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Yo estaba...

La persona que me hizo daño era un...

Me identifico como...

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Me identifico como...

Yo era...

Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Historia
De un sobreviviente
🇨🇦

Name, solo tenía 6 años

Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • “Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    Sanar es entender

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Si estás leyendo esto, es que has sobrevivido al 100% de tus peores días. Lo estás haciendo genial.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇵🇪

    Roto

    Fui víctima de abuso sexual infantil cuando tenía 7 años y el hermanastro de mi primo tenía 9 o 10. Abusó de mí durante dos años. Le conté a mi madre lo sucedido y sus padres lo castigaron. La mayoría de mi familia no me creyó. En una conversación con mi madre, me dijo que probablemente me había inventado todo el abuso y que era una mentirosa, y lloré mucho ese día. Mi abuela está orgullosa de él porque es médico en Alemania y tiene una buena vida, mientras que yo estoy atrapada. No soporto que me toquen y no puedo superarlo, aunque he ido a terapia. Ayer vi su Instagram y me sentí mal porque él lo superó y yo no. Me dijo que era un secreto y confié en él (los tres estábamos solos porque mi tío y su esposa, que es la madre de mi abusador, son médicos, así que siempre estaban en el hospital). Nos dejaban la comida lista y él (A) la ponía en el microondas. A me bajó un poco los pantalones o me levantó la falda (si llevaba una). Cuando A estaba encima de mí, me besaba; era abrumador y no podía concentrarme en nada más que su respiración y su voz, se agarraba la entrepierna, pero no entendía lo que hacía. Estábamos jugando normal con su hermana pequeña y luego A la excluyó del juego para estar a solas conmigo, así que A la puso frente al televisor para que no se concentrara en nosotros y se distrajera. Luego A me guió a la habitación, cerró la puerta de la habitación que compartía con su hermana (la cama de mi primo estaba cerca de la puerta y la suya no), así que me hacía acostar en el suelo junto a la suya para que nadie pudiera vernos. Al principio, me ponía encima de él, pero luego dijo que era demasiado pesada para estar en esa posición (supongo que no era cómodo para él abusar de mí). Eso me llevó a un trastorno alimenticio que todavía tengo; incluso desarrollé anemia el año pasado. Recuerdo una vez que corrí al baño porque algo no estaba bien, pero él empezó a golpear la puerta, pero entonces me di cuenta de que no había nada que pudiera hacer, es decir, ¿adónde iría? Mis tíos nos dejaron afuera. Recuerdo una vez que A no cerró bien la puerta porque entró su hermana, y él se arregló la ropa y me empujó debajo de su cama, pero su hermana me vio y me preguntó qué hacía allí, y me quedé allí un buen rato. Y su hermana se metió debajo de la cama para hacerme compañía; me decía algo, pero no podía oírla, o tal vez no estaba prestando atención. Creo que estoy rota, porque sus besos y su voz en mi oído eran demasiado, y nunca me di cuenta de si eyaculó o si pasó algo más que pasé por alto o nunca noté porque nunca fui a un médico, mi madre nunca lo denunció. Y no podíamos contar con mi padre porque nos abandonó y se fue con la vecina y trató a su hija como si fuera suya mientras ocurría el abuso. Por eso viví en su casa durante ese tiempo; Por eso el abuso continuó, porque yo estaba en provincias y mi madre viajó a la capital por una falsa acusación de mi padre. Un año después, el medio hermano de mi madre me bautizó junto con la madre de mi abusador, y nunca dije nada. Solo sonreía en las fotos como si nada pasara mientras abrazaba a A. Ahora tengo 22 años y todavía me siento mal y sucia.

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  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Bienvenido a Florida.

    Me llamo Nombre. Soy residente permanente de ubicación 1 y me mudé a ubicación 2 hace 3 años. Ni en mis peores pesadillas pensé que tendría una historia tan devastadora que contar. Pero ahora sí, y esta es mi vida de ubicación 2. Bienvenidos a ubicación 2. La tierra del engaño. He estado intentando presentar una demanda por los siguientes abusos y crueldad mental/psicológica que me han ocurrido desde que me mudé a este estado olvidado de Dios: - Detención ilegal - Negligencia médica - Difamación - Falsificación de registros He estado intentando presentar estas demandas contra Nombre de la institución mental en ubicación 2. He estado trabajando con Nombre 2 de Nombre de la Organización desde el año pasado para solicitar una inspección de este centro debido a todas las infracciones que cometieron, las cuales han pasado desapercibidas y no se han documentado en la inspección realizada por Nombre de la Agencia. A continuación, se detalla lo ocurrido: =========================== Fecha: Hice seguimiento del análisis de mi caso de violación en el Nombre del Centro de Crisis por Violación unas semanas antes con la policía asignada a mi caso, Nombre 3. Fui a la comisaría a hablar con ella porque no pude atender su llamada y me dijeron que vendría a verme más tarde ese mismo día. Nombre 3 del Nombre del Departamento llegó a mi apartamento más tarde ese día con otros dos policías, me intimidaron y me obligaron a salir de mi casa. Nombre 4 actuó conmigo y me envió a Nombre de la Sala Psiquiátrica en ambulancia y con restricciones. Los tres policías me dijeron que Nombre del Hospital me examinaría y vería por qué mi estómago estaba tan agrandado. Me mantuvieron en Nombre de la Sala Psiquiátrica toda la noche. Nadie me examinó ni me preguntó por mis problemas estomacales ni por mi dolor vaginal por haber sido violada REPETIDAMENTE. Luego me llevaron en ambulancia en mitad de la noche a Nombre de la Institución Mental 2. Todo esto fue TOTALMENTE CONTRA MI VOLUNTAD. Fecha 2: Primer día en Nombre de la Institución Mental 2: -- Muy enferma y vomitando sin parar por la medicación, de la cual, según afirmaron, no tenían constancia al día siguiente en sus historiales. Me inyectaron en los glúteos porque rechacé la medicación que me hizo sentir mal y luego reaccioné terriblemente a la inyección, con la piel sobresaltada durante 24 horas seguidas. -- Me quejé de dolor vaginal durante mis dos semanas de estancia debido a las repetidas violaciones y no me dieron ningún medicamento para ello; me ignoraron por completo. -- No pude ducharme durante días por falta de toallas. -- Otra paciente borracha me acosó y tiró su pañal sucio en mi habitación en mitad de la noche, asustándome. Cuando me quejé al personal, no hicieron nada. --- La primera vez me cambiaron la medicación por una nueva, lo que me provocó hinchazón de la lengua. No pude hablar en todo el día/noche. La psiquiatra que me asignaron decidió cambiar mi medicación de nuevo durante mi estancia de dos semanas, lo que me provocó más ansiedad y me hizo sentir como si fuera a tener ataques de pánico. Entonces decidió ponerme una inyección para tratar la esquizofrenia en el brazo izquierdo. NO SOY ESCIOFRENICO. Mi brazo izquierdo se inflamó y me dolía mucho. Quería que me quedara internado cuatro días más para ponerme la segunda inyección, así que solicité al tribunal que me dieran de alta con la ayuda del defensor público, el defensor público. El defensor público nunca mencionó nada sobre la detención obligatoria de 72 horas por actos legales, ya que estuve retenido contra mi voluntad durante casi dos semanas antes de contactarlo para pedirle ayuda. Me enteré de que en el informe policial, el nombre de Nombre 3 declaró falsas llamadas al 911. ¡ESTA ES UNA MENTIRA DESCARADA y el informe fue falsificado! Hice seguimiento de un informe de violación y respondí a la llamada de Nombre 3 SOLO CUANDO ME LLAMÓ. Fecha 3 Dado de alta de Institución Mental Nombre 2 Estuve traumatizada durante una semana después de recibir el alta. No podía conducir ni salir de casa debido a constantes ataques de pánico. Hasta el día de hoy, sigo bloqueando la puerta de mi casa con tres sillas del comedor por falta de protección policial, ya que mi violador sigue prófugo. Además, me dijeron que la policía desestimó mi caso de violación por falta de información. EN CUANTO A LA INSPECCIÓN DE Nombre de la Agencia: Pasaron 7 meses desde que se envió la denuncia a la oficina local para que la inspeccionaran. Ya no estamos en COVID, así que no tiene sentido que haya tardado tanto. Estuve retenida durante 10 días sin audiencia y sin indicios de ingreso voluntario. No hay evidencia en el historial médico de que se haya solicitado una petición legal. ¡Esto es claramente detención ilegal! He estado sufriendo continuamente de TEPT, pesadillas y ataques de pánico desde que ocurrió este horrible incidente. Estoy viendo a un psiquiatra y me han recetado tres psicofármacos para aliviar mi sufrimiento. Ya he llamado a 20 Ubicación 2 ABOGADOS y 10 Ubicación 1 ABOGADOS desde el año pasado para intentar buscar justicia, pero nadie está dispuesto a hacerse cargo de mi caso. Llevo casi tres años cargando con todo este dolor de trauma sexual y emocional, y hay días que me desgarran tanto la paz que me enfermo físicamente. Tengo varios problemas de salud que han surgido desde que me mudé a Ubicación 2 y los médicos no han podido curarme. Estoy agradecida por las pocas personas que me ofrecen apoyo y me alegra mucho que tengan esta plataforma para ayudarme a sanar. Gracias por escuchar.

