adoptar. Me usaron y me introdujeron al sexo demasiado joven y temprana, lo que tensó mi relación con mis padres durante mucho tiempo y nunca la recuperaré. Descarriló mi vida. Estuve a la deriva por un tiempo, pero Dios, el universo o la suerte finalmente me pusieron en un buen lugar. Todo lo que sucedió me llevó a lo que soy ahora. No puedo decir que nunca contemplé el suicidio en tiempos más oscuros. Pero como en la película Náufrago, si se me permite citar, “Seguí vivo. Seguí respirando. Y un día, mi lógica se desvirtuó por completo porque la marea subió y me dio una vela. Y ahora, aquí estoy”. Miles de horas dedicadas al estudio de la filosofía y cito una película que ni siquiera está basada en un libro. Pero es perfecta.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

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    De un sobreviviente
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    #23

    Me drogaron en un festival y terminé teniendo sexo con un desconocido sin siquiera estar consciente. Fui al festival con tres amigos. Uno ya estaba dormido cuando un borracho llegó a nuestras tiendas. Dijo que buscaba a su amigo, pero luego preguntó si podía quedarse un rato con nosotros. Era un poco raro y estaba bastante borracho, así que pensamos que estaría bien darle agua y dejarlo estar un rato con nosotros. Después de un rato, los amigos que quedaban despiertos dijeron que querían ducharse y me dejaron sola. Eso es lo último que recuerdo con claridad. El resto son fragmentos. Recuerdo que me dio algo de beber y bebí. Luego recuerdo que me besó. Y finalmente me desperté a la mañana siguiente, desnuda en su tienda. Mis amigos me buscaron toda la noche y estaban muy enojados porque me fui con él sin decirle a nadie. Me sentí fatal por haberlos hecho sentir así, así que olvidé que no tenía recuerdos de este incidente y pensé durante un año más o menos que solo era una mala amiga que se fue con un borracho desconocido y preocupó a mis amigos. Justo después de ese primer año, empecé a salir con mi pareja y le conté la historia. Me miró, me abrazó fuerte y dijo que era horrible. Esa fue la primera vez que pensé un poco más en el incidente e intenté comprender qué había pasado. Fue un shock para mí que se enfadara con mis amigos porque, para mí, ellos eran los que no habían hecho nada malo. Sin embargo, cuanto más pensaba en ello, más lo entendía: me dio una droga que prácticamente me dejó inconsciente y tuvo sexo conmigo. Me violaron. Y esto fue aún más impactante. Todavía estoy en proceso de sanación. A veces, los recuerdos todavía me persiguen, pero mucho menos que antes. A veces todavía me siento avergonzada, pero he llegado a un punto en el que puedo cambiar de opinión y decirme que no tengo por qué sentirme así. Espero de verdad que compartir mi historia ayude a otros de una forma u otra, y puedo decir con certeza que me ayudará a ser más abierta con mi historia.

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    Piensa en lo lejos que has llegado.

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

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    "Ella cree que fue agredida"

    "Ella cree que él la agredió". Eso le dijo mi mejor amiga del instituto a otra amiga cuando le conté cómo había ido mi cita del sábado anterior. Él era un jugador estrella de fútbol americano en nuestro equipo del instituto y yo no "hablaba" con muchos chicos. Nunca lo hicimos oficial después de un mes de hablar por culpa de esa noche. Vino a mi casa a cenar con mis padres; comimos hamburguesas y luego tarta de queso. Recuerdo lo que llevaba puesto. Así fue como empecé a darme cuenta de que lo que había pasado no estaba bien; lo recuerdo muchísimo. Empezamos a ver una película en mi sala. Mi madre estaba arriba y mi padre pasaba por el pasillo de atrás de vez en cuando, pero nunca por la sala. Yo era tímida, así que estaba sentada en un extremo del sofá mientras él estaba en el otro. Empezó a besarme; recuerdo que pensé que besaba fatal. Empezó a ir más lejos, y le dije que no metiera la mano bajo mi camisa, pero seguía intentándolo. Le apartaba la mano, pero él la volvía a meter. Mi cachorrita me saltó encima; hasta el día de hoy creo que sabía que algo andaba mal conmigo y con él, y entonces se detuvo. Mientras estaba detenido, le escribí a mi madre diciéndole que estaba lista para que se fuera a casa. Ella bajó y lo llevamos. Le dije que no me dejara chupetones en el cuello, y lo hizo. Me dio mucha vergüenza y me sentí fatal. Me duché y pensé en lo horrible que me había parecido la situación, y al día siguiente, en lugar de decirle lo incómoda que me sentía, le dije que "creía que nuestras personalidades no encajaban". Lo cual también era cierto. No se lo conté a nadie durante años porque sentía que lo que había pasado era insignificante comparado con otras historias de agresión y violación que había oído, así que no se lo conté a nadie, sobre todo después de contárselo a una amiga. Hace poco, el chico publicó algo en sus redes sociales sobre el consentimiento, y me enfureció muchísimo y me afectó de una forma que desconocía. Estaba tan enojada con él por hacerme sentir como me siento, por ser potencialmente la causa de mis dificultades actuales con el sexo, ¿y ahora publicaba algo sobre el consentimiento? Por un lado, me alegraba que estuviera más informado que cuando éramos jóvenes, pero por otro lado, estaba tan enojada porque no pudo haber aprendido antes, y probablemente ni siquiera se da cuenta de lo que hizo o cómo me hizo sentir. A día de hoy, sigo sintiendo que estoy exagerando y que lo que pasó no estuvo mal, sino que es como son los hombres... pero eso no concuerda con cómo me hizo sentir ese momento y cómo me sigue afectando.

