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Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Historia
De un sobreviviente
🇲🇽

Cómo es posible ?

En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Tienes derecho a sentir lo que sientes, y no fue tu culpa.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Perdí la cuenta, pero recuerdo el daño.

    Esta es una de mis experiencias de abuso sexual. Honestamente, he perdido la cuenta de cuántas veces he sido abusada; el número ya no lo recuerdo. Era mi jefe, un hombre casado con tres hijos, probablemente de entre 35 y 38 años. Después del trabajo, me llevaba a su jardín. Me vertía alcohol a la fuerza, demasiado. Incluso cuando le decía: "Me estás sirviendo demasiado, no puedo beber esto", seguía presionándome para que me lo terminara. Al principio accedí a beber con él, pero le dije claramente varias veces que no estaba lista para tener relaciones sexuales. Incluso le dije que haría sexo oral, pero no sexo completo. Me emborraché tanto que no recuerdo exactamente cuándo empezó. De repente, estaba teniendo relaciones sexuales conmigo. Estuve gritando todo el tiempo. Incluso me dijo que gritara más fuerte; al día siguiente me dolía la garganta. No usó condón ni lubricante. Cada vez era doloroso. Después, y al día siguiente, sangraba al ir al baño, aunque no tenía la regla. Fui sola al ginecólogo. El examen pélvico fue extremadamente doloroso. Me dijo que tenía una infección grave, me limpió y tuve que tomar antibióticos. También me hicieron pruebas de ETS; por suerte, todas dieron negativo. Hubo otras veces también. Una vez le dije que tenía la regla, que estaba borracha y que quería dormir, pero aun así me quitó la ropa y se frotó contra mí hasta que terminó. Cada vez, en cuanto eyaculaba, se vestía y se iba sin decir una palabra. Durante mucho tiempo me culpé por completo. Pensaba: "Me subí a su coche por mi propia voluntad, bebí, así que es mi culpa". Justo después de que sucediera, quedé destrozada: con muchísima ansiedad, lloré durante meses, e incluso ahora, casi un año después, sigo llorando por ello y siento una profunda vergüenza y culpa. Me pregunto constantemente por qué permití que esto sucediera. Pero ahora sé que nada de esto fue culpa mía. Dije que no. Estaba demasiado borracha para dar mi consentimiento de verdad. Se aprovechó de mí e ignoró mis límites y mi dolor. Todavía estoy sanando. Compartir esto forma parte de ese proceso.

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Parte 2 del cómic de COCSA

    COCSA comic part 2
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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Lo llamaron así porque es una cosa y lo hacen para entretenerse...

    De niña, fui vulnerable a los abusos, la negligencia y la agresión sexual. He estado contando mi historia en mi blog y en transmisiones en vivo, pero hay una historia en particular que me hace llorar profundamente por encontrar otras víctimas. Tenía 15 años y acababan de terminar las clases de verano. Un chico que conozco era mi ayudante en la clase de tecnología. A menudo me ofrecía ayuda extra con mis tareas. Cada vez más cerca. En la escuela coqueteábamos. Antes de que terminaran las clases ese año, me pidió mi número. Por alguna razón, le di mi teléfono fijo en lugar de mi celular. Días después de terminar las clases, me llamó y me preguntó si podía ir a pasar el rato con él y su amigo. Era el cumpleaños de su amigo. Mi papá no quería darme permiso ni decir que no, así que me dijo que llamara a mi mamá. Le dije a mi mamá una pequeña mentira piadosa y me dio permiso para salir hasta las 11 p.m. Los chicos me adularon mientras nos dirigíamos a lo que se decía que era la casa de los únicos chicos. Al llegar, hablamos un poco sobre nuestra escuela y a quiénes conocíamos. Pregunté sobre todo por mi familia, que iba a la misma escuela que el chico que acababa de conocer. Empezamos a jugar a verdad o reto; al final, estaba desnuda y el chico me propuso tener sexo. Acepté, pero no quería. Tenía miedo, y habría sido mi primera vez, porque temía que no pudiera penetrarme, pero seguía intentándolo. Finalmente, le dije que parara y encendí las luces. Cuando las encendieron, dos chicos que no conocía salieron del armario. A uno lo reconocí del consejo estudiantil de la escuela y al otro, que no conocía, parecía un poco mayor y estaba desnudo solo con la toalla alrededor de la cintura. Había otro chico que no conocía que salió de debajo de la cama. Me sentí humillada y abracé una almohada contra mi cuerpo desnudo. Exigí que todos salieran y así lo hicieron. Estaba intentando vestirme, pero me habían robado la ropa interior. El chico que conocía, el que me gustaba, me acompañó hasta la mitad del camino a casa. No quería que mis padres lo vieran. No dejaba de preguntarme si de verdad iba a tener sexo, y yo evitaba responder. No quería admitir que tenía miedo. Entonces me preguntó si se lo iba a decir a alguien. Dije que no y pregunté por qué. Me dijo que era porque parecía una violación. Le pregunté qué pasaba y me dijo que se llamaba "cine" y que era un lugar donde los chicos observaban mientras otro tenía sexo con una chica, sin que ella supiera que estaban allí, y luego cambiaban de sitio sin que ella lo supiera. Como un grupo de chicos se puso de acuerdo y bautizó su acto como violación en grupo, sé que era algo que se estaba haciendo, no una casualidad, y como eligieron el cine, también sé que lo hacían por diversión. Tres años después, cuando tenía 18 años, un amigo del trabajo y de la universidad, aunque ya me había graduado, me invitó a una fiesta. Fui a casa, me cambié y le pregunté a mi compañera de piso si quería venir, así que vino. Cuando llegué, mi amiga estaba muy borracha, y era la única mujer en la fiesta, en una casa con unos veinte hombres que jugaban en el mismo equipo de hockey. Su novio y su amiga intentaban que se fuera, pero no quería. La amiga de su novio intentó convencerme diciéndome que no sabía qué hacían estos tipos. El equipo de hockey no los dejaba entrar y los persiguió calle abajo. Al final se rindieron y la noche continuó. El equipo de hockey me pareció bastante desagradable y no tuve la mentalidad para lidiar con eso. Miré a mi compañera de piso, que no lo estaba pasando bien, y le pregunté si quería ir. Le dije: «Vale, deja que vaya a buscar a (nombre de mi amiga)». Mi amiga se negó a irse. Sentí en el fondo que no debía dejarla, pero me fui con mi compañera de piso. A la mañana siguiente, la madre de mi amiga apareció en mi apartamento exigiendo saber dónde estaba su hija. Pensé que era una buena amiga al decirle "No sé". Su madre insistía: "¡Solo tiene 17 años!". Hace poco me di cuenta de que probablemente era víctima del cine, pero nunca me lo confirmó ni me lo negó. Por mi amiga, porque me mata pensar que los jóvenes que quiero puedan ser víctimas, cuento mi historia. Espero que al contarla, anime a otras víctimas a denunciar y juntos podamos intentar evitar que otra generación sea víctima. Gracias.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Permaneceré anónimo.

