Comunidad

Ordenar por

  • Seleccionado

  • Más reciente

Formato

  • Narrativa

  • Obra de arte

Yo estaba...

La persona que me hizo daño era un...

Me identifico como...

Mi orientación sexual es...

Me identifico como...

Yo era...

Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Historia
De un sobreviviente
🇦🇺

Justicia por violación marital

Antes de mudarme a California, viví en Pakistán. Esta historia es de 2008. Mi madre me convenció de casarme con un hombre acomodado, a pesar de que yo quería casarme con alguien que me había gustado en la universidad. El hombre con el que me casé tenía un carácter muy amable y respetuoso. Le conté la situación, pero me dijo que me enamoraría de él si le daba tiempo a la relación. Acepté con la condición de que durmiera en una habitación aparte y que no hubiera intimidad mientras yo decidía si lo aceptaba o me divorciaba. Poco a poco, intentó conquistarme. Primero, pidiéndome que me besara los pies, luego masajeándome las piernas y los hombros. Un día, como siempre, me pidió que me besara los pies mientras veía la televisión. Lo pillé mirando hacia abajo desde mi camisón. Me molesté. Se disculpó, pero luego me pidió que me masajeara los hombros. Acepté. Mientras me masajeaba los hombros, me levantó los brazos y me lamió las axilas. Me molesté mucho. Lo aparté y corrí al baño. Cuando salí, me agarró, me empujó al dormitorio, me obligó a subirme a la cama, me ató las muñecas y ató la cuerda a una silla cerca de la cama. Le rogué que parara y me resistí con todas mis fuerzas, pero me penetró. Empecé a llorar. Se disculpó, pidió perdón, pero no pudo haber perdón. Mi tía (en la policía) lo arrestó. Pedí el máximo castigo posible para él. Le dieron 10,5 años de prisión rigurosa, 200 latigazos y también me pagó una gran multa. Participé personalmente en azotarlo. Más tarde lo perdoné y su sentencia fue conmutada por latigazos. Finalmente nos divorciamos, pero me sentí satisfecha de que se hiciera justicia en este caso y finalmente me casé con mi amor de la universidad.

  • Informar

  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Nombre

    La mayor parte del tiempo siento que he superado su tacto. Pero a veces, todavía siento la calidez de su abrazo. Aparentemente, "no todos los chicos son iguales", así que me acerco y los toco, los provoco y a veces incluso los beso. Creo que lo hago a propósito. Intento convencerme de que lo he superado, que he superado el hecho de que me haya marcado la persona equivocada. Que he superado el hecho de que no puedo estar sola en público. Tengo miedo. No, no miedo, aterrorizada. Tengo miedo de amar a otro sin saber su intención. Tengo miedo de que alguien esté a punto de tomar otro pedazo de mi alma, tengo miedo de que incluso si digo "por favor, para", es probable que sean otras dos palabras malinterpretadas, tengo miedo de que vuelva a suceder. Esto es como alguien que espera quemarse al tocar algo caliente, sin importar cuántas veces le hayan asegurado que el objeto ahora está frío. El miedo sigue ahí, incluso si el peligro ha pasado. Quiero ser amada, pero mis miedos alejan a todos. Después de dos años en una relación abusiva, pensé que podía salir adelante y seguir adelante, pero me acerqué a la persona equivocada. Tenía quince años cuando la frase "para, por favor, estoy cansada" salió de mi boca. Ojalá no tuviera que volver a decirla nunca más. Tengo dieciséis. Han pasado casi cinco meses desde que sucedió, pero de alguna manera se siente como si fuera la semana pasada. La idea de sus manos en mi cuello, la visión borrosa y la frase "Sé que lo deseas" me dan ganas de acurrucarme, llorar y arrancarme las capas de piel hasta que ya no pueda sentir su tacto. "TEPT" lo llaman. Desencadenantes que te devuelven a tu trauma. Paso de largo junto a mis detonantes todos los días; piensan que eres débil porque no puedes enfrentarlos y siempre encuentras otras maneras de evitarlos. No soy débil; simplemente no puedo soportar sentirlo sobre mí cada vez que veo esa chaqueta. Es como la sensación de sumergirse en aguas heladas; el impacto es tan abrumador que, por mucho que lo intentes, parece que no puedes nadar de vuelta a la orilla. No importa cuánto tiempo pase, el trauma persiste y los detonantes te devuelven a ese momento. Pasaron dos meses antes de que hablara sobre lo sucedido. "¿Por qué no dijiste nada antes? Ahora parece mentira". Ojalá pudiera, pero en el fondo estaba avergonzada, asustada y herida. Cada vez que oigo a alguien mencionar su nombre, se me acelera el corazón, me sudan las palmas de las manos y siento que me invade el pánico. Todos dicen que será más fácil, pero ¿cuándo será eso? Como escribió el escritor griego Vasso Charalambous: "El dolor que sientes hoy es la fuerza que sentirás mañana". Sigo intentando encontrar la fuerza para poder confiar en otro hombre sin tener que estresarme si tengo que pegarme la ropa con cinta adhesiva. Fui víctima de una violación y he estado lidiando con sus consecuencias desde entonces. El miedo, la inseguridad y la vulnerabilidad que siento cada vez que alguien menciona su nombre es algo que me cuesta superar. Aunque no puedo hablar por todas las víctimas de violación, puedo decir que, en mi experiencia, el proceso de sanación ha sido invaluable. A través de la terapia y el apoyo de mis seres queridos, he podido superar mi trauma y salir de él como una persona más fuerte. Por ahora, sigo intentándolo. Quiero usar mi historia para asegurarme de que ningún otro sobreviviente se sienta solo en su experiencia. Quiero ser una voz para aquellos que han sido silenciados y espero mostrarles que todavía hay esperanza, incluso después de la oscuridad. Ser fuerte y resiliente, y tener la fuerza para seguir adelante, son cosas de las que estoy orgullosa. No dejaré que lo que me hizo defina el resto de mi vida. Soy más que mi trauma. Soy más que mi dolor. Soy más que lo que él me hizo.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Crecer y abrazar el pasado como algo que te cambió y te hizo

  • Informar

  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

    “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    No sé.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    El trabajo de cocina del infierno