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    #1279

    La forma en que aprendemos sobre el abuso sexual necesita cambiar en las escuelas porque ahí es donde empezó y ni siquiera me di cuenta. Pequeñas cosas que parecían no ser gran cosa llevaron a la formación de mi propia actitud hacia lo que es un comportamiento aceptable. Cuando tenía 14 años, en educación física, un chico me dio una palmada en el trasero tan fuerte con una raqueta de tenis de mesa que me dejó marca, estaba tan avergonzado y tan cohibido que no dije nada. La siguiente situación fue cuando tenía 16 años y un estudiante más joven de primer año me pellizcaba el trasero cada vez que el pasillo estaba lleno, nunca pude entender quién era, pero sabía que era una persona más pequeña de un año más joven, era como un juego para ellos, pero me sentía incómodo, de nuevo no parecía tan malo y ¿qué diría si se lo contara a alguien? El siguiente incidente ocurrió unos meses después, durante un proyecto grupal. Los estudiantes estábamos solos en una habitación. Estaba hablando con un chico de mi edad. Estaba dando mi opinión sobre el proyecto, pero él claramente no me escuchaba porque de repente me agarró y, en broma, sacudió la cabeza entre mis pechos. Me quedé en shock, y todos los demás también, pero había sucedido y punto. Salí de la habitación molesta, pero también preocupada por estar siendo demasiado dramática. Nuestra dinámica de grupo había sido muy buena hasta ese momento y no quería arruinarla por algo tan insignificante, así que no dije nada. El chico se disculpó, pero ya estaba hecho. Luego me pidió que no contara nada de lo sucedido porque le había afectado. Todos estos incidentes ocurrieron en un entorno donde los incidentes en sí mismos nunca se destacaron. Había chicas de mi clase cuyos desnudos se habían extendido como la pólvora, chicas más desarrolladas que otras, con pechos y trasero, a las que tildaban de guarrillas simplemente por su apariencia. Yo misma recibía atención de los chicos, y esa atención solo podía ser positiva, ¿no? Estaba casi agradecida de que me aceptaran incluso si eso significaba que me objetivaban y a veces me maltrataban, no podía ver con claridad en ese momento, pensé que la atención que me hacía sentir incómoda era mejor que nada. Con la escuela en el pasado, entré en mi primer año de universidad, había tenido una relación sana antes que había terminado en este punto y había tenido sexo solo con este chico, así que me sentía bien con la idea de hacerlo con una nueva persona. Tenía 19 años y había un chico en mi clase por el que estaba perdidamente enamorada, mi corazón se detenía cada vez que lo veía. Me lo encontré una noche y el sentimiento era mutuo, me dio un beso y no podía creerlo, estaba tan emocionada que les envié un mensaje a mis amigos e hice planes para ver al chico la semana siguiente. Lo volví a ver en otra noche de fiesta y nos besamos y me preguntó si quería volver a su casa, así que dije que sí. Dije que sí Lista para tener sexo con esta persona. Volvimos a su casa y empezamos. Era un poco más brusco que mi anterior pareja y no se lo tomaba con la calma que yo solía tener, pero no quería causar problemas, así que no dije nada. La penetración fue más rápida de lo que esperaba, fue incómoda y luego dolorosa, pero él siguió y sentí lágrimas en la cara; estaba en agonía, y finalmente se detuvo. Podía ver que estaba molesto por no terminar, así que básicamente lo dejé tener sexo con mi boca; no le estaba haciendo sexo oral activamente. Sacó lo que quería de la situación y yo estaba allí tumbada, preguntándome qué había hecho tan mal. Para él solo fue un polvo malo y para mí fue como si me hubieran desgarrado. Ojalá no lo hubiera dicho antes durante el acto. Me vestí a oscuras y me fui a casa. Fui al baño, me bajé los pantalones y tenía las piernas cubiertas de sangre; se me paró el corazón. Me limpié, tiré la ropa interior a la basura y me fui a la cama con el cuerpo todavía dolorido. A la mañana siguiente, en lugar de ir a clase, fui a mi médico de cabecera. Le mentí un poco: tenía un nuevo novio, tuvimos sexo duro y me dolía un poco. Me revisó y me dijo que tenía un corte en la zona. Me dijo que tomara un analgésico y que me lo tomara con calma, y me fui. Más tarde ese mismo día, el chico me escribió: «Qué alivio, quizá esto alivie el mal sabor de boca». Me escribió para decirme que le había manchado las sábanas con sangre... y me disculpé. Enseguida siguió con su vida, coqueteando con otras chicas y teniendo mejor sexo que conmigo, y le di vueltas a eso durante mucho tiempo. No pude tener sexo bien durante mucho tiempo; cada vez que intentaba desconectar, mis piernas temblaban sin control y me ponía rígida, tenía ataques de pánico y todo el tiempo me sentía mal por los hombres con los que intentaba acostarme; siempre era mi problema. Cuando conocí a mi pareja actual le conté lo que me pasó; todavía no sabía cómo llamarlo, solo una mala experiencia. Lo tomamos con calma, él fue muy comprensivo y me dejó retomar el sexo con penetración a mi propio ritmo, lo que me permitió llegar a un punto en el que realmente pude disfrutarlo. Mi vida sexual ahora es positiva; mi pareja y yo tenemos una relación sana. El incidente de hace años con el chico en la universidad me provocó un largo período de experiencias sexuales que me indujeron al pánico, pero creo que la causa empezó mucho antes que él. La actitud y la presunción de los chicos en mi adolescencia me impactaron profundamente. Me hicieron creer que tenía poco que decir sobre lo que le pasaba a mi cuerpo, sobre si se me permitía disfrutar de las experiencias sexuales, y me quitaron la voz para decir que no. Creo que una experiencia diferente en la escuela habría significado que las cosas habrían sido distintas con el chico en la universidad, porque todavía no sé cómo llamarlo. Para mí no fue una violación porque nunca dije que no, mi cuerpo dice lo contrario, mi cuerpo sintió lo que pasó y se aisló; me llevó años recuperarme. Me alegro de estar donde estoy ahora; espero que las adolescentes reciban más apoyo en la escuela que yo.

