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Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Historia
De un sobreviviente
🇦🇺

Engañado para entrar en una relación

Empezó en la preparatoria. NOMBRE era amigo de unos amigos, así que lo conocí y lo vi por la escuela. No interactuamos mucho, pero descubrí que vivía en la misma calle. Es complicado a estas alturas, pero me acosaban mucho por ser rara. Mis compañeros me decían que era guapa, pero era raro que no saliera con nadie. La verdad es que no me atraía nadie. Una noche, tiraron huevos en mi casa; mi hermana menor estaba aterrorizada porque hacía un ruido muy fuerte. Salí corriendo, pero no vi a nadie. Pensé que NOMBRE estaba involucrado, y sabía su número, así que lo llamé, le grité y colgué. Más tarde supe quién estaba involucrado y no era NOMBRE (sino sus amigos), así que me ofrecí a llevarlo al cine como disculpa. Mientras veíamos la película, intentó besarme, pero aparté la cabeza y le dije que no. Unos meses después, me llamó para invitarme a salir (no habíamos hablado mucho desde la película). Le dije que no me interesaban las citas, que quería terminar la escuela. Unos meses más tarde, cuando me gradué de la preparatoria, me dejó cartas en mi casa, las ignoré. Luego me llamó para preguntarme si podíamos dar un paseo esa noche, ya que estaba en el hospital. Había intentado suicidarse y quería hablar con alguien... No quería ser la persona que le daba la espalda a alguien que necesitaba ayuda, así que dije que sí. Me encontré en mi casa por la noche y salimos a dar ese paseo. Tenía vendas en las muñecas, no recuerdo exactamente de qué hablamos... de que estaba triste, solo, feo, etc., y antes de irme a casa me invitó a salir otra vez. No quería que se abriera los puntos de nuevo para suicidarse, así que dije que sí. No sé cuál era mi plan final, simplemente no podía ser responsable de la vida de alguien. Empezamos a salir y, con el tiempo, nos sentimos bien. Mis padres no me prestaban mucha atención y cuidaba mucho de mi hermana, así que me sorprendió que alguien pareciera quererme de verdad. Nos mudamos juntos y me fui de casa de mis padres. Estuvimos juntos cinco años y nos comprometimos el último. Durante esos años, yo cocinaba, limpiaba, trabajaba a tiempo completo y estudiaba en la universidad a tiempo completo. Él apenas trabajaba. Desahogaba sus frustraciones conmigo y, en el peor de los casos, me golpeaba. Me pedía sexo y no paraba hasta que yo decía que sí. Cuando estaba demasiado cansada y me negaba a que me insistiera, me decía cosas como "puedes dormir" y yo lo dejaba tener sexo conmigo. A veces, me desperté y lo vi teniendo sexo conmigo. Fue el peor momento que he pasado los últimos 13 años intentando olvidar. Fue a mitad de nuestra relación. Estaba hablando por teléfono con mi madre, sentada en la cama, y él empezó a intentar tocarme. Le aparté la mano, entré en el vestidor y me senté. Seguía al teléfono. Él me siguió, me empujó hasta quedar tirada, luego me bajó la ropa interior y empezó a tocarme. Le di patadas y bofetadas con la mano libre, pero me daba vergüenza y no quería que mi madre me oyera, así que no fui muy fuerte y seguí escuchándola como si nada. Tuvo sexo conmigo en el suelo del armario y yo seguí hablando por teléfono como siempre. Me despedí de mi madre, colgué y no me podía mover. Recuerdo que me dijo: «Admítelo, te gustó». Hace unos tres años, después de terapia, quise contarle a alguien sobre esta experiencia. Pensé en contárselo a mi madre, pero no sé qué decir... estaba hablando por teléfono conmigo y nunca se dio cuenta de que algo iba mal. Por suerte, terminé esa relación, pero él me acosó y me acosó. Involucré a la policía, pero tardó meses en parar porque no tenía pruebas y su acoso «no era para tanto». No les conté lo del sexo porque si no tenía pruebas suficientes de que me acosaba, no tenía ninguna prueba de que me tocaba.

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  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    #1692

    En marzo conocí a alguien. Para el verano, ya éramos amigos, de esos que comen juntos y ven anime los fines de semana. Nunca hubo indicios de algo más. Entonces, una noche de agosto, una botella de bourbon y un juego de verdad o reto desdibujaron los límites que creía sólidos. La conversación se volvió íntima, y luego llegaron los retos. Lo que empezó con un beso se convirtió en algo que no quería. Recuerdo haber dicho "no" muchas veces, con las manos apretadas contra la ropa como límite. Me decían "no es sí". En mi estado de ebriedad, mi resistencia fue vencida. Me aferré a una idea clara: nada de penetración. Esa línea, al menos, no se cruzó. En los días siguientes, hice todo lo que debía hacer. Recurrí a todos los recursos disponibles. Tomé la pastilla de emergencia. Llamé a 1800RESPECT y SARC, buscando apoyo en un idioma que no es el mío. Estoy esperando exámenes médicos. Devoré "Know My Name" de Chanel Miller, encontrando consuelo en una historia que reflejaba mi propia confusión. Hablé con IA, analizando incansablemente cada emoción, intentando encontrar la manera de salir de este dolor. Encontré el coraje para llamar a una amiga y decir las palabras en voz alta, y su fe en mí fue un ancla. Y, sin embargo, una voz persistente aún resuena en los momentos de silencio: ¿Reaccioné de forma exagerada? ¿De verdad fue tan malo? Él fue amable una vez. Esta duda es un fantasma, y me persigue junto con la pesada carga de mi historial de depresión, que hace que todo se sienta mucho más pesado. He tomado una decisión que me trae a la vez alivio y profunda tristeza. Probablemente presentaré una denuncia, pero no creo que solicite una investigación completa. He llegado a la silenciosa y dolorosa comprensión de lo difícil que es probar una violación sin pruebas concretas, de cómo el sistema a menudo no imparte justicia. Me rompe el corazón por todas mis hermanas que han estado en esta misma situación, que han elegido priorizar su propia supervivencia sobre una lucha que saben que no pueden ganar. Así que, por ahora, elijo luchar por mí misma en lugar de contra él. Mi acto de rebeldía no está en un tribunal; está en mi propia sanación. Está en creer en mí misma cuando el mundo me enseña a dudar. Está en reconocer que, incluso sin justicia legal, lo que me sucedió fue real, estuvo mal y mi dolor es válido. Elijo cuidar de la persona que más importa en esta historia: yo.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    El trabajo de cocina del infierno

    Trabajaba en la cocina de un hospital como auxiliar de alimentación a los 23 años. Mi hermano había fallecido el año anterior y tenía 24 años. Sentía un profundo dolor por dentro, además de intentar trabajar y mudarme de casa. Era una mujer perdida que aprendía a vivir sola. Él tenía 28 años y lavaba los platos. Me intimidó al instante su personalidad, su voz fuerte y los chistes que inventaba, pero también me intrigó muchísimo cómo lograba cautivar a todos con quienes trabajaba, cómo era tan musculoso, bronceado, con el pelo negro azabache y transmitía tanta confianza en sí mismo; era difícil no sentirme cautivada. Mientras lavaba los platos, preguntaba en voz alta: "¿Alguien tiene sexo salvaje el fin de semana?". Una vez, estaba cerca de mi supervisora (una mujer de unos 60 años) y él se acercó y le preguntó si quería ir al cine con él. Ella se rió y le dijo que volviera al trabajo. Recuerdo haber estado almorzando con mis compañeras (eran muy buenas amigas por aquel entonces) y me contaban cómo les había enseñado porno en las taquillas. Recuerdo que decían lo incómodas que estaban, pero cambiaban de tema rápidamente y lo olvidaban. No sé cuánto tiempo después, una de ellas vino a verme en la cocina mientras trabajaba y me dijo que él le había preguntado cómo creía que era en la cama y si creía que yo era del tipo pervertido. Cuando vino y me dijo que él no estaba lejos, creo que la oyó y me miró, y yo quería esconderme. Cuando se iba a recoger los platos con una de las chicas, decía que si no volvían pronto, probablemente estarían teniendo sexo. Siempre me hacía cumplidos, decía que le gustaba mi pelo, mis uñas, ese bombardeo de amor que yo atrapaba como un pez hambriento. Recuerdo que un día, justo al despedirme de él al salir, él simplemente gritó «Te quiero». Cuando solo lavábamos los platos, hacía como que se masturbaba delante de mí y luego salpicaba agua por todas partes. A una de las mujeres mayores, de unos 60 años, siempre le estaba masajeando los hombros en medio de la cocina. (Esto era lo que más me confundía, ya que tenía 28 años). Pasaba junto a los carteles de suelo mojado y decía "¡Guau, debes estar cachonda!". Nadie lo oía. Se paraba en la puerta y miraba a la chica que tenía delante de arriba abajo, y entonces supe que era la siguiente en pasar. Incluso uno de los chefs me dijo: "Ve a comer con él y en 5 minutos te la chupas". No tuve ese momento de "¡Dios mío, qué inapropiado!", "debía estar intentando acosarme", sino que fue una sucesión lenta de cosas inapropiadas que me iban llegando, como si me estuvieran poniendo una vía intravenosa en forma de acoso sexual (directa e indirectamente). En ese momento ni siquiera me di cuenta de lo que me estaba pasando. Me encantaban los cumplidos y la atención que me daba, porque lo admiraba por su seguridad, encanto y su voz chillona. Pero también le tenía mucho miedo. Me había degradado y me hacía sentir muy incómoda con sus comentarios. Nos tenía a mí y a mis tres amigas del trabajo en Facebook, y enviaba muchísima pornografía por Messenger, haciendo bromas sobre las otras chicas del trabajo en cuanto a la pornografía. Me sentía avergonzada y humillada por ellas. Una buena amiga mía solía pedirle que la llevara a casa y decía que se hacían bromas sexuales, y cuando iba a salir del coche, él la obligaba a subir. Ella dijo que se lo tomó a risa, pero al llegar a casa nos envió un mensaje contándonos que estaba asustada. Más tarde, nos dijo que nadie se metiera en el congelador con él a menos que quisiera que la abusaran. Luego se acercó a mí y me contó que él había hecho bromas sobre sus pezones mientras ella estaba allí. Todavía recuerdo el momento en que pensé "¿Qué demonios acaba de pasar?". Estaba empujando los platos en un carrito, cuando el carrito dejó de funcionar y él se acercó a mí lo más cerca que pudo y me dijo: "Vamos, tú puedes". Entré en pánico e hice todo lo posible por poner el carrito en marcha. Al doblar la esquina, tuve que parar a respirar. Y mi mente se apagó desde ese momento. Desde ese momento me di cuenta de que mis límites no existían. Me estaban intimidando, humillando, avergonzando, degradando poco a poco, tanto que ni siquiera me di cuenta de lo que me estaba pasando hasta que fue demasiado tarde. Me habían manipulado y convencido para que cediera, coqueteé con él. Y antes de darme cuenta, estaba besándolo en su coche. Tan asustada que ni siquiera podía pensar mientras pasaba. Recuerdo que quería demostrarle que no le tenía miedo. Pero sí le tenía. Estaba aterrorizada por lo que pensara de mí, tan insegura de él y de su personalidad, sin saber si era buena o mala persona. Estaba hecha un desastre después de estar con él; me sentía mal, no comí en semanas. No les conté a mis compañeros de trabajo lo que había hecho; todos los días iba a trabajar y lo enfrentaba, me miraba fijamente, sintiéndome juzgada y humillada por ceder y estar con él. Quería sentirme bien de nuevo, y de alguna manera estaba en un círculo vicioso diciéndome a mí misma que si conseguía que fuera amable conmigo, todo estaría bien. Un día, al comer, le pedí que hablara y aceptó. Lo encontré en su coche y le dije que solo quería disculparme por cómo habían resultado las cosas entre nosotros. Y me dijo: "¿Así que quieres volver a hacerlo?". Le dije que no estaba segura. Y luego terminamos besándonos de nuevo. Cada vez que pasaba, los días siguientes me sentía como en un estado de aturdimiento, sin poder pensar, y estuve mentalmente enferma durante un tiempo. Ir a trabajar, sentirme humillada, degradada y como si no significara nada. Había días en que le rogaba que hablara conmigo y me explicara por qué había pasado, y él decía: «No sé por qué pasó, simplemente pasó». No podía pensar por mí misma, dependía de él para todo: mi forma de pensar, mi valía, mi realidad. Él me decía que tenía problemas importantes, que era incómoda y que estaba obsesionada con él. Durante meses, vomitaba antes de ir a trabajar, no podía comer y estaba al borde de una crisis nerviosa. Los días que iba a trabajar con él miraba al suelo, lo veía coquetear con otras chicas en la cocina y me veía despreciarme como si fuera basura. Esta noche escribo esto. Han pasado 4 años y he llegado tan lejos. Sigo pensando en este hombre a diario. Lo único que me cuesta cerrar es explicar a la gente cómo la manipulación mental combinada con el acoso sexual es una de las cosas más difíciles de explicar en terapia y asesoramiento. He tenido días en los que todavía me culpaba y me decía que era mi culpa y que había accedido a seguirle la corriente. Lo deseaba tanto que terminé rogándole a mi abusador que estuviera conmigo. Me pregunto cómo terminé siendo yo quien lo deseaba a él cuando era él quien me acosaba. Literalmente, he tenido que reaprender a amarme después de hacerme eso. Sigo aprendiendo después de todos estos años. Requiere mucho tiempo y esfuerzo. Pero de verdad espero que algún día pueda seguir adelante. Me he dicho a mí misma que lo perdono, pero algunos días es muy difícil. Nunca pude cerrar el tema con él. Y todavía dudo de si fui acosada sexualmente. Recuerdo haberlo llamado por teléfono y decir que todos saben que estoy bromeando, si no, ya me habrían acusado de acoso sexual. Quiero dejar de dudar de mí misma; siempre he sabido distinguir el bien del mal. Pero este hombre me arrebató esto. Y desde entonces he luchado en la vida. Sé que necesito perdonarlo. Sé que lo que pasó, pasó. Sé que mis ataques de pánico me decían que algo andaba mal. Sé que está dolido por hacerle esto a los demás. Dios, por favor, sana mi corazón.

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  • You are so strong and you survived. None of it was ever your fault and you matter so much.

    Compartido por una persona sobreviviente

    Mensaje n.° 1914

    Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    ¿Por qué soy yo quien tiene que lidiar con las consecuencias?

    Empezamos a salir y al principio todo iba bien. Pasábamos tiempo juntos con frecuencia y enseguida empecé a sentir algo por él. Con el tiempo, las cosas empezaron a cambiar de maneras que no entendía del todo en ese momento. Momentos que antes eran normales empezaron a volverse desagradables. —¿Qué más te gusta? —preguntó mientras teníamos sexo. —No lo sé. ¿Y a ti? —respondí. —Abofetear. —Me quedé sorprendida, pero como sentía algo por él, quería impresionarlo. Gran error. —¿Quieres abofetearme? —pregunté con vacilación. —Algo así. —Vale. Podemos intentarlo. Así que me abofeteó. Me dolió, pero no lo demostré. —¿Te gusta? —preguntó con una sonrisa. —Sí. —No me gustó, pero estaba demasiado absorta en mis sentimientos como para decirlo. —Tú también puedes abofetearme si quieres. Nunca volví a consentir a que me abofeteara; nunca me lo preguntó. Tiempo después, me negué a besarlo, así que me agarró del pelo y me atrajo hacia él. Me aparté y me abofeteó. Lo besé para que no lo volviera a hacer. Otra vez, me pidió un beso cuando yo estaba encima de él. Me reí y me aparté. "Por favor", suplicó. "No", respondí con una risita. Miró mi collar y lo agarró, arrancándomelo del cuello. Nos miramos fijamente durante unos segundos antes de que me riera para no llorar. Se ofreció a comprarme uno nuevo, pero le dije que lo arreglaría en casa. Más tarde supe que estaba demasiado dañado para arreglarlo. Otro día estábamos acurrucados frente al televisor cuando solté: "¿Cuál es tu fetiche más raro?". Pensó un momento antes de responder. "Sangre", dijo. "Vaya. ¿Quieres añadir algo más?", pregunté, señalando las cicatrices de autolesiones en mi brazo. Se rió entre dientes. —Me temo que no tengo un cuchillo lo suficientemente afilado. Pero cuando consiga uno, ¿te gustaría probarlo conmigo? —Solo si quieres. —Un momento de silencio, roto solo por el sonido de la televisión. No supe qué responder. —¿Y tú? —¿Eh? —¿Cuál es tu fetiche más raro? —Parecido al tuyo; me gustan los cuchillos. —De nuevo, intentaba impresionarlo—. Tengo un cuchillo. —Ya lo sé. ¿Quieres probarlo? —¿Quieres? —Claro. Se levantó, sacó su navaja y volvió a la cama. Nos besamos apasionadamente, nos desvestimos y, enseguida, se metió dentro de mí y me puso la hoja en la garganta. Tenía los ojos cerrados, concentrado en nuestros labios, y accidentalmente me pinchó el cuello. No lo mencioné hasta la siguiente vez que nos vimos. La siguiente vez, me rogó que le dejara cortarme la ropa interior. Le dije que sí, siempre y cuando no volviera a acercar el cuchillo a mi garganta. Empezó a cortar y, cuando hubo un agujero enorme, se rindió y los arrancó antes de colocarse entre mis piernas y empujar. Me puso el cuchillo en la garganta. Pensando que me había oído mal, le pedí que lo bajara. Entre besos, me preguntó por qué y le expliqué que me había pinchado el cuello la última vez y que no quería que volviera a pasar. Prometió que no lo haría y seguimos. Creo que le pedí que lo bajara de nuevo después de eso. Quizás no, la verdad es que no lo recuerdo. Me preguntó si quería ser la activa y le dije que sí, así que cambiamos de posición y, cuando me acomodé, me dio el cuchillo. Cuando fui a dejarlo a nuestro lado, me cogió la mano y me ayudó a sujetarlo contra su garganta. No entiendo por qué no respetó mi no inicial, supongo que fue por ese viejo dicho que todo el mundo piensa alguna vez: «Los chicos son así». Ahora sé que se trata de una violación de límites y un comportamiento coercitivo. Cuando le pedí que parara, debería haber parado. En cambio, me puso en una situación imposible: tenía un cuchillo en la garganta y un hombre encima que se negaba a quitármelo. En ese momento, me quedé paralizada. Volví a su casa después y su mano intentó subirse a mi blusa, pero lo detuve. Le dije: «Nada de sexo; solo besos». «¿Solo besos?», preguntó. Asentí. «De acuerdo», dijo. Nos besábamos cada pocos minutos, haciendo pausas para ver la televisión. Su mano recorría mi cadera y mi muslo. Tomé su mano y la coloqué sobre mi muslo, diciéndole que se quedara. Seguimos besándonos y su mano se deslizó lentamente por mi muslo hasta mis nalgas, apretándolas y acariciándolas suavemente. La volví a colocar en mi muslo y le dije que la dejara allí. Intentó poner su pierna entre mis muslos como solía hacer cuando estábamos desnudos antes de tener sexo y nos acariciábamos un poco. —Quita la pierna. —Lo siento —gruñó. Su mano seguía moviéndose, así que me giré y puse su mano sobre su muslo. —Deja de tocarme —me quejé. Preguntó: —¿Por qué? —Porque me estás poniendo cachondo. —Bien; ponte cachondo conmigo —dijo mientras empezaba a besarme el cuello y presionaba su erección contra mi trasero. —Hoy no. No me apetece. Levanté las piernas y me moví hacia adelante hasta que mi trasero y su erección quedaron a centímetros de distancia. Se estiró y movió los muslos hasta que quedaron presionados contra la parte posterior de mis muslos y su erección volvió a quedar contra mi trasero. Me giré para mirarlo y nos besamos de nuevo. —Por favor, te necesito —suplicó contra mis labios. Seguro que su erección no estaba cómoda. Así que cedí. "Yo también te necesito, preciosa". "¿Podemos follar?", preguntó. "Vale". Su mano se deslizó bajo mi camisa y mi sujetador y los subió. Me los quité y él se quitó los suyos antes de volver a colocarse con su muslo entre el mío. "Muévete para mí", ordenó. "Pero quiero que me folles". "Lo haré. Muévete primero". Intenté protestar, pero empezó a besar y chupar mis pezones y, en vez de eso, gemí. Empezó a moverse, así que hice lo que me indicó y me moví contra su muslo mientras nos besábamos. Cuando estaba a punto de llegar al orgasmo, dije: "Por favor, para". Hizo una pausa y preguntó: "¿Por qué, nena?". "Porque voy a correr". Siguió moviéndose aunque yo ya había parado. "Buena chica", gimió. “Corre para mí.” “Pero llevo pantalones…” “Shhh, no pasa nada.” Me agarró de las caderas y me guió por su muslo, provocándome un orgasmo. Sentí la cara roja de vergüenza y me escondí en su cuello. Cuando se detuvo, preguntó: “¿Te corriste?” “Mhm.” Asentí contra su cuello. “Buena chica.” Sin pausa, sin previo aviso, su mano se deslizó dentro de mis pantalones y ropa interior y empezó a tocarme. Este es otro ejemplo de cómo se negaba a respetar mis límites y me coaccionaba, agotándome hasta que dijera que sí. Jugaba videojuegos cuando terminábamos, conectándose a Discord para hablar por voz con sus amigos. Mientras jugaba, lo oí decir: “Cómo provocarle el síndrome de Estocolmo a una zorra”. De nuevo, lo atribuí a que estaba siendo provocador. Ahora me doy cuenta de lo perturbadora que debía ser su mentalidad para decir algo así. Le dije que no le rogaba a nadie. Al minuto siguiente, estábamos desnudos y él se frotaba contra mí, exigiéndome que le suplicara o no me la haría. Intenté resistirme, pero me sujetó las manos hasta que cedí. Me decía: "Eres una zorra desesperada". Una vez incluso me dijo que estaba investigando la guerra psicológica, y cuando le pregunté qué era, me respondió: "Tácticas de manipulación". Lo cual realmente revela su mentalidad. Pensé que podría estar embarazada y le envié un mensaje al respecto, esperando consuelo y madurez emocional. Lo que recibí fue una foto de una pistola y artículos de limpieza. Antes de ir a la universidad, bromeé sobre que se juntara con una anciana para que le hiciera compañía, ya que nuestro pueblo es prácticamente un asilo de ancianos. Me dijo que no, que iba a buscar a una chica de 17 años en el instituto. Con todos estos malos momentos acumulados, es fácil ver la toxicidad. Sin embargo, no todo fueron malos momentos. Me daba afecto poco a poco para mantenerme enganchada, de modo que cada vez que intentaba irme, sabía que volvería esperando su mejor versión. Estábamos viendo un programa cuando vimos una escena donde disparaban a criminales y pensé: ¿y si un día es tarde por la noche y estoy en casa con nuestros futuros hijos y él está fuera y le pasa algo malo pero no puedo ayudarlo? Una lágrima rodó por mi mejilla y cayó sobre su pecho desnudo. Me quedé paralizada. Sabía que lo había sentido, pero no estaba segura de cómo reaccionaría. Me besó suavemente la coronilla, cambió de canal a «Cold Ones», un canal de YouTube con el que siempre nos reíamos mientras lo veíamos. Estábamos en su casa, en su nueva habitación, y él seguía intentando tener relaciones sexuales conmigo. Le dije que no, que solo quería acurrucarme y ver la tele. Se enfadó y me dijo: «Si no vas a tener sexo conmigo, puedes irte». Me levanté, empecé a recoger mis cosas y me preguntó adónde iba. Le dije que me iba y solo respondió «vale». Su respuesta fue tan seca que decidí quedarme. Volví a subirme a la cama y él seguía preguntando: «¿Puedo tocarte?». Le repetía: «Seguro que está seco». Sin previo aviso, metió la mano en mis pantalones y empezó a frotarme, gimiendo sobre lo mojada que estaba. Empezamos a tener sexo porque él quería y yo no quería que me echara. Su cama rechinaba demasiado, así que nos fuimos al suelo. Le pedí que me pasara una almohada y me la dejó caer en la cara. Luego se acercó, se puso de pie sobre mí y empezó a menear su pene sobre mi cara, agachándose aún más. Le pregunté varias veces qué estaba haciendo y él solo sonreía sin responder. Finalmente, me arrastré fuera de debajo de él y le pregunté si iba a cagarme encima. Me respondió que solo iba a hacerme una felación. No acepté nada de eso. Pero no todo fue malo. Estábamos comiendo pollo BBQ de Domino's en la cama cuando una gota de salsa cayó sobre mi pecho y me la señaló. "Lámela". Sonreí. "¡Qué asco!". Hizo una mueca. "No te quejabas hace diez minutos". Asintió. "Es verdad". La lamió. Tiempo después, bromeó sobre regalarme salsa BBQ por mi cumpleaños. En otra ocasión, le estaba haciendo cosquillas en los pies y me agarró, me inmovilizó con las piernas y trató de tirarse un pedo en mi cara. Esto sucedió más de una vez. Llegó la Navidad y me preguntó qué quería de regalo. Emocionada, le pedí que me sorprendiera y fui de compras para él, comprándole un montón de cosas que pensé que le gustarían, incluyendo un collar con una nota musical, una baratija de piel de dragón, dados, juguetes antiestrés, incienso y un soporte para incienso. Por supuesto, también sus chocolates caros favoritos. Cuando le di sus regalos, no tenía nada para mí. Vi una estatua de gato en su escritorio y me dijo que era para su exnovia. Nunca me regaló nada. Finalmente me dejó después de que intenté suicidarme; le dije que había ido al hospital cuando en realidad estaba asustada y me escondí en mi habitación. Le dije que le había mentido y se puso histérico, enviándome un mensaje que decía: «Mi punto es que mientras tú idealizabas tu propia muerte, yo estaba estresada como una mula y cada vez que rechazabas mi ayuda no me sentía nada bien; luego me mentiste sobre buscar ayuda, me hiciste sentir fatal». No dejaba de escribirle, intentando recuperarlo y entender por qué me trataba así. Obtuvo una orden de alejamiento y la está utilizando activamente en mi contra.

