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Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Historia
De un sobreviviente
🇪🇸

Corazón fuerte

Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Si estás leyendo esto, es que has sobrevivido al 100% de tus peores días. Lo estás haciendo genial.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Sólo palabras.

    Solo palabras. Te cuesta hablar de estas cosas. Te das cuenta de que te cuesta hablar de muchas cosas. Recuerdas la emoción que te produjo tu primer trabajo en Nombre de la empresa. Una amiga trabaja allí y sabes que mucha gente trabaja allí durante el verano. Es la década de 1990 y la ley te permite pagar menos del salario mínimo porque es como una formación a tiempo parcial para estudiantes que empiezan a trabajar. Como repartir periódicos. Eso es para chicos. Te emocionaste tanto después de estar nerviosa que pediste una solicitud junto con tu amiga. No recuerdas haberlo conocido entonces. Mucha gente quiere ser elegida para ese trabajo de mierda porque, por alguna razón, se ha vuelto muy popular entre los chicos. Sí recuerdas la llamada para que pudieras ir a una entrevista. De camino a casa, te preguntas si ser guapa y tener los pechos más grandes que la mayoría de las chicas de primer año tuvo algo que ver. Conociste a Nombre y esta vez lo recuerdas con seguridad. Tu aspecto ha sido mucho más una maldición que una bendición. Una razón por la que la gente no se sentiría tan mal por ti. 'Dios realmente te bendijo, cariño. Tienes tantos malos recuerdos, recuerdos bloqueados, recuerdos reprimidos por culpa de Nombre. Estás dudando mientras las lágrimas se acumulan. Necesitas un trago. Dejaste de beber hace años y hoy llevas tres meses y ocho días sobrio. Tu récord es de nueve meses y dos días. Eres fuerte. La mayor parte del tiempo. Estás vacío. Todo el tiempo. Nombre no fue el último, pero fue el primero. Le cambias el nombre aunque no quieras. Es el símbolo de tu odio por todo lo malo de los hombres. Te engañaron. Nombre consiguió lo que quería de ti. Demasiadas veces. Demasiadas veces antes de que dejaras de volver. Simplemente dejaste de hacerlo. Podrías haber dejado de hacerlo después de la primera vez que te abrazó y te acarició antes de que tu madre te recogiera esa noche. La primera vez. Todavía no lo entiendes ni te perdonas por eso. Dejaste que un chico en una fiesta y otro en un baile de octavo grado te metieran la mano debajo de la camisa. Te había gustado tanto esas veces. Había sido emocionante. y feliz. Nombre no te hizo feliz. Regresaste. Ahora quieres hablar de otra cosa. No de los otros hombres que pensaban que tu cuerpo era su juguete. No de la vez que fuiste a Irlanda con tus tías y mamá. Extrañas a mamá. Ese fue un buen viaje. Volviste mucho a eso. Te sentaste a hablar de cosas de las que no hablas. En un viaje familiar a Adventureland le preguntaste a tu prima si se consideraba perder la virginidad si un chico te lo hacía en los senos. Fingiste que era un chico lindo, no Nombre. Era difícil respirar con él sentado sobre tu torso embistiendo. A veces rompes cosas y gritas. Nunca cuando tu hijo está cerca. Tienes dos trabajos y realmente no te gusta el que más paga. Tu título universitario no cuenta mucho. ¿Cuánta vida se desperdicia en la desesperación, la duda y tomando el camino equivocado? Sientes alivio cuando finalmente terminó. Odias cuando termina porque sabes que te está robando su máximo placer cuando tiene una esposa. Actúa como si fuera solo otro día de trabajo para Te mantiene bajo su control. Eres patética. Sus restos están dentro de ti cada vez que vas a casa después de terminar con él. Solo otro día miserable en la vida. No dices nada. No se lo cuentas a nadie. No vales nada excepto como un recipiente para él. Tus padres te dicen cosas bonitas sobre ti. Siempre lo han hecho. Tienen que hacerlo. No saben lo que realmente eres. Una vergüenza negra son las veces que sentiste placer en tu cuerpo mientras él te lo hacía. Al menos mientras permanecías callada e inmóvil había algo de dignidad. Desafío. Insulto para él. Cuando tu cuerpo y tu voz reaccionaron como si te gustara, fue una traición. Como si te gustara esa bañera de hombre asqueroso encima y dentro de ti, follándote en ese suelo de baldosas, besándote como un amante. Te hiciste amiga de un grupo de chicos a mediados de la secundaria. Más de un año después, Nombre era más que una espina en tu alma. Una profunda insensibilidad. El grupo descubrió quién eras. Jugaban al fútbol. Eran importantes y tenían una voluntad fuerte. Te compartieron y te pasaron de mano en mano. Te dijeron Te amaban. Que eras la chica más genial. Tomaban lo que querían cuando querían. ¿Por qué? Nombre 2 fue tu compañero de laboratorio de biología. Fue el primero. Era el único de tu edad. Fuiste en su coche a almorzar y conociste a otros. Te querían. Te ofreciste voluntaria. Es todo para lo que sirves. Para drenarles su energía para que puedan ser felices y sentirse hombres. Para que puedas sentirte vacía y sucia. Incluso después de graduarse, se juntaban para divertirse en grupo o te hacían escabullirte por la noche para dar una vuelta. Te dirigiste al oeste después de graduarte. Un nuevo comienzo. Un éxodo. Una huida. Fuiste a una reunión. La reunión de diez años. Nombre 2 vino con su esposa. Te presentó como su exnovia. Dejaste que te llevara al baño para discapacitados y tuviera su rapidito. Después fuiste a los bares y dejaste a tu verdadero amigo y dejaste que Nombre 3 te llevara de vuelta a su habitación de hotel para vivir sus fantasías solo porque decía que siempre te había amado. Dicen que las personas atractivas tienen sexo con más frecuencia y con más parejas que la gente normal. Lo oscuro de esa afirmación es que, para las mujeres, no siempre es porque lo quieran, sino por la presión implacable de los hombres y por cómo hacen cualquier cosa si tienen la oportunidad. No eres una chica buena e inocente. ¿Lo habrías sido de no ser por Nombre, como quieres creer? ¿Habrías dejado que tu primo, mucho mayor que apenas conoces, te llevara de vuelta al bosque, detrás de su casa, a la choza donde fuma marihuana después de una boda? Y luego esperaras allí a que llamara a sus amigos después de descubrir que eras una chica mala y los esperaras también. Espantando moscas en tu ropa interior mientras los esperabas. No bebías porque tu madre no lo permitía, aunque eran niños menores que tú. Pero tu primo y sus amigos del barrio sí. Cuatro de ellos, contando a tu primo, lo suficientemente mayor como para ser tu tío. Aun así, actuabas como si te gustara todo lo que hacían. Lo llevaban tan lejos como si fueras el mejor juguete del mundo. Estrella porno, te llamaban como si fueras lo mejor que podrías ser. El sexo anal era insoportable. Era más fácil simplemente quitarte todo el maquillaje que intentar arreglarlo después de todo el sudor y la pegajosidad. Sonrisas y cumplidos seguidos de la profunda sensación de vacío del aislamiento total en la camioneta de regreso a casa desde Kansas City. Odiar a Nombre y sentir que traicionaste a tu tía porque uno de ellos era su prometido. Tuviste una infección y fue vergonzoso cuando el médico te lo dijo. Al menos era una doctora. La idea de un ginecólogo hombre es desconcertante. La única vez que te examinó uno fue aterradora. Estabas en la universidad. Era demasiado minucioso y hablador, como si estuviera a punto de invitarte a una cita y decidiste que nunca más. El único que tuviste sin guantes para el examen de mamas. El examen vaginal digital más sensual que tuviste para revisar el cuello uterino y los ovarios en busca de dolor. ¿Se suponía que su pulgar debía rozar tu clítoris? Incluso te preguntas si lo estaba grabando en su teléfono, ya que lo viste ajustar dos veces mientras asomaba por el bolsillo del pecho. Su bata de laboratorio. Su estúpido bigote de noviembre te preguntó si te gustaba. Así que algunos días no comes. Haces ejercicio para mantener el cuerpo que quieren. Te da valor para ellos. No eres nada. La gente siempre dice cosas bonitas. Cosas huecas. ¿Y si nunca hubieras conocido a Nombre? ¿Y si nunca te hubieran follado en el suelo por 3,45 dólares la hora? De espaldas, a gatas, a veces incluso encima de él. Tu primer orgasmo en ese suelo que olía a leche rancia y lejía. Tener que decirle a tu madre que te recogiera 45 minutos después del cierre del lugar para tus tareas de limpieza. Usaste tampones solo para evitar que se le escapara el semen de camino a casa. Fingiste ser virgen cuando estabas lejos de serlo. Te dijo que no te preocuparas porque se había hecho una vasectomía. Esa parte debe haber sido cierta. No tienes citas aunque siempre intentan concertarte una cita. Ni una oportunidad. Tu hijo es una buena excusa. Y una verdadera razón. Amor verdadero. La Tierra gira en el espacio. ¿Por qué no puede simplemente ¿Congelarte y morir como yo? Tu jefe no te lleva hasta el final porque no le engaña a su esposa. Le haces sexo oral porque no cree que cuente. Preserva su pureza. Dice que lo desea con todas sus fuerzas, como si pudiera tomarte lo que quisiera, pero es fuerte y valiente. No eres nada. Él es guapo. Dejas que te bese y te acaricie. Anhelas su contacto. No es un gran hombre, pero lo anhelas. Lo más parecido a un buen hombre que has conocido. Una figura paterna. Tu hijo necesita una figura paterna. Él lo es todo. Se merece algo mejor. Te quiere. Te dice que eres una buena madre y que por eso vale la pena soportar el mundo el tiempo que sea necesario. Pones buena cara, pero él sabe que estás vacía, en el fondo. Un pato herido fingiendo ser un cisne. Siempre fingiendo. ¿No había fingimiento antes de Nombre? Quizás no. Los días empiezan y tu mente finge, y es difícil, y los días terminan. Malos sueños por ambos lados. ¿Será un buen hombre? El gracioso La cosa es que quieres que sea un príncipe porque es tu príncipe, pero aunque sea como la mayoría de los hombres, quieres su felicidad total. Quieres chicas hermosas, buenos momentos y amigos fuertes para él. Existes para fingir y para que esos hombres te disfruten, pero sobre todo para darle a tu hijo la mejor vida posible más allá de ti. No eres inútil. No es tu culpa. Eres más fuerte de lo que crees. Palabras vacías. Tienen que decirlo. Siempre lo han hecho. Sin creatividad. Sin perspicacia. Sin verdad. Solo palabras.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    Sanar significa volver a usar pantalones cortos. Significa creer que soy digno del amor que la gente me da.