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Mensaje de Esperanza
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    No te rindas, busca ayuda, habla.

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  • Mensaje de Esperanza
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    El amor no duele. No es amor si duele.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    Aprendiendo a amar mi propio cuerpo de nuevo

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Historia
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    Me encantan los gatos y los caballos.

    ¡Hola! Tengo 18 años y todo esto pasó hace un año y medio, tenía 16. Es una historia muy rara y desquiciada, nunca había oído una similar. Iba a casa al final de la tarde y fui literalmente atacado por un grupo de creo que 3 o 4 personas mayores que yo, todos hombres. No sé qué idioma hablaban. Intenté muchísimo patearlos, gritar y resistirme, pero no había nada que pudiera hacer. No sé cuánto duró, tenía miedo de lo que harían cuando terminaran, si me matarían o me dejarían escapar. Me soltaron cuando terminaron, recogí mis cosas y literalmente corrí a casa sin parar. Estoy tan agradecida de que no hubiera nadie en casa y de que nadie me viera volver a casa. Fue esta sensación de insensibilidad y apatía, cuando no puedes sentir nada, lo que me salvó. Me duché, la última vez en los próximos 9 meses, me vestí y recé para que nadie llegara pronto a casa. No salí mucho los siguientes días, actué con la suficiente normalidad para que mis padres no se dieran cuenta e intenté no pensar en ello. Solo se lo conté a la gente por internet: a un amigo cercano y anónimamente a cientos de personas que leían mi publicación en Reddit. Después de unos meses de llanto constante en mi habitación, intenté suicidarme. Cada vez que decidía que prefería no morirme y vomitaba las pastillas, me enojaba y lo volvía a intentar... Me cortaba, me golpeaba, lloraba y gritaba en un rincón de mi habitación y me golpeaba con algo cuando no había nadie en casa. Me escondí bastante bien; mis padres me decían que había cambiado e intentaban contactarme, mi madre lloraba y me preguntaba qué me pasaba, pero yo, apenas conteniéndolo, le decía que se lo estaba inventando todo y me iba a mi habitación poniendo los ojos en blanco. Sigo cortándome, a veces me golpeo y me tiro del pelo, inconscientemente me arranco la piel alrededor de las uñas hasta que sangra; mis manos tienen un aspecto horrible. Tengo los muslos cubiertos de cicatrices de 30 cm desde la rodilla hasta la cadera y a veces me duele caminar e incluso dormir. No sé cómo sobreviví al verano. En la playa, la gente me miraba la pierna, pero nadie me decía nada. Todavía no se lo he contado a nadie en la vida real; me da muchísima vergüenza, no puedo caminar por la calle con la cabeza en alto, no me imagino contárselo a mis padres ni hablar con un terapeuta. De verdad, ya no quiero estar triste. Este texto está mal escrito y no transmite bien todas las emociones; no pude ver el teclado por culpa del llanto. Pero gracias por leerlo. Saber que alguien sabe que estoy pasando por esto me ayuda. Y que hay otras personas. Muchas gracias.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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    Contar eso sin derrumbarme