    Nota comunitaria

    Esta historia contiene referencias a autolesiones o pensamientos suicidas. Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, por favor comunícate con una línea de ayuda en crisis.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    #348

    Es difícil definir lo que me pasó debido a las circunstancias que lo rodean. Me he autoinvalidado mucho, me he autoengañado, he pensado que mi experiencia no era válida porque había gente que lo había pasado peor. He hablado mucho con amigos y otros supervivientes, y todos coinciden en que fue prácticamente una agresión/abuso sexual (acoso, por supuesto), pero es diferente porque todo ocurrió en línea. Hablábamos por Skype, llamábamos y nos enviábamos mensajes a diario, pero seguía siendo en línea y ella vive en otro país, así que nunca pude denunciar lo sucedido. Me llamo sobreviviente y soy superviviente de abuso. Conocí Nombra un en 2016, pero no me hice cercana a ella hasta 2017. Había oído hablar de { Nombre B Nombre B muchas veces entre 2016 y 2017, pero no me hice amiga de ella hasta 2018. Mucha gente decía que era mala influencia y al principio desconfiaba de ella, pero como a muchos, me absorbió un ciclo durante años sin salida. Cuando conocí Nombre B tenía 16 años y ella 20, Nombra un tenía 19. Antes de conocerlas, era muy diferente: segura de mí misma y apasionada, con determinación y ambición. Pero en cuanto conocí a Nombre B poco a poco me convertí en su marioneta. Estoy volviendo a ser la chica que era antes; ahora que he salido de esa "amistad" soy más amable, más empática y compasiva, y soy mejor persona. Lo que hizo Nombre B fue aprovecharse de una adolescente vulnerable, manipularla y despojarla de su autoestima y confianza hasta que dejó de ser ella misma y se convirtió en su objeto. Yo fui quien conoció Nombre B Nombre B y se la presentó a Nombra un . Éramos inseparables, pasábamos prácticamente todo el día juntas y, en aquel entonces, éramos perfectas. Sin embargo, con el tiempo, las cosas empezaron a empeorar. De hecho, por estas fechas el año pasado, empezaron a suceder cosas que al principio no me parecieron importantes. Pensé que todo lo que pasaba era porque yo era una mala persona y una pésima amiga, pero ahora me doy cuenta de que lo que pasó fue repugnante y nunca debió haber ocurrido. Debido a que yo era menor de edad y Nombre B era adulta, existía un enorme desequilibrio de poder. Teníamos nuestro propio grupo de amigos, era pequeño y ninguna de nosotras se aventuraba fuera de nuestra burbuja; las únicas personas con las que interactuábamos éramos nosotras. Honestamente, la dinámica de nuestro grupo de amigos era tóxica ahora que lo pienso. Había drama todos los días, todos los días alguien tenía algo o alguien de quien quejarse y era agotador. Especialmente después del incidente de noviembre de 2020, Nombre B y Nombra un constantemente hablaban mal de mí a mis espaldas, llamándome molesta y aburrida. Mi amistad con ellos se volvió dependiente, dependía de ellos para ser feliz y la vida parecía girar en torno a ellos, mis amistades con ellos eran todo sobre ellos y sus parejas. Nunca sentí que pudiera hablar de mí, lo hice algunas veces, pero no tanto como ellos hablaban de sí mismos. Acudían a mí y entre ellos para todo, tuve que convencer a Nombre B de que no se descontrolara varias veces. Me volví dependiente hasta el punto de que si no hablaba con ellos durante unos días, las cosas se sentían raras, y me sentía mal por ello. Se pasaban todo el día jugando a sus parejas y nadie podía hablarles cuando lo hacían o se enfadaban. Nombre B era controladora, me dijo que no me cortara el pelo de cierta manera y una vez Nombra un y Nombre B mencionaron en una llamada que no les gustaba una de las prendas que me regalaron, terminé tirándola a la basura. Nombre B juzgaba mi pelo, dijo que necesitaba retocármelo porque se me veían las raíces y odiaba eso. Hubo momentos en que Nombra un y Nombre B me excluían de llamadas y conversaciones, muchas veces las llamadas eran sobre sus ocs y ships. Tenía miedo de hablar con Nombre B sobre ciertas cosas en un momento dado, le gritaba a la gente mucho (incluso a su propia novia) y aunque a veces se disculpaba, seguía siendo grosera y maleducada. No podías decirle nada o se enfadaba. No me permitía tener una opinión diferente y cuando empezó a alejarse de la toxicidad y a formar mis propias opiniones, se enfadaba. Ella va en contra de todo en lo que creo y me avergüenza haber apoyado y sido amigo de una persona como ella y su novia, que tiene las mismas opiniones. Cumplí 18 años en septiembre de 2019, Nombre B no me hizo mucho que yo recuerde antes de que cumpliera 18, pero justo después de cumplir 18, desarrolló sentimientos por mí, a pesar de nuestra gran diferencia de edad y a pesar de que me conocía desde muy joven. En febrero de 2020, me confesó sus sentimientos, yo no estaba muy bien mentalmente, así que simplemente me bloqueé y tuve lo que se podría llamar un ataque de ansiedad, terminé sin poder decir ni sí ni no a si correspondía y Nombre B se enojó, actuó como si la hubiera traicionado y rechazado. Avancemos hasta julio de 2020, yo todavía tenía 18 años en ese momento y Nombre B tenía 22. Los dos estábamos bromeando en el chat, burlándonos el uno del otro. Nombre B me insultaba mucho y a menudo, algunos podrían decir que nuestra amistad se basaba en sus insultos, muchas veces sus insultos eran personales, como que me llamaba patético o cosas así. Yo le respondía con insultos, pero solo para que me dijera que mis insultos no eran tan buenos como los suyos. Entonces, de alguna manera, se me escapó que tenía actividades sexuales, sí, no es gran cosa, mucha gente lo ha hecho, pero Nombre B empezó a obsesionarse con eso y me hacía todo tipo de preguntas y terminé diciéndole que tenía culo y tetas y se asustó y me pidió fotos, siguió rogando y le envié una por Facebook, solo para borrarla un segundo después para que no pudiera guardarla pero entonces empezó a gritar, diciendo "joder, perra, envíala otra vez o te llamaré", y entonces llamamos y tuve que enseñarle el culo. Recuerdo que me pidió que lo encendiera pero nunca lo usé conmigo mismo. Unos días después descubrí que Nombra un estaba en una llamada de Skype con ella mientras hablábamos por Facebook. Desde entonces, Nombra un y Nombre B empezaron a contarle a todo el mundo sobre mi vida sexual y todos, excepto unos pocos, se reían de mí por ello. Me sentí humillada, usaron el sexo como arma para hacerme sentir y quedar mal. Salió a relucir muchas veces durante las llamadas de Skype, incluso cuando les dije que no hablaran de ello. Este fue uno de los primeros casos de manipulación y lo que al principio llamé acoso sexual, pero después de hablar con mucha gente al respecto, incluyendo supervivientes, me di cuenta de que cruzó la línea entre acoso y agresión, numerosos supervivientes pueden estar de acuerdo y dar fe de ello. Hubo una llamada en un momento dado entre yo, Nombra un , Nombre B y Nombre C , no estoy segura de cómo surgió, pero Nombre B empezó a hacerme preguntas sexuales muy explícitas. Intenté decirle "quizás no deberíamos hablar de esto", porque estábamos en una llamada con otras personas y me sentía incómodo en general, pero ella me dijo que era "natural" y que "no había nada de qué avergonzarse". Terminé siendo coaccionado para responder estas preguntas y se rió de mí. En agosto de 2020 (dos semanas después de que mi perro falleciera, cabe añadir, ya estaba en un mal estado) Nombre B de repente, de la nada, admitió que todavía sentía algo por mí y me pidió que saliéramos después de que coqueteáramos durante diez minutos. Aceptamos salir y nos enviamos mensajes de texto durante una hora antes de que dejara de responderme. Poco después, Nombre B me envió un mensaje diciendo que todavía estaba enamorada de Nombra un , de quien estuvo enamorada durante años antes de que Nombra un la rechazara meses antes de que Nombre B admitiera sus sentimientos por mí. Siento que solo fui la segunda opción, el rebote, el descarte. Nombre B también fue la primera persona que mostró interés romántico en mí, así que me dolió que esta fuera mi primera experiencia en el amor. Al principio estaba confundido cuando recibí estos mensajes, me tomó un tiempo procesar lo que estaba pasando. Como se menciona en una de las capturas de pantalla, todos pensaban que Nombra un era heterosexual, esa fue la razón por la que Nombre B fue rechazado en primer lugar. No tenía idea de que Nombra un se sintiera así, así que fue un gran shock para mí, ya que nunca antes había mostrado interés en mujeres. Le escribí a una amiga que sabía que estaba saliendo con Nombre B y me desahogué con ella. Sin embargo, Nombre B hackeó mi cuenta sin mi consentimiento, revisó mis mensajes y vio que me estaba desahogando. Resultó que Nombre B hackeaba con frecuencia y cada vez lo justificaba culpándome a mí. En esta conversación, también hubo mucha manipulación emocional y la forma en que Nombre B usaba constantemente un apodo infantil para mí (en general) parecía condescendiente y casi como hablarle a un niño. Luego me pintaron bajo una luz negativa y no me permitieron tener sentimientos sobre haber terminado con otra persona, mis sentimientos fueron invalidados, parecía el malo y, finalmente, creí que era el malo. Todo pareció estar bien por un tiempo hasta que entré en una llamada de Skype y estalló una discusión, tuve un ataque de ansiedad en la llamada con Nombre C , Nombre B y Nombra un y todos me dejaron para entrar en una llamada privada de Skype. Nombre B tomó una foto de la llamada privada de Skype en la que entraron los tres y la publicó en una historia de Facebook, la llamada se llamaba "joder, odié esa llamada", y la vi pero nunca dije nada. Avancemos hasta noviembre de 2020, fue entonces cuando comencé a cuestionar mi sexualidad, ya que originalmente me identificaba como bisexual, pero por alguna razón no me sentía bien, así que hice lo que cualquiera haría: consulté con una amiga, esa amiga era Nombra un . No le dije explícitamente que estaba cuestionando mi sexualidad, pero esperaba que al hablar con ella y preguntarle sobre orientación sexual pudiera entenderme mejor. Pensé que me entendería, ya que ella había pasado por sus propias dificultades. Estábamos en una llamada con Nombre B , pero ella se había ido de la habitación o algo así, aunque seguía presente. Creo que debió haber escuchado nuestra conversación privada y todo se malinterpretó. Nombre B y Nombra un pensaron que solo estaba celosa de Nombra un Nombra un que intentaba hacerla sentir mal, pero no era así; estaba cuestionando mi sexualidad y pensé que hablar con Nombra un me ayudaría. Pensé que me entendería. Esa noche, recibí un mensaje inesperado de Nombre B diciendo que Nombra un se había ido a dormir y que quería hablar conmigo. Era muy tarde. Nombre B empezó a preguntarme si sentía algo por ella. Estaba muy confundido. Le dije que no varias veces, pero Nombre B dijo que no entendía cómo los sentimientos podían desaparecer tan rápido. Entonces le respondí que tal vez los había reprimido. Luego me preguntó si tendría una relación con ella a espaldas de Nombra un . Me sentía incómodo, pero no sabía qué hacer y creía que Nombra un estaba dormida. Ese mismo día, Nombre B había dicho que estaba triste porque Nombra un no quería tener sexo por Skype con ella. Entré en pánico y dije que había algo que ella no podía conseguir; no era una propuesta, solo estaba haciendo una afirmación, y admito que empeoré la situación. Tampoco estaba seguro de si hablaba en serio o no. Dije cosas que tal vez empeoraron las cosas, cosas que nunca debí haber dicho o habría dicho, así que tal vez fue en parte mi culpa, pero luego ella me preguntó si le estaba ofreciendo sexo telefónico, intenté decirle que le dolería a Nombra un y que estaría mal, pero ella siguió insistiendo y Nombre B dijo que estaría bien con eso. Luego dijo que amaba a Nombra un y le dije que necesitaba quedarse con ella. Tuve problemas para dormir esa noche, estaba temblorosa, ansiosa y llorando, incluso intenté enviarle un mensaje a alguien al respecto. No le dije a Nombra un porque pensé que estaba dormida. Tengo un problema con no poder decirle que no a la gente. También me preguntó si fantaseo con ella cuando leo pornografía, dije que no porque eso es perturbador. Pensé que ella todavía sentía algo por mí y había publicado cosas ese mismo día que daban a entender que aún sentía algo por alguien, y respondí como lo hice porque pensé que ella sentía algo por mí y tenía miedo de lastimar a Nombre B porque la última vez que la rechacé, se sintió muy herida y no quería lastimarla de nuevo como lo hice la otra vez. Al día siguiente, descubrí que todo era una prueba no solo para ver si aún sentía algo por { Nombre B Nombre B sino también si la seduciría y tendría sexo por Skype con ella o le enviaría algo. También descubrí que Nombra un no estaba dormida después de todo, sino que estaba despierta, viendo toda la conversación. Intenté defenderme, pero me hicieron quedar como el villano, me dijeron que había fallado de nuevo y me sentí sucio y asqueroso. Ella hizo más abuso emocional, pero no voy a entrar en detalles. También estoy bastante seguro de recordar que me mostró pornografía en uno de esos sitios web de "ver con amigos" y yo era menor de edad.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    Sanar es entender

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Abuso de mi madre en una piscina: Cuando quien debía cuidarme me dañó

    Nunca pensé que tendría que escribir esto, pero necesito sacar la verdad. Tenía 14 años cuando fui a una fiesta con mi mamá. Ella había estado bebiendo alcohol durante la noche. Más tarde, me metí a la piscina y, unos minutos después, ella entró al agua conmigo. Al principio, solo estábamos nadando. Luego, se acercó y me abrazó; yo le correspondí el abrazo porque era mi madre y no esperaba nada malo. Sin embargo, la situación cambió rápidamente. Empezó a susurrarme al oído cosas sexuales, explicándome "qué les gusta a las mujeres", cómo besarlas y cómo tocarlas. Me dijo que les gustaba que les besaran el cuello y comenzó a hacerlo conmigo mientras seguía susurrando esas instrucciones. Después, comentó que también les gustaba ser tocadas durante esos momentos y empezó a acariciarme los hombros y el pecho. Sentí un nudo en el estómago. Cuando intentó bajar las manos hacia mis zonas íntimas, me paralicé del nerviosismo y el miedo. No supe qué hacer en ese instante, sentí que el mundo se detenía. Afortunadamente, logré reaccionar, me separé de ella y salí de esa situación. Esa noche entendí que el lugar más seguro debería haber sido con mi familia, pero no lo fue. El alcohol fue su excusa, pero la acción fue suya. Desde entonces, he cargado con mucha culpa y confusión, preguntándome por qué mi propio cuerpo reaccionó o por qué no la detuve antes. Pero ahora sé que no fue mi culpa. Yo era un niño y ella era la adulta responsable. Comparto esto en Our Wave para romper el silencio sobre el abuso incestuoso materno, un tema del que casi nadie habla. Si estás leyendo esto y te ha pasado algo similar con un familiar, quiero que sepas que no estás loco/a y no eres un "error". Tu cuerpo respondió como pudo para sobrevivir. Mereces sanar y mereces ser creído/a.