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  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

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    Pirateado y tratado como propiedad.

    Salí con él durante menos de unos meses en 2020. Después de la ruptura, empezó a hackear mi wifi de casa y todos mis dispositivos conectados. Pasé años cambiando contraseñas y dispositivos, lo que me costó miles de dólares. Sin importar cuántas veces los reemplazara, hackeaba los nuevos en cuestión de horas. Esto continuó durante casi una década. El FBI, el SBI y la policía local no lo investigaron y probablemente nunca lo harán. Cuando falleció un familiar cercano, destruyó mi computadora portátil con el daño que le causó con todo el software espía, aislándome en un momento en que necesitaba apoyo. Prefería que solo pensara en él en lugar de llorar la pérdida de un familiar. Cuando intenté regresar a la universidad de mis sueños, hackeó el punto de acceso y todos mis dispositivos conectados. Su software espía sobrevivió a múltiples restablecimientos de fábrica y dañó mi computadora portátil, lo que casi me hizo reprobar la universidad. Cuando conseguí un buen trabajo después de graduarme, hackeó todos mis dispositivos cuando me mudé de nuevo. Bloqueaba la red varias veces al día mientras trabajaba e iniciaba sesión en mi correo electrónico del trabajo cambiando el fondo de pantalla varias veces al día. Cada vez que lo denunciaba, incluso desde mi teléfono sin conexión wifi, colapsaba la red durante horas, impidiéndome trabajar como represalia. Cuando compraba dispositivos nuevos, estos replicaban su navegación, como si yo navegara en su nombre, y viceversa. Instaló software espía avanzado en mi computadora y teléfono, rastreando mis fotos, mensajes y actividades en tiempo real. También ponía música como la canción "Sucker for Pain", que habla de disfrutar torturando a alguien mientras hackeaba mis dispositivos. Hasta el día de hoy, se refiere a mí con términos despectivos como narcisista, inmadura, delirante, etc., y la gente le cree sin conocer la parte de él que yo conozco. Mintió diciendo que había terminado conmigo porque yo era "demasiado inmadura" para él. A menudo hablaba de otras mujeres con las que había salido antes en términos similares a los míos, pero nunca me di cuenta de que era solo un patrón del que yo sería una continuación. Lamento no haber visto las señales de advertencia antes. A día de hoy, tiene más de cuarenta años y sigue desquitándose conmigo por el abandono de su madre, porque al parecer le resulta más fácil que aceptar su verdadera naturaleza. Prefiere sentirse poderoso por cualquier medio antes que reconocer su impotencia y su falta de autocontrol. Independientemente de lo que me haga, a menudo pienso en la debilidad que hay que tener para llegar a tal extremo de maldad con tal de creer que se tiene el control de la propia vida.

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    En busca de justicia y seguridad en Japón

