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Bienvenido a Our Wave.

Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
Mensaje de Esperanza
De un sobreviviente
🇲🇽

Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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    De un sobreviviente
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    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
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    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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  • Creemos en ti. Eres fuerte.

    Historia
    De un sobreviviente
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    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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  • Mensaje de Sanación
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    Aprender a vivir sin querer matarme

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  • “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

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    Contar eso sin derrumbarme

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    Quisiera saber que se siente sanar.

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  • Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

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    Sanar es entender

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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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  • “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

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    ¡La curación puede ocurrir y ocurre!

    A los veintiséis años fui violada por un desconocido. Me llevó muchos años reconocer que lo que me había sucedido era una violación. Aunque, angustiada por lo sucedido, lo bloqueé de mi mente durante varios años antes de acudir a un terapeuta en busca de apoyo. Decidí ir a terapia porque estaba luchando contra una profunda depresión. No asistí a un Centro de Crisis por Violación. Me llevó varios años revelarle a mi terapeuta de entonces que había sido violada. Había enterrado lo ocurrido en lo más profundo de mí y nunca le había revelado a nadie lo que pasó esa noche. La persona que me violó era amiga de unos amigos míos. Estuve fuera el fin de semana y, afortunadamente, nunca lo volví a ver. Si bien mi proceso de sanación ha sido largo, ha sido de gran apoyo y me ha permitido sanar de muchos problemas diferentes de mi infancia y de la violencia sexual. Ya no siento culpa ni vergüenza por lo ocurrido esa noche y animo a cualquier hombre o mujer que haya sufrido violencia sexual a acudir a un terapeuta especializado en violencia sexual y a que un profesional con experiencia le acompañe en su proceso de sanación. No me arrepiento y estoy agradecida con las maravillosas mujeres que me han apoyado para sanar de una experiencia profundamente traumática. La sanación es posible y ocurre. No te rindas, como yo nunca me he rendido. He aprendido que, como muchas sobrevivientes de abuso, soy una mujer muy resiliente. Vivo la vida hoy con los pies en la tierra y, aunque recuerdo lo que me ocurrió en la violación, he sanado emocionalmente del dolor y la pena de esa experiencia traumática.

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  • Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

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    #44

    Al final de mi primer año de universidad, estaba en una fiesta. Hacia el final de la noche, después de haber estado bebiendo, dije que quería ir a fumar y un chico que había estado interesado en mí me preguntó si podía acompañarme. Éramos amigos en ese entonces, así que acepté. Fuimos a la zona de atrás, que era un porche cerrado tipo invernadero y no había nadie allí. Después de terminar de fumar, se inclinó y me besó. Me quedé impactada, pero al principio seguí. Procedió a besarme con más intensidad y empezó a tocarme. Sintiéndome incómoda, me detuve y le dije que quería entrar. Me senté en una mesa dentro y él estaba a mi lado. Empecé a sentir el subidón de fumar mientras conversaba con mis amigos que estaban justo enfrente. De repente, sentí su mano subir por mi muslo y empezó a frotarme por encima de los pantalones cortos. Me quedé paralizada, pensando: "¿Qué demonios está pasando ahora? Esto es muy raro y no lo estoy disfrutando. ¿Estoy demasiado drogada para hacer algo ahora? Hay tanta gente a mi alrededor y nadie sabe qué está pasando. ¿Qué está pasando?". Después de lo que me pareció una eternidad, sentí que intentaba meterse en mis pantalones cortos y fue entonces cuando reaccioné y lo miré. No sabía qué decir, y no recuerdo bien qué pasó en ese momento. Estaba en shock. Me dijo algo, probablemente le respondí algo, y luego simplemente se fue. Al día siguiente, lloré y tuve crisis nerviosas en los baños del centro de estudiantes. Estaba confundida y en conflicto conmigo misma intentando procesar lo sucedido. Sentí que era mi culpa porque busqué en Google cosas como "¿qué constituye agresión/acoso sexual?" porque no estaba segura de si lo que había pasado contaba. Pensé que, como solo fue tocarme, no era para tanto. Pensé que porque estaba bajo la influencia era mi culpa. Que no debería haber estado tan jodida. Que no debería haberlo estado engañando y haciéndole creer que estaba interesada en él. Que debería protegerlo porque era amigo de muchos de mis amigos. Pero al final de todo, ÉL ESTABA EQUIVOCADO. ME PUSO EN UNA SITUACIÓN EN LA QUE ESTABA INCÓMODA Y ÉL ME HABÍA VIOLADO EN UNA HABITACIÓN LLENA DE GENTE. Estoy aquí para decir que no importa la acción, no importa cuán pequeña sea, si fuiste violada tus sentimientos son VÁLIDOS. Si no diste tu consentimiento y te sentiste incómoda, ES AGRESIÓN. Sigue siendo tu historia. TU trauma con el que tienes que vivir. No lo ignores ni lo menosprecies porque sientas que no merece ser etiquetado. Tú eres digno. Mereces ser escuchado.

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    Piensa en lo lejos que has llegado.

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    Sobreviviente de COCSA

    Mi historia de agresión sexual es inusual para la mayoría y difícil de comprender. ¿Quién creería que los niños son capaces de saber y hacerle cosas tan horribles a una persona? La mayoría de los niños no son así y sus experiencias son diferentes. Ocurrió por primera vez cuando yo tenía 8 años, mientras que mi abusador tenía 7. Recuerdo que el abuso se produjo gradualmente a medida que construíamos nuestra amistad. Al principio, hacíamos cosas típicas de niños, como jugar y bromear. Un día, me invitó a jugar a un nuevo juego con él. Le dije que sí. Pensé que sería una de esas bromas tontas suyas. En cambio, me bajó los pantalones y me frotó las nalgas con su parte íntima. Fue un momento muy incómodo para mí, ya que crecí en una familia estrictamente cristiana. Nunca había visto a nadie en televisión ni oído hablar de lo que me hacía. Después, recuerdo que me daba vergüenza contárselo a nadie y sentía que me metería en problemas. Así que guardé silencio. ¿Cómo reaccionaría un padre si ve a sus hijos teniendo relaciones sexuales? ¿No asumirías automáticamente que era el hijo mayor el que le enseñaba a alguien este comportamiento? Esto continuó durante casi dos años. Su comportamiento se volvió más agresivo y sus peticiones, cada vez más raras. Una vez, me rogó que bebiera su orina directamente de su parte. Le dije que no. Y cruzó la habitación furioso y pisoteando. Siguió insistiendo y exigiendo que lo intentara. Finalmente, cedí, pero le dije que solo lo hiciera de una taza. Fue la experiencia más deshumanizante de mi vida. Poco después, mi padre nos pilló. Recuerdo que intenté apartarlo de encima. Y le dije que mi padre venía, y él insistía cada vez más. Supongo que pensó que mentía para convencerlo de que se bajara. No paró hasta que mi padre entró en la habitación.

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  • “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
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    No estás sola. Espero que cada día crezcas en amor y belleza. Estoy contigo.