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Espero que lo que me sucedió pueda ayudar a otros a través de su propia experiencia.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Ahora nunca soy el mismo

    No conozco a la mayoría de mi familia, solo a mis padres, hermanos, algunos primos, tíos, tías y abuelos. Mi hermana se casó hace un tiempo. Yo fui su dama de honor. Todas las damas de honor llevaban vestidos sencillos y discretos de un bonito color azul. Durante la recepción, todos estaban borrachos, como era de esperar, y al final de la noche, los invitados llegaron a despedirse. Creo que este pariente del novio vino a despedirse; nunca lo había conocido y ojalá nunca lo hubiera conocido. Mientras estaba de pie con las otras damas de honor, riéndonos de sus conversaciones de borrachos, se acercó a mí y a otra dama de honor por detrás, nos dio una bofetada y nos sacudió el trasero. Fue muy agresivo y me dolió. Me quedé en shock y no supe cómo reaccionar, así que corrí al baño y lloré. Nunca me habían tocado ni violado en mi vida y nunca pensé que lo harían. Desde que pasó esto, nunca me he sentido cómoda estando cerca de hombres o chicos, no me gusta hacer fila sola con chicos detrás de mí. Me he vuelto demasiado agresiva para incomodar a los chicos y quiero mantenerme alejada, me aíslo del sexo opuesto para sentirme segura. Ahora solo me siento segura con el género femenino. Este evento que cambió mi vida ocurrió cuando tenía trece años, ahora soy mayor y nunca me he recuperado de ese sentimiento de miedo y pavor, y solo recientemente le conté a mi madre sobre estos eventos y revelé una foto de la boda del hombre que violó a la otra dama de honor y a mí. Mi hermana y su esposo han cortado todo contacto con él y están disgustados por su comportamiento. La otra dama de honor estaba tan borracha que ni siquiera sabía que la había violado. Sé que esta historia es relativamente menor en comparación con algunas, pero esto ha cambiado por completo mi perspectiva y visión de la vida. Gracias por darme esta plataforma para compartir mi historia.

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  • HEALING ISNT A STRAIGHT LINE, AND THERE IS NO 'RIGHT' WAY TO DO IT. BUT, EVEN ON THE HARDEST DAYS, YOUR WORTH WILL REMAIN UNTOUCHED.

    Compartido por una persona sobreviviente

    Mensaje n.° 1707

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Eres fuerte. Estoy muy orgullosa de ti por haber llegado tan lejos <3. Que tengas un buen día/tarde/noche.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    1 de cada 3, no es para MÍ.

    Hace 10 años, mi cuerpo hizo algo asombroso. Me separó de mí misma para que no experimentara directamente (síganme) el trauma de lo que le estaba sucediendo a mi cuerpo. A esto lo llaman disociación. No ha sido hasta 10 años después, años de revivir, recordar y retrauma traumático que he comenzado a apreciar, agradecer y comprender este mecanismo que el sistema nervioso nos proporciona en nuestros momentos más oscuros. Es un mecanismo de protección del alma, a menudo nos mantiene con vida (a quienes lo logramos), y aunque puede llevar años darse cuenta de esto o incluso considerar la idea de que fue para nuestra propia supervivencia, en lugar de una huida forzada, ha sido la parte más hermosa de mi sanación. Permítanme compartir lo que sucedió. Hace diez años (no tengo "permiso" para hablar públicamente sobre mi edad, mi antiguo empleador o su nombre), pero puedo decir la verdad sobre todo lo demás; hace diez años, trabajaba para una empresa de tecnología. Era un entorno dominado por hombres, competitivo y casi nunca hostil. Sentía ansiedad todos los días que iba a trabajar, desde mi primera semana, cuando mi jefe me exigió que no considerara tener hijos durante al menos los próximos dos años si quería tomarme en serio mi carrera. Esa primera semana debería haber sido mi despedida. En cambio, y como era de esperar (dada mi personalidad, mi carácter y mi vulnerabilidad), se aprovechó de la incomodidad que percibió en mi respuesta y yo, ansiosa, me puse a trabajar para "demostrar mi valía". Era justo lo que quería. Había trabajado con esta persona antes, durante muchos años, pero nunca directamente. Mi percepción de él estaba influenciada únicamente por lo que había visto anteriormente y nadie me había advertido de que era peligroso. De hecho, mi incorporación a la empresa fue facilitada por amigos que también compartían la percepción de que esta persona era exitosa, cariñosa y un "hombre de familia". Ellos, al igual que yo, estaban muy equivocados. Durante los siguientes casi 15 meses, fui manipulada, humillada, abusada verbalmente, tocada físicamente (en la oficina), violada visualmente, violada auditivamente (sí, resulta que esto existe), violada oralmente, digitalmente y finalmente penetrada por mi antiguo empleador. Me aisló de mi pareja y mis amigos, me hizo trabajar más que nunca, mientras me humillaba o me elogiaba lo suficiente como para confundirme, perder la capacidad de discernir entre la realidad y hacer todo lo que me pedía. Lo hizo mediante múltiples mecanismos, pero el principal fue el narcisismo maligno y el desequilibrio de poder. Me recordaba lo estúpida que era hasta que empecé a creérmelo, me miraba fijamente (como a una presa) durante las reuniones, con tal descaro que casi no le importaba si alguien se daba cuenta. Se acomodaba (a propósito) debajo de las mesas de la sala de juntas, provocándome no verbalmente para ver si reaccionaba, me derrumbaba o decía algo. Nunca lo hice. Renuncié tres veces antes de que finalmente me despidiera. Para entonces, él estaba "entrevistando" a posibles parejas en mi nombre, haciendo planes para enviarme al extranjero donde podría "verme cuando quisiera" y tomando el control de mis finanzas "a través de bonificaciones monetarias" o incentivos para rendir en el trabajo. Había tomado cuidadosa y metódicamente el control de cada aspecto de mi vida, incluyendo mi propia voluntad. Pero me debo a mí misma, y a algunos ángeles, el haber escapado. Para entonces, estaba tan destrozada que me volví paranoica, suicida y apenas podía funcionar. Mientras tanto, él se comportaba como si yo no fuera nada, nadie, y al mismo tiempo decía cosas como "eres más hombre que yo...", obviamente representando la valentía que tuve al escapar, pero también la determinación de hacer lo necesario para sobrevivir. Desde entonces, he validado mi historia de varias maneras: 1) Acudí a la comisión de derechos humanos. El proceso, aunque defectuoso y no centrado en la supervivencia, fue una forma de validar mi experiencia en primer lugar. Me llevó diez años, y enfermar muy físicamente (y quedar discapacitada) reunir el valor para hacerlo. A través de este proceso tuve que enfrentarlo, virtualmente (gracias a la COVID, otro ángel), y no pude hacerlo. Sentí náuseas, mi sistema nervioso no podía decirle a mi cuerpo que habían pasado 10 años, solo tenía músculos, nervios y neuronas de memoria y fue retraumatizante. Llevé esto hasta donde pude y me dieron la oportunidad de escalarlo. 2) Fui a un abogado, varios de hecho, pero al final no fueron de mucha ayuda. Obtuvieron lo que necesitaban y pude conectar con un abogado de asistencia legal de voz suave que me ayudó a contar mi historia en detalle. Me defendieron lo mejor que pudieron, pero al final un abogado sin empatía me desvió de llevar el caso hasta los tribunales. Durante este proceso quedó claro que tampoco era un asunto civil, sino penal, así que no estaba en el camino correcto desde el principio. Sabía por el pasado, e incluso antes de que ocurriera el movimiento #METOO, que iba a ser muy difícil probar lo que me pasó. Que iba a ser mi palabra contra la suya. Aquí es donde terminan la mayoría de las historias... PERO no es donde terminará la mía. La razón, creo, por la que la mayoría de las mujeres en particular, no cuentan ni comparten sus historias, ni responsabilizan a su agresor, es el miedo. En muchos sentidos es porque nos culpamos a nosotras mismas, vemos nuestras propias deficiencias como la razón por la que nos sucedieron estas cosas. ¿Qué hicimos mal en esa situación? Nada. No hicimos absolutamente nada malo. Nuestro único problema o culpa radica en existir. Y adivina qué, eso no es nuestra culpa. Voy a decirlo de nuevo: Nosotras. No. Hicimos. Nada. Mal. Tú. No. Hiciste. Nada. Mal. Lo que sucedió no te pertenece. Le pertenece a la persona que lo hizo. Quienes a menudo son tan cerrados de mente a su propia disfunción que ni siquiera se dan cuenta de que lo que están haciendo no está bien. Así que lo hacen, sin pensar, enfocados solo en la autogratificación. Es como un animal, pero no como un ser humano. Así de destrozado, desalmado y miserable debe ser otro ser humano para infligir semejante horror a otro. Y le sucede a 1 de cada 3 mujeres en el trabajo. Peor aún si eres una mujer de color, peor aún si eres una mujer hispana o indígena en Australia. He decidido que se acabó el tiempo de separar mi alma de mi cuerpo para sobrevivir. De hecho, a medida que mi sistema nervioso se ha deteriorado después del parto y he entrado en cuidados paliativos, me he enfrentado a la muerte muchas veces. Muerte física real. Las ECM o experiencias cercanas a la muerte me han enseñado que sobrevivir, vivir, es una elección. Podemos elegir que nuestras experiencias nos definan, como las únicas en las que nos centraremos el resto de nuestras vidas, atormentadas por fantasmas del pasado. O podemos decir nuestra verdad, tan fuerte que ahogue todas las demás voces. Podemos trabajar juntas, podemos crear algo juntas, podemos hacer las cosas de manera diferente a como nos las marcó el pasado. Nadie puede poseernos, por mucho que nos infecten a nosotros y a nuestra mente. En muchos sentidos, he tenido suerte. Suerte de haber tenido la oportunidad de vivir, a pesar de tanto trauma, y seguir en pie (con mi bastón favorito, por supuesto) para pasar el tiempo que pueda con mi familia. O meditando, o en quietud. Él no volverá a tocar eso, ni a mí, jamás. Y mi decisión es no contar lo que pueda de mi historia a quien quiera escuchar, tantas veces como sea necesario, hasta que mi historia sea ahogada por voces de "no, para o llamo a la policía". Y nuestras niñas y niños están tan predispuestos a evitar a estas personas que simplemente no les sucede. Nuestras historias pueden habernos dejado indefensos, mientras sucedían. Pero el verdadero milagro es que tenemos herramientas de supervivencia innatas, ahí para protegernos, incluso en esos momentos, disociando nuestras almas de nuestros cuerpos y flotando (en mi caso, mientras la silla estaba en la esquina de la habitación) o saliendo por una ventana o el techo. No tenía que estar realmente allí para "sentir" lo que me estaba pasando. Tuve suerte. Ahora tengo la increíble oportunidad de reconectarme con mi cuerpo, como alma completa, y puedo desentrañar y reconectar lenta y cuidadosamente ese trauma de mi vida. Creo que eso nos convierte en verdaderos supervivientes. Y eso es un regalo. Gracias por permitirme compartir. Por favor, comparte también tu historia; cuanto más la cuentes, más fácil será liberar esa carga en tu cuerpo y mente. Besos nombre (también conocida como Sharky) o Mamá Sharky.

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Historia
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    ¿Cómo salgo de esta relación?

    Tengo 21 años, soy una mujer que creía haber encontrado al amor de su vida después de anhelar el amor por tantos años de adolescencia, sin embargo todo fue al contrario, si hubiera sabido como sería el estar con esta persona que creía el "hombre de mis sueños" de verdad que desearía estar sola para siempre. Lo conocí a mis 17 años aproximadamente desde ese entonces y el teniendo 18 hemos estado juntos, vamos para 4 años de relación pero necesito en serio consejos sobre como alejarme. Resulta que estudiamos la misma carrera en la misma universidad y aunque yo voy un poco mas adelantada este semestre volveremos a estar cerca, es por esto que no se como hacer para terminar la relación ya que el verlo todos los días va a ser muy difícil. Para dar un poco de contexto del por qué quiero acabar la relación es que llevo sufriendo violencia psicológica desde que iniciamos incluso como amigos, al principio no lo identificaba solo creía que era un hombre un poco diferente, incluso de esos que te venden como el chico malo y realmente juraba que cambiaría con el tiempo pero eso no fue así. Tuve que soportar que el siguiera muchas actrices de la industria para adultos y que le diera likes a esas publicaciones, también pasó que el antes de mi estuvo con muchas prostitutas cosa que me generaba mucha inseguridad. Ante toda esta baja de autoestima que empezó a crear en mi, decidí en autolesionarme y cuando se enteró fue la primera vez que me golpeó aunque en un inicio dijo que fue un accidente pero me hizo suplicarle mientras me pisaba mis manos para que no me dejara. Muchas cosas han pasado que no creo poder contarlas todas pero solo sé que este último año de relación todo empeoro en cuanto a la violencia física, empezó a escupirme, golpearme la cabeza con puños, jalonearme del cabello, abofetearme, dejarme morados en todo el cuerpo que incluso tuve que fingir hace un mes que tuve un accidente donde me chocaron, idea que fue dada por él. He pensado hace unos 3 meses en ya dejarlo y es tanta la ansiedad y el no poderle contar nada a nadie porque me aisló de mis amigos que no se que mas hacer, el día de ayer me estranguló y perdí la conciencia por unos segundos, fue tan doloroso por la idea de pensar que pude haber muerto, mi cuerpo no lo sentía, sentía que me caería y lo único que él hizo fue seguirme golpeando aún cuando pedí que buscara ayuda porque no entendía que pasaba. Todo esto pasó porque le dije que no tenía dinero para poder comprar comida ya que incluso no puedo gastar mi dinero porque todo debo dárselo sino me castiga como dejándome de hablar, manipulándome con que si no lo hago le dirá a mis padres que he incluso sacado dinero de ellos para cosas que no debo pero todo es por él. Ya no lo amo, creo que solo estoy en piloto automático pero tengo mucho miedo y no cuento con personas que puedan acompañarme así que debo soportarlo unos meses hasta que ya no lo tenga que ver pero con lo que pasó ayer me asusta mucho que pueda acabar con mi vida. Por favor si leíste esto dime que puedo hacer, quiero salir de esto antes de que él tome por completo mi vida.

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  • “Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

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    Supervivientes

    Fui víctima de agresión sexual infantil por primera vez cuando tenía 4 años, mi abusadora tenía 9. Era amiga de la familia, ella y su familia siempre fueron muy cercanas a la nuestra. Me agredía sexualmente cada vez que me veía. Unos años después, cuando tenía 7 años, su hermano menor, que tenía 8, también había comenzado a agredirme sexualmente. Ninguno de los dos sabía que el otro me lo hacía, así que terminaban haciendo "entregas accidentales" de mí. Uno terminaba conmigo y me enviaba a pasar el rato con el otro. Este ciclo continuó hasta que cumplí 13 años, fue la última vez que los volví a ver, ya que me había mudado al otro lado del estado. De camino a casa después de esa visita, los bloqueé por completo. La última vez que lo hicieron, la hermana mayor tenía 18 años y el hermano también tenía 13, ya que su cumpleaños era más tarde ese mismo año. Me agredieron sexualmente innumerables veces durante 9 años seguidos y nadie se dio cuenta. Mi madre me confrontó cuando tenía 14 años. Se lo conté sin querer a una consejera escolar y la llamaron. Tuvo varias semanas para hablar conmigo. Sin embargo, eligió el mejor momento para hablarme de ello mientras me moría en una cama de hospital por un intento de suicidio. Me horroriza dormir; cada vez que cierro los ojos, solo veo lo que me hicieron. Me obligo a permanecer despierta varios días seguidos simplemente para evadir los terrores nocturnos y los recuerdos. No importa cuánto frote ni lo caliente que esté el agua, siento que nunca podré quitarme las manos de encima. Siempre puedo oír lo que me decía en el fondo de mi cabeza: «Cállate, te oirán». Nuestras familias vivían en la habitación de al lado. Todavía duermo en la cama donde me violaron tantas veces. A los 8 años, me metía debajo de la cama y contaba las veces que había pasado; dejé de hacerlo poco después de empezar porque se me hacía muy difícil recordarlo. Quiero sentirme segura. Quiero que mi cuerpo vuelva a sentirse mío. Temo hacerme algo.

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    #1857

    #1857
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  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • There is a life out there for you where you deserve to feel safe, cared for, loved, cherished and free. Healing is possible, I believe you and I believe in you.