    Trabajaba en la cocina de un hospital como auxiliar de alimentación a los 23 años. Mi hermano había fallecido el año anterior y tenía 24 años. Sentía un profundo dolor por dentro, además de intentar trabajar y mudarme de casa. Era una mujer perdida que aprendía a vivir sola. Él tenía 28 años y lavaba los platos. Me intimidó al instante su personalidad, su voz fuerte y los chistes que inventaba, pero también me intrigó muchísimo cómo lograba cautivar a todos con quienes trabajaba, cómo era tan musculoso, bronceado, con el pelo negro azabache y transmitía tanta confianza en sí mismo; era difícil no sentirme cautivada. Mientras lavaba los platos, preguntaba en voz alta: "¿Alguien tiene sexo salvaje el fin de semana?". Una vez, estaba cerca de mi supervisora (una mujer de unos 60 años) y él se acercó y le preguntó si quería ir al cine con él. Ella se rió y le dijo que volviera al trabajo. Recuerdo haber estado almorzando con mis compañeras (eran muy buenas amigas por aquel entonces) y me contaban cómo les había enseñado porno en las taquillas. Recuerdo que decían lo incómodas que estaban, pero cambiaban de tema rápidamente y lo olvidaban. No sé cuánto tiempo después, una de ellas vino a verme en la cocina mientras trabajaba y me dijo que él le había preguntado cómo creía que era en la cama y si creía que yo era del tipo pervertido. Cuando vino y me dijo que él no estaba lejos, creo que la oyó y me miró, y yo quería esconderme. Cuando se iba a recoger los platos con una de las chicas, decía que si no volvían pronto, probablemente estarían teniendo sexo. Siempre me hacía cumplidos, decía que le gustaba mi pelo, mis uñas, ese bombardeo de amor que yo atrapaba como un pez hambriento. Recuerdo que un día, justo al despedirme de él al salir, él simplemente gritó «Te quiero». Cuando solo lavábamos los platos, hacía como que se masturbaba delante de mí y luego salpicaba agua por todas partes. A una de las mujeres mayores, de unos 60 años, siempre le estaba masajeando los hombros en medio de la cocina. (Esto era lo que más me confundía, ya que tenía 28 años). Pasaba junto a los carteles de suelo mojado y decía "¡Guau, debes estar cachonda!". Nadie lo oía. Se paraba en la puerta y miraba a la chica que tenía delante de arriba abajo, y entonces supe que era la siguiente en pasar. Incluso uno de los chefs me dijo: "Ve a comer con él y en 5 minutos te la chupas". No tuve ese momento de "¡Dios mío, qué inapropiado!", "debía estar intentando acosarme", sino que fue una sucesión lenta de cosas inapropiadas que me iban llegando, como si me estuvieran poniendo una vía intravenosa en forma de acoso sexual (directa e indirectamente). En ese momento ni siquiera me di cuenta de lo que me estaba pasando. Me encantaban los cumplidos y la atención que me daba, porque lo admiraba por su seguridad, encanto y su voz chillona. Pero también le tenía mucho miedo. Me había degradado y me hacía sentir muy incómoda con sus comentarios. Nos tenía a mí y a mis tres amigas del trabajo en Facebook, y enviaba muchísima pornografía por Messenger, haciendo bromas sobre las otras chicas del trabajo en cuanto a la pornografía. Me sentía avergonzada y humillada por ellas. Una buena amiga mía solía pedirle que la llevara a casa y decía que se hacían bromas sexuales, y cuando iba a salir del coche, él la obligaba a subir. Ella dijo que se lo tomó a risa, pero al llegar a casa nos envió un mensaje contándonos que estaba asustada. Más tarde, nos dijo que nadie se metiera en el congelador con él a menos que quisiera que la abusaran. Luego se acercó a mí y me contó que él había hecho bromas sobre sus pezones mientras ella estaba allí. Todavía recuerdo el momento en que pensé "¿Qué demonios acaba de pasar?". Estaba empujando los platos en un carrito, cuando el carrito dejó de funcionar y él se acercó a mí lo más cerca que pudo y me dijo: "Vamos, tú puedes". Entré en pánico e hice todo lo posible por poner el carrito en marcha. Al doblar la esquina, tuve que parar a respirar. Y mi mente se apagó desde ese momento. Desde ese momento me di cuenta de que mis límites no existían. Me estaban intimidando, humillando, avergonzando, degradando poco a poco, tanto que ni siquiera me di cuenta de lo que me estaba pasando hasta que fue demasiado tarde. Me habían manipulado y convencido para que cediera, coqueteé con él. Y antes de darme cuenta, estaba besándolo en su coche. Tan asustada que ni siquiera podía pensar mientras pasaba. Recuerdo que quería demostrarle que no le tenía miedo. Pero sí le tenía. Estaba aterrorizada por lo que pensara de mí, tan insegura de él y de su personalidad, sin saber si era buena o mala persona. Estaba hecha un desastre después de estar con él; me sentía mal, no comí en semanas. No les conté a mis compañeros de trabajo lo que había hecho; todos los días iba a trabajar y lo enfrentaba, me miraba fijamente, sintiéndome juzgada y humillada por ceder y estar con él. Quería sentirme bien de nuevo, y de alguna manera estaba en un círculo vicioso diciéndome a mí misma que si conseguía que fuera amable conmigo, todo estaría bien. Un día, al comer, le pedí que hablara y aceptó. Lo encontré en su coche y le dije que solo quería disculparme por cómo habían resultado las cosas entre nosotros. Y me dijo: "¿Así que quieres volver a hacerlo?". Le dije que no estaba segura. Y luego terminamos besándonos de nuevo. Cada vez que pasaba, los días siguientes me sentía como en un estado de aturdimiento, sin poder pensar, y estuve mentalmente enferma durante un tiempo. Ir a trabajar, sentirme humillada, degradada y como si no significara nada. Había días en que le rogaba que hablara conmigo y me explicara por qué había pasado, y él decía: «No sé por qué pasó, simplemente pasó». No podía pensar por mí misma, dependía de él para todo: mi forma de pensar, mi valía, mi realidad. Él me decía que tenía problemas importantes, que era incómoda y que estaba obsesionada con él. Durante meses, vomitaba antes de ir a trabajar, no podía comer y estaba al borde de una crisis nerviosa. Los días que iba a trabajar con él miraba al suelo, lo veía coquetear con otras chicas en la cocina y me veía despreciarme como si fuera basura. Esta noche escribo esto. Han pasado 4 años y he llegado tan lejos. Sigo pensando en este hombre a diario. Lo único que me cuesta cerrar es explicar a la gente cómo la manipulación mental combinada con el acoso sexual es una de las cosas más difíciles de explicar en terapia y asesoramiento. He tenido días en los que todavía me culpaba y me decía que era mi culpa y que había accedido a seguirle la corriente. Lo deseaba tanto que terminé rogándole a mi abusador que estuviera conmigo. Me pregunto cómo terminé siendo yo quien lo deseaba a él cuando era él quien me acosaba. Literalmente, he tenido que reaprender a amarme después de hacerme eso. Sigo aprendiendo después de todos estos años. Requiere mucho tiempo y esfuerzo. Pero de verdad espero que algún día pueda seguir adelante. Me he dicho a mí misma que lo perdono, pero algunos días es muy difícil. Nunca pude cerrar el tema con él. Y todavía dudo de si fui acosada sexualmente. Recuerdo haberlo llamado por teléfono y decir que todos saben que estoy bromeando, si no, ya me habrían acusado de acoso sexual. Quiero dejar de dudar de mí misma; siempre he sabido distinguir el bien del mal. Pero este hombre me arrebató esto. Y desde entonces he luchado en la vida. Sé que necesito perdonarlo. Sé que lo que pasó, pasó. Sé que mis ataques de pánico me decían que algo andaba mal. Sé que está dolido por hacerle esto a los demás. Dios, por favor, sana mi corazón.

