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Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Historia
De un sobreviviente
🇲🇽

Abuso de mi madre en una piscina: Cuando quien debía cuidarme me dañó

Nunca pensé que tendría que escribir esto, pero necesito sacar la verdad. Tenía 14 años cuando fui a una fiesta con mi mamá. Ella había estado bebiendo alcohol durante la noche. Más tarde, me metí a la piscina y, unos minutos después, ella entró al agua conmigo. Al principio, solo estábamos nadando. Luego, se acercó y me abrazó; yo le correspondí el abrazo porque era mi madre y no esperaba nada malo. Sin embargo, la situación cambió rápidamente. Empezó a susurrarme al oído cosas sexuales, explicándome "qué les gusta a las mujeres", cómo besarlas y cómo tocarlas. Me dijo que les gustaba que les besaran el cuello y comenzó a hacerlo conmigo mientras seguía susurrando esas instrucciones. Después, comentó que también les gustaba ser tocadas durante esos momentos y empezó a acariciarme los hombros y el pecho. Sentí un nudo en el estómago. Cuando intentó bajar las manos hacia mis zonas íntimas, me paralicé del nerviosismo y el miedo. No supe qué hacer en ese instante, sentí que el mundo se detenía. Afortunadamente, logré reaccionar, me separé de ella y salí de esa situación. Esa noche entendí que el lugar más seguro debería haber sido con mi familia, pero no lo fue. El alcohol fue su excusa, pero la acción fue suya. Desde entonces, he cargado con mucha culpa y confusión, preguntándome por qué mi propio cuerpo reaccionó o por qué no la detuve antes. Pero ahora sé que no fue mi culpa. Yo era un niño y ella era la adulta responsable. Comparto esto en Our Wave para romper el silencio sobre el abuso incestuoso materno, un tema del que casi nadie habla. Si estás leyendo esto y te ha pasado algo similar con un familiar, quiero que sepas que no estás loco/a y no eres un "error". Tu cuerpo respondió como pudo para sobrevivir. Mereces sanar y mereces ser creído/a.

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  • Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    ¿Cómo salgo de esta relación?

    Tengo 21 años, soy una mujer que creía haber encontrado al amor de su vida después de anhelar el amor por tantos años de adolescencia, sin embargo todo fue al contrario, si hubiera sabido como sería el estar con esta persona que creía el "hombre de mis sueños" de verdad que desearía estar sola para siempre. Lo conocí a mis 17 años aproximadamente desde ese entonces y el teniendo 18 hemos estado juntos, vamos para 4 años de relación pero necesito en serio consejos sobre como alejarme. Resulta que estudiamos la misma carrera en la misma universidad y aunque yo voy un poco mas adelantada este semestre volveremos a estar cerca, es por esto que no se como hacer para terminar la relación ya que el verlo todos los días va a ser muy difícil. Para dar un poco de contexto del por qué quiero acabar la relación es que llevo sufriendo violencia psicológica desde que iniciamos incluso como amigos, al principio no lo identificaba solo creía que era un hombre un poco diferente, incluso de esos que te venden como el chico malo y realmente juraba que cambiaría con el tiempo pero eso no fue así. Tuve que soportar que el siguiera muchas actrices de la industria para adultos y que le diera likes a esas publicaciones, también pasó que el antes de mi estuvo con muchas prostitutas cosa que me generaba mucha inseguridad. Ante toda esta baja de autoestima que empezó a crear en mi, decidí en autolesionarme y cuando se enteró fue la primera vez que me golpeó aunque en un inicio dijo que fue un accidente pero me hizo suplicarle mientras me pisaba mis manos para que no me dejara. Muchas cosas han pasado que no creo poder contarlas todas pero solo sé que este último año de relación todo empeoro en cuanto a la violencia física, empezó a escupirme, golpearme la cabeza con puños, jalonearme del cabello, abofetearme, dejarme morados en todo el cuerpo que incluso tuve que fingir hace un mes que tuve un accidente donde me chocaron, idea que fue dada por él. He pensado hace unos 3 meses en ya dejarlo y es tanta la ansiedad y el no poderle contar nada a nadie porque me aisló de mis amigos que no se que mas hacer, el día de ayer me estranguló y perdí la conciencia por unos segundos, fue tan doloroso por la idea de pensar que pude haber muerto, mi cuerpo no lo sentía, sentía que me caería y lo único que él hizo fue seguirme golpeando aún cuando pedí que buscara ayuda porque no entendía que pasaba. Todo esto pasó porque le dije que no tenía dinero para poder comprar comida ya que incluso no puedo gastar mi dinero porque todo debo dárselo sino me castiga como dejándome de hablar, manipulándome con que si no lo hago le dirá a mis padres que he incluso sacado dinero de ellos para cosas que no debo pero todo es por él. Ya no lo amo, creo que solo estoy en piloto automático pero tengo mucho miedo y no cuento con personas que puedan acompañarme así que debo soportarlo unos meses hasta que ya no lo tenga que ver pero con lo que pasó ayer me asusta mucho que pueda acabar con mi vida. Por favor si leíste esto dime que puedo hacer, quiero salir de esto antes de que él tome por completo mi vida.

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  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇱

    Mi primo me tocaba pero no sé cómo considerarlo porque era menor que yo....

    Hace unos años tuve una experiencia desagradable, Tenido un primo un año menor que yo en ese tiempo ambos eramos menores de edad cuando comenzó esto (aclaro yo media 1,60 y el 1,80), realmente muchas cosas pasan por mi cabeza, pero nosotros vamos de vacaciones en familia por lo que cuando paso estábamos en la playa, al grano, todo esto comenzó cuando el me abrazaba por la cintura y ponía su cara en mis pechos, al principio era eso, lo consideraba algo inofensivo pero raro pues ninguno era de contacto físico, con los días fue escalando, me abrazaba por la cintura mucho, se pegaba a mi sobrepasando cualquier límite, se subia sobre mi espalda, casi inmovilizandome y pegaba su cuerpo contra mi hasta el punto que yo sintia su erección, luego comenzó a buscar momentos a solas para presionarse contra mi, se metía a mi cama en las madrugadas y me abrazaba, mantenía una erección contra mi retaguardia y respiraba agitadamente en mi oído por lo que no sabía si dormía o no, pero si yo lo echaba el se negaba a apartarse reclamando un tiempo más, esto escalo hasta que un dia me tocó, me tocaba el trasero amasandolo y ponía su erección contra mi pierna buscando fricción y con otra mano amasaba mi pecho y trataba de meter su mano bajo mi polera, puse límites unas cuantas veces pero al no querer que las cosas fueran incómodas entre nosotros no era firme, no se como catalogar esto pues ambos éramos menores y nose que pensar

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    Sanar es entender

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇺🇾

    Aprender a vivir sin querer matarme

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  • “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • “Siempre está bien pedir ayuda”

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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  • Si estás leyendo esto, es que has sobrevivido al 100% de tus peores días. Lo estás haciendo genial.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Historia
    De un sobreviviente
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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    De un sobreviviente
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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Mensaje de la Comunidad
    🇺🇸

    A todos los sobrevivientes aquí: los vemos, los escuchamos, les creemos.