    Estoy lista para compartir mi historia. Tengo 57 años, soy madre, hija, hermana y amiga. Soy una sobreviviente. Me pasó hace 51 años y es un recuerdo tan presente y vívido en mi mente hoy como lo fue aquel sábado por la noche. Mi abuela fue al bingo como siempre y yo estaba en casa con mi abuelo. El partido de hockey estaba puesto porque era la Noche de Hockey en Canadá y todos los sábados por la noche era lo que todos veían. Sentada a su lado en el sofá, yo estaba comiendo papas fritas cuando él metió la mano en la bolsa y me la metió entre las piernas. No me miró cuando yo lo miré y se apartó. En cambio, movió la bolsa y empezó a acariciarme. Estaba aterrorizada, llorando y diciendo que no, que no, que no. Él simplemente me tocaba y no me gustó, así que le dije que parara y él siguió viendo el partido de hockey y luego me preguntó si quería ir a acostarme con él en la cama de mi abuela. Le dije que no y me senté en la cocina, donde podía verlo, esperando a que mi abuela volviera a casa. Siempre dormía con ella. No decía nada porque no sabía qué decir. Nunca más me acerqué a él. Era lisiado, caminaba con muletas y nunca más me tocó. Lo vi intentar tocar y agarrar a mi prima mientras bailaba por la casa con el camisón de mi abuela. Ella nunca dijo nada y se rió. Nunca lo entendí, pero me dio miedo. Sabía que estaba mal. Lo odiaba. Cuando mi hermana menor tenía 9 años, intentó tocarla y ella se lo contó a nuestros padres. ¡Se desató el infierno! Mi papá se enfadó muchísimo, me preguntó si alguna vez me había tocado y ¡confesé por miedo! Mis tíos impidieron que mi papá le diera una paliza a mi abuelo porque era "lisiado". No querían que la familia cayera en desgracia; no podían mandar a un lisiado a la cárcel, ¿y mi abuela? Al oír todo esto, lloré avergonzada, avergonzada de que mi hermana y yo estuviéramos causando tantos problemas. Tenía 11 años. Llevé ese secreto conmigo todos esos años y simplemente quería morir, desaparecer. Verás, mi tía y mi tío, sus familias sabían de los abusos de mi abuelo porque abusó de su hijo e hija antes que de mí y de mi hermana. Mi padre supuestamente no lo sabía. ¿De verdad lo creo? Honestamente no, él y todos ellos sabían lo vil que era su padre y no hicieron nada para proteger a los nietos menores que nacieron. Mi hermana menor rompió el silencio, el ciclo, y no hicieron nada más que proteger a los abuelos y a sus familias de cualquier vergüenza. No fue hasta que me convertí en madre a los 38 años que pude apreciar y experimentar el verdadero amor como madre, al darme cuenta de que mi bebé era mi corazón latiendo y viviendo fuera de mi cuerpo. Nadie le haría daño mientras yo viviera y respirara. De repente, sentí una gran diferencia con respecto a mi padre (fallecido) y mi familia. Le pregunté a mi madrastra y a mi tía cómo podían proteger a esa persona reincidente, un depredador al que llamaban papá, y que ni él ni nadie de la familia me había dado la mano ni me había pedido disculpas por lo sucedido. Nadie me dijo nada, ni una palabra, ni una disculpa, ni cómo afectó mi vida. Les dije cómo me sentía y mi madrastra fue muy compasiva, comprensiva y dijo que lamentaba mucho no haber podido hacer nada para ayudarme. Estaba casada con mi papá, quien era quien mandaba. ¿Mi tía? Tenía mucho que decir, y no era agradable. Pensaba que mis padres podrían haber hecho algo y que no le correspondía a ella. Ahí es donde se equivoca, y esto es lo que le dije: tengo un hijo, dos sobrinas y un sobrino. Si alguien de mi familia, ya sea inmediata o extendida, alguna vez les hiciera daño con sus acciones o palabras, no dudaría en protegerlos y asegurarme de que el agresor fuera denunciado ante las autoridades y se le exigiera responsabilidad por sus actos. Le dije a mi tía que era la mayor hipócrita, cobarde, mentirosa e inservible pieza de mierda sobre la faz de la tierra y que no valía ni un segundo. Siendo madre, debería avergonzarse de sí misma, al igual que su madre, su padre y sus hermanos. Dije lo que tenía que decir y fue catártico. Mi abuelo murió mientras dormía; mi abuela lo encontró muerto en el suelo. Mi padre, mis tíos y mi tía lo vieron con mi abuela. Fui a su funeral porque tenía que hacerlo. Mi hermana y yo no derramamos ni una lágrima. Se merecía lo que le pasó, al igual que mi padre, mi tía, mis tíos y mi abuela. Nunca lo he superado y todavía me pregunto: ¿por qué yo? ¿Qué pasa por la cabeza de un abuelo para mirar a su nieta de 6 años y decidir que quiere tocar su cuerpo sexualmente? ¿Querer acostarse con su nieta de 6 años y hacer qué? ¿Quién deja que este comportamiento pase desapercibido, cuando todo el mundo lo sabía porque les pasó a sus nietos antes que a mí? Todas estas personas ya han fallecido, excepto mi tía, que no me habla en absoluto desde que la confronté hace unos 15 años. Mis últimas palabras no las pudo soportar y, de alguna manera, siguió culpando a los demás y no asumió ninguna responsabilidad porque mi abuelo abusó de dos de sus tres hijos (mayores que yo). La incomodé, la obligué a reconocer que era tan culpable como su padre pedófilo porque lo sabía y no hizo absolutamente nada para detenerlo ni para proteger a los niños inocentes de su familia, como yo. Espero que sufra con esa culpa hasta el día de su muerte. Por alguna razón, no creo que pierda el sueño. Los perpetradores, los malhechores, no. En mi caso, sobrevivo cada día. Predico con el ejemplo para mi hija, para mantenerla a salvo, comprenderla y establecer límites claros con las personas, ya sean familiares, amigos, compañeros de trabajo, no importa quién sea. Si algo no está bien, sigue tu instinto y dímelo a MÍ, díselo a alguien en quien confíes, a quien quieras y nunca te calles. Mi voz, la de mi hija, es poderosa. Esto me ha afectado toda la vida. Por eso siempre odiaré a mi familia.

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  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    Historia
    De un sobreviviente
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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
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    Habla antes de que sea demasiado tarde, alguien estará de tu lado.

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  • “Siempre está bien pedir ayuda”

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
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    Nunca estás solo.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
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    No es tu culpa. Tu autonomía corporal importa, porque tú importas. Eres importante.

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  • Historia
    De un sobreviviente
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    #575

    Fui violada por uno de los líderes de ubicación en ciudad, estado . No vayas allí.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Historia
    De un sobreviviente
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    Carta a mi acusador.