    Buscando justicia y apoyo tras agresión y acoso sexual en Japón Soy una mujer que vive en Japón y actualmente afronto una situación grave. Sufrí una agresión sexual en Japón, lo que me provocó TEPT y depresión. En la cultura japonesa, a las víctimas les resulta difícil alzar la voz, y mi sufrimiento suele ser ignorado por la sociedad. Esto me ha dejado aislada y profundamente angustiada. Mientras estudiaba en Canadá, pude vivir con seguridad sin sufrir discriminación racial, machismo, actitudes patriarcales ni misoginia. Sin embargo, tras regresar a Japón, sufrí acoso por poder, acoso sexual y acoso moral en el trabajo, lo que ha agravado aún más mi angustia mental. Además, mi empleador proporcionó mi dirección al agresor sin mi consentimiento, lo que ha puesto en grave peligro mi seguridad. El abogado del agresor también obtuvo mi información personal de la oficina del distrito sin seguir los procedimientos adecuados y la utilizó sin mi permiso. Esta ha sido una experiencia increíblemente aterradora, que me ha hecho sentir constantemente vulnerable e insegura. Además, dado que el agresor no fue procesado, la Agencia Nacional de Policía rechazó mi solicitud de indemnización, lo que me impidió cubrir mis gastos médicos y me enfrentó a importantes dificultades económicas. Esto ha añadido más desesperanza a mi ya abrumadora situación. También consulté a la policía, pero me dijeron que solo los llamara si el agresor se presentaba en mi casa, dejándome sin apoyo. En Japón, la posesión de armas para defensa personal está prohibida por ley, lo que dificulta enormemente la autoprotección. Esta falta de protección me deja sintiéndome impotente y expuesta a mayores daños. Aunque Japón suele considerarse un país desarrollado, la realidad es diferente a la que cree mucha gente en todo el mundo. Los valores obsoletos de la era Showa aún persisten, y el marco legal para abordar los delitos sexuales es inadecuado. Esta falla sistémica agrava mi sensación de injusticia e impotencia. Los servicios sociales japoneses tienen sus limitaciones. En el sistema de apoyo al empleo continuo de tipo B, solo puedo ganar unos 650 yenes al día. Además, las regulaciones del centro prohíben el trabajo a tiempo parcial, lo que dificulta mejorar mi situación económica. Deseo fervientemente llevar una vida independiente, pero las circunstancias actuales lo hacen increíblemente difícil. También tengo un abogado, pero el miedo y la ansiedad que me causa el agresor no desaparecen. Cada día es una lucha, llenos de ansiedad y temor. En Japón, soportar las dificultades y el sufrimiento en silencio suele considerarse una virtud, lo que dificulta que las víctimas hablen. Esta expectativa cultural de sufrir en silencio aumenta mi carga emocional y mi aislamiento. Por lo tanto, espero sinceramente recibir asesoramiento objetivo sobre mi situación. He buscado ayuda a través del Chat GPT para explicar mi situación con claridad y buscar apoyo internacional. Busco desesperadamente apoyo de personas en el extranjero. Cualquier tipo de ayuda sería muy apreciada. Por favor, escuchen mi voz.

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

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    #61

    Tuve una experiencia sexual muy traumática hace unos meses. Ya antes de ese evento, llevaba varios años luchando contra el síndrome de estrés postraumático y la depresión. No tengo muchos amigos y me cuesta conectar con la gente. Una noche, estaba borracha y conocí a hombres desconocidos, como suelo hacer accidentalmente cuando estoy borracha. Pensé que el alcohol podría ayudarme a conocer gente nueva; me había funcionado antes para superar una ruptura amorosa; he estado intentando superar la ruptura de mi ex de hace 10 años. No ha sido fácil. El año pasado se me complicó especialmente emocionalmente y empecé a beber con más frecuencia. Terminé sufriendo abuso sexual y daño por parte de un hombre desconocido que conocí cuando estaba borracha. Me dio drogas, y las drogas me volvieron sumisa. No era yo misma. Unas semanas después, empecé a desmoronarme. El evento desencadenó una especie de psicosis y comencé a experimentar alucinaciones y delirios negativos. Dejé de beber por completo y me di cuenta de que el alcohol me mete en serios problemas. He estado sobria durante tres meses, desde que ocurrió el trauma. He tenido que ir al hospital casi todos los días. Experimento alucinaciones muy difíciles. Él me obliga a estar con él en mis alucinaciones y a veces siento que ya no sé qué hacer. Me lastima mucho, pero luego logra hacerme sentir culpable como si fuera mi culpa. Siento culpa. Siento miedo. Tengo pesadillas sobre eso con frecuencia. Me siento muy sola. Él está en mi mente con sus amigos en alucinaciones, visuales y auditivas, haciéndome sentir como si todo fuera mi culpa y es muy incómodo. A veces, veo sus ojos mirándome fijamente cuando cierro los míos. Estoy muy angustiada a diario. Da mucho miedo. Hablo con mi médico y psicólogo a diario. Voy a trabajar, todo en mi vida por lo demás es genial. Creo en el perdón y la compasión. Me digo a mí misma que las alucinaciones no son reales; pero puede ser muy frustrante lidiar con ellas cuando estás sola y luchas por conectar con los demás. Me digo a mí misma que no debería haber estado bebiendo, que no debería haber dejado entrar a hombres borrachos en mi apartamento. Ha sido difícil saber qué hacer. Siento tanto miedo. A veces siento un terror absoluto. Este no es el único problema con el que estoy luchando. Siento que a veces pierdo mi sentido de identidad, él me robó mi sentido de seguridad y protección. Confié en un extraño, lo cual fue un gran error; ahora me siento tan invadida y violada. Siento que mi vida volvió a estar amenazada; tengo antecedentes de abuso sexual, emocional y físico. Y no es fácil lidiar con eso todo el tiempo. No sé qué me está pasando. A veces me pregunto si fue mi culpa. Asumo mi responsabilidad, no debería haber estado bebiendo y he aprendido la lección. Intento abrazar todo con compasión porque siento mucha culpa y ni siquiera sé por qué. Todo es muy confuso. Puedo empatizar con las personas que cometen errores, pero al mismo tiempo no puedo creer que tenga que lidiar con su presencia cerca de mí en alucinaciones y sintiendo que estoy reviviendo el trauma. Ha afectado mi salud; Me estreso con frecuencia, vomito y siento dolor físico, mareos y desorientación. Experimento momentos repentinos de terror absoluto y miedo a morir. Hay momentos en los que es más fácil ser y me siento normal y seguro de nuevo, así que ha sido muy reconfortante saber que la mala sensación no va a durar. Lo tomo como una lección de aprendizaje. Ya no quiero intentar escapar de ninguna situación ni de mis verdaderos sentimientos recurriendo al abuso de sustancias ni a otras actividades destructivas como reunirme con desconocidos borrachos para intentar "seguir adelante". Intento calmarme y pensar con mucha racionalidad. Me centro en un estilo de vida saludable y en técnicas saludables para afrontar los problemas actuales, recuperarme de verdad y superarlos. Me doy toda la compasión y comprensión que un ser querido me daría; intento simplemente calmarme, amarme, consolarme y abrazarme. Estas emociones difíciles, delirios, reacciones físicas y experiencias son solo parte de la recuperación. Sigo confiando y agradeciendo la bondad de la gente; he aprendido a establecer y trabajar en la comprensión de mis límites físicos y emocionales. Consultar con un psicólogo me está ayudando. Definitivamente ayuda obtener las opiniones y el apoyo de los demás. He aprendido a ser muy cautelosa con esta experiencia. Es muy importante saber con quién estás involucrado emocional y sexualmente; en mi opinión, lleva mucho tiempo conocer a alguien. Me estoy enfocando en encontrar solo un hombre y que sea mi compañero de vida. Entiendo que estoy pasando por un momento difícil. Me digo a mí misma que debo mantenerme fuerte y tener fe en Dios y en el amor; Dios trabaja de maneras misteriosas. No siempre puedes estar preparado para algunos obstáculos, pero tienes que seguir intentándolo. Siempre hay esperanza y siempre hay soluciones. Es bueno concentrarse en las soluciones. Salgo a correr todos los días y corro hasta que estoy completamente exhausta y leo y estudio diferentes temas en libros en línea; me ayuda a sentirme empoderada. Tengo algunos amigos con los que no hemos hablado por un tiempo; les he enviado mensajes para asegurarme de que no estoy sola y me ha ayudado y estoy agradecida por eso. Las alucinaciones son tan abrumadoras que me hacen sentir muy triste y aterrorizada, pero me digo a mí misma que tengo derecho a ser feliz y que lo seré de todos modos. Merezco sentirme amada, segura y feliz. Saldré de esto. Estoy agradecida por las cosas buenas de la vida. Siempre hay algo bueno en camino; es bueno dejar atrás el pasado y aprender a vivir y disfrutar el momento. Concéntrate en lo positivo de la vida. El sol volverá a salir. Solo me concentro en tener paciencia con todo lo que está sucediendo y en dar lo mejor de mí. Creo en la sanación. Es bueno vivir, amar y reír, y no tomar las cosas demasiado en serio.