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    Historia
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    #1933

    Hola a todos, sé que todos tienen una historia. Una historia de supervivencia, de terror, incertidumbre y valentía. Son valientes. No dejen que nadie les diga lo contrario. No minimicen su lucha ni su fuerza. Mi historia comenzó en 1998 cuando un oficial, al enterarse de que mi novio me había estrangulado, me dijo que debería haberme hecho la muerta en lugar de luchar por mi vida. En 2000, mi mejor amiga, mi alma gemela, fue asesinada por su novio. En 2009, pensé que mi príncipe azul había llegado. En cambio, enfrenté 15 años suplicando a un sistema fallido que salvara a mis hijos y a mí. Me pintaron como la ex enojada, la manipuladora, y me dijeron que mi ex solo quería ser padre. Nunca olvidaré el día en que estaba en mi porche con los agentes del sheriff amenazando con arrestarme mientras les explicaba entre lágrimas que ya era suficiente, y que no permitiría que mis hijos fueran maltratados, sin importar lo que decidieran hacerme. Tres largas y brutales horas después, los oficiales se fueron de mi entrada y mis hijos me abrazaron mientras sollozaban y finalmente se sentían seguros. Meses después, nuestro CFI finalmente validó lo que yo había estado diciendo durante una década. Mis hijos no estaban seguros con él. Mi historia no es única, es una norma desafortunada. He pasado 26 años rogando, suplicando y llorando, esperando un cambio. Eso termina hoy. Ya no toleraré un sistema fallido. Sé que hay multitud de recursos disponibles para las víctimas de violencia doméstica. Personas desinteresadas y valientes que apoyan a las víctimas, ofrecen apoyo y nos sostienen. Yo no tuve la oportunidad. Mis hijos no tuvieron la oportunidad. El sistema fragmentado nos falló y no teníamos a dónde acudir más que pararnos en ese porche y decir: "Hagan lo que tengan que hacer". En el año 2000, me enfurecí, me derrumbé y pensé que debía haber algo que pudiera hacer. En 2015, me enfurecí, me derrumbé y supliqué ayuda. En 2024 leí la historia sobre la Ley Kayden y dije: "¡Eso no les pasará a mis hijos!". En 2025 regresé a la universidad para obtener mi título en estudios legales, y hoy digo que habrá un cambio. Conozco las estadísticas, y son devastadoras. Anualmente se reciben 61,000 llamadas de emergencia por violencia doméstica en Colorado, entre el 65% y el 80% son reincidentes, más del 30% de la población se verá afectada por la violencia doméstica a lo largo de su vida, el 25% de las agresiones y el 15% de los homicidios se atribuyen a la violencia doméstica cada año, y hasta ahora se han registrado 38 muertes por violencia doméstica y 8 muertes infantiles en Colorado este año. Las estadísticas muestran que las víctimas necesitan un promedio de 7 intentos para salir de situaciones de violencia doméstica, y estas llamadas son las más peligrosas para los agentes. Ha llegado el momento. Se necesita un cambio. Planeo solicitar al estado de Colorado que exija la presencia de civiles altamente capacitados en cada llamada de violencia doméstica y bienestar infantil. Planeo cerrar la brecha entre los recursos existentes y los ciudadanos de nuestro gran estado que los necesitan. No tenía a dónde acudir, y hoy digo: ¡Basta ya! Me paro en el porche con mis compañeros supervivientes y digo: Esto se acaba ahora. No puedo lograrlo sola, no esta vez, así que les pido a todos que me apoyen a mí y a sus compañeros supervivientes para decir: «¡Ya basta!», y juntos sobreviviremos y prosperaremos. Por favor, visiten mi sitio web y revisen mi propuesta legislativa en sitio web . Su apoyo significa muchísimo, y sus historias ayudan a demostrar la importancia de esta legislación. Estoy planeando un evento a principios de septiembre, al que espero que asistan, aunque solo sea para saber que no están solos. Próximamente les daré más detalles.

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    De un sobreviviente
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    ESTÁS AQUÍ: Para tiempos de supervivencia, sufrimiento y tristeza.