  • Informar

  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Para mí la curación es poder mirarme al espejo y sentirme cómoda en mi cuerpo.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Primera vez después del abuso sexual

    Sufrí una violación coercitiva por parte de mi exnovio durante varios meses. Después de abuso no solo sexual sino también emocional, pude dejar la relación hace dos años. Desde entonces ha sido un viaje confuso... me llevó mucho tiempo comprender lo que sucedió y reconocer mi trauma. A veces todavía me siento muy confundida. Para colmo, hace unos días tuve relaciones sexuales por primera vez después del abuso. No sabía qué esperar. Pensé que podría estar bien y pasarlo bien o que sería horrible y que finalmente tendría la fuerte reacción emocional que siempre había esperado para poder validar mi trauma. De alguna manera, no fue ninguna de las dos cosas... pero no fue realmente placentero. Sentí que no estaba realmente presente, pero tampoco podía hacer nada para detenerlo. En el momento tampoco sentí que fuera tan grave como para tener que detenerlo. La persona con la que estaba también fue muy respetuosa y me sentí segura. No sé cómo sentirme al respecto... Esperaba que me ayudara en mi proceso de sanación, pero siento que sigo enfrentando la misma confusión de antes. No fue agradable ni placentero, estaba un poco disociado y no podía hacer nada para detenerlo... Aun así, tengo la sensación de que no fue lo suficientemente malo. Al menos no tan malo como siempre esperé después de experimentar un trauma sexual. ¿Quizás alguien tuvo experiencias similares...?

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Una chica de un pequeño pueblo rural a la sombra del amor, el miedo y la vergüenza.

    Esta es una historia vieja, pero no irrelevante. Tenía quince o dieciséis años, estaba embriagado por las hormonas y los químicos de mi edad y estaba locamente enamorado. Pasaba las vacaciones escolares con mi mejor amiga en su pequeño pueblo natal (ahora quemado hasta los cimientos) y su grupo, que incluía a su exnovio, el hombre cuatro años y medio mayor que yo, del que me había enamorado. Eso eran las citas. Avanzamos rápidamente hasta que mis padres me dieron permiso para quedarme con él en la granja de su familia por un corto tiempo. Durante ese tiempo, asistimos a una fiesta de su familia y parientes en un pueblo cercano. Yo era menor de edad, pero él estaba consumiendo alcohol hasta bien entrada la noche. Llegamos en su coche, así que nos fuimos en el suyo. Hablo de 1969, 1970. No muy lejos de la casa de sus padres, tomó un desvío. Aparcó en una vieja iglesia, o quizás en un salón, oculto por la noche y la maleza, y me violó. Luché con todas mis fuerzas contra su intrusión, pero él era mucho más fuerte que yo. Yo lo consideraba un buen hombre (por extraño que parezca todavía lo considero porque lo veo como ignorancia, alcohol y el comportamiento de quizás un hijo único mimado de inmigrantes italianos). Eso no lo hace aceptable de ninguna manera. Yo era virgen. Hubo más incidentes después, aunque ese fue probablemente el peor. Yo era intensamente tímido y tenía una respuesta de miedo de congelamiento vocal. En algún momento por esta época me mudé con mis padres 100 millas al norte a la ciudad. En algún momento por esta época, él fue reclutado para el servicio en el ejército. Debe haber sido a principios de los 70. En medio o después... las violaciones continuaron en una nueva zona residencial sin construir, cerca de donde ahora vivía con mis padres. Para entonces yo había cedido. Para entonces estaba participando en el consumo de alcohol siendo menor de edad. Tenía el consentimiento de mis padres para salir con él. Estaba enamorada y confundida por los eventos. No tenía autoestima, lo que me hacía vulnerable a una vergüenza inmerecida. En la escuela primaria no solía verbalizar las dificultades escolares a mis hermanas o padres. En mi adolescencia, me sentía aún menos inclinada a hablar abiertamente. Me mudé de casa a una en un barrio antiguo, con él y algunas personas más: mi mejor amigo, el mismo amigo del instituto. En mayo de 1975, nos casamos. En 1983, pocos años después de la separación, nos divorciamos. Fue mi primer y más profundo amor. Quizás habríamos tenido una vida más larga juntos si hubiera sido considerado, comedido y sobrio. Por supuesto, quedan muchos detalles por escribir. Con el paso de los años, recuperé el respeto por mí misma y la dignidad. No recuperé la confianza. Tenía una confianza inocente antes de aquella primera violación. Mi padre era una persona considerada, amable y sobria. Con el paso del tiempo y el respeto, algunos hombres se han ganado mi confianza. Como muchos, sufrí pérdidas materiales. Nos mudamos al este, dejando muchas de mis preciadas pertenencias con su familia. Algunas de valor monetario, otras sentimentales y, sobre todo, casi tres años de mis obras de arte de un curso de diseño gráfico que hice. Rechazada por su madre, no regresé. Me informaron que los artículos fueron vendidos y enviados al vertedero.

  • Informar

  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Eres amado y no es tu culpa, nunca será tu culpa.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Ahora nunca soy el mismo

    No conozco a la mayoría de mi familia, solo a mis padres, hermanos, algunos primos, tíos, tías y abuelos. Mi hermana se casó hace un tiempo. Yo fui su dama de honor. Todas las damas de honor llevaban vestidos sencillos y discretos de un bonito color azul. Durante la recepción, todos estaban borrachos, como era de esperar, y al final de la noche, los invitados llegaron a despedirse. Creo que este pariente del novio vino a despedirse; nunca lo había conocido y ojalá nunca lo hubiera conocido. Mientras estaba de pie con las otras damas de honor, riéndonos de sus conversaciones de borrachos, se acercó a mí y a otra dama de honor por detrás, nos dio una bofetada y nos sacudió el trasero. Fue muy agresivo y me dolió. Me quedé en shock y no supe cómo reaccionar, así que corrí al baño y lloré. Nunca me habían tocado ni violado en mi vida y nunca pensé que lo harían. Desde que pasó esto, nunca me he sentido cómoda estando cerca de hombres o chicos, no me gusta hacer fila sola con chicos detrás de mí. Me he vuelto demasiado agresiva para incomodar a los chicos y quiero mantenerme alejada, me aíslo del sexo opuesto para sentirme segura. Ahora solo me siento segura con el género femenino. Este evento que cambió mi vida ocurrió cuando tenía trece años, ahora soy mayor y nunca me he recuperado de ese sentimiento de miedo y pavor, y solo recientemente le conté a mi madre sobre estos eventos y revelé una foto de la boda del hombre que violó a la otra dama de honor y a mí. Mi hermana y su esposo han cortado todo contacto con él y están disgustados por su comportamiento. La otra dama de honor estaba tan borracha que ni siquiera sabía que la había violado. Sé que esta historia es relativamente menor en comparación con algunas, pero esto ha cambiado por completo mi perspectiva y visión de la vida. Gracias por darme esta plataforma para compartir mi historia.