    Le escribí esta carta a mi tío, que siempre se ha hecho la víctima. Querido tío X: Han pasado 28 años desde que esto ha atormentado a todos los involucrados y, después de todo este tiempo, nunca he hablado directamente al respecto para no armar revuelo. Pero ahora siento que debo decirlo porque no puedo permitir que esto siga atormentando a mi familia y que tú sigas atacándonos. Hasta el primer incidente, eras mi tío favorito, el que me atraía, apuesto a que nunca lo supiste. Sin embargo, también fuiste mi primer encuentro sexual, la primera vez que sentí una erección, la primera persona a la que le tuve miedo. Recuerdo subir las escaleras lentamente para ir al baño y que me llamaras a tu habitación y me metieras bajo las sábanas. Recuerdo sentir tu erección contra mi trasero mientras me dabas palmaditas; esto ocurrió muchas veces. Recuerdo dormir en el sofá y sentir tu aliento en mi cara mientras me metías la lengua en la oreja. Recuerdo la conmoción y el miedo que me causó. Recuerdo la sensación de tus manos en mis nalgas y mis pechos, recuerdo que pusiste mis pequeñas manos en tu regazo. Recuerdo esconderte en el baño con la cadena cerrada y tú apretándote contra el otro lado de la puerta preguntándome qué hacía allí, mientras yo observaba cómo tus ojos intentaban ver más allá de la cerradura. Recuerdo empujar la cómoda contra la puerta del dormitorio delantero y esperar que no entraras, escondiéndome con mis primos y mi hermana pequeña. También recuerdo cómo me sentí cuando mi abuela me dijo que no dijera nada si quería que nuestra familia siguiera unida. Recuerdo la llamada que recibieron mis padres en mitad de la noche y que les dijeran por teléfono que esto nos estaba pasando, meses después de haberles contado a nuestra abuela, tía y tío sobre los incidentes. Recuerdo oír a mi madre gritar y a mi padre chillar, recuerdo la mirada de mi hermano mientras estaba de pie al pie de las escaleras queriendo salir a buscarte, pero se detuvo porque mi padre, tu hermano mayor, estaba llorando en lo alto de las escaleras. Recuerdo el miedo, la emoción y el alivio de que finalmente lo supieran, pero también recuerdo escuchar a mi madre llorar e intentar ocultárnoslo, mientras se culpaba por no habernos protegido de ti. Recuerdo que muchos de los nuevos nos culpan por tus acciones. Recuerdo estar sentada frente a un desconocido en una habitación cerrada mientras le contaba lo que nos hiciste. Recuerdo abrazar a mi hermanita, que intentó mantenerse fuerte y protegerme mientras yo me sentía culpable por no haber podido protegerla. ¿Suena esto como una chica que sedujo a su tío (como diría la abuela), que tenía al diablo en la mirada? ¿Que está siendo vengativa y te está arruinando la vida? Se suponía que debías protegernos, pero no lo hiciste y, peor aún, nos culpaste. Te hiciste la víctima, te hiciste la víctima, la que está herida por todo esto y afirma que te destruyó la vida. Tú, que te casaste, tuviste hijos y tienes una casa, tú, que has tenido a la mayoría de tus hermanos a tu lado en aquel entonces. Has logrado convencer a tu esposa de que te sedujimos. Yo era la mayor y tenía solo 12 años, una niña muy ingenua de 12 años, mi hermana era la más pequeña con 10, cuatro niños, cuatro personas cuyas vidas cambiaron para siempre debido a tus impulsos sexuales. Imagina por un momento que este fuera tu hijo o tus hijastros quienes estaban siendo abusados y la gente los culpaba por ello, diciendo que sedujeron a un hombre adulto, luego intenta imaginar a esa persona regresando una y otra vez diciendo que tu hijo está mintiendo, que es su culpa y que arruinó la vida de ese hombre adulto, así es como nos ha sentido una y otra vez. Tus acciones nos han pasado factura. ¿Tienes alguna idea de lo que es escuchar a tu propia abuela decir que tenías al diablo dentro? ¿Sabes lo que es recibir cartas diciendo que creían que actuamos de manera inapropiada y que no nos acercaríamos a sus esposos porque los seduciríamos? Éramos solo niñas. Una semana después de mi boda, mi madre tuvo que echar a mi abuela del jardín delantero mientras les gritaba a mis padres que "si nos hubieran criado bien, esto nunca habría pasado" delante de los vecinos. Mi luna de miel se vio empañada porque ambos pensaron que debíamos ayudar a aliviar sus vidas. Todo en mi vida cambió en un instante; cambió la primera vez que decides dar rienda suelta a tus impulsos sexuales con niños. No puedo hablar del comportamiento de las otras víctimas, pero sí diré esto: míralas, observa sus vidas actuales y dónde han terminado, y recuerda que podrían haber sido diferentes si te hubieras mantenido callado. Cada uno de nosotros ha estado luchando contra sus propios demonios en esta etapa de nuestras vidas: dejaste que otros nos atacaran verbalmente por cobarde y dejaste que los niños asumieran la culpa de tus impulsos; dejaste que la familia se destruyera porque no hiciste lo correcto. Pasé muchas horas intentando aceptarlo todo y el daño que me causó. Luché con ello todos los días; no se trata solo de los tocamientos inapropiados, sino de cómo se manejó. Así es como tú, mi abuela y quienes me conocían me hicieron sentir. Ni una sola vez se han puesto de pie y han dicho que hicieron algo mal; eligen culpar a los niños en lugar de admitir que fueron ustedes. Ahora tengo 40 años, tengo dos hijos maravillosos y una excelente carrera como enfermera titulada en cuidados intensivos. Obtuve mi Licenciatura en Enfermería, un diploma en Ciencias Pre-Salud y un diploma en Administración de Consultorios Médicos, todos con honores, y todo esto como madre divorciada, soltera y a tiempo completo. He tenido muchos altibajos, pero soy fuerte, soy una luchadora, soy inteligente, compasiva y, sobre todo, una madre excepcional para mis hijos. Sus acciones ya no tendrán peso en mi vida, ya no me definirán, ya no serán algo a lo que haya sobrevivido; elijo triunfar y superarlo, elijo perdonar a mi familia extendida por sus responsabilidades porque elijo amarme. Sin embargo, es gracioso, la línea que sobresale en todo el archivo CAS, que tiene 32 páginas, es la que dices: "Te estoy tocando porque necesito una novia", esta es la razón por la que nuestras vidas cambiaron para siempre.

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    Parte 5 del cómic de COCSA

    COCSA comic part 5
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    Espero que logres superar la confusión y encontrar redes de apoyo; existen.

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  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

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    Rana liberada del agua hirviendo