    Me llamo Sobreviviente y cuando tenía unos 3 años, mi padre empezó a violarme. Mi madre me sujetaba. Él la violaba a ella, y ella me ofreció en su lugar. Esto continuó hasta los 23 o 24 años, poco antes de mi boda. Para cuando tenía 6 años, también estaba violando a otros miembros de mi familia. Entraba en mi habitación por la noche y tiraba mi camisón contra el cabecero, y entonces tenía que esperar mi turno con miedo y vergüenza mientras otros eran violados. Teníamos una cama de agua grande y todavía recuerdo cómo la cama subía y bajaba, subía y bajaba, subía y bajaba como en un barco. Una vez que terminaba, me limpiaba bruscamente con un trapo rojo de taller que usaba para limpiar el garaje. Así podía conservar el trapo para olerlo y tenerlo cerca sin que nadie se preguntara por qué estaba tan sucio con manchas rojas. La mayor parte del tiempo, mi padre era amable y educado. Pero una vez que se convertía en el monstruo, nadie hacía nada para detenerlo. Nunca hacía estas cosas cuando era amable. Solo cuando era el monstruo. Pero usaba los momentos de amabilidad para facilitar sus ataques. Te hacía sentir una falsa sensación de seguridad y paz que te hacía dudar de tu intuición y tus instintos de que era un hombre malo. Esto le facilitaba agredir sexualmente a otros niños y adultos. A medida que crecía, mis padres controlaban la narrativa de nuestras vidas, cada aspecto estaba cuidadosamente controlado. Como mi madre, que sabía cómo provocar abortos espontáneos. El primer aborto forzado que sufrí fue cuando tenía 15 años. No sé cómo logré llegar a la edad adulta. Sigo recordando cada vez más los abusos de otros familiares y miembros de la iglesia. Y otras cosas que mi padre hizo dentro de la iglesia donde fue pastor y luego diácono. Pero aún no puedo hablar de esos recuerdos. Creo que mi padre sentía que todo lo que hacía era inevitable, por lo tanto, nunca era su culpa porque no podía controlarse y cuando sucedía Dios lo perdonaría, así que todo estaba bien. Lo sé porque lo oí manipular a otro miembro de la familia para que hiciera lo mismo cuando tenía 11 años. A los hombres de nuestra familia también los manipulaban para que fueran abusadores. A mí también me manipularon. Para ser siempre la víctima. Obligada a guardar silencio, aprendí rápidamente lo que les sucede a las personas que se enfrentan a mi padre. Mueren o son agredidas. Como pueden imaginar, durante mi infancia tuve una ansiedad terrible por el miedo a ser agredida sexualmente y me esforcé mucho por pasar desapercibida. Pensé que eso podría ayudar. Pensé que importaba lo que vestía, el color de mi cabello, cuánto pesaba. Me ha llevado años, y probablemente me llevará más, desaprender las mentiras que me enseñaron. La preocupación me hacía enfermar constantemente de una cosa tras otra: tuve cáncer a los 32 años y antes de eso sufría de vértigo y mareos incapacitantes. Mis padres se conocieron mientras trabajaban en Texas para un predicador bautista fundamentalista independiente. Lester Roloff, un predicador bautista fundamentalista independiente que abría hogares en todo el país para niños, adolescentes y adultos con problemas. Le gustaba decir que estaba salvando a drogadictos, prostitutas y hippies. Creo que muchos de los niños en los hogares ya habían sufrido abusos durante su infancia y los hogares de Lester Roloff deberían haber sido un lugar seguro para sanar. En cambio, los niños conocieron cuidadores como mis padres. Mi madre estaba a cargo del hogar para mayores de 16 años y mi padre viajaba por todo el país recaudando dinero y predicando la línea del partido: los hombres eran como dioses y las mujeres eran peores que la tierra; su único valor era ser vírgenes y luego, una vez casadas, ser fábricas de bebés. Muy masoquistas y minimizando cualquier tipo de abuso, mis padres se tragaron la retórica malvada que se predicaba desde el púlpito. Mis padres finalmente llevaron su versión de abuso de Lester Roloff a las iglesias y comunidades donde vivíamos, desde Texas hasta Washington y finalmente a Alaska. Desapareció en un avión sobre las aguas cerca de Anchorage en 2006. Los eventos que rodearon su desaparición siempre fueron muy sospechosos, pero la intensa presión de mi familia me mantuvo callada. Durante casi tres años seguidos, un familiar me llamaba a diario para recordarme que hablar de "nuestros problemas familiares" era un pecado generacional que afectaba a cuatro generaciones. La presión por guardar silencio y hacer lo que mi familia me decía era tan grande que hubiera preferido morir antes que decepcionarlos. No fue hasta que me propuse sanar todo el trauma que descubrí que mi padre había fingido su muerte. Siempre me habían dicho que, desde su muerte, no había nada que hacer por lo que viví durante mi infancia. Pero déjenme decirles que saber que sigue ahí fuera, abusando de otros niños, hombres y mujeres, me impulsó a denunciarlo. Finalmente me sentí libre para empezar a hablar. Superar la presión de callar fue lo más difícil que he hecho en mi vida. Más difícil, incluso, que luchar contra el cáncer. He pasado muchos años en terapia cognitivo-conductual intensiva, EMDR y terapia polivagal aprendiendo a procesar mis heridas de forma saludable. Había presionado para que se presentaran demandas penales y civiles contra mis agresores, pero la prescripción en Texas no permite que se haga justicia. Ahora dedico mi tiempo a participar en paneles, podcasts y plataformas comunitarias sobre la intersección entre trauma, fe y defensa de los derechos. Uno de los mayores honores de mi vida ha sido compartir mi historia y abogar por la Ley Trey en el Senado de Texas en la primavera de 2025. Obligar a una víctima de agresión sexual a guardar silencio permitió que personas como mis padres continuaran con el maltrato durante tantos años. Haré todo lo posible para asegurar que la justicia no se vea limitada por los acuerdos de confidencialidad y la prescripción de los delitos. Mis esfuerzos me conectan con sobrevivientes, público interesado en crímenes reales, comunidades de salud mental y grupos religiosos que buscan comprender y afrontar el abuso. Invierto mi tiempo en guiar a sobrevivientes, crear recursos para la sanación y desarrollar herramientas digitales para ampliar el acceso a materiales de apoyo. Porque vivir una vida plena y saludable es lo que realmente deseo para mí, para todas las víctimas y sus familias. Creamos nuestras propias oportunidades para sanar.

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    Eres muy importante. Gracias por estar aquí.

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  • “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

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    De un sobreviviente
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    Brutalmente utilizado por un policía después de una parada de tráfico