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    🇬🇧

    13 y el color verde

    Dedicación: A todas las mujeres y niños que luchan contra la violencia doméstica. Presencié violencia doméstica entre mi madre y su novio a diario, desde los 6 hasta los 11 años. Presencié ataques brutales; en una ocasión, mi madre dejó de respirar. Era un hombre muy celoso. Quería alejarme lo más posible. Incluso llegó a romperle la pata a mi perro en un ataque de ira. Mi madre fue víctima de la manipulación de una pandilla local y comenzó a consumir drogas. Su novio les robó y mi madre fue secuestrada. Ambos tuvimos que ir a una casa de acogida. Me quedé con mi abuela dos meses sin saber dónde estaba mi madre ni siquiera si estaba viva. La pandilla encontró al novio de mi madre y lo golpearon hasta casi matarlo. Más tarde, mi madre recibió un ultimátum: él o yo. Ella me eligió a mí. Después de nosotros, él se fue con otra familia. Desafortunadamente, esos niños no tuvieron tanta suerte. El sistema de acogida los separó a todos. No ha sido hasta estos últimos meses que he aprendido a aceptar lo sucedido. Ha sido una montaña rusa de emociones: confusión, ira y lágrimas. Tuve que despedirme de la niña inocente que una vez fui yo. En un momento crucial, cuando mi mente infantil debía estar desarrollándose y comprendiendo el mundo, tuve que saltarme esa parte por completo. Rápidamente me vi envuelta en el mundo de los adultos. Después de que todo terminara, tuve que construir una nueva base y crear una persona completamente nueva. Fue casi como si Norma Jean se hubiera transformado en Marilyn Monroe o Beyoncé en su álter ego, Sasha Fierce. Antes de esto, no tenía identidad. A los 6 años, apenas estaba empezando a encontrar mi lugar en el mundo, que rápidamente me fue arrebatado. No fue hasta los 17 que tuve que volver a encontrarme cara a cara con el maltratador de mi madre. Una noche, ella llegó a casa completamente borracha, llevándolo a cuestas. Lo miré fijamente a los ojos y le dije que ya tenía 17 años, no 7, que no le tenía miedo y que ya no podía hacernos daño. La policía terminó escoltándolo. Mi madre siempre me animó y me dijo que creía en mí y que debía creer en mí misma. Estoy muy agradecida por eso. Estoy muy agradecida por la vida. Cada día me despertaba y me preguntaba si ese día sería el día de mi muerte. Creo que la forma de superarlo fue luchar o huir. Mi cuerpo eligió luchar. Tenía una mejor amiga en aquel entonces con la que sigo siendo mejor amiga hasta el día de hoy. Su madre también estaba lidiando con sus propios demonios en casa, así que nuestra amistad se hizo más estrecha. A mi madre le costó mucho aceptar lo sucedido. Desafortunadamente, ella es solo una sombra de lo que él fue. La canción de Jessie J, «I Miss Her», lo resume a la perfección. Ella todavía respira, pero no está realmente viva.

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    De un sobreviviente
    🇺🇸

    #870

    Sobreviví. Salí. Tú también puedes. Insidioso y astuto son las palabras que me vienen a la mente cuando me pregunto cómo caí en la trampa. Mi exesposo era tan encantador que todos pensaban que era una gran persona, y yo también. Tanto que decidí ignorar que me violó y lo atribuí a la bebida. Poco a poco, a medida que salíamos y nos casábamos, intentó controlarme mostrándose furioso y violento cuando salía con amigos, iba al gimnasio o a la biblioteca a estudiar. Me decía que no podía ir al gimnasio porque había hombres. Me prohibía ir a eventos del trabajo. Me llamaba al trabajo cuando trabajaba hasta tarde y me acusaba de tener aventuras, y luego me maltrataba verbal y físicamente. Tenía tanto éxito manipulando a los demás que incluso mi padre, al principio, no me creyó cuando le conté del monstruo y las cosas horribles que había pasado. Finalmente le conté lo que había pasado cuando amenazó con matarme y me persiguió con un bate de béisbol. Pude subirme al coche, escaparme y llamar a mi padre llorando y gritando. Pensó que me había vuelto loca. Algunos amigos también pensaron que me había vuelto loca y me dijeron que era tan amable y se burlaron cuando les dije que iba a pedir el divorcio y una orden de protección. Después de las dos primeras llamadas al sheriff, me creyeron y fueron muy amables, pasando frecuentemente por mi casa para asegurarse de que estuviera a salvo. Hay poder en que te crean. Hay fortaleza en saber que otros han salido con vida y finalmente han recuperado la salud. Todavía tengo flashbacks ocasionales y ciertas situaciones me desencadenan la ansiedad, pero he vuelto a confiar en la gente y ya no temo meterme en problemas si paso tiempo con amigos. Es más, me he permitido volver a ser emocionalmente vulnerable con otras personas después de todos estos años. Eso fue un gran paso para mí. Y realmente me siento una buena persona de nuevo.

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  • Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

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    🇨🇦

    Carta a mi acusador.

    Le escribí esta carta a mi tío, que siempre se ha hecho la víctima. Querido tío X: Han pasado 28 años desde que esto ha atormentado a todos los involucrados y, después de todo este tiempo, nunca he hablado directamente al respecto para no armar revuelo. Pero ahora siento que debo decirlo porque no puedo permitir que esto siga atormentando a mi familia y que tú sigas atacándonos. Hasta el primer incidente, eras mi tío favorito, el que me atraía, apuesto a que nunca lo supiste. Sin embargo, también fuiste mi primer encuentro sexual, la primera vez que sentí una erección, la primera persona a la que le tuve miedo. Recuerdo subir las escaleras lentamente para ir al baño y que me llamaras a tu habitación y me metieras bajo las sábanas. Recuerdo sentir tu erección contra mi trasero mientras me dabas palmaditas; esto ocurrió muchas veces. Recuerdo dormir en el sofá y sentir tu aliento en mi cara mientras me metías la lengua en la oreja. Recuerdo la conmoción y el miedo que me causó. Recuerdo la sensación de tus manos en mis nalgas y mis pechos, recuerdo que pusiste mis pequeñas manos en tu regazo. Recuerdo esconderte en el baño con la cadena cerrada y tú apretándote contra el otro lado de la puerta preguntándome qué hacía allí, mientras yo observaba cómo tus ojos intentaban ver más allá de la cerradura. Recuerdo empujar la cómoda contra la puerta del dormitorio delantero y esperar que no entraras, escondiéndome con mis primos y mi hermana pequeña. También recuerdo cómo me sentí cuando mi abuela me dijo que no dijera nada si quería que nuestra familia siguiera unida. Recuerdo la llamada que recibieron mis padres en mitad de la noche y que les dijeran por teléfono que esto nos estaba pasando, meses después de haberles contado a nuestra abuela, tía y tío sobre los incidentes. Recuerdo oír a mi madre gritar y a mi padre chillar, recuerdo la mirada de mi hermano mientras estaba de pie al pie de las escaleras queriendo salir a buscarte, pero se detuvo porque mi padre, tu hermano mayor, estaba llorando en lo alto de las escaleras. Recuerdo el miedo, la emoción y el alivio de que finalmente lo supieran, pero también recuerdo escuchar a mi madre llorar e intentar ocultárnoslo, mientras se culpaba por no habernos protegido de ti. Recuerdo que muchos de los nuevos nos culpan por tus acciones. Recuerdo estar sentada frente a un desconocido en una habitación cerrada mientras le contaba lo que nos hiciste. Recuerdo abrazar a mi hermanita, que intentó mantenerse fuerte y protegerme mientras yo me sentía culpable por no haber podido protegerla. ¿Suena esto como una chica que sedujo a su tío (como diría la abuela), que tenía al diablo en la mirada? ¿Que está siendo vengativa y te está arruinando la vida? Se suponía que debías protegernos, pero no lo hiciste y, peor aún, nos culpaste. Te hiciste la víctima, te hiciste la víctima, la que está herida por todo esto y afirma que te destruyó la vida. Tú, que te casaste, tuviste hijos y tienes una casa, tú, que has tenido a la mayoría de tus hermanos a tu lado en aquel entonces. Has logrado convencer a tu esposa de que te sedujimos. Yo era la mayor y tenía solo 12 años, una niña muy ingenua de 12 años, mi hermana era la más pequeña con 10, cuatro niños, cuatro personas cuyas vidas cambiaron para siempre debido a tus impulsos sexuales. Imagina por un momento que este fuera tu hijo o tus hijastros quienes estaban siendo abusados y la gente los culpaba por ello, diciendo que sedujeron a un hombre adulto, luego intenta imaginar a esa persona regresando una y otra vez diciendo que tu hijo está mintiendo, que es su culpa y que arruinó la vida de ese hombre adulto, así es como nos ha sentido una y otra vez. Tus acciones nos han pasado factura. ¿Tienes alguna idea de lo que es escuchar a tu propia abuela decir que tenías al diablo dentro? ¿Sabes lo que es recibir cartas diciendo que creían que actuamos de manera inapropiada y que no nos acercaríamos a sus esposos porque los seduciríamos? Éramos solo niñas. Una semana después de mi boda, mi madre tuvo que echar a mi abuela del jardín delantero mientras les gritaba a mis padres que "si nos hubieran criado bien, esto nunca habría pasado" delante de los vecinos. Mi luna de miel se vio empañada porque ambos pensaron que debíamos ayudar a aliviar sus vidas. Todo en mi vida cambió en un instante; cambió la primera vez que decides dar rienda suelta a tus impulsos sexuales con niños. No puedo hablar del comportamiento de las otras víctimas, pero sí diré esto: míralas, observa sus vidas actuales y dónde han terminado, y recuerda que podrían haber sido diferentes si te hubieras mantenido callado. Cada uno de nosotros ha estado luchando contra sus propios demonios en esta etapa de nuestras vidas: dejaste que otros nos atacaran verbalmente por cobarde y dejaste que los niños asumieran la culpa de tus impulsos; dejaste que la familia se destruyera porque no hiciste lo correcto. Pasé muchas horas intentando aceptarlo todo y el daño que me causó. Luché con ello todos los días; no se trata solo de los tocamientos inapropiados, sino de cómo se manejó. Así es como tú, mi abuela y quienes me conocían me hicieron sentir. Ni una sola vez se han puesto de pie y han dicho que hicieron algo mal; eligen culpar a los niños en lugar de admitir que fueron ustedes. Ahora tengo 40 años, tengo dos hijos maravillosos y una excelente carrera como enfermera titulada en cuidados intensivos. Obtuve mi Licenciatura en Enfermería, un diploma en Ciencias Pre-Salud y un diploma en Administración de Consultorios Médicos, todos con honores, y todo esto como madre divorciada, soltera y a tiempo completo. He tenido muchos altibajos, pero soy fuerte, soy una luchadora, soy inteligente, compasiva y, sobre todo, una madre excepcional para mis hijos. Sus acciones ya no tendrán peso en mi vida, ya no me definirán, ya no serán algo a lo que haya sobrevivido; elijo triunfar y superarlo, elijo perdonar a mi familia extendida por sus responsabilidades porque elijo amarme. Sin embargo, es gracioso, la línea que sobresale en todo el archivo CAS, que tiene 32 páginas, es la que dices: "Te estoy tocando porque necesito una novia", esta es la razón por la que nuestras vidas cambiaron para siempre.