    Después de pasar un año soltera a propósito, decidí que por fin estaba lista para involucrarme en una relación. A la mañana siguiente, abrí el móvil y vi un mensaje de alguien en Facebook invitándome a salir. Al parecer, seguían mi página de fotografía en Instagram y teníamos un amigo en común en Facebook, así que decidieron tomarse una foto. Desde el principio fueron divertidísimos, nuestro sentido del humor parecía encajar a la perfección y era fácil charlar con ellos. Nos conocimos en un bar y, para ser una primera cita, pareció ir bastante bien. Al final, sus compañeros de trabajo se colaron, así que terminamos tomando algo y karaoke. Me dolían las mejillas de la risa; parecían muy extrovertidos, lo cual agradecí, y sus compañeros de trabajo dijeron maravillas de ellos. En la segunda cita hablamos durante horas; sentí que los conocía de toda la vida. Sin nervios, me sentí vista y aceptada enseguida tal como era, y fue muy cómoda. Fue un sueño hecho realidad, así me sentí durante los primeros meses de la relación. Parecían cumplir todos mis requisitos: conscientes de sí mismos, empáticos, honestos y de mente abierta. Nos enamoramos bastante rápido. Los primeros signos de abuso psicológico y emocional comenzaron durante los primeros seis meses, pero no lo reconocí como abuso en ese momento. Eran extremadamente celosos y a menudo decían cosas muy hirientes y despectivas sobre mí. Los pillaba mintiendo y luego rompían conmigo, manifestando indiferencia moral, pero luego volvían al día siguiente con sinceras disculpas y promesas de trabajar en sus inseguridades. Les creí. Por supuesto que sí, porque justificaba este comportamiento como resultado de su trauma, el estrés que soportaban en el trabajo, que estuvieran borrachos, etc. Pensé que podría amarlos a pesar de eso, así que hicimos planes para mudarnos juntos. Fue entonces cuando los insultos, la manipulación y la evasiva empeoraron, y surgieron nuevos aspectos. Ahora me criticaban a diario, me castigaban si no les decía adónde iba antes de salir de casa, me amenazaban con enviar correos a mi jefe o fotos íntimas a mi familia, y escribían sobre mis cosas con rotulador permanente o me orinaban encima. Fue entonces cuando empezó la violencia. No me sentía segura en casa porque mis cosas se rompían con frecuencia. La policía vino dos veces y me dijo que si venían una tercera vez, me arrestarían, así que me aseguré de que no volvieran a llamar. Sin embargo, si intentaba llamar a alguien para pedir ayuda, me perseguían, me sujetaban y me agarraban para que no pudiera llamar. Una vez me encerré en el baño y tiraron la puerta abajo a patadas. En ese momento no lo vi como abuso, porque nunca me golpearon. Estaba tan perdida en esta desilusión del "amor" que pensé que solo necesitaban mi apoyo, que necesitaba ser más compasiva, que necesitaba quererlos más; eso era lo que me decían. Era culpa mía y tenía que solucionarlo. Todas las áreas de mi vida se vieron amenazadas: mi hogar, mi trabajo, mi relación familiar, mis mascotas, mi seguridad, mi salud. Me deprimí muchísimo y me perdí en un estado de disociación. Mi familia se dio cuenta de algunas cosas (mantuve la mayor parte en secreto hasta casi el final de la relación, pero había mucho que no pude ocultar) y me dijeron que temían por mi vida. No respondí, pues ese pensamiento ya me había pasado por la cabeza muchas veces y ya no me provocaba reacción. Para entonces, estaba completamente disociada y había aceptado la posibilidad. Una noche, mientras conducía, agarraron el volante y nos metieron en la cuneta. Fue entonces cuando mis miedos se hicieron realidad. Empecé a planificar mi seguridad con la esperanza de que aún pudiéramos hacer que la relación funcionara. El vínculo traumático era fuerte. Una noche empezaron a beber y la situación se intensificó, así que salí de casa y fui a casa de mi hermana. Antes me quedaba para asegurarme de que no destruyeran lo que más amaba, o me iba a dormir en el coche, pero esta vez elegí ver a mi familia. Empecé a recibir mensajes tras mensajes a todas horas, durante toda la noche, con cosas horribles. Insinuaban que mi nuevo gatito se había "escapado" de casa, y mi familia me trajo de vuelta, con el gatito y las maletas preparadas, y fuera en 20 minutos. Para entonces, mi familia lo había visto todo y no había vuelta atrás. Terminar la relación fue confuso, porque no sentía que hubiera tomado la decisión conscientemente. Mi familia redactó mis mensajes para echarlos de casa. Lo acepté, porque me sentía tan agotada y derrotada a esas alturas, que no me quedaba absolutamente nada que dar. Seguimos hablando durante unos meses y ambos comentamos cuánto nos extrañábamos y deseamos que las cosas funcionaran, pero sabía que nunca podría volver a eso, no tenía la fuerza. Me dolía el corazón y lamenté, tirada en el suelo, durante meses, porque sentía que esta era mi persona, alguien que creía conocerme y verme tal como era. Pero la verdad era que no me conocían. Ni siquiera sabían el color de mis ojos después de dos años juntos. Finalmente, me di cuenta de que estaba de luto por una versión de ellos que no existía. Estaba de luto por la vida que creía que podríamos tener, por la futura familia, por la relación que creía que podríamos forjar. También me di cuenta de que me estaba de luto a mí misma. Mi autoestima estaba por los suelos, sentía una enorme pérdida de identidad, no podía tomar una decisión para salvar mi vida, estaba agotada, irritable y enojada. No me reconocí durante muchísimo tiempo. Me sentía traicionada y manipulada, y sentía mucha vergüenza hacia mí misma, pues sentía que era mi culpa no haber visto las señales, no haber encontrado la manera de que funcionara, o haberme quedado tanto tiempo. Sentía que ya no podía confiar en mi juicio. Han pasado dos años y por fin me siento más cerca de mi yo anterior. Luché durante un año y medio con mi duelo y con la comprensión de que lo que había vivido era abuso. Experimenté culpa del superviviente, hipervigilancia, pesadillas, depresión y ataques de pánico durante meses. Empezaba a sentirme mejor con el apoyo de mi terapeuta y del especialista en violencia doméstica con el que trabajaba, y aparecía un nuevo detonante o se producía otro cambio en mi historia y volvía al punto de partida. Sentía que no tenía esperanza de reencontrarme conmigo misma. Extrañaba a la persona que solía ser y parecía imposible librarme de estos sentimientos. Pero incluso cuando me sentía más atascada, seguía adelante. Aunque eso significara simplemente ir a trabajar ese día y luego quedarme en cama el resto del fin de semana. O comer una tostada antes de dormir, como mínimo. O asistir a la cita de terapia aunque no tuviera las palabras. Había semanas de oscuridad, pero luego había un día en el que lloraba y me sentía un poco más tranquila. Visitaba a mi familia y una risa sincera se escapaba de mis labios. Fueron pasos muy, muy pequeños, pero creo que finalmente estoy en un lugar donde la luz me rodea. Sé que aún queda mucho por hacer, pero una vez que empecé a permitirme sentir la ira, el dolor, el sufrimiento sin avergonzarme por ello, las cosas empezaron a mejorar. Sigue adelante; después de todo lo que has superado, sé que puedes superar esto.

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  • Mensaje de Esperanza
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    Sí, por favor. Quiero que lo atrapen.

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  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

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    #481

    Estaba en segundo año de la universidad y por aquel entonces salía de fiesta y me emborrachaba casi todas las noches. Hacía poco les confesé a mis amigos que era bisexual y me daba mucha vergüenza y nervios. No tenía confianza en mi sexualidad y bromeaban sobre el tipo de chicas que me gustaban. Me sentía solo e incómodo conmigo mismo y con quién me interesaba. Una noche fui a un bar y me emborraché tanto que logré salir y caminar a casa, a mi residencia universitaria, ya muy tarde. Mis compañeros de piso no estaban conmigo y no sabían adónde fui. A día de hoy, cuatro años después, no recuerdo por qué ni cómo me fui. Mis primeros recuerdos son de mi habitación con una chica encima de mí. No recordaba cómo llegamos allí, no sabía quién era, no sabía qué estaba pasando. Me besaba y me tocaba por todas partes. Yo no paraba de decirle «para», «qué pasa». Ella insistía en que no pasara nada, que estabas guapísima. Pero estaba tan borracho que apenas podía caminar ni hablar. Logré decirle que se bajara y se fuera. Lo hizo y en cuanto cerró la puerta de mi habitación, la cerré con llave. Estaba tan asustado, borracho y en shock por lo que acababa de pasar. Mis compañeros de piso llegaron a casa mientras ella estaba en mi habitación y en cuanto se fue, preguntaron quién era. No supe la respuesta. Dije que no lo sabía y ahí se acabó todo, ya que todos asumieron que quería a esa persona allí. Al día siguiente, intenté decirle a una compañera de piso que no la conocía y que necesitaba ayuda. No se dio cuenta de lo que le decía. Pasé el siguiente año y medio por la universidad pensando que iba a ver a esa chica. Pensé que sí una vez y empecé a ponerme los ojos como platos y a taparme la cara hasta que pasaron. Años después, me derrumbé y se lo conté a mi nuevo novio y meses después, a mis amigos de casa. Hasta el día de hoy, el recuerdo de estar en mi habitación con una desconocida encima me da ganas de vomitar. No sé cómo sanar ni cuánto tiempo tardará, pero lo único que sé es que no estaba bien. No estaba bien y ahora estoy a salvo, pero no entonces. Tenía miedo de hablar, pero lo necesito. No quería eso, no estaba consciente.

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
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    Perdí la cuenta, pero recuerdo el daño.