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    Empezó con mi hermano

    Mi hermano, que ha crecido mucho, me usó, pero aún llevo cicatrices. Mi hermano es cuatro años mayor que yo y, cuando estaba pasando de la primaria a la secundaria, ese verano, me hizo pensar que las chicas de secundaria necesitan saber cómo hacerle sexo oral a los chicos. Primero me lo hizo para mostrarme que no era para tanto. Pensé que era algo muy serio. Pero lo hice y él me entrenó y me hizo mantenerlo en secreto, excepto para mi mejor amiga. Invitó a su amiga a casa cuando tuve una pijamada una noche y le pidió que se lo hiciera a su amiga. Luego nos hacían hacer concursos con los ojos vendados. Al menos entonces no estaba sola. Me cambió, aunque el séptimo grado en sí no tuvo nada que ver con nada de eso. Era una mentira para obtener placer de mí. Mi hermano todavía me hacía hacerlo en casa. Y a veces me lo hacía y yo llegaba al clímax. Así que tuve una extraña vida sexual secreta y me sentí muy mal por eso. Luego, en octavo grado, tuve mi primer novio de verdad. Mis padres son muy estrictos, aunque ambos trabajaban y me dejaban sola con mi hermano. Para ir al cine con mi novio, se aseguraban de que fuera en grupo, me llevaban y me esperaban fuera del cine. Bueno, una vez, cuando fuimos a ver Blancanieves y el cazador, mi mejor amiga y yo hicimos lo que queríamos: hacerle sexo oral a nuestros chicos en la última fila del cine, y lo hicimos. Solo un mes después, empecé a tener sexo con él, algo que nunca habría sucedido de no ser por lo que hizo mi hermano. Nos escapamos de su casa durante una pijamada, quedamos con los chicos afuera, fuimos al parque cercano y lo hicimos en el césped. Esa fue mi virginidad. El evento realmente malo, donde mi vida se descarriló, fue cuando lo intentamos desde mi casa, escabulléndonos por la ventana y adentrándonos un poco más en mi gran patio trasero que daba a la ladera de una gran colina, y mi padre nos pilló. Fue horrible. Se acabó el mundo. Me trataron como una gran traidora y casi todos mis privilegios fueron revocados y esencialmente fui castigada sin fecha límite. Y aún así mi hermano me obligaba a hacerle sexo oral. Estaba desconsolada porque no me permitían tener a mi novio hasta el punto en que mis padres me obligaron a ir a la escuela y hablar con el director y el subdirector y se aseguraron de que no tuviera la oportunidad de verlo a solas. Y mi hermano seguía entrando sigilosamente por la noche a veces o cuando nos quedábamos solas esperando que hiciera lo que él me había entrenado para que estuviera acostumbrada. La siguiente parte realmente mala fue dos meses en mi nueva vida restringida. Mi hermano comenzó a hacerme sexo oral una tarde después de la escuela y decidió llevarlo más lejos y se levantó y comenzó a besarme y tuvo sexo conmigo. Estaba en el momento y no hice nada para detenerlo e incluso participé. Sin condón. Era una tarde en la que mis padres estaban fuera, así que no teníamos que callarnos ni preocuparnos. Y él lo hizo mucho más tiempo que las pocas veces que yo había tenido con mi novio, porque él era mayor y sabía más por haber estado con otras chicas. Me sentí irritada por primera vez y me dio una infección de orina. No cené esa noche, fingí estar enferma y lloré hasta quedarme dormida. Mi hermano tenía muchas ganas de repetirlo, diciéndome que había sido el mejor sexo de su vida, pero me negué, y algo que podía decir de él en aquel entonces era que al menos no era un violador. Aunque me presionaba, nunca intentó forzarme. Cuatro meses después de perder mi virginidad por incesto, terminó el curso escolar y él se graduó. Fui al instituto y él se mudó a una residencia universitaria a 190 kilómetros de nuestro pueblo. La escuela pública terminó para mí, como estaba planeado, en cuanto mi padre me pilló en la colina. Fui a un instituto católico solo para chicas. Mi padre tenía que llevarme media hora en coche todas las mañanas y mi madre me recogía durante todo el primer año. Luego me consiguieron un auto para que pudiera conducir yo mismo, pero el kilometraje y mis tiempos eran monitoreados de cerca. No tuve relaciones sexuales durante la escuela secundaria, pero siete veces en total le hice sexo oral a mi hermano durante las vacaciones de verano e invierno cuando los dos estábamos en casa. Ese fue el fin del incesto en mi vida. Fui a la universidad en Atlanta, pero no a la misma que mi hermano. Me rebelé contra mis padres y, aunque intentaron mantener el control, como adulta legalmente no los dejé. La confusión y la tristeza duraron meses hasta que finalmente lo entendieron. Me separé de ellos financieramente y trabajé y saqué préstamos estudiantiles. Fui muy promiscua en la universidad. Bebía, salía de fiesta y consumía drogas recreativamente y salía con varios chicos de vez en cuando, principalmente para sexo. Esa era mi vida y pensé que la disfrutaba en ese momento. Me volví más fuerte y asertiva, y cuando mi hermano insinuó por primera vez durante una reunión de Acción de Gracias en casa de un pariente que íbamos a dar un paseo, le dije que no quería volver a tocarlo de una forma tan contundente que supo que yo estaba fuera de mis límites e incluso pareció la asustada de nuestra relación. No me matriculé en clases durante dos semestres no consecutivos solo porque mi vida de fiesta era mucho más divertida. Viajaba de vez en cuando. A veces con amigos, a veces con hombres, normalmente mayores, que me invitaban a lugares exóticos. Las Maldivas, Portugal, las Islas Vírgenes. Dejé que mi jefe casado me usara durante un fin de semana en Cayo Hueso. Tuve una aventura con mi profesor de español, que solo me llevó hasta Ciudad de Panamá, Florida. Tantos rollos arriesgados de una noche. Mi identidad era que no buscaba nada permanente, una hija del universo. Mientras que me usaron como juguete tantas veces y creía que me gustaba el juego. Les decía cosas sobre querer hacerles feliz y cosas que inflarían su ego. Estoy segura de que hay muchísimos mensajes de texto por ahí que guardaron sobre la talla de su D que encajaba en mi pequeña P, sobre ser una niña pequeña y querer que me enseñaran a ser mujer y otras fantasías depravadas que pensé que querían oír. Obviamente, directamente relacionadas con lo que me hizo mi hermano. Estoy casi segura de que evité ser violada más de una vez dejándome llevar por la corriente cuando no lo esperaba o probablemente no quería. Puede que sea bueno que algunas de ellas probablemente no las recuerde. Una vez fue en una de las pocas fiestas de fraternidades a las que fui. Éramos tres chicos, no es mi estilo habitual. Otra vez fue con el padre de mi compañera de piso, que la visitaba en nuestra casa alquilada y se metió en mi cama de madrugada. Uno de los eventos traumáticos más extremos fue con un policía que me paró por conducir cuando había bebido, pero tenía menos del límite legal en su alcoholímetro. Me siguió a casa, como a un kilómetro de distancia, "por mi seguridad", e incluso me siguió adentro. Estaba en un apartamento en ese momento y pensé que mi compañera de piso estaba en casa y se lo dije. Pero cuando ella no estaba allí, dijo que le mentí a un oficial de policía y que tenía que hacer una búsqueda más exhaustiva si quería evitar que me arrestaran. No era atractivo ni agradable. Tenía un arma, aunque nunca la sacó. Puedes adivinar lo que pasó. Finalmente me deshice de esa vida salvaje durante mi penúltimo semestre cuando vi venir el final de la universidad. Mi promedio era 3. 3. y mi especialidad era filosofía y me di cuenta de que el futuro no era brillante en términos de lo que haría o cómo pagaría mis préstamos. Me puse a trabajar y decidí cambiar. Tenía una oferta para desnudarme y "ganar mucho dinero", pero afortunadamente no solo nunca me consideré así, sino que cuando fui con una amiga a su entrevista e intentaron reclutarme fueron tan sórdidos que los dos salimos corriendo de allí disgustados. Reevalué toda mi vida. Consideré terminarla, pero algún mecanismo de supervivencia no lo permitió. No quería ser la persona que había sido durante unos años. Miré hacia adelante y vi que no era sostenible a medida que envejecía y no tenía amor ni estabilidad. Dejé de trabajar cuando me ofrecieron un despacho de abogados. Me acosté con el gerente que me contrató como recepcionista, pero fue una gota en el océano de cosas de las que avergonzarme. Fue el último en hacerlo. Saqué solo sobresalientes y me gradué cum laude. Ascendí en el bufete principalmente por mi título, pero lo aproveché para escabullirme y aceptar un trabajo peor pagado en un bufete sin fines de lucro donde no me había acostado con nadie. Allí sí me acosté con un abogado, pero sigo casada con él y mi vida ha vuelto a la normalidad. Lo amo y él me ama. Él no sabe hasta qué punto fui promiscua en la universidad ni sobre mi hermano, y dudo que lo sepa alguna vez. Esa oscuridad se está desvaneciendo y ya no forma parte de mi vida. No es quien soy. En cuanto a mi hermano, ahora tiene familia y nos llevamos bien. Hablamos de ello una vez mientras estudiaba como loca en el último año, aunque no fue una conversación profunda. Mencioné que me usó, se disculpó, nos abrazamos y eso fue todo. No fue la confrontación catártica que algunos esperarían. Mi catarsis es mi esposo y mi vida actual, por la que estoy agradecida. Adoptamos dos hermanos pequeños y soy su mamá. Quizás tengamos uno propio. Quizás volvamos a adoptar. Me usaron y me introdujeron al sexo demasiado joven y temprana, lo que tensó mi relación con mis padres durante mucho tiempo y nunca la recuperaré. Descarriló mi vida. Estuve a la deriva por un tiempo, pero Dios, el universo o la suerte finalmente me pusieron en un buen lugar. Todo lo que sucedió me llevó a lo que soy ahora. No puedo decir que nunca contemplé el suicidio en tiempos más oscuros. Pero como en la película Náufrago, si se me permite citar, “Seguí vivo. Seguí respirando. Y un día, mi lógica se desvirtuó por completo porque la marea subió y me dio una vela. Y ahora, aquí estoy”. Miles de horas dedicadas al estudio de la filosofía y cito una película que ni siquiera está basada en un libro. Pero es perfecta.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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    De un sobreviviente
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    #23