  • Informar

  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    #266

    Anoche agredieron sexualmente a mi pareja y hoy no siento nada. Nada en absoluto. Agradecí que el tipo me soltara esta mañana. No le importó que llorara, ni cómo me sintiera, ni que me causara mucho dolor físico. No había forma de escapar. Era treinta centímetros más alto que yo y mucho más fuerte, y me tenía la mano en el cuello. Tenía miedo de que me rompiera el cuello o me estrangulara por cómo me agarraba el cuello y por lo mucho que cubría. Me dijo que se alegraba de que fuera tan pequeña y que el tamaño importa cuando se trata de fuerza. Me sentí como un ratón en las fauces de un león. Me costaba respirar. Tenía miedo de morir. Anoche estaba molesto conmigo porque empecé a sangrar mucho mientras me agredía. Estaba furioso conmigo por sangrar sobre él. Estaba furioso conmigo esta mañana porque intentaba escabullirme cuando se quedó dormido. Empezó a agredirme de nuevo y, por alguna razón, decidió parar y dejarme ir. Tal vez porque estaba cansado. Tan pronto como me escapé, caminé y caminé y llamé a un Uber para que me llevara a casa. Me sentía tan entumecida. Todo lo que sabía era que tenía que llegar a casa. Tenía que ir a celebrar el cumpleaños de mi amiga con ella esta mañana y sonreír y fingir que estaba bien. Luego tenía que ir a trabajar. Ahora estoy en casa, y me siento tan entumecida y como si no me importara nada. Simplemente ya no me importa. No me preocupo por mí. No importo en absoluto. Así es como me siento. Simplemente siento que no soy nada. Y no quiero ver a mis amigos ni a nadie. Solo quiero quedarme en mi cama para siempre y dormir. Tengo que ir a trabajar mañana. Tengo que seguir con mi vida como si todo estuviera bien. Tengo que ser normal y no desmoronarme. No se lo he dicho a nadie más que aquí ahora mismo. No se lo diré a nadie. No tiene sentido. La gente dirá que es tu culpa. Así que solo voy a fingir que estoy bien. No estoy bien. Me odio muchísimo por haberme puesto en una situación donde eso podría pasar. Fue una cita. Debería saber que no debo confiar en ningún hombre ni intentar encontrar el amor. No existe. No soy una persona, solo soy un objeto. Mañana iré al médico (hoy no abren) para que me recete medicamentos para prevenir el embarazo y tratar cualquier posible ETS. No le contaré lo que pasó porque no quiero hablar de ello con nadie que conozca personalmente. Solo quiero olvidarlo.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Historia de un superviviente

    Fui víctima de agresión sexual infantil por primera vez cuando tenía 4 años, mi abusadora tenía 9. Era amiga de la familia, ella y su familia siempre fueron muy cercanas a la nuestra. Me agredía sexualmente cada vez que me veía. Unos años después, cuando tenía 7 años, su hermano menor, que tenía 8, también había comenzado a agredirme sexualmente. Ninguno de los dos sabía que el otro me lo hacía, así que terminaban haciendo "entregas accidentales" de mí. Uno terminaba conmigo y me enviaba a pasar el rato con el otro. Este ciclo continuó hasta que cumplí 13 años, fue la última vez que los volví a ver, ya que me había mudado al otro lado del estado. De camino a casa después de esa visita, los bloqueé por completo. La última vez que lo hicieron, la hermana mayor tenía 18 años y el hermano también tenía 13, ya que su cumpleaños era más tarde ese mismo año. Me agredieron sexualmente innumerables veces durante 9 años seguidos y nadie se dio cuenta. Mi madre me confrontó cuando tenía 14 años. Se lo conté sin querer a una consejera escolar y la llamaron. Tuvo varias semanas para hablar conmigo. Sin embargo, eligió el mejor momento para hablarme de ello mientras me moría en una cama de hospital por un intento de suicidio. Me horroriza dormir; cada vez que cierro los ojos, solo veo lo que me hicieron. Me obligo a permanecer despierta varios días seguidos simplemente para evadir los terrores nocturnos y los recuerdos. No importa cuánto frote ni lo caliente que esté el agua, siento que nunca podré quitarme las manos de encima. Siempre puedo oír lo que me decía en el fondo de mi cabeza: «Cállate, te oirán». Nuestras familias vivían en la habitación de al lado. Todavía duermo en la cama donde me violaron tantas veces. A los 8 años, me metía debajo de la cama y contaba las veces que había pasado; dejé de hacerlo poco después de empezar porque se me hacía muy difícil recordarlo. Quiero sentirme segura. Quiero que mi cuerpo vuelva a sentirse mío. Temo hacerme algo.

  • Informar

  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Fui secuestrada y violada

    Necesito decirle esto a alguien, no se lo he dicho a nadie, ni a mis padres, ni a mis amigos, ni a mi pareja, ni a nadie, y necesito desahogarme. Quiero empezar diciendo que nunca he tenido una buena familia: mi padre era un porrero y apenas existía, mi madre una borracha furiosa, dos hermanas mayores que me odiaban y un hermano gemelo que me trataba como a una criada. Tengo un trastorno alimentario desde los 8 años: salía de casa a las 6 de la mañana todos los días, daba vueltas a la manzana demasiadas veces y luego hacía ejercicio dos horas antes de volver a casa y morirme de hambre. Esto duró unos cuatro años. Un sábado por la mañana, cuando tenía 11 años, decidí cambiar y corrí al parque a dar vueltas. Estuve corriendo en círculos durante unos 10 minutos antes de que me agarraran. Un hombre me arrastró a los baños y me obligó a comer. Estaba tan desnutrida y débil que no pude defenderme. Me senté allí y sollocé de dolor mientras él hacía lo que quería, una vez que terminó pensé que había terminado pero estaba increíblemente equivocada. El hombre salió del baño mientras yo yacía en el suelo sollozando, regresó pero con un amigo. Estaba horrorizada, sabía que había traído a su amigo para tener 'su turno', pero también estaba equivocada en eso. Terminaron levantándome y cargándome en un auto, me tiraron al asiento trasero y me dijeron que me quedara abajo. Obedecí, con miedo de lo que me harían si no lo hacía. Después de Dios sabe cuánto tiempo de conducir aterrorizada, estacionaron y me sacaron de un tirón. No sabía dónde estaba, pero rápidamente me arrastraron a una casa donde luego se turnarían para violarme durante unos días. Después de que estuve toda 'agotada' me tiraron de vuelta al auto y condujeron de regreso al parque y me liberaron; todavía estoy sorprendida de por qué me liberarían en lugar de matarme porque podría habérselo dicho a alguien. Mis padres ni siquiera notaron mi ausencia durante unos días. Llegué a la puerta tambaleándome, sangrando, sollozando y pidiendo ayuda. Mi padre había salido con unos amigos y mi madre, borracha, me gritó que limpiara la mesa. A nadie le importó dónde había estado ni qué me había pasado. A veces desearía que esos hombres me hubieran matado. Empecé a autolesionarme con solo 9 años e intenté una sobredosis a los 10. Muchos años después, sigo autolesionándome, y mi intento más reciente fue hace solo dos meses. La sobredosis de medicamentos me ha causado daños permanentes en el hígado y los riñones. Ojalá me hubieran matado.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

  • Informar

  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Justicia por violación marital