    Esta es una de mis experiencias de abuso sexual. Honestamente, he perdido la cuenta de cuántas veces he sido abusada; el número ya no lo recuerdo. Era mi jefe, un hombre casado con tres hijos, probablemente de entre 35 y 38 años. Después del trabajo, me llevaba a su jardín. Me vertía alcohol a la fuerza, demasiado. Incluso cuando le decía: "Me estás sirviendo demasiado, no puedo beber esto", seguía presionándome para que me lo terminara. Al principio accedí a beber con él, pero le dije claramente varias veces que no estaba lista para tener relaciones sexuales. Incluso le dije que haría sexo oral, pero no sexo completo. Me emborraché tanto que no recuerdo exactamente cuándo empezó. De repente, estaba teniendo relaciones sexuales conmigo. Estuve gritando todo el tiempo. Incluso me dijo que gritara más fuerte; al día siguiente me dolía la garganta. No usó condón ni lubricante. Cada vez era doloroso. Después, y al día siguiente, sangraba al ir al baño, aunque no tenía la regla. Fui sola al ginecólogo. El examen pélvico fue extremadamente doloroso. Me dijo que tenía una infección grave, me limpió y tuve que tomar antibióticos. También me hicieron pruebas de ETS; por suerte, todas dieron negativo. Hubo otras veces también. Una vez le dije que tenía la regla, que estaba borracha y que quería dormir, pero aun así me quitó la ropa y se frotó contra mí hasta que terminó. Cada vez, en cuanto eyaculaba, se vestía y se iba sin decir una palabra. Durante mucho tiempo me culpé por completo. Pensaba: "Me subí a su coche por mi propia voluntad, bebí, así que es mi culpa". Justo después de que sucediera, quedé destrozada: con muchísima ansiedad, lloré durante meses, e incluso ahora, casi un año después, sigo llorando por ello y siento una profunda vergüenza y culpa. Me pregunto constantemente por qué permití que esto sucediera. Pero ahora sé que nada de esto fue culpa mía. Dije que no. Estaba demasiado borracha para dar mi consentimiento de verdad. Se aprovechó de mí e ignoró mis límites y mi dolor. Todavía estoy sanando. Compartir esto forma parte de ese proceso.

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    Parte 2 del cómic de COCSA

    COCSA comic part 2
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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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    Habla antes de que sea demasiado tarde, alguien estará de tu lado.

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    Nunca estás solo.

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    #575

    Fui violada por uno de los líderes de ubicación en ciudad, estado . No vayas allí.

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    Sí, por favor. Quiero que lo atrapen.

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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    Mensaje de Esperanza
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    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • “He aprendido a abundar en la alegría de las cosas pequeñas... y de Dios, la bondad de las personas. Desconocidos, maestros, amigos. A veces no lo parece, pero hay bondad en el mundo, y eso también me da esperanza”.

    Historia
    De un sobreviviente
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    Permaneceré anónimo.

    Estoy lista para compartir mi historia. Tengo 57 años, soy madre, hija, hermana y amiga. Soy una sobreviviente. Me pasó hace 51 años y es un recuerdo tan presente y vívido en mi mente hoy como lo fue aquel sábado por la noche. Mi abuela fue al bingo como siempre y yo estaba en casa con mi abuelo. El partido de hockey estaba puesto porque era la Noche de Hockey en Canadá y todos los sábados por la noche era lo que todos veían. Sentada a su lado en el sofá, yo estaba comiendo papas fritas cuando él metió la mano en la bolsa y me la metió entre las piernas. No me miró cuando yo lo miré y se apartó. En cambio, movió la bolsa y empezó a acariciarme. Estaba aterrorizada, llorando y diciendo que no, que no, que no. Él simplemente me tocaba y no me gustó, así que le dije que parara y él siguió viendo el partido de hockey y luego me preguntó si quería ir a acostarme con él en la cama de mi abuela. Le dije que no y me senté en la cocina, donde podía verlo, esperando a que mi abuela volviera a casa. Siempre dormía con ella. No decía nada porque no sabía qué decir. Nunca más me acerqué a él. Era lisiado, caminaba con muletas y nunca más me tocó. Lo vi intentar tocar y agarrar a mi prima mientras bailaba por la casa con el camisón de mi abuela. Ella nunca dijo nada y se rió. Nunca lo entendí, pero me dio miedo. Sabía que estaba mal. Lo odiaba. Cuando mi hermana menor tenía 9 años, intentó tocarla y ella se lo contó a nuestros padres. ¡Se desató el infierno! Mi papá se enfadó muchísimo, me preguntó si alguna vez me había tocado y ¡confesé por miedo! Mis tíos impidieron que mi papá le diera una paliza a mi abuelo porque era "lisiado". No querían que la familia cayera en desgracia; no podían mandar a un lisiado a la cárcel, ¿y mi abuela? Al oír todo esto, lloré avergonzada, avergonzada de que mi hermana y yo estuviéramos causando tantos problemas. Tenía 11 años. Llevé ese secreto conmigo todos esos años y simplemente quería morir, desaparecer. Verás, mi tía y mi tío, sus familias sabían de los abusos de mi abuelo porque abusó de su hijo e hija antes que de mí y de mi hermana. Mi padre supuestamente no lo sabía. ¿De verdad lo creo? Honestamente no, él y todos ellos sabían lo vil que era su padre y no hicieron nada para proteger a los nietos menores que nacieron. Mi hermana menor rompió el silencio, el ciclo, y no hicieron nada más que proteger a los abuelos y a sus familias de cualquier vergüenza. No fue hasta que me convertí en madre a los 38 años que pude apreciar y experimentar el verdadero amor como madre, al darme cuenta de que mi bebé era mi corazón latiendo y viviendo fuera de mi cuerpo. Nadie le haría daño mientras yo viviera y respirara. De repente, sentí una gran diferencia con respecto a mi padre (fallecido) y mi familia. Le pregunté a mi madrastra y a mi tía cómo podían proteger a esa persona reincidente, un depredador al que llamaban papá, y que ni él ni nadie de la familia me había dado la mano ni me había pedido disculpas por lo sucedido. Nadie me dijo nada, ni una palabra, ni una disculpa, ni cómo afectó mi vida. Les dije cómo me sentía y mi madrastra fue muy compasiva, comprensiva y dijo que lamentaba mucho no haber podido hacer nada para ayudarme. Estaba casada con mi papá, quien era quien mandaba. ¿Mi tía? Tenía mucho que decir, y no era agradable. Pensaba que mis padres podrían haber hecho algo y que no le correspondía a ella. Ahí es donde se equivoca, y esto es lo que le dije: tengo un hijo, dos sobrinas y un sobrino. Si alguien de mi familia, ya sea inmediata o extendida, alguna vez les hiciera daño con sus acciones o palabras, no dudaría en protegerlos y asegurarme de que el agresor fuera denunciado ante las autoridades y se le exigiera responsabilidad por sus actos. Le dije a mi tía que era la mayor hipócrita, cobarde, mentirosa e inservible pieza de mierda sobre la faz de la tierra y que no valía ni un segundo. Siendo madre, debería avergonzarse de sí misma, al igual que su madre, su padre y sus hermanos. Dije lo que tenía que decir y fue catártico. Mi abuelo murió mientras dormía; mi abuela lo encontró muerto en el suelo. Mi padre, mis tíos y mi tía lo vieron con mi abuela. Fui a su funeral porque tenía que hacerlo. Mi hermana y yo no derramamos ni una lágrima. Se merecía lo que le pasó, al igual que mi padre, mi tía, mis tíos y mi abuela. Nunca lo he superado y todavía me pregunto: ¿por qué yo? ¿Qué pasa por la cabeza de un abuelo para mirar a su nieta de 6 años y decidir que quiere tocar su cuerpo sexualmente? ¿Querer acostarse con su nieta de 6 años y hacer qué? ¿Quién deja que este comportamiento pase desapercibido, cuando todo el mundo lo sabía porque les pasó a sus nietos antes que a mí? Todas estas personas ya han fallecido, excepto mi tía, que no me habla en absoluto desde que la confronté hace unos 15 años. Mis últimas palabras no las pudo soportar y, de alguna manera, siguió culpando a los demás y no asumió ninguna responsabilidad porque mi abuelo abusó de dos de sus tres hijos (mayores que yo). La incomodé, la obligué a reconocer que era tan culpable como su padre pedófilo porque lo sabía y no hizo absolutamente nada para detenerlo ni para proteger a los niños inocentes de su familia, como yo. Espero que sufra con esa culpa hasta el día de su muerte. Por alguna razón, no creo que pierda el sueño. Los perpetradores, los malhechores, no. En mi caso, sobrevivo cada día. Predico con el ejemplo para mi hija, para mantenerla a salvo, comprenderla y establecer límites claros con las personas, ya sean familiares, amigos, compañeros de trabajo, no importa quién sea. Si algo no está bien, sigue tu instinto y dímelo a MÍ, díselo a alguien en quien confíes, a quien quieras y nunca te calles. Mi voz, la de mi hija, es poderosa. Esto me ha afectado toda la vida. Por eso siempre odiaré a mi familia.