    En mi historia original, COMENZÓ CON MI HERMANO, hablé del abuso que sufrí desde una perspectiva general. Era mi vida de abuso tal como la compartí en aquel momento. He estado trabajando para compartir tres casos de violación que solo evité permitiendo que los hombres tomaran lo que quisieran en lugar de pelear. El más traumático de los tres incidentes que mencioné involucró a un policía. Este es el relato. Me detuvieron cuando regresaba a casa de un grupo de estudio, siendo estudiante de tercer año en la universidad, una noche entre semana. Habíamos compartido dos copas hacia el final. NO apruebo conducir y beber, pero no estaba borracho, como confirmó el alcoholímetro más tarde. Me detuvieron y ya tenía los nervios asociados, agravados por el hecho de que aún no tenía la edad legal para beber alcohol durante tres semanas. Fue entonces cuando conocí al policía al que llamaré simplemente SIK. Me dio una sensación inquietante la primera vez que lo vi y eso nunca se detuvo. Aun así, coqueteé con él hasta cierto punto, desesperada por no meterme en problemas. Me hizo salir del coche, quitarme la sudadera con capucha, debajo de la cual solo llevaba un sujetador deportivo básico. Esa noche solo hacía unos dieciséis grados. Tenía frío y temblaba de miedo y de temperatura. Lo vi mirarme el cuerpo sin filtro. Otro coche patrulla se detuvo con dos agentes mientras me hacían las pruebas de alcoholemia. Ya me había registrado de forma incómoda. Una de las agentes que llegó era mujer y también me registró después de haber dicho que tenía algunos problemas con las pruebas de alcoholemia. Caminar hacia atrás en una línea imaginaria, talón con punta, fue lo único con lo que tuve problemas. ¡Es duro! La policía sacó el alcoholímetro que había pedido. Di 0,035. Eso es menos de la mitad del límite legal. En ese momento, SIK dijo que simplemente me seguiría a casa, en lugar de arrestarme, y el otro coche se fue. La parada completa duró quizás una hora. Los coches pasaban por la calle lateral en la que me había metido. Faros delanteros y traseros en la oscuridad. Después de que el otro coche se fuera, SIK me habló con más dureza y amenazas que nunca. Dijo que una chica como yo probablemente está acostumbrada a salirse con la suya. Aseguró que aún podía llevarme a la cárcel cuando quisiera, ya que mientras me lleva a casa y se asegura de mi seguridad, todo lo que hago sigue siendo una prueba. Podría arrestarme por posesión de alcohol y perdería mi licencia. Tenía miedo. Le dije que mi compañera de cuarto estaba en casa. Ella también era estudiante y se suponía que debía estar allí. Después de seguirme dentro de mi apartamento, llamé a mi compañera. Luego revisé su habitación. ¡No estaba! SIK me acusó de mentirle a un policía y echó el cerrojo desde adentro. Me hizo apoyar las manos en la pared de mi comedor con las piernas abiertas. Quería llamarla para que pudiera hablar con ella y confirmar que solía estar allí, pero me detuvo y me obligó a enviarle un mensaje para ver cuándo volvería. Me dio instrucciones de no preguntar ni decir nada más y lo revisó antes de enviarlo. Estaba en casa de su hermana y no volvería hasta tarde. En ese momento se quitó el cinturón de herramientas y lo puso en la encimera de mi cocina. Me dijo que, después de todo lo que había hecho por mí, ya no era gratis, ya que le mentí. Su pistola estaba justo a nuestro lado. Se aseguró de que la viera e incluso la giró para que me apuntara. Tenía miedo y le suplicaba. Estaba dispuesta a hacer lo que fuera. No estoy segura, pero creo que se lo dije. Me comunicó por radio desde su bandolera que se estaba tomando un descanso para "almorzar". Lo que recuerdo con certeza fue cuando dijo que esta vez me haría un registro completo, hasta quedar completamente desnuda, y me preguntó si estaba de acuerdo. En ese momento ya no tenía ninguna duda de lo que estaba pasando. Hice los ajustes necesarios, pero lo que hizo fue más de lo que había preparado. Me dedicó cumplidos vulgares sobre mi cuerpo mientras me abusaba descaradamente. Me amasó los pechos como si fueran masa. Me tocó mientras me preguntaba si podía usar un apéndice especial que tenía que penetraba más. Sabía a qué se refería. Sentí repulsión, pero acepté. Después del sexo inicial, con las manos apoyadas en la pared e inclinada hacia adelante, bajó el ritmo. Esperaba que ya casi hubiera terminado, pero decidió prolongarlo. Me mandó a mi habitación. Se quitó toda la ropa menos los calcetines. Complementó su anatomía y me hizo aceptar. Su miembro era muy superior al tamaño promedio, pero dudo que, de no haber llevado anillo de bodas, lo hubiera usado alguna vez. Era medio calvo, tenía una ceja prominente como la de un neandertal y una barriga cervecera pálida con muchos lunares por todo el cuerpo. Tenía bigote y perilla que no ocultaban del todo su cutis demacrado, que parecía tener cicatrices de acné severo. Casi todos los hombres eran más altos que yo, pero él era bajo y solo me superaba por unos centímetros. Nunca le había mentido tanto como cuando le dije lo que quería oír sobre ser sexy y desearlo. La única verdad era sobre su pene grande. SIK habló mucho, principalmente degradándome y confirmando que estaba de acuerdo con él. Clichés, como que yo era una puta, una zorra, una guarrilla y que me gustaba lo que me obligaba a hacerle, pero también me preguntó sobre mi vida sexual y mi historial de abusos. Quería que dijera que mi padre y mis entrenadores abusaban de mí, pero no mentiría. En cambio, le conté parte de la verdad sobre el abuso de mi hermano. Esa fue probablemente la peor parte. Decirle en voz alta a SIK lo que nunca solía admitirle a nadie, para su gran placer, me hizo daño. Eso fue peor que el sexo oral. Peor que obligarme a besarlo en algunos momentos. También fue cruel. Intentó amordazarme y empujarme hasta el fondo de mi garganta mientras le obligaba a hacerme sexo oral. Me empujó los tobillos detrás de la cabeza mientras me embestía con sus embestidas abusivas. Podía ver la cruel lujuria en sus ojos. Podía ver su sonrisa malvada. Me abofeteó muchas veces, pero no muy fuerte. Sí me azotó fuerte. Se dio cuenta de que me tenía cautiva y vulnerable a sus caprichos y que por fin estaba viviendo sus fantasías más oscuras. Hacía todo lo que él quería y lo alentaba porque quería que parara. ¡Tantas veces se detuvo justo antes de llegar al clímax! No quería que terminara. SIK intentó tener sexo anal conmigo y yo me adaptaba, pero era demasiado grande para mí. Lloré casi todo el rato de dolor, pero intentando actuar como una pareja ansiosa por que terminara. Después pensé que eso podría haberlo prolongado. SIK era probablemente el momento en que preferiría que sufriera más, como si me estuvieran violando en lugar de ocultar mi dolor. No duró mucho más de veinte minutos, pero fue terrible y lo reviví tantas veces en mi mente antes de emborracharme y colocarme hasta la muerte la noche siguiente después del trabajo. Así que el recuerdo vivió mucho más prominente en mi cabeza que un simple encuentro de 25 minutos. Alcanzo el clímax con facilidad, pero nunca tuve un orgasmo con él por su preferencia por causar dolor sexual. Cuando de repente se corrió dentro de mí, se quedó callado y apenas dijo una palabra más mientras se vestía, con cinturón de pistola y todo, y se fue en silencio. No tengo ni idea de qué significaba eso. Me asustó. Tuve miedo al conducir un tiempo y evité dormir en casa tanto como pude, lo que a veces significaba acostarme con hombres e incluso con amigos, solo para no volver. Fue la razón principal por la que no renové el contrato de alquiler y me mudé a un apartamento más pequeño, sola. Era la misma compañera de piso cuyo padre ya se había acostado conmigo sin mi consentimiento inicial. Le conté a mi compañera una versión corta y reaccionó como si fuera una historia genial. En cierto modo, se la conté así, como una forma de afrontarlo. El camino fácil y de menor resistencia. No admitir que pudo haber sido lo peor que me ha pasado en el ámbito sexual. Lo peor que me pasó en la universidad fue el corazón roto por perder a los hombres que amaba. Pero esas son historias para otro foro. Ya no expongo mi corazón para que lo pisoteen. Este incidente fue una de las llamadas de atención que me indicaron que debía cambiar por completo mi estilo de vida e intentar salvarme. También fue una de las cosas que más me costó comentarle a mi terapeuta, aunque lo pensé durante las sesiones.

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    Sanar significa no dejar a nadie atrás.

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
    Historia
    De un sobreviviente
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    ¿Cómo salgo de esta relación?