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    De un sobreviviente
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    Empezó con mi hermano

    Mi hermano, que ha crecido mucho, me usó, pero aún llevo cicatrices. Mi hermano es cuatro años mayor que yo y, cuando estaba pasando de la primaria a la secundaria, ese verano, me hizo pensar que las chicas de secundaria necesitan saber cómo hacerle sexo oral a los chicos. Primero me lo hizo para mostrarme que no era para tanto. Pensé que era algo muy serio. Pero lo hice y él me entrenó y me hizo mantenerlo en secreto, excepto para mi mejor amiga. Invitó a su amiga a casa cuando tuve una pijamada una noche y le pidió que se lo hiciera a su amiga. Luego nos hacían hacer concursos con los ojos vendados. Al menos entonces no estaba sola. Me cambió, aunque el séptimo grado en sí no tuvo nada que ver con nada de eso. Era una mentira para obtener placer de mí. Mi hermano todavía me hacía hacerlo en casa. Y a veces me lo hacía y yo llegaba al clímax. Así que tuve una extraña vida sexual secreta y me sentí muy mal por eso. Luego, en octavo grado, tuve mi primer novio de verdad. Mis padres son muy estrictos, aunque ambos trabajaban y me dejaban sola con mi hermano. Para ir al cine con mi novio, se aseguraban de que fuera en grupo, me llevaban y me esperaban fuera del cine. Bueno, una vez, cuando fuimos a ver Blancanieves y el cazador, mi mejor amiga y yo hicimos lo que queríamos: hacerle sexo oral a nuestros chicos en la última fila del cine, y lo hicimos. Solo un mes después, empecé a tener sexo con él, algo que nunca habría sucedido de no ser por lo que hizo mi hermano. Nos escapamos de su casa durante una pijamada, quedamos con los chicos afuera, fuimos al parque cercano y lo hicimos en el césped. Esa fue mi virginidad. El evento realmente malo, donde mi vida se descarriló, fue cuando lo intentamos desde mi casa, escabulléndonos por la ventana y adentrándonos un poco más en mi gran patio trasero que daba a la ladera de una gran colina, y mi padre nos pilló. Fue horrible. Se acabó el mundo. Me trataron como una gran traidora y casi todos mis privilegios fueron revocados y esencialmente fui castigada sin fecha límite. Y aún así mi hermano me obligaba a hacerle sexo oral. Estaba desconsolada porque no me permitían tener a mi novio hasta el punto en que mis padres me obligaron a ir a la escuela y hablar con el director y el subdirector y se aseguraron de que no tuviera la oportunidad de verlo a solas. Y mi hermano seguía entrando sigilosamente por la noche a veces o cuando nos quedábamos solas esperando que hiciera lo que él me había entrenado para que estuviera acostumbrada. La siguiente parte realmente mala fue dos meses en mi nueva vida restringida. Mi hermano comenzó a hacerme sexo oral una tarde después de la escuela y decidió llevarlo más lejos y se levantó y comenzó a besarme y tuvo sexo conmigo. Estaba en el momento y no hice nada para detenerlo e incluso participé. Sin condón. Era una tarde en la que mis padres estaban fuera, así que no teníamos que callarnos ni preocuparnos. Y él lo hizo mucho más tiempo que las pocas veces que yo había tenido con mi novio, porque él era mayor y sabía más por haber estado con otras chicas. Me sentí irritada por primera vez y me dio una infección de orina. No cené esa noche, fingí estar enferma y lloré hasta quedarme dormida. Mi hermano tenía muchas ganas de repetirlo, diciéndome que había sido el mejor sexo de su vida, pero me negué, y algo que podía decir de él en aquel entonces era que al menos no era un violador. Aunque me presionaba, nunca intentó forzarme. Cuatro meses después de perder mi virginidad por incesto, terminó el curso escolar y él se graduó. Fui al instituto y él se mudó a una residencia universitaria a 190 kilómetros de nuestro pueblo. La escuela pública terminó para mí, como estaba planeado, en cuanto mi padre me pilló en la colina. Fui a un instituto católico solo para chicas. Mi padre tenía que llevarme media hora en coche todas las mañanas y mi madre me recogía durante todo el primer año. Luego me consiguieron un auto para que pudiera conducir yo mismo, pero el kilometraje y mis tiempos eran monitoreados de cerca. No tuve relaciones sexuales durante la escuela secundaria, pero siete veces en total le hice sexo oral a mi hermano durante las vacaciones de verano e invierno cuando los dos estábamos en casa. Ese fue el fin del incesto en mi vida. Fui a la universidad en Atlanta, pero no a la misma que mi hermano. Me rebelé contra mis padres y, aunque intentaron mantener el control, como adulta legalmente no los dejé. La confusión y la tristeza duraron meses hasta que finalmente lo entendieron. Me separé de ellos financieramente y trabajé y saqué préstamos estudiantiles. Fui muy promiscua en la universidad. Bebía, salía de fiesta y consumía drogas recreativamente y salía con varios chicos de vez en cuando, principalmente para sexo. Esa era mi vida y pensé que la disfrutaba en ese momento. Me volví más fuerte y asertiva, y cuando mi hermano insinuó por primera vez durante una reunión de Acción de Gracias en casa de un pariente que íbamos a dar un paseo, le dije que no quería volver a tocarlo de una forma tan contundente que supo que yo estaba fuera de mis límites e incluso pareció la asustada de nuestra relación. No me matriculé en clases durante dos semestres no consecutivos solo porque mi vida de fiesta era mucho más divertida. Viajaba de vez en cuando. A veces con amigos, a veces con hombres, normalmente mayores, que me invitaban a lugares exóticos. Las Maldivas, Portugal, las Islas Vírgenes. Dejé que mi jefe casado me usara durante un fin de semana en Cayo Hueso. Tuve una aventura con mi profesor de español, que solo me llevó hasta Ciudad de Panamá, Florida. Tantos rollos arriesgados de una noche. Mi identidad era que no buscaba nada permanente, una hija del universo. Mientras que me usaron como juguete tantas veces y creía que me gustaba el juego. Les decía cosas sobre querer hacerles feliz y cosas que inflarían su ego. Estoy segura de que hay muchísimos mensajes de texto por ahí que guardaron sobre la talla de su D que encajaba en mi pequeña P, sobre ser una niña pequeña y querer que me enseñaran a ser mujer y otras fantasías depravadas que pensé que querían oír. Obviamente, directamente relacionadas con lo que me hizo mi hermano. Estoy casi segura de que evité ser violada más de una vez dejándome llevar por la corriente cuando no lo esperaba o probablemente no quería. Puede que sea bueno que algunas de ellas probablemente no las recuerde. Una vez fue en una de las pocas fiestas de fraternidades a las que fui. Éramos tres chicos, no es mi estilo habitual. Otra vez fue con el padre de mi compañera de piso, que la visitaba en nuestra casa alquilada y se metió en mi cama de madrugada. Uno de los eventos traumáticos más extremos fue con un policía que me paró por conducir cuando había bebido, pero tenía menos del límite legal en su alcoholímetro. Me siguió a casa, como a un kilómetro de distancia, "por mi seguridad", e incluso me siguió adentro. Estaba en un apartamento en ese momento y pensé que mi compañera de piso estaba en casa y se lo dije. Pero cuando ella no estaba allí, dijo que le mentí a un oficial de policía y que tenía que hacer una búsqueda más exhaustiva si quería evitar que me arrestaran. No era atractivo ni agradable. Tenía un arma, aunque nunca la sacó. Puedes adivinar lo que pasó. Finalmente me deshice de esa vida salvaje durante mi penúltimo semestre cuando vi venir el final de la universidad. Mi promedio era 3. 3. y mi especialidad era filosofía y me di cuenta de que el futuro no era brillante en términos de lo que haría o cómo pagaría mis préstamos. Me puse a trabajar y decidí cambiar. Tenía una oferta para desnudarme y "ganar mucho dinero", pero afortunadamente no solo nunca me consideré así, sino que cuando fui con una amiga a su entrevista e intentaron reclutarme fueron tan sórdidos que los dos salimos corriendo de allí disgustados. Reevalué toda mi vida. Consideré terminarla, pero algún mecanismo de supervivencia no lo permitió. No quería ser la persona que había sido durante unos años. Miré hacia adelante y vi que no era sostenible a medida que envejecía y no tenía amor ni estabilidad. Dejé de trabajar cuando me ofrecieron un despacho de abogados. Me acosté con el gerente que me contrató como recepcionista, pero fue una gota en el océano de cosas de las que avergonzarme. Fue el último en hacerlo. Saqué solo sobresalientes y me gradué cum laude. Ascendí en el bufete principalmente por mi título, pero lo aproveché para escabullirme y aceptar un trabajo peor pagado en un bufete sin fines de lucro donde no me había acostado con nadie. Allí sí me acosté con un abogado, pero sigo casada con él y mi vida ha vuelto a la normalidad. Lo amo y él me ama. Él no sabe hasta qué punto fui promiscua en la universidad ni sobre mi hermano, y dudo que lo sepa alguna vez. Esa oscuridad se está desvaneciendo y ya no forma parte de mi vida. No es quien soy. En cuanto a mi hermano, ahora tiene familia y nos llevamos bien. Hablamos de ello una vez mientras estudiaba como loca en el último año, aunque no fue una conversación profunda. Mencioné que me usó, se disculpó, nos abrazamos y eso fue todo. No fue la confrontación catártica que algunos esperarían. Mi catarsis es mi esposo y mi vida actual, por la que estoy agradecida. Adoptamos dos hermanos pequeños y soy su mamá. Quizás tengamos uno propio. Quizás volvamos a adoptar. Me usaron y me introdujeron al sexo demasiado joven y temprana, lo que tensó mi relación con mis padres durante mucho tiempo y nunca la recuperaré. Descarriló mi vida. Estuve a la deriva por un tiempo, pero Dios, el universo o la suerte finalmente me pusieron en un buen lugar. Todo lo que sucedió me llevó a lo que soy ahora. No puedo decir que nunca contemplé el suicidio en tiempos más oscuros. Pero como en la película Náufrago, si se me permite citar, “Seguí vivo. Seguí respirando. Y un día, mi lógica se desvirtuó por completo porque la marea subió y me dio una vela. Y ahora, aquí estoy”. Miles de horas dedicadas al estudio de la filosofía y cito una película que ni siquiera está basada en un libro. Pero es perfecta.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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    De un sobreviviente
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    Superviviente 👊🏼

    Fue hace 21 años y nunca se lo he contado a nadie. Viví con mi primera compañera de piso, quien sabía que tenía amigos sospechosos. Aun así, confiaba en ella y en nuestro nuevo y encantador hogar. Hasta que una noche invitó a amigos. Yo no bebía ni consumía drogas duras. Comíamos, todos bebían y se lo pasaban bien. No recuerdo nada después de eso, hasta que me desperté en mitad de la noche con un hombre, uno de sus "amigos", encima de mí. Estaba dentro de mí mientras yo yacía en medio del suelo. No podía moverme, no podía hablar. No fue una huida, una lucha ni una congelación; me habían drogado y no podía mover ni una sola parte de mi cuerpo. Ni siquiera podía mover los brazos para apartarlo. Y cuando la madre de mi compañera entró en nuestro nuevo hogar, en la habitación oscura, en mitad de la noche, vio lo que estaba pasando. Solo pude abrir los ojos de par en par del miedo, pero ella se dio la vuelta y salió sin decir palabra, dejándolo terminar lo que había empezado. Él se rió cuando ella se alejó. Para cuando recuperé el control de mi cuerpo, él ya no estaba. Estaba sola y desnuda en el suelo de la sala de mi primer piso, donde todos me pisoteaban al salir por la mañana. Era la broma de la mañana... ¿qué y a quién le hizo? Nadie me preguntó si estaba bien esa mañana. Nadie lo hizo nunca. Han pasado 21 años y todavía no sé el nombre del hombre que me violó esa noche, pero siempre recordaré su rostro.

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    Sanar es aprender que puedes ser amado.

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    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Carta a mi acusador.