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  • Bienvenido a Our Wave.

    Este es un espacio donde sobrevivientes de trauma y abuso comparten sus historias junto a aliados que los apoyan. Estas historias nos recuerdan que existe esperanza incluso en tiempos difíciles. Nunca estás solo en tu experiencia. La sanación es posible para todos.

    ¿Cuál cree que es el lugar adecuado para empezar hoy?
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    🇲🇽

    Cómo es posible ?

    En México se aproxima que al menos dos personas son violadas cada hora, esta cifra no la conocía hasta hace poco, cuando sufrí de abuso minimicé demasiado lo que me había pasado, pensaba, hay chicas que son violadas y torturadas, mueren o nunca más son encontradas, por que lo mío importaría? Soy hombre, como es que alguien puede creer que un hombre sufrió de abuso sexual? Verás, tengo 22 años, me encontraba en un día cualquiera, no hace demasiado lo había dejado con una pareja, y una “amiga” de la secundaria que alguna vez fue mi ex me escribió, respondió una historia en Instagram y empezamos a hablar, tenía mucho tiempo de haberla visto por última vez, me dijo que te parece si nos vemos el lunes ? Yo accedí y le dije claro vayamos por un café, ella vive sola por lo que la idea de ir a su casa y comer no me parecía mala, como dos adultos maduros, ella dijo vayamos a un café y le dije está bien, estaríamos dos horas en el café por que ella después tenía que irse a un compromiso y yo tenía un trámite que realizar, a la mitad del café su madre le marcó y canceló su compromiso, por lo que ya no tenía que irse, después de eso fuimos a un bar cercano, bebimos un par de tragos y jugamos alguna partida de billar, mientras jugábamos ella me Seducía y besaba, lo que al inicio no me pareció desagradable, pasando un rato decidimos ir a su casa, llegamos y evidentemente la idea era besarnos, tener un faje e irnos, yo no llevaba preservativos y tampoco quería llegar a más por que tenía dudas, aún no sabía si yo quería volver con mi ex así que tapo o quería ir más allá, llegamos a su cuarto y empezamos, besos, roces y un poco de toqueteo, empezamos a desvestirnos y yo decidí no bajar mi pantalón, ella insistió y con incomodidad dije bueno, me quedé en ropa interior y seguimos besándonos, después de eso ella se subió encima de mí, esta chica no era más pesada que yo pero si era pesada, al subirse sentí algo raro y es que no estaba encima de mi pelvis si no de mi abdomen, me siguió besando y en algún punto me quedé sin aire, si bien podía respirar, me sentía muy débil como para moverla, ella me dijo quiero que lo metas, a lo que yo respondí NO, no tengo preservativos y la verdad prefiero no hacerlo así, ella me dijo que tenía el implante por temas de salud, que no quedara embarazada, inmediatamente dije NO importa, el embarazo no es lo único que me preocupa, no tengo preservativos tal vez otro día, ella no dijo nada y siguió besándome, después de un rato ella bajó su mano, sacó mi pene y yo intenté quitar sus manos, le dije basta no quiero, ella parecía no escuchar a lo que yo dije espera es que no te va a gustar, hace poco tuve una infección y es mejor así, me dijo ah sí que infección ? Yo no supe qué contestar al momento y ella dijo es mentira, lo metió, se sentó por completo y después de unos pocos segundos eyacule, incómodo le dije ya, ya me vine no se puede más, pese a ello ella se quedó sentada encima de mi, exactamente en la misma posición, le dije bueno ya terminamos muévete por favor, ella me dijo que no que había sido muy rápido y que aún no estaba satisfecha, yo le dije que tal vez otro día, ella notó mi cara de incomodidad y me dijo que pasa? Yo le dije tengo muchas cosas en la mente puedes moverte ? Siguió sin hacerme caso y me dijo no puedo quedar embarazada y si te preocupa hace un año que no estoy con alguien, yo no tengo nada, le dije al momento no es eso, sin más ideas le dije me estoy quedando sin aire ella se movió un poco de lado y cuando pude respirar fui capaz de moverla, me empecé a vestir y ella aún desnuda agarró mi ropa la abrazó y no quería dármela, empezó a decir entonces me vas a abandonar? Me dejarás aquí desnuda, anda déjame limpiártelo con la boca, espera un poco y sigamos o duerme aquí, yo le dije que era tarde que tenía que regresar a casa y que no podía quedarme, aún con mi ropa en sus brazos y sin querer dármela le dije bien volveré otro dia, ella dijo está bien pero ese día te quedarás, le dije que sí que no había problema, solo entonces soltó mi ropa y me la dio, me vestí y salí de ahí, subí a un taxi y comencé a escribirle a mi mejor amiga, en ese momento me sentía estúpido y jamás me había sentido tan vulnerable, no dejaba de culparme y decirme una y otra vez si no hubieses ido todo estaría bien, lo hablé con mi mejor amiga y mi psicóloga, más tarde con una asociación de apoyo y todos dijeron lo mismo fue “violacion” detuve mis lágrimas y empecé a decirme a mí mismo, no puedes ser tan tonto, empecé a minimizarlo, y como dije al inicio me repetía, hay chicas que no regresan, son drogadas, violadas y torturadas, nunca son encontradas, tú fuiste a su casa, tu bebiste con ella tú accediste a un faje, como es que lo llamas abuso? Sin embargo sigo sintiéndome culpable, me siento vacío, solo y con mucho miedo, miedo a una ets, miedo a contarlo, e incluso miedo a admitirlo, no puedo evitar pensar que tal vez yo fui el culpable, que no debería estarme quejando y que al contarlo simplemente dirán por qué te quejas de ello ?