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  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    “Siempre está bien pedir ayuda”

    Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Mensaje de Sanación
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    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Historia
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    Parte 5 del cómic de COCSA

    COCSA comic part 5
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  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

    “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Mensaje de Esperanza
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    Tienes derecho a sentir lo que sientes, y no fue tu culpa.

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    Lo llamaron así porque es una cosa y lo hacen para entretenerse...

    De niña, fui vulnerable a los abusos, la negligencia y la agresión sexual. He estado contando mi historia en mi blog y en transmisiones en vivo, pero hay una historia en particular que me hace llorar profundamente por encontrar otras víctimas. Tenía 15 años y acababan de terminar las clases de verano. Un chico que conozco era mi ayudante en la clase de tecnología. A menudo me ofrecía ayuda extra con mis tareas. Cada vez más cerca. En la escuela coqueteábamos. Antes de que terminaran las clases ese año, me pidió mi número. Por alguna razón, le di mi teléfono fijo en lugar de mi celular. Días después de terminar las clases, me llamó y me preguntó si podía ir a pasar el rato con él y su amigo. Era el cumpleaños de su amigo. Mi papá no quería darme permiso ni decir que no, así que me dijo que llamara a mi mamá. Le dije a mi mamá una pequeña mentira piadosa y me dio permiso para salir hasta las 11 p.m. Los chicos me adularon mientras nos dirigíamos a lo que se decía que era la casa de los únicos chicos. Al llegar, hablamos un poco sobre nuestra escuela y a quiénes conocíamos. Pregunté sobre todo por mi familia, que iba a la misma escuela que el chico que acababa de conocer. Empezamos a jugar a verdad o reto; al final, estaba desnuda y el chico me propuso tener sexo. Acepté, pero no quería. Tenía miedo, y habría sido mi primera vez, porque temía que no pudiera penetrarme, pero seguía intentándolo. Finalmente, le dije que parara y encendí las luces. Cuando las encendieron, dos chicos que no conocía salieron del armario. A uno lo reconocí del consejo estudiantil de la escuela y al otro, que no conocía, parecía un poco mayor y estaba desnudo solo con la toalla alrededor de la cintura. Había otro chico que no conocía que salió de debajo de la cama. Me sentí humillada y abracé una almohada contra mi cuerpo desnudo. Exigí que todos salieran y así lo hicieron. Estaba intentando vestirme, pero me habían robado la ropa interior. El chico que conocía, el que me gustaba, me acompañó hasta la mitad del camino a casa. No quería que mis padres lo vieran. No dejaba de preguntarme si de verdad iba a tener sexo, y yo evitaba responder. No quería admitir que tenía miedo. Entonces me preguntó si se lo iba a decir a alguien. Dije que no y pregunté por qué. Me dijo que era porque parecía una violación. Le pregunté qué pasaba y me dijo que se llamaba "cine" y que era un lugar donde los chicos observaban mientras otro tenía sexo con una chica, sin que ella supiera que estaban allí, y luego cambiaban de sitio sin que ella lo supiera. Como un grupo de chicos se puso de acuerdo y bautizó su acto como violación en grupo, sé que era algo que se estaba haciendo, no una casualidad, y como eligieron el cine, también sé que lo hacían por diversión. Tres años después, cuando tenía 18 años, un amigo del trabajo y de la universidad, aunque ya me había graduado, me invitó a una fiesta. Fui a casa, me cambié y le pregunté a mi compañera de piso si quería venir, así que vino. Cuando llegué, mi amiga estaba muy borracha, y era la única mujer en la fiesta, en una casa con unos veinte hombres que jugaban en el mismo equipo de hockey. Su novio y su amiga intentaban que se fuera, pero no quería. La amiga de su novio intentó convencerme diciéndome que no sabía qué hacían estos tipos. El equipo de hockey no los dejaba entrar y los persiguió calle abajo. Al final se rindieron y la noche continuó. El equipo de hockey me pareció bastante desagradable y no tuve la mentalidad para lidiar con eso. Miré a mi compañera de piso, que no lo estaba pasando bien, y le pregunté si quería ir. Le dije: «Vale, deja que vaya a buscar a (nombre de mi amiga)». Mi amiga se negó a irse. Sentí en el fondo que no debía dejarla, pero me fui con mi compañera de piso. A la mañana siguiente, la madre de mi amiga apareció en mi apartamento exigiendo saber dónde estaba su hija. Pensé que era una buena amiga al decirle "No sé". Su madre insistía: "¡Solo tiene 17 años!". Hace poco me di cuenta de que probablemente era víctima del cine, pero nunca me lo confirmó ni me lo negó. Por mi amiga, porque me mata pensar que los jóvenes que quiero puedan ser víctimas, cuento mi historia. Espero que al contarla, anime a otras víctimas a denunciar y juntos podamos intentar evitar que otra generación sea víctima. Gracias.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
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    No es tu culpa. Tu autonomía corporal importa, porque tú importas. Eres importante.

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    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Carta a mi acusador.