    Le escribí esta carta a mi tío, que siempre se ha hecho la víctima. Querido tío X: Han pasado 28 años desde que esto ha atormentado a todos los involucrados y, después de todo este tiempo, nunca he hablado directamente al respecto para no armar revuelo. Pero ahora siento que debo decirlo porque no puedo permitir que esto siga atormentando a mi familia y que tú sigas atacándonos. Hasta el primer incidente, eras mi tío favorito, el que me atraía, apuesto a que nunca lo supiste. Sin embargo, también fuiste mi primer encuentro sexual, la primera vez que sentí una erección, la primera persona a la que le tuve miedo. Recuerdo subir las escaleras lentamente para ir al baño y que me llamaras a tu habitación y me metieras bajo las sábanas. Recuerdo sentir tu erección contra mi trasero mientras me dabas palmaditas; esto ocurrió muchas veces. Recuerdo dormir en el sofá y sentir tu aliento en mi cara mientras me metías la lengua en la oreja. Recuerdo la conmoción y el miedo que me causó. Recuerdo la sensación de tus manos en mis nalgas y mis pechos, recuerdo que pusiste mis pequeñas manos en tu regazo. Recuerdo esconderte en el baño con la cadena cerrada y tú apretándote contra el otro lado de la puerta preguntándome qué hacía allí, mientras yo observaba cómo tus ojos intentaban ver más allá de la cerradura. Recuerdo empujar la cómoda contra la puerta del dormitorio delantero y esperar que no entraras, escondiéndome con mis primos y mi hermana pequeña. También recuerdo cómo me sentí cuando mi abuela me dijo que no dijera nada si quería que nuestra familia siguiera unida. Recuerdo la llamada que recibieron mis padres en mitad de la noche y que les dijeran por teléfono que esto nos estaba pasando, meses después de haberles contado a nuestra abuela, tía y tío sobre los incidentes. Recuerdo oír a mi madre gritar y a mi padre chillar, recuerdo la mirada de mi hermano mientras estaba de pie al pie de las escaleras queriendo salir a buscarte, pero se detuvo porque mi padre, tu hermano mayor, estaba llorando en lo alto de las escaleras. Recuerdo el miedo, la emoción y el alivio de que finalmente lo supieran, pero también recuerdo escuchar a mi madre llorar e intentar ocultárnoslo, mientras se culpaba por no habernos protegido de ti. Recuerdo que muchos de los nuevos nos culpan por tus acciones. Recuerdo estar sentada frente a un desconocido en una habitación cerrada mientras le contaba lo que nos hiciste. Recuerdo abrazar a mi hermanita, que intentó mantenerse fuerte y protegerme mientras yo me sentía culpable por no haber podido protegerla. ¿Suena esto como una chica que sedujo a su tío (como diría la abuela), que tenía al diablo en la mirada? ¿Que está siendo vengativa y te está arruinando la vida? Se suponía que debías protegernos, pero no lo hiciste y, peor aún, nos culpaste. Te hiciste la víctima, te hiciste la víctima, la que está herida por todo esto y afirma que te destruyó la vida. Tú, que te casaste, tuviste hijos y tienes una casa, tú, que has tenido a la mayoría de tus hermanos a tu lado en aquel entonces. Has logrado convencer a tu esposa de que te sedujimos. Yo era la mayor y tenía solo 12 años, una niña muy ingenua de 12 años, mi hermana era la más pequeña con 10, cuatro niños, cuatro personas cuyas vidas cambiaron para siempre debido a tus impulsos sexuales. Imagina por un momento que este fuera tu hijo o tus hijastros quienes estaban siendo abusados y la gente los culpaba por ello, diciendo que sedujeron a un hombre adulto, luego intenta imaginar a esa persona regresando una y otra vez diciendo que tu hijo está mintiendo, que es su culpa y que arruinó la vida de ese hombre adulto, así es como nos ha sentido una y otra vez. Tus acciones nos han pasado factura. ¿Tienes alguna idea de lo que es escuchar a tu propia abuela decir que tenías al diablo dentro? ¿Sabes lo que es recibir cartas diciendo que creían que actuamos de manera inapropiada y que no nos acercaríamos a sus esposos porque los seduciríamos? Éramos solo niñas. Una semana después de mi boda, mi madre tuvo que echar a mi abuela del jardín delantero mientras les gritaba a mis padres que "si nos hubieran criado bien, esto nunca habría pasado" delante de los vecinos. Mi luna de miel se vio empañada porque ambos pensaron que debíamos ayudar a aliviar sus vidas. Todo en mi vida cambió en un instante; cambió la primera vez que decides dar rienda suelta a tus impulsos sexuales con niños. No puedo hablar del comportamiento de las otras víctimas, pero sí diré esto: míralas, observa sus vidas actuales y dónde han terminado, y recuerda que podrían haber sido diferentes si te hubieras mantenido callado. Cada uno de nosotros ha estado luchando contra sus propios demonios en esta etapa de nuestras vidas: dejaste que otros nos atacaran verbalmente por cobarde y dejaste que los niños asumieran la culpa de tus impulsos; dejaste que la familia se destruyera porque no hiciste lo correcto. Pasé muchas horas intentando aceptarlo todo y el daño que me causó. Luché con ello todos los días; no se trata solo de los tocamientos inapropiados, sino de cómo se manejó. Así es como tú, mi abuela y quienes me conocían me hicieron sentir. Ni una sola vez se han puesto de pie y han dicho que hicieron algo mal; eligen culpar a los niños en lugar de admitir que fueron ustedes. Ahora tengo 40 años, tengo dos hijos maravillosos y una excelente carrera como enfermera titulada en cuidados intensivos. Obtuve mi Licenciatura en Enfermería, un diploma en Ciencias Pre-Salud y un diploma en Administración de Consultorios Médicos, todos con honores, y todo esto como madre divorciada, soltera y a tiempo completo. He tenido muchos altibajos, pero soy fuerte, soy una luchadora, soy inteligente, compasiva y, sobre todo, una madre excepcional para mis hijos. Sus acciones ya no tendrán peso en mi vida, ya no me definirán, ya no serán algo a lo que haya sobrevivido; elijo triunfar y superarlo, elijo perdonar a mi familia extendida por sus responsabilidades porque elijo amarme. Sin embargo, es gracioso, la línea que sobresale en todo el archivo CAS, que tiene 32 páginas, es la que dices: "Te estoy tocando porque necesito una novia", esta es la razón por la que nuestras vidas cambiaron para siempre.

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

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    #1642

    Esto pasó en 2023. Conocí a este chico por mi hermana porque me dijo que había visto mi foto, había preguntado por mí y quería hablar conmigo. En ese momento yo vivía fuera del estado, así que estábamos hablando y nos reunimos un par de días después. Durante el tiempo que viví fuera del estado, tuve que estar al teléfono con él las 24 horas del día, los 7 días de la semana, si él estaba en casa y yo no estaba en el trabajo, lo que debería haber sido la primera señal de alerta, pero la segunda señal de alerta debería haber sido cuando no me dejó salir a tomar algo con mis padres en mi cumpleaños número 21 y me dijo que tenía que estar en una videollamada con él durante mi fiesta de cumpleaños. Un par de semanas después de mi cumpleaños, me mudé de nuevo a mi estado natal para estar con él y las cosas iban bien al principio. Pero luego las cosas empezaron a empeorar progresivamente; el primer trabajo que conseguí cuando regresé, él también consiguió un trabajo allí porque no confiaba en que estuviera sola. No podía ir sola a mis citas de terapia, no podía ir sola a la tienda, no me permitían tener amigos, pero a él sí le permitían hablar con otras chicas, y no me permitían ir sola al trabajo cuando conseguí un nuevo trabajo, aunque estaba a una hora de donde vivíamos. Llegó al punto en que me presentó a algunos de sus amigos por videollamada y una noche se emborrachó y me acusó de engañarlo con uno de sus amigos cuando estaba en la otra habitación grabando un video de TikTok. Nos peleamos y, cuando intentaba irme, me agarró el bolso y me empujó a la bañera. Después, cuando intentaba irme, me quitó el teléfono y no me lo devolvió, intentó romperlo e hizo todo lo posible para evitar que saliera de casa. Cuando por fin pude irme y dar una vuelta en coche, me estaba llamando a diestro y siniestro. Cuando volví a casa y decidí dormir en el sofá hasta que su madre volviera del trabajo, supo que estaba hablando con un amigo y me dijo que eligiera entre él y él. Cuando me fui a dormir a la habitación, porque ya no quería seguir discutiendo, me quitó el teléfono mientras dormía y bloqueó a ese amigo, de lo que no me di cuenta hasta que lo dejé dos días después. Al día siguiente, actuó como si nada, excepto que no se ofreció a comprarme nada en el centro comercial, aunque yo fui quien llevó y pagó la gasolina. Cuando por fin me armé de valor para dejarlo, fue porque tenía que ir a trabajar un día y, como siempre, me obligó a ir. Cuando llegamos al trabajo, me dijeron que no me necesitaban ese día, lo que significaba que podía ir a casa. El único problema era que no tenía suficiente gasolina en el coche para llegar a casa ni dinero para ponerle gasolina. Así que llamé a mi mamá y a mi padrastro, que viven en otro estado, y les pedí ayuda, pero les conté lo que estaba pasando y ese mismo día decidí que ya no quería nada. Mi mamá me dijo que solo me ayudaría si lo dejaba, y con su ayuda pude hacerlo. Después de dejarlo, me dirigí a un lugar seguro en la ciudad y cerré mi auto con llave, esperando a poder ir a buscar mis cosas. Mientras esperaba, él caminó desde su casa hasta donde yo estaba estacionado e intentó que hablara con él. Después de que finalmente me fui para siempre, me llenó el teléfono de llamadas y mensajes preguntándome si en serio me iba.

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  • Historia
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    Vivir con miedo de mi agresor

    Viviendo con miedo de mi agresor (Parte 1) En Fecha, me incorporé a la Compañía S como empleada temporal. En Mes, Año, mi supervisor, A, me pidió mi información de contacto de LINE, la cual proporcioné, creyéndola necesaria para el trabajo. A partir de Mes, Año, A empezó a enviarme mensajes no relacionados con el trabajo, preguntándome cosas como "¿Qué haces cuando no tienes novio?" y expresando su deseo de visitarme. El Fecha, A me llamó y me dijo: "Conozcámonos en privado". En una fiesta de despedida de la empresa, solo tomé una copa debido a mi alergia al alcohol. Después, A me invitó a un café manga, donde me besó y me pidió ir a mi casa o a un hotel, a lo que me negué. Al llegar al café, A me abrazó y me besó, tocándome por debajo del sujetador y por encima de la falda. El Fecha, mientras trabajaba con la Supervisora B, una empleada nueva, D, dijo entre lágrimas que no podía continuar. A sugirió que si D se iba, yo podría quedarme. Esa noche, trabajando hasta tarde, A me abrazó a la fuerza y me besó profundamente, me tocó bajo la ropa y metió los dedos en la vagina. No tenía experiencia sexual previa debido a abusos sexuales en el pasado, y A se aprovechó de mi vulnerable situación laboral para obligarme a tener relaciones sexuales, convirtiéndolo en mi primer encuentro. En el coche de la empresa, A se desnudó y me agredió, exigiendo mi consentimiento verbal para tener relaciones sexuales sin preservativo. Después, A me amenazó diciendo: «Valoro mi trabajo y mi familia, y no quiero estar en posición de pagar daños y perjuicios, así que cállate». No pude acudir a la policía de inmediato; me sentía avergonzada y me culpaba. En Japón, las víctimas suelen ser culpadas, lo que dificulta buscar ayuda. Estaba abrumada por las lágrimas y tenía pensamientos suicidas. Dejé la empresa en Mes, Año, pero A siguió sugiriendo que saliéramos, afirmando falsamente que nuestra relación era una aventura, a pesar de que yo era virgen. Nunca salí con A, recibí regalos ni tuve ninguna conexión personal con él, pero él usó el concepto de una aventura para amenazarme. Contexto cultural en Japón. Japón se considera un país desarrollado, pero su sistema legal en materia de delitos sexuales es inadecuado. La condición de la mujer sigue siendo baja, con sistemas basados en la antigüedad y lugares de trabajo predominantemente masculinos. Las víctimas de delitos sexuales y acoso rara vez denuncian, y a menudo se enfrentan a la culpa. Este contexto social me dificultó recibir el apoyo adecuado después de mi terrible experiencia. He sufrido victimización secundaria muchas veces y no he podido recibir el apoyo adecuado en Japón. Estoy aislada y busco consejo y apoyo objetivos de la comunidad internacional. Comparto mi historia a través de ChatGPT para buscar ayuda. Mi historia continúa y la publicaré por partes.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Se vuelve más fácil de procesar con el tiempo. Nunca desaparece, pero sí se hace más pequeño en mi mente.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • “Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

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    Espero que te recuperes y encuentres seguridad.