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    Corazón fuerte

    Si alguien quisiera entender quién soy, tendría que saber que… No sabría cómo ni por dónde empezar. Supongo que por la base de todo: mi niñez. Me llamo Name. Nací en Venezuela, pero me crie toda la vida en España, bueno, a partir de los ocho años. Mi niñez… qué decir. Era feliz. Fui feliz. O eso cree uno a esas edades. Mis primeros ocho años en Venezuela. Supongo que fui feliz. Una familia que me quería, un hermano, una mamá… aunque nunca un papá. Mami siempre supo cómo tirar ella sola con nosotros. Siempre me inculcó cosas buenas de mi padre. Incluso me enseñaba cartas y fotos de él. Crecí queriendo a mi padre, aun sin haberlo visto nunca en persona. Tuve un colegio que me gustaba mucho, aunque he de decir que la liaba mucho. Era demasiado ruido para aulas tan pequeñas. Tengo muchos recuerdos bonitos, otros que ahora de adulta sé que no lo fueron. Me dieron todo, tuve todo. A pesar de venir de una familia humilde, nunca me faltó un plato de comida, nunca me faltó amor, nunca me faltó nada. Todo se complica… Cuando cumplo los cuatro años, cuando ya eres un poquito, pero muy poquito, más consciente de la vida, todo se complica. Mamá dejó de estudiar y decidió trabajar. Eso implicaba verla menos. Eso implicaba ser cuidada por otras personas. Eso implicaba muchas cosas. A partir de ahí mi vida se derrumbó. A partir de ahí marcaría un antes y un después. A partir de ahí mi vida en la adultez sería distinta. La gravedad de todo lo vi al crecer. Aunque he de decir que tuve una pequeña reacción siendo tan pequeña. Podría decir que algo dentro de mí me dijo: esto está mal, esto no puede ser así. Siempre he dicho: ¿dónde estaba Dios? Soy creyente, o fui creyente, pero poco a poco todo eso fue desapareciendo. Cuanto más dolor me causaba la vida, más dejaba de creer. No me enrollo más… vamos al principio. Pues sí, tuve una niñez bastante bonita. Aunque la parte mala ahí está, y creo que estará por siempre en mi vida. Supongo que escribirlo me hace sentir un poquito mejor. Recalcar toda mi vida me hace sentir algo mejor. Fui violada. Sí, abusaron de mí siendo tan solo una niña de cuatro años. A partir de ahí me destrozaron la vida. Fui cumpliendo años y eso seguía sucediendo. Supongo que para mí era algo normal. Un niño, al sufrir eso, jamás podría darse cuenta de la gravedad. La persona que se supone que tenía que cuidar de mí era la causante de mis traumas ahora de mayor. Mi hermano y yo, siempre unidos, siempre juntos, mano a mano. Pasó por lo mismo, solo que yo cedía. Cedí muchas veces porque sabía que era la única forma, la única forma que tenía para proteger a mi tesoro más preciado: mi hermano. ¿Dónde estaba mi familia? Éramos tan solo unos niños que necesitaban ayuda de un adulto. ¿Dónde estaban todos? ¿Por qué nunca nadie se dio cuenta? Tan solo necesitábamos a un adulto que nos ayudase. ¿Cómo íbamos nosotros mismos a ayudarnos? Mi vida cambió. Mi tía nos devolvió la vida. La decisión de venir a España cambió nuestras vidas. Era un pequeño viaje. Jamás pensábamos quedarnos aquí a vivir. Ed y yo felices, con nuestra pequeña maleta, sabiendo que algún día volveríamos a Venezuela, que en un mes o así estaríamos de vuelta. Y aquí estoy, veinte años después, agradeciendo día a día la decisión de quedarnos aquí. Ahí empezó mi verdadera infancia feliz. Nos dieron todo. Mis tías nos dieron todo. Nunca había sido tan feliz. Mamá se enamoró. Ahí conoció al que creí mi padre. Es normal, ¿no? Te crías sin una figura paterna y cuando entra alguien en tu vida con tanto amor para darte… cómo no creer que es tu padre. Mil viajes, muchas playas, muchos planes, mucho de todo. Él nos dio tanto. Estuvo en todo. Cómo no haberle querido tanto. El colegio es verdad que no me gustaba tanto. Sufrí mucho bullying. Supongo que no estarían acostumbrados a ver a una niña latina, pelo rizado y rasgos de negra. Esa parte quiero omitirla. La verdad que me marcó demasiado. Pensé siempre que de ahí venía mi inseguridad. Crecí. O eso creía con catorce años. Me creía la reina del mambo. Quería vivir rápido, quería ser adulta, quería hacer mil cosas. Empecé a perderme. A ser una inconsciente con mamá. A ser una rebelde. Cuanto más me prohibían, más quería hacerlo. Creo que fue mi peor época. Nunca me sentí entendida por nadie. Nunca nadie se sentó a explicarme paso a paso cómo va la vida y desde cuándo tenía que empezarla a vivir como una adulta. Mamá lo hizo bien siempre, pero he de decir que no supo lidiar con una adolescente llena de ira, llena de rabia, llena de odio. Fui mi peor versión. Pero era adolescente, ¿quién se da cuenta a esas edades? Porque yo, hasta que no tuve un choque de realidad, no me di cuenta. Mi primer amor… Sí, tuve mi primer amor. Fue lo más preciado que la vida me había dado. Tus primeras veces en todo, tus primeros te quiero, tu primer sentimiento de amor, tu primer todo. Fue un fracaso. Supongo que éramos muy jóvenes e inexpertos. Yo quería más, salir al mundo, conocer gente. No me valía nada. Tuve más de un amor. Con todos fracasé. Pero me quedo con lo que aprendí con cada uno de ellos. Aprendí a saber qué merezco y qué no. Aprendí a quererme un poco más. Aprendí a no tolerar cosas que no. Aprendí a no quedarme con migajas. No sé por qué nunca me fue bien en el amor. Y la poca fe que me quedaba me la destrozaron. Cumplo dieciocho. Por fin mayor de edad. Por fin podría hacer lo que me diese la gana. Eso sentía y eso creía. Me duró bastante la rebeldía. Hasta que… Ocurriría de nuevo. Mamá se separa. Mi vida cambia. Todo cambia. Mi supuesto padre sigue siéndolo. Seguimos queriéndolo como el primer día. Seguimos viéndole. Seguimos todo con él, a pesar de no estar con mamá. Pero tuve un choque con la realidad. Creí que mis parejas me habían roto el corazón, pero creí mal. Él me rompió el corazón. Dejé de creer en el amor. Si la persona que más quería, a quien yo consideraba mi papá, me partió el alma, me partió el corazón… ¿qué iba a pensar del resto del mundo? ¿Cómo debía ser yo? Y llegó ese día, el segundo peor día de mi vida. Sufrí violencia doméstica. Mi supuesto padre fue capaz de destrozarme la vida. Intento de violación. Una vez más sentí ese miedo. Una vez más sentí que la vida se me caía. Una vez más sentí decepción. Una vez más sentí cómo mi corazón se rompía poco a poco. Cómo creer en la gente. Cómo creer en la vida. Nace Brother. Empecé a ver la vida un poco mejor. Brother llega a nuestras vidas, mi pequeño hermano, y cambié por completo. Me dio esa felicidad que no tenía. Me dio esa calma en el alma que yo tanto necesitaba. Verle tan pequeño, tan bonito, esas manitos… Mi hermano me devolvió la vida y las ganas de querer con el alma a alguien. Nunca se lo dije. Es muy pequeño. Pero algún día me sentaré y hablaré con él. Dejé de estudiar. Fui de mal en peor en los estudios y decidí adentrarme en el mundo de la hostelería. Crecí de verdad. Mi mentalidad cambió. Empecé a ser mejor persona con mamá, mejor persona con mi hermano Edy, mejor persona con todos. Trabajar me hizo darme cuenta de cuánto cuesta la vida. De cuánto ha tenido que currar mamá para darnos todo. Trabajar me hizo crecer como persona, como mujer. Pasa el tiempo. Pasa la vida. Y sí, sigo estancada en la hostelería. Pero he de decir que me he ganado todo lo que tengo a pulso. Agradecida de todo lo que aprendí. Sigo con la vida. Sigo con mi vida. Pasa el tiempo. Vuelvo a tener amores que no van a ningún lado. Más decepciones: de familia, de novios, de amistades. Pero supongo que siempre pude con todo. Era como que mi corazón estaba a prueba de balas. Como que algo más ya me era indiferente. Estaba tan acostumbrada a que lo malo me persiguiese que era totalmente normal para mí. Pero oye, que nunca dejé de ser buena. Nunca dejé de tener este corazón tan noble, como dice mamá. Siempre di todo de mí a todos. Siempre fui con mis mejores intenciones. Hace poco leí que las personas que siempre están haciendo la gracia son las que más tristes están por dentro. Nunca algo me había representado tanto. Como digo yo, soy la payasa del grupo. Me encanta ver a mi gente reír a base de mis ocurrencias. Eso me hace sentir un poco menos mal. Eso me ayuda mucho. Me gusta hacer la gracia siempre, porque sí, porque no. Eso me hace olvidar un poco todo. Pasa el tiempo y estoy en calma. Siento que no tendré nada más por lo que sufrir. Y llega un mensaje inesperado… Siempre estuve en contacto con mi padre, ese mismo del que mamá siempre me habló y siempre me inculcó cosas buenas. Le quiero tanto que jamás se me pasaría por la mente odiarle. Y llega un mensaje: “Hola hija, Dios te bendiga. Soy tu papá, el hermano de tu mamá.” Mi mente no entendía absolutamente nada. Papá, mamá, hermano… Pensé que era fake, pero indagué hasta dar con la realidad de todo. Ese día, bendito día, una vez más me vuelven a romper el corazón. Pero esta vez, mi querida mamá. Resulta que ese señor era mi padre de verdad. Resulta que mi mamá no era mi madre biológica. Resulta que toda mi vida crecí creyéndome mentiras. Mi madre biológica me abandonó. Con tan solo un mes de nacida. Me abandonó como un perro. Mi papá, con miedo de la vida, con miedo de seguir con una niña tan pequeña, solo buscó ayuda. Ayuda de sus hermanos. Y ahí entra mi mamá en el plano. Como me dice ella: “Hija, me enamoré de ti. Verte tan pequeña, tan vulnerable, con esa carita, con esa nariz, con esos rizos… cómo no quedarme contigo.” Mamá no me dio la vida. Me la devolvió. Agradezco la vida que me diste, mamá. Para mí siempre serás mi madre. Mi única y verdadera madre. Pero me duele el alma. Todo por lo que tanto había trabajado volvió: mis miedos, mis inquietudes, mis traumas, mis inseguridades, mi rabia, mi ira. Y llegó él. Llegó alguien a mi vida para hacerme entender que la vida no siempre es tan mala. Alguien que me haría entender por qué nunca funcionó con nadie más. Alguien que me daría todo el amor del mundo. Y llegaste tú, justo en el momento que más me dolía la vida. Llegaste y me olvidé por un ratito de todo lo que estaba pasando. Volví a creer en el amor. Volví a creer en que de verdad hay personas buenas con corazones bonitos. A veces siento que no lo merezco. A veces siento que es una trampa de la vida. Me saboteo mucho. No sé cómo asimilarlo. Siento que en cualquier momento todo se romperá. Sentiré miedo. Sentiré angustia .