    Compartido por una persona sobreviviente

    Mensaje n.° 1884

    Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Control coercitivo

    Él y yo nos conocimos el fecha . Yo tenía 17 y él 19. Acababa de regresar a Australia después de vivir un año en Estados Unidos cuando decidí enviarle un mensaje de texto para decirle que había vuelto. Habíamos estado hablando por Snapchat durante algunos meses, así que me invitó a dar un paseo para tomar un café. Nuestro primer encuentro fue bien y comenzamos a salir con regularidad. Durante el transcurso de nuestro año y medio de relación, los momentos se volvieron amargos. "¿Qué más te gusta?", preguntó mientras teníamos sexo. "No lo sé. ¿Y a ti?", respondí. "Abofetear". Me quedé sorprendida, pero como tenía sentimientos por él, quería impresionarlo. Gran error. "¿Quieres abofetearme?", pregunté con vacilación. "Algo así". "Está bien. Podemos intentarlo". Entonces me abofeteó en la cara. Escoció, pero no lo demostré. "¿Te gusta eso?", sonrió. “Sí.” No lo hice, pero estaba demasiado absorta en mis sentimientos para decirlo. “También puedes abofetearme si quieres.” Nunca consintí en que me abofeteara de nuevo; él nunca me lo pidió. Tiempo después, me negué a darle un beso, así que me agarró del pelo y me atrajo hacia él. Me aparté y me abofeteó. Lo besé para que no lo volviera a hacer. Sentí miedo cuando lo hizo porque no me había pedido abofetearme y lo hizo porque le había negado un beso. De manera similar, otra vez me pidió un beso cuando yo estaba encima de él. Me reí y me aparté. “Por favor.” Suplicó. “No.” Me reí. “¿Por favor?” Preguntó de nuevo. Negué con la cabeza mientras fruncía los labios. Lo besé por toda la cara menos en los labios. No dijo nada después de eso, solo miró mi collar y lo agarró, arrancándomelo del cuello. Nos miramos fijamente durante unos segundos antes de que me riera para no llorar. Dijo algo sobre que era de mala calidad. Se ofreció a comprarme uno nuevo, pero le dije que lo arreglaría en casa. Más tarde supe que estaba demasiado dañado para arreglarlo. Eso me impactó. Iba a llorar, pero puse buena cara para él porque no sabía qué haría si me veía llorar. Me asusté cuando extendió la mano para agarrarlo y me tiró hacia adelante cuando intenté alejarme y se rompió el collar. Otro día estábamos acurrucados frente al televisor cuando solté: "¿Cuál es tu fetiche más raro?". Pensó un momento antes de responder. "Sangre", dijo. ¿Qué se suponía que debía decir a eso? Le seguí la corriente porque tenía curiosidad y no esperaba que llegara tan lejos. "Eh. ¿Quieres añadir más?", pregunté, señalando las cicatrices de autolesiones en mi brazo. Respuesta estúpida. ¿Estaba tratando de impresionarlo? ¿Tal vez pensé que era caliente en ese momento? Se rió entre dientes. “Me temo que no tengo un cuchillo lo suficientemente afilado. Pero cuando consiga uno, ¿te gustaría añadirme algunos?” “Solo si quieres que lo haga.” Un momento de silencio roto solo por la televisión. “¿Y tú?” Preguntó. Estaba mirando la televisión y distraída de la conversación, como esperando que si desaparecía en el video que se estaba reproduciendo la conversación terminaría. “¿Eh?” Respondí finalmente. “¿Cuál es tu fetiche más raro?” “Similar al tuyo; me gustan los cuchillos.” De nuevo, estaba tratando de impresionarlo. Estaba pensando en la vez que un chico con el que me acosté nombre me dio un cuchillo de caza porque dije que vendí el mío. “Tengo un cuchillo.” Tenía una navaja de bolsillo con la que abría paquetes. “Lo sé. ¿Quieres probarlo?” “¿Quieres?” “Claro.” No. ¿Por qué dije eso? Se levantó, sacó su navaja y volvió a la cama. Nos besamos, nos desvestimos y, enseguida, se metió dentro de mí y me puso la navaja en la garganta. ¿Quizás me preguntó dónde y le dije que me la pusiera en el cuello? No sé, solo que no cerca de mis tetas. Ahora me parece muy gracioso porque tengo los pezones perforados. Tenía los ojos cerrados y estaba concentrado en nuestros labios y accidentalmente me pinchó el costado del cuello. Eso dolió. Me separé de su beso para cogerle la mano mientras él la sostenía. Estaba preocupada porque pensé que debería haber estado más atento para que no me hiciera daño. No lo mencioné hasta la siguiente vez que salimos. La siguiente vez ( fecha 2 ), me rogó que le dejara cortarme la ropa interior. Le dije que sí, siempre y cuando no volviera a ponerme la navaja en la garganta. Empezó a cortar y, cuando hubo un agujero enorme, se rindió y me la quitó antes de colocarse entre mis piernas y empujar. Me puso la navaja en la garganta. Pensando que me había oído mal, le pedí que lo soltara. Entre besos, me preguntó por qué y le expliqué que me había pinchado el cuello la última vez y que no quería que volviera a pasar. Prometió que no lo haría y seguimos. Me molestó que no quitara el cuchillo cuando se lo pedí, pero seguía besándome, así que me distraje. Creo que le pedí que lo soltara otra vez después. Quizás no, la verdad es que no lo recuerdo. Intenté apartarlo, pero no movió la mano, así que al final fui yo quien lo empujó y él lo sujetó. Dejé de forcejear, pero mantuve la mano ahí. Esto daba mucho miedo. No quería el cuchillo ahí y él no lo quitaba. Me preguntó si quería ser la dominante y le dije que sí, así que cambiamos de posición y, cuando me acomodé, me dio el cuchillo. Cuando fui a dejarlo a nuestro lado, me cogió la mano y me ayudó a sujetarla contra su garganta. Me sujetó la mano con el cuchillo clavado contra su garganta. Esto fue incómodo y perturbador porque quería soltarlo. Lo besé y le dije que quería soltarlo y finalmente cedió. Cuando terminamos, le dije de nuevo que no quería el cuchillo cerca de mi garganta porque me había pinchado antes. Se encogió de hombros y dijo: "Oh, lo siento". No entiendo por qué no respetó mi no inicial, pensé que era por ese viejo dicho que todos piensan en algún momento: "Los chicos son así". Cuando le pedí que parara, debería haber parado. En cambio, me puso en una situación imposible donde tenía un cuchillo en la garganta y un hombre encima de mí que se negaba a quitármelo. Me hizo cómplice al poner el cuchillo en mi mano. Volví a su casa después de eso y su mano intentó subirse a mi camisa, pero lo detuve. Le dije: "Nada de sexo; solo besos". "¿Solo besos?", preguntó. Asentí. "De acuerdo", dijo. Nos besamos cada pocos minutos mientras hacíamos pausas para ver la televisión. Su mano seguía recorriendo mi cadera y muslo. Tomé su mano y la coloqué en mi muslo, diciéndole que se quedara. Seguimos besándonos y su mano lentamente se deslizó por mi muslo y bajó hasta mi trasero, apretando y acariciando suavemente. No quería que hiciera esto. Quería besarnos, abrazarnos y ver la televisión. Él siguió aumentando la intensidad. La moví de nuevo a mi muslo y le dije que la dejara allí. Intentó poner su pierna entre mis muslos como lo hacía cuando estábamos desnudos antes del sexo y hacíamos un poco de juegos previos. "Quita la pierna". "Lo siento", refunfuñó. Su mano seguía moviéndose, así que me giré y puse su mano en su muslo. "Deja de tocarme". Me tocó a mí refunfuñar. Preguntó: "¿Por qué?". "Porque me estás poniendo cachondo". "Bien; ponte cachondo conmigo", dijo mientras empezaba a besarme el cuello y presionaba su erección contra mi trasero. “Hoy no. No tengo ganas.” Levanté las piernas y me moví hacia adelante de manera que mi trasero y su erección quedaron a centímetros de distancia. Estiró y movió los muslos para que quedaran presionados contra la parte posterior de mis muslos y su erección contra mi trasero. Cada vez que volvía a preguntar o se movía para tocarme, me molestaba y me incomodaba, pero cedí porque seguía preguntando y pensé que ya había tenido sexo con él antes y no aceptaba un no por respuesta, así que ¿por qué no simplemente cedía? Me giré para mirarlo y nos besamos de nuevo. “Por favor, te necesito.” Suplicó contra mis labios. Estoy segura de que su erección no estaba cómoda. Así que cedí. “Yo también te necesito, preciosa.” “¿Podemos follar?” Preguntó. “De acuerdo.” No quería tener sexo con él. Solo estaba allí para besos y caricias. Cedí porque no dejaba de preguntar. Su mano se deslizó bajo mi camisa y mi sujetador y los subió. Me los quité y él se quitó los suyos antes de volver a acomodarse con su muslo entre el mío. "Muévete para mí", ordenó. "Pero quiero que me folles". "Lo haré. Muévete primero". Intenté protestar, pero empezó a besar y chupar mis pezones y, en lugar de eso, gemí. No quería moverme. Solo quería terminar con el sexo. Pero él seguía diciéndome que me moviera y empezó a moverse, así que no pude hacer nada más. Empezó a moverse, así que lo seguí y me moví contra su muslo mientras nos besábamos. Cuando me acercaba al orgasmo, dije: "Por favor, para". Hizo una pausa y preguntó: "¿Por qué, nena?". "Porque voy a correr". Continuó moviéndose a pesar de que yo había parado. Esto era aterrador porque mi cuerpo decía sí, quiero tener un orgasmo, pero mi mente decía no, no así. "Buena chica", gimió. “Corre para mí.” “Pero llevo pantalones…” Razón válida para detenerse, de nuevo no estoy segura de por qué insistió. “Shhh, está bien.” Me agarró de las caderas y me guió por su muslo, haciéndome llegar al orgasmo. Tenía la cara roja de vergüenza y me escondí en su cuello. Cuando se detuvo, preguntó: “¿Te corriste?” “Mhm.” Asentí contra su cuello. Lo había hecho, lo que me asustó aún más porque no quería, pero la fricción contra mi cuerpo me obligó a llegar al clímax. “Buena chica.” Sin pausa, sin advertencia; su mano se deslizó dentro de mis pantalones y ropa interior y comenzó a tocarme con los dedos. Este es otro ejemplo de cómo se negó a respetar mis límites y me coaccionó, agotándome hasta que dije que sí. Jugaba videojuegos cuando terminábamos, conectándose a Discord para chatear por voz con sus amigos. Cuando estaba en medio de un juego, lo oí decir: “cómo provocarle el síndrome de Estocolmo a una zorra”. De nuevo, lo atribuí a que estaba nervioso. Ahora me doy cuenta de lo perturbadora que debía ser su mentalidad para decir algo así. Le dije que no le rogaba a nadie. Al minuto siguiente, estábamos desnudos y él se frotaba contra mí, ordenándome que le suplicara o no lo haría. Intenté resistirme, pero me sujetó las manos hasta que cedí. Esto fue aterrador porque acababa de decir que no suplicaba. No quería suplicar. Estaba atrapada debajo de él hasta que me obligó a hacerlo frotándome. Me abofeteó y luego dijo: "Eres una zorra desesperada". Le respondí: "Solo para ti". Y entonces me besó. Una vez incluso me dijo que estaba investigando la guerra psicológica, y cuando le pregunté qué era eso, dijo: "Tácticas de manipulación". Lo cual realmente resalta su mentalidad. Pensé que podría estar embarazada y le envié un mensaje de texto al respecto, esperando consuelo y madurez emocional. Lo que encontré fue una foto de una pistola y artículos de limpieza. Esto me sobresaltó porque esperaba que tuviera algo de madurez, pero en cambio me recibió con una amenaza. Antes de ir a la universidad, bromeé sobre que se juntara con una anciana para que le hiciera compañía, ya que nuestro pueblo es básicamente un asilo de ancianos. Dijo que no, que iba a buscar a una chica de 17 años en el instituto. Con todos los malos momentos acumulados así, es fácil ver la toxicidad. Sin embargo, no todo fueron malos momentos. Me daba afecto poco a poco para mantenerme enganchada, de modo que cada vez que intentaba irme, sabía que volvería esperando su mejor versión. Estábamos viendo un programa cuando vimos una escena en la que disparaban a unos criminales y pensé: ¿y si un día es tarde por la noche y estoy en casa con nuestros futuros hijos y él está fuera y le pasa algo malo pero no puedo ayudarlo? Una lágrima rodó por mi mejilla y cayó sobre su pecho desnudo. Me quedé paralizada. Sabía que lo sentía, pero no estaba segura de cómo reaccionaría. Me besó suavemente la coronilla, cambió el canal a ' canal ', un canal de YouTube con el que siempre nos reíamos mientras lo veíamos. Me sentía bien por dentro cuando teníamos momentos como este. Eso me hacía volver. Sabía que podía ser decente y amable conmigo, pero muchas veces simplemente elegía sus propios deseos por encima de mi comodidad. Estábamos en su casa, en su nueva habitación, y seguía intentando tener relaciones sexuales conmigo. Le dije que no, que solo quería acurrucarme y ver la tele. Se enfadó y me dijo: "Si no vas a tener sexo conmigo, puedes irte". Me levanté, empecé a coger mis cosas y me preguntó adónde iba. Le dije que me iba y lo único que dijo fue "vale". Esa respuesta fue tan seca que decidí quedarme. Me volví a subir a la cama y él seguía preguntando: "¿Puedo tocarte?". Yo seguía repitiendo: "Probablemente esté seco". Sin previo aviso, metió la mano dentro de mis pantalones y empezó a frotarme, gimiendo sobre lo mojada que estaba. No quería perderlo. Me importa mucho y la idea de que solo porque no quisiera hacer algo como tener sexo lo perdiera era demasiado abrumadora. No quería perderlo y que dijera eso me presionó mucho para tener sexo con él. Empezamos a tener sexo porque él quería y yo no quería que me echara. Su cama rechinaba demasiado, así que nos fuimos al suelo. Le pedí que me pasara una almohada y me la dejó caer en la cara. Luego se acercó, se puso de pie sobre mí y empezó a agitar su pene sobre mi cara y a agacharse más. Esto fue horrible. ¿Por qué se agachaba sobre mi cara? Todavía tengo flashbacks de esto donde puedo ver todo lo que pasó ahí arriba. Le pregunté varias veces qué estaba haciendo y él solo sonreía sin responder. Finalmente, salí de debajo de él y le pregunté si iba a cagarme encima. Respondió que solo iba a hacer que le hiciera una mamada. No acepté nada de eso. Esto, de nuevo, fue horrible. No quería tener sexo ese día. Estaba visiblemente retrasando el sexo ese día diciendo que deberíamos ir a la pared (no funcionó, era demasiado alta) y luego al suelo y cuando terminé en el suelo tuve una de las peores y más absurdas experiencias sexuales de mi vida. No todo fue malo. Estábamos comiendo pollo BBQ de Domino's en la cama cuando una gota de salsa cayó sobre mi pecho y él la señaló. "Lámela". Sonreí. "Puaj, qué asco". Hizo una mueca. "No te quejabas hace diez minutos". Asintió. "Cierto". La lamió. Tiempo después, bromeó diciendo que me regalaría salsa barbacoa por mi cumpleaños. Llevé unas esposas a su casa y se las puso, quedándose atascado. Tuve que ayudarlo a liberarse. En otra ocasión, le estaba haciendo cosquillas en los pies y me agarró, me inmovilizó con las piernas y trató de tirarse un pedo en mi cara. Esto sucedió más de una vez. Llegó la Navidad y me preguntó qué quería. Emocionada, le dije que me sorprendiera y fui de compras para él, comprándole un montón de cosas que pensé que le gustarían, incluyendo un collar con una nota musical, una bola de Navidad con piel de dragón, dados, juguetes antiestrés, incienso y un soporte para incienso. Por supuesto, también sus chocolates caros favoritos. Cuando le di sus regalos, no tenía nada para mí. Vi una estatua de gato en su escritorio y dijo que era para su exnovia. Nunca me regaló nada. Una vez se quedó parado en un rincón, apuntándome con el cuchillo y sonriendo. Le dije que estaba siendo espeluznante y guardó la cosa después de quedarse allí parado unos segundos más. Su ex llamó y él salió de la habitación, volviendo para decirme que su perro le había montado la pierna. Me mostró un video en sitio web de una vagina convertida en una pipa de crack y me preguntó si podía hacerme eso a mí. Hice un trato con él: si él tenía sexo, yo tenía que tener al menos 10 minutos de mimos después. El sexo solía durar alrededor de una hora. A veces, cuando nos abrazábamos, me envolvía completamente en sus brazos mientras yo estaba acostada sobre su pecho. Otras veces, ponía una mano perezosa sobre mi cintura. La mayoría de las veces me hacía acurrucarme con él (él como cucharita). Aunque, una vez estábamos medio dormidos y yo lo estaba abrazando cuando me di la vuelta y él se dio la vuelta para acurrucarse conmigo y creo que nunca había sido más feliz con él. La tercera vez que usamos el cuchillo, no respondía a ninguno de mis mensajes, así que le escribí: "Fóllame con un cuchillo en la garganta". Finalmente respondió y me dijo que fuera a su casa. Fui y me pidió que fuera a buscar el cuchillo mientras salía de la habitación. Fui y no estaba donde lo guardaba. Volví a la cama donde estaba antes de que saliera de la habitación y sentí un objeto duro debajo de la almohada. Miré y ahí estaba el cuchillo. Lo había deslizado debajo de mi almohada antes de irse. Eso me confundió. ¿Por qué pedirme que fuera a buscarlo? Trajo dos botellas de agua fría, me dio una y puso una pastilla en la otra justo delante de mí antes de agitar la botella y bebérsela. Puso la botella al lado de la mía y no sé si se mezclaron mientras no miraba. Le pedí un cepillo cuando estaba en su casa. Él trajo uno e intentó cepillarme el pelo. Me despeinó la raya, así que cogí el cepillo y le dije que me lo había estropeado. Momento tonto. Le gustaba asfixiarme. A veces me dirigía la mano hacia su garganta. Una vez le pregunté si quería asfixiarme para ver cuánto tardaba en desmayarme. Aceptó y su mano estuvo alrededor de mi garganta durante unos cinco o diez minutos antes de que parara porque le empezó a dar un calambre. Yo estaba tratando de ser alguien que él aceptaría. Al principio de nuestra relación, mencionó que había tenido una acosadora. Una chica. Me pregunto dónde estará ahora. Una vez quiso tener sexo mientras yo tenía la regla. No tenía tampones, así que acordamos que al día siguiente, cuando fuera a su casa, traería algunos porque me quedaría a dormir. Llegué a su casa pero olvidé los tampones y mi pijama. Llamé a mamá y me los bajó. nombre y yo tuvimos sexo después de que él pusiera las toallas. Fue normal, supongo, un poco más seco. Nos duchamos después. La siguiente vez que tuve la regla, no quiso tener sexo de nuevo. Le hice una felación y eso continuó hasta que un día volvimos a tener sexo durante la menstruación y él trajo dos bolsas de basura para mi tampón. Otra vez estábamos en mi casa y él quería que lo besara mientras se masturbaba. Normalmente yo me tragaba su semen cuando estaba a punto de terminar y él me avisaba. Esa vez no me dijo nada después de que se lo pidiera y en su lugar, se limpió con papel higiénico y no me dio ninguna explicación. Más adelante en nuestra relación, le pregunté si todavía veía un futuro conmigo como decía. Dijo: "Ya no realmente". Le pregunté por qué. Respondió: "No eres mi tipo". Le pregunté cuál era su tipo. Dijo: "Alternativo". Intenté dejarlo. Muchas veces. Salí de su casa y le dije: "Nunca nos veremos". Respondió: "Eso mismo dijiste la última vez". En mi cama, viendo la televisión que compré porque hizo un comentario sobre mi falta de una. Nos estábamos besando y sus brazos me rodeaban. Recorrió mi cuerpo con su mano. Entre besos, seguía preguntando: "¿Sexo?". Al principio decía "tal vez", y luego: "¿No podemos simplemente pasar el rato y no tener sexo?". Él seguía preguntando. Yo no quería tener sexo con él, solo quería acurrucarme y ver la tele. Él respondió: "Pero me pones muy cachondo". "Tenemos sexo todo el tiempo, estoy intentando ser solo amigos". "Pero el sexo me sentaría tan bien ahora mismo". Continuó presionándome de forma sutil, preguntando una y otra vez. Nos besamos. Sus manos exploraron mi cuerpo. Mis manos se quedaron en su pelo la mayor parte del tiempo. Se frotó contra mí, presionando su erección contra mi muslo. Se giró, se colocó entre mis piernas y me pidió que me frotara con él. Cedí. Sentirlo contra mí me excitó y cedí. Para empezar, no quería sexo. Me duele pensar en esto porque siempre cedía después de que él seguía tocándome. Me gustaba besarlo y traté de pedirle que mantuviera las manos quietas, pero si las movía a mi muslo, las deslizaba hacia mi trasero, y si las movía a mis caderas, jugaba con mis pechos. Solo quería ver la tele y besarlo. Pero como ahora estaba encima de mí y su pene estaba presionado contra mis partes íntimas, cedí. Lo hicimos y después nos quitamos la ropa y volvimos a besarnos. Tuvimos sexo. Duró un buen rato. nombre dijo que iba a terminar y luego no lo hizo dos veces. Le sugerí que hiciéramos una pausa. No me hizo caso y siguió. "¿Deberíamos hacer una pausa? Serán diez minutos, cariño, y podemos volver a ello". Negó con la cabeza. "Ya casi llego". Esperé como veinte minutos más a que terminara, mirando la tele por encima de su hombro mientras me penetraba. Por suerte, le pedí que moviera la cabeza y coloqué mi oído sordo hacia sus gemidos mientras mi oído bueno estaba orientado hacia la tele. “¿Has terminado?” pregunté. Varias veces. Negó con la cabeza y volví a preguntar. “Vamos, tomemos un descanso. Diez minutos viendo la tele y luego volvemos, te lo prometo”. Seguía sin estar de acuerdo, tuve que preguntarle unas cuantas veces más. Cuando accedió a regañadientes y se bajó, se acostó a mi lado en la cama. Empezó a masturbarse mientras yo veía la tele y me dijo que me tocara. Pregunté “¿por qué?” Y respondió: “porque está caliente”. Lo hice durante dos minutos y luego paré. Empezó a tocarme. Aparté su mano después de un rato. “¿Quieres que te haga una mamada?” preguntó. Asentí y me tiró hacia el final de la cama. Estaba bien, pero lo volví a tirar hacia arriba para que me follara y así acabar de una vez. Se colocó mientras nos besábamos, se puso encima de mí y seguimos teniendo sexo. Terminó y, sin molestarse en retirarse, se quedó dormido encima de mí, echando una siesta y babeando sobre mi pelo y mi cojín. Le pedí que viniera conmigo al espectáculo del pueblo. Lo llamó un espectáculo de mierda. Cuando le pregunté si vendría conmigo al evento local , dijo que era incluso peor que el espectáculo. No quería ir a comer conmigo a menos que le rogara y pagara por los dos. Se negaba a conocer a mis padres y entraba y salía de mi casa a escondidas, una vez incluso se escondió debajo de una manta cuando me despedía de mi tía. Solía dejarme pañuelos en la cara cuando terminaba, diciéndome que limpiara. Cuando estaba encima, le hacía lo mismo. Él solo sonreía con picardía y se pasaba el pañuelo por la cara, haciendo una mueca graciosa cada vez que el pañuelo pasaba por encima. Eso me hacía reír y me decía que siguiera haciéndolo porque se sentía bien. Eso sí, todavía estaba dentro de mí en ese momento. Nunca dijo que salíamos, siempre que éramos "amigos con derechos" o "una relación informal". Deslizó a la derecha en nombre de usuario en redes sociales y fingió que era una broma. Se acostó con mi amiga mientras salíamos. Una vez fuimos caminando al restaurante porque se les olvidaron sus bebidas. A veces, él iba a buscar un pañuelo o me pasaba algo y de repente me penetraba para verme jadear. Lo llamé guapo y él dijo "en realidad prefiero bonito". Así que empecé a llamarlo chico guapo. Se olió los dedos después de tocarme y dijo que estaba probando los niveles de pH. Dijo que su ex tenía TLP. Luego dijo que le habían diagnosticado. Cuando tenía la regla me preguntó si podía tocarse y le dije que sí, pero la siguiente vez simplemente se la sacaba sin preguntar. Me pidió que me sentara en su cara. Me reí y le dije que no, que lo aplastaría. Dice que no lo haría y cosas así, me niego de nuevo. Me dice que ya no va a venir mucho. Nos besamos y le pregunté si solo quería un descanso por un tiempo. Dijo que sí y le pregunté si iba a volver. Dijo que tal vez. Me pidió que me sentara en su cara otra vez. Me negué de nuevo. Solía soplar humo de vapeador en mi boca abierta. Le pregunté por qué me besaba si solo éramos amigos y dijo que porque era divertido. Le dije que era bueno besando y dijo que yo era normal y que tenía los labios finos. Hizo unos ruidos graciosos la primera vez que tuvimos sexo y se corrió y empecé a reír y él dijo que era la primera persona que se reía de eso. Se detuvo en medio del sexo para mirar su pene entrar y salir porque "parece un pistón". Estábamos escuchando canción y se acercó, me besó y me agarró de los brazos diciendo "tus brazos parecen pequeños cigarrillos". Empecé a cantar la siguiente parte de la canción. Nos reímos. Estaba drogada con marihuana la mayoría de las veces que le hacía sexo oral. Él lo sabía, lo mencionamos de vez en cuando, pero no disminuyó la velocidad cuando se trataba de sexo. Finalmente me dejó después de que intenté suicidarme. Le dije que había ido al hospital cuando en realidad estaba asustada y me escondí en mi habitación. Le dije que le había mentido y se puso histérico, enviándome un mensaje que decía: "Mi punto es que mientras tú idealizabas tu propia muerte, yo estaba estresada como una mula y cada vez que rechazabas mi ayuda no me sentía nada bien. Luego me mentiste sobre buscar ayuda y me hiciste sentir fatal". No dejaba de escribirle, intentando recuperarlo y entender por qué me trató así. Obtuvo una orden de alejamiento y la está usando activamente en mi contra. No puedo hablar con él para pedirle que me explique esto, aunque quiero. Intenté contactarlo antes y lo denunció. Solo necesito entender qué pasó porque esto me está abrumando a diario.

    Nota comunitaria

    Esta historia contiene referencias a autolesiones o pensamientos suicidas. Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, por favor comunícate con una línea de ayuda en crisis.

