Comunidad

Ordenar por

  • Seleccionado

  • Más reciente

Formato

  • Narrativa

  • Obra de arte

Yo estaba...

La persona que me hizo daño era un...

Me identifico como...

Mi orientación sexual es...

Me identifico como...

Yo era...

Cuando esto ocurrió, también experimenté...

Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Historia
De un sobreviviente
🇨🇦

Name, solo tenía 6 años

Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

  • Informar

  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

  • Informar

  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

  • Informar

  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Para mí, la curación consiste en reconocer el daño y el impacto y negarme a culparme más.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

  • Informar

  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    #1796

    Quiero compartir mi experiencia porque he pasado años culpándome y pensando que era mi culpa, o restándole importancia a lo que pasó y pensando "no es tan malo, podría haber sido peor, me estoy haciendo la víctima, cuando hay víctimas/sobrevivientes reales que lo han pasado mucho peor". Pero a través de la terapia he llegado a reconocer el daño que me hicieron. El impacto. El trauma, los detonantes y los flashbacks con los que vivo a diario. Acabo de descubrir que lo que me pasó tiene un nombre. Se llama coerción. O una forma de sabotaje anticonceptivo. Habíamos acordado el método de la marcha atrás (no es el más fiable, lo sé, pero nos había funcionado hasta entonces). No teníamos una relación en ese momento. Él era mi ex. Me sentí tonta incluso recordándole que se marchara, que no terminara dentro de mí. Estábamos en una posición en la que él tenía el control total, confiaba en él, disfrutaba del sexo con él, era la primera persona con la que realmente podía explorar mis fantasías sin vergüenza. Y a pesar de mis protestas y de recordarle que se retirara, se corrió dentro de mí sin mi consentimiento. Pudo haber sido accidental. Estas cosas pasan, lo sé. Pero no fue accidental. Lo hizo a propósito. Se rió. Tenía toda la intención de hacerlo. Le pareció gracioso. No puedo expresar cuánto me he obsesionado con cada detalle. Estudiándolo desde tantos ángulos diferentes. Analizándolo, culpándome, incluso odiándome. Después de que sucedió, lo bloqueé. Me sentí violada. Me sentí traicionada. Sabía que nunca podría volver a confiar en él. Cerré la puerta después de que se fuera y me senté en la bañera intentando lavarlo. No tomé la píldora del día después. Estaba demasiado avergonzada. Estúpidamente pensé que estaría bien. Que no habría forma de que me quedara embarazada, que no me pasaría así. Así que lo bloqueé. Hasta semanas después, me di cuenta de que no había tenido la regla en un tiempo y, efectivamente, estaba embarazada. No podía interrumpir el embarazo. Y mi ex no quería saber nada de mí ni de nuestro hijo. Amenazó con revelar algunos detalles íntimos sobre mí si seguía adelante con el embarazo. Tenía miedo, él tenía tendencia a ser violento en el pasado. Pero toda mi familia me apoyó. Seguí adelante con el embarazo de todos modos. Y mi hijo es el amor de mi vida. Adorado por toda mi familia. Pero todavía me atormenta cómo fue concebido. Que mi ex se fuera sin consecuencias. Que haya tantas mujeres que terminan con sus vidas completamente trastocadas, y lo único que la sociedad puede decir es "bueno, deberías haber cerrado las piernas / deberías haberlo pensado mejor / deberías haber sido más responsable / es tu culpa". No. Debería haberse retirado.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Sobreviviendo a una violación en grupo

    El año pasado me violaron en grupo. Tengo un zumbido en los oídos llamado tinnitus que no ha parado desde entonces. Tengo pesadillas. Volé con mi madre a una boda en el extranjero. Estaba emocionadísima. Ella estaría ocupada con sus amigos y su prima, y yo podría pasar tiempo con mi genial prima segunda, dos años mayor que yo. Después de la cena de ensayo, salimos. Fue divertido porque allí no tenía permiso para beber, aunque la edad legal era menor que en mi provincia, pero no revisaban la identificación. No bebí mucho porque no era lo mío y tenía novio, pero pude ir a algunos bares y luego a una discoteca pegada a un hotel. Nos divertimos muchísimo hasta que conocimos a dos soldados uniformados que eran guapísimos y nos separaron de sus amigas por nuestro aspecto. Mi prima es guapísima. Tenían una habitación privada en la discoteca y había varios soldados y también dos prostitutas. A esas prostitutas definitivamente les disgustaba que estuviéramos allí. Quería salir de todas formas, y las chicas guapísimas que nos invitaron fingieron entendernos y nos sacaron de allí. Estúpidamente, dejamos que nos llevaran a su habitación de hotel, donde dejaron de lado el rollo romántico y nos obligaron a desnudarnos al ritmo de la música. Nos enseñaron una pistola que tenían en un cajón. Estaba aterrorizada. Nos obligaron a tumbarnos boca abajo, inclinadas sobre la cama, una al lado de la otra, y así tuvieron sexo. Se intercambiaron como si fuéramos intercambiables antes de acabar dentro de nosotras sin protección. Nos tomamos de la mano. Yo lloraba mientras mi prima intentaba ser fuerte y animarme. No nos permitieron salir y nos escondieron la ropa. Antes de quitarnos los teléfonos, tuvimos que escribirles que nos quedábamos en casa de un amigo de mi prima. Luego llamaron a otros dos soldados, uno de ellos un tipo alto, moreno y enorme, con músculos de culturista. Fue un desastre conmigo. Nos hicieron bailar y luego tuvimos que usar la boca con las chicas que nos habían atraído allí mientras las otras dos tenían sexo con nosotras. Vomité y mi prima lo limpió, pero luego empezó de nuevo. Tenían cocaína y nos obligaron a esnifarla de sus partes y a esnifarla de nosotras. Vino otro y creo que solo fueron esos cinco durante la noche, pero no paraban de violarnos y obligarnos a hacer cosas incluso cuando nos desmayábamos. Me hubiera gustado estar más inconsciente, pero la cocaína te despierta tanto. Quiero recordar menos y pensar menos en todo. Nos duchamos muchas veces. El moreno grande se orinó encima de mí y en mi boca, en la ducha. Lo hizo más de una vez como si yo fuera su retrete. Los otros hombres incluso tuvieron que decirle que se calmara cuando me hacía gritar, me gustaban sus dedos y me los metía en el culo, pero no cuando me hacía arrastrarme como un perro usando mi pelo como correa. Recuerdo que uno de ellos llamó a sus amigos para decirles que subieran el volumen de la televisión al máximo para ocultar el ruido en nuestra habitación. Vieron las noticias deportivas en la televisión. Hicieron que mi prima y yo nos besáramos y cosas así. No podía fingir que era una fiesta divertida como mi prima hacía a veces y me animaba a hacer. Intentó desviar parte de su atención de mí una y otra vez. La amo por eso, pero no me dejaron en paz. Estaban obsesionados con mi pecho. No les importó que estuviera obviamente angustiada y enloqueciendo, ni que en mi país me faltaran tres años para la edad de consentimiento. Ahí estaba, la edad mínima. Nos despertamos por la mañana en una de las camas, solo los dos soldados durmiendo en el suelo. ¡El negro se había ido! Volvieron a tener sexo con nosotras y otro hombre mucho mayor, al que llamaban SIR, entró y tuvo sexo con nosotras, pero sobre todo conmigo. Lo animaron y me dolía la cabeza y lloraba, y pareció durar una eternidad. Finalmente recuperamos la ropa, pero nos llevaron a un brunch con su ropa habitual. Me enseñaron fotos en sus móviles que parecían divertidas y nos advirtieron de lo mal que estaría si decíamos algo diferente a que habíamos tenido una buena fiesta. ¡Una buena fiesta en el infierno! Antes de eso, solo había tenido sexo con mi único novio. ¡Una noche infernal y ahora mi número era siete! Tuvimos que empezar a prepararnos para la boda de inmediato y estaba agotada. Mi prima me escondió y me eché una siesta con vestido, peinado y maquillaje hasta el último minuto. Lloré en la ceremonia, pero no en la boda. Tenía tanto dolor de vagina, músculos y cerebro que me emborraché tanto en la recepción que apenas recuerdo nada. Fue parte del viaje en avión a casa. Le conté la verdad a mi madre al volver y se puso como loca, al igual que mi padre. Intentaron llamar allí, al hotel y a otros sitios, pero la policía no hizo nada. Vi llorar a mi padre por primera vez mientras le contaba toda la historia. Mi novio no lo soportó y me dejó. Voy a terapia de grupo. Tomo una pastilla todos los días y ahora tomo benzodiacepinas para la ansiedad. Intento ocultar mi pecho grande bajo ropa holgada, cuando antes lo usaba para llamar la atención. ¡Qué idiota! Mi prima no parece tener los traumas ni las pesadillas que yo tengo. En su país, terminan la secundaria hasta dos años antes que nosotros y los tratan como adultos antes. Una vez le dije cosas malas por eso. Me perdonó, pero hablamos mucho menos desde que le pregunté si siempre tenía sexo grupal. Me sentí fatal porque incluso dejó que tuvieran sexo anal con ella para alejarlos de mí. Se notaba que le dolía mucho, pero en ese momento solo pensaba en mi propia supervivencia. Mi infancia se acabó, pero no me siento adulta. Su consejo es: «No dejes que te deprima». ¡Como si tuviera otra opción! Fue a terapeuta una vez porque su madre pidió cita y no piensa volver. ¡Su vida no cambió en absoluto! Trabaja en recepción en una empresa de tecnología y, además, modela, y sigue yendo a fiestas, clubes y citas. ¿Cómo? Es increíble cómo la actitud ante algo así puede ser tan diferente en distintos países. Ahora soy una víctima y suelo sentirme así. Definitivamente dañada. Todos en mi escuela saben por qué. Soy ESA chica. Mi nuevo novio, más maduro, es comprensivo, pero me siento como una pequeña carga triste para él. A veces soy hipersexual y no puedo evitarlo. Es un mecanismo de afrontamiento que les ocurre a algunas víctimas de agresión sexual. No lo busqué. Me preocupa que mi novio no confíe en mí por eso. Un amigo mayor, mi vecino desde hace años, se aprovechó de mí después de que le conté lo que pasó en su casa. Tuvimos sexo y luego se sintió culpable por excitarse con mi historia de violación. Lo admitió y me pidió perdón. El sexo me ayudó a calmar el zumbido de oídos por breves periodos, así que lo hice con él más de una vez al día durante un tiempo hasta que mi padre empezó a sospechar algo y habló con él. Desde entonces, no confío en mí misma. Quiero casarme con mi novio, en gran parte, solo para protegerme y demostrarle que lo amo y soy leal, aunque no estoy segura de poder serlo. Me preocupa no poder amar como una persona normal. Me preocupa alejarlo por ser demasiado dependiente y querer casarme con él tan pronto. Lo necesito más de lo que él me necesita a mí. ¿Será así siempre en las relaciones de las víctimas de violación? Me esfuerzo mucho en la escuela para no arruinar mi futuro. Es muy difícil concentrarme. Me zumban los oídos constantemente. Gracias por escuchar.

  • Informar

  • Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    El trastorno de estrés postraumático (TEPT) se desarrolló en la escuela secundaria.

  • Informar

  • “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇯🇵

    Apoyar a otros que enfrentan desafíos similares

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    ¿Cómo llamo a esto?