    Me drogaron en un festival y terminé teniendo sexo con un desconocido sin siquiera estar consciente. Fui al festival con tres amigos. Uno ya estaba dormido cuando un borracho llegó a nuestras tiendas. Dijo que buscaba a su amigo, pero luego preguntó si podía quedarse un rato con nosotros. Era un poco raro y estaba bastante borracho, así que pensamos que estaría bien darle agua y dejarlo estar un rato con nosotros. Después de un rato, los amigos que quedaban despiertos dijeron que querían ducharse y me dejaron sola. Eso es lo último que recuerdo con claridad. El resto son fragmentos. Recuerdo que me dio algo de beber y bebí. Luego recuerdo que me besó. Y finalmente me desperté a la mañana siguiente, desnuda en su tienda. Mis amigos me buscaron toda la noche y estaban muy enojados porque me fui con él sin decirle a nadie. Me sentí fatal por haberlos hecho sentir así, así que olvidé que no tenía recuerdos de este incidente y pensé durante un año más o menos que solo era una mala amiga que se fue con un borracho desconocido y preocupó a mis amigos. Justo después de ese primer año, empecé a salir con mi pareja y le conté la historia. Me miró, me abrazó fuerte y dijo que era horrible. Esa fue la primera vez que pensé un poco más en el incidente e intenté comprender qué había pasado. Fue un shock para mí que se enfadara con mis amigos porque, para mí, ellos eran los que no habían hecho nada malo. Sin embargo, cuanto más pensaba en ello, más lo entendía: me dio una droga que prácticamente me dejó inconsciente y tuvo sexo conmigo. Me violaron. Y esto fue aún más impactante. Todavía estoy en proceso de sanación. A veces, los recuerdos todavía me persiguen, pero mucho menos que antes. A veces todavía me siento avergonzada, pero he llegado a un punto en el que puedo cambiar de opinión y decirme que no tengo por qué sentirme así. Espero de verdad que compartir mi historia ayude a otros de una forma u otra, y puedo decir con certeza que me ayudará a ser más abierta con mi historia.

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    Piensa en lo lejos que has llegado.