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    #1

    “Teníamos una relación, así que no pudo haber sido una violación… ¿verdad?”. Incorrecto. Desafortunadamente, cuando la violación involucra a tu pareja, a menudo se invalida. Es un trauma que tiende a pasarse por alto porque no parece tan grave. No parece tan brutal como esos escenarios que aparecen en los medios de comunicación. Así que hablo para decir que es muy real y deja a la víctima con una sensación de pérdida y culpa. Se pregunta qué pudo haber pasado. Porque él te ama y tú lo amas. Pero esto no era amor. Conozco muy bien ese sentimiento. Y lo siento por quienes lo entienden. Mi historia me sitúa a los 23 años. John y yo llevábamos dos años de relación y viviendo juntos casi un año. Éramos felices. Tuvimos una vida maravillosa juntos. A principios de ese año, me sometí a una cirugía mayor que requirió un año de recuperación completa. Durante esos primeros tres meses, no pude conducir ni levantar más de dos kilos a la vez. No podía ducharme, mi cuerpo estaba abrumado por el intenso dolor posoperatorio. En algún momento, empecé a sentirme en arresto domiciliario. Extrañaba la normalidad de la vida. Una noche, John y unos amigos salieron a tomar algo después del trabajo. Cuando por fin llegó a casa, sentí su cuerpo ebrio meterse en la cama y empezar a besarme el cuello. Había pasado tanto tiempo y ansiaba la idea de volver a sentirme sexual. Le puse una condición: "Tenemos que parar si empiezo a sentir dolor. Por favor". Fue maravilloso. Al principio. Mi novio era tan amable, tan considerado. Hasta que algo cambió. Empecé a sentir el peso de ese hombre, el doble de grande que yo, presionando mis costillas rotas. El dolor empezó a recorrer mi cuerpo, así que lo llamé, dije que era hora de parar. Entonces intenté apartarlo mientras gritaba: "¡Por favor, por favor, para!". Nunca olvidaré su respuesta: "No he terminado". En cuestión de segundos, me había inmovilizado las manos contra la cama y no podía moverme. No podía apartarlo. Me sentí aplastada bajo su peso mientras aumentaba la velocidad y se volvía más agresivo. Me mordí el labio para no gritar de dolor, para no despertar a nuestros compañeros de piso, pero no pude contener las lágrimas. Finalmente, todo terminó. Él fue al baño a limpiarse, mientras yo tomaba dos dosis de pain medicine para intentar calmar el dolor. Por esa noche. Luego me acurruqué en posición fetal y lloré en silencio hasta quedarme dormida, mientras el hombre a mi lado se dormía como un borracho, imperturbable. Sentada en la cama a la mañana siguiente, intenté calmar el dolor residual de la noche. Las secuelas que me recorrían el cuerpo con cada respiración, intenté confrontar a John. Afirmó que no recordaba nada de la noche anterior y se ofendió de que la historia pudiera ser real. Me retracté, simplificando mi dolor a la conclusión: «No, está bien. Solo tenemos que tener más cuidado la próxima vez». Pero lo vi en su rostro. Mientras se alejaba sin remordimientos, me consumía la culpa de haber permitido que eso sucediera. Esa noche, esta mañana. Obviamente fue mi culpa, debería haberlo pensado mejor. Estaba borracho y no lo recordaba. Me ama... no pudo haber sido una violación. Claramente estaba exagerando. Simplemente seré más cautelosa la próxima vez, la próxima vez que esté en casa. Una excusa tras otra me dieron vueltas en la cabeza, durante días, semanas, meses, años. Inventaba cualquier cosa para intentar arreglarlo. Fingir que no me estaban atando, fingir que no le había gritado que parara. Nada calmaba la inquietud. Simplemente se convirtió en algo con lo que vivir. Una parte de la vida. John y yo seguimos saliendo durante tres años más, llenos de buenos momentos y salpicados de momentos de abuso emocional. Nunca parecía ser lo suficientemente buena, hacer lo correcto, sentirme completa. Siempre tenía la culpa. Al final de la relación, me quedé con una conciencia cargada de culpa y una autoestima mínima. A pesar de la complejidad de una relación, sé que mi caída se remonta a la noche en que me violó. La noche en que perdí la voz y la capacidad de defenderme. La noche en que no pude admitir lo que estaba pasando, lo que había pasado, lo que merecía. Años después de la ruptura, le conté a mi mejor amiga sobre esa noche. Le dije que fue una noche, que estaba bien. Su respuesta fue simple, pero me dio la validación que no sabía que buscaba. Una sensación de alivio. "Eso no está bien. Eso es una violación. ¿Estás bien?". En ese momento, no estaba loca por los meses de confusión, por sentirme violada, por sentirme rota. Por fin, no estaba sola. Con la verdad frente a mí, pude enfrentar mi realidad de frente, sabiendo que tendría un hombro que me apoyaría en el camino. Por fin, esa noche fue real. Sucedió. Fue una violación. Así que, poco a poco, ahora estoy dando pasos hacia la sanación. Poco a poco, estoy encontrando mi voz. Poco a poco, estoy volviendo a ser yo misma. Tu turno.