    El día parecía insignificante, como cualquier otro día de trabajo. Salí del trabajo y volví a mi apartamento a preparar la comida a la hora de siempre. El año anterior estuve hospitalizada por psicosis después de que mi novio entrara a robar en mi apartamento y me agrediera sexualmente. Se detuvo cuando me desperté gritando a todo pulmón. Temía que me siguieran en las semanas siguientes. Lo más destacado eran los sonidos de las agresiones sexuales de mi infancia. El agua de la bañera fluyendo antes de que mi padre me bañara por su incesto, todos esos sonidos: mis protestas, mis gritos, mi madre afirmando el derecho de mi padre a hacer daño, los insultos de mi hermano, la petición de mi hermano de que participara en el abuso sexual de un primo con nuestro otro primo, las voces de mis padres y los hombres a los que me vendieron para tener sexo y ser empleada doméstica en la infancia; en general, nada del otro mundo. Muchas veces me dijeron, hasta, durante y durante ese tiempo, que reprimiera mis sentimientos, que nadie se interesaba por mí. Está muy lejos de la realidad; hay un hombre al que nunca he conocido personalmente que me considera su propiedad. Me siguió por la calle esperando afuera de mi apartamento a que volviera a casa. Me siguió por varias cuadras, tomó fotos, grabó videos y, lo más notable, sabía todos los pasos que yo daba mientras me seguía. Luego me agredió una vez en mi edificio de oficinas, metió las manos bajo mi falda por encima de mis medias, tocándome mientras grababa. La gente vio, estaba en vigilancia, un guardia de seguridad está en video observando atentamente la agresión, sin intervención. En los años siguientes sufrí a manos del sistema de justicia penal que trabajó para desestimar la violencia y elevar al agresor. En la audiencia del acuerdo de culpabilidad, no asumió ninguna responsabilidad por sus acciones. Ahora viola la orden de protección porque para garantizar mi seguridad no le dirán dónde estar o no estar. Escribo esto porque he sido agredida sexualmente demasiadas veces para contarlas, solo una de esas agresiones sexuales fue procesada. El fiscal, el defensor de víctimas, el juez, el abogado defensor y el oficial de libertad condicional, todos me dicen que necesito ser más considerado con el delincuente, darle la libertad de interactuar conmigo, incluyendo pedirme que retire los cargos, que considere cómo su infancia me convierte en una buena víctima para él o que acepte las violaciones de su orden de protección. No se desanime porque no lo escuchen, acepte que, como parte del proceso penal, no es humano, lo tratarán como una mercancía, como una necesidad de abuso. El sistema de justicia penal, incluyendo los defensores de víctimas, no está ahí para apoyar a la víctima ni para hacer justicia. Usted, como víctima, debe ser deshumanizado para el proceso, específicamente para la agresión sexual. Si el sistema de justicia penal no procesa a la persona que lo agredió sexualmente, recuerde que esa es la intención del sistema. No se trata de justicia, se trata de cómo integrar efectivamente al delincuente a la comunidad lo antes posible. Muy pocos delincuentes sexuales son procesados. Cuando los delincuentes sexuales son procesados, pocos delincuentes sexuales enfrentan el encarcelamiento. Muy pocos delincuentes sexuales son procesados por la vía civil. Los delincuentes sexuales, una vez procesados, suelen ser liberados de la comunidad, a viviendas sociales con ingresos suplementarios y apoyo gubernamental. De esta manera, al gobierno le resulta más económico que la agresión sexual se considere un asunto civil en el que, lamentablemente, los tribunales se involucran. Ninguno de mis delincuentes sexuales, incluyendo los de mi infancia, ha sido jamás encarcelado por los crímenes cometidos contra mí. De casi una docena de delincuentes, solo uno ha sido procesado. Ten en cuenta que tu sanación y cómo decides seguir adelante depende de ti. Puede que haya quienes te apoyen fuera del sistema, pero no sentirás ni verás la justicia que necesitas. Es probable que el procesamiento tampoco cambie a tu delincuente.

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    🇬🇧

    Éramos amigos.

    Éramos amigos. Eso fue lo que le dije cuando intentó besarme estando borracha. Sonrió y dijo que lo entendía. Éramos amigos. Eso fue lo que le dije cuando acepté dormir en su casa para recuperarme del alcohol, ya que insistió en que no era seguro que caminara a casa. Sentí alivio y consuelo cuando sonrió y dijo que lo entendía. Éramos amigos. Eso fue lo que me pasó por la cabeza en esos segundos que parecieron horas, cuando desperté lentamente con sus manos bajo mis pantalones y sus suaves gemidos. Éramos amigos. Eso fue lo que grité al salir corriendo de su piso. Éramos amigos. Eso fue lo que le repetí a nuestro círculo social, que me culpaba sin cesar de ser demasiado "coqueta" o "darle falsas esperanzas". Éramos amigos. La comprensión que me llevó tiempo aceptar y conceptualizar por completo. Mi percepción del mundo ahora se tiñó de tintes nefastos. Éramos amigos. Eso fue lo que me dije a mí misma cuando comencé a disfrutar de la vida de nuevo. Un momento fugaz, eclipsado por una mirada atenta y una sensación de alerta que nunca me abandona. Éramos amigos. Eso me dije a mí mismo cuando asumí la vergüenza que no me correspondía y me hizo dudar de lo que sabía que me había pasado. Éramos amigos. Eso le dije a la gente cuando empecé a compartir mi experiencia. Cada palabra me parecía un lanzamiento de piedra que había llevado conmigo durante demasiado tiempo. Éramos amigos. Ahí es donde encuentro mi empoderamiento. La mayor violación de la confianza y el respeto, y aun así, sobreviví.

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  • Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

    Historia
    De un sobreviviente
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    Sobreviviendo a mi padre.

    Hola, me llamo Nombre y esta es mi historia... El abuso fue bastante físico, comenzó a una edad temprana, desde que tengo memoria. La EMDR me ha hecho recordar cuando tenía unos dos años, cuando mi padre era corpulento y daba miedo. Si bien era un hombre muy abusivo físicamente, esto trata sobre lo que me hizo a partir de los 13 años. El abuso sexual comenzó de forma simple cuando era solo una joven, pero progresó hasta convertirse en una pesadilla. Este hombre no solo me había pedido que me casara con él y fuera su esposa más de tres veces, sino que tampoco me dejó ir después de los 18 años, cuando intenté mudarme. El abuso fue más que simples tocamientos inapropiados; me obligó a compartir habitación con él después de cumplir los 16, y sentí que mi vida se había acabado. Cuando empezó a hacerme dormir en su habitación, tuvo acceso total a mí y no tuvo ningún límite, en absoluto. Muchos días y noches estuve atrapada en la casa por él porque dejaba que otros en la familia salieran y exploraran la vida, mientras que yo estaba castigada para que pudiera vigilarme. No me permitían hablar con chicos de mi edad, y si lo hacía, lo ponía celoso y enojado. Tenía que revisar constantemente mi teléfono y demostrar a dónde iba cada mensaje de texto. No entraré en detalles de las cosas que hizo, pero me hizo todo lo que un hombre solo debe hacer con su esposa, no con su hija. Le tenía mucho miedo a este hombre, ya que pasaba cada momento vigilándome y observando lo que hacía. Incluso amenazó con terminar con las vidas de ambos si no obedecía, que es algo que todos los sobrevivientes sienten o por lo que pasan. Cuando cumplí 18 años, me fui esa noche y caminé desde Ciudad, Estado, hasta el aeropuerto en Ciudad, Estado 2 en mitad de la noche. Estaba desesperada por salir, y él no iba a dejarme ir. Cuando llegué al aeropuerto y empecé a pedir limosna, poco después de la mañana, me di la vuelta y allí estaba. Se me acercó y me llevó de vuelta al coche. Tenía demasiado miedo como para gritar. Estaba furioso conmigo y me llevó de vuelta a casa en City, donde me encerró en su habitación durante dos semanas. No me permitieron hablar con mi familia, me quitaron el teléfono y me sirvieron comida. A los 19 años, lo volví a intentar. Le rogué a mi madre que me ayudara y ella me llevó a la estación de autobuses Greyhound de City y me compró un billete. Me dijo que no llamara la atención y que tuviera cuidado, y me envió con un teléfono con wifi. Después de 32 horas de viaje en autobús, recibí una llamada de mi madre diciéndome que mi padre se había enterado y que iba de camino. Cuando el autobús llegó a la estación de City, State 3, él estaba allí, de nuevo, para llevarme de vuelta. Intenté luchar esta vez, después de que rompiera una promesa. Me dijo que quería asegurarse de que estuviera a salvo y prometió llevarme con mis abuelos. Cansada, hambrienta y necesitando que me llevara, le creí. En lugar de ir al norte, empezó a conducir hacia el sur. Empecé a gritar y él subió la música; finalmente, me desmayé por el agotamiento y desperté de nuevo en Nuevo México. Finalmente escapé a los 21 años cuando nos mudamos a Tennessee y un amigo que conocí allí entendió por lo que estaba pasando. Me ayudó a escapar de esa casa un día, y me fui sin nada. Mi padre descubrió dónde estaba otra vez y vino a secuestrarme otra vez. Esta vez, llamaron a la policía y fui en busca de protección. Mi padre no me dejó llevar ni una sola prenda de ropa en ese momento cuando supo que estaba oficialmente fuera de sus manos. Durante los siguientes años, no supe cómo desenvolverme en la vida ni con mi familia. Guardé mi historia, cargando con vergüenza y culpa por cosas que estaban fuera de mi control. Quería una familia, así que intenté fingir que las cosas no pasaban y en 2015 volví a Utah para estar con mi familia de nuevo. Al hacerlo, no podía quitarme de encima la sensación de incomodidad y asco. Finalmente conocí a un chico que me dejó mudarme con él (porque estaba sin blanca y vivir con mi familia no me funcionaba) y empezó a ayudarme. Terminamos saliendo, formando una relación y teniendo un hijo pequeño. Durante este tiempo, empecé a poner límites a mi familia y a decirles quién era mi padre; nadie me creía. En 2020, me desperté un día, era el Día Nacional de los Hermanos, y me sentía herida. Estaba triste porque todos se pusieron de su lado y porque mis cinco hermanos, mi madre y mi hermana pequeña le creyeron a él antes que a mí y me insultaron. Publiqué mi historia en TikTok y empezó a explotar a medida que muchos otros empezaban a sentirse de forma similar o pasaban por cosas parecidas. Este fue el comienzo de mi proceso de sanación. Dije: "No tengo por qué avergonzarme de mi pasado y puedo controlar quién soy hoy. El pasado no tiene por qué definirte, pero quién eres sí puede depender de ti". Si bien fue y sigue siendo difícil corregir malos hábitos o hábitos no deseados, estoy agradecida por quien soy ahora debido al dolor que he vivido. Gracias al sufrimiento que aprecié durante los primeros 21 años de mi vida, esta mujer de 32 años se ha vuelto brillante y positiva. He pasado años en terapia con EMDR, ART, Mindfulness, trabajo de respiración y muchos otros cursos que me han convertido en la guerrera que soy hoy. Me enorgullezco de mi historia y la asumo. No puedo cambiar lo que he vivido, pero puedo hacer los cambios para mejorar mi futuro y ser una mejor madre para mi hijo. Después de ver a mi madre soportar el abuso de mi padre, me dije a mí misma que nunca sería como ella. Después de 10 años de vivir con el padre de mi hijo, me he vuelto más fuerte y he reconocido las señales de abuso doméstico que yo también estaba experimentando. Tras años de detonantes, y al darme cuenta de que él es mi padre, reuní la fuerza para irme como necesitaba. Ahora soy madre soltera y amo a mi hijo, trabajo en una gran corporación en su división de Salud Conductual y estoy creando mis propios caminos empresariales para ayudar a otros sobrevivientes a prosperar. Sé que el camino hacia la sanación es difícil, y puede ser difícil empezar, pero tú puedes. ¡Todos podemos!

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    Contar eso sin derrumbarme

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    Quisiera saber que se siente sanar.

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    Sanar significa volver a usar pantalones cortos. Significa creer que soy digno del amor que la gente me da.