    Empecé a salir con él en la universidad. Recuerdo que me llamó la atención el día que lo conocí: su risa, su curiosidad por el mundo y su sonrisa al hablar. Nos conocimos durante horas tomando el té y empezamos a salir al final de mi último año. Yo iba a la facultad de medicina en una ciudad a cuatro horas de distancia y estábamos decididos a que la distancia funcionara. Fue mi primer novio, y después de que la COVID-19 mermara la experiencia universitaria, estaba emocionada de haber encontrado a mi media naranja. Fui increíblemente feliz al principio de nuestra relación, pudiendo hacer cosas por primera vez con un novio y experimentando lo que era ser deseada y amada románticamente. Las sensaciones eran embriagadoras. En mi ingenuidad de una primera relación, sobre todo de mi primera relación seria a los 21 años, no cuestioné seriamente los comportamientos que vi en mi pareja. Tómalo como resultado de mi limitada exposición a relaciones sanas en la infancia o de mi miedo a admitir que algo andaba mal. La parte más extraña para mí, como alguien nueva en las relaciones, era gestionar mi propia relación con el sexo. Disfrutaba del sexo, sobre todo con alguien a quien amaba, y estaba convencida de que siempre debía ser capaz de satisfacer sexualmente a mi pareja, ya que ahora éramos exclusivos y yo era su novia. Apreciaba saber que me deseaban, y mi pareja disfrutaba de la intimidad conmigo. Esto funcionó durante un tiempo, hasta que empecé a necesitar establecer límites y priorizar mi necesidad de dormir y mi capacidad para desenvolverme bien en el ambiente de alta presión de la facultad de medicina. Esta es la historia de una noche que ocurrió tantas veces que no pude contarlas en mi relación, tan a menudo que sabía que iba a ocurrir cada vez que él venía de visita. Había noches en las que necesitaba dormir temprano porque necesitaba dormir bien antes de un examen o estar bien descansada para otro día de prácticas en el hospital. Serían sobre las 10:30 p. m., me preparaba para ir a la cama, sabiendo que dormiría unas 7 horas decentes si me acostaba a las 11. Él estaría trabajando o terminando su trabajo, y yo le recordaba que necesitaba dormir para poder descansar lo suficiente para el día siguiente. Su trabajo le consumía mucho tiempo y solía trabajar hasta tarde, así que nunca lo presionaba para que se acostara cuando tenía algo que hacer. Sin embargo, lo único que le recordaba era que quería estar dormida a las 11. Si quieres tener un momento íntimo, por favor, termina pronto porque necesito dormir. Me cepillaba los dientes, me metía en la cama y él decía que estaba terminando. Hacía todo lo posible por mantenerme despierta hasta las 11, navegando por TikTok o Instagram, esperando que la luz azul hiciera su trabajo. 10:55. Cierra su portátil y se dirige al baño. Intento mantenerme despierta. 11:05. 11:10. 11:15. 11:20. Escucho la cisterna del inodoro y la ducha abrirse. Ya no puedo luchar contra mi agotamiento, tal vez sea la frustración, el estrés de estudiar, o simplemente el agotamiento de cocinar, limpiar, empacar almuerzos y desayunos y hacer la cena para dos personas siendo estudiante de medicina. Me duermo. 11:45. Me despierta él deslizándose en la cama y me doy vuelta para acurrucarme en su pecho. Me atrae para abrazarme, me acaricia la espalda y me besa la cabeza. "¿Quizás quieras tener un momento sexy?", me pregunta. Esta es una pregunta que conozco muy bien en esta situación exacta que ha jugado demasiadas veces para contar en nuestra relación. Respondo como siempre lo hago, convenciéndome de que esta vez, voy a mantenerme firme. “Cariño, es muy tarde y te dije que necesitaba dormir, no quiero tener sexo, estoy muy cansada”. “¡No pasa nada! Entonces, ¿quizás podemos hacer algo más que sexo?”. La danza entre nosotros ha empezado, y sé que necesito dormir de verdad, pero que se va a quedar callado y distante al día siguiente si sigo negándome. Me digo a mí misma que necesito priorizar mi sueño ahora mismo, y que se le pasará no tener sexo en una noche. Me desconcierta que piense que hacerle una mamada es menos agotador que tener sexo y que, de alguna manera, todavía está bien pedirla cuando le dije que estaba muy cansada y necesitaba dormir. “Cariño, por favor, estoy muy cansada, no tengo energía para hacerte una mamada”. “No pasa nada, podemos hacerlo por la mañana entonces”. Odio hacer compromisos que no puedo cumplir y odio que alguien me haga lo mismo. Mi respuesta es un reflejo de eso, y en retrospectiva, no fue la mejor decisión para terminar con esta danza de una vez. "Tengo que levantarme a las 6, no me levantaré antes y tampoco creo que te despiertes tan temprano". Se queda callado un momento. "¿Podríamos besarnos?". Entiendo que su lenguaje de amor es el contacto físico y, en este punto, la culpa me abruma. El chico que amo ha viajado horas para venir a verme y pasar tiempo conmigo, y aquí estoy yo intentando dormir en lugar de hacerlo sentir amado. Sé que la lógica es errónea, pero siempre quise que se sintiera amado y supiera cuánto lo amé. Si pudiera besarlo un poco, quitarle algo de sueño, estaría bien. Este chico me amaba y yo lo amaba, podría pasar un rato besándolo y recordándole que también lo encuentro atractivo y deseable. Levantaría la barbilla y lo besaría, suave, delicadamente, con la mayor pasión posible para alguien medio dormido. Intentaría igualar su intensidad, con el sueño y el cansancio agobiándome. Finalmente, el cansancio me alcanzaba y dejaba de mover tanto la boca. "¡Cariño! ¡Intento besarte pero no pareces tener muchas ganas!", dice. "Lo siento, guapo, es que estoy muy cansado, te amo". Deja escapar un suspiro y toma mi mano que está sobre su pecho. Toma mi mano y la coloca justo donde la quiere. Está duro. Una sensación de pavor me invade. Amo a este chico, de verdad, y me halaga que me desee. Pero ahora mismo estoy tan somnolienta y agotada. Mueve mi mano contra sí mismo. Usa la otra mano y busca mi cintura. Desliza sus manos dentro y me toca. "Creo que alguien me desea", dice. Por supuesto que lo encuentro atractivo. Es que estoy tan cansada ahora mismo y no quiero hacer nada más que dormir. Me besa con más pasión. Me toca con más agresividad. Hace que lo toque con más agresividad. El agotamiento ha vencido mi determinación de no permitir que esto vuelva a suceder. "Por favor, estoy muy cansada". Mi súplica no obtiene respuesta mientras me quita la ropa interior y la suya. Sé que, llegados a este punto, es más fácil y rápido acabar con esto que seguir luchando por mí misma y rechazar sus insinuaciones. Siempre que había rechazado sus insinuaciones sexuales, me enfrentaba a la crueldad. Le rogaba que dijera algo mientras me disculpaba profusamente, y él guardaba silencio. Si era por la mañana, le explicaba que tenía dolor y le pedía que resolviéramos nuestros días juntos. Se negaba a participar, ponía los ojos en blanco y volvía a dormirse. Se levantaba después de las 10 de la mañana, asegurándose de que no pudiera hacer nada de lo que quería hacer con él esa mañana. Una vez me agotó y, a regañadientes, le di mi consentimiento cuando tenía dolor, pidiéndole que fuera suave. El dolor fue intenso en cuanto me penetró, y grité. Me disculpé efusivamente, pero él permaneció en silencio, incluso mientras le rogaba que dijera algo. No me di cuenta de que esto era evasivo y abuso emocional. Ahora que lo pienso, nunca podía tener un período en paz cuando estaba con él. Si me quedaba en la cama gimiendo de dolor, a veces me consolaba un poco. Pero siempre terminaba con la misma broma, incluso después de que le había expresado innumerables veces cuánto me molestaba. "¿Sabes qué te haría sentir mucho mejor los cólicos?". Se refería al sexo. Siempre se refería al sexo. Incluso cuando le expliqué el dolor insoportable que estaba experimentando, él quería sexo. Incluso después de explicarle que me molestaba que siguiera con la misma broma, expliqué cómo me hacía sentir que no entendía la cantidad de dolor que sentía. Él solo quería sexo. Nunca importaba si yo tenía dolor. Se reía cuando lloraba por lo molesta que me había puesto esa broma. Mi corazón ingenuo estaba convencido de que la risa era inocente. La mayoría de esas veces no cedía hasta que teníamos sexo, o yo le daba placer de alguna otra manera. 12:10. Busca un condón, y antes de que me dé cuenta, estamos teniendo sexo. Estoy haciendo todo lo posible para terminar con esto lo antes posible. Me muevo como él quiere que lo toque como él quiere que lo haga. Todo el tiempo pensando para mí misma, "por favor, termina, estoy muy cansada y necesito dormir". 12:30. Terminó. Intento contener las lágrimas mientras me dirijo al baño. ¿Cómo dejé que esto volviera a suceder? Hablé con él sobre esto otra vez la semana pasada. Le dije que necesitaba que respetara mi hora de dormir, ¿no? Le pedí que por favor no insistiera cuando dijera que no quería tener sexo. Le pedí que por favor no me tomara la mano y me obligara a tocarte. Verbalizó que lo entendía, dijo que solo quería tener sexo si lo hacía. ¿Qué estaba haciendo mal para que esto siguiera sucediendo incluso después de haber hablado con él al respecto? Vuelvo a la cama, él está acurrucado de espaldas a mí, empezando a quedarse dormido. Sé que le gusta tener sexo antes de acostarse para conciliar el sueño, le ayuda a superar los "zoomies antes de dormir", como él los llama. Me acuesto a su lado y las lágrimas empiezan a rodar silenciosamente por mis mejillas. ¿Así se supone que es ser una pareja exclusiva? ¿Rara vez voy a poder dormir cuando quiero porque necesito estar ahí para que tenga sexo antes de dormir, como a él le gusta? ¿Siempre van a ignorar mis súplicas de que me deje en paz? Si vivimos juntos, nos casamos, ¿así será el resto de mi vida? Un pensamiento me llega al estómago. ¿Esto es una agresión? 12:45. Por fin tengo la oportunidad de dormir tranquila. Mi esperanza de dormir 7 horas se ha reducido a 5. Supongo que estaré aturdida y agotada trabajando en el hospital otra vez. Este era mi novio, el chico con el que he estado durante años. Dice que me quiere. Yo lo quiero. Se preocupa por mí, me compra la comida, me compra regalos de cumpleaños. Sale a cenar y viene a visitarme cuando estoy en la escuela. Me ayuda a arreglar el coche y mis aparatos. Nos cepillamos los dientes juntos casi todas las noches antes de dormir. Es mi mejor amigo. Algunos amigos dicen que nos vemos bien juntos y bromeamos mucho. ¿Podría una persona así agredirme? Desde luego, no dije que sí. Al principio le dije que no y que no quería tener sexo, pero no estoy segura de si lo dije o si le pedí que parara cuando agarró un condón. Estaba demasiado cansada para oponer resistencia, solo quería acabar de una vez. No era la primera vez. Pasaba casi todos los meses que venía a visitarme. Intentaba hablar con él a menudo, pero él lo llamaba peleas y decía que le gustaba tener sexo antes de dormir y a primera hora de la mañana, y que le costaba terminar el trabajo antes para que las cosas no pasaran tan tarde. Se cerró cuando saqué el tema y dijo que ese era su lenguaje de amor y que lo hacía sentir amado. Quería que se sintiera amado, pero no a costa de mi falta de sueño. A menudo iniciaba el sexo para que se sintiera amado, y en un momento que propiciara mi necesidad de dormir. Pero no importaba cuántas veces tuviéramos sexo antes de que me relajara, él siempre quería sexo al acostarse porque le ayudaba a conciliar el sueño más fácilmente. Hablamos de hacer tiempo para el sexo, de planificar. Estuvo de acuerdo cuando lo hablamos, pero nunca lo hicimos. ¿Qué me quedaba? No importaba de qué habláramos, ocurría lo mismo. Hablé con alguien cercano a él sobre mi angustia porque quería entender todo lo posible para replantear mis sentimientos y, con suerte, comprenderlo mejor y sentirme menos herida. “Es un chico de 23 años que ve a su novia una vez al mes, ¿qué esperabas? Estás siendo irracional” “Entonces tal vez no deberían dormir en la misma cama” “Si no puedes satisfacer sus necesidades, entonces necesitas hablarlo con él” “Y qué si te engaña, es solo sexo, sigue eligiendo estar contigo, ¿verdad?” ¿Era yo la chica que lo estaba privando de felicidad? ¿No le estaba dando el tipo de sexo que quería a la hora que quería? No pensé que fuera una persona maliciosa. La explicación más amable que se me ocurrió fue que su cerebro se apagaba cuando estaba de humor, y le costaba pensar en mucho más que en su deseo de sexo. Su lóbulo frontal olvidó considerar que tal vez sus acciones me estaban lastimando, y vio convencerme como un desafío. Después de todo, yo era su novia y deberíamos tener intimidad juntos, y hubo muchas veces en que lo disfruté. En ese momento, solo podía pensar en hacer zoomies para dormir. Sin embargo, hay una razón por la que somos humanos, no conejitos: tenemos un razonamiento cognitivo avanzado y no creo que la idiotez sea una excusa. Me amaba, ¿verdad? ¿Por qué querría lastimarme? Estos pensamientos son la razón por la que me quedé tanto tiempo. No pretendía lastimarme, simplemente era joven y tonto, y estaba trabajando en desarrollar su inteligencia emocional. Estaba convencida de que crecería con el tiempo y que cuanto más habláramos, poco a poco lo entendería. Pero no lo hizo. ¿Estaba siendo impaciente? En resumen, nuestra relación se desmoronó cuando salió a la luz lo enojado que estaba por las veces que me negaba a tener sexo cuando estaba cansada, y sus deseos de estar con alguien más excitante sexualmente que yo, alguien con pechos más grandes y curvas más llenas, como el porno que veía varias veces al día. Afloraron los sentimientos y las preguntas de todas las veces que me presionaron para tener sexo. Sentía que estos sentimientos y situaciones de presión eran la razón por la que era tan reservada con él sexualmente y no siempre me sentía cómoda, y quería resolverlo con él para poder ser más excitante sexualmente para él. Hablé con él sobre estas situaciones. "Creo que eso fue una forma de agresión. Me presionaron para tener sexo cuando no quería y me hizo sentir incómoda". "Nunca quise agredirte, lamento que te sintieras así. Aunque puedo entender cómo lo interpretaste". Quería ver si mudarnos juntos arreglaría las cosas. La idea de pasar cada noche así me aterrorizaba. "Podemos tener dos habitaciones diferentes para que eso no pase", sugirió. ¿Por qué no podía simplemente respetar mis límites? Quería poder acurrucarme en la cama con mi pareja al final de un largo día y sentirme cómoda sin la preocupación que tenía que proporcionar sexualmente cuando estaba agotada. “Agradecería poder hablar de esto contigo porque me he sentido violada en esta relación y estoy en una situación muy difícil”. Le dije que ya no quería más cuando me gritó por teléfono. Iba a buscar terapia de pareja. Dijo que estaba haciendo una profunda introspección sobre sus sentimientos. Me envió una carta diciendo que no quería estar conmigo unos días después porque estaba discutiendo y enfadada con él. “Esto es demasiado, y no tengo tiempo para lidiar con esto y resolver estas cosas contigo. Mi trabajo es una extensión de mí, mi prioridad, y necesito concentrarme en eso... No quiero que salgas de esto sintiéndote como si hubieras sido maltratada durante tres años”. El chico que decía amarme incondicionalmente había encontrado su condición. Sus argumentos eran válidos; cada uno tiene derecho a sus propias prioridades. Sin embargo, me di cuenta de que después de tres años juntos, todavía no me respetaba ni se preocupaba por mí lo suficiente como para asumir la responsabilidad y ayudarme a hablar sobre el trauma que había sufrido en nuestra relación. Siempre es difícil aceptar que hemos lastimado a alguien a quien amamos, y quiero pensar que su tendencia a evitarlo lo puso en modo de lucha o huida cuando escuchó cuánto dolor sentía. Debió pensar que era más fácil simplemente huir y dejar de lastimarme en lugar de enfrentar el dolor que me había causado. Me convencí de todas las excusas posibles que podía inventarle. Al final, me quedé sola, recuperándome de la violación sufrida durante mi relación, gritando, llorando, sin saber cómo hablar de lo que me había pasado. Pero aquí estoy ahora, intentando aprender. ¿Era ignorancia? ¿Una falta de comunicación habitual cada mes? Incluso eso sonaba ridículo. ¿Cómo podía hablarle de lo mismo todos los meses para que nunca lo oyera? ¿Le estaba poniendo demasiadas excusas? ¿Era demasiado complaciente y él buscaba aplastarme para conseguir lo que quería? Agresión siempre me pareció una palabra demasiado fuerte para describir esto. ¿Había una categoría más pequeña para describir el hecho de que me tocaran cuando no quería y me empujaran a tener sexo cuando no lo deseaba? ¿Existe una palabra para describir a tu pareja de años que habitualmente tiene sexo contigo cuando no dijiste que sí y no querías? ChatGPT dice: “El término para eso es ‘sexo coercitivo’ o ‘coerción sexual’ si hubo presión, culpabilización o manipulación. Si no hubo consentimiento, incluso dentro de una relación a largo plazo, se considera legal y éticamente violación o agresión sexual, según la jurisdicción”. Nunca he podido llamar a esto violación, pero estoy empezando a comprender que la violación no siempre es violenta y puede ser cometida por una pareja íntima que no fue físicamente abusiva. Nunca me golpeó ni se puso violento conmigo. Pero esto, fuera lo que fuera, vino acompañado de abuso emocional y aun así fue horrible. Me sentí muy irrespetada y violada. De algo estoy segura (por desgracia) es de que no estoy sola en esta experiencia. Agradezco que hayas leído esta historia, te sientas identificada o no.