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  • Mensaje de Esperanza
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    🇮🇪

    Lo que es ahora no será para siempre

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  • “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

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    🇺🇸

    Todos somos Dualidad

    We are all Duality
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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
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    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Mensaje de Sanación
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    Sanar es entender

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    Quisiera saber que se siente sanar.

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    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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    Roto

    Fui víctima de abuso sexual infantil cuando tenía 7 años y el hermanastro de mi primo tenía 9 o 10. Abusó de mí durante dos años. Le conté a mi madre lo sucedido y sus padres lo castigaron. La mayoría de mi familia no me creyó. En una conversación con mi madre, me dijo que probablemente me había inventado todo el abuso y que era una mentirosa, y lloré mucho ese día. Mi abuela está orgullosa de él porque es médico en Alemania y tiene una buena vida, mientras que yo estoy atrapada. No soporto que me toquen y no puedo superarlo, aunque he ido a terapia. Ayer vi su Instagram y me sentí mal porque él lo superó y yo no. Me dijo que era un secreto y confié en él (los tres estábamos solos porque mi tío y su esposa, que es la madre de mi abusador, son médicos, así que siempre estaban en el hospital). Nos dejaban la comida lista y él (A) la ponía en el microondas. A me bajó un poco los pantalones o me levantó la falda (si llevaba una). Cuando A estaba encima de mí, me besaba; era abrumador y no podía concentrarme en nada más que su respiración y su voz, se agarraba la entrepierna, pero no entendía lo que hacía. Estábamos jugando normal con su hermana pequeña y luego A la excluyó del juego para estar a solas conmigo, así que A la puso frente al televisor para que no se concentrara en nosotros y se distrajera. Luego A me guió a la habitación, cerró la puerta de la habitación que compartía con su hermana (la cama de mi primo estaba cerca de la puerta y la suya no), así que me hacía acostar en el suelo junto a la suya para que nadie pudiera vernos. Al principio, me ponía encima de él, pero luego dijo que era demasiado pesada para estar en esa posición (supongo que no era cómodo para él abusar de mí). Eso me llevó a un trastorno alimenticio que todavía tengo; incluso desarrollé anemia el año pasado. Recuerdo una vez que corrí al baño porque algo no estaba bien, pero él empezó a golpear la puerta, pero entonces me di cuenta de que no había nada que pudiera hacer, es decir, ¿adónde iría? Mis tíos nos dejaron afuera. Recuerdo una vez que A no cerró bien la puerta porque entró su hermana, y él se arregló la ropa y me empujó debajo de su cama, pero su hermana me vio y me preguntó qué hacía allí, y me quedé allí un buen rato. Y su hermana se metió debajo de la cama para hacerme compañía; me decía algo, pero no podía oírla, o tal vez no estaba prestando atención. Creo que estoy rota, porque sus besos y su voz en mi oído eran demasiado, y nunca me di cuenta de si eyaculó o si pasó algo más que pasé por alto o nunca noté porque nunca fui a un médico, mi madre nunca lo denunció. Y no podíamos contar con mi padre porque nos abandonó y se fue con la vecina y trató a su hija como si fuera suya mientras ocurría el abuso. Por eso viví en su casa durante ese tiempo; Por eso el abuso continuó, porque yo estaba en provincias y mi madre viajó a la capital por una falsa acusación de mi padre. Un año después, el medio hermano de mi madre me bautizó junto con la madre de mi abusador, y nunca dije nada. Solo sonreía en las fotos como si nada pasara mientras abrazaba a A. Ahora tengo 22 años y todavía me siento mal y sucia.

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    En busca de justicia y seguridad en Japón

    Buscando justicia y apoyo tras agresión y acoso sexual en Japón Soy una mujer que vive en Japón y actualmente afronto una situación grave. Sufrí una agresión sexual en Japón, lo que me provocó TEPT y depresión. En la cultura japonesa, a las víctimas les resulta difícil alzar la voz, y mi sufrimiento suele ser ignorado por la sociedad. Esto me ha dejado aislada y profundamente angustiada. Mientras estudiaba en Canadá, pude vivir con seguridad sin sufrir discriminación racial, machismo, actitudes patriarcales ni misoginia. Sin embargo, tras regresar a Japón, sufrí acoso por poder, acoso sexual y acoso moral en el trabajo, lo que ha agravado aún más mi angustia mental. Además, mi empleador proporcionó mi dirección al agresor sin mi consentimiento, lo que ha puesto en grave peligro mi seguridad. El abogado del agresor también obtuvo mi información personal de la oficina del distrito sin seguir los procedimientos adecuados y la utilizó sin mi permiso. Esta ha sido una experiencia increíblemente aterradora, que me ha hecho sentir constantemente vulnerable e insegura. Además, dado que el agresor no fue procesado, la Agencia Nacional de Policía rechazó mi solicitud de indemnización, lo que me impidió cubrir mis gastos médicos y me enfrentó a importantes dificultades económicas. Esto ha añadido más desesperanza a mi ya abrumadora situación. También consulté a la policía, pero me dijeron que solo los llamara si el agresor se presentaba en mi casa, dejándome sin apoyo. En Japón, la posesión de armas para defensa personal está prohibida por ley, lo que dificulta enormemente la autoprotección. Esta falta de protección me deja sintiéndome impotente y expuesta a mayores daños. Aunque Japón suele considerarse un país desarrollado, la realidad es diferente a la que cree mucha gente en todo el mundo. Los valores obsoletos de la era Showa aún persisten, y el marco legal para abordar los delitos sexuales es inadecuado. Esta falla sistémica agrava mi sensación de injusticia e impotencia. Los servicios sociales japoneses tienen sus limitaciones. En el sistema de apoyo al empleo continuo de tipo B, solo puedo ganar unos 650 yenes al día. Además, las regulaciones del centro prohíben el trabajo a tiempo parcial, lo que dificulta mejorar mi situación económica. Deseo fervientemente llevar una vida independiente, pero las circunstancias actuales lo hacen increíblemente difícil. También tengo un abogado, pero el miedo y la ansiedad que me causa el agresor no desaparecen. Cada día es una lucha, llenos de ansiedad y temor. En Japón, soportar las dificultades y el sufrimiento en silencio suele considerarse una virtud, lo que dificulta que las víctimas hablen. Esta expectativa cultural de sufrir en silencio aumenta mi carga emocional y mi aislamiento. Por lo tanto, espero sinceramente recibir asesoramiento objetivo sobre mi situación. He buscado ayuda a través del Chat GPT para explicar mi situación con claridad y buscar apoyo internacional. Busco desesperadamente apoyo de personas en el extranjero. Cualquier tipo de ayuda sería muy apreciada. Por favor, escuchen mi voz.