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    Superviviente 👊🏼

    Fue hace 21 años y nunca se lo he contado a nadie. Viví con mi primera compañera de piso, quien sabía que tenía amigos sospechosos. Aun así, confiaba en ella y en nuestro nuevo y encantador hogar. Hasta que una noche invitó a amigos. Yo no bebía ni consumía drogas duras. Comíamos, todos bebían y se lo pasaban bien. No recuerdo nada después de eso, hasta que me desperté en mitad de la noche con un hombre, uno de sus "amigos", encima de mí. Estaba dentro de mí mientras yo yacía en medio del suelo. No podía moverme, no podía hablar. No fue una huida, una lucha ni una congelación; me habían drogado y no podía mover ni una sola parte de mi cuerpo. Ni siquiera podía mover los brazos para apartarlo. Y cuando la madre de mi compañera entró en nuestro nuevo hogar, en la habitación oscura, en mitad de la noche, vio lo que estaba pasando. Solo pude abrir los ojos de par en par del miedo, pero ella se dio la vuelta y salió sin decir palabra, dejándolo terminar lo que había empezado. Él se rió cuando ella se alejó. Para cuando recuperé el control de mi cuerpo, él ya no estaba. Estaba sola y desnuda en el suelo de la sala de mi primer piso, donde todos me pisoteaban al salir por la mañana. Era la broma de la mañana... ¿qué y a quién le hizo? Nadie me preguntó si estaba bien esa mañana. Nadie lo hizo nunca. Han pasado 21 años y todavía no sé el nombre del hombre que me violó esa noche, pero siempre recordaré su rostro.

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    Espero que te recuperes y encuentres seguridad.

    El día parecía insignificante, como cualquier otro día de trabajo. Salí del trabajo y volví a mi apartamento a preparar la comida a la hora de siempre. El año anterior estuve hospitalizada por psicosis después de que mi novio entrara a robar en mi apartamento y me agrediera sexualmente. Se detuvo cuando me desperté gritando a todo pulmón. Temía que me siguieran en las semanas siguientes. Lo más destacado eran los sonidos de las agresiones sexuales de mi infancia. El agua de la bañera fluyendo antes de que mi padre me bañara por su incesto, todos esos sonidos: mis protestas, mis gritos, mi madre afirmando el derecho de mi padre a hacer daño, los insultos de mi hermano, la petición de mi hermano de que participara en el abuso sexual de un primo con nuestro otro primo, las voces de mis padres y los hombres a los que me vendieron para tener sexo y ser empleada doméstica en la infancia; en general, nada del otro mundo. Muchas veces me dijeron, hasta, durante y durante ese tiempo, que reprimiera mis sentimientos, que nadie se interesaba por mí. Está muy lejos de la realidad; hay un hombre al que nunca he conocido personalmente que me considera su propiedad. Me siguió por la calle esperando afuera de mi apartamento a que volviera a casa. Me siguió por varias cuadras, tomó fotos, grabó videos y, lo más notable, sabía todos los pasos que yo daba mientras me seguía. Luego me agredió una vez en mi edificio de oficinas, metió las manos bajo mi falda por encima de mis medias, tocándome mientras grababa. La gente vio, estaba en vigilancia, un guardia de seguridad está en video observando atentamente la agresión, sin intervención. En los años siguientes sufrí a manos del sistema de justicia penal que trabajó para desestimar la violencia y elevar al agresor. En la audiencia del acuerdo de culpabilidad, no asumió ninguna responsabilidad por sus acciones. Ahora viola la orden de protección porque para garantizar mi seguridad no le dirán dónde estar o no estar. Escribo esto porque he sido agredida sexualmente demasiadas veces para contarlas, solo una de esas agresiones sexuales fue procesada. El fiscal, el defensor de víctimas, el juez, el abogado defensor y el oficial de libertad condicional, todos me dicen que necesito ser más considerado con el delincuente, darle la libertad de interactuar conmigo, incluyendo pedirme que retire los cargos, que considere cómo su infancia me convierte en una buena víctima para él o que acepte las violaciones de su orden de protección. No se desanime porque no lo escuchen, acepte que, como parte del proceso penal, no es humano, lo tratarán como una mercancía, como una necesidad de abuso. El sistema de justicia penal, incluyendo los defensores de víctimas, no está ahí para apoyar a la víctima ni para hacer justicia. Usted, como víctima, debe ser deshumanizado para el proceso, específicamente para la agresión sexual. Si el sistema de justicia penal no procesa a la persona que lo agredió sexualmente, recuerde que esa es la intención del sistema. No se trata de justicia, se trata de cómo integrar efectivamente al delincuente a la comunidad lo antes posible. Muy pocos delincuentes sexuales son procesados. Cuando los delincuentes sexuales son procesados, pocos delincuentes sexuales enfrentan el encarcelamiento. Muy pocos delincuentes sexuales son procesados por la vía civil. Los delincuentes sexuales, una vez procesados, suelen ser liberados de la comunidad, a viviendas sociales con ingresos suplementarios y apoyo gubernamental. De esta manera, al gobierno le resulta más económico que la agresión sexual se considere un asunto civil en el que, lamentablemente, los tribunales se involucran. Ninguno de mis delincuentes sexuales, incluyendo los de mi infancia, ha sido jamás encarcelado por los crímenes cometidos contra mí. De casi una docena de delincuentes, solo uno ha sido procesado. Ten en cuenta que tu sanación y cómo decides seguir adelante depende de ti. Puede que haya quienes te apoyen fuera del sistema, pero no sentirás ni verás la justicia que necesitas. Es probable que el procesamiento tampoco cambie a tu delincuente.

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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Si estás leyendo esto, es que has sobrevivido al 100% de tus peores días. Lo estás haciendo genial.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    “Estos momentos, mi quebrantamiento, se han transformado en una misión. Mi voz solía ayudar a otros. Mis experiencias tenían un impacto. Ahora elijo ver poder, fuerza e incluso belleza en mi historia”.

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    🇺🇸

    Empezó con mi hermano

    Mi hermano, que ha crecido mucho, me usó, pero aún llevo cicatrices. Mi hermano es cuatro años mayor que yo y, cuando estaba pasando de la primaria a la secundaria, ese verano, me hizo pensar que las chicas de secundaria necesitan saber cómo hacerle sexo oral a los chicos. Primero me lo hizo para mostrarme que no era para tanto. Pensé que era algo muy serio. Pero lo hice y él me entrenó y me hizo mantenerlo en secreto, excepto para mi mejor amiga. Invitó a su amiga a casa cuando tuve una pijamada una noche y le pidió que se lo hiciera a su amiga. Luego nos hacían hacer concursos con los ojos vendados. Al menos entonces no estaba sola. Me cambió, aunque el séptimo grado en sí no tuvo nada que ver con nada de eso. Era una mentira para obtener placer de mí. Mi hermano todavía me hacía hacerlo en casa. Y a veces me lo hacía y yo llegaba al clímax. Así que tuve una extraña vida sexual secreta y me sentí muy mal por eso. Luego, en octavo grado, tuve mi primer novio de verdad. Mis padres son muy estrictos, aunque ambos trabajaban y me dejaban sola con mi hermano. Para ir al cine con mi novio, se aseguraban de que fuera en grupo, me llevaban y me esperaban fuera del cine. Bueno, una vez, cuando fuimos a ver Blancanieves y el cazador, mi mejor amiga y yo hicimos lo que queríamos: hacerle sexo oral a nuestros chicos en la última fila del cine, y lo hicimos. Solo un mes después, empecé a tener sexo con él, algo que nunca habría sucedido de no ser por lo que hizo mi hermano. Nos escapamos de su casa durante una pijamada, quedamos con los chicos afuera, fuimos al parque cercano y lo hicimos en el césped. Esa fue mi virginidad. El evento realmente malo, donde mi vida se descarriló, fue cuando lo intentamos desde mi casa, escabulléndonos por la ventana y adentrándonos un poco más en mi gran patio trasero que daba a la ladera de una gran colina, y mi padre nos pilló. Fue horrible. Se acabó el mundo. Me trataron como una gran traidora y casi todos mis privilegios fueron revocados y esencialmente fui castigada sin fecha límite. Y aún así mi hermano me obligaba a hacerle sexo oral. Estaba desconsolada porque no me permitían tener a mi novio hasta el punto en que mis padres me obligaron a ir a la escuela y hablar con el director y el subdirector y se aseguraron de que no tuviera la oportunidad de verlo a solas. Y mi hermano seguía entrando sigilosamente por la noche a veces o cuando nos quedábamos solas esperando que hiciera lo que él me había entrenado para que estuviera acostumbrada. La siguiente parte realmente mala fue dos meses en mi nueva vida restringida. Mi hermano comenzó a hacerme sexo oral una tarde después de la escuela y decidió llevarlo más lejos y se levantó y comenzó a besarme y tuvo sexo conmigo. Estaba en el momento y no hice nada para detenerlo e incluso participé. Sin condón. Era una tarde en la que mis padres estaban fuera, así que no teníamos que callarnos ni preocuparnos. Y él lo hizo mucho más tiempo que las pocas veces que yo había tenido con mi novio, porque él era mayor y sabía más por haber estado con otras chicas. Me sentí irritada por primera vez y me dio una infección de orina. No cené esa noche, fingí estar enferma y lloré hasta quedarme dormida. Mi hermano tenía muchas ganas de repetirlo, diciéndome que había sido el mejor sexo de su vida, pero me negué, y algo que podía decir de él en aquel entonces era que al menos no era un violador. Aunque me presionaba, nunca intentó forzarme. Cuatro meses después de perder mi virginidad por incesto, terminó el curso escolar y él se graduó. Fui al instituto y él se mudó a una residencia universitaria a 190 kilómetros de nuestro pueblo. La escuela pública terminó para mí, como estaba planeado, en cuanto mi padre me pilló en la colina. Fui a un instituto católico solo para chicas. Mi padre tenía que llevarme media hora en coche todas las mañanas y mi madre me recogía durante todo el primer año. Luego me consiguieron un auto para que pudiera conducir yo mismo, pero el kilometraje y mis tiempos eran monitoreados de cerca. No tuve relaciones sexuales durante la escuela secundaria, pero siete veces en total le hice sexo oral a mi hermano durante las vacaciones de verano e invierno cuando los dos estábamos en casa. Ese fue el fin del incesto en mi vida. Fui a la universidad en Atlanta, pero no a la misma que mi hermano. Me rebelé contra mis padres y, aunque intentaron mantener el control, como adulta legalmente no los dejé. La confusión y la tristeza duraron meses hasta que finalmente lo entendieron. Me separé de ellos financieramente y trabajé y saqué préstamos estudiantiles. Fui muy promiscua en la universidad. Bebía, salía de fiesta y consumía drogas recreativamente y salía con varios chicos de vez en cuando, principalmente para sexo. Esa era mi vida y pensé que la disfrutaba en ese momento. Me volví más fuerte y asertiva, y cuando mi hermano insinuó por primera vez durante una reunión de Acción de Gracias en casa de un pariente que íbamos a dar un paseo, le dije que no quería volver a tocarlo de una forma tan contundente que supo que yo estaba fuera de mis límites e incluso pareció la asustada de nuestra relación. No me matriculé en clases durante dos semestres no consecutivos solo porque mi vida de fiesta era mucho más divertida. Viajaba de vez en cuando. A veces con amigos, a veces con hombres, normalmente mayores, que me invitaban a lugares exóticos. Las Maldivas, Portugal, las Islas Vírgenes. Dejé que mi jefe casado me usara durante un fin de semana en Cayo Hueso. Tuve una aventura con mi profesor de español, que solo me llevó hasta Ciudad de Panamá, Florida. Tantos rollos arriesgados de una noche. Mi identidad era que no buscaba nada permanente, una hija del universo. Mientras que me usaron como juguete tantas veces y creía que me gustaba el juego. Les decía cosas sobre querer hacerles feliz y cosas que inflarían su ego. Estoy segura de que hay muchísimos mensajes de texto por ahí que guardaron sobre la talla de su D que encajaba en mi pequeña P, sobre ser una niña pequeña y querer que me enseñaran a ser mujer y otras fantasías depravadas que pensé que querían oír. Obviamente, directamente relacionadas con lo que me hizo mi hermano. Estoy casi segura de que evité ser violada más de una vez dejándome llevar por la corriente cuando no lo esperaba o probablemente no quería. Puede que sea bueno que algunas de ellas probablemente no las recuerde. Una vez fue en una de las pocas fiestas de fraternidades a las que fui. Éramos tres chicos, no es mi estilo habitual. Otra vez fue con el padre de mi compañera de piso, que la visitaba en nuestra casa alquilada y se metió en mi cama de madrugada. Uno de los eventos traumáticos más extremos fue con un policía que me paró por conducir cuando había bebido, pero tenía menos del límite legal en su alcoholímetro. Me siguió a casa, como a un kilómetro de distancia, "por mi seguridad", e incluso me siguió adentro. Estaba en un apartamento en ese momento y pensé que mi compañera de piso estaba en casa y se lo dije. Pero cuando ella no estaba allí, dijo que le mentí a un oficial de policía y que tenía que hacer una búsqueda más exhaustiva si quería evitar que me arrestaran. No era atractivo ni agradable. Tenía un arma, aunque nunca la sacó. Puedes adivinar lo que pasó. Finalmente me deshice de esa vida salvaje durante mi penúltimo semestre cuando vi venir el final de la universidad. Mi promedio era 3. 3. y mi especialidad era filosofía y me di cuenta de que el futuro no era brillante en términos de lo que haría o cómo pagaría mis préstamos. Me puse a trabajar y decidí cambiar. Tenía una oferta para desnudarme y "ganar mucho dinero", pero afortunadamente no solo nunca me consideré así, sino que cuando fui con una amiga a su entrevista e intentaron reclutarme fueron tan sórdidos que los dos salimos corriendo de allí disgustados. Reevalué toda mi vida. Consideré terminarla, pero algún mecanismo de supervivencia no lo permitió. No quería ser la persona que había sido durante unos años. Miré hacia adelante y vi que no era sostenible a medida que envejecía y no tenía amor ni estabilidad. Dejé de trabajar cuando me ofrecieron un despacho de abogados. Me acosté con el gerente que me contrató como recepcionista, pero fue una gota en el océano de cosas de las que avergonzarme. Fue el último en hacerlo. Saqué solo sobresalientes y me gradué cum laude. Ascendí en el bufete principalmente por mi título, pero lo aproveché para escabullirme y aceptar un trabajo peor pagado en un bufete sin fines de lucro donde no me había acostado con nadie. Allí sí me acosté con un abogado, pero sigo casada con él y mi vida ha vuelto a la normalidad. Lo amo y él me ama. Él no sabe hasta qué punto fui promiscua en la universidad ni sobre mi hermano, y dudo que lo sepa alguna vez. Esa oscuridad se está desvaneciendo y ya no forma parte de mi vida. No es quien soy. En cuanto a mi hermano, ahora tiene familia y nos llevamos bien. Hablamos de ello una vez mientras estudiaba como loca en el último año, aunque no fue una conversación profunda. Mencioné que me usó, se disculpó, nos abrazamos y eso fue todo. No fue la confrontación catártica que algunos esperarían. Mi catarsis es mi esposo y mi vida actual, por la que estoy agradecida. Adoptamos dos hermanos pequeños y soy su mamá. Quizás tengamos uno propio. Quizás volvamos a adoptar. Me usaron y me introdujeron al sexo demasiado joven y temprana, lo que tensó mi relación con mis padres durante mucho tiempo y nunca la recuperaré. Descarriló mi vida. Estuve a la deriva por un tiempo, pero Dios, el universo o la suerte finalmente me pusieron en un buen lugar. Todo lo que sucedió me llevó a lo que soy ahora. No puedo decir que nunca contemplé el suicidio en tiempos más oscuros. Pero como en la película Náufrago, si se me permite citar, “Seguí vivo. Seguí respirando. Y un día, mi lógica se desvirtuó por completo porque la marea subió y me dio una vela. Y ahora, aquí estoy”. Miles de horas dedicadas al estudio de la filosofía y cito una película que ni siquiera está basada en un libro. Pero es perfecta.