  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Eres capaz. Eres lo suficientemente fuerte. Mereces un amor sano.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    El cuerpo recuerda

    El cuerpo recuerda el trauma. No lo supe hasta que lo experimenté en carne propia. Después de una noche divertida y bulliciosa con mi esposo (ahora ex), me desperté a la mañana siguiente con un dolor intenso. Al sentarme en el inodoro, me di cuenta de que ese dolor ya lo había sentido antes. Entonces tuve un recuerdo de mi segundo año de universidad. Me desperté aturdida después de una noche de fiesta con mis compañeros de fútbol. Fui al baño. Al orinar, sentí ese dolor y esa sensación de malestar. No sabía qué era y lo atribuí a cólicos y resaca. Recuerdo mirarme al espejo y ver que no llevaba pijama. Solo una camiseta y unos pantalones cortos. Cuando volví a mi dormitorio, mi entonces novio se estaba despertando. Y ahí terminó mi recuerdo. Entonces me di cuenta de que mi historial sexual era una mentira. Pensé que había perdido la virginidad con mi esposo y que él era mi primera y única pareja. Pero esto lo cambió todo. Perdí mi virginidad con mi novio que me violó y no tenía ni idea. Mi narrativa sexual y mi identidad cambiaron a finales de mis 30 por esta revelación. ¿Quién soy? ¿Qué significa esto? Fragmentos de la noche regresaron. Sé que bebimos mucho. Sé que me acompañó a casa. Eso es todo lo que puedo recordar porque perdí el conocimiento. ¿Es mejor haberme desmayado? ¿Que no puedo recordar lo horrible que me hicieron? No lo sé. Solo me siento un poco perdida y asustada por la yo de 19 años que era joven e ingenua. No sabía qué hacer. Ahora, a principios de mis 40, divorciada y madre soltera, estoy sanando las heridas que fueron invisibles y ocultas durante tanto tiempo. Ahora estoy escuchando a mi cuerpo. Y voy a nutrirlo.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Pasé años sufriendo en silencio, así que ahora elijo sanar en voz alta.

  • Informar

  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    La esperanza es algo bueno. Mantuve mi fe y esperé un cambio, y sucedió.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Ser niña no es justo: Primera culpa

    Sé que fue su culpa. No fue culpa mía a los 12 años. Lo sabemos, pero la culpa nos sigue pegando. He hecho muchas cosas por las que sentirme culpable desde entonces. Pero claro, no fue mi culpa, pero podría haberlo hecho mucho mejor. La culpa está ahí. Como cicatrices de quemaduras. No bloqueé el recuerdo porque participé conscientemente. Fue mi primer trabajo. 6 dólares la hora. Cuando mi tío empezó a darme masajes en su taller, ya estaba cambiando. Tenía impulsos. Nuevos impulsos y sensaciones. Había besado a chicos en la escuela. Los masajes eran espeluznantes y me daban escalofríos. Justo después de empezar a trabajar allí, los rechacé, pero de forma simbólica. No intenté alejarme. No muy fuerte. Patinaba con mis primos. Di largas vueltas en patines por la ciudad. A veces me dolía. Por eso tenía algo de sentido que necesitara un masaje. Ignoré lo obvio: que él enviaba a los dos empleados hombres fuera o a casa para nuestras sesiones, y lo mantuvimos en secreto. Incluso de mis amigos. Sabía que no era honesto. Sabía que estaba siendo un pervertido. Mi jefe. Mi tío. El dragón. Me tumbaba en la camilla de masajes de atrás y dejaba que me tocara. Lo compró una semana después de empezar a tocarme. Todavía me sentía incómoda al respecto y la camilla lo hacía parecer legítimo. Se sentía bien. Mi espalda y hombros para empezar, pero él pasaba la mayor parte del tiempo en mis piernas y glúteos. Ahí es donde está la mayor parte del músculo, especialmente en una chica delgada que patina en línea. Probablemente fue el momento más atlético de mi vida. No volví a hacer deporte. Al final, mi plan de ejercicios era no comer. Era algo alta entonces, pero dejé de crecer a los catorce. Me retorcía cuando me frotaba la vulva a través de la ropa mientras me hacía la parte superior de los muslos y me decía que me relajara. La primera vez que trajo aceite no me quité nada porque llevaba pantalones cortos. Tenía un plan. Consiguió dos botellas de aceite para que pudiera llevarme una a casa y ponérmela para que el olor no me pareciera raro cuando llegara a casa oliendo a vainilla. De repente, se volvió normal que me sentara, me quitara la camiseta y los pantalones cortos o pantalones y me acostara. Él me quitaba las bragas. Entonces no llevaba sujetador. En realidad, nunca lo necesité. ¡Era mi trabajo! Me pagaban por hacer lo que él decía. Todavía me avergüenzo de haberme callado mientras él lo intensificaba. Fue un proceso tan gradual desde el roce ocasional a través de la ropa hasta que mi vulva fue parte completa del masaje al bajar. Respiré fuerte mientras lo hacía. No pude evitarlo. Esa era la rutina. Se sentía tan intenso. Por supuesto. Me acostumbré a sus manos en mi cuerpo. Pensaba en ello todo el tiempo. No sabía qué era mi clítoris. Aunque se sentía loco, pensé que era menos malo cuando lo tocaba que cuando tocaba mis labios porque era solo una parte baja de mi vientre, no mis partes privadas. Estoy llorando ahora mismo. ¡Pensar lo que yo no sabía y ÉL SÍ! Era un imbécil egoísta e inmoral. Un depredador. Probablemente todavía lo sea. Me advirtió antes de usar su boca la primera vez. Estaba boca abajo. Puso su cara entre mis piernas. No pude verlo. Inmediatamente intenté levantarme y dije "No, no, no, no, no, no". Fuego rápido. Se disculpó. Me di la vuelta. Nos abrazamos. Pasó un tiempo frotando mi cara, sienes y orejas. Sabía que me gustaba eso. Luego se puso muy severo. La única vez que me regañó. Me dijo que no me comportara como un bebé. Trabajé para ÉL. No al revés. Estaba haciendo esto POR MÍ. Usó su fuerza para sujetar mis muslos y lo hizo con su boca y lengua hasta que me quedé quieta. Miré fijamente las baldosas del techo. Se detuvo cuando pensó que me había gustado. Creo que fue mi respiración. Aprendí a respirar fuerte y a hacer sonidos para hacerlo feliz. Vergüenza. Culpa. Pasé de temer esa parte a esperarla con ansias. Me sentía más genial que otras chicas en la escuela. Más genial que mi prima. Dragón y yo éramos geniales la una con la otra, como si tuviéramos un secreto divertido en nuestro interior. A veces nos besábamos. Nos liábamos. Él dejó de quedarse completamente vestido. No me di cuenta de lo que estaba haciendo hasta que me lo mostró. El dragón se estaba masturbando. Verlo era tan loco que daba miedo. Me acostumbré a este tipo de raras descargas de adrenalina. Repugnante y emocionante. Solo era una chica. Luego dejé de serlo. Nunca más. Él usaba los dedos dentro de mí y yo tenía algo así como mini clímax. Luego se paraba y lo sacudía justo sobre mí al final y me goteaba encima. Pensé que era asqueroso. Tan asqueroso. Teníamos un rollo de toallas de papel junto a la mesa para limpiarme. Mientras me llevaba a casa SIEMPRE era como si nunca hubiera sucedido. No sabía en ese momento que los hombres cambian por completo y pierden interés después de purgarlo. Si él hubiera intentado tener sexo conmigo probablemente habría continuado. No más virgen después de tres meses de juego previo. Felicidad ignorante que me estrellaría y quemaría un día. PERO él quería una mamada un día. Tal vez pensó que era una transición más fácil. ¡Estaba equivocado! Estaba tan repugnada por eso que vomité, me dio dolor de cabeza y esa noche se lo conté a mis padres. ¡Qué vergüenza por haber esperado tanto! ¡Qué vergüenza por disfrutar de su depredación! ¡Qué vergüenza por él por ser un HOMBRE HORRIBLE! ¡Qué vergüenza por mis padres por dejar que contara la mayor parte de la historia a su manera! Porque era demasiado joven para articularla bien. Qué vergüenza por quedarme callada mientras él se disculpaba conmigo frente a ellos en la cocina. Ni siquiera estaba seguro de lo que les dijo antes de que me llamaran. Mis padres parecieron aliviados después de que lo aclaró. Sobre todo, la culpa es mía por dejarlo así. Un silencio cobarde y un asentimiento de cabeza que fue mi firma en un contrato con el diablo. Perdí mi alma sin luchar. Odiarlo cuesta odiarme a mí mismo. Esa es mi primera culpa.