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    #61

    Tuve una experiencia sexual muy traumática hace unos meses. Ya antes de ese evento, llevaba varios años luchando contra el síndrome de estrés postraumático y la depresión. No tengo muchos amigos y me cuesta conectar con la gente. Una noche, estaba borracha y conocí a hombres desconocidos, como suelo hacer accidentalmente cuando estoy borracha. Pensé que el alcohol podría ayudarme a conocer gente nueva; me había funcionado antes para superar una ruptura amorosa; he estado intentando superar la ruptura de mi ex de hace 10 años. No ha sido fácil. El año pasado se me complicó especialmente emocionalmente y empecé a beber con más frecuencia. Terminé sufriendo abuso sexual y daño por parte de un hombre desconocido que conocí cuando estaba borracha. Me dio drogas, y las drogas me volvieron sumisa. No era yo misma. Unas semanas después, empecé a desmoronarme. El evento desencadenó una especie de psicosis y comencé a experimentar alucinaciones y delirios negativos. Dejé de beber por completo y me di cuenta de que el alcohol me mete en serios problemas. He estado sobria durante tres meses, desde que ocurrió el trauma. He tenido que ir al hospital casi todos los días. Experimento alucinaciones muy difíciles. Él me obliga a estar con él en mis alucinaciones y a veces siento que ya no sé qué hacer. Me lastima mucho, pero luego logra hacerme sentir culpable como si fuera mi culpa. Siento culpa. Siento miedo. Tengo pesadillas sobre eso con frecuencia. Me siento muy sola. Él está en mi mente con sus amigos en alucinaciones, visuales y auditivas, haciéndome sentir como si todo fuera mi culpa y es muy incómodo. A veces, veo sus ojos mirándome fijamente cuando cierro los míos. Estoy muy angustiada a diario. Da mucho miedo. Hablo con mi médico y psicólogo a diario. Voy a trabajar, todo en mi vida por lo demás es genial. Creo en el perdón y la compasión. Me digo a mí misma que las alucinaciones no son reales; pero puede ser muy frustrante lidiar con ellas cuando estás sola y luchas por conectar con los demás. Me digo a mí misma que no debería haber estado bebiendo, que no debería haber dejado entrar a hombres borrachos en mi apartamento. Ha sido difícil saber qué hacer. Siento tanto miedo. A veces siento un terror absoluto. Este no es el único problema con el que estoy luchando. Siento que a veces pierdo mi sentido de identidad, él me robó mi sentido de seguridad y protección. Confié en un extraño, lo cual fue un gran error; ahora me siento tan invadida y violada. Siento que mi vida volvió a estar amenazada; tengo antecedentes de abuso sexual, emocional y físico. Y no es fácil lidiar con eso todo el tiempo. No sé qué me está pasando. A veces me pregunto si fue mi culpa. Asumo mi responsabilidad, no debería haber estado bebiendo y he aprendido la lección. Intento abrazar todo con compasión porque siento mucha culpa y ni siquiera sé por qué. Todo es muy confuso. Puedo empatizar con las personas que cometen errores, pero al mismo tiempo no puedo creer que tenga que lidiar con su presencia cerca de mí en alucinaciones y sintiendo que estoy reviviendo el trauma. Ha afectado mi salud; Me estreso con frecuencia, vomito y siento dolor físico, mareos y desorientación. Experimento momentos repentinos de terror absoluto y miedo a morir. Hay momentos en los que es más fácil ser y me siento normal y seguro de nuevo, así que ha sido muy reconfortante saber que la mala sensación no va a durar. Lo tomo como una lección de aprendizaje. Ya no quiero intentar escapar de ninguna situación ni de mis verdaderos sentimientos recurriendo al abuso de sustancias ni a otras actividades destructivas como reunirme con desconocidos borrachos para intentar "seguir adelante". Intento calmarme y pensar con mucha racionalidad. Me centro en un estilo de vida saludable y en técnicas saludables para afrontar los problemas actuales, recuperarme de verdad y superarlos. Me doy toda la compasión y comprensión que un ser querido me daría; intento simplemente calmarme, amarme, consolarme y abrazarme. Estas emociones difíciles, delirios, reacciones físicas y experiencias son solo parte de la recuperación. Sigo confiando y agradeciendo la bondad de la gente; he aprendido a establecer y trabajar en la comprensión de mis límites físicos y emocionales. Consultar con un psicólogo me está ayudando. Definitivamente ayuda obtener las opiniones y el apoyo de los demás. He aprendido a ser muy cautelosa con esta experiencia. Es muy importante saber con quién estás involucrado emocional y sexualmente; en mi opinión, lleva mucho tiempo conocer a alguien. Me estoy enfocando en encontrar solo un hombre y que sea mi compañero de vida. Entiendo que estoy pasando por un momento difícil. Me digo a mí misma que debo mantenerme fuerte y tener fe en Dios y en el amor; Dios trabaja de maneras misteriosas. No siempre puedes estar preparado para algunos obstáculos, pero tienes que seguir intentándolo. Siempre hay esperanza y siempre hay soluciones. Es bueno concentrarse en las soluciones. Salgo a correr todos los días y corro hasta que estoy completamente exhausta y leo y estudio diferentes temas en libros en línea; me ayuda a sentirme empoderada. Tengo algunos amigos con los que no hemos hablado por un tiempo; les he enviado mensajes para asegurarme de que no estoy sola y me ha ayudado y estoy agradecida por eso. Las alucinaciones son tan abrumadoras que me hacen sentir muy triste y aterrorizada, pero me digo a mí misma que tengo derecho a ser feliz y que lo seré de todos modos. Merezco sentirme amada, segura y feliz. Saldré de esto. Estoy agradecida por las cosas buenas de la vida. Siempre hay algo bueno en camino; es bueno dejar atrás el pasado y aprender a vivir y disfrutar el momento. Concéntrate en lo positivo de la vida. El sol volverá a salir. Solo me concentro en tener paciencia con todo lo que está sucediendo y en dar lo mejor de mí. Creo en la sanación. Es bueno vivir, amar y reír, y no tomar las cosas demasiado en serio.

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    Lo que es ahora no será para siempre

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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • “Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

    Creemos en ti. Eres fuerte.

    “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    Aprender a vivir sin querer matarme

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Si estás leyendo esto, es que has sobrevivido al 100% de tus peores días. Lo estás haciendo genial.

    “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Pirateado y tratado como propiedad.