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    Aprender a vivir sin querer matarme

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    Quisiera saber que se siente sanar.

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    Sanar es entender

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    Name, solo tenía 6 años

    Tenía alrededor de 6 años, cierro los ojos y es cómo si volviera a vivir en carne propia el recuerdo, me acuerdo del ruido de la televisión, el olor del desayuno que estaba comiendo, yo solo estaba viendo caricaturas. El, un hombre de alrededor 50 años me cargó y me acomodó en sus piernas, y deslizó su mano por debajo de mis panties, TENÍA 6 AÑOS y ahí empezó mi historia de abusó sexual, una historia que me hubiese gustado no tener que experimentar. Yo hablé ya que mi mamá siempre me había enseñado a que nadie podía tocar mis partes pero en ese entonces mi mamá no tenía los recursos, vivíamos en casa de una prima (la hija de mi abusador) y nadie me creyó, dijeron que era mi imaginación. Otros sucesos pasaron cometidos por la misma persona, me arrebató mi inocencia y me rompió en pedacitos… pese a que yo hablé la primera vez, las otras veces me quedé callada porque nadie me creyó, nadie me protegió y nadie me escuchó más que mi mamá pero en ese entonces ella estaba luchando con un problema de alcoholismo y toda la familia nos dio la espalda. Después de un tiempo dejé de ver a mi abusador pero a los 8 años me volvió a pasar pero esta vez por el esposo de mi tía (la hermana de mi mamá) ellos han sido casados desde que mi tía tiene 16 años hasta el presente. Fuimos de visita a casa de mi tía, era diciembre entonces mi mamá salió con mi tía a comprar cosas para la navidad, yo, mi hermano y mi primo (hijo de mi tía) nos quedamos al cuidado del esposo de mi tía, el en ese entonces era oficial de la policía. Yo estaba jugando con mi primo y mi hermano cuando él me llamó, él estaba sentado en la mesedora viendo las noticias cuando me sentó en sus piernas y yo inmediatamente me paralice puesto que la última vez que alguien me sentó en sus piernas me manoseo, esta vez fue diferente, solo me acaricio las piernas y yo solo sentí cómo algo duro me rozaba mis glúteos, me paralicé y no sabía que hacer, hasta que tuve la fuerza y me bajé. Nunca hablé de mi segundo abusador y nunca lo he hecho, yo ya no vivo en Colombia pero cuando voy me toca actuar cómo si nada aunque por dentro sienta tantas cosas. Por mucho tiempo reprimí todo lo que me pasó, siempre decía que no me afectó y ahora a mis 22 años me está atormentando. Estoy comprometida con el amor de mi vida, siento que ha sido un regalo que Dios y la vida me dio después de tanto tormento pero hay veces que cuando vamos a tener intimidad y me toca siento una rabia en mi, ese tipo de rabia que te dan ganas de pegarle un puño en la cara a esa persona, y no lo entiendo, el no me ha hecho nada? El solo me ha ayudado y me ha tratado con amor y me ha demostrado lo mucho que me respeta y me ama, siempre quise evadir el tema y reprimirlo, no hablar de ello y pretender cómo que no me afectó pero ya llegué a un punto donde me dan unos ataques de ira que ni yo me reconozco, donde termino lastimándome a mí misma o sacando esa ira en mi prometido, hace unas noches por fin en medio de una ataque de ira donde terminé azotandome la cabeza en la pared solo repetía “no me deja en paz, me persigue, sácalo de mi cabeza” estaba en un estado de crisis y mi prometido solo pudo sujetarme en sus brazos mientras me preguntaba quién me perseguía y fue la primera vez que dije su nombre en voz alta, “Name, el hombre que me violo y me robo mi inocencia no sale de mi cabeza” no podía hablar, las lágrimas y gritos de desesperación eran más que las palabras, en ese momento me di cuenta que no importa cuánto allá crecido aquella niña de 6 años sigue dentro de mi, está enojada, está triste y rota. Mi pareja es abogado entonces el fue quien me habló sobre me too movement, me dijo que me hiciera justicia y lo denunciara pero que si no me sentía lista por miedo que navegara las opciones que me too ofrece y que quizá empezara por contar mi historia, por unos días habría la página y solo me quedaba paralizada, pero hoy me anime, ya no merezco ser prisionera de un dolor que no fue mi culpa aunque por mucho tiempo he sentido que lo es, me siento perdida y no quiero que mi pasado defina mi presente, la vida me está dando oportunidades bonitas pero mi abusó sexual no me deja avanzar, cómo me saco esta rabia que siento por dentro? Porque me volví un ser tan agrio y amargo, porque me enojo por todo? Porque no puedo disfrutar la intimidad con mi pareja si es delicado conmigo? Parece que entre más delicado es más rabia siento por dentro. Me siento muy sola y perdida. Quiero este dolor fuera de mi

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    🇮🇪

    ¡La curación puede ocurrir y ocurre!