  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇰🇪

    Eventualmente lo superarás, solo confía en el proceso.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    ¿Cometí cocaína de niño a niño?

    Últimamente he estado lidiando con tanta culpa y vergüenza y me siento atrapada con tantos pensamientos de experiencias sexuales que tuve con miembros de mi familia. Desde los 6-14 años hasta cuando era más pequeña, mi prima y yo de la misma edad jugábamos a las muñecas, mi hermana pequeña también, alrededor de los 7-8 años, mi hermana pequeña y yo, que es 3 años menor, a veces también jugábamos de manera inapropiada con las muñecas, también nos montábamos entre nosotras, no todos los días, pero luna azul. Alrededor de los 9 años, cuando me mudé, mi hermano nos había presentado a mí y a mis primas a la pornografía y practicaba lo que vimos. Una vez me hizo sexo oral y no pensé mucho, solo que se sentía divertido, pero se sentía reservado, lo que significa que también abusaba de mí, ya que estaba haciendo cosas aunque yo no quisiera a veces. Cuando tenía alrededor de 10 años fue cuando las cosas terminaron entre mi hermano y yo. Cuando tenía más o menos esa edad, mi hermana y mi sobrino jugábamos con juguetes todo el tiempo y una vez, mi sobrino, mi hermana y yo nos montábamos entre nosotros, luchábamos o, a veces, nos montábamos a caballito y una vez eso llevó a mi sobrino a lamerme el área del trasero y le pregunté si quería que le lamiera el área, dijo que no, así que empezamos a jugar con juguetes otra vez. Un día éramos mi hermana, mi sobrino y yo y empezaron a montarnos y yo lo dejaba continuar y el padre de mi sobrino entró y todos nos escondimos porque parecía molesto. No nos veíamos tanto, luego nos mudamos juntos a una casa y seguimos montándonos hasta que yo tenía. También me estaba acosando un hombre de 23 años a los 12, pero lo que ocurrió terminó cuando cumplí 14, dejé de hacerlo porque me sentía asquerosa y comencé a desarrollarme más en comparación con ellos y también alrededor de los 12, mi hermana y yo veíamos pornografía y, a veces, ella me preguntaba si podía tocar sus áreas y yo la tocaba y lamía allí abajo. También mirábamos los juguetes sexuales de mi hermana mayor y jugábamos con ellos mientras estaban en el trabajo. Y paramos, por supuesto, porque se sentía mal, ahora todos los días siento que los cocsa y me siento mal del estómago por haber hecho todo eso, me siento como un perpetrador, he hablado con mis hermanos para asegurarme de no traumatizarlos ni lastimarlos, dijeron que estábamos siendo desagradables y por curiosidad, era inapropiado y paramos una vez que nos dimos cuenta de eso. Me siento tan triste, siento que hice cocsa, no sé qué hacer, desearía que nunca hubiera sucedido, mi hermana, mi sobrino y mi primo nos llevamos muy bien. Me dijeron que lo dejara ir, tengo miedo de que cuando crezcamos piensen en mí como un abusador o un abusador, siempre quise ser maestra y ayudar a la gente, siento que no merezco eso.

  • Informar

  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Capítulo 1.

    Actualmente son las 2:00 a. m. Mi hijo y mi prometido están profundamente dormidos en nuestra habitación, pero estoy atrapada en la isla de nuestra cocina después de un colapso de una hora en una ducha caliente de regadera. Por alguna razón, parece que creo que las duchas lo arreglan todo... noticia de última hora: no es así. Soy una mujer de 22 años en un viaje muy difícil hacia la paz. He recorrido un largo camino, pero aún tengo mucho más por recorrer. Espero que esta historia le permita a otros saber que no están solos. Instancias como la mía no deberían ser tan comunes. El caos comenzó cuando tenía 8 años. Mi infancia me fue completamente arrebatada en cuestión de 30 minutos por alguien en quien pensé que podía confiar. Mi hermano pequeño y yo estábamos viendo la televisión en la habitación de mi medio hermano mayor. Estábamos sentados en el suelo y simplemente disfrutando del espacio del otro... hasta que mi medio hermano mayor me dio una palmadita en la cama para que me sentara allí con él. Hice lo que me pidió porque obviamente la cama iba a ser más cómoda para sentarme que el suelo. Antes de que pudiera comprender realmente lo que estaba pasando, pude sentir mi cara ardiendo de un rojo brillante. Fue entonces cuando me di cuenta de que una parte de mí estaba siendo tocada que nadie debía tocar. Inmediatamente le susurré, preguntándome si podía usar el baño. Sacó la mano de mis pantalones y me dejó usar el baño. Ningún niño de 8 años debería tener que sentir lo que yo sentí parada en ese baño mirándome en el espejo. ¿Qué se suponía que debía hacer? Mis padres no estaban en casa. No podía salir corriendo y contárselo a un extraño. No podía contárselo a mi hermano pequeño... que había estado sentado en la habitación con nosotros todo el tiempo. Hice lo único que mi joven mente pudo pensar, y eso fue subirme los pantalones lo más alto posible. Por desgracia, eso no lo detuvo. No se detuvo hasta que me susurró al oído, preguntándome si quería que parara. No pude hablar. Solo asentí con la cabeza. Seguí sentada a su lado como si nada hubiera pasado. Qué estúpida. No se lo conté a nadie durante dos años. Tenía miedo. Pensé que nadie me creería. Mis padres descubrieron que guardaba drogas en casa, así que lo echaron. Finalmente tuve el valor de contárselo a mi madre. ¿Lo primero que me dijo? "¿Estás segura?". Ja. Genial. ¿Mi madre cree que mentiría sobre esto? Le aseguré que estaba segura y que iba en serio. Me llevó al médico enseguida, pero ¿qué iban a hacer? Esperé dos años para contárselo a nadie, así que contratamos a un abogado... y así empezó el siguiente capítulo del caos. Toda esta situación puso a mi padre en una situación difícil, ya que ambos éramos sus hijos. Mi madre me creyó al 100%, y creo que su primera reacción fue de shock. Recuerdo que varios detectives y abogados me interrogaron sin descanso, hasta el punto de cuestionarme si realmente lo recordaba todo o si realmente había sucedido. No puedo decirte cuántas veces conté mi historia. La misma historia. Una y otra vez. Estaba cansada. Estaba perdiendo la cabeza. Tenía 11 años en ese momento. Todavía era una niña. Mi familia siempre había sido muy unida, y sentía que yo era la razón por la que todos peleaban y se odiaban. Siempre había sido muy cercana a mi abuela y a mi abuelo... pero terminaron contratando a un abogado excelente para él. Las relaciones entre todos se estaban quemando por ambos lados... por mi culpa. Entonces, ¿qué hacía? Quería detener el odio. Detener el caos. Quería intentar vivir una vida semi-normal, incluso si eso significaba tener que hacer grandes sacrificios. A los 12 años, decidí retirar los cargos. El estado intentó retomar el caso, pero tuve una crisis nerviosa y simplemente les pedí que no lo hicieran porque simplemente no podía seguir así. A los 22 años, le tengo mucha rabia a la niña que decidió no continuar con los cargos. Estoy molesta por haber elegido sacrificar mi felicidad y paz por las de todos los demás. Estoy enojada por tener que seguir asociándome con él y actuar como si nada hubiera pasado. Me duele que muchos no me crean porque elegí retirar los cargos. Estoy absolutamente furiosa de que tal vez nunca tenga paz. Hasta el día de hoy, la única persona que sé que me creyó al 100% es mi madre. Realmente creo que todos los demás asumen que me enojé con él y simplemente decidí inventar esta historia repugnante para intentar vengarme... pero, yo no era una niña enojada. Ni siquiera sabía lo que me estaba pasando mientras sucedía. Realmente ni siquiera sabía que era algo tan terrible hasta que le mencioné algo a mi mejor amiga dos años después del incidente. Estoy tratando de sanar. De verdad que lo estoy. Ojalá alguien me hubiera dicho cuánto llanto feo implica. Ojalá no tuviera que sanar, honestamente. Ojalá eventos como este simplemente no ocurrieran. Esta es solo una historia de mi libro. Este es solo un abusador en mi lista. Si no puedo curarme de esto, el que me ocurrió hace más de una década... ¿cómo se supone que voy a curarme del resto?

  • Informar

  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    ¿Cómo llamo a esto?