    Salí con él durante menos de unos meses en 2020. Después de la ruptura, empezó a hackear mi wifi de casa y todos mis dispositivos conectados. Pasé años cambiando contraseñas y dispositivos, lo que me costó miles de dólares. Sin importar cuántas veces los reemplazara, hackeaba los nuevos en cuestión de horas. Esto continuó durante casi una década. El FBI, el SBI y la policía local no lo investigaron y probablemente nunca lo harán. Cuando falleció un familiar cercano, destruyó mi computadora portátil con el daño que le causó con todo el software espía, aislándome en un momento en que necesitaba apoyo. Prefería que solo pensara en él en lugar de llorar la pérdida de un familiar. Cuando intenté regresar a la universidad de mis sueños, hackeó el punto de acceso y todos mis dispositivos conectados. Su software espía sobrevivió a múltiples restablecimientos de fábrica y dañó mi computadora portátil, lo que casi me hizo reprobar la universidad. Cuando conseguí un buen trabajo después de graduarme, hackeó todos mis dispositivos cuando me mudé de nuevo. Bloqueaba la red varias veces al día mientras trabajaba e iniciaba sesión en mi correo electrónico del trabajo cambiando el fondo de pantalla varias veces al día. Cada vez que lo denunciaba, incluso desde mi teléfono sin conexión wifi, colapsaba la red durante horas, impidiéndome trabajar como represalia. Cuando compraba dispositivos nuevos, estos replicaban su navegación, como si yo navegara en su nombre, y viceversa. Instaló software espía avanzado en mi computadora y teléfono, rastreando mis fotos, mensajes y actividades en tiempo real. También ponía música como la canción "Sucker for Pain", que habla de disfrutar torturando a alguien mientras hackeaba mis dispositivos. Hasta el día de hoy, se refiere a mí con términos despectivos como narcisista, inmadura, delirante, etc., y la gente le cree sin conocer la parte de él que yo conozco. Mintió diciendo que había terminado conmigo porque yo era "demasiado inmadura" para él. A menudo hablaba de otras mujeres con las que había salido antes en términos similares a los míos, pero nunca me di cuenta de que era solo un patrón del que yo sería una continuación. Lamento no haber visto las señales de advertencia antes. A día de hoy, tiene más de cuarenta años y sigue desquitándose conmigo por el abandono de su madre, porque al parecer le resulta más fácil que aceptar su verdadera naturaleza. Prefiere sentirse poderoso por cualquier medio antes que reconocer su impotencia y su falta de autocontrol. Independientemente de lo que me haga, a menudo pienso en la debilidad que hay que tener para llegar a tal extremo de maldad con tal de creer que se tiene el control de la propia vida.

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  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

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    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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    Bienvenido a Florida.

    Me llamo Nombre. Soy residente permanente de ubicación 1 y me mudé a ubicación 2 hace 3 años. Ni en mis peores pesadillas pensé que tendría una historia tan devastadora que contar. Pero ahora sí, y esta es mi vida de ubicación 2. Bienvenidos a ubicación 2. La tierra del engaño. He estado intentando presentar una demanda por los siguientes abusos y crueldad mental/psicológica que me han ocurrido desde que me mudé a este estado olvidado de Dios: - Detención ilegal - Negligencia médica - Difamación - Falsificación de registros He estado intentando presentar estas demandas contra Nombre de la institución mental en ubicación 2. He estado trabajando con Nombre 2 de Nombre de la Organización desde el año pasado para solicitar una inspección de este centro debido a todas las infracciones que cometieron, las cuales han pasado desapercibidas y no se han documentado en la inspección realizada por Nombre de la Agencia. A continuación, se detalla lo ocurrido: =========================== Fecha: Hice seguimiento del análisis de mi caso de violación en el Nombre del Centro de Crisis por Violación unas semanas antes con la policía asignada a mi caso, Nombre 3. Fui a la comisaría a hablar con ella porque no pude atender su llamada y me dijeron que vendría a verme más tarde ese mismo día. Nombre 3 del Nombre del Departamento llegó a mi apartamento más tarde ese día con otros dos policías, me intimidaron y me obligaron a salir de mi casa. Nombre 4 actuó conmigo y me envió a Nombre de la Sala Psiquiátrica en ambulancia y con restricciones. Los tres policías me dijeron que Nombre del Hospital me examinaría y vería por qué mi estómago estaba tan agrandado. Me mantuvieron en Nombre de la Sala Psiquiátrica toda la noche. Nadie me examinó ni me preguntó por mis problemas estomacales ni por mi dolor vaginal por haber sido violada REPETIDAMENTE. Luego me llevaron en ambulancia en mitad de la noche a Nombre de la Institución Mental 2. Todo esto fue TOTALMENTE CONTRA MI VOLUNTAD. Fecha 2: Primer día en Nombre de la Institución Mental 2: -- Muy enferma y vomitando sin parar por la medicación, de la cual, según afirmaron, no tenían constancia al día siguiente en sus historiales. Me inyectaron en los glúteos porque rechacé la medicación que me hizo sentir mal y luego reaccioné terriblemente a la inyección, con la piel sobresaltada durante 24 horas seguidas. -- Me quejé de dolor vaginal durante mis dos semanas de estancia debido a las repetidas violaciones y no me dieron ningún medicamento para ello; me ignoraron por completo. -- No pude ducharme durante días por falta de toallas. -- Otra paciente borracha me acosó y tiró su pañal sucio en mi habitación en mitad de la noche, asustándome. Cuando me quejé al personal, no hicieron nada. --- La primera vez me cambiaron la medicación por una nueva, lo que me provocó hinchazón de la lengua. No pude hablar en todo el día/noche. La psiquiatra que me asignaron decidió cambiar mi medicación de nuevo durante mi estancia de dos semanas, lo que me provocó más ansiedad y me hizo sentir como si fuera a tener ataques de pánico. Entonces decidió ponerme una inyección para tratar la esquizofrenia en el brazo izquierdo. NO SOY ESCIOFRENICO. Mi brazo izquierdo se inflamó y me dolía mucho. Quería que me quedara internado cuatro días más para ponerme la segunda inyección, así que solicité al tribunal que me dieran de alta con la ayuda del defensor público, el defensor público. El defensor público nunca mencionó nada sobre la detención obligatoria de 72 horas por actos legales, ya que estuve retenido contra mi voluntad durante casi dos semanas antes de contactarlo para pedirle ayuda. Me enteré de que en el informe policial, el nombre de Nombre 3 declaró falsas llamadas al 911. ¡ESTA ES UNA MENTIRA DESCARADA y el informe fue falsificado! Hice seguimiento de un informe de violación y respondí a la llamada de Nombre 3 SOLO CUANDO ME LLAMÓ. Fecha 3 Dado de alta de Institución Mental Nombre 2 Estuve traumatizada durante una semana después de recibir el alta. No podía conducir ni salir de casa debido a constantes ataques de pánico. Hasta el día de hoy, sigo bloqueando la puerta de mi casa con tres sillas del comedor por falta de protección policial, ya que mi violador sigue prófugo. Además, me dijeron que la policía desestimó mi caso de violación por falta de información. EN CUANTO A LA INSPECCIÓN DE Nombre de la Agencia: Pasaron 7 meses desde que se envió la denuncia a la oficina local para que la inspeccionaran. Ya no estamos en COVID, así que no tiene sentido que haya tardado tanto. Estuve retenida durante 10 días sin audiencia y sin indicios de ingreso voluntario. No hay evidencia en el historial médico de que se haya solicitado una petición legal. ¡Esto es claramente detención ilegal! He estado sufriendo continuamente de TEPT, pesadillas y ataques de pánico desde que ocurrió este horrible incidente. Estoy viendo a un psiquiatra y me han recetado tres psicofármacos para aliviar mi sufrimiento. Ya he llamado a 20 Ubicación 2 ABOGADOS y 10 Ubicación 1 ABOGADOS desde el año pasado para intentar buscar justicia, pero nadie está dispuesto a hacerse cargo de mi caso. Llevo casi tres años cargando con todo este dolor de trauma sexual y emocional, y hay días que me desgarran tanto la paz que me enfermo físicamente. Tengo varios problemas de salud que han surgido desde que me mudé a Ubicación 2 y los médicos no han podido curarme. Estoy agradecida por las pocas personas que me ofrecen apoyo y me alegra mucho que tengan esta plataforma para ayudarme a sanar. Gracias por escuchar.