    Tengo 21 años, soy una mujer que creía haber encontrado al amor de su vida después de anhelar el amor por tantos años de adolescencia, sin embargo todo fue al contrario, si hubiera sabido como sería el estar con esta persona que creía el "hombre de mis sueños" de verdad que desearía estar sola para siempre. Lo conocí a mis 17 años aproximadamente desde ese entonces y el teniendo 18 hemos estado juntos, vamos para 4 años de relación pero necesito en serio consejos sobre como alejarme. Resulta que estudiamos la misma carrera en la misma universidad y aunque yo voy un poco mas adelantada este semestre volveremos a estar cerca, es por esto que no se como hacer para terminar la relación ya que el verlo todos los días va a ser muy difícil. Para dar un poco de contexto del por qué quiero acabar la relación es que llevo sufriendo violencia psicológica desde que iniciamos incluso como amigos, al principio no lo identificaba solo creía que era un hombre un poco diferente, incluso de esos que te venden como el chico malo y realmente juraba que cambiaría con el tiempo pero eso no fue así. Tuve que soportar que el siguiera muchas actrices de la industria para adultos y que le diera likes a esas publicaciones, también pasó que el antes de mi estuvo con muchas prostitutas cosa que me generaba mucha inseguridad. Ante toda esta baja de autoestima que empezó a crear en mi, decidí en autolesionarme y cuando se enteró fue la primera vez que me golpeó aunque en un inicio dijo que fue un accidente pero me hizo suplicarle mientras me pisaba mis manos para que no me dejara. Muchas cosas han pasado que no creo poder contarlas todas pero solo sé que este último año de relación todo empeoro en cuanto a la violencia física, empezó a escupirme, golpearme la cabeza con puños, jalonearme del cabello, abofetearme, dejarme morados en todo el cuerpo que incluso tuve que fingir hace un mes que tuve un accidente donde me chocaron, idea que fue dada por él. He pensado hace unos 3 meses en ya dejarlo y es tanta la ansiedad y el no poderle contar nada a nadie porque me aisló de mis amigos que no se que mas hacer, el día de ayer me estranguló y perdí la conciencia por unos segundos, fue tan doloroso por la idea de pensar que pude haber muerto, mi cuerpo no lo sentía, sentía que me caería y lo único que él hizo fue seguirme golpeando aún cuando pedí que buscara ayuda porque no entendía que pasaba. Todo esto pasó porque le dije que no tenía dinero para poder comprar comida ya que incluso no puedo gastar mi dinero porque todo debo dárselo sino me castiga como dejándome de hablar, manipulándome con que si no lo hago le dirá a mis padres que he incluso sacado dinero de ellos para cosas que no debo pero todo es por él. Ya no lo amo, creo que solo estoy en piloto automático pero tengo mucho miedo y no cuento con personas que puedan acompañarme así que debo soportarlo unos meses hasta que ya no lo tenga que ver pero con lo que pasó ayer me asusta mucho que pueda acabar con mi vida. Por favor si leíste esto dime que puedo hacer, quiero salir de esto antes de que él tome por completo mi vida.

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    🇨🇱

    Mi primo me tocaba pero no sé cómo considerarlo porque era menor que yo....

    Hace unos años tuve una experiencia desagradable, Tenido un primo un año menor que yo en ese tiempo ambos eramos menores de edad cuando comenzó esto (aclaro yo media 1,60 y el 1,80), realmente muchas cosas pasan por mi cabeza, pero nosotros vamos de vacaciones en familia por lo que cuando paso estábamos en la playa, al grano, todo esto comenzó cuando el me abrazaba por la cintura y ponía su cara en mis pechos, al principio era eso, lo consideraba algo inofensivo pero raro pues ninguno era de contacto físico, con los días fue escalando, me abrazaba por la cintura mucho, se pegaba a mi sobrepasando cualquier límite, se subia sobre mi espalda, casi inmovilizandome y pegaba su cuerpo contra mi hasta el punto que yo sintia su erección, luego comenzó a buscar momentos a solas para presionarse contra mi, se metía a mi cama en las madrugadas y me abrazaba, mantenía una erección contra mi retaguardia y respiraba agitadamente en mi oído por lo que no sabía si dormía o no, pero si yo lo echaba el se negaba a apartarse reclamando un tiempo más, esto escalo hasta que un dia me tocó, me tocaba el trasero amasandolo y ponía su erección contra mi pierna buscando fricción y con otra mano amasaba mi pecho y trataba de meter su mano bajo mi polera, puse límites unas cuantas veces pero al no querer que las cosas fueran incómodas entre nosotros no era firme, no se como catalogar esto pues ambos éramos menores y nose que pensar

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    Aprender a vivir sin querer matarme

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    🇨🇦

    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    A todos los sobrevivientes aquí: los vemos, los escuchamos, les creemos.

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    #1933

    Hola a todos, sé que todos tienen una historia. Una historia de supervivencia, de terror, incertidumbre y valentía. Son valientes. No dejen que nadie les diga lo contrario. No minimicen su lucha ni su fuerza. Mi historia comenzó en 1998 cuando un oficial, al enterarse de que mi novio me había estrangulado, me dijo que debería haberme hecho la muerta en lugar de luchar por mi vida. En 2000, mi mejor amiga, mi alma gemela, fue asesinada por su novio. En 2009, pensé que mi príncipe azul había llegado. En cambio, enfrenté 15 años suplicando a un sistema fallido que salvara a mis hijos y a mí. Me pintaron como la ex enojada, la manipuladora, y me dijeron que mi ex solo quería ser padre. Nunca olvidaré el día en que estaba en mi porche con los agentes del sheriff amenazando con arrestarme mientras les explicaba entre lágrimas que ya era suficiente, y que no permitiría que mis hijos fueran maltratados, sin importar lo que decidieran hacerme. Tres largas y brutales horas después, los oficiales se fueron de mi entrada y mis hijos me abrazaron mientras sollozaban y finalmente se sentían seguros. Meses después, nuestro CFI finalmente validó lo que yo había estado diciendo durante una década. Mis hijos no estaban seguros con él. Mi historia no es única, es una norma desafortunada. He pasado 26 años rogando, suplicando y llorando, esperando un cambio. Eso termina hoy. Ya no toleraré un sistema fallido. Sé que hay multitud de recursos disponibles para las víctimas de violencia doméstica. Personas desinteresadas y valientes que apoyan a las víctimas, ofrecen apoyo y nos sostienen. Yo no tuve la oportunidad. Mis hijos no tuvieron la oportunidad. El sistema fragmentado nos falló y no teníamos a dónde acudir más que pararnos en ese porche y decir: "Hagan lo que tengan que hacer". En el año 2000, me enfurecí, me derrumbé y pensé que debía haber algo que pudiera hacer. En 2015, me enfurecí, me derrumbé y supliqué ayuda. En 2024 leí la historia sobre la Ley Kayden y dije: "¡Eso no les pasará a mis hijos!". En 2025 regresé a la universidad para obtener mi título en estudios legales, y hoy digo que habrá un cambio. Conozco las estadísticas, y son devastadoras. Anualmente se reciben 61,000 llamadas de emergencia por violencia doméstica en Colorado, entre el 65% y el 80% son reincidentes, más del 30% de la población se verá afectada por la violencia doméstica a lo largo de su vida, el 25% de las agresiones y el 15% de los homicidios se atribuyen a la violencia doméstica cada año, y hasta ahora se han registrado 38 muertes por violencia doméstica y 8 muertes infantiles en Colorado este año. Las estadísticas muestran que las víctimas necesitan un promedio de 7 intentos para salir de situaciones de violencia doméstica, y estas llamadas son las más peligrosas para los agentes. Ha llegado el momento. Se necesita un cambio. Planeo solicitar al estado de Colorado que exija la presencia de civiles altamente capacitados en cada llamada de violencia doméstica y bienestar infantil. Planeo cerrar la brecha entre los recursos existentes y los ciudadanos de nuestro gran estado que los necesitan. No tenía a dónde acudir, y hoy digo: ¡Basta ya! Me paro en el porche con mis compañeros supervivientes y digo: Esto se acaba ahora. No puedo lograrlo sola, no esta vez, así que les pido a todos que me apoyen a mí y a sus compañeros supervivientes para decir: «¡Ya basta!», y juntos sobreviviremos y prosperaremos. Por favor, visiten mi sitio web y revisen mi propuesta legislativa en sitio web . Su apoyo significa muchísimo, y sus historias ayudan a demostrar la importancia de esta legislación. Estoy planeando un evento a principios de septiembre, al que espero que asistan, aunque solo sea para saber que no están solos. Próximamente les daré más detalles.