    Antes de mudarme a California, viví en Pakistán. Esta historia es de 2008. Mi madre me convenció de casarme con un hombre acomodado, a pesar de que yo quería casarme con alguien que me había gustado en la universidad. El hombre con el que me casé tenía un carácter muy amable y respetuoso. Le conté la situación, pero me dijo que me enamoraría de él si le daba tiempo a la relación. Acepté con la condición de que durmiera en una habitación aparte y que no hubiera intimidad mientras yo decidía si lo aceptaba o me divorciaba. Poco a poco, intentó conquistarme. Primero, pidiéndome que me besara los pies, luego masajeándome las piernas y los hombros. Un día, como siempre, me pidió que me besara los pies mientras veía la televisión. Lo pillé mirando hacia abajo desde mi camisón. Me molesté. Se disculpó, pero luego me pidió que me masajeara los hombros. Acepté. Mientras me masajeaba los hombros, me levantó los brazos y me lamió las axilas. Me molesté mucho. Lo aparté y corrí al baño. Cuando salí, me agarró, me empujó al dormitorio, me obligó a subirme a la cama, me ató las muñecas y ató la cuerda a una silla cerca de la cama. Le rogué que parara y me resistí con todas mis fuerzas, pero me penetró. Empecé a llorar. Se disculpó, pidió perdón, pero no pudo haber perdón. Mi tía (en la policía) lo arrestó. Pedí el máximo castigo posible para él. Le dieron 10,5 años de prisión rigurosa, 200 latigazos y también me pagó una gran multa. Participé personalmente en azotarlo. Más tarde lo perdoné y su sentencia fue conmutada por latigazos. Finalmente nos divorciamos, pero me sentí satisfecha de que se hiciera justicia en este caso y finalmente me casé con mi amor de la universidad.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Nombre

    La mayor parte del tiempo siento que he superado su tacto. Pero a veces, todavía siento la calidez de su abrazo. Aparentemente, "no todos los chicos son iguales", así que me acerco y los toco, los provoco y a veces incluso los beso. Creo que lo hago a propósito. Intento convencerme de que lo he superado, que he superado el hecho de que me haya marcado la persona equivocada. Que he superado el hecho de que no puedo estar sola en público. Tengo miedo. No, no miedo, aterrorizada. Tengo miedo de amar a otro sin saber su intención. Tengo miedo de que alguien esté a punto de tomar otro pedazo de mi alma, tengo miedo de que incluso si digo "por favor, para", es probable que sean otras dos palabras malinterpretadas, tengo miedo de que vuelva a suceder. Esto es como alguien que espera quemarse al tocar algo caliente, sin importar cuántas veces le hayan asegurado que el objeto ahora está frío. El miedo sigue ahí, incluso si el peligro ha pasado. Quiero ser amada, pero mis miedos alejan a todos. Después de dos años en una relación abusiva, pensé que podía salir adelante y seguir adelante, pero me acerqué a la persona equivocada. Tenía quince años cuando la frase "para, por favor, estoy cansada" salió de mi boca. Ojalá no tuviera que volver a decirla nunca más. Tengo dieciséis. Han pasado casi cinco meses desde que sucedió, pero de alguna manera se siente como si fuera la semana pasada. La idea de sus manos en mi cuello, la visión borrosa y la frase "Sé que lo deseas" me dan ganas de acurrucarme, llorar y arrancarme las capas de piel hasta que ya no pueda sentir su tacto. "TEPT" lo llaman. Desencadenantes que te devuelven a tu trauma. Paso de largo junto a mis detonantes todos los días; piensan que eres débil porque no puedes enfrentarlos y siempre encuentras otras maneras de evitarlos. No soy débil; simplemente no puedo soportar sentirlo sobre mí cada vez que veo esa chaqueta. Es como la sensación de sumergirse en aguas heladas; el impacto es tan abrumador que, por mucho que lo intentes, parece que no puedes nadar de vuelta a la orilla. No importa cuánto tiempo pase, el trauma persiste y los detonantes te devuelven a ese momento. Pasaron dos meses antes de que hablara sobre lo sucedido. "¿Por qué no dijiste nada antes? Ahora parece mentira". Ojalá pudiera, pero en el fondo estaba avergonzada, asustada y herida. Cada vez que oigo a alguien mencionar su nombre, se me acelera el corazón, me sudan las palmas de las manos y siento que me invade el pánico. Todos dicen que será más fácil, pero ¿cuándo será eso? Como escribió el escritor griego Vasso Charalambous: "El dolor que sientes hoy es la fuerza que sentirás mañana". Sigo intentando encontrar la fuerza para poder confiar en otro hombre sin tener que estresarme si tengo que pegarme la ropa con cinta adhesiva. Fui víctima de una violación y he estado lidiando con sus consecuencias desde entonces. El miedo, la inseguridad y la vulnerabilidad que siento cada vez que alguien menciona su nombre es algo que me cuesta superar. Aunque no puedo hablar por todas las víctimas de violación, puedo decir que, en mi experiencia, el proceso de sanación ha sido invaluable. A través de la terapia y el apoyo de mis seres queridos, he podido superar mi trauma y salir de él como una persona más fuerte. Por ahora, sigo intentándolo. Quiero usar mi historia para asegurarme de que ningún otro sobreviviente se sienta solo en su experiencia. Quiero ser una voz para aquellos que han sido silenciados y espero mostrarles que todavía hay esperanza, incluso después de la oscuridad. Ser fuerte y resiliente, y tener la fuerza para seguir adelante, son cosas de las que estoy orgullosa. No dejaré que lo que me hizo defina el resto de mi vida. Soy más que mi trauma. Soy más que mi dolor. Soy más que lo que él me hizo.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Crecer y abrazar el pasado como algo que te cambió y te hizo

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Primera vez después del abuso sexual

    Sufrí una violación coercitiva por parte de mi exnovio durante varios meses. Después de abuso no solo sexual sino también emocional, pude dejar la relación hace dos años. Desde entonces ha sido un viaje confuso... me llevó mucho tiempo comprender lo que sucedió y reconocer mi trauma. A veces todavía me siento muy confundida. Para colmo, hace unos días tuve relaciones sexuales por primera vez después del abuso. No sabía qué esperar. Pensé que podría estar bien y pasarlo bien o que sería horrible y que finalmente tendría la fuerte reacción emocional que siempre había esperado para poder validar mi trauma. De alguna manera, no fue ninguna de las dos cosas... pero no fue realmente placentero. Sentí que no estaba realmente presente, pero tampoco podía hacer nada para detenerlo. En el momento tampoco sentí que fuera tan grave como para tener que detenerlo. La persona con la que estaba también fue muy respetuosa y me sentí segura. No sé cómo sentirme al respecto... Esperaba que me ayudara en mi proceso de sanación, pero siento que sigo enfrentando la misma confusión de antes. No fue agradable ni placentero, estaba un poco disociado y no podía hacer nada para detenerlo... Aun así, tengo la sensación de que no fue lo suficientemente malo. Al menos no tan malo como siempre esperé después de experimentar un trauma sexual. ¿Quizás alguien tuvo experiencias similares...?