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    #1

    “Teníamos una relación, así que no pudo haber sido una violación… ¿verdad?”. Incorrecto. Desafortunadamente, cuando la violación involucra a tu pareja, a menudo se invalida. Es un trauma que tiende a pasarse por alto porque no parece tan grave. No parece tan brutal como esos escenarios que aparecen en los medios de comunicación. Así que hablo para decir que es muy real y deja a la víctima con una sensación de pérdida y culpa. Se pregunta qué pudo haber pasado. Porque él te ama y tú lo amas. Pero esto no era amor. Conozco muy bien ese sentimiento. Y lo siento por quienes lo entienden. Mi historia me sitúa a los 23 años. John y yo llevábamos dos años de relación y viviendo juntos casi un año. Éramos felices. Tuvimos una vida maravillosa juntos. A principios de ese año, me sometí a una cirugía mayor que requirió un año de recuperación completa. Durante esos primeros tres meses, no pude conducir ni levantar más de dos kilos a la vez. No podía ducharme, mi cuerpo estaba abrumado por el intenso dolor posoperatorio. En algún momento, empecé a sentirme en arresto domiciliario. Extrañaba la normalidad de la vida. Una noche, John y unos amigos salieron a tomar algo después del trabajo. Cuando por fin llegó a casa, sentí su cuerpo ebrio meterse en la cama y empezar a besarme el cuello. Había pasado tanto tiempo y ansiaba la idea de volver a sentirme sexual. Le puse una condición: "Tenemos que parar si empiezo a sentir dolor. Por favor". Fue maravilloso. Al principio. Mi novio era tan amable, tan considerado. Hasta que algo cambió. Empecé a sentir el peso de ese hombre, el doble de grande que yo, presionando mis costillas rotas. El dolor empezó a recorrer mi cuerpo, así que lo llamé, dije que era hora de parar. Entonces intenté apartarlo mientras gritaba: "¡Por favor, por favor, para!". Nunca olvidaré su respuesta: "No he terminado". En cuestión de segundos, me había inmovilizado las manos contra la cama y no podía moverme. No podía apartarlo. Me sentí aplastada bajo su peso mientras aumentaba la velocidad y se volvía más agresivo. Me mordí el labio para no gritar de dolor, para no despertar a nuestros compañeros de piso, pero no pude contener las lágrimas. Finalmente, todo terminó. Él fue al baño a limpiarse, mientras yo tomaba dos dosis de pain medicine para intentar calmar el dolor. Por esa noche. Luego me acurruqué en posición fetal y lloré en silencio hasta quedarme dormida, mientras el hombre a mi lado se dormía como un borracho, imperturbable. Sentada en la cama a la mañana siguiente, intenté calmar el dolor residual de la noche. Las secuelas que me recorrían el cuerpo con cada respiración, intenté confrontar a John. Afirmó que no recordaba nada de la noche anterior y se ofendió de que la historia pudiera ser real. Me retracté, simplificando mi dolor a la conclusión: «No, está bien. Solo tenemos que tener más cuidado la próxima vez». Pero lo vi en su rostro. Mientras se alejaba sin remordimientos, me consumía la culpa de haber permitido que eso sucediera. Esa noche, esta mañana. Obviamente fue mi culpa, debería haberlo pensado mejor. Estaba borracho y no lo recordaba. Me ama... no pudo haber sido una violación. Claramente estaba exagerando. Simplemente seré más cautelosa la próxima vez, la próxima vez que esté en casa. Una excusa tras otra me dieron vueltas en la cabeza, durante días, semanas, meses, años. Inventaba cualquier cosa para intentar arreglarlo. Fingir que no me estaban atando, fingir que no le había gritado que parara. Nada calmaba la inquietud. Simplemente se convirtió en algo con lo que vivir. Una parte de la vida. John y yo seguimos saliendo durante tres años más, llenos de buenos momentos y salpicados de momentos de abuso emocional. Nunca parecía ser lo suficientemente buena, hacer lo correcto, sentirme completa. Siempre tenía la culpa. Al final de la relación, me quedé con una conciencia cargada de culpa y una autoestima mínima. A pesar de la complejidad de una relación, sé que mi caída se remonta a la noche en que me violó. La noche en que perdí la voz y la capacidad de defenderme. La noche en que no pude admitir lo que estaba pasando, lo que había pasado, lo que merecía. Años después de la ruptura, le conté a mi mejor amiga sobre esa noche. Le dije que fue una noche, que estaba bien. Su respuesta fue simple, pero me dio la validación que no sabía que buscaba. Una sensación de alivio. "Eso no está bien. Eso es una violación. ¿Estás bien?". En ese momento, no estaba loca por los meses de confusión, por sentirme violada, por sentirme rota. Por fin, no estaba sola. Con la verdad frente a mí, pude enfrentar mi realidad de frente, sabiendo que tendría un hombro que me apoyaría en el camino. Por fin, esa noche fue real. Sucedió. Fue una violación. Así que, poco a poco, ahora estoy dando pasos hacia la sanación. Poco a poco, estoy encontrando mi voz. Poco a poco, estoy volviendo a ser yo misma. Tu turno.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.