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    De un sobreviviente
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    #1279

    La forma en que aprendemos sobre el abuso sexual necesita cambiar en las escuelas porque ahí es donde empezó y ni siquiera me di cuenta. Pequeñas cosas que parecían no ser gran cosa llevaron a la formación de mi propia actitud hacia lo que es un comportamiento aceptable. Cuando tenía 14 años, en educación física, un chico me dio una palmada en el trasero tan fuerte con una raqueta de tenis de mesa que me dejó marca, estaba tan avergonzado y tan cohibido que no dije nada. La siguiente situación fue cuando tenía 16 años y un estudiante más joven de primer año me pellizcaba el trasero cada vez que el pasillo estaba lleno, nunca pude entender quién era, pero sabía que era una persona más pequeña de un año más joven, era como un juego para ellos, pero me sentía incómodo, de nuevo no parecía tan malo y ¿qué diría si se lo contara a alguien? El siguiente incidente ocurrió unos meses después, durante un proyecto grupal. Los estudiantes estábamos solos en una habitación. Estaba hablando con un chico de mi edad. Estaba dando mi opinión sobre el proyecto, pero él claramente no me escuchaba porque de repente me agarró y, en broma, sacudió la cabeza entre mis pechos. Me quedé en shock, y todos los demás también, pero había sucedido y punto. Salí de la habitación molesta, pero también preocupada por estar siendo demasiado dramática. Nuestra dinámica de grupo había sido muy buena hasta ese momento y no quería arruinarla por algo tan insignificante, así que no dije nada. El chico se disculpó, pero ya estaba hecho. Luego me pidió que no contara nada de lo sucedido porque le había afectado. Todos estos incidentes ocurrieron en un entorno donde los incidentes en sí mismos nunca se destacaron. Había chicas de mi clase cuyos desnudos se habían extendido como la pólvora, chicas más desarrolladas que otras, con pechos y trasero, a las que tildaban de guarrillas simplemente por su apariencia. Yo misma recibía atención de los chicos, y esa atención solo podía ser positiva, ¿no? Estaba casi agradecida de que me aceptaran incluso si eso significaba que me objetivaban y a veces me maltrataban, no podía ver con claridad en ese momento, pensé que la atención que me hacía sentir incómoda era mejor que nada. Con la escuela en el pasado, entré en mi primer año de universidad, había tenido una relación sana antes que había terminado en este punto y había tenido sexo solo con este chico, así que me sentía bien con la idea de hacerlo con una nueva persona. Tenía 19 años y había un chico en mi clase por el que estaba perdidamente enamorada, mi corazón se detenía cada vez que lo veía. Me lo encontré una noche y el sentimiento era mutuo, me dio un beso y no podía creerlo, estaba tan emocionada que les envié un mensaje a mis amigos e hice planes para ver al chico la semana siguiente. Lo volví a ver en otra noche de fiesta y nos besamos y me preguntó si quería volver a su casa, así que dije que sí. Dije que sí Lista para tener sexo con esta persona. Volvimos a su casa y empezamos. Era un poco más brusco que mi anterior pareja y no se lo tomaba con la calma que yo solía tener, pero no quería causar problemas, así que no dije nada. La penetración fue más rápida de lo que esperaba, fue incómoda y luego dolorosa, pero él siguió y sentí lágrimas en la cara; estaba en agonía, y finalmente se detuvo. Podía ver que estaba molesto por no terminar, así que básicamente lo dejé tener sexo con mi boca; no le estaba haciendo sexo oral activamente. Sacó lo que quería de la situación y yo estaba allí tumbada, preguntándome qué había hecho tan mal. Para él solo fue un polvo malo y para mí fue como si me hubieran desgarrado. Ojalá no lo hubiera dicho antes durante el acto. Me vestí a oscuras y me fui a casa. Fui al baño, me bajé los pantalones y tenía las piernas cubiertas de sangre; se me paró el corazón. Me limpié, tiré la ropa interior a la basura y me fui a la cama con el cuerpo todavía dolorido. A la mañana siguiente, en lugar de ir a clase, fui a mi médico de cabecera. Le mentí un poco: tenía un nuevo novio, tuvimos sexo duro y me dolía un poco. Me revisó y me dijo que tenía un corte en la zona. Me dijo que tomara un analgésico y que me lo tomara con calma, y me fui. Más tarde ese mismo día, el chico me escribió: «Qué alivio, quizá esto alivie el mal sabor de boca». Me escribió para decirme que le había manchado las sábanas con sangre... y me disculpé. Enseguida siguió con su vida, coqueteando con otras chicas y teniendo mejor sexo que conmigo, y le di vueltas a eso durante mucho tiempo. No pude tener sexo bien durante mucho tiempo; cada vez que intentaba desconectar, mis piernas temblaban sin control y me ponía rígida, tenía ataques de pánico y todo el tiempo me sentía mal por los hombres con los que intentaba acostarme; siempre era mi problema. Cuando conocí a mi pareja actual le conté lo que me pasó; todavía no sabía cómo llamarlo, solo una mala experiencia. Lo tomamos con calma, él fue muy comprensivo y me dejó retomar el sexo con penetración a mi propio ritmo, lo que me permitió llegar a un punto en el que realmente pude disfrutarlo. Mi vida sexual ahora es positiva; mi pareja y yo tenemos una relación sana. El incidente de hace años con el chico en la universidad me provocó un largo período de experiencias sexuales que me indujeron al pánico, pero creo que la causa empezó mucho antes que él. La actitud y la presunción de los chicos en mi adolescencia me impactaron profundamente. Me hicieron creer que tenía poco que decir sobre lo que le pasaba a mi cuerpo, sobre si se me permitía disfrutar de las experiencias sexuales, y me quitaron la voz para decir que no. Creo que una experiencia diferente en la escuela habría significado que las cosas habrían sido distintas con el chico en la universidad, porque todavía no sé cómo llamarlo. Para mí no fue una violación porque nunca dije que no, mi cuerpo dice lo contrario, mi cuerpo sintió lo que pasó y se aisló; me llevó años recuperarme. Me alegro de estar donde estoy ahora; espero que las adolescentes reciban más apoyo en la escuela que yo.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇩🇪

    Aprendiendo a amar mi propio cuerpo de nuevo

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  • “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    la primera vez