  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Eres amado y no es tu culpa, nunca será tu culpa.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Ahora nunca soy el mismo

    No conozco a la mayoría de mi familia, solo a mis padres, hermanos, algunos primos, tíos, tías y abuelos. Mi hermana se casó hace un tiempo. Yo fui su dama de honor. Todas las damas de honor llevaban vestidos sencillos y discretos de un bonito color azul. Durante la recepción, todos estaban borrachos, como era de esperar, y al final de la noche, los invitados llegaron a despedirse. Creo que este pariente del novio vino a despedirse; nunca lo había conocido y ojalá nunca lo hubiera conocido. Mientras estaba de pie con las otras damas de honor, riéndonos de sus conversaciones de borrachos, se acercó a mí y a otra dama de honor por detrás, nos dio una bofetada y nos sacudió el trasero. Fue muy agresivo y me dolió. Me quedé en shock y no supe cómo reaccionar, así que corrí al baño y lloré. Nunca me habían tocado ni violado en mi vida y nunca pensé que lo harían. Desde que pasó esto, nunca me he sentido cómoda estando cerca de hombres o chicos, no me gusta hacer fila sola con chicos detrás de mí. Me he vuelto demasiado agresiva para incomodar a los chicos y quiero mantenerme alejada, me aíslo del sexo opuesto para sentirme segura. Ahora solo me siento segura con el género femenino. Este evento que cambió mi vida ocurrió cuando tenía trece años, ahora soy mayor y nunca me he recuperado de ese sentimiento de miedo y pavor, y solo recientemente le conté a mi madre sobre estos eventos y revelé una foto de la boda del hombre que violó a la otra dama de honor y a mí. Mi hermana y su esposo han cortado todo contacto con él y están disgustados por su comportamiento. La otra dama de honor estaba tan borracha que ni siquiera sabía que la había violado. Sé que esta historia es relativamente menor en comparación con algunas, pero esto ha cambiado por completo mi perspectiva y visión de la vida. Gracias por darme esta plataforma para compartir mi historia.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    #266

    Anoche agredieron sexualmente a mi pareja y hoy no siento nada. Nada en absoluto. Agradecí que el tipo me soltara esta mañana. No le importó que llorara, ni cómo me sintiera, ni que me causara mucho dolor físico. No había forma de escapar. Era treinta centímetros más alto que yo y mucho más fuerte, y me tenía la mano en el cuello. Tenía miedo de que me rompiera el cuello o me estrangulara por cómo me agarraba el cuello y por lo mucho que cubría. Me dijo que se alegraba de que fuera tan pequeña y que el tamaño importa cuando se trata de fuerza. Me sentí como un ratón en las fauces de un león. Me costaba respirar. Tenía miedo de morir. Anoche estaba molesto conmigo porque empecé a sangrar mucho mientras me agredía. Estaba furioso conmigo por sangrar sobre él. Estaba furioso conmigo esta mañana porque intentaba escabullirme cuando se quedó dormido. Empezó a agredirme de nuevo y, por alguna razón, decidió parar y dejarme ir. Tal vez porque estaba cansado. Tan pronto como me escapé, caminé y caminé y llamé a un Uber para que me llevara a casa. Me sentía tan entumecida. Todo lo que sabía era que tenía que llegar a casa. Tenía que ir a celebrar el cumpleaños de mi amiga con ella esta mañana y sonreír y fingir que estaba bien. Luego tenía que ir a trabajar. Ahora estoy en casa, y me siento tan entumecida y como si no me importara nada. Simplemente ya no me importa. No me preocupo por mí. No importo en absoluto. Así es como me siento. Simplemente siento que no soy nada. Y no quiero ver a mis amigos ni a nadie. Solo quiero quedarme en mi cama para siempre y dormir. Tengo que ir a trabajar mañana. Tengo que seguir con mi vida como si todo estuviera bien. Tengo que ser normal y no desmoronarme. No se lo he dicho a nadie más que aquí ahora mismo. No se lo diré a nadie. No tiene sentido. La gente dirá que es tu culpa. Así que solo voy a fingir que estoy bien. No estoy bien. Me odio muchísimo por haberme puesto en una situación donde eso podría pasar. Fue una cita. Debería saber que no debo confiar en ningún hombre ni intentar encontrar el amor. No existe. No soy una persona, solo soy un objeto. Mañana iré al médico (hoy no abren) para que me recete medicamentos para prevenir el embarazo y tratar cualquier posible ETS. No le contaré lo que pasó porque no quiero hablar de ello con nadie que conozca personalmente. Solo quiero olvidarlo.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

  • Informar

  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

    “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

    “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    No sé.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    El trabajo de cocina del infierno