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    Engañado para entrar en una relación

    Empezó en la preparatoria. NOMBRE era amigo de unos amigos, así que lo conocí y lo vi por la escuela. No interactuamos mucho, pero descubrí que vivía en la misma calle. Es complicado a estas alturas, pero me acosaban mucho por ser rara. Mis compañeros me decían que era guapa, pero era raro que no saliera con nadie. La verdad es que no me atraía nadie. Una noche, tiraron huevos en mi casa; mi hermana menor estaba aterrorizada porque hacía un ruido muy fuerte. Salí corriendo, pero no vi a nadie. Pensé que NOMBRE estaba involucrado, y sabía su número, así que lo llamé, le grité y colgué. Más tarde supe quién estaba involucrado y no era NOMBRE (sino sus amigos), así que me ofrecí a llevarlo al cine como disculpa. Mientras veíamos la película, intentó besarme, pero aparté la cabeza y le dije que no. Unos meses después, me llamó para invitarme a salir (no habíamos hablado mucho desde la película). Le dije que no me interesaban las citas, que quería terminar la escuela. Unos meses más tarde, cuando me gradué de la preparatoria, me dejó cartas en mi casa, las ignoré. Luego me llamó para preguntarme si podíamos dar un paseo esa noche, ya que estaba en el hospital. Había intentado suicidarse y quería hablar con alguien... No quería ser la persona que le daba la espalda a alguien que necesitaba ayuda, así que dije que sí. Me encontré en mi casa por la noche y salimos a dar ese paseo. Tenía vendas en las muñecas, no recuerdo exactamente de qué hablamos... de que estaba triste, solo, feo, etc., y antes de irme a casa me invitó a salir otra vez. No quería que se abriera los puntos de nuevo para suicidarse, así que dije que sí. No sé cuál era mi plan final, simplemente no podía ser responsable de la vida de alguien. Empezamos a salir y, con el tiempo, nos sentimos bien. Mis padres no me prestaban mucha atención y cuidaba mucho de mi hermana, así que me sorprendió que alguien pareciera quererme de verdad. Nos mudamos juntos y me fui de casa de mis padres. Estuvimos juntos cinco años y nos comprometimos el último. Durante esos años, yo cocinaba, limpiaba, trabajaba a tiempo completo y estudiaba en la universidad a tiempo completo. Él apenas trabajaba. Desahogaba sus frustraciones conmigo y, en el peor de los casos, me golpeaba. Me pedía sexo y no paraba hasta que yo decía que sí. Cuando estaba demasiado cansada y me negaba a que me insistiera, me decía cosas como "puedes dormir" y yo lo dejaba tener sexo conmigo. A veces, me desperté y lo vi teniendo sexo conmigo. Fue el peor momento que he pasado los últimos 13 años intentando olvidar. Fue a mitad de nuestra relación. Estaba hablando por teléfono con mi madre, sentada en la cama, y él empezó a intentar tocarme. Le aparté la mano, entré en el vestidor y me senté. Seguía al teléfono. Él me siguió, me empujó hasta quedar tirada, luego me bajó la ropa interior y empezó a tocarme. Le di patadas y bofetadas con la mano libre, pero me daba vergüenza y no quería que mi madre me oyera, así que no fui muy fuerte y seguí escuchándola como si nada. Tuvo sexo conmigo en el suelo del armario y yo seguí hablando por teléfono como siempre. Me despedí de mi madre, colgué y no me podía mover. Recuerdo que me dijo: «Admítelo, te gustó». Hace unos tres años, después de terapia, quise contarle a alguien sobre esta experiencia. Pensé en contárselo a mi madre, pero no sé qué decir... estaba hablando por teléfono conmigo y nunca se dio cuenta de que algo iba mal. Por suerte, terminé esa relación, pero él me acosó y me acosó. Involucré a la policía, pero tardó meses en parar porque no tenía pruebas y su acoso «no era para tanto». No les conté lo del sexo porque si no tenía pruebas suficientes de que me acosaba, no tenía ninguna prueba de que me tocaba.

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    De un sobreviviente
    🇦🇺

    #1692

    En marzo conocí a alguien. Para el verano, ya éramos amigos, de esos que comen juntos y ven anime los fines de semana. Nunca hubo indicios de algo más. Entonces, una noche de agosto, una botella de bourbon y un juego de verdad o reto desdibujaron los límites que creía sólidos. La conversación se volvió íntima, y luego llegaron los retos. Lo que empezó con un beso se convirtió en algo que no quería. Recuerdo haber dicho "no" muchas veces, con las manos apretadas contra la ropa como límite. Me decían "no es sí". En mi estado de ebriedad, mi resistencia fue vencida. Me aferré a una idea clara: nada de penetración. Esa línea, al menos, no se cruzó. En los días siguientes, hice todo lo que debía hacer. Recurrí a todos los recursos disponibles. Tomé la pastilla de emergencia. Llamé a 1800RESPECT y SARC, buscando apoyo en un idioma que no es el mío. Estoy esperando exámenes médicos. Devoré "Know My Name" de Chanel Miller, encontrando consuelo en una historia que reflejaba mi propia confusión. Hablé con IA, analizando incansablemente cada emoción, intentando encontrar la manera de salir de este dolor. Encontré el coraje para llamar a una amiga y decir las palabras en voz alta, y su fe en mí fue un ancla. Y, sin embargo, una voz persistente aún resuena en los momentos de silencio: ¿Reaccioné de forma exagerada? ¿De verdad fue tan malo? Él fue amable una vez. Esta duda es un fantasma, y me persigue junto con la pesada carga de mi historial de depresión, que hace que todo se sienta mucho más pesado. He tomado una decisión que me trae a la vez alivio y profunda tristeza. Probablemente presentaré una denuncia, pero no creo que solicite una investigación completa. He llegado a la silenciosa y dolorosa comprensión de lo difícil que es probar una violación sin pruebas concretas, de cómo el sistema a menudo no imparte justicia. Me rompe el corazón por todas mis hermanas que han estado en esta misma situación, que han elegido priorizar su propia supervivencia sobre una lucha que saben que no pueden ganar. Así que, por ahora, elijo luchar por mí misma en lugar de contra él. Mi acto de rebeldía no está en un tribunal; está en mi propia sanación. Está en creer en mí misma cuando el mundo me enseña a dudar. Está en reconocer que, incluso sin justicia legal, lo que me sucedió fue real, estuvo mal y mi dolor es válido. Elijo cuidar de la persona que más importa en esta historia: yo.

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    De un sobreviviente
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    Abuso de mi madre en una piscina: Cuando quien debía cuidarme me dañó

    Nunca pensé que tendría que escribir esto, pero necesito sacar la verdad. Tenía 14 años cuando fui a una fiesta con mi mamá. Ella había estado bebiendo alcohol durante la noche. Más tarde, me metí a la piscina y, unos minutos después, ella entró al agua conmigo. Al principio, solo estábamos nadando. Luego, se acercó y me abrazó; yo le correspondí el abrazo porque era mi madre y no esperaba nada malo. Sin embargo, la situación cambió rápidamente. Empezó a susurrarme al oído cosas sexuales, explicándome "qué les gusta a las mujeres", cómo besarlas y cómo tocarlas. Me dijo que les gustaba que les besaran el cuello y comenzó a hacerlo conmigo mientras seguía susurrando esas instrucciones. Después, comentó que también les gustaba ser tocadas durante esos momentos y empezó a acariciarme los hombros y el pecho. Sentí un nudo en el estómago. Cuando intentó bajar las manos hacia mis zonas íntimas, me paralicé del nerviosismo y el miedo. No supe qué hacer en ese instante, sentí que el mundo se detenía. Afortunadamente, logré reaccionar, me separé de ella y salí de esa situación. Esa noche entendí que el lugar más seguro debería haber sido con mi familia, pero no lo fue. El alcohol fue su excusa, pero la acción fue suya. Desde entonces, he cargado con mucha culpa y confusión, preguntándome por qué mi propio cuerpo reaccionó o por qué no la detuve antes. Pero ahora sé que no fue mi culpa. Yo era un niño y ella era la adulta responsable. Comparto esto en Our Wave para romper el silencio sobre el abuso incestuoso materno, un tema del que casi nadie habla. Si estás leyendo esto y te ha pasado algo similar con un familiar, quiero que sepas que no estás loco/a y no eres un "error". Tu cuerpo respondió como pudo para sobrevivir. Mereces sanar y mereces ser creído/a.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Eres fuerte. Estoy muy orgullosa de ti por haber llegado tan lejos <3. Que tengas un buen día/tarde/noche.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Mejora

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Crecer y abrazar el pasado como algo que te cambió y te hizo

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  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    You are so strong and you survived. None of it was ever your fault and you matter so much.

    Compartido por una persona sobreviviente

    Mensaje n.° 1914

    Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    #348

    Es difícil definir lo que me pasó debido a las circunstancias que lo rodean. Me he autoinvalidado mucho, me he autoengañado, he pensado que mi experiencia no era válida porque había gente que lo había pasado peor. He hablado mucho con amigos y otros supervivientes, y todos coinciden en que fue prácticamente una agresión/abuso sexual (acoso, por supuesto), pero es diferente porque todo ocurrió en línea. Hablábamos por Skype, llamábamos y nos enviábamos mensajes a diario, pero seguía siendo en línea y ella vive en otro país, así que nunca pude denunciar lo sucedido. Me llamo sobreviviente y soy superviviente de abuso. Conocí Nombra un en 2016, pero no me hice cercana a ella hasta 2017. Había oído hablar de { Nombre B Nombre B muchas veces entre 2016 y 2017, pero no me hice amiga de ella hasta 2018. Mucha gente decía que era mala influencia y al principio desconfiaba de ella, pero como a muchos, me absorbió un ciclo durante años sin salida. Cuando conocí Nombre B tenía 16 años y ella 20, Nombra un tenía 19. Antes de conocerlas, era muy diferente: segura de mí misma y apasionada, con determinación y ambición. Pero en cuanto conocí a Nombre B poco a poco me convertí en su marioneta. Estoy volviendo a ser la chica que era antes; ahora que he salido de esa "amistad" soy más amable, más empática y compasiva, y soy mejor persona. Lo que hizo Nombre B fue aprovecharse de una adolescente vulnerable, manipularla y despojarla de su autoestima y confianza hasta que dejó de ser ella misma y se convirtió en su objeto. Yo fui quien conoció Nombre B Nombre B y se la presentó a Nombra un . Éramos inseparables, pasábamos prácticamente todo el día juntas y, en aquel entonces, éramos perfectas. Sin embargo, con el tiempo, las cosas empezaron a empeorar. De hecho, por estas fechas el año pasado, empezaron a suceder cosas que al principio no me parecieron importantes. Pensé que todo lo que pasaba era porque yo era una mala persona y una pésima amiga, pero ahora me doy cuenta de que lo que pasó fue repugnante y nunca debió haber ocurrido. Debido a que yo era menor de edad y Nombre B era adulta, existía un enorme desequilibrio de poder. Teníamos nuestro propio grupo de amigos, era pequeño y ninguna de nosotras se aventuraba fuera de nuestra burbuja; las únicas personas con las que interactuábamos éramos nosotras. Honestamente, la dinámica de nuestro grupo de amigos era tóxica ahora que lo pienso. Había drama todos los días, todos los días alguien tenía algo o alguien de quien quejarse y era agotador. Especialmente después del incidente de noviembre de 2020, Nombre B y Nombra un constantemente hablaban mal de mí a mis espaldas, llamándome molesta y aburrida. Mi amistad con ellos se volvió dependiente, dependía de ellos para ser feliz y la vida parecía girar en torno a ellos, mis amistades con ellos eran todo sobre ellos y sus parejas. Nunca sentí que pudiera hablar de mí, lo hice algunas veces, pero no tanto como ellos hablaban de sí mismos. Acudían a mí y entre ellos para todo, tuve que convencer a Nombre B de que no se descontrolara varias veces. Me volví dependiente hasta el punto de que si no hablaba con ellos durante unos días, las cosas se sentían raras, y me sentía mal por ello. Se pasaban todo el día jugando a sus parejas y nadie podía hablarles cuando lo hacían o se enfadaban. Nombre B era controladora, me dijo que no me cortara el pelo de cierta manera y una vez Nombra un y Nombre B mencionaron en una llamada que no les gustaba una de las prendas que me regalaron, terminé tirándola a la basura. Nombre B juzgaba mi pelo, dijo que necesitaba retocármelo porque se me veían las raíces y odiaba eso. Hubo momentos en que Nombra un y Nombre B me excluían de llamadas y conversaciones, muchas veces las llamadas eran sobre sus ocs y ships. Tenía miedo de hablar con Nombre B sobre ciertas cosas en un momento dado, le gritaba a la gente mucho (incluso a su propia novia) y aunque a veces se disculpaba, seguía siendo grosera y maleducada. No podías decirle nada o se enfadaba. No me permitía tener una opinión diferente y cuando empezó a alejarse de la toxicidad y a formar mis propias opiniones, se enfadaba. Ella va en contra de todo en lo que creo y me avergüenza haber apoyado y sido amigo de una persona como ella y su novia, que tiene las mismas opiniones. Cumplí 18 años en septiembre de 2019, Nombre B no me hizo mucho que yo recuerde antes de que cumpliera 18, pero justo después de cumplir 18, desarrolló sentimientos por mí, a pesar de nuestra gran diferencia de edad y a pesar de que me conocía desde muy joven. En febrero de 2020, me confesó sus sentimientos, yo no estaba muy bien mentalmente, así que simplemente me bloqueé y tuve lo que se podría llamar un ataque de ansiedad, terminé sin poder decir ni sí ni no a si correspondía y Nombre B se enojó, actuó como si la hubiera traicionado y rechazado. Avancemos hasta julio de 2020, yo todavía tenía 18 años en ese momento y Nombre B tenía 22. Los dos estábamos bromeando en el chat, burlándonos el uno del otro. Nombre B me insultaba mucho y a menudo, algunos podrían decir que nuestra amistad se basaba en sus insultos, muchas veces sus insultos eran personales, como que me llamaba patético o cosas así. Yo le respondía con insultos, pero solo para que me dijera que mis insultos no eran tan buenos como los suyos. Entonces, de alguna manera, se me escapó que tenía actividades sexuales, sí, no es gran cosa, mucha gente lo ha hecho, pero Nombre B empezó a obsesionarse con eso y me hacía todo tipo de preguntas y terminé diciéndole que tenía culo y tetas y se asustó y me pidió fotos, siguió rogando y le envié una por Facebook, solo para borrarla un segundo después para que no pudiera guardarla pero entonces empezó a gritar, diciendo "joder, perra, envíala otra vez o te llamaré", y entonces llamamos y tuve que enseñarle el culo. Recuerdo que me pidió que lo encendiera pero nunca lo usé conmigo mismo. Unos días después descubrí que Nombra un estaba en una llamada de Skype con ella mientras hablábamos por Facebook. Desde entonces, Nombra un y Nombre B empezaron a contarle a todo el mundo sobre mi vida sexual y todos, excepto unos pocos, se reían de mí por ello. Me sentí humillada, usaron el sexo como arma para hacerme sentir y quedar mal. Salió a relucir muchas veces durante las llamadas de Skype, incluso cuando les dije que no hablaran de ello. Este fue uno de los primeros casos de manipulación y lo que al principio llamé acoso sexual, pero después de hablar con mucha gente al respecto, incluyendo supervivientes, me di cuenta de que cruzó la línea entre acoso y agresión, numerosos supervivientes pueden estar de acuerdo y dar fe de ello. Hubo una llamada en un momento dado entre yo, Nombra un , Nombre B y Nombre C , no estoy segura de cómo surgió, pero Nombre B empezó a hacerme preguntas sexuales muy explícitas. Intenté decirle "quizás no deberíamos hablar de esto", porque estábamos en una llamada con otras personas y me sentía incómodo en general, pero ella me dijo que era "natural" y que "no había nada de qué avergonzarse". Terminé siendo coaccionado para responder estas preguntas y se rió de mí. En agosto de 2020 (dos semanas después de que mi perro falleciera, cabe añadir, ya estaba en un mal estado) Nombre B de repente, de la nada, admitió que todavía sentía algo por mí y me pidió que saliéramos después de que coqueteáramos durante diez minutos. Aceptamos salir y nos enviamos mensajes de texto durante una hora antes de que dejara de responderme. Poco después, Nombre B me envió un mensaje diciendo que todavía estaba enamorada de Nombra un , de quien estuvo enamorada durante años antes de que Nombra un la rechazara meses antes de que Nombre B admitiera sus sentimientos por mí. Siento que solo fui la segunda opción, el rebote, el descarte. Nombre B también fue la primera persona que mostró interés romántico en mí, así que me dolió que esta fuera mi primera experiencia en el amor. Al principio estaba confundido cuando recibí estos mensajes, me tomó un tiempo procesar lo que estaba pasando. Como se menciona en una de las capturas de pantalla, todos pensaban que Nombra un era heterosexual, esa fue la razón por la que Nombre B fue rechazado en primer lugar. No tenía idea de que Nombra un se sintiera así, así que fue un gran shock para mí, ya que nunca antes había mostrado interés en mujeres. Le escribí a una amiga que sabía que estaba saliendo con Nombre B y me desahogué con ella. Sin embargo, Nombre B hackeó mi cuenta sin mi consentimiento, revisó mis mensajes y vio que me estaba desahogando. Resultó que Nombre B hackeaba con frecuencia y cada vez lo justificaba culpándome a mí. En esta conversación, también hubo mucha manipulación emocional y la forma en que Nombre B usaba constantemente un apodo infantil para mí (en general) parecía condescendiente y casi como hablarle a un niño. Luego me pintaron bajo una luz negativa y no me permitieron tener sentimientos sobre haber terminado con otra persona, mis sentimientos fueron invalidados, parecía el malo y, finalmente, creí que era el malo. Todo pareció estar bien por un tiempo hasta que entré en una llamada de Skype y estalló una discusión, tuve un ataque de ansiedad en la llamada con Nombre C , Nombre B y Nombra un y todos me dejaron para entrar en una llamada privada de Skype. Nombre B tomó una foto de la llamada privada de Skype en la que entraron los tres y la publicó en una historia de Facebook, la llamada se llamaba "joder, odié esa llamada", y la vi pero nunca dije nada. Avancemos hasta noviembre de 2020, fue entonces cuando comencé a cuestionar mi sexualidad, ya que originalmente me identificaba como bisexual, pero por alguna razón no me sentía bien, así que hice lo que cualquiera haría: consulté con una amiga, esa amiga era Nombra un . No le dije explícitamente que estaba cuestionando mi sexualidad, pero esperaba que al hablar con ella y preguntarle sobre orientación sexual pudiera entenderme mejor. Pensé que me entendería, ya que ella había pasado por sus propias dificultades. Estábamos en una llamada con Nombre B , pero ella se había ido de la habitación o algo así, aunque seguía presente. Creo que debió haber escuchado nuestra conversación privada y todo se malinterpretó. Nombre B y Nombra un pensaron que solo estaba celosa de Nombra un Nombra un que intentaba hacerla sentir mal, pero no era así; estaba cuestionando mi sexualidad y pensé que hablar con Nombra un me ayudaría. Pensé que me entendería. Esa noche, recibí un mensaje inesperado de Nombre B diciendo que Nombra un se había ido a dormir y que quería hablar conmigo. Era muy tarde. Nombre B empezó a preguntarme si sentía algo por ella. Estaba muy confundido. Le dije que no varias veces, pero Nombre B dijo que no entendía cómo los sentimientos podían desaparecer tan rápido. Entonces le respondí que tal vez los había reprimido. Luego me preguntó si tendría una relación con ella a espaldas de Nombra un . Me sentía incómodo, pero no sabía qué hacer y creía que Nombra un estaba dormida. Ese mismo día, Nombre B había dicho que estaba triste porque Nombra un no quería tener sexo por Skype con ella. Entré en pánico y dije que había algo que ella no podía conseguir; no era una propuesta, solo estaba haciendo una afirmación, y admito que empeoré la situación. Tampoco estaba seguro de si hablaba en serio o no. Dije cosas que tal vez empeoraron las cosas, cosas que nunca debí haber dicho o habría dicho, así que tal vez fue en parte mi culpa, pero luego ella me preguntó si le estaba ofreciendo sexo telefónico, intenté decirle que le dolería a Nombra un y que estaría mal, pero ella siguió insistiendo y Nombre B dijo que estaría bien con eso. Luego dijo que amaba a Nombra un y le dije que necesitaba quedarse con ella. Tuve problemas para dormir esa noche, estaba temblorosa, ansiosa y llorando, incluso intenté enviarle un mensaje a alguien al respecto. No le dije a Nombra un porque pensé que estaba dormida. Tengo un problema con no poder decirle que no a la gente. También me preguntó si fantaseo con ella cuando leo pornografía, dije que no porque eso es perturbador. Pensé que ella todavía sentía algo por mí y había publicado cosas ese mismo día que daban a entender que aún sentía algo por alguien, y respondí como lo hice porque pensé que ella sentía algo por mí y tenía miedo de lastimar a Nombre B porque la última vez que la rechacé, se sintió muy herida y no quería lastimarla de nuevo como lo hice la otra vez. Al día siguiente, descubrí que todo era una prueba no solo para ver si aún sentía algo por { Nombre B Nombre B sino también si la seduciría y tendría sexo por Skype con ella o le enviaría algo. También descubrí que Nombra un no estaba dormida después de todo, sino que estaba despierta, viendo toda la conversación. Intenté defenderme, pero me hicieron quedar como el villano, me dijeron que había fallado de nuevo y me sentí sucio y asqueroso. Ella hizo más abuso emocional, pero no voy a entrar en detalles. También estoy bastante seguro de recordar que me mostró pornografía en uno de esos sitios web de "ver con amigos" y yo era menor de edad.