    A los veintiséis años fui violada por un desconocido. Me llevó muchos años reconocer que lo que me había sucedido era una violación. Aunque, angustiada por lo sucedido, lo bloqueé de mi mente durante varios años antes de acudir a un terapeuta en busca de apoyo. Decidí ir a terapia porque estaba luchando contra una profunda depresión. No asistí a un Centro de Crisis por Violación. Me llevó varios años revelarle a mi terapeuta de entonces que había sido violada. Había enterrado lo ocurrido en lo más profundo de mí y nunca le había revelado a nadie lo que pasó esa noche. La persona que me violó era amiga de unos amigos míos. Estuve fuera el fin de semana y, afortunadamente, nunca lo volví a ver. Si bien mi proceso de sanación ha sido largo, ha sido de gran apoyo y me ha permitido sanar de muchos problemas diferentes de mi infancia y de la violencia sexual. Ya no siento culpa ni vergüenza por lo ocurrido esa noche y animo a cualquier hombre o mujer que haya sufrido violencia sexual a acudir a un terapeuta especializado en violencia sexual y a que un profesional con experiencia le acompañe en su proceso de sanación. No me arrepiento y estoy agradecida con las maravillosas mujeres que me han apoyado para sanar de una experiencia profundamente traumática. La sanación es posible y ocurre. No te rindas, como yo nunca me he rendido. He aprendido que, como muchas sobrevivientes de abuso, soy una mujer muy resiliente. Vivo la vida hoy con los pies en la tierra y, aunque recuerdo lo que me ocurrió en la violación, he sanado emocionalmente del dolor y la pena de esa experiencia traumática.

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    Piensa en lo lejos que has llegado.

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    De un sobreviviente
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    Sobreviviente de COCSA

    Mi historia de agresión sexual es inusual para la mayoría y difícil de comprender. ¿Quién creería que los niños son capaces de saber y hacerle cosas tan horribles a una persona? La mayoría de los niños no son así y sus experiencias son diferentes. Ocurrió por primera vez cuando yo tenía 8 años, mientras que mi abusador tenía 7. Recuerdo que el abuso se produjo gradualmente a medida que construíamos nuestra amistad. Al principio, hacíamos cosas típicas de niños, como jugar y bromear. Un día, me invitó a jugar a un nuevo juego con él. Le dije que sí. Pensé que sería una de esas bromas tontas suyas. En cambio, me bajó los pantalones y me frotó las nalgas con su parte íntima. Fue un momento muy incómodo para mí, ya que crecí en una familia estrictamente cristiana. Nunca había visto a nadie en televisión ni oído hablar de lo que me hacía. Después, recuerdo que me daba vergüenza contárselo a nadie y sentía que me metería en problemas. Así que guardé silencio. ¿Cómo reaccionaría un padre si ve a sus hijos teniendo relaciones sexuales? ¿No asumirías automáticamente que era el hijo mayor el que le enseñaba a alguien este comportamiento? Esto continuó durante casi dos años. Su comportamiento se volvió más agresivo y sus peticiones, cada vez más raras. Una vez, me rogó que bebiera su orina directamente de su parte. Le dije que no. Y cruzó la habitación furioso y pisoteando. Siguió insistiendo y exigiendo que lo intentara. Finalmente, cedí, pero le dije que solo lo hiciera de una taza. Fue la experiencia más deshumanizante de mi vida. Poco después, mi padre nos pilló. Recuerdo que intenté apartarlo de encima. Y le dije que mi padre venía, y él insistía cada vez más. Supongo que pensó que mentía para convencerlo de que se bajara. No paró hasta que mi padre entró en la habitación.

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    De un sobreviviente
    🇬🇧

    13 y el color verde

    Dedicación: A todas las mujeres y niños que luchan contra la violencia doméstica. Presencié violencia doméstica entre mi madre y su novio a diario, desde los 6 hasta los 11 años. Presencié ataques brutales; en una ocasión, mi madre dejó de respirar. Era un hombre muy celoso. Quería alejarme lo más posible. Incluso llegó a romperle la pata a mi perro en un ataque de ira. Mi madre fue víctima de la manipulación de una pandilla local y comenzó a consumir drogas. Su novio les robó y mi madre fue secuestrada. Ambos tuvimos que ir a una casa de acogida. Me quedé con mi abuela dos meses sin saber dónde estaba mi madre ni siquiera si estaba viva. La pandilla encontró al novio de mi madre y lo golpearon hasta casi matarlo. Más tarde, mi madre recibió un ultimátum: él o yo. Ella me eligió a mí. Después de nosotros, él se fue con otra familia. Desafortunadamente, esos niños no tuvieron tanta suerte. El sistema de acogida los separó a todos. No ha sido hasta estos últimos meses que he aprendido a aceptar lo sucedido. Ha sido una montaña rusa de emociones: confusión, ira y lágrimas. Tuve que despedirme de la niña inocente que una vez fui yo. En un momento crucial, cuando mi mente infantil debía estar desarrollándose y comprendiendo el mundo, tuve que saltarme esa parte por completo. Rápidamente me vi envuelta en el mundo de los adultos. Después de que todo terminara, tuve que construir una nueva base y crear una persona completamente nueva. Fue casi como si Norma Jean se hubiera transformado en Marilyn Monroe o Beyoncé en su álter ego, Sasha Fierce. Antes de esto, no tenía identidad. A los 6 años, apenas estaba empezando a encontrar mi lugar en el mundo, que rápidamente me fue arrebatado. No fue hasta los 17 que tuve que volver a encontrarme cara a cara con el maltratador de mi madre. Una noche, ella llegó a casa completamente borracha, llevándolo a cuestas. Lo miré fijamente a los ojos y le dije que ya tenía 17 años, no 7, que no le tenía miedo y que ya no podía hacernos daño. La policía terminó escoltándolo. Mi madre siempre me animó y me dijo que creía en mí y que debía creer en mí misma. Estoy muy agradecida por eso. Estoy muy agradecida por la vida. Cada día me despertaba y me preguntaba si ese día sería el día de mi muerte. Creo que la forma de superarlo fue luchar o huir. Mi cuerpo eligió luchar. Tenía una mejor amiga en aquel entonces con la que sigo siendo mejor amiga hasta el día de hoy. Su madre también estaba lidiando con sus propios demonios en casa, así que nuestra amistad se hizo más estrecha. A mi madre le costó mucho aceptar lo sucedido. Desafortunadamente, ella es solo una sombra de lo que él fue. La canción de Jessie J, «I Miss Her», lo resume a la perfección. Ella todavía respira, pero no está realmente viva.

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  • Todos tenemos la capacidad de ser aliados y apoyar a los sobrevivientes en nuestras vidas.

    Creemos en ti. Eres fuerte.

    “No estás roto; no eres repugnante ni indigno; no eres indigno de ser amado; eres maravilloso, fuerte y digno”.

    Estás sobreviviendo y eso es suficiente.

    “Sanar significa perdonarme a mí mismo por todas las cosas que pude haber hecho mal en el momento”.

    Tomarse un tiempo para uno mismo no siempre significa pasar el día en el spa. La salud mental también puede significar que está bien establecer límites, reconocer las emociones, priorizar el sueño y encontrar la paz en la quietud. Espero que hoy te tomes un tiempo para ti, de la manera en que más lo necesitas.

    “Para mí, sanar significa que todas estas cosas que sucedieron no tienen por qué definirme”.

    Cada paso adelante, por pequeño que sea, sigue siendo un paso adelante. Tómate todo el tiempo que necesites para dar esos pasos.

    Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇲🇽

    Solo tú sabes lo que sientes, no dejes que nadie te diga que no es válido.