    Trabajaba en la cocina de un hospital como auxiliar de alimentación a los 23 años. Mi hermano había fallecido el año anterior y tenía 24 años. Sentía un profundo dolor por dentro, además de intentar trabajar y mudarme de casa. Era una mujer perdida que aprendía a vivir sola. Él tenía 28 años y lavaba los platos. Me intimidó al instante su personalidad, su voz fuerte y los chistes que inventaba, pero también me intrigó muchísimo cómo lograba cautivar a todos con quienes trabajaba, cómo era tan musculoso, bronceado, con el pelo negro azabache y transmitía tanta confianza en sí mismo; era difícil no sentirme cautivada. Mientras lavaba los platos, preguntaba en voz alta: "¿Alguien tiene sexo salvaje el fin de semana?". Una vez, estaba cerca de mi supervisora (una mujer de unos 60 años) y él se acercó y le preguntó si quería ir al cine con él. Ella se rió y le dijo que volviera al trabajo. Recuerdo haber estado almorzando con mis compañeras (eran muy buenas amigas por aquel entonces) y me contaban cómo les había enseñado porno en las taquillas. Recuerdo que decían lo incómodas que estaban, pero cambiaban de tema rápidamente y lo olvidaban. No sé cuánto tiempo después, una de ellas vino a verme en la cocina mientras trabajaba y me dijo que él le había preguntado cómo creía que era en la cama y si creía que yo era del tipo pervertido. Cuando vino y me dijo que él no estaba lejos, creo que la oyó y me miró, y yo quería esconderme. Cuando se iba a recoger los platos con una de las chicas, decía que si no volvían pronto, probablemente estarían teniendo sexo. Siempre me hacía cumplidos, decía que le gustaba mi pelo, mis uñas, ese bombardeo de amor que yo atrapaba como un pez hambriento. Recuerdo que un día, justo al despedirme de él al salir, él simplemente gritó «Te quiero». Cuando solo lavábamos los platos, hacía como que se masturbaba delante de mí y luego salpicaba agua por todas partes. A una de las mujeres mayores, de unos 60 años, siempre le estaba masajeando los hombros en medio de la cocina. (Esto era lo que más me confundía, ya que tenía 28 años). Pasaba junto a los carteles de suelo mojado y decía "¡Guau, debes estar cachonda!". Nadie lo oía. Se paraba en la puerta y miraba a la chica que tenía delante de arriba abajo, y entonces supe que era la siguiente en pasar. Incluso uno de los chefs me dijo: "Ve a comer con él y en 5 minutos te la chupas". No tuve ese momento de "¡Dios mío, qué inapropiado!", "debía estar intentando acosarme", sino que fue una sucesión lenta de cosas inapropiadas que me iban llegando, como si me estuvieran poniendo una vía intravenosa en forma de acoso sexual (directa e indirectamente). En ese momento ni siquiera me di cuenta de lo que me estaba pasando. Me encantaban los cumplidos y la atención que me daba, porque lo admiraba por su seguridad, encanto y su voz chillona. Pero también le tenía mucho miedo. Me había degradado y me hacía sentir muy incómoda con sus comentarios. Nos tenía a mí y a mis tres amigas del trabajo en Facebook, y enviaba muchísima pornografía por Messenger, haciendo bromas sobre las otras chicas del trabajo en cuanto a la pornografía. Me sentía avergonzada y humillada por ellas. Una buena amiga mía solía pedirle que la llevara a casa y decía que se hacían bromas sexuales, y cuando iba a salir del coche, él la obligaba a subir. Ella dijo que se lo tomó a risa, pero al llegar a casa nos envió un mensaje contándonos que estaba asustada. Más tarde, nos dijo que nadie se metiera en el congelador con él a menos que quisiera que la abusaran. Luego se acercó a mí y me contó que él había hecho bromas sobre sus pezones mientras ella estaba allí. Todavía recuerdo el momento en que pensé "¿Qué demonios acaba de pasar?". Estaba empujando los platos en un carrito, cuando el carrito dejó de funcionar y él se acercó a mí lo más cerca que pudo y me dijo: "Vamos, tú puedes". Entré en pánico e hice todo lo posible por poner el carrito en marcha. Al doblar la esquina, tuve que parar a respirar. Y mi mente se apagó desde ese momento. Desde ese momento me di cuenta de que mis límites no existían. Me estaban intimidando, humillando, avergonzando, degradando poco a poco, tanto que ni siquiera me di cuenta de lo que me estaba pasando hasta que fue demasiado tarde. Me habían manipulado y convencido para que cediera, coqueteé con él. Y antes de darme cuenta, estaba besándolo en su coche. Tan asustada que ni siquiera podía pensar mientras pasaba. Recuerdo que quería demostrarle que no le tenía miedo. Pero sí le tenía. Estaba aterrorizada por lo que pensara de mí, tan insegura de él y de su personalidad, sin saber si era buena o mala persona. Estaba hecha un desastre después de estar con él; me sentía mal, no comí en semanas. No les conté a mis compañeros de trabajo lo que había hecho; todos los días iba a trabajar y lo enfrentaba, me miraba fijamente, sintiéndome juzgada y humillada por ceder y estar con él. Quería sentirme bien de nuevo, y de alguna manera estaba en un círculo vicioso diciéndome a mí misma que si conseguía que fuera amable conmigo, todo estaría bien. Un día, al comer, le pedí que hablara y aceptó. Lo encontré en su coche y le dije que solo quería disculparme por cómo habían resultado las cosas entre nosotros. Y me dijo: "¿Así que quieres volver a hacerlo?". Le dije que no estaba segura. Y luego terminamos besándonos de nuevo. Cada vez que pasaba, los días siguientes me sentía como en un estado de aturdimiento, sin poder pensar, y estuve mentalmente enferma durante un tiempo. Ir a trabajar, sentirme humillada, degradada y como si no significara nada. Había días en que le rogaba que hablara conmigo y me explicara por qué había pasado, y él decía: «No sé por qué pasó, simplemente pasó». No podía pensar por mí misma, dependía de él para todo: mi forma de pensar, mi valía, mi realidad. Él me decía que tenía problemas importantes, que era incómoda y que estaba obsesionada con él. Durante meses, vomitaba antes de ir a trabajar, no podía comer y estaba al borde de una crisis nerviosa. Los días que iba a trabajar con él miraba al suelo, lo veía coquetear con otras chicas en la cocina y me veía despreciarme como si fuera basura. Esta noche escribo esto. Han pasado 4 años y he llegado tan lejos. Sigo pensando en este hombre a diario. Lo único que me cuesta cerrar es explicar a la gente cómo la manipulación mental combinada con el acoso sexual es una de las cosas más difíciles de explicar en terapia y asesoramiento. He tenido días en los que todavía me culpaba y me decía que era mi culpa y que había accedido a seguirle la corriente. Lo deseaba tanto que terminé rogándole a mi abusador que estuviera conmigo. Me pregunto cómo terminé siendo yo quien lo deseaba a él cuando era él quien me acosaba. Literalmente, he tenido que reaprender a amarme después de hacerme eso. Sigo aprendiendo después de todos estos años. Requiere mucho tiempo y esfuerzo. Pero de verdad espero que algún día pueda seguir adelante. Me he dicho a mí misma que lo perdono, pero algunos días es muy difícil. Nunca pude cerrar el tema con él. Y todavía dudo de si fui acosada sexualmente. Recuerdo haberlo llamado por teléfono y decir que todos saben que estoy bromeando, si no, ya me habrían acusado de acoso sexual. Quiero dejar de dudar de mí misma; siempre he sabido distinguir el bien del mal. Pero este hombre me arrebató esto. Y desde entonces he luchado en la vida. Sé que necesito perdonarlo. Sé que lo que pasó, pasó. Sé que mis ataques de pánico me decían que algo andaba mal. Sé que está dolido por hacerle esto a los demás. Dios, por favor, sana mi corazón.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Para mí la curación es poder mirarme al espejo y sentirme cómoda en mi cuerpo.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Una chica de un pequeño pueblo rural a la sombra del amor, el miedo y la vergüenza.

    Esta es una historia vieja, pero no irrelevante. Tenía quince o dieciséis años, estaba embriagado por las hormonas y los químicos de mi edad y estaba locamente enamorado. Pasaba las vacaciones escolares con mi mejor amiga en su pequeño pueblo natal (ahora quemado hasta los cimientos) y su grupo, que incluía a su exnovio, el hombre cuatro años y medio mayor que yo, del que me había enamorado. Eso eran las citas. Avanzamos rápidamente hasta que mis padres me dieron permiso para quedarme con él en la granja de su familia por un corto tiempo. Durante ese tiempo, asistimos a una fiesta de su familia y parientes en un pueblo cercano. Yo era menor de edad, pero él estaba consumiendo alcohol hasta bien entrada la noche. Llegamos en su coche, así que nos fuimos en el suyo. Hablo de 1969, 1970. No muy lejos de la casa de sus padres, tomó un desvío. Aparcó en una vieja iglesia, o quizás en un salón, oculto por la noche y la maleza, y me violó. Luché con todas mis fuerzas contra su intrusión, pero él era mucho más fuerte que yo. Yo lo consideraba un buen hombre (por extraño que parezca todavía lo considero porque lo veo como ignorancia, alcohol y el comportamiento de quizás un hijo único mimado de inmigrantes italianos). Eso no lo hace aceptable de ninguna manera. Yo era virgen. Hubo más incidentes después, aunque ese fue probablemente el peor. Yo era intensamente tímido y tenía una respuesta de miedo de congelamiento vocal. En algún momento por esta época me mudé con mis padres 100 millas al norte a la ciudad. En algún momento por esta época, él fue reclutado para el servicio en el ejército. Debe haber sido a principios de los 70. En medio o después... las violaciones continuaron en una nueva zona residencial sin construir, cerca de donde ahora vivía con mis padres. Para entonces yo había cedido. Para entonces estaba participando en el consumo de alcohol siendo menor de edad. Tenía el consentimiento de mis padres para salir con él. Estaba enamorada y confundida por los eventos. No tenía autoestima, lo que me hacía vulnerable a una vergüenza inmerecida. En la escuela primaria no solía verbalizar las dificultades escolares a mis hermanas o padres. En mi adolescencia, me sentía aún menos inclinada a hablar abiertamente. Me mudé de casa a una en un barrio antiguo, con él y algunas personas más: mi mejor amigo, el mismo amigo del instituto. En mayo de 1975, nos casamos. En 1983, pocos años después de la separación, nos divorciamos. Fue mi primer y más profundo amor. Quizás habríamos tenido una vida más larga juntos si hubiera sido considerado, comedido y sobrio. Por supuesto, quedan muchos detalles por escribir. Con el paso de los años, recuperé el respeto por mí misma y la dignidad. No recuperé la confianza. Tenía una confianza inocente antes de aquella primera violación. Mi padre era una persona considerada, amable y sobria. Con el paso del tiempo y el respeto, algunos hombres se han ganado mi confianza. Como muchos, sufrí pérdidas materiales. Nos mudamos al este, dejando muchas de mis preciadas pertenencias con su familia. Algunas de valor monetario, otras sentimentales y, sobre todo, casi tres años de mis obras de arte de un curso de diseño gráfico que hice. Rechazada por su madre, no regresé. Me informaron que los artículos fueron vendidos y enviados al vertedero.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Historia de un superviviente