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    HEALING ISNT A STRAIGHT LINE, AND THERE IS NO 'RIGHT' WAY TO DO IT. BUT, EVEN ON THE HARDEST DAYS, YOUR WORTH WILL REMAIN UNTOUCHED.

    Compartido por una persona sobreviviente

    Mensaje n.° 1707

    Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    1 de cada 3, no es para MÍ.

    Hace 10 años, mi cuerpo hizo algo asombroso. Me separó de mí misma para que no experimentara directamente (síganme) el trauma de lo que le estaba sucediendo a mi cuerpo. A esto lo llaman disociación. No ha sido hasta 10 años después, años de revivir, recordar y retrauma traumático que he comenzado a apreciar, agradecer y comprender este mecanismo que el sistema nervioso nos proporciona en nuestros momentos más oscuros. Es un mecanismo de protección del alma, a menudo nos mantiene con vida (a quienes lo logramos), y aunque puede llevar años darse cuenta de esto o incluso considerar la idea de que fue para nuestra propia supervivencia, en lugar de una huida forzada, ha sido la parte más hermosa de mi sanación. Permítanme compartir lo que sucedió. Hace diez años (no tengo "permiso" para hablar públicamente sobre mi edad, mi antiguo empleador o su nombre), pero puedo decir la verdad sobre todo lo demás; hace diez años, trabajaba para una empresa de tecnología. Era un entorno dominado por hombres, competitivo y casi nunca hostil. Sentía ansiedad todos los días que iba a trabajar, desde mi primera semana, cuando mi jefe me exigió que no considerara tener hijos durante al menos los próximos dos años si quería tomarme en serio mi carrera. Esa primera semana debería haber sido mi despedida. En cambio, y como era de esperar (dada mi personalidad, mi carácter y mi vulnerabilidad), se aprovechó de la incomodidad que percibió en mi respuesta y yo, ansiosa, me puse a trabajar para "demostrar mi valía". Era justo lo que quería. Había trabajado con esta persona antes, durante muchos años, pero nunca directamente. Mi percepción de él estaba influenciada únicamente por lo que había visto anteriormente y nadie me había advertido de que era peligroso. De hecho, mi incorporación a la empresa fue facilitada por amigos que también compartían la percepción de que esta persona era exitosa, cariñosa y un "hombre de familia". Ellos, al igual que yo, estaban muy equivocados. Durante los siguientes casi 15 meses, fui manipulada, humillada, abusada verbalmente, tocada físicamente (en la oficina), violada visualmente, violada auditivamente (sí, resulta que esto existe), violada oralmente, digitalmente y finalmente penetrada por mi antiguo empleador. Me aisló de mi pareja y mis amigos, me hizo trabajar más que nunca, mientras me humillaba o me elogiaba lo suficiente como para confundirme, perder la capacidad de discernir entre la realidad y hacer todo lo que me pedía. Lo hizo mediante múltiples mecanismos, pero el principal fue el narcisismo maligno y el desequilibrio de poder. Me recordaba lo estúpida que era hasta que empecé a creérmelo, me miraba fijamente (como a una presa) durante las reuniones, con tal descaro que casi no le importaba si alguien se daba cuenta. Se acomodaba (a propósito) debajo de las mesas de la sala de juntas, provocándome no verbalmente para ver si reaccionaba, me derrumbaba o decía algo. Nunca lo hice. Renuncié tres veces antes de que finalmente me despidiera. Para entonces, él estaba "entrevistando" a posibles parejas en mi nombre, haciendo planes para enviarme al extranjero donde podría "verme cuando quisiera" y tomando el control de mis finanzas "a través de bonificaciones monetarias" o incentivos para rendir en el trabajo. Había tomado cuidadosa y metódicamente el control de cada aspecto de mi vida, incluyendo mi propia voluntad. Pero me debo a mí misma, y a algunos ángeles, el haber escapado. Para entonces, estaba tan destrozada que me volví paranoica, suicida y apenas podía funcionar. Mientras tanto, él se comportaba como si yo no fuera nada, nadie, y al mismo tiempo decía cosas como "eres más hombre que yo...", obviamente representando la valentía que tuve al escapar, pero también la determinación de hacer lo necesario para sobrevivir. Desde entonces, he validado mi historia de varias maneras: 1) Acudí a la comisión de derechos humanos. El proceso, aunque defectuoso y no centrado en la supervivencia, fue una forma de validar mi experiencia en primer lugar. Me llevó diez años, y enfermar muy físicamente (y quedar discapacitada) reunir el valor para hacerlo. A través de este proceso tuve que enfrentarlo, virtualmente (gracias a la COVID, otro ángel), y no pude hacerlo. Sentí náuseas, mi sistema nervioso no podía decirle a mi cuerpo que habían pasado 10 años, solo tenía músculos, nervios y neuronas de memoria y fue retraumatizante. Llevé esto hasta donde pude y me dieron la oportunidad de escalarlo. 2) Fui a un abogado, varios de hecho, pero al final no fueron de mucha ayuda. Obtuvieron lo que necesitaban y pude conectar con un abogado de asistencia legal de voz suave que me ayudó a contar mi historia en detalle. Me defendieron lo mejor que pudieron, pero al final un abogado sin empatía me desvió de llevar el caso hasta los tribunales. Durante este proceso quedó claro que tampoco era un asunto civil, sino penal, así que no estaba en el camino correcto desde el principio. Sabía por el pasado, e incluso antes de que ocurriera el movimiento #METOO, que iba a ser muy difícil probar lo que me pasó. Que iba a ser mi palabra contra la suya. Aquí es donde terminan la mayoría de las historias... PERO no es donde terminará la mía. La razón, creo, por la que la mayoría de las mujeres en particular, no cuentan ni comparten sus historias, ni responsabilizan a su agresor, es el miedo. En muchos sentidos es porque nos culpamos a nosotras mismas, vemos nuestras propias deficiencias como la razón por la que nos sucedieron estas cosas. ¿Qué hicimos mal en esa situación? Nada. No hicimos absolutamente nada malo. Nuestro único problema o culpa radica en existir. Y adivina qué, eso no es nuestra culpa. Voy a decirlo de nuevo: Nosotras. No. Hicimos. Nada. Mal. Tú. No. Hiciste. Nada. Mal. Lo que sucedió no te pertenece. Le pertenece a la persona que lo hizo. Quienes a menudo son tan cerrados de mente a su propia disfunción que ni siquiera se dan cuenta de que lo que están haciendo no está bien. Así que lo hacen, sin pensar, enfocados solo en la autogratificación. Es como un animal, pero no como un ser humano. Así de destrozado, desalmado y miserable debe ser otro ser humano para infligir semejante horror a otro. Y le sucede a 1 de cada 3 mujeres en el trabajo. Peor aún si eres una mujer de color, peor aún si eres una mujer hispana o indígena en Australia. He decidido que se acabó el tiempo de separar mi alma de mi cuerpo para sobrevivir. De hecho, a medida que mi sistema nervioso se ha deteriorado después del parto y he entrado en cuidados paliativos, me he enfrentado a la muerte muchas veces. Muerte física real. Las ECM o experiencias cercanas a la muerte me han enseñado que sobrevivir, vivir, es una elección. Podemos elegir que nuestras experiencias nos definan, como las únicas en las que nos centraremos el resto de nuestras vidas, atormentadas por fantasmas del pasado. O podemos decir nuestra verdad, tan fuerte que ahogue todas las demás voces. Podemos trabajar juntas, podemos crear algo juntas, podemos hacer las cosas de manera diferente a como nos las marcó el pasado. Nadie puede poseernos, por mucho que nos infecten a nosotros y a nuestra mente. En muchos sentidos, he tenido suerte. Suerte de haber tenido la oportunidad de vivir, a pesar de tanto trauma, y seguir en pie (con mi bastón favorito, por supuesto) para pasar el tiempo que pueda con mi familia. O meditando, o en quietud. Él no volverá a tocar eso, ni a mí, jamás. Y mi decisión es no contar lo que pueda de mi historia a quien quiera escuchar, tantas veces como sea necesario, hasta que mi historia sea ahogada por voces de "no, para o llamo a la policía". Y nuestras niñas y niños están tan predispuestos a evitar a estas personas que simplemente no les sucede. Nuestras historias pueden habernos dejado indefensos, mientras sucedían. Pero el verdadero milagro es que tenemos herramientas de supervivencia innatas, ahí para protegernos, incluso en esos momentos, disociando nuestras almas de nuestros cuerpos y flotando (en mi caso, mientras la silla estaba en la esquina de la habitación) o saliendo por una ventana o el techo. No tenía que estar realmente allí para "sentir" lo que me estaba pasando. Tuve suerte. Ahora tengo la increíble oportunidad de reconectarme con mi cuerpo, como alma completa, y puedo desentrañar y reconectar lenta y cuidadosamente ese trauma de mi vida. Creo que eso nos convierte en verdaderos supervivientes. Y eso es un regalo. Gracias por permitirme compartir. Por favor, comparte también tu historia; cuanto más la cuentes, más fácil será liberar esa carga en tu cuerpo y mente. Besos nombre (también conocida como Sharky) o Mamá Sharky.

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    “Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    #1857

    #1857
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  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

    There is a life out there for you where you deserve to feel safe, cared for, loved, cherished and free. Healing is possible, I believe you and I believe in you.

    Compartido por una persona sobreviviente

    Mensaje n.° 1884

    Historia
    De un sobreviviente
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    El trabajo de cocina del infierno

    Trabajaba en la cocina de un hospital como auxiliar de alimentación a los 23 años. Mi hermano había fallecido el año anterior y tenía 24 años. Sentía un profundo dolor por dentro, además de intentar trabajar y mudarme de casa. Era una mujer perdida que aprendía a vivir sola. Él tenía 28 años y lavaba los platos. Me intimidó al instante su personalidad, su voz fuerte y los chistes que inventaba, pero también me intrigó muchísimo cómo lograba cautivar a todos con quienes trabajaba, cómo era tan musculoso, bronceado, con el pelo negro azabache y transmitía tanta confianza en sí mismo; era difícil no sentirme cautivada. Mientras lavaba los platos, preguntaba en voz alta: "¿Alguien tiene sexo salvaje el fin de semana?". Una vez, estaba cerca de mi supervisora (una mujer de unos 60 años) y él se acercó y le preguntó si quería ir al cine con él. Ella se rió y le dijo que volviera al trabajo. Recuerdo haber estado almorzando con mis compañeras (eran muy buenas amigas por aquel entonces) y me contaban cómo les había enseñado porno en las taquillas. Recuerdo que decían lo incómodas que estaban, pero cambiaban de tema rápidamente y lo olvidaban. No sé cuánto tiempo después, una de ellas vino a verme en la cocina mientras trabajaba y me dijo que él le había preguntado cómo creía que era en la cama y si creía que yo era del tipo pervertido. Cuando vino y me dijo que él no estaba lejos, creo que la oyó y me miró, y yo quería esconderme. Cuando se iba a recoger los platos con una de las chicas, decía que si no volvían pronto, probablemente estarían teniendo sexo. Siempre me hacía cumplidos, decía que le gustaba mi pelo, mis uñas, ese bombardeo de amor que yo atrapaba como un pez hambriento. Recuerdo que un día, justo al despedirme de él al salir, él simplemente gritó «Te quiero». Cuando solo lavábamos los platos, hacía como que se masturbaba delante de mí y luego salpicaba agua por todas partes. A una de las mujeres mayores, de unos 60 años, siempre le estaba masajeando los hombros en medio de la cocina. (Esto era lo que más me confundía, ya que tenía 28 años). Pasaba junto a los carteles de suelo mojado y decía "¡Guau, debes estar cachonda!". Nadie lo oía. Se paraba en la puerta y miraba a la chica que tenía delante de arriba abajo, y entonces supe que era la siguiente en pasar. Incluso uno de los chefs me dijo: "Ve a comer con él y en 5 minutos te la chupas". No tuve ese momento de "¡Dios mío, qué inapropiado!", "debía estar intentando acosarme", sino que fue una sucesión lenta de cosas inapropiadas que me iban llegando, como si me estuvieran poniendo una vía intravenosa en forma de acoso sexual (directa e indirectamente). En ese momento ni siquiera me di cuenta de lo que me estaba pasando. Me encantaban los cumplidos y la atención que me daba, porque lo admiraba por su seguridad, encanto y su voz chillona. Pero también le tenía mucho miedo. Me había degradado y me hacía sentir muy incómoda con sus comentarios. Nos tenía a mí y a mis tres amigas del trabajo en Facebook, y enviaba muchísima pornografía por Messenger, haciendo bromas sobre las otras chicas del trabajo en cuanto a la pornografía. Me sentía avergonzada y humillada por ellas. Una buena amiga mía solía pedirle que la llevara a casa y decía que se hacían bromas sexuales, y cuando iba a salir del coche, él la obligaba a subir. Ella dijo que se lo tomó a risa, pero al llegar a casa nos envió un mensaje contándonos que estaba asustada. Más tarde, nos dijo que nadie se metiera en el congelador con él a menos que quisiera que la abusaran. Luego se acercó a mí y me contó que él había hecho bromas sobre sus pezones mientras ella estaba allí. Todavía recuerdo el momento en que pensé "¿Qué demonios acaba de pasar?". Estaba empujando los platos en un carrito, cuando el carrito dejó de funcionar y él se acercó a mí lo más cerca que pudo y me dijo: "Vamos, tú puedes". Entré en pánico e hice todo lo posible por poner el carrito en marcha. Al doblar la esquina, tuve que parar a respirar. Y mi mente se apagó desde ese momento. Desde ese momento me di cuenta de que mis límites no existían. Me estaban intimidando, humillando, avergonzando, degradando poco a poco, tanto que ni siquiera me di cuenta de lo que me estaba pasando hasta que fue demasiado tarde. Me habían manipulado y convencido para que cediera, coqueteé con él. Y antes de darme cuenta, estaba besándolo en su coche. Tan asustada que ni siquiera podía pensar mientras pasaba. Recuerdo que quería demostrarle que no le tenía miedo. Pero sí le tenía. Estaba aterrorizada por lo que pensara de mí, tan insegura de él y de su personalidad, sin saber si era buena o mala persona. Estaba hecha un desastre después de estar con él; me sentía mal, no comí en semanas. No les conté a mis compañeros de trabajo lo que había hecho; todos los días iba a trabajar y lo enfrentaba, me miraba fijamente, sintiéndome juzgada y humillada por ceder y estar con él. Quería sentirme bien de nuevo, y de alguna manera estaba en un círculo vicioso diciéndome a mí misma que si conseguía que fuera amable conmigo, todo estaría bien. Un día, al comer, le pedí que hablara y aceptó. Lo encontré en su coche y le dije que solo quería disculparme por cómo habían resultado las cosas entre nosotros. Y me dijo: "¿Así que quieres volver a hacerlo?". Le dije que no estaba segura. Y luego terminamos besándonos de nuevo. Cada vez que pasaba, los días siguientes me sentía como en un estado de aturdimiento, sin poder pensar, y estuve mentalmente enferma durante un tiempo. Ir a trabajar, sentirme humillada, degradada y como si no significara nada. Había días en que le rogaba que hablara conmigo y me explicara por qué había pasado, y él decía: «No sé por qué pasó, simplemente pasó». No podía pensar por mí misma, dependía de él para todo: mi forma de pensar, mi valía, mi realidad. Él me decía que tenía problemas importantes, que era incómoda y que estaba obsesionada con él. Durante meses, vomitaba antes de ir a trabajar, no podía comer y estaba al borde de una crisis nerviosa. Los días que iba a trabajar con él miraba al suelo, lo veía coquetear con otras chicas en la cocina y me veía despreciarme como si fuera basura. Esta noche escribo esto. Han pasado 4 años y he llegado tan lejos. Sigo pensando en este hombre a diario. Lo único que me cuesta cerrar es explicar a la gente cómo la manipulación mental combinada con el acoso sexual es una de las cosas más difíciles de explicar en terapia y asesoramiento. He tenido días en los que todavía me culpaba y me decía que era mi culpa y que había accedido a seguirle la corriente. Lo deseaba tanto que terminé rogándole a mi abusador que estuviera conmigo. Me pregunto cómo terminé siendo yo quien lo deseaba a él cuando era él quien me acosaba. Literalmente, he tenido que reaprender a amarme después de hacerme eso. Sigo aprendiendo después de todos estos años. Requiere mucho tiempo y esfuerzo. Pero de verdad espero que algún día pueda seguir adelante. Me he dicho a mí misma que lo perdono, pero algunos días es muy difícil. Nunca pude cerrar el tema con él. Y todavía dudo de si fui acosada sexualmente. Recuerdo haberlo llamado por teléfono y decir que todos saben que estoy bromeando, si no, ya me habrían acusado de acoso sexual. Quiero dejar de dudar de mí misma; siempre he sabido distinguir el bien del mal. Pero este hombre me arrebató esto. Y desde entonces he luchado en la vida. Sé que necesito perdonarlo. Sé que lo que pasó, pasó. Sé que mis ataques de pánico me decían que algo andaba mal. Sé que está dolido por hacerle esto a los demás. Dios, por favor, sana mi corazón.

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    ¿Por qué soy yo quien tiene que lidiar con las consecuencias?