    Estimado lector, esta historia contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Sanar es aprender que puedes ser amado.

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇯🇵

    Vivir con miedo de mi agresor

    Viviendo con miedo de mi agresor (Parte 1) En Fecha, me incorporé a la Compañía S como empleada temporal. En Mes, Año, mi supervisor, A, me pidió mi información de contacto de LINE, la cual proporcioné, creyéndola necesaria para el trabajo. A partir de Mes, Año, A empezó a enviarme mensajes no relacionados con el trabajo, preguntándome cosas como "¿Qué haces cuando no tienes novio?" y expresando su deseo de visitarme. El Fecha, A me llamó y me dijo: "Conozcámonos en privado". En una fiesta de despedida de la empresa, solo tomé una copa debido a mi alergia al alcohol. Después, A me invitó a un café manga, donde me besó y me pidió ir a mi casa o a un hotel, a lo que me negué. Al llegar al café, A me abrazó y me besó, tocándome por debajo del sujetador y por encima de la falda. El Fecha, mientras trabajaba con la Supervisora B, una empleada nueva, D, dijo entre lágrimas que no podía continuar. A sugirió que si D se iba, yo podría quedarme. Esa noche, trabajando hasta tarde, A me abrazó a la fuerza y me besó profundamente, me tocó bajo la ropa y metió los dedos en la vagina. No tenía experiencia sexual previa debido a abusos sexuales en el pasado, y A se aprovechó de mi vulnerable situación laboral para obligarme a tener relaciones sexuales, convirtiéndolo en mi primer encuentro. En el coche de la empresa, A se desnudó y me agredió, exigiendo mi consentimiento verbal para tener relaciones sexuales sin preservativo. Después, A me amenazó diciendo: «Valoro mi trabajo y mi familia, y no quiero estar en posición de pagar daños y perjuicios, así que cállate». No pude acudir a la policía de inmediato; me sentía avergonzada y me culpaba. En Japón, las víctimas suelen ser culpadas, lo que dificulta buscar ayuda. Estaba abrumada por las lágrimas y tenía pensamientos suicidas. Dejé la empresa en Mes, Año, pero A siguió sugiriendo que saliéramos, afirmando falsamente que nuestra relación era una aventura, a pesar de que yo era virgen. Nunca salí con A, recibí regalos ni tuve ninguna conexión personal con él, pero él usó el concepto de una aventura para amenazarme. Contexto cultural en Japón. Japón se considera un país desarrollado, pero su sistema legal en materia de delitos sexuales es inadecuado. La condición de la mujer sigue siendo baja, con sistemas basados en la antigüedad y lugares de trabajo predominantemente masculinos. Las víctimas de delitos sexuales y acoso rara vez denuncian, y a menudo se enfrentan a la culpa. Este contexto social me dificultó recibir el apoyo adecuado después de mi terrible experiencia. He sufrido victimización secundaria muchas veces y no he podido recibir el apoyo adecuado en Japón. Estoy aislada y busco consejo y apoyo objetivos de la comunidad internacional. Comparto mi historia a través de ChatGPT para buscar ayuda. Mi historia continúa y la publicaré por partes.

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  • “Tú eres el autor de tu propia historia. Tu historia es tuya y solo tuya a pesar de tus experiencias”.

    Eres maravillosa, fuerte y valiosa. De un sobreviviente a otro.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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    De un sobreviviente
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    Sólo palabras.