    Fui víctima de agresión sexual infantil por primera vez cuando tenía 4 años, mi abusadora tenía 9. Era amiga de la familia, ella y su familia siempre fueron muy cercanas a la nuestra. Me agredía sexualmente cada vez que me veía. Unos años después, cuando tenía 7 años, su hermano menor, que tenía 8, también había comenzado a agredirme sexualmente. Ninguno de los dos sabía que el otro me lo hacía, así que terminaban haciendo "entregas accidentales" de mí. Uno terminaba conmigo y me enviaba a pasar el rato con el otro. Este ciclo continuó hasta que cumplí 13 años, fue la última vez que los volví a ver, ya que me había mudado al otro lado del estado. De camino a casa después de esa visita, los bloqueé por completo. La última vez que lo hicieron, la hermana mayor tenía 18 años y el hermano también tenía 13, ya que su cumpleaños era más tarde ese mismo año. Me agredieron sexualmente innumerables veces durante 9 años seguidos y nadie se dio cuenta. Mi madre me confrontó cuando tenía 14 años. Se lo conté sin querer a una consejera escolar y la llamaron. Tuvo varias semanas para hablar conmigo. Sin embargo, eligió el mejor momento para hablarme de ello mientras me moría en una cama de hospital por un intento de suicidio. Me horroriza dormir; cada vez que cierro los ojos, solo veo lo que me hicieron. Me obligo a permanecer despierta varios días seguidos simplemente para evadir los terrores nocturnos y los recuerdos. No importa cuánto frote ni lo caliente que esté el agua, siento que nunca podré quitarme las manos de encima. Siempre puedo oír lo que me decía en el fondo de mi cabeza: «Cállate, te oirán». Nuestras familias vivían en la habitación de al lado. Todavía duermo en la cama donde me violaron tantas veces. A los 8 años, me metía debajo de la cama y contaba las veces que había pasado; dejé de hacerlo poco después de empezar porque se me hacía muy difícil recordarlo. Quiero sentirme segura. Quiero que mi cuerpo vuelva a sentirse mío. Temo hacerme algo.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Fui secuestrada y violada

    Necesito decirle esto a alguien, no se lo he dicho a nadie, ni a mis padres, ni a mis amigos, ni a mi pareja, ni a nadie, y necesito desahogarme. Quiero empezar diciendo que nunca he tenido una buena familia: mi padre era un porrero y apenas existía, mi madre una borracha furiosa, dos hermanas mayores que me odiaban y un hermano gemelo que me trataba como a una criada. Tengo un trastorno alimentario desde los 8 años: salía de casa a las 6 de la mañana todos los días, daba vueltas a la manzana demasiadas veces y luego hacía ejercicio dos horas antes de volver a casa y morirme de hambre. Esto duró unos cuatro años. Un sábado por la mañana, cuando tenía 11 años, decidí cambiar y corrí al parque a dar vueltas. Estuve corriendo en círculos durante unos 10 minutos antes de que me agarraran. Un hombre me arrastró a los baños y me obligó a comer. Estaba tan desnutrida y débil que no pude defenderme. Me senté allí y sollocé de dolor mientras él hacía lo que quería, una vez que terminó pensé que había terminado pero estaba increíblemente equivocada. El hombre salió del baño mientras yo yacía en el suelo sollozando, regresó pero con un amigo. Estaba horrorizada, sabía que había traído a su amigo para tener 'su turno', pero también estaba equivocada en eso. Terminaron levantándome y cargándome en un auto, me tiraron al asiento trasero y me dijeron que me quedara abajo. Obedecí, con miedo de lo que me harían si no lo hacía. Después de Dios sabe cuánto tiempo de conducir aterrorizada, estacionaron y me sacaron de un tirón. No sabía dónde estaba, pero rápidamente me arrastraron a una casa donde luego se turnarían para violarme durante unos días. Después de que estuve toda 'agotada' me tiraron de vuelta al auto y condujeron de regreso al parque y me liberaron; todavía estoy sorprendida de por qué me liberarían en lugar de matarme porque podría habérselo dicho a alguien. Mis padres ni siquiera notaron mi ausencia durante unos días. Llegué a la puerta tambaleándome, sangrando, sollozando y pidiendo ayuda. Mi padre había salido con unos amigos y mi madre, borracha, me gritó que limpiara la mesa. A nadie le importó dónde había estado ni qué me había pasado. A veces desearía que esos hombres me hubieran matado. Empecé a autolesionarme con solo 9 años e intenté una sobredosis a los 10. Muchos años después, sigo autolesionándome, y mi intento más reciente fue hace solo dos meses. La sobredosis de medicamentos me ha causado daños permanentes en el hígado y los riñones. Ojalá me hubieran matado.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • 0

    Miembros

    0

    Vistas

    0

    Reacciones

    0

    Historias leídas

    ¿Necesitas un descanso?

    Hecho con en Raleigh, NC

    Lea nuestras Normas de la comunidad, Política de privacidad y Términos

    ¿Tienes algún comentario? Envíanoslo

    Para obtener ayuda inmediata, visite {{resource}}

    Hecho con en Raleigh, NC

    |

    Lea nuestras Normas de la comunidad, Política de privacidad y Términos

    |

    Publicar un mensaje

    Comparte un mensaje de apoyo con la comunidad.

    Te enviaremos un correo electrónico en cuanto se publique tu mensaje. así como enviar recursos útiles y apoyo.

    Por favor, respete nuestras Normas de la comunidad para ayudarnos a mantener Our Wave un espacio seguro. Todos los mensajes serán revisados ​​y se eliminará la información que los identifique antes de su publicación.

    Haz una pregunta

    Pregunta sobre supervivencia o apoyo a sobrevivientes.

    Te enviaremos un correo electrónico en cuanto tengamos respuesta a tu pregunta, además de recursos útiles y apoyo.

    ¿Cómo podemos ayudarte?

    Indícanos por qué denuncias este contenido. Nuestro equipo de moderación revisará tu informe en breve.

    Violencia, odio o explotación

    Amenazas, lenguaje de odio o coerción sexual

    Acoso o contacto no deseado

    Acoso, intimidación o mensajes no deseados persistentes

    Estafa, fraude o suplantación de identidad

    Solicitudes engañosas o hacerse pasar por otra persona

    Información falsa

    Afirmaciones engañosas o desinformación deliberada

    Comparte tus Comentarios

    Cuéntanos qué funciona (y qué no) para que podamos seguir mejorando.

    Iniciar sesión

    Ingresa el correo electrónico que usaste para enviar tu solicitud a Our Wave y te enviaremos un enlace para acceder a tu perfil.

    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.