    Empezamos a salir y al principio todo iba bien. Pasábamos tiempo juntos con frecuencia y enseguida empecé a sentir algo por él. Con el tiempo, las cosas empezaron a cambiar de maneras que no entendía del todo en ese momento. Momentos que antes eran normales empezaron a volverse desagradables. —¿Qué más te gusta? —preguntó mientras teníamos sexo. —No lo sé. ¿Y a ti? —respondí. —Abofetear. —Me quedé sorprendida, pero como sentía algo por él, quería impresionarlo. Gran error. —¿Quieres abofetearme? —pregunté con vacilación. —Algo así. —Vale. Podemos intentarlo. Así que me abofeteó. Me dolió, pero no lo demostré. —¿Te gusta? —preguntó con una sonrisa. —Sí. —No me gustó, pero estaba demasiado absorta en mis sentimientos como para decirlo. —Tú también puedes abofetearme si quieres. Nunca volví a consentir a que me abofeteara; nunca me lo preguntó. Tiempo después, me negué a besarlo, así que me agarró del pelo y me atrajo hacia él. Me aparté y me abofeteó. Lo besé para que no lo volviera a hacer. Otra vez, me pidió un beso cuando yo estaba encima de él. Me reí y me aparté. "Por favor", suplicó. "No", respondí con una risita. Miró mi collar y lo agarró, arrancándomelo del cuello. Nos miramos fijamente durante unos segundos antes de que me riera para no llorar. Se ofreció a comprarme uno nuevo, pero le dije que lo arreglaría en casa. Más tarde supe que estaba demasiado dañado para arreglarlo. Otro día estábamos acurrucados frente al televisor cuando solté: "¿Cuál es tu fetiche más raro?". Pensó un momento antes de responder. "Sangre", dijo. "Vaya. ¿Quieres añadir algo más?", pregunté, señalando las cicatrices de autolesiones en mi brazo. Se rió entre dientes. —Me temo que no tengo un cuchillo lo suficientemente afilado. Pero cuando consiga uno, ¿te gustaría probarlo conmigo? —Solo si quieres. —Un momento de silencio, roto solo por el sonido de la televisión. No supe qué responder. —¿Y tú? —¿Eh? —¿Cuál es tu fetiche más raro? —Parecido al tuyo; me gustan los cuchillos. —De nuevo, intentaba impresionarlo—. Tengo un cuchillo. —Ya lo sé. ¿Quieres probarlo? —¿Quieres? —Claro. Se levantó, sacó su navaja y volvió a la cama. Nos besamos apasionadamente, nos desvestimos y, enseguida, se metió dentro de mí y me puso la hoja en la garganta. Tenía los ojos cerrados, concentrado en nuestros labios, y accidentalmente me pinchó el cuello. No lo mencioné hasta la siguiente vez que nos vimos. La siguiente vez, me rogó que le dejara cortarme la ropa interior. Le dije que sí, siempre y cuando no volviera a acercar el cuchillo a mi garganta. Empezó a cortar y, cuando hubo un agujero enorme, se rindió y los arrancó antes de colocarse entre mis piernas y empujar. Me puso el cuchillo en la garganta. Pensando que me había oído mal, le pedí que lo bajara. Entre besos, me preguntó por qué y le expliqué que me había pinchado el cuello la última vez y que no quería que volviera a pasar. Prometió que no lo haría y seguimos. Creo que le pedí que lo bajara de nuevo después de eso. Quizás no, la verdad es que no lo recuerdo. Me preguntó si quería ser la activa y le dije que sí, así que cambiamos de posición y, cuando me acomodé, me dio el cuchillo. Cuando fui a dejarlo a nuestro lado, me cogió la mano y me ayudó a sujetarlo contra su garganta. No entiendo por qué no respetó mi no inicial, supongo que fue por ese viejo dicho que todo el mundo piensa alguna vez: «Los chicos son así». Ahora sé que se trata de una violación de límites y un comportamiento coercitivo. Cuando le pedí que parara, debería haber parado. En cambio, me puso en una situación imposible: tenía un cuchillo en la garganta y un hombre encima que se negaba a quitármelo. En ese momento, me quedé paralizada. Volví a su casa después y su mano intentó subirse a mi blusa, pero lo detuve. Le dije: «Nada de sexo; solo besos». «¿Solo besos?», preguntó. Asentí. «De acuerdo», dijo. Nos besábamos cada pocos minutos, haciendo pausas para ver la televisión. Su mano recorría mi cadera y mi muslo. Tomé su mano y la coloqué sobre mi muslo, diciéndole que se quedara. Seguimos besándonos y su mano se deslizó lentamente por mi muslo hasta mis nalgas, apretándolas y acariciándolas suavemente. La volví a colocar en mi muslo y le dije que la dejara allí. Intentó poner su pierna entre mis muslos como solía hacer cuando estábamos desnudos antes de tener sexo y nos acariciábamos un poco. —Quita la pierna. —Lo siento —gruñó. Su mano seguía moviéndose, así que me giré y puse su mano sobre su muslo. —Deja de tocarme —me quejé. Preguntó: —¿Por qué? —Porque me estás poniendo cachondo. —Bien; ponte cachondo conmigo —dijo mientras empezaba a besarme el cuello y presionaba su erección contra mi trasero. —Hoy no. No me apetece. Levanté las piernas y me moví hacia adelante hasta que mi trasero y su erección quedaron a centímetros de distancia. Se estiró y movió los muslos hasta que quedaron presionados contra la parte posterior de mis muslos y su erección volvió a quedar contra mi trasero. Me giré para mirarlo y nos besamos de nuevo. —Por favor, te necesito —suplicó contra mis labios. Seguro que su erección no estaba cómoda. Así que cedí. "Yo también te necesito, preciosa". "¿Podemos follar?", preguntó. "Vale". Su mano se deslizó bajo mi camisa y mi sujetador y los subió. Me los quité y él se quitó los suyos antes de volver a colocarse con su muslo entre el mío. "Muévete para mí", ordenó. "Pero quiero que me folles". "Lo haré. Muévete primero". Intenté protestar, pero empezó a besar y chupar mis pezones y, en vez de eso, gemí. Empezó a moverse, así que hice lo que me indicó y me moví contra su muslo mientras nos besábamos. Cuando estaba a punto de llegar al orgasmo, dije: "Por favor, para". Hizo una pausa y preguntó: "¿Por qué, nena?". "Porque voy a correr". Siguió moviéndose aunque yo ya había parado. "Buena chica", gimió. “Corre para mí.” “Pero llevo pantalones…” “Shhh, no pasa nada.” Me agarró de las caderas y me guió por su muslo, provocándome un orgasmo. Sentí la cara roja de vergüenza y me escondí en su cuello. Cuando se detuvo, preguntó: “¿Te corriste?” “Mhm.” Asentí contra su cuello. “Buena chica.” Sin pausa, sin previo aviso, su mano se deslizó dentro de mis pantalones y ropa interior y empezó a tocarme. Este es otro ejemplo de cómo se negaba a respetar mis límites y me coaccionaba, agotándome hasta que dijera que sí. Jugaba videojuegos cuando terminábamos, conectándose a Discord para hablar por voz con sus amigos. Mientras jugaba, lo oí decir: “Cómo provocarle el síndrome de Estocolmo a una zorra”. De nuevo, lo atribuí a que estaba siendo provocador. Ahora me doy cuenta de lo perturbadora que debía ser su mentalidad para decir algo así. Le dije que no le rogaba a nadie. Al minuto siguiente, estábamos desnudos y él se frotaba contra mí, exigiéndome que le suplicara o no me la haría. Intenté resistirme, pero me sujetó las manos hasta que cedí. Me decía: "Eres una zorra desesperada". Una vez incluso me dijo que estaba investigando la guerra psicológica, y cuando le pregunté qué era, me respondió: "Tácticas de manipulación". Lo cual realmente revela su mentalidad. Pensé que podría estar embarazada y le envié un mensaje al respecto, esperando consuelo y madurez emocional. Lo que recibí fue una foto de una pistola y artículos de limpieza. Antes de ir a la universidad, bromeé sobre que se juntara con una anciana para que le hiciera compañía, ya que nuestro pueblo es prácticamente un asilo de ancianos. Me dijo que no, que iba a buscar a una chica de 17 años en el instituto. Con todos estos malos momentos acumulados, es fácil ver la toxicidad. Sin embargo, no todo fueron malos momentos. Me daba afecto poco a poco para mantenerme enganchada, de modo que cada vez que intentaba irme, sabía que volvería esperando su mejor versión. Estábamos viendo un programa cuando vimos una escena donde disparaban a criminales y pensé: ¿y si un día es tarde por la noche y estoy en casa con nuestros futuros hijos y él está fuera y le pasa algo malo pero no puedo ayudarlo? Una lágrima rodó por mi mejilla y cayó sobre su pecho desnudo. Me quedé paralizada. Sabía que lo había sentido, pero no estaba segura de cómo reaccionaría. Me besó suavemente la coronilla, cambió de canal a «Cold Ones», un canal de YouTube con el que siempre nos reíamos mientras lo veíamos. Estábamos en su casa, en su nueva habitación, y él seguía intentando tener relaciones sexuales conmigo. Le dije que no, que solo quería acurrucarme y ver la tele. Se enfadó y me dijo: «Si no vas a tener sexo conmigo, puedes irte». Me levanté, empecé a recoger mis cosas y me preguntó adónde iba. Le dije que me iba y solo respondió «vale». Su respuesta fue tan seca que decidí quedarme. Volví a subirme a la cama y él seguía preguntando: «¿Puedo tocarte?». Le repetía: «Seguro que está seco». Sin previo aviso, metió la mano en mis pantalones y empezó a frotarme, gimiendo sobre lo mojada que estaba. Empezamos a tener sexo porque él quería y yo no quería que me echara. Su cama rechinaba demasiado, así que nos fuimos al suelo. Le pedí que me pasara una almohada y me la dejó caer en la cara. Luego se acercó, se puso de pie sobre mí y empezó a menear su pene sobre mi cara, agachándose aún más. Le pregunté varias veces qué estaba haciendo y él solo sonreía sin responder. Finalmente, me arrastré fuera de debajo de él y le pregunté si iba a cagarme encima. Me respondió que solo iba a hacerme una felación. No acepté nada de eso. Pero no todo fue malo. Estábamos comiendo pollo BBQ de Domino's en la cama cuando una gota de salsa cayó sobre mi pecho y me la señaló. "Lámela". Sonreí. "¡Qué asco!". Hizo una mueca. "No te quejabas hace diez minutos". Asintió. "Es verdad". La lamió. Tiempo después, bromeó sobre regalarme salsa BBQ por mi cumpleaños. En otra ocasión, le estaba haciendo cosquillas en los pies y me agarró, me inmovilizó con las piernas y trató de tirarse un pedo en mi cara. Esto sucedió más de una vez. Llegó la Navidad y me preguntó qué quería de regalo. Emocionada, le pedí que me sorprendiera y fui de compras para él, comprándole un montón de cosas que pensé que le gustarían, incluyendo un collar con una nota musical, una baratija de piel de dragón, dados, juguetes antiestrés, incienso y un soporte para incienso. Por supuesto, también sus chocolates caros favoritos. Cuando le di sus regalos, no tenía nada para mí. Vi una estatua de gato en su escritorio y me dijo que era para su exnovia. Nunca me regaló nada. Finalmente me dejó después de que intenté suicidarme; le dije que había ido al hospital cuando en realidad estaba asustada y me escondí en mi habitación. Le dije que le había mentido y se puso histérico, enviándome un mensaje que decía: «Mi punto es que mientras tú idealizabas tu propia muerte, yo estaba estresada como una mula y cada vez que rechazabas mi ayuda no me sentía nada bien; luego me mentiste sobre buscar ayuda, me hiciste sentir fatal». No dejaba de escribirle, intentando recuperarlo y entender por qué me trataba así. Obtuvo una orden de alejamiento y la está utilizando activamente en mi contra.

    Nota comunitaria

    Esta historia contiene referencias a autolesiones o pensamientos suicidas. Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, por favor comunícate con una línea de ayuda en crisis.

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    Sanar es entender

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    Espero que lo que me sucedió pueda ayudar a otros a través de su propia experiencia.

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    Ahora nunca soy el mismo

    No conozco a la mayoría de mi familia, solo a mis padres, hermanos, algunos primos, tíos, tías y abuelos. Mi hermana se casó hace un tiempo. Yo fui su dama de honor. Todas las damas de honor llevaban vestidos sencillos y discretos de un bonito color azul. Durante la recepción, todos estaban borrachos, como era de esperar, y al final de la noche, los invitados llegaron a despedirse. Creo que este pariente del novio vino a despedirse; nunca lo había conocido y ojalá nunca lo hubiera conocido. Mientras estaba de pie con las otras damas de honor, riéndonos de sus conversaciones de borrachos, se acercó a mí y a otra dama de honor por detrás, nos dio una bofetada y nos sacudió el trasero. Fue muy agresivo y me dolió. Me quedé en shock y no supe cómo reaccionar, así que corrí al baño y lloré. Nunca me habían tocado ni violado en mi vida y nunca pensé que lo harían. Desde que pasó esto, nunca me he sentido cómoda estando cerca de hombres o chicos, no me gusta hacer fila sola con chicos detrás de mí. Me he vuelto demasiado agresiva para incomodar a los chicos y quiero mantenerme alejada, me aíslo del sexo opuesto para sentirme segura. Ahora solo me siento segura con el género femenino. Este evento que cambió mi vida ocurrió cuando tenía trece años, ahora soy mayor y nunca me he recuperado de ese sentimiento de miedo y pavor, y solo recientemente le conté a mi madre sobre estos eventos y revelé una foto de la boda del hombre que violó a la otra dama de honor y a mí. Mi hermana y su esposo han cortado todo contacto con él y están disgustados por su comportamiento. La otra dama de honor estaba tan borracha que ni siquiera sabía que la había violado. Sé que esta historia es relativamente menor en comparación con algunas, pero esto ha cambiado por completo mi perspectiva y visión de la vida. Gracias por darme esta plataforma para compartir mi historia.

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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    ¿Cómo salgo de esta relación?

    Tengo 21 años, soy una mujer que creía haber encontrado al amor de su vida después de anhelar el amor por tantos años de adolescencia, sin embargo todo fue al contrario, si hubiera sabido como sería el estar con esta persona que creía el "hombre de mis sueños" de verdad que desearía estar sola para siempre. Lo conocí a mis 17 años aproximadamente desde ese entonces y el teniendo 18 hemos estado juntos, vamos para 4 años de relación pero necesito en serio consejos sobre como alejarme. Resulta que estudiamos la misma carrera en la misma universidad y aunque yo voy un poco mas adelantada este semestre volveremos a estar cerca, es por esto que no se como hacer para terminar la relación ya que el verlo todos los días va a ser muy difícil. Para dar un poco de contexto del por qué quiero acabar la relación es que llevo sufriendo violencia psicológica desde que iniciamos incluso como amigos, al principio no lo identificaba solo creía que era un hombre un poco diferente, incluso de esos que te venden como el chico malo y realmente juraba que cambiaría con el tiempo pero eso no fue así. Tuve que soportar que el siguiera muchas actrices de la industria para adultos y que le diera likes a esas publicaciones, también pasó que el antes de mi estuvo con muchas prostitutas cosa que me generaba mucha inseguridad. Ante toda esta baja de autoestima que empezó a crear en mi, decidí en autolesionarme y cuando se enteró fue la primera vez que me golpeó aunque en un inicio dijo que fue un accidente pero me hizo suplicarle mientras me pisaba mis manos para que no me dejara. Muchas cosas han pasado que no creo poder contarlas todas pero solo sé que este último año de relación todo empeoro en cuanto a la violencia física, empezó a escupirme, golpearme la cabeza con puños, jalonearme del cabello, abofetearme, dejarme morados en todo el cuerpo que incluso tuve que fingir hace un mes que tuve un accidente donde me chocaron, idea que fue dada por él. He pensado hace unos 3 meses en ya dejarlo y es tanta la ansiedad y el no poderle contar nada a nadie porque me aisló de mis amigos que no se que mas hacer, el día de ayer me estranguló y perdí la conciencia por unos segundos, fue tan doloroso por la idea de pensar que pude haber muerto, mi cuerpo no lo sentía, sentía que me caería y lo único que él hizo fue seguirme golpeando aún cuando pedí que buscara ayuda porque no entendía que pasaba. Todo esto pasó porque le dije que no tenía dinero para poder comprar comida ya que incluso no puedo gastar mi dinero porque todo debo dárselo sino me castiga como dejándome de hablar, manipulándome con que si no lo hago le dirá a mis padres que he incluso sacado dinero de ellos para cosas que no debo pero todo es por él. Ya no lo amo, creo que solo estoy en piloto automático pero tengo mucho miedo y no cuento con personas que puedan acompañarme así que debo soportarlo unos meses hasta que ya no lo tenga que ver pero con lo que pasó ayer me asusta mucho que pueda acabar con mi vida. Por favor si leíste esto dime que puedo hacer, quiero salir de esto antes de que él tome por completo mi vida.

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    Supervivientes

    Fui víctima de agresión sexual infantil por primera vez cuando tenía 4 años, mi abusadora tenía 9. Era amiga de la familia, ella y su familia siempre fueron muy cercanas a la nuestra. Me agredía sexualmente cada vez que me veía. Unos años después, cuando tenía 7 años, su hermano menor, que tenía 8, también había comenzado a agredirme sexualmente. Ninguno de los dos sabía que el otro me lo hacía, así que terminaban haciendo "entregas accidentales" de mí. Uno terminaba conmigo y me enviaba a pasar el rato con el otro. Este ciclo continuó hasta que cumplí 13 años, fue la última vez que los volví a ver, ya que me había mudado al otro lado del estado. De camino a casa después de esa visita, los bloqueé por completo. La última vez que lo hicieron, la hermana mayor tenía 18 años y el hermano también tenía 13, ya que su cumpleaños era más tarde ese mismo año. Me agredieron sexualmente innumerables veces durante 9 años seguidos y nadie se dio cuenta. Mi madre me confrontó cuando tenía 14 años. Se lo conté sin querer a una consejera escolar y la llamaron. Tuvo varias semanas para hablar conmigo. Sin embargo, eligió el mejor momento para hablarme de ello mientras me moría en una cama de hospital por un intento de suicidio. Me horroriza dormir; cada vez que cierro los ojos, solo veo lo que me hicieron. Me obligo a permanecer despierta varios días seguidos simplemente para evadir los terrores nocturnos y los recuerdos. No importa cuánto frote ni lo caliente que esté el agua, siento que nunca podré quitarme las manos de encima. Siempre puedo oír lo que me decía en el fondo de mi cabeza: «Cállate, te oirán». Nuestras familias vivían en la habitación de al lado. Todavía duermo en la cama donde me violaron tantas veces. A los 8 años, me metía debajo de la cama y contaba las veces que había pasado; dejé de hacerlo poco después de empezar porque se me hacía muy difícil recordarlo. Quiero sentirme segura. Quiero que mi cuerpo vuelva a sentirse mío. Temo hacerme algo.

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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇦🇺

    Control coercitivo

    Él y yo nos conocimos el fecha . Yo tenía 17 y él 19. Acababa de regresar a Australia después de vivir un año en Estados Unidos cuando decidí enviarle un mensaje de texto para decirle que había vuelto. Habíamos estado hablando por Snapchat durante algunos meses, así que me invitó a dar un paseo para tomar un café. Nuestro primer encuentro fue bien y comenzamos a salir con regularidad. Durante el transcurso de nuestro año y medio de relación, los momentos se volvieron amargos. "¿Qué más te gusta?", preguntó mientras teníamos sexo. "No lo sé. ¿Y a ti?", respondí. "Abofetear". Me quedé sorprendida, pero como tenía sentimientos por él, quería impresionarlo. Gran error. "¿Quieres abofetearme?", pregunté con vacilación. "Algo así". "Está bien. Podemos intentarlo". Entonces me abofeteó en la cara. Escoció, pero no lo demostré. "¿Te gusta eso?", sonrió. “Sí.” No lo hice, pero estaba demasiado absorta en mis sentimientos para decirlo. “También puedes abofetearme si quieres.” Nunca consintí en que me abofeteara de nuevo; él nunca me lo pidió. Tiempo después, me negué a darle un beso, así que me agarró del pelo y me atrajo hacia él. Me aparté y me abofeteó. Lo besé para que no lo volviera a hacer. Sentí miedo cuando lo hizo porque no me había pedido abofetearme y lo hizo porque le había negado un beso. De manera similar, otra vez me pidió un beso cuando yo estaba encima de él. Me reí y me aparté. “Por favor.” Suplicó. “No.” Me reí. “¿Por favor?” Preguntó de nuevo. Negué con la cabeza mientras fruncía los labios. Lo besé por toda la cara menos en los labios. No dijo nada después de eso, solo miró mi collar y lo agarró, arrancándomelo del cuello. Nos miramos fijamente durante unos segundos antes de que me riera para no llorar. Dijo algo sobre que era de mala calidad. Se ofreció a comprarme uno nuevo, pero le dije que lo arreglaría en casa. Más tarde supe que estaba demasiado dañado para arreglarlo. Eso me impactó. Iba a llorar, pero puse buena cara para él porque no sabía qué haría si me veía llorar. Me asusté cuando extendió la mano para agarrarlo y me tiró hacia adelante cuando intenté alejarme y se rompió el collar. Otro día estábamos acurrucados frente al televisor cuando solté: "¿Cuál es tu fetiche más raro?". Pensó un momento antes de responder. "Sangre", dijo. ¿Qué se suponía que debía decir a eso? Le seguí la corriente porque tenía curiosidad y no esperaba que llegara tan lejos. "Eh. ¿Quieres añadir más?", pregunté, señalando las cicatrices de autolesiones en mi brazo. Respuesta estúpida. ¿Estaba tratando de impresionarlo? ¿Tal vez pensé que era caliente en ese momento? Se rió entre dientes. “Me temo que no tengo un cuchillo lo suficientemente afilado. Pero cuando consiga uno, ¿te gustaría añadirme algunos?” “Solo si quieres que lo haga.” Un momento de silencio roto solo por la televisión. “¿Y tú?” Preguntó. Estaba mirando la televisión y distraída de la conversación, como esperando que si desaparecía en el video que se estaba reproduciendo la conversación terminaría. “¿Eh?” Respondí finalmente. “¿Cuál es tu fetiche más raro?” “Similar al tuyo; me gustan los cuchillos.” De nuevo, estaba tratando de impresionarlo. Estaba pensando en la vez que un chico con el que me acosté nombre me dio un cuchillo de caza porque dije que vendí el mío. “Tengo un cuchillo.” Tenía una navaja de bolsillo con la que abría paquetes. “Lo sé. ¿Quieres probarlo?” “¿Quieres?” “Claro.” No. ¿Por qué dije eso? Se levantó, sacó su navaja y volvió a la cama. Nos besamos, nos desvestimos y, enseguida, se metió dentro de mí y me puso la navaja en la garganta. ¿Quizás me preguntó dónde y le dije que me la pusiera en el cuello? No sé, solo que no cerca de mis tetas. Ahora me parece muy gracioso porque tengo los pezones perforados. Tenía los ojos cerrados y estaba concentrado en nuestros labios y accidentalmente me pinchó el costado del cuello. Eso dolió. Me separé de su beso para cogerle la mano mientras él la sostenía. Estaba preocupada porque pensé que debería haber estado más atento para que no me hiciera daño. No lo mencioné hasta la siguiente vez que salimos. La siguiente vez ( fecha 2 ), me rogó que le dejara cortarme la ropa interior. Le dije que sí, siempre y cuando no volviera a ponerme la navaja en la garganta. Empezó a cortar y, cuando hubo un agujero enorme, se rindió y me la quitó antes de colocarse entre mis piernas y empujar. Me puso la navaja en la garganta. Pensando que me había oído mal, le pedí que lo soltara. Entre besos, me preguntó por qué y le expliqué que me había pinchado el cuello la última vez y que no quería que volviera a pasar. Prometió que no lo haría y seguimos. Me molestó que no quitara el cuchillo cuando se lo pedí, pero seguía besándome, así que me distraje. Creo que le pedí que lo soltara otra vez después. Quizás no, la verdad es que no lo recuerdo. Intenté apartarlo, pero no movió la mano, así que al final fui yo quien lo empujó y él lo sujetó. Dejé de forcejear, pero mantuve la mano ahí. Esto daba mucho miedo. No quería el cuchillo ahí y él no lo quitaba. Me preguntó si quería ser la dominante y le dije que sí, así que cambiamos de posición y, cuando me acomodé, me dio el cuchillo. Cuando fui a dejarlo a nuestro lado, me cogió la mano y me ayudó a sujetarla contra su garganta. Me sujetó la mano con el cuchillo clavado contra su garganta. Esto fue incómodo y perturbador porque quería soltarlo. Lo besé y le dije que quería soltarlo y finalmente cedió. Cuando terminamos, le dije de nuevo que no quería el cuchillo cerca de mi garganta porque me había pinchado antes. Se encogió de hombros y dijo: "Oh, lo siento". No entiendo por qué no respetó mi no inicial, pensé que era por ese viejo dicho que todos piensan en algún momento: "Los chicos son así". Cuando le pedí que parara, debería haber parado. En cambio, me puso en una situación imposible donde tenía un cuchillo en la garganta y un hombre encima de mí que se negaba a quitármelo. Me hizo cómplice al poner el cuchillo en mi mano. Volví a su casa después de eso y su mano intentó subirse a mi camisa, pero lo detuve. Le dije: "Nada de sexo; solo besos". "¿Solo besos?", preguntó. Asentí. "De acuerdo", dijo. Nos besamos cada pocos minutos mientras hacíamos pausas para ver la televisión. Su mano seguía recorriendo mi cadera y muslo. Tomé su mano y la coloqué en mi muslo, diciéndole que se quedara. Seguimos besándonos y su mano lentamente se deslizó por mi muslo y bajó hasta mi trasero, apretando y acariciando suavemente. No quería que hiciera esto. Quería besarnos, abrazarnos y ver la televisión. Él siguió aumentando la intensidad. La moví de nuevo a mi muslo y le dije que la dejara allí. Intentó poner su pierna entre mis muslos como lo hacía cuando estábamos desnudos antes del sexo y hacíamos un poco de juegos previos. "Quita la pierna". "Lo siento", refunfuñó. Su mano seguía moviéndose, así que me giré y puse su mano en su muslo. "Deja de tocarme". Me tocó a mí refunfuñar. Preguntó: "¿Por qué?". "Porque me estás poniendo cachondo". "Bien; ponte cachondo conmigo", dijo mientras empezaba a besarme el cuello y presionaba su erección contra mi trasero. “Hoy no. No tengo ganas.” Levanté las piernas y me moví hacia adelante de manera que mi trasero y su erección quedaron a centímetros de distancia. Estiró y movió los muslos para que quedaran presionados contra la parte posterior de mis muslos y su erección contra mi trasero. Cada vez que volvía a preguntar o se movía para tocarme, me molestaba y me incomodaba, pero cedí porque seguía preguntando y pensé que ya había tenido sexo con él antes y no aceptaba un no por respuesta, así que ¿por qué no simplemente cedía? Me giré para mirarlo y nos besamos de nuevo. “Por favor, te necesito.” Suplicó contra mis labios. Estoy segura de que su erección no estaba cómoda. Así que cedí. “Yo también te necesito, preciosa.” “¿Podemos follar?” Preguntó. “De acuerdo.” No quería tener sexo con él. Solo estaba allí para besos y caricias. Cedí porque no dejaba de preguntar. Su mano se deslizó bajo mi camisa y mi sujetador y los subió. Me los quité y él se quitó los suyos antes de volver a acomodarse con su muslo entre el mío. "Muévete para mí", ordenó. "Pero quiero que me folles". "Lo haré. Muévete primero". Intenté protestar, pero empezó a besar y chupar mis pezones y, en lugar de eso, gemí. No quería moverme. Solo quería terminar con el sexo. Pero él seguía diciéndome que me moviera y empezó a moverse, así que no pude hacer nada más. Empezó a moverse, así que lo seguí y me moví contra su muslo mientras nos besábamos. Cuando me acercaba al orgasmo, dije: "Por favor, para". Hizo una pausa y preguntó: "¿Por qué, nena?". "Porque voy a correr". Continuó moviéndose a pesar de que yo había parado. Esto era aterrador porque mi cuerpo decía sí, quiero tener un orgasmo, pero mi mente decía no, no así. "Buena chica", gimió. “Corre para mí.” “Pero llevo pantalones…” Razón válida para detenerse, de nuevo no estoy segura de por qué insistió. “Shhh, está bien.” Me agarró de las caderas y me guió por su muslo, haciéndome llegar al orgasmo. Tenía la cara roja de vergüenza y me escondí en su cuello. Cuando se detuvo, preguntó: “¿Te corriste?” “Mhm.” Asentí contra su cuello. Lo había hecho, lo que me asustó aún más porque no quería, pero la fricción contra mi cuerpo me obligó a llegar al clímax. “Buena chica.” Sin pausa, sin advertencia; su mano se deslizó dentro de mis pantalones y ropa interior y comenzó a tocarme con los dedos. Este es otro ejemplo de cómo se negó a respetar mis límites y me coaccionó, agotándome hasta que dije que sí. Jugaba videojuegos cuando terminábamos, conectándose a Discord para chatear por voz con sus amigos. Cuando estaba en medio de un juego, lo oí decir: “cómo provocarle el síndrome de Estocolmo a una zorra”. De nuevo, lo atribuí a que estaba nervioso. Ahora me doy cuenta de lo perturbadora que debía ser su mentalidad para decir algo así. Le dije que no le rogaba a nadie. Al minuto siguiente, estábamos desnudos y él se frotaba contra mí, ordenándome que le suplicara o no lo haría. Intenté resistirme, pero me sujetó las manos hasta que cedí. Esto fue aterrador porque acababa de decir que no suplicaba. No quería suplicar. Estaba atrapada debajo de él hasta que me obligó a hacerlo frotándome. Me abofeteó y luego dijo: "Eres una zorra desesperada". Le respondí: "Solo para ti". Y entonces me besó. Una vez incluso me dijo que estaba investigando la guerra psicológica, y cuando le pregunté qué era eso, dijo: "Tácticas de manipulación". Lo cual realmente resalta su mentalidad. Pensé que podría estar embarazada y le envié un mensaje de texto al respecto, esperando consuelo y madurez emocional. Lo que encontré fue una foto de una pistola y artículos de limpieza. Esto me sobresaltó porque esperaba que tuviera algo de madurez, pero en cambio me recibió con una amenaza. Antes de ir a la universidad, bromeé sobre que se juntara con una anciana para que le hiciera compañía, ya que nuestro pueblo es básicamente un asilo de ancianos. Dijo que no, que iba a buscar a una chica de 17 años en el instituto. Con todos los malos momentos acumulados así, es fácil ver la toxicidad. Sin embargo, no todo fueron malos momentos. Me daba afecto poco a poco para mantenerme enganchada, de modo que cada vez que intentaba irme, sabía que volvería esperando su mejor versión. Estábamos viendo un programa cuando vimos una escena en la que disparaban a unos criminales y pensé: ¿y si un día es tarde por la noche y estoy en casa con nuestros futuros hijos y él está fuera y le pasa algo malo pero no puedo ayudarlo? Una lágrima rodó por mi mejilla y cayó sobre su pecho desnudo. Me quedé paralizada. Sabía que lo sentía, pero no estaba segura de cómo reaccionaría. Me besó suavemente la coronilla, cambió el canal a ' canal ', un canal de YouTube con el que siempre nos reíamos mientras lo veíamos. Me sentía bien por dentro cuando teníamos momentos como este. Eso me hacía volver. Sabía que podía ser decente y amable conmigo, pero muchas veces simplemente elegía sus propios deseos por encima de mi comodidad. Estábamos en su casa, en su nueva habitación, y seguía intentando tener relaciones sexuales conmigo. Le dije que no, que solo quería acurrucarme y ver la tele. Se enfadó y me dijo: "Si no vas a tener sexo conmigo, puedes irte". Me levanté, empecé a coger mis cosas y me preguntó adónde iba. Le dije que me iba y lo único que dijo fue "vale". Esa respuesta fue tan seca que decidí quedarme. Me volví a subir a la cama y él seguía preguntando: "¿Puedo tocarte?". Yo seguía repitiendo: "Probablemente esté seco". Sin previo aviso, metió la mano dentro de mis pantalones y empezó a frotarme, gimiendo sobre lo mojada que estaba. No quería perderlo. Me importa mucho y la idea de que solo porque no quisiera hacer algo como tener sexo lo perdiera era demasiado abrumadora. No quería perderlo y que dijera eso me presionó mucho para tener sexo con él. Empezamos a tener sexo porque él quería y yo no quería que me echara. Su cama rechinaba demasiado, así que nos fuimos al suelo. Le pedí que me pasara una almohada y me la dejó caer en la cara. Luego se acercó, se puso de pie sobre mí y empezó a agitar su pene sobre mi cara y a agacharse más. Esto fue horrible. ¿Por qué se agachaba sobre mi cara? Todavía tengo flashbacks de esto donde puedo ver todo lo que pasó ahí arriba. Le pregunté varias veces qué estaba haciendo y él solo sonreía sin responder. Finalmente, salí de debajo de él y le pregunté si iba a cagarme encima. Respondió que solo iba a hacer que le hiciera una mamada. No acepté nada de eso. Esto, de nuevo, fue horrible. No quería tener sexo ese día. Estaba visiblemente retrasando el sexo ese día diciendo que deberíamos ir a la pared (no funcionó, era demasiado alta) y luego al suelo y cuando terminé en el suelo tuve una de las peores y más absurdas experiencias sexuales de mi vida. No todo fue malo. Estábamos comiendo pollo BBQ de Domino's en la cama cuando una gota de salsa cayó sobre mi pecho y él la señaló. "Lámela". Sonreí. "Puaj, qué asco". Hizo una mueca. "No te quejabas hace diez minutos". Asintió. "Cierto". La lamió. Tiempo después, bromeó diciendo que me regalaría salsa barbacoa por mi cumpleaños. Llevé unas esposas a su casa y se las puso, quedándose atascado. Tuve que ayudarlo a liberarse. En otra ocasión, le estaba haciendo cosquillas en los pies y me agarró, me inmovilizó con las piernas y trató de tirarse un pedo en mi cara. Esto sucedió más de una vez. Llegó la Navidad y me preguntó qué quería. Emocionada, le dije que me sorprendiera y fui de compras para él, comprándole un montón de cosas que pensé que le gustarían, incluyendo un collar con una nota musical, una bola de Navidad con piel de dragón, dados, juguetes antiestrés, incienso y un soporte para incienso. Por supuesto, también sus chocolates caros favoritos. Cuando le di sus regalos, no tenía nada para mí. Vi una estatua de gato en su escritorio y dijo que era para su exnovia. Nunca me regaló nada. Una vez se quedó parado en un rincón, apuntándome con el cuchillo y sonriendo. Le dije que estaba siendo espeluznante y guardó la cosa después de quedarse allí parado unos segundos más. Su ex llamó y él salió de la habitación, volviendo para decirme que su perro le había montado la pierna. Me mostró un video en sitio web de una vagina convertida en una pipa de crack y me preguntó si podía hacerme eso a mí. Hice un trato con él: si él tenía sexo, yo tenía que tener al menos 10 minutos de mimos después. El sexo solía durar alrededor de una hora. A veces, cuando nos abrazábamos, me envolvía completamente en sus brazos mientras yo estaba acostada sobre su pecho. Otras veces, ponía una mano perezosa sobre mi cintura. La mayoría de las veces me hacía acurrucarme con él (él como cucharita). Aunque, una vez estábamos medio dormidos y yo lo estaba abrazando cuando me di la vuelta y él se dio la vuelta para acurrucarse conmigo y creo que nunca había sido más feliz con él. La tercera vez que usamos el cuchillo, no respondía a ninguno de mis mensajes, así que le escribí: "Fóllame con un cuchillo en la garganta". Finalmente respondió y me dijo que fuera a su casa. Fui y me pidió que fuera a buscar el cuchillo mientras salía de la habitación. Fui y no estaba donde lo guardaba. Volví a la cama donde estaba antes de que saliera de la habitación y sentí un objeto duro debajo de la almohada. Miré y ahí estaba el cuchillo. Lo había deslizado debajo de mi almohada antes de irse. Eso me confundió. ¿Por qué pedirme que fuera a buscarlo? Trajo dos botellas de agua fría, me dio una y puso una pastilla en la otra justo delante de mí antes de agitar la botella y bebérsela. Puso la botella al lado de la mía y no sé si se mezclaron mientras no miraba. Le pedí un cepillo cuando estaba en su casa. Él trajo uno e intentó cepillarme el pelo. Me despeinó la raya, así que cogí el cepillo y le dije que me lo había estropeado. Momento tonto. Le gustaba asfixiarme. A veces me dirigía la mano hacia su garganta. Una vez le pregunté si quería asfixiarme para ver cuánto tardaba en desmayarme. Aceptó y su mano estuvo alrededor de mi garganta durante unos cinco o diez minutos antes de que parara porque le empezó a dar un calambre. Yo estaba tratando de ser alguien que él aceptaría. Al principio de nuestra relación, mencionó que había tenido una acosadora. Una chica. Me pregunto dónde estará ahora. Una vez quiso tener sexo mientras yo tenía la regla. No tenía tampones, así que acordamos que al día siguiente, cuando fuera a su casa, traería algunos porque me quedaría a dormir. Llegué a su casa pero olvidé los tampones y mi pijama. Llamé a mamá y me los bajó. nombre y yo tuvimos sexo después de que él pusiera las toallas. Fue normal, supongo, un poco más seco. Nos duchamos después. La siguiente vez que tuve la regla, no quiso tener sexo de nuevo. Le hice una felación y eso continuó hasta que un día volvimos a tener sexo durante la menstruación y él trajo dos bolsas de basura para mi tampón. Otra vez estábamos en mi casa y él quería que lo besara mientras se masturbaba. Normalmente yo me tragaba su semen cuando estaba a punto de terminar y él me avisaba. Esa vez no me dijo nada después de que se lo pidiera y en su lugar, se limpió con papel higiénico y no me dio ninguna explicación. Más adelante en nuestra relación, le pregunté si todavía veía un futuro conmigo como decía. Dijo: "Ya no realmente". Le pregunté por qué. Respondió: "No eres mi tipo". Le pregunté cuál era su tipo. Dijo: "Alternativo". Intenté dejarlo. Muchas veces. Salí de su casa y le dije: "Nunca nos veremos". Respondió: "Eso mismo dijiste la última vez". En mi cama, viendo la televisión que compré porque hizo un comentario sobre mi falta de una. Nos estábamos besando y sus brazos me rodeaban. Recorrió mi cuerpo con su mano. Entre besos, seguía preguntando: "¿Sexo?". Al principio decía "tal vez", y luego: "¿No podemos simplemente pasar el rato y no tener sexo?". Él seguía preguntando. Yo no quería tener sexo con él, solo quería acurrucarme y ver la tele. Él respondió: "Pero me pones muy cachondo". "Tenemos sexo todo el tiempo, estoy intentando ser solo amigos". "Pero el sexo me sentaría tan bien ahora mismo". Continuó presionándome de forma sutil, preguntando una y otra vez. Nos besamos. Sus manos exploraron mi cuerpo. Mis manos se quedaron en su pelo la mayor parte del tiempo. Se frotó contra mí, presionando su erección contra mi muslo. Se giró, se colocó entre mis piernas y me pidió que me frotara con él. Cedí. Sentirlo contra mí me excitó y cedí. Para empezar, no quería sexo. Me duele pensar en esto porque siempre cedía después de que él seguía tocándome. Me gustaba besarlo y traté de pedirle que mantuviera las manos quietas, pero si las movía a mi muslo, las deslizaba hacia mi trasero, y si las movía a mis caderas, jugaba con mis pechos. Solo quería ver la tele y besarlo. Pero como ahora estaba encima de mí y su pene estaba presionado contra mis partes íntimas, cedí. Lo hicimos y después nos quitamos la ropa y volvimos a besarnos. Tuvimos sexo. Duró un buen rato. nombre dijo que iba a terminar y luego no lo hizo dos veces. Le sugerí que hiciéramos una pausa. No me hizo caso y siguió. "¿Deberíamos hacer una pausa? Serán diez minutos, cariño, y podemos volver a ello". Negó con la cabeza. "Ya casi llego". Esperé como veinte minutos más a que terminara, mirando la tele por encima de su hombro mientras me penetraba. Por suerte, le pedí que moviera la cabeza y coloqué mi oído sordo hacia sus gemidos mientras mi oído bueno estaba orientado hacia la tele. “¿Has terminado?” pregunté. Varias veces. Negó con la cabeza y volví a preguntar. “Vamos, tomemos un descanso. Diez minutos viendo la tele y luego volvemos, te lo prometo”. Seguía sin estar de acuerdo, tuve que preguntarle unas cuantas veces más. Cuando accedió a regañadientes y se bajó, se acostó a mi lado en la cama. Empezó a masturbarse mientras yo veía la tele y me dijo que me tocara. Pregunté “¿por qué?” Y respondió: “porque está caliente”. Lo hice durante dos minutos y luego paré. Empezó a tocarme. Aparté su mano después de un rato. “¿Quieres que te haga una mamada?” preguntó. Asentí y me tiró hacia el final de la cama. Estaba bien, pero lo volví a tirar hacia arriba para que me follara y así acabar de una vez. Se colocó mientras nos besábamos, se puso encima de mí y seguimos teniendo sexo. Terminó y, sin molestarse en retirarse, se quedó dormido encima de mí, echando una siesta y babeando sobre mi pelo y mi cojín. Le pedí que viniera conmigo al espectáculo del pueblo. Lo llamó un espectáculo de mierda. Cuando le pregunté si vendría conmigo al evento local , dijo que era incluso peor que el espectáculo. No quería ir a comer conmigo a menos que le rogara y pagara por los dos. Se negaba a conocer a mis padres y entraba y salía de mi casa a escondidas, una vez incluso se escondió debajo de una manta cuando me despedía de mi tía. Solía dejarme pañuelos en la cara cuando terminaba, diciéndome que limpiara. Cuando estaba encima, le hacía lo mismo. Él solo sonreía con picardía y se pasaba el pañuelo por la cara, haciendo una mueca graciosa cada vez que el pañuelo pasaba por encima. Eso me hacía reír y me decía que siguiera haciéndolo porque se sentía bien. Eso sí, todavía estaba dentro de mí en ese momento. Nunca dijo que salíamos, siempre que éramos "amigos con derechos" o "una relación informal". Deslizó a la derecha en nombre de usuario en redes sociales y fingió que era una broma. Se acostó con mi amiga mientras salíamos. Una vez fuimos caminando al restaurante porque se les olvidaron sus bebidas. A veces, él iba a buscar un pañuelo o me pasaba algo y de repente me penetraba para verme jadear. Lo llamé guapo y él dijo "en realidad prefiero bonito". Así que empecé a llamarlo chico guapo. Se olió los dedos después de tocarme y dijo que estaba probando los niveles de pH. Dijo que su ex tenía TLP. Luego dijo que le habían diagnosticado. Cuando tenía la regla me preguntó si podía tocarse y le dije que sí, pero la siguiente vez simplemente se la sacaba sin preguntar. Me pidió que me sentara en su cara. Me reí y le dije que no, que lo aplastaría. Dice que no lo haría y cosas así, me niego de nuevo. Me dice que ya no va a venir mucho. Nos besamos y le pregunté si solo quería un descanso por un tiempo. Dijo que sí y le pregunté si iba a volver. Dijo que tal vez. Me pidió que me sentara en su cara otra vez. Me negué de nuevo. Solía soplar humo de vapeador en mi boca abierta. Le pregunté por qué me besaba si solo éramos amigos y dijo que porque era divertido. Le dije que era bueno besando y dijo que yo era normal y que tenía los labios finos. Hizo unos ruidos graciosos la primera vez que tuvimos sexo y se corrió y empecé a reír y él dijo que era la primera persona que se reía de eso. Se detuvo en medio del sexo para mirar su pene entrar y salir porque "parece un pistón". Estábamos escuchando canción y se acercó, me besó y me agarró de los brazos diciendo "tus brazos parecen pequeños cigarrillos". Empecé a cantar la siguiente parte de la canción. Nos reímos. Estaba drogada con marihuana la mayoría de las veces que le hacía sexo oral. Él lo sabía, lo mencionamos de vez en cuando, pero no disminuyó la velocidad cuando se trataba de sexo. Finalmente me dejó después de que intenté suicidarme. Le dije que había ido al hospital cuando en realidad estaba asustada y me escondí en mi habitación. Le dije que le había mentido y se puso histérico, enviándome un mensaje que decía: "Mi punto es que mientras tú idealizabas tu propia muerte, yo estaba estresada como una mula y cada vez que rechazabas mi ayuda no me sentía nada bien. Luego me mentiste sobre buscar ayuda y me hiciste sentir fatal". No dejaba de escribirle, intentando recuperarlo y entender por qué me trató así. Obtuvo una orden de alejamiento y la está usando activamente en mi contra. No puedo hablar con él para pedirle que me explique esto, aunque quiero. Intenté contactarlo antes y lo denunció. Solo necesito entender qué pasó porque esto me está abrumando a diario.

    Nota comunitaria

    Esta historia contiene referencias a autolesiones o pensamientos suicidas. Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, por favor comunícate con una línea de ayuda en crisis.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.