    Empecé a salir con él en la universidad. Recuerdo que me llamó la atención el día que lo conocí: su risa, su curiosidad por el mundo y su sonrisa al hablar. Nos conocimos durante horas tomando el té y empezamos a salir al final de mi último año. Yo iba a la facultad de medicina en una ciudad a cuatro horas de distancia y estábamos decididos a que la distancia funcionara. Fue mi primer novio, y después de que la COVID-19 mermara la experiencia universitaria, estaba emocionada de haber encontrado a mi media naranja. Fui increíblemente feliz al principio de nuestra relación, pudiendo hacer cosas por primera vez con un novio y experimentando lo que era ser deseada y amada románticamente. Las sensaciones eran embriagadoras. En mi ingenuidad de una primera relación, sobre todo de mi primera relación seria a los 21 años, no cuestioné seriamente los comportamientos que vi en mi pareja. Tómalo como resultado de mi limitada exposición a relaciones sanas en la infancia o de mi miedo a admitir que algo andaba mal. La parte más extraña para mí, como alguien nueva en las relaciones, era gestionar mi propia relación con el sexo. Disfrutaba del sexo, sobre todo con alguien a quien amaba, y estaba convencida de que siempre debía ser capaz de satisfacer sexualmente a mi pareja, ya que ahora éramos exclusivos y yo era su novia. Apreciaba saber que me deseaban, y mi pareja disfrutaba de la intimidad conmigo. Esto funcionó durante un tiempo, hasta que empecé a necesitar establecer límites y priorizar mi necesidad de dormir y mi capacidad para desenvolverme bien en el ambiente de alta presión de la facultad de medicina. Esta es la historia de una noche que ocurrió tantas veces que no pude contarlas en mi relación, tan a menudo que sabía que iba a ocurrir cada vez que él venía de visita. Había noches en las que necesitaba dormir temprano porque necesitaba dormir bien antes de un examen o estar bien descansada para otro día de prácticas en el hospital. Serían sobre las 10:30 p. m., me preparaba para ir a la cama, sabiendo que dormiría unas 7 horas decentes si me acostaba a las 11. Él estaría trabajando o terminando su trabajo, y yo le recordaba que necesitaba dormir para poder descansar lo suficiente para el día siguiente. Su trabajo le consumía mucho tiempo y solía trabajar hasta tarde, así que nunca lo presionaba para que se acostara cuando tenía algo que hacer. Sin embargo, lo único que le recordaba era que quería estar dormida a las 11. Si quieres tener un momento íntimo, por favor, termina pronto porque necesito dormir. Me cepillaba los dientes, me metía en la cama y él decía que estaba terminando. Hacía todo lo posible por mantenerme despierta hasta las 11, navegando por TikTok o Instagram, esperando que la luz azul hiciera su trabajo. 10:55. Cierra su portátil y se dirige al baño. Intento mantenerme despierta. 11:05. 11:10. 11:15. 11:20. Escucho la cisterna del inodoro y la ducha abrirse. Ya no puedo luchar contra mi agotamiento, tal vez sea la frustración, el estrés de estudiar, o simplemente el agotamiento de cocinar, limpiar, empacar almuerzos y desayunos y hacer la cena para dos personas siendo estudiante de medicina. Me duermo. 11:45. Me despierta él deslizándose en la cama y me doy vuelta para acurrucarme en su pecho. Me atrae para abrazarme, me acaricia la espalda y me besa la cabeza. "¿Quizás quieras tener un momento sexy?", me pregunta. Esta es una pregunta que conozco muy bien en esta situación exacta que ha jugado demasiadas veces para contar en nuestra relación. Respondo como siempre lo hago, convenciéndome de que esta vez, voy a mantenerme firme. “Cariño, es muy tarde y te dije que necesitaba dormir, no quiero tener sexo, estoy muy cansada”. “¡No pasa nada! Entonces, ¿quizás podemos hacer algo más que sexo?”. La danza entre nosotros ha empezado, y sé que necesito dormir de verdad, pero que se va a quedar callado y distante al día siguiente si sigo negándome. Me digo a mí misma que necesito priorizar mi sueño ahora mismo, y que se le pasará no tener sexo en una noche. Me desconcierta que piense que hacerle una mamada es menos agotador que tener sexo y que, de alguna manera, todavía está bien pedirla cuando le dije que estaba muy cansada y necesitaba dormir. “Cariño, por favor, estoy muy cansada, no tengo energía para hacerte una mamada”. “No pasa nada, podemos hacerlo por la mañana entonces”. Odio hacer compromisos que no puedo cumplir y odio que alguien me haga lo mismo. Mi respuesta es un reflejo de eso, y en retrospectiva, no fue la mejor decisión para terminar con esta danza de una vez. "Tengo que levantarme a las 6, no me levantaré antes y tampoco creo que te despiertes tan temprano". Se queda callado un momento. "¿Podríamos besarnos?". Entiendo que su lenguaje de amor es el contacto físico y, en este punto, la culpa me abruma. El chico que amo ha viajado horas para venir a verme y pasar tiempo conmigo, y aquí estoy yo intentando dormir en lugar de hacerlo sentir amado. Sé que la lógica es errónea, pero siempre quise que se sintiera amado y supiera cuánto lo amé. Si pudiera besarlo un poco, quitarle algo de sueño, estaría bien. Este chico me amaba y yo lo amaba, podría pasar un rato besándolo y recordándole que también lo encuentro atractivo y deseable. Levantaría la barbilla y lo besaría, suave, delicadamente, con la mayor pasión posible para alguien medio dormido. Intentaría igualar su intensidad, con el sueño y el cansancio agobiándome. Finalmente, el cansancio me alcanzaba y dejaba de mover tanto la boca. "¡Cariño! ¡Intento besarte pero no pareces tener muchas ganas!", dice. "Lo siento, guapo, es que estoy muy cansado, te amo". Deja escapar un suspiro y toma mi mano que está sobre su pecho. Toma mi mano y la coloca justo donde la quiere. Está duro. Una sensación de pavor me invade. Amo a este chico, de verdad, y me halaga que me desee. Pero ahora mismo estoy tan somnolienta y agotada. Mueve mi mano contra sí mismo. Usa la otra mano y busca mi cintura. Desliza sus manos dentro y me toca. "Creo que alguien me desea", dice. Por supuesto que lo encuentro atractivo. Es que estoy tan cansada ahora mismo y no quiero hacer nada más que dormir. Me besa con más pasión. Me toca con más agresividad. Hace que lo toque con más agresividad. El agotamiento ha vencido mi determinación de no permitir que esto vuelva a suceder. "Por favor, estoy muy cansada". Mi súplica no obtiene respuesta mientras me quita la ropa interior y la suya. Sé que, llegados a este punto, es más fácil y rápido acabar con esto que seguir luchando por mí misma y rechazar sus insinuaciones. Siempre que había rechazado sus insinuaciones sexuales, me enfrentaba a la crueldad. Le rogaba que dijera algo mientras me disculpaba profusamente, y él guardaba silencio. Si era por la mañana, le explicaba que tenía dolor y le pedía que resolviéramos nuestros días juntos. Se negaba a participar, ponía los ojos en blanco y volvía a dormirse. Se levantaba después de las 10 de la mañana, asegurándose de que no pudiera hacer nada de lo que quería hacer con él esa mañana. Una vez me agotó y, a regañadientes, le di mi consentimiento cuando tenía dolor, pidiéndole que fuera suave. El dolor fue intenso en cuanto me penetró, y grité. Me disculpé efusivamente, pero él permaneció en silencio, incluso mientras le rogaba que dijera algo. No me di cuenta de que esto era evasivo y abuso emocional. Ahora que lo pienso, nunca podía tener un período en paz cuando estaba con él. Si me quedaba en la cama gimiendo de dolor, a veces me consolaba un poco. Pero siempre terminaba con la misma broma, incluso después de que le había expresado innumerables veces cuánto me molestaba. "¿Sabes qué te haría sentir mucho mejor los cólicos?". Se refería al sexo. Siempre se refería al sexo. Incluso cuando le expliqué el dolor insoportable que estaba experimentando, él quería sexo. Incluso después de explicarle que me molestaba que siguiera con la misma broma, expliqué cómo me hacía sentir que no entendía la cantidad de dolor que sentía. Él solo quería sexo. Nunca importaba si yo tenía dolor. Se reía cuando lloraba por lo molesta que me había puesto esa broma. Mi corazón ingenuo estaba convencido de que la risa era inocente. La mayoría de esas veces no cedía hasta que teníamos sexo, o yo le daba placer de alguna otra manera. 12:10. Busca un condón, y antes de que me dé cuenta, estamos teniendo sexo. Estoy haciendo todo lo posible para terminar con esto lo antes posible. Me muevo como él quiere que lo toque como él quiere que lo haga. Todo el tiempo pensando para mí misma, "por favor, termina, estoy muy cansada y necesito dormir". 12:30. Terminó. Intento contener las lágrimas mientras me dirijo al baño. ¿Cómo dejé que esto volviera a suceder? Hablé con él sobre esto otra vez la semana pasada. Le dije que necesitaba que respetara mi hora de dormir, ¿no? Le pedí que por favor no insistiera cuando dijera que no quería tener sexo. Le pedí que por favor no me tomara la mano y me obligara a tocarte. Verbalizó que lo entendía, dijo que solo quería tener sexo si lo hacía. ¿Qué estaba haciendo mal para que esto siguiera sucediendo incluso después de haber hablado con él al respecto? Vuelvo a la cama, él está acurrucado de espaldas a mí, empezando a quedarse dormido. Sé que le gusta tener sexo antes de acostarse para conciliar el sueño, le ayuda a superar los "zoomies antes de dormir", como él los llama. Me acuesto a su lado y las lágrimas empiezan a rodar silenciosamente por mis mejillas. ¿Así se supone que es ser una pareja exclusiva? ¿Rara vez voy a poder dormir cuando quiero porque necesito estar ahí para que tenga sexo antes de dormir, como a él le gusta? ¿Siempre van a ignorar mis súplicas de que me deje en paz? Si vivimos juntos, nos casamos, ¿así será el resto de mi vida? Un pensamiento me llega al estómago. ¿Esto es una agresión? 12:45. Por fin tengo la oportunidad de dormir tranquila. Mi esperanza de dormir 7 horas se ha reducido a 5. Supongo que estaré aturdida y agotada trabajando en el hospital otra vez. Este era mi novio, el chico con el que he estado durante años. Dice que me quiere. Yo lo quiero. Se preocupa por mí, me compra la comida, me compra regalos de cumpleaños. Sale a cenar y viene a visitarme cuando estoy en la escuela. Me ayuda a arreglar el coche y mis aparatos. Nos cepillamos los dientes juntos casi todas las noches antes de dormir. Es mi mejor amigo. Algunos amigos dicen que nos vemos bien juntos y bromeamos mucho. ¿Podría una persona así agredirme? Desde luego, no dije que sí. Al principio le dije que no y que no quería tener sexo, pero no estoy segura de si lo dije o si le pedí que parara cuando agarró un condón. Estaba demasiado cansada para oponer resistencia, solo quería acabar de una vez. No era la primera vez. Pasaba casi todos los meses que venía a visitarme. Intentaba hablar con él a menudo, pero él lo llamaba peleas y decía que le gustaba tener sexo antes de dormir y a primera hora de la mañana, y que le costaba terminar el trabajo antes para que las cosas no pasaran tan tarde. Se cerró cuando saqué el tema y dijo que ese era su lenguaje de amor y que lo hacía sentir amado. Quería que se sintiera amado, pero no a costa de mi falta de sueño. A menudo iniciaba el sexo para que se sintiera amado, y en un momento que propiciara mi necesidad de dormir. Pero no importaba cuántas veces tuviéramos sexo antes de que me relajara, él siempre quería sexo al acostarse porque le ayudaba a conciliar el sueño más fácilmente. Hablamos de hacer tiempo para el sexo, de planificar. Estuvo de acuerdo cuando lo hablamos, pero nunca lo hicimos. ¿Qué me quedaba? No importaba de qué habláramos, ocurría lo mismo. Hablé con alguien cercano a él sobre mi angustia porque quería entender todo lo posible para replantear mis sentimientos y, con suerte, comprenderlo mejor y sentirme menos herida. “Es un chico de 23 años que ve a su novia una vez al mes, ¿qué esperabas? Estás siendo irracional” “Entonces tal vez no deberían dormir en la misma cama” “Si no puedes satisfacer sus necesidades, entonces necesitas hablarlo con él” “Y qué si te engaña, es solo sexo, sigue eligiendo estar contigo, ¿verdad?” ¿Era yo la chica que lo estaba privando de felicidad? ¿No le estaba dando el tipo de sexo que quería a la hora que quería? No pensé que fuera una persona maliciosa. La explicación más amable que se me ocurrió fue que su cerebro se apagaba cuando estaba de humor, y le costaba pensar en mucho más que en su deseo de sexo. Su lóbulo frontal olvidó considerar que tal vez sus acciones me estaban lastimando, y vio convencerme como un desafío. Después de todo, yo era su novia y deberíamos tener intimidad juntos, y hubo muchas veces en que lo disfruté. En ese momento, solo podía pensar en hacer zoomies para dormir. Sin embargo, hay una razón por la que somos humanos, no conejitos: tenemos un razonamiento cognitivo avanzado y no creo que la idiotez sea una excusa. Me amaba, ¿verdad? ¿Por qué querría lastimarme? Estos pensamientos son la razón por la que me quedé tanto tiempo. No pretendía lastimarme, simplemente era joven y tonto, y estaba trabajando en desarrollar su inteligencia emocional. Estaba convencida de que crecería con el tiempo y que cuanto más habláramos, poco a poco lo entendería. Pero no lo hizo. ¿Estaba siendo impaciente? En resumen, nuestra relación se desmoronó cuando salió a la luz lo enojado que estaba por las veces que me negaba a tener sexo cuando estaba cansada, y sus deseos de estar con alguien más excitante sexualmente que yo, alguien con pechos más grandes y curvas más llenas, como el porno que veía varias veces al día. Afloraron los sentimientos y las preguntas de todas las veces que me presionaron para tener sexo. Sentía que estos sentimientos y situaciones de presión eran la razón por la que era tan reservada con él sexualmente y no siempre me sentía cómoda, y quería resolverlo con él para poder ser más excitante sexualmente para él. Hablé con él sobre estas situaciones. "Creo que eso fue una forma de agresión. Me presionaron para tener sexo cuando no quería y me hizo sentir incómoda". "Nunca quise agredirte, lamento que te sintieras así. Aunque puedo entender cómo lo interpretaste". Quería ver si mudarnos juntos arreglaría las cosas. La idea de pasar cada noche así me aterrorizaba. "Podemos tener dos habitaciones diferentes para que eso no pase", sugirió. ¿Por qué no podía simplemente respetar mis límites? Quería poder acurrucarme en la cama con mi pareja al final de un largo día y sentirme cómoda sin la preocupación que tenía que proporcionar sexualmente cuando estaba agotada. “Agradecería poder hablar de esto contigo porque me he sentido violada en esta relación y estoy en una situación muy difícil”. Le dije que ya no quería más cuando me gritó por teléfono. Iba a buscar terapia de pareja. Dijo que estaba haciendo una profunda introspección sobre sus sentimientos. Me envió una carta diciendo que no quería estar conmigo unos días después porque estaba discutiendo y enfadada con él. “Esto es demasiado, y no tengo tiempo para lidiar con esto y resolver estas cosas contigo. Mi trabajo es una extensión de mí, mi prioridad, y necesito concentrarme en eso... No quiero que salgas de esto sintiéndote como si hubieras sido maltratada durante tres años”. El chico que decía amarme incondicionalmente había encontrado su condición. Sus argumentos eran válidos; cada uno tiene derecho a sus propias prioridades. Sin embargo, me di cuenta de que después de tres años juntos, todavía no me respetaba ni se preocupaba por mí lo suficiente como para asumir la responsabilidad y ayudarme a hablar sobre el trauma que había sufrido en nuestra relación. Siempre es difícil aceptar que hemos lastimado a alguien a quien amamos, y quiero pensar que su tendencia a evitarlo lo puso en modo de lucha o huida cuando escuchó cuánto dolor sentía. Debió pensar que era más fácil simplemente huir y dejar de lastimarme en lugar de enfrentar el dolor que me había causado. Me convencí de todas las excusas posibles que podía inventarle. Al final, me quedé sola, recuperándome de la violación sufrida durante mi relación, gritando, llorando, sin saber cómo hablar de lo que me había pasado. Pero aquí estoy ahora, intentando aprender. ¿Era ignorancia? ¿Una falta de comunicación habitual cada mes? Incluso eso sonaba ridículo. ¿Cómo podía hablarle de lo mismo todos los meses para que nunca lo oyera? ¿Le estaba poniendo demasiadas excusas? ¿Era demasiado complaciente y él buscaba aplastarme para conseguir lo que quería? Agresión siempre me pareció una palabra demasiado fuerte para describir esto. ¿Había una categoría más pequeña para describir el hecho de que me tocaran cuando no quería y me empujaran a tener sexo cuando no lo deseaba? ¿Existe una palabra para describir a tu pareja de años que habitualmente tiene sexo contigo cuando no dijiste que sí y no querías? ChatGPT dice: “El término para eso es ‘sexo coercitivo’ o ‘coerción sexual’ si hubo presión, culpabilización o manipulación. Si no hubo consentimiento, incluso dentro de una relación a largo plazo, se considera legal y éticamente violación o agresión sexual, según la jurisdicción”. Nunca he podido llamar a esto violación, pero estoy empezando a comprender que la violación no siempre es violenta y puede ser cometida por una pareja íntima que no fue físicamente abusiva. Nunca me golpeó ni se puso violento conmigo. Pero esto, fuera lo que fuera, vino acompañado de abuso emocional y aun así fue horrible. Me sentí muy irrespetada y violada. De algo estoy segura (por desgracia) es de que no estoy sola en esta experiencia. Agradezco que hayas leído esta historia, te sientas identificada o no.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Pasé años sufriendo en silencio, así que ahora elijo sanar en voz alta.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Ser niña no es justo: Primera culpa