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    Abuso de mi madre en una piscina: Cuando quien debía cuidarme me dañó

    Nunca pensé que tendría que escribir esto, pero necesito sacar la verdad. Tenía 14 años cuando fui a una fiesta con mi mamá. Ella había estado bebiendo alcohol durante la noche. Más tarde, me metí a la piscina y, unos minutos después, ella entró al agua conmigo. Al principio, solo estábamos nadando. Luego, se acercó y me abrazó; yo le correspondí el abrazo porque era mi madre y no esperaba nada malo. Sin embargo, la situación cambió rápidamente. Empezó a susurrarme al oído cosas sexuales, explicándome "qué les gusta a las mujeres", cómo besarlas y cómo tocarlas. Me dijo que les gustaba que les besaran el cuello y comenzó a hacerlo conmigo mientras seguía susurrando esas instrucciones. Después, comentó que también les gustaba ser tocadas durante esos momentos y empezó a acariciarme los hombros y el pecho. Sentí un nudo en el estómago. Cuando intentó bajar las manos hacia mis zonas íntimas, me paralicé del nerviosismo y el miedo. No supe qué hacer en ese instante, sentí que el mundo se detenía. Afortunadamente, logré reaccionar, me separé de ella y salí de esa situación. Esa noche entendí que el lugar más seguro debería haber sido con mi familia, pero no lo fue. El alcohol fue su excusa, pero la acción fue suya. Desde entonces, he cargado con mucha culpa y confusión, preguntándome por qué mi propio cuerpo reaccionó o por qué no la detuve antes. Pero ahora sé que no fue mi culpa. Yo era un niño y ella era la adulta responsable. Comparto esto en Our Wave para romper el silencio sobre el abuso incestuoso materno, un tema del que casi nadie habla. Si estás leyendo esto y te ha pasado algo similar con un familiar, quiero que sepas que no estás loco/a y no eres un "error". Tu cuerpo respondió como pudo para sobrevivir. Mereces sanar y mereces ser creído/a.

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  • “Realmente espero que compartir mi historia ayude a otros de una manera u otra y ciertamente puedo decir que me ayudará a ser más abierta con mi historia”.

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    Sanar es entender

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  • “Creemos en ustedes. Sus historias importan”.

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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • “Siempre está bien pedir ayuda”

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    Contar eso sin derrumbarme

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  • Si estás leyendo esto, es que has sobrevivido al 100% de tus peores días. Lo estás haciendo genial.

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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    Creemos en ti. Eres fuerte.

    “Puede resultar muy difícil pedir ayuda cuando estás pasando por un momento difícil. La recuperación es un gran peso que hay que soportar, pero no es necesario que lo lleves tú solo”.

    Mensaje de Sanación
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    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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  • Mensaje de Esperanza
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    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Mensaje de Sanación
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    Quisiera saber que se siente sanar.

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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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    ESTÁS AQUÍ: Para tiempos de supervivencia, sufrimiento y tristeza.