    Le escribí esta carta a mi tío, que siempre se ha hecho la víctima. Querido tío X: Han pasado 28 años desde que esto ha atormentado a todos los involucrados y, después de todo este tiempo, nunca he hablado directamente al respecto para no armar revuelo. Pero ahora siento que debo decirlo porque no puedo permitir que esto siga atormentando a mi familia y que tú sigas atacándonos. Hasta el primer incidente, eras mi tío favorito, el que me atraía, apuesto a que nunca lo supiste. Sin embargo, también fuiste mi primer encuentro sexual, la primera vez que sentí una erección, la primera persona a la que le tuve miedo. Recuerdo subir las escaleras lentamente para ir al baño y que me llamaras a tu habitación y me metieras bajo las sábanas. Recuerdo sentir tu erección contra mi trasero mientras me dabas palmaditas; esto ocurrió muchas veces. Recuerdo dormir en el sofá y sentir tu aliento en mi cara mientras me metías la lengua en la oreja. Recuerdo la conmoción y el miedo que me causó. Recuerdo la sensación de tus manos en mis nalgas y mis pechos, recuerdo que pusiste mis pequeñas manos en tu regazo. Recuerdo esconderte en el baño con la cadena cerrada y tú apretándote contra el otro lado de la puerta preguntándome qué hacía allí, mientras yo observaba cómo tus ojos intentaban ver más allá de la cerradura. Recuerdo empujar la cómoda contra la puerta del dormitorio delantero y esperar que no entraras, escondiéndome con mis primos y mi hermana pequeña. También recuerdo cómo me sentí cuando mi abuela me dijo que no dijera nada si quería que nuestra familia siguiera unida. Recuerdo la llamada que recibieron mis padres en mitad de la noche y que les dijeran por teléfono que esto nos estaba pasando, meses después de haberles contado a nuestra abuela, tía y tío sobre los incidentes. Recuerdo oír a mi madre gritar y a mi padre chillar, recuerdo la mirada de mi hermano mientras estaba de pie al pie de las escaleras queriendo salir a buscarte, pero se detuvo porque mi padre, tu hermano mayor, estaba llorando en lo alto de las escaleras. Recuerdo el miedo, la emoción y el alivio de que finalmente lo supieran, pero también recuerdo escuchar a mi madre llorar e intentar ocultárnoslo, mientras se culpaba por no habernos protegido de ti. Recuerdo que muchos de los nuevos nos culpan por tus acciones. Recuerdo estar sentada frente a un desconocido en una habitación cerrada mientras le contaba lo que nos hiciste. Recuerdo abrazar a mi hermanita, que intentó mantenerse fuerte y protegerme mientras yo me sentía culpable por no haber podido protegerla. ¿Suena esto como una chica que sedujo a su tío (como diría la abuela), que tenía al diablo en la mirada? ¿Que está siendo vengativa y te está arruinando la vida? Se suponía que debías protegernos, pero no lo hiciste y, peor aún, nos culpaste. Te hiciste la víctima, te hiciste la víctima, la que está herida por todo esto y afirma que te destruyó la vida. Tú, que te casaste, tuviste hijos y tienes una casa, tú, que has tenido a la mayoría de tus hermanos a tu lado en aquel entonces. Has logrado convencer a tu esposa de que te sedujimos. Yo era la mayor y tenía solo 12 años, una niña muy ingenua de 12 años, mi hermana era la más pequeña con 10, cuatro niños, cuatro personas cuyas vidas cambiaron para siempre debido a tus impulsos sexuales. Imagina por un momento que este fuera tu hijo o tus hijastros quienes estaban siendo abusados y la gente los culpaba por ello, diciendo que sedujeron a un hombre adulto, luego intenta imaginar a esa persona regresando una y otra vez diciendo que tu hijo está mintiendo, que es su culpa y que arruinó la vida de ese hombre adulto, así es como nos ha sentido una y otra vez. Tus acciones nos han pasado factura. ¿Tienes alguna idea de lo que es escuchar a tu propia abuela decir que tenías al diablo dentro? ¿Sabes lo que es recibir cartas diciendo que creían que actuamos de manera inapropiada y que no nos acercaríamos a sus esposos porque los seduciríamos? Éramos solo niñas. Una semana después de mi boda, mi madre tuvo que echar a mi abuela del jardín delantero mientras les gritaba a mis padres que "si nos hubieran criado bien, esto nunca habría pasado" delante de los vecinos. Mi luna de miel se vio empañada porque ambos pensaron que debíamos ayudar a aliviar sus vidas. Todo en mi vida cambió en un instante; cambió la primera vez que decides dar rienda suelta a tus impulsos sexuales con niños. No puedo hablar del comportamiento de las otras víctimas, pero sí diré esto: míralas, observa sus vidas actuales y dónde han terminado, y recuerda que podrían haber sido diferentes si te hubieras mantenido callado. Cada uno de nosotros ha estado luchando contra sus propios demonios en esta etapa de nuestras vidas: dejaste que otros nos atacaran verbalmente por cobarde y dejaste que los niños asumieran la culpa de tus impulsos; dejaste que la familia se destruyera porque no hiciste lo correcto. Pasé muchas horas intentando aceptarlo todo y el daño que me causó. Luché con ello todos los días; no se trata solo de los tocamientos inapropiados, sino de cómo se manejó. Así es como tú, mi abuela y quienes me conocían me hicieron sentir. Ni una sola vez se han puesto de pie y han dicho que hicieron algo mal; eligen culpar a los niños en lugar de admitir que fueron ustedes. Ahora tengo 40 años, tengo dos hijos maravillosos y una excelente carrera como enfermera titulada en cuidados intensivos. Obtuve mi Licenciatura en Enfermería, un diploma en Ciencias Pre-Salud y un diploma en Administración de Consultorios Médicos, todos con honores, y todo esto como madre divorciada, soltera y a tiempo completo. He tenido muchos altibajos, pero soy fuerte, soy una luchadora, soy inteligente, compasiva y, sobre todo, una madre excepcional para mis hijos. Sus acciones ya no tendrán peso en mi vida, ya no me definirán, ya no serán algo a lo que haya sobrevivido; elijo triunfar y superarlo, elijo perdonar a mi familia extendida por sus responsabilidades porque elijo amarme. Sin embargo, es gracioso, la línea que sobresale en todo el archivo CAS, que tiene 32 páginas, es la que dices: "Te estoy tocando porque necesito una novia", esta es la razón por la que nuestras vidas cambiaron para siempre.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
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    Espero que logres superar la confusión y encontrar redes de apoyo; existen.

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  • Historia
    De un sobreviviente
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    Rana liberada del agua hirviendo