    Sé que fue su culpa. No fue culpa mía a los 12 años. Lo sabemos, pero la culpa nos sigue pegando. He hecho muchas cosas por las que sentirme culpable desde entonces. Pero claro, no fue mi culpa, pero podría haberlo hecho mucho mejor. La culpa está ahí. Como cicatrices de quemaduras. No bloqueé el recuerdo porque participé conscientemente. Fue mi primer trabajo. 6 dólares la hora. Cuando mi tío empezó a darme masajes en su taller, ya estaba cambiando. Tenía impulsos. Nuevos impulsos y sensaciones. Había besado a chicos en la escuela. Los masajes eran espeluznantes y me daban escalofríos. Justo después de empezar a trabajar allí, los rechacé, pero de forma simbólica. No intenté alejarme. No muy fuerte. Patinaba con mis primos. Di largas vueltas en patines por la ciudad. A veces me dolía. Por eso tenía algo de sentido que necesitara un masaje. Ignoré lo obvio: que él enviaba a los dos empleados hombres fuera o a casa para nuestras sesiones, y lo mantuvimos en secreto. Incluso de mis amigos. Sabía que no era honesto. Sabía que estaba siendo un pervertido. Mi jefe. Mi tío. El dragón. Me tumbaba en la camilla de masajes de atrás y dejaba que me tocara. Lo compró una semana después de empezar a tocarme. Todavía me sentía incómoda al respecto y la camilla lo hacía parecer legítimo. Se sentía bien. Mi espalda y hombros para empezar, pero él pasaba la mayor parte del tiempo en mis piernas y glúteos. Ahí es donde está la mayor parte del músculo, especialmente en una chica delgada que patina en línea. Probablemente fue el momento más atlético de mi vida. No volví a hacer deporte. Al final, mi plan de ejercicios era no comer. Era algo alta entonces, pero dejé de crecer a los catorce. Me retorcía cuando me frotaba la vulva a través de la ropa mientras me hacía la parte superior de los muslos y me decía que me relajara. La primera vez que trajo aceite no me quité nada porque llevaba pantalones cortos. Tenía un plan. Consiguió dos botellas de aceite para que pudiera llevarme una a casa y ponérmela para que el olor no me pareciera raro cuando llegara a casa oliendo a vainilla. De repente, se volvió normal que me sentara, me quitara la camiseta y los pantalones cortos o pantalones y me acostara. Él me quitaba las bragas. Entonces no llevaba sujetador. En realidad, nunca lo necesité. ¡Era mi trabajo! Me pagaban por hacer lo que él decía. Todavía me avergüenzo de haberme callado mientras él lo intensificaba. Fue un proceso tan gradual desde el roce ocasional a través de la ropa hasta que mi vulva fue parte completa del masaje al bajar. Respiré fuerte mientras lo hacía. No pude evitarlo. Esa era la rutina. Se sentía tan intenso. Por supuesto. Me acostumbré a sus manos en mi cuerpo. Pensaba en ello todo el tiempo. No sabía qué era mi clítoris. Aunque se sentía loco, pensé que era menos malo cuando lo tocaba que cuando tocaba mis labios porque era solo una parte baja de mi vientre, no mis partes privadas. Estoy llorando ahora mismo. ¡Pensar lo que yo no sabía y ÉL SÍ! Era un imbécil egoísta e inmoral. Un depredador. Probablemente todavía lo sea. Me advirtió antes de usar su boca la primera vez. Estaba boca abajo. Puso su cara entre mis piernas. No pude verlo. Inmediatamente intenté levantarme y dije "No, no, no, no, no, no". Fuego rápido. Se disculpó. Me di la vuelta. Nos abrazamos. Pasó un tiempo frotando mi cara, sienes y orejas. Sabía que me gustaba eso. Luego se puso muy severo. La única vez que me regañó. Me dijo que no me comportara como un bebé. Trabajé para ÉL. No al revés. Estaba haciendo esto POR MÍ. Usó su fuerza para sujetar mis muslos y lo hizo con su boca y lengua hasta que me quedé quieta. Miré fijamente las baldosas del techo. Se detuvo cuando pensó que me había gustado. Creo que fue mi respiración. Aprendí a respirar fuerte y a hacer sonidos para hacerlo feliz. Vergüenza. Culpa. Pasé de temer esa parte a esperarla con ansias. Me sentía más genial que otras chicas en la escuela. Más genial que mi prima. Dragón y yo éramos geniales la una con la otra, como si tuviéramos un secreto divertido en nuestro interior. A veces nos besábamos. Nos liábamos. Él dejó de quedarse completamente vestido. No me di cuenta de lo que estaba haciendo hasta que me lo mostró. El dragón se estaba masturbando. Verlo era tan loco que daba miedo. Me acostumbré a este tipo de raras descargas de adrenalina. Repugnante y emocionante. Solo era una chica. Luego dejé de serlo. Nunca más. Él usaba los dedos dentro de mí y yo tenía algo así como mini clímax. Luego se paraba y lo sacudía justo sobre mí al final y me goteaba encima. Pensé que era asqueroso. Tan asqueroso. Teníamos un rollo de toallas de papel junto a la mesa para limpiarme. Mientras me llevaba a casa SIEMPRE era como si nunca hubiera sucedido. No sabía en ese momento que los hombres cambian por completo y pierden interés después de purgarlo. Si él hubiera intentado tener sexo conmigo probablemente habría continuado. No más virgen después de tres meses de juego previo. Felicidad ignorante que me estrellaría y quemaría un día. PERO él quería una mamada un día. Tal vez pensó que era una transición más fácil. ¡Estaba equivocado! Estaba tan repugnada por eso que vomité, me dio dolor de cabeza y esa noche se lo conté a mis padres. ¡Qué vergüenza por haber esperado tanto! ¡Qué vergüenza por disfrutar de su depredación! ¡Qué vergüenza por él por ser un HOMBRE HORRIBLE! ¡Qué vergüenza por mis padres por dejar que contara la mayor parte de la historia a su manera! Porque era demasiado joven para articularla bien. Qué vergüenza por quedarme callada mientras él se disculpaba conmigo frente a ellos en la cocina. Ni siquiera estaba seguro de lo que les dijo antes de que me llamaran. Mis padres parecieron aliviados después de que lo aclaró. Sobre todo, la culpa es mía por dejarlo así. Un silencio cobarde y un asentimiento de cabeza que fue mi firma en un contrato con el diablo. Perdí mi alma sin luchar. Odiarlo cuesta odiarme a mí mismo. Esa es mi primera culpa.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

  • Informar

  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

  • Informar

  • La sanación no es lineal. Es diferente para cada persona. Es importante que seamos pacientes con nosotros mismos cuando surjan contratiempos en nuestro proceso. Perdónate por todo lo que pueda salir mal en el camino.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

  • Informar

  • “A cualquiera que esté atravesando una situación similar, le aseguro que no está solo. Vale mucho y mucha gente lo ama. Es mucho más fuerte de lo que cree”.

    Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Sobreviviendo a una violación en grupo

    El año pasado me violaron en grupo. Tengo un zumbido en los oídos llamado tinnitus que no ha parado desde entonces. Tengo pesadillas. Volé con mi madre a una boda en el extranjero. Estaba emocionadísima. Ella estaría ocupada con sus amigos y su prima, y yo podría pasar tiempo con mi genial prima segunda, dos años mayor que yo. Después de la cena de ensayo, salimos. Fue divertido porque allí no tenía permiso para beber, aunque la edad legal era menor que en mi provincia, pero no revisaban la identificación. No bebí mucho porque no era lo mío y tenía novio, pero pude ir a algunos bares y luego a una discoteca pegada a un hotel. Nos divertimos muchísimo hasta que conocimos a dos soldados uniformados que eran guapísimos y nos separaron de sus amigas por nuestro aspecto. Mi prima es guapísima. Tenían una habitación privada en la discoteca y había varios soldados y también dos prostitutas. A esas prostitutas definitivamente les disgustaba que estuviéramos allí. Quería salir de todas formas, y las chicas guapísimas que nos invitaron fingieron entendernos y nos sacaron de allí. Estúpidamente, dejamos que nos llevaran a su habitación de hotel, donde dejaron de lado el rollo romántico y nos obligaron a desnudarnos al ritmo de la música. Nos enseñaron una pistola que tenían en un cajón. Estaba aterrorizada. Nos obligaron a tumbarnos boca abajo, inclinadas sobre la cama, una al lado de la otra, y así tuvieron sexo. Se intercambiaron como si fuéramos intercambiables antes de acabar dentro de nosotras sin protección. Nos tomamos de la mano. Yo lloraba mientras mi prima intentaba ser fuerte y animarme. No nos permitieron salir y nos escondieron la ropa. Antes de quitarnos los teléfonos, tuvimos que escribirles que nos quedábamos en casa de un amigo de mi prima. Luego llamaron a otros dos soldados, uno de ellos un tipo alto, moreno y enorme, con músculos de culturista. Fue un desastre conmigo. Nos hicieron bailar y luego tuvimos que usar la boca con las chicas que nos habían atraído allí mientras las otras dos tenían sexo con nosotras. Vomité y mi prima lo limpió, pero luego empezó de nuevo. Tenían cocaína y nos obligaron a esnifarla de sus partes y a esnifarla de nosotras. Vino otro y creo que solo fueron esos cinco durante la noche, pero no paraban de violarnos y obligarnos a hacer cosas incluso cuando nos desmayábamos. Me hubiera gustado estar más inconsciente, pero la cocaína te despierta tanto. Quiero recordar menos y pensar menos en todo. Nos duchamos muchas veces. El moreno grande se orinó encima de mí y en mi boca, en la ducha. Lo hizo más de una vez como si yo fuera su retrete. Los otros hombres incluso tuvieron que decirle que se calmara cuando me hacía gritar, me gustaban sus dedos y me los metía en el culo, pero no cuando me hacía arrastrarme como un perro usando mi pelo como correa. Recuerdo que uno de ellos llamó a sus amigos para decirles que subieran el volumen de la televisión al máximo para ocultar el ruido en nuestra habitación. Vieron las noticias deportivas en la televisión. Hicieron que mi prima y yo nos besáramos y cosas así. No podía fingir que era una fiesta divertida como mi prima hacía a veces y me animaba a hacer. Intentó desviar parte de su atención de mí una y otra vez. La amo por eso, pero no me dejaron en paz. Estaban obsesionados con mi pecho. No les importó que estuviera obviamente angustiada y enloqueciendo, ni que en mi país me faltaran tres años para la edad de consentimiento. Ahí estaba, la edad mínima. Nos despertamos por la mañana en una de las camas, solo los dos soldados durmiendo en el suelo. ¡El negro se había ido! Volvieron a tener sexo con nosotras y otro hombre mucho mayor, al que llamaban SIR, entró y tuvo sexo con nosotras, pero sobre todo conmigo. Lo animaron y me dolía la cabeza y lloraba, y pareció durar una eternidad. Finalmente recuperamos la ropa, pero nos llevaron a un brunch con su ropa habitual. Me enseñaron fotos en sus móviles que parecían divertidas y nos advirtieron de lo mal que estaría si decíamos algo diferente a que habíamos tenido una buena fiesta. ¡Una buena fiesta en el infierno! Antes de eso, solo había tenido sexo con mi único novio. ¡Una noche infernal y ahora mi número era siete! Tuvimos que empezar a prepararnos para la boda de inmediato y estaba agotada. Mi prima me escondió y me eché una siesta con vestido, peinado y maquillaje hasta el último minuto. Lloré en la ceremonia, pero no en la boda. Tenía tanto dolor de vagina, músculos y cerebro que me emborraché tanto en la recepción que apenas recuerdo nada. Fue parte del viaje en avión a casa. Le conté la verdad a mi madre al volver y se puso como loca, al igual que mi padre. Intentaron llamar allí, al hotel y a otros sitios, pero la policía no hizo nada. Vi llorar a mi padre por primera vez mientras le contaba toda la historia. Mi novio no lo soportó y me dejó. Voy a terapia de grupo. Tomo una pastilla todos los días y ahora tomo benzodiacepinas para la ansiedad. Intento ocultar mi pecho grande bajo ropa holgada, cuando antes lo usaba para llamar la atención. ¡Qué idiota! Mi prima no parece tener los traumas ni las pesadillas que yo tengo. En su país, terminan la secundaria hasta dos años antes que nosotros y los tratan como adultos antes. Una vez le dije cosas malas por eso. Me perdonó, pero hablamos mucho menos desde que le pregunté si siempre tenía sexo grupal. Me sentí fatal porque incluso dejó que tuvieran sexo anal con ella para alejarlos de mí. Se notaba que le dolía mucho, pero en ese momento solo pensaba en mi propia supervivencia. Mi infancia se acabó, pero no me siento adulta. Su consejo es: «No dejes que te deprima». ¡Como si tuviera otra opción! Fue a terapeuta una vez porque su madre pidió cita y no piensa volver. ¡Su vida no cambió en absoluto! Trabaja en recepción en una empresa de tecnología y, además, modela, y sigue yendo a fiestas, clubes y citas. ¿Cómo? Es increíble cómo la actitud ante algo así puede ser tan diferente en distintos países. Ahora soy una víctima y suelo sentirme así. Definitivamente dañada. Todos en mi escuela saben por qué. Soy ESA chica. Mi nuevo novio, más maduro, es comprensivo, pero me siento como una pequeña carga triste para él. A veces soy hipersexual y no puedo evitarlo. Es un mecanismo de afrontamiento que les ocurre a algunas víctimas de agresión sexual. No lo busqué. Me preocupa que mi novio no confíe en mí por eso. Un amigo mayor, mi vecino desde hace años, se aprovechó de mí después de que le conté lo que pasó en su casa. Tuvimos sexo y luego se sintió culpable por excitarse con mi historia de violación. Lo admitió y me pidió perdón. El sexo me ayudó a calmar el zumbido de oídos por breves periodos, así que lo hice con él más de una vez al día durante un tiempo hasta que mi padre empezó a sospechar algo y habló con él. Desde entonces, no confío en mí misma. Quiero casarme con mi novio, en gran parte, solo para protegerme y demostrarle que lo amo y soy leal, aunque no estoy segura de poder serlo. Me preocupa no poder amar como una persona normal. Me preocupa alejarlo por ser demasiado dependiente y querer casarme con él tan pronto. Lo necesito más de lo que él me necesita a mí. ¿Será así siempre en las relaciones de las víctimas de violación? Me esfuerzo mucho en la escuela para no arruinar mi futuro. Es muy difícil concentrarme. Me zumban los oídos constantemente. Gracias por escuchar.

  • Informar

  • “La curación es diferente para cada persona, pero para mí se trata de escucharme a mí misma... Me aseguro de tomarme un tiempo cada semana para ponerme a mí en primer lugar y practicar el autocuidado”.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Eres capaz. Eres lo suficientemente fuerte. Mereces un amor sano.

  • Informar

  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇰🇪

    Eventualmente lo superarás, solo confía en el proceso.

  • Informar

  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    Para mí, la curación consiste en reconocer el daño y el impacto y negarme a culparme más.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇮🇪

    #1796

    Quiero compartir mi experiencia porque he pasado años culpándome y pensando que era mi culpa, o restándole importancia a lo que pasó y pensando "no es tan malo, podría haber sido peor, me estoy haciendo la víctima, cuando hay víctimas/sobrevivientes reales que lo han pasado mucho peor". Pero a través de la terapia he llegado a reconocer el daño que me hicieron. El impacto. El trauma, los detonantes y los flashbacks con los que vivo a diario. Acabo de descubrir que lo que me pasó tiene un nombre. Se llama coerción. O una forma de sabotaje anticonceptivo. Habíamos acordado el método de la marcha atrás (no es el más fiable, lo sé, pero nos había funcionado hasta entonces). No teníamos una relación en ese momento. Él era mi ex. Me sentí tonta incluso recordándole que se marchara, que no terminara dentro de mí. Estábamos en una posición en la que él tenía el control total, confiaba en él, disfrutaba del sexo con él, era la primera persona con la que realmente podía explorar mis fantasías sin vergüenza. Y a pesar de mis protestas y de recordarle que se retirara, se corrió dentro de mí sin mi consentimiento. Pudo haber sido accidental. Estas cosas pasan, lo sé. Pero no fue accidental. Lo hizo a propósito. Se rió. Tenía toda la intención de hacerlo. Le pareció gracioso. No puedo expresar cuánto me he obsesionado con cada detalle. Estudiándolo desde tantos ángulos diferentes. Analizándolo, culpándome, incluso odiándome. Después de que sucedió, lo bloqueé. Me sentí violada. Me sentí traicionada. Sabía que nunca podría volver a confiar en él. Cerré la puerta después de que se fuera y me senté en la bañera intentando lavarlo. No tomé la píldora del día después. Estaba demasiado avergonzada. Estúpidamente pensé que estaría bien. Que no habría forma de que me quedara embarazada, que no me pasaría así. Así que lo bloqueé. Hasta semanas después, me di cuenta de que no había tenido la regla en un tiempo y, efectivamente, estaba embarazada. No podía interrumpir el embarazo. Y mi ex no quería saber nada de mí ni de nuestro hijo. Amenazó con revelar algunos detalles íntimos sobre mí si seguía adelante con el embarazo. Tenía miedo, él tenía tendencia a ser violento en el pasado. Pero toda mi familia me apoyó. Seguí adelante con el embarazo de todos modos. Y mi hijo es el amor de mi vida. Adorado por toda mi familia. Pero todavía me atormenta cómo fue concebido. Que mi ex se fuera sin consecuencias. Que haya tantas mujeres que terminan con sus vidas completamente trastocadas, y lo único que la sociedad puede decir es "bueno, deberías haber cerrado las piernas / deberías haberlo pensado mejor / deberías haber sido más responsable / es tu culpa". No. Debería haberse retirado.

  • Informar

  • Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    El trastorno de estrés postraumático (TEPT) se desarrolló en la escuela secundaria.