    Me llamo Sobreviviente y cuando tenía unos 3 años, mi padre empezó a violarme. Mi madre me sujetaba. Él la violaba a ella, y ella me ofreció en su lugar. Esto continuó hasta los 23 o 24 años, poco antes de mi boda. Para cuando tenía 6 años, también estaba violando a otros miembros de mi familia. Entraba en mi habitación por la noche y tiraba mi camisón contra el cabecero, y entonces tenía que esperar mi turno con miedo y vergüenza mientras otros eran violados. Teníamos una cama de agua grande y todavía recuerdo cómo la cama subía y bajaba, subía y bajaba, subía y bajaba como en un barco. Una vez que terminaba, me limpiaba bruscamente con un trapo rojo de taller que usaba para limpiar el garaje. Así podía conservar el trapo para olerlo y tenerlo cerca sin que nadie se preguntara por qué estaba tan sucio con manchas rojas. La mayor parte del tiempo, mi padre era amable y educado. Pero una vez que se convertía en el monstruo, nadie hacía nada para detenerlo. Nunca hacía estas cosas cuando era amable. Solo cuando era el monstruo. Pero usaba los momentos de amabilidad para facilitar sus ataques. Te hacía sentir una falsa sensación de seguridad y paz que te hacía dudar de tu intuición y tus instintos de que era un hombre malo. Esto le facilitaba agredir sexualmente a otros niños y adultos. A medida que crecía, mis padres controlaban la narrativa de nuestras vidas, cada aspecto estaba cuidadosamente controlado. Como mi madre, que sabía cómo provocar abortos espontáneos. El primer aborto forzado que sufrí fue cuando tenía 15 años. No sé cómo logré llegar a la edad adulta. Sigo recordando cada vez más los abusos de otros familiares y miembros de la iglesia. Y otras cosas que mi padre hizo dentro de la iglesia donde fue pastor y luego diácono. Pero aún no puedo hablar de esos recuerdos. Creo que mi padre sentía que todo lo que hacía era inevitable, por lo tanto, nunca era su culpa porque no podía controlarse y cuando sucedía Dios lo perdonaría, así que todo estaba bien. Lo sé porque lo oí manipular a otro miembro de la familia para que hiciera lo mismo cuando tenía 11 años. A los hombres de nuestra familia también los manipulaban para que fueran abusadores. A mí también me manipularon. Para ser siempre la víctima. Obligada a guardar silencio, aprendí rápidamente lo que les sucede a las personas que se enfrentan a mi padre. Mueren o son agredidas. Como pueden imaginar, durante mi infancia tuve una ansiedad terrible por el miedo a ser agredida sexualmente y me esforcé mucho por pasar desapercibida. Pensé que eso podría ayudar. Pensé que importaba lo que vestía, el color de mi cabello, cuánto pesaba. Me ha llevado años, y probablemente me llevará más, desaprender las mentiras que me enseñaron. La preocupación me hacía enfermar constantemente de una cosa tras otra: tuve cáncer a los 32 años y antes de eso sufría de vértigo y mareos incapacitantes. Mis padres se conocieron mientras trabajaban en Texas para un predicador bautista fundamentalista independiente. Lester Roloff, un predicador bautista fundamentalista independiente que abría hogares en todo el país para niños, adolescentes y adultos con problemas. Le gustaba decir que estaba salvando a drogadictos, prostitutas y hippies. Creo que muchos de los niños en los hogares ya habían sufrido abusos durante su infancia y los hogares de Lester Roloff deberían haber sido un lugar seguro para sanar. En cambio, los niños conocieron cuidadores como mis padres. Mi madre estaba a cargo del hogar para mayores de 16 años y mi padre viajaba por todo el país recaudando dinero y predicando la línea del partido: los hombres eran como dioses y las mujeres eran peores que la tierra; su único valor era ser vírgenes y luego, una vez casadas, ser fábricas de bebés. Muy masoquistas y minimizando cualquier tipo de abuso, mis padres se tragaron la retórica malvada que se predicaba desde el púlpito. Mis padres finalmente llevaron su versión de abuso de Lester Roloff a las iglesias y comunidades donde vivíamos, desde Texas hasta Washington y finalmente a Alaska. Desapareció en un avión sobre las aguas cerca de Anchorage en 2006. Los eventos que rodearon su desaparición siempre fueron muy sospechosos, pero la intensa presión de mi familia me mantuvo callada. Durante casi tres años seguidos, un familiar me llamaba a diario para recordarme que hablar de "nuestros problemas familiares" era un pecado generacional que afectaba a cuatro generaciones. La presión por guardar silencio y hacer lo que mi familia me decía era tan grande que hubiera preferido morir antes que decepcionarlos. No fue hasta que me propuse sanar todo el trauma que descubrí que mi padre había fingido su muerte. Siempre me habían dicho que, desde su muerte, no había nada que hacer por lo que viví durante mi infancia. Pero déjenme decirles que saber que sigue ahí fuera, abusando de otros niños, hombres y mujeres, me impulsó a denunciarlo. Finalmente me sentí libre para empezar a hablar. Superar la presión de callar fue lo más difícil que he hecho en mi vida. Más difícil, incluso, que luchar contra el cáncer. He pasado muchos años en terapia cognitivo-conductual intensiva, EMDR y terapia polivagal aprendiendo a procesar mis heridas de forma saludable. Había presionado para que se presentaran demandas penales y civiles contra mis agresores, pero la prescripción en Texas no permite que se haga justicia. Ahora dedico mi tiempo a participar en paneles, podcasts y plataformas comunitarias sobre la intersección entre trauma, fe y defensa de los derechos. Uno de los mayores honores de mi vida ha sido compartir mi historia y abogar por la Ley Trey en el Senado de Texas en la primavera de 2025. Obligar a una víctima de agresión sexual a guardar silencio permitió que personas como mis padres continuaran con el maltrato durante tantos años. Haré todo lo posible para asegurar que la justicia no se vea limitada por los acuerdos de confidencialidad y la prescripción de los delitos. Mis esfuerzos me conectan con sobrevivientes, público interesado en crímenes reales, comunidades de salud mental y grupos religiosos que buscan comprender y afrontar el abuso. Invierto mi tiempo en guiar a sobrevivientes, crear recursos para la sanación y desarrollar herramientas digitales para ampliar el acceso a materiales de apoyo. Porque vivir una vida plena y saludable es lo que realmente deseo para mí, para todas las víctimas y sus familias. Creamos nuestras propias oportunidades para sanar.

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    Brutalmente utilizado por un policía después de una parada de tráfico