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  • Mensaje de Sanación
    De un sobreviviente
    🇨🇴

    poder seguir adelante y pasar un poco la pagina

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    De un sobreviviente
    🇨🇴

    No tengo recuerdos claros y siento mucha culpa

    Mi historia es un poco larga. Cuando tenía 15 años o 16 años, vino a mi mente el recuerdo de cosas que habían ocurrido cuando yo tenía entre 4 y 5 años. Dos tíos abusaron de mí. Los recuerdos sobre esto nunca han sido claros y ahora, muchos años después, todo se ha vuelto más lejano y confuso y he dudado varias veces de mí misma y de mi historia. Hay otras cosas que pasaron en mi infancia que sí recuerdo con más claridad: cuando tenía entre 7 y 8 años, vi a mis papás teniendo relaciones sexuales a mi lado (esa noche me había pasado a dormir con ellos en su cama). Tiempo después, se repitió la situación, pero con mi padrastro y mi mamá. También cuando tenía entre 7 y 8 años, estaba revisando unos CD'S en el DVD que había en la casa para marcarlos según el género musical o según la película que fuera. Uno de los CD'S, era una película porno. Como casi siempre, me encontraba sola en mi casa, entonces la vi completa. No recuerdo si me masturbé. Sé que desde muy niña me frotaba con peluches, muñecas y otros objetos, aunque sin mucha conciencia de lo que hacía, pero estaba presente el miedo a ser vista. Hay algo que me atormenta en este momento: cuando tenía 6 o 7 años, mi prima (ella un año mayor) y yo jugábamos a imitar algunas posiciones de un libro de kamasutra que había en su casa. También tengo leves recuerdos de una vez que, mientras nos bañábamos, frotamos nuestras partes íntimas. No sé si esto se dio en el marco de una curiosidad bilateral y por el contenido del libro al que habíamos estado expuestas o si fui yo quien generó la situación y la persuadió a ella de hacerlo o si la manipulé. No recuerdo que haya sido así, pero me da miedo que sí. ¿Y si imité lo que hacía mis tíos conmigo o lo que vi en contenido al que estuve expuesta? Siento miedo, culpa y vergüenza. Además, hace medio año, recordé que cuando tenía 10 años y cargué a mi hermanita en mi piernas (que estaba como de un mes), sentí un estímulo placentero en mi zona íntima por el contacto. Cuando esta imagen vino a mí (tampoco fue clara, como mis otros recuerdos) sentí culpa, pero no escaló a más porque entendí que fue una reacción física y nada más. Pero luego no podía dejar de pensar en ello y me cuestionaba si había prologando o intensificado el contacto y sentí muchísima culpa, asco y vergüenza. Fue tan fuerte, que tuve un episodio de TOC y siento que aún no he podido salir de ahí, porque ahora me inundan las dudas sobre lo sucedido con mi prima.

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    De un sobreviviente
    🇪🇸

    Contar eso sin derrumbarme

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    #44

    Al final de mi primer año de universidad, estaba en una fiesta. Hacia el final de la noche, después de haber estado bebiendo, dije que quería ir a fumar y un chico que había estado interesado en mí me preguntó si podía acompañarme. Éramos amigos en ese entonces, así que acepté. Fuimos a la zona de atrás, que era un porche cerrado tipo invernadero y no había nadie allí. Después de terminar de fumar, se inclinó y me besó. Me quedé impactada, pero al principio seguí. Procedió a besarme con más intensidad y empezó a tocarme. Sintiéndome incómoda, me detuve y le dije que quería entrar. Me senté en una mesa dentro y él estaba a mi lado. Empecé a sentir el subidón de fumar mientras conversaba con mis amigos que estaban justo enfrente. De repente, sentí su mano subir por mi muslo y empezó a frotarme por encima de los pantalones cortos. Me quedé paralizada, pensando: "¿Qué demonios está pasando ahora? Esto es muy raro y no lo estoy disfrutando. ¿Estoy demasiado drogada para hacer algo ahora? Hay tanta gente a mi alrededor y nadie sabe qué está pasando. ¿Qué está pasando?". Después de lo que me pareció una eternidad, sentí que intentaba meterse en mis pantalones cortos y fue entonces cuando reaccioné y lo miré. No sabía qué decir, y no recuerdo bien qué pasó en ese momento. Estaba en shock. Me dijo algo, probablemente le respondí algo, y luego simplemente se fue. Al día siguiente, lloré y tuve crisis nerviosas en los baños del centro de estudiantes. Estaba confundida y en conflicto conmigo misma intentando procesar lo sucedido. Sentí que era mi culpa porque busqué en Google cosas como "¿qué constituye agresión/acoso sexual?" porque no estaba segura de si lo que había pasado contaba. Pensé que, como solo fue tocarme, no era para tanto. Pensé que porque estaba bajo la influencia era mi culpa. Que no debería haber estado tan jodida. Que no debería haberlo estado engañando y haciéndole creer que estaba interesada en él. Que debería protegerlo porque era amigo de muchos de mis amigos. Pero al final de todo, ÉL ESTABA EQUIVOCADO. ME PUSO EN UNA SITUACIÓN EN LA QUE ESTABA INCÓMODA Y ÉL ME HABÍA VIOLADO EN UNA HABITACIÓN LLENA DE GENTE. Estoy aquí para decir que no importa la acción, no importa cuán pequeña sea, si fuiste violada tus sentimientos son VÁLIDOS. Si no diste tu consentimiento y te sentiste incómoda, ES AGRESIÓN. Sigue siendo tu historia. TU trauma con el que tienes que vivir. No lo ignores ni lo menosprecies porque sientas que no merece ser etiquetado. Tú eres digno. Mereces ser escuchado.

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  • Mensaje de Esperanza
    De un sobreviviente
    🇺🇸

    No estás sola. Espero que cada día crezcas en amor y belleza. Estoy contigo.

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    🇺🇸

    #870

    Sobreviví. Salí. Tú también puedes. Insidioso y astuto son las palabras que me vienen a la mente cuando me pregunto cómo caí en la trampa. Mi exesposo era tan encantador que todos pensaban que era una gran persona, y yo también. Tanto que decidí ignorar que me violó y lo atribuí a la bebida. Poco a poco, a medida que salíamos y nos casábamos, intentó controlarme mostrándose furioso y violento cuando salía con amigos, iba al gimnasio o a la biblioteca a estudiar. Me decía que no podía ir al gimnasio porque había hombres. Me prohibía ir a eventos del trabajo. Me llamaba al trabajo cuando trabajaba hasta tarde y me acusaba de tener aventuras, y luego me maltrataba verbal y físicamente. Tenía tanto éxito manipulando a los demás que incluso mi padre, al principio, no me creyó cuando le conté del monstruo y las cosas horribles que había pasado. Finalmente le conté lo que había pasado cuando amenazó con matarme y me persiguió con un bate de béisbol. Pude subirme al coche, escaparme y llamar a mi padre llorando y gritando. Pensó que me había vuelto loca. Algunos amigos también pensaron que me había vuelto loca y me dijeron que era tan amable y se burlaron cuando les dije que iba a pedir el divorcio y una orden de protección. Después de las dos primeras llamadas al sheriff, me creyeron y fueron muy amables, pasando frecuentemente por mi casa para asegurarse de que estuviera a salvo. Hay poder en que te crean. Hay fortaleza en saber que otros han salido con vida y finalmente han recuperado la salud. Todavía tengo flashbacks ocasionales y ciertas situaciones me desencadenan la ansiedad, pero he vuelto a confiar en la gente y ya no temo meterme en problemas si paso tiempo con amigos. Es más, me he permitido volver a ser emocionalmente vulnerable con otras personas después de todos estos años. Eso fue un gran paso para mí. Y realmente me siento una buena persona de nuevo.

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    De un sobreviviente
    🇨🇦

    Carta a mi acusador.