    Solo palabras. Te cuesta hablar de estas cosas. Te das cuenta de que te cuesta hablar de muchas cosas. Recuerdas la emoción que te produjo tu primer trabajo en Nombre de la empresa. Una amiga trabaja allí y sabes que mucha gente trabaja allí durante el verano. Es la década de 1990 y la ley te permite pagar menos del salario mínimo porque es como una formación a tiempo parcial para estudiantes que empiezan a trabajar. Como repartir periódicos. Eso es para chicos. Te emocionaste tanto después de estar nerviosa que pediste una solicitud junto con tu amiga. No recuerdas haberlo conocido entonces. Mucha gente quiere ser elegida para ese trabajo de mierda porque, por alguna razón, se ha vuelto muy popular entre los chicos. Sí recuerdas la llamada para que pudieras ir a una entrevista. De camino a casa, te preguntas si ser guapa y tener los pechos más grandes que la mayoría de las chicas de primer año tuvo algo que ver. Conociste a Nombre y esta vez lo recuerdas con seguridad. Tu aspecto ha sido mucho más una maldición que una bendición. Una razón por la que la gente no se sentiría tan mal por ti. 'Dios realmente te bendijo, cariño. Tienes tantos malos recuerdos, recuerdos bloqueados, recuerdos reprimidos por culpa de Nombre. Estás dudando mientras las lágrimas se acumulan. Necesitas un trago. Dejaste de beber hace años y hoy llevas tres meses y ocho días sobrio. Tu récord es de nueve meses y dos días. Eres fuerte. La mayor parte del tiempo. Estás vacío. Todo el tiempo. Nombre no fue el último, pero fue el primero. Le cambias el nombre aunque no quieras. Es el símbolo de tu odio por todo lo malo de los hombres. Te engañaron. Nombre consiguió lo que quería de ti. Demasiadas veces. Demasiadas veces antes de que dejaras de volver. Simplemente dejaste de hacerlo. Podrías haber dejado de hacerlo después de la primera vez que te abrazó y te acarició antes de que tu madre te recogiera esa noche. La primera vez. Todavía no lo entiendes ni te perdonas por eso. Dejaste que un chico en una fiesta y otro en un baile de octavo grado te metieran la mano debajo de la camisa. Te había gustado tanto esas veces. Había sido emocionante. y feliz. Nombre no te hizo feliz. Regresaste. Ahora quieres hablar de otra cosa. No de los otros hombres que pensaban que tu cuerpo era su juguete. No de la vez que fuiste a Irlanda con tus tías y mamá. Extrañas a mamá. Ese fue un buen viaje. Volviste mucho a eso. Te sentaste a hablar de cosas de las que no hablas. En un viaje familiar a Adventureland le preguntaste a tu prima si se consideraba perder la virginidad si un chico te lo hacía en los senos. Fingiste que era un chico lindo, no Nombre. Era difícil respirar con él sentado sobre tu torso embistiendo. A veces rompes cosas y gritas. Nunca cuando tu hijo está cerca. Tienes dos trabajos y realmente no te gusta el que más paga. Tu título universitario no cuenta mucho. ¿Cuánta vida se desperdicia en la desesperación, la duda y tomando el camino equivocado? Sientes alivio cuando finalmente terminó. Odias cuando termina porque sabes que te está robando su máximo placer cuando tiene una esposa. Actúa como si fuera solo otro día de trabajo para Te mantiene bajo su control. Eres patética. Sus restos están dentro de ti cada vez que vas a casa después de terminar con él. Solo otro día miserable en la vida. No dices nada. No se lo cuentas a nadie. No vales nada excepto como un recipiente para él. Tus padres te dicen cosas bonitas sobre ti. Siempre lo han hecho. Tienen que hacerlo. No saben lo que realmente eres. Una vergüenza negra son las veces que sentiste placer en tu cuerpo mientras él te lo hacía. Al menos mientras permanecías callada e inmóvil había algo de dignidad. Desafío. Insulto para él. Cuando tu cuerpo y tu voz reaccionaron como si te gustara, fue una traición. Como si te gustara esa bañera de hombre asqueroso encima y dentro de ti, follándote en ese suelo de baldosas, besándote como un amante. Te hiciste amiga de un grupo de chicos a mediados de la secundaria. Más de un año después, Nombre era más que una espina en tu alma. Una profunda insensibilidad. El grupo descubrió quién eras. Jugaban al fútbol. Eran importantes y tenían una voluntad fuerte. Te compartieron y te pasaron de mano en mano. Te dijeron Te amaban. Que eras la chica más genial. Tomaban lo que querían cuando querían. ¿Por qué? Nombre 2 fue tu compañero de laboratorio de biología. Fue el primero. Era el único de tu edad. Fuiste en su coche a almorzar y conociste a otros. Te querían. Te ofreciste voluntaria. Es todo para lo que sirves. Para drenarles su energía para que puedan ser felices y sentirse hombres. Para que puedas sentirte vacía y sucia. Incluso después de graduarse, se juntaban para divertirse en grupo o te hacían escabullirte por la noche para dar una vuelta. Te dirigiste al oeste después de graduarte. Un nuevo comienzo. Un éxodo. Una huida. Fuiste a una reunión. La reunión de diez años. Nombre 2 vino con su esposa. Te presentó como su exnovia. Dejaste que te llevara al baño para discapacitados y tuviera su rapidito. Después fuiste a los bares y dejaste a tu verdadero amigo y dejaste que Nombre 3 te llevara de vuelta a su habitación de hotel para vivir sus fantasías solo porque decía que siempre te había amado. Dicen que las personas atractivas tienen sexo con más frecuencia y con más parejas que la gente normal. Lo oscuro de esa afirmación es que, para las mujeres, no siempre es porque lo quieran, sino por la presión implacable de los hombres y por cómo hacen cualquier cosa si tienen la oportunidad. No eres una chica buena e inocente. ¿Lo habrías sido de no ser por Nombre, como quieres creer? ¿Habrías dejado que tu primo, mucho mayor que apenas conoces, te llevara de vuelta al bosque, detrás de su casa, a la choza donde fuma marihuana después de una boda? Y luego esperaras allí a que llamara a sus amigos después de descubrir que eras una chica mala y los esperaras también. Espantando moscas en tu ropa interior mientras los esperabas. No bebías porque tu madre no lo permitía, aunque eran niños menores que tú. Pero tu primo y sus amigos del barrio sí. Cuatro de ellos, contando a tu primo, lo suficientemente mayor como para ser tu tío. Aun así, actuabas como si te gustara todo lo que hacían. Lo llevaban tan lejos como si fueras el mejor juguete del mundo. Estrella porno, te llamaban como si fueras lo mejor que podrías ser. El sexo anal era insoportable. Era más fácil simplemente quitarte todo el maquillaje que intentar arreglarlo después de todo el sudor y la pegajosidad. Sonrisas y cumplidos seguidos de la profunda sensación de vacío del aislamiento total en la camioneta de regreso a casa desde Kansas City. Odiar a Nombre y sentir que traicionaste a tu tía porque uno de ellos era su prometido. Tuviste una infección y fue vergonzoso cuando el médico te lo dijo. Al menos era una doctora. La idea de un ginecólogo hombre es desconcertante. La única vez que te examinó uno fue aterradora. Estabas en la universidad. Era demasiado minucioso y hablador, como si estuviera a punto de invitarte a una cita y decidiste que nunca más. El único que tuviste sin guantes para el examen de mamas. El examen vaginal digital más sensual que tuviste para revisar el cuello uterino y los ovarios en busca de dolor. ¿Se suponía que su pulgar debía rozar tu clítoris? Incluso te preguntas si lo estaba grabando en su teléfono, ya que lo viste ajustar dos veces mientras asomaba por el bolsillo del pecho. Su bata de laboratorio. Su estúpido bigote de noviembre te preguntó si te gustaba. Así que algunos días no comes. Haces ejercicio para mantener el cuerpo que quieren. Te da valor para ellos. No eres nada. La gente siempre dice cosas bonitas. Cosas huecas. ¿Y si nunca hubieras conocido a Nombre? ¿Y si nunca te hubieran follado en el suelo por 3,45 dólares la hora? De espaldas, a gatas, a veces incluso encima de él. Tu primer orgasmo en ese suelo que olía a leche rancia y lejía. Tener que decirle a tu madre que te recogiera 45 minutos después del cierre del lugar para tus tareas de limpieza. Usaste tampones solo para evitar que se le escapara el semen de camino a casa. Fingiste ser virgen cuando estabas lejos de serlo. Te dijo que no te preocuparas porque se había hecho una vasectomía. Esa parte debe haber sido cierta. No tienes citas aunque siempre intentan concertarte una cita. Ni una oportunidad. Tu hijo es una buena excusa. Y una verdadera razón. Amor verdadero. La Tierra gira en el espacio. ¿Por qué no puede simplemente ¿Congelarte y morir como yo? Tu jefe no te lleva hasta el final porque no le engaña a su esposa. Le haces sexo oral porque no cree que cuente. Preserva su pureza. Dice que lo desea con todas sus fuerzas, como si pudiera tomarte lo que quisiera, pero es fuerte y valiente. No eres nada. Él es guapo. Dejas que te bese y te acaricie. Anhelas su contacto. No es un gran hombre, pero lo anhelas. Lo más parecido a un buen hombre que has conocido. Una figura paterna. Tu hijo necesita una figura paterna. Él lo es todo. Se merece algo mejor. Te quiere. Te dice que eres una buena madre y que por eso vale la pena soportar el mundo el tiempo que sea necesario. Pones buena cara, pero él sabe que estás vacía, en el fondo. Un pato herido fingiendo ser un cisne. Siempre fingiendo. ¿No había fingimiento antes de Nombre? Quizás no. Los días empiezan y tu mente finge, y es difícil, y los días terminan. Malos sueños por ambos lados. ¿Será un buen hombre? El gracioso La cosa es que quieres que sea un príncipe porque es tu príncipe, pero aunque sea como la mayoría de los hombres, quieres su felicidad total. Quieres chicas hermosas, buenos momentos y amigos fuertes para él. Existes para fingir y para que esos hombres te disfruten, pero sobre todo para darle a tu hijo la mejor vida posible más allá de ti. No eres inútil. No es tu culpa. Eres más fuerte de lo que crees. Palabras vacías. Tienen que decirlo. Siempre lo han hecho. Sin creatividad. Sin perspicacia. Sin verdad. Solo palabras.

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    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Carta a mi acusador.

    Le escribí esta carta a mi tío, que siempre se ha hecho la víctima. Querido tío X: Han pasado 28 años desde que esto ha atormentado a todos los involucrados y, después de todo este tiempo, nunca he hablado directamente al respecto para no armar revuelo. Pero ahora siento que debo decirlo porque no puedo permitir que esto siga atormentando a mi familia y que tú sigas atacándonos. Hasta el primer incidente, eras mi tío favorito, el que me atraía, apuesto a que nunca lo supiste. Sin embargo, también fuiste mi primer encuentro sexual, la primera vez que sentí una erección, la primera persona a la que le tuve miedo. Recuerdo subir las escaleras lentamente para ir al baño y que me llamaras a tu habitación y me metieras bajo las sábanas. Recuerdo sentir tu erección contra mi trasero mientras me dabas palmaditas; esto ocurrió muchas veces. Recuerdo dormir en el sofá y sentir tu aliento en mi cara mientras me metías la lengua en la oreja. Recuerdo la conmoción y el miedo que me causó. Recuerdo la sensación de tus manos en mis nalgas y mis pechos, recuerdo que pusiste mis pequeñas manos en tu regazo. Recuerdo esconderte en el baño con la cadena cerrada y tú apretándote contra el otro lado de la puerta preguntándome qué hacía allí, mientras yo observaba cómo tus ojos intentaban ver más allá de la cerradura. Recuerdo empujar la cómoda contra la puerta del dormitorio delantero y esperar que no entraras, escondiéndome con mis primos y mi hermana pequeña. También recuerdo cómo me sentí cuando mi abuela me dijo que no dijera nada si quería que nuestra familia siguiera unida. Recuerdo la llamada que recibieron mis padres en mitad de la noche y que les dijeran por teléfono que esto nos estaba pasando, meses después de haberles contado a nuestra abuela, tía y tío sobre los incidentes. Recuerdo oír a mi madre gritar y a mi padre chillar, recuerdo la mirada de mi hermano mientras estaba de pie al pie de las escaleras queriendo salir a buscarte, pero se detuvo porque mi padre, tu hermano mayor, estaba llorando en lo alto de las escaleras. Recuerdo el miedo, la emoción y el alivio de que finalmente lo supieran, pero también recuerdo escuchar a mi madre llorar e intentar ocultárnoslo, mientras se culpaba por no habernos protegido de ti. Recuerdo que muchos de los nuevos nos culpan por tus acciones. Recuerdo estar sentada frente a un desconocido en una habitación cerrada mientras le contaba lo que nos hiciste. Recuerdo abrazar a mi hermanita, que intentó mantenerse fuerte y protegerme mientras yo me sentía culpable por no haber podido protegerla. ¿Suena esto como una chica que sedujo a su tío (como diría la abuela), que tenía al diablo en la mirada? ¿Que está siendo vengativa y te está arruinando la vida? Se suponía que debías protegernos, pero no lo hiciste y, peor aún, nos culpaste. Te hiciste la víctima, te hiciste la víctima, la que está herida por todo esto y afirma que te destruyó la vida. Tú, que te casaste, tuviste hijos y tienes una casa, tú, que has tenido a la mayoría de tus hermanos a tu lado en aquel entonces. Has logrado convencer a tu esposa de que te sedujimos. Yo era la mayor y tenía solo 12 años, una niña muy ingenua de 12 años, mi hermana era la más pequeña con 10, cuatro niños, cuatro personas cuyas vidas cambiaron para siempre debido a tus impulsos sexuales. Imagina por un momento que este fuera tu hijo o tus hijastros quienes estaban siendo abusados y la gente los culpaba por ello, diciendo que sedujeron a un hombre adulto, luego intenta imaginar a esa persona regresando una y otra vez diciendo que tu hijo está mintiendo, que es su culpa y que arruinó la vida de ese hombre adulto, así es como nos ha sentido una y otra vez. Tus acciones nos han pasado factura. ¿Tienes alguna idea de lo que es escuchar a tu propia abuela decir que tenías al diablo dentro? ¿Sabes lo que es recibir cartas diciendo que creían que actuamos de manera inapropiada y que no nos acercaríamos a sus esposos porque los seduciríamos? Éramos solo niñas. Una semana después de mi boda, mi madre tuvo que echar a mi abuela del jardín delantero mientras les gritaba a mis padres que "si nos hubieran criado bien, esto nunca habría pasado" delante de los vecinos. Mi luna de miel se vio empañada porque ambos pensaron que debíamos ayudar a aliviar sus vidas. Todo en mi vida cambió en un instante; cambió la primera vez que decides dar rienda suelta a tus impulsos sexuales con niños. No puedo hablar del comportamiento de las otras víctimas, pero sí diré esto: míralas, observa sus vidas actuales y dónde han terminado, y recuerda que podrían haber sido diferentes si te hubieras mantenido callado. Cada uno de nosotros ha estado luchando contra sus propios demonios en esta etapa de nuestras vidas: dejaste que otros nos atacaran verbalmente por cobarde y dejaste que los niños asumieran la culpa de tus impulsos; dejaste que la familia se destruyera porque no hiciste lo correcto. Pasé muchas horas intentando aceptarlo todo y el daño que me causó. Luché con ello todos los días; no se trata solo de los tocamientos inapropiados, sino de cómo se manejó. Así es como tú, mi abuela y quienes me conocían me hicieron sentir. Ni una sola vez se han puesto de pie y han dicho que hicieron algo mal; eligen culpar a los niños en lugar de admitir que fueron ustedes. Ahora tengo 40 años, tengo dos hijos maravillosos y una excelente carrera como enfermera titulada en cuidados intensivos. Obtuve mi Licenciatura en Enfermería, un diploma en Ciencias Pre-Salud y un diploma en Administración de Consultorios Médicos, todos con honores, y todo esto como madre divorciada, soltera y a tiempo completo. He tenido muchos altibajos, pero soy fuerte, soy una luchadora, soy inteligente, compasiva y, sobre todo, una madre excepcional para mis hijos. Sus acciones ya no tendrán peso en mi vida, ya no me definirán, ya no serán algo a lo que haya sobrevivido; elijo triunfar y superarlo, elijo perdonar a mi familia extendida por sus responsabilidades porque elijo amarme. Sin embargo, es gracioso, la línea que sobresale en todo el archivo CAS, que tiene 32 páginas, es la que dices: "Te estoy tocando porque necesito una novia", esta es la razón por la que nuestras vidas cambiaron para siempre.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    #1642