    En mi historia original, COMENZÓ CON MI HERMANO, hablé del abuso que sufrí desde una perspectiva general. Era mi vida de abuso tal como la compartí en aquel momento. He estado trabajando para compartir tres casos de violación que solo evité permitiendo que los hombres tomaran lo que quisieran en lugar de pelear. El más traumático de los tres incidentes que mencioné involucró a un policía. Este es el relato. Me detuvieron cuando regresaba a casa de un grupo de estudio, siendo estudiante de tercer año en la universidad, una noche entre semana. Habíamos compartido dos copas hacia el final. NO apruebo conducir y beber, pero no estaba borracho, como confirmó el alcoholímetro más tarde. Me detuvieron y ya tenía los nervios asociados, agravados por el hecho de que aún no tenía la edad legal para beber alcohol durante tres semanas. Fue entonces cuando conocí al policía al que llamaré simplemente SIK. Me dio una sensación inquietante la primera vez que lo vi y eso nunca se detuvo. Aun así, coqueteé con él hasta cierto punto, desesperada por no meterme en problemas. Me hizo salir del coche, quitarme la sudadera con capucha, debajo de la cual solo llevaba un sujetador deportivo básico. Esa noche solo hacía unos dieciséis grados. Tenía frío y temblaba de miedo y de temperatura. Lo vi mirarme el cuerpo sin filtro. Otro coche patrulla se detuvo con dos agentes mientras me hacían las pruebas de alcoholemia. Ya me había registrado de forma incómoda. Una de las agentes que llegó era mujer y también me registró después de haber dicho que tenía algunos problemas con las pruebas de alcoholemia. Caminar hacia atrás en una línea imaginaria, talón con punta, fue lo único con lo que tuve problemas. ¡Es duro! La policía sacó el alcoholímetro que había pedido. Di 0,035. Eso es menos de la mitad del límite legal. En ese momento, SIK dijo que simplemente me seguiría a casa, en lugar de arrestarme, y el otro coche se fue. La parada completa duró quizás una hora. Los coches pasaban por la calle lateral en la que me había metido. Faros delanteros y traseros en la oscuridad. Después de que el otro coche se fuera, SIK me habló con más dureza y amenazas que nunca. Dijo que una chica como yo probablemente está acostumbrada a salirse con la suya. Aseguró que aún podía llevarme a la cárcel cuando quisiera, ya que mientras me lleva a casa y se asegura de mi seguridad, todo lo que hago sigue siendo una prueba. Podría arrestarme por posesión de alcohol y perdería mi licencia. Tenía miedo. Le dije que mi compañera de cuarto estaba en casa. Ella también era estudiante y se suponía que debía estar allí. Después de seguirme dentro de mi apartamento, llamé a mi compañera. Luego revisé su habitación. ¡No estaba! SIK me acusó de mentirle a un policía y echó el cerrojo desde adentro. Me hizo apoyar las manos en la pared de mi comedor con las piernas abiertas. Quería llamarla para que pudiera hablar con ella y confirmar que solía estar allí, pero me detuvo y me obligó a enviarle un mensaje para ver cuándo volvería. Me dio instrucciones de no preguntar ni decir nada más y lo revisó antes de enviarlo. Estaba en casa de su hermana y no volvería hasta tarde. En ese momento se quitó el cinturón de herramientas y lo puso en la encimera de mi cocina. Me dijo que, después de todo lo que había hecho por mí, ya no era gratis, ya que le mentí. Su pistola estaba justo a nuestro lado. Se aseguró de que la viera e incluso la giró para que me apuntara. Tenía miedo y le suplicaba. Estaba dispuesta a hacer lo que fuera. No estoy segura, pero creo que se lo dije. Me comunicó por radio desde su bandolera que se estaba tomando un descanso para "almorzar". Lo que recuerdo con certeza fue cuando dijo que esta vez me haría un registro completo, hasta quedar completamente desnuda, y me preguntó si estaba de acuerdo. En ese momento ya no tenía ninguna duda de lo que estaba pasando. Hice los ajustes necesarios, pero lo que hizo fue más de lo que había preparado. Me dedicó cumplidos vulgares sobre mi cuerpo mientras me abusaba descaradamente. Me amasó los pechos como si fueran masa. Me tocó mientras me preguntaba si podía usar un apéndice especial que tenía que penetraba más. Sabía a qué se refería. Sentí repulsión, pero acepté. Después del sexo inicial, con las manos apoyadas en la pared e inclinada hacia adelante, bajó el ritmo. Esperaba que ya casi hubiera terminado, pero decidió prolongarlo. Me mandó a mi habitación. Se quitó toda la ropa menos los calcetines. Complementó su anatomía y me hizo aceptar. Su miembro era muy superior al tamaño promedio, pero dudo que, de no haber llevado anillo de bodas, lo hubiera usado alguna vez. Era medio calvo, tenía una ceja prominente como la de un neandertal y una barriga cervecera pálida con muchos lunares por todo el cuerpo. Tenía bigote y perilla que no ocultaban del todo su cutis demacrado, que parecía tener cicatrices de acné severo. Casi todos los hombres eran más altos que yo, pero él era bajo y solo me superaba por unos centímetros. Nunca le había mentido tanto como cuando le dije lo que quería oír sobre ser sexy y desearlo. La única verdad era sobre su pene grande. SIK habló mucho, principalmente degradándome y confirmando que estaba de acuerdo con él. Clichés, como que yo era una puta, una zorra, una guarrilla y que me gustaba lo que me obligaba a hacerle, pero también me preguntó sobre mi vida sexual y mi historial de abusos. Quería que dijera que mi padre y mis entrenadores abusaban de mí, pero no mentiría. En cambio, le conté parte de la verdad sobre el abuso de mi hermano. Esa fue probablemente la peor parte. Decirle en voz alta a SIK lo que nunca solía admitirle a nadie, para su gran placer, me hizo daño. Eso fue peor que el sexo oral. Peor que obligarme a besarlo en algunos momentos. También fue cruel. Intentó amordazarme y empujarme hasta el fondo de mi garganta mientras le obligaba a hacerme sexo oral. Me empujó los tobillos detrás de la cabeza mientras me embestía con sus embestidas abusivas. Podía ver la cruel lujuria en sus ojos. Podía ver su sonrisa malvada. Me abofeteó muchas veces, pero no muy fuerte. Sí me azotó fuerte. Se dio cuenta de que me tenía cautiva y vulnerable a sus caprichos y que por fin estaba viviendo sus fantasías más oscuras. Hacía todo lo que él quería y lo alentaba porque quería que parara. ¡Tantas veces se detuvo justo antes de llegar al clímax! No quería que terminara. SIK intentó tener sexo anal conmigo y yo me adaptaba, pero era demasiado grande para mí. Lloré casi todo el rato de dolor, pero intentando actuar como una pareja ansiosa por que terminara. Después pensé que eso podría haberlo prolongado. SIK era probablemente el momento en que preferiría que sufriera más, como si me estuvieran violando en lugar de ocultar mi dolor. No duró mucho más de veinte minutos, pero fue terrible y lo reviví tantas veces en mi mente antes de emborracharme y colocarme hasta la muerte la noche siguiente después del trabajo. Así que el recuerdo vivió mucho más prominente en mi cabeza que un simple encuentro de 25 minutos. Alcanzo el clímax con facilidad, pero nunca tuve un orgasmo con él por su preferencia por causar dolor sexual. Cuando de repente se corrió dentro de mí, se quedó callado y apenas dijo una palabra más mientras se vestía, con cinturón de pistola y todo, y se fue en silencio. No tengo ni idea de qué significaba eso. Me asustó. Tuve miedo al conducir un tiempo y evité dormir en casa tanto como pude, lo que a veces significaba acostarme con hombres e incluso con amigos, solo para no volver. Fue la razón principal por la que no renové el contrato de alquiler y me mudé a un apartamento más pequeño, sola. Era la misma compañera de piso cuyo padre ya se había acostado conmigo sin mi consentimiento inicial. Le conté a mi compañera una versión corta y reaccionó como si fuera una historia genial. En cierto modo, se la conté así, como una forma de afrontarlo. El camino fácil y de menor resistencia. No admitir que pudo haber sido lo peor que me ha pasado en el ámbito sexual. Lo peor que me pasó en la universidad fue el corazón roto por perder a los hombres que amaba. Pero esas son historias para otro foro. Ya no expongo mi corazón para que lo pisoteen. Este incidente fue una de las llamadas de atención que me indicaron que debía cambiar por completo mi estilo de vida e intentar salvarme. También fue una de las cosas que más me costó comentarle a mi terapeuta, aunque lo pensé durante las sesiones.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.