    Le escribí esta carta a mi tío, que siempre se ha hecho la víctima. Querido tío X: Han pasado 28 años desde que esto ha atormentado a todos los involucrados y, después de todo este tiempo, nunca he hablado directamente al respecto para no armar revuelo. Pero ahora siento que debo decirlo porque no puedo permitir que esto siga atormentando a mi familia y que tú sigas atacándonos. Hasta el primer incidente, eras mi tío favorito, el que me atraía, apuesto a que nunca lo supiste. Sin embargo, también fuiste mi primer encuentro sexual, la primera vez que sentí una erección, la primera persona a la que le tuve miedo. Recuerdo subir las escaleras lentamente para ir al baño y que me llamaras a tu habitación y me metieras bajo las sábanas. Recuerdo sentir tu erección contra mi trasero mientras me dabas palmaditas; esto ocurrió muchas veces. Recuerdo dormir en el sofá y sentir tu aliento en mi cara mientras me metías la lengua en la oreja. Recuerdo la conmoción y el miedo que me causó. Recuerdo la sensación de tus manos en mis nalgas y mis pechos, recuerdo que pusiste mis pequeñas manos en tu regazo. Recuerdo esconderte en el baño con la cadena cerrada y tú apretándote contra el otro lado de la puerta preguntándome qué hacía allí, mientras yo observaba cómo tus ojos intentaban ver más allá de la cerradura. Recuerdo empujar la cómoda contra la puerta del dormitorio delantero y esperar que no entraras, escondiéndome con mis primos y mi hermana pequeña. También recuerdo cómo me sentí cuando mi abuela me dijo que no dijera nada si quería que nuestra familia siguiera unida. Recuerdo la llamada que recibieron mis padres en mitad de la noche y que les dijeran por teléfono que esto nos estaba pasando, meses después de haberles contado a nuestra abuela, tía y tío sobre los incidentes. Recuerdo oír a mi madre gritar y a mi padre chillar, recuerdo la mirada de mi hermano mientras estaba de pie al pie de las escaleras queriendo salir a buscarte, pero se detuvo porque mi padre, tu hermano mayor, estaba llorando en lo alto de las escaleras. Recuerdo el miedo, la emoción y el alivio de que finalmente lo supieran, pero también recuerdo escuchar a mi madre llorar e intentar ocultárnoslo, mientras se culpaba por no habernos protegido de ti. Recuerdo que muchos de los nuevos nos culpan por tus acciones. Recuerdo estar sentada frente a un desconocido en una habitación cerrada mientras le contaba lo que nos hiciste. Recuerdo abrazar a mi hermanita, que intentó mantenerse fuerte y protegerme mientras yo me sentía culpable por no haber podido protegerla. ¿Suena esto como una chica que sedujo a su tío (como diría la abuela), que tenía al diablo en la mirada? ¿Que está siendo vengativa y te está arruinando la vida? Se suponía que debías protegernos, pero no lo hiciste y, peor aún, nos culpaste. Te hiciste la víctima, te hiciste la víctima, la que está herida por todo esto y afirma que te destruyó la vida. Tú, que te casaste, tuviste hijos y tienes una casa, tú, que has tenido a la mayoría de tus hermanos a tu lado en aquel entonces. Has logrado convencer a tu esposa de que te sedujimos. Yo era la mayor y tenía solo 12 años, una niña muy ingenua de 12 años, mi hermana era la más pequeña con 10, cuatro niños, cuatro personas cuyas vidas cambiaron para siempre debido a tus impulsos sexuales. Imagina por un momento que este fuera tu hijo o tus hijastros quienes estaban siendo abusados y la gente los culpaba por ello, diciendo que sedujeron a un hombre adulto, luego intenta imaginar a esa persona regresando una y otra vez diciendo que tu hijo está mintiendo, que es su culpa y que arruinó la vida de ese hombre adulto, así es como nos ha sentido una y otra vez. Tus acciones nos han pasado factura. ¿Tienes alguna idea de lo que es escuchar a tu propia abuela decir que tenías al diablo dentro? ¿Sabes lo que es recibir cartas diciendo que creían que actuamos de manera inapropiada y que no nos acercaríamos a sus esposos porque los seduciríamos? Éramos solo niñas. Una semana después de mi boda, mi madre tuvo que echar a mi abuela del jardín delantero mientras les gritaba a mis padres que "si nos hubieran criado bien, esto nunca habría pasado" delante de los vecinos. Mi luna de miel se vio empañada porque ambos pensaron que debíamos ayudar a aliviar sus vidas. Todo en mi vida cambió en un instante; cambió la primera vez que decides dar rienda suelta a tus impulsos sexuales con niños. No puedo hablar del comportamiento de las otras víctimas, pero sí diré esto: míralas, observa sus vidas actuales y dónde han terminado, y recuerda que podrían haber sido diferentes si te hubieras mantenido callado. Cada uno de nosotros ha estado luchando contra sus propios demonios en esta etapa de nuestras vidas: dejaste que otros nos atacaran verbalmente por cobarde y dejaste que los niños asumieran la culpa de tus impulsos; dejaste que la familia se destruyera porque no hiciste lo correcto. Pasé muchas horas intentando aceptarlo todo y el daño que me causó. Luché con ello todos los días; no se trata solo de los tocamientos inapropiados, sino de cómo se manejó. Así es como tú, mi abuela y quienes me conocían me hicieron sentir. Ni una sola vez se han puesto de pie y han dicho que hicieron algo mal; eligen culpar a los niños en lugar de admitir que fueron ustedes. Ahora tengo 40 años, tengo dos hijos maravillosos y una excelente carrera como enfermera titulada en cuidados intensivos. Obtuve mi Licenciatura en Enfermería, un diploma en Ciencias Pre-Salud y un diploma en Administración de Consultorios Médicos, todos con honores, y todo esto como madre divorciada, soltera y a tiempo completo. He tenido muchos altibajos, pero soy fuerte, soy una luchadora, soy inteligente, compasiva y, sobre todo, una madre excepcional para mis hijos. Sus acciones ya no tendrán peso en mi vida, ya no me definirán, ya no serán algo a lo que haya sobrevivido; elijo triunfar y superarlo, elijo perdonar a mi familia extendida por sus responsabilidades porque elijo amarme. Sin embargo, es gracioso, la línea que sobresale en todo el archivo CAS, que tiene 32 páginas, es la que dices: "Te estoy tocando porque necesito una novia", esta es la razón por la que nuestras vidas cambiaron para siempre.

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    Actividad de puesta a tierra

    Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Cierra los ojos suavemente y respira profundamente un par de veces: inhala por la nariz (cuenta hasta 3), exhala por la boca (cuenta hasta 3). Ahora abre los ojos y mira a tu alrededor. Nombra lo siguiente en voz alta:

    5 – cosas que puedes ver (puedes mirar dentro de la habitación y por la ventana)

    4 – cosas que puedes sentir (¿qué hay frente a ti que puedas tocar?)

    3 – cosas que puedes oír

    2 – cosas que puedes oler

    1 – cosa que te gusta de ti mismo.

    Respira hondo para terminar.

    Desde donde estás sentado, busca objetos con textura o que sean bonitos o interesantes.

    Sostén un objeto en la mano y concéntrate completamente en él. Observa dónde caen las sombras en algunas partes o quizás dónde se forman formas dentro del objeto. Siente lo pesado o ligero que es en la mano y cómo se siente la textura de la superficie bajo los dedos (esto también se puede hacer con una mascota, si tienes una).

    Respira hondo para terminar.

    Hazte las siguientes preguntas y respóndelas en voz alta:

    1. ¿Dónde estoy?

    2. ¿Qué día de la semana es hoy?

    3. ¿Qué fecha es hoy?

    4. ¿En qué mes estamos?

    5. ¿En qué año estamos?

    6. ¿Cuántos años tengo?

    7. ¿En qué estación estamos?

    Respira hondo para terminar.

    Coloca la palma de la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el hombro derecho. Elige una frase que te fortalezca. Por ejemplo: "Soy poderoso". Di la oración en voz alta primero y da una palmadita con la mano derecha en el hombro izquierdo, luego con la mano izquierda en el hombro derecho.

    Alterna las palmaditas. Da diez palmaditas en total, cinco de cada lado, repitiendo cada vez las oraciones en voz alta.

    Respira hondo para terminar.

    Cruza los brazos frente a ti y llévalos hacia el pecho. Con la mano derecha, sujeta el brazo izquierdo. Con la mano izquierda, sujeta el brazo derecho. Aprieta suavemente y lleva los brazos hacia adentro. Mantén la presión un rato, buscando la intensidad adecuada para ti en ese momento. Mantén la tensión y suelta. Luego, vuelve a apretar un rato y suelta. Mantén la presión un momento.

    Respira hondo para terminar.