  • Informar

  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇯🇵

    Apoyar a otros que enfrentan desafíos similares

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    El cuerpo recuerda

    El cuerpo recuerda el trauma. No lo supe hasta que lo experimenté en carne propia. Después de una noche divertida y bulliciosa con mi esposo (ahora ex), me desperté a la mañana siguiente con un dolor intenso. Al sentarme en el inodoro, me di cuenta de que ese dolor ya lo había sentido antes. Entonces tuve un recuerdo de mi segundo año de universidad. Me desperté aturdida después de una noche de fiesta con mis compañeros de fútbol. Fui al baño. Al orinar, sentí ese dolor y esa sensación de malestar. No sabía qué era y lo atribuí a cólicos y resaca. Recuerdo mirarme al espejo y ver que no llevaba pijama. Solo una camiseta y unos pantalones cortos. Cuando volví a mi dormitorio, mi entonces novio se estaba despertando. Y ahí terminó mi recuerdo. Entonces me di cuenta de que mi historial sexual era una mentira. Pensé que había perdido la virginidad con mi esposo y que él era mi primera y única pareja. Pero esto lo cambió todo. Perdí mi virginidad con mi novio que me violó y no tenía ni idea. Mi narrativa sexual y mi identidad cambiaron a finales de mis 30 por esta revelación. ¿Quién soy? ¿Qué significa esto? Fragmentos de la noche regresaron. Sé que bebimos mucho. Sé que me acompañó a casa. Eso es todo lo que puedo recordar porque perdí el conocimiento. ¿Es mejor haberme desmayado? ¿Que no puedo recordar lo horrible que me hicieron? No lo sé. Solo me siento un poco perdida y asustada por la yo de 19 años que era joven e ingenua. No sabía qué hacer. Ahora, a principios de mis 40, divorciada y madre soltera, estoy sanando las heridas que fueron invisibles y ocultas durante tanto tiempo. Ahora estoy escuchando a mi cuerpo. Y voy a nutrirlo.

  • Informar

  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    La esperanza es algo bueno. Mantuve mi fe y esperé un cambio, y sucedió.

    Estimado lector, este mensaje contiene lenguaje autolesivo que puede resultar molesto o incomodo para algunos.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    ¿Cometí cocaína de niño a niño?

    Últimamente he estado lidiando con tanta culpa y vergüenza y me siento atrapada con tantos pensamientos de experiencias sexuales que tuve con miembros de mi familia. Desde los 6-14 años hasta cuando era más pequeña, mi prima y yo de la misma edad jugábamos a las muñecas, mi hermana pequeña también, alrededor de los 7-8 años, mi hermana pequeña y yo, que es 3 años menor, a veces también jugábamos de manera inapropiada con las muñecas, también nos montábamos entre nosotras, no todos los días, pero luna azul. Alrededor de los 9 años, cuando me mudé, mi hermano nos había presentado a mí y a mis primas a la pornografía y practicaba lo que vimos. Una vez me hizo sexo oral y no pensé mucho, solo que se sentía divertido, pero se sentía reservado, lo que significa que también abusaba de mí, ya que estaba haciendo cosas aunque yo no quisiera a veces. Cuando tenía alrededor de 10 años fue cuando las cosas terminaron entre mi hermano y yo. Cuando tenía más o menos esa edad, mi hermana y mi sobrino jugábamos con juguetes todo el tiempo y una vez, mi sobrino, mi hermana y yo nos montábamos entre nosotros, luchábamos o, a veces, nos montábamos a caballito y una vez eso llevó a mi sobrino a lamerme el área del trasero y le pregunté si quería que le lamiera el área, dijo que no, así que empezamos a jugar con juguetes otra vez. Un día éramos mi hermana, mi sobrino y yo y empezaron a montarnos y yo lo dejaba continuar y el padre de mi sobrino entró y todos nos escondimos porque parecía molesto. No nos veíamos tanto, luego nos mudamos juntos a una casa y seguimos montándonos hasta que yo tenía. También me estaba acosando un hombre de 23 años a los 12, pero lo que ocurrió terminó cuando cumplí 14, dejé de hacerlo porque me sentía asquerosa y comencé a desarrollarme más en comparación con ellos y también alrededor de los 12, mi hermana y yo veíamos pornografía y, a veces, ella me preguntaba si podía tocar sus áreas y yo la tocaba y lamía allí abajo. También mirábamos los juguetes sexuales de mi hermana mayor y jugábamos con ellos mientras estaban en el trabajo. Y paramos, por supuesto, porque se sentía mal, ahora todos los días siento que los cocsa y me siento mal del estómago por haber hecho todo eso, me siento como un perpetrador, he hablado con mis hermanos para asegurarme de no traumatizarlos ni lastimarlos, dijeron que estábamos siendo desagradables y por curiosidad, era inapropiado y paramos una vez que nos dimos cuenta de eso. Me siento tan triste, siento que hice cocsa, no sé qué hacer, desearía que nunca hubiera sucedido, mi hermana, mi sobrino y mi primo nos llevamos muy bien. Me dijeron que lo dejara ir, tengo miedo de que cuando crezcamos piensen en mí como un abusador o un abusador, siempre quise ser maestra y ayudar a la gente, siento que no merezco eso.

  • Informar

  • Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    Capítulo 1.

    Actualmente son las 2:00 a. m. Mi hijo y mi prometido están profundamente dormidos en nuestra habitación, pero estoy atrapada en la isla de nuestra cocina después de un colapso de una hora en una ducha caliente de regadera. Por alguna razón, parece que creo que las duchas lo arreglan todo... noticia de última hora: no es así. Soy una mujer de 22 años en un viaje muy difícil hacia la paz. He recorrido un largo camino, pero aún tengo mucho más por recorrer. Espero que esta historia le permita a otros saber que no están solos. Instancias como la mía no deberían ser tan comunes. El caos comenzó cuando tenía 8 años. Mi infancia me fue completamente arrebatada en cuestión de 30 minutos por alguien en quien pensé que podía confiar. Mi hermano pequeño y yo estábamos viendo la televisión en la habitación de mi medio hermano mayor. Estábamos sentados en el suelo y simplemente disfrutando del espacio del otro... hasta que mi medio hermano mayor me dio una palmadita en la cama para que me sentara allí con él. Hice lo que me pidió porque obviamente la cama iba a ser más cómoda para sentarme que el suelo. Antes de que pudiera comprender realmente lo que estaba pasando, pude sentir mi cara ardiendo de un rojo brillante. Fue entonces cuando me di cuenta de que una parte de mí estaba siendo tocada que nadie debía tocar. Inmediatamente le susurré, preguntándome si podía usar el baño. Sacó la mano de mis pantalones y me dejó usar el baño. Ningún niño de 8 años debería tener que sentir lo que yo sentí parada en ese baño mirándome en el espejo. ¿Qué se suponía que debía hacer? Mis padres no estaban en casa. No podía salir corriendo y contárselo a un extraño. No podía contárselo a mi hermano pequeño... que había estado sentado en la habitación con nosotros todo el tiempo. Hice lo único que mi joven mente pudo pensar, y eso fue subirme los pantalones lo más alto posible. Por desgracia, eso no lo detuvo. No se detuvo hasta que me susurró al oído, preguntándome si quería que parara. No pude hablar. Solo asentí con la cabeza. Seguí sentada a su lado como si nada hubiera pasado. Qué estúpida. No se lo conté a nadie durante dos años. Tenía miedo. Pensé que nadie me creería. Mis padres descubrieron que guardaba drogas en casa, así que lo echaron. Finalmente tuve el valor de contárselo a mi madre. ¿Lo primero que me dijo? "¿Estás segura?". Ja. Genial. ¿Mi madre cree que mentiría sobre esto? Le aseguré que estaba segura y que iba en serio. Me llevó al médico enseguida, pero ¿qué iban a hacer? Esperé dos años para contárselo a nadie, así que contratamos a un abogado... y así empezó el siguiente capítulo del caos. Toda esta situación puso a mi padre en una situación difícil, ya que ambos éramos sus hijos. Mi madre me creyó al 100%, y creo que su primera reacción fue de shock. Recuerdo que varios detectives y abogados me interrogaron sin descanso, hasta el punto de cuestionarme si realmente lo recordaba todo o si realmente había sucedido. No puedo decirte cuántas veces conté mi historia. La misma historia. Una y otra vez. Estaba cansada. Estaba perdiendo la cabeza. Tenía 11 años en ese momento. Todavía era una niña. Mi familia siempre había sido muy unida, y sentía que yo era la razón por la que todos peleaban y se odiaban. Siempre había sido muy cercana a mi abuela y a mi abuelo... pero terminaron contratando a un abogado excelente para él. Las relaciones entre todos se estaban quemando por ambos lados... por mi culpa. Entonces, ¿qué hacía? Quería detener el odio. Detener el caos. Quería intentar vivir una vida semi-normal, incluso si eso significaba tener que hacer grandes sacrificios. A los 12 años, decidí retirar los cargos. El estado intentó retomar el caso, pero tuve una crisis nerviosa y simplemente les pedí que no lo hicieran porque simplemente no podía seguir así. A los 22 años, le tengo mucha rabia a la niña que decidió no continuar con los cargos. Estoy molesta por haber elegido sacrificar mi felicidad y paz por las de todos los demás. Estoy enojada por tener que seguir asociándome con él y actuar como si nada hubiera pasado. Me duele que muchos no me crean porque elegí retirar los cargos. Estoy absolutamente furiosa de que tal vez nunca tenga paz. Hasta el día de hoy, la única persona que sé que me creyó al 100% es mi madre. Realmente creo que todos los demás asumen que me enojé con él y simplemente decidí inventar esta historia repugnante para intentar vengarme... pero, yo no era una niña enojada. Ni siquiera sabía lo que me estaba pasando mientras sucedía. Realmente ni siquiera sabía que era algo tan terrible hasta que le mencioné algo a mi mejor amiga dos años después del incidente. Estoy tratando de sanar. De verdad que lo estoy. Ojalá alguien me hubiera dicho cuánto llanto feo implica. Ojalá no tuviera que sanar, honestamente. Ojalá eventos como este simplemente no ocurrieran. Esta es solo una historia de mi libro. Este es solo un abusador en mi lista. Si no puedo curarme de esto, el que me ocurrió hace más de una década... ¿cómo se supone que voy a curarme del resto?

  • Informar

  • 0

    Miembros

    0

    Vistas

    0

    Reacciones

    0

    Historias leídas

    ¿Necesitas un descanso?

    Hecho con en Raleigh, NC

    Lea nuestras Normas de la comunidad, Política de privacidad y Términos

    ¿Tienes algún comentario? Envíanoslo

    Para obtener ayuda inmediata, visite {{resource}}

    Hecho con en Raleigh, NC

    |

    Lea nuestras Normas de la comunidad, Política de privacidad y Términos

    |

    Publicar un mensaje

    Comparte un mensaje de apoyo con la comunidad.

    Te enviaremos un correo electrónico en cuanto se publique tu mensaje. así como enviar recursos útiles y apoyo.

    Por favor, respete nuestras Normas de la comunidad para ayudarnos a mantener Our Wave un espacio seguro. Todos los mensajes serán revisados ​​y se eliminará la información que los identifique antes de su publicación.

    Haz una pregunta

    Pregunta sobre supervivencia o apoyo a sobrevivientes.

    Te enviaremos un correo electrónico en cuanto tengamos respuesta a tu pregunta, además de recursos útiles y apoyo.

    ¿Cómo podemos ayudarte?

    Indícanos por qué denuncias este contenido. Nuestro equipo de moderación revisará tu informe en breve.

    Violencia, odio o explotación

    Amenazas, lenguaje de odio o coerción sexual

    Acoso o contacto no deseado

    Acoso, intimidación o mensajes no deseados persistentes

    Estafa, fraude o suplantación de identidad

    Solicitudes engañosas o hacerse pasar por otra persona

    Información falsa

    Afirmaciones engañosas o desinformación deliberada

    Comparte tus Comentarios

    Cuéntanos qué funciona (y qué no) para que podamos seguir mejorando.

    Iniciar sesión

    Ingresa el correo electrónico que usaste para enviar tu solicitud a Our Wave y te enviaremos un enlace para acceder a tu perfil.

    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.