    La primera vez que pasó tenía 3 o 4 años. La última vez que mi tía me violó tenía 19. Ahora tengo 30. Por ahora solo quiero compartir sobre la primera vez porque es mi recuerdo más vívido. Mi madre trabajaba y me llevaba a la casa de mi tía, era el Lower East SideUbicación a finales de los 90. Mi prima E viene con una bolsa de cocaína y otros la tía P y el tío G. Estábamos en el apartamento de mi tía I. Mi prima, mi tía y mi tío finalmente convencen a mi tía para que se meta con ellos. La hija de mi prima tiene 13 años, también tiene un hijo de 10, están en la habitación más al final del pasillo. Mi tía E está en el baño con su hija de 14 años, mi tío está en la habitación paralela a esta con su hijo de 16 años. Mi prima y yo estamos sentadas en dos sillas de madera en medio de la sala, mi prima de 13 años nos dice que nos sentemos en las sillas y cerremos los ojos y no los abramos o los demonios nos atraparán. Siempre seguí las reglas y tenía miedo, así que me senté en la silla con una mano cubriéndome los ojos y con la otra sosteniendo la mano de mi prima que tiene la misma edad que yo. Soy 2 meses mayor que ella, así que es mi trabajo protegerla. Ella no cierra los ojos, así que cuando escucha una voz familiar que la llama a la habitación, se levanta y camina aunque no se supone que deba bajarse de la silla. Grito y lloro porque los demonios se llevaron a mi prima y tengo los ojos cerrados de pie y tratando de encontrar a mi prima cuando escucho una voz que me llama desde el baño. Entro en ese baño y esa es la primera vez que mi tía me toca. En el transcurso de los siguientes 17 años, fui abusada por ella, le pagaba a la tía a la que mi madre le pagaba para que me cuidara para que la trajera a su casa para poder tenerme. Pensé que era la novia de mi tía. Tengo mucho más que quiero decir, tengo mucho más que necesito contarle a alguien, pero creo que esta primera historia es la más importante. Nunca le conté a mi madre lo que me pasó hasta que fui adulta. La última vez que me violaron dejé de salir de mi casa, dejé de ducharme, viví congelada durante 10 años y ahora tengo 30 años con un montón de recuerdos horribles que regresan. Tenía tanto miedo de contarle a la gente lo que me pasó ahora que siento que es necesario para seguir adelante.

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  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

    Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    El amor no duele. No es amor si duele.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇵🇪

    Roto

    Fui víctima de abuso sexual infantil cuando tenía 7 años y el hermanastro de mi primo tenía 9 o 10. Abusó de mí durante dos años. Le conté a mi madre lo sucedido y sus padres lo castigaron. La mayoría de mi familia no me creyó. En una conversación con mi madre, me dijo que probablemente me había inventado todo el abuso y que era una mentirosa, y lloré mucho ese día. Mi abuela está orgullosa de él porque es médico en Alemania y tiene una buena vida, mientras que yo estoy atrapada. No soporto que me toquen y no puedo superarlo, aunque he ido a terapia. Ayer vi su Instagram y me sentí mal porque él lo superó y yo no. Me dijo que era un secreto y confié en él (los tres estábamos solos porque mi tío y su esposa, que es la madre de mi abusador, son médicos, así que siempre estaban en el hospital). Nos dejaban la comida lista y él (A) la ponía en el microondas. A me bajó un poco los pantalones o me levantó la falda (si llevaba una). Cuando A estaba encima de mí, me besaba; era abrumador y no podía concentrarme en nada más que su respiración y su voz, se agarraba la entrepierna, pero no entendía lo que hacía. Estábamos jugando normal con su hermana pequeña y luego A la excluyó del juego para estar a solas conmigo, así que A la puso frente al televisor para que no se concentrara en nosotros y se distrajera. Luego A me guió a la habitación, cerró la puerta de la habitación que compartía con su hermana (la cama de mi primo estaba cerca de la puerta y la suya no), así que me hacía acostar en el suelo junto a la suya para que nadie pudiera vernos. Al principio, me ponía encima de él, pero luego dijo que era demasiado pesada para estar en esa posición (supongo que no era cómodo para él abusar de mí). Eso me llevó a un trastorno alimenticio que todavía tengo; incluso desarrollé anemia el año pasado. Recuerdo una vez que corrí al baño porque algo no estaba bien, pero él empezó a golpear la puerta, pero entonces me di cuenta de que no había nada que pudiera hacer, es decir, ¿adónde iría? Mis tíos nos dejaron afuera. Recuerdo una vez que A no cerró bien la puerta porque entró su hermana, y él se arregló la ropa y me empujó debajo de su cama, pero su hermana me vio y me preguntó qué hacía allí, y me quedé allí un buen rato. Y su hermana se metió debajo de la cama para hacerme compañía; me decía algo, pero no podía oírla, o tal vez no estaba prestando atención. Creo que estoy rota, porque sus besos y su voz en mi oído eran demasiado, y nunca me di cuenta de si eyaculó o si pasó algo más que pasé por alto o nunca noté porque nunca fui a un médico, mi madre nunca lo denunció. Y no podíamos contar con mi padre porque nos abandonó y se fue con la vecina y trató a su hija como si fuera suya mientras ocurría el abuso. Por eso viví en su casa durante ese tiempo; Por eso el abuso continuó, porque yo estaba en provincias y mi madre viajó a la capital por una falsa acusación de mi padre. Un año después, el medio hermano de mi madre me bautizó junto con la madre de mi abusador, y nunca dije nada. Solo sonreía en las fotos como si nada pasara mientras abrazaba a A. Ahora tengo 22 años y todavía me siento mal y sucia.