    Después de pasar un año soltera a propósito, decidí que por fin estaba lista para involucrarme en una relación. A la mañana siguiente, abrí el móvil y vi un mensaje de alguien en Facebook invitándome a salir. Al parecer, seguían mi página de fotografía en Instagram y teníamos un amigo en común en Facebook, así que decidieron tomarse una foto. Desde el principio fueron divertidísimos, nuestro sentido del humor parecía encajar a la perfección y era fácil charlar con ellos. Nos conocimos en un bar y, para ser una primera cita, pareció ir bastante bien. Al final, sus compañeros de trabajo se colaron, así que terminamos tomando algo y karaoke. Me dolían las mejillas de la risa; parecían muy extrovertidos, lo cual agradecí, y sus compañeros de trabajo dijeron maravillas de ellos. En la segunda cita hablamos durante horas; sentí que los conocía de toda la vida. Sin nervios, me sentí vista y aceptada enseguida tal como era, y fue muy cómoda. Fue un sueño hecho realidad, así me sentí durante los primeros meses de la relación. Parecían cumplir todos mis requisitos: conscientes de sí mismos, empáticos, honestos y de mente abierta. Nos enamoramos bastante rápido. Los primeros signos de abuso psicológico y emocional comenzaron durante los primeros seis meses, pero no lo reconocí como abuso en ese momento. Eran extremadamente celosos y a menudo decían cosas muy hirientes y despectivas sobre mí. Los pillaba mintiendo y luego rompían conmigo, manifestando indiferencia moral, pero luego volvían al día siguiente con sinceras disculpas y promesas de trabajar en sus inseguridades. Les creí. Por supuesto que sí, porque justificaba este comportamiento como resultado de su trauma, el estrés que soportaban en el trabajo, que estuvieran borrachos, etc. Pensé que podría amarlos a pesar de eso, así que hicimos planes para mudarnos juntos. Fue entonces cuando los insultos, la manipulación y la evasiva empeoraron, y surgieron nuevos aspectos. Ahora me criticaban a diario, me castigaban si no les decía adónde iba antes de salir de casa, me amenazaban con enviar correos a mi jefe o fotos íntimas a mi familia, y escribían sobre mis cosas con rotulador permanente o me orinaban encima. Fue entonces cuando empezó la violencia. No me sentía segura en casa porque mis cosas se rompían con frecuencia. La policía vino dos veces y me dijo que si venían una tercera vez, me arrestarían, así que me aseguré de que no volvieran a llamar. Sin embargo, si intentaba llamar a alguien para pedir ayuda, me perseguían, me sujetaban y me agarraban para que no pudiera llamar. Una vez me encerré en el baño y tiraron la puerta abajo a patadas. En ese momento no lo vi como abuso, porque nunca me golpearon. Estaba tan perdida en esta desilusión del "amor" que pensé que solo necesitaban mi apoyo, que necesitaba ser más compasiva, que necesitaba quererlos más; eso era lo que me decían. Era culpa mía y tenía que solucionarlo. Todas las áreas de mi vida se vieron amenazadas: mi hogar, mi trabajo, mi relación familiar, mis mascotas, mi seguridad, mi salud. Me deprimí muchísimo y me perdí en un estado de disociación. Mi familia se dio cuenta de algunas cosas (mantuve la mayor parte en secreto hasta casi el final de la relación, pero había mucho que no pude ocultar) y me dijeron que temían por mi vida. No respondí, pues ese pensamiento ya me había pasado por la cabeza muchas veces y ya no me provocaba reacción. Para entonces, estaba completamente disociada y había aceptado la posibilidad. Una noche, mientras conducía, agarraron el volante y nos metieron en la cuneta. Fue entonces cuando mis miedos se hicieron realidad. Empecé a planificar mi seguridad con la esperanza de que aún pudiéramos hacer que la relación funcionara. El vínculo traumático era fuerte. Una noche empezaron a beber y la situación se intensificó, así que salí de casa y fui a casa de mi hermana. Antes me quedaba para asegurarme de que no destruyeran lo que más amaba, o me iba a dormir en el coche, pero esta vez elegí ver a mi familia. Empecé a recibir mensajes tras mensajes a todas horas, durante toda la noche, con cosas horribles. Insinuaban que mi nuevo gatito se había "escapado" de casa, y mi familia me trajo de vuelta, con el gatito y las maletas preparadas, y fuera en 20 minutos. Para entonces, mi familia lo había visto todo y no había vuelta atrás. Terminar la relación fue confuso, porque no sentía que hubiera tomado la decisión conscientemente. Mi familia redactó mis mensajes para echarlos de casa. Lo acepté, porque me sentía tan agotada y derrotada a esas alturas, que no me quedaba absolutamente nada que dar. Seguimos hablando durante unos meses y ambos comentamos cuánto nos extrañábamos y deseamos que las cosas funcionaran, pero sabía que nunca podría volver a eso, no tenía la fuerza. Me dolía el corazón y lamenté, tirada en el suelo, durante meses, porque sentía que esta era mi persona, alguien que creía conocerme y verme tal como era. Pero la verdad era que no me conocían. Ni siquiera sabían el color de mis ojos después de dos años juntos. Finalmente, me di cuenta de que estaba de luto por una versión de ellos que no existía. Estaba de luto por la vida que creía que podríamos tener, por la futura familia, por la relación que creía que podríamos forjar. También me di cuenta de que me estaba de luto a mí misma. Mi autoestima estaba por los suelos, sentía una enorme pérdida de identidad, no podía tomar una decisión para salvar mi vida, estaba agotada, irritable y enojada. No me reconocí durante muchísimo tiempo. Me sentía traicionada y manipulada, y sentía mucha vergüenza hacia mí misma, pues sentía que era mi culpa no haber visto las señales, no haber encontrado la manera de que funcionara, o haberme quedado tanto tiempo. Sentía que ya no podía confiar en mi juicio. Han pasado dos años y por fin me siento más cerca de mi yo anterior. Luché durante un año y medio con mi duelo y con la comprensión de que lo que había vivido era abuso. Experimenté culpa del superviviente, hipervigilancia, pesadillas, depresión y ataques de pánico durante meses. Empezaba a sentirme mejor con el apoyo de mi terapeuta y del especialista en violencia doméstica con el que trabajaba, y aparecía un nuevo detonante o se producía otro cambio en mi historia y volvía al punto de partida. Sentía que no tenía esperanza de reencontrarme conmigo misma. Extrañaba a la persona que solía ser y parecía imposible librarme de estos sentimientos. Pero incluso cuando me sentía más atascada, seguía adelante. Aunque eso significara simplemente ir a trabajar ese día y luego quedarme en cama el resto del fin de semana. O comer una tostada antes de dormir, como mínimo. O asistir a la cita de terapia aunque no tuviera las palabras. Había semanas de oscuridad, pero luego había un día en el que lloraba y me sentía un poco más tranquila. Visitaba a mi familia y una risa sincera se escapaba de mis labios. Fueron pasos muy, muy pequeños, pero creo que finalmente estoy en un lugar donde la luz me rodea. Sé que aún queda mucho por hacer, pero una vez que empecé a permitirme sentir la ira, el dolor, el sufrimiento sin avergonzarme por ello, las cosas empezaron a mejorar. Sigue adelante; después de todo lo que has superado, sé que puedes superar esto.

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    De un sobreviviente
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    #481

    Estaba en segundo año de la universidad y por aquel entonces salía de fiesta y me emborrachaba casi todas las noches. Hacía poco les confesé a mis amigos que era bisexual y me daba mucha vergüenza y nervios. No tenía confianza en mi sexualidad y bromeaban sobre el tipo de chicas que me gustaban. Me sentía solo e incómodo conmigo mismo y con quién me interesaba. Una noche fui a un bar y me emborraché tanto que logré salir y caminar a casa, a mi residencia universitaria, ya muy tarde. Mis compañeros de piso no estaban conmigo y no sabían adónde fui. A día de hoy, cuatro años después, no recuerdo por qué ni cómo me fui. Mis primeros recuerdos son de mi habitación con una chica encima de mí. No recordaba cómo llegamos allí, no sabía quién era, no sabía qué estaba pasando. Me besaba y me tocaba por todas partes. Yo no paraba de decirle «para», «qué pasa». Ella insistía en que no pasara nada, que estabas guapísima. Pero estaba tan borracho que apenas podía caminar ni hablar. Logré decirle que se bajara y se fuera. Lo hizo y en cuanto cerró la puerta de mi habitación, la cerré con llave. Estaba tan asustado, borracho y en shock por lo que acababa de pasar. Mis compañeros de piso llegaron a casa mientras ella estaba en mi habitación y en cuanto se fue, preguntaron quién era. No supe la respuesta. Dije que no lo sabía y ahí se acabó todo, ya que todos asumieron que quería a esa persona allí. Al día siguiente, intenté decirle a una compañera de piso que no la conocía y que necesitaba ayuda. No se dio cuenta de lo que le decía. Pasé el siguiente año y medio por la universidad pensando que iba a ver a esa chica. Pensé que sí una vez y empecé a ponerme los ojos como platos y a taparme la cara hasta que pasaron. Años después, me derrumbé y se lo conté a mi nuevo novio y meses después, a mis amigos de casa. Hasta el día de hoy, el recuerdo de estar en mi habitación con una desconocida encima me da ganas de vomitar. No sé cómo sanar ni cuánto tiempo tardará, pero lo único que sé es que no estaba bien. No estaba bien y ahora estoy a salvo, pero no entonces. Tenía miedo de hablar, pero lo necesito. No quería eso, no estaba consciente.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.