    Esto pasó en 2023. Conocí a este chico por mi hermana porque me dijo que había visto mi foto, había preguntado por mí y quería hablar conmigo. En ese momento yo vivía fuera del estado, así que estábamos hablando y nos reunimos un par de días después. Durante el tiempo que viví fuera del estado, tuve que estar al teléfono con él las 24 horas del día, los 7 días de la semana, si él estaba en casa y yo no estaba en el trabajo, lo que debería haber sido la primera señal de alerta, pero la segunda señal de alerta debería haber sido cuando no me dejó salir a tomar algo con mis padres en mi cumpleaños número 21 y me dijo que tenía que estar en una videollamada con él durante mi fiesta de cumpleaños. Un par de semanas después de mi cumpleaños, me mudé de nuevo a mi estado natal para estar con él y las cosas iban bien al principio. Pero luego las cosas empezaron a empeorar progresivamente; el primer trabajo que conseguí cuando regresé, él también consiguió un trabajo allí porque no confiaba en que estuviera sola. No podía ir sola a mis citas de terapia, no podía ir sola a la tienda, no me permitían tener amigos, pero a él sí le permitían hablar con otras chicas, y no me permitían ir sola al trabajo cuando conseguí un nuevo trabajo, aunque estaba a una hora de donde vivíamos. Llegó al punto en que me presentó a algunos de sus amigos por videollamada y una noche se emborrachó y me acusó de engañarlo con uno de sus amigos cuando estaba en la otra habitación grabando un video de TikTok. Nos peleamos y, cuando intentaba irme, me agarró el bolso y me empujó a la bañera. Después, cuando intentaba irme, me quitó el teléfono y no me lo devolvió, intentó romperlo e hizo todo lo posible para evitar que saliera de casa. Cuando por fin pude irme y dar una vuelta en coche, me estaba llamando a diestro y siniestro. Cuando volví a casa y decidí dormir en el sofá hasta que su madre volviera del trabajo, supo que estaba hablando con un amigo y me dijo que eligiera entre él y él. Cuando me fui a dormir a la habitación, porque ya no quería seguir discutiendo, me quitó el teléfono mientras dormía y bloqueó a ese amigo, de lo que no me di cuenta hasta que lo dejé dos días después. Al día siguiente, actuó como si nada, excepto que no se ofreció a comprarme nada en el centro comercial, aunque yo fui quien llevó y pagó la gasolina. Cuando por fin me armé de valor para dejarlo, fue porque tenía que ir a trabajar un día y, como siempre, me obligó a ir. Cuando llegamos al trabajo, me dijeron que no me necesitaban ese día, lo que significaba que podía ir a casa. El único problema era que no tenía suficiente gasolina en el coche para llegar a casa ni dinero para ponerle gasolina. Así que llamé a mi mamá y a mi padrastro, que viven en otro estado, y les pedí ayuda, pero les conté lo que estaba pasando y ese mismo día decidí que ya no quería nada. Mi mamá me dijo que solo me ayudaría si lo dejaba, y con su ayuda pude hacerlo. Después de dejarlo, me dirigí a un lugar seguro en la ciudad y cerré mi auto con llave, esperando a poder ir a buscar mis cosas. Mientras esperaba, él caminó desde su casa hasta donde yo estaba estacionado e intentó que hablara con él. Después de que finalmente me fui para siempre, me llenó el teléfono de llamadas y mensajes preguntándome si en serio me iba.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Se vuelve más fácil de procesar con el tiempo. Nunca desaparece, pero sí se hace más pequeño en mi mente.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇬🇧

    Éramos amigos.

    Éramos amigos. Eso fue lo que le dije cuando intentó besarme estando borracha. Sonrió y dijo que lo entendía. Éramos amigos. Eso fue lo que le dije cuando acepté dormir en su casa para recuperarme del alcohol, ya que insistió en que no era seguro que caminara a casa. Sentí alivio y consuelo cuando sonrió y dijo que lo entendía. Éramos amigos. Eso fue lo que me pasó por la cabeza en esos segundos que parecieron horas, cuando desperté lentamente con sus manos bajo mis pantalones y sus suaves gemidos. Éramos amigos. Eso fue lo que grité al salir corriendo de su piso. Éramos amigos. Eso fue lo que le repetí a nuestro círculo social, que me culpaba sin cesar de ser demasiado "coqueta" o "darle falsas esperanzas". Éramos amigos. La comprensión que me llevó tiempo aceptar y conceptualizar por completo. Mi percepción del mundo ahora se tiñó de tintes nefastos. Éramos amigos. Eso fue lo que me dije a mí misma cuando comencé a disfrutar de la vida de nuevo. Un momento fugaz, eclipsado por una mirada atenta y una sensación de alerta que nunca me abandona. Éramos amigos. Eso me dije a mí mismo cuando asumí la vergüenza que no me correspondía y me hizo dudar de lo que sabía que me había pasado. Éramos amigos. Eso le dije a la gente cuando empecé a compartir mi experiencia. Cada palabra me parecía un lanzamiento de piedra que había llevado conmigo durante demasiado tiempo. Éramos amigos. Ahí es donde encuentro mi empoderamiento. La mayor violación de la confianza y el respeto, y aun así, sobreviví.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Sobreviviendo a mi padre.

    Hola, me llamo Nombre y esta es mi historia... El abuso fue bastante físico, comenzó a una edad temprana, desde que tengo memoria. La EMDR me ha hecho recordar cuando tenía unos dos años, cuando mi padre era corpulento y daba miedo. Si bien era un hombre muy abusivo físicamente, esto trata sobre lo que me hizo a partir de los 13 años. El abuso sexual comenzó de forma simple cuando era solo una joven, pero progresó hasta convertirse en una pesadilla. Este hombre no solo me había pedido que me casara con él y fuera su esposa más de tres veces, sino que tampoco me dejó ir después de los 18 años, cuando intenté mudarme. El abuso fue más que simples tocamientos inapropiados; me obligó a compartir habitación con él después de cumplir los 16, y sentí que mi vida se había acabado. Cuando empezó a hacerme dormir en su habitación, tuvo acceso total a mí y no tuvo ningún límite, en absoluto. Muchos días y noches estuve atrapada en la casa por él porque dejaba que otros en la familia salieran y exploraran la vida, mientras que yo estaba castigada para que pudiera vigilarme. No me permitían hablar con chicos de mi edad, y si lo hacía, lo ponía celoso y enojado. Tenía que revisar constantemente mi teléfono y demostrar a dónde iba cada mensaje de texto. No entraré en detalles de las cosas que hizo, pero me hizo todo lo que un hombre solo debe hacer con su esposa, no con su hija. Le tenía mucho miedo a este hombre, ya que pasaba cada momento vigilándome y observando lo que hacía. Incluso amenazó con terminar con las vidas de ambos si no obedecía, que es algo que todos los sobrevivientes sienten o por lo que pasan. Cuando cumplí 18 años, me fui esa noche y caminé desde Ciudad, Estado, hasta el aeropuerto en Ciudad, Estado 2 en mitad de la noche. Estaba desesperada por salir, y él no iba a dejarme ir. Cuando llegué al aeropuerto y empecé a pedir limosna, poco después de la mañana, me di la vuelta y allí estaba. Se me acercó y me llevó de vuelta al coche. Tenía demasiado miedo como para gritar. Estaba furioso conmigo y me llevó de vuelta a casa en City, donde me encerró en su habitación durante dos semanas. No me permitieron hablar con mi familia, me quitaron el teléfono y me sirvieron comida. A los 19 años, lo volví a intentar. Le rogué a mi madre que me ayudara y ella me llevó a la estación de autobuses Greyhound de City y me compró un billete. Me dijo que no llamara la atención y que tuviera cuidado, y me envió con un teléfono con wifi. Después de 32 horas de viaje en autobús, recibí una llamada de mi madre diciéndome que mi padre se había enterado y que iba de camino. Cuando el autobús llegó a la estación de City, State 3, él estaba allí, de nuevo, para llevarme de vuelta. Intenté luchar esta vez, después de que rompiera una promesa. Me dijo que quería asegurarse de que estuviera a salvo y prometió llevarme con mis abuelos. Cansada, hambrienta y necesitando que me llevara, le creí. En lugar de ir al norte, empezó a conducir hacia el sur. Empecé a gritar y él subió la música; finalmente, me desmayé por el agotamiento y desperté de nuevo en Nuevo México. Finalmente escapé a los 21 años cuando nos mudamos a Tennessee y un amigo que conocí allí entendió por lo que estaba pasando. Me ayudó a escapar de esa casa un día, y me fui sin nada. Mi padre descubrió dónde estaba otra vez y vino a secuestrarme otra vez. Esta vez, llamaron a la policía y fui en busca de protección. Mi padre no me dejó llevar ni una sola prenda de ropa en ese momento cuando supo que estaba oficialmente fuera de sus manos. Durante los siguientes años, no supe cómo desenvolverme en la vida ni con mi familia. Guardé mi historia, cargando con vergüenza y culpa por cosas que estaban fuera de mi control. Quería una familia, así que intenté fingir que las cosas no pasaban y en 2015 volví a Utah para estar con mi familia de nuevo. Al hacerlo, no podía quitarme de encima la sensación de incomodidad y asco. Finalmente conocí a un chico que me dejó mudarme con él (porque estaba sin blanca y vivir con mi familia no me funcionaba) y empezó a ayudarme. Terminamos saliendo, formando una relación y teniendo un hijo pequeño. Durante este tiempo, empecé a poner límites a mi familia y a decirles quién era mi padre; nadie me creía. En 2020, me desperté un día, era el Día Nacional de los Hermanos, y me sentía herida. Estaba triste porque todos se pusieron de su lado y porque mis cinco hermanos, mi madre y mi hermana pequeña le creyeron a él antes que a mí y me insultaron. Publiqué mi historia en TikTok y empezó a explotar a medida que muchos otros empezaban a sentirse de forma similar o pasaban por cosas parecidas. Este fue el comienzo de mi proceso de sanación. Dije: "No tengo por qué avergonzarme de mi pasado y puedo controlar quién soy hoy. El pasado no tiene por qué definirte, pero quién eres sí puede depender de ti". Si bien fue y sigue siendo difícil corregir malos hábitos o hábitos no deseados, estoy agradecida por quien soy ahora debido al dolor que he vivido. Gracias al sufrimiento que aprecié durante los primeros 21 años de mi vida, esta mujer de 32 años se ha vuelto brillante y positiva. He pasado años en terapia con EMDR, ART, Mindfulness, trabajo de respiración y muchos otros cursos que me han convertido en la guerrera que soy hoy. Me enorgullezco de mi historia y la asumo. No puedo cambiar lo que he vivido, pero puedo hacer los cambios para mejorar mi futuro y ser una mejor madre para mi hijo. Después de ver a mi madre soportar el abuso de mi padre, me dije a mí misma que nunca sería como ella. Después de 10 años de vivir con el padre de mi hijo, me he vuelto más fuerte y he reconocido las señales de abuso doméstico que yo también estaba experimentando. Tras años de detonantes, y al darme cuenta de que él es mi padre, reuní la fuerza para irme como necesitaba. Ahora soy madre soltera y amo a mi hijo, trabajo en una gran corporación en su división de Salud Conductual y estoy creando mis propios caminos empresariales para ayudar a otros sobrevivientes a prosperar. Sé que el camino hacia la sanación es difícil, y puede ser difícil empezar, pero tú puedes. ¡Todos podemos!

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.