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    De un sobreviviente
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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    De un sobreviviente
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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    De un sobreviviente
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    "Ella cree que fue agredida"

    "Ella cree que él la agredió". Eso le dijo mi mejor amiga del instituto a otra amiga cuando le conté cómo había ido mi cita del sábado anterior. Él era un jugador estrella de fútbol americano en nuestro equipo del instituto y yo no "hablaba" con muchos chicos. Nunca lo hicimos oficial después de un mes de hablar por culpa de esa noche. Vino a mi casa a cenar con mis padres; comimos hamburguesas y luego tarta de queso. Recuerdo lo que llevaba puesto. Así fue como empecé a darme cuenta de que lo que había pasado no estaba bien; lo recuerdo muchísimo. Empezamos a ver una película en mi sala. Mi madre estaba arriba y mi padre pasaba por el pasillo de atrás de vez en cuando, pero nunca por la sala. Yo era tímida, así que estaba sentada en un extremo del sofá mientras él estaba en el otro. Empezó a besarme; recuerdo que pensé que besaba fatal. Empezó a ir más lejos, y le dije que no metiera la mano bajo mi camisa, pero seguía intentándolo. Le apartaba la mano, pero él la volvía a meter. Mi cachorrita me saltó encima; hasta el día de hoy creo que sabía que algo andaba mal conmigo y con él, y entonces se detuvo. Mientras estaba detenido, le escribí a mi madre diciéndole que estaba lista para que se fuera a casa. Ella bajó y lo llevamos. Le dije que no me dejara chupetones en el cuello, y lo hizo. Me dio mucha vergüenza y me sentí fatal. Me duché y pensé en lo horrible que me había parecido la situación, y al día siguiente, en lugar de decirle lo incómoda que me sentía, le dije que "creía que nuestras personalidades no encajaban". Lo cual también era cierto. No se lo conté a nadie durante años porque sentía que lo que había pasado era insignificante comparado con otras historias de agresión y violación que había oído, así que no se lo conté a nadie, sobre todo después de contárselo a una amiga. Hace poco, el chico publicó algo en sus redes sociales sobre el consentimiento, y me enfureció muchísimo y me afectó de una forma que desconocía. Estaba tan enojada con él por hacerme sentir como me siento, por ser potencialmente la causa de mis dificultades actuales con el sexo, ¿y ahora publicaba algo sobre el consentimiento? Por un lado, me alegraba que estuviera más informado que cuando éramos jóvenes, pero por otro lado, estaba tan enojada porque no pudo haber aprendido antes, y probablemente ni siquiera se da cuenta de lo que hizo o cómo me hizo sentir. A día de hoy, sigo sintiendo que estoy exagerando y que lo que pasó no estuvo mal, sino que es como son los hombres... pero eso no concuerda con cómo me hizo sentir ese momento y cómo me sigue afectando.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    No te rindas, busca ayuda, habla.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Me encantan los gatos y los caballos.

    ¡Hola! Tengo 18 años y todo esto pasó hace un año y medio, tenía 16. Es una historia muy rara y desquiciada, nunca había oído una similar. Iba a casa al final de la tarde y fui literalmente atacado por un grupo de creo que 3 o 4 personas mayores que yo, todos hombres. No sé qué idioma hablaban. Intenté muchísimo patearlos, gritar y resistirme, pero no había nada que pudiera hacer. No sé cuánto duró, tenía miedo de lo que harían cuando terminaran, si me matarían o me dejarían escapar. Me soltaron cuando terminaron, recogí mis cosas y literalmente corrí a casa sin parar. Estoy tan agradecida de que no hubiera nadie en casa y de que nadie me viera volver a casa. Fue esta sensación de insensibilidad y apatía, cuando no puedes sentir nada, lo que me salvó. Me duché, la última vez en los próximos 9 meses, me vestí y recé para que nadie llegara pronto a casa. No salí mucho los siguientes días, actué con la suficiente normalidad para que mis padres no se dieran cuenta e intenté no pensar en ello. Solo se lo conté a la gente por internet: a un amigo cercano y anónimamente a cientos de personas que leían mi publicación en Reddit. Después de unos meses de llanto constante en mi habitación, intenté suicidarme. Cada vez que decidía que prefería no morirme y vomitaba las pastillas, me enojaba y lo volvía a intentar... Me cortaba, me golpeaba, lloraba y gritaba en un rincón de mi habitación y me golpeaba con algo cuando no había nadie en casa. Me escondí bastante bien; mis padres me decían que había cambiado e intentaban contactarme, mi madre lloraba y me preguntaba qué me pasaba, pero yo, apenas conteniéndolo, le decía que se lo estaba inventando todo y me iba a mi habitación poniendo los ojos en blanco. Sigo cortándome, a veces me golpeo y me tiro del pelo, inconscientemente me arranco la piel alrededor de las uñas hasta que sangra; mis manos tienen un aspecto horrible. Tengo los muslos cubiertos de cicatrices de 30 cm desde la rodilla hasta la cadera y a veces me duele caminar e incluso dormir. No sé cómo sobreviví al verano. En la playa, la gente me miraba la pierna, pero nadie me decía nada. Todavía no se lo he contado a nadie en la vida real; me da muchísima vergüenza, no puedo caminar por la calle con la cabeza en alto, no me imagino contárselo a mis padres ni hablar con un terapeuta. De verdad, ya no quiero estar triste. Este texto está mal escrito y no transmite bien todas las emociones; no pude ver el teclado por culpa del llanto. Pero gracias por leerlo. Saber que alguien sabe que estoy pasando por esto me ayuda. Y que hay otras personas. Muchas gracias.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.